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16 de marzo de 2026

Las obras del Coso destapan un puente romano en Zaragoza

Los servicios municipales documentan parte de un arco de un posible puente de hormigón romano, construido en las primeras décadas de vida de Caesar Augusta y que salvaba la vaguada que ocupaba el Coso. Los restos documentados hasta el momento en estas obras confirmarían que la zona entre el Coso y el río Huerva no era un barrio o vicus en época romana, sino que formaba parte de la ciudad consolidada desde el principio.

Los trabajos de la reforma integral de la plaza de San Miguel y el Coso continúan aportando datos relevantes para conocer el pasado histórico de la ciudad de Zaragoza. En este caso, las tareas arqueológicas, que se ejecutan en coordinación con las obras de infraestructuras, han localizado los restos de una arcada que llegan, al menos, a cuatro metros de profundidad y "que puede identificarse con lo que fuera en su día un puente, posiblemente también con funciones de acueducto para llevar el agua desde el cauce del río Huerva al interior de la ciudad", ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología, José Juan Domingo.

"Los restos aparecidos tienen una gran importancia en el aspecto de registro histórico y documental porque se trata de la primera estructura de este tipo encontrada en Zaragoza. Gracias a la coordinación constante entre las obras de reforma y los trabajos de arqueología, se ha logrado una colaboración que asegura que el patrimonio histórico de la ciudad quede estudiado y protegido, mientras las obras continúan su curso con total normalidad y sin retrasos", ha apuntado Domingo.

Este nuevo hallazgo se ha localizado en las zanjas abiertas ya a la altura del Coso, en su esquina con la calle Espartero. "Se trata de una estructura fabricada en opus caementicium, el hormigón romano, construida en las primeras décadas de vida de Caesar Augusta y que puede identificarse con lo que habría sido en su origen un puente, posiblemente también con funciones de acueducto. Parece que esta estructura salvaba una vaguada que ocupaba el trazado del Coso en época romana y que a partir de la reforma de la muralla en el siglo III es ocupada por el foso de la misma", ha especificado Domingo.

Este tipo de hallazgos siempre supone "una noticia positiva para la historia de la ciudad, ya que cada fragmento, por pequeño que sea, aporta datos valiosos que nos ayudan a encajar las piezas y dibujar con mayor precisión cómo fue el pasado de Zaragoza", ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología. Tras el hallazgo, los servicios municipales trasladaron la información a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, que ha realizado un seguimiento de los trabajos de excavación, documentación, y protección de estos vestigios.

Una vez documentada mediante dibujo arqueológico, fotografía y escaneado 3D, el resto de esta estructura se ha protegido y se conservará bajo el pavimento de la calle, tal y como se viene haciendo con los elementos arqueológicos aparecidos en estas obras de renovación urbana. Un procedimiento de protección y cubrimiento in situ que permite que, una vez perfectamente documentados, estos vestigios queden salvaguardados bajo tierra.

No obstante, dada la importancia documental de este hallazgo, se ha optado por hacer otra nueva cata arqueológica para comprobar si la estructura continúa y se puede obtener más información. Las tareas se harán de forma coordinada con el trabajo en las conexiones de las tuberías subterráneas entre la plaza y el Coso, para que las obras no se ven afectadas.

"Los restos aparecidos hasta el momento en estas obras de reforma permiten confirmar que la antigua colonia romana se extendía, ya desde sus inicios, hasta el cauce del Huerva, y que la zona entre el Coso y este río no era un barrio o vicus, sino que formaba parte de la ciudad consolidada desde un principio", explica José Juan Domingo.

Estos hallazgos permiten avanzar también en el conocimiento "de la primitiva muralla de opus caementicium, de la que se desconoce su trazado entre el Coso y la calle Asalto, pero su importancia radica sobre todo en la información que puede aportar sobre el sistema de abastecimiento y distribución de agua a la ciudad, sobre el que en las últimas décadas se han venido planteando varias hipótesis", ha remarcado el jefe del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Zaragoza.

Junto a los restos de la estructura se han documentado diversos niveles arqueológicos que han proporcionado una gran cantidad de material mueble de diversas épocas, que se ha trasladado a dependencias municipales para su limpieza y catalogación. En este conjunto se incluyen algunas piezas destacadas por su calidad artística o su estado de conservación.
Sin embargo, "como suele ser habitual en el subsuelo zaragozano, los restos encontrados aparecen fragmentados y muchas veces en un estado de conservación delicado. Hay que tener en cuenta que, hasta la década de los años 80 del siglo pasado, no existía un control patrimonial sobre las construcciones de la ciudad, ni se realizaba el estricto seguimiento arqueológico con el que contamos en la actualidad. Las intervenciones urbanísticas de siglos y décadas anteriores alteraron significativamente el terreno, afectando a lo que yacía bajo él", ha contextualizado Domingo.

11 de marzo de 2026

Mallorca inicia el operativo de extracción del pecio de Ses Fontanelles

Este proyecto, que durará aproximadamente cuatro meses, situará Mallorca en el epicentro mundial de la investigación científica sobre patrimonio subacuático

El Consell de Mallorca ha iniciado este martes el operativo de extracción del pecio de Ses Fontanelles, una actuación arqueológica clave para garantizar la preservación y el estudio del yacimiento, considerado uno de los descubrimientos subacuáticos más relevantes del Mediterráneo occidental.

