14 de agosto de 2018

Documentan los orígenes de la ciudad de Borja en la I Edad del Hierro.

La nueva campaña en el Cerro del Esquilar, en la localidad aragonesa de Borja, ha permitido delimitar la extensión de la ciudad y sus diferentes fases de ocupación que se remontan a los siglos IV y V a.C. Se han documentado estructuras defensivas del siglo I a.C. y se han recuperado materiales relacionados con el sistema de fortificaciones como ánforas itálicas de vino y aceite y armamento entre el que destaca una espada de hierro.
La campaña de excavación en Bursau comenzó el pasado 22 de julio.
Tras los buenos resultados de la primera campaña de excavaciones en 2017 el Ayuntamiento de Borja continúa apostando por la investigación y la puesta en valor de los restos arqueológicos de la antigua ciudad celtibérica de Bursau. La segunda campaña comenzó el día 22 de julio centrándose los trabajos de excavación en el yacimiento arqueológico del Cerro del Esquilar en el que se han localizado los orígenes de la ciudad de Borja en la I Edad del Hierro. El equipo de investigación dirigido por Óscar Bonilla Santander, investigador del área de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, y los arqueólogos Begoña Serrano Arnáez y Ángel Santos Horneros está compuesto por un total de 20 personas, entre profesionales y estudiantes de las universidades de Zaragoza, Granada, Jaén y la Autónoma de Madrid.

Durante la jornada de puertas abiertas del pasado sábado los visitantes pudieron conocer de primera mano los resultados de la excavación arqueológica que han permitido documentar distintas fases de ocupación en el Cerro del Esquilar entre el siglo VI al siglo I a.C.

Los trabajos realizados este verano se han centrado en ampliar la zona excavada en 1978-79 y en 2017 y en realizar dos nuevos sondeos en diferentes zonas de la ciudad para delimitar su extensión y las diferentes fases de ocupación. En los sectores 1 y 2 se han podido documentar las estructuras defensivas del siglo I a.C. compuestas por gruesos muros de piedra con alzado en adobe correspondientes a la zona septentrional del sistema defensivo de la ciudad de Bursau durante las guerras civiles romanas. En este contexto se han recuperado diversos materiales arqueológicos relacionados con el sistema de fortificaciones como ánforas itálicas de vino y aceite y armamento entre el que destaca una espada de hierro.


En la parte más oriental del cerro se ha practicado un sondeo de cuatro metros cuadrados para poder comprobar la extensión yacimiento en este sector. Se pudo localizar un muro de la I Edad del Hierro (s. VI-V a.C.), asociado a dos pavimentos de tierra batida sobre los que se recuperaron un interesante lote de cerámicas pulidas de la I Edad del Hierro y gran cantidad de semillas carbonizadas.

Con el objetivo de completar la información sobre la ocupación del Cerro del Esquilar, en esta II campaña de planteó otro sondeo de cuatro metros cuadrados en la zona occidental del yacimiento que ha permitido constatar la continuación de la ocupación celtibero-romana en este sector. Bajo un gran derrumbe de adobe en el que se han documentado numerosos fragmentos cerámicos con cronologías entre los siglos II y I a.C., entre los cuales se hallan tanto producciones locales como importaciones itálicas han podido localizarse evidencias de pintura mural.

CONSOLIDACIÓN DE ESTRUCTURAS
Junto con los trabajos de excavación arqueológica se ha continuado con la consolidación y restauración arqueológica de las estructuras excavadas en los años 70 y en la campaña de 2017, destacando la aparición de vigas y tableros de madera en buen estado de conservación. Debido a la composición del terreno estos materiales orgánicos han podido conservarse hasta nuestros días aportando interesantes datos sobre las técnicas constructivas en la antigüedad.

Este proyecto se halla inserto en los objetivos el Grupo de Investigación “Primeros Pobladores del Valle del Ebro” del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón, de la Universidad de Zaragoza, y está financiado íntegramente por el Ayuntamiento de Borja.

