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14 de mayo de 2026

Encuentran otro altar con forma de piel de toro en el yacimiento del Turuñuelo (Badajoz)

Los dos anteriores aparecieron en la habitación 100 y en la habitación del banquete, las estancias más emblemáticas del complejo. Este tercero salió en un pasillo de la parte norte del túmulo, en una zona que no se abría desde hace más de diez años.
Yacimiento del Turuñuelo. Foto: Ayuntamiento de Guareña.

El yacimiento del Turuñuelo, que descansa en el término municipal de Guareña (Badajoz), suma un nuevo hallazgo en su octava campaña de excavaciones. Un equipo de 17 personas lleva apenas quince días trabajando sobre el terreno, y ya ha dado con la pieza más llamativa de la temporada.

En esta misma línea, los investigadores del CSIC se han centrado este año en la parte más elevada del túmulo, una zona sin tocar desde 2015. Lo que han sacado a la luz confirma lo que muchos ya intuían sobre el carácter de este edificio.

Tercer altar con forma de piel de toro
El hallazgo es un altar de mármol del Proconeso (la actual Turquía) con la inconfundible silueta de una piel de toro extendida. Hablamos aquí de un cuadrado con los lados cóncavos que la cultura tartésica reservaba para sus rituales más solemnes. Mide 110 centímetros por cada lado y es el segundo en tamaño de los tres ya desenterrados en el enclave.

Los dos anteriores aparecieron en la habitación 100 y en la habitación del banquete, las estancias más emblemáticas del complejo. Este tercero salió en un pasillo de la parte norte del túmulo, en una zona que no se abría desde hace más de diez años.

«Ahora nos estamos centrando en la parte más elevada del túmulo, al norte y al sur de la habitación cien, y en la primera estancia que hemos excavado ha aparecido este altar característico de la cultura tartésica del que ya teníamos dos», explicó la directora de la excavación, Esther Rodríguez.

La cerámica de importación también asoma en esta campaña. Hay piezas de cerámica ática y un repertorio habitual de vajilla, como vasos y ánforas, que el equipo pega, cataloga y analiza en los meses posteriores a cada excavación.

De Oriente al corazón de Extremadura: ¿Qué simboliza el toro en este contexto?
El toro tenía en el Mediterráneo oriental un peso simbólico considerable. Era sinónimo de poder, fuerza y fertilidad, y los linajes gobernantes lo empleaban para legitimar su autoridad. La piel extendida del animal, con esa forma que combina el rectángulo con los flancos hundidos hacia dentro, funcionaba como emblema sagrado en las culturas paleorientales.

Altares de este tipo los hay también en Cancho Roano (Zalamea de la Serena), en Coria del Río y en el Carambolo (Camas, Sevilla), donde se conserva el de mayores dimensiones documentado hasta la fecha.

Cabe destacar que lo que distingue al complejo de Guareña es la concentración: ya acumula tres, una cifra sin parangón en el registro arqueológico tartésico.

Según Rodríguez, «sobre estas estructuras se llevaban a cabo sacrificios, por eso la parte central está más quemada y en los laterales se aprecian restos de ceniza, ya que los sacrificios podían ser desde quemar pequeños pájaros a una ternera o una cabra».

¿Templo o palacio?
La acumulación de altares refuerza la hipótesis de que el edificio tuvo un uso ritual marcado. La directora evita concluir si se trata de un templo o un palacio, pero ya no descarta ninguna de las dos opciones: «No se le puede negar que el lugar tenga un carácter ritual».

El equipo de 2026 es el más numeroso en la historia del proyecto: 17 personas en total, entre tres obreros, doce técnicos y los dos directores.

Trabajan también en otras estancias donde aparecen acumulaciones de piedras sin función constructiva clara. «Es un espacio que presenta más preguntas que respuestas», reconoció el codirector Sebastián Celestino.

