22 de octubre de 2021

El programa de voluntariado de Cástulo permitió trabajar con cerámica hallada en el conjunto arqueológico

Dieciséis estudiantes universitarios realizaron el lavado, pesado, documentación fotográfica, catalogación, etiquetado y procesamiento informático de las cerámicas recuperadas por las excavaciones arqueológicas en el conjunto arqueológico de Linares (Jaén) durante 2020 y 2021.

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía apoya la formación práctica de estudiantes del Grado de Arqueología de la Universidad de Jaén a través del programa de voluntariado universitario del Conjunto Arqueológico de Cástulo. Un total de 16 estudiantes han trabajado desde el lunes 4 de octubre hasta el pasado viernes 15, en horario de mañana y tarde, en el Museo Arqueológico de Linares, bajo la supervisión del arqueólogo David Expósito Mangas, contratado por la Delegación Territorial de la Consejería para coordinar esta actividad. Los trabajos han consistido en el lavado, pesado, documentación fotográfica, catalogación, etiquetado y procesamiento informático de las cerámicas recuperadas por las excavaciones arqueológicas durante 2020 y 2021.

El delegado territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Jesús Estrella, y el Vicerrector de Estrategia y Gestión del Cambio de la Universidad de Jaén, Juan Manuel Rosas, han clausurado este programa en el campus de las Lagunillas de la Universidad agradeciendo a los participantes su trabajo. El delegado territorial se ha referido a la colaboración entre la Consejería de Cultura y la UJA como “una alianza estratégica para la recuperación y puesta en valor del patrimonio de la provincia ”.

Jesús Estrella ha destacado la oportunidad que la Consejería ha ofrecido a los participantes de familiarizarse con la diversidad de materiales cerámicos que contiene la larga secuencia de la ciudad de Cástulo, desde la Prehistoria hasta la edad Moderna, consolidando con esta experiencia práctica su formación universitaria”.

Los participantes en el programa han podido conocer el procedimiento seguido en el Conjunto Arqueológico de Cástulo para el inventario y catalogación de las cerámicas arqueológicas. Los trabajos asignados empiezan con la limpieza de los materiales, para seguir después con la clasificación de los millares de fragmentos recuperados, su pesado, documentación fotográfica y asignación a cada uno de un código QR individual, recogido en la correspondiente etiqueta. Este código permite acceder a toda la información de campo y laboratorio asociada a cada uno de los fragmentos, desde las coordenadas de su localización original en un concreto estrato de Cástulo hasta su actual localización en los almacenes del Museo Arqueológico. Este minucioso trabajo de catalogación permite un control y trazabilidad de los materiales que tienen entrada en el Museo y de toda la información relativa a los mismos.

Como resultado de este tratamiento, se conoce la evolución de las tecnologías, las formas de los recipientes y los modos de trabajo de la alfarería a través de un largo periodo de tiempo. Asimismo, sirve para caracterizar cada uno de los estratos excavados en Cástulo por las distintas clases de cerámica que contiene, generando una ingente cantidad de información que requiere un tratamiento estadístico para llegar a proponer un tiempo específico para la formación de cada uno de esos estratos. Por otra parte, el alumnado universitario voluntario ha participado en otra actividad del Conjunto Arqueológico iniciada a principios de septiembre dirigida al voluntariado de personas mayores, procedentes en su mayoría de la Asociación “28 de febrero”.

“Este trabajo realizado codo con codo entre jóvenes y mayores supone una experiencia ejemplar de cooperación intergeneracional y de compromiso activo de la ciudadanía con el conocimiento y conservación de los bienes arqueológicos”, ha subrayado Jesús Estrella.

Documentan un santuario íbero en el yacimiento arqueológico de Santomera (Murcia)

La excavación que realiza la Universidad de Murcia extrae los restos de un poblado ibérico que se originó en el siglo V a. C. y que estuvo habitado hasta su declive en la Segunda Guerra Púnica
Equipo de trabajo en la excavación del yacimiento de Balumba, en Santomera.


El yacimiento de Balumba, en Santomera, esconde muchas incógnitas. Si hace unos meses la Universidad de Murcia se hacía eco del descubrimiento de una torre ibérica de grandes dimensiones por parte del grupo de investigación del doctor en Historia José Ángel Ocharán, esta vez los arqueólogos, entre los que participan alumnos de la UMU, han hallado un santuario con varios utensilios reseñables.

Por ejemplo, pequeñas figuras fabricadas en metal que se utilizaban como ofrendas para las divinidades, una de ellas se trata de un sello que tiene grabado el símbolo esvástico o también llamado tetraskel levógiro, que representaba al sol. Este elemento constata que el lugar era un espacio de culto, ya que se asocia a santuarios y necrópolis desde la prehistoria.

