google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Villasviejas del Tamuja
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7 de enero de 2025

Las excavaciones en el castro vettón de Villasviejas del Tamuja avanzan novedades para reconstruir su historia

De momento se ha intervenido en dos puntos del yacimiento: la muralla del recinto Sur y la zona funeraria de El Mercadillo, localizada unos 300 metros al sur del castro.

Las últimas excavaciones realizadas por investigadores del Instituto de Arqueología-Mérida (IAM-CSIC) en colaboración con la Universidad de Extremadura y CICYTEX en el castro vettón de Villasviejas del Tamuja avanzan importantes novedades para reconstruir su historia. 

Este año se prevén nuevos avances en el proyecto de investigación que lidera Victorino Mayoral, científico titular e investigador principal del del IAM-CSIC, que se inició en 2016 y que está financiado principalmente por la Junta de Extremadura, a través de sus planes regionales de I+D. Este otoño se ha desarrollado una nueva campaña de excavaciones en el castro vettón de Villasviejas del Tamuja (Botija, Cáceres), considerado como uno de los sitios arqueológicos más representativos y mejor estudiados de la protohistoria extremeña, cuya ocupación abarca desde el siglo IV hasta el I a.C, es decir la Segunda Edad del Hierro y la transición al período romano. 

En esta ocasión, los trabajos se han centrado en contrastar la información aportada por los sistemas no invasivos (prospección geofísica y teledetección) a fin de confirmar su interpretación histórica. En particular, se ha intervenido en dos puntos del yacimiento: la muralla del recinto Sur y la zona funeraria de El Mercadillo, localizada unos 300 metros al sur del castro. 

En el primer caso, la excavación se ha orientado a continuar documentando el acceso monumental al recinto amurallado, detectado con ayuda del georradar y que ya fue objeto de intervención en el verano del año pasado. Los resultados más destacables han sido la documentación de toda la secuencia de cambios que van desde la construcción de la muralla hasta su reaprovechamiento para crear los bancales para el cultivo. En la etapa de abandono de la fortificación se ha vuelto a registrar la presencia de construcciones que se superponen a la muralla y que se corresponden con la última etapa de vida del castro. Los materiales hallados sugieren que esa ocupación se produjo ya hacia finales del siglo I a. C, es decir, en los comienzos de la etapa imperial. En ese mismo contexto se ha recuperado una moneda con un valor muy singular. Se trata de un nuevo ejemplar de la emisión bilingüe de Tamusia. Este hallazgo confirmaría la autenticidad de estas monedas, que han sido objeto de un largo debate científico, reafirmando la identificación de Villasviejas con la antigua ciudad de Tamvsia. 

En el segundo caso, el objetivo ha sido comprobar la interpretación de un conjunto de datos de tipo no invasivo (LiDAR, magnetometría, georradar e inducción electromagnética) correspondientes al entorno más cercano del castro. Estos indicios delataban la presencia al Sur del mismo de una gran estructura artificial de planta rectangular y unas dimensiones de 112X122 m. que se superpone parcialmente a una de las necrópolis en las que se enterraba la población de este asentamiento. Los materiales arqueológicos recuperados en la zona permiten asegurar que esta estructura se fecharía en torno al inicio del siglo I a.C. Por esto, así como por su naturaleza (por ejemplo proyectiles de honda y ánforas romanas) concuerdan con los ya descubiertos en 2019/20 en el recinto Sur del castro y que atestiguan un evento bélico, seguramente acaecido en el contexto de las guerras sertorianas (72-82 a.C). Se trata de las mismas fechas que se relacionan con el incendio y abandono del campamento militar de Cáceres el Viejo. En este caso, los sondeos confirman que la estructura de Villasviejas estaba formada por un gran terraplén de pizarra picada, delimitado por una estructura con postes que fue incendiada, y un rebaje en la base rocosa. Estos elementos delimitan un recinto de 1,27 hectáreas, formando una meseta elevada de fácil defensa apenas 200 metros al Sur del castro. 

