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10 de agosto de 2026

Inician la décima campaña de excavaciones en la ciudad romana de Caraca (Guadalajara)

El 25 de agosto se celebrará una jornada de puertas abiertas con visitas guiadas al yacimiento a las 10:30 y 19:00 horas, de acceso libre y gratuito.

La ciudad romana de Caraca, en Driebes, iniciará el próximo 10 de agosto su décima campaña consecutiva de excavaciones arqueológicas, centrada este año en profundizar en el conocimiento de las fases constructivas, la estratigrafía y la evolución histórica del yacimiento.

Los trabajos se desarrollarán en la zona urbana de la antigua ciudad, con especial atención a los espacios públicos, entre ellos las termas y el foro, considerado el centro de la vida política, económica, religiosa y social de Caraca. Además, el equipo estudiará la relación entre las áreas residenciales y los principales espacios de uso público.

La campaña llega tras la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, en enero de 2024, y después de que el Ayuntamiento de Driebes adquiriera mediante expropiación los terrenos donde se encuentran algunos de los edificios romanos más relevantes. Esta compra fue posible gracias al apoyo económico de la Diputación de Guadalajara y a la campaña de micromecenazgo "Salvemos la ciudad romana de Caraca", impulsada por el consistorio a través de Hispania Nostra.

La actuación se desarrolla en virtud del convenio suscrito entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con financiación complementaria procedente del micromecenazgo. También colaboran la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara, el Parque de Ingenieros de Guadalajara y la fábrica del Grupo Bimbo de Azuqueca de Henares.

El proyecto está dirigido por Javier Fernández Ortea, Emilio Gamo Pazos, Santiago David Domínguez Solera, Saúl Martín González, Fátima Marcos Fernández y Javier Fernández Martínez, al frente de un equipo multidisciplinar integrado por especialistas de universidades, museos y centros de investigación.

Como en ediciones anteriores, el 25 de agosto se celebrará una jornada de puertas abiertas con visitas guiadas al yacimiento a las 10:30 y 19:00 horas, de acceso libre y gratuito.

El equipo arqueológico confía en que esta nueva campaña permita obtener nuevos datos sobre el proceso de romanización de la provincia de Guadalajara y aportar información relevante sobre la historia de Caraca y de otros periodos históricos representados en el enclave.
(Fuente: Nueva Alcarria)

2 de febrero de 2026

Anuncian el descubrimiento de una esfinge en Caraca, la ciudad romana de Guadalajara

Se va a presentar esta semana, mientras continua la campaña de micromecenazgo que ya superado el objetivo previsto para que el ayuntamiento de este pueblo de Guadalajara pueda comprar los terrenos y continuar las excavaciones
Imagen gráfica de la esfinge hallada en las excavaciones de la ciudad romana de Caraca, en Driebes (Guadalajara) que se presentará próximamente. Imagen: Ayuntamiento de Driebes

Los investigadores de la ciudad romana de Caraca, un yacimiento arqueológico que se encuentra en Driebes (Guadalajara) han descubierto varios de fragmentos de una excepcional escultura romana que representaba una esfinge, sentada sobre sus cuartos traseros y que se levanta sobre sus patas delanteras.

Ocurrió durante las excavaciones del pasado verano. La escultura se encontró derrumbada sobre el suelo junto a una estructura de planta rectangular, formada por sillares de piedra yesífera, bien escuadrados, aunque desgastados, de época romana imperial, que se orienta en sentido noreste-suroeste. El contexto arqueológico y las características de la esfinge de Caraca llevan a proponer a los expertos una cronología de la misma en época romana altoimperial.

La escultura se presentará al público el jueves 5 de febrero a las 19:30 horas en el Salón de Actos del Museo de Guadalajara que tiene su sede en el Palacio del Infantado, durante una conferencia para dar a conocer el resultado de las excavaciones realizadas en el verano de 2025 en el sector de la necrópolis de época visigoda junto a la ciudad romana.

Los fragmentos recuperados durante las excavaciones representan el ala izquierda, gran parte del cuerpo, las patas traseras y el arranque de las delanteras, aunque se ha perdido la cabeza de la escultura.

También se conserva una de las cuatro esquinas de la plataforma plana que sostenía la escultura, tallada en el mismo bloque. Aun así, los científicos pueden reconstruir el aspecto que tendría esta interesante escultura, de gran calidad técnica como demuestra la representación de cinco costillas marcadas y parte de un mechón de pelo que caía entre el ala izquierda y el cuello.

La disposición del ala conservada muestra que se encontraba extendida. Sobre el ala se observan restos del estuco que recubría la pieza y que podría estar policromado. Destaca el carácter proporcionado y esbelto, así como la calidad técnica de la pieza.

La escultura fue encontrada en el sector al sureste del Cerro de la Virgen de la Muela, junto al río Tajo, en un punto estratégico al lado del acceso de la vía Complutum-Cartago Nova. Esta zona tiene una prolongada ocupación, localizándose restos de talla lítica del Paleolítico Medio y Superior, así como un barrio extramuros del oppidum carpetano de Caraca.

Posteriormente, se localizan los niveles romanos en los que se encontró la esfinge y, por último, una necrópolis con cientos de tumbas de época visigoda de los siglos VI-VII d. C. que, a su vez, muestra dos fases, en una estratigrafía horizontal.

En esta zona ya se había encontrado mucho antes una ocultación de objetos argénteos datada a finales del siglo III a. C., y después se halló una segunda parte conocida como el Tesoro de Driebes, de forma fortuita en el año 1945 durante la construcción del Canal de Estremera y que, actualmente, se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.

¿Qué es una esfinge?
La esfinge era un animal mitológico cuya representación estuvo muy extendida en Egipto, Grecia, el mundo ibérico y romano. Esta criatura tenía las alas de ave, el cuerpo de leona y la cabeza de mujer. De hecho, la esfinge de Caraca muestra marcadas sobre el vientre los cuatro pares de mamas de leona.

La iconografía de la esfinge es bien conocida en el mundo clásico, pues tiene origen oriental, con marcado carácter apotropaico (protector), cuyo significado se reelabora por los griegos, especialmente en relación con el mito de Edipo y la esfinge (Sófocles, Edipo Rey).

La esfinge hallada cumple precisamente este papel apotropaico y, probablemente, formaba parte de un monumento de carácter funerario cuya basa sería la citada estructura de sillares bien escuadrados. Conviene señalar que durante la excavación de esta estructura se encontró tierra cenicienta, pero no restos humanos cremados ni elementos de ajuar asociables a una sepultura de incineración.

En relación con esto último, hay que destacar que la citada estructura y su entorno se encuentran bastante alterados por la existencia posterior de la necrópolis visigoda y, por otra parte, por las tareas agrícolas que se han desarrollado en este paraje hasta el siglo XX. Se conocen esfinges funerarias en otras partes de la Hispania romana, como Baetulo (Badalona), Augusta Emerita (Mérida) y Segobriga en Saelices (Cuenca).

El trabajo de campo realizado por los geólogos del IGME-CSIC ha determinado que la roca que se utilizó para la escultura es un yeso margoso masivo, de color grisáceo y aspecto noduloso, con presencia de nódulos de yeso blanco sacaroideo. Este tipo de roca del Mioceno es muy abundante en la zona, habiendo afloramientos a tan solo una decena de metros del hallazgo, por lo que la esfinge se elaboró con materiales de la zona. Estos restos escultóricos, realizados en piedra yesífera local, eran en consecuencia obra de un escultor local o de uno itinerante que se habría desplazado a este área junto a la salida meridional de Caraca para realizar la talla.

La escultura, que se conserva en el Museo de Guadalajara, ha sido intervenida por el equipo de conservación-restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, integrado por la profesora Fátima Marcos Fernández, las conservadoras-restauradoras Javier Fernández, Zaira Villa, Klo Nieto y Virginia Lozano, y las alumnas del Grado de Conservación del Patrimonio Cultural.

Esta excavación se desarrolló gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara. El “Proyecto de excavación arqueológica en la necrópolis visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y los niveles carpetanos en ese sector” fue dirigido por Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional), Javier Fernández Ortea (arqueólogo), Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología).

15 de enero de 2026

Campaña de micromecenazgo para ‘salvar’ la ciudad romana de Caraca

El Ayuntamiento de Driebes ha puesto en marcha la campaña de micromecenazgo “Salvemos la ciudad romana de Caraca con el objetivo de poder expropiar los terrenos del yacimiento y garantizar así la continuidad de las excavaciones, su conservación y su adecuada protección.

La iniciativa se presentará en dos conferencias abiertas al público: el lunes 19 de enero, a las 19.30 horas, en el Museo de Guadalajara (Palacio del Infantado), y el martes 20 de enero, a las 19.00 horas, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (sala María Moliner).

El consistorio recuerda que Caraca, localizada en el Cerro de la Virgen de la Muela, fue declarada Bien de Interés Cultural en 2024 como Zona Arqueológica, tras años de trabajos del Equipo Arqueológico Caraca y una intensa labor de difusión que ha incluido un congreso, publicaciones especializadas, el certamen de murales “Ruranos” y la exposición “Caraca, la ciudad perdida” en el Museo de Guadalajara.

Las nueve campañas de excavación realizadas hasta ahora han puesto de relieve la importancia del enclave: un oppidum carpetano transformado en ciudad romana, con foro, termas, acueducto, viviendas y un potente pasado histórico ligado a los carpetanos, Sertorio o la vía Complutum–Cartago Nova, además del célebre Tesoro de Driebes, conservado en el Museo Arqueológico Nacional.

