google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri

2 de febrero de 2026

Anuncian el descubrimiento de una esfinge en Caraca, la ciudad romana de Guadalajara

Se va a presentar esta semana, mientras continua la campaña de micromecenazgo que ya superado el objetivo previsto para que el ayuntamiento de este pueblo de Guadalajara pueda comprar los terrenos y continuar las excavaciones
Imagen gráfica de la esfinge hallada en las excavaciones de la ciudad romana de Caraca, en Driebes (Guadalajara) que se presentará próximamente. Imagen: Ayuntamiento de Driebes

Los investigadores de la ciudad romana de Caraca, un yacimiento arqueológico que se encuentra en Driebes (Guadalajara) han descubierto varios de fragmentos de una excepcional escultura romana que representaba una esfinge, sentada sobre sus cuartos traseros y que se levanta sobre sus patas delanteras.

Ocurrió durante las excavaciones del pasado verano. La escultura se encontró derrumbada sobre el suelo junto a una estructura de planta rectangular, formada por sillares de piedra yesífera, bien escuadrados, aunque desgastados, de época romana imperial, que se orienta en sentido noreste-suroeste. El contexto arqueológico y las características de la esfinge de Caraca llevan a proponer a los expertos una cronología de la misma en época romana altoimperial.

La escultura se presentará al público el jueves 5 de febrero a las 19:30 horas en el Salón de Actos del Museo de Guadalajara que tiene su sede en el Palacio del Infantado, durante una conferencia para dar a conocer el resultado de las excavaciones realizadas en el verano de 2025 en el sector de la necrópolis de época visigoda junto a la ciudad romana.

Los fragmentos recuperados durante las excavaciones representan el ala izquierda, gran parte del cuerpo, las patas traseras y el arranque de las delanteras, aunque se ha perdido la cabeza de la escultura.

También se conserva una de las cuatro esquinas de la plataforma plana que sostenía la escultura, tallada en el mismo bloque. Aun así, los científicos pueden reconstruir el aspecto que tendría esta interesante escultura, de gran calidad técnica como demuestra la representación de cinco costillas marcadas y parte de un mechón de pelo que caía entre el ala izquierda y el cuello.

La disposición del ala conservada muestra que se encontraba extendida. Sobre el ala se observan restos del estuco que recubría la pieza y que podría estar policromado. Destaca el carácter proporcionado y esbelto, así como la calidad técnica de la pieza.

La escultura fue encontrada en el sector al sureste del Cerro de la Virgen de la Muela, junto al río Tajo, en un punto estratégico al lado del acceso de la vía Complutum-Cartago Nova. Esta zona tiene una prolongada ocupación, localizándose restos de talla lítica del Paleolítico Medio y Superior, así como un barrio extramuros del oppidum carpetano de Caraca.

Posteriormente, se localizan los niveles romanos en los que se encontró la esfinge y, por último, una necrópolis con cientos de tumbas de época visigoda de los siglos VI-VII d. C. que, a su vez, muestra dos fases, en una estratigrafía horizontal.

En esta zona ya se había encontrado mucho antes una ocultación de objetos argénteos datada a finales del siglo III a. C., y después se halló una segunda parte conocida como el Tesoro de Driebes, de forma fortuita en el año 1945 durante la construcción del Canal de Estremera y que, actualmente, se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.

¿Qué es una esfinge?
La esfinge era un animal mitológico cuya representación estuvo muy extendida en Egipto, Grecia, el mundo ibérico y romano. Esta criatura tenía las alas de ave, el cuerpo de leona y la cabeza de mujer. De hecho, la esfinge de Caraca muestra marcadas sobre el vientre los cuatro pares de mamas de leona.

La iconografía de la esfinge es bien conocida en el mundo clásico, pues tiene origen oriental, con marcado carácter apotropaico (protector), cuyo significado se reelabora por los griegos, especialmente en relación con el mito de Edipo y la esfinge (Sófocles, Edipo Rey).

