Mostrando entradas con la etiqueta Girona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Girona. Mostrar todas las entradas

24 de noviembre de 2015

Salen a la luz nuevos restos de la Girona romana

Se han localizado hasta el momento ocho silos de almacenamiento de grano fechados entre el 50 aC y el 150 dC. El hallazgo cambia la percepción del perímetro y de la forma de la Gerunda romana.
Ya se está practicando una excavación en superficie, que permitirá obtener más datos y para ofrecer una visión más amplia de las estratigrafías y los contenidos de los silos. FOTO: ESTANY / TIGERSTRÖM
Girona nos recuerda constantemente que es una ciudad milenaria. La vieja Gerunda continúa ofreciendo sorpresas sobre su estructura, sobre su forma y sobre su contenido. Esta semana, y a raíz de las obras de saneamiento practicadas en la subida de Sant Fèlix, se han puesto al descubierto varios elementos que formaban parte de la ciudad romana. Según las arqueólogas que trabajan en la excavación y la documentación de los restos, Maribel Fuertes y Dolors Codina, los restos se pueden fechar entre el 50 aC y el 150 dC.

ETAPA DE FORMACIÓN DE LA CIVITAS
Esta es, siempre según las expertas, una constatación importante, ya que estos años corresponden a la etapa de formación de la ciudad como entidad urbana: es en este periodo que Gerunda recibe la consideración y la denominación de civitas, con todo lo que este concepto conlleva, tanto con respecto a la estructura urbana, como, y sobre todo, por lo que supone en términos sociales y políticos.


También según las arqueólogas, el hallazgo permite hablar de una topografía desconocida hasta el momento, ya que hasta ahora se pensaba que la ciudad se acababa, desde el punto de vista urbanístico, al nivel del lado oeste de la actual subida Sant Feliu, donde habría estado la pendiente rocosa que marcaba el término de la estructura urbana fundada por los romanos en el s. I aC.

Con el descubrimiento de estos restos fuera de la muralla se hace bastante evidente la existencia de un nivel de circulación hasta ahora desconocido, que probablemente llegaba hasta la orilla del Onyar. Este hallazgo cambia la percepción del perímetro y de la forma de la ciudad romana, y abre una nueva perspectiva en la interpretación de la realidad urbanística de la Girona de época fundacional.

SILOS DE ALMACENAJE
En el lugar se localizaron unos silos de almacenaje de grano, que una vez perdido su uso inicial fueron convertidos en vertederos. Hasta el momento, se han localizado ocho y hay muchas posibilidades de que aparezcan todavía un par o tres más; parece ser que estamos ante una especie de “campo de silos” establecido fuera de la muralla, en un ámbito de paso o nivel de circulación.

EXCAVACIÓN EN SUPERFICIE
A partir de ahora ya se está practicando una excavación en superficie, que permitirá obtener más datos y para ofrecer una visión más amplia de las estratigrafías y los contenidos de los silos. En cuanto a los materiales que se localizan en el interior de los silos, se trata básicamente de fragmentos de tamaños diferentes de cerámica sigilada, posiblemente vajilla de mesa.

A pesar de su humildad material, son restos que aportarán una información valiosa sobre aspectos relacionados con la vida cotidiana, con la dinámica de la sociedad, y también, por supuesto, con la estructura urbana y el perímetro que dibujaba la Parva Gerunda, la Girona de época imperial.

(Fuente: La Vanguardia)

3 de noviembre de 2015

Las excavaciones desvelan una instalación termal en la villa romana de Villauba (Girona)

Los baños se mantuvieron en uso hasta mediados del S. IV d.C. Algunas estancias como el caldarium y la sudatio, disponían de una cámara de aire debajo del pavimento que facilitaba la circulación del aire caliente proveniente de los hornos del área de servicio.
Excavaciones en Villauba (Camós, Pla d'Lestany). FOTO: AYTO. DE BANYOLES
Las actuaciones realizadas se incluyen dentro del plan de trabajo previsto para el año 2015, en el marco del convenio de colaboración entre las instituciones co-propietarias del yacimiento arqueológico (los ayuntamientos de Banyoles, Camós, Porqueres y el Centre d’Estudis Comarcals de Banyoles) y la Diputació de Girona. Las últimas excavaciones han puesto al descubierto un área termal.

La modificación del trazado de la carretera GI-524, que hasta el año 2013 pasaba por medio del yacimiento de Vilauba, ha permitido continuar descubriendo nuevos restos arqueológicos hasta ahora escondidos bajo el camino y pertenecientes a la antigua villa romana que explotaba agrícolamente esta parte. La campaña de este año ha permitido completar por la parte norte la planta del balneum o área termal asociada a la edificación principal, dejando al descubierto la canalización perimetral que recogía las aguas pluviales y también de las diferentes salas de baño, hecha con una base de tejas y ladrillos y bien delimitada por pequeños muretes hechos con travertino y ribera.

