google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Sociedad de Ciencias Aranzadi
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22 de enero de 2026

Iruña-Veleia inicia la construcción del centro de visitantes

Iruña-Veleia abordará este año el inicio de la construcción del centro de visitantes y finalizará la prospección del circo romano. La Diputación de Álava también analiza si adquirir los terrenos privados, cuyo subsuelo alberga el circo.
Imagen del circo romano de Iruña Veleia. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

 El yacimiento romano de Iruña-Veleia abordará en este año la primera fase de construcción del centro de recepción de visitantes del enclave, «una infraestructura necesaria para ordenar y mejorar la acogida del público y la interpretación del yacimiento», así como finalizará la prospección geomagnética de las parcelas del circo, tras su verificación.

Estos son dos de los principales hitos que acometerá la Diputación Foral de Araba durante este ejercicio, en el que también se culminará la redacción del nuevo plan director 2027-2037, que «será la base que marque qué se va a hacer en Iruña-Veleia durante los próximos diez años», con el fin de «dejar un proyecto cerrado, ordenado y sólido».

Así lo ha destacado la diputada de Cultura, Ana del Val, durante su comparecencia, a petición propia, ante la comisión de las Juntas Generales de Araba.

La Diputación contará este año con un presupuesto aproximado de 600.000 euros, que permitirá abordar la primera fase del centro de recepción de visitantes, la consolidación definitiva del cubo O-12 de la muralla y la finalización de la prospección geomagnética en el entorno del circo.

Del Val ha subrayado la importancia de la verificación de un circo romano en Iruña Veleia. Las prospecciones geofísicas y los seis sondeos arqueológicos llevados a cabo han confirmado la existencia de esta infraestructura singular, con una longitud aproximada de 280 metros y una anchura de 72 metros, fechada provisionalmente entre los siglos II y III d.C.

«Se trata de un hallazgo de enorme relevancia científica e histórica que sitúa a Iruña-Veleia ante las ciudades romanas más importantes del norte peninsular», ha resaltado. Un asunto sobre el que también ha incidido el jefe del Servicio de Museos y de Arqueología, Javier Fernández Bordegaray.

Pese al interés histórico y arqueológico del hallazgo, que coloca al yacimiento en «la primera división de ciudades romanas del norte peninsular», Bordegaray ha señalado que, desde el punto de vista arquitectónico, los restos que se conservan «son relativamente pobres».

Ha indicado que «se conserva una estructura de muros hecha con una especie de cajones constructivos cuadrangulares de cajones, donde se apoyaba una estructura de madera que soportaba las gradas desde las cuales el público asistía a los espectáculos».

Adquirir los terrenos

El circo romano se aposenta en cinco terrenos privados, cuatro agrícolas y uno industrial sin actividad, por lo que «no existe riesgo de afección al subsuelo», y ha señalado que el objetivo último es la adquisición pública de los terrenos, para «garantizar la necesaria conservación de los restos arqueológicos».

Una compra, que ha dicho, la Diputación tiene que analizar, al ser un proceso «difícil, largo y complejo» dentro de las negociaciones con los propietarios, ya que, una de las parcelas agrícolas tiene hasta 18 herederos y, además hay que compensar a los agricultores.

Por el momento, la Diputación ha autorizado únicamente trabajos que sólo impliquen remoción de la capa más superficial del terreno, unas «precauciones que buscan compatibilizar la actividad agrícola actual con la futura puesta en valor del yacimiento».

Nuevo plan director

Por otra parte, la diputada de Cultura ha informado que este mismo año se iniciará la redacción del nuevo Plan Director, que deberá «integrar los nuevos hallazgos y será la base para definir la estrategia de futuro del yacimiento para los próximos diez años».

Sin profundizar en los mismos, Del Val ha señalado que ha habido «problemas» para que la Universidad Pública del País Vasco (EHU) redacte la nueva hoja de ruta del enclave romano y ha apuntado a que, en esta ocasión, el plan será elaborado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Este ejercicio será también el del inicio de la fase de construcción del futuro centro de visitantes, «una infraestructura necesaria para ordenar y mejorar la acogida del público y la interpretación del yacimiento». Bordegaray ha comentado que la Diputación está «a puertas de recibir el proyecto de ejecución para poder licitar cuanto antes la primera fase de construcción», a la par que busca una ubicación donde el recurso «tuviera una afección menor».

«El trabajo realizado en estos años demuestra que Iruña Veleia es un proyecto sólido, ambicioso y con vocación de permanencia. Iruña Veleia no parte de cero. Hay mucho trabajo hecho, resultados visibles y un horizonte claro», ha afirmado Del Val, para resaltar que el objetivo del departamento es «dar al yacimiento la relevancia que merece, con planificación, rigor científico y una visión de futuro».

