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17 de abril de 2017

La excavación en Turuñuelo descubre un edificio tartésico único en el Mediterráneo occidental

Investigadores del Instituto de Arqueología del CSIC hallan una escalinata monumental de hace 2.500 años en Turuñuelo de Guareña (Badajoz) que apunta a una insólita construcción de dos plantas
Escalinata monumental de época tartésica en Las Vegas del Guadiana (Badajoz). FOTO: SANTI BURGOS / EL PAÍS
Fuera de contexto, la imagen de unos escalones en mitad de un gran agujero que acompaña este texto podría no decir mucho. Sin embargo, su contexto —la excavación de un enorme edificio tartésico de hace 2.500 años en la comarca de Las Vegas del Guadiana, en Badajoz— los convierte en un descubrimiento extraordinario. Y no solo porque esa escalinata monumental de dos metros y medio de altura apuntan a una insólita edificación de dos plantas del siglo V a.C., la primera que se conserva de aquella época; sino porque están construidas con unas técnicas y unos materiales que se pensaba que no se habían utilizado en todo el Mediterráneo occidental hasta mucho tiempo después.

ESCALONES A MODO DE SILLARES
La mitad de los escalones están hechos a modo de sillares, es decir, colocando unos bloques rectangulares a continuación de otros y luego unos encima de otros. Pero no utilizan grandes piezas de piedra cortada, como se hacía en construcciones similares de la época en el Mediterráneo oriental (en Grecia, por ejemplo), sino una especie de mortero de cal y granito machacado, probablemente encofrado después (la mezcla se colocaba a fraguar entre tablas hasta que se secara). Algo así como un protocemento, solo que un siglo antes de que apareciera el primer material de este tipo documentado hasta ahora: el opus caementicium del Imperio Romano.

El yacimiento del Turuñuelo de Guareña, cuya excavación arrancó en 2015, ya había sorprendido a los investigadores por su tamaño (es el más grande localizado de aquella época, en torno a una hectárea), la riqueza de materiales encontrados y su extraordinario estado de conservación. Todo tipo de joyas, puntas de lanza, recipientes, semillas, restos de tejidos, parrillas de bronce o calderos enormes prometían desde el principio arrojar nueva luz sobre la cultura de Tartesos. Una civilización prerromana que ocupó el suroeste de la Península Ibérica en el primer milenio antes de Cristo sobre la que se ha levantado todo tipo de mitos y leyendas (sobre todo, en torno a su misteriosa decadencia y su abrupto final), debido, entre otras cosas, a la escasez de restos materiales. Una escasez que la excavación dirigida por los arqueólogos del CSIC Sebastián Celestino —que también es director del Instituto de Arqueología de Mérida— y Esther Rodríguez está compensando a marchas forzadas, y eso que apenas se ha desenterrado hasta el momento el 10% de la construcción.

ELEMENTO ARQUITECTÓNICO ÚNICO
“Una escalinata constituye un elemento arquitectónico único de algo, además, que no pensábamos que fueran capaces de ejecutar. Existen escaleras durante la protohistoria en la Península, pero ya en época posterior. De esta cronología como máximo había dos o tres escalones de piedras y adobe para salvar un desnivel”, explica Rodríguez. En este caso, son 10 escalones (al menos; todavía puede haber alguno más) de 2 metros de largo, 40 centímetros de anchura y 22 de altura. Los cinco superiores están cubiertos por lajas de pizarra y los inferiores son los que están hechos a modo de sillares cuadrangulares con mortero de granito machacado envuelto en cal.

“Lo más sorprendente ha sido su profundidad. Dos metros y medio significa que debajo hay otra planta, que estamos accediendo a una planta superior sobre-elevada”, completa Celestino. Se había especulado sobre la existencia de este tipo de edificaciones en época tartésica, a partir de textos de la Biblia, pero nunca se había encontrado ninguno. “Este edificio será el primero que conserva las dos plantas”, insiste.

16 de noviembre de 2016

La excavación del Turuñuelo sacará a la luz el mayor yacimiento de Tartessos

Según los investigadores el yacimiento de Guareña (Badajoz) tiene una extensión tres veces mayor que la de Cancho Roano y se encontraría en un "magnífico estado de conservación".
Excavaciçon en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz). FOTO: EL CULTURAL.
Esto es algo que tiene muy claro el director del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y uno de los responsables de la excavación, Sebastián Celestino, quien ha destacado que el estado de conservación del Turuñuelo es "magnífico", con "paredes encaladas y bien lucidas de hasta dos metros y medio de altura".

Celestino, responsable también de la excavación del santuario de Cancho Roano, situado a diez kilómetros de la localidad pacense de Zalamea de la Serena y hasta ahora considerado como el yacimiento tipo del mundo tartésico en Extremadura, ha explicado que el Turuñuelo es el "triple de grande", pues se calcula que tiene una hectárea de extensión.

LUZ SOBRE TARTESSOS
Si en Cancho Roano aparecieron más de 30.000 piezas arqueológicas, la riqueza del nuevo yacimiento de Guareña, que este verano ha vivido su segunda campaña de excavaciones, puede ser incalculable y arrojará mucha luz sobre la enigmática civilización de Tartessos.

Ubicado entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, el reino de Tartessos, surgido de la unión de fenicios e íberos y con "un sabor mediterráneo muy fuerte", sufre una profunda crisis en el siglo VI que le hace emigrar hacia una zona rica y más protegida, como el Valle del Guadiana, donde están localizados unos 12 yacimientos de esta civilización.

Según el director del Instituto Arqueológico de Mérida, este pueblo ha dejado sus vestigios más importantes en Extremadura, porque cuando empiezan a ser invadidos por los pueblos del norte, por los celtas, "entierran y sellan sus lugares sagrados para que no sean violados", de ahí la magnífica conservación de yacimientos como Cancho Roano y el Turuñuelo.

MUY POCO EXCAVADO
En éste último, lo excavado hasta ahora, que "es muy poquito", ha sacado a la luz un habitáculo de unos 70 metros cuadrados que era el espacio de culto del enclave, "con un altar en el centro, bancos corridos" y una bañera, considerada como uno de los hallazgos más extraordinarios de la excavación, un elemento "hasta ahora desconocido" y que se podría dedicar a hacer "algún ritual relacionado con el agua".


También han aparecido numerosas piezas relacionadas con la comida: un gran caldero, asadores o jarros, todo ello de bronce, lo que "llama mucho la atención, porque estamos en la primera edad del hierro y casi todo se hace ya en ese material".

Sin embargo, el bronce, según Celestino, "sigue siendo un metal que se dedica mucho al culto", al igual que el marfil y otros elementos "bastante suntuosos" que también han aparecido.

PIEZAS DE CERÁMICA
En el Turuñuelo se han hallado, asimismo, un centenar de piezas de cerámica "en un estado de conservación magnífico", lo que permite fijar claramente la fecha exacta de su fabricación, a finales del siglo V, ya que "las cerámicas griegas permiten conocer hasta los talleres donde se hacían en Atenas".

Sebastián Celestino ha explicado que la cerámica en aquella época venía de Grecia a través de Ampurias y luego se distribuía por toda la Península Ibérica, donde existían centros de distribución como la ciudad ibero romana de Cástulo, en Jaén; y probablemente el Turuñuelo, en Badajoz, ya que "el comercio siempre ha funcionado así".

En ese sentido, el director de la excavación considera que probablemente el resto de las edificaciones del yacimiento de Guareña tengan "un carácter más administrativo o de almacenes".

Las numerosas piezas aparecidas hasta ahora en el Turuñelo se han trasladado al Instituto de Arqueología de Mérida, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Junta de Extremadura, donde están siendo estudiadas y catalogadas.

BRONCES
Los bronces, sin embargo, para conservarlos mejor y que no se oxiden, se han llevado al Laboratorio de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Madrid, para su restauración y preparación antes de ser trasladados al Museo Arqueológico de Badajoz.

Mientras tanto, Sebastián Celestino y su compañera Esther Rodríguez, que dirige con él los trabajos en el Turuñuelo, buscan financiación para continuar con esta "costosa" excavación, financiada hasta ahora por la Junta de Extremadura en su primera campaña, con fondos Feder; y por el Ministerio de Economía y Competitividad, en su segunda, con las inversiones para I+D.

8 de agosto de 2016

Un estudio cerámico refuerza la tesis de que Tartessos fue cultura fenicia

Las similitudes de la decoración de la cerámica tartésica hallada en el yacimiento del Carambolo (Sevilla) con la de otros elementos materiales fenicios refuerza la tesis de que, en realidad, Tartessos no fue sino parte de la colonización fenicia del suroeste peninsular, según el arqueólogo Manuel Casado.
Parte del Tesoro del Carambolo, hallado hace 60 años . FOTO: EFE
Casado, cuyo estudio "La cerámica de decoración geométrica del Carambolo" ha sido publicado por la Universidad de Sevilla, ha dicho que los cientos de piezas de restos cerámicos que han sido halladas en ese yacimiento sevillano "refuerzan la idea de que el componente fenicio en el fenómeno tartésico es preeminente".

