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13 de julio de 2026

Una nueva excavación confirmará la trama urbana de la ciudad romana de Carteia, en San Roque (Cádiz)

Los arqueólogos esperan completar el mapa urbano de la ciudad que, más de dos mil años después de su fundación, continúa revelando piezas esenciales para comprender la expansión de Roma en la Península Ibérica.
Tania Barcelona y Javier Ros observan los restos patrimoniales del enclave arqueológico de Carteia.

La Junta de Andalucía ha autorizado un proyecto arqueológico que buscará responder a una de las grandes incógnitas que aún plantea el yacimiento de San Roque: cómo se organizaba internamente la primera colonia latina fundada por Roma fuera de la península itálica. La intervención permitirá comprobar sobre el terreno la red de calles y edificios que las investigaciones geofísicas ya intuían bajo la superficie.

El nuevo proyecto se desarrollará en el sector comprendido entre el foro y las termas, una de las zonas con mayor potencial arqueológico del enclave, y reunirá a investigadores de la Universidad de Sevilla, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Cádiz, en una iniciativa que pretende seguir ampliando el conocimiento científico sobre una ciudad clave para entender la presencia romana en el sur de Hispania.

El subdelegado de la Junta en el Campo de Gibraltar, Javier Ros, y la delegada territorial de Cultura y Deporte, Tania Barcelona, han visitado este lunes el yacimiento para conocer de primera mano los trabajos que se pondrán en marcha y comprobar el área donde se desarrollará la investigación.

La actuación parte de los resultados obtenidos en el proyecto de I+D+i Scomber, desarrollado en colaboración con la Universidad de Marburgo. Aquellas investigaciones realizaron una prospección geofísica entre el foro y las termas que reveló la existencia de un espacio densamente urbanizado, con una retícula de calles que apuntaba a una planificación urbana mucho más extensa de lo que hasta ahora se conocía.

Ahora, el objetivo es confirmar esos indicios mediante excavaciones arqueológicas que permitan verificar sobre el terreno la existencia de ese urbanismo hipodámico —basado en una planificación regular de calles— y reconstruir con mayor precisión la estructura interna de la ciudad durante la época romana.

La investigación estará dirigida por José Ángel Expósito Álvarez, del Área de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid. Los trabajos comenzarán con la limpieza superficial de un área de 88 metros cuadrados para dejar visibles las principales estructuras emergentes. Posteriormente se abrirán dos catas arqueológicas que permitirán contrastar estratigráficamente la información obtenida en las prospecciones geofísicas.

Además del trabajo de campo, el proyecto contempla una importante vertiente divulgativa. Los resultados se difundirán tanto entre la comunidad científica como entre la ciudadanía, con el propósito de seguir acercando el patrimonio arqueológico de Carteia al público y reforzar el conocimiento sobre un enclave considerado uno de los grandes referentes de la arqueología andaluza.

Durante la visita, Javier Ros y Tania Barcelona subrayaron el compromiso de la Junta de Andalucía con la conservación y la investigación del patrimonio histórico. Ambos destacaron que cada nuevo avance en el conocimiento de Carteia supone también una oportunidad para fortalecer su valor cultural, educativo y turístico, convirtiendo la investigación arqueológica en un elemento de desarrollo para el Campo de Gibraltar.

Hallan en Elda una esfinge funeraria romana del siglo I

Apenas se conocen unas 160 esfinges funerarias romanas en todo el antiguo Imperio, y muy pocas han aparecido en la península ibérica. Fue reutilizada siglos después como parte de una escalinata.



La arqueología vuelve a dejar un hallazgo excepcional en la provincia de Alicante. En el yacimiento de El Monastil, en Elda, ha aparecido una esfinge funeraria romana del siglo I d. C. que fue reutilizada siglos después como parte de una escalinata.

La pieza, tallada en piedra caliza, formó parte del monumento funerario de un personaje destacado de la antigua Illici Augusta, la ciudad romana vinculada a la actual Elche. Su función era proteger simbólicamente la tumba y guiar al difunto hacia el más allá.