Los directores calculan que la excavación roza el 50% del total del yacimiento del Turuñuelo, aunque Rodríguez matiza que «queda mucho por analizar y de lo que aparezca se pueden derivar diferentes lecturas». En este sentido, la campaña se extiende hasta el 31 de mayo.
Una cadena de descubrimientos en Extremadura que no da tregua desde 2015

El Turuñuelo encadena variopintos hallazgos desde su primera excavación sobre el terreno. A continuación, se detalla uno por uno:

Entre tanto, la obra de la cúpula que cubrirá el yacimiento ya ha arrancado. Cuando esté terminada, el equipo podrá excavar en cualquier época del año, sin depender de la estrecha ventana primaveral de cada campaña.

13 de mayo de 2026

Nueva campaña de excavación arqueológica en el castro de Valencia do Sil (Ourense)

Los trabajos tienen un doble objetivo: continuar con la investigación del área habitacional, donde en las últimas intervenciones se documentaron nuevas estancias,  e iniciar una nueva etapa orientada a su puesta en valor y a su apertura a la sociedad.

El yacimiento de O Castelo, el castro de Valencia do Sil (Vilamartín de Valdeorras), acoge una nueva campaña de excavación arqueológica. En esta ocasión, los trabajos tienen un doble objetivo: continuar con la investigación del área habitacional, donde en las últimas intervenciones se documentaron nuevas estancias que confirman la entidad del asentamiento como un amplio complejo arqueológico, e iniciar una nueva etapa orientada a su puesta en valor y a su apertura a la sociedad.

La iniciativa está promovida, un año más, por el Concello de Vilamartín de Valdeorras, con la colaboración de la asociación científica Sputnik Labrego, la Universidad de Santiago de Compostela, la Unidade de Arqueoloxía da Universidade do Minho y el proyecto COIDARQ, financiado por las ayudas posdoctorales de la Xunta de Galicia.

Con esta nueva campaña, el castro de Valencia do Sil, O Castelo, se consolida como un referente arqueológico en el Noroeste peninsular y refuerza también su dimensión como escuela de arqueología.

Los objetivos de esta campaña son claros: seguir profundizando en el conocimiento de la zona residencial, que ofrece información fundamental sobre la sociedad que habitó Valdeorras durante el siglo V, y avanzar en la accesibilidad del yacimiento para el público general.

«Desde el inicio de las actuaciones, además del valor científico que queríamos desarrollar a través del análisis de los materiales y de las estructuras documentadas en las distintas fases de ocupación, teníamos claro que era necesario poner en valor el yacimiento y gestionarlo como un recurso patrimonial de primer orden», señala Celtia Rodríguez González, investigadora de la USC y de la Universidade do Minho, y codirectora de las excavaciones en el yacimiento.

«O Castelo de Valencia do Sil es un yacimiento reconocido en la Península Ibérica por su importancia científica y también como un referente patrimonial y arqueológico», añade.

Por su parte, Carlos Tejerizo, profesor de la Universidad de Salamanca y director científico de la actuación, explica que «nuestro objetivo es que quienes visiten O Castelo puedan entender mejor la importancia de este asentamiento y la vida de las personas que lo habitaron hace más de mil quinientos años».

Además, en esta campaña «tenemos el objetivo de poner en marcha la señalización del yacimiento, pero también de continuar con la labor divulgativa del sitio», subraya Carlos Tejerizo.

Escuela de arqueología
En los próximos días, la escuela de arqueología volverá a Valdeorras. Como en campañas anteriores, estudiantes del máster en Arqueología de la USC y de la Universidade de Vigo participarán en los trabajos de campo a través de un convenio de prácticas. Durante su estancia, podrán aprender cómo se organiza y gestiona una excavación arqueológica, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos durante el curso bajo la supervisión de especialistas.

Apertura al público
La campaña también tendrá una importante dimensión social y educativa. El yacimiento se abrirá al público durante los trabajos, con una atención especial a las niñas y niños de Valdeorras, que volverán a ser protagonistas de las actividades de divulgación.

«Desde nuestro punto de vista, el yacimiento debe tener un valor patrimonial muy vinculado a las nuevas generaciones, porque ellas son el futuro de Valdeorras. Pensamos que deben conocer su patrimonio de primera mano», señala Celtia Rodríguez.