El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y la vicepresidenta de la institución insular y consejera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, han explicado el inicio de los trabajos de extracción, una intervención que supone un paso decisivo en la preservación de este importante yacimiento arqueológico.

El presidente ha destacado la importancia de esta actuación para el patrimonio histórico de la isla y ha subrayado que se trata de un proyecto fruto de muchos años de trabajo e investigación. «Hoy iniciamos una actuación muy importante para proteger y poner en valor nuestro patrimonio. El pecio de Ses Fontanelles es un testimonio excepcional de nuestra historia marítima y con esta extracción damos un paso decisivo para garantizar su conservación y su estudio», ha explicado.

Galmés también ha remarcado que la intervención responde a una larga trayectoria de investigación científica: «Son muchos años de trabajo e investigación. Precisamente por eso es imprescindible abordar este proyecto con el máximo rigor científico».

Por su parte, la vicepresidenta y consejera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, ha puesto en valor la importancia científica y patrimonial del proyecto. «Nos encontramos ante uno de los yacimientos subacuáticos más relevantes del Mediterráneo occidental. Este operativo permitirá estudiar en profundidad el pecio y seguir ampliando el conocimiento sobre la navegación y el comercio marítimo en el Mediterráneo en época romana», ha señalado.

Roca también ha destacado la voluntad de la institución de acercar este proyecto a la ciudadanía. En este sentido, el Consell de Mallorca ya prepara una exposición que se llevará a cabo en la Misericòrdia en los próximos meses y que permitirá dar a conocer los resultados de la investigación y el valor histórico de este barco romano. «Queremos poner este proyecto al alcance de la ciudadanía y compartir el conocimiento que se genere a partir de esta investigación», ha añadido.

El pecio de Ses Fontanelles es un barco tardo-romano datado en el siglo IV d. C., descubierto en 2019 por un ciudadano que buceaba en la zona y que avisó al Consell de Mallorca del hallazgo. El barco se encuentra a solo 65 metros de la costa y a una profundidad aproximada de 2,5 metros. Se ha podido determinar que la nave medía aproximadamente 12 metros de eslora por 5 de manga.

Tras varios años de investigación, los expertos han determinado que la nave procedía de Cartagena y que se hundió en Mallorca durante el siglo IV d. C. En 2022 ya se extrajeron algunos materiales que se encontraban en el interior del barco, principalmente ánforas que contenían aceite, vino y salsas de pescado, algunas de ellas con restos orgánicos en su interior, un hecho extraordinario que aporta información directa sobre el comercio y la alimentación en época romana.

Según los especialistas, el estado de conservación de la madera del barco es excepcional. Las 300 ánforas recuperadas, de tipologías diversas, presentan inscripciones pintadas que ya han sido catalogadas como las más importantes documentadas en el Mediterráneo, ya que aportan información directa sobre el contenido de los recipientes. Por todo ello, el pecio de Ses Fontanelles se considera un descubrimiento de gran relevancia científica que sitúa a Mallorca como un referente arqueológico a escala internacional.

Los trabajos los lleva a cabo un equipo técnico y científico especializado en arqueología subacuática y conservación del patrimonio creado por el Consell de Mallorca. El equipo está coordinado por Miquel Àngel Cau-Ontiveros, de la Universidad de Barcelona; Darío Bernal-Cassola, de la Universidad de Cádiz; Enrique García, de la Universitat de les Illes Balears, y Carlos de Juan, de la Universidad de Valencia.

El operativo de extracción será un proceso complejo que se desarrollará a lo largo de unos cuatro meses, aunque la duración exacta dependerá de las condiciones meteorológicas y del mar, que pueden influir en el ritmo de los trabajos. En esta primera fase, los esfuerzos del equipo técnico se centran principalmente en retirar la arena que cubre el pecio, una tarea imprescindible para poder preparar la nave para las fases siguientes de la extracción.

En las últimas semanas también se han completado los trabajos preparatorios en el Castell de Sant Carles, donde se ha habilitado un laboratorio para acoger y tratar el material arqueológico cuando se haya completado la extracción del pecio.

Esta operación también se ha planificado teniendo en cuenta el impacto que puede generar en la zona, motivo por el cual se ha mantenido informados a todos los agentes implicados, asociaciones de vecinos, hoteles y restaurantes de la zona, así como a miembros de los cuerpos de seguridad y diferentes instituciones, con el objetivo de informar sobre el calendario de las actuaciones y garantizar la máxima coordinación durante el desarrollo de los trabajos.

10 de marzo de 2026

Comienzan los trabajos de recuperación y puesta en valor del Yacimiento de San Esteban (Murcia)

La actuación, realizada por un equipo interdisciplinar formado por más de veinte profesionales especializados en patrimonio histórico, consiste en la realización de 59 sondeos arqueológicos en los puntos donde se ubicará la cimentación del proyecto. El yacimiento conserva más de 10.400 metros cuadrados excavados de un barrio andalusí de los siglos XII y XIII, uno de los conjuntos medievales más relevantes documentados en Europa.