(Fuente: Diputación Foral de Álava)

27 de mayo de 2025

Salen a la luz dos valiosas joyas del Siglo II d.C. en el Pirineo Navarro

El Departamento de Arqueología de Aranzadi presenta dos anillos de oro encontrados en Zaldua y Donahazarre, que refuerzan la importancia de la calzada Iter XXXIV como vía comercial del Imperio romano
Imagen de uno de los anillos hallados en el Pirineo. Oskar Montero

El departamento de Arqueología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha presentado dos piezas arqueológicas datadas en el siglo II d.C que fueron halladas en los yacimientos arqueológicos de Donazaharre y Zaldua, con motivo del proyecto transfronterizo Pirenaeus, que tiene como objetivo localizar el trazado de la calzada Iter XXXIV y varios establecimientos de periodo romano, entre los que se encuentra el de Zaldua (Auritz/Burguete, Pirineo navarro) o el anteriormente conocido Donazaharre/Saint-Jean-Le-Vieux (Iparralde), ambos alrededor del collado de Ibañeta. Al igual que el tramo de la vía identificada a lo largo del barranco de Luzaide/Valcarlos.

Se trata de dos anillos de oro de aspecto muy similar que se diferencian únicamente en los entalles; mientras que el encontrado en Donazaharre cuenta con el motivo del soldado que se sostiene de pie y se apoya sobre una lanza y su escudo (esta figura se encuentra en todas las joyas que proceden de la Galia romana), en el de Zaldua se puede reconocer la figura de la diosa Fortuna, que representa la riqueza y la prosperidad.

Además, también se distinguen en que este último es mucho más robusto y con el dibujo más acentuado que en el primero. Este hallazgo, en palabras de Oihane Mendizábal, directora de los yacimientos de Zaldua y Donazaharre, ha permitido reconsiderar la zona de los Pirineos como un lugar “de paso, importante, donde las personas que habitaban o cruzaban este entorno tenían un gran poder adquisitivo y que, pesar de ser un lugar remoto, estaba totalmente conectado con el resto de las regiones del Imperio porque creemos que estos anillos provendrían de los grandes talleres de orfebrería de otras regiones”. Asimismo, que se hayan encontrado dos objetos tan similares a los dos lados del Pirineo refuerza la idea de que "más que una barrera, es un lugar compartido entre las dos vertientes y que las relaciones eran muy fluidas. Es decir, que todo trabajaría dentro de un mismo sistema", ha explicado.

En cuanto a los materiales, el anillo descubierto en Zaldua se fabricó con ónix (un mineral de la clase 4, considerado como una piedra semipreciosa) y, en cambio, el hallado en el yacimiento de Donazaharre parece que se hizo con ágata (piedra natural que pertenece a la familia de la calcedonia, una variedad microcristalina del cuarzo). Con respecto a los motivos —el soldado y la diosa Fortuna—, eran bastante habituales de acuerdo con las modas del momento y del resto de los anillos encontrados en otros territorios. "No sería algo muy singular, aunque es cierto que para encontrar joyas con este tipo de soldadas se han encontrado similitudes al norte de la Galia, como en la zona de Borgoña. Así que, no es algo excepcional, pero en nuestro entorno no se han encontrado unidades similares", ha apuntado Mendizábal.

Algo más que una zona de paso
Con todo, consideran significativo que ambas joyas se hayan encontrado dos yacimientos arqueológicos situados a menos de 40 kilómetros de distancia. De igual manera, tanto la materialidad como los contextos de los hallazgos, comunican que el lado sur y norte del Pirineo compartían dinámicas y estaban conectadas por medio de la calzada romana. Por el momento, no es posible discernir a qué personas podrían pertenecer estos anillos o si eran foráneos, aunque sí se puede apuntar a que eran personas con un alto nivel adquisitivo. "Pero el anillo presenta una circunferencia muy pequeña, por lo que no le entraría a cualquiera ese anillo en el dedo. Como mucho, podemos presuponer que el propietario o la propietaria se llevaría un gran disgusto al saber que lo había perdido. 

A esto lo llamamos la suerte del arqueólogo, ya que una desgracia se convierte en sorpresa y alegría para nosotros", ha bromeado. Pero lo que sí se puede asegurar es que se trata de dos hallazgos singulares, ya que en Euskal Herria tan solo hay constancia de cinco anillos y dos de ellos se encuentran en Navarra. "Esto refleja la importancia de estos yacimientos y la potencialidad que pueden tener en un futuro para seguir entendiendo cuáles eran las dinámicas de este territorio", ha señalado. En ese sentido, parece que este territorio se encontraba "muy bien conectado con el resto del Imperio. 

La calzada transpirenaica conectaba la península ibérica con el resto del continente. Es verdad que la cultura romana priorizaba las vías fluviales y la comunicación por el mar, pero dentro de las vías terrestres nos encontramos con el paso más importante de la zona norte", ha declarado.