La esfinge hallada cumple precisamente este papel apotropaico y, probablemente, formaba parte de un monumento de carácter funerario cuya basa sería la citada estructura de sillares bien escuadrados. Conviene señalar que durante la excavación de esta estructura se encontró tierra cenicienta, pero no restos humanos cremados ni elementos de ajuar asociables a una sepultura de incineración.

En relación con esto último, hay que destacar que la citada estructura y su entorno se encuentran bastante alterados por la existencia posterior de la necrópolis visigoda y, por otra parte, por las tareas agrícolas que se han desarrollado en este paraje hasta el siglo XX. Se conocen esfinges funerarias en otras partes de la Hispania romana, como Baetulo (Badalona), Augusta Emerita (Mérida) y Segobriga en Saelices (Cuenca).

El trabajo de campo realizado por los geólogos del IGME-CSIC ha determinado que la roca que se utilizó para la escultura es un yeso margoso masivo, de color grisáceo y aspecto noduloso, con presencia de nódulos de yeso blanco sacaroideo. Este tipo de roca del Mioceno es muy abundante en la zona, habiendo afloramientos a tan solo una decena de metros del hallazgo, por lo que la esfinge se elaboró con materiales de la zona. Estos restos escultóricos, realizados en piedra yesífera local, eran en consecuencia obra de un escultor local o de uno itinerante que se habría desplazado a este área junto a la salida meridional de Caraca para realizar la talla.

La escultura, que se conserva en el Museo de Guadalajara, ha sido intervenida por el equipo de conservación-restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, integrado por la profesora Fátima Marcos Fernández, las conservadoras-restauradoras Javier Fernández, Zaira Villa, Klo Nieto y Virginia Lozano, y las alumnas del Grado de Conservación del Patrimonio Cultural.

Esta excavación se desarrolló gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara. El “Proyecto de excavación arqueológica en la necrópolis visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y los niveles carpetanos en ese sector” fue dirigido por Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional), Javier Fernández Ortea (arqueólogo), Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología).

30 de enero de 2026

Recuperan cerámica romana y celtibérica en Numancia

Los trabajos de instalación de fibra óptica en el yacimiento han sacado a la luz además un foso defensivo romano. El conjunto de piezas recuperadas, principalmente cerámica romana tardorrepublicana  y cerámica celtibérica numantina, se adscribe cronológicamente al periodo entre finales del siglo II a.C. y el último tercio del siglo I a.C.

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, presidida por la delegada territorial, Yolanda de Gregorio, ha conocido el informe de resultados del control y seguimiento arqueológico vinculados a la migración e instalación de fibra óptica en el entorno de protección de Numancia, en los términos municipales de Garray, Fuentecantos, Velilla de la Sierra, Renieblas y Almajano, cuyo promotor es Telefónica de España, S.A.U.

Los trabajos se llevaron a cabo entre mayo y octubre de 2025, incluyendo sondeos en cruces con la calzada romana (con resultados negativos) y control intensivo de las zanjas. Durante la excavación en el entorno de Travesadas se localizó un hallazgo significativo: un foso defensivo romano, parte del ‘vallum’ del cerco escipiónico de Numancia, situado entre los campamentos de Travesadas y Castillejo. Esta estructura, de planta alargada y sección en ‘V’, conserva una anchura máxima de 2,98 metros y una profundidad de 1,12 metros, con rellenos de cenizas, arcillas y cantos rodados, evidencias de fuego y restos constructivos.

El conjunto de piezas recuperadas, principalmente cerámica romana tardorrepublicana (orzas, dolia, ánfora Haltern 70, ollas, vasos) y cerámica celtibérica numantina (tinajas, platos, cuencos), además de elementos metálicos, escorias de fundición, industria lítica y restos óseos, se adscribe cronológicamente al periodo tardorrepublicano, entre finales del siglo II a.C. y el último tercio del siglo I a.C. Tras la documentación fotográfica, estratigráfica y la elaboración de un modelo 3D, el foso fue protegido mediante geotextil y cubierto con tierra, minimizando la afección y garantizando su conservación.

