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13 de abril de 2026

Finaliza la campaña de excavaciones arqueológicas en el Cerro de la Cruz de Almedinilla (Córdoba)

Ahora quedan 15 días para el estudio y dibujo de materiales, inventarios, cumplimentar las fichas de Unidades Estratigráficas en la base de datos… para a continuación proseguir con la consolidación de muros de adobes originales y la restauración de materiales arqueológicos muebles. Se finalizará con la eliminación de las terreras artificiales en trabajos que se prolongarán hasta finales de mayo.

Con este año ya han sido 3 las campañas (la primera en 2024), de 2 meses cada una, las que se han desarrollado en el poblado ibérico del Cerro de la Cruz dentro del proyecto denominado: “ACTIVIDAD ARQUEOLÓGICA PREVENTIVA, EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA EXTENSIVA EN POBLADO IBÉRICO CERRO DE LA CRUZ DE ALMEDINILLA-CÓRDOBA” (Expediente: AAPRE 89/2023 – ARQUEA 15681 – CB 1915 ) con la intención de documentar el llamado Sector Este, previamente a las labores de corrección de escorrentías y drenaje de la superficie.

Las excavaciones están dirigidas desde el Museo Histórico por Ignacio Muñiz, con Emilio Ruíz, Antonio Sánchez, Arturo Rey y miembros del Grupo de Investigación Prometeo de la Universidad de Granada, con Manuel Abelleira, Manuel Ramírez, Alicia de la Puente y los voluntarios Laura Franco, Candela Enríquez, Alba Fernández y Rubén Ortiz. Recibimos visitas y apoyos también de Alejandro Caballero del Centro de Estudios de Arqueología Bastetana y sobre todo de Daniel Moreno (que dirige las excavaciones en el Cerro de los Infantes de Pinos Puente-Granada). También tuvimos la visita intermitente de varios machos de cabra hispánica, jabalíes, cernícalos y buitres leonados.

Tres intervenciones modestas (con financiación de la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Almedinilla) que han resuelto problemas previos…pero que ha dejado otros sin resolver, siendo preciso prolongar los estudios al menos una campaña más para cerrar la documentación de este Sector Este (mucho más si hablamos de sacarle más partido a este excepcional yacimiento en las esferas científicas, museológicas y de propuestas turístico-culturales).

Se ha exhumado un sector de unos 200 mts2 que ha permitido documentar otra vivienda ibérica (del siglo II antes de Cristo) en la llamada Manzana 2, posiblemente abierta a las dos calles que la delimitan por el norte y el sur, vivienda que no obstante es necesario delimitar con más exactitud y diferenciarla con más claridad de la llamada Vivienda 2-1. Cuando hablamos de viviendas (como ya hemos expresado en diferentes momentos) nos estamos refiriendo a espacios multifuncionales que combinan lugares de trabajo (molinos, telares…), de almacenamiento (almacenes, aljibes…), hogares, lugares de tránsito…hasta posibles tiendas abiertas a las calles.

De sur a norte, se ha documentado la calle ibérica más al sur con dos niveles de uso y la continuación del muro de aterrazamiento que la delimita. Abierta a la calle, pero seguramente no a la misma cota (separada de ella por un muro de mampostería que se ha comprobado en la esquina SO) se registra esta nueva vivienda con un espacio de patio parcialmente cubierto (muy afectado por los expolios de los años 80 del siglo XX, que llegaron a utilizar una pala excavadora). En este patio documentamos una huella de poste asociado a un pequeño muro, unas escaleras y un enlosado hecho de adobes que nos parece señalar una zona cubierta dentro de ese patio. Otra parte del patio estaría sin cubrir, a manera de patio sensu stricto, con un aljibe “a bagnerola” (frecuentes en el Cerro) cubierto con lajas de piedras (a manera de brocal) y con unos orificios que podrían corresponder a obras de drenaje (del mismo patio o para la recogida de agua de lluvia de los tejados) o más probablemente anclajes de alguna estructura (bien para realizar el aljibe, bien para extraer el contenido del mismo a manera de caballete, torreta…incluso noria).

No obstante, el aljibe no se ha podido exhumar en esta campaña, quedando pendiente el poder hacerlo (con el cribado y la flotación de todo su sedimento, no afectado por contaminaciones posteriores) y comprobar si corresponde a los aljibes de 4 mts. de profundidad y enlucido de mortero hidrófugo (como los dos que se abren a la misma calle del sur en las dos viviendas contiguas : Vivienda M2-1, M2-2), si quedó a medio hacer, o si su profundidad es menor y su función no hubiera sido el albergar agua sino servir para otro menester (como fresquera, por ejemplo).

En este espacio se documentaron niveles de incendio (posiblemente dos, correspondientes a dos plantas), derrumbes y abandonos, quedando sobre los suelos originales algunas piezas completas: junto al aljibe, pero en la esquina con el muro oeste y norte, se recogieron algunas piezas completas como la sartén y la tapadera itálica. También, como curiosidad, una pella de arcilla con las huellas dactilares de quien la estuvo amasando en su día.

Este patio está delimitado hacia el sur por el muro de mampostería que hemos mencionado, al este y oeste por unos potentes muros de adobes de 2mts. de altura, y al norte por un espectacular muro de adobe de 3mts. de altura, muy vencido hacia el sur por un conjunto de factores: el incendio y destrucción violenta del poblado ibérico, la presión que ejerce el cerro con su pendiente (que va buzando de norte a sur), por un posible movimiento sísmico, por el deterioro que produjeron las posteriores fases tardo-antiguas y emirales, por la propia erosión natural… y por el daño realizado por furtivos en la década de los 80 del siglo pasado en esta zona, que fue mucho y que hemos podido documentar también en el transcurso de la excavación.

