Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología submarina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología submarina. Mostrar todas las entradas

18 de septiembre de 2019

Buzos de la Armada colaboran en la recuperación de cuatro culebrinas del S. XVI

Los dos cañones de bronce recuperados en la Costa da Morte podrían pertenecer a un navío español del siglo XVI
Técnicos y buceadores de la Armada colaboran en la recuperación de las culebrinas. FOTO: ARMADA ESPAÑOLA
La Costa da Morte sepulta los restos de innumerables naufragios. Desde pecios pertenecientes a naves romanas, galeones o fragatas, las aguas embravecidas dejan asomar, en ocasiones, lo que queda de antiguos navíos que se fueron a pique.

Uno de los últimos hallazgos en ver la luz fue parte del armamento de a bordo de un buque que podría datar del siglo XVI. Los encargados de recuperarlos -como cuerpo capacitado para la vigilancia del patrimonio arqueológico subacuático- fueron los buceadores de la Armada (Ubufer), con base en la estación naval de A Graña, junto con una empresa de arqueología y técnicos de la Consellería de Cultura.

Se trata de cuatro cañones de bronce localizados en la costa de Camariñas (La Coruña) y que corresponden al formato de las piezas de artillería conocidas como culebrinas, propias de los siglos XVI y XVII. Su hallazgo, no obstante, se realizó hace ya algunos años por un buceador deportivo, que grabó los restos y puso en conocimiento de las autoridades la ubicación del pecio. En la intervención del pasado lunes se recuperaron dos de las cuatro piezas identificadas.

Los especialistas de la unidad de buceo, al mando del comandante de la Ubufer, Ángel Lozano Gálvez, se desplazaron a la zona de costa señalada con dos embarcaciones de la Armada y un camión.

En el dispositivo participó también el arqueólogo submarino Miguel San Claudio, «gran conocedor de restos arqueológicos y experto en el abundante y rico patrimonio sumergido en aguas del litoral gallego», destaca la Armada. También contó con la presencia del técnico en restauración Francisco Sutil.

La identificación de las piezas «encierra múltiples dificultades por la ausencia de datos y el paso del tiempo en el material sumergido», indica. Una vez catalogados y estudiados por los técnicos, se podrá abundar sobre la época exacta y el origen.

17 de septiembre de 2019

Localizan once sables de principios del siglo XIX en aguas de Formentera

Un hallazgo casual por parte de un ciudadano concienciado con el Patrimonio ha permitido la recuperación de 11 sables a lo largo de es Caló que por su tipología coinciden con los utilizados a principios del siglo XIX. Todas las piezas han sido entregadas al Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera para su custodia y restauración. Ahora comienza la investigación para encontrar el pecio.

El Consell de Formentera, a través del Instituto Balear de Estudios en Arqueología Marítima (Ibeam) y del GEAS de la Guardia Civil, ha extraído del lecho marino 11 sables del siglo XIX, a unos 10 metros de profundidad, frente al pequeño puerto de es Caló.

El hallazgo es de suma importancia por los datos que puedan aportar de esa época. Todas las armas están en sus vainas, también metálicas, e «intactas», aseguró el director del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, Benjamí Costa, tras realizar radiografías (en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario) a uno de los sables. Las placas desvelan su buen estado, por lo que calificó el hallazgo de «excepcional». Cada pieza mide entre 110 y 115 centímetros.

A primera vista los sables que se presentaron ayer ante los medios de comunicación tienen una empuñadura y están todos recubiertos de una costra arenosa con incrustaciones de algas y restos de conchas marinas, entre otros elementos.

El hallazgo
Todo empezó el pasado 15 de agosto cuando un vecino de Ibiza, Manel Guasch, que paseaba a lo largo de es Caló en su pequeña zódiac, acompañado de un amigo, encontró por casualidad un sable a unos 10 metros de profundidad. Según relató en la rueda de prensa de presentación, todo fue porque perdió el tapón de popa de la neumática y su amigo decidió lanzarse al agua para recuperarlo. Al cabo de un rato, apareció con una espada entre las manos. Ante su sorpresa se dieron cuenta de la importancia del objeto y enseguida informaron a la Comandancia de Marina y al Consell de Formentera. El área de Patrimonio insular, con competencias en esta materia trasladó la pieza al Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera (MAEF), institución de referencia en cuanto al depósito y custodia de materiales arqueológicos.

Una vez efectuada la comunicación del hallazgo, el Consell inició actuaciones encaminadas a documentar y estudiar el lugar. Entre el 26 y el 29 de agosto un equipo de buzos del GEAS de la Guardia Civil se desplazó hasta la zona junto con un arqueólogo del Ibeam. Esta asociación lleva trabajando desde 2015, por encargo del Consell, en un proyecto a largo plazo para elaborar la Carta Arqueológica subacuática de Formentera.
Esa inmersión de los profesionales permitió localizar un nuevo conjunto de elementos arqueológicos compatibles, por su tipología, con sables rectos de principios del siglo XIX.

Cuando el Consell estudio el informe y la propuesta de actuación del Ibeam, autorizó «una intervención arqueológica preventiva de urgencia para garantizar la salvaguarda de los objetos localizados y para determinar la existencia de otros restos arqueológicos», destacó la consellera de Patrimonio, Raquel Guasch.

Esta intervención de urgencia se llevó a cabo por dos arqueólogos y una restauradora del Ibeam los pasados 1 y 31 de agosto y consistió en la extracción del conjunto de sables, 10 en total.

Todas las piezas se trasladan hoy al Museo Arqueológico para iniciar su proceso de restauración y recuperación que puede durar un año, según avanzó su director Benjamí Costa.

La presidenta del Consell, Alejandra Ferrer, destacó «la colaboración entre todas las administraciones implicadas, que ha sido fundamental para el éxito» de esta misión de recuperación del patrimonio submarino.

Sigue la investigaciónAhora la zona está acotada y a mediados del mes de octubre se iniciará una nueva prospección arqueológica del Ibeam, con el apoyo del GEAS, para comprobar «si existe algún pecio que se pueda relacionar con el conjunto de bienes localizados», explicó el arqueólogo y jefe de proyectos del Ibeam, Javier Rodríguez.

La primera hipótesis que maneja es que esas piezas podían ser parte de la carga de un barco que debió hundirse. Sin embargo, todas las vías de investigación están abiertas hasta que los técnicos no logren restaurar los sables para comprobar si tienen alguna inscripción o si las próximas prospecciones previstas primero por el GEAS y luego por el Ibeam den resultados.

El arqueólogo Javier Rodríguez no dudo en calificar el momento actual de la investigación como «dulce» ya que en esta actuación ha comprobado la coordinación entre el Museo y el Consell, ademas del GEAS, «que trabaja todo el año para localizar y comprobar los pecios documentados». También alabó la colaboración de empresas privadas como «Trasmpi y Formentera Divers».

Raquel Guasch insistió, por su parte, en la concienciación ciudadana y recordó «la importancia de comunicar cualquier información referente a localización de restos arqueológicos subacuáticos para su protección».

(Fuente: Diario de Ibiza)

18 de julio de 2019

Hallado un pecio romano a escasos metros de la Playa de Palma de Mallorca

El descubrimiento lo realizó un buzo aficionado a escasos 50 metros de la costa de la Platja de Palma y a tres metros de profundidad. Se trata de los restos de un barco de 10 metros de eslora y cinco de ancho que posiblemente naufragó entre los siglos III y IV dC.
La rueda de prensa se celebró en la playa donde se realizó el hallazgo. MALLORCA CONFIDENCIAL
Los restos de una nave de diez metros de eslora de la época romana han sido encontrados a escasa distancia de la costa de Playa de Palma por un buceador que deslumbró hace unos 15 días los cuellos de los cántaros y decidió dar aviso a las autoridades pertinentes. La vicepresidenta y consellera de Cultura I Patrimoni del Consell de Mallorca, Bel Busquets, ha explicado en una rueda de prensa llevada a cabo justo en frente del hallazgo arqueológico que después de recibir el aviso, se destinó un equipo de ocho buceadores más una arqueóloga especializada a las tareas de recuperación de la nave.

Aunque no se tienen muchos datos todavía, se calcula que el barco surcaba la costa del Mediterráneo proveniente del sur de la península portando un cargamento de cántaros, cuando naufragó delante de las costas mallorquinas. El barco tendría aproximadamente diez metros de eslora y unos cinco de manga.


AL MUSEO DE MALLORCA
«Es un patrimonio que representa nuestra pasado, nosotros tenemos la responsabilidad de recuperarlo y restaurarlo y dejarlo de legado de gran valor para el futuro«, ha explicado Busquets, que ha adelantado que la pieza formará parte del Museo de Mallorca. Las tareas de recuperación implicarán el cierre de algunos metros dentro del agua de la Platja de Palma para que el equipo de arqueología pueda trabajar durante los meses necesarios.