La excavación ha servido para constatar también que los constructores romanos aprovecharon las características del terreno natural, en clara pendiente hacia el sur y el este, para emplazar allí todo una buena parte del conjunto termal, dado que algunas estancias de los baños, como ahora el caldarium o sala de baño caliente y la sudatio o sauna, disponían de una cámara de aire debajo del pavimento que facilitaba la circulación del aire caliente proveniente de los hornos del área de servicio. Los materiales arqueológicos recuperados en los estratos que inutilizaban esta canalización demuestran que los baños se mantuvieron en uso hasta, como mínimo, en torno a mediados del siglo IV dC.

HORNOS DE FUNDICIÓN
Los trabajos arqueológicos han aportado igualmente valiosas informaciones sobre las diferentes etapas y reformas que sufrió esta instalación termal a lo largo de su historia. Siguiendo las modas y costumbres de la época, el balneum se añadió a la casa en el siglo II dC, paralelamente a la construcción de una nueva galería porticada que completó así el área residencial de la villa que, en su momento álgido llegó a ocupar una superficie próxima a los 900 m².

La excavación del área del antiguo trazado de la carretera ha permitido completar la planta de muchas estancias asociadas a diferentes etapas del yacimiento. Destaca la "redescubierta" de algunos depósitos documentados durante las tareas de construcción del primer camino en 1932. Sus características y dimensiones sugieren que podrían corresponder, probablemente, aparte de unas instalaciones agrícolas ligadas a la producción de aceite.

Finalmente, se ha podido empezar a destapar el área exterior que se extendía al pie de la edificación, donde se han identificado los rastros de las diferentes actividades que se realizaban en estos patios. Destaca el hallazgo de numerosos hornos domésticos destinados a la reparación de herramientas y utensilios metálicos. Este sector se encuentra alterado parcialmente por una trinchera que podría corresponder a una antigua delimitación de los campos, quizá de época medieval.

(Fuente: La Vanguardia)

27 de octubre de 2015

Hallado armamento metálico y cerámicas helénicas del S. V a.C. en el yacimiento de Mas Castellar (Girona)

En el edificio del S. V a.C. han aparecido piezas de armamento y cerámicas de aseo en diferentes estancias. Entre los objetos encontrados destacan una lanza de hierro, dos jabalinas y una coraza de bronce. Las cerámicas aparecidas son de orígen griego.
Yacimiento ibérico de Mas Castellar en Pontós (Gerona). FOTO: ACN
Ha finalizado una nueva campaña de excavaciones en el yacimiento ibérico de Mas Castellar, en Pontós (Girona) Alt Empordà. Los trabajos se han centrado en un edificio del siglo V. Según el arqueólogo Jordi Moré, el hecho de que el edificio sufriera un incendio y se derrumbara ha permitido encontrar gran cantidad de objetos en muy buen estado de conservación. Las piezas de armamento y cerámicas de aseo que se han encontrado, han aparecido en diferentes estancias, lo que evidencia que las actividades de los hombres y las mujeres estaban separadas.

El edificio del siglo V aC donde se ha trabajado en esta campaña de excavaciones se descubrió el año pasado y ha servido para demostrar que ya en aquella época los griegos explotaban este territorio bajo la influencia de Empúries. Lo demuestra el hecho de que las cerámicas de aseo que se han encontrado eran fabricadas en Grecia, por ejemplo.

Aunque ya hace 25 años que se trabaja en el yacimiento de Mas Castellar, la campaña de este año ha sido especialmente productiva ya que el edificio donde se ha trabajado, formado por un cuerpo central, tres habitaciones y dos terrazas adyacentes, estaba quemado y derrumbado. Esto ha hecho que se encontraran muchos objetos a su emplazamiento original. "Cuando descubres un edificio quemado sabes que encontrarás cosas interesantes porque el pasado se ha fosilizado allí", destacó Jordi Moré, uno de los arqueólogos que trabaja.

LANZAS Y JABALINAS

Entre los objetos encontrados destacan una lanza de hierro, dos jabalinas y una coraza de bronce, localizados en una de las estancias, y cerámicas de aseo y pequeñas joyas, en una segunda. Esto evidencia, según los arqueólogos actividades especializadas para hombres y mujeres en espacios separados del mismo edificio, un extremo que no se había observado hasta ahora en el yacimiento.

Lo que también han constatado los arqueólogos es que durante más de tres siglos hubo una polarización muy evidente entre el mundo helénico y el ibérico. Es decir, que unos y otros luchaban por ser hegemónicos. Así, por ejemplo, en el mismo yacimiento de Mas Castellar, que esencialmente era un gran centro de almacenamiento de grano con más de 1.000 silos, está dividido en tres áreas muy diferenciadas: un yacimiento del siglo III aC, de clara influencia helénica, uno de los siglo IV aC, ibérico, y el del siglo V aC donde se ha trabajado este año, con influencias griegas de nuevo. "Observamos un bipartidismo muy claro entre los colonizadores y los indígenas por el control del grano", explica Moré.

Finalizada la campaña de excavaciones, los arqueólogos se centrarán ahora en clasificar y restaurar los muchos objetos encontrados. "Hay que procesar y digerir todo este tesoro", señala Moré. En vista al próximo año, las excavaciones continuarán en este mismo edificio donde aún esperan encontrar muchos objetos que ayuden a entender un poco más cómo era la vida cotidiana de sus pobladores.