El anillo de Donazaharre
En el yacimiento de Donazaharre se realizó en 2024 una excavación próxima al complejo termal con una prospección geofísica previa. De hecho, se identificó un edificio que no se conocía y, gracias a eso, se planteó "un sondeo dentro de este espacio y, más concretamente, en una de las habitaciones. Y fue ahí donde lo encontramos, en un pavimento con cantos rodados", mientras dos voluntarios estaban limpiando y percataron de que había un objeto brillante. "Fue entonces cuando decidimos grabar para dejar constancia del momento del hallazgo porque sospechábamos que se trataba de un objeto fabricado con oro", ha contado. 

Asimismo, a pesar de que el yacimiento se encuentre en un lugar alejado, este descubrimiento demuestra que llegaban materiales procedentes de Italia, Germania de la Galia, etc. "Todo ello indicaría que en aquella época habría una mezcla de personas, culturas, lenguas y objetos que habría que extrapolar a la sociedad", ha concluido.

7 de febrero de 2025

La Sociedad de Ciencias Aranzadi dará cuenta de sus últimas investigaciones en unas jornadas de arqueología

Las máscaras de Turuñuelo, el Ara de Larunbe y la cueva de Isturitz protagonistas de las Jornadas de Arqueología
Imagen del interior de la cueva de Isturitz. (Diego GARATE)

Aranzadi tiene todo dispuesto para dar inicio a sus XXIII. Jornadas de Arqueología. La programación se compone de diversas conferencias en torno a sus últimas investigaciones arqueológicas. Las charlas tendrán lugar del 11 al 14 de febrero, todas ellas en el Museo San Telmo de San Sebastián a las 19.00. La entrada a las charlas es libre y gratuita hasta completar aforo. Las jornadas se organizan junto al Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Museo San Telmo.

El 11 de febrero el tema a tratar será el arte paleolítico de las cuevas de Isturitze y Otsozelaia. El doctor en Prehistoria por la Universidad de Cantabria, el arqueólogo vizcaino Diego Garate presentará las últimas investigaciones de una de las cuevas que conforma el yacimiento arqueológico del Paleolítico superior de gran referencia.

«No solo por los extraordinarios objetos tallados en hueso, sino también por las numerosas pinturas rupestres y grabados conservados en su sistema cárstico. Estas cuevas se encuentran en la colina de Gaztelu, un lugar estratégico que durante toda la Prehistoria funcionó como nexo entre distintas regiones como el Cantábrico, Pirineos y Dordoña. En su interior conserva tres cuevas decoradas. La cueva de Isturitz, además de ser un lugar de hábitat de referencia para todo el periodo, contiene una serie de muestras de arte y de otras actividades de carácter simbólico en sus paredes y techos. En un nivel inferior, Oxocelhaya se caracteriza por pinturas y grabados en lugares muy alejados de la entrada, en una cavidad que no fue habitada de manera permanente. Por último, Erberua se encuentra en el nivel freático y presenta un conjunto excepcional de arte rupestre de diversas cronologías», indican responsables de la Sociedad de Ciencias.

Al día siguiente, el 12 de febrero, el Catedrático en Filología latina por la Universtitat de Barcelona Javier Velaza, y el arqueólogo de Aranzadi Juantxo Agirre Mauleon explicarán las características lingüísticas de la recién presentada Ara de Larunbe y la importancia del yacimiento de Larunbe y su contexto.

En el transcurso de las excavaciones arqueológicas dirigidas por Aranzadi, se halló un ara o altar romano dedicado a la divinidad Larrahe. Este hallazgo ha venido a incrementar el conocimiento sobre la realidad religiosa antigua en territorio vascón.

«El análisis de los testimonios conocidos permite vislumbrar cada vez mejor las características de las divinidades que veneraron los vascones, su ámbito de influencia, y su integración y pervivencia en el contexto de la romanización», subrayan.

Javier Velaza es catedrático de filología latina en la Universitat de Barcelona. Ha sido también clave en la interpretación lingüística de la Mano de Irulegi. Desde 2017 es decano de la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona. Es especialista en epigrafía romana, lenguas paleohispánicas, literatura clásica y transmisión de textos, entre otros temas.

Juantxo Agirre Mauleon, es arqueólogo de la Sociedad de ciencias Aranzadi. Director de diferentes yacimientos en Navarra y Gipuzkoa. Actualmente dirige las arqueológicas de los yacimientos Amaiur y Larunbe.

El 13 de febrero se analizará el paisaje de Baztan. Pero no entendiendo el paisaje como un objeto invariable, sino como una morada moldeada durante siglos por esta comunidad humana. Fruto del trabajo y del conocimiento es el paisaje de Baztan, un patrimonio vivo en constante evolución.

«Los instrumentos de investigación ofrecidos por la arqueología ponen de manifiesto el valor natural y cultural de este patrimonio. Es responsabilidad de todos cuidarlo para que siga siéndolo en el futuro», señalan desde Aranzadi.

