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18 de julio de 2016

Descubren un tramo de muralla y el aljibe de la fortaleza islámica de El Castellar, en Alcoy

La defensa de la antigua Alquy tiene un metro de potencia y formaba parte de la antigua fortaleza. El aljibe está construido en mampostería y tiene una profundidad de 3,5 metros.
En este espacio arqueológico no se habían realizado intervenciones desde 1970.
Casi cuarenta años después, un grupo de 15 arqueólogos ha llevado a cabo dos sondeos en el yacimiento del Castellar, en Alcoy. Las excavaciones han permitido conocer más detalles sobre la primera ocupación de la época medieval.

Quince estudiantes y arqueólogos han participado en una actuación impulsada por el Museo Arqueológico Municipal de Alcoy en el yacimiento del Castellar. El proyecto lo ha dirigido el arqueólogo Germán Pérez Botí, quien, además, es autor de diferentes estudios sobre el mismo y profesor del colegio Carmelitas.

MURALLA Y ALJIBE
Los trabajos se han basado en dos sondeos que han permitido descubrir un nuevo tramo de muralla y un aljibe. Con la información recabada, los expertos podrán profundizar y ampliar el conocimiento sobre la primera ocupación que en época medieval ocupó esta fortificación.

Cabe recordar que el punto en el que se encuentra es estratégico, ya que permite dominar y controlar todo el antiguo distrito de «Alquy». Asimismo, las murallas del castillo islámico son de un metro de grosor y se han localizado en la vertiente sureste. A partir de ahí están el resto de casas en las que hace mil años habitó toda una comunidad de campesinos. La información facilitada por el propio Ayuntamiento de Alcoy, data dicha ocupación entre los siglos X y XI.

El segundo sondeo, asimismo, lo han llevado a cabo en la zona alta de la montaña, justo al lado del acceso norte del yacimiento. Es en este punto en el que el grupo ha localizado un aljibe construido de mampostería y con capas de enlucido de mortero de cal.

El antiguo espacio que servía para recoger y almacenar agua cuenta con una profundidad superior a los 3'5 metros y hasta la fecha «se desconocía la existencia de esta tercera cisterna en el Castellar». El estado en el que se encuentra es totalmente cubierta de piedras y tierra.


TRABAJOS DE LIMPIEZA Y RESTAURACIÓN
Los trabajadores del Museo Arqueológico iniciará la próxima semana los trabajos de limpieza y restauración de los materiales, que son, en su mayoría, de fragmentos de cerámica. Acto seguido, los expertos pasarán a procesar la información obtenida durante la investigación arqueológica.

El concejal de Cultura, Raül Llopis, ha visitado el yacimiento para conocer los avances realizados y el estado del yacimiento, un espacio arqueológico en el que no se había realizado ninguna intervención desde la década de los 70. Por ello y, vistos los avances, Llopis ha manifestado el interés del Ayuntamiento en esta nueva investigación en el Castellar y se ha comprometido a que el departamento que dirige financie y apoye futuras actuaciones y estudios.

30 de enero de 2014

Descubierta una villa romana en Alcoi (Alicante)

Se trata del primer hallazgo relativo a la arqueología romana en el entorno de la ciudad alicantina.
La villa descubierta sería un asentamiento donde se cultivaría la parte alta de la partida de Polop. Foto: Ayuntamiento
Las actuaciones arqueológicas desarrolladas la pasada semana en la Partida de Polop Alt de Alcoi han sacado a la luz un importante hallazgo: una antigua casa de campo romana. Los investigadores de la Universidad de Alicante y del Museo Arqueológico, encabezados por Ignasi Grau y Jose María Segura, conlaboración con la Universidad Autonoma de Barcelona, han constatado que se trata del primer hallazgo relativo a la arqueología romana en el entorno de Alcoi.

El trabajo desarrollado ha consistido en el reconocimiento arqueológico de la superficie, la prospección geofísica y una excavación en la zona donde se habían detectado evidencias.

La villa descubierta sería un asentamiento donde se cultivaría la parte alta de la partida de Polop. Ha podido ser identificada "a través de un sello hallado en una teja" de la construcción como ha explicado, Paco Agulló, concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Alcoi. Agulló ha agradecido la labor de los investigadores llevadas a cabo la pasada semana y también la colaboración de los propietarios de los terrenos, que han facilitado el acceso de los arqueólogos a la zona.