Con solo 331 habitantes, el Ayuntamiento admite que no puede asumir en solitario el coste de la expropiación de las parcelas en las que se encuentran los restos más relevantes y apela a la colaboración de personas, asociaciones, empresas e instituciones a través de la plataforma de micromecenazgo de Hispania Nostra.

Las donaciones cuentan con importantes desgravaciones fiscales al amparo de la Ley 49/2002 y los colaboradores recibirán distintos reconocimientos simbólicos según la aportación. La campaña estará activa entre el 19 de enero y el 28 de febrero de 2026.

16 de junio de 2025

Se reanudan los trabajos de excavación en el castro de la Hoya del Villar (Guadalajara)

Este año se celebra ya la quinta de las campañas arqueológicas en el poblado fortificado celtibérico de la Hoya del Villar, en el término municipal de Villanueva de Alcorón (Guadalajara).
Se reanudan los trabajos de excavación en el castro de la Hoya del Villar en Villanueva de Alcorón (Guadalajara).

Se trata de un pequeño castro cuyo origen es incluso anterior al tiempo de los celtíberos, habiéndose hallado en su cima piezas del Bronce Final o del Hierro I, de hace aproximadamente 3.000 años de antigüedad. El castro se consolidó siglos después como enclave amurallado, tal y como ha detallado el arqueólogo Santiago David Domínguez en declaraciones a Europa Press.

Tras varios años de excavación y con el análisis de las estructuras que se ven perfectamente a vista de pájaro, se ha determinado que el poblado pudo albergar durante la II Edad del Hierro a unas apenas 8 o 10 familias. Aún así estaría fuertemente amurallado e incluso aparejaba un potente torreón en su puerta de entrada. Sus investigadores explican que los celtíberos eran una sociedad eminentemente guerrera y que practicaban una guerra constante entre ellos y de baja intensidad.

Entre los distintos territorios estaban constantemente haciéndosela ya que era una de las partes principales de su cultura, si no la central en su identidad. Este castro no sería independiente, formaría parte de un sistema con una o varias capitales u «oppida», castros medianos y pequeños e incluso grajas pequeñísimas que estarían fortificadas también, según asegura este arqueólogo.

Esta quinta campaña ha sido promovida nuevamente por el Ayuntamiento de Villanueva de Alcorón, financiada gracias a un convenio con la Diputación de Guadalajara y dirigida por los doctores Jesús Francisco Torres Martínez y Santiago David Domínguez Solera (HEROICA e IMBEAC). Han participado, entre el equipo de técnicos y peones, dos becarios en prácticas aportados por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Entre los proyectos inmediatos tras la excavación, está el de continuar con la puesta en valor de la entrada fortificada y mejorar el recorrido por el castro. También se celebrarán las habituales jornadas divulgativas en verano.

«El logro de esta campaña ha sido el de completar la excavación de la planta de la puerta con brazo y torre que defendía el poblado», ha explicado Santiago David Domínguez.

20 de febrero de 2025

Hallan en Guadalajara un gran yacimiento de herramientas de sílex

En concreto, han aparecido más de 80 núcleos de sílex de grandes dimensiones de los que se extraían las láminas que después utilizaban como herramientas de uso doméstico.
Restos encontrados en Guadalajara. Universidad de Alcalá de Henares

Un equipo de científicos de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) ha descubierto en Romancos, una pequeña pedanía de Brihuega (Guadalajara), un enorme yacimiento de herramientas de sílex de hace 5.000 años. La zona boscosa donde se ha hallado era donde se extraía y manufacturaba el sílex, según los investigadores que han encabezado este proyecto, Ignacio Triguero Perucha y Francisco Martínez Sevilla.

En concreto, han aparecido más de 80 núcleos de sílex de grandes dimensiones de los que se extraían las láminas que después utilizaban como herramientas de uso doméstico. «No esperábamos un yacimiento de estas proporciones y, más allá de su espectacularidad, su descubrimiento permite conocer cómo funcionaba la economía de estas sociedades en la Prehistoria en los valles de los ríos Tajuña y Ungría», explican estos investigadores, que también han encontrado restos de cerámica, algo poco frecuente en este tipo de canteras y talleres.

La siguiente fase de este proyecto arqueológico, en el que también participan geólogos y biólogos, consistirá en excavar una parte del yacimiento para hallar materiales que permitirán estudiar la vida cotidiana de hace 5.000 años y determinar si el sílex se extraía en pozos, minas o canteras.

También se comparará lo encontrado en Romancos con láminas de sílex de otros puntos de España para confirmar la hipótesis de que estos productos eran objeto de comercio entre poblaciones lejanas.

21 de octubre de 2024

Primera intervención arqueológica en el yacimiento prehistórico de Pinilla de Jadraque (Guadalajara)

Se espera que este yacimiento se convierta en uno de los hitos de la arqueología prehistórica de la comarca de la Sierra Norte, ya que puede suponer una de las evidencias funerarias más antiguas de toda la cuenca alta del Henares.

Desde hoy y hasta el 29 de octubre, se va a llevar a cabo una intervención arqueológica en el yacimiento prehistórico de Peña Rubia, en el municipio de Pinilla de Jadraque (Guadalajara). El equipo está dirigido por los investigadores Rodrigo Paulos Bravo, de la Universidad Complutense de Madrid, y Rafael Garrido Pena, de la Universidad Autónoma de Madrid.
El yacimiento, conocido desde 2018, se encuadra en un momento en el que los primeros metales, principalmente el cobre, se estaban extendiendo por todo el centro de la Península Ibérica, entre el 2500 y el 2000 a.C.

Los restos en superficie localizados hasta el momento parecen indicar la presencia de un enterramiento de, al menos, dos personas en un entorno de difícil acceso, lo que ha permitido su conservación.

Se espera que este yacimiento se convierta en uno de los hitos de la arqueología prehistórica de la comarca de la Sierra Norte, ya que puede suponer una de las evidencias funerarias más antiguas de toda la cuenca alta del Henares. Además, estos trabajos abren una ventana a las sociedades que habitaron el entorno de la Sierra Norte hacia finales del III milenio a.C.

Jornada de puertas abiertas
El equipo investigador va a hacer partícipe del hallazgo a toda la comunidad, por lo que se ha organizado una jornada de puertas abiertas el sábado, 26 de octubre a las 11:00 horas de la mañana.

Los asistentes recorrerán un trayecto de poco más de un kilómetro desde la Plaza Mayor del pueblo hasta el yacimiento durante el que los expertos explicarán elementos clave para comprender el entorno, el poblamiento prehistórico de la zona y a las sociedades que pisaron esas mismas tierras hace más de 4000 años.

La Edad del Cobre, o Calcolítico, es una fase de la prehistoria que se sitúa entre el Neolítico y la Edad del Bronce. Se caracteriza por la introducción y el uso del cobre, uno de los primeros metales que los humanos aprendieron a trabajar. A diferencia de las épocas anteriores, en las que solo se utilizaban herramientas de piedra, durante esta etapa se combinan herramientas de cobre con las de piedra. Además, estos cambios técnicos fueron de la mano de diversos cambios sociales, como los que iniciaron el camino hacia la aparición de líderes y las sociedades jerarquizadas.

La Edad del Cobre varía en fechas dependiendo de las regiones, pero en la Península Ibérica oscila en fechas de entre el 3300 y el 2000 a.C, aunque en algunas áreas pudo haber comenzado o terminado antes.´

14 de octubre de 2024

Loma Eugenia: testimonio en piedra de los campesinos visigodos en Albacete

Los arqueólogos finalizan la tercera campaña de excavaciones en el yacimiento de Loma Eugenia donde han descubierto un área productiva formada por un molino harinero de uso comunitario y un gran edificio formado por al menos seis estancias y construido con muros de los que se conserva sólo la cimentación y algo de alzado.
Excavación en Loma Eugenia en años anteriores. José Iván Suárez

En el imaginario colectivo de varias generaciones, hablar de visigodos es hacerlo de una larga lista de reyes que muchos tuvieron que aprender de memoria. Nombres como Walia, Sisebuto o Recesvinto quizá aún resuenan entre los recuerdos escolares de infancia sobre aquellas tierras de Hispania que, tras siglos de romanización, pasaron a ser controladas por un grupo de pueblos venidos desde el norte. Un imperio de la antigüedad desaparecía y un nuevo poder avanzaba en la larga historia de la península ibérica.

El reino hispanovisigodo estableció su capital en Toledo, a mediados del siglo VI. A partir de aquel momento, el mundo rural adquirió un vigoroso impulso. Miles de campesinos comenzaron a fundar aldeas, en ocasiones, sobre las ruinas de las villas romanas. Y, aunque no se contara con esplendor en las crónicas, aquellas gentes, con su sudor y esfuerzo, sostuvieron vivo una estirpe de “bárbaros” que en el año 589 se convirtieron al catolicismo. Ahora podemos conocer el testimonio de estas comunidades gracias a la arqueología.

Las piedras tienen mucho que decir. Los arqueólogos saben interpretar su disposición sobre el terreno o la relación con otros materiales. En Loma Eugenia, un yacimiento situado en la pedanía de Agra (Hellín), ha terminado recientemente la tercera campaña de excavación. El trabajo se traslada ahora al laboratorio, pero antes conocemos las últimas novedades de la mano de Julia Sarabia, profesora titular de la Universidad de Alicante.

