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13 de noviembre de 2018

El yacimiento tartésico del Turuñuelo gana la primera edición del "Premio Palarq"

El proyecto "Construyendo Tartesos", en el que se incluyen las excavaciones del yacimiento del Turuñuelo de Gaureña, ha ganado la primera edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq. Este premio ha sido fallado en Barcelona y tiene una dotación de 80.000 euros.
EL edificio protohistórico es el mejor conservado del Mediterráneo Occidental.
El trabajo de excavaciones está liderado por el arqueólogo Sebastián Celestino Pérez, del CSIC, y ha sido escogido por unanimidad. El objetivo del galardón es estimular el estudio y las excavaciones sobre una cultura mítica como la tartésica.

El presidente de la Fundación Palarq, el empresario y filántropo Antonio Gallardo Ballart, ha explicado que "el proyecto ganador ilumina el mito de Tartesos trasladándolo a la realidad, acercando a la sociedad los resultados de una investigación arqueológica puntera".

Tiene como objetivo el estudio arquitectónico de las construcciones de época tartésica (siglo VIII-IV aC) y en este marco se insertan las excavaciones del yacimiento de Casas del Turuñuelo, en el valle del Guadiana. Hasta la fecha es el edificio protohistórico mejor conservado del Mediterráneo occidental, pues subsisten sus dos plantas, lo que lo convierte en un caso de estudio excepcional, informa la Agencia Efe.

A pesar de que tan solo se ha intervenido durante cuatro años, el yacimiento ha tenido ya una enorme repercusión dadas las novedosas técnicas constructivas utilizadas en su edificación, entre las que destaca el empleo por primera vez en la península del mortero de cal para la fabricación de los sillares con los que se levantó la escalinata monumental que conecta el piso superior con el patio.


SACRIFICIO DE ANIMALES
Se ha identificado un gran sacrificio de animales (hecatombe), entre los que destacan especialmente los 52 caballos en posición anatómica, es decir, con las partes del cuerpo donde corresponde, siendo la primera documentación de este tipo de ritual en todo el Mediterráneo.

La espectacularidad del yacimiento viene dada también por "el estado de conservación extraordinario de las estructuras de adobe y de material orgánico como madera, que ha llegado hasta hoy como si fuera un yacimiento submarino", ha explicado el portavoz del jurado, el director general de la Fundación Aga Khan, Lluís Monreal.

Esta investigación "pondrá la cultura de Tartesos sobre el mapa, ayudando a determinar la importancia y la extensión de una cultura que fue una entidad política plural, interrelacionada con todo el Mediterráneo".


PROYECTOS FINALISTAS
"Construyendo Tartesos" se ha impuesto a otros cinco proyectos finalistas de un total de 25 candidaturas presentadas en las últimas deliberaciones del jurado.

Dos de estos cinco finalistas eran trabajos arqueológicos en el extranjero: uno en Oldubai (Tanzania), liderado por Manuel Domínguez Rodríguez, de la Complutense; y otro en el Kurdistán iraquí sobre los orígenes de la agricultura y la ganadería en el Próximo Oriente, liderado por el arqueólogo Miquel Molist, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Los otros tres finalistas eran: proyecto de paleobiología y evolución de El Sidrón con vestigios de neandertales, dirigido por Antonio Rosas González (Museo Nacional de Ciencias Naturales); investigación sobre la cultura argárica, dirigido por Vicent Lull, Rafael Micó y Cristina Rihuete (UAB); y el proyecto "Ilit Auro" que coordina Juan Pedro Bellón, de la Universidad de Jaén, para una metodología de estudio de campos de batalla y asedio en la II Guerra Púnica.

El premio, de carácter bienal, se entregará el próximo día 26 de noviembre en el Museo Nacional de Arqueología de Madrid y se suma desde este año a las ayudas a misiones arqueológicas y paleontológicas españolas que la Fundación Palarq concede desde hace tres años, 23 en 2016, 32 en 2017 y 44 en 2018.

El jurado internacional del premio estaba formado por Yves Coppens, uno de los descubridores de la australopithecus Lucy en 1974; el arqueólogo británico Andrew Selkirk; Lluís Monreal; el arqueólogo barcelonés Josep Guitart, presidente del proyecto internacional Tabula Imperio Romano-Forma Orbis Romani; el director del MNAC, Pepe Serra; y el periodista Jacinto Antón.

(Fuente: El Diario)

5 de septiembre de 2018

Subvención directa de 120.000 euros para la cubierta del yacimiento tartésico de Guareña (Badajoz)

Tendrá 800 metros cuadrados y permitirá la visibilidad de los restos arqueológicos al tiempo que que preservará la zona excavada de las inclemencias meteorológicas. El edificio monumental tartésico que alberga es fundamental para conocer el origen y desarrollo de la cultura occidental.
Foto de archivo de la excavación en Casas del Turuñuelo. 
El Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura ha aprobado este martes un decreto por el que se regula la concesión directa de una subvención a la Agencia Estatal "Consejo Superior de Investigaciones Científicas" (CSIC), por importe de 120.300 euros, para la construcción de una cubierta en el yacimiento arqueológico de Casas del Turuñuelo, en el término municipal de Guareña.

En concreto, el destinatario de la subvención será el Instituto de Arqueología de Mérida, centro adscrito al CSIC y encargado de llevar a cabo, en el mencionado yacimiento, el proyecto "Construyendo Tarteso. Análisis constructivo, espacial y territorial de un modelo arquitectónico en el Valle Medio del Guadiana".