En esta conferencia que se impartirá en euskara participan Josu Narbarte y Mattin Aiestaran. Ambos son arqueólogos e hitoriadores de la UPV/ EHU y de Aranzadi. Mattin Aiestaran, arqueólogo y director del yacimiento de Irulegi.

Josu Narbarte es Doctor por la Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea con la tesis Paisaje y prácticas sociales arqueología agraria en el País Vasco 2020.

El 14 de febrerolas jornadas pondrán el foco a Tartesos, las cabañas de Turuñuelo. «El Turuñuelo fue uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología mediterránea. En 2014 aparecieron en Guareña (Badajoz) los indicios de un edificio imponente que fue sellado tras un sacrificio masivo de animales. La excavación del patio del Turuñuelo es uno de los hechos arqueológicos más sobresalientes de la historia antigua mediterránea», recuerdan.

Durante esta charla se pretende explicar cómo Tarteso ha dejado de entenderse desde el mito y la leyenda para convertirse, gracias a las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo durante el presente siglo, en una realidad histórica.

Cada día se entienden mejor sus técnicas constructivas, su artesanía, sus rutas comerciales, sus ritos funerarios o su religión. También se va dibujando el área geográfica que ocupó durante los casi 500 años de su existencia, desde el siglo IX al V a.C. Hoy Tarteso se entiende como una cultura que se conformó, de forma paulatina, gracias a la mezcla de la población indígena, de raigambre atlántica, con los colonos procedentes del Mediterráneo oriental, principalmente fenicios. Este mestizaje cultural dio como resultado una civilización de tintes mediterráneos, pero de gran originalidad.

«A partir del siglo VI a.C, tras la denominada ‘crisis de Tarteso’, se produjo el auge de su cultura en el entorno del valle del Guadiana, donde se levantaron grandes edificios de adobe hoy ocultos bajo túmulos de tierra, donde destaca el santuario de Cancho Roano. Sin embargo, la excavación en la última década del edificio de Casas del Turuñuelo, está permitiendo conocer aspectos hasta ahora inéditos de la cultura tartésica, gracias a su excelente grado de conservación y al ingente elenco de materiales que atesora», subrayan desde Aranzadi.

Presentarán la última charla de las Jornadas los dos Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Cieníficas (CSIC) Esther Rodríguez, y Sebastián Celestino.
(Fuente: NAIZ)

18 de junio de 2024

Descubren en Navarra un altar votivo del siglo I d.C. dedicado a una divinidad vascona

 El altar, documentado en un monasterio medieval de la localidad navarra de Larunbe, recoge una dedicatoria en latín de una mujer, Valeria Vitella, a la deidad vascona Larrahe. El catedrático de Filología Latina y decano de la Facultad de Filología y Comunicación de la Universidad del País Vasc, Javier Velaza, forma parte del grupo de investigadores que descubrió esta pieza en 2022.

Un equipo multidisciplinar coordinado por arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y con la participación de investigadores de la Euskal Herriko Unibertsitatea-Universidad del País Vasco, la Universitat de Barcelona, la Universidad de Burgos y la Université de Pau et des Pays de l’Adour descubrió en agosto del 2022 un ara o altar votivo de época romana, datada en el siglo I d.C. Esta pieza es excepcional debido a su inscripción y la posición donde fue recuperada, ya que recoge una dedicatoria en latín de una mujer, Valeria Vitella, a la deidad vascona Larrahe.

La Sociedad de Ciencias Aranzadi coordina desde el 2010 y en auzolan a un equipo de arqueología junto a más de 50 voluntarios y voluntarias de Larunbe para excavar y consolidar los restos del monasterio medieval de Doneztebe (siglo XI), ubicado en la cima del monte Arriaundi (942m).

Un monasterio medieval sobre restos de época romana
Arriaundi constituye un importante yacimiento arqueológico, puesto que permite conocer la evolución de un enclave cultural con diversas fases que van desde la época romana, pasando por la Antigüedad Tardía y siguiendo prácticamente durante toda la Edad Media hasta la Edad Moderna. De hecho, las características de su emplazamiento, un promontorio fácilmente defendible e inexpugnable por su vertiente sureste y con un control visual de una de las principales vías de acceso a la cuenca de Pamplona, lo convirtieron en un lugar atractivo y de carácter religioso en diferentes épocas.

Fue en el contexto de las políticas del reino de Pamplona cuando, a finales del siglo XI, se ordenó la construcción de un monasterio dedicado a San Esteban (Doneztebe) que define el espacio central del yacimiento. Gracias a las labores de voluntariado de vecinas y vecinos de Larunbe y la coordinación arqueológica de Aranzadi se descubrieron y consolidaron los restos de este monasterio, cuyo emplazamiento era desconocido hasta la fecha, y que conserva su planta original de tres ábsides semicirculares.