El descubrimiento tiene una especial relevancia por la rareza de este tipo de esculturas. Apenas se conocen unas 160 esfinges funerarias romanas en todo el antiguo Imperio, y muy pocas han sido halladas en la península ibérica, lo que convierte la aparición de esta pieza en un nuevo capítulo para el patrimonio arqueológico valenciano.

Una pieza reutilizada siglos después
Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es que la escultura fue reutilizada siglos después como parte de una escalinata. Esta circunstancia permite conocer mejor la evolución del yacimiento y los distintos usos que tuvieron sus materiales a lo largo del tiempo.

La esfinge funeraria conserva elementos que permiten identificar su carácter simbólico y su vinculación con el mundo funerario romano. En este tipo de monumentos, estas figuras cumplían una función protectora y acompañaban el tránsito del difunto hacia el más allá.

El hallazgo refuerza la importancia del yacimiento de El Monastil y vuelve a poner el foco en la riqueza histórica del valle del Vinalopó, un territorio clave para comprender la presencia romana y la evolución del patrimonio arqueológico en la Comunitat Valenciana.

La aparición de esta esfinge en Elda confirma el valor de las investigaciones arqueológicas en el enclave y abre una nueva vía para profundizar en la relación entre El Monastil, el territorio del Vinalopó y la antigua Illici Augusta.

10 de julio de 2026

Nuevo impulso a la investigación arqueológica en Numancia (Soria)

Los resultados de esta investigación, que se realizará con tecnología de última generación, contribuirán a completar la secuencia cronológica del sector noreste de Numancia

La Junta de Castilla y León promueve una nueva campaña de investigación arqueológica en el sector noreste del yacimiento de Numancia (Garray, Soria) con el objetivo de avanzar en el conocimiento de la secuencia histórica de uno de los enclaves arqueológicos más relevantes de la península ibérica.

La intervención se centrará en una zona documentada durante las campañas de 1999 y 2000, dirigidas por Alfredo Jimeno, donde se localizan espacios domésticos, restos de la muralla, una empalizada y una calle empedrada con niveles estratigráficos que abarcan desde el Bronce Final hasta época imperial romana. Este sector constituye uno de los espacios más singulares de Numancia por conservar una secuencia estratigráfica excepcional que permite estudiar la evolución de la ciudad y, especialmente, la transición entre el mundo indígena celtibérico y la implantación de la cultura romana.

La investigación tendrá como principal objetivo completar la excavación de la denominada Casa A y documentar de forma integral la secuencia estratigráfica del área. Asimismo, permitirá realizar una lectura vertical completa de los perfiles arqueológicos conservados, aportando nuevos datos sobre la formación, transformación y abandono de los distintos espacios urbanos del yacimiento.

Metodologías de última generación para el estudio de una zona excepcional
Una de las principales novedades de la actuación será la aplicación de metodologías digitales de última generación. Toda la intervención será registrada mediante técnicas de fotogrametría digital, georreferenciación con GPS diferencial, topografía de precisión y Sistemas de Información Geográfica (SIG), lo que permitirá generar modelos tridimensionales, ortoimágenes y documentación gráfica de alta resolución. El proyecto aspira a obtener una lectura estratigráfica integral de Numancia realizada completamente con metodología digital contemporánea.

El programa científico, impulsado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, incorpora además un amplio conjunto de análisis especializados destinados a precisar la cronología y comprender mejor las condiciones de vida de los habitantes de Numancia. Entre ellos destacan las dataciones radiocarbónicas, estudios de carpología, antracología y palinología para reconstruir el paisaje y la explotación de los recursos naturales, análisis arqueozoológicos orientados al conocimiento de la economía y la alimentación, así como estudios arqueométricos sobre los materiales constructivos de barro mediante fluorescencia de rayos X, difracción de rayos X y otras técnicas de laboratorio avanzadas.

Los trabajos serán desarrollados por un equipo multidisciplinar integrado por Raquel Liceras, profesora investigadora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), junto a los arqueólogos Sergio Quintero, Carlos Tabernero y Juan Pedro Benito, especialistas con amplia experiencia en investigación arqueológica en el yacimiento y en la aplicación de metodologías avanzadas de documentación y análisis.

