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30 de septiembre de 2020

Documentan la existencia de un segundo santuario en el yacimiento de Torreparedones

El hallazgo de siete exvotos de caballos del Siglo I d.C. fueron fundamentales para determinar su emplazamiento. Es la primera vez que se documentan dos santuarios diferentes en una misma ciudad que también podrían ser utilizados al mismo tiempo
Javier Vacas y José Antonio Morena muestran los exvotos hallados. FOTO: M.BAENA

El parque arqueológico de Torreparedones, en Baena (Córdoba), sigue arrojando luz sobre numerosos vestigios que demuestran la gran importancia que debió tener esta riquísima ciudad romana. El último ejemplo es el descubrimiento de varios exvotos que confirman la existencia de un segundo santuario.El arqueólogo municipal José Antonio Morena informó de la “sorpresa que supuso el descubrimiento de siete exvotos de piedra zoomorfos que representan caballos, en un contexto que se puede fechar en el siglo I d.C. y que deben estar vinculados a un santuario que estaría dedicado a una deidad protectora de dicho animal ”.


EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA
En este sentido, Morena subrayó que “es algo realmente excepcional porque es la primera vez que se reconocen dos santuarios diferentes en una misma ciudad que también podrían ser utilizados al mismo tiempo” y detalló que es Ubicado a solo 500 metros del otro santuario ya 300 metros de la puerta este.Este descubrimiento se produjo recientemente durante los movimientos clandestinos de terrenos realizados en los terrenos de la necrópolis romana ubicada junto al centro de visitantes de Torreparedones, aunque fuera de la propiedad municipal. Tras el encuentro, se llevó a cabo una excavación arqueológica para documentar una serie de posibles estructuras de presunto entierro.

ENTERRAMIENTOS
El arqueólogo municipal también informó que “la excavación se limitó exclusivamente a documentar varios restos ubicados en tres sectores diferentes, habiéndose detectado en dos de ellos varias tumbas, un individuo consistente en una urna de piedra caliza que fue enterrada en un gran piedra calcarenita cantera, pero que no conservó la portada y fue saqueada, aunque fue extraída y estará expuesta en el museo histórico municipal ”.
Asimismo, Morena explicó que “el otro es un sepulcro colectivo, tipo familiar, semi-hipogeo (subterráneo), aunque parcialmente destruido y saqueado en la antigüedad, con alteraciones más recientes”. En esta zona sólo se han recogido restos muy fragmentados de urnas de piedra y una tapa de cuenco de otra urna de cerámica.

En opinión del arqueólogo, “es un entierro muy interesante desde el punto de vista de su tipología, ya que es el tercer caso de este tipo que se documenta en Torreparedones, y se podría decir que es exclusiva de esta ciudad ”, al tiempo que destaca que“ Está construida con una fábrica de opus quadratum y su singularidad está marcada por una repisa de piedra moldeada que cruza la cámara funeraria y sobre la que se colocarían las urnas y los objetos funerarios. ”

Finalmente, apuntó que “en el último sector estaba previsto detectar otra tumba porque ya en 2011 se descubrió una inscripción funeraria romana de un matrimonio, sin embargo, no había rastro de restos humanos ( enterrado o incinerado) es posible que la lápida no esté in situ ”.

Por otro lado, el asesor de cultura, Javier Vacas, aclaró que “Torreparedones sigue sorprendiéndonos con descubrimientos de gran interés” e insistió en que “tenemos una gran riqueza descubierta y no descubierta, por tanto, debemos seguir trabajando en esta ciudad romana ”.

Reconocido el terreno y comunicado el asunto a la Delegación Provincial de Cultura, apareció el inspector arqueológico Alejandro Ibáñez, quien indicó la conveniencia y necesidad de realizar una excavación. Por ello, y con el permiso del propietario, el arqueólogo municipal presentó el proyecto de actividad arqueológica relevante que fue atendido y autorizado con urgencia el 17 de septiembre.
(Fuente: Diario Baena)

23 de septiembre de 2020

Las excavaciones en Ategua sacan a la luz las termas y una panadería

Los materiales encontrados en estos dos establecimientos indican que fueron abandonados hacia finales del siglo I o comienzos del siglo II d.C. La intervención en la ciudad romana de Ategua, está financiada con 375.000 euros por la Junta de Andalucía, abarcará cinco años y la llevará a cabo la Universidad de Córdoba

La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, ha visitado el enclave arqueológico de Ategua, en Córdoba, para conocer las conclusiones de las últimas actuaciones realizadas en el yacimiento, en concreto la prospección geofísica y las excavaciones en el conjunto termal, las primeras que se realizan en el yacimiento desde 2004.

Patricia del Pozo ha destacado que «estas intervenciones han permitido constatar la enorme riqueza arqueológica del sitio, dado que se ha podido identificar la trama urbana en época romana, al tiempo que se ha sacado a la luz una de las dependencias de las termas, posiblemente la entrada, y una panadería de la que se conserva el apoyo para el molino, la mesa de trabajo y el horno».

TRAMA URBANA
Así, la prospección geofísica del enclave ha permitido identificar la trama urbana del sitio en época romana, compuesta por 76 calles, la mayor parte de ellas en dirección Norte-Sur y Este-Oeste, agrupadas en 59 manzanas urbanísticas, donde predominan las viviendas particulares, pero también edificios que necesitarían ser excavados para precisar su interpretación y su cronología.

Con estos resultados, la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico promovió la excavación en un espacio interpretado como unas termas donde se había actuado desde comienzos los años ochenta. La prospección documentó una serie de estructuras que podrían pertenecer a un conjunto termal ubicado en las calles más importantes de la ciudad romana: el cardo y el decumano máximo.

TERMAS Y PANADERIA
La excavación ha conseguido completar una de las habitaciones de las termas, probablemente la entrada que estaba embellecida por un muro decorado con columnas adosadas, de piedra estucada, de la que se conservan las bases y parte de su arranque. Este recinto daría acceso, por un lado, al vestuario (apodyterium) y, por otro, a la primera sala de baños, la de agua fría (frigidarium).

El corte abierto ha ratificado también la existencia en las inmediaciones de una panadería, de la que se conserva perfectamente el apoyo para el molino, para la mesa de trabajo y el horno, así como los muros de la fachada sur, donde estaba la puerta de acceso, y oeste, donde se ha constatado la presencia de una ventana. También se ha localizado otro establecimiento, pendiente de determinar su uso.

Los materiales encontrados en estos dos establecimientos indican que fueron abandonados hacia finales del siglo I o comienzos del siglo II d.C. Tras esta salida, esta zona nunca más volvió a ser utilizada como espacio urbano, si bien una de las habitaciones del conjunto termal pudo ser usada, de forma precaria, como corral. Por último, el corte realizado en la zona en la que la prospección indicaba la ausencia de estructuras confirmaría este espacio como el foro de la ciudad romana.

ARQUEÓLOGOS Y ESPECIALISTAS
Estas actuaciones han contado con la participación no solo de arqueólogos de acreditada experiencia en excavaciones sino, además, de especialistas en campos específicos de la arqueología: decoración arquitectónica, materiales cerámicos medievales y romanos, fauna, semillas, pólenes, monedas…Así, han participado investigadores adscritos a las universidades de Córdoba, Jaén, la Autónoma de Barcelona, la Autónoma de Madrid y el Instituto Geológico y Minero Español.

«A la vista de los resultados, vamos a continuar con las excavaciones y estamos trabajando para dotar al enclave de un programa habitual de visitas guiadas», ha indicado la consejera Patricia del Pozo, quien ha estado acompañada por la secretaria general de Patrimonio Cultural, Macarena O’Neill, y la delegada territorial de Fomento, Cultura y Patrimonio Histórico, Cristina Casanueva.

En esta línea, la Consejería de Cultura va a actuar de manera inminente con un proyecto de investigación alrededor de un edificio de planta semicircular, muy llamativo a la luz de los resultados de la prospección geofísica, que podría tratarse de un espacio de uso público para espectáculos. La intervención, financiada con 375.000 euros por la Junta de Andalucía, abarca cinco años y la llevará a cabo la Universidad de Córdoba.

11 de septiembre de 2020

Valenzuela impulsa la primera excavación científica en Cerro Boyero

Cerro Boyero es una de las grandes ciudades del primer milenio antes de Cristo en la Península Ibérica. Con sus casi 20 hectáreas de núcleo fortificado constituye una de las tres primeras ciudades antiguas de la provincia de Córdoba, junto al viejo núcleo prerromano de la propia Córdoba en la Colina de los Quemados y a Ategua.

El Ayuntamiento de Valenzuela (Córdoba) está llevando a cabo, desde hace varias semanas, la primera intervención arqueológica científica dentro del área urbana de la imponente ciudad prehistórica y protohistórica de Cerro Boyero de esta localidad.