Por su parte, la directora insular de Cultura, Kika Coll ha explicado que aparte del equipo destinado, se establecerán lazos con Ports de Balears, la Guardia Civil, y con la Policía Local para llevar a cabo las tareas de recuperación del barco.

SERVICIO DE VIGILANCIA
También la Armada va a colaborar con las tareas, puesto que ya ha puesto a disposición del Consell un barco, un patrón, dos buceadores, entre otros recursos para facilitar la extracción de los restos de la arena. Además, desde la institución insular se contratará un servicio privado de vigilancia nocturna para proteger el barco.

El buceador que dio con el hallazgo hace aproximadamente quince días, Félix Alarcón, ha explicado a los medios que pasaron unos días entre que viera los restos y diera el aviso, puesto que él nunca pensó que no estuviera catalogado.

«Yo pensé que estaba catalogado, hasta que me di cuenta que con todos los años que llevo buceando por aquí no lo había visto nunca antes, y decidí llamar al Consell» ha contado Alarcón, que ha añadido que «inmediatamente técnicos del Consell se desplazaron y confirmaron que era un barco«.

31 de agosto de 2018

Nace un Observatorio que denunciará el expolio de los galeones

Un nuevo Observatorio vigilará con el respaldo de grandes especialistas de toda Iberoamérica el futuro de los galeones acosados en muchos mares del mundo, en ocasiones con el permiso de algunos gobiernos, por empresas cazatesoros. La página web es observatoriogaleones.com y en ella se darán a conocer denuncias de malas prácticas que ponen en peligro el patrimonio común que suponen los restos de las naves que hicieron posible la primera globalización.
Ponentes del seminario internacional "El verdadero tesoro de Indias: galeones y arqueología", celebrado en julio en el Museo Arqueológico Nacional. FOTO: MAYA BALANYA
Arqueólogos, historiadores, juristas y divulgadores decidieron en un simposio celebrado en julio en el Museo Arqueológico Nacional, poner en marcha esta iniciativa para señalar los proyectos como el del galeón San José, hundido en 1708 en Cartagena de Indias, que el gobierno Colombiano ha querido realizar con empresas de cazatesoros para vender la mitad de la carga y sin respetar los restos de 600 marinos españoles. Llamado oficialmente «Observatorio del Patrimonio Cultural Subacuático Común y Compartido» comienza denunciando que todo rescate «que prime los resultados económicos sobre la conservación del patrimonio arqueológico no es científica, cultural ni éticamente asumible» y a las empresas que participen se les negará el calificativo de «industria cultural».

El pasado 11 de julio, ABC y Espejo de Navegantes reunieron en el Museo Arqueológico Nacional a especialistas de cinco países: Colombia, México, Portugal, Estados Unidos y España, en un seminario en defensa del galeón San José. Los participantes firmaron un manifiesto que ahora se extiende como iniciativa a todos los que quieran suscribirlo. En la web del observatorio puede dar su apoyo a la iniciativa.

El texto completo al que se dio lectura en el seminario “El verdadero tesoro de Indias: galeones y arqueología” el pasado 11 de julio en el Museo Arqueológico Nacional dice así:


MANIFIESTO PARA LA DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL SUBACUÁTICO COMÚN Y COMPARTIDO
1.- Desde hace algunas décadas, los mares y océanos del planeta ya no son los guardianes invulnerables de nuestra historia sumergida. Vivimos una catástrofe cultural sin precedentes por la destrucción de un registro histórico importantísimo con fines comerciales desde que algunas empresas se han dotado de una tecnología capaz de alcanzar los yacimientos arqueológicos subacuáticos a casi cualquier profundidad para explotarlos.

2.- Organizadas esas empresas en diferentes configuraciones internacionales los académicos y las instituciones científicas denuncian desde hace años operaciones de rescate comercial que han impedido el estudio o la excavación arqueológica, con los más altos estándares, de importantes yacimientos de nuestro pasado común. Defendemos lo que representa el patrimonio. Queremos contribuir a que se escriba la historia a través del patrimonio material de los pecios.

3.- A pesar de iniciativas concretas de mayor o menor impacto, acuerdos o procesos judiciales, los Gobiernos de nuestro hemisferio iberoamericano han demostrado incapacidad al organizar una respuesta coordinada y eficiente a este desafío global y el resultado ha sido que está en marcha una forma de dominación tecnológica del medio marino por la ambición de estas empresas, que además compromete la seguridad y las relaciones amistosas entre Estados, algo que hemos visto ya en casos recientes como la fragata Mercedes o el galeón San José. Constatamos que, desgraciadamente, faltan ejemplos de buenas prácticas.


4.- Creemos que nuestras sociedades, abiertas y democráticas, tienen a mano herramientas que aún no han sido utilizadas para defenderse de estos hechosen apoyo de la legislación internacional y la cooperación científica. Y que las agresiones contra importantes yacimientos de nuestra historia compartida han permitido que emerja una conciencia capaz de movilizar nuevos ámbitos de respuesta. El referente que proporcionan la Unesco y los principios de la inmunidad soberana, junto con el resto del ordenamiento jurídico de protección del Patrimonio Cultural Subacuático, merecen ser tenidos en cuenta con una nueva visión de conjunto, de patrimonio común y compartido que supere las limitaciones de la gestión activada hasta ahora por las naciones afectadas.

5.- Los que apoyamos este observatorio somos científicos escritores, arqueólogos, abogados, ciudadanos de este tiempo con el deseo de que la investigación arqueológica e histórica tenga la posibilidad de poner en manos de la sociedad el conocimiento del pasado común y las claves para nuestra cultura que permanecen en los pocos yacimientos que permanecen inalterados. Queremos aprovechar las oportunidades para crear vínculos que tendrían los proyectos de investigación sobre este delicado patrimonio y la posibilidad de generar un relato sobre nuestra historia común que ayude a superar las limitaciones e incomprensiones hasta ahora presentes en el marco de las historias nacionales.


6.- El desafío que tenemos ante nosotros es global porque la historia que compartimos las naciones que alguna vez formaron parte de los territorio de la Monarquía Hispánica es la de la primera globalización. Ha llegado la hora de ayudar con acciones concretas a la preservación y el estudio activo de un patrimonio que la mera conservación «in situ» ya no puede proteger. Por eso hemos creado este Observatorio del Patrimonio Cultural Subacuático Común y Compartido.

Por todo ello, afirmamos:

1.- Cualquier planteamiento que prime los resultados económicos sobre la conservación del patrimonio arqueológico no es científica, cultural ni éticamente asumible. Sabemos que este principio no ha sido todavía asumido por la totalidad de los países donde descansa patrimonio subacuático de los barcos de la Época Moderna de origen iberoamericano. Las empresas cazatesoros o rescatadoras que proponen una arqueología con fines comerciales no deben considerarse como parte de la industria cultural. La labor de extracción comercial de restos arqueológicos no tiene nada que ver con la arqueología y carece de prioridades científicas. Observamos que mercado y cultura jamás habían llegado a tan profunda contradicción.

2.- El patrimonio subacuático de origen hispánico ha sido el objetivo principal de la industria cazatesoros internacional por la presencia de cargas preciosas en los yacimientos. Proponemos soluciones específicas que le garanticen la misma protección de que disfruta el patrimonio subacuático de diferentes orígenes culturales. Proponemos la creación de una nueva categoría de bienes que con el título de «patrimonio cultural común subacuático hispánico o iberoamericano» permita el estudio, conocimiento, investigación y preservación para el reencuentro de nuestras sociedades, de estos bienes de los que ostentan la titularidad directa en nombre de la humanidad, sobre las bases de la ciencia, la cooperación y la cultura.

3.- Solicitamos la creación de un capítulo específico regional dentro de la cooperación Americana, Asia Pacífico, África y para toda la Unión Europea dentro de su Política Marítima Integrada relativo a la protección del patrimonio cultural subacuático y a la arqueología subacuática.

4.- Solicitamos que los restos arqueológicos extraídos por medio de metodología no científica y, en cualquier caso contradictoria, a los previstos de forma anexa en la Convención de la UNESCO 2001, sean considerados actos de expoliación con los efectos previstos en derecho para los mismos. Que la expoliación cultural de los fondos marinos sea asimilada a la piratería por causar deliberadamente un resultado irreparable, configurando una actividad claramente enemiga de toda la humanidad.

5.- Solicitamos que la comercialización de bienes culturales extraídos del océano sin acreditación de su origen y legalidad sean considerada tráfico ilegal de bienes culturales. Que, asimismo, los mercados públicos se cierren a las empresas que cooperen conscientemente con compañías cazatesoros.

6.- Expresamente respaldamos la toma en consideración del principio de inmunidad soberana de los buques de Estado históricos, priorizando también las contribuciones culturales históricas y artísticas de los países de origen y sus comunidades, siempre que responda a la estrategia de protección de ese patrimonio cultural y que en todo caso se preservará el carácter común de ese patrimonio subacuático de conformidad con los mecanismos de cooperación de derecho internacional en materia de cultura.

