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| Imagen gráfica de la esfinge hallada en las excavaciones de la ciudad romana de Caraca, en Driebes (Guadalajara) que se presentará próximamente. Imagen: Ayuntamiento de Driebes |
Los investigadores de la ciudad romana de Caraca, un yacimiento arqueológico que se encuentra en Driebes (Guadalajara) han descubierto varios de fragmentos de una excepcional escultura romana que representaba una esfinge, sentada sobre sus cuartos traseros y que se levanta sobre sus patas delanteras.
Ocurrió durante las excavaciones del pasado verano. La escultura se encontró derrumbada sobre el suelo junto a una estructura de planta rectangular, formada por sillares de piedra yesífera, bien escuadrados, aunque desgastados, de época romana imperial, que se orienta en sentido noreste-suroeste. El contexto arqueológico y las características de la esfinge de Caraca llevan a proponer a los expertos una cronología de la misma en época romana altoimperial.
La escultura se presentará al público el jueves 5 de febrero a las 19:30 horas en el Salón de Actos del Museo de Guadalajara que tiene su sede en el Palacio del Infantado, durante una conferencia para dar a conocer el resultado de las excavaciones realizadas en el verano de 2025 en el sector de la necrópolis de época visigoda junto a la ciudad romana.
Los fragmentos recuperados durante las excavaciones representan el ala izquierda, gran parte del cuerpo, las patas traseras y el arranque de las delanteras, aunque se ha perdido la cabeza de la escultura.
También se conserva una de las cuatro esquinas de la plataforma plana que sostenía la escultura, tallada en el mismo bloque. Aun así, los científicos pueden reconstruir el aspecto que tendría esta interesante escultura, de gran calidad técnica como demuestra la representación de cinco costillas marcadas y parte de un mechón de pelo que caía entre el ala izquierda y el cuello.
La disposición del ala conservada muestra que se encontraba extendida. Sobre el ala se observan restos del estuco que recubría la pieza y que podría estar policromado. Destaca el carácter proporcionado y esbelto, así como la calidad técnica de la pieza.
La escultura fue encontrada en el sector al sureste del Cerro de la Virgen de la Muela, junto al río Tajo, en un punto estratégico al lado del acceso de la vía Complutum-Cartago Nova. Esta zona tiene una prolongada ocupación, localizándose restos de talla lítica del Paleolítico Medio y Superior, así como un barrio extramuros del oppidum carpetano de Caraca.
Posteriormente, se localizan los niveles romanos en los que se encontró la esfinge y, por último, una necrópolis con cientos de tumbas de época visigoda de los siglos VI-VII d. C. que, a su vez, muestra dos fases, en una estratigrafía horizontal.
En esta zona ya se había encontrado mucho antes una ocultación de objetos argénteos datada a finales del siglo III a. C., y después se halló una segunda parte conocida como el Tesoro de Driebes, de forma fortuita en el año 1945 durante la construcción del Canal de Estremera y que, actualmente, se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.
La esfinge era un animal mitológico cuya representación estuvo muy extendida en Egipto, Grecia, el mundo ibérico y romano. Esta criatura tenía las alas de ave, el cuerpo de leona y la cabeza de mujer. De hecho, la esfinge de Caraca muestra marcadas sobre el vientre los cuatro pares de mamas de leona.
La iconografía de la esfinge es bien conocida en el mundo clásico, pues tiene origen oriental, con marcado carácter apotropaico (protector), cuyo significado se reelabora por los griegos, especialmente en relación con el mito de Edipo y la esfinge (Sófocles, Edipo Rey).
La esfinge hallada cumple precisamente este papel apotropaico y, probablemente, formaba parte de un monumento de carácter funerario cuya basa sería la citada estructura de sillares bien escuadrados. Conviene señalar que durante la excavación de esta estructura se encontró tierra cenicienta, pero no restos humanos cremados ni elementos de ajuar asociables a una sepultura de incineración.
En relación con esto último, hay que destacar que la citada estructura y su entorno se encuentran bastante alterados por la existencia posterior de la necrópolis visigoda y, por otra parte, por las tareas agrícolas que se han desarrollado en este paraje hasta el siglo XX. Se conocen esfinges funerarias en otras partes de la Hispania romana, como Baetulo (Badalona), Augusta Emerita (Mérida) y Segobriga en Saelices (Cuenca).
El trabajo de campo realizado por los geólogos del IGME-CSIC ha determinado que la roca que se utilizó para la escultura es un yeso margoso masivo, de color grisáceo y aspecto noduloso, con presencia de nódulos de yeso blanco sacaroideo. Este tipo de roca del Mioceno es muy abundante en la zona, habiendo afloramientos a tan solo una decena de metros del hallazgo, por lo que la esfinge se elaboró con materiales de la zona. Estos restos escultóricos, realizados en piedra yesífera local, eran en consecuencia obra de un escultor local o de uno itinerante que se habría desplazado a este área junto a la salida meridional de Caraca para realizar la talla.
La escultura, que se conserva en el Museo de Guadalajara, ha sido intervenida por el equipo de conservación-restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, integrado por la profesora Fátima Marcos Fernández, las conservadoras-restauradoras Javier Fernández, Zaira Villa, Klo Nieto y Virginia Lozano, y las alumnas del Grado de Conservación del Patrimonio Cultural.
Esta excavación se desarrolló gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara. El “Proyecto de excavación arqueológica en la necrópolis visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y los niveles carpetanos en ese sector” fue dirigido por Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional), Javier Fernández Ortea (arqueólogo), Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología).