Durante esta campaña, O Castelo podrá ser visitado mientras se desarrollan los trabajos arqueológicos. Desde la organización animan a la vecindad y a las personas interesadas a acercarse al yacimiento en horario de campo, de 10:00 a 15:00 horas, para conocer de cerca el avance de las excavaciones.

«No se trata solo de excavar, sino también de devolver a la sociedad el conocimiento que genera la investigación arqueológica», añade Tejerizo. «La puesta en valor del yacimiento permitirá reforzar su papel como recurso cultural para Valdeorras y como referente arqueológico en el Noroeste peninsular».

Esta nueva intervención está financiada por el Concello de Vilamartín de Valdeorras, en colaboración con la asociación científica Sputnik Labrego, la Universidade de Santiago de Compostela, la Unidade de Arqueologia da Universidade do Minho y el proyecto COIDARQ, que analizan las sociedades rurales en la transición a la Alta Edad Media en el Noroeste peninsular.

12 de mayo de 2026

Las excavaciones del Castro das Barreiras avanzan con nuevos hallazgos

Entre los hallazgos en el yacimiento coruñés destaca un betilo, una pieza vinculada a posibles usos simbólicos o religiosos y considerada relevante para avanzar en el conocimiento del yacimiento.


El Concello de Vimianzo ha iniciado una nueva campaña de excavaciones arqueológicas en el Castro das Barreiras, dentro de las actuaciones de conservación y valorización del patrimonio local previstas para 2026.

Los trabajos, dirigidos por el arqueólogo Tito Concheiro, comenzaron el pasado 4 de mayo y continúan el plan de excavación progresiva desarrollado en la zona visible del yacimiento.

La intervención se divide en dos sectores, situados al norte y al sur del castro. En el primero, el equipo trabaja en la excavación de una gran cabaña de planta ovalada, de la que hasta ahora solo se ha descubierto parte de un muro de gran anchura. Según los responsables de la actuación, se trata de una estructura de carácter monumental que podría aportar nueva información sobre la organización interna del asentamiento.

En otra de las áreas de trabajo se ha retomado el estudio de la muralla del castro, construida mediante un sistema de bancales y terrazas. Junto a esta estructura defensiva también se excava un vertedero cerámico con abundantes restos de alfarería y fragmentos de recipientes desechados entre la muralla y las viviendas.

Balance inicial muy positivo
El balance inicial de la campaña es “muy positivo”, según el equipo arqueológico, que ya ha recuperado abundante material. Entre los hallazgos destaca un betilo, una pieza vinculada a posibles usos simbólicos o religiosos y considerada relevante para avanzar en el conocimiento del yacimiento.

La campaña incluye además visitas guiadas para alumnado de centros educativos del municipio con el objetivo de acercar el patrimonio arqueológico a la población joven.

Durante la presentación de los trabajos, la alcaldesa destacó la importancia de seguir descubriendo elementos que “refuerzan el valor patrimonial das Barreiras” y señaló que el municipio busca convertir el enclave “en un referente del turismo arqueológico”.

11 de mayo de 2026

Encuentran un edificio romano en la zona donde buscaban el palacio de Abderramán

La intervención arqueológica desarrollada en los Jardines de los Granados Sefardíes, en la zona cordobesa de Turruñuelos, ha concluido con un resultado inesperado: los arqueólogos han documentado un edificio de carácter productivo fechado a comienzos del siglo I d.C., descartando por ahora que los restos excavados pertenezcan a la almunia de al-Ruṣāfa, vinculada al emir omeya Abd al-Rahman I.
Excavación que busca restos de Al Rusafa, el palacio de Abderramán GUILLE MORALES

La intervención arqueológica desarrollada en los Jardines de los Granados Sefardíes, en la zona cordobesa de Turruñuelos, ha concluido con un resultado inesperado: los arqueólogos han documentado un edificio de carácter productivo fechado a comienzos del siglo I d.C., descartando por ahora que los restos excavados pertenezcan a la almunia de al-Ruṣāfa, vinculada al emir omeya Abd al-Rahman I.