7.- Invitamos especialmente a los periodistas e informadores iberoamericanos a que rechacen el lenguaje que proponen las empresas cazatesoros, que supone una importante batalla por la dignidad del patrimonio común. No existen solo tesoros en los yacimientos, hay que poner en primer plano la historia y el contexto de los mismos. Que hablen los arqueólogos: la tecnología, por asombrosa que resulte, no convierte por sí sola un rescate en algo científico. Extendiendo una visión meramente comercial de los yacimientos se llega a favorecer la impunidad del expolio.

8.- Pedimos a los Gobiernos que destinen fondos y medios suficientes para garantizar una respuesta arqueológica al desafío global de la destrucción del registro histórico de las máquinas y bienes que hicieron posible la primera globalización y su importantísimo patrimonio. Creemos que debe preservarse el principio de libre investigación, garantizarse el carácter abierto a la cooperación y a la accesibilidad científica y no discriminatoria de los pecios, siempre bajo la sujeción a los principios anexos de la Convención UNESCO 2001.

9.- Solicitamos que las autoridades responsables de las políticas educativas incorporen en los planes de estudio de la infancia y la juventud los vínculos históricos que el mar representa en la conformación de las sociedades hispánicas e iberoamericanas. Y que las Universidades posibiliten una formación especializada en arqueología subacuática asumiendo el protagonismo que les corresponde en ese ámbito, con un horizonte de cooperación internacional entre instituciones por el que la sociedad civil descubra nuevos caminos a los Gobiernos.

10.- Proponemos que se tomen las decisiones necesarias de cooperación cultural en el ámbito iberoamericano para emprender la excavación conjunta y multinacional de un galeón, primer vehículo de navegación oceánica en al historia. No hay ninguna razón para que se posponga un desafío colectivo como este que ofrezca un ejemplo de cooperación e investigación científica internacional y cierre las posibilidades a los proyectos comerciales en curso en diferentes países.
Para suscribirlo o mostrar su apoyo, click aquí

20 de octubre de 2017

Afloran los restos de un pecio en la playa de El Portil (Huelva)

Su descubridor, el arqueólogo Claudio Lozano, cree que la madera podría ser del 'Matagrana', hallado en 2008, o formar parte de un navío tan relevante como el 'San Medel y Celedón', del S. XVI
Intervención del pecio 'Matagrana', llevada a cabo por la Junta en 2008. FOTO: HUELVA INFORMACIÓN
El día de los enamorados de 2008 la mar destapó para el mundo, como si de un truco de magia se tratase, uno de esos fascinantes tesoros hundidos de los hombres: una antigua embarcación que había naufragado en El Portil, el navío de Matagrana, de construcción íbero-atlántica (probablemente de factura holandesa o inglesa) y datado entre las medianías del siglo XVII y las del XVIII. Ahora, nueve años después de aquel hallazgo que concitó el interés de la comunidad científica y sobre el que se desplegó una intervención arqueológica de gran calado, un nuevo descubrimiento pone el foco sobre la misma playa donde hace más de tres centurias se ubicaba la entrada de la barra (donde acababan naufragando muchas embarcaciones): más restos de madera, probablemente de roble y pertenecientes a una cuaderna, se asoman en la rompiente de la playa puntaumbrieña.

El doctor en Arqueología Subacuática Claudio Lozano los encontró el lunes, cuando paseaba por la bajamar, y lo puso inmediatamente en conocimiento de la autoridades. El martes presentó un escrito informando a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Huelva sobre este asunto, documento al que ha tenido acceso Huelva Información y en el que defiende como principal tesis que pudieran tratarse "de restos del Matagrana que no descubrió la Junta en su primera intervención", pero donde también insta a la Administración autonómica a "que se descarte que se trate de otra embarcación, ya que se encuentran en una cota diferente de donde se ubicaba el pecio de Matagrana y además presentan otra orientación".

  • Técnicos de la Junta de Andalucía ya inspeccionan "in situ" los restos localizados
De ser otro navío, afirma el arqueólogo onubense, podría tratarse del relevante San Medel y Celedón "y no podríamos dejarlo ahí". Si la Junta de Andalucía realizó una gran inversión en la investigación del pecio del Matagrana fue porque todo apuntaba a que fueran los vestigios de esa importante nao-galeón, construida en 1530 y cuyo naufragio se produjo 14 años después en El Portil, cuando regresaba de América cargada de polvo de oro. Existe una gran documentación sobre este navío debido al expolio que sufrió tras el accidente, "en el que muchos vecinos de la zona llevaron a cabo una rapiña absoluta", matando a muchos de los maltrechos marineros y llevándose, incluso, parte de las maderas de la estructura para ornamentar sus hogares. "En esa documentación se cita por parte de los supervivientes que antes de ellos embarrancar y estrellarse tiraron varias cajas de oro al agua", añade Lozano.

Pero la importancia del San Medel y Celedón vas más allá. Su hallazgo vendría a rellenar un hueco importantísimo en la historia de la construcción naval, puesto que "marca la transición entre la nao y el modelo constructivo de los galeones".

PROTOCOLO DE HALLAZGOS CASUALES
La Delegación Territorial de Cultura, como consecuencia de la información aportada por el arqueólogo subacuático, activó ayer el protocolo marcado por la Ley de Patrimonio Histórico en caso de hallazgos casuales como el que se le ha notificado, trasladando a varios técnicos autonómicos a la zona de la aparición, donde ya han tomado muestras fotográficas y han realizado mediciones. Estos trabajos, según informó ayer a este diario la Administración andaluza, continuarán en la misma línea en la jornada de hoy.

Lozano lamentó que el descubrimiento del pecio de Matagrana no diera lugar a "ninguna publicación científica de referencia", así como que la embarcación no se acabara extrayendo para su exposición pública. "Lo lógico es que lo descubierto por el Centro Andaluz de Arqueología Subacuática, dependiente del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, revertiera un poco en la sociedad".

Es más, pese al interés de los ayuntamientos de Punta Umbría y de Cartaya en que los ciudadanos pudieran acceder al barco en una instalación creada para tal fin, "se volvió a enterrar, como tantas cosas de interés arqueólogo de Huelva". El experto detalló que "llevaron una retropala, se hizo un agujero, llegaron al manto freático (la zona húmeda), colocaron un geotextil y allí enterraron el barco", justo en la zona donde está el chiringuito Fashion, donde sigue oculto a día de hoy.

31 de mayo de 2017

La Unesco convierte en ejemplares cuatro proyectos españoles de arqueología subacuática

Han sido incluidos en el prestigioso Registro los proyectos ‘Un naufragio romano para la sociedad, el pecio de Bou Ferrer (Villajoyosa, Alicante), ‘Prospección y excavación arqueológica del pecio Deltebre I (Cataluña), ‘Investigación arqueológica en los pecios Cala Cativa I/ Cap del Vol (Port de la Selva), Cataluña’ y ‘Protección jurídica del patrimonio arqueológico subacuático en Andalucía’.
Un arqueólogo bucea sobre el pecio Bou Ferrer, en Villajoyosa (Alicante). FOTO: ABC
La VI Reunión de Estados Partes de la Convención de Patrimonio Cultural Subacuático, reunida hoy en París, ha aprobado la inclusión de cuatro proyectos españoles en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático, según ha informado el Ministerio de Cultura en un comunicado. Han sido incluidos en el prestigioso Registro los proyectos ‘Un naufragio romano para la sociedad, el pecio de Bou Ferrer (Villajoyosa, Alicante), ‘Prospección y excavación arqueológica del pecio Deltebre I (Cataluña), ‘Investigación arqueológica en los pecios Cala Cativa I/ Cap del Vol (Port de la Selva), Cataluña’ y ‘Protección jurídica del patrimonio arqueológico subacuático en Andalucía’,

Se trata de la primera inclusión –junto con dos proyectos de México y un proyecto presentado por Portugal- que la Convención realiza en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático, tras la aprobación en 2015 de un nuevo procedimiento por el que invitaba a los Estados Parte a proporcionar ejemplos de buenas prácticas en este campo, con el fin de fomentar la sensibilización y la difusión del patrimonio cultural subacuático.

«Con el respaldo a estos cuatro proyectos, España sigue demostrando su compromiso permanente con la defensa, estudio y valoración del Patrimonio Cultural Subacuático que asumió en 2005, tras la ratificación de la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de 2001», añade el texto del Ministerio.