Este muro de adobes vencido tiene otros perpendiculares que parecen estar creando espacios para almacenes y para conectar el patio con la zona superior, a manera de hueco de escaleras. Muy afectado por dos silos-basureros de época emiral que rompen el interior de esos posibles almacenes (de dos metros de altura y diámetro aproximadamente).

El espacio de posibles almacenes y lugares de paso ha quedado pendiente de documentar del todo hasta que no se consoliden los muros de adobe ibéricos. De este espacio se recogieron algún plato ibérico completo así como un estrebede de hierro y una reja de arado también de hierro.

Siguiendo hacia el norte, el espacio de posibles almacenes ibéricos también fue afectado parcialmente por una vivienda tardo-antigua (cuyos muros oeste, sur y norte se han podido documentar parcialmente) con materiales que, a falta de un estudio en detalle, nos lleva a los siglos VI y VII, registrando en la esquina SE un hogar con varias piezas sobre el nivel de suelo. Sin embargo, una vez más, ha quedado pendiente documentar ese suelo tardo-antiguo en el resto de la vivienda, así como el delimitarla con claridad por su lado este, vivienda que debió situarse por encima de los niveles ibéricos, afectado tanto a la vivienda denominada M2-1 como a la que aparece ahora también en la llamada Manzana 2.

24 de junio de 2025

Un hallazgo casual apunta a la existencia de un santuario ibérico en Almedinilla (Córdoba)

Durante un paseo rupestre por los tajos de Las Llanás de la localidad cordobesa de Almedinilla, un padre y su hija encontraron en un pequeño abrigo rocoso una cerámica ibérica que han donado al Ecomuseo del Río Caicena de la localidad, que puestos en contacto con el Museo Histórico concluyen -a falta de un estudio en detalle- que la pieza pudiera estar asociada a un santuario de época ibérica próximo a la localidad.

Según informa en su web el Ecomuseo del Río Caicena, el lugar del hallazgo tiene una visibilidad directa con el poblado ibérico del Cerro de la Cruz y la necrópolis de Los Collados, y se encuentra dominando el camino que, paralelo al río, atraviesa el desfiladero del Caicena. 


La pieza cerámica encontrada está prácticamente completa y se trata de un cuenco ibérico con concreciones de carbonato cálcico fechado en el siglo II a. C. La pieza en cuestión estaba sobre la superficie (sin cubrir por sedimentación) y si bien pudo haber sido lanzada hacia abajo desde lo alto de Las Llanás, desde el Ecomuseo consideran más probable su deposición en el mismo lugar del hallazgo, ya que la pieza sólo tiene una pequeña rotura de antiguo y "un lanzamiento desde lo alto del tajo la hubiera fragmentado más". Además "existe una cornisa rocosa que hace poco probable que hubiera quedado en esa posición si se hubiera lanzado desde lo alto del tajo".

Además de lo sugerente de utilizar históricamente las cuevas como viviendas y necrópolis (en otras épocas) los iberos debieron mantener esa ligazón con lo oculto y subterráneo, con lo telúrico y el “útero materno”, convirtiendo cuevas y abrigos en lugares de culto, metáforas de otras realidades.

Existen abrigos rocosos y sobre todo cuevas que fueron utilizadas por los iberos con esta función probablemente. Las más conocidas se ubican en Jaén con la Cueva de la Lobera en Castellar (con numerosas cerámicas que pudieron servir para realizar ofrendas y libaciones) o la de Cueva de Los Muñecos en el Collado de Los Jardines de Santa Elena (con numerosos exvotos de guerreros, mujeres, niños). En Granada pudiera haber otros santuarios en la Cueva de Las Ventanas de Píñar o en la Cueva de Las Tontas en Montefrío. Por mencionar otros territorios, señalar por ejemplo la gran cueva-santuario (y lugar de curación) que tanto iberos como romanos tuvieron en la Cueva Negra (Fortuna-Murcia).

Para Córdoba se han querido ver cuevas-santuario ibéricas en la cueva de La Murcielaguina y la de Los Mármoles (en Priego), esta última visible desde El Cerro de la Cruz . En cuanto a santuarios iberos construidos en edificios ex profeso, Almedinilla se sitúa entre los actualmente conocidos de Torreparedones (dedicado a la diosa madre de la fertilidad Tanit-Astarté que se mantiene en época romana con Dea Caelestis-Juno-Lucina-Salus) y el posible (y aún no encontrado) de la antigua Ilurco (Cerro de Los Infantes-Pinos Puente) caracterizado por muchas placas-exvotos con la representación de caballos.

En Almedinilla, concluyen desde el Ecomuseo, "tenemos pendiente documentar un posible pequeño santuario ibero en el entorno de unas peñas rocosas y junto a un camino que pudo conectar el Cerro de la Cruz con la zona de Alcaudete". "Mientras tanto debemos ser cautos en la interpretación de este posible yacimiento bautizado con el nombre de: El abrigo de África".

18 de febrero de 2025

Nuevos hallazgos en el poblado ibérico del Cerro de la Cruz de Almedinilla (Córdoba)

Una nueva campaña de excavaciones se centra en el sector Este, una zona que estaba sufriendo deterioro por la erosión. Las excavaciones han sacado a la luz nuevas estancias ibéricas del siglo II antes de Cristo “muy bien conservadas” y estructuras de la posterior fase de ocupación andalusí de época emiral (siglos VIII-IX dC).
Vasijas cerámicas en el Cerro de la Cruz. / El Día

Ánforas, lucernas, platos de borde vuelto, pesas de telar... La nueva excavación arqueológica que se desarrolla en el poblado del Cerro de la Cruz, en el término municipal de Almedinilla, ya empieza a arrojar resultados con la recuperación de un abundante número de objetos íberos y de época emiral. A esto se añade que se han documentado, por primera vez en el yacimiento, escaleras para acceder a un hórreo, como ha avanzado a El Día de Córdoba el director de esta nueva campaña y responsable del Museo Histórico almedinillense, Ignacio Muñiz.