El informe concluye que la obra se ejecutó conforme a la normativa, reduciendo al máximo el impacto sobre el patrimonio y aportando nuevos datos sobre el sistema defensivo romano en el cerco de Numancia, lo que contribuye a ampliar el conocimiento arqueológico de este enclave histórico.

29 de enero de 2026

Denuncian la desaparición de un ara romana en Jarilla (Cáceres)

Esta denuncia se suma a las advertencias ya realizadas tras los incendios forestales del pasado verano en la zona, que dejaron al descubierto diversos elementos constructivos en las inmediaciones del templo.

La Asociación Cultural Sociedad Extremeña de Arqueología y Patrimonio (SEdAP) ha denunciado ante la Junta de Extremadura la desaparición de un ara romana situada en las inmediaciones del templo romano de Jarilla (Cáceres), tras varias visitas de campo efectuadas entre el pasado 30 de diciembre y el 20 de enero con motivo de un estudio de piedras labradas en el entorno del templo.

Este denuncia se suma a las advertencias ya realizadas tras los incendios forestales del pasado verano en la zona, que dejaron al descubierto diversos elementos constructivos en las inmediaciones del templo.

El Ayuntamiento de Jarilla, junto a la Mancomunidad Trasierra-Tierras de Granadilla y SEdAP también han remitido un escrito a la Dirección General de Patrimonio solicitando la inspección técnica de varios sillares aparecidos tras el fuego.

En dicho escrito -firmado por el alcalde de Jarilla, Ángel Peña García; el presidente de la Mancomunidad Trasierra-Tierras de Granadilla, Óscar Manuel Martín Martín; y el presidente de la Asociación SEdAP, Vicente Clemente Sánchez- se subraya el interés histórico y cultural de estos restos y la necesidad de una intervención arqueológica supervisada.

26 de enero de 2026

Documentan en el yacimiento La Peña del Castro un complejo religioso de la Edad del Hierro

Investigadores de la Universidad de León documentan un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado.
Investigadores de la ULE en el yacimiento de La Ercina durante las labores de trabajo de la octava campaña de excavación.

Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León en el yacimiento de La Peña del Castro, en el municipio leonés de La Ercina, han permitido documentar un complejo religioso de la Edad del Hierro de carácter excepcional en el norte de la Península Ibérica.

Se trata de un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado. Según apunta el director de las intervenciones arqueológicas y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León, Eduardo González Gómez de Agüero, el uso de estas instalaciones se fija entre los siglos II y I a.C.

Concretamente, el hallazgo tuvo lugar el pasado mes de agosto durante la octava campaña de intervención que se lleva a cabo en el yacimiento leonés y que se centró en una estructura realizada en piedra que había sido localizada en campañas anteriores. “En esta intervención se documentó un edificio en cuyo interior aparecieron restos de combustión relacionados con un altar, así como diferentes ofrendas depositadas en este espacio”, explica González Gómez de Agüero.

Construido en piedra y situado junto al acceso suroeste del poblado, el edificio se emplaza en plena calle principal del asentamiento y presenta una planta singular en forma de “D”, con un diámetro aproximado de seis metros, destacando el uso de arenisca de tonalidad amarilla en su construcción.

El acceso se realizaba mediante una entrada sobreelevada con varios escalones y su interior era diáfano, ocupado parcialmente por una plataforma que albergaba un gran altar de morfología cuadrangular, cuya superficie aparece intensamente alterada por el uso reiterado del fuego. En el interior del altar se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos y de cereales, lo que confirma, según detalla el profesor de la ULE, la realización de rituales con ofrendas tanto animales como vegetales.

