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8 de febrero de 2018

Descubren un molino giratorio de época ibérica en el pantano de Sierra Boyera (Córdoba)

Se han documentado las tres partes de las que consta el molino datado entre los siglos V y IV aC. El conjunto alcanza os 80 centímetros de altura con un diámetro de más de 50 centímetros. 
Molino giratorio hallado en el yacimiento.
Los trabajos de excavación arqueológica desarrollados por investigadores de la Universidad de Córdoba en el Norte de la provincia, en concreto en el asentamiento ibérico del pantano de Sierra Boyera ubicado en Belmez, han permitido destapar uno de los molinos giratorios de esta época más antiguos de la provincia. Este hallazgo es fruto de los trabajos que se realizan desde el pasado mes de diciembre en dicho poblado conocido como oppidum ibérico y en el marco del proyecto Ager Mellariensis, dirigido por los profesores Antonio Monterroso Checa y Alberto Redondo.

En el análisis de este yacimiento se combinan por primera vez técnicas de documentación 3D terrestres y subacuática en aguas continentales de la provincia, fruto de una iniciativa conjunta del proyecto Alto Guadiato Arqueológico y el Proyecto Roatán, de buceo científico. Varios miembros del equipo de este último descubrieron recientemente estructuras subacuáticas de piedra en este asentamiento ibérico, además de restos de cerámicas y un horno para fundición de hierro. 


BUEN ESTADO DE CONSERVACIÓN
Monterroso ha explicado que estos trabajos “están ofreciendo unos resultados muy significativos, debido tanto al buen estado de conservación del yacimiento como a su rica secuencia histórica”. Para documentar la secuencia evolutiva de este asentamiento se ha procedido al análisis del material gráfico de todo el yacimiento y a la excavación de un corte arqueológico.

Según la directora de la excavación arqueológica en curso, Araceli Cristo Ropero, en el yacimiento belmezano se han documentado las tres partes que componen el molino. Por un lado, se ha recuperado perfectamente la base o peana, donde estaba asentado el molino. Esta pieza circular soportaba el peso del molino y tiene un diámetro de 50 centímetros. Por otro lado, se conserva la pieza superior o activa, denominada ‘catillus’ que es la que daba movilidad al molino. Dicha estructura conserva las muescas donde se insertaba el enmangue o mango que sostenía la viga transversal y que era la responsable de hacer girar el molino al ser impulsada por personas o animales. Finalmente, se ha descubierto la pieza inferior o pasiva, llamada ‘meta’, que es fija y conserva igualmente el orificio donde se insertaba el eje. 

Los investigadores han extraído muestras para poder analizar qué se pudo moler en este molino, si se trataría de alimentos y qué tipo, así como si se usó para moler minerales. La pieza alcanza en su conjunto los 80 centímetros de altura con un diámetro de más de 50 centímetros. 

TRASLADO
Por motivos de seguridad y conservación, se ha procedido al traslado provisional del hallazgo al Museo Histórico de Belmez y del Territorio Minero que ha colaborado en las tareas de conservación. 

Aunque falta estudiar detenidamente la cerámica asociada a los momentos previos y posteriores al molino, Monterroso ha señalado que “los indicios apuntan a que constituiría uno de los ejemplos de esta pieza más tempranos -si es que no el más antiguo- de todos los documentados en la provincia de Córdoba, situándolo en el siglo V-IV. a.C.”.
El estudio del oppidum ibérico de Belmez por parte de investigadores de la UCO cuenta con la autorización de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Según Monterroso, se trata de un yacimiento “único y excepcional que viene a colmar este vacío, y que muestra una vez más que, en el Norte de la provincia, lo único que hace falta es investigación y financiación”.
Esta actividad de excavación se enmarca en el proyecto Ager Mellariensis financiado con fondos Feder por el Programa de I+D+ì orientada a retos para la Sociedad 2016 del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

20 de diciembre de 2017

El yacimiento íbero sumergido en el pantano de Sierra Boyera será documentado en 3D

Esta misma semana los miembros del equipo Roatán se sumergirán en el pantano de Sierra Boyera, con el objetivo de documentar este espacio, siendo la primera vez que “se cose una realidad terrestre con otra lacuestre en una misma fotogrametría tridimensional”, según indicó el arqueólogo Antonio Monterroso, uno de los coordinadores del proyecto.
Los miembros del equipo Roatán se sumergirán en el pantano para documentar el yacimiento.
El pantano de Sierra Boyera, en Belmez , custodiaba en su fondo el asentamiento ibérico poblado por Túrdulos mejor conservado de todo el Norte de la provincia de Córdoba, y ahora el proyecto Alto Guadiato Arqueológico, en colaboración con el Proyecto Roatán, emprenderá el análisis del yacimiento, combinando para ello y por primera vez en aguas continentales de la provincia, técnicas de documentación 3D terrestre y subacuática.