Según Casado, el estudio comparado de la cerámica denominada "de tipo Carambolo" con la de otros yacimientos fenicios del sur de la Península de hasta 2.900 años de antigüedad pone de manifiesto la semejanza simbólica de los motivos geométricos y zoomorfos, y de la representación de estrellas y motivos botánicos, entre otros elementos decorativos.

SANTUARIOS A DEIDADES FENICIAS
El arqueólogo ha explicado que la cuestión simbólica y religiosa -el yacimiento del Carambolo fue un santuario dedicado al dios Baal y la diosa Astarté, una de las principales deidades fenicias- es crucial para determinar si Tartessos existió de manera independiente a los asentamientos fenicios.

"Las cuestiones materiales y tecnológicas, como es la cerámica, se traspasan con facilidad de una etnia a otra; por ejemplo, si un arqueólogo del futuro tratara de adivinar quién vive en mi casa, concluiría que en mi casa vive un sueco porque todos los muebles son de Ikea; pero hay dos elementos que son menos permeables, la religión y la lengua", ha explicado.

Las similitudes entre la cerámica del Carambolo y la de otros yacimientos fenicios es importante porque, según Casado, "El Carambolo, además de un santuario, es un yacimiento crucial en la historiografía de Tartessos, y ha aportado la base para interpretar ese fenómeno" desde que se halló el tesoro que lleva el nombre de ese lugar en 1958 y seguidamente fue excavado por Juan de Mata Carriazo.

DESDIBUJANDO EL MITO DE "TARTESSOS"
Según Casado, ante el hallazgo de aquel fabuloso tesoro labrado en oro nadie dudó de la existencia de Tartessos, pero investigaciones posteriores desdibujan el "mito de Tartessos" y aproximan el yacimiento del Carambolo al mundo fenicio, como las últimas excavaciones efectuadas allí entre 2002 y 2005 por Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez.

Esas excavaciones confirmaban las tesis de los arqueólogos José Luis Escacena y María Belén, expresadas a finales de los años noventa y que supusieron una relectura de los materiales extraídos por Carriazo para concluir con "un cambio de paradigma" interpretativo del fenómeno tartésico, al considerarlo como una parte más de la gran colonización fenicia del sur de la Península.

Entre esos materiales, el arqueólogo ha mencionado la estatuilla de la diosa Astarté -deidad fenicia- que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla y que lleva una inscripción fenicia en la peana que permite interpretarla como una ofrenda religiosa.

Casado ha mencionado que, de hecho, entre el siglo IX y VI antes de Cristo, los asentamientos en la costa del sur de España se consideran fenicios sin duda y los del interior "se han reservado a Tartessos".


MITO LITERAR
IO
"Tartessos es un término literario y nace como un mito, por las alusiones de la literatura griega que lo sitúa en el fin del mundo, donde se colocan los mitos; y en su búsqueda ha habido un elemento sentimental y los arqueólogos hemos ido identificando una serie de materiales con esa idea", según Casado.

Para el arqueólogo, que ahora existan "dos posicionamientos" sobre la existencia de Tartessos como tal reino independiente permite que "se esté viviendo un momento maravilloso por el repunte del debate", si bien ha considerado que la posición que no acepta al mítico reino como tal, sino como un episodio más del gran asentamiento fenicio, es aún minoritaria entre los arqueólogos.

(Fuente: EFE)

28 de julio de 2016

Nuevos hallazgos en el yacimiento de el Turuñuelo desvelan la vida de los tartesos en Extremadura

Su buen estado de conservación ha permitido recuperar vigas de madera, restos de estucados de colores, piezas de cerámica, hierro y bronce, además de elementos más curiosos como bisagras de puertas, esteras de esparto y cereales de hace más de 2.500 años.
La secretaria de Cultura de la JUnta visitó el yacimiento del Turuñuelo. FOTO: JUNTA EXTREMADURA
Este yacimiento pacense es un ejemplo más del poblamiento tartésico en Extremadura, y más concretamente en las vegas altas del Guadiana, que se suma a otros ya conocidos como Cancho Roano, en Zalamea de la Serena y destaca por su buena conservación.

El yacimiento de "Turuñuelo", en Guareña (Badajoz), tiene unos 2.500 años de antigüedad y allí desarrollan trabajos arqueológicos el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Junta.

El buen estado de conservación de "El Turuñuelo" ha permitido recuperar vigas de madera, restos de estucados de colores, piezas de cerámica, hierro y bronce, además de elementos más curiosos como bisagras de puertas, esteras de esparto y cereales.

Aunque es pronto para saber cuál era la función de este edificio tartésico aislado, el director del IAM considera que probablemente fuera "una residencia de prestigio, con un carácter simultáneo de palacio y santuario, ya que en la habitación excavada ha aparecido un altar en forma de piel de toro extendida".

NUEVO PUNTO DE INTERÉS ARQUEOLÓGICO
La secretaria general de Cultura, Miriam García, ha destacado en su visita que cuando el yacimiento arqueológico tartésico de "El Turuñuelo" sea conocido "atraerá sin duda a los investigadores, que colocarán un punto más en el mapa científico de Extremadura".

Los trabajos, coordinados por los expertos Sebastián Celestino y Esther Rodríguez, se enmarcan dentro de la segunda campaña de excavaciones arqueológicas en "El Turuñuelo", insertas en el Proyecto de Investigación I+D+i "Construyendo Tarteso: Análisis constructivo, espacial y territorial de un modelo arquitectónico en el valle medio del Guadiana".


La secretaria general de Cultura ha estado acompañada en su recorrido por el director general de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, Francisco Pérez Urbán; el alcalde de Guareña, Abel González; y el director del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y responsable de la excavación, Sebastián Celestino, entre otras personalidades.

Sebastián Celestino ha asegurado que, aunque solo lleva dos años excavándose es el edificio de la cultura tartésica "mejor conservado de los que conocemos tanto en Andalucía, como en Extremadura", además de ser el más grande ya que ocupa una superficie de dos hectáreas. De ahí que, en opinión del director del IAM, "se tardará todavía mucho tiempo en acabar el trabajo arqueológico" en este lugar.

Lo prioritario para próximas campañas, ya que de momento solo se ha excavado completa la habitación principal, es conocer la planta del edificio ya que se trata de una estructura arquitectónicamente compleja que, para Celestino, refuerza la idea de que la cuenca media del río Guadiana tenía una importancia muy superior en la cultura tartésica de lo que se creía hasta ahora.

(Fuente: El Diario)

27 de abril de 2016

Declaran Zona Arqueológica el yacimiento de El Carambolo en Camas (Sevilla)

La declaración se produce casi 60 años después del hallazgo de su tesoro tartésico. La zona protegida tiene una superficie de 29.450 metros cuadrados y comprende la totalidad del yacimiento y de los vestigios materiales de sus cinco fases de ocupación.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Zona Arqueológica, el yacimiento de El Carambolo, situado en el término municipal de Camas (Sevilla) y donde en 1958 se produjo el hallazgo del tesoro tartésico del mismo nombre, uno de los lugares fundamentales para el conocimiento de las primeras culturas asentadas en el Bajo Guadalquivir y en el suroeste de la Península Ibérica.

Según ha informado la Junta en un comunicado, la zona protegida, con una superficie de 29.450 metros cuadrados en la parte alta del Cerro del Carambolo, comprende la totalidad del yacimiento y de los vestigios materiales de sus cinco fases de ocupación, correspondientes a los periodos Calcolítico (2500-1700 a.C.) y del Bronce Final (1400-1100 a.C.); la Protohistoria tartésica y fenicia (siglos IX al VII a.C.), y la época contemporánea. De esta última se incluyen un emplazamiento artillero de principios del siglo XIX y el edificio de Tiro de Pichón (segunda mitad del siglo XX).

El decreto de inscripción "delimita también un área adicional de protección de 495.080 metros cuadrados que abarca todo el perímetro del cerro, incluyendo las laderas que se han mantenido libres de edificaciones", ha añadido la Junta, que ha explicado que "se salvaguarda así uno de los hitos paisajísticos más sobresalientes del entorno metropolitano de Sevilla, un territorio donde los puntos elevados son muy escasos". Su visibilidad sin alteraciones es fundamental para entender la posición estratégica que motivó la temprana ocupación del enclave.

Asimismo, la norma aprobada inscribe como Bienes de Interés Cultural el tesoro tartésico y cinco piezas encontradas en las excavaciones, todas conservadas en el Museo Arqueológico de Sevilla. Entre ellas destaca el exvoto de la diosa Astarté, cuya inscripción frontal constituye uno de los testimonios más antiguos y extensos de lengua fenicia en la Península Ibérica.