Este edificio se encontraba directamente relacionado con otro templo situado frente a él, al otro lado de la calle principal, conectado por medio de un paso elevado realizado con bloques de piedras y con el que formaba un conjunto unitario de carácter religioso. Esta segunda estructura, excavada en 2014, comparte una concepción arquitectónica similar, con planta en “D” y acceso elevado, aunque presenta mayores dimensiones, alcanzando los 8 metros de diámetro.

Construida en esta ocasión con piedra de tonalidad rojiza, su interior se divide en tres estancias, una de las cuales albergaba un altar realizado con lajas de piedra situado en el extremo oeste. En una de las salas contiguas los investigadores de la ULE recuperaron un destacado ajuar ritual, entre el que sobresalen un gran cuchillo sacrificial y diversos recipientes vinculados a prácticas de purificación. Además, en la entrada del edificio, ya en la calle de acceso al poblado, se documentó un pozo excavado en el terreno que habría sido utilizado para la realización de ofrendas.

Nuevas vías de estudio
Ambos edificios configurarían un complejo religioso de gran entidad que, según señala el director de la excavación, estaría destinado tanto al culto de divinidades relacionadas tanto con los ciclos agrícolas como con fuerzas ctónicas o de la tierra. “Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la Península Ibérica y constituye una fuente de información de gran valor para conocer unas creencias especialmente difíciles de documentar en las comunidades de la Edad del Hierro”, subraya González.

Por otro lado, continúa, estas construcciones juegan un papel importante en la monumentalización del poblado vinculado a los procesos de complejización social que se van a producir en el asentamiento en estos momentos. Este proceso implica la paulatina diferenciación social entre los habitantes del poblado, además de la privatización de espacios públicos o la intensificación de las relaciones con las comunidades de la meseta.

“Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación”, destaca el director de la investigación, que apunta a que el análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.

Las excavaciones de 2025 se enmarcan en el proyecto “Territorio y Patrimonio. Los pilares un turismo cultural sostenible en el medio rural” englobado en el programa INTERREG VI-A de Cooperación Transfronteriza España-Portugal que cofinancia junto a la Junta de Castilla y León. Además, se contó con el apoyo económico y material del Ayuntamiento de La Ercina. Por otro lado, los trabajos de laboratorio y análisis se están llevando a cabo en la Universidad de León por parte del grupo de Investigación Historia y Arqueología, responsable también del trabajo de campo.

23 de enero de 2026

Descubren un cementerio en la Villa Romana de Niharra (Ávila)

Los arqueólogos calculan que se enterraron a 68 personas de las que dos han sido exhumados. En uno de los casos se ha localizado un anillo que llevaba uno de los dos individuos investigados y que se ha datado en el siglo VII de nuestra era.

Las excavaciones realizadas durante 2025 en la antigua villa romana de la Pared de Los Moros en Niharra han descubierto un cementerio que se construyó sobre sus restos. Los arqueólogos calculan que se enterraron a 68 personas de las que dos han sido exhumados.

En uno de los casos se ha localizado un anillo que llevaba uno de los dos individuos investigados y que se ha datado en el siglo VII de nuestra era, siglos después de la caída del Imperio Romano.

2025 ha permitido a los miembros de Terra Levis que llevan a cabo los trabajos de excavación avanzar en el conocimiento de estos restos ubicados en un paraje que calculan ha estado ocupado desde la edad del bronce (5.000 años antes de Cristo).

La Villa Romana se construyó a finales del siglo III d.c. y las termas del complejo a principios del IV. Tras la caída de Roma y su abandono, el espacio fue reutilizado hasta el siglo VII.

"Estas excavaciones nos permiten resolver una duda que hasta el momento estaba poco estudiada. El tránsito entre la caída del Imperio Romano y la llegada de la Edad Media. Nos aporta bastante información ya que hemos comprobado como la villa, una vez que se abandona, se reutiliza en épocas posteriores" dice Sergio Baza de Blas, graduado en Historia con formación en Arqueología que ha trabajado en el yacimiento.