Pero una sorpresa aguardaba debajo de la tierra. Una pieza arqueológica 1000 años más antigua que la construcción del monasterio emergió en verano del 2022 en plena campaña arqueológica: un ara o altar votivo del siglo I d.C, escrito en latín y dedicado a una divinidad vascona. Esta pieza no se ha localizado en su ubicación original: es un altar diseñado para estar de pie, ser contemplado y ser legible. Sin embargo, se ha encontrado depositada en el fondo del pozo medieval adscrito al monasterio, con la inscripción oirentada hacia abajo. Se desconoce si fue arrojada o depositada de forma intencionada en este lugar.

Si bien en el yacimiento de Arriaundi se han podido documentar aisladamente materiales arqueológicos de época romana tales como fragmentos cerámicos, tachuelas de sandalias y monedas, el descubrimiento del ara aporta avances significativos sobre las creencias de los vascones, el área de culto a la deidad Larrahe y el sincretismo entre el mundo romano y el vascón.

El ara de Larunbe, una ofrenda de agradecimiento de Valeria a Larrahe
En Hispania la mayor parte de los textos sobre aras están escritos en latín y llevan el nombre de la divinidad a la que va dedicada y, por lo general, también el nombre de la persona que hace la dedicatoria.

Los altares o aras romanas suelen estar realizados de piedra. En la parte central tienen el cuerpo, donde se escribe la dedicatoria. La base y la parte superior suelen sobresalir del cuerpo, y en la superior suelen tener una corona con un pequeño orificio denominado focus. En este focus se realizaban los sacrificios, es decir, se vertía vino o se quemaba algún tipo de incienso en su interior a modo de ofrenda.

En el caso del ara de Larunbe, se representa el cumplimiento de un voto puesto por una mujer, Valeria Vitella, a una divinidad vascona de nombre Larrahe.

El nombre de este dios o diosa indígena solamente se atestigua en otras tres aras procedentes del territorio vascón, localizadas en la cuenca del Arga y de su afluente el río Salado: Muruzabal de Andión (Mendigorria, antigua Andelo), Irujo y Riezu. La de Larunbe es excepcional ya que es la pieza que más al norte ha aparecido y a más altitud, y la única recuperada en contexto de intervención arqueológica. Esto amplia el ámbito de influencia hasta ahora conocido para esta divinidad.

Se trata por tanto de una deidad evidentemente vascona, ya que tiene una parte final, escrita -he que podemos interpretar probablemente como la forma del dativo vascónico, es decir, que marca a quién está dedicada: a la deidad Larra. El nombre vascónico, con su vinculación al euskara actual, nos lleva a una interpretarla como una deidad relacionada con el campo o el territorio de labranza.

Importancia del hallazgo para la lengua vascónica
El ara de Larunbe amplía más al norte la dimensión territorial de los testimonios escritos de la divinidad y del idioma vascónico. El lugar donde aparece está en los límites de lo que podría ser el territorio patrimonial vascón y sus vecinos probablemente várdulos. El testimonio del ara nos delimita un poco más este territorio y nos señala esta zona de culto a la divinidad vascona a finales del siglo I d.C. Es un testimonio más que ayuda a profundizar sobre los orígenes y evolución del vascónico y del euskera.

Acto de presentación del ara de Larunbe
El ara votiva se ha presentado en un acto institucional en la iglesia de San Vicente de Larunbe y ha contado con la participación de Unai Hualde, presidente del Parlamento de Navarra; Ana Ollo, vicepresidenta segunda y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra; Floria Pistono, alcaldesa de Iza; Jokin Otamendi, presidente de Aranzadi; Juantxo Agirre Mauleon, Secretario General de Aranzadi y arqueólogo director del yacimiento de Larunbe; y Javier Velaza, Catedrático de Epigrafía Latina de la Universitat de Barcelona.

En el acto se han presentado dos monografías sobre el ara de Larunbe y el yacimiento de Arriaundi, un reportaje documental sobre el hallazgo y un mural dedicado a Larrahe realizado en Larunbe por el muralista Iker Uribe.

Mediante este acto, Aranzadi inaugura así la temporada de excavaciones arqueológicas en Navarra, que se alargará hasta mediados de septiembre. En este contexto, y relacionado con otra pieza esencial de la epigrafía de los vascones como lo es la Mano de Irulegi, Aranzadi ofrece visitas guiadas al yacimiento de Irulegi para toda la ciudadanía interesada en conocer este poblado en el corazón de la tierra de los vascones.
(Fuente: Aranzadi)

15 de noviembre de 2022

Hallada una mano de bronce con la inscripción más antigua en lengua vasca que se conoce

La singular pieza, descubierta en un yacimiento de Navarra y datada en el primer tercio del siglo I a.C., constituye "un hito en la historia del origen del euskera".
La llamada La mano de Irulegi, hallada en el yacimiento ubicado en el valle de Aranguren (Navarra).
Foto: Sociedad de Ciencias Aranzadi

Una representación en bronce de una mano, probablemente diseñada para colgar con los dedos hacia abajo en la puerta de entrada de una casa, como si se tratase de un objeto ritual protector, esconde "el documento más antiguo y también el más extenso escrito en lengua vascónica". La pieza fue hallada durante unas excavaciones en un yacimiento arqueológico ubicado en el monte de Irulegi, en el valle de Aranguren (Navarra), entre los vestigios de un poblado de la Edad del Hierro que fue destruido a comienzos del siglo I a.C., tras ser atacado por tropas romanas en el marco de las guerras sertorianas (años 83-73 a.C).