Todos estos bienes muebles corresponden a la Protohistoria, la tercera y más importante de las cinco fases de ocupación del yacimiento, y las sucesivas excavaciones realizadas a partir de 1958 subrayan, como elemento fundamental de este periodo, la existencia de un santuario erigido por los fenicios hacia mediados del siglo VIII a.C., sobre el que se habrían construido edificaciones que mantuvieron el carácter sagrado del lugar durante algo más de 200 años.


Este centro ceremonial, posiblemente el de mayor entidad de la comunidad fenicia que ocupaba la antigua Ría Bética, alcanzó una amplia proyección territorial como lugar de referencia en las rutas de navegación que unían el Guadalquivir con el Atlántico y el Mediterráneo.

Los principales vestigios de este periodo, conocido como orientalizante o tartésico, corresponden a varios edificios superpuestos en la corona del cerro. El denominado 'Complejo A', orientado hacia el Este y construido con muros de ladrillo de adobe, ofrece restos de pavimentos realizados con conchas marinas perfectamente alineadas y de gradas decoradas en damero rojo y negro o fajas alternas rojas y blancas.

Algunos fragmentos fueron extraídos como muestras para su depósito en el Museo Arqueológico de Sevilla y destacan también un altar circular y otro en forma de piel de toro.

A mediados del siglo VI a.C., las edificaciones del conjunto se destruyeron parcialmente y fueron reutilizadas para usos metalúrgicos y artesanales, como atestigua la localización de 14 hornos en el lateral suroeste del cerro.

BIENES MUEBLES
Respecto a los bienes muebles vinculados al yacimiento, el más destacado es el del Tesoro del Carambolo, "un conjunto único y original, sin paralelos próximos, que parece ser obra de un taller local con un desarrollo propio, orientalizante tartésico, diferente del puramente oriental de carácter colonial". Integrado por 21 piezas huecas de oro con un peso de casi tres kilos, consta de dos brazaletes, dos colgantes en forma de piel de toro, ocho plaquetas con decoración de rosetas, otras ocho con decoración de semiesferas de polo rehundido y un collar de pseudosellos.

Otros objetos singulares procedentes del área excavada en 1958 por el profesor Juan de Mata Carriazo son, además del citado exvoto de la diosa Astarté, una pieza cerámica en forma de barca con un caballo en la proa, una cadena con apliques de oro, un escarbeo pétreo de color azul y otro de pasta blanca en cuya base aparecen motivos jeroglíficos egiptizantes.

Respecto a las otras cuatro fases de ocupación, de la primera (Calcolítico) se conservan 14 fosas-silos, así como hogueras y un enterramiento infantil, mientras que del Bronce Final se han identificado varias fosas rellenas por detritos que podrían tener un carácter ritual. Una vez abandonado a partir del siglo VI a.C., y después de casi veinticinco siglos, el cerro tuvo un breve uso militar como emplazamiento artillero, posiblemente vinculado a la Guerra de la Independencia (1808-1814).

La última fase corresponde a la edificación de las instalaciones de la Real Sociedad de Tiro de Pichón en la primera mitad del siglo XX. Las obras para su ampliación y mejora motivaron el hallazgo casual del Tesoro del Carambolo en 1958 pero también ocasionaron la pérdida de la parte superior de estratigrafía arqueológica y del propio yacimiento en tres laderas del cerro.

22 de julio de 2015

Los arqueólogos sacan a la luz nuevas estancias en el yacimiento de la Penya Negra, en Crevillent (Alicante)

Las excavaciones han permitido descubrir una sala dentro de una vivienda que ayudará a identificar la importancia de este núcleo urbano donde convivieron tartesios y fenicios hasta el S. VI a.C.
Penya Negra fue un núcleo comercial muy destacado hasta el S. VI d.C que fue abandonado. FOTO: INFORMACIÓN.
Crevillent sigue excavando el yacimiento arqueológico de la Penya Negra, un antiguo poblado donde convivieron tartesios y fenicios hasta el siglo VI, periodo denominado bronce final o del hierro antiguo.

Según Alberto Lorrio Alvarado, catedrático de Historia en la Universidad de Alicante y doctor en Prehistoria, la importancia que este poblado alcanzó en su día fue notable, puesto que llegó a ser «un núcleo comercial muy destacado debido a su localización. La Penya Negra sirvió de lugar de redistribución comercial porque está en una zona de paso». En él se han encontrado «platos, joyas y evidencias de una orientalización en la forma de vestir, la gente adoptó la moda de Oriente próximo, es decir, las zonas que ahora conocemos como Siria, Palestina, etc...», explicó el profesor, quien indicó que eso evidencia la importancia comercial y comunicacional del poblado.

ABANDONADO SIN RAZÓN APARENTE EN EL S. VI a.C.
Fue en el siglo VI a.C. cuando la Penya Negra se abandona «sin ninguna razón aparente», según Lorrio, quien añadió que «hemos encontrado hasta incluso un tesoro oculto, lo que significa que nadie se preocupó en volver para recuperarlo». Y es que dicho siglo, tal y como manifestó el experto, significó una época de «inestabilidad en el Mediterráneo» en el que la Penya Negra quedó a su suerte mientras la ciudad de Illice (la actual Elche) «se convierte en el núcleo urbano y ciudad ibérica y romana más importante de la zona».

A pesar de que los yacimientos no se empezaron a excavar hasta los años 70, en los años 50 ya se tenían nociones de su existencia. «Las excavaciones como tal empiezan en el año 1977 hasta 1987, dirigidas por el profesor de Historia de la UA Alfredo González Prats», afirmó Alberto Lorrio. «La actividad continuó hasta finales de los 90, cuando se pararon las investigaciones, porque ya no había un interés social por los yacimientos» señaló.

PROCESO ACTUAL
El profesor destacó que las antiguas excavaciones se encontraban en un estado muy degradado, «debido al paso de tiempo, los robos y las expoliaciones», pero que de todos modos han conseguido «identificar una nueva estancia en una de las viviendas que se encontraron». La actual excavación lleva activa desde el día 28 de junio y durará hasta el 30 de julio, haciendo una parada en el mes de agosto debido a las temperaturas, que dificultan enormemente el trabajo de los arqueólogos.

En septiembre se retomará el trabajo de investigación para desvelar el misterio de por qué se paralizó la vida urbana en la Penya Negra, en un proyecto que ha sido financiado con una ayuda de 15.000 euros, al igual que el año pasado, provenientes de la Generalitat Valenciana.
(Fuente: Diario Información / Carmen Asensio)

21 de mayo de 2013

Astrofísicos y arqueólogos confirman que seis santuarios fenicios del sur peninsular rindieron culto a la diosa Astarté

Astrónomos del Instituto de Astrofísica de Canarias y arqueólogos de la Universidad de Sevilla han constatado que seis santuarios protohistóricos del sur de la Península presentan una misma orientación -hacia un acimut de 55 grados- lo que parece coincidir con la puesta de Venus y supone un posible indicio del culto a la diosa fenicia Astarté. 
Representación de la diosa fenicia Astarté
encontrada en el yacimiento de El Carambolo (Sevilla).
El estudio "Arqueología del cielo. Orientaciones astronómicas en edificios protohistóricos del sur de la Península Ibérica" ha sido realizado por el astrónomo César Esteban y el catedrático de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla José Luis Escacena, que han analizado seis santuarios.

  • El estudio se refiere en concreto a los yacimientos sevillanos de Coria del Río, El Carambolo, Satillo, Mesa de Setefilla , Tejada la Vieja (Huelva) y El Oral (Alicante). Es la primera investigación de este tipo que se realiza sobre edificios de la edad del Hierro Antiguo en este área geográfica.
El estudio se basa en la medida precisa de las orientaciones definidas por los edificios y el análisis del horizonte que les rodea, y que revela claros vínculos astronómicos, pues tampoco puede descartarse su posible relación con la salida y puesta del sol en los solsticios, lo que sugeriría además el culto al dios fenicio Baal, pareja masculina de Astarté.

César Esteban explica en una entrevista que los santuarios estudiados proceden de la época tartésica, que se extiende aproximadamente desde el mil hasta el 500 antes de Cristo, cuando se extendió en la mitad sur de la Península una cultura basada en los contactos entre la población autóctona de la zona y colonizadores fenicios.

Enclaves tartésicos de origen fenicio

Los fenicios fundaron Cádiz, la ciudad más antigua de Europa occidental, y otras colonias en el litoral atlántico y mediterráneo peninsular, aunque José Luis Escacena y otros arqueólogos piensan que también llegaron a establecerse en el interior y que incluso Sevilla y otros enclaves tartésicos pudieron realmente tener un origen fenicio.