Los trabajos, que durarán dos meses, se centran en ampliar el sector Este, fuera de la zona cubierta del yacimiento, que estaba deteriorándose como consecuencia de las escorrentías y por la erosión del suelo. La previsión es exhumar unos 300 metros cuadrados, que se incorporarán al itinerario ya visitable, que ocupa media hectárea, si bien los expertos calculan que el yacimiento total se extiende sobre unas cinco hectáreas, por lo que aún quedan muchos detalles por conocer, como asume Muñiz.

El proyecto, que desarrolla el equipo de investigación Prometeo de la Universidad de Granada, cuenta con un presupuesto de 40.000 euros –incluida la cubrición del nuevo sector–, financiados con una subvención de la Diputación de Córdoba y con fondos propios del Ayuntamiento. Aparte de Muñiz, en la exhumación participan los arqueólogos Manuel Abelleira y Manuel Ramírez, así como dos estudiantes voluntarios de la Universidad de Granada y operarios municipales.

Por primera vez, escaleras
Hasta el momento, las excavaciones han sacado a la luz nuevas estancias ibéricas del siglo II antes de Cristo “muy bien conservadas”, eso sí, con los niveles de incendio habituales del poblado. Y es que, como recuerda Muñiz, está documentado que a mediados del siglo II después de Cristo el poblado colapsó como consecuencia de un fuego provocado por Roma en el contexto de las guerras lusitanas. En estas primeras jornadas también se han desenterrado estructuras de la posterior fase andalusí de época emiral (siglos VIII-IX después de Cristo).

De ambos periodos, se han encontrado objetos completos. Del periódico ibérico, el más interesante, no dejan de aparecer ánforas, lucernas, platos de borde vuelto, pesas de telar, caliciformes o carretes (soportes cerámicos con los que las ánforas mantenían la horizontalidad).

Respecto a los edificios, se están documentado las dos alturas que tenían las viviendas, con los muros hechos de ladrillo de adobe sobre zócalos de piedra y enlucidos. Y, por primera vez, como destaca Muñiz, se han documentado escaleras. Aunque en un primer momento se teorizó con que podrían haber servido para salvar la pendiente natural del cerro y comunicar las calles principales entre sí de manera perpendicular, los investigadores han concluido que se trata del acceso a un hórreo, un hallazgo que ha supuesto una grata sorpresa.

El Cerro de la Cruz, un drama en tres actos
El poblado íbero del Cerro de la Cruz, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), es uno de los escasos de Baja Época Ibérica (siglos II-III antes de Cristo) excavados en Andalucía. Muestra el urbanismo de la época y en él se distinguen las estancias según el uso que tuvieran: almacenes o talleres de artesanos presentando lugares de hábitat y de trabajo (molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas o telares). Las construcciones poseen un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes o tapial, conservándose en algunos casos la impronta de la ventana, la puerta o los agujeros de los postes que sustentaban el segundo piso de estos edificios.

En el año 1867, Luis Maraver y Alfaro llevó a cabo excavaciones arqueológicas en la necrópolis de los Collados, situada en las inmediaciones del Cerro de la Cruz, donde afloraron más de 250 tumbas de época ibérica. En ese momento recuperaron ricos ajuares formados, principalmente, por armas como falcatas, lanzas, puñales o puntas de flecha. La denominación de algunas de las armas más características del mundo ibérico con el nombre de “tipo Almedinilla”, como es el caso de las falcatas, supone una acreditación real de la importancia que ya desde esos momentos se concedió a los vestigios encontrados en el poblado.

Desde entones, el entorno ha sido objeto de diversas excavaciones, de manera que los expertos se refieren a la historia arqueológica del yacimiento como un drama en tres partes. Y esto porque sucesivamente se reconoce en este espacio un sistema de trincheras y fortificaciones de la Guerra Civil española, un pequeño poblado medieval de época emiral islámica destruido en un incendio y un importante conjunto de poblado y necrópolis ibérica de los siglos IV a II antes de Cristo. Las tres fases de ocupación están separadas entre sí por un milenio, y las tres se caracterizan por contextos de violencia y guerra.

20 de enero de 2025

Trabajos de protección arqueológica en el Cerro de la Cruz de Almedinilla (Córdoba)

La intervención tendrá una duración de un mes y medio e incluye la protección del poblado ibero-romano con nuevas cubiertas así como la restauración de estructuras y elementos arqueológicos in situ.


Con una subvención de la Diputación de Córdoba y con aporte municipal, la intervención en el Cerro de la Cruz de Almedinilla, tendrá una duración de un mes y medio. Posteriormente se protegerá este sector con nuevas cubiertas, para finalmente restaurar estructuras y elementos arqueológicos in situ.

Con la ampliación de la cubierta y la solución a los problemas de erosión del llamado Sector Este-Ampliación, se pretende con esta intervención dar solución a ciertos problemas de conservación, así como dar comienzo a la documentación arqueológica de nuevas estancias, consolidando restos muebles e inmuebles.

El trabajo en esta zona tiene cierta complejidad por la pendiente pronunciada. En ella comenzamos a documentar el muro de aterrazamiento ibérico que delimita la calle Sur del poblado, así como los restos de calle a partir de sucesivas capas de tierra y basura que servía para horizontalizar la calle y alcanzar la cota necesaria para acceder a las viviendas desde ella.

También comienza a aparecer un muro ibérico de ladrillos de adobe con su derrumbe correspondiente. Toda esta zona (como otras del yacimiento) tiene una fase tardo-romana y emiral posterior que ha afectado a los restos ibéricos.
(Fuente: Sur de Córdoba)

18 de enero de 2024

Denuncian la destrucción de un yacimiento arqueológico en Almedinilla (Córdoba)

El arqueólogo municipal y director del Museo Histórico de Almedinilla, Ignacio Muñiz, comunicó el pasado martes al SEPRONA de la Guardia Civil y a la Delegación de la Consejería de Cultura en Córdoba la destrucción parcial del yacimiento arqueológico conocido como “Casilla de Fito” en el término municipal de Almedinilla, destrucción acontecida el 14 de enero de 2024.
Sillares, fragmentos cerámicos y tejas romanas extraídos del yacimiento.

