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2 de octubre de 2026

La Guardia Civil recupera en Mallorca un ancla romana de 350 kilos

La intervención se llevó a cabo para evitar el posible expolio de la pieza, datada entre los siglos I y II d. C y que se encontraba a apenas tres metros de profundidad


El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas
 (GEAS) de la Guardia Civil  recuperó del fondo marino un cepo de los siglos I-II d. C. que había sido manipulado y lo trasladó a una ubicación segura

La protección del patrimonio histórico sumergido ha llevado a la Guardia Civil a intervenir en aguas del norte de Mallorca para evitar el posible expolio de una pieza arqueológica perteneciente a la época del Imperio Romano.

La actuación se desarrolló el pasado 24 de septiembre, cuando dos especialistas del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) procedieron a reflotar un cepo de ancla de unos 350 kilogramos, datado entre los siglos I y II d. C. La pieza se encontraba a apenas tres metros de profundidad y su localización era conocida desde hacía años por los agentes encargados de las inspecciones de patrimonio histórico sumergido.

Durante una de las últimas revisiones, los especialistas detectaron que el objeto había sido manipulado, aparentemente con intención de extraerlo. La circunstancia fue comunicada al Departamento de Patrimonio del Consell de Mallorca, que consideró necesario retirar la pieza debido a su proximidad a la costa y a la escasa profundidad a la que se encontraba, factores que incrementaban el riesgo de expolio.

La operación se llevó a cabo mediante globos elevadores, que permitieron reflotar el pesado elemento desde el fondo marino. Posteriormente, el cepo fue trasladado hasta una nueva ubicación previamente determinada por un representante del área de Patrimonio del Consell de Mallorca, que acompañó a los agentes durante la intervención. La operación concluyó alrededor de las 11:00 horas, quedando la pieza depositada en un lugar destinado a garantizar su conservación y protección.

Un patrimonio que permanece bajo vigilancia
La intervención del GEAS forma parte de las actuaciones de la Guardia Civil destinadas a preservar el patrimonio arqueológico que permanece bajo las aguas. En este caso, la vigilancia periódica permitió detectar que una pieza conocida desde hacía años podía encontrarse en riesgo y activar, junto con la administración competente en materia de patrimonio, las medidas necesarias para protegerla.

El cepo constituye parte de un antiguo sistema de fondeo de una embarcación de época romana y representa, por tanto, un testimonio material de la navegación en el Mediterráneo durante los primeros siglos de nuestra era.

En Mallorca, los especialistas del GEAS de la Guardia Civil, evitaron que una pieza de aproximadamente 350 kilos terminara fuera de su contexto histórico.
(Fuente: Guardia Civil)

1 de octubre de 2026

La Universidad de Burgos estudiará los restos humanos de Numancia

Investigadores de la UBU analizarán más de 200 restos humanos procedentes del yacimiento mediante técnicas antropológicas, ADN antiguo e isótopos estables. El proyecto pretende aportar nuevos datos sobre quiénes fueron los habitantes de Numancia, su procedencia, alimentación, condiciones de vida y los acontecimientos relacionados con el asedio romano

La Universidad de Burgos tendrá una destacada participación científica en el proyecto de investigación “Numancia, la historia a través de la ciencia” y será la encargada de trabajar en los laboratorios de la institución sobre los restos humanos procedentes del yacimiento arqueológico de Numancia, presentado hoy en el Museo Numantino, que permitirá aplicar las técnicas actuales de análisis bioarqueológico a más de 200 restos óseos humanos recuperados en las excavaciones realizadas entre 1906 y 1923.

En el proyecto, cuya presentación ha contado con la presencia del director general de la Junta de Castilla y León, Iñaki Sicilia, participan Rebeca García-González, profesora titular de Paleontología de la Universidad de Burgos; Cristina Valdiosera, arqueóloga molecular experta en ADN antiguo y doctora investigadora de la UBU; y Colin Smith, profesor titular de la Universidad de Burgos, arqueólogo y especialista en isótopos estables. Las pruebas de Carbono 14 serán realizadas en la Universidad de Salamanca.

La combinación de estas tres líneas de investigación permitirá aproximarse desde diferentes perspectivas a las personas que habitaron Numancia hace más de dos milenios y obtener información hasta ahora inaccesible sobre su origen, parentesco, alimentación, movilidad, estado de salud y condiciones de vida.

Marian Arlegui Sánchez, directora del Museo Numantino y especialista en Prehistoria, será la encargada de dotar a la investigación del contexto histórico de este enclave que protagonizó uno de los episodios más relevantes de la antigüedad en la península ibérica.

Los restos, actualmente conservados en los fondos del Museo Numantino, serán objeto inicialmente de un estudio antropológico dirigido a determinar, entre otras cuestiones, el número mínimo de individuos representados en la colección, su perfil biológico y las posibles evidencias que hayan quedado registradas en los huesos.

A esta primera aproximación se sumarán posteriormente técnicas avanzadas de análisis. El estudio del ADN antiguo, ámbito de especialización de Cristina Valdiosera, permitirá obtener información genética que puede resultar determinante para conocer las relaciones biológicas entre los individuos y aproximarse a su procedencia y a la composición de la población numantina.