Así lo ha indicado el Consistorio de Valenzuela en una nota en la que ha detallado que el alcalde, Antonio Pedregosa, y el concejal de Cultura de este Ayuntamiento, Ildefonso Ruiz Sabariego, han mostrado su satisfacción por ver cumplido un proyecto en el que llevan trabajando desde hace años, y al mismo tiempo han querido agradecer la colaboración altruista de los propietarios de los terrenos.

“Esta actuación partió de la necesidad de limpieza y restauración de una antigua cisterna a bagnarola que se hallaba parcialmente a la vista desde hace varias décadas, en malas condiciones de conservación y en abierto proceso de deterioro, y se ha materializado en un proyecto aprobado por la Consejería de Cultura a través de su Delegación Territorial en Córdoba”, ha afirmado el alcalde.

Cerro Boyero es una de las grandes ciudades (poleis) del primer milenio antes de Cristo en la Península Ibérica. Con sus casi 20 hectáreas de núcleo fortificado constituye una de las tres primeras ciudades antiguas de la provincia de Córdoba, junto al viejo núcleo prerromano de la propia Córdoba en la Colina de los Quemados, y a Ategua.

Todas ellas (y algunas más) importantes núcleos urbanos dentro del denso territorio de la civilización prehistórica y protohistórica de la Campiña del Medio Guadalquivir, que en su fase final (ss. V-I a.C.) formaba parte de la Turdetania y era territorio central del pueblo de los Túrdulos.

El Ayuntamiento de Valenzuela lleva más de una década demostrando su compromiso con el patrimonio histórico local con diferentes actividades, como la publicación en 2015 de un remarcable libro de Historia de Valenzuela. También y en colaboración con otras administraciones, especialmente la Consejería de Cultura, han impulsado la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del yacimiento de Cerro Boyero, aprobada en 2018.

“En esta colaboración queremos reconocer la implicación atenta y favorable el veterano arqueólogo de la Delegación de Cultura de Córdoba, Alejandro Ibáñez al que siempre estaremos agradecidos”, ha puesto de manifiesto Antonio Pedregosa.

EXCAVACIÓN
Actualmente se está realizando la excavación arqueológica sobre un espacio de unos cien metros cuadrados con el objetivo de recuperar este elemento patrimonial y estudiar el área de las murallas meridionales del asentamiento, en la que se ubica la cisterna.

Hasta el momento están apareciendo numerosos restos de muros domésticos y de posibles fortificaciones, todavía en estudio, con materiales asociados, que van desde el Calcolítico (tercer milenio a.C.) hasta el final de la República Romana, en el siglo primero antes de Cristo, que es cuando parece que se abandona casi por completo la ciudad.

El equipo científico arqueológico lo componen varios historiadores y arqueólogos del grupo de investigación ‘Arqvipo’, especialmente Pablo Casado, Rafael Saco, Ildefonso Martínez y Violeta Solís, siendo el director de la excavación en esta ocasión el historiador y arqueólogo de Porcuna, Fernando Enrique Salas Herrera.

En el resultado de esta actividad, aún en ejecución, se pretenden unir la investigación científica, conservación y restauración del patrimonio, con la socialización de un espacio patrimonial, con el fin de adecuar este espacio para su visita.

“En el futuro, cuando los hallazgos se puedan mostrar al público, este yacimiento será un pequeño botón de muestra del potencial arqueológico de la antigua ciudad, y servirá de punto de partida para continuar con futuras intervenciones que se sumen a ella, aportando un granito de arena más al patrimonio histórico y cultural de los vinagorros, de los cordobeses y de la humanidad”, ha apostillado el alcalde.

24 de agosto de 2020

Concluye la restauración de la torre de la iglesia de San Nicolás en Córdoba

Las obras de restauración en el campanario certifican que no fue construída sobre los restos de un alminar islámico
La torre de la iglesia San Nicolás de Córdoba tras las obras de restauración / LAURA MARTÍN
La torre del campanario de la iglesia de San Nicolás de la Villa no fue construida sobre los restos de un alminar. Esta es una de las conclusiones a la que ha llegado el equipo, liderado por el arqueólogo Francisco Javier Peña, encargado de la supervisión de las obras de restauración en el campanario de la iglesia.

La torre ya luce despejada en todo su esplendor tras un año en obras por el desprendimiento de parte del enfoscado de la fachada por el temporal de viento que se registró en marzo del año 2018 en Córdoba, hecho que obligó a la parroquia a mantener la estructura entre andamios desde agosto del 2019.

Hace unos días, finalmente, fue develada por completo la fachada de la iglesia y su torre, que sufrió un proceso de restauración siguiendo los criterios en materia de conservación del patrimonio histórico y tras la aprobación del proyecto de limpieza, conservación y mantenimiento del segundo cuerpo y cornisa superior de ladrillo del campanario, promovido por el Obispado de la Diócesis de Córdoba.

La torre, que tras la restauración ha sido calificada por algunos feligreses como "esbelta y señorial", tiene unos 30 metros de altura y fue intervenida por los arquitectos Felipe Romero y José Enrique Crespo, el arqueólogo Francisco Javier Peña y la conservadora y restauradora de obras de arte, Ana Infante de la Torre.

En principio solo se iba a intervenir en el cuerpo de campanas, tras el desprendimiento, "pero para llegar al sitio había que instalar todo el andamiaje y se ha aprovechado para revisar toda la ornamentación, que estaba en un estado lamentable", según comenta el responsable de Patrimonio de la parroquia, José Salamanca.

Esta intervención supuso el estudio y descubrimiento de varios hechos históricos. Uno de los principales objetivos marcados por el equipo del arqueólogo fue comprobar si la torre se asentaba sobre un antiguo alminar islámico y, según ha asegurado a el Día, "no hemos encontrado restos de muros de edificios islámicos, la torre no se asienta sobre ninguna estructura previa de origen islámico, la estructura es totalmente cristiana, construida en el siglo XV por Gonzalo Rodríguez".

Sin embargo, en el interior se han descubierto algunos muros que "podrían indicar que hubo un alminar y una mezquita, pero las reformas que se hicieron desde la conquista cristiana han borrado cualquier indicio del edificio". Aún así, Peña explica que en las primeras décadas del siglo XV, la torre se construye siguiendo el patrón de un posible edificio previo, pero "no se ha documentado ningún resto de alminar". En definitiva, según el arqueólogo "la torre se adosa a la iglesia, y es totalmente cristiana".

Según recuerda Peña, en la estructura no se hacía una intervención de este tipo más o menos desde el año 1755, cuando se reconstruyó la parte superior del campanario en ladrillo tras el terremoto de Lisboa y de 1799, cuando se macizó la parte superior y se ensanchó el balcón para que los campaneros pudieran tocar las campanas.

Durante la intervención también han podido confirmar que Gonzalo Rodríguez es, efectivamente, el constructor de la obra. Peña explica que han encontrado dos inscripciones, una de ellas en una de las tejas superiores, que hace referencia al padre de Hernán Ruiz I, de quien, por varios autores, ya se presumía que era el constructor de la torre. "Este es el azulejo que adobó Gonzalo Rodríguez", reza la pieza, con lo cual "está diciendo que es él el maestro cantero de la obra".

Las piezas exteriores de la torre de San Nicolás también han sufrido un proceso de limpieza y restauración y la policromía de las piezas fue otro descubrimiento sorprendente para los técnicos. Las figuras alegóricas, el escudo Íñigo Manrique, las letras de Obediencia y Paciencia y la lápida ahora relucen sus colores al resplandor del sol de Córdoba. "Esto nos da una imagen de que la torre tenía una policromía en sus elementos más significativos, con un contraste cromático bastante importante".

También se han podido salvar a tiempo muchos elementos que estaban sueltos y constituyen parte del patrimonio histórico de la capilla. "El objetivo era mantener los elementos que estaban muy deteriorados y que eran un peligro para la vía pública", ha finalizado Peña.

El estudio todavía está en proceso, junto al informe técnico arqueológico destinado a la Administración que comprende incluso un modelado en 3D de cómo lucía la torre antiguamente, estudios previos y detalles de todo lo intervenido por la conservadora y restauradora de obras de arte Ana Infante de la Torre.

Pero estos arreglos no se han terminado de pagar, el presupuesto asciende los 200.000 euros y está siendo pagado totalmente por la feligresía de San Nicolás, según afirma el el responsable de Patrimonio, José Salamanca. "Ha sido un buen trabajo, una restauración completa para transmitir el patrimonio que tenemos, había zonas que de lejos no podíamos apreciar el deterioro que tenían, pero pudimos intervenir a tiempo", ha asegurado.

El párroco de San Nicolás, Antonio Evans, también ha expresado su alegría tras ver las obras finalizadas, que constituyen historia, cultura, arte y presente de cordobeses y visitantes que tienen la dicha de conocer la parroquia.