YACIMIENTO DE MAS CASTELLAR
El yacimiento de Mas Castellar de Pontós está situado sobre una pequeña elevación, entre la orilla izquierda del Fluvià y el Algama, a unos 2000 metros al norte de Pontós y cerca de la masía que lleva su nombre. El yacimiento corresponde a la edad del hierro inicial (siglo VII aC) y toda la época ibérica y desaparece en la época romana (principios del siglo II aC).

Desde 1990 se han llevado a cabo trabajos de excavación arqueológica, bajo la dirección de la Dra. Enriqueta Pons, conservadora de la sede de Girona del Museo de Arqueología de Cataluña. En todos estos años de trabajo cabe destacar el descubrimiento de un importante conjunto patrimonial que extiende por una superficie de unos 8000 m², aunque el complejo arqueológico en su conjunto ocuparía un espacio en ningún caso inferior a las cinco hectáreas. Los restos actualmente visibles están formadas por la parte frontal de un oppidum fortificado del siglo V aC, el cual, a lo largo del siglo IV aC, fue desmantelado y sustituido por un establecimiento agrícola que gestionó un inmenso campo de silos y que perduró hasta principios del siglo II a.C.

(Fuente: La Vanguardia)

14 de octubre de 2015

Arqueólogos del CASC investigarán con minisubmarino un pecio ibérico del S. I a.C. en Port de la Selva (Girona)

El Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC) presenta su proyecto de exploración de un pecio ibérico del S. I a.C. en el yacimiento de Cala Cativa I, en Port de la Selva (Girona). Para ello emplearán el submarino Ictineu 3, uno de los dos únicos de Europa que puede descender a 1.200 metros con tres pasajeros.
Con el Ictineu 3 los arqueólogos podrán investigar hasta 1.200 metros de profundidad.
La primera campaña científica del Ictineu 3 ha sido presentada por los responsables del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), que han destacado el nuevo horizonte que se les abre con esta herramienta, ya que los equipos autónomos de submarinismo sólo les permitían trabajar a 50 metros bajo el mar.

El submarino ha participado en las labores que el CASC desarrolla en Cala Cativa I, donde se encuentra esa barca de apenas diez metros de eslora que se hundió a 30 metros de profundidad frente a la costa de Port de la Selva, en pleno Cap de Creus, en el siglo I a.C.

Según el director del CASC, Gustau Vivar, los trabajos realizados en este yacimientos confirman lo que se había intuido en otro situado en el vecino Cap del Vol: que había en esa época “una construcción naval propiamente ibérica”.

PIONERO DE LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA
La arqueología subacuática en Cataluña arrancó precisamente en Cala Cativa I de la mano de un vecino de Port de la Selva, Romualdo Alfaras, que fue pionero al contratar a buscadores de coral para realizar inmersiones en los restos de la barca y sacar ánforas de su interior a la superficie.

Según Gustau Vivar, Alfaras pretendía conocer “la historia del barco” además de extraer su contenido y, cuando fue instado a hacerlo, venderlo y repartir ganancias por la Capitanía Marítima, decidió abandonar el proyecto.


“En este yacimiento, que es el origen de todo, hemos querido iniciar la colaboración con el Ictineu 3, que permitirá el inicio de un nuevo futuro”, ha señalado Vivar en Port de la Selva.

DESCENSO CON TRES OCUPANTES HASTA 1.200 METROS
Para el director del CASC, “a partir de ahora, a los arqueólogos se les abre una nueva frontera, al pasar de los 50 metros a los 1.200, prácticamente la profundidad de todo el litoral catalán”.

“Ahora sí dispondremos de las herramientas para documentar todos los restos que tenemos en nuestras costas, por primera vez se nos abren nuevas expectativas superiores a las empresas privadas que hasta ahora disponían de robots que servían para la caza de tesoros”, ha subrayado Gustau Vivar.

PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN
Vivar ha detallado que se ha comenzado a planificar los protocolos de actuación que se utilizarán entre el submarino y los arqueólogos.

Desde el CASC, sus responsables esperan que el presupuesto de que dispondrán en el futuro les permita una colaboración continuada con el Ictineu 3, cuyo director, Pere Forés, que lo es también de la empresa que lo ha construido, Ictineu Submarins, ha manifestado su satisfacción por el éxito de esta primera campaña científica.

Forés ha destacado que el submarino es el noveno en el mundo en capacidad de descenso con la mitad de peso que el resto de integrantes de esta clasificación.

El director ha precisado que, durante los trabajos con los arqueólogos, Ictineu Submarins ha aprendido “cómo se trabaja en este campo en el fondo del mar” y que los integrantes del CASC han tomado conciencia de las labores que podían desarrollar dentro de un ingenio “equipado con tecnología punta”.

Pere Forés considera que a la arqueología submarina se le abren “grandes ventanas”, al tener ahora capacidad para explorar en un gran área bajo el mar y hacerlo a más profundidad.

LLEGAR DONDE LOS EXPOLIADORES NO HAN PODIDO
Forés ha destacado que estas dos circunstancias les permitirán llegar “donde los expoliadores de yacimientos submarinos no han podido hacerlo”.

El Ictineu 3, pese a ser de autoría catalana, lleva bandera francesa, ya que la legislación española no garantizaba que el submarino pudiera navegar por todo el mundo.