Algunos yacimientos son muy conocidos, como el del Carambolo, situado en un cerro cerca del Guadalquivir, además del de Coria del Río y el Saltillo en Carmona, edificados entre el siglo IX y el VI antes de Cristo.

Para sorpresa de los investigadores, al estudiar los santuarios se encontraron con que estos tres compartían exactamente la misma orientación: hacia un acimut de 55 grados, y teniendo también en común dos de ellos altares con forma de piel de toro.

Para el arqueólogo José Luis Escacena, este altar podría estar relacionado con el culto al dios fenicio Baal, al que a veces se representa como un toro.

Posteriormente César Esteban midió la orientación de otro santuario al sur de Alicante, El Oral, que es de época ibérica -siglo V antes de Cristo- y que además de contar con un altar similar, también presenta la misma orientación de 55 grados.

Coincidencias

Estas coincidencias despertaron el interés de los investigadores por averiguar si había algún fenómeno astronómico relacionado con esta orientación, pues el que estos cuatro santuarios coincidan en esta cuestión sugiere que este hecho pudo ser un elemento esencial en el diseño y construcción de los templos.

Posteriormente los investigadores se percataron que el acimut de 55 grados podría coincidir, hacia el oeste, con la puesta de Venus en su posición más al sur, en coincidencia con los puntos extremos que alcanza este planeta en su ciclo de ocho años.

El astrónomo recuerda que los dioses principales del panteón fenicio son Baal y Astarté, y que mientras el primero es un dios masculino eminentemente solar, esta última es una deidad femenina identificada con Venus.

De hecho, según relatan los historiadores griegos y romanos de la antigüedad, en la costa sur de España había templos dedicados a una diosa relacionable con Astarté y con el citado planeta.

"En este contexto, merece recordarse que en el cerro de El Carambolo se encontró precisamente una estatua sedente dedicada a esta divinidad", explica César Esteban.

Los investigadores quieren proseguir el estudio de las orientaciones en otros yacimientos similares porque, precisa el astrónomo, la orientación astronómica, cuando presenta regularidades estadísticamente significativas, deja de ser algo subjetivo y es un hecho constatable que ayudan a conocer cómo las antiguas sociedades organizaban sus espacios sagrados, su calendario y festividades.

(Fuente: El DÍa / EFE / Ana Santana)

28 de febrero de 2013

Cancho Roano, el yacimiento más polémico

30 años después de su descubrimiento, presentan el primer recopilatorio de toda la bibliografía científica sobre este templo tartesio de Zalamea de la Serena (Badajoz).
El interior del yacimiento se estructura en diferentes estancias. Foto: A. MURILLO
El yacimiento extremeño de Cancho Roano alberga uno de los más sobresalientes hallazgos de la arqueología española del último cuarto del siglo XX. Desde su descubrimiento en 1978 el templo tartesio próximo a Zalamea de la Serena y Quintana de la Serena ha sido uno de los hitos arqueológicos que más interés y polémica ha suscitado entre los investigadores especializados en la Protohistoria de la península Ibérica y uno de los que más abundante literatura ha generado.

La Diputación de Badajoz ha editado una obra que recopila la bibliografía científica publicada en 30 años de investigación. El libro, titulado 'Cancho Roano: más que palabras. Bibliografía crítica sobre el yacimiento post-orientalizante de Zalamea de la Serena', es obra del arqueólogo Jiménez Ávila (Mérida, 1965), vinculado al yacimiento desde 1988. El autor ha compartido su actividad entre la investigación y la gestión del patrimonio ha trabajado en la obra casi en secreto.

De sus estudios se extrae que el yacimiento que data del siglo V A.C. fue descubierto para la ciencia hace ahora 30 años. Su excavación y estudio crítico a lo largo de todo este tiempo han permitido sentar las bases iniciales para el conocimiento de las postrimerías de la Primera Edad del Hierro en el tramo extremeño del Guadiana, y de las transformaciones económicas y sociales que experimentaron las poblaciones de estos territorios en aquella época.

Cancho Roano está formado por un conjunto de edificaciones estructuradas en torno a un edificio central, elevado sobre una terraza de piedra, que aparece rodeado por una serie de largas y estrechas naves articuladas en pequeñas habitaciones. Todo ello, a su vez, es circundado por un ancho foso excavado en la roca que delimita un espacio de unos 2.000 metros cuadrados que, sin duda, alberga uno de los más sobresalientes hallazgos de la arqueología española del último cuarto del siglo XX.

Más de un centenar de títulos
En este libro se hace una recopilación crítica de la bibliografía científica que suma ya más de un centenar de títulos. La ordenación cronológica y la introducción historiográfica que antecede a los comentarios, permiten obtener una clara visión acerca de la multitud de enfoques e interpretaciones de que ha sido objeto este ya célebre yacimiento extremeño, dentro del ámbito de la arqueologia científica. Como toda obra crítica, el trabajo recoge el punto de vista personal del autor, vinculado directamente a la investigación de Cancho Roano desde 1988.

Tal como subraya Javier Jiménez, “la estructura del libro es sencilla, una introducción de la historia de la investigación, fichas de obras sobre Cancho Roano, en torno al centenar, con bibliografía crítica que abarca de 1980 a 2010 y referencias bibliográficas, y un índice de revistas y otro onomástico”.

Al autor del trabajo le han acompañado en su presentación el diputado-delegado y el director del Área de Cultura de la Diputación pacense, Miguel Ruíz y Francisco Muñoz respectivamente, y la jefa del Departamento de Publicaciones, Antonieta Benítez.

Miguel Ruíz ha destacado que "como alcalde de Higuera la Real concozco bien la importancia de los yacimientos arqueológicos para el desarrollo de los municipios y zonas donde se ubican. En mi caso por el poblado celta de Capote, lo que ha posibilitado un incremento turístico importante. Cancho Roano se encuentra en el corazón de La Serena, claro ejemplo de ese desarrollo turístico mencionado y que fue posible gracias a la financiación de la Junta de Extremadura y de la Mancomunidad de Municipios de La Serena”.

Sobre las referencias míticas de Cancho Roano con la Atlántida, Jiménez Ávila ha precisado que se trata tan sólo de consideraciones esotéricas sin ninguna solidez científica.

(Fuente: Hoy)

9 de noviembre de 2012

La "caja negra" de los fenicios

Se trata de un altar fenicio encontrado en Coria del Río (Sevilla) y que ha conservado restos biológicos durante 2.700 años. El altar ha revelado que los rituales fenicios efectuados por los tartesios en adoración al dios Baal incluían la incineración de vísceras de caprinos, empleando maderas de encinas, alcornoques, chaparros, olivos y jaras. Los especialistas buscan ADN de la grasa de las manos del constructor del altar.
La directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción San Martín
observa la pieza encontrada en Coria del Río.
Arqueólogos, biólogos, botánicos y restauradores del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) han extraído información de un altar fenicio del siglo VII antes de Cristo, hallado en Coria del Río (Sevilla), como si fuese "una caja negra" que ha conservado restos biológicos durante 2.700 años.

Los restos hallados en la tierra arcillosa prensada con la que se construyó este altar de 90 centímetros de largo por 60 de ancho y 45 de altura y casi media tonelada de peso ha revelado que los rituales fenicios efectuados por los tartesios incluían la incineración de vísceras de caprinos, empleando maderas de encinas, alcornoques, chaparros, olivos y jaras.

Del interior del altar se han extraído igualmente diversas muestras de polen y de cristales de oxalato, que producen algunas especies vegetales sometidas a estrés, restos de pino y encina y piedras que habían estado en el interior del intestino de una cabra.

Aún están por concluir la búsqueda de ADN de la grasa de las manos del constructor o constructores del altar, un rastreo del que no existe precedente y que se efectúa con ayuda de especialistas de la Universidad de Upsala (Suecia).


Sin monumentalidad, pero con información
El director general de Museos de Andalucía, Miguel Castellano, ha señalado que aunque el altar carezca de "monumentalidad, estética o belleza" es un hallazgo importante por la información que ha propiciado sobre los ritos al dios Baal y la información aportada sobre la cultura tartesia y fenicia.


De ahí que el equipo investigador que se ha hecho cargo de su investigación lo haya calificado de "caja negra" por la cantidad de información que contenía la tierra prensada de su interior, según ha explicado a los periodistas la restauradora de la pieza, Ana Bouzas.

La directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción Sanmartín, ha expresado la emoción que le produce esta pieza ahora restaurada y que se mostrará en el Arqueológico de Sevilla, en una nueva sala dedicada al Tesoro del Carambolo y la cultura tartésica.


Otros dos altares en la Península
Sanmartín ha asegurado que, en toda la Península, sólo existen otros dos altares similares, el del Carambolo y el de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), y que el estudio de este de Coria ha permitido determinar que el sacrificio no se efectuaba en el altar, sino en una estancia apartada.