Por su parte, el análisis de isótopos estables, en el que está especializado Colin Smith, permitirá investigar aspectos relacionados con la dieta, la movilidad geográfica y las condiciones ambientales y vitales de los individuos. La integración de estos resultados con la información antropológica y arqueológica permitirá construir una imagen mucho más completa de las comunidades que habitaron Numancia.

La ciencia ante algunos de los grandes interrogantes de Numancia
El proyecto tratará de responder a cuestiones que permanecen abiertas más de un siglo después de que estos restos fueran recuperados. Entre ellas figura la posibilidad de identificar evidencias relacionadas con el asedio y destrucción de Numancia en el año 133 a. C., uno de los episodios más conocidos de la conquista romana de la península ibérica.

La investigación abordará igualmente los enterramientos infantiles localizados en el yacimiento, los restos humanos encontrados dispersos en diferentes espacios del asentamiento y las denominadas «cabezas cortadas», cuyo estudio mediante las actuales técnicas bioarqueológicas puede proporcionar información sobre su origen y sobre las circunstancias que explican su presencia en Numancia.

El empleo combinado de antropología física, técnicas de imagen, genética e isótopos permitirá así regresar científicamente a materiales excavados hace más de cien años y obtener de ellos información que no estaba al alcance de los investigadores que los descubrieron.

Investigación y divulgación
El trabajo científico estará acompañado además por la realización de un documental de Radio Televisión Española producido por Stori Producciones que seguirá el proceso de investigación, desde el estudio de los restos hasta la obtención e interpretación de los resultados, acercando al público las técnicas que permiten reconstruir la biografía de poblaciones que vivieron hace más de 2.000 años.

La participación de la Universidad de Burgos en este proyecto pone de manifiesto las capacidades de sus investigadores en ámbitos como la Evolución Humana, la Paleontología, la Arqueología Molecular, la Genética de poblaciones antiguas y los análisis isotópicos, así como el potencial de la investigación interdisciplinar para aplicar las tecnologías científicas actuales al conocimiento y conservación del patrimonio histórico y arqueológico.

30 de septiembre de 2026

Un nuevo software analizará los textiles de las momias en Egipto

La aplicación informática pasa de las obras del Museo del Prado a las tumbas de Luxor (Egipto) con el objetivo de sentar las bases metodológicas e informáticas para estudiar las telas con las que se envolvieron y reentelaron las momias del histórico escondrijo de Deir el-Bahari

El software Aracne, una herramienta pionera desarrollada de forma conjunta durante más de una década por la Universidad de Sevilla (US) y el Museo Nacional del Prado (MNP), ha comenzado a aplicarse en el análisis de los singulares textiles hallados en la necrópolis tebana de Luxor. Esta tecnología desarrollada para desvelar los secretos de las grandes obras maestras de la pintura da así un salto sin precedentes hacia la arqueología egipcia.

El catedrático Juan José Murillo Fuentes, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla, y la investigadora y restauradora Laura Alba Carcelén, especialista del Gabinete de Documentación Técnica del Museo Nacional del Prado, se desplazaron a la excavación arqueológica del Proyecto C2 tras la invitación de su co-director, el profesor José Ramón Pérez-Accino, egiptólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Los misterios textiles de la 'Real Caché'
El Proyecto C2 investiga uno de los enclaves más fascinantes y complejos del Valle de las Momias Reales, en el entorno de Deir el-Bahari, donde en la antigüedad se ocultaron decenas de faraones para ponerlos a salvo de los saqueadores. En una de las tumbas excavadas por la misión de la Complutense ha salido a la luz un singular conjunto de textiles antiguos. Los indicios apuntan a que estos tejidos pueden estar relacionados con la readecuación ritual de los cuerpos momificados de la célebre Cachette Real, un proceso clave en la historia de la conservación funeraria del Antiguo Egipto.

Hasta ahora, la caracterización de este tipo de telas milenarias dependía de métodos manuales muy lentos y condicionados por el frágil estado de conservación de las fibras.

De Velázquez o Rubens a los artesanos del Nilo
Para superar este reto entra en juego Aracne. Diseñado originalmente para procesar y medir de forma automatizada la densidad de los hilos, las direcciones de la trama y la urdimbre y las irregularidades de los lienzos a partir de imágenes técnicas y radiografías, este software —que la ETSi de la Universidad de Sevilla y el Museo del Prado ya ponen a disposición de la comunidad científica internacional— ha sido fundamental para resolver complejas dudas de autoría, datación y procedencia en la pinacoteca madrileña.

Durante la campaña en Luxor, el equipo de Murillo Fuentes y Alba Carcelén tuvo acceso directo al material textil descubierto. Su trabajo sobre el terreno consistió en la selección, preparación, acondicionamiento y captura de fotografías de alta resolución bajo estrictos protocolos de conservación preventiva, con el fin de que las imágenes puedan ser procesadas digitalmente por la plataforma informática fuera de Luxor.

Una nueva herramienta para la egiptología
La colaboración busca dos metas fundamentales: por un lado, validar la eficacia y precisión de los algoritmos de Aracne sobre fibras vegetales y ligamentos textiles del Egipto dinástico; por otro, sentar las bases para la adaptación del propio software a las particularidades de los tejidos arqueológicos.

"La aplicación de Aracne en Luxor demuestra la extraordinaria versatilidad de la transferencia de tecnología nacida del patrimonio cultural", señalan los investigadores. Con este hito se abre la puerta a un procedimiento estandarizado, no invasivo y reproducible que permitiría a arqueólogos y egiptólogos de todo el mundo clasificar, emparejar fragmentos y desentrañar los procesos de manufactura textil en el Antiguo Egipto respaldados por una herramienta informática dedicada.