El complejo arqueológico de Casas del Turuñuelo se ha convertido en uno de los yacimientos más importantes del Mediterráneo occidental, tal y como informa la Junta en una nota de prensa.

EDIFICIO TARTÉSICO
Y es que su excelente estado de conservación, con alzados de adobe enlucidos de diferentes colores y de más de 5 metros de altura; la escalinata monumental realizada con sillares, hasta ahora inédita en esta época; la riqueza de sus materiales arqueológicos; y el hallazgo de la primera hecatombe donde se han encontrado, entre otros animales, 26 caballos sacrificados en conexión anatómica, hacen de este edificio de época tartésica un ejemplo excepcional que ha perdurado durante sus 2.500 años de historia.

Sin embargo, ninguno de los proyectos que financian la excavación del yacimiento incluye la cubierta del mismo, estructura necesaria para garantizar una continuidad en los trabajos de investigación sin que las condiciones climatológicas adversas lo impidan.

UNA CUBIERTA NECESARIA
En este sentido, es necesaria la construcción de una cubierta de 800 metros cuadrados realizada con materiales versátiles, resistentes y duraderos, y ampliable, que permita la visibilidad de los restos arqueológicos y preserve la zona excavada de las inclemencias del tiempo, tal y como informa la Junta en una nota de prensa.

Este yacimiento sitúa a Extremadura al frente de los estudios sobre la cultura tartésica y, en general, de la protohistoria peninsular.

Está reconocido por la comunidad científica como uno de los hallazgos más importantes para conocer el origen y desarrollo de la cultura occidental, y resulta un yacimiento de gran interés a nivel regional, nacional e internacional.

(Fuente: Región Digital)

17 de abril de 2017

La excavación en Turuñuelo descubre un edificio tartésico único en el Mediterráneo occidental

Investigadores del Instituto de Arqueología del CSIC hallan una escalinata monumental de hace 2.500 años en Turuñuelo de Guareña (Badajoz) que apunta a una insólita construcción de dos plantas
Escalinata monumental de época tartésica en Las Vegas del Guadiana (Badajoz). FOTO: SANTI BURGOS / EL PAÍS
Fuera de contexto, la imagen de unos escalones en mitad de un gran agujero que acompaña este texto podría no decir mucho. Sin embargo, su contexto —la excavación de un enorme edificio tartésico de hace 2.500 años en la comarca de Las Vegas del Guadiana, en Badajoz— los convierte en un descubrimiento extraordinario. Y no solo porque esa escalinata monumental de dos metros y medio de altura apuntan a una insólita edificación de dos plantas del siglo V a.C., la primera que se conserva de aquella época; sino porque están construidas con unas técnicas y unos materiales que se pensaba que no se habían utilizado en todo el Mediterráneo occidental hasta mucho tiempo después.

ESCALONES A MODO DE SILLARES
La mitad de los escalones están hechos a modo de sillares, es decir, colocando unos bloques rectangulares a continuación de otros y luego unos encima de otros. Pero no utilizan grandes piezas de piedra cortada, como se hacía en construcciones similares de la época en el Mediterráneo oriental (en Grecia, por ejemplo), sino una especie de mortero de cal y granito machacado, probablemente encofrado después (la mezcla se colocaba a fraguar entre tablas hasta que se secara). Algo así como un protocemento, solo que un siglo antes de que apareciera el primer material de este tipo documentado hasta ahora: el opus caementicium del Imperio Romano.

El yacimiento del Turuñuelo de Guareña, cuya excavación arrancó en 2015, ya había sorprendido a los investigadores por su tamaño (es el más grande localizado de aquella época, en torno a una hectárea), la riqueza de materiales encontrados y su extraordinario estado de conservación. Todo tipo de joyas, puntas de lanza, recipientes, semillas, restos de tejidos, parrillas de bronce o calderos enormes prometían desde el principio arrojar nueva luz sobre la cultura de Tartesos. Una civilización prerromana que ocupó el suroeste de la Península Ibérica en el primer milenio antes de Cristo sobre la que se ha levantado todo tipo de mitos y leyendas (sobre todo, en torno a su misteriosa decadencia y su abrupto final), debido, entre otras cosas, a la escasez de restos materiales. Una escasez que la excavación dirigida por los arqueólogos del CSIC Sebastián Celestino —que también es director del Instituto de Arqueología de Mérida— y Esther Rodríguez está compensando a marchas forzadas, y eso que apenas se ha desenterrado hasta el momento el 10% de la construcción.

ELEMENTO ARQUITECTÓNICO ÚNICO
“Una escalinata constituye un elemento arquitectónico único de algo, además, que no pensábamos que fueran capaces de ejecutar. Existen escaleras durante la protohistoria en la Península, pero ya en época posterior. De esta cronología como máximo había dos o tres escalones de piedras y adobe para salvar un desnivel”, explica Rodríguez. En este caso, son 10 escalones (al menos; todavía puede haber alguno más) de 2 metros de largo, 40 centímetros de anchura y 22 de altura. Los cinco superiores están cubiertos por lajas de pizarra y los inferiores son los que están hechos a modo de sillares cuadrangulares con mortero de granito machacado envuelto en cal.

“Lo más sorprendente ha sido su profundidad. Dos metros y medio significa que debajo hay otra planta, que estamos accediendo a una planta superior sobre-elevada”, completa Celestino. Se había especulado sobre la existencia de este tipo de edificaciones en época tartésica, a partir de textos de la Biblia, pero nunca se había encontrado ninguno. “Este edificio será el primero que conserva las dos plantas”, insiste.