La actuación ha sido adjudicada por un importe de 17.847 euros y contará con un plazo de ejecución de tres meses.

Secuencia cronológica del sector noreste de Numancia
Los resultados de esta investigación contribuirán a completar la secuencia cronológica del sector noreste de Numancia, afinar el conocimiento sobre los procesos de romanización de la ciudad y generar nueva documentación científica y gráfica que se incorporará a los fondos documentales de la Junta de Castilla y León en Soria. Además, constituirán una base de referencia para futuras investigaciones y actuaciones de conservación en el yacimiento.

Numancia continúa siendo un laboratorio excepcional para el estudio de la Edad del Hierro, la romanización y de los procesos históricos que transformaron el interior peninsular, y esta nueva actuación permitirá seguir avanzando en el conocimiento de uno de los símbolos patrimoniales más importantes de Castilla y León y de la arqueología española.

9 de julio de 2026

Buscan un nuevo asentamiento romano oculto bajo tierra en Castellar de la Frontera (Cádiz)

Comienzan las excavaciones en el enclave de La Almoraima donde las prospecciones geofísicas apuntan a la existencia de un pequeño establecimiento agropecuario romano.

La finca pública de La Almoraima, en Castellar de la Frontera (Cádiz), vuelve a convertirse en escenario de la investigación arqueológica. La empresa pública y la Universidad de Cádiz (UCA) han iniciado una nueva campaña de excavaciones dentro del proyecto Arqueoalmoraima, con el objetivo de confirmar la existencia de un pequeño asentamiento agropecuario de época romana detectado mediante prospecciones geofísicas.

La intervención se desarrolla en un punto de la finca donde los estudios previos han identificado anomalías en el subsuelo compatibles con restos constructivos de época romana. Ahora será la excavación arqueológica la que determine si esos indicios corresponden realmente a un establecimiento rural vinculado a la explotación agrícola y ganadera del territorio.

La actuación forma parte del proyecto Arqueoalmoraima, incluido en el Plan Estratégico de La Almoraima, una iniciativa impulsada junto a la Universidad de Cádiz para localizar, estudiar y poner en valor el patrimonio histórico y arqueológico de esta finca de más de 14.000 hectáreas situada en el Parque Natural de Los Alcornocales.

Tres años de hallazgos
Desde su puesta en marcha en 2023, Arqueoalmoraima ha permitido documentar numerosos enclaves arqueológicos prácticamente desconocidos hasta ahora. Los trabajos comenzaron con la elaboración de una carta arqueológica de la finca y las primeras excavaciones en la villa romana de Moheda de Cotilla y en la histórica Torre de La Almoraima, donde aparecieron restos de un vertedero doméstico de los siglos XVI y XVII, piezas cerámicas y un dado de hueso, entre otros hallazgos.

Más recientemente, el proyecto sacó a la luz la primera aldea islámica excavada en el Campo de Gibraltar, un asentamiento almohade de los siglos XII y XIII localizado en el paraje del Toril de las Vacas, cuyos hallazgos han aportado información inédita sobre el poblamiento rural medieval de la comarca.

La nueva excavación permitirá ampliar el conocimiento sobre la ocupación romana de La Almoraima, un territorio estratégico por su proximidad a Carteia y al entorno del Estrecho, donde numerosas explotaciones agrícolas abastecieron durante siglos a uno de los principales núcleos urbanos de la antigua Bética. Si los indicios detectados por los estudios geofísicos se confirman, el proyecto incorporará un nuevo enclave al mapa arqueológico del Campo de Gibraltar.
(Fuente: Europa Sur)

8 de julio de 2026

Mula compra el yacimiento arqueológico de La Almagra

El acuerdo permitirá asegurar definitivamente la protección pública de este espacio de extraordinario valor histórico.