29 de septiembre de 2026

Bailén impulsa las excavaciones en el yacimiento iberorromano "Las Piedras del Cardado"

Las campañas realizadas hasta el momento han permitido documentar evidencias arqueológicas de hace más de 4.000 años, entre ellas un asentamiento y cabañas correspondientes a la Edad del Cobre, vestigios de época ibérica, como una fuente ritual, además de muros y otras estructuras vinculadas a este periodo así como una muralla de época romana.

El delegado territorial de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, José Ayala, ha visitado los trabajos que se están realizando en el yacimiento iberorromano ‘Las Piedras del Cardado’, en Bailén, impulsados por el Ayuntamiento de la localidad, la Universidad de Granada y la Universidad de Salamanca y cuyo director de la intervención es Charles Bashore.

Acompañado por el alcalde de la localidad, Luis Mariano Camacho, y junto al concejal de Patrimonio, Juan Jesús Padilla, Ayala ha asegurado que estas excavaciones “van a suponer un antes y un después para Bailén, no sólo por los conocimientos que se van a derivar de ellas, sino porque va a sumar un nuevo recurso patrimonial, cultural y turístico para la ciudad y para toda la provincia”.

En esta visita, el delegado territorial ha adelantado que los arqueólogos de la Delegación Territorial de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte han supervisado la zona esta misma semana, al tiempo que ha informado a la administración local sobre la próxima convocatoria de los Proyectos Generales de Investigación, “con los que Bailén podrá dar un impulso extra al trabajo que están realizando con fondos propios”. “La zona y los descubrimientos lo merecen”, ha aseverado.

Un yacimiento que está dando muchas sorpresas
El concejal de Patrimonio, Juan Jesús Padilla, ha destacado que ‘Las Piedras del Cardado’ es “un yacimiento que está dando muchas sorpresas” y ha subrayado la intención del Ayuntamiento de dar continuidad al proyecto en próximas campañas arqueológicas, ante la relevancia de los hallazgos que se están produciendo.

Padilla ha explicado que las campañas realizadas hasta el momento han permitido documentar evidencias arqueológicas de hace más de 4.000 años, entre ellas un asentamiento y cabañas correspondientes a la Edad del Cobre. A estos vestigios se suman evidencias de época ibérica, como una fuente ritual, además de muros y otras estructuras vinculadas a este periodo, y una muralla de época romana.

Según ha señalado el concejal, estos restos permiten aproximarse a diferentes momentos de la historia de la zona, desde las primeras comunidades asentadas en el entorno hasta el periodo de conquista romana y la posterior consolidación de Roma en el Alto Guadalquivir. “La muralla romana nos habla del periodo de conquista y de cómo Roma empieza a asentarse en esta zona del Alto Guadalquivir y, hasta que se pacifica la zona, a mediados del siglo I, tenemos presencia y ocupación en Las Piedras del Cardado”, ha explicado.

En este sentido, Padilla ha incidido en que la importancia del yacimiento reside también en la sucesión histórica que están poniendo de manifiesto las estructuras localizadas. “Tenemos una sucesión histórica y unas estructuras que ponen de manifiesto que Bailén cuenta con un espacio de hace más de 4.000 años”, ha señalado.

Esta continuidad histórica estaría vinculada, además, a la posición estratégica que ha ocupado Bailén a lo largo del tiempo, como punto de comunicaciones y como espacio de control y explotación de los recursos mineros de la comarca. Para el concejal de Patrimonio, los hallazgos convierten a ‘Las Piedras del Cardado’ en “una referencia arqueológica de primer nivel”.

Edad del Cobre, época ibérica y ocupación romana
Las campañas ya realizadas en el yacimiento han dado como resultado evidencias arqueológicas de hace más de 4.000 años. El concejal de Patrimonio ha explicado que se han localizado asentamientos de la Edad del Cobre y evidencias de una fuente ritual de época ibérica, así como de ocupación romana, con restos de muralla del periodo en el que Roma comenzó a asentarse en esta zona del Alto Guadalquivir.

La sucesión histórica de infraestructuras localizadas en Las Piedras del Cardado apunta a que Bailén estaba habitado hace más de 4.000 años por su posición estratégica como nudo de comunicaciones, así como de control y explotación de las minas de la comarca.

José Ayala ha felicitado al Ayuntamiento de Bailén y a la dirección de la excavación arqueológica “por estar llevando a cabo trabajos que redundan en el cuidado de nuestro patrimonio arqueológico y que ya están dejando ver que hablamos de una referencia arqueológica de primer nivel”.

El Ayuntamiento apuesta por poner en valor el patrimonio
Por su parte, el alcalde de Bailén, Luis Mariano Camacho, ha agradecido al concejal de Patrimonio, Juan Jesús Padilla, “el trabajo que está realizando para poner en valor esta zona y para recuperar una parte fundamental de la historia de Bailén”, así como al delegado territorial, José Ayala, su visita al yacimiento, que, a su juicio, “pone de manifiesto la importancia que realmente tiene este espacio y el potencial que encierra”.