EL CASO DEL BOU FERRER (VILLAJOYOSA)
El pecio Bou Ferrer, una gran nave mercante romana, naufragada a mediados del s. I d.C. frente a las costas de Villajoyosa (Alicante), es el único gran mercante del periodo romano, en todo el Mediterráneo, que combina un inigualable estado de conservación, junto con una profundidad bajo el mar asequible a los arqueólogos subacuáticos. A cargo del equipo dirigido por el arqueólogo Carlos de Juan, la excavación es además un ejemplo de accesibilidad, tanto del sitio, por medio de visitas dirigidas, como de los materiales recuperados, por la futura exposición en el Museo de Villajoyosa.

EL PECIO DELTEBRE Y CALA CATIVA / CAP DE VOL
De los interesantes trabajos realizados durante las últimas décadas por el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, la Unesco reconoce la ejemplaridad de dos de ellos. El pecio Deltebre tiene restos de uno de los barcos hundidos durante los conflictos bélicos relacionados con el ataque a Tarragona, por parte de la escuadra británica, al mando del Almirante Jon Murray.

En 2008 se produjo el hallazgo fortuito que tenía peligro de expolio por hallarse cerca de la costa y a tan solo 7 metros de profundidad. Se protegieron los restos formando un talud que permite que el deterioro de los elementos orgánicos sea mínimo. Del mismo modo, se decidió la extracción de parte de la carga y se realizó una exposición itinerante, ya presentada en Girona, Alicante, Barcelona, Tarragona, Deltebre y Tortosa, para dar a conocer este yacimiento, su historia y su valor como patrimonio cultural subacuático.

Los de Cala Cativa y Cap de Vol son dos pecios importantes por su cargamento y por las técnicas de construcción naval: Cala Cativa I y Cap del Vol, los dos hundidos en el municipio de Port de la Selva.

PROTECCIÓN JURÍDICA ANDALUZA
Unesco también ha señalado como ejemplar la legislación desarrollada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que reaccionaba ante la amenaza que vive el patrimonio arqueológico subacuático, tanto por actividades ilícitas como legítimas que pueden llegar a afectarle de manera negativa. Una Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía, creaba las figuras «Zonas Arqueológicas», en los espacios claramente delimitados en los que se ha comprobado la existencia de restos arqueológicos de interés relevante. Y «Zonas de Servidumbre Arqueológicas», en aquellos espacios claramente determinados en los que se presuma, fundadamente, la existencia de restos arqueológicos y se considere necesario adoptar medidas precautorias.

Pero no es un proyecto arqueológico, sino que Unesco elogia esta buena práctica que del ámbito regulatorio y de protección y que podría complementar los proyectos arqueológicos que, sin duda, en un futuro no muy lejano podrían plantearse para conocer el patrimonio de uno de los mares con más pecios del mundo.
(Fuente: ABC)

30 de enero de 2017

Documentan un pecio del imperio romano en aguas de Cabrera (Baleares)

Según los técnicos se encuentra en muy estado de conservación y naufragó con una carga de más de 2.000 ánforas de garum entre los siglos III y IV d.C.
Las ánforas contenían la célebre salsa romana del garum. FOTO: IBEAM / JORDI CHIAS
El Instituto Balear de Estudios de Arqueología Marítima (IBEAM) ha dado a conocer uno de los hallazgos más importantes de los últimos tiempos al encontrar un barco de la antigua Roma que naufragó en aguas de la isla de Cabrera hace más de 1800 años. El barco de forma ovalada medía 15 metros de largo por 10 de ancho. Se desconocen las causas del naufragio y el destino de la nave, que pudo zarpar del Norte de África.
El hallazgo en un principio se debió a que los pescadores locales de la isla de Mallorca, en busca de nuevos caladeros, navegaron en los límites exteriores de la delimitación del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera encontrando en sus redes restos de ánforas, avisando al IBEAM.

"MASA" ENORME DE ÁNFORAS
En ese momento se puso en marcha un proyecto para averiguar si existían indicios más claros de la existencia de algún naufragío en la zona. Utilizando robots submarinos para rastrear los fondos marinos del parque nacional al final dieron con una masa enorme de ánforas que posteriormente díó lugar, tras varias inmersiones, al hallazgo de una nave mercante que aseguran pertenecería a la época de la antigua Roma.

Si el hallazgo en si para la arqueología marítima a nivel nacional e internacional es ya un éxito, más lo ha sido al detectar el buen estado de conservación del pecio, que conserva entre un millar y dos millares de ánforas de diversos tamaños, que hace pensar que el barco transportaba garum, una salsa elaborada de tripas y otras partes del pescado que era un producto muy demandado por la sociedad de la antigua Roma.

En las inmersiones participaron el buceador, apneista y fotoperiodista Jordi Chias, uno de los más grandes referentes en la fotografía submarina de España y Joseba Alberdi, un excepcional buceador técnico que ayudó a Chias en las inmersiones en las que captaron casi dos mil fotos para documentar este naufrágio romano inexplorado al que denominaron Cabrera XIV.


PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE
El Parque nacional marítimo-terrestre del Archipiélago de Cabrera está situada al sur de la isla de Mallorca y consta de una serie de islotes de gran valor natural.

Debido a su aislamiento es zona de refugio de aves marinas y especies endémicas. En sus fondos encontramos enormes extensiones de posidonia oceánica que soportan gran parte del peso de la gran vida que existe en este espacio protegido.

Así mismo, desde la antiguedad, esta isla era utilizada como refugio en los temporales y es por ello que ahora encontremos tantos indicios de arqueología marítima en la zona.

15 de noviembre de 2016

Localizan un pecio romano del S. I en aguas de Girona

Arqueólogos del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), con el submarino Ictineu3, han localizado cerca de las Islas Formigues un pecio romano imperial, seguramente de la primera mitad del siglo I dc, que transportaba caldo de pescado y es el mejor conservado en Cataluña de esta época.
El esqueleto del barco está formado por la quilla y las cuadernas. FOTO: CASC
Los arqueólogos, gracias al apoyo del submarino, han podido trabajar en inmersiones largas a una profundidad superior a los 40 metros, lo que les ha permitido valorar el estado de conservación del barco, su interés científico y recoger los datos necesarios para planificar una campaña de excavación arqueológica en un futuro.

El director del CASC, Gustau Vivar, ha explicado que tenían noticias de este pecio gracias a un buzo de Vic y a un pescador de Palamós, pero que nunca se había excavado por su profundidad y, en este sentido, ha avanzado que empezarán a trabajar en este pecio la campaña que viene y que estarán en ella durante varios años.

GARUM DE LA BÉTICA
Según Vivar, este tipo de barcos acostumbraban a proceder de la Bética, actual Andalucía, y transportaban la mercancía, que podía ser variada, hacia Marsella o llegaban a Narbona y desde allí la repartían por el Mediterráneo.

En estos momentos se desconoce si barco iba o volvía y cuál era exactamente su cargamento, aunque lo que sí que se ha hallado son unas 37 ánforas, que los expertos creen que siguen estibadas correctamente dentro de la bodega del barco, siguiendo la estructura de madera.


Según ha explicado Vivar, los barcos de este tipo acostumbraban a ser muy grandes para llevar grandes cargas de entre 1.000 y 2.000 ánforas, pero sólo se podrá saber al excavarlo.

Los arqueólogos han constatado al destapar el tapón de corcho y cerámica de una de las ánforas -envueltas algunas de ellas en redes de pescadores y colonizadas por algas- que al menos una conserva en su interior el caldo de pescado convertido en una pasta.

  • A falta de confirmar con la excavación, creen que se trata del cuarto pecio imperial localizado en el Mediterráneo que transportaba caldo de pescado de la Bética.
La campaña se ha desarrollado entre Sant Feliu de Guíxols y Palamós, y el Ictineu3 ha permitido navegar 12 km bajo el agua y más de 8 horas y media, visualizando el fondo marino y estar horas sobre el pecio ya que, debido a su profundidad, los buzos por sí solos no podrían haber estado más de media hora seguida.

CARTA ARQUEOLÓGICA
El objetivo de los trabajos de esta campaña ha sido localizar yacimientos nuevos, no inventariados en la Carta arqueológica subacuática catalana, y relocalizar y revisar yacimientos ya conocidos, tanto para valorar su estado de conservación como la posibilidad de realizar campañas de excavación arqueológica subacuática en un futuro.

840 PECIOS LOCALIZADOS
Así, en el trayecto con el submarino tripulado, han podido localizar en total 9 pecios, 5 a poca profundidad y 4 a mayor fondo, 5 de ellos en esta campaña, que se suman al inventario de yacimientos conocidos en el litoral catalán, que ya asciende a 840.

Hasta el momento se cuenta con un equipo de una decena de expertos catalanes y otros tantos internacionales formados para este tipo de inmersiones arqueológicas a grandes profundidades.