El Ayuntamiento de Mula ha alcanzado un acuerdo histórico para la adquisición del Cerro de La Almagra, uno de los enclaves arqueológicos más importantes de la Región de Murcia y considerado el lugar donde se encuentra el origen de Mula. El concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Diego Boluda, anunciaba la noticia el pasado viernes al Consejo Municipal de Patrimonio Histórico-Artístico, reunido en sesión ordinaria, junto con el resto de las actuaciones que el consistorio viene desarrollando en materia de protección y recuperación del patrimonio histórico.

La adquisición pone fin a un intenso proceso de negociación desarrollado durante los últimos años entre el Ayuntamiento y los propietarios del yacimiento, un trabajo discreto y constante que ha permitido alcanzar un acuerdo que permitirá asegurar definitivamente la protección pública de este espacio de extraordinario valor histórico.

El concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Diego Boluda, ha querido agradecer expresamente “la sensibilidad, la predisposición y la voluntad de entendimiento demostradas por María del Carmen Gracia y los herederos de Mariano Sánchez, gracias a quienes hoy podemos anunciar un acuerdo que marcará un antes y un después para el patrimonio de Mula”.

El alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, resaltaba que “estamos recuperando el lugar donde nació nuestra ciudad. Este acuerdo permitirá conservar, investigar y poner en valor un espacio que forma parte de la identidad de todos los muleños y muleñas y que representa uno de los capítulos más importantes de nuestra historia”.

El Cerro de La Almagra constituye uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes del sureste peninsular. Sobre este cerro se asentó una importante ciudad en el siglo I, desarrollando su mayor esplendor entre los siglos IV y VII d. C., durante la Antigüedad Tardía, convirtiéndose en el principal núcleo político, administrativo, económico y religioso del valle del río Mula. Numerosas investigaciones identifican este enclave con la Mula que aparece citada en el histórico Pacto de Tudmir del año 713, lo que convierte al yacimiento en uno de los lugares clave para comprender el nacimiento y la evolución histórica del municipio.

Con una extensión aproximada de siete hectáreas, el yacimiento conserva una imponente muralla de cerca de 850 metros de longitud, además de restos de viviendas, edificios públicos, espacios productivos y una importante necrópolis. Los materiales recuperados durante investigaciones arqueológicas en el pasado evidencian la relevancia que alcanzó esta ciudad en época tardorromana y visigoda, siendo hoy una referencia para el estudio de la transición entre el mundo romano y el altomedieval en el sureste de la Península Ibérica.

Con esta operación, el Ayuntamiento de Mula culmina uno de los mayores hitos patrimoniales de su historia reciente, al convertirse en propietario de la totalidad de los grandes yacimientos arqueológicos y monumentos declarados Bien de Interés Cultural del municipio. Esta circunstancia permitirá planificar de forma integral su investigación, conservación y futura difusión, consolidando a Mula como uno de los municipios con mayor riqueza patrimonial de la Región de Murcia.

3 de julio de 2026

Sale a la luz una capilla medieval en Cuenca

La rehabilitación del Arco de Bezudo revela estructuras inéditas, como la edificación que podría corresponder al templo que mandó construir Enrique I en el siglo XIII y que obligan a replantear el conocimiento del antiguo Alcázar
La obra del Arco de Bezudo saca a la luz una capilla medieval - Foto: M.M

Las obras de restauración que se ejecutan en el entorno del Arco de Bezudo han sacado a la luz los restos de lo que, con todas las cautelas, podría corresponder a la capilla del antiguo Alcázar mandada construir en 1215 por el rey Enrique I, hijo de Alfonso VIII. El hallazgo, todavía en proceso de estudio, supone uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de las últimas décadas en el recinto fortificado y está modificando la interpretación histórica del conjunto.

El integrante del equipo de dirección arqueológica, Michel Muñoz, precisa que hasta el inicio de esta intervención apenas se conocía un tramo de muro que tradicionalmente se había asociado a la capilla mencionada en las fuentes medievales. Sin embargo, la excavación está revelando un edificio de mucha mayor entidad. «Lo que se conocía era un muro que se interpretaba como parte de esa supuesta capilla construida en 1215. Ahora parece que esa interpretación se va confirmando, pero no sabíamos que aquí había existido una obra de tanta envergadura», señala a La Tribuna.