(Fuente: República / EFE)

2 de marzo de 2015

Los arqueólogos encuentran la muralla principal del campamento romano de Ampurias (Girona)

Se trataba de una fortificación extraordinariamente fuerte y desarrollada, preparada para aguantar la carga de la maquinaria de guerra más pesada de la época. El perímetro de la muralla alcanzaba los dos kilómetros y abrazaba una extensión de veinte hectáreas, con tres metros de altura y tres y medio de ancho.
Algunas zonas de este muro podrían haber alcanzado los tres metros de altura y tres y medio de espesor. FOTO: DIARI DE GIRONA
Cuando en el año 2012, los arqueólogos que trabajaban en Ampurias se encontraban acondicionando una zona del yacimiento para construir después un nuevo edificio de recepción de visitantes, se toparon con una nueva sorpresa: un tramo de una muralla de gran tamaño. 

En las campañas sucesivas, los trabajadores pudieron sacar a la luz partes mejor conservadas de este muro, observando que en algunas zonas éste podría haber alcanzado los tres metros de altura y los casi tres metros y medio de espesor, lo que nos habla de una fortificación extraordinariamente fuerte y desarrollada, preparada para aguantar la carga de la maquinaria de guerra más pesada de la época. 

EMPLEO DEL GEORADAR
Ante la imposibilidad de excavar por el momento todo el perímetro que alcanzaría la muralla, los arqueólogos optaron por encargar una investigación con técnicas de radar a una empresa especializada. Los resultados fueron en la línea de lo ya desenterrado, pues se descubrió que el perímetro de la muralla alcanzaba los dos kilómetros y abrazaba una extensión de veinte hectáreas. 

Las conclusiones de los arqueólogos, dirigidos por Joaquim Tremoleda, fue que se encontraban ante la muralla defensiva del campamento romano establecido junto a la ciudad griega en el siglo III a.C., uno de los puntos desde los que partieron las legiones para dar los primeros pasos en la conquista de Hispania. 

MATERIALES PERECEDEROS EN EL CAMPAMENTO
El interior del recinto amurallado no ha ofrecido, sin embargo, grandes restos, pues los campamentos de los legionarios no solían desarrollar estructuras estables con cimientos de piedra, sino que estaban construidos con materiales perecederos. Este campamento, además, fue abandonado con el paso del tiempo, cuando la presencia romana acabó por engullir la colonia griega y se decidió construir una nueva muralla que protegiera no sólo el recinto militar, sino la totalidad del conjunto urbano.

Tal y como han señalado los arqueólogos responsables del proyecto de excavación de la muralla, este hallazgo es sin duda el más significativo de cuantos se han realizado en Ampurias en las últimas décadas, pues permitirá recabar información de una etapa poco conocida por nosotros, como es la llegada de las tropas romanas a Hispania y los primeros pasos de su conquista y, ante todo, de la romanización de los pueblos indígenas. 


Los restos de la muralla por el momento no son visitables, pues aguardan a un proyecto de protección y musealización correcta antes de permitir que el público pueda disfrutar de esta nueva zona del yacimiento arqueológico. 

CABEZA DE PUENTE EN LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
La colonia griega de Emporion fue la cabeza de puente que los romanos utilizaron en sus primeras penetraciones en la Península Ibérica durante los tiempos de la Segunda Guerra Púnica. Como ciudad dependiente de Massalia, aliada de los romanos en el sur de la Galia, Ampurias ofrecía a las legiones un entorno seguro desde el que preparar sus expediciones hacia el sur y el interior, motivo por el cual este enclave siguió siendo utilizado tiempo después de la derrota de Aníbal como cuartel fortificado para las tropas romanas, hasta que la consolidación de Tarraco les dio un lugar más estable y cómodo en el marco de una gran ciudad. Este es el contexto histórico que explica que el yacimiento de Ampurias sea tan rico en restos, no sólo de época griega, sino también de época romana.
(Fuente: Portal Clásico / Diari de Girona)

29 de diciembre de 2014

Localizan un yacimiento arqueológico inédito en Begur (Girona)

Los restos cerámicos indican que el lugar se frecuentaba durante el calcolítico-Bronce inicial, aunque los arqueólogos calculan que cuando tuvo una actividad más importante fue en el periodo de transición entre la Edad del Bronce y la del Hierro antiguo, momento en el que al parecer hubo un asentamiento que ocuparía la parte alta del cerro y su vertiente meridional, como mínimo.
Estructura de piedra seca en el yacimiento de Begur. FOTO: EFE
Un equipo de arqueólogos y geólogos gerundenses han localizado un nuevo yacimiento del periodo de transición entre la edad de bronce y la de hierro entre el Turó d'Aiguablava y Sa Punta d'es Mut, en Begur (Girona), según se ha publicado en la revista del Institut d'Estudis del Baix Empordà. Centenares de restos arqueológicos se encuentran dispersos en una gran extensión de unos 70.000 metros cuadrados propiedad del Parador Nacional d'Aiguablava, lo que ha evitado que se construyera en la zona y que se hayan podido conservar los restos.