El alcalde ha reconocido que “es una pena que Bailén no haya cuidado durante muchos años todo el patrimonio que tiene”, pero ha destacado que el trabajo desarrollado en los últimos tiempos está permitiendo recuperar y dar a conocer un legado histórico de enorme relevancia. En este sentido, ha recordado la importancia que tuvo una cata arqueológica realizada hace años, cuyos resultados “han conseguido posicionar a Bailén en el mundo calcolítico, ibérico y romano”.

“Estamos hablando de algo de una importancia supina”, ha afirmado Camacho, quien ha asegurado que desde la Administración local “se van a hacer todos los esfuerzos necesarios para poner en valor este patrimonio y conseguir que la historia de Bailén esté donde tiene que estar”.

El alcalde también ha querido poner en valor el trabajo de todas las personas que están haciendo posible las campañas arqueológicas, con especial reconocimiento a los trabajadores y voluntarios que participan en los trabajos de campo. Camacho ha destacado su labor, ya que “están siendo capaces de sacar, fechar y datar el glorioso pasado de Bailén”, contribuyendo así al conocimiento y recuperación de una parte esencial de la historia de la localidad.

Los responsables municipales han coincidido en la necesidad de mantener la continuidad de las investigaciones y seguir avanzando en la excavación, documentación y puesta en valor de ‘Las Piedras del Cardado’, con el objetivo de que los nuevos descubrimientos puedan traducirse en un recurso patrimonial, cultural y turístico para Bailén y para el conjunto de la provincia.

28 de septiembre de 2026

Identifican el origen del plomo empleado en los proyectiles de la II Guerra Púnica en el valle del Alto Guadalquivir

Un equipo interdisciplinar formado por investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica (Universidad de Jaén), la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), ha publicado un trabajo sobre el calibre y la procedencia del plomo empleado para la fabricación de proyectiles de honda (glandes) utilizados durante la Segunda Guerra Púnica (218–206 a.C.) en el valle del Alto Guadalquivir, en la actual provincia de Jaén.
Modelos Digitales del Terreno (LRM) de la acrópolis del oppidum de Iliturgi (Mengíbar) (superior) y del oppidum de Puente Tablas (Jaén)(abajo) con la localización de los proyectiles de plomo analizados en el trabajo.

Un equipo interdisciplinar formado por investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica (Universidad de Jaén), la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), ha publicado un trabajo en la prestigiosa revista internacional Journal of Archaeological Science: Reports sobre el calibre y la procedencia del plomo empleado para la fabricación de proyectiles de honda (glandes) utilizados durante la Segunda Guerra Púnica (218–206 a.C.) en el valle del Alto Guadalquivir, en la actual provincia de Jaén.

El trabajo, firmado por los investigadores Miguel Ángel Lechuga, Juan Pedro Bellón Javier Rodríguez y Fernando Quesada, estudia la metrología y la huella isotópica mediante espectrometría de masas (MC-ICP-MS) de proyectiles procedentes de tres escenarios bélicos analizados arqueológicamente por la Universidad de Jaén en las últimas dos décadas: Baecula (208 a.C.), Iliturgi (206 a.C.) y Puente Tablas.

Entre las conclusiones más significativas del trabajo destaca la identificación de un “calibre” estandarizado en cuanto a peso, que se situaba entre los 30 y 40 gr, detectando un tipo de proyectiles más pesados, que triplica la media anterior, y que fue realizado para funciones específicas de ataque-asedio a oppida iberos. Este tipo de proyectiles fue empleado de forma coordinada, junto con artillería de torsión, para despejar defensas y parapetos estáticos en el ataque por parte del ejercito romano contra Iliturgi.

A través del análisis de isótopos de plomo y el uso del algoritmo de lógica analítica AMALIA, que ha permitido cotejar las muestras con la base de datos internacional ORACLE que posee más de 150.000 registros, el equipo ha logrado reconstruir las rutas de suministro de plomo empleadas por los ejércitos (romano y cartaginés) y las poblaciones iberas. Por un lado, los proyectiles registrados en el campo de batalla de Baecula, así como algunos de los registrados en el ataque a Iliturgi, apenas dos años después, presentan una elevada heterogeneidad isotópica, resultado de la mezcla de mineral de plomo procedente tanto del distrito minero de Linares como de Cartagena. Por otra parte, el plomo procedente del distrito minero de Linares fue empleado de forma recurrente entre los habitantes de Iliturgi para objetos cotidianos como contrapresas de sus redes de pesca, así como para fabricar algunos de los proyectiles con lo que trataron de repeler el ataque romano.

En cuanto a los proyectiles de mayor calibre, todos presentan la misma huella isotópica, que los relaciona con el distrito minero de Cartagena, confirmando que el ejército romano comandado por Escipión el Africano se reabasteció de armas y materias primas cartaginesas tras la toma de la capital púnica peninsular Qart-Hadasht en el año 209 a.C., como narran las fuentes textuales conservadas.

Finalmente, los proyectiles de plomo documentados en el oppidum de Puente Tablas muestran firmas isotópicas no peninsulares, compatibles con depósitos del Norte de África (Túnez), lo que podría apuntar a la presencia, o la influencia territorial de contingentes norteafricanos entre las comunidades ibéricas del Alto Guadalquivir a finales del siglo III a.C.

Título del trabajo: ‘Años de plomo: metrología y composición isotópica de proyectiles de plomo para honda de la Segunda Guerra Púnica en el valle del Alto Guadalquivir (sur de España)’ (Years of lead: metrology and isotopic composition of lead sling bullets from the Second Punic War in the Upper Guadalquivir valley (southern Spain)).