La estructura excavada presenta planta cuadrada y conserva evidencias constructivas de notable calidad. «Lo que parece ser la capilla estaba revestida íntegramente con sillares perfectamente escuadrados y con marcas de cantero, que ya conocíamos parcialmente, pero que ahora podemos estudiar en toda su extensión», explica Muñoz. Además, la distribución arquitectónica permite plantear hipótesis. «Se sostenía mediante una serie de pilastras que seguramente soportaban una bóveda. No sabemos todavía si sería de medio punto o apuntada, pero de crucería no parece que fuera con muros de unos tres metros», precisa.

Cautela
Pese a la importancia del descubrimiento, el equipo insiste en mantener la cautela hasta completar la investigación arqueológica. La principal razón es que, aunque las dimensiones, cronología y características constructivas coinciden con las referencias documentales, aún faltan evidencias definitivas. «Es de planta cuadrada. No tiene una cabecera claramente identificada; suponemos que estaría en un muro recto, pero esa parte todavía no ha aparecido», explica.

Las fuentes históricas sitúan la construcción de una capilla en el Alcázar conquense en el año 1215, un hecho poco habitual en este tipo de fortalezas. «Hay muy pocas referencias de capillas construidas en alcázares. Debió plantearse como una obra importante y, de hecho, sus dimensiones son considerables para un edificio de estas características», señala.
El arqueólogo recuerda que el primer indicio de esta construcción fue localizado durante las excavaciones realizadas en la década de 1980 por Manuel Osuna y Juana Huélamo, aunque entonces únicamente se documentó uno de sus muros. «Solo se conocía una pequeña parte. Ahora estamos viendo el conjunto y eso cambia completamente la interpretación.»

Medio punto
Otro de los hallazgos destacados de la intervención afecta al conocido como portillo que comunica con el foso. Las investigaciones han permitido corregir una interpretación mantenida hasta ahora sobre su configuración. «Ha sido bastante sorpresa descubrir que no era un arco apuntado, como nos imaginábamos, sino un arco de medio punto», explica Michel Muñoz. 

Aunque la cronología todavía no está completamente definida, el arqueólogo considera que esta estructura sería posterior a las obras impulsadas por Alfonso VIII y podría datarse entre finales del siglo XIII y el XIV. «Todavía no se pueden precisar cronologías porque no las tengo claras, pero ahí hay otra ampliación», señala, una nueva fase constructiva que confirma la compleja evolución arquitectónica del Alcázar a lo largo de la Edad Media.

Las obras de restauración del Arco de Bezudo, foso y tramo de muralla en la Hoz del Huécar, promovidas por el Ayuntamiento, fueron adjudicadas por 1,8 millones de euros financiados por fondos europeos a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

«Revolución»
Muñoz reconoce que los trabajos están ofreciendo una imagen completamente distinta de la conocida hasta ahora. «Ahora, estamos viendo estructuras que antes permanecían ocultas», explica. A medida que avanzan las obras de restauración, el equipo considera que aún pueden aparecer nuevos elementos de gran relevancia. «Todavía queda mucha obra por ejecutar y mucho por excavar, pero desde luego todo lo que sabía del Castillo o llámalo Alcázar, se me está revolucionando por momentos».

El arqueólogo destaca que «esto es una obra de equipo. No es una excavación arqueológica al uso; es una obra de restauración en la que todas las decisiones se toman de forma conjunta». Michel y Adela Muñoz (en la imagen) son los arqueólogos mientras el equipo técnico de Restauración está formado por los arquitectos Fernando Olmedilla, Yanira Huertas, Fernando Ortega e Irene Martínez y los aparejadores son Alicia García y Antonio Trujillo. La obra corre a cargo de Obrescam-Obras Especiales Castilla-La Mancha.