25 de mayo de 2020

La Junta aprueba el estudio arqueológico del talud del castillo de Castro del Río

El estudio arqueológico en el talud nororiental de la fortaleza cordobesa tendrá un presupuesto de 75.229 euros y supondrá el paso previo a la recuperación del trazado de la muralla.
Castillo de Castro del Río.
La Comisión Provincial de Patrimonio de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, presidida por la delegada de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico, Cristina Casanueva, ha aprobado el proyecto para la consolidación del talud del Castillo de Castro del Río solo en cuanto al estudio arqueológico del talud y a la consolidación de los elementos del recinto amurallado.

Para continuar con las actuaciones sobre el castillo que ha acometido en los últimos años el Ayuntamiento de Castro del Río, se plantea ahora una intervención en el ángulo nororiental del recinto norte. Se trataría de llevar a cabo un trabajo de consolidación sobre el talud recayente a la calle Coso, ya que las estructuras defensivas prácticamente han desaparecido en superficie.

La intervención que ahora se proyecta contempla el reforzamiento del muro de contención existente en la calle Coso y el estudio arqueológico del talud, con el fin de analizar las estructuras enterradas. El proyecto conlleva a su vez la consolidación de los restos de muralla conservados y reducir los empujes del terreno. La cota máxima estimada de investigación arqueológica está entre -1,50 y -2,00 metros y cuenta con un presupuesto general de 75.229,32 euros.

La Comisión de Patrimonio considera plenamente justificada la decisión de realizar una intervención arqueológica en el talud con el doble objetivo de rebajar el nivel de tierras susceptibles de deslizamiento e investigar los restos del recinto amurallado y otros vestigios de interés. En función de los resultados de esta investigación, según la comisión, podría abordarse la recuperación del trazado de la muralla, tanto para mejorar la legibilidad del recinto como para ayudar a la contención de tierras del talud. La autorización del nuevo muro de contención queda pospuesta hasta que se ejecute la citada intervención arqueológica.


FORTALEZA DE LOS SIGLOS XIII y XV
El Castillo y recinto amurallado de Castro del Río tienen la consideración de Bien de Interés, están inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz y tienen un entorno de protección constituido por las parcelas y espacios que los circundan hasta 50 metros en suelo urbano.

El castillo ocupa un promontorio en el borde este del antiguo recinto de la Villa, en la parte más alta de la población, y en el extremo oriental del recinto amurallado, flanqueando una de las puertas de la población (Puerta de Martos). Se trata de una fortaleza construida en su mayor parte entre los siglos XIII y XV, en parte sobre una anterior alcazaba islámica.

Se encontraba cercado por edificaciones; a finales del siglo pasado se demolieron las del oeste, resultando junto con la plaza de San Rafael un amplio espacio libre para el acercamiento al monumento. La calle Coso (que continúa en la Cuesta de Martos) corresponde al acceso a una de las puertas del recinto de la Villa, hoy desaparecida. La trama urbana del entorno se construye mayoritariamente con viviendas de construcción tradicional popular –en parte renovadas- de dos y tres plantas de altura.

El conjunto del actual castillo se compone de un cuadrilátero con torres en las esquinas, que alberga un patio de armas, de 25 por 20 metros aproximadamente. Al norte se desarrolla otro recinto o barbacana que no presenta restos de torreones y parece ser una ampliación posterior. En general, la fortaleza presenta un aparejo formado por mampostería en la base y tapial en la parte superior, a veces reforzado con ladrillo.

16 de abril de 2020

Un recorrido por Medina Azahara desde el salón de casa

El conjunto arqueológico pone en marcha un proyecto para visitar y sus ricos detalles desde Internet
El Conjunto Arqueológico de Medina Azahara invita a las familias a conocer su riqueza patrimonial a través del proyecto #EnCasaConMedina. Una puerta en el confinamiento que se abre hacia la ciudad brillante en el tiempo en que permanece cerrada a las visitas por las medidas adoptadas para frenar la expansión del coronavirus..

El yacimiento, Patrimonio de la Humanidad, ofrece un conjunto de materiales 
para dialogar con su historia y su belleza. Conocer la ciudad palatina es imprescindible para todos aquellos interesados en el legado hispanomusulmán en la ciudad de Córdoba y Al-Ándalus. Su historia comienza con Abderramán III y su decisión de construir una ciudad a las afueras de Córdoba, entre los años 936 y 976.

Para adentrarse en la ciudad ideal que el califa soñó para su amada Azahara -según la leyenda-, existe la posibilidad de realizar una visita virtual a través de su página web, que recorre estancias como las caballerizas, el mirador, la casa Ya’Far II o su mezquita. Sus 113 hectáreas de superficie amurallada con vistas en 360º. Esta forma de visitarlo también permite avanzar según el espectador lo desee para ir descubriendo este conjunto, que acogió en su momento de gloria, durante el siglo X, labores tanto administrativas como residenciales del califato.

Para completar el proyecto #EnCasaConMedina, sus perfiles oficiales en redes sociales difundirán publicaciones con contenidos en diferentes formatos para conocer desde otras perspectivas la ciudad, que tuvo una vida relativamente breve ya que entre 1010 y 1013 comenzó su destrucción. Si bien, su riqueza es inversamente proporcional a su corta historia. El califa quería mostrar al mundo la superioridad de la dinastía Omeya y proyectó su deseo en esa ciudad a los pies de Sierra Morena, justo donde la montaña penetra en el valle del Guadalquivir.

El primero de los recursos compartidos ha sido una recreación virtual del conjunto arqueológico en su época de esplendor. Un vídeo que, tras una extensa investigación, muestra el emplazamiento desde los ojos de las embajadas que visitaban la ciudad brillante: Medina Azahara era el más hermoso ejemplo de esplendor de al-andalus. Una recreación de la vida es la ciudad califal, en la que se pueden apreciar sus habitantes, sus espacios, la belleza de su paisaje y la monumentalidad de su arquitectura.

En otras publicaciones, se invita a profundizar en la construcción y las costumbres que aquella época, a través de los restos que se conservan en el emplazamiento, que es el mayor yacimiento arqueológico de España. Se pregunta, por ejemplo, qué es «Dar al-Mulk», un ataifor, un alquerque o una arqueta, y los interrogantes se resuelven con explicaciones que llevan a valorar piezas singulares que hoy se conservan. Toda la información se acompaña de fotografías y en algunos casos de videos y se apoya en publicaciones realizadas en base a investigaciones arqueológicas y de historia que también se pueden consultar. Se trata de una divulgación valiosa que hará mirar a Medina Azahara con otros ojos cuando se pueda salir de casa.

27 de enero de 2020

Un poblado de hace 5.000 años en pleno casco urbano de Córdoba

La excavación bajo el hospital de La Arruzafa encuentra los cuerpos de cuatro personas que vivieron en el cuarto milenio antes de Cristo, la evidencia más antigua de la presencia humana en la Edad del Cobre en Córdoba.  El estudio contradice la tesis de que el origen de los asentamientos humanos de la ciudad están en la Colina de los Quemados
Fosa común con los restos de los cuatro individuos de hace 5.000 años. FOTO: RAFAEL MARTÍNEZ 
Desde hace décadas, la tesis académica y la más popular señala que los primeros poblados se asentaron en la zona que hoy ocupa el casco urbano de Córdoba sobre la Colina de los Quemados, en lo que hoy es el parque Cruz Conde, entre el final del Neolítico y los inicios de la Edad del Cobre. Sin embargo, hay pocas evidencias arqueológicas que señalen que aquel antiguo poblado fue el primer asentamiento cordobés. Ahora, un descubrimiento arqueológico revolucionario, señala lo contrario. Bajo lo que hoy es casco urbano de Córdoba han aparecido indicios de que el suelo de lo que hoy es la ciudad ya tenía presencia humana hace 5.000 años, en plena Edad del Bronce.

Una investigación de la Universidad de Granada en colaboración con Arqueoqurtuba desarrollada desde el año 2014 en la zona de ampliación del hospital de La Arruzafa ha descubierto una fosa común en la que han aparecido los cadáveres de cuatro personas: dos niños, un adolescente y un adulto. Los investigadores saben qué dieta seguían, sus edades, que eran agricultores y que vivieron en algún momento del siglo XXXI antes de Cristo, hace la barbaridad de 5.100 años, en lo que parece ser un poblado que se localizaba en el glacis de El Brillante, una zona entre dos arroyos, protegida naturalmente y con una tierra muy rica para los cultivos que ya se estaban desarrollando. Pero lo más revolucionario es que es el asentamiento humano más antiguo que se conoce en pleno casco urbano de Córdoba. O los primeros cordobeses de los que se tiene noticia.

La investigación ha sido desarrollada por Rafael M. Martínez Sánchez, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada; Rafael Clapés Salmoral, arqueólogo autónomo: Luis Rey Tovar Acedo, de Arqueoqurtuba: Fátima Castillo Pérez de Siles, de Arqueoantropología: Inmaculada López Flores, del de Prehistòria, Arqueologia i Hª Antiga, Universitat de València; Antonio Morgado-Rodríguez, de la Universidad de Granada; Guillem Pérez Jordà, de la Universidad de Valencia: Leonor Peña-Chocarro, del Instituto de Historia; y Úrsula Tejedor García, de Arqueoantropología.