(Fuente: EFE)

8 de julio de 2016

Hallan los posibles restos de la ciudad romana de Sucro en Cullera (Valencia)

El descubrimiento casual realizado por dos instructores de buceo podría relacionarse con la existencia del Portum Sucrone que relatan las fuentes clásicas al referirse a la desembocadura del río Júcar, y que hasta la fecha es de paradero desconocido. 
El emplazamiento de Portum Sucrone lo han disputado históricamente Cullera, Albalat de la Ribera, Alzira y Sueca
La existencia del puerto de la mítica ciudad romana de Sucro (Portum Sucrone) en el entorno de Cullera parece encontrar una nueva y clara evidencia. El ayuntamiento afirmó que «un extraordinario hallazgo arqueológico apunta a la existencia de esta infraestructura en la bahía del municipio o bien en su entorno».

Un gladium o espada romana, un busto metálico partido, gran cantidad de restos de ánforas (bordes, cuellos, panzas, asas, pivotes), como mínimo ocho cepos (anclas romanas) y dos de almirantazgo, lo que parecen ser tablones de madera descompuesta, piezas metálicas de difícil catalogación o material de construcción, entre otros restos, configuran parte del tesoro que alberga el fondo marino cullerense. Todos ellos parecen corresponder a la época clásica romana.

DESCUBRIMIENTO CASUAL
El descubrimiento lo hicieron por casualidad en diciembre los instructores de buceo cullerenses José Puig Olmo y Óscar Pellicer Alonso mientras estaban realizando una inmersión. Ambos observaron lo que parecían ser pequeños restos de ánforas, pero que dada la mala visibilidad de área (entre 10 y 30 centímetros) y el oleaje de mar de fondo, además del lodo subsistente de la pantanada de 1982, no pudieron concretar la zona ni el rumbo.

Desde aquella fecha los dos instructores del Centro de Buceo Delfín de Cullera intentaron volver a localizar la zona aplicando técnicas específicas subacuáticas de búsqueda y localización. Su objetivo era determinar si se trataba de restos de escasa entidad y aislados o de mayor envergadura. Durante más de 20 inmersiones 'de combate' -como se denomina a aquellas que se efectúan en duras condiciones- les resultó imposible volver a divisar los restos.

ALTA CONCENTRACIÓN DE MATERIALES
Finalmente, el 8 de diciembre, casi por pura casualidad y gracias a que había una visibilidad medianamente aceptable (alrededor de dos metros), dieron de nuevo con los restos y ante su sorpresa comprobaron que se trataba de una zona de alta concentración de material arqueológico de toda índole.

La información fue comunicada al arqueólogo municipal Kike Gandía Álvarez a quien mostraron las fotos. Éste aconsejó posicionar la zona del hallazgo mediante un GPS desde la superficie cuando fuera posible, mantenerlo todo con la máxima confidencialidad y realizar más fotografías, lo que precisaba de nuevas inmersiones que dada la época invernal fue difícil pese a los reiterados intentos que hicieron los dos instructores. El pasado abril volvieron a encontrar una mejora en la visibilidad y posicionaron la zona con un GPS. Gandía ha emitido un informe en el que deja claro que «nos encontramos ante un hallazgo arqueológico de una singularidad excepcional y de una potencialidad arqueológica enorme». El documento defiende que «con toda probabilidad se trate de un área de fondeo, lo que podría relacionarse sin duda con la existencia del Portum Sucrone que relatan las fuentes clásicas al referirse a la desembocadura del río Júcar, y que hasta la fecha es de paradero desconocido».

De la magnitud del hallazgo se ha dado debida cuenta a la Jefa de Arqueología Subacuática, Asunción Fernández, así como a las autoridades municipales, con el alcalde Jordi Mayor a la cabeza.

"ALGO MÁS QUE UN SIMPLE CARGAMENTO"
El primer edil aseguró ayer que el hallazgo puede suponer «un hito no sólo para Cullera sino para la Comunitat Valenciana y España, ya que todo apunta a que los restos encontrados desvelan algo más allá de un simple cargamento perdido. De confirmarse la presencia del Portum Sucrone frente a las costas de Cullera, nuestra ciudad recibirá un empuje turístico importante». Al respecto, Mayor dejó claro que «vamos a luchar para que ese patrimonio se quede en Cullera y sea visitable».

Por último, el primer edil felicitó a los autores del hallazgo: «Su aportación a la historia de Cullera y su trabajo desinteresado por nuestra ciudad es impagable y nos sentimos muy orgullosos de todo lo que están realizando para recuperar nuestro fondo marino y el rico patrimonio que éste alberga».

Por su parte, Puig manifestó que un hallazgo de estas características es algo «sorprendente y único» y sostiene que probablemente es la primera vez que un instructor de buceo de la Comunitat Valenciana haya tenido la oportunidad de realizar un descubrimiento de estas características.

EN EL MUSEO DE CULLERA
El responsable del Centro de Buceo Delfín Cullera ha puesto a disposición del consistorio sus medios para ayudar en las prospecciones arqueológicas del hallazgo como ha hecho hasta la fecha en la extracción de cepos y estudios con la universidad de forma desinteresada a cambio de que lo encontrado se quede en el museo de Cullera.

Este descubrimiento, finalizaron desde el Ayuntamiento de Cullera, es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años y puede ayudar a averiguar, si no de forma definitiva, al menos con mayor precisión, dónde estaba Portum Sucrone, la ciudad romana más importante de la comarca de la Ribera y cuyo emplazamiento se han disputado históricamente Cullera, Albalat de la Ribera, Alzira y Sueca, si bien también es posible que el Portum (o Puerto) esté en Cullera y Sucro pudiera ubicarse en la misma ciudad o más hacia el interior.

(Fuente: Las Provincias / Manuel García)

3 de mayo de 2016

Recuperan un pecio del siglo XIX en Benalmádena para evitar su expolio

Se trata de 'La Isabella', un bergantín inglés que transportaba estatuas de mármol italiano y se hundió junto a las playas de Benalmádena (Málaga).
Un momento del rescate de los restos frente a la costa de Benalmádena. FOTO: GUARDIA CIVIL.
La noche del 4 de marzo de 1855 el fuerte temporal que azotó el mar hizo naufragar al bergantín inglés 'La Isabella' frente a las costas de Benalmádena. En su interior, la nave albergaba estatuas de mármol italiano que trasladaba hasta Calcuta con el fin de ornamentar alguna mansión de dicha ciudad de la India. Ahora, los restos arqueológicos del pecio han sido recuperados por la Guardia Civil por el alto riesgo de expolio que sufrían las piezas.

La Guardia Civil, en colaboración con personal del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y agentes pertenecientes al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Benemérita, fueron los encargados de recuperar el tesoro marino que albergaba el pecio, protegido jurídicamente y catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía desde al año 2009, según informó la Subdelegación del Gobierno en un comunicado.

LAS CORRIENTES DEJARON EL PECIO AL DESCUBIERTO
La decisión de actuar en este momento se adoptó debido a que las corrientes marinas de las últimas semanas en la zona y el consiguiente movimiento del fondo, dejaron ver con claridad los restos con el evidente peligro de expolio que ello suponía. El pecio se encontraba sumergido a ocho metros de profundidad, siendo accesible para cualquier submarinista, por lo que los agentes consultaron con la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Málaga y con el Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la posible extracción de las piezas para evitar que fueran expoliadas.

Bajo la supervisión de arqueólogos-buceadores del dicho instituto, los guardias civiles extrajeron dos círculos de mármol de 1,50 metros de diámetro, un peldaño de pizarra de 1,50 metros de longitud, varias losetas y un clavo de bronce de 0,50 metros de longitud. Debido al elevado peso de algunas piezas, los efectivos actuantes tuvieron que utilizar globos de reflote para elevarlos a la superficie.

Los restos arqueológicos fueros puestos a disposición de la Autoridad Territorial de Cultura de Málaga, realizándose nuevas mediciones y una actualización del estado del pecio, añadieron en la nota de prensa.

(Fuente: Diario Sur)

27 de enero de 2016

Descubren un depósito de restos arqueológicos de los siglos XVII-XIX en Ribadeo (Lugo)

Anclas, jarrones, vasijas, piezas de cerámica e, incluso, una escudilla «intacta» forman parte del hallazgo realizado por los buzos de la Armada. Todas las piezas están datadas entre los siglos XVII y XIX. Los responsables de la intervención aseguran que "no hay constancia de ningún pecio en la zona".
Algunas de las piezas recogidas durante la intervención. FOTO: LA VOZ DE GALICIA.
La ría del Eo sigue deparando sorpresas. Buzos de la Armada iniciaron ayer los trabajos para analizar los restos arqueológicos hallados en el fondo arenoso a unos ocho metros de profundidad bajo el Puente de los Santos. Estos restos, que en un principio se creía que podrían pertenecer a un pecio, corresponden en realidad a varios barcos hundidos en la zona entre el siglo XVII y mediados del XIX. Así lo dio a conocer el arqueólogo subacuático encargado de la inmersión, Miguel San Claudio, quien añadió que «son restos de importancia arqueológica» y que podrán ayudar a profundizar en el estudio de las diferentes naves que alberga la ría.