La llamada "mano de Irulegi", fechada en el primer tercio del sigo I a.C., constituye un hallazgo excepcional al iluminar los difusos orígenes del euskera, al menos en lo que al apartado escrito se refiere. Sorioneku, que significa "de buena fortuna", es la primera de las cinco palabras (40 signos) distribuidas en cuatro líneas que ha podido ser descifrada por un equipo de investigadores dirigido por los arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que prospectan el sitio desde 2017, y del que también han formado parte Javier Velaza, catedrático de Filología latina en la Universidad de Barcelona, Joaquín Gorrochategui, catedrático en Lingüística Indoeuropea en la Universidad del País Vasco, y Berta Balduz, restauradora del Gobierno de Navarra.

La pequeña lámina de bronce, cuya pátina contiene un 53,19% de estaño, un 40,87% de cobre y un 2,16% plomo, fue descubierta junto a la entrada de una de las viviendas excavadas en el yacimiento —estuvo habitado entre mediados de la Edad del Bronce (siglos XV-XI a.C) y finales de la Edad del Hierro—. Con unas dimensiones de 14,3 cm de altura, 1,09 mm de grosor, 12,7 cm de ancho y 35,9 g de peso, es lisa en el lado de la palma y en el dorso presenta la forma de las uñas correspondientes a los dedos anular, corazón e índice, aunque no se han conservado.

En el centro del extremo cercano a la muñeca presenta una perforación. Por el lugar en el que se encontró, su morfología y su decoración, los investigadores sugieren que se trata de un objeto ritual que se colgaba en la puerta de entrada de la vivienda.

En un comunicado distribuido por la Sociedad de Ciencias Aranzadi se detalla que el sistema gráfico empleado para escribir el texto, cuyas trazas solo lograron identificarse en el laboratorio, pertenece al sistema ibérico. Sin embargo, presenta algunas características que llevan a catalogarlo como "un sistema específico del territorio vascón". Durante la presentación del singular objeto, los investigadores han destacado el parecido entre la primera palabra —sorioneku— y el vocablo vasco zonioneko (de buena fortuna, de buen agüero). El resto de la inscripción, realizada con la técnica de punteado después de un esgrafiado, no ha podido ser descifrada hasta el momento.

"La 'mano de Irulegi' introduce novedades significativas en el mundo arqueológico y lingüístico", han subrayado los especialistas. "Por un lado, confirma la existencia de un sistema gráfico específico, derivado del signario ibérico, llamado 'signario vascónico'. Además, certifica el empleo de la lengua vascónica en el área geográfica en el que ha sido descubierta a inicios del siglo I a.C.; es decir, hace más de 2.000 años".

También han apuntado que es una prueba más del uso de la escritura por parte el antiguo pueblo prerromano de los vascones y que habría que sumarse a otras evidencias como las acuñaciones de monedas, el mosaico de Andelo, el bronce de Aranguren o una inscripción sobre piedra de Olite. La "mano de Irulegi" ha sido calificada como "un hito en la historia del origen del euskera".

El yacimiento, que va a ser declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica, donde se ha hallado el peculiar bronce se sitúa en la zona más exterior del antiguo poblado, uno de los mejores ejemplos de oppidum de la región y con un tamaño de 14 hectáreas. Se trata de una zona abierta con una superficie de 370 metros cuadrados, en la que han aparecido dos viviendas de unos 70 m2 y parte de la vía principal, de cuatro metros de anchura.

Su excavación, según los arqueólogos, es de singular importancia dado que ofrece una imagen "congelada" de la época. El poblado fue incendiado durante la guerra que enfrentó a los ejércitos romanos de Quinto Sertorio y Lucio Cornelio Sila —los indígenas locales tomaron partido por uno de ellos y fueron castigados— y los muros cayeron sobre las viviendas, sepultando y protegiendo lo que se encontraba en su interior. Se ha podido documentar cerámica y objetos cotidianos en buen estado de conservación. En la Edad Media, sobre sus vestigios, se erigió un castillo de realengo que fue destruido a finales del siglo XIII por orden de los reyes de Navarra para evitar que fuese utilizado por los afines al reino de Castilla.

