Mostrando entradas con la etiqueta tomografía eléctrica 3-D. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tomografía eléctrica 3-D. Mostrar todas las entradas

13 de abril de 2015

Medios electromagnéticos desvelan restos arqueológicos en la plaza de toros de Sta. Cruz de Mudela (Ciudad Real)

La geofísica aplicada a la arqueología ha permitido el hallazgo de restos arqueológicos en la plaza de toros de Santa Cruz de Mudela, conocida con el nombre de Las Virtudes. En este proyecto se han empleado tecnologías como el georadar, la tomografía eléctrica y el "Nano-Tem", empleado por primera vez en Arqueología.
 Así, bajo el subsuelo de la plaza, se ha encontrado los muros de un edificio de al menos ocho metros de longitud por uno de alto además de otros materiales como algún ajuar personal, tejas y cerámicas. Elementos que en la actualidad están en proceso de investigación con el fin de determinar la cronología del yacimiento, por lo que se prevé que no sea hasta dentro de dos meses cuando se cuente con los resultados definitivos que determinen la época.
 

El proyecto, realizado desde la Universidad de Castilla-La Mancha en coordinación con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Mudela y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha contado con el trabajo de un equipo altamente cualificado, formado por José Luis Sánchez, arqueólogo que ha dirigido la parte relacionada con la geofísica, Víctor López Menchero, que inició los trabajos de restauración y documentación histórico-artística y del arqueólogo Miguel Ángel Hervás, además del profesor Jesús Sánchez Vizcaíno y del ingeniero Óscar Merlo. Profesionales en el mundo de la historia y la arqueología que iniciaron los trabajos hace aproximadamente algo más de un año, tiempo en el que se ha trabajado en la ermita, en la plaza de toros y en los jardines perimetrales que rodean este Conjunto Histórico-Artístico.


MEDIOS ELECTROMAGNÉTICOS Y ELÉCTRICOS
Para el hallazgo se han empleado diferentes métodos, tanto electromagnéticos como eléctricos. Es el caso del georadar. Una técnica, explica José Luis Sánchez, que se ha utilizado en los últimos meses para encontrar la tumba de Cervantes en el Convento de las Trinitarias, de Madrid y que «permite estudiar grandes zonas de terreno en poco tiempo». Se ha utilizado además otras técnicas como la tomografía eléctrica y el nanotem, ésta última usada por primera vez en patrimonio para la detención de restos arqueológicos.

La plaza de Toros se remonta al S. XVII y es de planta cuadrada.


La geofísica aplicada a la arqueología es una herramienta «importante que ayuda a tener una visión de subsuelo de yacimientos creando mapas de estructuras que permiten conocer las zonas más importantes del yacimiento». De tal forma que «de no haberse hecho la geofísica se hubiera tenido que excavar en todo el entorno, algo imposible por los millones de euros que hubiera supuesto». 


CATAS EN EL 2% DE LA SUPERFICIE DE LA PLAZA
En este sentido, explica que la plaza tiene 1.400 metros cuadrados, pero «se hicieron catas de 20 metros cuadrados, lo que supone aproximadamente tan solo un dos por ciento de la superficie». Y es que, «justo en ese porcentaje se dio con el sitio y el metro que anunció la geofísica». De lo contrario, «se tendría que haber sondeado o excavado toda la plaza, por lo que este proceso ha permitido ahorrar tiempo y dinero».

 OTROS YACIMIENTOS

El sistema de la geofísica se ha empleado también en el yacimiento de la Bienvenida, en Almodóvar del Campo y en el yacimiento arqueológico de Castillejo del Bonete, situado en la localidad de Terrinches, aunque Sánchez lamenta que los lugares a nivel provincial y nacional en los que se ha utilizado esta técnica «son muy escasos» en comparación a otros países.

«Después de muchos años de excavaciones, algunos arqueólogos han empezado a darse cuenta que sirve y tiene una salida», argumenta el arqueólogo, quien resalta además que este tipo de hallazgos ayudan a revitalizar el turismo y la economía de la zona, pues «no solo es una cuestión científica sino que la arqueología también está destinada a tener un uso social y económico».
(Fuente: La Tribuna de Ciudad Real / Ana Pobes)

22 de noviembre de 2013

Descubren un foso defensivo en la ciudad íbera del Puig de Sant Andreu, en Ullastret (Gerona)

El empleo de la tomografía eléctrica en 3-D ha permitido descubrir un foso defensivo en la ciudad Ibérica del Puig de Sant Andreu de Ullastret (Baix Emporda, Gerona). El enclave data del siglo VI a.C y sus dimensiones y profundidad lo convierten en un elemento defensivo singular y poco habitual en las fortificaciones Ibéricas. La muralla tiene una longitud de 1,5 kilómetros.
Se estima que la muralla perimetral alcanzó una longitud de 1,5km. Actualmente están documentados 825 metros.
Según el responsable de la institución, Gabriel de Prado, el enclave data del siglo VI a.C y sus dimensiones y profundidad lo convierten en un elemento defensivo singular y poco habitual en las fortificaciones Ibéricas.

