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16 de marzo de 2026

Las obras del Coso destapan un puente romano en Zaragoza

Los servicios municipales documentan parte de un arco de un posible puente de hormigón romano, construido en las primeras décadas de vida de Caesar Augusta y que salvaba la vaguada que ocupaba el Coso. Los restos documentados hasta el momento en estas obras confirmarían que la zona entre el Coso y el río Huerva no era un barrio o vicus en época romana, sino que formaba parte de la ciudad consolidada desde el principio.

Los trabajos de la reforma integral de la plaza de San Miguel y el Coso continúan aportando datos relevantes para conocer el pasado histórico de la ciudad de Zaragoza. En este caso, las tareas arqueológicas, que se ejecutan en coordinación con las obras de infraestructuras, han localizado los restos de una arcada que llegan, al menos, a cuatro metros de profundidad y "que puede identificarse con lo que fuera en su día un puente, posiblemente también con funciones de acueducto para llevar el agua desde el cauce del río Huerva al interior de la ciudad", ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología, José Juan Domingo.

"Los restos aparecidos tienen una gran importancia en el aspecto de registro histórico y documental porque se trata de la primera estructura de este tipo encontrada en Zaragoza. Gracias a la coordinación constante entre las obras de reforma y los trabajos de arqueología, se ha logrado una colaboración que asegura que el patrimonio histórico de la ciudad quede estudiado y protegido, mientras las obras continúan su curso con total normalidad y sin retrasos", ha apuntado Domingo.

Este nuevo hallazgo se ha localizado en las zanjas abiertas ya a la altura del Coso, en su esquina con la calle Espartero. "Se trata de una estructura fabricada en opus caementicium, el hormigón romano, construida en las primeras décadas de vida de Caesar Augusta y que puede identificarse con lo que habría sido en su origen un puente, posiblemente también con funciones de acueducto. Parece que esta estructura salvaba una vaguada que ocupaba el trazado del Coso en época romana y que a partir de la reforma de la muralla en el siglo III es ocupada por el foso de la misma", ha especificado Domingo.

Este tipo de hallazgos siempre supone "una noticia positiva para la historia de la ciudad, ya que cada fragmento, por pequeño que sea, aporta datos valiosos que nos ayudan a encajar las piezas y dibujar con mayor precisión cómo fue el pasado de Zaragoza", ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología. Tras el hallazgo, los servicios municipales trasladaron la información a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, que ha realizado un seguimiento de los trabajos de excavación, documentación, y protección de estos vestigios.

Una vez documentada mediante dibujo arqueológico, fotografía y escaneado 3D, el resto de esta estructura se ha protegido y se conservará bajo el pavimento de la calle, tal y como se viene haciendo con los elementos arqueológicos aparecidos en estas obras de renovación urbana. Un procedimiento de protección y cubrimiento in situ que permite que, una vez perfectamente documentados, estos vestigios queden salvaguardados bajo tierra.

No obstante, dada la importancia documental de este hallazgo, se ha optado por hacer otra nueva cata arqueológica para comprobar si la estructura continúa y se puede obtener más información. Las tareas se harán de forma coordinada con el trabajo en las conexiones de las tuberías subterráneas entre la plaza y el Coso, para que las obras no se ven afectadas.

"Los restos aparecidos hasta el momento en estas obras de reforma permiten confirmar que la antigua colonia romana se extendía, ya desde sus inicios, hasta el cauce del Huerva, y que la zona entre el Coso y este río no era un barrio o vicus, sino que formaba parte de la ciudad consolidada desde un principio", explica José Juan Domingo.

Estos hallazgos permiten avanzar también en el conocimiento "de la primitiva muralla de opus caementicium, de la que se desconoce su trazado entre el Coso y la calle Asalto, pero su importancia radica sobre todo en la información que puede aportar sobre el sistema de abastecimiento y distribución de agua a la ciudad, sobre el que en las últimas décadas se han venido planteando varias hipótesis", ha remarcado el jefe del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Zaragoza.