Rafael Martínez, uno de los mayores expertos en Prehistoria en Córdoba, señala que “probablemente si se excava cerca habrá más estructuras, un poblado calcolítico más extenso”. Martínez explica además que este hallazgo reformula ese concepto “prístino” de que hubo un poblado en la Colina de los Quemados, el de la antigua Córdoba, que en el siglo III antes de Cristo observaron los romanos, lo conquistaron y asimilaron en la ciudad actual.

Al contrario, este hallazgo, y otros recientes, evidencia que durante la Edad del Cobre el Valle del Guadalquivir tenía una “gran densidad de población”, configurada en una especie de “Vía Láctea” de muchos poblados cercanos que se aprovechaban de los recursos naturales que ofrece la zona, como las propias vegas del Guadalquivir y desde luego la zona de huertas y tierras para el cultivo de cereal de los alrededores.

“La Arruzafa se relacionaría con el aprovechamiento del glacis del Brillante y de parte de las tierras que con el tiempo se convertirían en las productivas huertas del alfoz de la ciudad de Córdoba”, abunda Martínez. El estudio ha sido publicado esta semana en el International Journal of Osteoarchaeology. Próximamente se publicará otro en la revista Antiqvitas, con los detalles de la excavación. “Los restos de la Arruzafa constituirían las estructuras constructivas de mayor antigüedad detectadas hasta el momento en el casco urbano de la ciudad, no conociendo hasta el momento materiales anteriores al III milenio en la Colina de los Quemados. La Arruzafa, pues, arrancaría de momentos finales del IV milenio antes de Cristo, momento en el que en todo el valle del Guadalquivir cristaliza una trama de asentamientos campesinos de pequeña extensión con una densidad sin precedentes arqueológicos conocidos”, detalla.

RESTOS DE LA FINCA DE ABDERRAMÁN I
La Arruzafa se excavó hace ocho años. Allí, la arqueóloga Fátima Castillo descubrió una importante estructura de los siglos VIII y IX bajo el hospital de la Arruzafa que podrían corresponderse con los restos de la gran finca de Abderramán I. Pero bajo esa imponente estructura había más restos. Uno de sus pilares partía en dos una fosa común con cuatro individuos. La sorpresa fue mayúscula cuando después de hacerle todas las pruebas científicas se llegó a la conclusión de que habían vivido hace 5.000 años.

“Son cuatro personas que murieron en un mismo evento”, señala Martínez, que insiste en que “desconocemos si tuvieron una muerte violenta o no”. Eso sí, “acabaron en una fosa y no sabemos si había más” personas, ya que “falta más de la mitad” porque se cortó para un cimiento islámico. Las pruebas han determinado que “comían cereales”. Y el niño pequeño, de unos cuatro años, era “todavía lactante”.

“La ocupación prehistórica de este sector del glacis del Brillante conocido como La Arruzafa, y sucesión de fases arqueológicas de cronología posterior documentada sobre ella, representa un ejemplo palpable de un hábitat reiterado beneficiado de unas condiciones topográficas y ecológicas óptimas”, detalla el arqueólogo, que señala que no es un “caso único”. Hay más evidencias de otros yacimientos. En 2004 se encontró uno similar en Alcolea. También ha habido hallazgos junto al puente de Ibn Firnás. “En este caso pues, una trama atomizada compuesta por distintos asentamientos a lo largo del territorio dispuesto bajo el arco serrano cordobés, podría encarnar la imagen prístina que precede a la génesis de Córdoba como ciudad histórica”, concluye esta investigación.

29 de julio de 2019

La Beleña, una "cápsula del tiempo" de hace 5.000 años

La cueva, con numerosos restos humanos desde el Neolítico en buen estado de conservación, fue hallada de forma casual en 2015. El pasado lunes salió a la luz el descubrimiento de un ídolo funerario con más de 5.000 años de antigüedad
Arqueólogos en la entrada de la cueva de La Beleña. FOTO: FELIPE OSUNA / ABC
El descubrimiento de la cueva de La Beleña de Cabra (Córdoba) ha sido sin duda uno de los hallazgos arqueológicos más destacados en las últimas décadas en el municipio egabrense, al que se suman el de la Villa del Mitra y el yacimiento íbero del Cerro de la Merced. Esta semana La Beleña ha saltado a la opinión pública por la aparición del ídolo placa el pasado lunes en la campaña de excavación que se viene llevando a cabo y que debido a su antigüedad (en torno a 5.300 años) muestra la importancia que tuvo la zona del sur de Córdoba. Por si solo, el ídolo muestra el contacto entre culturas de los habitantes que poblaban la zona con otros procedentes de lugares como el Algarve portugués o Extremadura, donde estos símbolos son más abundantes.

La Beleña es una apuesta por el patrimonio del Ayuntamiento de Cabra, entidad que sufraga las campañas de excavación que se llevan a cabo desde su aparición de forma casual por un agricultor. Durante la realización de una labores agrícolas en su olivar, el propietario comprobó que se abría una oquedad en la tierra y aparecía algo parecido a una cueva en la que a priori podían identificarse restos humanos. Tras alertar a las autoridades, se pudo comprobar que se trataba de un yacimiento arqueológico de gran importancia. Era mayo de 2015, y las excavaciones arqueológicas se iniciaron casi de inmediato; los investigadores ya van por la quinta campaña.

Los trabajos de investigación corren a cargo de la Universidad Canaria de La Laguna, cuyos responsables auguran descubrimientos interesantes que poco a poco han ido viendo la luz, siendo el último la aparición del ídolo placa.

CAMPAÑAS ANTERIORES
Ya en los prolegómenos de la campaña actual –sufragada con un montante de 50.000 euros procedentes de las arcas municipales egabrenses- la directora del proyecto, Dolores Camalich, aseguraba que iba a ser la de mayor amplitud. Aún no se sabe cuáles son las dimensiones reales del yacimiento, ya que no se ha alcanzado la base de un depósito en el que han ido apareciendo progresivamente numerosos efectos de carácter funerario que revelan que las estructuras han sido objeto de uso en varias etapas.
Campañas anteriores

Durante las campañas de 2015 y 2016 se pudo documentar una treintena de individuos con un estado de conservación excepcional, lo que posibilitó que el yacimiento arqueológico se integrara en el proyecto de investigación internacional Iberia, financiado por Australian Research Council y Swedish Research Council.

Dicho proyecto está destinado a hacerse cargo de los gastos derivados de las analítica a realizar en la Universidad de Uppsala (Suecia), que cuenta con la participación de numerosos investigadores internacionales con el objetivo conocer el origen de las primeras sociedades de agricultores y ganaderos en Andalucía.

UN YACIMIENTO CLAVE

La necrópolis de la Beleña constituye un yacimiento clave por su situación geográfica, excepcionalidad del registro antropológico documentado y cronología. Los resultados permitirán reconocer los movimientos migratorios, el origen y el legado de las sociedades prehistóricas, así como el desarrollo del Neolítico en la región dentro del marco general europeo.

Antes de la aparición del ídolo, la coordinadora de los trabajos ya expresaba su pretensión de exponer los materiales, la información y las conclusiones de las cinco campañas de excavación en el Museo Arqueológico de Cabra.

Los profesores participantes en la campaña se han mostrado eufóricos con el hallazgo del ídolo placa, al igual que los responsables municipales, sobre todo el alcalde, Fernando Priego, quien ha afirmado la obligación del Ayuntamiento en promover este tipo de iniciativas ante la importancia de que la ciudad de Cabra conserve y atesore estos recursos «porque, al final, también van a propiciar visitas y desarrollo turístico».

17 de abril de 2019

El 1,5% Cultural permitirá avanzar en el potencial arqueológico de Torreparedones

El proyecto contempla un total de seis actuaciones sobre las termas romanas, la puesta en valor del sector oriental y el lienzo oeste del Castillo medieval, intervenciones en la Curia, el Pórtico Norte y la Edícula de la Concordia, el Foro y el Templo, Pórtico Sur, cardo de acceso al Foro y construcciones anexas.
El proyecto en Torreparedones contempla un total de seis actuaciones.
El Ayuntamiento de Baena ya ha recibido la resolución provisional del programa 1,5% Cultural de conservación del patrimonio histórico español, una subvención que le permitirá llevar a cabo en los próximos meses una serie de intervenciones de protección y puesta en valor en el yacimiento arqueológico de Torreparedones.

Según esta resolución de la Subdirección General de Arquitectura y Edificación, dependiente del Ministerio de Fomento, la ayuda que recibe el Consistorio baenense es de 920.301 euros, un 75 por ciento del importe total previsto en la solicitud, 1.227.068 euros. El siguiente paso en el procedimiento administrativo que debe seguir el Ayuntamiento es aceptar la subvención.