En este nuevo punto donde se acumulan las piezas encontradas han aparecido restos de madera de grandes dimensiones, así como vasijas, jarrones y diversas cerámicas que aparentemente se encuentran en muy buen estado ya que algunas conservan incluso su color original. Entre los objetos destaca un plato de porcelana inglesa que conserva el sello de fabricación. «Tenemos que estudiar de dónde procede», señaló San Claudio.

Miguel San Claudio en el momento de una de las inmersiones.
FOTO: EL COMERCIO.

Los submarinistas han podido observar además lo que a primera vista parece un cañón lanzacabos, un frasco de cristal de un botiquín de uno de los navíos, así como varias anclas que tienen ciertas particularidades. Por ejemplo una de las anclas es fija, por lo que se podría haber utilizado en el cargadero de mineral que se encuentra en la ría. Además hay dos anclas admirantadas, uno de ellas es antigua, y la otra está modificada.

A UN MUSEO DE PONTEVEDRA
En este nuevo tesoro submarino no solo hay restos, sino también objetos que están en perfecto estado sin ningún tipo de rotura o deterioro. Es el caso de una escudilla que, según el arqueólogo subacuático, está «intacta» y que probablemente se le cayó por la borda a algún marinero. Además han conseguido rescatar varios platos enteros, procedentes de la vajilla de algún galeón, y que contienen dibujos que pueden ser muy interesantes para darán a conocer su procedencia. También han extraído de la ría tres botijas que se utilizaban entonces para el transporte de diversas mercancías, como aceites, agua o aceitunas.

Todos los objetos fueron inventariados utilizando técnicas de exploración y métodos no destructivos, realizaron fotografías e inspecciones visuales. Gran parte ellos fueron recuperados ayer para evitar su expolio y trasladados por parte de la Consejería de Cultura gallega, a través de su dirección general de Patrimonio Cultural, al Museo Masso de Bueu en Pontevedra.

DESALINIZAR LOS RESTOS
Los expertos que ayer realizaron la inmersión en la zona del hallazgo tendrán que desalinizar los restos para posteriormente proceder a su estudio y conocer con detalle la procedencia de los mismos.

Miguel San Claudio, arqueólogo encargado de la inmersión aseguró que «no hay presencia de un pecio», aunque la inspección realizada ha permitido descubrir una gran cantidad de material arqueológico en un nuevo punto que permitirá conocer nuevos detalles de la historia de la ría del Eo.

Estos restos fueron descubiertos por los buceadores del Centro de Actividades Subacuáticas Costa de Lugo, que realizaron una inmersión para despedir el año 2015, durante las pasadas navidades, encontrándose con el tesoro. Los buzos, que ya son conocedores de que «la ría está repleta de embarcaciones hundidas», alertaron a la Xunta de Galicia cuando pudieron ver estos restos de importante valor arqueológico. Julio Vázquez, encargado del Centro de actividades subacuáticas del Club Náutico de Ribadeo, cree que este hallazgo fue posible ya que «los temporales marítimos de finales de año hicieron aflorar estos restos», que hasta ahora estaban tapados por la arena, y de los que no se tenía constancia.

13 de diciembre de 2015

La Unesco denuncia el saqueo del otro galeón "San José" naufragado en Panamá

La Unesco ha denunciado el saqueo del galeón San José, naufragado en aguas panameñas en el siglo XVII, y la comercialización de su valioso cargamento de oro y plata, algo contrario a los principios de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. 
Los expertos de la Unesco han concluído que la metodología arqueológica no se ha empleado con los estándares correctos.
FOTO: UNESCO
Otro galeón llamado también San José, pero hallado recientemente en las costas colombianas, es objeto de polémica por su propiedad, que España reclama, mientras que Colombia mantiene que una ley nacional le permite conservar en sus aguas ese pecio y su contenido de oro, plata y esmeraldas, e incluso comercializarlo en parte. 

Panamá ha ratificado la convención de la Unesco para la protección del patrimonio subacuático En el San José de Panamá, el problema es que su explotación puramente mercantil, centrada solo en la búsqueda de bienes de valor, ha causado además daños particularmente importantes en ese sitio arqueológico, según las conclusiones de un informe de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 
  • A diferencia de Colombia, Panamá, sí ha ratificado la convención de la Unesco para la protección del patrimonio subacuático.
DECOMISACIÓN DE OBJETOS ARQUEOLÖGICOS
Incluso la Dirección Nacional del Patrimonio Histórico panameño decomisó, el pasado julio, objetos procedentes de esas excavaciones que estaban a punto de ser exportados ilegalmente, resaltó la Unesco en un comunicado. 

A petición del gobierno panameño, ese mismo mes y también el pasado octubre, el Consejo Consultivo Científico y Técnico de la Convención de la Unesco envió una misión de expertos para evaluar las acciones realizadas en ese pecio desde 2003. 

Sus expertos concluyeron que la metodología de relevamiento (estudio y análisis) arqueológico "no se ha efectuado" con los estándares correctos, indicó la Unesco. 

SE HAN REMOVIDO LOS SEDIMENTOS
"El uso de deflectores de hélices, que generan potentes chorros de agua, ha removido sedimentos y excavado el sitio", lo que impide ya una futura documentación precisa del mismo, lamentaron. 

Según los técnicos, esos métodos "son contrarios a las reglas internacionalmente reconocidas en el Anexo de la Convención" del patrimonio subacuático, además de que algunas piezas presentadas como procedentes del San José por la empresa que explota el sitio, parecen posteriores a su naufragio. 

Este galeón español hallado el archipiélago de Las Perlas fue construido en 1611 y había zarpado del puerto del Callao, en Perú, rumbo al país centroamericano, el 17 de junio de 1631, pero naufragó tras rozar con un bajío.

13 de noviembre de 2015

Inician la nueva campaña de excavación en el pecio romano "Bou Ferrer" frente a Villajoyosa (Alicante)

Los trabajos a 23 metros de profundidad tendrán una duración de aproximadamente tres semanas e incluyen el levantamiento de un plano tridimensional con técnicas de fotogrametría.
La conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte ha puesto en marcha una nueva Campaña de excavación arqueológica submarina en el pecio Bou Ferrer, el gran mercante romano del siglo I d. C. que naufragó frente a la costa de Villajoyosa, en Alicante.

Los trabajos, que tendrán una duración de aproximadamente tres semanas, está siendo realizados por un equipo de arqueólogos y técnicos coordinados por una acción conjunta entre tres instituciones, la Generalitat Valenciana que promueve y patrocina la excavación a través de la Dirección General de Cultura, la Universitat d’Alacant que coordina los trabajos y el Museo de Villajoyosa, que gestiona la restauración y exposición de los materiales arqueológicos.

En esta campaña se trata de alcanzar el costado del barco sobre el que quedó posado en el fondo marino. Las hipótesis apuntan a que podría estar bien conservada esa parte del barco, enterrada en el sedimento y cubierta por docenas de ánforas. Si se confirma este extremo, los datos de esta campaña aportarían una información muy valiosa sobre las dimensiones del buque que permitirían avanzar en el conocimiento del tipo de barco y su arquitectura naval.

El equipo está trabajando a 27 metros de profundidad, literalmente en el interior de la bodega del barco, en unas condiciones de visibilidad complicadas. El progreso de la excavación es muy lento porque, a medida que se avanza, se levanta un plano tridimensional con técnicas de fotogrametría.

El yacimiento Bou Ferrer fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) el pasado mes de octubre, lo que eleva su grado de relevancia y protección dado su valor científico y patrimonial.

Cabe destacar que el navío transportaba una carga de unas tres mil ánforas y lingotes de plomo que se encuentran en perfecto estado de conservación. Todo apunta a que se trata de un flete del emperador romano, de un barco de unos 32 metros de eslora, que viajaba probablemente desde Cádiz a Roma, y que habría naufragado mientras intentaba buscar refugio en el fondeadero de Villajoyosa.

Se trata de la sexta campaña de excavaciones subacuáticas que se realizan en el Pecio, desde que en 2006 comenzaran los trabajos en este yacimiento, en los que la Generalitat ha invertido cerca de 150.000 euros.

PRESENTACIÓN DE RESULTADOS EN EL MAN
El Museo Arqueológico Nacional ha programado para el próximo 26 de noviembre una jornada dedicada al Pecio Bou Ferrer en la que se presentarán los resultados de la campaña que se está desarrollando actualmente.

Durante la jornada también se cederá un lingote de plomo perteneciente al Bou Ferrer para su exposición en el Museo Arqueológico Nacional, y se proyectará un video realzado tras el descubrimiento. Además, está prevista la participación de los técnicos responsables del proyecto, que explicarán tanto el estado actual de las investigaciones como la gestión del patrimonio cultural subacuático; y de las dos personas que descubrieron el pecio.