Según  informa la página en Facebook de Amigos del Ecomuseo del Río Caicena el 14 de enero de 2024 por la tarde-noche un vecino de la localidad se puso en contacto con el Museo Histórico de Almedinilla para informar sobre unos trabajos agrícolas (consistentes en retirar una plantación de olivos antiguos para plantar nuevos, con un fondeo de la tierra) que estaba afectando posiblemente a un yacimiento arqueológico por advertir el vecino que sacaban sillares, fragmentos cerámicos y tejas romanas.

El Museo de Almedinilla tiene catalogado un yacimiento muy cercano al lugar, denominado genéricamente “Casilla de Fito”, en principio con la adscripción cronológica romana (pero sin saber exactamente su extensión al no haber intervenido en él). De hecho ya en los márgenes del camino de acceso al lugar el Museo advirtió que de antiguo había algún sillar y restos de tejas y cerámicas de almacenamiento romanas dejados allí a manera de pequeños majanos o señalizaciones de fincas.

Después de una prospección visual del desmonte se comprobó que el mismo era aproximadamente de 1 hectárea de superficie, con la presencia de sillares, cerámica romana (dolia) y tejas romanas (tegulae e imbrices) que han dejado los trabajos agrícolas recientes junto al carril y en la linde de la finca.

Ya en el interior de la finca desmontada se encontraron más restos cerámicos, de construcción, así como ladrillos romanos para la elaboración de suelos (tal vez opus spicatum). También se documentaron manchas de cenizas asociadas a restos cerámicos romanos, y algún fragmento que parece de tradición ibérica, que consideramos urnas de cremación asociadas a una necrópolis.

Es posible, por tanto, que nos encontremos frente a los restos de una de esas primeras ocupaciones romanas consistentes en pequeñas villas romanas (tal vez fortificadas) o pequeños asentamientos rurales con alguna infraestructura industrial (tipo almazaras) con una pequeña necrópolis asociada de cremación que, junto a los fragmentos de cerámica de tradición indígena, nos lleva en principio a una adscripción cronológica en torno al siglo I. a. C o siglo I d. C.

El informe concluye que tras el fondeo de la tierra el yacimiento ha debido quedar muy afectado. Los materiales sin remover y con fracturas recientes nos advierten que el yacimiento estaba antes de los trabajos agrícolas relativamente bien conservado. La recogida de ladrillos romanos para hacer suelos nos señala que la afectación ha debido llegar a los niveles de base.

No obstante, los hoyos para plantar nuevos olivos aún no se han realizado y se hace preciso al menos un Seguimiento Arqueológico de ello.

Desde la página en Facebook informan que la sustitución de cultivos precisa comunicación al Ayuntamiento (que no pone pegas para ello, pero ha de estar informado), que una propiedad, por muy privada que sea, está sujeta a las normativas y a las leyes (uno no puede montar un negocio ilegal en una vivienda o echar venenos tóxicos en su finca, por ejemplo) y que en materia de yacimientos arqueológicos existe una Ley de Patrimonio Español y una Ley de Patrimonio Andaluz.

Señalan que aunque los yacimientos arqueológicos no estén protegidos como Bienes de Interés Cultural (como lo están el Cerro de la Cruz y El Ruedo) la destrucción de los mismos está penada (“y el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento”: sobre todo cuando los trabajos están claramente sacando muros y estructuras, haciendo responsables a propietario y maquinista). 

Desde el Ayuntamiento informan que todo trabajo agrícola se puede hacer en la inmensa mayoría de los casos sin problema alguno, pero que hay que comunicarlo al Ayuntamiento con tiempo. Una vez comunicado desde el servicio de arqueología municipal se lleva a cabo el seguimiento arqueológico “de oficio” y sin coste para los propietarios (como han hecho, sin problemas, muchos vecinos). De no hacerse así, intentando ocultar una destrucción, desde el Museo Histórico se comunica a las autoridades de la Guardia Civil y Junta de Andalucía para que ellas resuelvan…y ya no tan beneficiosamente como sí ocurre cuando se hace desde el Ayuntamiento.

14 de noviembre de 2022

Almedinilla prepara su Carta Arqueológica

El municipio cordobés prepara su carta arqueológica, que incluirá sitios históricos importantes como la villa romana de El Ruedo junto a otros más modestos que constituyen la "arqueología de lo invisible". En el término municipal hay documentados 70 yacimientos arqueológicos.
Los puntos de interés, señalados con chinchetas. / EL DÍA

En Almedinilla ya se han acostumbrado a que, cada vez que se rasga la piel de la tierra, aparecen restos de su pasado lejano. Aunque no por ello deja de sorprender cada nuevo descubrimiento que se produce: enterramientos romanos donde nadie los esperaba, restos de cerámica íbera en mitad de un olivar, huellas de la Prehistoria en un mirador... El municipio, de apenas 2.500 habitantes, tiene ya documentados cerca de 70 yacimientos, lo que probablemente supone la densidad más elevada por población y territorio de toda la provincia. Y, para que ninguno de ellos se extravíe, el Ayuntamiento está inmerso en la elaboración de su primera carta arqueológica, un documento habitual en municipios de mayor tamaño pero que no es tan usual en los de su tamaño.

"Cuando se elaboró el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 2007, el Museo Histórico recibió la solicitud de los técnicos que elaboraban el documento para que se contrastaran los datos que recibieron de la Consejería de Cultura en relación a los yacimientos documentados y poder considerarlos en sus trabajos, y se constataron errores importantes", describe el arqueólogo municipal, Ignacio Muñiz. Había nombres mal recogidos, no se incluían todos los restos conocidos y, lo que puede resultar más chocante, incluía yacimientos "inexistente".