Sergio es también especialista en las termas romanas de la cuenta del Duero. Y en este sentido, el análisis de las termas de la propia villa han sido determinantes a la hora de cubrir ese hueco en la investigación.

Yacimiento conocido pero poco estudiado
Un yacimiento cuyos muros eran visibles en esta localidad del Valle Amblés pero que apenas había sido investigado hasta ahora. Durante los años 70 se hicieron excavaciones que "nos dieron poca información y muchos materiales que se depositaron en los museos pero que no fueron estudiados. Cuando nosotros llegamos allí teníamos muchas piezas sueltas de un puzle que teníamos que colocar y ordenar en el espacio" dice Sergio.

Un puzle que se ha ido completando con las campañas de los dos últimos años y que podría culminar con la localización de los mosaicos que tenían estas edificaciones. De momento solo han encontrado algunas teselas sueltas. "las teselas las tenemos. Ahora solo hay que localizar de donde vienen" dice Carlota Muñoz que también participa en estos trabajos.

Villa de peristilo
La Pared de los Moros pertenece a la tipología de Villas de Peristilo que se construían en torno a un patio central, alrededor del cual se sitúan todas las habitaciones. Un clase de construcción que se ha mantenido en el tiempo como demuestran las casas del sur de la península, en Andalucía, o los propios palacios ubicados en la ciudad de Ávila que están hechos sobre un patio central que sirve para dar luz y ventilación al resto de dependencias.
(Fuente: Cadena SER // Luís Sánchez)

22 de enero de 2026

Iruña-Veleia inicia la construcción del centro de visitantes

Iruña-Veleia abordará este año el inicio de la construcción del centro de visitantes y finalizará la prospección del circo romano. La Diputación de Álava también analiza si adquirir los terrenos privados, cuyo subsuelo alberga el circo.
Imagen del circo romano de Iruña Veleia. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

 El yacimiento romano de Iruña-Veleia abordará en este año la primera fase de construcción del centro de recepción de visitantes del enclave, «una infraestructura necesaria para ordenar y mejorar la acogida del público y la interpretación del yacimiento», así como finalizará la prospección geomagnética de las parcelas del circo, tras su verificación.

Estos son dos de los principales hitos que acometerá la Diputación Foral de Araba durante este ejercicio, en el que también se culminará la redacción del nuevo plan director 2027-2037, que «será la base que marque qué se va a hacer en Iruña-Veleia durante los próximos diez años», con el fin de «dejar un proyecto cerrado, ordenado y sólido».

Así lo ha destacado la diputada de Cultura, Ana del Val, durante su comparecencia, a petición propia, ante la comisión de las Juntas Generales de Araba.

La Diputación contará este año con un presupuesto aproximado de 600.000 euros, que permitirá abordar la primera fase del centro de recepción de visitantes, la consolidación definitiva del cubo O-12 de la muralla y la finalización de la prospección geomagnética en el entorno del circo.

Del Val ha subrayado la importancia de la verificación de un circo romano en Iruña Veleia. Las prospecciones geofísicas y los seis sondeos arqueológicos llevados a cabo han confirmado la existencia de esta infraestructura singular, con una longitud aproximada de 280 metros y una anchura de 72 metros, fechada provisionalmente entre los siglos II y III d.C.

«Se trata de un hallazgo de enorme relevancia científica e histórica que sitúa a Iruña-Veleia ante las ciudades romanas más importantes del norte peninsular», ha resaltado. Un asunto sobre el que también ha incidido el jefe del Servicio de Museos y de Arqueología, Javier Fernández Bordegaray.

Pese al interés histórico y arqueológico del hallazgo, que coloca al yacimiento en «la primera división de ciudades romanas del norte peninsular», Bordegaray ha señalado que, desde el punto de vista arquitectónico, los restos que se conservan «son relativamente pobres».