También que las vísceras y carne de animales se ofrecían ya asadas, probablemente en bandejas metálicas, ya que no se han hallado microcarbones, lo que elimina la posibilidad de combustión sobre el altar.

La tierra arcillosa prensada o adobe con la que fue construida tanto la base del altar como sus paredes era "tierra virgen", que el constructor extrajo a cierta profundidad, por lo que si se lograra extraer su ADN se podría obtener información sobre su procedencia, lo que, según Sanmartín, ayudaría a aclarar la relación entre fenicios procedentes de Oriente Próximo y población autóctona o tartesia.

Hallazgos como el de este altar demuestra, según Sanmartín, que los fenicios y la población autóctona convivían también en el interior de la Península y no solo en las costas, como se pensó durante años.

Tras cinco o seis generaciones de convivencia, como han demostrado otras investigaciones sobre cerámicas y orfebrería, Sanmartín ha señalado que quizás habría que hablar sólo de tartesios, por la integración de los fenicios.
(Fuente: EFE / El Mundo)

22 de octubre de 2012

Un sondeo sitúa el origen de Torreparedones entre el Neolítico y la Edad del Cobre

Un sondeo en el sector norte secuencia las primeras fases de ocupación del asentamiento ibero-romano de Torreparedones, en Baena (Córdoba). Ahora se procederá a un estudio del material arqueológico junto con semillas carbonizadas.
Imagen del sondeo realizado en Torreparedones.
Foto: M. Ariza
Un sondeo descubre los orígenes del yacimiento de Torreparedones. Con motivo de la campaña de excavación que se realiza en la zona del entorno del foro romano se ha realizado un sondeo en el sector norte con el objetivo de secuenciar las primeras fases de ocupación del asentamiento, que se sitúan entre el Neolítico y la Edad del Cobre.

En el sondeo, de dos metros cuadrados, se han documentado 17 unidades estratigráficas anteriores a la época ibérica. Según informa el arqueólogo municipal de Baena y director de la excavación, José Antonio Morena, la lectura de la estratigrafía "documenta una primera fase de ocupación del asentamiento, que se inaugura con la realización de una fosa irregular de aproximadamente un metro de diámetro, excavada en las margas terciarias que afloran a dos metros de profundidad con respecto a la cota actual y sobre la que se traza, una vez colmatada, un pequeño murete dotado de calzos de poste", quizá perteneciente a una habitación tipo choza o cabaña. La datación más probable de esta fase, que se completa con diversos sedimentos que cubren estas estructuras, se situaría en torno al 3100-2900 a.C., cronología que se confirmará con el análisis de semillas mediante el sistema de radiocarbono. Según Rafael María Martínez, arqueólogo y experto en Prehistoria de la UCO, la fundación de Torreparedones se situaría a caballo entre el Neolítico y la Edad del Cobre, coincidiendo con la primera ocupación a gran escala de la campiña por parte de agricultores y ganaderos prehistóricos.

A continuación, se ha identificado un largo período de abandono, en el que el yacimiento parece deshabitarse a lo largo de la mayor parte de la Edad del Cobre y del Bronce, durante prácticamente dos mil años. Tras este período de despoblación, cuyas causas continúan siendo un misterio, el yacimiento vuelve a poblarse durante el período tartésico. De esta fase ha podido documentarse una estructura de combustión perteneciente a un área de hábitat, constituida por una plataforma de piedras planas recubierta con arcilla apisonada y endurecida por el fuego.

Esta ocupación parece dilatarse aproximadamente entre los años 1000 y 800 a.C., continuando a lo largo del período ibérico y romano, hasta su definitivo abandono durante la Baja Edad Media. Morena recuerda que ya se excavaron contextos similares en los años 90 cuando se investigó parte de la puerta oriental del yacimiento por la Universidad de Oxford, fechándose los estratos más antiguos a comienzos del II milenio a.C. Sin embargo, "los estudios y excavaciones realizados en las últimas décadas han ampliado nuestro conocimiento de la prehistoria de la campiña y han permitido fijar con mayor precisión su secuencia cronológica".

Tras la excavación del sondeo, se procederá al estudio del material arqueológico, sobre todo cerámica, muy abundante, instrumentos de sílex y huesos animales, junto a restos de semillas carbonizadas, a fin de trazar de forma exhaustiva el panorama de los modos de vida de las sociedades que habitaron este yacimiento antes de la llegada de la escritura a la Península Ibérica. Por otra parte, los análisis polínicos permitirán conocer el tipo de flora existente entonces.

19 de octubre de 2012

Una grabación de 1978 reaviva el interés por la necrópolis tartésica de Cerrillo Blanco

El documento gráfico que ahora ha salido a la luz, consiste en una grabación en formato Super 8, donado al Museo de Porcuna (Jaén) y que presenta las tumbas del túmulo recién excavadas y la posición original de las inhumaciones del S. VII a. de C.
El Conjunto escultórico ibérico de Cerrillo Blanco de Porcuna conforma uno de los yacimientos arqueológicos ibéricos más notables de la provincia de Jaén. Pero además de asentamiento íbero, Cerrillo Blanco es un túmulo funerario de época tartésica (S. VII a.C.) con 24 sepulturas individuales en fosa y 1 megalítica con dos individuos, donde hacia el S. V a.C., se enterró en zanjas cubiertas con grandes losas.
Guerrero íbero hallado en Cerrillo Blanco (Porcuna, Jaén)
de la primera mitad del S, V a.C.
Había sido destruido en la antigüedad con seguridad por alguna revuelta en contra del poder aristocrático. Sus restos conformados por más de 1.500 fragmentos fueron guardados en una fosa alargada hasta que se produjo su hallazgo. Las cabezas de los representados, fueron destruidas con saña, y de ellas sólo se conservan algunos ejemplos de todos conocidos. Estas esculturas formaron parte de un monumento o monumentos de tipo aristocrático y está datado en el S. V. antes de nuestra era.

El documento gráfico que ahora ha salido a la luz, consiste en una grabación en formato Super 8, donado al Museo de Porcuna y presenta las tumbas del túmulo recién excavadas, manifestando la posición original de las inhumaciones. La orientación y posición de la mayoría de los restos indican una determinación este-oeste, con lo que se deduce, según las primeras apreciaciones de los técnicos del museo, algunos aspectos de la simbología solar de Cerrillo Blanco desde el originario túmulo del s. VII a.C. que debió ser determinante, como luego lo fuera la posición en su caso de los distintos grupos escultóricos que finalmente fueron enterrados en el sector oeste del mismo.

La grabación fue realizada en 1978 por Aurelio García Peláez de la campaña de excavación arqueológica de la necrópolis tartésica de inhumación, quien ha donado ahora el vídeo al Museo de Porcuna.


 Ya han sido varios los investigadores y los medios de comunicación que se han interesado por esta grabación por el valor testimonial que tiene, tan útil para la investigación científica, como la Universidad Complutense de Madrid o el programa Cuarto Milenio

Ahora, iniciarán desde el Museo de Porcuna un proyecto para restaurar la cinta, captada en formato Super 8 y conseguir una mayor nitidez de la imagen, con una calidad superior a las instantáneas con las que a día de hoy cuentan los investigadores, pudiendo obtener así mayores avances en la investigación sobre la cultura íbera y el yacimiento de Cerrillo Blanco. Un conjunto escultórico ibérico destruido que por la cantidad de piezas (1.500 fragmentos aproximadamente), como por su calidad artística es el más importante de la escultura ibérica. Además existe una necrópolis ibérica superpuesta a la anterior de incineración (s. IV-II a.C.).


por: Pilar Jiménez

8 de octubre de 2012

Aliseda busca las raíces de su tesoro tartésico

Nuevas excavaciones en la localidad cacereña de Aliseda han revelado la existencia de restos constructivos y materiales protohistóricos de los siglos VI-V a.C. que, a falta de los estudios y análisis que se realizarán en los próximos meses, abren "ciertas expectativas" para aproximarse al contexto del "tesoro orientalizante" de este municipio.
Aparecen restos arqueológicos en Aliseda que podrían arrojar luz
sobre el contecto histórico de su tesoro.
Este "célebre" tesoro tartésico fue hallado en 1920 por Juan Jesús y Victoriano Rodríguez Santano, por lo que fue depositado desde entonces en el Museo Arqueológico Nacional.

"Aunque sin base arqueológica firme, las hipótesis que tradicionalmente se han barajado sobre la procedencia del Tesoro de Aliseda lo han vinculado indistintamente con el ajuar funerario de una mujer de rango aristocrático, con una ocultación e incluso con el tesoro de un complejo religioso", apunta el Gobierno regional.

La última excavación arqueológica realizada en el paraje de 'Las Cortinas' es un trabajo integrado en el proyecto de investigación del Plan Nacional I+D+i (Mineco) titulado 'El Tiempo del Tesoro de Aliseda', coordinado por Alonso Rodríguez Díaz y desarrollado por el Grupo de Investigación Pretagu de la Universidad de Extremadura.