Según ha informado la Universidad de Córdoba (UCO), en este espacio trabajarán en los próximos días un equipo de la UCO, dirigido por Araceli Cristo Ropero, con la coordinación de Antonio Monterroso y Alberto Redondo, para lo que cuentan con el apoyo y autorización, tanto de la Junta de Andalucía, como de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

Así, esta misma semana los miembros del equipo Roatán se sumergirán en el pantano de Sierra Boyera, con el objetivo de documentar este espacio, siendo la primera vez que “se cose una realidad terrestre con otra lacuestre en una misma fotogrametría tridimensional”, según ha indicado uno de los coordinadores del proyecto, el arqueólogo Antonio Monterroso.

Esta documentación, según ha añadido, “es sin duda vanguardista y novedosa, porque debe adaptarse al carácter mixto del yacimiento, parte sobre tierra y parte sobre agua”. La documentación terrestre, de la que es responsable Massimo Gasparini, procederá a la redacción de la fotogrametría 3D de los restos emergidos. Mientras tanto, desde el agua, los miembros del Proyecto Roatán procederán a documentar lo sumergido.

La vertiente subacuática ha sido probada con éxito en Honduras en los ámbitos de actuación del Proyecto Roatán, la segunda barrera de coral más importante del mundo, y está constituido por cinco integrantes, además del profesor doctor en Ciencias Biológicas Alberto Redondo. Estos son el instructor-profesor de buceo técnico, Vicente Víbora, los biólogos Daniel Ortega y Alejandro Parras y los alumnos de último año de Grado de Biología, Alejandro Roldán y Elena Rodríguez.

Este equipo lleva más de un año trabajando para adaptar las técnicas de recreación en 3D de entornos terrestres al medio subacuático. Una de las claves de su trabajo consiste en llevar a cabo un buceo técnico que posibilita la obtención de imágenes con la calidad suficiente sin levantar polución del fondo. Además, se trata de un buceo sostenible, que permite ser mínimamente intrusivos con el medio.

Como resultado de este proyecto, se han podido recrear hasta el momento más de 20 modelos de especies coralinas, esponjas marinas, islotes y superficies de arrecife, además de un barco hundido, ‘El Águila’, en el que actualmente este equipo continúa trabajando.

La actividad en el pantano de Sierra Boyera en Belmez se inicia esta semana y se prolongará mientras las condiciones de trabajo lo permitan. 

(Fuente: Cordópolis)

15 de diciembre de 2017

La sequía deja al descubierto restos íberos en Belmez (Córdoba)

Los arqueólogos identifican un sitio túrdulo datado entre los siglos XI y V a.C, el más antiguo y mejor conservado de toda la comarca
Muros de piedra aflorados al bajar el nivel del agua. FOTO: E.MAURIZ
Los pantanos bajan como consecuencia de la sequía y dejan al descubierto tesoros de otra época. Ocurrió en Iznájar y ha vuelto a suceder de nuevo, esta vez en el Norte de la provincia. En Sierra Boyera, en el término municipal de Belmez, ha emergido un asentamiento ibérico, en concreto un poblado por los antiguos túrdulos y que los arqueólogos ya consideran el mejor conservado en la comarca del Alto Guadiato hasta el momento, según informó el arqueólogo Antonio Monterroso.

El agua lo ha limpiado y dejado en disposición para investigarlo. Mientras perdure la sequía y hasta que las precipitaciones sumerjan los restos, la Universidad de Córdoba llevará a cabo una labor de urgencia, autorizada por la Junta de Andalucía y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, para salvaguardar los valores históricos de este yacimiento. Monterroso informó de que se encuentran en la fase de labores preparativas antes de iniciar la excavación, unos trabajos de excavación que podrían iniciarse antes de que termine el año y, en todo caso, no más allá del mes de enero.

  • DESTACA UN ZÓCALO DE PIEDRA CON UN ESPESOR QUE ALCANZA LOS 60 CENTÍMETROS
En cuanto a la datación de este poblado prerromano, Monterroso indicó que a tenor de los restos cerámicos hallados se puede fechar entre el los siglos XI y V antes de Cristo, lo que lo convierte en el poblado visible más antiguo de toda la comarca.

Respecto a su función, Monterroso se mostró cauteloso y señaló que hasta que no inicien la fase investigativa no podrán demostrar si se trata de un área doméstica, industrial o sacra. Dentro de los restos que han visualizado, no obstante, destaca un zócalo de piedra con un espesor de 60 centímetros.