Publicación: Journal of Archaeological Science: Reports, vol. 75, 106084 (2026).

Autores: Miguel Ángel Lechuga Chica, Juan Pedro Bellón Ruiz, Javier Rodríguez, Fernando Quesada Sanz.

Instituciones: Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica (Universidad de Jaén), Universidad Autónoma de Madrid, Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

Enlace a la publicación: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.106084

21 de septiembre de 2026

Descubren una cocina romana de hace dos mil años en Sasamón (Burgos)

Con este hallazgo, de gran relevancia histórica, culmina la décima campaña arqueológica en Sasamón (Burgos). El equipo profesional que ha realizado el descubrimiento ha estado dirigido por José Manuel Costa García (USAL) y Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología de Mérida IAM-CSIC-Junta de Extremadura).
Excavación de la cocina de época romana en Sasamón (Autor: JMCG).

Hace ya diez años que el equipo profesional dirigido por Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología de Mérida IAM-CSIC-Junta de Extremadura) y José Manuel Costa-García (Universidad de Salamanca) impulsa la investigación arqueológica en la comarca segisamonense con el objetivo de estudiar el poblamiento romano en la comarca (siglos I a. C.-VII d. C.).

Tras la excavación del imponente poblado de la Edad del Hierro turmogo en el Cerro Castarreño (2018-20) y el cerco de asedio romano que puso fin a su ocupación (2021-22), los trabajos se centran ahora en el solar de La Era, un terreno recientemente cedido por su propietaria, María del Carmen Rodríguez Simón, al Ayuntamiento de Sasamón para su investigación. Se trata de una reserva arqueológica privilegiada a los pies de la Iglesia de Santa María la Real de Sasamón, pues permite estudiar directamente la ciudad romana de Segisamo (2023-26).

La intervención, financiada por la Diputación de Burgos y los ayuntamientos de Sasamón y la Junta Vecinal de Olmillos de Sasamón, comprende asimismo la prospección mediante medios aéreos (con recurso a drones con distintos sensores) y geofísicos de otros importantes enclaves romanos en la comarca.

Una cocina de dos mil años de antigüedad
Uno de los hallazgos más sorprendentes de esta campaña es una estancia que podría identificarse como una antigua cocina romana. José M. Costa indica que “se ha visto muy afectada por expolios posteriores, pero todavía es posible reconocer los restos de un espacio netamente funcional, un posible horno y numerosos materiales relacionados con la preparación de alimentos”.

Los muros de este habitáculo se alzaron en adobe sobre zócalos de piedra y posiblemente estuviesen enlucidos, técnica que ha perdurado en la arquitectura tradicional castellana. Los pavimentos mostraban también una factura sencilla y económica: una capa de arcilla compactada se asentaba sobre una cama de guijarros, lo que garantizaba un uso duradero y una limpieza cómoda.

“Tenemos una imagen un tanto idealizada de las ciudades romanas como espacios monumentalizados, pero rara vez espacios domésticos y productivos nos vamos a encontrar con mosaicos y paredes pintadas”, explica el profesor de la Universidad de Salamanca. Un pequeño escalón delimitaba un espacio más elevado que probablemente sirvió como suelo de un horno hoy prácticamente destruido. Aquí se prendería el fuego cuyos restos han hallado los arqueólogos dos mil años después: un potente nivel de cenizas y carbones en el que han podido recuperarse numerosos materiales.

“Los restos cerámicos recuperados son consistentes con el uso del espacio como cocina”, señala Jesús García, quien resalta la antigüedad, la diversidad y el buen estado general de la vajilla. “Hemos documentado grandes recipientes destinados al almacenaje de alimentos (dolia), así como jarras, cuencos y otros útiles para el procesado de alimentos, como los morteros”. A ellos se unen otras piezas directamente relacionadas con el cocinado: a las modestas ollas podemos sumar sartenes (patera) con recubrimientos antiadherentes, las célebres cerámicas de engobe rojo pompeyano, e incluso fragmentos de un clibanus, un pequeño horno portátil que permitiría hacer pan sobre una superficie refractaria. Algunas de las piezas proceden, sin lugar a dudas, de la península itálica; otras se habrían producido localmente.

El investigador del IAM indica que “en época de Augusto y Tiberio vivían en Segisamo personas cuyas prácticas culinarias eran plenamente romanas, pero esto no significa que todos los habitantes de la ciudad fuesen foráneos, pues algunas de las cerámicas siguen la tradición turmoga”. Esta mezcla de gentes y costumbres seguramente imprimió un carácter particular a los habitantes de la antigua Sasamón. “Es como si estuviésemos viendo la cocina de una abuela turmoga: un poco de lo nuevo; un poco de lo viejo”, bromean los investigadores.

Es posible, sin embargo, que esta no sea la fase de ocupación más antigua del solar. En otro sondeo se observa con claridad cómo a las estructuras romanas anteceden otras cuya factura evoca la de los poblados de la Edad del Hierro como el excavado en el vecino Cerro Castarreño, lo que revela que la población indígena desempeñó un papel importante en la construcción y la identidad de la nueva ciudad. Los arqueólogos quieren continuar explorando nuevos espacios para entender cómo vivía esta comunidad y cómo la urbe se desarrolló a lo largo de los siglos.