Comienzan los trabajos arqueológicos en el yacimiento de San Esteban, el primer paso para hacer posible la recuperación del arrabal de la Arrixaca, una intervención destinada a proteger y poner en valor uno de los conjuntos arqueológicos andalusíes más importantes documentados en Europa. Así lo ha anunciado esta mañana el alcalde de Murcia, José Ballesta, junto al presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras.

Con el inicio de esta actuación comienza una nueva etapa para este enclave histórico situado en pleno centro de la ciudad, cuyos trabajos permitirán avanzar en la recuperación de este espacio y preparar el terreno para el proyecto que integrará patrimonio, investigación arqueológica y uso público, devolviendo el jardín a los murcianos como un gran espacio urbano abierto.

El Plan de Intervención Arqueológica que ahora se pone en marcha constituye la fase previa necesaria para poder ejecutar el proyecto arquitectónico Ha-Ha, que permitirá compatibilizar la protección del yacimiento con la recuperación del jardín histórico como espacio público, integrando la riqueza patrimonial del enclave en la vida cotidiana de la ciudad.

La actuación consiste en la realización de 59 sondeos arqueológicos en los puntos donde se implantará la cimentación del futuro proyecto para conocer con precisión qué restos existen en el subsuelo y documentarlos adecuadamente.

Las excavaciones se desarrollarán en tres zonas del yacimiento: en el sector sur se ejecutarán 22 prospecciones; en el sector oeste se realizarán 20; y en el sector central se llevarán a cabo 17 intervenciones. Cada sondeo tendrá unas dimensiones aproximadas de 2,56 metros por 2,56 metros y una profundidad estimada de 2,1 metros, adaptada a las necesidades técnicas del sistema de cimentación previsto en el proyecto constructivo.

Antes del inicio de las excavaciones se están llevando a cabo diferentes actuaciones preparatorias destinadas a organizar los trabajos y garantizar la protección del yacimiento. Entre ellas se encuentra la instalación de casetas y dependencias técnicas para el equipo de trabajo, la retirada de vegetación y de las capas de protección que cubren los restos arqueológicos, así como el replanteo topográfico de los puntos exactos donde se realizarán los sondeos y la organización de los accesos internos dentro del recinto.

Prestigioso equipo interdisciplinar
La intervención contará con un equipo interdisciplinar formado por más de veinte profesionales especializados en patrimonio histórico, entre los que se encuentran arqueólogos, arqueobiólogos, antropólogos físicos, especialistas en restauración, arquitectos y técnicos de obra. La dirección arqueológica corresponde a Clemente López Sánchez, con más de veinte años de experiencia, mientras que la dirección de restauración está a cargo de Francisco Ángel Álvarez González, también con una amplia trayectoria en intervenciones sobre patrimonio arqueológico.

El yacimiento de San Esteban conserva los restos de un barrio andalusí de los siglos XII y XIII perteneciente al arrabal de la Arrixaca, una de las principales zonas de expansión urbana de la Murcia medieval. Las excavaciones realizadas en este enclave han permitido documentar una trama urbana prácticamente completa, con calles, viviendas organizadas en torno a patios interiores, sistemas de evacuación de aguas y diferentes espacios comunitarios, lo que ofrece una imagen muy precisa de cómo era la vida cotidiana en la ciudad hace más de 900 años.

Conjunto urbano andalusí relevante
En la actualidad, el conjunto arqueológico cuenta con más de 10.400 metros cuadrados excavados, lo que le convierte en uno de los conjuntos urbanos andalusíes más relevantes documentados en el contexto europeo.

El desarrollo del Plan de Intervención Arqueológica permitirá avanzar hacia la ejecución del proyecto Ha-Ha, ganador del concurso internacional convocado en 2019 para resolver la protección del yacimiento y recuperar el jardín histórico para la ciudad. La propuesta plantea la creación de dos niveles urbanos diferenciados: un nivel superior ajardinado destinado al uso público y un nivel inferior donde se conservarán, investigarán y podrán visitarse los restos arqueológicos.

Entre ambos niveles se generará una hendidura perimetral -el denominado "ha-ha"- que permitirá delimitar y proteger el yacimiento sin interrumpir la continuidad visual del espacio urbano. Este sistema facilitará además la entrada de luz natural y ventilación al área arqueológica, creando un espacio que permitirá comprender mejor la estructura del antiguo arrabal andalusí mientras se recupera el jardín como lugar de encuentro para los ciudadanos.

La intervención tiene una duración prevista de doce meses, de los cuales diez estarán dedicados a los trabajos arqueológicos de campo y dos a la elaboración de la memoria final. El presupuesto de licitación asciende a 1.266.109,52 euros y el proyecto está promovido por el Ayuntamiento de Murcia con la participación de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, contando además con la autorización de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

La recuperación de San Esteban se enmarca en la estrategia municipal destinada a proteger el patrimonio histórico y recuperar espacios emblemáticos de la ciudad para el uso ciudadano. En los últimos años el Ayuntamiento impulsa diferentes actuaciones en esta línea la rehabilitación del Cuartel de Artillería, la Cárcel Vieja, la Muralla del Sol, la Muralla de Sagasta, las Fortalezas del Rey Lobo o la Ermita del Salitre. Con el inicio de estos trabajos, Murcia avanza en la recuperación de uno de sus espacios históricos más significativos, integrando patrimonio, paisaje urbano y vida ciudadana en un mismo proyecto de ciudad.