A raíz de esto, el Museo Histórico remitió a los técnicos del PGOU las coordenadas reales y en el listado, que también envió a la Junta, se añadió igualmente el patrimonio arquitectónico y etnológico. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? "Hemos recogiendo datos de nuevos sitios a partir de hallazgos casuales e información de vecinos, nunca fruto de prospecciones sistemáticas o excavaciones necesitadas de autorización", de ahí la necesidad de contar con una carta arqueológica totalmente precisa, razona Muñiz. Ya son 70 los sitios inventariados y el arqueólogo calcula que al final del proceso serán un centenar.

En un trabajo preliminar, sobre el plano de Google Earth, aparecen una multitud de chinchetas virtuales con los nombres de los sitios históricos, algunos totalmente desconocidos hasta para los propios almedinillenses. Están La Rubia, El Montecillo, Los Corralones, Cerro Alcalá, Las Lomas, La Hoya, Las Escarihuelas...

El último hallazgo, del pasado octubre, denominado Museo o Kmt. 0, son unas tumbas romanas de cremación, posiblemente pertenecientes a esclavos y población muy pobre. Como ocurría en otras ocasiones anteriores, se trataba de un descubrimiento "casual", cuando una máquina realizaba una pequeña intervención municipal en el kilómetro 0 de la carretera que lleva a la aldea de Brácana. En la misma linde de la vía, cuando los operarios ejecutaban un muro de hormigón para contener el terreno, quedaron al descubierto los nuevos restos. La zona no estaba catalogada.

De acuerdo a estas primeras observaciones, se trataría de una decena de tumbas romanas de cremación, "aunque es posible que algunas no lo sean" por encontrarse en un estado de conservación "muy alterado". A esto se suma, como explica Muñiz, que presentan características "muy humildes y sin apenas elaboración".

De la posible decena documentada, una de ellas, la más accesible y mejor observada, presentaba fragmentos de tegulae, ladrillos y piedras para cubrir las cenizas y los huesos mal creamos, sin urna cineraria y muy probablemente sin vajilla. Son, según el arqueólogo, similares a las recientemente halladas junto a la villa romana de El Ruedo y de las mismas características a las ya documentadas en Las Esperillas y Fuenteribera, que llevan al experto a hablar de "una población muy humilde que apenas tiene urnas cinerarias ni ofrendas, con cremaciones defectuosas y cubriciones con restos de material constructivo".

A falta de una investigación más profunda, las tumbas podrían fecharse entre los siglos I y III después de Cristo, pertenecientes a población esclava y trabajadora, que en aquella época "utilizaba los caminos para enterrarse en sus márgenes", según profundiza Muñiz, que propone hablar de la "arqueología de lo pequeño". Es decir, "son restos que normalmente no encuentran los arqueólogos aunque los vayas buscando, cosas casi invisibles que sirven para documentar cómo era la vida de la gente normal en el pasado", dice el experto.

Y en Almedinilla, cosa extraña, este tipo de yacimientos abundan, gracias en parte a la suerte o la casualidad pero, sobre todo, a la insistencia del servicio municipal de arqueología. "Hemos encontrado tumbas de gente muy pobre y huellas de chozas prehistóricas que realmente eran cuatro palos clavados en el suelo. Este tipo de vestigios no suelen estar documentados porque es muy difícil hallarlos, aunque también son de gran valor para reconstruir la historia. Es la arqueología de lo invisible", define Muñiz.

Estos últimos enterramientos se encuentran a los pies del camino ganadero que, partiendo de la localidad, llega hasta Las Esperillas atravesando la fuente del Piojo. En realidad, como atestigua el trabajo de décadas, todo el desfiladero del río Caicena es una zona muy rica arqueológicamente, algo que los historiadores vinculan a la concurrencia del río, el manantial de Fuente Ribera y una serie de caminos ganaderos que fosilizan vías antiguas ya desde época prehistórica.

Así, en escasos kilómetros cuadrados se encuentran la villa romana de El Ruedo con su necrópolis de cremación; la cantera romana de Las Llanás; el yacimiento iberorromano de La Hoya; Los Castillejos, de la época tardorromana-emiral e ibérico; el poblado íbero del Cerro de la Cruz o el yacimiento prehistórico de El Pingorote, cuyo descubrimiento en un soberbio mirador sobre el municipio, también fue fruto de la casualidad.


La villa romana de El Ruedo y el poblado íbero del Cerro de la Cruz, joyas de la corona

La villa romana de El Ruedo y el poblado íbero del Cerro de la Cruz son las joyas de la corona de la arqueología del municipio y, por el momento, los únicos dos enclaves visitables. El poblado data del siglo III antes de Cristo y, con una extensión de unos 50.000 metros cuadrados, es uno de los pocos pertenecientes a la Baja Época Ibérica excavados en Andalucía. Muestra el urbanismo de la época, donde se distinguen las estancias según el uso que tuvieran, como almacenes o talleres de artesanos, molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas o un telar. En cuanto a la villa romana de El Ruedo, data de los siglos I al VII después de Cristo y cuenta con una gran monumentalidad, pues conserva fragmentos de mosaicos, pinturas y pavimentos. En ella se distinguen claramente dos zonas: la pars urbana, que corresponde con la residencia de los propietarios, y la zona productiva pars rustica, destinada a las dependencias agrícolas. Las reservas pueden hacerse a través de la Oficina de Turismo de Almedinilla.

7 de agosto de 2021

La Junta analiza los daños causados al yacimiento de la Viñuela, en Almedinilla (Córdoba)


Arqueólogos de la Junta de Andalucía ya se han personado en el yacimiento arqueológico de La Viñuela, ubicado en el término municipal de Almedinilla y fechado en el siglo I antes de Cristo, para hacer un primer análisis de los daños y estudiar “cómo dar solución a lo causado, si se puede hacer desde el Ayuntamiento o actuaría la Junta”.