La actuación, iniciada el pasado mes de marzo, tenía como objetivo investigar una gran construcción detectada mediante prospección geomagnética durante los trabajos de urbanización del Plan Parcial. Desde principios de los años 2000, distintos estudios habían apuntado a la posibilidad de que esa estructura correspondiera a la mítica almunia de al-Ruṣāfa, uno de los complejos promovidos por Abd al-Rahman I tras la fundación del Emirato de Córdoba en el año 756.

La excavación ha sido financiada por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, la Universidad de Córdoba y la Fundación Gerda Henkel. La dirección científica del proyecto ha estado encabezada por el doctor Félix Arnold y la doctora Carmen González Gutiérrez, mientras que la intervención sobre el terreno ha sido dirigida por la propia González Gutiérrez y el arqueólogo Rafael Clapés.

Según ha comunicado la empresa responsable de los trabajos, los restos localizados corresponden a un edificio de funcionalidad aún por determinar, aunque relacionado con actividades productivas en época romana altoimperial. Tanto los materiales cerámicos hallados como los restos de fauna recuperados continúan en fase de estudio.

La investigación había despertado un notable interés científico debido a las dimensiones y características de la estructura detectada en los estudios geofísicos. El edificio parecía configurarse en torno a un gran patio central y presentaba similitudes con ciertas construcciones oficiales omeyas de Oriente, especialmente con el palacio de az-Zaytuna, en la antigua ciudad siria de Ruṣāfa.

“Si el edificio detectado en el magnetograma se correspondiera con algún pabellón o construcción perteneciente a la citada almunia, estaríamos ante uno de los poquísimos testigos de la arquitectura omeya temprana en al-Andalus”, había explicado antes del inicio de la excavación la investigadora de la Universidad de Córdoba Carmen González Gutiérrez.

Sin embargo, los resultados obtenidos en esta campaña obligan, al menos de momento, a seguir buscando nuevas evidencias sobre el posible emplazamiento de al-Ruṣāfa. Mientras tanto, el hallazgo aporta nueva información sobre la ocupación romana de esta zona de Córdoba y abre nuevas líneas de investigación arqueológica en el entorno de Turruñuelos.

7 de mayo de 2026

El joven que expolió dos yacimientos cacereños tendrá que indemnizar a la Junta con 12.000 euros

El condenado fue sorprendido en 2024 con un detector de metales cuando rastreaba cerca de los yacimientos de El Mirador y Puente de Fuente Concejo
El autor del expolio fue sorprendido por un guardia civil y un policía local de Cáceres. (G. C.)

La Audiencia Provincial de Cáceres ha confirmado la condena a un joven por un delito contra el patrimonio histórico tras realizar excavaciones ilegales en dos yacimientos arqueológicos situados en las afueras de la capital cacereña. La Sección Segunda del tribunal ha desestimado el recurso de apelación presentado por la defensa y ratifica íntegramente la sentencia dictada en primera instancia.

El fallo impone una multa de 14 meses, con una cuota diaria de seis euros, y establece una indemnización de 12.131,73 euros a la Junta de Extremadura por los daños causados.

Los hechos se remontan al 22 de septiembre de 2024, cuando el joven tenía 22 años. Ese día, un aviso ciudadano alertó de la presencia de una persona con un detector de metales en el entorno de los yacimientos de El Mirador y Puente de Fuente Concejo, ambos incluidos en la Carta Arqueológica de Extremadura.

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y de la Policía Local acudieron al lugar y sorprendieron al sospechoso en el momento en que realizaba una remoción del terreno para extraer un objeto, que guardó en una bolsa antes de continuar con la prospección.

Once excavaciones
Según la resolución judicial, el acusado efectuó al menos once excavaciones sin autorización administrativa ni metodología arqueológica y esta actuación provocó un menoscabo en el yacimiento, ya que alteró «la estratigrafía del terreno y dificultó la interpretación histórica del enclave».

Aunque los objetos intervenidos no tenían valor arqueológico, el informe técnico de la Junta cifró el daño en más de 12.000 euros, al tomar como referencia el coste de una excavación científica adecuada. Y la Audiencia considera acreditado que el acusado actuó con conocimiento de que se encontraba en un entorno protegido y sin autorización, lo que confirma la existencia de dolo en su conducta.