El origen de la investigación está en el hallazgo por parte de uno de los arqueólogos de del equipo, de una postal en la Biblioteca de Catalunya que el pre-historiador Lluis Pericot i Garcia (1899-1978) mandó a un maestro y discípulo de Begur, Lluis Esteva i Cruañas (1906-1994) informándole que "els amics de Girona" habían encontrado cerámica a mano y a torno. Las indicaciones que le dio en una segunda carta apuntan a la localización en torno al espacio que ocupa el Parador de Turismo, inaugurado en febrero de 1966.

Las visitas hechas a la zona por los arqueólogos gerundenses, Francesc Aicart, Enriqueta Pons, Xavier Rocas y por el geólogo Carles Roqué, constataron la existencia de vestigios antiguos que documentan la presencia humana en este lugar en distintas épocas. Los restos cerámicos indican que el lugar se frecuentaba durante el calcolítico-Bronce inicial, aunque calculan que cuando tuvo una actividad más importante fue en el periodo de transición entre la edad del bronce y la del Hierro antiguo, momento en el que al parecer hubo un asentamiento que ocuparía la parte alta del cerro y su vertiente meridional, como mínimo.

ESTRUCTURAS DE PIEDRA SECA
A pesar de que por motivos desconocidos el asentamiento se abandono en el siglo VI antes de Cristo, también se ha constatado que en la primera mitad del siglo XVIII la zona fue transformada por cultivos de bancales, donde todavía se conservan algunas paredes de piedra. La ubicación del asentamiento, con acantilados al sur y al este, y la imposibilidad de acceder a él por tierra por el oeste, lo hacían de fácil defensa, y sus rellanos naturales y el estar a cubierto del viento de tramontana lo convertían en un buen lugar para establecer un asentamiento humano.

Sobre la vertiente sur del cerro se han identificado varias estructuras de piedra seca que coinciden con los lugares donde hay más restos arqueológicos, y los expertos creen que podrían ser restos de zócalos de cabañas o de otras estructuras relacionadas con la actividad agrícola. En los lugares donde aparecen vestigios de muros antiguos y donde hay una mayor concentración de restos arqueológicos han parecido fragmentos de arcilla y paja que podrían corresponder a restos de tapia de antiguas construcciones, y se han localizado una abundante presencia de guijarros elipsoidales redondeados de entre 3 y 9 cm de diámetro que podrían haber sido pavimentos de suelo de las cabañas.

También han aparecido fragmentos de cerámica a mano de ollas, vasos de grandes dimensiones y bandejas, datados de entre el 2.200 a.C hasta el S.VI aC, y cerámica hecha con torno de finales del S.VII y la primera mitad del S.VI aC. Según señala la publicación, los expertos han estudiado e inventariado unas setenta piezas de cerámica, y parte de ellas han quedado en el Archivo Municipal de Begur (Girona).

10 de septiembre de 2014

Las excavaciones confirman el foro romano de Llívia (Gerona)

Se trata de restos de la ciudad romana de 'Iula líbico' únicos en el interior del Pirineo. Se han encontrado fragmentos de estatuas, inscripciones epigráficas, mármoles de importación y elementos de calidad en la construcción.
Son restos del Siglo I qie describen un edificio de forma rectangular. Foto: LA VANGUARDIA
La conferencia que a mediados de agosto llevaron a cabo Jordi Guàrdia y Josep Guitart en el Museo Cerdà de Puigcerdà sobre las últimas excavaciones en la zona pública de la ciudad romana que se encuentran en el subsuelo de la parte antigua de Llívia (Gerona) alrededor de la iglesia parroquial confirmaron casi con toda seguridad que se trata de un foro romano.

EDIFICIO RECTANGULAR DE 43 METROS
El yacimiento se encuentra junto al Puig del Castell, en la zona de la iglesia parroquial. Se trata, según los expertos, de un gran foro romano que demuestra la gran importancia de Llívia en la época romana. Son restos del siglo I que describen un edificio de forma rectangular de unos 43 metros donde tenía lugar la vida administrativa y política, lo que presupone que el municipio pudiera ser una importante capital romana de la llanura que dominaba los pasos del Pirineo.

Se han encontrado fragmentos de estatuas, inscripciones epigráficas, mármoles de importación y elementos de calidad en la construcción, según confirmó el codirector de las excavaciones, Jordi Guàrdia. La importancia del yacimiento hace presuponer que las excavaciones serán prioritarias y que seguirá al frente el Institut d'Arqueologia Clàssica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

(Fuente: La Vanguardia)

8 de abril de 2014

Los arqueólogos descubren un campamento neandertal en Fontcoberta (Girona)

La primera campaña arqueológica ha extraído más de un centenar de restos de hace 40.000 y 80.000 años
Hasta el momento se pensaba que en la zona sólo había asentamientos neandertales en cuevas.
Los arqueólogos, Alfonso Díaz y Albert Aulina -miembros de la Asociación Arqueológica de Girona- han llevado a cabo del 5 al 14 de marzo la primera campaña arqueológica en la zona de Roca Foradada, en Melianta. Los expertos -gracias a unos sondeos y catas de 35 centímetros de profundidad- han podido recuperar un centenar de piedras trabajadas como herramientas o armas, fechadas de entre 40.000 y 80.000 años atrás. Apuntan a que se trataría de un campamento estacional al aire libre o un espacio que los neandertales utilizarían como taller de talla.

