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25 de junio de 2025

Nuevos hallazgos en el yacimiento de Cabeza Ladrero (Zaragoza)

Nuevos descubrimientos rebajan la edad del yacimiento hasta el Bronce Medio (siglo XV a.C) y sale a la luz una nueva calle jalonada por dos edificios notables.
Nuevos hallazgos en el yacimiento de Cabeza Ladrero, en Sos del Rey Católico. / Comarca Cinco Villas

Durante todo el mes de junio se está llevando a cabo una nueva campaña de excavación en el yacimiento arqueológico de Cabeza Ladrero, ubicado en el término municipal de Sos del Rey Católico, cerca de Sofuentes, en la Comarca de Cinco Villas.

Los resultados de esta nueva campaña se pusieron de manifiesto esta semana, en una jornada de puertas abiertas que permitió a los participantes acercarse a los nuevos hallazgos encontrados. Los mismos también se han conocido en la visita al yacimiento que ha realizado el presidente de la Comarca de Cinco Villas, Santos Navarro, entidad que colabora en el desarrollo de los trabajos, que se impulsan a través de la Asociación Tábula para el Conocimiento de las Cinco Villlas, con la que la Comarca de Cinco Villas rubrica un acuerdo anual dotado de 16.000 euros.

Gracias a este convenio diez estudiantes llegados de universidades diversas, como Córdoba, Murcia, Madrid, Granada o Zaragoza, trabajan junto a tres técnicos en este emplazamiento lleno de historia.

En el mismo, se diseña una campaña cada año que, en este 2025, preveía determinar algunos aspectos importantes, como la extensión de la ciudad -cifrada en unas 20 hectáreas de superficie- y la forma de las distribuciones de material identificables mediante prospección; además de analizar la ocupación del área de influencia de la ciudad de Cabeza Ladrero, determinar la secuencia ocupacional y la localización de zonas de actividad y obtener datos sobre la estructura y función de los asentamientos humanos presentes en Cabeza Ladrero. Concretamente, en esta campaña en la zona de la cima de Los Vallos.

Hallazgos destacables
Los hallazgos han sido destacables. Así, se ha podido determinar la antigüedad de los diferentes estratos de ocupación, y “rebajarlo”, con respecto a los primeros indicios que tenían los expertos que trabajan aquí a la Edad del Bronce Medio (siglo XV a. C.).

Esto ha sido posible gracias al “descubrimiento de un trozo de cerámica. La superposición de materiales nos ha permitido ver las diferentes épocas por las que ha pasado la ciudad y este trozo es el más antiguo encontrado hasta ahora” destaca Ángel Jordán, director de la excavación de Cabeza Ladrero.

Además, gracias a análisis de los estratos del suelo, caracterizados por sus colores negruzcos, se ha podido establecer “que el abandono de Cabeza Ladrero se produjo por algún hecho brusco”, indica Jordán. Por ejemplo, “un incendio”, precisa el especialista. “No hay que olvidar que en esta época de la que hablan los restos encontrados, allá por el siglo V y VI d. C, esta zona pudo ser convulsa, con la entrada de los visigodos, las tribus germanas, etc.”. En la zona pudo “pasar algún acontecimiento que los hiciera salir precipitadamente, pasó algo que hizo que esta ciudad se quemara, y de allí, los restos en los estratos”, puntualiza el arqueólogo.

Del mismo modo, ha sido muy significativo en esta campaña el hallazgo de una calle de esta ciudad, jalonada por dos edificios. Uno posee un suelo hecho con la técnica del ‘opus signinum’, consistente en mezclar cal con arena y trocitos de cerámica, en esta caso, marrón y negra, que los expertos han fechado en el siglo II o finales del siglo primero d. C.

Frente a esta vivienda, al otro lado de la calle, se han encontrado restos de otro edificio, de mayor envergadura, que podría ser “la vivienda de alguna persona notable, ya que hemos encontrado restos de decoraciones de las paredes, una base de columna, que podría sujetar un porche de madera, y más restos que nos indican que esa casa era de entidad, a juzgar”, precisa Ángel Jordán. En los restos de muro de esta vivienda se han atestiguado marcas de arado posteriores a su fecha de construcción, pero que son reflejo de la actividad en la zona.

Y gracias al análisis de los materiales encontrados por flotación en lo que Jordán denomina “basurero”, se han encontrado huesos de ciervo, colmillos de jabalí, etc. lo que “sirve para identificar lo que comían en aquella época, por ejemplo, la presencia de la caza en su dieta”. La dieta de entonces también quedará atestiguada con el análisis de los restos vegetales que se han encontrado (fitolitos).

Para realizar estos trabajos especializados, en el yacimiento se cuentan con especialistas en diferentes materias, “que colaboran con nosotros para dar luz a los restos”, indica Jordán.