13 de agosto de 2018

Varios monumentos funerarios descubiertos en las excavaciones de Segóbriga

Desde que se iniciaran las excavaciones en 2016, han salido a la luz cinco hallazgos de este tipo
Excavaciones arqueológicas en Segóbriga (Cuenca).
A punto de concluir los trabajos de excavación en el yacimiento arqueológico de Segóbriga han sido localizados dos nuevos mausoleos de cronología altoimperial al pie de la arteria principal de comunicación de la ciudad con el puerto de Carthago Nova.

Así, la continuidad de los trabajos arqueológicos en la necrópolis septentrional de Segóbriga ha revelado la existencia de grandes monumentos funerarios erigidos por iniciativa privada, que encontraron en modelos foráneos, del ámbito itálico, los referentes arquitectónicos e iconográficos. Sus paralelos más cercanos se encuentran en necrópolis de ciudades itálicas, tales como Aquileia, Sarsina, Porta Nocera, en Pompeya, Porto, en Ostia, o la propia Via Appia de Roma.

Este proyecto de investigación está dirigido por la doctora Rosario Cebrián desde la Universidad Complutense de Madrid, formando parte también el arqueólogo Ignacio Hortelano y el catedrático de Arqueología Clásica de la Universidad de Trier, doctor Markus Trunk, que está llevando a cabo el estudio de la decoración arquitectónica y escultórica de los monumentos funerarios.

Durante tres semanas, una quincena de alumnos de Historia y Arqueología de distintas universidad españolas y también de la alemana de Trier han participado en las excavaciones dentro de un programa de prácticas de Arqueología, que desde el año 2013 se lleva a cabo en Segóbriga, con la finalidad de que adquieran las habilidades necesarias para el ejercicio futuro de su profesión.

Durante el período de excavaciones, la Diputación Provincial de Cuenca, encargada de la gestión del Parque Arqueológico de Segóbriga, ha desarrollado, de forma paralela, visitas guiadas comentadas por los arqueólogos dentro de las actividades de divulgación y ocio programadas para este verano. Bajo el título ‘Segóbriga investiga su pasado’, esta iniciativa ha permitido acercar el trabajo arqueológico a los numerosos visitantes que, durante la época estival, recorren y participan en la variada y amplia programación que ofrece el Parque.

(Fuente: El Diario.es)

10 de agosto de 2018

Salen a la luz las termas de la ciudad romana de Caraca

El equipo de arqueólogos del proyecto Driebes (Guadalajara) ha descubierto las termas de la ciudad de Caraca, durante la segunda campaña de excavaciones que se han llevado a cabo este verano en el yacimiento romano, situado en las proximidades del municipio de Driebes. Se trata de un edificio termal de carácter público de unos 900 m2 de superficie, ubicado en la zona noroeste de la ciudad.
Área del yacimiento romano de Caraca, cercana al foro donde se ubican las termas. FOTO: JCCM
Emilio Gamo, arqueólogo que dirige el proyecto arqueológico en los terrenos del Cerro de la Virgen de la Muela, asegura que “el hallazgo de unas termas públicas de grandes dimensiones confirma que Caraca fue una ciudad romana importante y demuestra la majestuosidad que alcanzó durante los siglos I-II d.C”.

Las termas, antecedente de los actuales balnearios, constituían uno de los espacios más significativos de las urbes romanas dentro del foro. Concebidos como lugar de reunión social, el centro termal se dividía en varias estancias que se distribuían en torno a un patio central (palestra). Alrededor de esta área se abría la sala de agua caliente (caldarium), la estancia de baños fríos (frigidarium), donde se podía practicar también la natación, debido a sus grandes dimensiones y la habitación de temperatura tibia (tepidarium). El complejo acuático se completaba con las tabernas en las que se vendía bebida y comida a los bañistas; los vestuarios (apodyterium) en los que los usuarios depositaban sus vestimentas, vigiladas por un esclavo y el baño de vapor (laconium).