El proyecto contempla un total de seis actuaciones sobre las termas romanas (230.200 euros), la puesta en valor del sector oriental y el lienzo oeste del Castillo medieval (311.400 euros), intervenciones en la Curia (60.450 euros), el Pórtico Norte y la Edícula de la Concordia (82.920 euros), el Foro (80.650 euros) y el Templo, Pórtico Sur, cardo de acceso al Foro y construcciones anexas (86.570 euros).

TERMAS ROMANAS
Como se expone en el plan de intervención, las termas romanas son y serán una pieza monumental única en grave peligro de deterioro, cuya puesta en valor favorecerá el activo dinamizador de todo el yacimiento arqueológico. En cuanto a la zona de la fortaleza medieval, el objetivo es llevar a cabo medidas correctoras para que la evacuación de las aguas de lluvia no sigan deteriorando las preexistencias medievales.

El tercer capítulo afecta al ámbito de la Curia, al oeste del Foro, con una reconstrucción de las estructuras murales del edificio mediante fábricas de sillería y la recuperación de pavimentos nobles. En el Pórtico Norte y la Edícula de la Concordia se quiere recuperar los espacios comprendidos entre el muro norte y el Foro, donde también se ha proyectado evitar los embalsamientos, abombamientos y roturas provocadas por las aguas pluviales.

Al avanzar que la Comisión Mixta del 1,5% Cultural había dictaminado de forma positiva el proyecto, el alcalde de Baena, Jesús Rojano, afirmó que esta subvención supondrá un “respaldo definitivo y un impulso muy significativo” para el Parque Arqueológico de Torreparedones, un “referente a nivel de Andalucía y a nivel de España”.

De hecho, con el ocho por ciento de la superficie excavada, Torreparedones se encuentra abierto al público y está siendo visitado por miles de personas llegadas de muchos puntos de la geografía nacional y de diversos países de Europa. Los muchos estudios e investigaciones impulsados de forma conjunta por el Ayuntamiento de Baena y la Universidad de Córdoba (UCO) desde 2006 han permitido recuperar una parte sustancial del potencial arqueológico que atesora el lugar y devolverlo a la sociedad para su disfrute, evitando con ello su deterioro y destrucción.

(Fuente: Sur de Córdoba)

13 de febrero de 2019

El ADN de restos humanos en la Cueva del Ángel desvela la primera migración prehistórica desde África a la península

Se trata del primer testimonio prehistórico en Europa procedente del continente africano, y que ha aparecido en el ADN de un individuo que habitó la sima lucentina
Trabajos de investigación en la Cueva del Ángel. 
La Cueva del Ángel de Lucena sigue desvelando sorpresas para la comunidad científica internacional. La última, el hallazgo del primer testimonio prehistórico en Europa procedente del continente africano, y que ha aparecido en el ADN de un individuo que habitó la sima lucentina hace 3.600 años. Este descubrimiento permite concluir que ya hubo un proceso migratorio desde la África subsahariana a la Península Ibérica hace más de tres milenios.

El resultado de este trabajo de investigación ha sido presentado esta mañana en el Ayuntamiento de Lucena por el director de la excavación arqueológica de la Cueva del Ángel, Cecilio Barroso, y un miembro de su equipo, y el antropólogo Francisco Bermúdez. El hallazgo revela el primer testimonio de origen africano subsahariano en el ADN de un individuo europeo de la Prehistoria. Hasta estos momentos, había constancia que esa interacción entre los habitantes de África Central y Oriental y los de la Península Ibérica, y por ende de Europa, se remontaba a la época de dominación islámica (siglo VII d.C).

Sin embargo las conclusiones del estudio de los restos humanos hallados en la Cueva del Ángel permiten adelantar esa datación cronológica hasta la Edad del Bronce, hacia el 1.600 antes de cristo, aproximadamente, según un estudio hecho a partir de muestras de huesos humanos localizados en el norte y el sur de la Península Ibérica, dirigido por la profesora Gloria González-Fortes, de la Universidad de Ferrara, con el objetivo de analizar las dinámicas de las poblaciones prehistóricas en unos periodos históricos tan críticos en los hubo muchos movimientos de humanos.

El descubrimiento se ha dado a conocer hace unos días a la comunidad científica a través de la revista de biología Proceedings of the Royal Society, editada en Londres, con un artículo traducido del inglés titulado Una ruta occidental de migración humana prehistórica desde África a la Península Ibérica, firmado entre otros, por los dos investigadores que trabajan desde hace años en la Cueva del Ángel.

“UN POTENCIAL IMPRESIONANTE"
En este sentido, el director de la excavaciones arqueológicas, Cecilio Barroso, ha defendido el trabajo “de excelencia, serio y riguroso” que se viene desarrollando en el yacimiento ubicado en la Sierra de Aras. “El 90% de los huesos humanos estudiados hasta ahora tiene presencia de ADN y de buen calidad informativa, por lo que la Cueva del Ángel tienen un potencial científico impresionante”, ha asegurado.

Barroso ha recordado que, hasta el momento, la Cueva del Ángel ha dejado testimonios de dos culturas bien diferenciadas, como son el Neolítico, documentado a través de restos cerámicos datados en el milenio VI antes de cristo, y el Calcolítico con restos de poblaciones de prospectores de metales fechados hacia el 3.000-2.500 de la era antigua. El director confía en que próximos estudios del ADN humano de ambos periodos cronológicos confirmen la relación de los habitantes del entorno de la Cueva del Ángel con los movimientos migratorios procedentes desde África.

(Fuente: Cordópolis)

8 de octubre de 2018

Sale a la luz un carro ibérico en Montemayor (Córdoba)

El equipo de arqueólogos que sigue los pasos de Julio César en la provincia de Córdoba descubre un enorme dispositivo militar cuyo origen aún es un misterio
Además del carro, también se ha encontrado munición (glandes de plomo) y restos de lo que pudo ser un campamento romano. 
Cuando los arqueólogos detectaron que había algo muy grande en el subsuelo del Cerro de la Horca de Montemayor jamás pensaron lo que podían encontrar bajo tierra. Poco a poco, con paciencia infinita, se fue desenterrando uno de esos hallazgos impresionantes que arroja la provincia de Córdoba muy de vez en cuando, pero que deja con la boca abierta a los arqueólogos.

Montemayor acoge desde hace un par de semanas a un equipo multidisciplinar, comandado por Javier Moralejo, de la Universidad Autónoma de Madrid, y coordinado por el director del Departamento de Prehistoria y Arqueología, Fernando Quesada. Financiada por el Ayuntamiento, la campaña de prospección tiene hasta un nombre literario: Buscando a Julio César. Y lo que se han encontrado, desde luego, es algo más que al general romano que anduvo por la zona hace un par de milenios haciéndole la guerra civil (y ganándosela) a los hijos de Pompeyo.

Los profesionales -además de múltiple munición y restos de lo que parece a buen seguro fue uno de los campamentos militares que tuvo Julio César en la provincia mientras preparaba el asalto a Ategua o a Corduba- han descubierto una pieza única: un carro íbero, cuyo origen y antigüedad aún no están claros pero que podría llegar a tener 2.500 años de historia.

El hallazgo, conocido entre bromas por algunos arqueólogos como el Land Rover de Julio César, ya está documentado. La Guardia Civil y la Policía Autonómica, y los propios descubridores, custodian noche y día el lugar en el que ha aparecido mientras siguen los trabajos de extracción, para evitar la llegada de posibles expoliadores. Y ahora será sometido a todas las pruebas pertinentes para asegurar bien su antigüedad y su origen.

CARBONO 14

El equipo de arqueólogos quiere hacerle la prueba del Carbono 14 a los restos orgánicos hallados en la zona para resolver una duda: ¿Es un carro de guerra de las tropas auxiliares de origen íbero usadas por Julio César como apoyo a sus legiones o se trata por el contrario de un carro aún más antiguo, usado por los pobladores previos a la llegada a la Península de los romanos? La prueba del Carbono 14 determinará su antigüedad exacta.

Mientras, aunque este hallazgo ha concentrado todos los esfuerzos, el equipo multidisciplinar trabaja en la zona y está recuperando y documentando muchísimas piezas. Así, se han hallado restos de proyectiles, de hondas, tachuelas de sandalias romanas, monedas… Restos de lo que parece que fue un campamento militar o un lugar en el que se produjo una batalla. Ahora, está por ver si más abajo aún de este cerro aparecen cadáveres. Y de quiénes son: si de legionarios romanos o de soldados íberos.

Todavía, la excavación en Montemayor, una de las más interesantes por las preguntas que despierta en la provincia, aportará más sorpresas. El subsuelo cordobés sigue escondiendo una multitud de secretos.