(Fuente: Valencia Noticias)

10 de noviembre de 2015

Localizados en aguas de Formentera un pecio romano y dos del siglo XVII

El pecio romano del S. III transportaba aceite procedente del sur de la Península. Las naves de los siglos XVII o XVIII estaban dotadas de cañones y una de ellas portaba materiales de construcción como cerámica y cristal. Los restos se incluirán en la carta arqueológica subacuática.
Uno de los arqueólogos con el cuello de un ánfora del S. III. FOTO: JAVIER RODRÍGUEZ
Los expertos del Institut Balear d´Estudis en Arqueologia Marítima (Ibeam) que están elaborando la carta arqueológica subacuática de Formentera han localizado ya tres pecios que corresponden a tres embarcaciones de distintas épocas. El presidente del instituto, Sebastià Munar, explicó que no pueden dar la localización de estos restos para evitar el expolio, teniendo en cuenta que este tipo de yacimientos han venido sufriendo, de forma sostenida en el tiempo, el robo de numerosos objetos de valor patrimonial.

En concreto han encontrado un barco de la época romana, del siglo III después de Cristo, cargado con ánforas que contenían aceite procedente del sur de la Península. Además han localizado un barco del siglo XVII o XVIII con una serie de cañones y otra nave de la misma época con material de construcción como cerámica y cristal. El equipo de arqueólogos del Ibeam, está formado por Javier Rodríguez y Enrique Aragón, que junto con el presidente de esta entidad firmaron ayer un convenio con el Consell Insular.

El presidente, Jaume Ferrer, explicó que se trata de un acuerdo que fija las bases de la acción concertada entre el Consell y el mencionado instituto para elaborar la carta arqueológica subacuática de Formentera.

CARTA ARQUEOLÓGICA SUBACUÁTICA
Ferrer recordó que en el Plan insular de gestión del Patrimonio cultural para 2015-2016 se incluye la elaboración de la carta arqueológica subacuática «como actuación prioritaria dentro de las intervenciones programadas». El Ibeam es una asociación sin ánimo de lucro que tiene como objetivos investigar, proteger y divulgar el patrimonio cultural marítimo de Balears.

El convenio suscrito tiene una duración de cinco años y en cada campaña (una por año) el Consell aportará 2.000 euros a los investigadores para que hagan frente a los gastos. Además, les facilitan el alojamiento. La consellera de Cultura, Susana Labrador, destacó la importancia de esta carta arqueológica: «Servirá para localizar y describir nuestro patrimonio marino, y así podremos hacer una gestión y protección del mismo».

COLABORACIONES
Sebastià Munar explicó que «la carta arqueológica pasará a ser del Consell, aunque su consulta estará restringida a expertos para evitar expolio ». El presidente del instituto destacó que la carta «es un documento vivo que siempre debe estar renovándose». En esa línea pidió la colaboración de la población, en especial de los pescadores y de los profesionales del mar, para que en caso de encontrar restos sumergidos avisen al área de Patrimonio del Consell o a los GEAS de la Guardia Civil para que lo puedan proteger.

El Ibeam tiene previsto organizar un curso por Internet para difundir la necesidad de protección del Patrimonio submarino. También realizará talleres entre los más jóvenes para concienciarlos sobre el valor del patrimonio sumergido. Asimismo, grabará un documental con los trabajos desarrollados para hacer la carta arqueológica.

Munar explicó que han iniciado «una campaña de crowfunding para poder sufragarlo». Además del Consell y los GEAS cuentan con la colaboración de Trasmapi, la Fundación Abel Matutes, Decathlon, Vellmarí, Marina de Formentera, Ibiza Fun Rent Car y Global Star Events.

14 de octubre de 2015

Arqueólogos del CASC investigarán con minisubmarino un pecio ibérico del S. I a.C. en Port de la Selva (Girona)

El Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC) presenta su proyecto de exploración de un pecio ibérico del S. I a.C. en el yacimiento de Cala Cativa I, en Port de la Selva (Girona). Para ello emplearán el submarino Ictineu 3, uno de los dos únicos de Europa que puede descender a 1.200 metros con tres pasajeros.
Con el Ictineu 3 los arqueólogos podrán investigar hasta 1.200 metros de profundidad.
La primera campaña científica del Ictineu 3 ha sido presentada por los responsables del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), que han destacado el nuevo horizonte que se les abre con esta herramienta, ya que los equipos autónomos de submarinismo sólo les permitían trabajar a 50 metros bajo el mar.

El submarino ha participado en las labores que el CASC desarrolla en Cala Cativa I, donde se encuentra esa barca de apenas diez metros de eslora que se hundió a 30 metros de profundidad frente a la costa de Port de la Selva, en pleno Cap de Creus, en el siglo I a.C.

Según el director del CASC, Gustau Vivar, los trabajos realizados en este yacimientos confirman lo que se había intuido en otro situado en el vecino Cap del Vol: que había en esa época “una construcción naval propiamente ibérica”.

PIONERO DE LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA
La arqueología subacuática en Cataluña arrancó precisamente en Cala Cativa I de la mano de un vecino de Port de la Selva, Romualdo Alfaras, que fue pionero al contratar a buscadores de coral para realizar inmersiones en los restos de la barca y sacar ánforas de su interior a la superficie.

Según Gustau Vivar, Alfaras pretendía conocer “la historia del barco” además de extraer su contenido y, cuando fue instado a hacerlo, venderlo y repartir ganancias por la Capitanía Marítima, decidió abandonar el proyecto.


“En este yacimiento, que es el origen de todo, hemos querido iniciar la colaboración con el Ictineu 3, que permitirá el inicio de un nuevo futuro”, ha señalado Vivar en Port de la Selva.

DESCENSO CON TRES OCUPANTES HASTA 1.200 METROS
Para el director del CASC, “a partir de ahora, a los arqueólogos se les abre una nueva frontera, al pasar de los 50 metros a los 1.200, prácticamente la profundidad de todo el litoral catalán”.

“Ahora sí dispondremos de las herramientas para documentar todos los restos que tenemos en nuestras costas, por primera vez se nos abren nuevas expectativas superiores a las empresas privadas que hasta ahora disponían de robots que servían para la caza de tesoros”, ha subrayado Gustau Vivar.

PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN
Vivar ha detallado que se ha comenzado a planificar los protocolos de actuación que se utilizarán entre el submarino y los arqueólogos.

Desde el CASC, sus responsables esperan que el presupuesto de que dispondrán en el futuro les permita una colaboración continuada con el Ictineu 3, cuyo director, Pere Forés, que lo es también de la empresa que lo ha construido, Ictineu Submarins, ha manifestado su satisfacción por el éxito de esta primera campaña científica.

Forés ha destacado que el submarino es el noveno en el mundo en capacidad de descenso con la mitad de peso que el resto de integrantes de esta clasificación.

El director ha precisado que, durante los trabajos con los arqueólogos, Ictineu Submarins ha aprendido “cómo se trabaja en este campo en el fondo del mar” y que los integrantes del CASC han tomado conciencia de las labores que podían desarrollar dentro de un ingenio “equipado con tecnología punta”.

Pere Forés considera que a la arqueología submarina se le abren “grandes ventanas”, al tener ahora capacidad para explorar en un gran área bajo el mar y hacerlo a más profundidad.

LLEGAR DONDE LOS EXPOLIADORES NO HAN PODIDO
Forés ha destacado que estas dos circunstancias les permitirán llegar “donde los expoliadores de yacimientos submarinos no han podido hacerlo”.

El Ictineu 3, pese a ser de autoría catalana, lleva bandera francesa, ya que la legislación española no garantizaba que el submarino pudiera navegar por todo el mundo.

(Fuente: República / EFE)

27 de agosto de 2015

Recuperan un cañón y once piezas más del pecio del "Nuestra Señora de las Mercedes"

La excavación subacuática se ha realizado a unos 1.130 metros de profundidad. Durante la investigación se ha podido confirmar la extensión del pecio, 150 x 140 metros y se ha configurado un mapa arqueológico de la fragata y de su cargamento, posicionando y localizando la mayoría de los materiales que contenía. Como homenaje a los fallecidos en el hundimiento se ha colocado una placa de bronce en el lugar donde reposan los restos.
Entre los objetos recuperados también hay una cubertería de plata y una culebrina. FOTO: ANTONIO GIL / EFE

Un cañón pedrero de bronce de 80 centímetros, una maja de almirez de oro, una palmatoria de plata, tres cucharas, un tenedor y tres platos de plata. Estos son algunos de los 12 objetos que los investigadores que han participado en la expedición al pecio de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes han extraído de ella.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo; la secretaria de Estado de Innovación, Carmen Vela; el almirante del Arsenal de Cartagena, Fernando Zumalacárregui; y el director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), Iván Negueruela, han hecho públicos este miércoles los resultados de la inspección hecha en aguas de Cádiz a los restos de la fragata tras su expolio por el cazatesoros Odyssey.