9 de marzo de 2026

Lo que desvelan los ‘basureros’ de la villa romana de Noheda (Cuenca)


Los trabajos arqueológicos de la Universidad de Castilla-La Mancha en este yacimiento conquense apuntan al aprovechamiento de la caza, los guisos de ovino y vaca, el cultivo de cereales e incluso el consumo de ostras de río.
Restos tafonómicos en bóvidos. Pilar Iborra.

Guisos de ciervo, de ovino y vaca vieja, cereales, leguminosas e incluso ostras de río formaban parte de la alimentación de los habitantes de la villa romana de Noheda situada en Villar de Domingo García, a 18 kilómetros de Cuenca, según los trabajos que se están llevando a cabo por parte de investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha en el proyecto que responde a una pregunta: ‘¿Qué comían los habitantes de la villa romana de Noheda?’

Este estudio permitirá comprender de forma integral cómo vivían las personas vinculadas a la villa, desde las élites hasta los trabajadores y los habitantes posteriores que reutilizaron estas estructuras.

Para ello, los investigadores combinan datos procedentes de excavaciones arqueológicas con estudios especializados como la palinología -que estudia el polen o las esporas- la arqueozoología, la carpología -que estudia las semillas o los frutos en contextos arqueológicos- o el análisis de residuos orgánicos. Esta metodología interdisciplinar permite reconstruir tanto el paisaje como las prácticas económicas y alimentarias.

Con todo ello se está avanzado sobre el sistema económico, su entorno natural y, especialmente, en la alimentación de sus habitantes en las distintas fases de ocupación de la villa en la época de esplendor (siglos III-IV) y las fases posteriores de adaptación (siglos V-VI).

Según el arqueólogo Miguel Ángel Valero, responsable del yacimiento, “muchos de los yacimientos que se excavaron en España y en otros países en los años 50 y 60, solo contaron con los intereses y las técnicas del siglo pasado y no se llevaron a cabo trabajos integrales. Noheda es una cápsula del tiempo y esto nos ha permitido investigar aquellas cosas que otros no han abordado. Nos interesaba mucho el modus vivendi no sólo de los propietarios sino de todos lo que trabajaban en torno a la villa”.

En Noheda, hay magníficos mosaicos y, según Valero, “nos interesan igual los magníficos mosaicos que cualquier fragmento cerámico y también los restos de fauna”. Ese interés incluye todo lo que se está encontrando en “los basureros que ellos usaban”.

Al estudiar estos ‘basureros’, los arqueólogos han confirmado que “había una gran cantidad de fauna con una huella bastante marcada”, y eso ha abierto la vía a un estudio mucho más completo sobre la forma de vida, la economía y la alimentación de sus habitantes.

Por eso han trabajado analizando la fauna, los pólenes y hasta las semillas en el entorno del yacimiento y eso les ha permitido recomponer el ecosistema en cada una de las fases del yacimiento así como tener una visión completa del medio ambiente y el sistema de explotaciones.

Los resilientes
El estudio está en fase incipiente y estas primeras conclusiones establecen el modo de alimentarse y el tipo de explotaciones agrarias en una de las fases de la ocupación de esta propiedad, precisamente la más tardía. “Noheda tiene varias fases de ocupación, la fase álgida es el siglo IV , pero luego en el V y VI, cuando la fase monumental se abandona, hay gente que se queda viviendo en ese entorno. Son gente a la que nadie le ha hecho caso en la historia, pero son los que han hecho la historia”.

Se refiere a quienes se quedaron en la villa cuando el sistema político, el económico y el sistema religioso cambió, coincidiendo con la decadencia del imperio romano. “Se quedaron ahí, pero con un sistema nuevo, con pequeñas propiedades en las que probablemente antes habían trabajado y se mantienen con una economía autárquica”, asegura Miguel Ángel Valero.

“Hemos tenido la suerte de encontrar varias vasijas, en dos de ellas tenemos restos orgánicos”. Gracias al estudio de estos restos con infrarrojos han podido encontrar elementos oleosos y otros componentes. “Estos restos están ahora en la Universidad de Málaga y estamos muy ilusionados porque tenemos muchas ganas de saber lo que se nos escapa: aceites, condimentos... Es decir qué comía esta gente. Eran los pobres de Noheda y a veces los libros de historia se olvidan de ellos. Fueron los resilientes, los que decidieron quedarse y resistir en la zona que entendían como suya”, asegura.

La base de alimentación depende de la época y la clase social. “La clase menos pudiente, que es la que mejor conocemos ahora que están en la época ya tardía, tienen una base fundamental de cebada y trigo pero también carne por la cría de ganado ovino que comían en distintas de crecimiento del animal”. También disponían de ganado bovino. “En este caso lo comían una vez que el animal había vivido una vida larga y había sido usado para distintos trabajos, aprovechando su leche. Lo elaboraban cocido o guisado, con varios condimentos”, asegura.

La caza también formaba parte importante de su dieta. “De forma mayoritaria comían ciervo, aunque también hay jabalíes, cabra montés, conejo, gallina, perdiz... Hay incluso ostras de río. Es un tipo de alimentación que podían mantener de manera continua”.