Este objeto se encontró dentro de un agujero en el suelo, tapado con una piedra de molino a modo de tapadera, y junto con otros elementos como accesorios personales, monedas y reproducciones de armas en miniatura, además de un cuenco de entre 15 y 20 cm con hasta 10 cm de profundidad, aplastado pero en buen estado de conservación. Todo esto indica que se trata de una 'favissa' o ofrenda oculta que se llevaban a cabo entre los siglos IV y III antes de Cristo.

También se han encontrado vasos cerámicos con forma de cáliz que serían utilizados para realizar libaciones o lo que es lo mismo, derramar un líquido como ofrenda a una deidad. Con ellos también había cerámica de lujo importada desde Ática, en Grecia y un kylix de imitación ibérica, que consiste en una especie de cáliz más aplanado que se usaba también en las ceremonias rituales.

Este yacimiento de la sierra de Santomera también cumple otra de las características necesarias para ser un espacio de culto y es que tiene orientación oeste, en dirección a la puesta de sol y dispone de un nacimiento de agua.

La cueva, que en un primer momento se catalogó como un taller de metalurgia, dio un giro cuando en las siguientes capas comenzaron a aparecer restos del santuario, lo cual plantea a los expertos el reto de aclarar la vinculación entre el taller y los ritos que también se llevaban a cabo en la cueva. Ya existe un precedente en la Región de Murcia, en el Santuario Rupestre Ibérico de La Nariz, en Moratalla, donde se vincularon las labores plúmbeas a espacios sagrados.
(Fuente: Universidad de Murcia)

21 de octubre de 2021

Más de un centenar de expertos en arqueología subacuática de España e Iberoamérica se dan cita en Cádiz

El programa del congreso abarca trece sesiones temáticas, una mesa redonda, más de 100 comunicaciones y una exposición de una veintena de pósteres.


Más de un centenar de investigadores en el patrimonio subacuático de más de 14 países participan en el I Congreso Iberoamericano de Arqueología Náutica y Subacuática (CIANYS 2021), que se ha inaugurado este miércoles en la Universidad de Cádiz, referencia en este ámbito al impartir el primer máster oficial en Arqueología Náutica y Subacuática en España.

«Es la primera vez que se celebra un encuentro de comunicación en arqueología subacuática en castellano de un gran espacio de conocimiento como es el iberoamericano, con más de 450 millones de hispanohablantes y con problemáticas comunes e historias compartidas, que naturalmente también tienen que ser contadas a través de la arqueología subacuática», subraya Felipe Cerezo, coordinador científico del encuentro.

Con el aula rebosante del Edificio Constitución 1812, antiguo cuartel de La Bomba, Cerezo se felicitaba del éxito de público y de participación que ha suscitado la iniciativa. «Estamos muy satisfechos por la asistencia de investigadores de todo el territorio nacional de diferentes disciplinas y todos ellos muy activos y muy implicados en el conocimiento del patrimonio arqueológico sumergido», señaló.

El programa del congreso, en cuyo comité de honor figuran Xavier Nieto, Manuel Martín-Bueno y Pilar Luna Echegarría, abarca trece sesiones temáticas, una mesa redonda, más de 100 comunicaciones y una exposición de una veintena de pósteres, que tratarán temáticas diversas desde la Prehistoria hasta la actualidad, ahondando tanto en los aspectos más técnicos como en las problemáticas más actuales y en los avances que se están produciendo en la arqueología náutica y subacuática.

El encuentro, que se extenderá hasta el 23 de octubre y cuya coordinación técnica recae en Carlota Pérez Reverte, abarca asimismo, el patrimonio tanto de espacios marítimos como fluviales o portuarios así como en aguas continentales y abordará las tendencias más recientes en el uso de nuevas tecnologías, el estudio del paisaje cultural marítimo y los países sumergidos, así como las estrategias de gestión y difusión de las investigaciones.