(Fuente: Cordópolis)

1 de octubre de 2018

Una investigación de la UAM localiza en Montemayor vestigios de las batallas de Julio César

La Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha puesto en marcha un proyecto de investigación arqueológica en el entorno de Montemayor con el objetivo de localizar algún vestigio de las batallas que se registraron en la zona con motivo de la Guerra Civil entre Julio César y Pompeyo el Grande a mediados del siglo I. a.C. Para ello, un grupo de investigadores liderado por el doctor Javier Moralejo Ordax ha iniciado una prospección en las inmediaciones de este antiguo municipio romano de Vlia, donde ya se han localizado las primeras huellas de estos enfrentamientos.
El equipo de trabajo en el primer día de trabajo del Proyecto de I+D+i de Excelencia "Ciudades y complejos aristocráticos ibéricos en la Alta Andalucía".
La investigación, que se desarrolla con el apoyo del Ayuntamiento de Montemayor a través de su Museo Local, permitirá realizar un estudio sistemático de la arqueología romana del municipio y, en particular, de los enfrentamientos librados por Julio César y sus legiones en la zona, como la lucha del gobernador cesariano Quinto Casio Longino en el año 48 a.C. contra Marcelo, así como la batalla de Julio César contra los hijos de Pompeyo años después.

"El municipio de Montemayor, como los circundantes, ha sido objeto de numerosos saqueos por parte de excavadores furtivos cuyas depredaciones han dañado seriamente el patrimonio histórico local. Sin embargo, hay noticias suficientes sobre diversos hallazgos (armas, proyectiles de honda, monedas) como para pensar que en torno a la ciudad se asentaron campamentos militares y se libraron fuertes batallas", destaca el coordinador del proyecto, Fernando Quesada, que es director del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UAM.

De esta forma, durante los dos primeros días de trabajo, el equipo de investigación ha localizado con precisión dos docenas de glandes de honda en plomo, puntas de flecha, monedas romanas e indígenas de la zona y otros cientos de objetos, "lo que no solo puede considerarse prometedor, sino que ya es un verdadero éxito que aporta datos nuevos a las campañas de César en Andalucía".

Esta prospección arqueológica, que empleará "las más modernas y detalladas tecnologías de detección" como es la cartografía digital combinada con la localización mediante GPS con Sistemas de Información Geográfica, se enmarca dentro de un Proyecto de Investigación de Excelencia de I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación dedicado al estudio de la violenta implantación romana en la Andalucía ibérica.

(Fuente: Montemayor Digital / I. Téllez)

18 de septiembre de 2018

Localizan un yacimiento desconocido en Córdoba a través de Google Maps

El autor del hallazgo, que ha certificado el arqueólogo de la Gerencia de Urbanismo de Córdoba, es un funcionario de Justicia de Castellón. El yacimiento se sitúa en el término municipal de Almodóvar del Rio.
Captura de pantalla con la imagen del yacimiento recientemente descubierto.
“Dios no construye en líneas rectas”. La frase es de la película Prometheus, aunque es la base de un hallazgo insospechado. La pronuncia José Broch, un funcionario de Justicia de Castellón aficionado a la arqueología que ha encontrado un yacimiento no catalogado hasta el momento en el límite de Córdoba y Almodóvar del Río, y que lo ha hecho utilizando una herramienta como Google Maps.

Broch acababa de leer un artículo sobre Medina Al Zahira, la fortaleza palatina que mandó construir a las afueras de Córdoba hace más de mil años el líder Almanzor y que ni siquiera se ha ubicado por el momento. Este hecho y su curiosidad natural le llevó a investigar a través de Google Maps el cauce del río Guadalquivir a su paso por la ciudad. No necesitó mucho tiempo. A la media hora ya vio algo, unas líneas rectas que, a su juicio, delataban una construcción humana, en una zona con forma de herradura (“al igual que el Tajo protege Toledo”), y muy cerca de un posible paso sobre el propio río que posibilitaría la comunicación con ambas partes.

Unas manchas en una imagen, indetectables a vista de pájaro para cualquier persona que no sea aficionado a esta disciplina, y una teoría que, aunque posteriormente le desecharon, él creyó en un primer momento: que ahí estaba la ciudad de Medina Al Zahaira. De hecho, llega a pensar que los restos de esta ciudad podrían haber sido trasladados hasta Almodóvar del Río “para ser utilizados en las distintas reformas del Castillo, cuya proximidad es evidente”.

De este modo, el propio Broch lleva rápidamente las imágenes a las autoridades, convencido del hallazgo. El funcionario se pone en contacto con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dónde, según relata, le recomiendan que contacte con el jefe de la Oficina de Arqueología de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Córdoba, Juan Murillo.


“Indudablemente, lo que usted ha detectado a través de la fotografía aérea de Google Maps es un yacimiento arqueológico de grandes dimensiones”. Concretamente de 240 por 160 metros. Ésa fue la respuesta de Murillo a la comunicación de Broch, en la que desechaba la posibilidad de que este espacio fuera la ciudad de Medina Al Zahira por dos motivos. “Porque la ciudad árabe estaba en el este de la Medina de Córdoba y en la margen derecha del Guadalquivir”, explica a este periódico el arqueólogo, que confiesa que “jamás” le habían notificado un descubrimiento a través de Google Maps.

En cuanto al por qué no se había catalogado hasta la fecha, Murillo esgrime que el yacimiento arqueológico se encuentra en el término municipal de Almodóvar, aunque a muy escasa distancia del límite con el municipio de Córdoba. “Es ésta la razón por la que no se encuentra catalogado en la Carta Municipal de Riesgo Arqueológico de Córdoba”, detalla al respecto.

UN YACIMIENTO DE GRANDES DIMENSIONES
Murillo no tiene dudas sobre el yacimiento encontrado por el funcionario castellonense, si bien sostiene que “lo complicado es determinar sus características y cronología en tanto no se realicen investigaciones arqueológicas”. “Solo una prospección superficial de carácter intensivo, que nos aproxime a su cronología a través del material cerámico que se conserve en superficie, podría precisar algo más la cuestión”, detalla.

No obstante, el jefe de Arqueología de la Gerencia ha aventurado dos posibilidades: que sea “una gran villa romana dedicada a la explotación oleícola”, de las muchas que hay en la provincia y especialmente en el término de Almodóvar y Córdoba -que fueron catalogadas por el arqueólogo Michel Ponsich-; o que se trate de un emplazamiento andalusí “en el entorno periurbano de Madinat Qurtuba a los que las fuentes árabes denominan almunias”.

Ahora, Broch y Murillo explican que la pelota está en el tejado del Ayuntamiento de Almodóvar del Río y de la Junta de Andalucía, que han sido notificados del hallazgo. En el escrito, Broch adjunta las capturas de pantalla que sacó en Google Maps, las mismas que envió a Murillo, y la única prueba que por el momento existe de una yacimiento desconocido.

“Que una persona tenga este interés por el patrimonio es muy interesante. En Inglaterra hay grupos de aficionados que buscan restos a través de la teledetección, pero aquí no es muy habitual”, reflexiona el arqueólogo municipal, que resalta además que, como actividad arqueológica, es muy buena porque “es menos destructiva que la que hacen las personas que van con un detector de metales buscando tesoros”.

El caso de Broch no es el único que se ha dado en España. Hace unos meses, un grafitero descubrió en Google Maps una antigua villa romana en Burgos mientras buscaba uno de los molinos abandonados en la ribera del río Urbel. En Córdoba, desde luego, puede haber material de sobra para unas cuantas buenas batidas arqueológicas en los instrumentos de localización de Google.

10 de mayo de 2018

La Cueva del Ángel eleva su datación hasta los 350.000 años

Los arqueólogos hallan unos dientes de caballo que sitúan el yacimiento al nivel del de Atapuerca. La noticia la dieron a conocer ayer el Ayuntamiento cordobés de Lucena y la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana
Parte del equipo de investigación en la Cueva del Ángel.
El Ayuntamiento de Lucena y la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana dieron a conocer ayer las últimas dataciones cronológicas procedentes de materiales arqueológicos hallados en la Cueva del Ángel. Se trata de unos dientes de caballo, localizados en una de las últimas campañas de excavaciones desarrolladas en el yacimiento, fechados hace unos 350.000 años.

El concejal de Cultura, Manuel Lara, y el director de la excavación, Cecilio Barroso, fueron los encargados de comunicar la noticia, haciendo constar que el hallazgo forma parte de un trabajo de investigación más amplio que próximamente será publicado en la revista Quaternary Geochronology con la firma conjunta de los arqueólogos e investigadores C. Falgueres, B. Ghaleb. O. Tombret, E. Ben Arous, A.M. Moigne, T. Saos, M. Frouin, Miguel Caparrós y el propio Cecilio Barroso, representando al Museo Nacional de Historia Natural de París, la Universidad de Quebec y Montreal, la Universidad de Burdeos, el Laboratorio de Investigación Arqueológica de la Universidad de Oxford y la propia fundación con sede en Lucena.