"El Alto Guadiato siempre fue vanguardia industrial cuando tuvo las condiciones", dijo Monterroso, quien añadió que esta excavación va a permitir seguir avanzando en el descubrimiento de la fase prerromana de Beturia Túrdula. La excavación será dirigida por Araceli Cristo.

Los túrdulos fueron un pueblo prerromano asentado entre los valles del río Guadiana y el Guadalquivir, desde La Serena hasta la vega del Genil en Granada, cuya capital fue el antiguo oppidum de Ibolca, conocida como Obulco en tiempos de los romanos, y que se corresponde actualmente con la ciudad de Porcuna (Jaén). Entre otras particularidades, se cree que se diferenciaban de los demás pueblos ibéricos en el idioma, supuestamente de origen tartesio. Su frontera natural al Sur era la cordillera Penibética.

24 de febrero de 2017

Torreparedones desvela su anfiteatro romano del siglo I d.C.

El georradar confirma la existencia de una estructura elíptica de 77 metros de diámetro con capacidad para acoger a 5.000 espectadores. Podría ser muy similar al de Segóbriga (Cuenca).
El georradar ya ha dado con las anomalías del terreno que certifican una gran estructura elíptica y también una zona anexa con más edificios.
Lo que empezó siendo una sospecha ha terminado siendo una certeza. Torreparedones esconde un gran anfiteatro romano, probablemente construido después del siglo I después de Cristo, con unas notables dimensiones: unos 77 metros de radio en su zona más ancha y una capacidad aproximada para acoger a 5.000 espectadores viendo cómo los gladiadores se sacaban los ojos unos a otros, o cómo luchaban contra fieras salvajes.

Este jueves, el profesor de la Universidad de Córdoba Antonio Monterroso ha detallado el proceso que le llevó a descubrir en 2009 una silueta sospechosa que ha concluido en un trabajo con georradar que ha certificado lo que ya pensó entonces: que en una zona de tierra de cultivo junto al yacimiento ya excavado de Torreparedones, entre Castro del Río y Baena, hay un gran anfiteatro romano. El georradar ya ha dado con las anomalías del terreno que certifican una gran estructura elíptica y también una zona anexa con más edificios, probablemente una expansión de la villa de Torreparedones hacia el que podía ser un gran lugar de encuentro público.

FOCO DE ATRACCIÓN
El anfiteatro romano está enterrado en una zona de cultivo propiedad del agricultor Carlos León, que colabora en todo momento con el trabajo universitario. Ahora son las administraciones las que tienen que decidir cómo, con qué dinero y cuándo se ponen manos a la obra, y a Torreparedones llega un grupo de arqueólogos suficiente capaz de desenterrar lo que puede acabar convirtiéndose en un foco de atracción turística.

Monterroso, que detalló el origen de su investigación (en una aplicación de software libre de ortofotos del propio Ministerio), explicó que el anfiteatro de Torreparedones puede ser muy similar al de Segóbriga (en la provincia de Cuenca). Así, una mitad se habría construido sobre la falda de una pequeña colina y el resto se habría levantado piedra sobre piedra, a una altura aún no comprobada pero de unos ocho metros.

El anfiteatro se localiza al Oeste del yacimiento, junto a la vía romana que hacía las veces de entrada. Su dimensión hace que se piense en la importancia que tuvo el enclave, y también su potencial económico.

BUSCA DE RECURSOS
Ahora llega la parte más difícil, la de la excavación. Este jueves, tanto el rector de la Universidad como los responsables de los ayuntamientos de Castro del Río y Baena han mostrado su intención en abrir ese complicado melón: buscar dinero y empezar una verdadera campaña de excavación para sacarlo a la luz.

El hallazgo de los arqueólogos de la Universidad de Córdoba ha sido reforzado gracias a la prospección geomagnética realizada por el Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada por encargo del Ayuntamiento de Castro del Río.

Estos resultados, publicados este miércoles en la revista Mediterranean Archaeology and Archaeometry y presentados públicamente en el Rectorado de la Universidad de Córdoba esta mañana, servirán para activar las excavaciones que deberían sacar a la luz el edificio. Las dimensiones del anfiteatro oscilan en torno a los 70 metros de eje mayor y los 62 de eje menor, unas proporciones similares a los anfiteatros de Segóbriga, Saelices (Cuenca) o Contributa Iulia (Badajoz). Así lo ha explicado Monterroso en su presentación en el Rectorado, donde ha lanzado como hipótesis de datación el siglo II d.C. y donde Cristina Mata, segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Baena, y el alcalde Castro del Río, José Luis Caravaca, se han comprometido a trabajar conjuntamente para facilitar los trabajos de investigación arqueológica para recuperar el anfiteatro.