Recuperando la historia de Sasamón al completo
La intervención en La Era tiene como objetivo principal ahondar en los orígenes de la Sasamón romana, pero el trabajo arqueológico avanza con la minuciosidad propia de un contexto urbano. En el orden inverso a su deposición, los arqueólogos retiran cada capa de tierra y documentan cada estructura conservada para recopilar indicios que les permitan aproximarse a las distintas fases de la historia de la localidad.

La memoria oral y la fotografía de inicios del siglo XX todavía conservan el recuerdo de la era dedicada a la trilla y al ganado mular. Sin embargo, poco o nada se sabía sobre el uso de este mismo espacio como necrópolis de inhumación durante el siglo XIX. La decena de tumbas documentada hasta la fecha se ajusta al rito cristiano, pero el conjunto se sitúa apartado del espacio histórico de enterramiento, en el claustro de la iglesia de Santa María, y muestra indicios de haber sido realizado apresuradamente. “El único objeto fiable con el que contamos para datar estos enterramientos es un botón de una guerrera de la época de Isabel II (1833-1868)”, señala Laura Blanco, investigadora de la USAL especialista en arqueología funeraria.“Quizá estemos ante un cementerio relacionado con alguna de las epidemias que azotaron Burgos durante el siglo XIX”.

Otros horizontes de ocupación y expolio pueden datarse de la época moderna (siglos XVI-XVIII), posiblemente la última vez que en este espacio habitaron personas sobre las antiguas ruinas romanas. Un sencillo camino daba acceso a modestas edificaciones de las que apenas se conservan algunos muros y los hogares donde procuraban calor y alimento.

Bajo estos niveles, todavía se conservan algunas evidencias de época medieval, tiempos en los que Sasamón asistió a la construcción de su imponente iglesia, pero de los que apenas contamos con documentación sobre su trama urbana. Resta, en suma, mucho por hacer, pues solo la excavación en área permitirá estudiar en planta la arquitectura y la distribución espacial de los distintos edificios descubiertos.

Los arqueólogos deben ahora estudiar con detalle la ingente cantidad de materiales arqueológicos recuperados, que incluyen desde elementos de adorno personal (agujas y pendientes de bronce, pulseras y collares de vidrio y azabache) y útiles diversos (cuchillos y clavos de hierro, lucernas para la iluminación, vajillas diversas) hasta elementos de desecho que pueden aportar mucha información sobre la dieta de los antiguos pobladores, como ocurre con los restos óseos.

La impronta personal de estas personas puede apreciarse asimismo en las huellas de calzado impresas en la arcilla fresca de algunos ladrillos o las palabras que grabaron en algunas cerámicas, que conocemos como grafitos.

Una apuesta por las nuevas tecnologías
La campaña estival no se ha limitado a la excavación arqueológica. Paralelamente, el equipo investigador ha aplicado tecnologías no invasivas de última generación para localizar y estudiar el patrimonio de la comarca sin necesidad de alterarlo.

La teledetección aérea con drones y la prospección geofísica con georradar y magnetómetro permiten identificar yacimientos arqueológicos e incluso obtener planimetrías detalladas de las estructuras sin necesidad de remover el subsuelo.

Estas metodologías han demostrado en el pasado su enorme potencial, lo que ha permitido reconstruir la trama urbana de la propia Segisamo (Sasamón) o impulsar descubrimientos espectaculares como la villa romana de Santa Olalla (Olmillos de Sasamón), donde se identificó una posible iglesia visigoda.

Durante la campaña de 2026, el equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), en estrecha colaboración con el Laboratorio de Arqueología de Mínima Invasión (MinarqLab), ha permitido seguir explorando el poblamiento y la explotación del territorio en época romana, con el estudio de parajes como Los Anillos, donde la fotografía aérea y el georradar revelan un pequeño yacimiento rural, quizás relacionado con las captaciones de agua desde el páramo; o en La Serna-El Molino, donde la prospección magnética ha revelado la existencia de un poblado prehistórico, quizás Calcolítico que aumenta en varios milenios la secuencia cronológica de la comarca.

Un referente en la investigación, divulgación y protección del patrimonio
Desde hace ya una década, Jesús García y José M. Costa han liderado un equipo multidisciplinar de arqueólogos y especialistas de distintas instituciones nacionales e internacionales que cada año regresan a tierras burgalesas. De este modo, el proyecto ha servido no solo como espacio de experimentación científica, sino también como un ámbito privilegiado para la formación de estudiantes y jóvenes profesionales de toda España.

La iniciativa ha apostado firmemente, desde sus inicios, por la socialización de la actividad científica en lo que se conoce como arqueología pública. Por ello, los avances de cada jornada en el terreno se han compartido a través de distintos perfiles propios en RRSS y se ha creado un pequeño museo virtual con el objetivo de construir una audiencia propia.

Se han programado visitas guiadas a las excavaciones y charlas informativas para acercar el trabajo arqueológico a la ciudadanía local y fomentar la valoración y tutela de su propio patrimonio. Durante el desarrollo de los trabajos, cualquier particular ha podido asimismo acercarse al yacimiento fuera de los horarios de visita, ofreciendo, durante los meses de verano, una oportunidad única para que vecinos y visitantes observen en directo cómo vuelve a la vida la ciudad de hace dos mil años.