Por lo que se refiere a la época álgida de esplendor de la villa, el sistema económico era el latifundio. “Las villas romanas son una explotación de territorio grandísimo, todas las villas tienen que tener ager, saltus y silva, ager son cultivos, saltus tierras de pastoreo y silva, monte maderero.

En Noheda, su fundus o territorio se componía de estos tres elementos, es un sistema de explotación donde está la villa como centro neurálgico, luego tienen pequeños asentamientos que explotan agrícolamente el territorio circundante y muchos de ellos están colocados estratégicamente a unos cuatro o cinco kilómetros unos de otros con tres o cuatro familias que explotan un radio de dos kilómetros y medio y así van explotando todo el territorio“, explica el arqueólogo.

En torno a la villa, “tenemos mucho monte con pinos quercus, robles, encinas, elementos de trigo y cebada también leguminosas, cerca de los ríos tendrían frutales vinculados a la huerta y pequeñas huertas”.

Quedan muchos misterios que ir desentrañando. Por ejemplo, en lo que se refiere a la caza. “En la época álgida los nobles la consideraban como elemento de distinción pero aún no sabemos si en este caso es de distinción o de subsistencia. Dudamos sobre si los que se comieron la caza eran los domini o los esclavos, aunque en la fase tardía que es la más avanzada, es de apoyo a la economía”, asegura.

“Ahora mismo estamos analizando en uno de los basureros del siglo V y podremos discernir lo que comían unos de los que comían otros”, señala.

Recreación de los platos por Jesús Segura
Como complemento a este estudio y con los resultados ya obtenidos el chef conquense con estrella Michelin, Jesús Segura, ha recreado algunas recetas que pudieron también estar en las mesas de los habitantes romanos de Noheda para acercar al público actual la forma de vida y alimentación de aquellas personas.

A partir de todos estos datos, el chef del Restaurante Casas Colgadas ha preparado algunos platos inspirados en esa cocina, que le retrotraen a “la forma en la que se alimentaban nuestros abuelos y tatarabuelos”: aprovechaban toda la materia prima de su entorno, algo que él intenta aplicar en su cocina. Incluso piensa que es probable que comieran de manera más saludable que en la actualidad.

En concreto, Segura ha elaborado un caldo de conejo al ajillo con judías verdes, un pecho de vaca con una ensalada de verduras y un vinagre de zumaque y un plato de ciervo con un jugo aromatizado con bayas de enebro, un gel de frutos rojos y unas castañas. El chef reconoce que este proyecto le ha dado nuevas ideas para sus creaciones.

6 de marzo de 2026

Pamplona busca su foro romano

El Ayuntamiento inicia prospecciones con georradar en la manzana de la calle Navarrería para confirmar si el subsuelo conserva restos del núcleo prerromano de Pompaelo

Esta semana el Ayuntamiento de Pamplona, a través de Pamplona Ciudad Habitable/ Iruña Biziberritzen S.A., ha iniciado trabajos de prospección mediante georradar en unos 1.000 m² de la manzana 111, el espacio que ocupaba el antiguo OSCUS de la calle Navarreríía. La intervención se impulsa aprovechando los recientes trabajos de derribo del edificio realizados hasta cota cero, y responde al interés municipal por conocer el potencial arqueológico del subsuelo. Según las excavaciones anteriores en la zona el ámbito de estudio iluminaría el núcleo prerromano de Pompelo y su evolución hasta la monumental época altoimperial, ya que podría coincidir con el área que ocupaba el foro de la ciudad romana.

También hay posibilidades de encontrar restos de época medieval, moderna y contemporánea, porque los interiores de manzana son espacios de gran dinamismo, con presencia de pozos, silos, pozos negros, espacios artesanales, huertas y un largo etcétera que suelen generar una compleja estratigrafía, además de acumular abundante cultura material que permite aproximarse a los modos de vida.

Personal especializado de la Universidad de Cantabria (Servicio GEAE, Fundación Torres Quevedo), bajo la supervisión de dos arqueólogos de Tesela Arqueología, están utilizando un radar de penetración terrestre para obtener radargramas, o perfiles verticales del terreno que reflejen anomalías. Las pruebas para la toma de datos se realizan tras establecer una malla que permita situar coordenadas. Luego, un software especializado, procesará los datos y para su correcta interpretación estos se combinarán mediante Sistemas de Información Geográfica con otras informaciones como la topografía de detalle del yacimiento o los resultados de los trabajos de fotointerpretación.

Toda esta operación se somete a las normativas nacionales y forales sobre patrimonio arqueológico y cultura, así como la regulación específica establecida en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Casco Antiguo de Pamplona. La manzana del OSCUS se encuentra en la “Zona arqueológica A”.

Si hay anomalías relevantes, habrá sondeos
Si los resultados del georradar detectan anomalías relevantes, el siguiente paso será la realización de catas y sondeos arqueológicos puntuales para comprobar la naturaleza de los posibles restos. En función de los resultados, podría plantearse posteriormente una campaña arqueológica de mayor alcance en el lugar, siempre en coordinación con la Institución Príncipe de Viana.

Mediante esta intervención se podrá conocer, o al menos indagar, la secuencia estratigráfica, las estructuras del subsuelo, sus fases y su conservación, de cara a la planificación de los futuros trabajos que se vayan a desarrollar en el espacio.