VUELCO CRONOLÓGICO
Según recoge este artículo científico, el estudio paleontológico de la Cueva del Ángel, sitio arqueológico situado en las faldas de la Sierra de Aras, reveló resultados de datación en un rango superior a los 350.000 años de antigüedad en el espacio conocido como "el hogar", dentro del pozo minero. "Esta nueva confirmación da un vuelco cronológico radical a la Cueva del Ángel, situándola a un nivel excepcional, sin comparación en Andalucía y sólo comparable a Atapuerca", en palabras de Barroso, que define al yacimiento lucentino como "un lugar único en el mundo".

Los investigadores han concluido esta cronología tras analizar un conjunto de dientes de caballo localizados en el interior de la cueva, en una zona de hogares, de cuatro metros de diámetro y tres metros de potencia de cenizas, donde se practicaron las primeras excavaciones arqueológicas. El análisis practicado a dichos materiales también permite a los autores afirmar que esa zona de la cueva conoció una ocupación de homínidos, sin interrupción, de 100.000 años, desapareciendo los vestigios de ocupación humana hace 180.000 años. "De un lugar con esa ocupación activa durante tanto tiempo seguido no existe nada parecido en la historia de la humanidad", confirmó también el director de las excavaciones arqueológicas.

Para Cecilio Barroso, toda la información que se va conociendo gracias a los estudios con participación de autores internacionales de prestigio, avalan la tesis de presentar a la Cueva del Ángel como "el mismo paraíso para los homínidos", pues hablamos de una "cavidad que permite que se mantenga el fuego, situada en una zona de clima mediterráneo con mucha cantidad de agua y una gran fauna, que invitaría a tener un modelo de vida muy alejado de los climas de Centro y Norte de Europa".

Desde el Ayuntamiento de Lucena y la fundación vinculada a la Cueva del Ángel se anuncia que este año se empleará la habitual campaña de verano de trabajos con voluntarios para concluir el inventariado de todo el conjunto de restos arqueológicos aparecidos en las diferentes campañas de excavación, una fase imprescindible previa a la remisión de dichos restos a la Junta de Andalucía, según marca la normativa vigente.

13 de marzo de 2018

Un estudio genético desvela la singularidad de los neoliticos peninsulares

Un estudio multidisciplinar, realizado por un equipo internacional de investigadores que combinó datos arqueológicos, genéticos y químicos y que hoy se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma que los íberos neolíticos muestran diferencias genéticas con los agricultores migrantes que se establecieron en Europa Central y del Norte hace más de 7.000 años.
Idealización del enterramiento neolítico en la Cueva de Los Cuarenta. AUTOR: GUADALUPE GÓMEZ
El equipo liderado por Cristina Valdiosera, analizó restos humanos de 13 individuos del norte y sur de España, incluyendo de Atapuerca. El estudio también abarcó sitios importantes como la Cueva de los Murciélagos, en Zuheros (Cördoba), de donde procede el genoma de un granjero neolítico de hace 7.245 años, lo que lo convierte en el genoma secuenciado más antiguo del sur de España y representa al de los primeros agricultores de la zona. El nuevo estudio demuestra que los íberos neolíticos muestran diferencias genéticas con los agricultores migrantes que se establecieron en Europa Central y del Norte y viene a confirmar que los primeros agricultores llegaron a la región siguiendo una ruta costera a través del norte del mar Mediterráneo.

“Esto sugiere que los primeros agricultores se remontan a los primeros neolíticos que emigraron a la península y que las posteriores contribuciones de sus homólogos centroeuropeos fueron menores”, explica Valdiosera. A pesar de otras posibles entradas a Iberia, como el norte de África o Europa continental, los investigadores no encontraron diferencias regionales sustanciales dentro de la península. 
Enterramiento neolítico en la Cueva de Los Murciélagos
en Zuheros (Córdoba). FOTO: ANTONIO MORENO

Por otra parte, Juan Carlos Vera, profesor de Prehistoria de la Universidad de Huelva, coautor del estudio y responsable de las intervenciones en las Cuevas de los Murciélagos y de Los Cuarenta, destaca que "significativamente, el genoma secuenciado más antiguo de un agricultor neolítico de Andalucía, un individuo masculino de la Cueva de los Murciélagos perteneciente a la Cultura de la Cerámica a la Almagra, coincide a grandes rasgos con otros genomas secuenciados recientemente, procedentes de regiones como Cataluña pero asociados a la denominada Cultura Cardial".

Asímismo, Torsten Günther, genetista y coautor del estudio añade que “si bien las diferencias geográficas parecen menores, sí vemos algunas diferencias a lo largo del tiempo debido a la interacción y el intercambio genético entre grupos”.

Los primeros agricultores ibéricos muestran niveles notablemente bajos de diversidad genética, lo que indica que la primera ola de migración oriental para establecerse en la península fue relativamente pequeña. Después de este período inicial de baja diversidad, las poblaciones recién llegadas crecieron en tamaño y se mezclaron con los cazadores-recolectores locales, aumentando rápidamente la diversidad genética durante los períodos posteriores. Esto confirma que la historia genética de la zona fue única ya que ha sido influida fundamentalmente por la principal migración prehistórica asociada con la introducción de prácticas agrícolas, conocida como la revolución neolítica.

DIETA DE CULTURAS AGRÍCOLAS
Los autores también investigaron la dieta de estos agricultores neolíticos durante casi 4.000 años, y los resultados mostraron que, a pesar de la interacción biológica significativa entre grupos culturalmente diferentes, la cultura agrícola predominó desde el principio y continuó a lo largo del tiempo. El arqueólogo molecular Colin Smith, otro de los expertos involucrados en el estudio, señala que “curiosamente, si bien observamos una afluencia genética sustancial de ascendencia cazadora-recolectora en los agricultores a lo largo del tiempo, la dieta de estos primeros agricultores no cambia. la dieta es característica de las culturas agrícolas y persiste temporal y geográficamente a lo largo de milenios”.
El estudio ilustra la importancia de la investigación interdisciplinaria para comprender la complejidad de la prehistoria europea.

YACIMIENTOS E INVESTIGADORES 
De los seis yacimientos arqueológicos cuyas secuencias genómicas se presentan en primicia, la mitad son andaluces y más concretamente, cordobeses. Además de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Neolítico Antiguo), se presentan genomas de la Cueva de los Cuarenta (Neolítico Final) con 5700 años de antigüedad, y del Abrigo rocoso de El Pirulejo, de aproximadamente 4000 años (Bronce Antiguo), ambos situados en Priego de Córdoba. TAmbién se han estudiado los restos humanos procedentes del yacimiento arqueológico del Portalón, en Atapuerca (Burgos). Los análisis genómicos se han llevado a cabo mediante ultrasecuenciación de última generación. 

Entre los expertos españoles que han participado en el estudio también se encuentra Rafael M. Martínez Sánchez, como investigador contratado del Programa "Juan de la Cierva" adscrito al Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, y miembro del equipo investigador de la Cueva de Los Cuarenta.

8 de febrero de 2018

Descubren un molino giratorio de época ibérica en el pantano de Sierra Boyera (Córdoba)

Se han documentado las tres partes de las que consta el molino datado entre los siglos V y IV aC. El conjunto alcanza os 80 centímetros de altura con un diámetro de más de 50 centímetros. 
Molino giratorio hallado en el yacimiento.
Los trabajos de excavación arqueológica desarrollados por investigadores de la Universidad de Córdoba en el Norte de la provincia, en concreto en el asentamiento ibérico del pantano de Sierra Boyera ubicado en Belmez, han permitido destapar uno de los molinos giratorios de esta época más antiguos de la provincia. Este hallazgo es fruto de los trabajos que se realizan desde el pasado mes de diciembre en dicho poblado conocido como oppidum ibérico y en el marco del proyecto Ager Mellariensis, dirigido por los profesores Antonio Monterroso Checa y Alberto Redondo.

En el análisis de este yacimiento se combinan por primera vez técnicas de documentación 3D terrestres y subacuática en aguas continentales de la provincia, fruto de una iniciativa conjunta del proyecto Alto Guadiato Arqueológico y el Proyecto Roatán, de buceo científico. Varios miembros del equipo de este último descubrieron recientemente estructuras subacuáticas de piedra en este asentamiento ibérico, además de restos de cerámicas y un horno para fundición de hierro. 


BUEN ESTADO DE CONSERVACIÓN
Monterroso ha explicado que estos trabajos “están ofreciendo unos resultados muy significativos, debido tanto al buen estado de conservación del yacimiento como a su rica secuencia histórica”. Para documentar la secuencia evolutiva de este asentamiento se ha procedido al análisis del material gráfico de todo el yacimiento y a la excavación de un corte arqueológico.