Así lo han confirmado a Europa Press fuentes del Gobierno regional, que han apuntado que al tratarse de daños sobre el patrimonio, la Junta de Andalucía es parte en la investigación y elaborará un informe sobre el yacimiento que facilitará a la Guardia Civil, todo ello tras “activar el protocolo común ante un daño como éste”.

Al respecto, la Benemérita ha abierto una investigación por la denuncia del director del Museo Arqueológico de Almedinilla y arqueólogo municipal, Ignacio Muñiz Jaén, por la destrucción del yacimiento situado en la Subbética con el objetivo de plantar olivos en la zona.

El martes se personó Muñiz en el enclave tras recibir el aviso de un vecino por unos movimientos de tierra que, supuestamente “sin permiso municipal”, se habían llevado a cabo en los últimos meses y que podían haber afectado a dicho yacimiento, catalogado en su día desde el propio Museo Histórico de Almedinilla como recinto fortificado de época ibérica.

Según indica el arqueólogo municipal, se trata de un recinto amurallado, “algo diferente a los documentados en la comarca”, dado que tiene forma rectangular -20 metros de anchura y 75 metros de longitud-, creando un espacio interno de 1.250 metros cuadrados. Situado en una cota a 900 metros de altitud, se ubica en el farallón rocoso que queda en lo alto de la cortijada de La Viñuela y su ermita, estando su cara sur defendida por un profundo corte en la roca caliza natural.

En este sentido, Muñiz señala que “aunque esta cara tiene restos de la fortificación, en la cara norte se conserva un alzado visible de dos metros de altura y 75 metros de longitud con una edilicia de sillarejo sobre piedras de carácter más ciclópeo”.

Una vez en el yacimiento, el arqueólogo comprobó que el muro principal del recinto, el de la cara norte, había quedado “totalmente arrasado con máquinas pesadas para, tan sólo, plantar una docena de olivos”, indicando que una serie de majanos con las piedras del muro desgajado, algunas ciclópeas, habían quedado esparcidas por la finca, “como huella de la destrucción y el expolio, así como fragmentos cerámicos ibéricos tardíos pertenecientes a ánforas ibero-púnicas, cuencos y lebrillos”.

Un yacimiento estudiado por la Universidad
Tras ello, se ha cursado la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil y el servicio del Seprona y se ha comunicado a la Consejería de Cultura de la Junta, a la que se ha solicitado “una intervención arqueológica de urgencia en el yacimiento que permita documentar lo que haya quedado indemne”.

El yacimiento era estudiado desde el Museo Histórico de Almedinilla y la Universidad de Granada (UGR), habiéndose realizado en febrero de 2021 las planimetrías para próximamente ser comunicados los resultados a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. No obstante, era conocido por la vecindad y se habían publicado diferentes noticias al respecto.

En este sentido, Muñiz apunta que este yacimiento “al ser una fortificación emergente y visible entra dentro de la máxima protección que la Ley de Patrimonio de Andalucía establece para todo tipo de fortificaciones, protegidas en su totalidad como Bien de Interés Cultural por la Ley 14/2007, 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía”.

Así, precisa que el artículo 4 de la citada Ley dice que los ayuntamientos “tienen el deber de colaborar activamente con los organismos competentes en la protección, conservación, fomento y difusión del patrimonio histórico que radiquen en su término municipal, así como realzar y dar a conocer el valor cultural de los mismos, adoptando en caso de urgencia, las medidas cautelares necesarias para salvaguardar los bienes”.

Recuerda igualmente que el artículo 14 de dicha Ley, en referencia a los propietarios, titulares y poseedores, según el cual “tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos, además de permitir la visita pública gratuita, al menos cuatro días al mes”.

También, en su disposición adicional tercera, la normativa recoge que “quedan inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz los Bienes de Interés Cultural declarados conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español ubicados en Andalucía”. Disposición con la que todos los vestigios defensivos situados en territorio andaluz “se inscriben como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General Andaluz”.

La restitución supondría unos 500.000 euros
De esta manera, destaca que todos los “vestigios defensivos” pasan a ser de competencia exclusiva de la Junta de Andalucía -Consejería de Cultura- y quedan inscritos como Bien de Interés Cultural (BIC) en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, protegidos por tanto en su totalidad, “tanto las partes conservadas como las que puedan aparecer en las excavaciones arqueológicas, considerándose una infracción muy grave y un delito penal su destrucción”, asevera Muñiz.

Además, afirma que, “si bien el daño está más que hecho, es de esperar que una pronta intervención arqueológica de urgencia pueda documentar lo no expoliado, así como plantear la restitución del muro norte conforme a las planimetrías realizadas, cuyo coste ascendería a una cantidad cercana a 500.000 euros”.

8 de enero de 2015

El Gobierno apoyará hasta 2017 las excavaciones en los yacimientos ibéricos de Cabra y Almedinilla (Córdoba)

El Ministerio de Economía y Competitividad financia con unos 36.000 euros durante un periodo de tres años las excavaciones en los cerros de la Merced en Cabra y de la Cruz en Almedinilla, ambos en la provincia de Córdoba. Esta ayuda complementará los 30.000 euros anuales que ambos ayuntamientos vienen destinando para cada campaña.
Fernando Quesada posa junto al muro ciclópeo con Antonio Moreno, director del Museo Arqueológico de Cabra y los arqueólogos Eduardo Kabanach y Mónica Camacho durante la campaña del pasado verano en el Cerro de la Merced.
Los objetivos del proyecto de investigación sobre la 'Resistencia y asimilación: la implantación romana en la Alta Andalucía. Estudio y musealización del Cerro de la Merced y Cerro de la Cruz y su territorio' han sido presentados ayer en rueda de prensa por el subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado, junto con los alcaldes de ambos municipios, Fernando Priego y Antonio Cano, respectivamente, y el investigador principal y director del proyecto, Fernando Quesada, profesor titular de Arqueología y actualmente director del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

En concreto, destacan que "el impacto" que se espera de este proyecto es "múltiple", por sus diversos niveles de análisis. En primer lugar, contribuirá a mejorar el conocimiento sobre el proceso de expansión romana en época republicana, entre los siglos II y I antes de Cristo (a.C.), porque afecta a cuestiones relacionadas con varios temas críticos en el Mediterráneo durante la época en que Roma se convirtió en una gran potencia.