Este proyecto, con una vigencia de tres años (2010-2013), tiene como objetivos principales recuperar la historia del descubrimiento del tesoro de Aliseda, aproximarse a su contexto arqueológico y territorial, además de difundir el "potencial socio-patrimonial" de los resultados.

La excavación en 'Las Cortinas' se ha efectuado en una pequeña parcela y ha sacado a la luz restos y materiales "con desigual grado de conservación", según ha indicado el Gobierno de Extremadura en nota de prensa.

De este modo, la campaña de 2012 ha contado con la autorización de la Consejería de Educación y Cultura, con el seguimiento de los técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural, la participación activa del Ayuntamiento de Aliseda y la cofinanciación del Grupo de Acción Local Tagus.

En concreto, durante la campaña, recientemente finalizada, han intervenido nueve peones de Aliseda y un grupo de estudiantes y licenciados en Historia de las Universidades de Extremadura y Castilla-La Mancha.

Cabe señalar que debido al convenio firmado entre el Ayuntamiento de Aliseda y la consejería, la parcela ha sido vallada y señalizada para garantizar su preservación e investigación en los próximos años.

(Fuente: Europa Press)

6 de octubre de 2012

Andalucía confirma que los restos aparecidos en la ría de Huelva son de época romana

El delegado de Cultura en Huelva ha añadido que, no se descarta que "más allá de la presencia de un innegable registro material romano, los restos óseos pueden provenir de ocupaciones posteriores, fundamentalmente medievales islámicas asociadas al yacimiento de Saltish, sin olvidar el uso como leprosería en época cristiana". A principios de semana, la Junta de Andalucía no descartaba que los restos óseos aparecidos fueran de época tartésica.
El delegado de cultura de Huelva explica los trabajos efectuados
con los restos óseos encontrados en la ría de Guadiel.
El delegado de Educación, Cultura y Deportes en Huelva, Vicente Zarza, ha confirmado que los restos hallados recientemente en la zona de Isla Saltés pertenecen a la época romana y que su aparición “no hace sino confirmar lo que ya sabemos”, que se trata de una zona arqueológica que ya ha sido estudiada en varias ocasiones.

Zarza, que ha estado acompañado por arqueólogos de la Delegación, ha explicado que, con todas las reservas que son necesarias en estos casos, “los técnicos del área de arqueología apuestan por una primera vinculación con las factorías de salazón romanas” ya identificadas en el ámbito cercano del eucaliptal perteneciente al término municipal de Punta Umbría.

El delegado ha añadido que, no obstante, no es descartable que más allá de la presencia de un innegable registro material romano, los restos óseos pueden provenir de ocupaciones posteriores, fundamentalmente medievales islámicas asociadas al yacimiento de Saltish, sin olvidar el uso como leprosería en época cristiana.

Los arqueólogos han precisado que al no haber aparecido ajuar o contextualización en la tumba, la correcta adscripción crono-cultural de los restos óseos requerirá de estudios más profundos que en estos momentos no se pueden hacer ya que fueron retirados por el médico forense no habiendo accedido a los mismos, hasta el momento, los técnicos de cultura.

El delegado ha concluido que los restos arqueológicos en este ámbito próximo a las zonas arqueológicas del eucaliptal y de Saltés, adscrita a esta última a la zona arqueológica de Huelva, aportaban desde hace tiempo en esas mismas cronologías no revelando novedad al respeto. No obstante, desde la Delegación se han coordinado actuaciones con el Paraje Natural para la delimitación del yacimiento y su inclusión en el registro administrativo.

(Fuente: Huelva Ya)

4 de octubre de 2012

Los restos óseos hallados en la ría de Huelva podrían ser de época tartesica

Están siendo analizados por técnicos de Cultura y de la Universidad de Huelva.
Parte de los restos encontrados el lunes en la ría de Odiel (Huelva).
El subdelegado del Gobierno en Huelva, Enrique Pérez Viguera, ha confirmado el hallazgo de unos restos arqueológicos en la zona de Marismas del Odiel y cercana a la Isla de Saltés, que están siendo investigados por la Junta de Andalucía y por técnicos especialistas en cultura tartéssica de la Universidad de Huelva (UHU). Pérez Viguera ha destacado que se ha descartado que los restos sean actuales y todo apunta a que pertenecen a la época de Tartesos.

Pérez Viguera ha subrayado que "no extraña que aparezcan estos restos, lo extraño es que aparezcan ahora, pero desde luego se ha descartado que sean actuales".

Efectivos de la Policía Nacional se desplazaron el lunes a la citada zona donde hallaron restos humanos de carácter arqueológico, según informaron a Europa Press desde la Subdelegación del Gobierno. Estas mismas fuentes precisaron que el forense recogió los restos óseos para su análisis y estudio en el Instituto de Medicina Legal. La Ría de Huelva tiene bastante interés arqueológico y está dentro de las zonas catalogadas para su cuidado en esta materia, por los distintos hallazgos catalogados en ella. Lo mismo ocurre en la zona de la Isla de Saltés, donde se encuentra la ciudad islámica de Saltés. Se da la circunstancia que este año se conmemoran los mil años del reino de Taifa de Huelva-Saltés, fundado en el año 1012, por Abd al-Aziz al-Bakri.

2 de octubre de 2012

Un estudio relaciona el tesoro del Carambolo con sacrificios rituales fenicios

Las placas y frontiles de oro de 24 kilates pertenecerían a un "ajuar litúrgico utilizado para la procesión presacrifical de un toro y una vaca" a los dioses fenicios Baal y Astarté.
Tesoro del Carambolo, descubierto en Camas (Sevilla) en 1958.
Un reciente estudio elaborador por los prestigiosos arqueólogos Fernando Amores y José Luis Escacena defiende la hipótesis de que el famoso tesoro del Carambolo, descubierto en 1958 en Camas y formado por 21 piezas de oro de 24 kilates, fue un ajuar que engalanaba a un sacerdote y a dos bóvidos destinados a ser inmolados en honor de los antiguos dioses fenicios Baal y Astarté.

El tesoro del Carambolo, como es sabido, fue descubierto en 1958 en el cerro homónimo de Camas, en el marco del hallazgo de los vestigios arquitectónicos de un antiguo santuario que los expertos atribuyen a una población de influencia fenicia. La localización de una figura atribuida a la diosa fenicia Astarté, en ese sentido, sostiene la tesis tradicional de que el santuario estaba dedicado expresamente a esta divinidad, toda vez que la antigüedad de las 21 piezas de oro labradas al estilo oriental que conforman el tesoro del Carambolo se remontaría a los siglos VII y VIII antes de Cristo.

EL MOTIVO DEL TESORO
Pues bien, los arqueólogos sevillanos Fernando Amores y José Luis Escacena han elaborado un nuevo estudio, titulado 'Revestidos como Dios manda. El tesoro del Carambolo como ajuar de consagración', al objeto de profundizar en el papel que este fabuloso ajuar jugaba en el mencionado santuario de influencia fenicia. El objeto del estudio no es otro que esclarecer "quienes y para qué" poseían y utilizaban este ajuar áureo, según expone los arqueólogos Amores y José Luis Escacena en este documento publicado en la revista de prehistoria y arqueología de la Universidad de Sevilla y recogido por Europa Press.

Este estudio rememora que Juan de Mata Carriazo, el primer arqueólogo en investigar el yacimiento del Carambolo y el propio tesoro, sostuvo en su momento que "las joyas pertenecerían al ajuar de un monarca tartésico", aunque Amores y Escacena avisan de que la asunción de esta hipótesis obliga a pensar en un "Argantonio gigantesco" en el que encajasen las diferentes piezas del ajuar, en referencia al mítico monarca tartésico citado en los antiguos textos históricos. En ese sentido, Amores y Escacena recuperan una idea ya defendida por ellos mismos unos diez años atrás y sostienen que el tesoro del Carambolo no es otra cosa que "un ajuar litúrgico destinado por la comunidad fenicia a los sacrificios llevados a cabo en honor de sus principales dioses". "El conjunto incluiría el atuendo sacerdotal, más los atalajes de sendos bóvidos ofrecidos a Baal y a su compañera Astarté", señala el informe.

"AJUAR LITÚRGICO"
De tal manera, estos dos arqueólogos exponen que "el lote de joyas supone el ajuar litúrgico utilizado para la procesión presacrifical de un toro y una vaca inmolados, respectivamente, para Baal y Astarté". Para defender esta idea, que recupera y "matiza" la propuesta ya esgrimida por ambos en 2003, Amores y Escacena argumentan toda una serie de textos históricos que prueban que "durante la Antigüedad, la dedicación de primicias a los dioses que consistían en sacrificios de animales iban normalmente precedidas de la correspondiente procesión", toda vez que "las costumbres religiosas (...) requerían la vestimenta adecuada para la ocasión. De ahí que los animales se engalanaran convenientemente antes de ser presentados a la divinidad".