Barajamos la hipótesis de que este recinto, que era completamente desconocido hasta ahora, está también relacionado con ese momento de conflicto en Villasviejas y su entorno, quizás un campamento vinculado al asedio del asentamiento, algo que sugieren con fuerza los indicios de destrucción violenta documentados en las ya citadas excavaciones. Aunque los datos de la campaña están aún en estudio, podemos adelantar que estos resultados añaden importantes novedades para reconstruir la historia de Villasviejas en un momento clave de los cambios que provoca en las comunidades locales el impacto de la presencia romana. Por último, estos resultados ratifican el excelente estado de conservación de la muralla del recinto Sur. 

Todos estos elementos añaden aún más potencial del sitio como punto de atracción para el turismo cultural de la región. Los trabajos se han desarrollado gracias a la financiación de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, con la colaboración del Ayuntamiento de Botija y la asistencia técnica de María Estévez Bizarro y Pedro Delgado Molina (Groma 2.0) con la supervisión científica de Victorino Mayoral.

12 de noviembre de 2024

La Guardia Civil investiga indicios de expolio en el yacimiento romano de Cáparra (Cáceres)

Se han encontrado más de medio centenaro de pequeñas excavaciones y movimientos del terreno en la antigua necrópolis de este yacimiento romano de la provincia de Cáceres. La voz de alarma la dio un trabajador y los primeros indicios apuntan a que el expolio se realizó por la noche, con detectores de metales y presumiblemente con éxito.
Objetos incautados en la Operación Tamussia, en abril pasado, tras expolios en Cáparra y Villasviejas del Tamuja en la provincia de Cáceres. EFE/ Jero Morales
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Cáceres ha abierto una investigación tras la aparición de un número elevado de pequeñas excavaciones o remociones de terreno en el yacimiento arqueológico de Cáparra, en Oliva de Plasencia (Cáceres). Según ha informado a la agencia Efe la Guardia Civil, los agentes ya han inspeccionado el terreno en busca de indicios para aclarar si la aparición de los pequeños agujeros en la tierra en una parcela del yacimiento se corresponde con un nuevo caso de expolio.

Por su parte, la Consejería de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes ha confirmado la apertura de la investigación y que se están analizando los posibles daños al patrimonio si los hubiera. Así, la directora general de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural, Adela Rueda, ha declarado en Madrid, a pregunta de los medios, que los agujeros fueron detectados por un trabajador y que “algo encontraron”. Cuando hay muchos agujeros, como en este caso, es señal de que van encontrando poco “hasta que ya les parece suficiente”, ha apuntado.

Ha recordado que la Junta de Extremadura tiene un servicio especializado frente a este problema que trabaja con la Guardia Civil, ya que, al margen de lo que expolian, destrozan estratos arqueológicos y provocan un daño al conocimiento “incalculable”. Rueda ha señalado que están trabajando en un sistema de seguridad más específico para Cáparra, que tiene la dificultad de que la superficie es enorme, y también en cuestiones como que las máquinas detectoras de metales puedan tener certificados asociados a nombres específicos.

No es la primera vez que el yacimiento de Cáparra es objeto de una acción de expolio. El pasado mes de abril, la Guardia Civil dio a conocer, en el marco de la operación “Tamussia”, la desarticulación de un grupo criminal dedicado al expolio de yacimientos arqueológico en la provincia de Cáceres. Seis personas fueron sido detenidas y otras tres investigadas por los presuntos delitos de daños continuados contra el patrimonio histórico, hurto agravado, blanqueo de capitales, receptación y pertenencia a grupo criminal.

La operación “Tamussia” comenzó a finales de 2023 tras detectarse un elevado número de pequeñas excavaciones realizadas con herramientas manuales, en el interior de los yacimientos arqueológicos de Cáparra y en el de Villasviejas del Tamuja, en el término municipal de Botija (Cáceres).

Ambos enclaves están considerados de gran interés por la relevancia de los restos arqueológicos existentes en ellos. El grupo criminal utilizaba sofisticados aparatos de detección metálica para realizar un barrido sistemático del interior de las zonas protegidas siempre en horario nocturno.

Se apropiaban de piezas y objetos de interés arqueológico, omitiéndose con ello cualquier tipo de rigor científico en su estudio, causando además, la pérdida del contexto arqueológico y de la información histórica asociada a las mismas. Posteriormente a través de redes sociales, en grupos cerrados y especializados, vendían parte de las monedas expoliadas a precios muy inferiores a su valor real en el mercado legal.
(Fuente: El Diario.es)