google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Pedro Gurriarán Daza
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4 de febrero de 2026

Antequera destinará 400.000 euros a proteger la muralla de la Alcazaba

El Ayuntamiento de Antequera ha recibido el proyecto de actuaciones en el lienzo de la muralla noroeste de la Alcazaba con el objetivo de garantizar la seguridad, frenar el deterioro estructural y proteger uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos de la ciudad. La intervención tendrá un coste de unos 400.000 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses

El proyecto, realizado por los arquitectos Salvador García Villalobos y Pedro Gurriarán Daza,  se ha centrado en los problemas de estabilidad derivados, principalmente, de filtraciones de agua, degradación de materiales inadecuados y pérdida de cohesión estructural de los mismos.

La intervención contempla trabajos de limpieza, drenaje, consolidación y restauración, ejecutados con técnicas tradicionales y materiales compatibles con la fábrica histórica original, bajo estricto control técnico y arqueológico, garantizando así la correcta conservación del monumento.

El alcalde de Antequera, Manolo Barón, ha subrayado la importancia de esta actuación afirmando que “no estamos ante una obra cualquiera, sino ante una intervención necesaria para proteger un símbolo de Antequera. Actuamos con responsabilidad y previsión para evitar que el deterioro avance y para garantizar la seguridad de este bien patrimonial único”. El alcalde ha destacado además que el proyecto se rige por un pliego de condiciones muy exigente, que asegura el control público de la obra en todo momento.

Por su parte, el concejal de Patrimonio Histórico, José Medina Galeote, ha explicado que la actuación va más allá de una simple reparación puntual: “Este proyecto ataca el problema de raíz, especialmente el relacionado con el drenaje y la acumulación de agua, que es la principal causa del deterioro. No se trata de maquillar la muralla, sino de garantizar su estabilidad a largo plazo”.

Medina Galeote ha puesto en valor el enfoque patrimonial de la intervención, señalando que “se emplean técnicas respetuosas con la construcción original, morteros compatibles y un seguimiento arqueológico constante, porque nuestro objetivo es conservar la Alcazaba tal y como nos ha llegado, sin alterar su autenticidad”.

Desde el Ayuntamiento se informa que el colapso afecta a un forro de mampostería del siglo XX, no a la muralla medieval original. La restauración contemporánea no estaba correctamente trabada con la fábrica histórica y utilizó rellenos pobres (escombros, tierra y poco mortero), donde las filtraciones de agua desde intramuros agravaron la inestabilidad. Desde el Consistorio se subraya que esta actuación forma parte de una política clara de protección, conservación y puesta en valor del patrimonio histórico, entendiendo que actuar con rigor en la Alcazaba es proteger la historia, la identidad y el futuro de Antequera.

30 de noviembre de 2015

Los investigadores fechan en el S. IX la construcción de la mezquita rural de Antequera (Málaga)

El templo destaca por sus características histórico-artísticas y por el buen estado de conservación que tiene, "embutido y enmascarado en las ruinas de un moderno cortijo". El edificio ha permanecido en el anonimato hasta el 2006 y en diciembre de 2008 fue declarado BIC, con la categoría de Monumento, por la Junta de Andalucía.
El edificio se califica como de "primera categoría" para el patrimonio de la ciudad del Torcal.
Diez años después del descubrimiento de la mezquita rural de Antequera, considerada por los especialistas en arqueología medieval como más importante de España de este tipo, estudios arqueológicos recientes llevados a cabo un equipo de arquitectos, arqueólogos y restauradores, bajo la dirección de Pedro Gurriarán Daza y de María Ángeles Agudo, han concluido que esta infraestructura religioso se construyó en el siglo IX después de Cristo.

De este modo, los investigadores han podido dar respuesta a algunas de las preguntas e interrogantes que surgieron tras este hallazgo, considerado como uno de los más importantes en la Península Ibérica en los últimos años, y que tuvo a Carlos Gozalbes Cravioto como su descubridor. Precisamente, en el año 2006, se publicó el libro 'El Cortijo Las Mezquitas, una mezquita medieval en la Vega de Antequera', que se considera que aportó un importante conocimiento del mundo andalusí, aunque presentaba más interrogantes que respuestas, según algunos expertos en la materia.

ENMASCARADO EN LAS RUINAS DE UN MODERNO CORTIJO
Diferentes casualidades posibilitaron que este edificio permaneciera en el anonimato hasta el año 2006, aunque desde el departamento de arqueología del Ayuntamiento de Antequera se considera que los nuevos estudios que se están realizando en estos momentos abren nuevos caminos a la investigación y documentan un nuevo elemento que se califica como de "primera categoría" para el patrimonio de la ciudad del Torcal, tanto por la características histórico-artísticas como por el buen estado de conservación que tiene, "embutido y enmascarado en las ruinas de un moderno cortijo".


Los trabajos de investigación, que se han desarrollado en paralelo a los trabajos de consolidación, adelantan en un siglo la cronología propuesta hasta el momento, situando su construcción en el siglo IX: época emiral.

Los expertos aseguran que el edificio tienen una inspiración califal y sus dimensiones hablan de una intervención estatal, más que fuese fruto de una esporádica actuación popular.

"Su gran extensión nos indica que tuvo que ser un santuario rural de una enorme importancia, puesto que en ningún momento de la Edad Media la población de los alrededores justificaba un templo de estas dimensiones, ni tampoco de esta calidad constructiva.", explican desde la oficina arqueológica antequerana, por lo que se afirma de forma rotunda que "se trata, sin duda, de una arquitectura hecha desde el poder, para su representación y propaganda". Además, explican que la bibliografía existente sobre las mezquitas rurales en Al-Andalus es muy escasa, ya que solía tratarse de edificio poco monumentales, construidos a base de materiales pobres y fácilmente deteriorables, lo que ha impedido que perduren en el tiempo. Estas mezquitas solían estar situadas en el interior de alquerías o alzadas como santuarios para la oración de la población rural de la zona.

Además, en muchos casos eran eliminadas para acabar con vestigios del pasado islámico o se procedía a "limpiarlo" o "purificarlo" con la superposición de nuevas construcciones.