2 de julio de 2026

Huelva busca sus orígenes tartésicos

El Ayuntamiento inicia las excavaciones de la Plaza Arqueológica para confirmar científicamente que Huelva es la ciudad más antigua de Occidente

El Ayuntamiento de Huelva ha dado el pistoletazo de salida a los trabajos arqueológicos de la plaza de la Vera Cruz, conocida popularmente como la plaza Arqueológica. Se trata de una intervención que marca el inicio de un ambicioso proyecto científico destinado a investigar uno de los enclaves con mayor potencial arqueológico del Mediterráneo occidental y a aportar evidencias que permitan esclarecer el papel de Huelva en el origen de Tarteso y como la ciudad más antigua de Occidente.

El anuncio se ha realizado en la propia Plaza Arqueológica, donde han comparecido la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda; junto al profesor Roald Docter, de la Universidad de Gante, como director del proyecto. También han asistido el concejal de Cultura y Patrimonio Arqueológico, Nacho Molina; el profesor Alfredo Mederos Martín, de la Universidad Autónoma de Madrid; así como Olga Guerrero, en representación de Ánfora.

Durante su intervención, la alcaldesa de Huelva ha destacado que "hoy comienza un proyecto llamado a marcar un antes y un después en el conocimiento de nuestra historia. Dejamos atrás las hipótesis para abrir paso a la investigación científica y al trabajo de un equipo de primer nivel internacional que permitirá conocer con rigor qué esconde el subsuelo de este espacio único".

Miranda ha subrayado además que esta actuación forma parte de una estrategia municipal de recuperación del patrimonio histórico, “ya que como recordaréis anunciamos aquí mismo la creación de la concejalía de Patrimonio Arqueológico con la que asumimos el compromiso de convertir la arqueología en una prioridad para Huelva y hoy damos un nuevo paso en ese camino”. En este sentido, la alcaldesa ha recordado que a esta actuación hay que sumar la recuperación de la Plaza de San Pedro, la adquisición del Cabezo de San Pedro, el impulso al futuro parque arqueológico de La Joya o la puesta en valor de la Plaza de la Soledad, “acciones que forman parte de una misma visión de ciudad, porque en Huelva ahora se protege nuestro pasado para construir nuevas oportunidades de futuro".

La alcaldesa ha agradecido igualmente la implicación de todas las instituciones científicas participantes y ha puesto en valor la colaboración entre administraciones y universidades como "la mejor garantía para desarrollar un proyecto que puede situar definitivamente a Huelva en el lugar que merece dentro de la historia".

Por su parte, el profesor Roald Docter, codirector científico de la excavación, ha explicado que el proyecto culmina más de dos décadas de trabajo e investigación internacional iniciado tras el estudio de los materiales recuperados en Huelva a finales de los años noventa y ha afirmado que “durante años hemos contado con indicios extraordinarios sobre la antigüedad y la importancia de este enclave, pero ahora tenemos la oportunidad de documentarlos en su contexto arqueológico original. Ese es el verdadero valor de esta excavación: obtener datos científicos sólidos que permitan responder a preguntas que la comunidad investigadora lleva planteándose desde hace décadas".

Igualmente, el profesor Alfredo Mederos Martín, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha destacado la trascendencia científica y patrimonial de esta intervención, subrayando que "después de muchos años de trabajo y de distintos intentos, la colaboración del Ayuntamiento ha permitido hacer posible una excavación en un espacio estratégico del casco histórico que hasta ahora había permanecido inexplorado". Mederos ha recordado que Huelva conserva las cerámicas fenicias y griegas más antiguas documentadas en todo el occidente de Europa y ha señalado que "el gran reto ahora es recuperar el contexto arqueológico que durante décadas no pudo estudiarse adecuadamente, documentar las estructuras con el máximo rigor científico y preservar un patrimonio que puede convertirse en un importante recurso cultural y turístico para la ciudad". En este sentido, ha afirmado que esta actuación supone "una oportunidad para saldar la deuda histórica que Huelva mantenía con su pasado y acercarlo tanto a los onubenses como a quienes visiten la ciudad".

