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16 de junio de 2026

El radiocarbono confirma la ocupación humana continuada en el Pirineo desde hace 10.000 años

Investigadores de la UAB recogen en una base de datos en abierto 124 dataciones por carbono 14 que permiten ordenar la secuencia cronológica de 380 yacimientos del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici y corroborar la ocupación humana continuada en enclaves a más de 2.000 metros de altitud desde hace varios miles de años.
Mapa de los yacimientos del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, registrados y fechados en el estudio. Autoría: GAAM-UAB.


Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) han elaborado una base de datos de dataciones de carbono 14 que ha permitido conocer la secuencia cronológica de ocupación a lo largo del Holoceno en el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici (PNAESM), un área de alta montaña donde la investigación arqueológica ha documentado 380 yacimientos arqueológicos. El nuevo recurso, de acceso abierto, comprende 124 dataciones de 45 yacimientos y supone «la primera serie sistemática de dataciones absolutas publicada en abierto de un área de alta montaña del Pirineo», destaca Ermengol Gassiot, director del Grupo de Arqueología de la Alta Montaña (GAAM).

El estudio que han publicado con la base de datos presenta y analiza los datos obtenidos, junto con los informes de laboratorio, el detalle del tipo de muestras fechadas, contextos y yacimientos, así como el código de los análisis realizados para poder replicarlos. El trabajo se ha publicado en ArcheoLogica Data.

Los resultados corroboran que hay una secuencia de presencia humana continuada por encima de los 2.000 metros de altitud de más de 10.000 años, y detallan que tres de los yacimientos excavados presentan dataciones continuadas de varios miles de años: el más antiguo, con una primera ocupación de hace 10.000 años, es el Abric de les Obagues de Ratera, a 2.320 metros; seguido de la Cova del Sardo (1.780 m), con ocupaciones desde hace 7.500 años, y el Abric del Portarró (2.280 m), con ocupaciones desde hace 7.300 años.

El estudio señala que el Abric de les Obagues de Ratera ha estado ocupado durante el Mesolítico, la transición del Mesolítico al Neolítico y todo el Neolítico, el Calcolítico, la Edad del Bronce Antiguo y Medio, inicios de la Edad del Hierro, la Alta Edad Media (época visigótica) y los siglos XIX y XX. «Esto es una secuencia temporal excepcional que muy pocos yacimientos de Cataluña tienen, no solo en la alta montaña», señala Guillem Salvador, coautor de la investigación. La excavación del Abric de les Obagues de Ratera confirma que muy poco después del último periodo glaciar, en un contexto de calentamiento climático progresivo y en el que todavía existían pequeños glaciares de circo en la zona, pequeños grupos de cazadores-recolectores ya frecuentaban las áreas alpinas de la cordillera.

El análisis muestra que hay periodos en los que se intensifica de forma clara la actividad humana en áreas de alta montaña, por ejemplo al final del Neolítico (hace entre 5.300 y 4.500 años) y posteriormente en la tardoantigüedad y a inicios de la época medieval. Y aporta también la datación de las primeras trazas de arquitectura, que datan de la prehistoria, como, por ejemplo, en el Abric del Portarró, donde las excavaciones arqueológicas han permitido documentar construcciones con una base de piedra seca complementada con madera de hace 5.000 años. Actualmente se trata de la muestra de arquitectura en piedra más antigua conocida en los Pirineos.

«Los datos permiten recorrer estas informaciones y muestran un hecho altamente relevante: que los yacimientos de zonas de alta montaña, que para nosotros se encuentran en lugares inaccesibles e inhóspitos, presentan muy a menudo secuencias de ocupación largas. Muchos otros yacimientos donde hemos hecho pequeños sondeos también nos muestran que estuvieron ocupados o habitados en varias épocas diferentes», explica Ermengol Gassiot.

Un trabajo sostenido de 20 años de investigación
El artículo recoge el trabajo sostenido por Gassiot y sus colaboradores durante 20 años en el PNAESM. Siguiendo varios procedimientos estadísticos, presenta elementos cuantitativos que validan las inferencias realizadas a lo largo de estos años y ayudan a precisar unos umbrales de intensidad en la sobrerrepresentación o infrarrepresentación de datos y afinar mejor los intervalos temporales. «Por ejemplo, uno de estos periodos es la época de Ötzi, el hombre de los hielos del Tirol. En este sentido, estos datos apuntan a que en la época en que Ötzi cruzó el glacial del Tisenjoch (y lo asesinaron), hace unos 5.300 años, otras zonas de alta montaña como el PNAESM experimentaron un marcado incremento en la presencia humana por encima de los 2.000 metros de altitud», detalla el investigador de la UAB.

Los 380 enclaves arqueológicos registrados hasta ahora en el PNAESM comprenden muros; cercas de diferentes tamaños y funcionalidades; posibles estructuras de viviendas; abrigos que aprovechan acumulaciones de origen glaciar de grandes bloques de roca, muchos de ellos con estructuras, como muros para la distribución interior y para proteger la entrada, y un pequeño conjunto de círculos de piedras que podrían representar monumentos funerarios.

La base de datos publicada ahora en acceso abierto contribuye a modificar el paradigma de las áreas de alta montaña como espacios vírgenes y muestra que la presencia humana ha sido continua y recurrente a lo largo del Holoceno y en contextos de variabilidad climática (e incluso a pesar de esta variabilidad climática). Además, permite sobreponer las trazas de actividad humana a los cambios paleocológicos que se están documentando actualmente en este tipo de medios.

Artículo de referencia: Ermengol Gassiot-Ballbè; Guillem Salvador-Baiges, Laura Obea-Gómez. Absolute chronology of human occupations in the high mountain environments of the Southern central Pyrenees: radiocarbon dates from the Aigüestortes area. Archeologica Data, VI, 2026. https://doi.org/10.13131/unipi/3fem-pb67

6 de mayo de 2026

Descubren en Girona el yacimiento prehistórico de alta montaña más importante documentado en los Pirineos

Un equipo de investigación liderado por la UAB y el IPHES-CERCA ha documentado en la cueva 338, situada en el Valle de Nuria a 2.235 metros de altitud, ocupaciones humanas recurrentes desde hace más de 5.000 años y una de las evidencias más antiguas de explotación de minerales ricos en cobre de Europa occidental.
Trabajos de excavación arqueológica en la Cueva 338 desde el interior. Autoría: IPHES-CERCA.

Un equipo de investigación internacional liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) ha documentado la cueva prehistórica con ocupaciones humanas intensas situada a más altitud conocida hasta ahora en los Pirineos. El yacimiento, conocido como Cueva 338 y situado a 2.235 metros sobre el nivel del mar en el valle de Núria (Queralbs, Ripollès), constituye actualmente el yacimiento prehistórico de alta montaña más importante documentado en la cordillera.

La investigación muestra que la cavidad fue ocupada de manera reiterada entre el V milenio a.C. y el final del I milenio a.C., aporta nuevas evidencias sobre la explotación de los recursos de alta montaña durante la prehistoria y cuestiona la idea tradicional de que estas zonas solo fueron utilizadas de manera esporádica o marginal. Las dataciones indican que estas ocupaciones se produjeron en varias fases diferenciadas, separadas por periodos de abandono, lo que apunta a un uso planificado y recurrente del espacio.

El estudio se ha publicado en la revista científica Frontiers in Environmental Archaeology. Liderado por Carlos Tornero, catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del IPHES-CERCA, ha contado también con la participación de investigadores del IPHES-CERCA, la Universitat Rovira i Virgili (URV), la Universidad de Granada, la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y la Universitat de les Illes Balears (UIB), entre otras instituciones.

Una ocupación intensa y organizada en plena alta montaña
Durante décadas, la investigación arqueológica ha interpretado los espacios situados por encima de los 2.000 metros de altitud como territorios marginales, ocupados de manera puntual. La Cueva 338 rompe este modelo.

Las excavaciones en extensión llevadas a cabo entre 2021 y 2023 han revelado «una secuencia arqueológica excepcional, con numerosas estructuras de combustión, restos faunísticos, fragmentos cerámicos y un conjunto destacado de minerales verdes, probablemente malaquita, un mineral rico en cobre», explica Carlos Tornero. «Por primera vez en los Pirineos se documentan ocupaciones prehistóricas de alta montaña de una intensidad significativa, caracterizadas por la reiteración de actividades y por la explotación directa de recursos minerales dentro de la cavidad».