Junto a los restos de la estructura se han documentado diversos niveles arqueológicos que han proporcionado una gran cantidad de material mueble de diversas épocas, que se ha trasladado a dependencias municipales para su limpieza y catalogación. En este conjunto se incluyen algunas piezas destacadas por su calidad artística o su estado de conservación.
Sin embargo, "como suele ser habitual en el subsuelo zaragozano, los restos encontrados aparecen fragmentados y muchas veces en un estado de conservación delicado. Hay que tener en cuenta que, hasta la década de los años 80 del siglo pasado, no existía un control patrimonial sobre las construcciones de la ciudad, ni se realizaba el estricto seguimiento arqueológico con el que contamos en la actualidad. Las intervenciones urbanísticas de siglos y décadas anteriores alteraron significativamente el terreno, afectando a lo que yacía bajo él", ha contextualizado Domingo.

24 de septiembre de 2024

Descubiertos restos de la muralla romana de Zaragoza

La DGA comprobó que las obras en el barrio de La Magdalena se estaban realizando "sin control ni seguimiento arqueológico" y ha pedido la realización de tres sondeos.
Fotografía tomada hace unos días, en la que pueden verse los sillares de la muralla, en la parte central de la imagen.Heraldo.es

La movilización de un vecino del barrio de La Magdalena ha servido para dar a conocer la aparición de restos de la muralla romana de Zaragoza. El solar del hallazgo está en la plaza de la Magdalena, junto a la iglesia, casi en la confluencia de la calle Mayor con el Coso. Hay que tener en cuenta que la calle Mayor se corresponde con el antiguo Decúmano Máximo, una de las principales calles de la colonia romana y, de hecho, hace años aparecieron restos vinculados a esa calle a escasos metros de donde se está trabajando ahora. Se trataba de un pavimento, con losas de hasta dos metros de longitud.

Al parecer, en el inmueble se estaban haciendo unas demoliciones y un vecino alertó de que los trabajos podrían estar afectando a la muralla que hay en esa zona. Avisó a la Policía Local, la Policía al Ayuntamiento, y éste a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón. Técnicos del departamento, en colaboración con la Policía Local, acudieron al lugar la semana pasada a ver la obra.

Según aseguran fuentes de la DGA, allí "comprobaron que (la obra) se estaba haciendo sin control ni seguimiento arqueológico y se paró ese día. Al día siguiente ya había allí un arqueólogo y los trabajos continuaron".

La Dirección General de Patrimonio ha encargado tres sondeos para comprobar qué es lo que se ha encontrado y la importancia de los restos. Todo apunta, por la alineación del muro con enormes sillares de piedra que ha salido a la luz, que se trata de un lienzo de la muralla romana, pero se desconoce si podrían aparecer más restos.

La hipótesis de la muralla romana es la más probable, y por su ubicación, parece descartado, como se pensó también en un primer momento, que pudieran tener relación con la antigua Puerta de Valencia, de la que queda testimonio a la vista en el edificio anejo.

La Puerta de Valencia, que fue derribada en 1867, se había rehecho en 1523 sobre lo que se conservaba de la puerta decumana oriental de Caesaraugusta. En su derribo aparecieron importantes restos arqueológicos.

De confirmarse que los sillares encontrados ahora corresponden a la parte posterior de la muralla de piedra, el hallazgo vendría a confirmar la hipótesis de algunos especialistas que aseguran que en el lado este de la ciudad, en el actual Coso Bajo, nunca se levantó la primera muralla romana, que era de hormigón.

14 de julio de 2017

Aparece un tramo de la muralla romana de Zaragoza en un sótano particular

Se trata de una parte del muro norte que se corresponde al arranque sur de la torre. Mide 4.75 metros lineales de lienzo y alcanza 2,3 metros de altura, que se distribuye en cuatro hiladas. Forma parte del torreón exterior de los siglos III-IV y se encuentra en buen estado de conservación.
Los restos han permanecido sin documentar pese a estar a la vista. FOTO: FABIÁN SIMÓN / ABC
El Ayuntamiento de Zaragoza presentó el jueves los restos de un muro de sillares descubierto en los sótanos del inmueble número 147 del Coso, esquina con la plaza de la Magdalena y cercano a la derribada puerta o arco de Valencia. Forma parte del Torreón Exterior, datado en la segunda mitad del siglo III o comienzos del IV. Sin embargo, el hallazgo más novedoso corresponde al número 151, un sótano que en estos momentos es un local comercial de titularidad particular utilizado como zona de almacén.