En el congreso colaboran un buen número de instituciones nacionales e internacionales dedicadas a la investigación y gestión del patrimonio cultural subacuático como el INAPL-Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Argentina), INAH-Instituto Nacional de Antropología e Historia (México), CIPAC-Centro de Investigaciones del Patrimonio Costero, CURE-Centro Universitario Regional del Este, Universidad de la República (Uruguay), CHAM-Centro de humanidades, Universidade Nova de Lisboa (Portugal); Instituto de Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (Argentina); CONICET – Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Gobierno de España; CSIC- Consejo Superior de Investigaciones Científicas (España); Museu d'Arqueologia de Catalunya (España); ARQMAR – Centro de Investigación en Arqueología Marítima del Pacífico Sur Oriental (Chile); Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, Armada Española – Universidad de Murcia (España); Museo Nacional de Arqueología Náutica y Subacuática, ARQUA (España); Instituto Hidrográfico de la Marina, Armada (España).
(Fuente: ABC / Mónica Arrizabalaga. Foto: Diario Bahía de Cádiz)

16 de agosto de 2021

La campaña en el yacimiento aragonés de Mallén concluye con una muestra de materiales romanos recuperados

La investigación, realizada entre el 5 y el 30 de julio, se ha compartido con el público general en forma de conferencias y de jornada de puertas abiertas
Profesionales y estudiantes realizaron tres sondeos en el yacimiento.

Cuatro semanas ha durado la primera campaña de excavaciones en Mallén, en el yacimiento conocido como El Convento, que ha revelado “niveles de la Edad de Hierro, de época celtibérica, siglo IV a.C., y hasta la época altoimperial romana, siglo II d.C.”, según relata Marta Gómara Miramón, arqueóloga codirectora de esta excavación.

El proyecto ha sido financiado por el Ayuntamiento de Mallén y ha contado con el apoyo del Centro Asociado de Tudela de UNED, lo que le ha convertido en un proyecto de formación en el que han participado 12 alumnos de 5 universidades nacionales.

El equipo de profesionales y estudiantes realizaron tres sondeos en distintos puntos del yacimiento. El primero de ellos se llevó a cabo en la zona en la que se encuentra el peirón de San Antón, propiedad municipal, que nunca había sido objeto de investigación. En palabras del arqueólogo Óscar Bonilla Santander, codirector de la excavación, “va a aportar mucha información sobre las primeras etapas de la ocupación del yacimiento durante la Edad de Hierro”.

Los otros dos sondeos se realizaron en la zona protegida como Bien de Interés Cultural, propiedad de la Diputación General de Aragón. “Debemos solicitar la ampliación de la protección de este sector para que pueda preservarse en buenas condiciones, pues ha revelado niveles desde el siglo IV a.C. y hasta el siglo II d.C.”, comenta Ángel Santos Horneros, arqueólogo y tercer director de las excavaciones.

La última semana de campaña se dedicó a la limpieza, consolidación e inventariado de los materiales recuperados en los tres sondeos. Además, dentro del programa de formación del alumnado, se llevaron a cabo cinco charlas “que se abrieron también al público general como parte del trabajo de transmisión de la investigación y de socialización del patrimonio”, explica Marta Gómara. “En todas ellas, la presencia de vecinos y vecinas de Mallén fue muy significativa, por el interés que el yacimiento genera entre la población”, subrayó.

El pasado sábado 24 de julio se realizó la I Jornada de Puertas Abiertas a la que acudieron 68 personas que visitaron en grupos las excavaciones de la mano del equipo investigador y pudieron ver una muestra de los materiales más significativos en la Casa de Cultura de Mallén.

11 de agosto de 2021

Hallazgo casual en Sevilla de una cabeza tallada de época íbero-turdetana

El pasado 29 de abril, un vecino de la localidad sevillana de El Rubio acudió al Ayuntamiento portando lo que parecía ser una cabeza tallada en piedra de un tamaño similar a una cabeza humana manifestando que se trataba de un hallazgo fortuito mientras paseaba por un paraje situado en el término municipal de la localidad.

Tras ser depositada en el Consistorio, en ese mismo día fue retirada y custodiada por la Guardia Civil de Écija, encargada de transmitir la diligencia a la Fiscalía de Medio Ambiente para su estudio y catalogación. A día de hoy, la pieza se encuentra en el museo arqueológico de Sevilla a la espera de ser verificada.

Aunque el hallazgo no ha podido ser aún datado ni verificado, todo apunta a que se trata de una escultura íbera-turdetana. Esta cultura estuvo asentada en la Península Ibérica entre el siglo VI a. C. y el siglo I a. C.; un gran número de hallazgos íberos, como la figura de Leona Íbera encontrada en una finca de La Rambla, proceden de la Campiña Sur Cordobesa. En el caso de verificarse, se trataría de un importante descubrimiento para el municipio y toda la Sierra Sur Sevillana.

Anticipando la posibilidad de que la pieza pudiera tener valor arqueológico, el Ayuntamiento de El Rubio ha solicitado la autorización para su conservación y custodia a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico.