En el caso de Caraca, los trabajos, que se han concentrado en una superficie de unos 200 metros cuadrados del total de 900 m2 de la extensión total que ocuparon, según estimaciones de los arqueólogos, revelan la existencia de unas termas públicas de diversas estancias. Según subraya Gamo, “las termas de Caraca funcionaron como lugar de encuentro de la comunidad y muestran aspectos interesantes como la cuestión de género, ya que eran utilizadas unos días por los hombres y otros por las mujeres”. Asimismo, añade “reflejan la extensión de la romanización entre la población y hasta qué punto los habitantes de la ciudad habían asumido las costumbres cotidianas de los romanos”.

Una vez concluyan las excavaciones en los terrenos privados del Cerro de la Virgen de la Muela el 10 de agosto, el equipo de arqueólogos analizará los materiales encontrados en el propio yacimiento arqueológico y en las instalaciones del Museo de Guadalajara. Estos trabajos aportarán más información acerca de la datación, las características y los usos que tuvieron estas termas en los primeros siglos de nuestra era. “Hemos actuado sobre una pequeña porción de las termas y necesitaremos de varias campañas para alcanzar una comprensión total de cómo eran y cómo funcionaron las termas en Caraca”.

Al margen de la presencia de estas termas públicas al noroeste de la ciudad romana, el director de la investigación explica a este digital que “existieron otras termas privadas en la ciudad, ubicadas en otra zona y destinadas a un uso particular”.

El hallazgo del edificio de las termas confirma nuevamente los datos que los técnicos obtuvieron mediante la tecnología del georradar a finales de 2016. Estos estudios describían una ciudad romana de unas 8 hectáreas, emplazada en la vía romana Complutum-Carthago Nova y habitada por unos 1800 habitantes hasta al menos el siglo II d.c.
Durante la primera campaña a pie de campo que se llevó a cabo en el verano de 2017, las exploraciones sacaron a la luz parte del foro romano. La plaza pública constó de mercado (macellum), otros edificios administrativos, las propias termas y el acueducto, localizados entre las dos calles principales de la ciudad romana, el decumano (norte-sur) y el cardo, de orientación de este a oeste, que se cruzaban perpendicularmente.

A lo largo de la segunda prospección arqueológica sobre la ciudad romana, conocida como ‘Urbanismo y territorio: excavación arqueológica del sector noroeste de Caraca’, el equipo arqueológico, formado por los docentes Javier Fernández y Emilio Gamo ha trabajado en un área cercana al foro junto con un grupo de ocho peones de Driebes, contratados, mediante un Plan de Empleo de la Junta de Castilla-La Mancha.

Para el arqueólogo Emilio Gamo “es satisfactorio haber descubierto las termas de Caraca, porque ratifican la relevancia que alcanzó esta ciudad en su época y nuestra voluntad es proseguir en el futuro con este proyecto”.

Esta campaña, cofinanciada por la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Driebes, el Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara ha contado con una financiación de 22.000 euros. Durante la visita que el director provincial de Educación y Cultura, Faustino Lozano realizó a Caraca, a principios de agosto, destacó la importancia de este yacimiento para Driebes y para el conjunto de la provincia “desde el punto de vista cultural, histórico, patrimonial y también de impulso para el turismo y la economía de la zona, como ha demostrado el interés que han suscitado hasta la fecha las investigaciones realizadas”.
La jornada de puertas abiertas que el equipo de investigadores organizó el pasado 6 de agosto en el yacimiento suscitó una gran expectación de público, que, como ya ocurrió en 2017, se interesó por conocer en detalle los avances en las excavaciones arqueológicas.