La sentencia mantiene el decomiso de los detectores de metales, las herramientas y los objetos intervenidos, además de imponer las costas procesales de la apelación. Contra este fallo cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

6 de mayo de 2026

Descubren en Girona el yacimiento prehistórico de alta montaña más importante documentado en los Pirineos

Un equipo de investigación liderado por la UAB y el IPHES-CERCA ha documentado en la cueva 338, situada en el Valle de Nuria a 2.235 metros de altitud, ocupaciones humanas recurrentes desde hace más de 5.000 años y una de las evidencias más antiguas de explotación de minerales ricos en cobre de Europa occidental.
Trabajos de excavación arqueológica en la Cueva 338 desde el interior. Autoría: IPHES-CERCA.

Un equipo de investigación internacional liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) ha documentado la cueva prehistórica con ocupaciones humanas intensas situada a más altitud conocida hasta ahora en los Pirineos. El yacimiento, conocido como Cueva 338 y situado a 2.235 metros sobre el nivel del mar en el valle de Núria (Queralbs, Ripollès), constituye actualmente el yacimiento prehistórico de alta montaña más importante documentado en la cordillera.

La investigación muestra que la cavidad fue ocupada de manera reiterada entre el V milenio a.C. y el final del I milenio a.C., aporta nuevas evidencias sobre la explotación de los recursos de alta montaña durante la prehistoria y cuestiona la idea tradicional de que estas zonas solo fueron utilizadas de manera esporádica o marginal. Las dataciones indican que estas ocupaciones se produjeron en varias fases diferenciadas, separadas por periodos de abandono, lo que apunta a un uso planificado y recurrente del espacio.

El estudio se ha publicado en la revista científica Frontiers in Environmental Archaeology. Liderado por Carlos Tornero, catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del IPHES-CERCA, ha contado también con la participación de investigadores del IPHES-CERCA, la Universitat Rovira i Virgili (URV), la Universidad de Granada, la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y la Universitat de les Illes Balears (UIB), entre otras instituciones.

Una ocupación intensa y organizada en plena alta montaña
Durante décadas, la investigación arqueológica ha interpretado los espacios situados por encima de los 2.000 metros de altitud como territorios marginales, ocupados de manera puntual. La Cueva 338 rompe este modelo.

Las excavaciones en extensión llevadas a cabo entre 2021 y 2023 han revelado «una secuencia arqueológica excepcional, con numerosas estructuras de combustión, restos faunísticos, fragmentos cerámicos y un conjunto destacado de minerales verdes, probablemente malaquita, un mineral rico en cobre», explica Carlos Tornero. «Por primera vez en los Pirineos se documentan ocupaciones prehistóricas de alta montaña de una intensidad significativa, caracterizadas por la reiteración de actividades y por la explotación directa de recursos minerales dentro de la cavidad».

Entre los materiales recuperados destacan también dos colgantes, uno elaborado con una almeja marina (Glycymeris) y otro con un diente de oso pardo, que evidencian prácticas de ornamentación personal. El primero presenta paralelismos con otros yacimientos de Cataluña, mientras que el segundo es un elemento mucho menos habitual, posiblemente vinculado a un significado simbólico específico.

«La Cueva 338 nos obliga a replantear el papel de la alta montaña en las sociedades prehistóricas de los Pirineos. Durante mucho tiempo se ha asumido que estos espacios eran zonas marginales. Lo que documentamos aquí es un empleo recurrente, con actividades complejas y con una clara explotación de recursos minerales», destaca Carlos Tornero.

Las evidencias recuperadas indican que los fragmentos minerales eran introducidos en la cueva y posteriormente fragmentados o procesados en su interior, lo que sugiere una explotación sistemática de minerales ricos en cobre en un entorno de alta montaña durante el neolítico final y la edad del bronce. Estos datos sitúan a la Cueva 338 entre las evidencias más antiguas conocidas con este tipo de actividad en la Europa occidental.

El análisis espacial del yacimiento muestra una clara organización interna de las actividades, con estructuras y áreas diferenciadas. En este sentido, los investigadores interpretan la cueva como un espacio logístico integrado dentro de sistemas de movilidad estacional bien estructurados, a los que las comunidades humanas regresaban de manera recurrente para desarrollar actividades específicas.