Así, citan la presencia púnica en la Bética como base para la guerra de Aníbal --y en particular, el control territorial púnico, a partir de las minas castulonenses y la recluta de mercenarios--, las diferentes actitudes de Roma frente a fenómenos como el enfrentamiento con Viriato o el espinoso problema sertoriano.

De hecho, el director del proyecto destaca que la forma en que Roma abordó la conquista de las regiones que se le oponían, y la transición de un proceso de extrema violencia, documentado en el Cerro de la Cruz con matanzas de civiles y destrucciones sistemáticas a gran escala, y en el cerro de la Merced, con lo que parece una obra sistemática de demolición, es un tema que afecta a todo el Mediterráneo centro-occidental.

Al respecto, subraya que la investigación internacional, especialmente la anglosajona, alemana y francesa, sigue desde hace tiempo con mucha atención las novedades que en este sentido se ha producido en yacimientos como Valencia en época sertoriana, Santo Tomé/Baecula en la Segunda Guerra Púnica, a lo que añade los propios trabajos en el Cerro de la Cruz y el Cerro de la Merced.

LA CULTURA IBÉRICA
En segundo lugar, apunta que el proyecto "mejorará sustancialmente" el conocimiento de las últimas fases de la Cultura Ibérica en Andalucía, de manera que los estudios de Almedinilla son "esenciales" para entender la economía, la cultura material, el urbanismo y en general la Cultura Ibérica en el siglo II a.C..

Por su lado, el estudio del Cerro de la Merced en Cabra y de otras fortificaciones del entorno puede ser "decisivo" para solucionar la cuestión de las 'torres de Aníbal' en la zona y su cronología, que, a su juicio, "parece ahora sertoriana o ligeramente anterior, sin llegar a mediados del siglo II".

Por otra parte, señala que los estudios previstos de economía --carpológicos, análisis de pastas cerámicas, etc.-- tendrán un impacto en los estudios sobre comercio, relaciones culturales y economía en la época de la República tardía de Roma, dado que ambos yacimientos proporcionan una 'foto fija' muy completa de la actividad y la vida diaria en unos momentos muy precisos entre 141 a.C. y 50 a.C.

REFERENCIA ESPAÑOLA
Además, indican que la propuesta de musealización de los yacimientos como vía de fomento turístico y de apoyo al desarrollo sostenible enlaza de pleno con las propuestas de organismos internacionales relacionados con la cultura, y puede llegar a convertirse en una de las referencias españolas al respecto.

En este sentido, el proyecto tiene un plazo normativo de ejecución de tres años entre 2014 y 2016, pero dadas las circunstancias administrativas se ha solicitado ya una extensión para que su plazo real de trabajo abarque los años 2015 a 2017.

El proyecto tiene una financiación para sus tres años de 36.300 euros, repartidos por anualidades, al tiempo que complementa la aportada por el Ayuntamiento de Cabra para la excavación arqueológica en el Cerro de la Merced prevista en 2015 en el marco del convenio de colaboración con la UAM que se firmó en 2012.

  • En los años anteriores, tanto el Ayuntamiento de Almedinilla (2006-2014) como el de Cabra (2012-2014) han financiado la totalidad de los trabajos de campo y gabinete que están en la base del actual proyecto de 'I+D+I'. Según el director del proyecto, los consistorios han aportado cada año en torno a 30.000 euros.
LA HISTORIA
Entretanto, Quesada ha recordado que hacia el año 150 a.C., derrotados los cartagineses hacía 50 años, Roma dominaba todo el valle del Guadalquivir, convertido en provincia romana, y avanzaba hacia la conquista de la Meseta y Lusitania. Corduba( Córdoba) o Hispalis (Sevilla) se iban convirtiendo en populosas capitales romanizadas.

Sin embargo, en las regiones montañosas de la Subbética, en la Alta Andalucía, zonas extensas de territorio montañoso continuaban bajo el control de líderes ibéricos, y llevando la forma de vida tradicional de sus ancestros. Aunque nominalmente estaban sometidos a Roma, seguían viviendo en 'oppida' (ciudades) y recintos fortificados.

Construidos con las técnicas y urbanística tradicionales --que no necesariamente significa primitivas--, estos poblados muestran la fase crepuscular de una cultura que en un siglo se extinguiría, o mejor dicho, se transformaría en algo muy distinto.

En ocasiones, estos principados ibéricos se enfrentaron a Roma, quizá apoyando a líderes como el lusitano Viriato, quien en estas décadas centrales del siglo II a.C. llegó a adentrarse profundamente en Andalucía durante sus luchas con los ejércitos romanos; o apoyando a alguno de los bandos romanos en las Guerra Civiles romanas del siglo I a.C., entre Sertorio y César.

El resultado fue que entre mediados del siglo II y mediados del I a.C. las comunidades ibéricas del sureste de la actual provincia de Córdoba, en la frontera de la antigua Bastetania, fueron derrotadas o forzadas a abandonar su hábitat tradicional, algunos de sus poblados y fortificaciones fueron incendiados y demolidos, y parte de su población masacrada o esclavizada, y el resto obligada a modificar su forma de vida.

EJEMPLOS "CASI ÚNICOS"
De este modo, las excavaciones en los asentamientos ibéricos del Cerro de la Cruz y del Cerro de la Merced son "una excelente muestra de este proceso de resistencia y asimilación". Hasta el momento, son ejemplos "casi únicos" en Andalucía y en el conjunto de España por la extensión de excavaciones y la magnitud de hallazgos.