La Beca Municipal de Arqueología cataloga más de 400 piezas de 46 excavaciones de Valencia

Revisión de piezas al microscopio
en las instalaciones del SIAM de Valencia.
La beca municipal de arqueología 2020 del Ayuntamiento de Valencia, que se ha convocado por primera vez después de 12 años y ha finalizado este mes de julio, ha permitido analizar más de 400 objetos hechos con materias duras animales, es decir, huesos, astas, cuernos, marfiles y caparazones de tortuga, procedentes de 46 excavaciones de la ciudad.

Más de la mitad de los restos, 251, proceden de la época romana, fundamentalmente agujas de coser, alfileres para el cabello o instrumentos para escribir sobre tablillas de cera. De la época islámica sobresalen piezas de los siglos VIII y XIII, como escápulas de bóvidos con alfabetos empleadas para el aprendizaje de la escritura árabe, flautas realizadas sobre huesos de aves rapaces o metatarsos de bovinos utilizados como yunques para afilar instrumentos metálicos. La edil de Patrimonio y Recursos Culturales, Glòria Tello, cree que los resultados de esta investigación han permitido poner en valor este tipo de hallazgos, olvidados en las cajas de restos de las intervenciones arqueológicas, y redescubrir matices de la historia.

De las más de 400 piezas analizadas gracias a la beca municipal de arqueología, 146 provienen de la Almoina, el proyecto que mayor número de materiales ha proporcionado, de cronologías romanas, visigodas e islámicas.

7 de agosto de 2021

Porcuna excavará en otoño su anfiteatro romano, uno de los mayores de España

La exhumación del anfiteatro romano de Obulco, construido en el siglo I antes de Cristo, comenzará el próximo otoño y concluirá, según las previsiones oficiales, en 2023. Sacar a la luz el coliseo, cuyo aforo es aproximadamente de 25.000 espectadores, es preceptivo para que el Ayuntamiento del municipio jiennense de Porcuna pida la declaración de Patrimonio de la Humanidad y el hermanamiento con Roma.
Ciudad romana de Obulco, en Porcuna (Jaén). FOTO: ABC

El anfiteatro será el monumento más relevante de Obulco, distinción que ahora ostenta la cisterna de La Calderona, la más importante de la Península Ibérica. Además, Porcuna cuenta con la ciudad romana y con 30.000 piezas de la época, hallazgos que la convierten, en opinión de su alcalde, Miguel Moreno, en uno de los principales yacimientos arqueológicos de Europa.

Las catas realizadas en el marco del proyecto de recuperación del anfiteatro de esta ciudad mimada por Julio César revelan la solidez de los muros y contrafuertes, lo que según los técnicos indica que la parte enterrada se encuentra en buen estado. A lo que ayuda la calidad de la piedra natural de las canteras de Porcuna que fue extraída para su construcción.

El Ayuntamiento lleva a cabo la restauración de la antigua iglesia de Santa Ana, ubicada en las proximidades de la cisterna y de la ciudad romana, para ubicar en ella el centro de recepción de visitantes de Obulco, un proyecto pertinente, dado que la Administración local pretende convertir al municipio en uno de los mayores destinos turísticos culturales de Andalucía.

Para conseguirlo, el Ayuntamiento simultanea la labor en el patrimonio. Así, la restauración de la antigua iglesia de Santa Ana se encuentra al 80 %, en tanto que en marzo comenzó el proyecto de consolidación de la cisterna de La Calderona, monumento que el alcalde califica de excepcional y que es el mejor conservado de la «gigantesca ciudad de Obulco».

Los trabajos para su puesta en valor se han iniciado con la excavación arqueológica de las áreas que ocuparán el edificio de recepción y el túnel, a través del cual los visitantes accederán a la cisterna por el camino de San Marcos. Está obra está coordinadas por el grupo de arqueólogos e investigadores de la historia de Porcuna y es realizada por la empresa Tragsa.

La rehabilitación de la cisterna se enmarca en el plan de recuperación del patrimonio histórico que desarrolla el Ayuntamiento desde hace más de una década, patente en las carnicerías municipales, en las galerías del pósito de Carlos IV, en una fachada del anfiteatro romano y en la Iglesia de Santa Ana.

La Junta analiza los daños causados al yacimiento de la Viñuela, en Almedinilla (Córdoba)


Arqueólogos de la Junta de Andalucía ya se han personado en el yacimiento arqueológico de La Viñuela, ubicado en el término municipal de Almedinilla y fechado en el siglo I antes de Cristo, para hacer un primer análisis de los daños y estudiar “cómo dar solución a lo causado, si se puede hacer desde el Ayuntamiento o actuaría la Junta”.