Finalmente, Olga Guerrero, directora de Ánfora, ha explicado que “hace dos años comenzamos este camino con la prospección geofísica encargada por el Ayuntamiento, que nos permitió identificar las estructuras existentes bajo el subsuelo. Ahora damos el siguiente paso: excavar, confirmar toda esa información y construir un conocimiento sólido sobre la evolución histórica de este espacio". Guerrero ha señalado que la intervención supone "el cumplimiento de un sueño largamente esperado por quienes llevamos años trabajando en el patrimonio de Huelva" y ha mostrado su confianza en que los resultados permitan “documentar el urbanismo de la ciudad tartésica y reforzar el reconocimiento de Huelva como la ciudad más antigua del Occidente europeo”.

La actuación, promovida por el Ayuntamiento de Huelva, está liderada por la Universidad de Gante, en Bélgica, y reúne a investigadores de las universidades de Huelva, Sevilla y Autónoma de Madrid junto con la empresa especializada Ánfora. La primera campaña se desarrollará durante el mes de julio y consistirá en la ejecución de dos sondeos estratigráficos en la zona ajardinada de la plaza, seleccionados a partir del estudio geofísico realizado por el Ayuntamiento en 2024, que detectó la existencia de estructuras arqueológicas entre uno y dos metros de profundidad.

El objetivo de esta intervención es documentar con metodología científica la secuencia estratigráfica del yacimiento, conocer el estado de conservación de los niveles arqueológicos bajo el freático y obtener la información necesaria para diseñar futuras campañas de excavación de mayor envergadura. Si los resultados confirman el potencial esperado, el proyecto contempla avanzar hacia una excavación más amplia que permita conservar y poner en valor los restos para convertir este espacio en un referente patrimonial y cultural abierto a la ciudadanía.

Con esta primera campaña en la Plaza Arqueológica, el Ayuntamiento impulsa una investigación que aspira no solo a ampliar el conocimiento sobre los orígenes de la ciudad, sino también a consolidar un futuro parque arqueológico que permita conservar, estudiar y mostrar a la ciudadanía uno de los espacios históricos más relevantes del Occidente mediterráneo.

1 de julio de 2026

Finaliza la extracción del pecio de Ses Fontanelles tras cuatro meses de operativos

Este lunes se sacó la última pieza del barco que se hundió hace 1.700 años y ahora empieza una nueva etapa de conservación, restauración e investigación de este patrimonio

El Consell de Mallorca culminó el pasado lunes la última fase de extracción del pecio de Ses Fontanelles, poniendo fin a un complejo operativo arqueológico que se ha desarrollado durante los últimos cuatro meses, junto con la Universidad de las Islas Baleares, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Cádiz, y que supone un hito para la arqueología subacuática del Mediterráneo. Con la extracción del mar de la última porción del casco de la embarcación, finaliza una intervención que comenzó a principios de marzo y que ha permitido recuperar íntegramente los restos del barco para garantizar su conservación y estudio.

La operación de extracción de esta última porción se ha iniciado este lunes a las seis de la mañana. Tras elevar la estructura mediante un sistema de globos de flotación, la pieza ha sido remolcada a una velocidad aproximada de un nudo desde el yacimiento de Ses Fontanelles hasta el Club Marítimo San Antonio de la Playa. Allí, una grúa la ha extraído del agua para depositarla sobre un camión góndola que la ha trasladado hasta las instalaciones habilitadas en el Castillo de San Carlos, donde permanecerá sumergida durante aproximadamente un año y medio en las piscinas de desalación.

El pasado viernes ya se había completado con éxito la extracción de la primera de las dos últimas porciones del fondo del casco, ambas de aproximadamente 12 metros de longitud por dos metros de anchura. Antes de su elevación, las maderas fueron fijadas mediante cinchas y una red a una estructura metálica portante, especialmente diseñada para evitar cualquier deformación o daño durante el proceso de extracción.

El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, ha destacado que «hoy culmina una operación histórica para el patrimonio de Mallorca y del Mediterráneo. Hemos conseguido salvar un tesoro arqueológico único gracias al trabajo incansable de un equipo extraordinario y a la colaboración entre instituciones. Este pecio nos permitirá seguir descubriendo cómo era la navegación hace más de 1.700 años y reforzará el papel de Mallorca como referente en la investigación y conservación del patrimonio subacuático».