"La montaña no era un límite, sino un territorio activo dentro de la organización económica y territorial de las comunidades prehistóricas", señala Eudald Carbonell, investigador del IPHES-CERCA y coautor del estudio.

Un proyecto de investigación en condiciones extremas
La investigación se enmarca en el proyecto Arrels, un programa impulsado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y liderado por la UAB y el IPHES-CERCA, centrado en el estudio de las raíces prehistóricas de la movilidad y el empleo humano en el Alto Ripollès.

Las excavaciones en la Cueva 338 han supuesto un reto logístico importante, ya que el acceso a la cavidad solo es posible a pie desde el valle de Núria y no se puede utilizar ningún soporte motorizado, lo que ha obligado a transportar manualmente todos los materiales y sedimentos generados durante los trabajos.

"Hacer una excavación arqueológica con estándares científicos actuales en estas condiciones es extraordinariamente exigente", explica Tornero. Los trabajos han incorporado metodologías de alta resolución, como el registro tridimensional de todos los materiales, el muestreo sistemático de los sedimentos y técnicas como el lavado y la flotación, que permiten recuperar hasta los vestigios más pequeños y obtener una información muy precisa sobre las actividades desarrolladas en la cueva.

Dada la importancia científica y el excelente estado de conservación, el yacimiento ha sido protegido y restringido para garantizar la preservación de los depósitos y facilitar el desarrollo de futuras investigaciones.

Los trabajos han sido posibles también gracias al apoyo logístico e institucional del Ayuntamiento de Queralbs y del Parque Natural de Las Cabeceras del Ter y del Freser, que han facilitado el desarrollo de las intervenciones en este entorno de alta montaña.

Referente para la prehistoria europea
Los investigadores consideran que la Cueva 338 se convierte en una referencia clave para comprender la ocupación humana de la alta montaña pirenaica y la explotación de sus recursos durante la prehistoria reciente.

"Este yacimiento demuestra que los Pirineos no eran un territorio marginal para las comunidades prehistóricas, sino un espacio plenamente integrado dentro de sus estrategias de movilidad y explotación del territorio", concluye Tornero.

Los resultados abren nuevas líneas de investigación sobre el papel de los ambientes alpinos en las sociedades prehistóricas y sobre las primeras formas de explotación de recursos minerales en alta montaña.

La investigación está financiada a través del proyecto liderado por Carlos Tornero y Eudald Carbonell «Raíces prehistóricas de la trashumancia en el Alto Ripollès: proyecto arqueológico 2022–2025» (código CLT009/22/00060; AGAUR-DGPC, Departamento de Cultura, Generalitat de Catalunya) y ha contado con el apoyo logístico e institucional del Ayuntamiento de Queralbs y del Parque Natural de Las Cabeceras del Ter y del Freser, que han facilitado el desarrollo de las intervenciones en este entorno de alta montaña.

Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona)
Artículo de referencia: Tornero, C., Díez-Canseco, C., Soler, R., Calvo, S., Delgado-Raack, S., Messana, Ch., Montes-Landa, J., Morales, J.I., Picornell-Gelabert, Ll., Soriano, E. And Carbonell, E. (2026). «Beyond 2,000 meters, first evidence of intense prehistoric occupation in the Pyrenees». Frontiers in Environmental Archaeology. 5:1811493. https://doi.org/10.3389/fearc.2026.1811493

5 de mayo de 2026

Descubren en Jaén el foro de una colonia romana única en Hispania

El yacimiento de Úbeda la Vieja revela por primera vez el centro monumental de una colonia romana inédita en la Península Ibérica.

Estructura monumental que se ha identificado la base de un elemento destacado.
M. Gutiérrez-Rodriguez et al. (2026)

Una excavación arqueológica en Jaén ha sacado a la luz el foro de Salaria, también conocida como Úbeda la Vieja, una colonia romana excepcional por ser la única de este rango en la Península Ibérica que no había sido excavada. El descubrimiento se ha producido en una finca de olivos situada en la zona del alto Guadalquivir, donde los trabajos han permitido identificar el núcleo central de este antiguo asentamiento.