El siguiente paso, en caso de hallazgos, sería el establecimiento de puntos de sondeo para excavar y comprobar los resultados del georradar. Para ello se elaboraría un informe que recogería el resultado de la prospección y el seguimiento arqueológico de la retirada de soleras, para fijar la ubicación de los sondeos, sus dimensiones y metodología. Esta segunda fase sería acordada con el Servicio de Patrimonio Histórico de la Dirección General de Cultura – Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra y en función de los resultados obtenidos en esos sondeos, podría plantearse posteriormente una campaña arqueológica de mayor alcance en el lugar, orientada tanto a la investigación histórica como a la posible catalogación o musealización de los hallazgos.

La intervención en el espacio del antiguo OSCUS ofrece la oportunidad de actuar sobre un espacio de grandes dimensiones en el corazón del Casco Antiguo, en el que aún no existen condicionantes constructivos, lo que permitiría una excavación más centrada en la investigación de la evolución diacrónica del espacio, desde sus antecedentes y evolución urbana, hasta su estado actual. Por su especialísima ubicación, la manzana 111 constituye un referente para conocer la historia de la ciudad.

El Ayuntamiento de Pamplona, en el marco de su estrategia de regeneración urbana y puesta en valor del Casco Antiguo, a través de la empresa pública Pamplona Ciudad Habitable - Iruña Biziberritzen (PCH-IB), ha impulsado estas intervenciones orientadas a conocer mejor el subsuelo histórico de distintos espacios del barrio. En esa línea, este mismo equipo fue el encargado el pasado mes de julio de estudiar con georradar el subsuelo de la plaza de Santa Ana, lo que culminó con la apertura de catas arqueológicas y la identificación de hallazgos.

Las intervenciones arqueológicas en la manzana 111 se realizan una vez terminado en febrero el derribo de las edificaciones interiores de la manzana y la demolición de las soleras del edificio, una actuación realizada siguiendo el proyecto redactado por OM ARQ SLP y los arquitectos Óscar Mongay Jiménez y María Teresa Mariezcurrena Echeverría que afectó a 2.200 m2.

Caravaca recupera un escudo heráldico de finales del siglo XIV

La pieza se atribuye al maestre de la Orden de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa, que ocupó este cargo entre los años 1387 y 1409.

El Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz ha presentado un escudo heráldico de finales del siglo XIV vinculado a la Orden de Santiago que, tras su recuperación de manos privadas, pasa a formar parte del patrimonio municipal, actualmente depositado en el Museo Arqueológico.

El alcalde de Caravaca de la Cruz, José Francisco García, acompañado por el arqueólogo municipal, Francisco Brotóns, y el historiador y cronista oficial de Caravaca y de la Región de Murcia, José Antonio Melgares, ha realizado la presentación de esta pieza de gran valor histórico y patrimonial. La presencia de los dos escudos de la casa de los Figueroa ha llevado a atribuir esta composición al maestre de la Orden de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa, que ocupó este cargo entre los años 1387 y 1409.

El escudo ha sido recientemente trasladado por el Ayuntamiento hasta dependencias municipales para su estudio y exposición. Se encontraba custodiado en un almacén de Marbella y ha sido donado al Consistorio por María Luisa Lacal. El escudo perteneció a la familia Marsilla, que lo conservó durante décadas, pasando por distintas localizaciones vinculadas a esta familia de gran relevancia en el municipio.

Durante el acto, el alcalde destacó la importancia de esta incorporación al patrimonio municipal, señalando que “la recuperación de esta pieza supone sumar un nuevo elemento de valor al gran tejido monumental e histórico de Caravaca, al tiempo que abre una línea de investigación muy interesante sobre su origen y su papel dentro del conjunto defensivo medieval de la ciudad”.

José Francisco García agradeció expresamente la donación realizada por María Luisa Lacal, subrayando que “no solo ha querido que esta pieza vuelva a Caravaca, sino que además ha colaborado en épocas pasadas con la donación de otros objetos que hoy forman parte de los fondos del Museo de la Soledad, contribuyendo así a preservar y difundir nuestra historia”. Asimismo, avanzó que el Ayuntamiento está trabajando para recuperar otras piezas de interés vinculadas al patrimonio local.

El escudo ha sido tradicionalmente asociado a la Torre Jorquera, integrada en la antigua línea defensiva del Reino de Murcia. Así, según ha explicado el cronista oficial José Antonio Melgares, “la tradición oral ha mantenido esta atribución durante décadas”.

No obstante, los estudios documentales realizados recientemente abren nuevas hipótesis sobre su origen. El arqueólogo municipal, Francisco Brotóns, señaló que existen indicios que cuestionan esta procedencia tradicional y apuntan como localización más probable la Torre de las Toscas del Castillo de Caravaca.