MÁS DE DOS MIL PIEZAS RECOGIDAS
El yacimiento, situado junto al bosque de Espolla, fue descubierto en 1982 por los investigadores de la Asociación Arqueológica de Girona, Joan Abad y Santi Serra, que localizaron más de 1.500 restos de industria lítica, piedras y restos derivados de la actividad humana de la época prehistórica. Desde entonces, los científicos resaltan que ya se han recogido más de 2.000 piezas que han ido aflorando a la superficie gracias al trabajo de los agricultores que removían la tierra de la zona.


Desde el principio, este yacimiento al aire libre y en superficie llamó la atención ya que se pensaba que el Gironès sólo había habido asentamientos en cuevas.

La primera campaña arqueológica que se ha basado en sondeos y calas de poca profundidad, ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Forallac y ha obtenido unos resultados muy positivos. Los restos demostrarían que este yacimiento es coetáneo a las cuevas de Serinyà. Las piedras extraídas son procedentes de los márgenes de los ríos Fluvià, Ser y Centenys. 


Gran parte se han localizado en un espacio de unos cinco metros cuadrados. "Lo que hemos encontrado nos muestra que están representados todos los estados de la cadena operativa es decir, que se hacía la talla de los materiales in situ aunque todavía no hemos localizado el taller", ha explicado el director de las excavaciones , Alfonso Díaz.
(Fuente: La Vanguardia)

3 de marzo de 2014

Localizan las termas de la villa romana de Vilauba, en Camós (Girona)

De momento, los arqueólogos ya han localizado y delimitado la zona de las letrinas, los vestuarios (apoditeri), una piscina de agua fría (Frigidarium) y dos salas calientes (Caldari), una de las cuales podría tratarse de una sauna (sudatio). Además, también se ha descubierto todo el espacio de servicios dedicado a los baños como el almacén de leña, el horno y una estanca donde se encontraría la caldera de agua caliente.
Zona de excavaciones en la villa romana de Vilauba. Foto: N. Guisasola / La Vanguardia.
El desvío de la carretera de Pujarnol, la GIV-5247 que atravesaba el yacimiento romano de Vilauba de Camós (Girona) ha permitido localizar las termas romanas de la villa y una zona de trabajo bajo el antiguo asfalto. En concreto, los arqueólogos han descubierto el vestuario, los aseos, una piscina de agua fría y dos salas calientes, una de las cuales se habría podido utilizar como sauna. También han localizado una zona de trabajo con hornillos y tejas cerca de la villa.

El arqueólogo Pedro Castaño ha resaltado que les ha sorprendido las dimensiones de las termas de unos 150 metros cuadrados, construidas con travertino -comparables a las descubiertas en Tossa de Mar- y el buen estado de conservación. A principios del mes de febrero se reanudaron las excavaciones de la villa romana de Vilauba, en el Pla de l'Estany, que se habían detenido a raíz de la desviación de trazado de la carretera del Pujarnol, la GI-5247, que pasaba por medio del yacimiento.

SIGLO I d.C.

En concreto, los expertos han conseguido localizar las termas de la villa que datarían del siglo I después de Cristo y que habrían perdurado hasta el siglo III después de Cristo cuando la villa sufrió un gran incendio. "Hemos podido identificar todas las alas y estancias que componían los baños", agregó Castaño. De momento, los arqueólogos ya han localizado y delimitado la zona de las letrinas, los vestuarios (apoditeri), una piscina de agua fría (Frigidarium) y dos salas calientes (Caldari), una de las cuales podría tratarse de una sauna (sudatio). Además, también se ha descubierto todo el espacio de servicios dedicado a los baños como el almacén de leña, el horno y una estanca donde se encontraría la caldera de agua caliente.

CUBIERTA PROVISIONAL
Ahora, la idea es construir una cubierta provisional que proteja los nuevos hallazgos y evite la degradación del pavimento. En principio, la cubierta se mantendría hasta el próximo otoño cuando los arqueólogos reanudarían los trabajos y comenzarían a extraer todos los escombros de cada una de las estancias. "Creemos que es imprescindible construir una cubierta definitiva que proteja todo el sector y permita que el yacimiento sea visitable ", aseguró Castaño.

Hace 36 años que se llevan a cabo estas excavaciones en la villa romana de Vilauba, que constaría de unos 700 metros cuadrados y que, según los expertos, habría mantenido el control sobre unas 70 hectáreas de cultivos. 