Así lo han confirmado a Europa Press fuentes del Gobierno regional, que han apuntado que al tratarse de daños sobre el patrimonio, la Junta de Andalucía es parte en la investigación y elaborará un informe sobre el yacimiento que facilitará a la Guardia Civil, todo ello tras “activar el protocolo común ante un daño como éste”.

Al respecto, la Benemérita ha abierto una investigación por la denuncia del director del Museo Arqueológico de Almedinilla y arqueólogo municipal, Ignacio Muñiz Jaén, por la destrucción del yacimiento situado en la Subbética con el objetivo de plantar olivos en la zona.

El martes se personó Muñiz en el enclave tras recibir el aviso de un vecino por unos movimientos de tierra que, supuestamente “sin permiso municipal”, se habían llevado a cabo en los últimos meses y que podían haber afectado a dicho yacimiento, catalogado en su día desde el propio Museo Histórico de Almedinilla como recinto fortificado de época ibérica.

Según indica el arqueólogo municipal, se trata de un recinto amurallado, “algo diferente a los documentados en la comarca”, dado que tiene forma rectangular -20 metros de anchura y 75 metros de longitud-, creando un espacio interno de 1.250 metros cuadrados. Situado en una cota a 900 metros de altitud, se ubica en el farallón rocoso que queda en lo alto de la cortijada de La Viñuela y su ermita, estando su cara sur defendida por un profundo corte en la roca caliza natural.

En este sentido, Muñiz señala que “aunque esta cara tiene restos de la fortificación, en la cara norte se conserva un alzado visible de dos metros de altura y 75 metros de longitud con una edilicia de sillarejo sobre piedras de carácter más ciclópeo”.

Una vez en el yacimiento, el arqueólogo comprobó que el muro principal del recinto, el de la cara norte, había quedado “totalmente arrasado con máquinas pesadas para, tan sólo, plantar una docena de olivos”, indicando que una serie de majanos con las piedras del muro desgajado, algunas ciclópeas, habían quedado esparcidas por la finca, “como huella de la destrucción y el expolio, así como fragmentos cerámicos ibéricos tardíos pertenecientes a ánforas ibero-púnicas, cuencos y lebrillos”.

Un yacimiento estudiado por la Universidad
Tras ello, se ha cursado la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil y el servicio del Seprona y se ha comunicado a la Consejería de Cultura de la Junta, a la que se ha solicitado “una intervención arqueológica de urgencia en el yacimiento que permita documentar lo que haya quedado indemne”.

El yacimiento era estudiado desde el Museo Histórico de Almedinilla y la Universidad de Granada (UGR), habiéndose realizado en febrero de 2021 las planimetrías para próximamente ser comunicados los resultados a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. No obstante, era conocido por la vecindad y se habían publicado diferentes noticias al respecto.

En este sentido, Muñiz apunta que este yacimiento “al ser una fortificación emergente y visible entra dentro de la máxima protección que la Ley de Patrimonio de Andalucía establece para todo tipo de fortificaciones, protegidas en su totalidad como Bien de Interés Cultural por la Ley 14/2007, 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía”.

Así, precisa que el artículo 4 de la citada Ley dice que los ayuntamientos “tienen el deber de colaborar activamente con los organismos competentes en la protección, conservación, fomento y difusión del patrimonio histórico que radiquen en su término municipal, así como realzar y dar a conocer el valor cultural de los mismos, adoptando en caso de urgencia, las medidas cautelares necesarias para salvaguardar los bienes”.

Recuerda igualmente que el artículo 14 de dicha Ley, en referencia a los propietarios, titulares y poseedores, según el cual “tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos, además de permitir la visita pública gratuita, al menos cuatro días al mes”.

También, en su disposición adicional tercera, la normativa recoge que “quedan inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz los Bienes de Interés Cultural declarados conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español ubicados en Andalucía”. Disposición con la que todos los vestigios defensivos situados en territorio andaluz “se inscriben como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General Andaluz”.

La restitución supondría unos 500.000 euros
De esta manera, destaca que todos los “vestigios defensivos” pasan a ser de competencia exclusiva de la Junta de Andalucía -Consejería de Cultura- y quedan inscritos como Bien de Interés Cultural (BIC) en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, protegidos por tanto en su totalidad, “tanto las partes conservadas como las que puedan aparecer en las excavaciones arqueológicas, considerándose una infracción muy grave y un delito penal su destrucción”, asevera Muñiz.

Además, afirma que, “si bien el daño está más que hecho, es de esperar que una pronta intervención arqueológica de urgencia pueda documentar lo no expoliado, así como plantear la restitución del muro norte conforme a las planimetrías realizadas, cuyo coste ascendería a una cantidad cercana a 500.000 euros”.