Entre los materiales recuperados destacan también dos colgantes, uno elaborado con una almeja marina (Glycymeris) y otro con un diente de oso pardo, que evidencian prácticas de ornamentación personal. El primero presenta paralelismos con otros yacimientos de Cataluña, mientras que el segundo es un elemento mucho menos habitual, posiblemente vinculado a un significado simbólico específico.

«La Cueva 338 nos obliga a replantear el papel de la alta montaña en las sociedades prehistóricas de los Pirineos. Durante mucho tiempo se ha asumido que estos espacios eran zonas marginales. Lo que documentamos aquí es un empleo recurrente, con actividades complejas y con una clara explotación de recursos minerales», destaca Carlos Tornero.

Las evidencias recuperadas indican que los fragmentos minerales eran introducidos en la cueva y posteriormente fragmentados o procesados en su interior, lo que sugiere una explotación sistemática de minerales ricos en cobre en un entorno de alta montaña durante el neolítico final y la edad del bronce. Estos datos sitúan a la Cueva 338 entre las evidencias más antiguas conocidas con este tipo de actividad en la Europa occidental.

El análisis espacial del yacimiento muestra una clara organización interna de las actividades, con estructuras y áreas diferenciadas. En este sentido, los investigadores interpretan la cueva como un espacio logístico integrado dentro de sistemas de movilidad estacional bien estructurados, a los que las comunidades humanas regresaban de manera recurrente para desarrollar actividades específicas.

"La montaña no era un límite, sino un territorio activo dentro de la organización económica y territorial de las comunidades prehistóricas", señala Eudald Carbonell, investigador del IPHES-CERCA y coautor del estudio.

Un proyecto de investigación en condiciones extremas
La investigación se enmarca en el proyecto Arrels, un programa impulsado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y liderado por la UAB y el IPHES-CERCA, centrado en el estudio de las raíces prehistóricas de la movilidad y el empleo humano en el Alto Ripollès.

Las excavaciones en la Cueva 338 han supuesto un reto logístico importante, ya que el acceso a la cavidad solo es posible a pie desde el valle de Núria y no se puede utilizar ningún soporte motorizado, lo que ha obligado a transportar manualmente todos los materiales y sedimentos generados durante los trabajos.

"Hacer una excavación arqueológica con estándares científicos actuales en estas condiciones es extraordinariamente exigente", explica Tornero. Los trabajos han incorporado metodologías de alta resolución, como el registro tridimensional de todos los materiales, el muestreo sistemático de los sedimentos y técnicas como el lavado y la flotación, que permiten recuperar hasta los vestigios más pequeños y obtener una información muy precisa sobre las actividades desarrolladas en la cueva.

Dada la importancia científica y el excelente estado de conservación, el yacimiento ha sido protegido y restringido para garantizar la preservación de los depósitos y facilitar el desarrollo de futuras investigaciones.

Los trabajos han sido posibles también gracias al apoyo logístico e institucional del Ayuntamiento de Queralbs y del Parque Natural de Las Cabeceras del Ter y del Freser, que han facilitado el desarrollo de las intervenciones en este entorno de alta montaña.

Referente para la prehistoria europea
Los investigadores consideran que la Cueva 338 se convierte en una referencia clave para comprender la ocupación humana de la alta montaña pirenaica y la explotación de sus recursos durante la prehistoria reciente.

"Este yacimiento demuestra que los Pirineos no eran un territorio marginal para las comunidades prehistóricas, sino un espacio plenamente integrado dentro de sus estrategias de movilidad y explotación del territorio", concluye Tornero.

Los resultados abren nuevas líneas de investigación sobre el papel de los ambientes alpinos en las sociedades prehistóricas y sobre las primeras formas de explotación de recursos minerales en alta montaña.

La investigación está financiada a través del proyecto liderado por Carlos Tornero y Eudald Carbonell «Raíces prehistóricas de la trashumancia en el Alto Ripollès: proyecto arqueológico 2022–2025» (código CLT009/22/00060; AGAUR-DGPC, Departamento de Cultura, Generalitat de Catalunya) y ha contado con el apoyo logístico e institucional del Ayuntamiento de Queralbs y del Parque Natural de Las Cabeceras del Ter y del Freser, que han facilitado el desarrollo de las intervenciones en este entorno de alta montaña.

Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona)
Artículo de referencia: Tornero, C., Díez-Canseco, C., Soler, R., Calvo, S., Delgado-Raack, S., Messana, Ch., Montes-Landa, J., Morales, J.I., Picornell-Gelabert, Ll., Soriano, E. And Carbonell, E. (2026). «Beyond 2,000 meters, first evidence of intense prehistoric occupation in the Pyrenees». Frontiers in Environmental Archaeology. 5:1811493. https://doi.org/10.3389/fearc.2026.1811493

20 de febrero de 2026

Un nuevo estudio extiende las fronteras del ritual íbero de las cabezas cortadas

El descubrimiento, liderado por investigadores de la UAB, permite ampliar la frontera sur de esta práctica, tradicionalmente asociada a los indigetes y layetanos que habitaron al norte del río Llobregat.

© Marta Riba-Vidal

Las cabezas cortadas son cráneos decapitados y tratados para ser expuestos públicamente. Fue una práctica de los pueblos íberos que habitaron en el noreste de la península ibérica entre los siglos VI y II antes de nuestra era, y también entre los grupos celtas del centro y sur de Europa. Hasta ahora, en el noreste de la península ibérica se habían encontrado evidencias del ritual en los grupos de indigetes, como Ullastret (Ullastret, Girona), y de layetanos, en los yacimientos de Burriac (Cabrera de Mar, Barcelona) y Ca n’Oliver (Cerdanyola del Vallès, Barcelona), entre otros.

Los cinco restos craneales de Olèrdola son los primeros que se identifican en un yacimiento cosetano. Los diez fragmentos del asentamiento ilergete del Molí d’Espígol se recuperaron en intervenciones anteriores pero no habían sido estudiados hasta ahora.

«Los análisis bioantropológicos y de residuos nos han permitido identificar lesiones producidas con objetos cortantes en un momento próximo a la muerte. Por su disposición, profundidad y localización, son compatibles con el ritual de las cabezas cortadas. También hemos podido constatar en los restos de Olèrdola la presencia de sustancias vegetales que se habrían podido utilizar en su tratamiento o exposición», explica Rubén de la Fuente, investigador de la UAB y coordinador de la investigación.

«Son resultados que nos obligan a replantear el marco cultural del ritual, que hasta ahora se consideraba propio solo de los pueblos del norte del Llobregat, y apuntan a una dispersión territorial más amplia de lo que pensábamos», señala Eulàlia Subirà, coordinadora del estudio e investigadora del Instituto Catalán de Arqueología Clásica durante la investigación.

Mapa del nordeste de la península ibérica con la localización de Olèrdola, el Molí d’Espígol y otros yacimientos mencionados en el artículo.

Olèrdola, marcas poco frecuentes y resina de pino para el tratamiento
Los fragmentos del yacimiento de Olèrdola, todos de la parte frontal del cráneo y del rostro, pertenecieron a un mismo individuo masculino joven (de entre 8 y 15 años), mientras que los del Molí d’Espígol correspondían a tres individuos diferentes, uno de los cuales también era un hombre joven. El equipo de investigación no ha podido determinar marcas de decapitación, puesto que falta la parte inferior de los cráneos, pero sí el tipo y la orientación de los golpes, así como, en el caso de Olèrdola, marcas que se habrían hecho en los maxilares con una herramienta muy delgada, del tamaño de las agujas encontradas en otros yacimientos ibéricos y descritas en relación con las cabezas cortadas, como en Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona). «Estas marcas se hicieron para descarnar el cráneo y nos indican que, además del cuero cabelludo, también se levantó la piel del rostro del individuo. Es una práctica poco frecuente, pero que está documentada en el ritual en yacimientos europeos de Francia y Reino Unido», explica Eulàlia Subirà.

El análisis de los residuos orgánicos que los fragmentos de Olèrdola tenían adheridos provenientes del suelo donde el cráneo fue depositado indicó la presencia de biomarcadores de grasas animales y vegetales, como resinas de pino, aceites o ceras, que podrían interpretarse como productos para el tratamiento de la cabeza como parte del ritual funerario.

El equipo de investigación comparó también la composición del suelo adherido a los huesos de Olèrdola con muestras de fauna, sedimento y vegetales de alrededor del yacimiento para obtener información sobre la procedencia del individuo. Los resultados del análisis isotópico de los valores de estroncio no coinciden, lo que podría indicar una procedencia foránea. «Con los análisis isotópicos registramos la movilidad en un momento muy inicial de la edad adulta; por lo tanto, es razonable plantear que fuera una persona que se desplazó a Olèrdola posteriormente o bien que el cuerpo ¾o el cráneo¾ fue trasladado después de morir», argumenta Rubén de la Fuente.