“Encontramos un área productiva formada por un molino harinero de uso comunitario y una era para aventar y trillar el cereal; en esta campaña queríamos centrarnos en conocer los espacios de hábitat de la aldea más allá de los espacios de producción, así que hicimos una prospección geomagnética en todo el sector sur del molino y vimos que habían bastantes estructuras soterradas, posibles silos y aljibes, basureros, muros”, cuenta la directora del proyecto. Y afirma que “en base a estos resultados hemos abierto un nuevo sondeo a unos cincuenta metros al sur del molino y la sorpresa ha sido que, bajo un gran paquete de derrumbes de piedra aparece un gran edificio formado por, al menos, seis estancias, construido con muros de los que se conserva sólo la cimentación y algo de alzado, pero que, pese a ser de ámbito rural, alcanzan dimensiones muy similares a las encontradas en el contexto urbano de la sede episcopal visigoda de El Tolmo de Minateda”.

Unas construcciones muy sólidas que dan la medida sobre el desarrollo de estas comunidades campesinas. Y precisa Sarabia: “Probablemente estemos ante un edificio que cuenta con espacios de vivienda, almacenaje, quizá algún ambiente de trabajo y algún espacio abierto que pudo funcionar como corral o establo”.

Ajustamos más el contexto donde se levantó este asentamiento. Abrimos el libro “Tolmo de Minateda. Cuando Hellín aún no lo era. Historia y relatos”, editado por el IEA, en palabras de la propia Julia: “En el territorio de la ciudad visigoda de Eio, la arqueología ha demostrado cómo la gran mayoría de los asentamientos que surgen en este momento ocuparán los mismos espacios agrícolas que antes eran explotados por los establecimientos romanos”.

Aparte de la aldea de Loma Eugenia, se ha constatado la existencia cercana de poblamientos similares en Loma Lencina (Hellín) y Torre Uchea (Hellín). “Esto nos lleva a suponer que el surgimiento de estas comunidades campesinas tiene que ver con el control administrativo del territorio por parte del obispo y la necesidad de explotarlo para obtener productos primarios para pagar los tributos al Estado Visigodo; aunque las fuentes escritas del momento no aclaran estas cuestiones”, argumenta la arqueóloga.

El dominio sobre los valles fértiles
En los últimos años ha crecido el interés arqueológico sobre el medio rural visigodo. Según los expertos, estas aldeas no se caracterizaban por su monumentalidad. Parece que las aldeas de aquellos primeros campesinos católicos eran funcionales, construidas en lomas y con un dominio sobre los valles fértiles. Un instante de la historia que habla de una expansión económica que propició el surgimiento de estos poblados. Lugares como Loma Eugenia representan la “realidad rural” del Reino Visigodo, muy distinta a los aires palaciegos de Toledo. La desigualdad o las intrigas entre la aristocracia también debieron ser una constante en aquellos siglos de transición entre la antigüedad tardía y la alta edad media. Convulsiones de salón que quizá desconocían los que araban la tierra en el suelo que hoy llamamos Hellín.

En la provincia de Guadalajara se alza la prestigiosa Recópolis. Un complejo palatino de cerca de 33 hectáreas que fue el sueño de un rey visigodo inspirado por Bizancio. Vicente G. Olaya, en su libro 'La costurera que encontró un tesoro cuando hacía pis y otras historias de la arqueología española', editado por Espasa, relata el hallazgo en 1893 de Juan Catalina García López: “Descubrió un enigmático cerro pelado a las afueras de Zorita de los Canes, una pequeña población devorada urbanísticamente por un apabullante castillo musulmán que se erige junto y sobre ella.

Al excavar el altozano, situado a un kilómetro del casco urbano, aparecieron unos muros de gran potencia. Juan Catalina García se mostraba seguro de haber encontrado la ciudad de Recaredo, pero, como siempre, nadie pareció hacerle mucho caso“. El periodista explica en este divertido y didáctico volumen que hasta 1945-46 no hubo más excavaciones. Y fue entonces cuando se declaró monumento nacional. Recópolis estaba unida con Toledo, la capital del Reino Visigodo, por el río Tajo.

Aguas abajo, apareció el famoso 'Tesoro de Guarrazar', en la localidad toledana de Guadamur. Orfebrería de lujo que nos ayuda a comprender el desequilibrio de una época. La riqueza de la élite frente al sacrificio de los campesinos. En las tierras que hoy conforman Castilla-La Mancha perviven vestigios del pasado visigodo. Lugares como Santa María de Melque (San Martín de Montalbán), los hitos de Arisgotas (Orgaz) o San Pedro de La Mata (Sonseca).

Y para profundizar en los siglos VI-VIII, en la ciudad de Toledo, encontramos el Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda. Aún más hacia el sur, sin tanta solemnidad, pero con los mismos ritos, todavía reposan bajo las piedras las mujeres y hombres que habitaron Loma Eugenia. De nuevo, nos cuenta Julia Sarabia: “Hemos actuado en la zona de la necrópolis exhumando otra de las tumbas que permanecían intactas, tapada con las losas”.

Los trabajos arqueológicos en Agra han transcurrido en dos líneas de forma paralela. Esta segunda ha tenido por objetivo “seguir conociendo aspectos de la ritualidad funeraria de esta población visigoda, obtener material para datar por carbono 14 o avanzar en estudios antropológicos que nos muestren el género de los inhumados, edad de la muerte, posibles patologías”, afirma la profesora y recuerda que en el caso de las necrópolis, los profesionales actúan sobre las tumbas más visibles en superficie para “salvaguardar sus restos frente a posibles acciones de expolio o alteraciones de este patrimonio”.

Precisamente, la primera y única vez que se había actuado en Loma Eugenia hasta el comienzo de este proyecto, fue en 1993 y de manera urgente. Como en tantas ocasiones, un descubrimiento fortuito desencadenó el conocimiento de nuestro pasado. Así ocurrió cuando José Zarnorano, Eugenia García y Ramón Izquierdo, visitando la zona, se percataron de la peculiaridad del lugar. La actuación de emergencia la emprendieron María Teresa Rico, Francisco Javier López Precioso y Blanca Gamo Parras. En el artículo científico que publicaron daban cuenta: “La excavación ha permitido documentar la existencia de un cementerio de regular tamaño, del cual, se han excavado 33 sepulturas, realizadas en su mayoría a base de lajas de piedra, o mampuesto”.

Regresamos a la excavación arqueológica de 2024. “La tumba excavada vuelve a ser, como en campañas anteriores, una tumba de uso colectivo. En este caso, han aparecido tres individuos; uno en posición secundaria, hecho un paquete y colocado a los pies, y otros dos colocados en posición anatómica uno al lado del otro, por lo que es probable que fueran enterrados a la vez tras haber pasado unos años del enterramiento del primer individuo”, analiza Julia Sarabia.

Tumbas reutilizadas
“El ritual es el típicamente cristiano de época visigoda, tal y como encontramos en el cementerio junto a la iglesia del Tolmo de Minateda; esto es, los cuerpos envueltos en un sudario, probablemente, en posición de decúbito supino o boca arriba, orientados desde la cabeza de oeste a este y sin ningún elemento de ajuar, aunque a veces, aparecen con algún elemento de vestimenta como hebilla de cinturón o similares; es probable que las tumbas sean de carácter familiar, por eso se reutilizan durante varias generaciones”.

Para llegar a estas hipótesis después del trabajo de campo, el proyecto ha contado nuevamente con la colaboración de estudiantes de la Universidad de Alicante y con la codirección de Victoria Amorós, Marta Torres y Pablo Cánovas. Una cooperación técnica del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico de la UA y el Museo de Hellín que cuenta con la financiación del Ayuntamiento.

Durante los siguientes meses, la labor científica se centrará en clasificar y catalogar el material cerámico aparecido en el sector del poblado, que “a simple vista parece material relacionado con recipientes de cocina, vajillas de mesa y tinajas para el almacenaje; intentaremos reconstruir alguna pieza fragmentada y realizaremos los dibujos pertinentes antes de depositarlos en el Museo de Albacete”, anuncia Julia Sarabia entre los pasos a seguir. Mientras, el equipo está inmerso en la redacción de un libro donde se recogerán los principales datos obtenidos en estos tres primeros años de excavaciones arqueológicas.

Porque lo que queda escrito ya no lo arranca el viento. Los arqueólogos de hoy están redactando la crónica de los olvidados. La historia de miles de personas de tiempos remotos que con su abnegación construyeron el devenir de la humanidad. Hazañas sencillas de supervivencia que no merecieron la pluma de San Isidoro de Sevilla. El sabio católico de los visigodos, luchador incansable contra herejías, compilador de enciclopedias y, finalmente, narrador de la historia de aquellos reyes con nombres estrambóticos. El obispo nos dejó una frase que bien nos vale para dar término a este artículo. Escribió: “El tiempo de vida que resta es inescrutable al conocimiento humano”.

5 de agosto de 2024

La nueva excavación de Caraca se centrará en la necrópolis visigoda

La campaña arqueológica que se desarrollará este verano en el yacimiento del Cerro de la Virgen de la Muela, en la localidad guadalajareña de Driebes, que se prolongará dos semanas desde el próximo 12 de agosto, intentará arrojar luz sobre la necrópolis visigoda.
La necrópolis visigoda data del siglo VI d.C y es la última fase del yacimiento.