Amores y Escacena abundan en esta tesis con el argumento de que "para la época tartésica, algunos toros representados sobre vasijas llevan esta prenda u otra parecida que cuelga de la espalda del animal", en referencia a una banda ancha o cincha posada sobre el lomo del animal y que cae por sus flancos. Como ejemplo, citan los arqueólogos "una escena de decoración vascular" procedente de un yacimiento de Marchena, porque esta escena muestra "un bóvido pintado al estilo de las cerámicas orientalizantes del ámbito tartésico" y el animal en cuestión "aparece recorrido verticalmente por una especie de paño de bordes festoneados".

EL PAPEL DE LAS PLACAS
Además, citan un texto del poeta Prudencio que describe un toro engalanado para una ceremonia con "los flancos cubiertos entre guirnaldas entretejidas y los cuernos envainados", pues tal testimonio probaría "el posible papel de las placas rectangulares" del tesoro, que descansarían sobre "bandas" colocadas a su vez sobre la piel del animal. Las piezas que Juan de Mata Carriazo identificaba como 'pectorales' del ajuar de un jerarca o gran sacerdote, de otro lado, corresponderían a frontiles que adornarían la "testuz" de los bóvidos, con lo que la hipótesis de Amores y Escacena sostiene que "el sacerdote" del ritual "luce el collar y los brazaletes" del tesoro en sus bíceps "mientras que la vaca aparece engalanada con el juego de frontil y placas que dispone de rosetas y el toro con el que carece de ellas.

"El ajuar que engalanaba a la hembra sería el que muestra de forma insistente la roseta, representación gráfica de la hierofanía de la diosa madre e icono de Astarté (...) y, por exclusión, el otro lote revestiría al macho consagrado a Baal, lo que encajaría con este dios si las medias esferas constituyesen alusiones solares". "Rosetas y semiesferas están presentes, en fin, en los brazaletes, prenda reservada al clero encargado de llevar a cabo el sacrificio", resumen Amores y Escacena en este documento. Finalmente, los arqueólogos mencionan la oposición de la profesora de la Universidad de Sevilla María Luisa de la Bandera a la idea de que el tesoro fuese usado para adornar bóvidos bajo la premisa de que "el oro era un metal de uso exclusivo para los dioses".

Y es que, "al recibir el ajuar litúrgico sobre sus cuerpos, el dogma de la época sostendría que los animales experimentaban una transustanciación de su condición carnal, proceso por el que se convertían en la propia divinidad", defienden finalmente Fernando Amores y José Luis Escacena
.
(Fuente: Europa Press / La Vanguardia)

22 de junio de 2012

El yacimiento de La Orden ofrece nuevos datos sobre la vida tartésica en Huelva

El yacimiento del Seminario-La Orden abre una línea nueva de trabajo e investigación que permite ver cómo se desarrolló esta civilización tierra adentro, donde los arqueólogos comprueban que la agricultura de la vid juega un papel fundamental y donde vislumbran una forma de hábitat, los fondos de cabaña, que nada tiene que ver con las conocidas edificaciones urbanas.
Detalle de la excavación del fondo de la cabaña
de época tartésica en el yacimiento de La Orden-Monasterio.
Foto: Huelva Información.
La vida rural en la Huelva tartésica se pone de relieve en la excavación arqueológica de La Orden-Seminario. El descubrimiento de unos fondos de cabañas ofrecen datos reveladores de cómo estaban relacionados con la explotación de las vides, que debían mantener relación con la ciudad y la mina al encontrarse, además, junto a una vía clave de entrada a la ciudad como es la que venía desde La Ribera hacia el trazado actual de Santa Marta, para conectar la ciudad de los cabezos y la zona portuaria.

El Ciclo Jóvenes Historiadores, una iniciativa organizada por la Concejalía de Turismo dentro de la programación del Centro de Visitantes Puerta del Atlántico, continúo ayer desvelando secretos de la Huelva de la Edad de Bronce, gracias a los testimonios que ha dejado esta excavación. La historiadora Cristina López Cabot descubrió ayer la existencia en la época tartésica de los siglos VII y VI antes de Cristo de una Huelva rural, no muy lejos del ámbito de la urbana ubicada en torno a los cabezos, que se sustentaba en el cultivo de las vides.

Cristina López Cabot destaca que la novedad está en el hecho que nos encontramos una cabaña, ya que hasta ahora lo que se ha investigado correspondía a habitantes de capas altas. La vivienda, es de tipo viabsidiada que se puede poner en relación con otras de Italia y el Mar Negro, del centro y occidente mediterráneo, ofrece nuevos datos sobre Huelva.

Se ha encontrado enterrados cuatro individuos adultos. En uno de ellos se detecta hiperplatimería, producto de una gran carga de trabajo. Esto lo interconexiona con otras zonas de la excavación en la que se estudia el cultivo de la vid, de la que destaca la importante documentación que aporta a diferencia de la zona urbana de Huelva donde se ha sufrido el desmonte de los cabezos y con ello pérdida arqueológica. Hasta ahora "sabemos cómo se comportaba la ciudad en cuanto al puerto, pero aquí se abre la relación del abastecimiento de la zona rural con la ciudad y, probablemente, con la mina y el resto del mediterráneo", señala López Cabot.

Así las investigaciones realizadas en los últimos años en el subsuelo de la capital nos habían permitido conocer una Huelva tartesía que destacaba por sus instalaciones metalúrgicas y portuarias. Sin embargo, ahora López Cabot ofrece los primeros datos de otros asentamientos no muy lejos del núcleo urbano vinculados a los cultivos de vides, donde se asentaban los encargados de estos cultivos y los temporeros en cabañas, con una estructura de trabajo muy similar a la que se aplican hoy en las viñas.

El yacimiento del Seminario abre una línea nueva de trabajo e investigación que permite ver cómo se desarrolló esta civilización tierra adentro, donde los arqueólogos comprueban que la agricultura de la vid juega un papel fundamental y donde vislumbran una forma de hábitat, los fondos de cabaña, que nada tiene que ver con las conocidas edificaciones urbanas. 


¿Mestizaje con fenicios?
La vivienda cuenta con el enterramiento de cuatro individuos adultos, se trata de un inhumación secundaria, ya que la putrefacción se ha realizó en otro lugar. Son fosas debajo del suelo de la vivienda de cabaña, que hace pensar en un culto a los antepasados, o el mantener generaciones antiguas en el lugar donde vive", señala. La documentación aportada en la excavación hace pensar a la arqueóloga que pueda haber aquí un mestizaje entre fenicios y la población autóctona.

De esta manera, Cristina López Cabot profundiza en aspectos poco conocidos del Bronce Final onubense a través del estudio realizado de los fondos de cabañas encontrados. Y es que, a pesar del carácter deleznable de estas construcciones con más de 2.500 años de antigüedad, la ocupación continuada de estas primitivas chozas deja una serie de residuos arqueológicos en el terreno de gran utilidad a la hora de aportar nuevos datos sobre las actividades que tenían lugar en el entorno inmediato del enclave portuario de la antigua Onoba.

Con este coloquio concluye la primera parte del Ciclo 'Jóvenes Historiadores Onubenses' que ha estado dedicada al yacimiento arqueológico La Orden-Seminario. Estas charlas se retomarán después del verano para tratar los hallazgos de los últimos años en las diferentes actuaciones operadas en otros puntos de la ciudad, especialmente en el casco histórico.

16 de abril de 2012

«Jaén va a tener una red arqueológica ibera realmente extraordinaria»

Arturo Ruiz, director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (CCAI), asegura que los últimos hallazgos en el oppidum de Puente Tablas han cambiado la historia que conocíamos de los iberos.
Arturo Ruíz, director de Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (CCAI).
Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén, Arturo Ruiz es desde el año de su creación, 1998, director del Centro de Andaluz de Arqueología Ibérica (CCAI), un organismo dependiente de la institución universitaria jienense que es el culpable de la mayor parte de los descubrimientos en torno a los iberos que los últimos tiempos se han hecho en la provincia. En torno a una veintena de personas trabajan en este centro donde el tiempo con frecuencia se detiene en torno a los restos de una vasija de barro o, como ocurre actualmente, en torno a una diosa ibera.

-Debe ser apasionante dirigir un centro así en una provincia como la de Jaén
-Lo es. En realidad, son varias provincias las que acumulan los mayores conjuntos patrimoniales de época ibérica. Estaríamos hablando de Alicante, Valencia, Murcia, Albacete, Jaén, Córdoba y Granada. Pero sí es cierto que en nuestra provincia ha habido un enorme desarrollo de la investigación en los últimos 30 años, fruto del propio CAAI y también de otras universidades. Jaén es el referente de los ibéricos a nivel internacional, aunque también aparezcan restos en las provincias vecinas, pero ninguna con la variedad de la nuestra.