Localización en construcciones singulares
Los restos craneales de ambos yacimientos fueron localizados en espacios significativos: habituales y que podrían haber tenido un carácter ideológico o simbólico. En el caso de Olèrdola, en la planta baja de una de las dos torres de la muralla que flanqueaba la puerta de entrada al poblado, por lo que «es probable que estuviera expuesto en la misma torre o en la entrada del recinto», señala De la Fuente. Los restos del Molí d’Espígol se recuperaron en un «espacio de uso indeterminado, pero lo suficientemente particular arquitectónicamente para que fuera un lugar prominente o emblemático del asentamiento».

Los hallazgos de este estudio aportan una información valiosa a un registro bioantropológico muy limitado, debido a que el ritual funerario de las comunidades íberas era la cremación, y contribuyen a profundizar más en el valor simbólico o ideológico del ritual de exposición de las cabezas cortadas como trofeo. Estos rituales, presentes en muchas culturas, están vinculados mayoritariamente a enemigos de guerra y a la ostentación de poder y prestigio. Las cabezas cortadas no son exclusivas en hombres, también se han identificado cráneos de mujeres y en algún individuo que habría podido pertenecer a la comunidad. «En la península ibérica no disponemos de fuentes clásicas que hablen extensivamente de este tema, al contrario de lo que pasa, por ejemplo, con los grupos galos que habitaron en lo que hoy es Francia. Los registros arqueológicos nos ayudan a entender mejor esta práctica entre los íberos y la posible relación que podría haber tenido con el mundo céltico o galo», señalan los investigadores.

Artículo de referencia: De la Fuente-Seoane, R., Molist, N., Principal, J., Riba-Vidal, M., Tarifa-Mateo, N. y Subirà, M. E. (2025). «‘Cabezas cortadas’ iberas en contextos cosetanos e ilergetes. Nuevas aportaciones bioantropológicas en El Molí d’Espígol (Tornabous, Lleida) y Olèrdola (Olèrdola, Barcelona)». Trabajos de Prehistoria, 82 (2): 1049. DOI: https://doi.org/10.3989/tp.2025.1049.

11 de noviembre de 2025

Crean el mapa digital de carreteras más detallado del Imperio romano

Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) ha publicado en Scientific Data (Nature) el conjunto de datos digitales de acceso abierto más detallado y completo sobre el sistema viario de todo el Imperio romano. El mapa Itiner-e casi duplica la longitud de las carreteras romanas reunidas hasta ahora en un solo recurso.

El conjunto de datos cubre el Imperio romano en su máxima extensión (hacia el año 150 d.C.), con casi 300.000 km de calzadas y proporciona una herramienta nueva y transformadora para comprender la movilidad, la economía y la administración en el mundo antiguo.

El proyecto Itiner-e sintetiza siglos de investigación arqueológica e histórica en un solo mapa digital de alta resolución con un conjunto de datos que casi duplica la longitud de las vías romanas cartografiadas en otros importantes recursos digitales, ampliando la red conocida de 188.555 km a 299.171 km. Este incremento proviene de una mayor cobertura de regiones poco documentadas y de una mayor precisión espacial que se adapta a los pasos de montaña sinuosos y los corredores naturales en lugar de crear simples líneas rectas.

El conjunto de datos se ha creado identificando sistemáticamente las vías a partir de informes arqueológicos, fuentes históricas como el Itinerario de Antonino y la Tabula Peutingeriana, miliarios y síntesis regionales. Esta información se ha georreferenciado utilizando mapas topográficos modernos e históricos, imágenes por satélite y otros datos de teledetección antes de ser digitalizada manualmente.

«El amplio conjunto de datos que ha generado el proyecto Itiner-e es altamente transformador para entender cómo el sistema viario romano estructuraba el movimiento de personas, bienes, ideas e incluso enfermedades en la antigüedad», explican los directores del proyecto. «Su alta resolución permitirá nuevos estudios computacionales sobre la conectividad, los costes de transporte y el control administrativo de este amplio territorio, así como investigaciones sobre el desarrollo milenario de la movilidad terrestre en Europa, el norte de África y Oriente Próximo», destacan los investigadores.

El carácter interdisciplinario, colaborativo y en constante actualización del proyecto Itiner-e hace que se presente como un espacio en el que todos los investigadores pueden incorporar los datos de sus estudios sobre el sistema viario romano manteniendo la autoría de sus datos y, al mismo tiempo, como un recurso digital, gratuito y accesible para la comunidad científica y toda la sociedad.

El trabajo, una colaboración internacional liderada por los investigadores Pau de Soto y Adam Pažout, del Departamento de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media de la Universitat Autònoma de Barcelona y Tom Brughmans, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), se publica en la revista Scientific Data del grupo Nature.

Artículo de referencia:
Pau de Soto, Adam Pažout, Tom Brughmans, et al. (2025). Itiner-e: a high-resolution data set of roads of the Roman Empire. Scientific Data. https://doi.org/10.1038/s41597-025-06140-z

Enlace al mapa interactivo:
https://itiner-e.org/

Vídeo:
https://youtu.be/OTSe7MsJXbo
Película de animación de 8 minutos creada por el equipo de Itiner-e que muestra la diversidad de las calzadas romanas: desde vías pavimentadas que conducen a grandes ciudades antiguas, hasta pistas anchas para camellos en el desierto egipcio y caminos escarpados de montaña. Crédito: © Itiner-e, Artas Media, MINERVA.

30 de junio de 2025

Descubren otro mosaico romano de patrón geométrico en el yacimiento del Picadero en Écija (Sevilla)

El Alcázar Real de la Plaza de Armas de Écija, conocido como “el Picadero”, sigue siendo un espacio de hallazgos arqueológicos de gran valor. El pasado viernes se dio a conocer el descubrimiento de dos nuevas estancias en la vivienda monumental de cronología romana denominada Domus 1.

La alcaldesa de Écija, Silvia Heredia, acompañada del Delegado de Urbanismo, Ángel Peña, ha realizado una visita al yacimiento de Plaza de Armas para conocer de primera mano el nuevo hallazgo descubierto esta pasada semana en lo que conocemos como el “Picadero”. De la mano del arqueólogo municipal, Sergio García Dils y del profesor Dr. Joan Oller, de la Universidad Autónoma de Barcelona, Heredia ha visitado la excavación y escuchado las explicaciones de los expertos.

Esta prospección ha sido posible gracias trabajo de la Oficina Municipal de Arqueología del Área de Urbanismo de Écija, así como al Convenio de Colaboración entre el Ayuntamiento de Écija y la Universidad Autónoma de Barcelona, gracias al cual un equipo de trabajo formado por hasta 12 técnicos especialistas en materia arqueológica actúan durante 2 semanas de manera intensiva en los yacimientos arqueológicos de Plaza de Armas, sin que ello suponga coste económico alguno para las arcas municipales.

Dicho equipo de trabajo ha estado formado por el profesor Dr. Joan Oller como coordinador del equipo; la restauradora Delia Eguiluz; la especialista en pintura romana Dra. Irene Loschi; el profesor Dr. Sergio García-Dils, Arqueólogo Municipal, como director del equipo de arqueólogos; y 8 estudiantes de doctorado en arqueología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Según han explicado, han salido a la luz dos nuevas estancias de esta vivienda monumental al este del ya conocido peristilo central. “Una de ellas, de más de 20 m2, está decorada con un excepcional mosaico de patrón geométrico, con motivos estacionales y de aves. Además, han aparecido evidencias de pinturas murales y de molduras decorativas” ha explicado el arqueólogo municipal.

El delegado de Urbanismo, Ángel Peña ha aprovechado la visita para “agradecer a todos ellos su excelente trabajo”, y ha destacado que “el ayuntamiento ha conseguido colocar recientemente una carpa de protección sobre la superficie en la que se ha actuado para permitir el trabajo de excavación de los arqueólogos y para que sirva también como elemento protector de los restos y del mosaico que ha salido a la luz”. Dicha carpa ha sido financiada en su totalidad por una subvención del G.D.R. Campiña-Alcores.

Silvia Heredia, por su parte, ha subrayado que “este descubrimiento es resultado del compromiso del equipo de Gobierno en la preservación del patrimonio, que se refleja en una correcta planificación y eficiente gestión de los recursos y en el buen hacer por parte de la Oficina Municipal de Arqueología dependiente del área de Urbanismo de Écija”. Igualmente, ha tenido palabras de agradecimiento a la Hermandad de San Gil “por haber proporcionado hospedaje al grupo de técnicos de manera desinteresada”.