Del mismo modo, un experto en ADN ha estado analizando los restos encontrados en la necrópolis anexa al yacimiento actual, que pertenecía a ella. También se llevaron a cabo pruebas de carbono 14, para establecer su cronología.

El estudio de la necrópolis ha sido esencial porque nos ha aportado gran cantidad de datos. “Tenemos una gran satisfacción, ya que gracias a la necrópolis hemos conocido a los habitantes de Cabeza Ladrero. La necrópolis nos ha dado mucha información sobre cómo vivían y qué hacían aquí”, precisa el arqueólogo. Por ejemplo, que algunos difuntos se enterraron con decoraciones con plumas, ya que se han encontrado restos de huesos de halcón.

Tras la campaña de 2025, “todavía quedan muchas cosas por hacer”, precisa Ángel Jordán, lo principal, en siguientes campañas será seguir consolidando la estructura urbanística de esta ciudad romana que ahora va saliendo a la luz, pero que, antaño, tuvo importancia. Incluso tras su abandono, ya que sus sillares se emplearon para construir la actual Sofuentes.
(Fuente: Hoy Aragón)

30 de septiembre de 2024

Finalizan los sondeos arqueológicos en el yacimiento de Filleras

La intervención en el enclave, ubicado entre Sos del Rey Católico y Sangüesa, ha desentrañado un espacio de posible uso vitivinícola

Después de tres semanas, ha concluido la campaña de sondeos en el yacimiento de Campo Real-Fillera, un enclave de época romana ubicado entre Sos del Rey Católico y Sangüesa. Los trabajos, llevados a cabo por un equipo de arqueólogos en el que participan estudiantes de la Universidad de Navarra, sugieren el uso de este espacio como recinto de producción de vino.

El proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, comenzó en 2023 bajo la dirección de Javier Andreu, catedrático de Historia Antigua de la Universidad e investigador principal del proyecto, y en él han participado alumnos del Diploma en Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras. Los trabajos también han contado con la colaboración de la arqueóloga Luka García de la Barrera, graduada en Historia y Arqueología por la Universidad y becaria predoctoral del Gobierno de Navarra.

Durante las excavaciones, el equipo ha centrado sus esfuerzos en la investigación de una estructura perforada por una serie de orificios cuadrangulares, cuyo uso concreto aún se desconoce, aunque, como ha señalado el profesor Andreu, “podría apuntar a un gran recinto de instalación de vides, un marco de plantación”. Asimismo, se han hallado fragmentos de cerámica romana en los huecos cuadrados excavados en la grava del terreno, lo que podría arrojar luz sobre el uso agrícola del área. "Los descubrimientos sugieren que la estructura no es un simple almacén de alimentos, como se había supuesto en un principio a partir de los datos de la fotografía aérea, sino algo completamente diferente", explica el profesor Andreu.

A pesar de que todavía no ha podido determinarse con exactitud la función de este espacio, su posible uso como recinto de producción de vino abre nuevas líneas de investigación para futuras campañas. “Es muy satisfactorio haber realizado esta primera campaña en Fillera con nuestros estudiantes, cerrando así el ciclo que iniciaron Alejandro Marcos y Amparo Castiella en los años setenta”.

Yacimiento descubierto en 1974
Los profesores Marcos y Castiella, entonces docentes de la Universidad de Navarra, descubrieron este yacimiento en 1974 gracias a unas fotografías aéreas; un hallazgo que posteriormente documentaron en su obra “Prospecciones arqueológicas en Navarra”. En 2011, unas prospecciones geomagnéticas encargadas a la Universidad de Hamburgo identificaron esta estructura, que podría formar parte de un edificio de carácter productivo, vinculado a la economía de las pequeñas ciudades romanas del territorio vascón, como ha explicado el profesor Andreu.

El yacimiento de Fillera, que abarca unas 13 hectáreas, se encuentra en un punto estratégico de la red viaria romana que existía entre Caesar Augusta (actual Zaragoza) y Pompelo (actual Pamplona) y a escasos 20 kilómetros de importantes ciudades romanas del ámbito vascón, como Iluberis (Lumbier), Santa Criz de Eslava o El Forau de la Tuta, en Artieda de Aragón. “Aunque su estado de conservación es limitado, el lugar ofrece información valiosa sobre la planificación urbana y la vida económica en las ciudades romanas del norte de Hispania”.

Esta intervención arqueológica es la primera de carácter científico en el yacimiento y marca un hito importante en el estudio del patrimonio romano en la Comarca de las Cinco Villas. En 2024, el equipo pretende continuar con las investigaciones, con el objetivo de desentrañar más detalles sobre el modo de vida en esta ciudad romana.