19 de junio de 2020

Descubren cuatro tumbas más en la necrópolis bizantina de Sant Francesc en Formentera

En las dos tumbas excavadas que se han excavado hasta el momento se han encontrado restos de dos niños en una de ellas, y un adulto y un niño, en la otra. Las sepulturas, datadas en el siglo VII se suman a otras cuatro halladas anteriormente y podrían estar relacionadas con algún asentamiento próximo.
La necrópolis de época bizantina se documentó en 2017. FOTO: NOU DIARI
El Consell de Formentera, a través del área de Patrimonio, informa que ha empezado una nueva tarea de excavaciones arqueológicas en la necrópolis de época bizantina que se encontró en 2017 en un solar de la calle del Médico Vicent Riera en Sant Francesc. En esta primera semana, los trabajos que están desarrollando un equipo de arqueólogos de la empresa Sociedad Ciencias Aranzadi han sacado a la luz cuatro tumbas más junto a las otras cuatro que se encontraron anteriormente y que corresponden a la época tardía antigua del siglo VII.

La consellera de Patrimonio, Raquel Guasch, ha valorado el trabajo que se está desarrollando en este lugar. “Estos hallazgos nos ayudan a conocer más en profundidad nuestra historia y por eso es fundamental que la administración impulse estas acciones y disponga de las herramientas adecuadas para proteger nuestro patrimonio, como son el catálogo de patrimonio cultural y la Comisión Específica de Arqueología”, ha señalado la consellera Guasch.

Por su parte, la arqueóloga Glenda Graziani ha comentado que, en Formentera, de esta época baja imperial bizantina hay otras necrópolis documentadas “un poco anteriores a este periodo, como Can Gabino, Can Toni Blai, monasterio de la Mola, etc. y esta que no se conocía hasta ahora, dentro de la finca sa Tanca Vella”. Graziani ha subrayado que “se espera que con esta intervención se pueda dar un poco de luz a una época menos conocida; esta necrópolis seguramente estaría ligada a un asentamiento que quizás algún día saldrá”. De hecho, en los trabajos ha salido una estructura excavada en la roca que podría tener alguna relación con la necrópolis. También hay un campo de cultivo antiguo, “muy interesante para conocer la evolución de la explotación agrícola a lo largo de la historia”.

ESTUDIO DE SEDIMENTOS
Por su parte, la también arqueóloga Almudena García-Rubio ha detallado que “las sepulturas encontradas están más separadas de las anteriores y que en las dos tumbas excavadas de momento hay restos de dos niños, en una de ellas, y un adulto y un niño, a la otra”. “Los restos tienen un estado de conservación bastante deficiente y se hará un estudio de sedimentos por saber si el tipo de tierra afecta a su conservación”, ha comentado.

Durante una excavación en 2017 previa a la concesión de licencia de obras para construir dos viviendas, se localizó parte de una necrópolis de época bizantina, en un espacio que se encuentra dentro del entorno de protección del yacimiento arqueológico YA-111 del catálogo del patrimonio cultural de Formentera. Posteriormente, en 2018 el Consell firmó un convenio de colaboración con la propiedad de la finca para asumir la ejecución de la excavación arqueológica del resto del solar y sacó a concurso público, que ganó Sociedad Ciencias Aranzadi, por un importe de 25.703,74 € (IVA incluido).

(Fuente: Nou Diari)

5 de octubre de 2017

Descubren una necrópolis medieval en una iglesia de Arrasate (Guipúzcoa)

Arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con la colaboración de miembros de Arrasate Zientzia Elkartea, han descubierto una necrópolis medieval, datada entre los siglos XIII y XV, en la torre del campanario de la iglesia de San Juan Bautista de esta villa guipuzcoana fundada en 1260.
Cada fosa acoge a varios individuos, tres o cuatro según los casos, superpuestos y todos ellos sin ajuar.
Las excavaciones, que han contado con el respaldo de la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de la localidad, se han desarrollado durante la última semana de septiembre en pleno casco histórico de Arrasate, en un solar de unos trece metros cuadrados.

Se trataría del primer lugar de enterramiento medieval de la población, ubicado en la parte del yacimiento más cercana a la iglesia, donde se han encontrado una serie de fosas de forma ovalada excavadas directamente en la arcilla natural del terreno y organizadas en calles paralelas.

Según explican los promotores de este proyecto en una nota, cada fosa acoge a varios individuos, tres o cuatro según los casos, superpuestos y todos ellos sin ajuar, que fueron enterrados con orientación este-oeste.

Los expertos consideran que esta necrópolis se originó "en el contexto de un templo más pequeño que la iglesia actual" y que desapareció durante un incendio ocurrido en 1448.

Las investigaciones arqueológicas continuarán ahora con estudio osteológico de los restos humanos para determinar su dieta y obtener el ADN de los individuos descubiertos.

FORJA
Además de este hallazgo, las excavaciones también han permitido documentar la existencia de una edificación "relacionada con el trabajo del hierro" y que fue derruida en el siglo XVI, cuando se construyó la actual torre de la iglesia de San Juan Bautista.