Por su parte, la vicepresidenta del Consell de Mallorca y consejera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, ha subrayado que «la extracción del pecio no es el final del proyecto, sino el comienzo de una nueva etapa de investigación y conservación. El esfuerzo realizado durante estos meses garantiza que las futuras generaciones puedan conocer y estudiar un hallazgo excepcional que forma parte de nuestro legado histórico».

Cuatro meses de trabajo ininterrumpido
La campaña arqueológica, iniciada el 10 de marzo, ha movilizado un equipo de unas quince personas que ha trabajado de lunes a domingo para desmontar progresivamente la embarcación. La extracción se ha realizado de arriba abajo y del exterior hacia el interior del casco, retirando sucesivamente las sobrequillas, las cuadernas y las tracas superiores hasta dejar únicamente las dos grandes porciones finales del fondo del barco, extraídas durante los últimos días.

Paralelamente, los arqueólogos han excavado un perímetro de entre seis y siete metros alrededor del pecio, permitiendo recuperar numerosos materiales de extraordinario valor científico que contribuyen a conocer mejor la historia del barco y las circunstancias de su hundimiento, ocurrido en el siglo IV d. C.

Entre los hallazgos más destacados figuran varias ánforas prácticamente completas que formarían parte del cargamento, fragmentos de vajilla fina decorada, restos de cerámica de cocina norteafricana, una olla utilizada a bordo, restos de fauna, cuatro anclas —algunas conservando todavía los nudos originales en el arganeo—, cerca de 90 metros de cabos pertenecientes a la embarcación, dos cestos completos de fibra vegetal, alguna polea y un escandallo, empleado para medir la profundidad y sondear el tipo de fondo marino.

También tienen especial relevancia los restos de las velas del barco localizados junto al costado de babor y situadas, parcialmente, bajo el casco. Aunque el tejido de lino se encuentra muy deteriorado, los investigadores han podido documentar cómo se confeccionaban las velas mediante la unión de distintos paños y el sistema de cuerdas, nudos y refuerzos que les proporcionaban resistencia.

El codirector científico del proyecto, Miguel Ángel Cau, de la Universidad de Barcelona, ha explicado que «hemos alcanzado el objetivo principal que nos marcamos hace cinco años: recuperar íntegramente el pecio para garantizar su preservación. Al mismo tiempo, la excavación del entorno nos ha permitido descubrir materiales excepcionales que confirman la singularidad de Ses Fontanelles. Ahora comienza una etapa igual de importante: la del trabajo de laboratorio, donde cada pieza será estudiada para seguir reconstruyendo la historia de esta embarcación».

Próximos pasos del proyecto
La extracción supone un hito fundamental del proyecto ARQUEOMALLORNAUTA, impulsado por el Consell de Mallorca junto con la Universidad de las Islas Baleares, Universidad de Barcelona y la Universidad de Cádiz. Se ha contado también con la colaboración del Centro de Buceo de la Armada.

Tras el proceso de desalación, las maderas serán trasladadas al laboratorio ARQVAtec del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, donde serán sometidas a un complejo tratamiento de restauración mediante impregnación en PEG y liofilización. Paralelamente, los especialistas llevarán a cabo el estudio de la arquitectura naval, la identificación taxonómica de las distintas especies de madera, dataciones radiocarbónicas y otros tipos de análisis, así como el inventario, clasificación y documentación de todos los materiales recuperados.

Con la extracción de la embarcación concluye una de las fases más complejas del proyecto, pero comienza ahora un largo proceso científico que permitirá seguir desvelando los secretos de uno de los pecios tardoantiguos mejor conservados y más relevantes del Mediterráneo occidental.

Ses Fontanelles en la Misericòrdia
El Consell de Mallorca presentará una exposición en el Centro Cultural la Misericordia dedicada al pecio de Ses Fontanelles. A partir de noviembre, la ciudadanía podrá conocer de cerca la historia de este pecio excepcional, su contexto arqueológico y el proceso científico que se ha desarrollado a raíz de su hallazgo. Con esta muestra, el Consell de Mallorca quiere acercar esta joya del patrimonio cultural de Mallorca a la sociedad.