Su extensión es prácticamente la de la totalidad de la planta rectangular: 62 metros cuadrados. Se trata de una gran parte del muro norte, y corresponde al arranque sur de la torre: 4.75 metros lineales de lienzo. Cubre 2,3 metros de altura, que se distribuye en cuatro hiladas. Entre las hiladas inferiores de las torres se perciben también tres escalonamientos. Hay varios sillares que muestran abombamiento en buena parte de la cara expuesta.

SIN CATALOGAR
En el sótano del antiguo inmueble del número 153 se ha confirmado la existencia de la parte interior de este hallazgo, de la que se tenía constancia por parte de algunos expertos, pero que estaba sin catalogar ni documentar. Ahora se sabe que ocupa una superficie de construcción de unos 61 metros cuadrados. El estado de conservación de la parte interior de este torreón es bueno también pero ahora mismo necesitará una importante labor de limpieza porque parte está cubierto de algún tabique y estructura accesoria ya que ocupa el almacén de un bar.

En el contexto del Plan Director de Vestigios Romanos de Caesaraugusta que los responsables de Arqueología querían hacer, el Ayuntamiento dio luz verde a un proyecto de investigación para intentar encontrar más vestigios de las murallas romanas de Caesaraugusta. Y en este contexto, fue cuando se encontró la posibilidad de que en estos sótanos tenía que haber algo.

ACCESO INDEPENDIENTE
Ahora, el objetivo es lograr ponerlo a disposición del público para que sea visitable. "Habría que encontrar el modo de lograr un acceso independiente del bar y de la tienda para unir los sótanos por debajo", según ha puesto de manifiesto el consejero municipal de Cultura, Fernando Rivarés, de manera que pueda ser visitado por zaragozanos y turistas porque "es un valor patrimonial muy importante porque es lo que era el límite de la ciudad".

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, ha visitado este tramo, que suponen un descubrimiento "bien interesante" para "ir cerrando el círculo del conocimiento de la ciudad romana a través de la Muralla". También permite comprobar cómo la Muralla se iba conformando a lo largo de una serie de torreones con una gran puerta como esta.

TORRE SUR
Paco Escudero, experto en la materia, ha explicado que hasta la fecha sólo se contaba con una parte de la puerta y ahora "se ha encontrado una parte de la Torre Sur". Allí se ha encontrado la parte inferior de la torre, pero quizá si se limpiara se encontraría incluso más". "Hasta ahora hay seis alturas de sillares muy bien conservados y tenemos una torre especial porque es de puerta", ha agregado Escudero.

La Zaragoza romana tenía cuatro puertas y hasta el momento se conoce "algo" de dos de ellas, ha dicho Escudero. Sin embargo, esta es la de más altura porque "hasta hace poco lo que teníamos de la puerta de Valencia era una fotografía de 1867, pero no había más, pero esto es estrictamente la jamba de la puerta". Históricamente se sabe poco de este torreón, ha reconocido, pero también ha dejado claro que a partir de ahora se seguirá investigando. Se trata de unos sótanos particulares, por lo que todo lo que se haga desde este momento "siempre sería mediante convenio con ellos".

MUY BUEN ESTADO 
Por su parte, el gerente de Urbanismo, Miguel Ángel Abadía, ha apuntado que, en una primera inspección realizada, el torreón se encuentra en un estado de seguridad "muy bueno", por lo que no hay que hacer ninguna actuación de apuntalamiento. Desde arqueología quieren hacer acciones para averiguar cuál es el resto y o que puede haber escondido y, en función de esos requerimientos, se tendrá que iniciar un proceso de aseguramiento de edificación para poder avanzar en su estudio.

En cuanto al futuro de la edificación y la muralla, también se actuará en función de lo que digan los servicios de Arqueología. Desde el punto de vista jurídico, a través del Plan General, "articularemos lo necesario para recoger este elemento de nueva aparición y darle la protección jurídica adecuada", ha indicado Abadía.

Begoña Bolea es la propietaria de la tienda en cuyo sótano se ha encontrado la parte más grande. Se ha mostrado "contenta y sorprendida" de todo el interés del Ayuntamiento. "Cuando compré el establecimiento en 2001 ya estaba visible el torreón, pero no sabía el valor ni el interés que tiene", ha explicado.