Los arqueólogos recuerdan además que en este mismo entorno arqueológico se ha documentado la presencia de cerámicas relacionadas con un estadio de ocupación "mucho anterior", sobre la Edad del Bronce, que puede datarse en torno a hace entre 3.500 y 3.900 años.

Un hecho que, según estos expertos, "evidencia una temprana ocupación de la colina" en la que en 1260 se fundó la villa de Arrasate, lo que pondría de manifiesto una "continuidad" en la presencia humana en este mismo lugar desde la prehistoria hasta la actualidad.

7 de noviembre de 2014

Encuentran dos varillas ornamentales de 14.000 años en una cueva de Azpeitia (Guipúzcoa)

Las varillas, datadas en el Magdaleniense Medio, tienen unos veinte centímetros de longitud y están fabricadas en asta de ciervo o reno. Los investigadores creen que la factura de estas dos piezas, de "calidad excepcional", denota también un contacto directo con otros grupos humanos de la vertiente norte de los Pirineos, ya que "entroncan con la tradición cultural de las varillas isturitzenses" localizadas en Francia. 
La arqueóloga María José Iriarte posa junto a las dos varillas enteras halladas en la cueva de Ezkuzta, en Azpeitia.
FOTO: RUBÉN PLAZA / NOTICIAS DE GIPUZKOA.
Ambas piezas, encontradas en la cueva de Ezkuzta (Azpeitia), han sido presentadas por la diputada guipuzcoana de Cultura, Ikerne Badiola, y la arqueóloga del centro Ikerbasque y de la Sociedad de Ciencias Aranzadi María José Iriarte, quienes han estado acompañadas por el alcalde de Azpeitia, Eneko Etxeberria.

Las varillas, datadas en el Magdaleniense Medio, tienen unos veinte centímetros de longitud y están fabricadas en asta de ciervo o reno, material que fue empleado por un artista prehistórico de nuestra misma especie para realizar una serie de profundos grabados en todos sus lados, salvo en la cara posterior, con un claro propósito decorativo.

María José Iriarte ha destacado la "calidad técnica" de los grabados de las varillas, una de las cuales se caracteriza por sus líneas incisas en haces, que juegan también con los espacios que el artista dejó blanco sobre el cuerno, mientras que la segunda destaca por sus espirales y rayas curvilíneas.

USO ORNAMENTAL
Las varillas, que no fueron concebidas para ser empleadas como herramientas sino para que únicamente tuvieran un uso ornamental, están trabajadas con un buril de piedra muy fino por un artesano con gran precisión y grabadas en paralelo en un único trazo con una distancia de unos dos milímetros entre ellas, según ha desvelado Iriarte.

La arqueóloga ha destacado también el "gran concepto artístico" de las personas que elaboraron estos elementos, quienes confeccionaron las varillas "pensando en lo que iban a grabar" sobre ellas desde el momento inicial de "la concepción previa de la obra".

La experta ha recordado además la dificultad de conservación de los elementos orgánicos en los yacimientos prehistóricos debido a la acidez de algunos suelos guipuzcoanos y a la facilidad con la que se corrompen estos materiales.

PROBLEMAS DE CONSERVACIÓN EN LA CUEVA
En el caso de Ezkuzta, una cueva descubierta por la asociación Antxieta Jakintza Taldea, también existen problemas de conservación debido a la instalación de una cantera sobre la gruta y la construcción de una acequia próxima, lo que erosionó el yacimiento y originó un "colapso" en la cueva con el desplazamiento de sus sedimentos y la entrada de agua en el lugar.


Los investigadores creen que la factura de estas dos piezas, de "calidad excepcional", denota también un contacto directo con otros grupos humanos de la vertiente norte de los Pirineos, ya que "entroncan con la tradición cultural de las varillas isturitzenses" localizadas en Francia.

RESTOS DE FAUNA, INDUSTRIA LÍTICA Y OBJETOS DE ADORNO
Junto a las piezas presentadas, las últimas excavaciones realizadas en Ezkuzta han permitido localizar otras piezas destacadas como restos de fauna de los animales con los que se alimentaban sus moradores, industria lítica confeccionada con sílex y datada en el Paleolítico Inferior, y objetos de adorno personal como conchas con las que pudieron confeccionarse colgantes.

Durante la comparecencia, la diputada de Cultura, Ikerne Badiola, ha destacado la riqueza arqueológica de Gipuzkoa, donde en la última campaña se han realizado 19 excavaciones y otros proyectos de interés arqueológico.

Por su parte, el alcalde de Azpeitia, Eneko Etxeberria, ha reclamado protección para el yacimiento de Ezkuzta con el fin evitar el posible "saqueo" y que alguien pueda "borrar las huellas" de sus vestigios arqueológicos.

(Fuente: Deia / EFE)