TERRENOS PÚBLICOS
La propiedad de los terrenos sobre los que yace la ciudad de Caraca condicionará el futuro y el tiempo de ejecución de este proyecto arqueológico. En la actualidad, las 11 hectáreas de tierras de labor, ubicadas en el Cerro de la Virgen de la Muela, a unos 5 kilómetros al sur de la población de Driebes son de propiedad privada y se encuentran en manos de cinco propietarios.
El objetivo del Ayuntamiento de Driebes es adquirir una porción de seis hectáreas de la superficie sobre la que subyace Caraca. Pedro Rincón, alcalde del municipio driebano asegura a Henaresaldia.com que “las negociaciones con los propietarios marchan por buen camino y confío que a finales de año los terrenos sean públicos, porque esta nueva situación lo cambiaría todo y podríamos acceder a una mayor financiación para avanzar con las excavaciones”.

Mientras tanto, el hallazgo de Caraca ha revolucionado la vida cotidiana en Driebes, además de haberlo colocado en el mapa de la arqueología. “Caraca ha sido un revulsivo para la economía y el turismo de la población, los vecinos están ilusionados y me sorprende la cantidad de visitantes incluso extranjeros que han venido a visitarlo”, enfatiza el primer edil.
De cara al futuro, Rincón afirma que “estamos ilusionados con progresar, pero es fundamental que crezca el apoyo económico para que el yacimiento sea visitable en dos o tres años”, concluye el primer edil.

9 de agosto de 2018

Catalogan huesos de aceitunas de más de 2000 años en Villanueva de la Reina (Jaén)

El hallazgo, en la zona arqueológica de Santa Potenciana, demuestra que los romanos ya comercializaban con el producto estrella de la zona, el aceite de oliva, seleccionando incluso según calidades, la variedad de aceituna
Se han catalogado hasta cinco variedades de aceitunas en el yacimiento.
El grupo de arqueólogos que trabaja en el Yacimiento Arqueológico de Santa Potenciana, en Villanueva de la Reina, ha conseguido desenterrar cientos de huesos de aceitunas de más de 2000 años, catalogando hasta cinco variedades distintas, sobre las que investigaran para conocer, si a día de hoy, se siguen cultivando en Andalucía.

El hallazgo en esta terraza del Guadalquivir, donde se ubicaba una “mansio” romana, lo que hoy entenderíamos como una casa de postas, para descanso y compraventa, demuestra que ya en la época, no solo se alimentaban de este fruto, si no que también comercializaban con el, atendiendo a las diferentes cualidades de sabor y calidad, de las diferentes variedades.

Laura López, experta en arqueobotánica, llegada desde Argentina será la encargada de descubrir qué nos cuentan todos estos huesos de aceituna. “Sabremos si eran utilizadas para obtener el aceite o bien como alimento de mesa, además gracias al análisis de las características de cada variedad, llegaremos a conocer las condiciones climáticas de la época.

Tal y como ha declarado Juán Nicás, director de la excavación del yacimiento de Santa Potenciana, estos estudios servirán para apoyar la candidatura que Jaén quiere llevar a la UNESCO para que su olivar sea declarado Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural.

(Fuente: Vivir Villanueva de la Reina)

8 de agosto de 2018

Unas obras en La Latina, descubren un tramo de la muralla medieval de Madrid

Se han localizado varios muros del siglo XII construidos en pedernal y cal, una estructura abovedada de ladrillo que podría tratarse de una poterna y una puerta que daba al foso de la fortificación
Vista de un tramo de la muralla del siglo XII, hallada durante una obras en la Plaza de los Carros, en La Latina.
FOTO: ANTONIO HEREDIA
Unas obras de Unión Fenosa en la céntrica Plaza de los Carros de Madrid, en La Latina, han destapado la existencia de un tramo de la muralla cristiana del siglo XII. En concreto, durante el movimiento de tierras, en los dos últimos metros de zanja, han sido documentadas una serie de estructuras de muros, uno de ellos de la muralla cristiana construida en pedernal y cal, así como una estructura abovedada de ladrillo que podría tratarse de una poterna, que era, en las fortificaciones antiguas, una puerta menor que daba al foso.