Una composición heráldica vinculada a la Orden de Santiago
Es una composición heráldica que originalmente tenía unas dimensiones aproximadas de 69,6 centímetros de anchura por 93 centímetros de altura. En la parte inferior destacan dos blasones de la casa de los Figueroa, con las características cinco hojas de higuera dispuestas en el campo: una en la parte superior y las restantes por debajo en disposición de dos a dos. Ambos escudos aparecen separados por un arco de herradura apuntada. Sobre ellos se sitúa una cruz latina flordelisada, con veneras en los extremos de los brazos y en la cruceta. El conjunto se remataba aparentemente por un doselete, aunque el estudio de la pieza ha permitido comprobar que la mitad superior, ocupada por la cruz, estaba enmarcada por un alfiz sin decoración. La obra no conserva restos de policromía.

La presencia de los dos escudos de la casa de los Figueroa ha llevado a atribuir esta composición al maestre de la Orden de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa, que ocupó este cargo entre los años 1387 y 1409 y a quien se relaciona con el impulso constructivo de la Torre de las Toscas. Además, una composición heráldica similar —formada también por dos escudos y una cruz— fue documentada por el investigador González Simancas sobre la puerta de acceso al interior de dicha torre a comienzos del siglo XX.

5 de marzo de 2026

La UCA completa la segunda campaña del ‘Karnak Stones Project’ en Egipto

El equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz trabaja en la documentación y conservación de cientos de bloques sin registrar. De igual forma están trabajando por primera vez con georradar en una de las áreas más antiguas del recinto

El grupo de investigación HUM-1129 (Archeos) de la Universidad de Cádiz ha completado la segunda fase de su misión hispano-egipcia en Luxor, Karnak Stones Project (KSP). Codirigida por el doctor Abdelrhman Fahmy y el profesor Eduardo Molina-Piernas, esta iniciativa constituye la única misión española con autorización vigente en el Conjunto Arqueológico de Karnak, un enclave donde los permisos de investigación son excepcionalmente limitados, lo que refuerza el interés científico y patrimonial del proyecto.

El KSP está orientado a la preservación del Patrimonio Mundial y se centra en la documentación, caracterización y conservación de los materiales constructivos de los Templos de Karnak, en Luxor (Egipto), uno de los mayores complejos religiosos de la Antigüedad. El Templo de Karnak, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se sitúa en la orilla oriental del Nilo, a unos 500 kilómetros al sur de El Cairo, y constituye uno de los conjuntos arqueológicos más extensos y monumentales del mundo, con una superficie aproximada de 30 hectáreas.

Las labores llevadas a cabo por el equipo de investigadores de la UCA se han desarrollado en dos campañas: la primera, entre agosto y septiembre de 2024, y la segunda, entre noviembre y diciembre de 2025. Durante esta última campaña, el proyecto ha ampliado su investigación hacia una nueva área que contiene cientos de bloques de arenisca sin documentación previa, datados en los reinados de Tutmosis III y Ramsés II. Es importante indicar que se trata de un sector de valor arqueológico excepcional, que puede contribuir a clarificar la evolución histórica y arquitectónica del complejo, y que no ha sido excavado previamente. De hecho, las primeras observaciones sugieren que podría encontrarse entre los contextos más antiguos preservados dentro del recinto, aportando evidencias de interés para interpretar fases constructivas, reutilizaciones y actividades rituales.

Objetivo: estudio integral de miles de bloques arquitectónicos de Karnak
Así, con una duración prevista de diez años (2024–2033), el Karnak Stones Project se consolida como una investigación internacional de largo recorrido, basada en un enfoque innovador sustentado en la aplicación de técnicas no destructivas poco empleadas hasta ahora en Egipto para estudiar la procedencia, caracterización y conservación de los materiales de construcción. El objetivo general es abordar de forma integral el estudio de los miles de bloques arquitectónicos dispersos en Karnak, procedentes de fases diversas y elaborados en distintos tipos de roca, conformando un rompecabezas arqueológico de enorme valor histórico y científico.

La metodología del proyecto combina tecnologías avanzadas, como la documentación 3D de alta resolución, el mapeo digital y herramientas científicas de conservación, con un enfoque arqueológico riguroso. Entre las principales actividades desarrolladas se encuentran la documentación fotográfica, catalogación y registro sistemático de bloques y sillares; la caracterización mineralógica y petrológica de los materiales; el análisis de las patologías de alteración que afectan a los bloques; y actuaciones de restauración y conservación sobre elementos arquitectónicos.

Nuevas técnicas dentro del recinto arqueológico
Uno de los hitos de esta segunda campaña ha sido la consolidación de varios bloques con distintos grados de deterioro, con el fin de evaluar la eficacia de los tratamientos y su posible aplicación a mayor escala en el conjunto. Junto a ello, el proyecto ha llevado a cabo un avance especialmente relevante como ha sido la aplicación pionera de georradar (GPR) en un área igualmente inexplorada desde el punto de vista de la arqueología, dentro del propio recinto arqueológico de Karnak, lo que convierte esta segunda campaña en una intervención excepcional en un espacio donde las actuaciones están sometidas a fuertes restricciones.

La prospección con georradar se ha orientado a comprobar la posible existencia de estructuras enterradas en una de las áreas más antiguas del complejo, en línea con hipótesis planteadas por estudios recientes. Aunque los resultados se encuentran aún en fase de análisis, las observaciones preliminares se consideran prometedoras y podrán contribuir a la planificación de las zonas a excavar durante la tercera campaña prevista para finales de 2026 y que estará liderada por la profesora Macarena Lara.