CAPITAL DE LOS INDIKETES
De Prado señala que el conjunto arqueológico de época ibérica de Ullastret está formado por dos grandes núcleos de hábitat (Puig de Sant Andreu e Illa d’en Reixac) que conforman conjuntamente la capital de un territorio de unos 2.775 km² que las fuentes antiguas atribuyen al pueblo ibero de los indigetes o indiketes.

Los dos asentamientos ocupaban una extensión conjunta superior a las15 hectáreas y constituyen el núcleo poblacional más importante de la cultura ibérica y uno de los más relevantes del mediterráneo noroccidental durante la edad del hierro.

La fortificación del Puig de San Andreu dispone de un sistema defensivo, la singularidad e importancia del cual se ha puesto de manifiesto reiteradamente en la bibliografía científica. El asentamiento se fortificó inicialmente a finales del siglo VI a.C con la construcción de una muralla, flanqueada por seis torres, que protegía la vertiente occidental de la colina.

LONGITUD APROXIMADA DE 1,5 KM

Durante la primera mitad del siglo IV a. C se amplió la superficie del oppidum de manera considerable, con la construcción de un nuevo recinto amurallado que incorporó al asentamiento la zona norte y la vertiente oriental de la colina, reformándose también de manera integral la anterior fortificación.

Se puede estimar que la muralla perimetral alcanzó una longitud aproximada de 1,5 Km. En la actualidad están documentados unos 825 m, señala el arqueólogo.

A pesar de que el Puig de Sant Andreu ha sido objeto de una investigación continuada desde el año 1947, no se habían documentado estructuras defensivas avanzadas tipo foso. No obstante, la variedad y complejidad hipológica de elementos defensivos representados en esta fortificación hacía prever la existencia de un elemento de estas características.
El Puig de Sant Andreu reúne, además, los dos factores que están presentes en las fortificaciones protohistóricas donde este elemento está representado. Por una parte dispone de un flanco muy accesible en el cual un foso representaría un elemento defensivo de gran eficacia.

Por otra parte, el tipo de suelo geológico, formado por areniscas y margas, no comporta que la extracción de la piedra para excavar el foso fuera de una gran dificultad. Partiendo de estas premisas, el año 2011 se realizaron diversos sondeos estratigráficos en el exterior del trazado occidental de la muralla.

Los resultados no fueron concluyentes, de forma que el año 2012, en el marco de una reunión de trabajo internacional, celebrado en Ullastret, sobre las diferentes técnicas de prospección geofísica aplicables a la arqueología, se decidió utilizar una de estas técnicas en la búsqueda de este posible foso.

TOMOGRAFÏA ELÉCTRICA EN 3-D
La técnica aplicada fue la tomografía eléctrica 3D utilizando un equipo de última generación operado por el ingeniero italiano Gianfranco Morelli de la empresa Geostudi Astier. Esta técnica permite determinar la distribución de la resistividad eléctrica del subsuelo obteniendo perfiles e imágenes en tres dimensiones y está especialmente indicada para la detección de estructuras negativas como es el caso de un foso.

Las anomalías detectadas en las dos tomografías realizadas en el exterior de la muralla occidental (torres I y II) permitieron confirmar la existencia de un foso avanzado a la muralla de unas dimensiones considerables.

FOSO EN PERFIL DE "U"
El foso, estructuralmente, presenta un perfil en U, dispone de una anchura mínima en la parte inferior de 8,10 m y una anchura máxima en la parte superior de 11,85 m, con una profundidad que alcanza en algunos puntos los 3,71 m. A partir de las prospecciones geofísicas, de los sondeos realizados y de algunas observaciones sobre el terreno, se puede intuir que el foso formaría parte de la estructura defensiva de la primera fortificación del siglo VI a.C. Este tendría una longitud total aproximada de 350 m y protegería completamente el flanco occidental del asentamiento en aquel comento.

En una primera estimación, se calcula que el volumen de piedra extraído en la construcción de este elemento defensivo podría haber llegado a los 12.500 m³, asegura el responsable del museo.

L’oppidum del Puig de Sant Andreu dispone de un sistema defensivo formado por la fortificación más compleja y elaborada de la cultura ibérica, que muestra numerosos elementos defensivos fuertemente influenciados por la arquitectura defensiva mas avanzada del mediterráneo central i oriental en aquel periodo.

El descubrimiento de un foso defensivo de esta magnitud, excavado enteramente en la roca, enfatiza mas si cabe la importancia de todo el conjunto que, sin duda, habría tenido una función defensiva y un aspecto disuasorio para los atacantes.

No obstante, por su monumentalidad, también habría sido un elemento simbólico, de prestigio y de demostración del potencial de la comunidad que lo construyó, concluye de Prado.