Según Paloma Sobrini, directora general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, el descubrimiento vuelve a permitir que «poco a poco» se vaya identificando el trazado exacto de la muralla, que en algunos tramos está ya localizada de forma casi exacta, aunque vaticina que «nunca acabaremos de descubrir del todo las riquezas» que todavía yacen en el suelo de Madrid.

Como es habitual cuando se realizan obras que afectan al subsuelo dentro de la llamada Cerca y arrabal de Felipe II, en el corazón de Madrid, las compañías deben pedir autorización a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional.

En este caso, las obras de la Red de Alcantarillado del desagüe del Centro de Transformación en la Plaza de San Andrés 4 estaban relacionadas con las ejecutadas en 2016 para líneas de media y baja tensión, cuando bajo el asfalto de la calle Humilladero se halló un lienzo de la muralla y la Puerta de moros, citada en varios textos históricos.

En concreto, la obra consistía en la excavación de una zanja para la acometida de conducciones de agua que el Canal de Isabel II exige habitualmente para este tipo de instalaciones.

Así las cosas, como apunta Sobrini, «era muy probable» que en estas obras «aparecieran restos arqueológicos», por lo que, como es preceptivo en estos casos, Patrimonio exigió a la compañía que las obras contaran en su equipo con un experto arqueólogo. «Si hay la más mínima posibilidad de hallar restos arqueológicos obligamos a que se realice la obra con un arqueólogo, que supervisa la excavacion por si pueden aparecer restos», dice Sobrini. En este caso, la compañía que realizaba las obras, Unión Fenosa, contrató a Gregorio Yáñez Santiago, especialista en el mundo medieval y gran conocedor del Madrid medieval, como destacan desde la Comunidad.

«Cuando se producen este tipo de descubrimientos esperamos que el Ayuntamiento proyecte una excavación y adecuación al vial público de todos los restos, pero claro, tú no puedes paralizar la ciudad, así que lo importante es tenerlo protegido y localizado», prosigue Sobrini, que añade que hay muchos locales y establecimientos de la capital donde estos restos «están abiertos al público». «Gracias a Dios hay ciudadanos muy responsables, que cuando encuentran restos los ponen en valor y los enseñan», precisa la directora de Patrimonio de la Comunidad.

MODIFICACIÓN DEL PROYECTO DE OBRA
Dado que las estructuras aparecidas ahora corresponden a la muralla cristiana, que fue declarada Monumento por Decreto de 15 de enero de 1954, Unión Fenosa, el Canal de Isabel II y la Dirección General de Patrimonio Cultural están estudiando las modificaciones del proyecto a fin de conservar y proteger los restos arqueológicos aparecidos.

«Tanto los restos de muralla cristiana aparecidos en el año 2016 [en la calle del Humilladero] como los descubiertos en la actualidad son de gran importanciapara el conocimiento del recinto amurallado de Madrid», precisan desde el Gobierno regional.

Estos nuevos descubrimientos están estrechamente relacionados con los restos de la muralla cristiana conservados y expuestos en las calles Espejo, 12; Don Pedro, 3; Plaza de los Carros, 3; Cava Baja, 10, 12, 14,16 y 30, así como los que están en proceso de proyecto para su exposición en la calle Cava Baja, 4 y Puerta Cerrada, 4.

6 de agosto de 2018

Arqueólogos por un día en la ciudad romana de Complutum

Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de Alcalá de Henares organizan durante los meses de julio, agosto y septiembre los talleres "Arqueólogos por un día", que permite a chicos y grandes trabajar en un yacimiento arqueológico recreado en el entorno de la ciudad romana de Complutum. Hay unas 3.000 plazas, y ya están casi todas ocupadas.  La actividad también se extenderá a Hoyo de Manzanares.
Los participantes en el taller desentierran materiales en la excavación  Foto: ÁNGEL NAVARRETE
Ponerse en la piel de un arqueólogo y desenterrar tesoros de la antigüedad es un sueño para muchos niños. La ciudad romana de Complutum, origen de la actual Alcalá de Henares, ofrece este verano la posibilidad de hacer este sueño realidad en Arqueólogos por un día, una actividad en la que pequeños y mayores trabajan en una excavación recreada y son enseñados a utilizar las técnicas de estos expertos, desde cómo desenterrar las piezas sin perder la información que facilita la tierra hasta su posterior tratamiento en el laboratorio.