El coste del desvío de la carretera, que asumió la Diputació de Girona, ascendió hasta los 531.000 euros. Esta institución gerundense conjuntamente con los ayuntamientos de Banyoles, Camós, Porqueres y el Centro de Estudios Comarcales de Banyoles son los copropietarios de este yacimiento arqueológico. "La voluntad de las administraciones es continuar con las excavaciones, estamos muy satisfechos con los trabajos realizados hasta ahora que corresponden al programa de 2013 y el desvío de la carretera era una demanda que se reclamaba desde hace mucho tiempo ", ha resumido el alcalde de Banyoles, Miquel Noguer.
(Fuente: La Vanguardia)

27 de febrero de 2014

Los arqueólogos descubren el baño ritual del S. XV en la antigua sinagoga de Girona

El 'micvé' data del s. XV y es uno de los pocos ejemplares que se conservan de la época medieval, junto con los de Besalú, Sicilia y Montpellier
Las paredes que rodean el "micvé" a mediodía y poniente son del S. XVII aunque se asientan sobre muros medievales.
Foto: El Periódico / ACN 
Un equipo de arqueólogos de la Universitat de Girona ha encontrado el último baño ritual que la comunidad judía tenía en la ciudad. Formaba parte de una sinagoga que ya estaba documentada y que, según unos archivos notariales, los judíos se vendieron en 1492 justo antes de la expulsión.

Después de revisar los documentos, los arqueólogos han empezado a excavar y sólo en dos días ya han localizado los primeros muros que certifican el hallazgo. El 'micvé' o baño ritual estaba situado cerca del patio del actual Museo de los Judíos. Este descubrimiento es de gran importancia histórica ya que en Europa sólo se conservan ejemplos similares de época medieval en Besalú, Sicilia y Montpellier.

El verano de 1492 la expulsión decretada por el rey Fernando contra las comunidades judías obligó a la comunidad gerundense a vender su sinagoga con los espacios comunitarios circundantes. Gracias a los documentos de venta conservados en los archivos, se ha localizado el emplazamiento de la sinagoga en la zona noreste del actual Centro Bonastruc ça Porta, a nivel del patio superior.

El contenido de estos documentos informa de que en este lugar estaban “las escuelas (sinagoga) de la aljama de los judíos, y de las mujeres de los judíos de Girona, donde se hace el oficio según el rito judío, y el hospital y los baños situados dentro de la judería", todo en estancias diferenciadas, pero unidas entre ellas y con unas lindes muy claras, que no ofrecen dudas sobre el punto donde se ubicaba todo el complejo.

OBRA DEL SIGLO XVII
En este lugar, el espacio conocido hasta hace poco como cisterna ha sido tradicionalmente objeto de interpretaciones diversas, entre las cuales, la de micvé o baños rituales de la sinagoga fundada en 1435. Ante la evidencia documental, el equipo de arqueólogos de la Universidad de Girona, dirigidos por Jordi Sagrera, que ya se había ocupado de anteriores prospecciones en el call, ha llevado a cabo una nueva intervención arqueológica, efectuada en este entorno entre los días 10 y 21 de febrero de 2014.

Los resultados de la misma aportan datos relevantes sobre la estructura original y el contexto cronológico. Ahora se puede asegurar que las paredes que la rodean por mediodía y poniente son una obra del siglo XVII con reformas posteriores que nada tienen que ver con el espacio original. Sin embargo, ambas se asientan directamente sobre muros más antiguos de origen medieval. Así, en el siglo XV, junto al muro de la fachada del callejón Sant Llorenç, al norte, y el de separación respecto a la finca vecina, a levante, cerraban una piscina rectangular (no una cisterna), con una profundidad de 1,50 metros. Se accedía por medio de un dintel largo y bajo dispuesto en diagonal en el ángulo suroeste y por un rellano de losas de piedra que facilitaba el acceso al agua.


La piscina comunicaba directamente con una pequeña cámara adyacente ubicada en el lado occidental, de la cual se ha descubierto el muro de cierre occidental y el pavimento original de adobes rectangulares. Juntos conformaban un conjunto unitario y perfectamente estanco al que se entraba por un única puerta abierta en la pared de mediodía. Se conserva el dintel y el arranque de las jambas. La piscina se alimentaba del agua procedente de un depósito situado a unos dos metros al sur de aquella puerta, espacio que, entonces, probablemente funcionaba como un patio al aire libre.

El depósito, otro nuevo hallazgo, es una estructura de obra delimitada por muros de piedra y mortero. Presenta una planta rectangular de 110 por 160 cm y una profundidad de 50 cm y está recubierta íntegramente por un buen revestimiento de mortero hidráulico (opus signinum). El fondo no es plano, sino que marca un desnivel hacia el norte hasta un agujero de desagüe que atraviesa la pared norte del depósito en dirección a la sala de la piscina.

Todo el conjunto de estructuras documentadas se amortizaron y se cubrieron entre finales del siglo XV (el depósito) y mediados del siglo XVI (la sala adyacente a la piscina). Los resultados, por tanto, han sido efectivos, y los arqueólogos afirman estar ante los restos del baño ritual o micvé que la población judía de Girona utilizó desde 1435 hasta el momento de la expulsión. Estos hallazgos ponen de manifiesto la importancia del patrimonio judío gerundense y otorgan un nuevo interés cultural y turístico al barrio judío, situando Girona, otra vez, como foco de atención internacional.
(Fuente: La Vanguardia)

22 de noviembre de 2013

Descubren un foso defensivo en la ciudad íbera del Puig de Sant Andreu, en Ullastret (Gerona)

El empleo de la tomografía eléctrica en 3-D ha permitido descubrir un foso defensivo en la ciudad Ibérica del Puig de Sant Andreu de Ullastret (Baix Emporda, Gerona). El enclave data del siglo VI a.C y sus dimensiones y profundidad lo convierten en un elemento defensivo singular y poco habitual en las fortificaciones Ibéricas. La muralla tiene una longitud de 1,5 kilómetros.
Se estima que la muralla perimetral alcanzó una longitud de 1,5km. Actualmente están documentados 825 metros.
Según el responsable de la institución, Gabriel de Prado, el enclave data del siglo VI a.C y sus dimensiones y profundidad lo convierten en un elemento defensivo singular y poco habitual en las fortificaciones Ibéricas.