30 de mayo de 2025

Hallan las herramientas más antiguas fabricadas con huesos de ballena

Los seres humanos ya fabricaban herramientas con huesos de ballena hace 20.000 años.

Las ballenas, los animales más grandes del planeta, eran una fuente importante de alimento y recursos como aceite y huesos. Por este motivo, se cree que desempeñaron un papel clave en la supervivencia de muchos grupos humanos costeros. Sin embargo, rastrear los orígenes de la interacción entre humanos y ballenas es complicado, ya que los yacimientos arqueológicos costeros son especialmente frágiles y vulnerables al aumento del nivel del mar, lo que dificulta la preservación de evidencias sobre estas relaciones tempranas entre humanos y mamíferos marinos.

La investigación, dirigida por Jean-Marc Pétillon (CNRS) junto con Krista McGrath (ICTA-UAB), autores principales del artículo, y publicada en Nature Communications, analiza 83 herramientas óseas excavadas en yacimientos alrededor del golfo de Vizcaya, en España, así como otros 90 huesos procedentes de la cueva de Santa Catalina, también situada en la provincia de Vizcaya. Los autores utilizaron espectrometría de masas y datación por radiocarbono para identificar las especies y la antigüedad de las muestras.

«Nuestro estudio revela que los huesos pertenecían al menos a cinco especies de grandes ballenas, y los más antiguos datan de hace aproximadamente entre 19.000 y 20.000 años. Estos huesos son algunas de las evidencias más antiguas conocidas del uso humano de restos de ballena como herramientas», afirma Jean-Marc Pétillon.

Según Krista McGrath, «ZooMS es una técnica muy potente para investigar la diversidad pasada de mamíferos marinos, especialmente cuando faltan elementos morfométricos diagnósticos en los restos y objetos óseos, algo común en los artefactos fabricados con huesos. Logramos identificar especies como el cachalote, la ballena común y la ballena azul (todas ellas aún presentes en el golfo de Vizcaya hoy en día), así como la ballena gris, una especie ahora mayoritariamente restringida al Pacífico norte y los océanos Árticos».

Además, los datos químicos extraídos de los huesos sugieren que los hábitos alimenticios de estas ballenas antiguas diferían ligeramente de los de sus homólogas modernas, lo que apunta a posibles cambios en su comportamiento o en el entorno marino. En conjunto, este descubrimiento no solo mejora nuestra comprensión del uso humano temprano de restos de ballena, sino que también arroja luz sobre el papel que desempeñaron las ballenas en los ecosistemas del pasado.

30 de diciembre de 2024

Hallazgos excepcionales sobre el equipamiento de los arqueros prehistóricos de hace 7.000 años

Un estudio liderado por la UAB ha revelado información inédita sobre las técnicas y materiales para el tiro con arco del Neolítico inicial en la península Ibérica. La buena preservación de los restos de la Cueva de Los Murciélagos de Albuñol (Granada) ha permitido identificar las cuerdas de arco más antiguas de Europa, así como el uso de madera de olivo y caña y de brea de abedul para la confección de las flechas. Los resultados, que se publican en Scientific Reports, muestran un grado de precisión y dominio técnico de los artesanos neolíticos sin precedentes.

Izquierda: Fragmentos de las cuerdas de arco de tendón de la Cueva de Los Murciélagos de Albuñol, las más antiguas halladas hasta ahora en Europa. Derecha, arriba: Tres flechas neolíticas de madera y caña y detalles de fibras de tendón atadas, plumas y adhesivos. Derecha, abajo: Cueva de Los Murciélagos (Albuñol, Granada). © Proyecto MUTERMUR.

La investigación interdisciplinaria de restos arqueológicos hallados en la Cueva de Los Murciélagos (Albuñol, Granada) ha revelado la sofisticación del equipamiento para el tiro al arco del Neolítico Antiguo en la península Ibérica (5300-4900 a.C.), con información inédita en el contexto europeo sobre los materiales y técnicas de fabricación utilizados.

El estudio ha sido liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y publicado en Scientific Reports (grupo Nature). Han participado en él varios equipos de investigación de centros y universidades de España, entre los que destacan la Universidad de Alcalá (UAH), el Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT-CSIC) y el Instituto de la UAB de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB), así como la Universidad de la Costa Azul y el CNRS, de Francia.

La excepcional conservación de los restos orgánicos, que se han preservado al desecarse, ha permitido identificar y documentar elementos del equipamiento de tiro con arco de las poblaciones neolíticas que habitaron el suroeste peninsular hace unos 7.000 años. Entre los hallazgos se encuentran flechas conservadas con sus plumas originales, restos de fibras y dos cuerdas de arco hechas de tendones de animales, que son las más antiguas encontradas hasta ahora en Europa.

«La identificación de estas cuerdas de arco marca un paso crucial en el estudio del armamento neolítico. No solo hemos podido confirmar el uso de tendones de animales para fabricarlas, también identificar el género o especie de animal del que proceden», explica Ingrid Bertin, investigadora de la UAB y primera autora del artículo publicado. Se utilizaron tendones de Capra sp. (género que incluye varias especies de cabras e íbices), de Sus sp. (género al que pertenecen el jabalí y el cerdo) y de corzo, que fueron torsionados entre sí para crear cuerdas de longitud suficiente. «Con esta técnica se pudieron fabricar cuerdas fuertes y flexibles, con el fin de satisfacer las necesidades de los arqueros experimentados. Este grado de precisión y dominio técnico, donde cada detalle cuenta, atestigua el conocimiento excepcional de estos artesanos neolíticos», señala Raquel Piqué, investigadora del Departamento de Prehistoria de la UAB y coordinadora del estudio.

Recursos locales y transformación cuidadosa
Los astiles de flecha, por su parte, aportan nueva información sobre el uso de los recursos locales y su cuidadosa transformación. Por primera vez, el análisis ha revelado el uso de madera de olivo (Olea europaea) y de caña (Phragmites sp).

El uso de cañas para la fabricación de flechas en la Prehistoria en Europa, una hipótesis considerada por los investigadores durante décadas, finalmente se ve confirmada por estos descubrimientos. Además, destaca la combinación de madera de olivo, sauce y caña, que supone una selección de materiales especialmente interesante: «Esta integración ofrece una sección frontal dura y densa, complementada por una parte trasera ligera, lo que mejora significativamente las propiedades balísticas de las flechas, cuyas puntas son de madera sin proyectiles de piedra o hueso. Futuros experimentos podrán aclarar si estas flechas pudieron usarse para la caza o el combate a corta distancia, o si podrían haber sido flechas no letales», detalla Ingrid Bertin.

Finalmente, los astiles de las flechas fueron recubiertos con brea de abedul, un material obtenido mediante un tratamiento térmico controlado de la corteza de este árbol, utilizado no solo por sus propiedades protectoras, sino también, probablemente, decorativas, lo que añade una dimensión estética y funcional al equipo.

Nueva perspectiva sobre los grupos neolíticos de la región
Desde principios del Neolítico, las poblaciones han desarrollado conocimientos técnicos que atestiguan una impresionante adaptación a los recursos locales, pero la combinación de materiales variados y técnicas avanzadas de ensamblaje identificada en este estudio redefine nuestra comprensión sobre las tecnologías utilizadas por las comunidades prehistóricas y ofrece una nueva perspectiva sobre las sociedades neolíticas de la región, destaca el equipo de investigación.

«Los hallazgos contribuyen a enriquecer la comprensión de las prácticas artesanales y la vida cotidiana de las sociedades prehistóricas y abren vías para el estudio de armamento antiguo, al revelar métodos y materiales que pueden investigarse en otros yacimientos arqueológicos neolíticos europeos», señala Raquel Piqué. «Además, aportan un mejor conocimiento de la esfera simbólica vinculada a estos ajuares procedentes de un contexto funerario, como es el de La Cueva de Los Murciélagos».

Los descubrimientos realizados en la Cueva de Los Murciélagos, concluye el equipo de investigación, redefinen los límites de nuestro conocimiento sobre las primeras sociedades agrícolas de Europa y ofrecen una mirada única a los materiales y prácticas ancestrales del tiro con arco.

El estudio de los restos arqueológicos se ha realizado aplicando técnicas avanzadas de microscopía y análisis biomoleculares, que combinan análisis de proteínas y lípidos.