El equipo del Karnak Stones Project presenta un marcado carácter interdisciplinar y está integrado mayoritariamente por personal investigador de la Universidad de Cádiz. Forman parte de la misión Abdelrhman Fahmy (director), Eduardo Molina-Piernas (codirector), Salvador Domínguez-Bella, Ana Durante, Macarena Lara y José Luis Ramírez, junto a la investigadora María Josefa Fernández (UNED), además de especialistas y personal técnico vinculados a la arqueometría, la arqueología, la conservación del patrimonio y la restauración tanto de España como de México. La misión cuenta igualmente con la colaboración de las autoridades egipcias y del personal del propio conjunto arqueológico, reforzando el vínculo científico y cultural entre ambos países.

Los resultados de la primera campaña (2024) han tenido ya repercusión nacional e internacional y el proyecto mantiene una proyección hacia futuras publicaciones científicas, conferencias, exposiciones y materiales educativos. Con ello, el Karnak Stones Project desarrolla una labor que trasciende la investigación estrictamente académica, contribuyendo a la cooperación internacional y a la difusión social del conocimiento sobre el patrimonio arqueológico egipcio.

Durante la campaña, el equipo recibió además la visita de la misión española que trabaja en el Templo de Millones de Años de Tutmosis III, también en Luxor, dirigida por la profesora Myriam Seco (Universidad de Sevilla). Esta investigadora participó asimismo el pasado verano en el curso organizado por la Universidad de Cádiz ‘UCA y Antiguo Egipto: un viaje interdisciplinar hacia el patrimonio y el turismo’, reforzando las sinergias científicas entre equipos españoles que desarrollan su labor en Egipto.

4 de marzo de 2026

Alcoy destina 300.000€ para actuaciones en el yacimiento de El Castellar

Con las actuaciones se busca favorecer la conservación, la mejora de la protección, la visibilidad, accesibilidad y señalización e impulsar su difusión y conocimiento.

El Ayuntamiento de Alcoy ha licitado la ejecución de las obras necesarias para consolidar y poner en valor el yacimiento arqueológico El Castellar, que se ejecutarán en base a un proyecto que busca proteger y conservar los elementos del yacimiento, así como impulsar la accesibilidad, visibilidad y difusión de este Bien de Interés Cultural (BIC).

Tal y como se recoge en el proyecto, firmado por el arquitecto Rafael Silvestre García y el arqueólogo Germán Pérez Botí, con las actuaciones se busca favorecer la conservación, especialmente la de carácter preventivo, así como contribuir a una mayor protección. Junto a ello, se trabajará para mejorar la visibilidad, accesibilidad y señalización, para indicar el itinerario de acceso peatonal y para mostrar información del BIC, impulsando su difusión y conocimiento.

Desde la concejalía de Patrimonio Histórico anunciaron que el presupuesto total de la actuación se sitúa en los 304.110,59 euros, de los que la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte concede 152.055,29 euros, dentro del Plan Restaura, que supone el 50%, a los que sumar 131.762,72 euros otorgados por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, correspondientes a las ayudas al Programa 2% Cultural de la convocatoria de 2023 y que suponen el 43,33%. Al contar con estas ayudas, la aportación municipal se sitúa en los 20.292,58 euros (el 6,67% restante), tal y como remarcaron desde la concejalía.

El yacimiento El Castellar fue construido de finales del siglo IX a la primera mitad del XI, aunque el inicio de su ocupación fuera de finales del siglo IX o principios del siglo X, según recoge el Museo Arqueológico, tratándose un poblado en altura fortificado, donde se ha hallado valiosa información sobre la presencia andalusí en la zona.

Hace tres años el Consell de la Generalitat Valenciana reconoció El Castellar como zona arqueológica, pasando a estar inscrita en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, lo que le da un valor añadido a las excavaciones que se realizan en la zona y a raíz de las que salió a la luz la muralla del antiguo Al-Qüy, nombre en árabe de la zona del actual Alcoy, y se ha podido documentar parte de unidades de habitación adosadas en la muralla, así como reconocer las diferentes actividades y trabajos cotidianos de sus habitantes. El poblado tenía una extensión próxima a 1,5 hectáreas, y destaca la presencia de la muralla sudeste de 90 metros de longitud, así como tres aljibes.

La concejala de Turismo, Lorena Zamorano, destaca que "gracias a la financiación del Ministerio y la Generalitat tenemos la posibilidad de consolidar un yacimiento histórico como es El Castellar, que comportó el inicio de nuestra ciudad, del que conseguimos la declaración de BIC y tiene una gran importancia histórica y patrimonial. Consolidarlo era fundamental, para poder ser visitado, mejorando su accesibilidad, y preservándolo para el futuro".

Este proyecto se inició años atrás, cuando Lorena Zamorano estaba al frente de la concejalía de Patrimonio, "y ahora se han dado las circunstancias para poder llevarlo adelante, contando con la financiación necesaria. Pero, además, hemos luchado mucho por este proyecto, tanto para conseguir la financiación como a nivel técnico desde el Museo Arqueológico, que ha llevado a cabo un trabajo excelente durante muchos años para sacar a la luz nuestros antecedentes. Ahora se llevará adelante una actuación con todo el rigor y meticulosidad al tratarse de un patrimonio tan específico".