La campaña arqueológica que se desarrollará este verano en el yacimiento del Cerro de la Virgen de la Muela, en la localidad guadalajareña de Driebes, que se prolongará dos semanas desde el próximo 12 de agosto, intentará arrojar luz sobre la necrópolis visigoda.

Así lo han indicado a Europa Press tanto fuentes del equipo investigador que dirige esta excavación como la jefa del Servicio de Cultura de la Delegación de la Junta en Guadalajara, Teresa Sagardoy, quien ha recordado que este espacio arqueológico fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) este mismo año y está compuesto de varios yacimientos.

En cuanto a la necrópolis visigoda, afirma que, según los datos recogidos hasta el momento, data "más o menos" del siglo VI d.C y es la última fase del yacimiento. Está compuesta por tumbas, algunas de las cuales son "simples fosas" tapadas con una laja de yeso, que es la piedra natural de los cerros de Driebes.

Otras son lo que se conocen como 'cistas', tumbas con varias lajas haciendo el hueco de la fosa y que también están tapadas con varias losas de este tipo de piedra típica de la localidad guadalajareña, prosigue Sagardoy.

"Son tumbas de inhumación y no se ha encontrado ajuar de momento, pero en alguna tumba esperamos que se encuentre algún objeto", ha apuntado, para agregar que lo que sí que se ha encontrado son restos de los ataúdes o sudarios, es decir, de los elementos con los que se depositaba al muerto.

Ha puesto el acento en que en esta necrópolis visigoda se ha hallado parte del cementerio infantil con pequeñas tumbas de niños, a veces neonatos, a los que se les tenía separados en otra zona del cementerio; "en lo que se llama un limbo, porque no estaban bautizados todavía. Se les reservaba un espacio diferente que es curioso de visitar", ha agregado.

Parte de esta necrópolis está musealizada y cuenta ya con carteles para hacerla visitable y comprensible por los visitantes aunque es un trabajo que se acaba de iniciar e irá ampliándose a distintos espacios, pese a que desde el equipo investigador del yacimiento apuntan que en las últimas semanas la cartelería y la señalización han sido vandalizadas y habrá de ser repuesta.

Ocupación desde la Edad del Bronce
En el Cerro de la Virgen de la Muela hay ocupación desde la Edad del Bronce que se conoce como un 'oppidum' carpetano correspondiente a las poblaciones indígenas de antes de los romanos. Lo más conocido es la ciudad romana de Caraca, a la que se unen otros puntos donde se han localizado restos arqueológicos, una villa romana, un monumento funerario o zonas más de carácter militar en las inmediaciones de la ciudad.

Sagardoy ha resaltado que la ciudad romana de Caraca es la única que se ha hallado en la provincia de Guadalajara, que tuvo su esplendor en el siglo I o el II d.C --en época Flavia-- y estaba a mitad de camino entre Complutum (Alcalá de Henares) y Segóbriga --en la provincia de Cuenca--, en la vía Spartaria que unía Cartagonova con Complutum.

Desde el equipo investigador del yacimiento apuntan que la ciudad estaría en la provincia romana de la Tarraconense y que se cree que hacía su labor "seguramente" como paso por la vía en el Tajo, hecho que hizo que Sertorio (I a.C.) la conquistara por la fuerza.

Un hallazgo que ha destacado la jefa de Cultura de la Junta en Guadalajara relacionado con la ciudad es el del acueducto que se ha encontrado a tres kilómetros así como el manantial que daba origen al mismo. "Está realizado en 'Opus caementicium', una obra de ingeniería romana habitual, y que traía el agua desde ese manantial a la ciudad", ha añadido.

A ello ha unido que se han localizado varias piscinas limarias, que son piscinas de decantación, que depuraban el agua y a la vez impedían que tuviera mucha velocidad por el canal y deteriorara el mismo.

Las campañas arqueológicas
Hasta el momento se han llevado a cabo en el Cerro de la Virgen de la Muela siete campañas arqueológicas y este mes de agosto se llevará a cabo la octava. Además de las múltiples visitas para hacer prospecciones, vuelos de dron o el uso de un georradar.

Así, en 2016 se hicieron las primeras prospecciones y se usó el georradar para confirmar la existencia del yacimiento y ya en el 2017 tuvo lugar la primera campaña de excavación, cuyos directores han sido desde el inicio Emilio Gamo Pazos y Javier Fernández Ortea.

Para Sagardoy, se trata de un equipo de investigadores "muy dinámico" que, con pocos medios, la ayuda de las administraciones y "mucho empeño" han estado haciendo pequeñas campañas de unos 15 días.

Esta excavación se desarrollará gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara.

En su conjunto, la responsable de Cultura de la Junta en Guadalajara ha resaltado que en estas campañas se ha podido delimitar todo el mapa de la ciudad romana --compuesto por 27 manzanas--, se ha localizado el Cardo, el Decumano, el Foro y las Termas; pese a lo cual ha señalado que queda "muchísimo trabajo" por hacer y apenas se ha iniciado la investigación sobre todos estos yacimientos.

Jornada de Puertas Abiertas
De otro lado, el Ayuntamiento ha informado de que este verano se volverá a realizar la Jornada de puertas abiertas en el yacimiento el jueves 22 de agosto que constará de visitas guiadas al mismo a las 10.30 y 19.00 horas, siendo el acceso a la actividad libre y gratuito.

El 'Proyecto de excavación de la necrópolis de época visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y de los niveles carpetanos en esa misma área' está dirigido por los ya citados Javier Fernández Ortea (arqueólogo) y Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional) a los que se unen Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología).

El equipo interdisciplinar de investigación contará este año con la colaboración de un amplio número de expertos que analizarán el yacimiento desde distintas ópticas, incluyendo a Antonio Alvar Ezquerra (Universidad de Alcalá), Ana Gracia Rivas (Museo Nacional de Antropología), José María Murciano Calles (Museo Nacional de Arte Romano) y María Luisa Cerdeño Serrano.

También participarán Daniel Cordero Bordejé, María Ángeles Perucha Atienza (IGME-CSIC), Miguel Ángel Rodríguez Pascua (IGME-CSIC), José Francisco Mediato Arribas (IGME-CSIC), Andrés Díez Herrero (IGME-CSIC), Helena Gimeno Pascual (Centro CIL II-Alcalá de Henares), Daniel Méndez García (Revives.es y UFV), Ana Fernández Jiménez y Paula Carmona Quiroga (Instituto Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas -IETcc-CSIC), Magdalena Barril Vicente, Macarena Bustamante Álvarez (Universidad de Granada), Sergio Remedios Sánchez (UNED-Senior) y Álvaro Sánchez Climent.

8 de mayo de 2024

Expertos en arqueología virtual reconstruyen en 3D el Castillo de Pelegrina en Sigüenza (Guadalajara)

Este fin de semana ha terminado, en Sigüenza, la VII edición de la Maratona Internacional de Arqueología Virtual, en lo que supone el regreso de este evento a España. Allí, expertos en arqueología virtual han podido reconstruir en 3D cómo pudo ser el Castillo de Pelegrina, situado en el término municipal de Sigüenza.
Expertos en arqueología virtual reconstruyen en 3D cómo pudo ser el Castillo de Pelegrina - MAV24.

Este fin de semana ha terminado, en Sigüenza (Guadalajara), la 7ª edición de la Maratona Internacional de Arqueología Virtual, en lo que supone el regreso de este evento a España. Allí, expertos en arqueología virtual han podido reconstruir en 3D cómo pudo ser el Castillo de Pelegrina, situado en el término municipal de Sigüenza.

La Maratona de Arqueología Virtual es un encuentro de los mejores profesionales de esta disciplina a nivel ibérico (España y Portugal).

El objetivo de la digitalización 3D es doble. Por una parte, contribuye a la documentación arquitectónica y artística del edificio, algo que resulta especialmente apropiado como conservación del patrimonio para afrontar una posible restauración en caso de accidente o desastre natural como el que ocurrió en Notre Dame en París, según han informado los organizadores en nota de prensa.

Pero también, aseguran, es una "maravillosa" forma de facilitar su difusión, puesto que, a partir de este trabajo, se puede reconstruir virtualmente el edificio, en todo, o en parte, y divulgar sus tesoros en cualquier lugar del mundo, incentivando las visitas internacionales. El trabajo de estos expertos, dando continuidad en este sentido al que lleva años haciendo la entidad filantrópica americana Global Digital Heritage en Sigüenza, refuerza la candidatura de Sigüenza a Patrimonio Mundial.

Así, a lo largo de la semana que han durado las jornadas, además de tratar sobre diferentes aspectos del mundo de la arqueología 3D, y de reconstrucciones y proyectos llevados a cabo en diferentes países, también se elige un monumento para reconstruir virtualmente durante el evento.

Así, doce de los mejores expertos en este campo han trabajado de manera conjunta para plantear la reconstrucción virtual del castillo de Pelegrina según pudo evolucionar a lo largo de la Edad Media, como apoyo del evento a la Candidatura de Sigüenza a Patrimonio Mundial e igualmente como parte de las actividades de celebración del IX Centenario de la ciudad.

El director técnico del congreso, el portugués Carlos Carpetudo, ha explicado que es el trabajo conjunto de arqueólogos, historiadores del arte e ilustradores el que "recrea un yacimiento arqueológico, poniéndolo a disposición del público".