Salaria fue una colonia fundada directamente por Roma, lo que le otorgaba un estatus privilegiado dentro de la organización territorial del Imperio. A diferencia de otros enclaves similares en Hispania, este yacimiento permanecía prácticamente inexplorado desde el punto de vista de la investigación arqueológica, lo que convierte a este hallazgo es muy relevante para el conocimiento histórico de la región.

Los trabajos arqueológicos han permitido identificar diferentes estructuras asociadas a este espacio central, lo que confirma la importancia del enclave. Hasta ahora, la falta de excavaciones sistemáticas había impedido conocer con detalle la disposición de la ciudad, pese a su relevancia histórica.

El descubrimiento se dio en varias fases. La primera de ellas, la inicial, consistió en un análisis de los hallazgos encontrados en superficie, estableciendo una correlación entre su concentración y la zona a excavar. Uno de los lugares donde se encontró una mayor evidencia de materiales fuera de contexto es en la que denominaron zomo área del foro.

Después, usando fotografías aéreas históricas de la zona y sometiéndolas a una mejora en la calidad, lograron identificar con claridad un gran muro de época romana que podía verse incluso desde la frondosidad del olivar. Además del muro, pudieron identificar nuevas estructuras: superficies pavimentadas y el límite del foro, rodeado por edificios.

El equipo que llevó a acabo todos los descubrimientos el proyecto los encaja dentro del conocido como postcolonial ID, proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia y Cultura de España, cuyo objetivo es la identificación arqueológica sin usar métodos agresivos para el patrimonio. Sin embargo, el elemento más significativo descubierto es el foro, que constituía el centro neurálgico de la vida pública en las ciudades romanas. En estos espacios se concentraban las actividades políticas, administrativas, comerciales y religiosas, por lo que su localización permite comprender mejor la estructura urbana y el funcionamiento de la colonia.

No solo eso, sino que con una metodología complementaría de georradar de penetración, que consiste en ondas de radio que reciben señales de estructuras subterráneas, han logrado identificar lo que parecen restos del derrumbe de edificios de vivienda.

El hallazgo es clave para entender el desarrollo de esta colonia en específico, pero también para seguir aprendiendo sobre la construcción colonial del Imperio, abriendo las puertas a nuevas interpretaciones en los hallazgos de toda la Península. El equipo encargado de la investigación espera poder continuar, ahora sí, con excavaciones arqueológicas en la zona, para poder validar las hipótesis que ya se han formulado al respecto de este yacimiento.

29 de abril de 2026

Descubren estancias ocultas en la torre del homenaje del castillo de Sabiote (Jaén)

Pasadizos subterráneos de 1,8 metros de altura, en sus muros han aparecido grafitis a carbón con nombres, fechas y dibujos con cruces y lanzas, fechados entre 1548 y 1360. 


Los trabajos para la elaboración de los proyectos de rehabilitación de las torres del Castillo de Sabiote, dan una buena noticia a la localidad ya que se han descubierto varias dependencias más.

Según informa el Ayuntamiento en sus redes sociales, a priori, una de ellas podría corresponder a un gran aljibe con un sistema de captación de agua de la cubierta de la torre, de las que se han podido identificar las toberas existentes en la zona oeste.

Las mismas se encuentran colmadas por una gran cantidad de escombros, en estos se pueden identificar dovelas de arcos, ladrillos y material de la construcción, además de fragmentos cerámicos con cronología bajomedievales y modernas (S.S. XV-XVII)
En el año mil quinientos treinta y siete, D. Francisco de los Cobos, Secretario General de Carlos I, compra el castillo de la Villa de Sabiote y entre mil quinientos treinta y siete y mil quinientos cuarenta y tres remodeló la antigua alcazaba Hispano-Musulmana convirtiéndola en un Palacio Renacentista.

El Ayuntamiento de Sabiote muestra su satisfacción por dichos descubrimientos que pondrán en conocimiento de la Delegación de Cultura. El alcalde, Luis Miguel López ha señalado que “Sabiote vuelve a demostrar que bajo sus piedras duerme la historia de España”.
(Fuente: Ayuntamiento de Sabiote)