La investigación se ha llevado a cabo en el marco del proyecto CHEMARCH (MSCA-ITN-EJD, «The chemistry and molecular biology of prehistoric artefacts») financiado por el programa de la Unión Europea Horizon 2020, y ha contado con la participación del ICTA-UAB, la Universidad de Alcalá de Henares, el INCIPIT-CSIC, la Universidad de Córdoba, la Universidad de Las Palmas de Gran Canarias, la Universidad de la Costa Azul y el CNRS (Francia).

Se ha realizado también en el marco del proyecto «De los museos al territorio: actualizando el estudio de la Cueva de los Murciélagos de Albuñol (Granada)» (MUTERMUR), financiado por la Comunidad de Madrid y la Universidad de Alcalá. El objetivo de este proyecto es el estudio holístico del yacimiento y su registro material, aplicando las últimas técnicas arqueométricas y generando datos científicos de calidad. El proyecto contó también con la colaboración del Museo Arqueológico Nacional, el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada, el Ayuntamiento de Albuñol y los propietarios de la cueva.

Artículo de referencia: Bertin I., Martín Seijo M., Martínez-Sevilla F., McGrath K., Santana J., Herrero Otal M. Martínez Sánchez R.M., Palomo A., Regert M., Théry I., Piqué R. «First Evidence of Early Neolithic Archery from Cueva de los Murciélagos (Albuñol, Granada) Revealed through Combined Chemical and Morphological Analysis». Scientific Reports. 2024. https://www.nature.com/articles/s41598-024-77224-w#Sec16

19 de diciembre de 2024

La UAB pone en abierto material didáctico para divulgar la arqueología en las aulas

Se trata de una iniciativa de trabajo transversal puesta en marcha por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que ofrece el material didáctico del programa en formato virtual para que el profesorado de los centros escolares pueda utilizarlo en el aula. Los primeros materiales están dedicados a los yacimientos de las cuevas pirenaicas de Montanissell y del Sardo.

Desde su nacimiento, en el curso 2020-21, Investiga.edu ha ido creciendo, suscitando el interés de cada vez más centros educativos del Pirineo y Prepirineo de Lleida, que han sido las principales zonas donde hasta ahora se ha llevado a cabo el programa, y también de otros ámbitos geográficos.

En este contexto de crecimiento, y buscando fórmulas para llegar al máximo de personas de la comunidad educativa interesadas en la propuesta, las investigadoras del programa han puesto en marcha la nueva línea de trabajo Investiga.edu en obert. Bajo esta denominación, han publicado dosieres didácticos que permitan al profesorado desarrollar un proyecto Investiga.edu de manera autónoma, puesto que incluyen todas las pautas y los recursos necesarios para llevarlo a cabo. Es un proyecto del que se puede beneficiar todo el alumnado de Cataluña de ESO y de bachillerato.

Los dosieres se basan en los mismos pilares metodológicos que todos los proyectos Investiga.edu: proponen la investigación de un yacimiento arqueológico concreto siguiendo las fases del método científico a partir de actividades y retos. El alumnado trabaja con datos arqueológicos reales y replica algunas de las disciplinas y técnicas de la arqueología. Además, se incluyen cápsulas audiovisuales protagonizadas por personal investigador de diferentes disciplinas y grupos de investigación.

«Esta nueva iniciativa se suma a los objetivos del programa de acercar la investigación arqueológica hecha en el Pirineo en el territorio -y también al resto de Cataluña- y fomentar vocaciones científicas, a la vez que se potencia un trabajo que favorece el aprendizaje competencial del alumnado. Y también dar a conocer los equipos de investigación que hay detrás», señala Paloma González Marcen, investigadora de la UAB que coordina Investiga.edu.

Las dos primeras guías están dedicadas a dos yacimientos excavados por investigadores de la UAB: la cueva sepulcral de Montanissell (Coll de Nargó), de la Edad del Bronce, y la cueva del Sardo (Boí), del neolítico, inaccesibles al público. Ambas publicaciones han sido posibles gracias al apoyo del Instituto para el Desarrollo y la Promoción del Alto Pirineo y Arán.

Las investigadoras destacan que los datos aportados para el material didáctico permitirán, además, reflexionar con el alumnado sobre temas como la familia o el género y romper y repensar prejuicios e imágenes prefijadas alrededor de la prehistoria, en el caso de la cueva de Montanissell, y sobre la ocupación del territorio de alta montaña y la antropización del paisaje, en el caso de la cueva del Sardo.

Las guías están accesibles en el Depósito Digital de Documentos de la UAB:

Guia didàctica de la Cova del Sardo

Guia didàctica de la Cova de Montanissell

Se puede contactar con el equipo de investiga.edu en la dirección de correo pr.arqueoeduca@uab.cat

(Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona)

26 de agosto de 2024

Un yacimiento arqueológico en los Pirineos revela nuevos datos del comportamiento de los neandertales

Un nuevo yacimiento arqueológico, Abric Pizarro, en las estribaciones de los Pirineos meridionales, está ayudando a los arqueólogos a comprender un período poco conocido de la historia de los neandertales y les está dando pistas sobre su caída.
Arqueólogos trabajando en Abric Pizarro. Crédito: Sofía Samper Carro

Un área previamente inexplorada de las estribaciones de los Pirineos del Sur, Abric Pizarro, ha proporcionado información vital sobre un período poco conocido de la historia de los neandertales, ayudando a los arqueólogos a desvelar el misterio de su caída.

La investigación fue realizada por la Universidad Nacional Australiana (ANU) y científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona (CEPAP-UAB) y publicada en el Journal of Archaeological Science.

Abric Pizarro es uno de los pocos sitios arqueológicos en todo el mundo que datan de hace entre 100.000 y 65.000 años durante un período llamado MIS 4. El equipo reunió cientos de miles de artefactos, incluidos huesos de animales, herramientas de piedra y otros elementos, proporcionando nuevos datos increíbles sobre cómo vivían los neandertales en esa época, que es en gran parte desconocida hasta ahora.

Estos hallazgos han revelado que los neandertales se adaptaron a sus entornos, desafiando la teoría de que eran cavernícolas de pies lentos, y brindando información valiosa sobre sus habilidades de caza y supervivencia.

Entendiendo el comportamiento de los neandertales
La autora principal, la Dra. Sofia Samper Carro, arqueóloga de la ANU, dijo que los hallazgos muestran que los neandertales entendían las mejores formas de explotar el área y el territorio y eran resistentes a los climas severos.

“Nuestros sorprendentes hallazgos en Abric Pizarro muestran cuán adaptables eran los neandertales. Los huesos de animales que hemos recuperado indican que explotaban con éxito la fauna circundante, cazando ciervos, caballos y bisontes, pero también comiendo tortugas de agua dulce y conejos, lo que implica un grado de planificación que rara vez se consideró para los neandertales”, dijo.

El equipo de investigación afirma que los nuevos conocimientos aportados por el yacimiento desafían la creencia de que los neandertales sólo cazaban animales grandes, como caballos y rinocerontes.

“A través de los huesos que estamos encontrando, que muestran marcas de corte, tenemos una prueba directa de que los neandertales eran capaces de cazar animales pequeños”, afirma el Dr. Samper Carro. “Los huesos de este yacimiento están muy bien conservados y podemos ver marcas de cómo los neandertales procesaban y descuartizaban a estos animales. Nuestro análisis de los artefactos de piedra también demuestra la variabilidad en el tipo de herramientas producidas, lo que indica la capacidad de los neandertales para explotar los recursos disponibles en la zona”.

Al arrojar luz sobre una parte crucial de la historia neandertal, los arqueólogos están acercándose a resolver la antigua pregunta de "¿qué llevó a los neandertales a la extinción?"

El equipo de investigación sugiere que el hallazgo de yacimientos como el de Abric Pizarro, de este período desconocido de la historia, proporciona información valiosa sobre cómo vivían los neandertales cuando los humanos modernos aún no habían llegado a la zona, y demuestra que los neandertales prosperaban.

“Los neandertales desaparecieron hace unos 40.000 años. De repente, los humanos modernos aparecimos en esta región de los Pirineos y los neandertales desaparecieron. Pero antes de eso, los neandertales habían vivido en Europa durante casi 300.000 años.

Claramente sabían lo que hacían. Conocían la zona y cómo sobrevivir durante mucho tiempo. 

Esta es una de las cosas más interesantes de este yacimiento, tener esta información única sobre cuándo los neandertales estaban solos y vivían en condiciones duras y cómo prosperaron antes de que aparecieran los humanos modernos”.