Pero además, el estudio de este proceso histórico, afectando como lo hace al proceso de avance del poder romano, reviste interés para toda la cuenca del Mediterráneo central y occidental.

Así, el proyecto actual surge como un desarrollo natural de los trabajos de campo y gabinete aprobados por la Junta de Andalucía en los yacimientos ibéricos del Cerro de la Cruz y Cerro de la Merced. Ambos yacimientos forman parte del mismo entorno cronológico, geográfico y cultural, y la integración de los trabajos en un marco teórico y metodológico unitario permitirá multiplicar la importancia de los resultados.

Su objetivo no es sólo analizar un proceso histórico clave en la Alta Andalucía a través de dos yacimientos bien conocidos y en curso de excavación y sus territorios, sino contribuir a su proceso de puesta en valor y musealización, haciéndolos más accesibles al gran público, contribuyendo a mejorar su exposición en el terreno y en los respectivos Museos Arqueológicos de Almedinilla y Cabra.

(Fuente: Europa Press)

10 de octubre de 2012

Encuentran una necrópolis romana en Cabra

Las fuertes lluvias de la pasada semana dejan al descubierto varios enterramientos y una cisterna romana en Cabra (Córdoba) que según los expertos es similar a la de la cercana villa romana de El Ruedo, en Almedinilla.
Ariza y Moreno junto a algunas de las piezas donadas
el pasado mes y que han dado pie al descubrimiento de la necrópolis.
Foto: El Día de Córdoba. 
Técnicos de la Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Cabra han descubierto un nuevo yacimiento arqueológico en la zona norte de la ciudad, concretamente una necrópolis de época romana datada entre los siglos II y IV d.C. El hallazgo se produjo de manera casual puesto que las fuertes lluvias caídas la pasada semana provocaron un movimiento de tierras que dejó al descubierto, además de varios enterramientos, una cisterna de similares proporciones a la que se encuentra en la villa romana de El Ruedo, en Almedinilla.

A mediados de septiembre, un ciudadano anónimo donó 44 piezas arqueológicas encontradas en esta misma zona, entre ellas dos estelas funerarias romanas - las actuales lápidas -, lo cual puso sobre aviso a los técnicos municipales. Para el arqueólogo municipal, Antonio Moreno, estamos ante un posible asentamiento rural "de primer orden" que presenta varias particularidades que lo hacen si cabe más atractivo.

La primera de ellas es la existencia de un enterramiento extenso en zonas eminentemente agrícolas, lo que sumado a la cantidad de restos que se van encontrando en la zona hace suponer a los investigadores que allí hubiera podido concentrarse un núcleo poblacional importante. Por otro lado la cisterna y la existencia de piezas domésticas como asas de vasijas, platos cerámicos o molinos, dan si cabe más peso a esta teoría.

El delegado de Cultura y Patrimonio, Javier Ariza, anunció que el hallazgo ya ha sido puesto en conocimiento de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba "para proteger la zona", anunciando que se facilitará a todos los expertos que lo deseen el acceso al yacimiento para su estudio más pormenorizado. "Este es un dato más de la importancia de la antigua Egabro en ese periodo, y especialmente en el ámbito agrícola", apuntó Ariza.

El personal del Museo Arqueológico estudiará las dos estelas funerarias con técnicas fotográficas que combinan los rayos infrarrojos y las luces ultravioleta para determinar si aún quedan restos de pigmentos en las lápidas, pues los romanos solían realizar inscripciones en colores vivos para determinar la identidad y la posición social del fallecido. Otra de las curiosidades que presenta una de estas piezas es la existencia de una cruz que, en su parte superior, aparece tímidamente tallada lo que la situaría en los inicios del cristianismo en nuestra región, en torno al siglo II d.C.

Estas y otras piezas formarán parte del catálogo que el Museo Arqueológico de Cabra mostrará a los visitantes después de haber permanecido cerrado desde el año 2010 a raíz de las obras de remodelación de la Casa de la Cultura. Según comentó Javier Ariza, las vitrinas ya están posicionadas permitiendo que las piezas puedan empezar a colocarse esta misma semana, tras la instalación de los pertinentes sistemas de alarma.

8 de marzo de 2012

Comienza la intervención arqueológica en la villa romana de El Ruedo (Córdoba)

El objetivo es recuperación de la Sala XIX y la reconstrucción del Hypocaustum.

El pasado lunes se iniciaba la intervención arqueológica para recuperar la Sala XIX dentro del proyecto de restauración integral de la Villa de El Ruedo, en Almedinilla (Cordoba)  para dar una nueva visión al yacimiento. 


Se proyectarán tres intervenciones que afectarán directamente a la conservación y restauración de los restos extraídos y almacenados en 1989 en el almacén del museo.

Con respecto a la restauración del mosaico iniciada se van a realizar una serie de pasos como:

- La limpieza de los restos de cama deleznables en el reverso del mosaico.

- Realización de una nueva cama de mortero de cal y arena con colocación de malla de fibra de vidrio.

- Montaje, in situ, de las piezas extraídas sobre una plancha de panel de celdillas de aluminio, que impedirá la transmisión de humedad.

- Retirada de gasas protectoras del anverso y limpieza de los restos de adhesivos.

- Cosido de las uniones de las piezas con mortero de cal y arena.

- Colocación de lagunas de mortero a bajo nivel en las pérdidas, entonadas con pigmentos naturales.

Se inicia, por tanto, un minucioso trabajo que durará meses y que hará recobrar su belleza de motivos decorativos geométricos entrelazados y de cuadrilóbulos de peltas.

La empresa de gestión de patrimonio arqueológico “Arqueobética” es la encargada de llevar a cabo la intervención planteada.
(Fuente: Sur de Córdoba)