(Fuente: El País / Lucía Gadea)

3 de enero de 2013

La Guardia Civil recupera un vaso íbero del S. II a.C. en El Campello

La Guardia Civil localiza la vasija del siglo II a.C. almacenada en una tienda de antigüedades de El Campello (Alicante). La pieza, que procede del expolio de algún yacimiento de la provincia, pertenece a la cultura ibérica y luce una decoración de una escena de caza de un jabalí.  Se trata de una pieza de "calidad excepcional y posiblemente único a nivel nacional por su temática figurativa".
El hallazgo se produjo el 12 de diciembre durante una inspección
rutinaria en El Campello.
La Guardia Civil ha hallado un vaso original del tipo 'lebes' perteneciente a la cultura ibérica del siglo II a.C que un anticuario de El Campello mantenía almacenado en un taller, por lo que ha sido imputado por la presunta comisión de los delitos de receptación y contra el patrimonio histórico, según ha explicado el general jefe de la VI Zona de la Guardia Civil, Fernando Santafé.

En la presentación de la pieza llevada a cabo ayer miércoles en la Comandancia de Alicante, en la que han estado presentes el subdelegado del Gobierno en Alicante, Alberto Martínez; el coronel jefe Antonio Lázaro Gabaldón y la delegada territorial de Cultura Concha Sirvent, Fernando Santafé ha resaltado la "importancia" de este vaso, que según ha dicho, "constituye un icono de la cultura íbera".

El hallazgo del vaso se produjo el pasado 12 de diciembre, cuando una patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) realizaba una inspección rutinaria en un establecimiento de venta y restauración de antigüedades de El Campello.

En una caja de cartón localizada en el almacén del taller, los agentes se percataron de la presencia de una vasija que llamó su atención por el estado en el que se encontraba, la forma de sus representaciones y las peculiares características que presentaba.


Por ello, solicitaron información de los técnicos de la Conselleria de Cultura sobre la procedencia y época de la pieza. Los especialistas inmediatamente comunicaron que el vaso era del tipo 'lebes' de la cultura ibérica del siglo II a.C, con una "calidad excepcional, y posiblemente único a nivel nacional por su temática figurativa".

La pieza presenta impactos de fuego en una hoguera, que se deben al incendio de la vivienda donde se encontraba en su día, o a los ritos funerarios en los que se empleaban este tipo de vasijas.

En el curso de la investigación, el anticuario informó a los agentes de que una mujer --de la que no dio más datos-- le había dado el vaso en depósito, por lo que los agentes le han imputado la presunta comisión de los delitos de receptación y contra el patrimonio histórico.

El juzgado de instrucción número 8 de Alicante, que dirige la investigación, ha ordenado que la pieza quede a disposición judicial, custodiada en el al Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ).

Pieza de valor excepcional
El especialista del Servicio de Patrimonio Cultural Valenciano de Conselleria de Educación, Cultura y Deportes, José Luis Simón, ha subrayado este miércoles que este vaso "no tiene parangón", y puede ser considerado como "una de las obras excepcionales del arte ibérico".

"No somos conscientes hoy por hoy del valor que esta pieza va a tener a partir de ahora en cualquier estudio, exposición o itinerario de la cultura ibérica española", ha asegurado, para resaltar además que hay "20 vasos parecidos, pero éste es el único que está entero".

En su opinión, la pieza procede del expolio de algún yacimiento de la provincia de Alicante, posiblemente de un contexto funerario cerrado, de época ibérica, y ha sido obtenido de forma ilegal, para su posterior puesta en circulación en los canales ilegales de venta de antigüedades.

El vaso es un 'lebes', un tipo de recipiente empleado generalmente en los banquetes de hospitalidad, ritual religioso o acontecimiento político o social relevante, que en este caso pudo pertenecer a un noble o a un príncipe, ha detallado.

Su uso es similar a las cráteras griegas, donde se servía el vino o el hidromiel para poder celebrar con los comensales el acto señalado. En el mundo funerario pudo servir de urna de cenizas de algún notable personaje, junto con sus armas y adornos personales.

"Lo que los hace excepcional es la decoración exterior, en la cual se narra, en su franja central, la lucha o 'maquia' entre un jabalí, el 'suido' y unos guerreros, aristócratas ibéricos, que armados con escudos, lanzas y espadas, y vestidos con altos ropajes, tratan de abatirlo", han señalado fuentes de la Conselleria.

"Es la lucha de una animal salvaje y fiero, que representa a las fuerzas de la naturaleza, contra los guerreros o el poder del hombre y su civilización", ha indicado José Luis Simón.

Gemela al vaso de los Guerreros de Alcoy
Las similitudes formales de la escena, especialmente los guerreros y los motivos vegetales y simbólicos, lo relacionan con el 'Vaso de los Guerreros' de Alcoy, por lo que es "muy probable que procedan ambos vasos de un mismo taller o pintor, el llamado 'Pintor de La Serreta'.



Este artista, según ha detallado el especialista, creó por encargo un vaso ritual "muy singular", en el que "se representa seguramente el rito del paso de la adolescencia a la vida como adultos de unos individuos pertenecientes a la aristocracia ibérica, o la lucha entre la naturaleza salvaje y el poder del hombre".