Utilizando técnicas arqueológicas modernas
Las técnicas de excavación modernas permiten a los arqueólogos recopilar datos de gran detalle de yacimientos como Abric Pizarro y otros yacimientos neandertales.

“Trazamos en 3D cada uno de los restos encontrados de más de uno o dos centímetros de tamaño. Esto hace que nuestro trabajo sea lento, y llevamos excavando algunos de estos yacimientos más de 20 años, pero se convierte en un registro excepcionalmente preciso de los yacimientos”, dijo Samper Carro.

“Nos interesa cómo se relacionan entre sí los diferentes datos, desde las herramientas de piedra hasta los huesos y los hogares. Esta excavación más exhaustiva proporciona a los arqueólogos información sobre cómo vivían los neandertales y cuánto tiempo estuvieron en una zona", prosigue.

“No son solo los materiales individuales los que nos dan pistas, sino también dónde se encuentran exactamente en relación con otros materiales del yacimiento, lo que nos ayuda a entender cómo y cuándo los neandertales visitaban estos lugares. ¿Se establecieron allí o simplemente estaban de paso?”

Fuentes (Meteored // 
Hattie Russell) y referencias de la noticia:
Samper, S.C., Susana Vega Bolivar, Jezabel Pizarro Barbera, Westbury, E., Connor, S., Allué, E., Benito-Calvo, A., Arnold, L.J., Demuro, M., Price, G.J., Martinez-Moreno, J. and Mora, R. (2024). Living on the edge: Abric Pizarro, a MIS 4 Neanderthal site in the lowermost foothills of the southeastern Pre-Pyrenees (Lleida, Iberian Peninsula). Journal of Archaeological Science.

21 de junio de 2024

Los arqueólogos desvelan la ocupación humana del Alto Pirineo a lo largo de miles de años

La campaña de excavaciones de este año llevada a cabo por arqueólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y del CSIC en la Cova de l'Home Mort de Soriguera (Pallars Sobirà, Lleida) ha sacado a la luz restos de ceràmicas romanas del final del Imperio Romano (siglo V d. C.), así como una singular punta de flecha de bronce de más de 3.500 años de antigüedad.
Miembros del GAAM realizando trabajos de excavación en la cova de l'Home Mort. Imagen: GAAM-UAB

Arqueólogos del Grupo de Arqueología de Alta Montaña (GAAM), formado por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han dado a conocer hoy los resultados de la campaña de excavaciones que han llevado a cabo este mes de junio en la cova de l'Home Mort (Soriguera, Pallars Sobirà, Lleida), que han calificado «de alta relevancia científica».

Por un lado, destaca el hallazgo de cerámicas romanas, algunas de origen norteafricano. Este descubrimiento confirma que la cova de l'Home Mort, además de en la Edad del Bronce, acogió ocupaciones humanas al final del Imperio Romano (siglo v d. C.) y «consolida los datos de los últimos años, que indican que los valles del Pallars Sobirà no quedaron al margen de las dinámicas históricas en época romana, como tradicionalmente se había apuntado en varias ocasiones», ha señalado Ermengol Gassiot, director del GAAM del Departamento de Prehistoria de la UAB.

Por otro lado, se han podido recuperar numerosos restos humanos y objetos asociados a la Edad del Bronce, de una antigüedad de entre 3.500 y 3.600 años. Entre los objetos, se ha recuperado una nutrida y diversa producción cerámica y objetos singulares, entre los que destaca una punta de flecha de bronce. «Se trata de un objeto muy valioso para el patrimonio arqueológico pirenaico, dada la escasez de piezas similares que se han encontrado hasta ahora», han detallado los investigadores.

En cuanto a los restos humanos, «una primera evaluación muestra una elevada presencia de huesos de individuos infantiles, si bien también se documentan de personas de edad avanzada», ha explicado Xavier Sánchez, arqueólogo del Pallars Sobirà y miembro del GAAM, coordinador también de la campaña de este año.

La cova de l'Home Mort (Soriguera, Pallars Sobirà) es una cueva con dos galerías situada en el Pirineo, a 1.180 metros de altitud. Los hallazgos de este año se han hecho en la totalidad de la Galería 1, la misma en la que en 2008 se documentó por primera vez el yacimiento y en la que se recuperaron varios restos humanos que en 2017 se pudieron fechar con una antigüedad de entre 3.500 y 3.600 años. La cantidad de fragmentos humanos recuperados hasta ahora es propia del carácter sepulcral que la cueva habría tenido al menos durante 125 años.

A fecha de hoy, los restos humanos de la Edad de Bronce documentados y fechados en la cova de l'Home Mort se sitúan entre los más antiguos recuperados en los Pirineos occidentales de Cataluña y tienen la misma cronología que las de la cueva sepulcral de Montanissell, en el municipio de Coll de Nargó (Alt Urgell, conocidas como la Señora de las Montañas). Su estudio ha de contribuir a entender las condiciones de vida de las poblaciones humanas en las zonas de montaña y alta montaña pirenaicas en un periodo en el que se documenta la consolidación del impacto humano en los medios de alta montaña.

Sin embargo, el estudio de la ocupación humana de la cueva podría ampliar el abanico temporal de esta ocupación, porque los trabajos de este año han proporcionado también restos arqueológicos que, por sus características, parecen provenir del final del Neolítico o Calcolítico, hace unos 5.000 – 4.500 años, entre los que destacan restos de cerámica campaniforme. «A la espera del desarrollo de las investigaciones, este hecho confirma una secuencia arqueológica que cubre varios miles de años. Esto la convierte en un yacimiento de referencia para el estudio de la presencia humana en las áreas de montaña de los Pirineos durante los últimos 5 milenios», ha destacado Ermengol Gassiot.

La investigación llevada a cabo este año ha contado con la participación de alumnado del grado de Arqueología de la UAB.

Los trabajos arqueológicos en la cova de l'Home Mort se enmarcan en varias ayudas del Parque Natural del Alto Pirineo y dentro del proyecto cuatrienal de investigación arqueológica «Arqueología del pastoralismo y la agricultura prehistórica en el Pirineo Occidental», financiado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y como parte del proyecto «(Re)pensar la gestión de los espacios abiertos y de la ganadería extensiva en el Alto Pirineo en el contexto del cambio climático (Repica)», financiado por el AGAUR (Generalitat de Catalunya). En relación con este último, la cova de l'Home Mort está aportando interesantes datos de la evolución del valle de Siarb desde el último periodo glaciar. También permitirá, a través de sus restos arqueozoològicos, el estudio de la evolución de las estrategias ganaderas los últimos 3.500 años.

2 de noviembre de 2022

Reconstruyen un horno de hierro de la época romana en el Pirineo catalán

De este periodo se han documentado una veintena de hornos de reducción del mineral de hierro fechados entre el siglo III y medios del siglo VI. Si bien este yacimiento había sido documentado por un equipo de investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) entre los años 2003 y 2004, hasta este verano no se había hecho ninguna excavación. El arqueólogo Òscar Augé ha excavado un horno de reducción y lo ha reproducido a escala 1:1 en el bosque de Virós (Lérida).
Los restos de la estructura del horno de reducción de hierro ya excavado, y un posible segundo horno en segundo término, en el municipio de Alins. FOTO: CEDIDA

La Vall Ferrera (Lérida), como su nombre indica, está íntimamente relacionada con la explotación y la producción de hierro. La actividad siderúrgica en el valle se remonta a los últimos siglos del Imperio romano. De este periodo se han documentado una veintena de hornos de reducción del mineral de hierro fechados entre el siglo III y medios del siglo VI. Ahora, el arqueólogo Òscar Augé, por encargo del Parque Natural del Alt Pirineu, ha excavado un horno de reducción y lo ha reproducido a escala 1:1 en el bosque de Virós. El buen estado de conservación, las grandes dimensiones y la posibilidad de más hornos cercanos ha sorprendido Augé y hacen de este yacimiento un caso único en el país dado que no hay referentes similares tan grandes en una zona de producción de hierro no asociada a un poblado.

Si bien este yacimiento había sido documentado por un equipo de investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) entre los años 2003 y 2004, hasta este verano no se había hecho ninguna excavación.

Han sido los arqueólogos Òscar Augé y Jose Miguel Gallego los encargados de la intervención arqueológica y documentar los restos de uno de estos hornos. Se trata de la cubeta, donde se depositaba el hierro al final del proceso, y que estaba excavada directamente en el terreno natural, y un pequeño muro de piedra que la rodeaba, encima del cual se levantaría la chimenea del horno y que era por donde se cargaba el mineral y el carbón vegetal, y permitía alcanzar la temperatura adecuada por el proceso de reducción, que oscilaba entre 900 y 1300 °C.