Carpetudo ha señalado además, en Sigüenza que "hemos elegido Pelegrina, un castillo medieval, para apoyar la candidatura, y ha sido un privilegio".

En primer lugar los expertos llevaron a cabo el levantamiento fotogramétrico del castillo, y, de acuerdo con él, el equipo de la Maratona ha erigido las paredes tal y como pudieron ser. Todos ellos han participado de manera desinteresada.

El congreso se ha celebrado en el Centro de Coworking de Sigüenza, y en la Hospedería Porta Coeli. La VII Maratona recibía la visita de la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino y de la concejala de Turismo, Arantxa Pérez. Merino agradecía la elección de la ciudad y sus instalaciones para llevar a cabo el congreso, y el trabajo de los expertos en la recuperación del patrimonio, "que es nuestro mayor valor, y que por lo tanto tenemos la obligación de mantener, respetar y de ponerlo en valor", señalaba.

La 7ª edición de la Maratona de Arqueología Virtual está organizada por Global Digital Heritage, con el apoyo del Ayuntamiento de Sigüenza.

13 de febrero de 2023

Encuentran restos del recinto de la medina y de la fortaleza medieval de Uceda (Guadalajara)

Los trabajos de investigación dirigidos por los profesores de la Universidad de Alcalá, Manuel Castro-Priego y Lauro Olmo-Enciso, confirman el asentamiento islámico en la provincia de Guadalajara. Se trata de un conjunto medieval muy interesante. A principios del siglo XVI se abandonó. La nueva villa se extendió fuera del recinto amurallado. Aunque gran parte de la antigua ciudad medieval fue expoliada durante siglos se encuentra, en gran medida, enterrada.
Restos el alcázar de Uceda.

– ¿Qué hallazgos han encontrado en Uceda? ¿Qué tipo de técnicas/instrumentos en la investigación utilizan?

– En esta primera fase, los elementos más importantes que hemos podido documentar han sido, por un lado, el recinto de una medina y por otro una importante fortaleza bajomedieval que se abandonó a partir de mediados del siglo XVI. Uceda tenía una importancia estratégica en el control de la sierra de Guadarrama. Por ello, se trata de un yacimiento con diversas e intensas fases de ocupación. Lo que tenemos claro es que en un momento entre el siglo VIII-IX (periodo andalusí), se comienza a utilizar como espacio fortificado, que debía de ser un castillo muy bien defendido a finales del siglo XI, cuando el rey castellano Alfonso VI, conquista la Taifa Toledana en 1085.

Las excavaciones se están centrando en la última gran reforma del castillo, que podemos situar en la segunda mitad del siglo XV. Hemos conseguido identificar el acceso al alcázar, así como observar la existencia de un segundo piso en el interior de la fortaleza, que todavía se conserva. También hemos localizado un gran aljibe que aseguraba el aprovisionamiento de agua en momentos de asedio y un gran patio central que vertebraba el resto del recinto. Estamos pudiendo distinguir diversas fases constructivas, y podemos asegurar la existencia de una construcción previa del siglo XIII, con un importante conjunto torreado.

Para la caracterización y la documentación de la fortaleza hemos combinado una excavación arqueológica en extensión en el recinto exterior, con una amplia prospección en la que hemos empleado metodología arqueológica no invasiva, mediante un georradar 3D. Además, hemos empleado dos drones, uno de ellos con tecnología LIDAR, que nos han permitido delimitar el espacio de la medina. Esta se extendía a lo largo de 12 hectáreas.
Imagen LIDAR del Alcázar y de la Medina de Uceda.

– ¿Cuál es su importancia?

– Se trata de un conjunto medieval fosilizado muy interesante. En gran medida, porque a principios del siglo XVI se abandonó. La nueva villa se extendió fuera del recinto amurallado. Aunque gran parte de la antigua ciudad medieval fue expoliada durante siglos se encuentra, en gran medida, enterrada.

La fortaleza de Uceda era, además, uno de los castillos avanzados en la defensa de la Marca Media (espacio de frontera entre los territorios castellanos y andalusíes). Existen otros ejemplos en las provincias de Guadalajara y Madrid, pero sin ninguna duda, Uceda puede convertirse en uno de los más significativos, por su gran amplitud cronológica. Todavía era una fortaleza importante perteneciente al arzobispado de Toledo bajo el gobierno del Cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI. De hecho, era uno de los puntos neurálgicos donde las autoridades eclesiásticas concentraban el cobro de impuestos y parte del ‘tesoro’, por considerar el recinto casi inexpugnable.

– ¿Cómo era esta medina? ¿Cómo se fue modificando?


– Uceda se integraba dentro de una red más amplia. No muy lejos se encontraba Talamanca del Jarama, Guadalajara, la propia Madrid. Tendría probablemente unas características bastante similares a otros conjuntos del periodo califal y taifa, como el de Alcalá la Vieja y sus arrabales. Sabemos, por las fuentes, la existencia de un recinto amurallado muy complejo, con barbacanas, torres albarranas, una gran puerta de acceso, que todavía se mantenía en pie durante el siglo XIX. Dentro del conjunto de la medina destacaba la iglesia románica de la Varga, uno de los ejemplos más notables de románico tardío de la provincia de Guadalajara. Conocemos también dos arrabales fuera del recinto amurallado, donde se concentraba una importante producción textil y también metalúrgica.

Está claro que uno de los problemas que tuvo la medina en la Baja Edad Media era su tamaño, y la necesidad de ampliarse más allá del recinto militar de la ciudad. Es el motivo principal por el que se fue construyendo extramuros una nueva villa.Vista aérea del Alcázar de Uceda.

– ¿Cuáles son los próximos pasos a seguir en esta investigación?

– A lo largo de las siguientes campañas seguiremos caracterizando la fortaleza bajomedieval, y definiendo también la posible existencia de un recinto andalusí. Pretendemos en 2023 iniciar la excavación del acceso principal. El objetivo es diseñar un modelo de difusión y musealización de los restos aparecidos a medio plazo. Esto significará que a partir de este año tendremos también que profundizar en una perspectiva interdisciplinar, que permita asegurar una protección de los restos, al mismo tiempo que aseguramos el acceso a ellos de manera sostenible. El papel de la UAH será crucial en esta fase. Al mismo tiempo, estamos realizando una intensa labor de Arqueología Pública, en la que participan activamente los habitantes de Uceda que se están convirtiendo en uno de los ejes fundamentales del proyecto. 
(Fuente: La Crónica)

23 de diciembre de 2022

Uceda, una medina oculta a los pies de Somosierra

Un proyecto arqueológico que lidera la Universidad de Alcalá ha permitido confirmar la secuencia histórica del asentamiento poblacional de época islámica en esta zona a caballo entre las provincias de Madrid y Guadalajara
Excavación del espacio extramuros del castillo-alcázar de Uceda (Guadalajara) Imagen: Universidad de Alcalá

Bajo el pueblo de Uceda, en la provincia de Guadalajara, hay todo un mundo. Los pobladores se han ido sucediendo desde la fundación de una ciudad árabe que, según los primeros cálculos, se habría extendido en unas diez hectáreas de territorio. Sobre sus restos crecería después una población medieval que mudó de aspecto hasta hoy.

“Estamos encontrando una gran diacronía, una secuencia histórica en la zona que nos permite saber cómo se fue trasladando la población desde la primera medina original”, explica Lauro Olmo, codirector del proyecto junto a Manuel Castro. Ambos investigadores son profesores en la Universidad de Alcalá (UAH) y buscan saber cómo han cambiado los poblamientos a los pies de la Sierra Norte de Madrid en lo que hoy es el límite con Guadalajara.

Parten de los datos del cercano yacimiento del Pontón de la Oliva. “Fue saqueado por los furtivos y explotado como cantera desde el siglo XIX”, asegura Manuel Castro. Seguramente sirvió para la construcción de la presa que hay en esta parte del río Jarama, que hoy está en desuso.

“No hay ninguna fase anterior al siglo VI, en época visigoda, así que lo lógico es pensar que la población se trasladó posiblemente a Uceda y que se convirtió en el asentamiento dominante en la zona durante época islámica y muy vinculada a la medina de Talamanca del Jarama”, cuenta Castro.

“Uceda ofrece una oportunidad muy significativa porque gran parte de la medina está fosilizada”, abunda el arqueólogo, aunque en la excavación todavía no han llegado a los niveles en los que están los restos islámicos que se conocen gracias al georradar. La medina tuvo una extensión de entre 10 y 12 hectáreas y, aunque en parte está ocupada por construcciones modernas, todavía conserva intacta una amplia zona.

En 2018 ya se llevó a cabo una primera prospección y en este 2022, durante tres meses, han excavado en el espacio extramuros de lo que primero fue alcazaba árabe y después castillo-alcázar, en las proximidades de la puerta que daba acceso a la fortificación.

En el siglo XV sitúan los investigadores el último momento de una gran reforma en el edificio antes de iniciar su declive. Fue intensa y supuso el desmantelamiento de la fortaleza medieval articulada entre los siglos XIII y XIV.

Los resultados han permitido confirmar que el momento de abandono de la fortaleza se inició a finales del siglo XVI, para convertirse en cantera. Pero, ¿qué paso a lo largo de ocho siglos?

La medina islámica
El origen de este pueblo de Guadalajara cercano a Torrelaguna (Madrid) está en la época de Al-Andalus. “Es uno de esos asentamientos urbanos de nueva planta que se fundaron en época andalusí”, explica Lauro Olmo.