El taller, que es gratuito y está organizado por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá, se ofrece los meses de julio, agosto y septiembre, y tiene unas 3.000 plazas disponibles, la gran mayoría ya ocupadas. Veinticinco fueron los chavales que asistieron el pasado jueves 19 de julio, y que confirmaron, tras tres horas de trabajo con cubos y arena, que la arqueología «mola». «Es la segunda vez que vengo», señalaba Nico, de seis años, que esta vez acudía con sus hermanos. «A mí me encanta la historia y quiero ser arqueóloga», contaba Laura, de 11 años, para la que la experiencia era «la prueba de fuego» para confirmar esta vocación.

Y no defraudó. Tras una rápida visita a la ciudad romana y a la Casa de los Grifos -conocida por sus muestras de pintura mural- los niños pudieron ponerse manos a la obra y comenzar a trabajar en el yacimiento, en el que debían desenterrar las piezas ocultas en la tierra, para lo que se les hizo entrega de una brocha, un recogedor y un cuadernillo. Los más espabilados no tardaron en encontrar el tesoro:«¡He encontrado un cráneo!», exclamó Nico, de seis años, uno de los primeros en cantar bingo. «Seguro que era de los árabes», añadió. Sarah, de 11 años, desenterró una mano con un anillo y Javi, de 13, un cuerno.

Una tarea para la que contaron en todo momento con las instrucciones de los guías, que se enfrentaron a la difícil misión de explicar a niños «un proceso tan largo y meticuloso» como el del arqueólogo, algo que, para el responsable de la actividad, Diego Martín Puig, es «todo un reto». «¡Cuidado al sacar las piezas!», señalaba Martín, ante las prisas de algunos chavales por hacerse con los objetos. «La tierra hay que tratarla con cuidado, que nos aporta mucha información», explicaba.

Además de los restos humanos y animales, que fueron los que más entusiasmaron a los niños, el yacimiento escondía cerámica, mosaicos, joyas y adornos, todos recreaciones de objetos romanos. Una vez desenterrados, los participantes debían identificarlos y dibujarlos en un cuadernillo, para lo que contaron con la ayuda de sus padres, que, siempre dejando el protagonismo a los pequeños, supervisaban todo el trabajo. «Trabajar en equipo es uno de los pilares de esta actividad», explica Martín. «Que padres e hijos vengan juntos al taller crea un vínculo muy especial entre ellos», añade.

Del yacimiento los niños eran trasladados al «laboratorio», en el que se les explicaba el trabajo de restauración, siglado y clasificación de las piezas. «Esta es una actividad 360 grados, que abarca todo el proceso que lleva a cabo el arqueólogo», señala. «Se busca que los chavales interioricen la meticulosidad del trabajo en una excavación », pero que también «se diviertan».

De hecho, «aquí pueden tocar las piezas y utilizar instrumentos reales», algo que no suele pasar en un museo, en la que los chavales «se limitan a mirar», explica. Tan bien se lo pasan que muchos repiten: este año, por primera vez, podrán hacerlo en Hoyo de Manzanares, donde, ante el éxito de la actividad, se ha dedicido iniciar otro taller arqueólogico en septiembre.