Augè ha explicado que aunque habrá que corroborarlo en próximas campañas, intuyen dos hornos más a pocos metros del área excavada este verano. A pocos metros de la zona donde se ha excavado el horno de reducción también se intuyen cabañas. Se podría tratar de lugares donde vivía la gente que trabajaba el hierro. De confirmarlo se trataría de un yacimiento de «cierta entidad» dado que contaría con la zona de trabajo y la zona de vivienda en medio de la montaña (unos 1.700 metros). Los arqueólogos creen que debió ser una actividad estacional, que sólo se podría hacer, seguramente, durante los meses de primavera y verano.

Los restos de estos antiguos talleres de reducción tienen una especial relevancia desde un punto de vista arqueológico ya que en la época antigua en el nordeste peninsular, hay un vacío de conocimiento sobre esta actividad fuera de contextos de hábitat. El arqueólogo Augè ha explicado que «no hay referentes similares» en Catalunya con una concentración tan grande de zonas de producción no asociados a una población. No obstante, ha asegurado que hay «gran similitud» con otros yacimientos análogos, localizados en este caso en territorios próximos del Pirineo francés, como lo que durante la década de los años 1990 se excavó en Lercoul, a la vecina valle francesa de Vic de Sòs, en el Arieja, con cronologías también del siglo III d.C.

En el momento del descubrimiento, hace unos veinte años, de estos enclaves arqueológicos, definidos por pequeños montículos dentro del bosque, de formas y dimensiones variables entre los 100-300 m², cubiertos de vegetación arbustiva, y formados por escorias de hierro, gran cantidad de carbones y fragmentos de arcilla cocida de la pared de los hornos, se practicaron pequeños sondeos en algunos de ellos para obtener muestras para fechar mediante la técnica del Carbono 14, hecho que permitió situarles entre los siglos III/IV y VI/VII d.C. No obstante, en estos vertederos hasta ahora no se había realizado nunca ninguna excavación que permitiera localizar los hornos que los generaron, saber cómo eran, y cuántos podía haber en cada uno de ellos.

Ahora, a falta de los resultados de las analíticas que tienen que confirmar las dataciones concretas del horno, se espera confirmar en próximas campañas arqueológicas la presencia de más hornos de reducción en la zona y la zona de viviendas. El propósito final, una vez finalizadas las diferentes intervenciones arqueológicas, es poder consolidar los vestigios con el fin de hacerlos visitables, y que a la gente que pasee por el sendero señalizado de la Costa de las Minas puedan verles.

La Vall Ferrera tiene un gran patrimonio siderúrgico, concentrado muy especialmente en el bosque de Virós, que abarca unas 2.000 hectáreas de alto valor paisajístico y natural. Ahora toda la zona se podría definir también como un enorme yacimiento arqueológico con restos de varias épocas relacionadas con la explotación y aprovechamiento del hierro.

21 de abril de 2020

Los íberos incluían cabezas cortadas de mujeres entre sus trofeos

Una investigación pone en duda la teoría clásica que proponía que los cráneos de Puig Castellar eran de guerreros vencidos en batalla
Una de las cabezas de Puig Castellar, con las marcas de preparación del agujero (Eulàlia Subirà / Trabajos de Prehistoria).
“Siempre se había dicho que pertenecían a guerreros vencidos en la batalla o personas significadas. Aunque aún no sepamos exactamente cuál era el simbolismo que rodea estas cabezas cortadas, lo que está claro es que también había cráneos de mujeres”, explica la investigadora Eulàlia Subirà.

El trabajo de la profesora de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), en colaboración con Carme Rovira, del Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC), ha permitido reescribir algo que se daba por sentado desde hace más de un siglo, cuando el abogado e historiador Ferran de Sagarra y de Císcar descubrió en 1904 un asentamiento íbero fortificado en sus terrenos del Puig Castellar, en Santa Coloma de Gramenet.

Este sitio, conocido popularmente como Turó del Pollo y que estuvo ocupado por los íberos entre los siglos V y II antes de Cristo, era uno de los principales poblados del área layetana (el territorio de la costa de Barcelona entre los ríos Llobregat y Tordera). Desde allí se controlaba una “amplia, fértil y bien comunicada zona que abarcaba la desembocadura del río Besós, el llano barcelonés y partes del Maresme y el Vallés gracias a su posición privilegiada en la Cordillera Litoral”, escriben en un artículo publicado en la revista Trabajos de Prehistória .

RITUAL GUERRERO

Entre los restos, De Sagarra halló algo macabro: un cráneo entero con un clavo de hierro de más de 20 centímetros de largo, otro cráneo agujereado y fragmentos que el historiador asignó a cinco individuos más. Basándose en las fuentes clásicas, los clasificó como trofeos bélicos, evidencias de un ritual guerrero de las poblaciones celtas, que consistía en exponer públicamente cerca de la puerta del poblado, clavadas en una estaca, las cabezas cortadas de los enemigos caídos en la batalla. Argumento que fue apoyado tiempo después por otros arqueólogos europeos.

“Múltiples culturas han considerado a lo largo del tiempo que la cabeza humana concentra los valores esenciales del individuo. Por ello, desde el Neolítico, se constata una dualidad: las cabezas de ciertas personas destacadas han sido conservadas como reliquias protectoras, mientras que, en ocasiones, a los miembros de otros grupos se les arrebataban como trofeo y quienes las atesoraban en la antigüedad, a menudo creían estar apropiándose también de la energía vital de las víctimas”, asumen las especialistas.

Los últimos hallazgos realizados en 2012 en el poblado íbero d’Ullastret , sin embargo, estaban a punto de cambiar la historia. “Me llamaron por si podía ayudarles con nuevos análisis a estudiar las evidencias en el laboratorio, por si podíamos encontrar otro punto de vista para analizar unos objetos que acababan de salir del campo y que aún estaban envueltos en tierra”, recuerda Subirà.

Para contextualizar los descubrimientos, pensaron en compararlos con los de Puig Castellar. Y cuando acudieron al MAC, donde están guardados, encontraron “dos cajas cerradas, que nadie había estudiado” y que contenían las piezas descubiertas por Ferran de Sagarra. Cien años después de ser excavadas, ya era hora que alguien las analizara a fondo.

“El estudio antropológico lo tiramos adelante prácticamente sin financiación. Fue un empeño personal de Carme Rovira y mío. Nos pareció muy interesante y por eso continuamos. Buena parte de la investigación que se realiza hoy en día se hace sin becas, haciendo un gran esfuerzo”, apunta la profesora de la UAB.

Los resultados sorprendieron a Eulàlia Subirà. Donde se creía que había solo restos de cinco personas había, en realidad, hasta 12 individuos representados. Había dos cráneos enclavados, tres con signos de desollamiento y diversos fragmentos craneales y mandibulares con evidencias de lesiones por arma blanca. “Dos de los cráneos pertenecían a mujeres – una tenía entre 30 y 40 años cuando murió y la otra, entre 17 y 25- y otro correspondía a un joven de sólo 15 años”, indica.

Todas las cabezas fueron manipuladas muy poco tiempo después de morir para poder clavarlas y evitar su rotura. Los íberos las separaron del resto del cuerpo, levantaron el cuero cabelludo, trataron las partes blandas y el hueso, fijaron el cráneo y lo perforaron, demostrando unos complejos conocimientos anatómicos.

TROFEOS

Una de las hipótesis que barajan las investigadoras es que esos trofeos de la Edad de Hierro podría ser fruto de “razias”, un tipo de ataque rápido, violento y por sorpresa que practicaban entre comunidades íberas para apropiarse de bienes y posiblemente también de personas. “Parece factible que se exhibieran las cabezas de los vencidos de otros poblados, sin distinción de sexo o edad, como muestra de valentía y superioridad sobre los rivales”, escriben.

Al comparar los restos con los de Ullastret se dieron cuenta que, además de que en el asentamiento de Girona no aparecían evidencias de mujeres ni adolescentes, los huesos de Puig Castellar presentaban una mayor prevalencia de una forma leve de osteoporosis en la cavidad de los ojos llamada cribra orbital y que está asociada al déficit nutricional o a algún proceso infeccioso crónico.