Su nacimiento coincidió, además, con “la aparición de un nuevo modelo de ciudad en el siglo IX, durante la consolidación del Emirato omeya de Córdoba que incluía aldeas o alquerías como las llamaban los árabes. La de Uceda era la típica ciudad. Nuestra provincia siempre ha estado muy ligada al mundo árabe, incluso en la toponimia”, recuerda el arqueólogo que cita por ejemplo otros movimientos de población como el éxodo de los habitantes de la ciudad visigoda de Recópolis a la vecina Zorita de los Canes, la fundación de Madinat al-Faray (hoy Guadalajara), o los nuevos asentamientos de Sigüenza y Atienza.

El lugar de surgimiento de la medina no se elige al azar. Los romanos ya estuvieron allí antes, en un asentamiento a apenas dos kilómetros de lo que hoy es el pueblo de Uceda. Y además, muy cerca de allí hay otras dos importantes referencias poblacionales: el yacimiento de la Dehesa de la Oliva, en Patones o el de la medina de Talamanca del Jarama, ambos ya en la provincia de Madrid. “Es posible que desde ambos se produjera un éxodo de población hacia Uceda”, señala Olmo-Enciso quien destaca además la importancia de la vida en torno al río Jarama.

“Me gusta recordar que uno de los legados árabes fueron los grandes cultivos de huerta que es evidente en Uceda”, añade para matizar que “todo eso cambió con el efecto del Corredor del Henares, que ha dejado una estructura económica muy distinta en la actualidad”.
El alcázar y la ciudad medieval: el Arzobispado de Toledo guardaba allí su recaudación

Lauro Olmo-Enciso lamenta que la arqueología de Al-Andalus “no se prodiga demasiado en los proyectos de investigación ni tampoco la post medieval y resulta que en Uceda tenemos referencias de los siglos XIV, XV y XVI de gran trascendencia”.

De hecho, el proyecto investigador abarca varios momentos de la historia. Uceda era una amplia ciudadela medieval de 10 hectáreas y un punto estratégico en el control del paso de Somosierra que permitía el acceso entre la meseta sur y la norte. Era todavía un importante núcleo militar a principios del siglo XVI, momento en el que conservaba un importante arsenal y fue uno de los centros defensivos más importantes del Arzobispado de Toledo.

En el conjunto urbano destacaba la alcazaba, que en el lugar siempre se ha conocido como el Alcázar y después el castillo medieval.

Se conserva todavía parte de una imponente torre albarrana junto a los restos de un camino de origen medieval que permitía el acceso desde el Jarama y que aporta al castillo un importante valor paisajístico y ambiental para conocer el entorno a los pies de la Sierra Norte entre Madrid y Guadalajara.

“Las fuentes textuales nos hablan de diversas reconstrucciones y ampliaciones de la fortaleza entre los siglos XII-XV, sobre una fundación islámica”, explican los investigadores. Su función estratégica fue reforzada en el siglo XV por los sucesivos arzobispos que “convirtieron a la fortaleza en uno de los puntos fuertes donde se guardaba la recaudación fiscal”.

Aunque el castillo sufrió diversas reconstrucciones entre los siglos XIII-XIV, destacan las obras emprendidas por el díscolo arzobispo Alonso Carrillo de Acuña (1410-1482), que encargó que el alcázar se reforzara, preparándolo intensamente para el fuego de artillería además de ampliar su foso. Y es que “en el siglo XIII hubo un cambio en el concepto de las construcciones ofensivas”, detalla Olmo-Enciso.

Con la llegada de los Reyes Católicos, tras imponerse en la Guerra de Sucesión (1475-1479), se inició un largo periodo de abandono de un lugar que, por cierto, sirvió de encierro para personajes ilustres como el cardenal Cisneros a finales del siglo XV, y “tal vez” para el duque de Alba (1579-1580).

Las excavaciones realizadas en el interior del recinto han puesto de manifiesto la existencia de suelos que formaron parte de un segundo piso y un gran aljibe.

De momento, se ha trabajado en la identificación de algunos de los elementos más significativos de la alcazaba a través de una extensa prospección geofísica, mediante georradar. Eso ha permitido a los investigadores reconocer parte de la planta y el diseño original del castillo que permanece enterrado. Se ha confirmado, por ejemplo, la organización del edificio en torno a un gran patio central.

Después y gracias a drones de alta resolución, se ha podido identificar gran parte del espacio de la medina, mediante la creación de modelos 3D. Todo ello ha permitido encontrar un recinto amurallado que debió tener unas dimensiones de, al menos, 1,40 kilómetros.

Una iniciativa ciudadana
El pasado islámico de la provincia, arqueológicamente, ha permanecido siempre en un segundo plano, reconoce Lauro Olmo-Enciso. Con Uceda ha llegado la excepción y además gracias a la iniciativa ciudadana local: “Partió del propio Ayuntamiento de Uceda y eso no suele ser habitual”. El Consistorio financia parte del proyecto, además de la Junta de Castilla-La Mancha, la Universidad de Alcalá y no se descarta que se pueda sumar la Diputación de Guadalajara.

Además del ayuntamiento, los vecinos de este pueblo que no llega a los 3.000 habitantes se han volcado con los investigadores: “Los arqueólogos y los historiadores nos basamos en documentación científica, pero la colaboración de las gentes del lugar que te vienen a contar cosas, incluidas las tradiciones, es algo muy notable. Ha sido un entorno de trabajo muy agradable y potenciador”.

Ya les esperan para la próxima campaña que está prevista para la primavera de 2023. Se centrarán en la excavación de la puerta de acceso y en la identificación de la primera configuración de la fortaleza, cuya fundación se debió producir en época emiral (siglos VIII-IX) y ligada estrechamente con la medina de Talamanca del Jarama.

27 de octubre de 2022

Guadalajara, la medina islámica que desplazó a la ‘Complutum’ romana como centro de poder

Las monedas de cobre encontradas en varios yacimientos han arrojado nuevos datos sobre una ciudad que data de finales del siglo VIII y de la que todavía queda mucho por descubrir
El Ataifor de Guadalajara, una pieza de cerámica andalusí aparecida en la ciudad que permite ahondar en el pasado islámico de la ciudad y su entorno Foto: Junta de Castilla-La Mancha

Medio centenar de monedas de cobre han sido clave para que los investigadores hayan podido confirmar nuevos datos sobre el origen islámico de Guadalajara. Y es que el felús, la unidad más humilde del sistema monetario hispano-musulmán, resultó ser un elemento fundamental en el proceso de islamización de la Península Ibérica. Además, estas monedas de cobre, mucho más abundantes que las visigodas, marcaron el inicio de nuevas relaciones sociales o económicas a través de los zocos o mercados.

Ahora se sabe que el origen de la ciudad se remonta, al menos, al periodo comprendido entre los años 780 y 790 y que estaba vinculada al gobierno de los Banu Salim. Era un linaje beréber perteneciente a la tribu de los Masmuda que controlaba el territorio entre Guadalajara y Medinaceli (Soria).

El Museo de Guadalajara guarda una importante colección de monedas islámicas que ronda el medio centenar. “Gracias a su labor se ha podido determinar su procedencia. Todas disponen de su propia referencia topográfica. Se encontraron en yacimientos que son, incluso, anteriores a la propia fundación de la ciudad. Las hay que datan con anterioridad al gobierno de Abd al Rahman I (756-788)”, detalla Manuel Castro, profesor del área de Arqueología de la Universidad de Alcalá (UAH).

Hoy sabemos que desplazó a la urbe romana de Complutum (Alcalá de Henares). “Se creó un nuevo núcleo de poder territorial y urbano: la medina de Guadalajara. Y así sería hasta bien entrada la Baja Edad Media. Las monedas encontradas confirman eso ocurrió muy avanzado en el siglo VIII”, explica Castro.

“El siglo VIII es oscuro en lo histórico, pero sabemos que se fundaron otras medinas como la de Zorita de los Canes, en Guadalajara y Medinaceli, en Soria. Probablemente, ya estarían formadas o en proceso de consolidación definitiva, bajo el gobierno de Al-Hakam I (796-822)”. Lo hicieron, reconoce el investigador, “un poco antes de lo que hasta ahora pensábamos. E incluso antes que Madrid, que se fundó a mediados del siglo IX”.

Wād al-ḥaŷara -el nombre islámico más conocido de la hoy Guadalajara- no fue su primera denominación. En realidad, su nombre fundacional fue Madinat al-Faray.

Esa medina -como la actual Guadalajara- era una zona de paso, pero estratégica, ubicada junto al río Henares. “Sabemos que en la margen izquierda se funda una fortaleza islámica con funciones estratégicas no solo frente a enemigos externos, sino de control de la población y de los recursos interiores de Al-Andalus. Por ejemplo, el cobro de impuestos”.

Guadalajara, la Madinat al-Faray islámica, ciudad de la Marca o Frontera Media, aparece mencionada en las fuentes escritas árabes como centro secundario en relación con Toledo. “Tuvo zoco, un recinto amurallado con torres rectangulares -no necesariamente en el mismo lugar que la actual muralla- y en la segunda mitad del siglo IX fue una de las medinas más destacadas en el centro de la Península Ibérica porque tuvo una importante escuela de ulemas o doctores de la ley islámica”.

Manuel Castro explica además que en el lugar “solían parar las tropas procedentes de Córdoba para iniciar las aceifas o saqueos hacia el norte”.