Ha indicado que «se conserva una estructura de muros hecha con una especie de cajones constructivos cuadrangulares de cajones, donde se apoyaba una estructura de madera que soportaba las gradas desde las cuales el público asistía a los espectáculos».

Adquirir los terrenos

El circo romano se aposenta en cinco terrenos privados, cuatro agrícolas y uno industrial sin actividad, por lo que «no existe riesgo de afección al subsuelo», y ha señalado que el objetivo último es la adquisición pública de los terrenos, para «garantizar la necesaria conservación de los restos arqueológicos».

Una compra, que ha dicho, la Diputación tiene que analizar, al ser un proceso «difícil, largo y complejo» dentro de las negociaciones con los propietarios, ya que, una de las parcelas agrícolas tiene hasta 18 herederos y, además hay que compensar a los agricultores.

Por el momento, la Diputación ha autorizado únicamente trabajos que sólo impliquen remoción de la capa más superficial del terreno, unas «precauciones que buscan compatibilizar la actividad agrícola actual con la futura puesta en valor del yacimiento».

Nuevo plan director

Por otra parte, la diputada de Cultura ha informado que este mismo año se iniciará la redacción del nuevo Plan Director, que deberá «integrar los nuevos hallazgos y será la base para definir la estrategia de futuro del yacimiento para los próximos diez años».

Sin profundizar en los mismos, Del Val ha señalado que ha habido «problemas» para que la Universidad Pública del País Vasco (EHU) redacte la nueva hoja de ruta del enclave romano y ha apuntado a que, en esta ocasión, el plan será elaborado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Este ejercicio será también el del inicio de la fase de construcción del futuro centro de visitantes, «una infraestructura necesaria para ordenar y mejorar la acogida del público y la interpretación del yacimiento». Bordegaray ha comentado que la Diputación está «a puertas de recibir el proyecto de ejecución para poder licitar cuanto antes la primera fase de construcción», a la par que busca una ubicación donde el recurso «tuviera una afección menor».

«El trabajo realizado en estos años demuestra que Iruña Veleia es un proyecto sólido, ambicioso y con vocación de permanencia. Iruña Veleia no parte de cero. Hay mucho trabajo hecho, resultados visibles y un horizonte claro», ha afirmado Del Val, para resaltar que el objetivo del departamento es «dar al yacimiento la relevancia que merece, con planificación, rigor científico y una visión de futuro».

(Fuente: Diputación Foral de Álava)

21 de enero de 2026

La recuperación del Conjunto Arqueológico de los Mondragones de Granada ya sí es una realidad

Los trabajos, que han sido adjudicados a una Unión Temporal de Empresas (UTE), tendrán un plazo de ejecución de un año
Foto de archivo de Los Mondragones. RADIO GRANADA.

El Ayuntamiento de Granada acaba de dar el último paso administrativo para formalizar el contrato para la puesta en valor del Conjunto Arqueológico de los Mondragones por 2,1 millones de euros dentro del Plan Alhambra.

En el acta de formalización, publicada esta semana, se expone que los trabajos han sido adjudicados a la UTE Construcciones Serrot, S.A.-Metálicas Ulia, S.L., con un plazo de ejecución de doce meses a contar desde la fecha fijada en el acta de comprobación del replanteo.

Este conjunto arqueológico cuenta con un gran valor monumental, pues los alzados en algunos casos alcanzan los dos metros de altura conservada.

También cuenta con un gran valor histórico, ya que aporta nuevas claves y significados para entender cómo evolucionó la ciudad y su entorno desde época romana hasta la Edad Media. El enclave agrupa edificios de distinta naturaleza. Por un lado, una gran almazara y la ermita visigoda; y por el otro, un complejo de edificaciones público-privadas y la calle interior.