José Luis Simón ha explicado que los investigadores desconocen el lugar de procedencia del vaso, y ha lamentado que "con toda seguridad el expolio debió dañar de forma irremediable el contexto histórico en el que se encontraba", lo que limita las posibilidades de interpretación de la pieza.

Simón también se ha mostrado convencido de que, una vez concluya la investigación judicial, el destino de esta pieza "será con toda seguridad un museo de primera división".


(Fuente: Levante-emv)

23 de julio de 2010

Tras las pistas de los íberos en El Puig (Alicante)

Reinterpretar la vida de hace 2.500 años a través de las ruinas. Este es el objetivo del equipo de arqueólogos que trabaja desde hace seis años en el yacimiento íbero de El Puig, sobre el Barranco de la Batalla en Alcoy, y la campaña de este año arroja nuevos datos sobre cómo vivían y se relacionaban las familias que habitaron la zona en la Edad del Hierro. La excavación actual se centra sobre una barriada de 400 metros cuadrados en la que residieron unas seis familias, que se vieron obligadas a abandonar el poblado de forma repentina, según las primeras hipótesis, por una rivalidad vecinal. Las cerámicas halladas constatan que a partir del año 325 a.C., El Puig quedó desierto.

El proyecto de investigación en El Puig se inició en el año 2004, y está dirigido por el profesor titular de Arqueología en la Universidad de Alicante, Ignasi Grau, y el director del Museu Arqueològic Municipal de Alcoy, Josep María Segura. El pasado 28 de junio se inició una nueva campaña de trabajos, en la que colaboran catorce alumnos de forma altruista, que se prolongará hasta el próximo domingo. Para este día, según anuncia Segura, «se celebrará una jornada de puertas abiertas para dar a conocer la tarea llevada a cabo, desde las 10.30 hasta las 12 horas, y se pondrá a disposición de los interesados un servicio de autobús gratuito que partirá desde la Tourist Info».
El Puig, que se localiza en un extremo de la urbanización del Estepar, sobre el Barranco de la Batalla, se convirtió en un asentamiento humano durante gran parte del primer milenio antes de la Era. Los restos más visibles son los de su último momento de ocupación en época ibérica clásica, en el siglo IV a.C. Una comunidad de alrededor de trescientas personas escogió este monte, que satisfacía las necesidades estratégicas y defensivas, para construir un poblado de casas cuadrangulares de piedra, articuladas en torno a calles rectas, así como sólidas fortificaciones en el único camino de acceso. El Ayuntamiento de Alcoy concluyó hace dos años la restauración de un torreón de forma cuadrangular.
Según informa Ignasi Grau, «este año estamos trabajando sobre una barriada que ocuparía unos 400 metros cuadrados, en la que vivirían unas seis familias, de las cerca de 90 que llegaron a habitar en todo El Puig, y hemos encontrado documentación de primer orden para poder interpretarla y saber cómo era la actividad diaria del siglo IV antes de Cristo».
A diferencia de campañas anteriores, en las que los arqueólogos detectaron en pequeños cuadros toda la historia del yacimiento desde sus orígenes, en el siglo VIII hasta finales del IV, ahora están obteniendo una imagen del último momento del asentamiento.
«Estamos dando color a una imagen que antes teníamos en blanco y negro, y es que ahora empezamos a conocer con detalle las formas de economía, de la vida doméstica, familiar, de agregación social y de estrategias para relacionarse entre ellos». En este sentido, Grau detalla que el hallazgo de una serie de vestigios han permitido recomponer dietas, pautas de consumo y saber los productos que cultivaban las familias de la Edad del Hierro. «Comían ovejas y cabras principalmente, después cerdos y alguna vaca en tiempos de fiesta. También consumían de forma habitual bellotas y cerveza, y vino en las fiestas. En una habitación también hemos encontrado copas áticas, lo que demuestra que bebían de forma extraordinaria y no ordinaria».
Por otra parte, el grupo de arqueólogos ha detectado niveles de abandono repentino en la zona, que quedó deshabitada partir del año 325 a.C. Grau explica que «las familias dejaron aquí todo lo que tenían, y hay evidencias de que en algunas casas se produjeron incendios, por lo que todo apunta a que les obligaron a marcharse». Asimismo, indica que «hay varias hipótesis a investigar, pero más que una invasión de gente venida de fuera, como cartagineses u otros grupos, puede que hubiese una rivalidad vecinal, y el candidato es La Serreta, que sí mantuvo su vida y vio incrementada su población, posiblemente porque las familias de El Puig fueron obligadas a trasladarse allí». (Fuente: lasprovincias.es)