Ricos yacimientos hasta ahora poco explorados
“La ciudad de Guadalajara es un auténtico yacimiento islámico y de otras épocas. Conocemos relativamente poco”, lamenta el investigador. Cree que “necesitaría un buen proyecto de investigación, al margen de las excavaciones de urgencia, junto a un plan de musealización de algunas áreas de la ciudad y de su entorno”, según propone.

Y es que la ciudad “fue un sitio estratégico por su elevación. Hoy la vemos como la vemos, pero en el siglo VIII su Alcázar, sobre una peña, permitía un control del territorio increíble”.

Si las fuentes escritas han sido importantes para ahondar en el pasado andalusí de Guadalajara, también lo son las muchas, aunque pequeñas, excavaciones realizadas tanto en la ciudad como su entorno en los últimos años y que han ido arrojando nuevos datos.

El arqueólogo alude en particular a la que se llevó a cabo en el año 2000 cuando se construía el túnel de Aguas Vivas, uno de los más importantes enlaces entre el casco antiguo y las nuevas zonas residenciales. “De allí salió una importante secuencia arqueológica que confirmó la ocupación de la ciudad en los siglos VIII y IX, de la que formó parte un singular tesoro de monedas de cobre o feluses”.

Otras excavaciones realizadas en el Real Alcázar de Guadalajara, que hoy es casi una ruina, sacaron a la luz más monedas, en este caso del siglo noveno. “Guadalajara era entonces la referencia urbana más importante de la zona. La siguiente era ya Medinaceli. Al menos hasta el siglo XI y XII. Cuando en 1085 cae Toledo, Guadalajara sigue siendo una plaza importante”.

Actualmente, coincidiendo con las obras del nuevo campus de la Universidad de Alcalá, se han descubierto restos arqueológicos de una necrópolis visigoda y medieval. “Es posible que también haya otros elementos islámicos relativamente próximos”.

El Ataifor de Guadalajara
Manuel Castro acaba de ofrecer una conferencia en el Museo de Guadalajara dentro del ciclo dedicado al recientemente descubierto Ataifor de Guadalajara, en la que reflexiona sobre el origen de la ciudad, a partir de un conjunto de conferencias, como resultado de una reciente exposición en torno a la excepcional pieza de cerámica andalusí, la más importante aparecida en muchos años, localizada durante unas obras en la ciudad.

“Tiene una especial belleza, realizada en la técnica conocida como verde y manganeso, que incluye una figura humana y eso era muy poco frecuente”, señala el arqueólogo. La pieza destaca por la representación de un jinete, algo muy poco frecuente en la iconografía islámica.

29 de agosto de 2022

Primera intervención arqueológica en el castillo de Uceda (Guadalajara)

Los trabajos van a incluir también el empleo de Nuevas Tecnologías. En este sentido, se espera la utilización de un Georradar que permita obtener una primera imagen del subsuelo, y que servirá de apoyo a la excavación arqueológica.
El proyecto, desarrollado en la parte técnica y metodológica desde la Universidad de Alcalá, ha significado la contratación de dos técnicos arqueólogos y cuatro operarios.

Entre el 22 de agosto y el 6 de octubre se desarrolla la I Campaña de Investigación Arqueológica en el entorno del Castillo de Uceda. La intervención se enmarca dentro de la colaboración entre el Ayuntamiento, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Universidad de Alcalá. Cuenta, además, con financiación conjunta del Plan Autonómico para la realización de Proyectos Arqueológicos y Paleontológicos 2022 y del propio Ayuntamiento.

El proyecto, desarrollado en la parte técnica y metodológica desde la Universidad de Alcalá, ha significado la contratación de dos técnicos arqueólogos y cuatro operarios.

La antigua alcazaba-castillo de Uceda es mencionada en las fuentes textuales árabes desde el siglo X, y supuso el núcleo desde el que se produjo el crecimiento primero de una medina, y posteriormente de una villa medieval, que dieron origen al actual núcleo urbano. Se conocen datos que indican, además, que el cerro pudo estar habitado desde la II Edad del Hierro (400-100 a. C.).

Los trabajos van a incluir también el empleo de Nuevas Tecnologías. En este sentido, se espera la utilización de un georradar que permita obtener una primera imagen del subsuelo, y que servirá de apoyo a la excavación arqueológica.

El objetivo de la intervención, que pretende continuar en el futuro, es doble. Por un lado, tener un mejor conocimiento del Patrimonio Histórico y Cultural de Uceda, y promover nuevos recursos que permitan el crecimiento del Turismo Cultural en el municipio, ampliando una oferta que aúne naturaleza e Historia.

21 de septiembre de 2020

Los arqueólogos inician la excavación en el eremitorio medieval de Pareja (Guadalajara)

Se trata de una cueva artificial -descubierta de forma casual- horadada en época visigótica y oculta por la vegetación en cuyo interior se vislumbra un arco tallado en la roca de excelente factura. 

El Ayuntamiento de la localidad alcarreña de Pareja acaba de iniciar los trabajos arqueológicos de un "excepcional y único elemento patrimonial e histórico" ubicado en la localidad, en las proximidades del río Ompólveda, toda vez que los correspondientes permisos y autorizaciones han sido concedidos.

Se trata de una cueva artificial, horadada con toda probabilidad en la Alta Edad Media, de época visigótica, en un afloramiento rocoso de arenisca, bastante oculto por la vegetación y muy colmatada por lodos, por lo que el acceso a su interior es impracticable. En el interior de la cavidad se puede vislumbrar un arco tallado en la roca de excelente factura.

La preparación y modificación del afloramiento rocoso en el que se localiza, al que se le ha sustraído material para generar una superficie vertical y plana, muestra la gran importancia de este lugar y lo cuidado de la estructura que esconde. Por las características que presenta, según los primeros informes arqueológicos encargados por el Ayuntamiento, podría tratarse de un eremitorio rupestre, si bien los referidos trabajos arqueológicos que ahora comienzan determinarán con precisión su origen. Los eremitorios eran lugares para habitar en recogimiento ubicados en parajes vistosos y apartados, próximos a ríos, generalmente en zonas elevadas.

DESCUBRIMIENTO CASUAL
La entrada de la cueva de Pareja fue descubierta por un vecino de la localidad que lo puso en conocimiento del Ayuntamiento, que inició los trámites legales y permisos oportunos para su adecuada excavación.

Asimismo, la singularidad del elemento, su estado de conservación y su localización en un paraje de gran belleza va a permitir la realización de una serie de actuaciones que permitirán incluir el eremitorio dentro de la oferta turística y patrimonial de Pareja. Dichas actuaciones se centrarán en el acondicionamiento de una senda para su acceso, la propia excavación arqueológica con las conclusiones correspondientes para su posterior musealización y puesta en valor con paneles explicativos y trípticos, así como su inclusión en la oferta turística de Pareja.

ELEMENTO SINGULAR
De hecho, tal y como corroboran los técnicos en los estudios arqueológicos previos realizados: "Se trata de un elemento de gran interés desde el punto de vista histórico-arqueológico así como turístico y patrimonial, esencialmente por su singularidad, presentando un estado de conservación tan excepcional que permitirá calificarlo como único en la provincia, y posiblemente en la Comunidad Autónoma".

El alcalde de Pareja, Javier del Río, ha destacado "la importancia de este hallazgo, que pronto catalogaremos, pondremos en valor e incluiremos en la oferta turística y patrimonial de nuestro pueblo, que se engrosa sustancialmente con este nuevo elemento".

23 de septiembre de 2019

Sale a la luz el acueducto romano de Caraca

El nuevo elemento descubierto en el yacimiento de Driebes (Guadalajara) era capaz de suministrar 114.000 litros de agua al día y es muy similar al de la ciudad romana de Segóbriga
Excavación del acueducto en la ciudad romana de Driebes. FOTO: MATÍAS NIETO
Hay mucho de imaginación en la arqueología: uno desentierra el tramo de un acueducto en medio de un secarral y, si sabe, puede reconstruir los tiempos pretéritos en los que esa zanja llevaba litros y litros de agua que daban de beber a las miles de gentes que habitaban a pocos kilómetros de ese punto, en una ciudad que hubo de ser próspera, pero que hoy yace enterrada bajo polvo y tierra. Todo esto es imaginación, claro, pero imaginación científica: esa que levanta imperios sobre materia rota y registros escritos… Hay que tener mucho de eso, suponemos, para pasarse el ecuador de agosto limpiando y catalogando restos romanos bajo el sol de Driebes (Guadalajara), en jornadas que empiezan a las siete de la mañana y terminan a la una y media de la tarde, justo antes, pero no mucho, de que uno termine derretido. Algo así debe de ser la vocación.

«Agosto no es el mejor momento para esto, pero la mayoría de excavaciones las hacen profesores de universidad, y es cuando ellos tienen vacaciones y cuando hacen las convocatorias de subvenciones de la junta de comunidades», explica Javier Fernández, codirector del proyecto que está rescatando la antigua ciudad romana de Caraca. Junto a su equipo sacó a la luz el acueducto del lugar entre los días 12 y 23 del pasado mes de agosto y confirmó su pálpito: se utilizaba para el consumo humano, por lo que la urbe no era solo un lugar de paso, una «mansio», sino una ciudad de estatus municipal y unos 1.800 habitantes, según sus cuentas. Era, también, el nudo de comunicación entre Segóbriga y Complutum (actual Alcalá de Henares) y formaba parte de la vía espartaria, que llegaba hasta Cartago Nova.