VALORIZACIÓN DEL YACIMIENTO
El rector de la UCO, José Carlos Gómez Villamandos, se ha felicitado por el papel jugado por la Universidad en la valorización del yacimiento de Torreparedones, “contribuyendo a la transición hacia una economía basada en el conocimiento en una zona tan necesitada de nuevas oportunidades como es la provincia de Córdoba”.

En los últimos diez años, se han llevado a cabo numerosas actuaciones en el yacimiento con la aportación económica de la Junta y el apoyo económico Baena, Castro del Río y de fondos europeos de diversos programas. Declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 2007, Torreparedones está incluido en la Red de Espacios Culturales de Andalucía y el Registro de Paisajes de Interés Cultural.

13 de enero de 2017

Un proyecto permitirá la difusión virtual de la ciudad romana de Mellaria, en Córdoba

Un equipo internacional y multidisciplinar sacará a la luz el paisaje, la fauna, los cultivos y el urbanismo de esta ciudad romana cordobesa en un proyecto que servirá de base a diferentes propuestas divulgativas, entre las que destacan las restituciones virtuales.
El control de la ciudad de Mellaria se extendía sobre una superficie de 2.200 kilómetros cuadrados.
Hace más de 2.000 años, en el camino entre dos de las ciudades más destacadas del Imperio Romano, Corduba Colonia Patricia y Emérita Augusta, existió una ciudad “de no menor nobleza”, según transmite Plinio el Viejo, y de la que fue oriundo Cayo Sempronio Sperato, máximo responsable del Templo de la actual calle Claudio Marcelo en Córdoba capital. Era Mellaria, ubicada según los expertos en el entorno del Cerro del Masatrigo, en el término municipal de Fuente Obejuna, ocupando todo el límite territorial entre las provincias de Córdoba y Badajoz. De aquella antigua ciudad quedan algunos vestigios arqueológicos que están siendo estudiados gracias a un proyecto de la Universidad y la Diputación de Córdoba y el Grupo de Desarrollo Rural Alto Guadiato y muchos datos por conocer.

EQUIPO MULTIDISCIPLINAR
La localización de restos arquitectónicos, pero sobre todo, la recuperación del patrimonio ambiental y paisajístico de aquel territorio es la prioridad de un nuevo equipo internacional de investigadores procedentes de ámbitos tan diversos como la ingeniería rural, la biología y la arqueología, unidos en el proyecto Ager Mellariensis –así era como se designaba al espacio que gestionaba la ciudad de Mellaria y que alcanzaba los 2.200 kilómetros cuadrados- financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) a través de su convocatoria “Retos para la sociedad 2016”.

Durante 4 años, el equipo liderado por los profesores de la Universidad de Córdoba Antonio Monterroso Checa, investigador del Programa Ramón y Cajal del MINECO en el Área de Arqueología, Alberto Redondo, profesor titular de Zoología y divulgador científico, y Francisco Montes y Rafael Hidalgo, del Área de Ingeniería Gráfica y Geomática, tratará de sacar a la luz cómo era el paisaje que rodeaba a la antigua Mellaria, qué animales era usual ver, qué cultivos eran los más populares o cómo eran las casas o los edificios comerciales de la época, ofreciendo una foto fija que servirá de base a diferentes propuestas divulgativas, entre las que destacan las restituciones virtuales, que servirán al Grupo de Desarrollo Rural Alto Guadiato como yacimiento para nuevas iniciativas empresariales que contribuyan al desarrollo económico de la zona.

BASE TECNOLÓGICA
De hecho, el proyecto Ager Mellariensis tiene una clara vocación de transferencia. Por eso cuenta con la colaboración de empresas de base tecnológica líderes en sus sectores, como la italiana Telespazio Iberica (dependiente de la Agencia Espacial Italiana) y Znir Sensing Solutions, especializadas en la teledetección satélite y aérea de vestigios arqueológicos, o Urbeproorbe, firma con amplia experiencia en el análisis y gestión del patrimonio histórico edificado. A ellas se sumarán otros equipos científicos como el Laboratorio de Teledetección Quantalab-IAS-CSIC que dirige Pablo Zarco, o el Departamento de Ingeniería Civil de la Universitá Politecnica delle Marche (Italia) dirigido por el profesor Paolo Clini, la Escuela Politécnica de Belmez y los investigadores de la Universitá degli Studi di Urbino Oscar Mei y Daniele Sacco.

(Fuente: Cordópolis)