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25 de mayo de 2026

El IAPH recupera el Pendón de Vera tras una restauración de cinco meses

Durante el proceso, en el taller de tejidos de Sevilla, se han hallado numerosos elementos originales ocultos bajo intervenciones anteriores

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), centro dependiente la Consejería de Cultura y Deporte, ha finalizado la restauración del Pendón de Vera (Almería), tras un proceso de intervención llevado a cabo en el taller de tejidos, ubicado en el Monasterio de la Cartuja, durante un periodo de cinco meses.

El equipo técnico del Instituto ha logrado conservar y estabilizar la obra, que podrá lucir con todo su esplendor tras estos trabajos. Con esta actuación se recupera una de las piezas textiles más singulares del municipio almeriense, de gran valor histórico-artístico y seña de su identidad cultural. Desde un punto de vista histórico, cabe recordar que los pendones tenían unas funciones representativas, corporativas e identitarias de la localidad a la que pertenecían. Desde la Edad Media eran concedidos por el rey.

Entre los aspectos más destacados de la restauración se encuentran la recuperación de numerosos elementos originales ocultos bajo intervenciones anteriores y la reconstrucción de emblemas heráldicos y águilas bicéfalas que decoran el Pendón.

En su estado inicial, el bien presentaba un avanzado deterioro debido al paso del tiempo, la fragilidad de los materiales y múltiples intervenciones antiguas que habían alterado considerablemente su forma y estructura original.

Los trabajos de conservación han incluido estudios técnicos, desmontaje de añadidos e intervenciones anteriores, limpieza superficial, alineación de fibras, reconstrucción de fragmentos, consolidación textil y encapsulado protector. Todo el proceso se ha llevado a cabo siguiendo criterios internacionales de conservación-restauración del patrimonio cultural, priorizando la mínima intervención y la preservación de la autenticidad histórica.

El estandarte histórico de Vera, propiedad del Ayuntamiento, fue elaborado en damasco de seda, decorado con pinturas heráldicas en ambas caras. Es posible establecer su datación a partir del siglo XVIII, ya que su escudo central corresponde a Felipe V. Las armas del rey aparecen flanqueadas en sus laterales por escudos de la ciudad, que son orlados por motivos de águilas bicefalas.

Al acto de levantamiento de depósito asistieron el director general del IAPH, Juan José Primo Jurado, y el alcalde de Vera, Alfonso García Ramos.

16 de abril de 2026

Confirman que el pecio subacuático "Delta I" responde a un barco de navegación oceánica

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) aporta nuevos datos sobre la construcción del pecio del siglo XVII hallado en el Puerto de Cádiz en 2011. Marcas de maestros carpinteros en la madera confirman un trabajo de astillero muy organizado y altamente cualificado en el siglo XVII

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte, aporta nuevos datos sobre la construcción de Delta I, el pecio arqueológico del siglo XVII hallado en el Puerto de Cádiz en 2011, durante las obras de construcción de una nueva terminal de contenedores. Extraído del agua para su análisis arqueológico en 2024, fue devuelto al mar el pasado año, en las inmediaciones de la Punta de San Felipe.

Los avances en la investigación desarrollada por el Centro de Arqueología Subacuática (CAS), la unidad del IAPH especializada en patrimonio sumergido, confirman de forma fehaciente que su sistema de construcción fue “atlántica” y respondía para la navegación oceánica. La embarcación es sólida en su estructura, pensada para soportar largas travesías, grandes cargas y condiciones de mar exigentes.

“La investigación aplicada en patrimonio subacuático, utilizando las metodologías y técnicas científicas más avanzadas, ofrece resultados que permiten avanzar en el conocimiento de nuestro pasado, además de garantizar su conservación, accesibilidad y valorización”, ha señalado la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, a la luz de los resultados del trabajo de los especialistas del CAS.

Para la consejera de Cultura, “la investigación del pecio Delta I está resultando de enorme valor para categorizar las etapas constructivas de las embarcaciones atlánticas, sus técnicas y materiales, así como para acercarnos a la vida cotidiana que se desarrollaba a bordo durante las navegaciones a ultramar, ofreciendo una perspectiva integral de este momento fundamental de la historia andaluza”.

También se ha reconstruido en detalle cómo fue elaborado el barco. Empezó a levantarse a partir de la quilla, la pieza principal sobre la que se organizaba toda la estructura, y a continuación se colocaron las cuadernas maestras, formadas por varias piezas de madera que daban forma y solidez al casco.

Después se fue añadiendo el resto de elementos estructurales, que se sujetaban de manera provisional mientras el armazón del barco iba tomando forma. A continuación, se colocó la primera tabla del forro exterior, concebida para facilitar el desagüe en la parte baja de la embarcación. Con posterioridad se dispuso el revestimiento interior del navío, fijado inicialmente con clavos de hierro. Finalmente, se procedió a colocar el resto del forro exterior del casco, que se ensambló desde fuera mediante cabillas de madera y pernos de hierro.

Numerosas marcas localizadas en las piezas de madera han sido interpretadas como marcas de maestros carpinteros en un contexto de trabajo especializado, desarrollado en un astillero. Se relacionan con señales utilizadas para el control técnico de las piezas y organizar el proceso de fabricación. Su presencia humaniza, en cierto modo, la construcción del barco, pues permite entrever la mano de los carpinteros de ribera y la dimensión práctica de un saber altamente cualificado.

Nuevos datos arrojan información sobre la vida a bordo. Especialmente, el hallazgo de semillas de frutos perecederos -como melón, sandía y uva- resulta revelador porque aporta indicios concretos de la dieta de la tripulación y demuestra que hubo un tiempo de espera o estancia en el puerto -con abastecimiento de productos frescos desde la ciudad- antes del hundimiento.

Si bien los estudios y análisis del pecio aún siguen abiertos, ya se puede avanzar el descubrimiento de estopa de origen animal y vegetal, a modo de sellado entre las juntas y uniones de las maderas, con el fin de impermeabilizar partes de la embarcación y asegurar la estanqueidad del barco.

La investigación sobre Delta I continúa abierta y sigue poniendo en valor este pecio arqueológico de Cádiz como una fuente excepcional para el conocimiento del pasado marítimo y subacuático.

Hay que recordar que los restos del buque fueron devueltos al fondo marino mediante una operación técnica de éxito, gracias a la colaboración entre la Consejería de Cultura y Deporte y la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz. Previamente, en una carpa ubicada en el muelle 5 de Navantia durante diez meses, el Centro de Arqueología Subacuática llevó a cabo el desmontaje y una rigurosa documentación de las 400 piezas del navío que fue calificada “de alta precisión”.