Esta labor de concienciación resulta especialmente urgente ante la amenaza creciente del detectorismo ilegal y el expolio. El equipo recuerda que un objeto arqueológico pierde casi todo su valor histórico si se extrae sin metodología: la verdadera clave para reconstruir el pasado reside en el contexto estratigráfico en el que se halla. La manipulación no autorizada conlleva la pérdida irreparable de esa memoria colectiva. El mensaje ha calado en la población, que comparte sus vivencias y experiencias con el equipo arqueológico a diario.

Por último, el compromiso con el ámbito académico se viene canalizando mediante la presentación de los hallazgos en congresos internacionales y la programación del Museo Arqueológico Nacional, del Museo de Burgos y del Festival Babieka Folk, y culmina con la publicación de los datos en revistas especializadas y monografías dedicadas al urbanismo y al poblamiento romanos.

18 de septiembre de 2026

Fallece Alfredo Jimeno, el arqueólogo que desveló los secretos de Numancia

El investigador soriano dirigió durante más de tres décadas los trabajos en el yacimiento y fue una de las grandes referencias en el estudio de la Celtiberia
El arqueólogo Alfredo Jimeno Martínez, en una foto de archivo. ICAL

El arqueólogo soriano Alfredo Jimeno Martínez, uno de los principales referentes de la investigación contemporánea sobre Numancia, falleció este jueves a los 76 años después de una trayectoria profesional estrechamente ligada durante décadas al estudio, conservación y divulgación del yacimiento celtibérico y romano.

Nacido en Soria el 23 de enero de 1950, Jimeno vinculó buena parte de su carrera científica a Numancia y dirigió desde 1994 su Plan Director, un proyecto que abordó de forma integral la investigación arqueológica, la conservación y restauración de los restos y la difusión y puesta en valor del enclave.

El investigador desarrolló además una extensa trayectoria académica en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde ejerció como profesor titular de Prehistoria entre 1987 y su jubilación en 2020. Se había doctorado en 1981 en la Universidad de Zaragoza con la tesis ‘Nuevas bases para el estudio de la etapa postcampaniforme en la zona del Alto Duero’.

Su trabajo al frente de las investigaciones de Numancia permitió profundizar en el conocimiento de la ciudad celtibérica, sus diferentes fases de ocupación y su relación con el territorio, además de avanzar en el estudio de aspectos como la necrópolis, las fortificaciones, las viviendas, la estructura urbana y el cerco romano de Escipión.

El Plan Director que encabezó Jimeno combinó la investigación con la conservación y la divulgación del patrimonio arqueológico. Las actuaciones contribuyeron también a mejorar la comprensión del yacimiento por parte de los visitantes mediante la adecuación de recorridos y la reconstrucción de determinados elementos, entre ellos espacios de la muralla y viviendas.

Entre sus trabajos figuraron investigaciones sobre la necrópolis celtibérica de Numancia, su secuencia estratigráfica, las fortificaciones, el urbanismo y diferentes aspectos de la sociedad celtibérica. Ya en 1980 publicó ‘Epigrafía romana en la provincia de Soria’, mientras que sus investigaciones posteriores mantuvieron a Numancia como uno de sus principales campos de trabajo.

La Universidad Complutense recoge asimismo ocho tesis doctorales dirigidas por Jimeno a lo largo de su carrera académica. Entre ellas se encuentran investigaciones relacionadas con el territorio celtibérico, la arqueometría y diferentes etapas de la Prehistoria.

También estuvo vinculado al desarrollo de nuevas técnicas aplicadas a la investigación arqueológica desde la Universidad Complutense y dirigió su unidad especializada en arqueometría y análisis arqueológico.

Su actividad científica se mantuvo después de abandonar las aulas. Jimeno continuó participando en trabajos relacionados con Numancia y figura como coautor de investigaciones publicadas en los últimos años sobre las fortificaciones de la ciudad, el almacenamiento doméstico durante la Segunda Edad del Hierro y el aprovechamiento de animales en los hogares celtibéricos y romanos.

El arqueólogo deja así una trayectoria de varias décadas ligada a la arqueología soriana y, especialmente, a Numancia, donde impulsó una concepción del yacimiento en la que investigación, conservación y divulgación formaban parte de un mismo proyecto.

El velatorio tendrá lugar en la tarde de este jueves, de 17 a 21 horas, en la sala 3 del Tanatorio Municipal de Soria y continuará este viernes, de 9 a 14 horas. El funeral se celebrará el sábado 19 de septiembre.

17 de septiembre de 2026

Cabra avanza en la conservación y puesta en valor de la Villa del Mitra

Con una inversión superior a los 62.000 euros, los trabajos consolidan el mitreo y los espacios termales, mejoran el acceso al yacimiento y permitirán recuperar las visitas abiertas al público

El alcalde de Cabra, Fernando Priego, acompañado por el delegado municipal de Patrimonio, Francisco Casas, ha visitado las obras de conservación, restauración y mejora que se están ejecutando en el yacimiento arqueológico de la Villa del Mitra. En la visita también han participado el arqueólogo municipal, Antonio Moreno; la directora de la intervención, Blanca García, y el equipo multidisciplinar de la empresa adjudicataria Hermanos Campano.