"Conocer el patrimonio desde pequeños"
Además de la diversión, Arqueólogos por un día tiene una finalidad didáctica, y busca que los chavales se «enganchen» con el patrimonio, un legado que es necesario «que conozcan desde niños» y que sientan «que les pertenece». «Es bueno que los niños sepan que si encuentran algo en el campo pueden llevarlo a las autoridades para que sea trasladado a un museo y disfrutado por todos», afirma Paloma Sobrini, directora de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.

Generar vocaciones, y fomentar el conocimiento de nuestros antepasados entre los más pequeños, es otro de los objetivos del taller, algo que, según su organizador, se consigue. «Muchos niños se van diciendo que van a ir a museos y que quieren saber más de los romanos», relata. Otros este entusiasmo ya lo traen de casa, y desde muy pequeños tienen claro que la historia y la arqueología es lo suyo. Es el caso de Javi y Miguel, dos hermanos de 13 y 10 años de Alcalá de Henares. «El mayor quiere ser paleontólogo y el pequeño arqueólogo», explica su madre, que este verano se los lleva de viaje a Egipto. «Lo de Javi es increíble:con tres años ya se sabía todos los nombres de los dinosaurios en latín», añade.

La actividad concluía con la entrega de un diploma a los niños, que se marchaban a casa entusiasmados y con ganas de repetir. También con la pena de no poder llevarse «el trofeo» desenterrado a casa. Y es que, como sucede en la vida real, las piezas son enviadas después del taller a un depósito común, pasando a formar parte de «un patrimonio que nos pertenece a todos».

9 de julio de 2018

La UMU saca a la luz el Martyrium de La Alberca

Arqueólogos, investigadores del Cepoat y alumnos de la Facultad de Historia de la Universidad de Murcia participan en la limpieza de este monumento tardorromano de la primera mitad del siglo IV
Es uno de los monumentos tardo romanos más importantes de la península.
Durante años fue saqueado en busca de tesoros, pero ahora los investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) quieren recuperar y dar a conocer la historia del Martyrium de La Alberca. Muchos de los vecinos de esta pedanía de Murcia no son conscientes del valor que tiene este monumento tardorromano de la primera mitad del siglo IV, muchos otros no saben tan siquiera que existe cuando pasan cerca de la calle La Paz, pero esto precisamente es lo que se quiere cambiar gracias a la iniciativa en la que se ha empezado a trabajar. Para ello ya se han desarrollado dos campos de trabajo que se celebraron el pasado mes de junio y en los que participaron arqueólogos, investigadores del Cepoat (Centro de Estudios del Próximo Oriente y la Antigüedad Tardía) y alumnos de la Facultad de Historia, quienes han limpiado el terreno para sacar a la luz este tesoro.

Aunque es conocido como Martyrium de La Alberca, es más correcto hablar de mausoleo, ya que en los primeros se rendía culto a un santo y en éste no se han encontrado restos que así lo indiquen. Está considerado uno de los monumentos tardorromanos más relevantes de la Península Ibérica y siempre ha estado relacionado con el cristianismo, aunque existe un malestar generalizado entre los expertos por la escasa atención que se le ha prestado para preservarlo. El edificio tiene una planta rectangular con una cámara subterránea que era utilizada como cripta y en la que se encontraban los sarcófagos, cámara que contaba con unos contrafuertes para levantar la nave y en la que había cinco pilares de refuezo en cada una de las dos paredes exteriores.

MOSAICOS
La entrada está muy destruida y por ahí se baja por unas escaleras hasta la construcción subterránea donde está la cripta con cuatro tumbas y el recinto del ábside, con el que no había comunicación. Esa misma entrada está construida en piedra de sillería y de ella se pasaba a un vestíbulo previo en el que se encontraron restos de mosaico y unas pocas líneas de teselas blancas y negras.

José Antonio Molina, profesor de Historia Antigua de la UMU y miembro del equipo que está liderando el proyecto, explica que este mausoleo formara parte, probablemente, de una villa romana, entornos que se solían amurallar para huir de la represión de los gobernantes de la época y que contaban con sus propias zonas de cultivo. Una teoría que concuerda con la aparición en el mismo espacio de una alberca para almacenar agua, infraestructura hidráulica de grandes dimensiones que era visible a más de un kilómetro de distancia y que quizá fuera el origen del nombre actual de la pedanía.