El proyecto afecta a dos enclaves que forman parte del denominado Yacimiento Arqueológico de Mondragones. Actualmente ambos espacios se hallan separados por la calle Rector José Vida Soria.

Esta intervención se centra en el sector A, sobre una amplia parcela de 15.296 metros cuadrados en la que se plantea un edificio para la cubrición del yacimiento arqueológico que se ajusta estrictamente a los restos localizados.

Este edificio será de forma poligonal en una única planta y tendrá una altura máxima de 8,8 metros, según se detalla en el expediente, consultado por Europa Press.

Este espacio, que llevará el nombre de Complejo Arqueológico Los Mondragones - Villa Mummius Niger, servirá como "centro de interpretación y visita del conjunto".

Además, la cubierta, con diseño en diente de sierra, incorporará paneles translúcidos que permitirán una "iluminación natural abundante". Por su parte, la envolvente combinará elementos opacos y cerramientos permeables que "permitirán vislumbrar el interior del edificio desde el exterior".

En concreto, el interior se dividirá en dos zonas "claramente diferenciadas", como una zona de recepción que incluirá un vestíbulo, aseos, sala de instalaciones, oficio y una sala de audiovisuales, y la zona del yacimiento, recorrida por pasarelas que conducirán al visitante hasta cuatro miradores "estratégicamente ubicados, desde los que se podrá contemplar el conjunto arqueológico en su totalidad", según informó en su día el propio Ayuntamiento.

Sale a la luz una parte desconocida de una gran villa romana en Castellón

La excavación de 1.000 metros cuadrados abre una nueva etapa en la investigación arqueológica de la Vila Romana del Benicató, en Nules

La Vila Romana del Benicató, situada en el término municipal de Nules, ha iniciado una nueva fase de excavación arqueológica con el objetivo de profundizar en el conocimiento de una de las zonas menos estudiadas del yacimiento. Los trabajos se centran en una superficie inicial de 1.000 metros cuadrados ubicada en el interior del área previamente vallada, concretamente en la parte que hasta ahora permanecía sin investigar.

Esta actuación supone el inicio de un proyecto que permitirá ampliar de forma significativa la zona excavada de la villa, ya que, una vez concluida esta primera fase, está previsto abrir un área mucho mayor del yacimiento. Se trata de un paso clave para avanzar en la investigación arqueológica del Benicató y seguir desvelando su estructura y evolución histórica.

Un proyecto arqueológico con un amplio equipo profesional
La intervención cuenta con un equipo técnico y humano de primer nivel. La Dirección Facultativa corre a cargo de El fabricante de espheras y Arqueocas. Patrimonio y Arqueología, mientras que la dirección arqueológica está liderada por Ana Miguélez, Pablo Medina Gil, Esperanza Huguet y Jose F. Albelda. La dirección de restauración corresponde a Sofía Martínez, de Noema Restauradores.

Las obras están siendo ejecutadas por la empresa Carpetania Integra S.L., con el apoyo de un equipo técnico especializado formado por Carme Coch, Alfredo Suesta, Isabel García y Miguel Guillamón. A ellos se suma una treintena de operarios que trabajarán de forma continuada durante un periodo aproximado de cinco meses.

Cinco meses de excavación para ampliar el conocimiento del Benicató
Los trabajos arqueológicos ya han comenzado y permitirán documentar y analizar una parte del yacimiento que hasta ahora permanecía oculta. Desde el equipo responsable del proyecto destacan que se trata de un sueño que empieza a hacerse realidad, fruto de una planificación prolongada y de la colaboración entre profesionales de distintos ámbitos.

La excavación de esta nueva área de la Vila Romana del Benicató abre la puerta a nuevos hallazgos y avances en la investigación arqueológica del yacimiento, uno de los enclaves patrimoniales más relevantes de Nules, del que se irán dando a conocer los resultados conforme avance la intervención.
(Fuente: El Periódic)