9 de octubre de 2014

Los arqueólogos documentan en La Almoloya (Murcia) el primer recinto político de la Edad de Bronce

El yacimiento argárico de La Amoloya está fechado entre los años 2200 y 1550 a.C. La investigación ha sacado a superficie un peculiar edificio público, con bancos, un hogar ceremonial y un podio de carácter simbólico. También se ha encontrado una tumba principesca con ofrendas y un extraordinario ajuar funerario, con una diadema de plata, cuatro dilatadores de oreja (dos de oro y dos plata), anillos, brazaletes, pendientes, un puñal y un punzón de cobre y plata.
En el yacimiento se ha descubierto un edificio de unos 70m2 con una estructura de bancos donde cabían alrededor de 64 personas. FOTO: UNIVIERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA.
Un equipo de arqueólogos de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) presenta esta tarde en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, una investigación sobre una construcción que es, hoy por hoy, el edificio de gobierno más antiguo que se conoce en la Europa continental.

EXTRAORDINARIO AJUAR FUNERARIO
Se trata del asentamiento de La Almoloya, en Pliego -Murcia-, fechado entre los años 2200 y 1550 antes de Cristo. Además de una potente estructura urbana, la investigación ha sacado a superficie decenas de tumbas (la mayoría con ofrendas) y una extraordinaria colección de ajuar funerario, con una diadema de plata, cuatro dilatadores de oreja (dos de oro y dos plata), anillos, brazaletes, pendientes, un puñal y un punzón de cobre y plata.


El yacimiento, en un promontorio en el municipio murciano de Pliego desde el que se controla un amplio territorio, ofrece abundante información de la cultura de El Argar, representativa de la Edad del Bronce en la Península Ibérica.

Se ha descubierto un edificio de unos 70 metros cuadrados, con una estructura de bancos donde cabrían alrededor de 64 personas; los elementos centrales son un gran hogar ceremonial y un podio de carácter simbólico. Para el equipo de arqueólogos, esta estructura pudo ser una sala de audiencias o de reuniones de gobierno; algo así como la Moncloa de la época.

Junto a la cabecera de la sala de audiencias ha aparecido una tumba con restos de una mujer y un hombre, enterrados en flexión y rodeados de una treintena ofrendas en metales nobles y piedras semipreciosas.

TÉCNICA ARQUITECTÓNICA INUSUAL
La técnica arquitectónica es inusual en la Europa de ese momento, y es únicamente comparable a la de Oriente Próximo. En la meseta de La Almoloya aparecen diversos complejos residenciales de entre 8 y 12 habitaciones cada uno. Las paredes, de gran robustez, presentan por primera vez en edificios de esta edad decoraciones geométricas y naturalistas.


En muchos de ellos se han recuperado objetos de metal, piedra, hueso, fibras textiles y cerámica en un estado de conservación excepcional. Uno de los más relevantes es una diadema de plata del cráneo de la mujer. Las cuatro diademas de la cultura argárica descubiertas en España aparecieron hace más de 130 años y ninguna está actualmente en un museo español.


ORFEBRERÍA EN PLATA
Una de las piezas más delicadas es un recipiente cerámico con el borde y el cuerpo cubiertos por láminas de plata finísimamente ajustadas que constituye un ejemplo pionero de orfebrería en este metal.

En opinión de los investigadores, todos estos los hallazgos tienen una enorme relevancia histórica y patrimonial, más allá de la escala española.


El equipo a cargo de las investigaciones arqueológicas de La Almoloya está dirigido por los profesores de la UAB Vicente Lull, Rafael Micó, Cristina Rihuete y Roberto Risch. La excavación fue posible por la financiación conjunta del grupo empresarial CEFU, SA, propietario de los terrenos donde se encuentra el yacimiento, y de la UAB.

(Fuente: La Vanguardia / Ignacio Orovio) Fotos: Universidad Autónoma de Barcelona.

10 de septiembre de 2014

Las excavaciones confirman el foro romano de Llívia (Gerona)

Se trata de restos de la ciudad romana de 'Iula líbico' únicos en el interior del Pirineo. Se han encontrado fragmentos de estatuas, inscripciones epigráficas, mármoles de importación y elementos de calidad en la construcción.
Son restos del Siglo I qie describen un edificio de forma rectangular. Foto: LA VANGUARDIA
La conferencia que a mediados de agosto llevaron a cabo Jordi Guàrdia y Josep Guitart en el Museo Cerdà de Puigcerdà sobre las últimas excavaciones en la zona pública de la ciudad romana que se encuentran en el subsuelo de la parte antigua de Llívia (Gerona) alrededor de la iglesia parroquial confirmaron casi con toda seguridad que se trata de un foro romano.

EDIFICIO RECTANGULAR DE 43 METROS
El yacimiento se encuentra junto al Puig del Castell, en la zona de la iglesia parroquial. Se trata, según los expertos, de un gran foro romano que demuestra la gran importancia de Llívia en la época romana. Son restos del siglo I que describen un edificio de forma rectangular de unos 43 metros donde tenía lugar la vida administrativa y política, lo que presupone que el municipio pudiera ser una importante capital romana de la llanura que dominaba los pasos del Pirineo.

Se han encontrado fragmentos de estatuas, inscripciones epigráficas, mármoles de importación y elementos de calidad en la construcción, según confirmó el codirector de las excavaciones, Jordi Guàrdia. La importancia del yacimiento hace presuponer que las excavaciones serán prioritarias y que seguirá al frente el Institut d'Arqueologia Clàssica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

(Fuente: La Vanguardia)

30 de enero de 2014

Descubierta una villa romana en Alcoi (Alicante)

Se trata del primer hallazgo relativo a la arqueología romana en el entorno de la ciudad alicantina.
La villa descubierta sería un asentamiento donde se cultivaría la parte alta de la partida de Polop. Foto: Ayuntamiento
Las actuaciones arqueológicas desarrolladas la pasada semana en la Partida de Polop Alt de Alcoi han sacado a la luz un importante hallazgo: una antigua casa de campo romana. Los investigadores de la Universidad de Alicante y del Museo Arqueológico, encabezados por Ignasi Grau y Jose María Segura, conlaboración con la Universidad Autonoma de Barcelona, han constatado que se trata del primer hallazgo relativo a la arqueología romana en el entorno de Alcoi.

El trabajo desarrollado ha consistido en el reconocimiento arqueológico de la superficie, la prospección geofísica y una excavación en la zona donde se habían detectado evidencias.

La villa descubierta sería un asentamiento donde se cultivaría la parte alta de la partida de Polop. Ha podido ser identificada "a través de un sello hallado en una teja" de la construcción como ha explicado, Paco Agulló, concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Alcoi. Agulló ha agradecido la labor de los investigadores llevadas a cabo la pasada semana y también la colaboración de los propietarios de los terrenos, que han facilitado el acceso de los arqueólogos a la zona.

(Fuente: El País / Lucía Gadea)

11 de octubre de 2013

Sacan a la luz un complejo residencial argárico en La Almoloya de Pliego (Murcia)

En la zona se han descubierto, además, 23 tumbas bajo el suelo del área habitada, la mayoría en el interior de vasijas de cerámica. Se trata de un hallazgo, inusual para el periodo argárico en Europa.
Momento de la visita del consejero de Cultura de la Región de Murcia y de la alcaldesa de Pliego.
Las últimas excavaciones realizadas en el yacimiento argárico de La Almoloya de Pliego han revelado un importante hallazgo: un complejo residencial de características monumentales -de unos 270 metros cuadrados- y perímetro aproximadamente cuadrangular, formado por hasta ocho recintos yuxtapuestos de planta alargada.

La conservación estructural de muros y banquetas es muy buena y resalta la presencia de capas de revestimiento de argamasa sobre las paredes de piedra. Se han recuperado restos de revestimiento pintado, en lo que constituye, según los expertos, un «hallazgo inédito» en la arqueología de la Edad del Bronce Antiguo peninsular.

Un equipo de profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona, dirigidos por el catedrático Vicente Llul, están estudiando la zona, gracias a la financiación de la empresa Grupo Fuertes. Se está llevando a cabo una campaña de excavaciones con la participación de un amplio grupo de profesionales y estudiantes de varias universidades españolas y europeas. El objetivo es documentar el estado de conservación, su potencial informativo y la secuencia cronológica y cultural, así como las actuaciones. 

Un hallazgo inusual 
El consejero de Cultura y Turismo, Pedro Alberto Cruz, que visitó la zona junto a la alcaldesa de Pliego, cree en la viabilidad de que el yacimiento argárico de La Almoloya, de Pliego, pueda ser, en un futuro, musealizado al aire libre. En la zona se han descubierto, además, 23 tumbas bajo el suelo del área habitada, la mayoría en el interior de vasijas de cerámica. Se trata de un hallazgo, inusual para el periodo argárico en Europa.
(Fuente: La Verdad / J.L. Piñero)