Bajo el imperio romano (siglos IV y V) se produjo una gran ruralización y los habitantes huían de las ciudades, por ello surgió una época de esplendor de las villas romanas.

Molina, que participa en esta iniciativa junto a Rafael González, José Ángel Castillo y José Javier Martínez, resalta que toda esta zona está protegida, ya que el mausoleo forma parte del catálogo nacional al ser declarado Monumento Histórico Artístico de Interés Nacional en el año 1931, de ahí que no se pueda construir en el entorno y que hace unos años fuera paralizada la obra de un nuevo edificio cuya estructura ha quedado junto al Martyrium de La Alberca.

En la Península Ibérica hay varios mausoleos romanos, aunque uno de los paralelismos más importantes se encuentra en la Cámara Santa de Oviedo o Cripta de Santa Leocadia al tener el mismo planteamiento que el de esta pedanía murciana.

Sin embargo, este martyrium no fue bien excavado porque tras descubrirse, en el siglo XIX, se creó una asociación para su explotación que casi significó la ruina del yacimiento, ya que su labor principal se centró en la depredación y búsqueda de tesoros que se suponían ocultos en el lugar.

Ahora, los investigadores de la UMU han recibido autorización del Ayuntamiento de Murcia y de la Dirección General de Bienes Culturales de la Comunidad Autónoma para llevar a cabo en esta zona obras de limpieza y acondicionamiento. «Gracias a ellas queremos que las estructuras sean más visibles y poder hacer estudios de los materiales y consolidar las estructuras si es necesario», indica el profesor José Antonio Molina, quien no pierde la esperanza de que las Administraciones se impliquen y hagan el lugar visitable con una cartelería adecuada que sitúe al ciudadano ante el gran monumento que es este mausoleo.

1 de julio de 2018

‘Reaparece’ en Jaén el busto de la Minerva de Encina Hermosa

Después de más de treinta años “deslocalizada”, la pieza ha sido encontrada en el interior de una caja de los almacenes del Museo Provincial de Jaén, junto a otras piezas descubiertas en el yacimiento durante la excavación de urgencia realizada en 1986.
La terracota ha pasado más de treinta años en una caja junto a otros objetos procedentes de la excavación.
El alcalde de la localidad jienense de Castillo de Locubín, Cristóbal Rodríguez, informóde la reciente “reaparición” del busto de Minerva, encontrado en 1986 durante las primeras excavaciones realizadas en el yacimiento arqueológico de la Cabeza Baja de Encina Hermosa (Castillo de Locubín) y que ha permanecido deslocalizada durante más de treinta años en los almacenes del Museo de Jaén.

Poco después de su descubrimiento durante una excavación de urgencia en 1986, se organizó una exposición temporal en el Museo Provincial de Jaén con los diferentes elementos hallados en el yacimiento de Cabeza Baja de Encina Hermosa. Con el desmontaje de la exposición temporal ya nunca más se volvió a saber del paradero del busto, ni de las otras piezas, contenidas en 37 bolsas que no pudieron ser catalogadas en los propios inventarios museísticos. Según informó Rodríguez, la imagen de Minerva ha reaparecido junto a los otros objetos de aquella exposición de 1986 en el interior de una caja desclasificada en los almacenes del propio Museo Provincial.

En las excavaciones de urgencia realizadas en 1986 aparecieron diversas terracotas de época romana, entre ellas el busto de la diosa Minerva junto a otra que representa el Rapto de Europa, ambas representaciones figurativas de la religiosidad romana durante el Alto Imperio y que formaron parte de la exposición cuyas piezas fueron “deslocalizadas”. La pieza está datada en el siglo II y mide 20,4 cm de alto y 15 cm de ancho.