-Lo último que hemos conocido del trabajo del CAAI está en el oppidum de Puente Tablas, ¿dónde radica la importancia de lo hallado allí?
-Ha sido lo más espectacular de los últimos tiempos. En el marco del Viaje al Tiempo de los Iberos, la Diputación nos propuso hacer una intervención en Puente Tablas para convertirlo un poco en el referente de lo que es una ciudad ibérica, ya que en Andalucía no hay muchos casos excavados. Se hizo un proyecto de restauración y hemos estado excavando desde mayo del año pasado, primero el palacio, que ha sido extraordinario porque tiene unas características que no se conocían en toda el área ibérica y que recuerda mucho a los palacios que se cuentan en Odisea de Homero. Luego, en el mes de septiembre, comenzamos con la puerta, que ha sido una auténtica sorpresa, ya que son varias puertas superpuestas y una de ellas tiene un valor añadido, al ser la única puerta que está absolutamente orientada al Este y con una estela de una diosa que es iluminada por el sol durante los días del equinoccio de primavera, todo un culto la fecundidad.

-¿Seguirán excavando allí?
-Seguramente en mayo o junio volveremos otra vez, ahora lo que queremos es definir muy bien el espacio abierto en el que está la diosa con objeto de que se pueda ya anualmente experimentar el momento de la llegada del sol de primavera a la diosa y ver cómo la ilumina. Al mismo tiempo, estamos también estudiando todo este mundo religioso ibero que desconocíamos bastante. La verdad es que ha sido un descubrimiento que ha cambiado para siempre el concepto de Puente Tablas, que sobre todo era conocido por las fortificaciones y porque tenía un urbanismo muy ordenado.

-Aunque Puente Tablas sea ahora mismo el más importante, ¿qué otros trabajos lleva a cabo el CCAI?
-Algunos son muy conocidos, como el tema de la Batalla de Baécula, cuya primera fase terminamos con el congreso que se hizo el pasado mes de noviembre y ahora vamos a comenzar con la segunda. Por otra parte, estamos trabajando también en Cástulo, más en la parte romana. Asimismo, estamos estudiando en laboratorio dos excavaciones de las que hemos hecho en los últimos años, que son la Noria en Fuente Piedra (Málaga), que es una necrópolis tarteso-ibérica, de túmulos. Y también estudiamos Piquía, que es la necrópolis ibérica de Arjona, y en Tútugi, en Granada, donde hay una necrópolis ibérica.

-¿Y en cuánto a investigación?
-A nivel nacional, tenemos un proyecto para articular en red una serie de grupos que trabajan en arqueología, tanto en materia de conservación como de investigación. También hay otro proyecto de Química de I+D nacional, en el que se sigue desarrollando la línea que tenemos de Química y Física aplicada a la arqueología. Y también tenemos un proyecto para intervenir en Giribaile, en Vilches, aunque estamos a la espera de que venga el dinero. Y a nivel europeo tenemos dos proyectos para exportar todo lo que tenemos en 3D en el centro a una página web europea, que va a tener toda la cerámica ibérica que ha aparecido en Jaén, más de un millar de piezas.

-¿Ha crecido mucho en los últimos tiempos el patrimonio arqueológico ibérico de la provincia de Jaén?
-Ha crecido muchísimo, la ventaja que tiene el patrimonio ibérico en Jaén es que es muy rico, conforme más investigas, más posibilidades tienes de conocer nuevos sitios a través de la prospección. En 1989, teníamos 545 yacimientos en la provincia, hoy día puede rondar el millar perfectamente.

-¿La sociedad jienense es consciente de todo el patrimonio ibérico que hay en la provincia?
-Cada vez más, por suerte hay mucha gente que me para por la calle y me pregunta por los últimos hallazgos de los que ha oído hablar, también cuándo los van a poder ver ellos, algo fundamental. En el caso de Puente Tablas, yo creo a finales de este año tendrá el Centro de Recepción de Visitantes y se habrá hecho la restauración, se habrá convertido en uno de los sitios visitables más importantes.

-¿Considera que se hace el tratamiento adecuado con los restos arqueológicos cuando se construyen nuevos edificios?
-Ahora, ya por fin, sí. Quizás no se aplique por igual en todos los pueblos de la provincia, pero en Jaén, el caso de Marroquíes Bajos ha sido muy pedagógico, hay un protocolo que funciona normalmente bien.

-En el caso del parking provisional que se habilitó en el Bulevar, hubo cierta polémica porque no se tuvo en cuenta que podía haber restos, ¿se hizo mal?
-Sí, porque siempre hay que hacer la excavación, aunque se remueva poco, aunque parezca que no va a afectar a nada, incluso aunque se haga aporte de tierra, siempre hay que hacer un informe arqueológico. Ahora, por ejemplo, me preocupa lo que queda del antiguo campo de fútbol porque tiene que haber restos arqueológicos que hay que excavar también. Por suerte, tenemos una ciudad con muchos yacimientos arqueológicos, que espero que algún día sean visitables, pero para ello hay que hacer un buen tratamiento. Está claro que es lento y costoso y que necesita de inversión, pero el turismo es de lo poco que se mantiene relativamente bien, por lo que merece la pena.

-Hablando de turismo, ¿el Museo de Arte Ibero, cuando esté concluido, será un revulsivo?
-Es la joya del patrimonio arqueológico ibérico. Estarán en él dos de los conjuntos arqueológicos de escultura más importantes de España, como son El Pajarillo y Cerrillo Blanco. Ya partiendo de ahí, si le vamos sumando todo lo que vamos conociendo de yacimientos, urbanismo, palacios, santuarios, cultos, exvotos, etc., será un punto de referencia internacional. Y encima si se le articula el Viaje al Tiempo de los Iberos haciendo que sea una red territorial y que se puedan visitar también los inmuebles donde aparecieron los restos que estarán expuestos en el museo, puede ser un ejemplo muy interesante.

-El consejero Paulino Plata hablaba de que se querían traer colecciones externas, ¿es necesario que haya colecciones de fuera además de las de Jaén para que el Museo tenga mayor prestigio?
-Yo participé en un recorrido de todos los museos andaluces para ver qué material podía venir y la conclusión primera que saqué es que lo más importante ya lo tenemos aquí. Luego hay conjuntos de materiales que proceden de Jaén y están fuera, por ejemplo, los exvotos ibéricos que están en Madrid, en el Museo Arqueológico Nacional. Yo creo que eso se podría traer. Y luego creo que es un ejercicio de salud que vengan materiales de otras provincias, que a veces son reintegraciones de materiales de Jaén, como el toro de Arjona, que está en el Museo de Granada. Es bueno que se tome conciencia de que este no es sólo el Museo Ibérico de Jaén, sino de toda la cultura ibérica de Andalucía, por lo que debe haber cosas de Granada, Málaga y Córdoba. De fuera de Andalucía es más difícil porque cada comunidad autónoma administra sus bienes, pero tampoco hay que destacar visitas temporales, como la Pátera de bronce de Santisteban del Puerto, que está el Arqueológico Nacional.
(Fuente: Ideal / Mónica Lopera)

12 de abril de 2012

Denuncian el abandono del yacimiento tartésico de El Carambolo (Sevilla)

La Asociación Los Dólmenes denuncia que el yacimiento tartésico sevillano se encuentra en estado de dejadez y destrucción.
Estado del Carambolo en las proximidades de Sevilla.
Así lo aclara la Asociación Los Dólmenes, la cual ha emitido una queja-denuncia a la Delegación Provincial de Sevilla de la Consejería de Cultura y al Ayuntamiento de Camas. En el escrito se detalla que el yacimiento arqueológico se encuentra en un grave estado de abandono, y que “no se han llevado a cabo las medidas de protección y conservación obligadas para una actividad arqueológica”.

La Asociación ha decidido acometer esta denuncia debido a la información dada por un anónimo con la que se pudo comprobar el mal estado de conservación del yacimiento, el cual ha quedado relegado, según la Asociación, a “ser permanentemente una escombrera y basurero, en la que se acumulan restos de botellas rotas y bolsas de plástico”, convirtiendo al yacimiento en un espacio vulnerable desde que se realizaran las últimas campañas de excavaciones arqueológicas.

La situación ya fue denunciada en octubre de 2009 por la misma asociación, desde la cual se afirma que “hasta la fecha no ha habido respuesta al escrito por parte de las administraciones implicadas”. Con la actual queja, esperan “que se acometan las medidas necesarias para frenar el proceso de deterioro y abandono del Cerro del Carambolo, así como que se realicen actuaciones de protección y custodia del yacimiento”.