CAPITAL DE LOS INDIKETES
De Prado señala que el conjunto arqueológico de época ibérica de Ullastret está formado por dos grandes núcleos de hábitat (Puig de Sant Andreu e Illa d’en Reixac) que conforman conjuntamente la capital de un territorio de unos 2.775 km² que las fuentes antiguas atribuyen al pueblo ibero de los indigetes o indiketes.

Los dos asentamientos ocupaban una extensión conjunta superior a las15 hectáreas y constituyen el núcleo poblacional más importante de la cultura ibérica y uno de los más relevantes del mediterráneo noroccidental durante la edad del hierro.

La fortificación del Puig de San Andreu dispone de un sistema defensivo, la singularidad e importancia del cual se ha puesto de manifiesto reiteradamente en la bibliografía científica. El asentamiento se fortificó inicialmente a finales del siglo VI a.C con la construcción de una muralla, flanqueada por seis torres, que protegía la vertiente occidental de la colina.

LONGITUD APROXIMADA DE 1,5 KM

Durante la primera mitad del siglo IV a. C se amplió la superficie del oppidum de manera considerable, con la construcción de un nuevo recinto amurallado que incorporó al asentamiento la zona norte y la vertiente oriental de la colina, reformándose también de manera integral la anterior fortificación.

Se puede estimar que la muralla perimetral alcanzó una longitud aproximada de 1,5 Km. En la actualidad están documentados unos 825 m, señala el arqueólogo.

A pesar de que el Puig de Sant Andreu ha sido objeto de una investigación continuada desde el año 1947, no se habían documentado estructuras defensivas avanzadas tipo foso. No obstante, la variedad y complejidad hipológica de elementos defensivos representados en esta fortificación hacía prever la existencia de un elemento de estas características.
El Puig de Sant Andreu reúne, además, los dos factores que están presentes en las fortificaciones protohistóricas donde este elemento está representado. Por una parte dispone de un flanco muy accesible en el cual un foso representaría un elemento defensivo de gran eficacia.

Por otra parte, el tipo de suelo geológico, formado por areniscas y margas, no comporta que la extracción de la piedra para excavar el foso fuera de una gran dificultad. Partiendo de estas premisas, el año 2011 se realizaron diversos sondeos estratigráficos en el exterior del trazado occidental de la muralla.

Los resultados no fueron concluyentes, de forma que el año 2012, en el marco de una reunión de trabajo internacional, celebrado en Ullastret, sobre las diferentes técnicas de prospección geofísica aplicables a la arqueología, se decidió utilizar una de estas técnicas en la búsqueda de este posible foso.

TOMOGRAFÏA ELÉCTRICA EN 3-D
La técnica aplicada fue la tomografía eléctrica 3D utilizando un equipo de última generación operado por el ingeniero italiano Gianfranco Morelli de la empresa Geostudi Astier. Esta técnica permite determinar la distribución de la resistividad eléctrica del subsuelo obteniendo perfiles e imágenes en tres dimensiones y está especialmente indicada para la detección de estructuras negativas como es el caso de un foso.

Las anomalías detectadas en las dos tomografías realizadas en el exterior de la muralla occidental (torres I y II) permitieron confirmar la existencia de un foso avanzado a la muralla de unas dimensiones considerables.

FOSO EN PERFIL DE "U"
El foso, estructuralmente, presenta un perfil en U, dispone de una anchura mínima en la parte inferior de 8,10 m y una anchura máxima en la parte superior de 11,85 m, con una profundidad que alcanza en algunos puntos los 3,71 m. A partir de las prospecciones geofísicas, de los sondeos realizados y de algunas observaciones sobre el terreno, se puede intuir que el foso formaría parte de la estructura defensiva de la primera fortificación del siglo VI a.C. Este tendría una longitud total aproximada de 350 m y protegería completamente el flanco occidental del asentamiento en aquel comento.

En una primera estimación, se calcula que el volumen de piedra extraído en la construcción de este elemento defensivo podría haber llegado a los 12.500 m³, asegura el responsable del museo.

L’oppidum del Puig de Sant Andreu dispone de un sistema defensivo formado por la fortificación más compleja y elaborada de la cultura ibérica, que muestra numerosos elementos defensivos fuertemente influenciados por la arquitectura defensiva mas avanzada del mediterráneo central i oriental en aquel periodo.

El descubrimiento de un foso defensivo de esta magnitud, excavado enteramente en la roca, enfatiza mas si cabe la importancia de todo el conjunto que, sin duda, habría tenido una función defensiva y un aspecto disuasorio para los atacantes.

No obstante, por su monumentalidad, también habría sido un elemento simbólico, de prestigio y de demostración del potencial de la comunidad que lo construyó, concluye de Prado.