La actuación forma parte del ‘Proyecto para la Conservación, Restauración y Rehabilitación del Mitreo y espacios anejos en la Villa del Mitra’ y cuenta con un presupuesto total de 62.097,24 euros. La intervención ha sido impulsada mediante la colaboración entre el Ayuntamiento de Cabra y la Diputación de Córdoba, dentro de la convocatoria provincial destinada a la conservación, restauración y rehabilitación del patrimonio histórico-artístico.

Los trabajos se centran en la consolidación y restauración de los espacios descubiertos durante la campaña arqueológica desarrollada entre 2022 y 2023. En concreto, se está actuando sobre el mitreo, los nuevos espacios termales y el sector de acceso norte, con el objetivo de conservar la totalidad de las estructuras y evitar su deterioro por la acción de los agentes atmosféricos.

El proyecto también contempla la protección del área termal y la modificación del acceso actual al recinto para impedir que las personas visitantes transiten sobre estas estructuras arqueológicas. Asimismo, se mejorará el trazado de la red de saneamiento para prevenir posibles roturas e inundaciones, se eliminará la vegetación invasiva y se realizará una limpieza en profundidad del yacimiento y de las reproducciones de los mosaicos originales que se conservan en el Museo Arqueológico Municipal.

Priego ha agradecido la colaboración de la Diputación de Córdoba y la implicación del Servicio Municipal de Arqueología, del equipo técnico y de Hermanos Campano, “una empresa muy especializada en la restauración y conservación de yacimientos arqueológicos que ya ha trabajado anteriormente con nosotros y que ofrece una garantía para el resultado de esta intervención”.

“Para este equipo de Gobierno, la puesta en valor de la Villa del Mitra ha sido siempre un objetivo prioritario”, ha señalado el alcalde, recordando que el Ayuntamiento impulsó en 2016 su declaración como Bien de Interés Cultural y adquirió en 2018 los terrenos correspondientes al área excavada. “A partir de ese momento volvimos a darle un impulso arqueológico al yacimiento con el objetivo de convertirlo en un espacio visitable y mostrar uno de los conjuntos romanos más importantes del sur de la provincia de Córdoba”, ha afirmado.

La Villa del Mitra está inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica. Las excavaciones realizadas en 1972, 1973 y 1981 permitieron descubrir el sector central de la parte residencial de la villa, con diferentes dependencias y mosaicos geométricos y figurativos, además de esculturas como las dedicadas a Mitra, Dioniso y Eros. Los materiales hallados sitúan la ocupación principal del enclave entre los siglos III y IV después de Cristo.

Las nuevas investigaciones desarrolladas entre noviembre de 2022 y mayo de 2023 permitieron documentar otros espacios termales dotados de hipocausto y una estancia rectangular con dos bancos laterales y numerosos fragmentos de huesos con evidencias de haber sido cocinados. Estas características permitieron identificar este espacio como un mitreo o lugar de culto al dios Mitra, el tercero localizado hasta el momento en la península ibérica y situado a escasos metros del lugar donde apareció la excepcional escultura de Mitra Tauróctonos.

“El descubrimiento del mitreo ha aportado un valor arqueológico y científico aún mayor a este yacimiento y ha despertado el interés de investigadores y especialistas a nivel nacional e internacional”, ha subrayado Priego, quien ha asegurado que la actuación actual “permitirá conservar adecuadamente estas estructuras, mejorar su lectura y facilitar que puedan ser conocidas y disfrutadas por la ciudadanía”.

Por su parte, Francisco Casas ha explicado que el yacimiento “ya disponía de un sistema de visitas gratuitas, tanto para grupos concertados a través de la Oficina de Turismo o del Museo Arqueológico como para las personas que se acercaban al recinto”. Una vez finalizada la intervención, el Ayuntamiento procederá a acondicionar nuevamente el conjunto y recuperará las visitas abiertas al público y las visitas guiadas para grupos.

La directora de la intervención, Blanca García, ha indicado que “las obras se encuentran ya en su fase final y que los trabajos se completarán con la eliminación de la vegetación invasiva”. La especialista ha destacado especialmente la conservación del mitreo, que presentaba un importante estado de deterioro, y ha explicado que la consolidación realizada permite ahora comprender y observar con mayor claridad la estructura de este espacio de culto.

El Ayuntamiento también ha solicitado una nueva ayuda a la Diputación de Córdoba para continuar ampliando el conocimiento y la superficie visitable de la Villa del Mitra. El proyecto presentado a la convocatoria provincial de 2026 cuenta con un presupuesto total de 87.337,80 euros, de los que se han solicitado 50.000 euros a la institución provincial y el Consistorio prevé aportar los 37.337,80 euros restantes.

Esta futura actuación se desarrollaría en la parcela situada al norte del área actualmente excavada, adquirida por el Ayuntamiento en 2025, donde las investigaciones geofísicas y arqueológicas han detectado la continuidad de diferentes estructuras de la villa. El proyecto contempla la demolición de las construcciones existentes y la ejecución de nuevas excavaciones para delimitar la extensión completa de la residencia principal, restaurar las estructuras que puedan aparecer, ampliar la zona visitable y avanzar en el diseño de un sistema de cerramiento y cubrición que proteja el conjunto.

“Estamos impulsando nuestra cultura, nuestro patrimonio y la proyección de Cabra para que los importantes recursos arqueológicos y turísticos en los que estamos invirtiendo fondos públicos reviertan en la sociedad egabrense mediante su conservación, su difusión y la llegada de visitantes”, ha concluido Fernando Priego.