De dicha expedición, que ha durado del 18 al 23 de agosto, se han extraído 12 objetos metálicos por estar en riesgo de desaparición debido a su fragilidad o ubicación y que permitirán documentar la vida a bordo de la fragata y enriquecer el conocimiento de la misma. Dichos bienes han llegado a Cartagena a bordo del buque Ángeles Alvariño.

Durante la presentación de los resultados, el ministro ha destacado que "es la primera vez" que un Estado miembro de la Unión Europea realiza una excavación subacuática a más de 1.100 metros de profundidad.


La excavación subacuática se ha realizado a unos 1.130 metros de profundidad. Para ello se ha contado con la dirección de Negueruela, personal del museo, del Instituto Español de Oceanografía, del Museo Naval de la Armada Española, que son expertos en el manejo de un robot operado remotamente, un R.O.V, gracias al cual "se han explorado hasta los 1.200 metros de profundidad", ha indicado el director del ARQUA.

Además, durante la investigación se ha podido confirmar la extensión del pecio, 150x140 metros, y se ha realizado un mapa oceanográfico para medir las variables que pudieran afectar a la conservación de la fragata, tales como la salinidad, las corrientes o las alteraciones de tipo natural.

Según ha explicado Negueruela, también se ha configurado un mapa arqueológico de la fragata y de su cargamento, posicionando y localizando la mayoría de los materiales que contenía. Han encontrado las anclas, una vajilla de plata, lingotes, un cañón de hierro y una culebrina, entre otros materiales.

HOMENAJE A LOS FALLECIDOS EN EL HUNDIMIENTO
Como homenaje a los fallecidos en el hundimiento del barco en el año 1804 se ha depositado una placa de bronce en el lugar donde están los restos.

Los bienes que se han traído a tierra serán restaurados en los laboratorios del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, en Cartagena, y posteriormente pasarán a formar parte de la colección del Museo. Asimismo, se han grabado imágenes de la recuperación de estos bienes, así como de los restos de la fragata para elaborar un documental que se emitirán en televisión.

Los investigadores esperan que ésta no sea la única expedición que se realice al pecio de Las Mercedes. El director del Museo ha dicho que esperan conseguir una nueva campaña para este proyecto a fin de concluir los trabajos de documentación. "Con una segunda campaña de cinco días daríamos por cerrada la responsabilidad del Estado con Nuestra Señora de Las Mercedes", ha asegurado.

Para Negueruela, esta tarea ha sido "mucho más que muy emocionante. Era una responsabilidad tremenda y no podíamos fallar en nada", aunque ha lamentado no poder valorar los daños de la fragata por desconocer el estado del mismo antes del expolio del Odyssey.

Por su parte, el ministro ha considerado que esta expedición "ha sido todo un éxito" y ha avanzado que tiene la intención de dar a conocer estas técnicas arqueológicas en la Unión Europea. "España está a la vanguardia y tenemos mucho que enseñar al resto del mundo y tenemos la prioridad de incorporar a la marca España, que hasta ahora se ha orientado hacia la economía, en hacerlo también hacia lo cultural", ha coincidido con la secretaria de Estado de Innovación.

De esta forma, Méndez de Vigo ha resaltado la responsabilidad del Estado por proteger el patrimonio submarino y ha advertido que "si encontramos pruebas suficientes, también seremos pioneros en llevar a la justicia lo que no se debe hacer".

500.000 MONEDAS DE PLATA Y ORO
La empresa cazatesoros Odyssey encontró el pecio en la zona del golfo de Cádiz con unas 500.000 monedas de plata y oro (reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en Lima, Perú en 1803), además de otros objetos que, tras ser extraídos, se llevaron a Estados Unidos. Ahí comenzó un litigio entre España y la empresa norteamericana por los derechos del hallazgo.


En 2011 el Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta (Georgia) ratificó la orden de un Juez de Florida para que la empresa entregara el tesoro a España. Odissey entonces presentó un recurso contra la sentencia que obligaba a entregar el tesoro a España, que fue desestimado. En 2012, en un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó el recurso de Odyssey y obligó a la compañía a devolver a España las monedas.

Sin embargo, no todos los restos extraídos del pecio fueron devueltos inicialmente. Como consecuencia de la investigación judicial se supo que los responsables de Odyssey habían ocultado parte del tesoro en Gibraltar. Estos restos fueron finalmente entregados en julio de 2013 y llevados junto con los anteriores al Arqua de Cartagena.

UN NAVIO DE LA ARMADA ESPAÑOLA
El navío Nuestra Señora de las Mercedes fue una fragata perteneciente a la Armada española, que fue botada en el puerto de La Habana en 1786 y que formaba parte del convoy que cubría la ruta comercial entre las colonias de América y España, amenazada frecuentemente por navíos del Reino Unido.

El 5 de octubre de 1804, y pese a que eran tiempos de paz entre las dos naciones, se produce la Batalla del Cabo de Santa María, que tendrá como consecuencia el hundimiento de la fragata. En el naufragio de fallecieron 249 marineros. Los 51 supervivientes fueron hechos prisioneros y trasladados al Reino Unido. Este hecho tuvo como consecuencia el final del acuerdo de paz de Inglaterra y España, y fue el preludio de la Batalla de Trafalgar.

(Fuente: Te Interesa.es)

21 de julio de 2015

Hallan los restos de un buque hundido por Blas de Lezo en la resistencia de Cartagena de Indias (Colombia)

El pecio es parte de los cuatro navíos que el "Mediohombre" hundió en el canal de Manzanillo durante el asedio a la ciudad por parte de la armada británica en 1741.
La heroica defensa de Cartagena de Indias frente a la poderosa armada británica de Vernon.
Arqueólogos colombianos descubrieron los restos del que podría ser un buque mercante del siglo XVIII hundido por el marino español Blas de Lezo en 1741 para intentar bloquear el acceso de los ingleses durante el sitio a Cartagena de Indias, según explicaron este domingo los investigadores.

El descubrimiento consiste en un cañón y varios trozos de madera que forman parte de "un patrón que permitiría deducir que todas las maderas y las estructuras pertenecen a un solo barco", explicó el profesor de Arqueología de la Universidad Externado de Colombia y director de la Fundación Terra Firme, Carlos del Cairo H. El pecio, al parecer es parte de los cuatro navíos que el Mediohombre, como se le llamaba a Blas de Lezo por las numerosas heridas sufridas en batalla, hundió en el canal de Manzanillo durante el asedio a la ciudad por parte de los corsarios ingleses comandados por el almirante Edward Vernon.

PARA HACER ENCALLAR LOS BARCOS INGLESES
El almirante Blas de Lezo, dentro de su estrategia de defensa de la ciudad, hundió al menos seis buques de guerra más en los canales de Bocachica y lo que hoy se conoce como Castillo Grande para que los agresores encallaran sus naves en su intento de tomar la ciudad. "El cañón que encontramos está clavado, es decir inutilizado; estudiando las características del cañón pareciera que hubiera sido inutilizado, por lo que nuestra hipótesis es que podría haber sido parte del lastre del barco", indicó Del Cairo.


Pese a que el cañón no se pudo intervenir pues en Colombia no se cuenta con la infraestructura adecuada para hacerlo, Del Cairo dijo que "es de hierro y estamos apenas en la caracterización tipológica que nos permite pensar que es de origen español". "Creemos que es un cañón de seis libras, es decir que permitía disparar balas de hasta seis libras", agregó. 


CUARENTA DÍAS DE EXCAVACIÓN SUBMARINA
Del Cairo dijo que el pecio presenta alteraciones porque en las labores de dragado que se realizaban antiguamente para profundizar el canal nunca se presentó "un plan de manejo arqueológico que por ley (hoy) deben hacer las empresas que van hacer una intervención ya sea en agua o de tierra que implique remoción de tierras". "Este es un sitio que como fue removido está alterado, es decir está desencajado, desmembrado y tenemos muy pocas piezas, que están dispersas", subrayó. 

En la excavación submarina, que duró 40 días, participaron además de los arqueólogos colombianos, profesionales de Argentina, Uruguay y Chile, así como un arquitecto de México, un arquitecto naval argentino y una experta en conservación de material arqueológico sumergido de España.

COORDENADAS EN SECRETO
Por los "elevados costos" que implica el tratamiento y la conservación del cañón y las maderas encontradas si se sacan del agua, se optó por reubicar el naufragio en otro lugar del fondo de la bahía y así protegerlo del dragado que se realizará del canal de Manzanillo, manifestó Del Cairo. Las coordenadas de la ubicación exacta del naufragio se mantienen en secreto para evitar posibles saqueos a manos de piratas modernos y cazadores de tesoros.
(Fuente: Europa Sur)