Según la directora de la excavación arqueológica en curso, Araceli Cristo Ropero, en el yacimiento belmezano se han documentado las tres partes que componen el molino. Por un lado, se ha recuperado perfectamente la base o peana, donde estaba asentado el molino. Esta pieza circular soportaba el peso del molino y tiene un diámetro de 50 centímetros. Por otro lado, se conserva la pieza superior o activa, denominada ‘catillus’ que es la que daba movilidad al molino. Dicha estructura conserva las muescas donde se insertaba el enmangue o mango que sostenía la viga transversal y que era la responsable de hacer girar el molino al ser impulsada por personas o animales. Finalmente, se ha descubierto la pieza inferior o pasiva, llamada ‘meta’, que es fija y conserva igualmente el orificio donde se insertaba el eje. 

Los investigadores han extraído muestras para poder analizar qué se pudo moler en este molino, si se trataría de alimentos y qué tipo, así como si se usó para moler minerales. La pieza alcanza en su conjunto los 80 centímetros de altura con un diámetro de más de 50 centímetros. 

TRASLADO
Por motivos de seguridad y conservación, se ha procedido al traslado provisional del hallazgo al Museo Histórico de Belmez y del Territorio Minero que ha colaborado en las tareas de conservación. 

Aunque falta estudiar detenidamente la cerámica asociada a los momentos previos y posteriores al molino, Monterroso ha señalado que “los indicios apuntan a que constituiría uno de los ejemplos de esta pieza más tempranos -si es que no el más antiguo- de todos los documentados en la provincia de Córdoba, situándolo en el siglo V-IV. a.C.”.
El estudio del oppidum ibérico de Belmez por parte de investigadores de la UCO cuenta con la autorización de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Según Monterroso, se trata de un yacimiento “único y excepcional que viene a colmar este vacío, y que muestra una vez más que, en el Norte de la provincia, lo único que hace falta es investigación y financiación”.
Esta actividad de excavación se enmarca en el proyecto Ager Mellariensis financiado con fondos Feder por el Programa de I+D+ì orientada a retos para la Sociedad 2016 del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

26 de enero de 2018

Las catas en la segunda puerta descubren el pavimento original de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Las excavaciones en la nave 17, cuyos resultados se pueden consultar en la web del Cabildo, han sacado a la luz la existencia de un complejo episcopal fechado en el siglo VI
Jiménez Güeto, junto a los técnicos Rafael Ortiz, Daniel Fernández y Raimundo Ortiz, en la presentación del proyecto. FOTO: JORDI
Las excavaciones realizadas bajo la segunda puerta de la Mezquita-Catedral han supuesto una oportunidad única para ahondar en la historia del suelo sobre el que se construyó el templo, es decir, en los diferentes estratos que se han formado desde el siglo VI hasta la actualidad. Las catas -que se han hecho en una superficie de 15 metros cuadrados y una profundidad de tres metros- han alcanzado el nivel del pavimento original sobre el que Abderramán I ordenó alzar en el siglo VIII este edificio único. 

Esta superficie irregular aparece sellada con rellenos, motivo por el que los arqueólogos que se han encargado del proyecto -Daniel Fernández Cabrera, Raimundo Ortiz y Enrique León- plantean que sobre ella se acometieron los trabajos constructivos de la mezquita fundacional, de los que tan sólo han identificado un pavimento fabricado con cantos de pequeño formato que interpretan como perteneciente al patio o sahn emiral.

COMPLEJO EPISCOPAL DEL S. VI
Otro de los hallazgos más importantes ha sido el de los restos de un complejo episcopal del siglo VI (anterior a la conquista árabe) y que no sólo sería un centro de culto sino un conjunto de edificios que también estarían dedicados a la administración. Los arqueólogos manifestaron ayer en la presentación de la memoria preliminar de esta intervención que en la península Ibérica se conocen pocos ejemplos de este tipo de complejos, siendo el más conocido es el de Barcelona. El problema es, han apuntado, que estas estructuras se encuentran bajo las actuales catedrales, por lo que es muy difícil acceder a ellas.

En Córdoba ha sido posible gracias al estudio que se ha realizado bajo la celosía de la nave 17 dentro del proyecto de sustitución de dicho elemento por otro que permita el tránsito de los pasos de las cofradías en Semana Santa. El objetivo de la intervención arqueológica ha sido servir de control de las actuaciones de los trabajos de reforma de la citada arquería, así como documentar la información arqueológica en la zona donde se proyectan los pozos de cimentación de la nueva puerta. Todo esto se ha registrado y se puede ver en la web del Cabildo de la Catedral de Córdoba. La metodología empleada es puntera en cuanto al proceso de documentación y levantamiento de planos en 3D. Así, dentro del apartado "Otros proyectos" de la web del Cabildo cualquier persona podrá acceder a los trabajos de investigación que ofrecerán una perspectiva novedosa para el conocimiento de la Mezquita-Catedral en ámbitos tan diversos como la arquitectura, la arqueología o la ingeniería.

FASES CONSTRUCTIVAS
Los resultados del estudio sobre el subsuelo de la segunda puerta han documentado varias fases constructivas del edificio, registrando la reforma bajomedieval de las arcadas, dos enterramientos de periodo medieval cristiano y una fase tardoantigua localizada entre los 2,5 y tres metros de profundidad. En esa fase tardoantigua se ha descubierto parte de un muro y tres pavimentos islámicos (uno de ellos sobre el que se edificó el templo).

Al respecto y como indica el estudio, con la llegada de Abderramán III la Mezquita Aljama sufre algunas mejoras y modificaciones. En la intervención se ha identificado la construcción del muro norte de la sala de oraciones o haram, que conforma la fachada al patio o sahn.

SEPULTURAS
Sobre estos elementos los arqueólogos han documentado dos sepulturas de época cristiana, entre los siglos XIII y XV, cuando la Mezquita pasó a ser parroquia de Santa María y luego Catedral de Córdoba. Ortiz explicó que a mediados del siglo XV se produce un "colapso" de la cubierta y algunos arcos del edificio que obligó a actuar en él, lo que se ha reflejado en la cimentación.

En su intervención, los arqueólogos también se centraron en las intervenciones realizadas en el siglo XX, como el rebaje del nivel del suelo y disposición del pavimento de losas de mármol a la cota actual hecho con Félix Hernández (arquitecto encargado de las obras de restauración e investigación de la Mezquita-Catedral).

En los años 70 se construyeron las celosías que cierran los vanos de las naves 16, 17, 18 y 19 y las catas han sacado a la luz la preparación del terreno para la descarga del peso de estos elementos, con asientos o cimentaciones de diez centímetros de espesor que afectaron al muro erigido por Abderramám III.

5 de enero de 2018

El Ayuntamiento de Cabra compra la parcela de la villa romana del Mitra

El Ayuntamiento de Cabra y los propietarios de la parcela de terreno donde se encuentra el yacimiento arqueológico de la villa romana del Mitra, han llegado a un acuerdo por el que ésta ha sido adquirida por el consistorio y para lo que en los próximos días se procederá en el salón de plenos a la firma documental de la compra y en la que se darán más detalles de la misma
El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural en e año 2015. 
Una compra por parte del Ayuntamiento que pone fin al deseo que desde hace décadas tenía el municipio de hacerse con la propiedad de este importante yacimiento que en marzo del 2015 fue declarado por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural tras la incoación del expediente tramitado por el consistorio.

De esta forma el Ayuntamiento de Cabra podrá ahora avanzar en en sus trabajos para su conservación, restauración y conservación para su conocimiento y difusión entre los ciudadanos.

La villa de Mitra, es uno de los magníficos ejemplos de villa romana de peristilo que se conservan en la Bética. De este yacimiento se conocen fundamentalmente las esculturas de mármol que decoraban el patio principal, de una gran calidad artística, sobre todo el grupo escultórico de Mithras Tauroktonos. Se trata de la única pieza completa del dios Mitra en la Península Ibérica, aunque han aparecido en general muy pocas piezas en el ámbito romano. Junto a esta figura destacan las esculturas de Dioniso, Eros dormido y el surtidor de Niño con liebre.

Las intervenciones arqueológicas sacaron a la luz el núcleo central de la zona residencial de esta villa, cuyo origen se remonta a los siglos I-II, En torno a un patio con estanque, que cuenta con varias remodelaciones para ampliarlo y ornamentarlo, se distribuyen una serie de estancias, la mayoría con pavimentos de mosaicos de una calidad excepcional. Estos mosaicos son fundamentalmente geométricos con un repertorio muy amplio de formas, aunque también están presentes los motivos vegetales y figurativos, como el emblema central de uno de ellos, un Triunfo de Baco. Estos pavimentos se atribuyen a los siglos III y IV y se corresponden con una de las reformas de la villa.

Actualmente se conoce solo un sector de la pars urbana de la villa, junto con unas termas y también una necrópolis asociada. Además se ha detectado una fase posterior de ocupación, ya en época tardorromana y visigoda, que permite la continuidad del espacio funerario. Por lo tanto, todavía no se ha podido completar la investigación de la villa en toda su extensión, faltando por descubrir otras áreas características de este tipo de asentamientos, por lo que se convierte este yacimiento en un importante recurso para la investigación arqueológica.

(Fuente: Cabra Información / José Moreno)