A simple vista, no parece mucho más que un pequeño canal de piedra 0 en el suelo. Pero los ojos del arqueólogo ven una obra de ingeniería compleja, capaz de superar la difícil orografía del lugar para suministrar 114.000 litros al día a Caraca. «Es un acueducto de albañilería, hecho con el cemento armado de los romanos, mezclando cal, arena y piedra. Es un reto técnico bestial, porque tienen que mantener una inclinación constante a lo largo de tres kilómetros. Creemos que lo hicieron los mismos que el de Segóbriga, porque es prácticamente idéntico», apunta Fernández. ¿Y cuánto tardaron? «No lo sabemos, pero no mucho, porque era una necesidad primaria. Y hay que tener en cuenta que los romanos montaban un campamento para cuatro mil personas en unas horas...».

En algunos tramos del acueducto hay pequeñas piscinas donde solo cubre el tobillo. Son la clave del descubrimiento. «Son piscinas limarias, que ralentizan la velocidad del agua y la filtran para que salga limpia. Por ellas sabemos que era apta para el consumo de los ciudadanos», continúa. El agua la «robaban» del manantial Lucos, un topónimo probablemente derivado de «lucus», que significa «bosque sagrado». Aunque hoy, sobre este terreno árido y seco, cuesta adivinar el bosque y lo sagrado es otro tema… Quizás fuera muy diferente en la época de los Flavios, allá por el año 69 de nuestra era, que es cuando se supone que se construyó este invento.

Un trabajo de años
Este es el último hallazgo de un trabajo de años, que va rescatando poco a poco un pedazo de nuestro pasado remoto, romano. Ya en el siglo XVI se hablaba de la ubicación de Caraca, conocida, entre otras cosas, por los testimonios de Plutarco, que maldecía a los «bárbaros» del lugar por esconderse en sus cuevas y dificultar su conquista. Había gente, incluso, que pensaba que era Guadalajara. Pero no era así. «El gran salto científico es que antes de 2016 no se tenía claro dónde estaba. Ahora ya no hay ninguna duda de que estaba aquí, en Driebes. También hemos encontrado estructuras muy importantes, como un mercado o un foro», asevera.

Este equipo de arqueólogos ha preparado el acueducto para que sea visitable, pues está prevista la creación de una ruta senderista que pase por estos restos romanos, y que se llamará «Entre agua y esparto». Pero no es el último paso, ni mucho menos, porque este paisaje esconde mucha Historia. «En Caraca todo está por excavar. Ya hemos visto restos de estructuras muy importantes con el georradar. Y en el extrarradio habrá más estructuras, como las termas públicas. Es una labor de generaciones... Yo me moriré y mis hijos no lo verán terminado», sentencia Fernández. Eso, claro, también es vocación.

10 de agosto de 2018

Salen a la luz las termas de la ciudad romana de Caraca

El equipo de arqueólogos del proyecto Driebes (Guadalajara) ha descubierto las termas de la ciudad de Caraca, durante la segunda campaña de excavaciones que se han llevado a cabo este verano en el yacimiento romano, situado en las proximidades del municipio de Driebes. Se trata de un edificio termal de carácter público de unos 900 m2 de superficie, ubicado en la zona noroeste de la ciudad.
Área del yacimiento romano de Caraca, cercana al foro donde se ubican las termas. FOTO: JCCM
Emilio Gamo, arqueólogo que dirige el proyecto arqueológico en los terrenos del Cerro de la Virgen de la Muela, asegura que “el hallazgo de unas termas públicas de grandes dimensiones confirma que Caraca fue una ciudad romana importante y demuestra la majestuosidad que alcanzó durante los siglos I-II d.C”.

Las termas, antecedente de los actuales balnearios, constituían uno de los espacios más significativos de las urbes romanas dentro del foro. Concebidos como lugar de reunión social, el centro termal se dividía en varias estancias que se distribuían en torno a un patio central (palestra). Alrededor de esta área se abría la sala de agua caliente (caldarium), la estancia de baños fríos (frigidarium), donde se podía practicar también la natación, debido a sus grandes dimensiones y la habitación de temperatura tibia (tepidarium). El complejo acuático se completaba con las tabernas en las que se vendía bebida y comida a los bañistas; los vestuarios (apodyterium) en los que los usuarios depositaban sus vestimentas, vigiladas por un esclavo y el baño de vapor (laconium).

En el caso de Caraca, los trabajos, que se han concentrado en una superficie de unos 200 metros cuadrados del total de 900 m2 de la extensión total que ocuparon, según estimaciones de los arqueólogos, revelan la existencia de unas termas públicas de diversas estancias. Según subraya Gamo, “las termas de Caraca funcionaron como lugar de encuentro de la comunidad y muestran aspectos interesantes como la cuestión de género, ya que eran utilizadas unos días por los hombres y otros por las mujeres”. Asimismo, añade “reflejan la extensión de la romanización entre la población y hasta qué punto los habitantes de la ciudad habían asumido las costumbres cotidianas de los romanos”.

Una vez concluyan las excavaciones en los terrenos privados del Cerro de la Virgen de la Muela el 10 de agosto, el equipo de arqueólogos analizará los materiales encontrados en el propio yacimiento arqueológico y en las instalaciones del Museo de Guadalajara. Estos trabajos aportarán más información acerca de la datación, las características y los usos que tuvieron estas termas en los primeros siglos de nuestra era. “Hemos actuado sobre una pequeña porción de las termas y necesitaremos de varias campañas para alcanzar una comprensión total de cómo eran y cómo funcionaron las termas en Caraca”.

Al margen de la presencia de estas termas públicas al noroeste de la ciudad romana, el director de la investigación explica a este digital que “existieron otras termas privadas en la ciudad, ubicadas en otra zona y destinadas a un uso particular”.

El hallazgo del edificio de las termas confirma nuevamente los datos que los técnicos obtuvieron mediante la tecnología del georradar a finales de 2016. Estos estudios describían una ciudad romana de unas 8 hectáreas, emplazada en la vía romana Complutum-Carthago Nova y habitada por unos 1800 habitantes hasta al menos el siglo II d.c.
Durante la primera campaña a pie de campo que se llevó a cabo en el verano de 2017, las exploraciones sacaron a la luz parte del foro romano. La plaza pública constó de mercado (macellum), otros edificios administrativos, las propias termas y el acueducto, localizados entre las dos calles principales de la ciudad romana, el decumano (norte-sur) y el cardo, de orientación de este a oeste, que se cruzaban perpendicularmente.

A lo largo de la segunda prospección arqueológica sobre la ciudad romana, conocida como ‘Urbanismo y territorio: excavación arqueológica del sector noroeste de Caraca’, el equipo arqueológico, formado por los docentes Javier Fernández y Emilio Gamo ha trabajado en un área cercana al foro junto con un grupo de ocho peones de Driebes, contratados, mediante un Plan de Empleo de la Junta de Castilla-La Mancha.

Para el arqueólogo Emilio Gamo “es satisfactorio haber descubierto las termas de Caraca, porque ratifican la relevancia que alcanzó esta ciudad en su época y nuestra voluntad es proseguir en el futuro con este proyecto”.

Esta campaña, cofinanciada por la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Driebes, el Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara ha contado con una financiación de 22.000 euros. Durante la visita que el director provincial de Educación y Cultura, Faustino Lozano realizó a Caraca, a principios de agosto, destacó la importancia de este yacimiento para Driebes y para el conjunto de la provincia “desde el punto de vista cultural, histórico, patrimonial y también de impulso para el turismo y la economía de la zona, como ha demostrado el interés que han suscitado hasta la fecha las investigaciones realizadas”.
La jornada de puertas abiertas que el equipo de investigadores organizó el pasado 6 de agosto en el yacimiento suscitó una gran expectación de público, que, como ya ocurrió en 2017, se interesó por conocer en detalle los avances en las excavaciones arqueológicas.

TERRENOS PÚBLICOS
La propiedad de los terrenos sobre los que yace la ciudad de Caraca condicionará el futuro y el tiempo de ejecución de este proyecto arqueológico. En la actualidad, las 11 hectáreas de tierras de labor, ubicadas en el Cerro de la Virgen de la Muela, a unos 5 kilómetros al sur de la población de Driebes son de propiedad privada y se encuentran en manos de cinco propietarios.
El objetivo del Ayuntamiento de Driebes es adquirir una porción de seis hectáreas de la superficie sobre la que subyace Caraca. Pedro Rincón, alcalde del municipio driebano asegura a Henaresaldia.com que “las negociaciones con los propietarios marchan por buen camino y confío que a finales de año los terrenos sean públicos, porque esta nueva situación lo cambiaría todo y podríamos acceder a una mayor financiación para avanzar con las excavaciones”.

Mientras tanto, el hallazgo de Caraca ha revolucionado la vida cotidiana en Driebes, además de haberlo colocado en el mapa de la arqueología. “Caraca ha sido un revulsivo para la economía y el turismo de la población, los vecinos están ilusionados y me sorprende la cantidad de visitantes incluso extranjeros que han venido a visitarlo”, enfatiza el primer edil.
De cara al futuro, Rincón afirma que “estamos ilusionados con progresar, pero es fundamental que crezca el apoyo económico para que el yacimiento sea visitable en dos o tres años”, concluye el primer edil.