google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Abric Romaní
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8 de octubre de 2026

Un yacimiento español revela el dominio de la madera por parte de los neandertales

Este material se integraba en múltiples actividades de su vida cotidiana, con una tecnología diversa que incluía lanzas, herramientas, recipientes y elementos estructurales, además de un singular objeto con forma de maza. Todos ellos han sido hallados en el yacimiento de Abric Romaní, en Barcelona.

Las herramientas de piedra han dominado durante décadas nuestro conocimiento de la tecnología neandertal. Pero una parte fundamental de su cultura material prácticamente no ha llegado hasta nuestros días: la madera.

El estudio de 597 restos procedentes de 16 niveles arqueológicos del yacimiento del Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), muestra que los neandertales hacían un uso recurrente y diverso de esta materia prima: como combustible, pero también para fabricar armas, herramientas y objetos domésticos y, posiblemente, para construir o acondicionar los espacios que habitaban.

El conjunto ofrece una imagen muy poco habitual de un material que, debido al carácter perecedero de la madera, casi siempre queda fuera del registro arqueológico.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, presenta por primera vez un análisis conjunto de los restos de madera recuperados a lo largo de más de cuatro décadas de excavaciones en el Abric Romaní.

La investigación está liderada por Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y profesora asociada de la Universitat Rovira i Virgili (URV), y cuenta con un amplio equipo de personal investigador y técnico del IPHES-CERCA y de la URV, junto con especialistas de varias universidades españolas y extranjeras.

Hasta ahora ya se conocían evidencias de que los neandertales trabajaban la madera gracias a objetos recuperados en otros yacimientos europeos. Lo que hace singular al Abric Romaní es que permite seguir la presencia de la madera a lo largo de miles de años y en sucesivas ocupaciones de un mismo espacio habitado.

La secuencia, que abarca ocupaciones neandertales de entre aproximadamente 62 000 y 40 000 años de antigüedad, muestra que la madera no era un recurso ocasional, sino una parte fundamental de la vida de estos grupos.

Además, las excepcionales condiciones de conservación del yacimiento permiten, además, aproximarnos a estos espacios habitados prácticamente en toda su complejidad.

La tecnología más allá de la piedra
Hogares, herramientas de piedra, restos de fauna y elementos de madera aparecen en un mismo contexto y permiten reconstruir no solo qué hacían los neandertales, sino también cómo distribuían las actividades, gestionaban los recursos y organizaban el espacio.

“El aspecto más extraordinario del Abric Romaní es que podemos ver cosas que habitualmente desaparecen. Tenemos los hogares, las herramientas de piedra, los animales que procesaron y también la madera. Cuando lo ponemos todo en conjunto podemos entender no solo qué hacían los neandertales, sino también cómo organizaban el espacio en el que vivían, gestionaban el fuego y los recursos y desarrollaban sus actividades cotidianas”, explica Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y coordinadora del estudio.

La mayor parte del registro está formada por troncos, ramas, ramitas, raíces y acumulaciones de leña. Entre estos restos, sin embargo, el equipo ha identificado 13 elementos manufacturados o utilizados por los neandertales: objetos domésticos, elementos constructivos, herramientas y armas.

Destacan dos lanzas de madera (una de 2,45 metros) y un objeto excepcional fabricado en una sola pieza, con un mango diferenciado y una cabeza apuntada, interpretado como una posible maza.

En conjunto, los restos muestran una tecnología de la madera muy diversa, vinculada a actividades que van desde la caza y el procesamiento de alimentos hasta el uso del fuego y el acondicionamiento de los espacios habitados.

“La madera nos permite recuperar una parte fundamental del mundo neandertal que habitualmente es invisible en el registro arqueológico. Lo que vemos en el Abric Romaní es que este material formaba parte de muchas actividades de su día a día y que, por tanto, la tecnología neandertal iba mucho más allá de la piedra”, concluye Josep Vallverdú, investigador del IPHES-CERCA y profesor asociado de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

La otra cara de la tecnología neandertal
A diferencia de la piedra, la madera raramente se conserva en el registro arqueológico. El Abric Romaní es una excepción gracias a la formación de tobas: el carbonato cálcico recubrió la madera y, cuando esta se descompuso, quedó su impronta en forma de molde de toba carbonatada. En algunos casos, estas improntas son tan precisas que permiten observar características histológicas de la madera.

Esta conservación excepcional permite conocer un amplio abanico de elementos: posibles recipientes o bandejas de corteza, una estructura formada por palos cruzados, elementos que podrían haber tenido una función estructural, objetos apuntados, posibles palos excavadores y armas.

Dos lanzas de hasta 2,45 metros
Entre los hallazgos más destacados se encuentran dos lanzas de madera recuperadas en el nivel R. Una mide 2,45 metros de longitud y presenta una morfología compatible con una lanza de empuje, es decir, concebida para ser utilizada a corta distancia. De la segunda se conservan 1,99 metros; también tiene un extremo apuntado y muestra evidencias claras de que la madera fue trabajada intencionadamente.

Una de las lanzas apareció en un mismo contexto arqueológico con restos de ciervo, otros elementos de madera y estructuras de combustión. Esto no permite afirmar que se utilizara para cazar estos animales, pero sí ofrece una imagen poco habitual de diferentes actividades desarrolladas en un mismo espacio.

Las dos piezas amplían, además, el escaso registro de armas de madera conservadas del Paleolítico europeo, conocido sobre todo a partir de yacimientos como Schöningen y Lehringen, en Alemania.

Una pieza sin paralelos claros conocidos
Otra pieza es mucho más difícil de interpretar. Procede del nivel P y fue fabricada en una sola pieza de madera, con un mango claramente diferenciado de unos 16 centímetros y un extremo ensanchado y apuntado que le confiere una forma similar a una maza. Las estrías longitudinales que conserva en la superficie, producidas durante el raspado, muestran que la pieza fue modelada deliberadamente.

Su función, sin embargo, continúa abierta a la interpretación. La morfología de la pieza es compatible con un instrumento de percusión y podría haber sido utilizada en actividades de caza o haber tenido otros usos.

Los autores señalan que los paralelos etnográficos muestran que objetos de este tipo pueden tener también un significado simbólico o social, aunque esta función sigue siendo demasiado difícil de determinar.

Madera para muchas actividades cotidianas
Las armas son solo una parte del registro. Cuatro piezas de corteza carbonizada y aplanada han sido interpretadas como posibles recipientes o bandejas. Su proximidad a los hogares sugiere que podrían estar relacionadas con actividades domésticas, aunque no es posible determinar su función con certeza.

Algunas de estas piezas están hechas con corteza de enebro, pese a que el pino es, con diferencia, la madera predominante tanto como combustible como entre buena parte de los objetos trabajados.

El equipo plantea que la elección del enebro podría responder a las propiedades de su corteza, fibrosa y flexible y potencialmente adecuada para fabricar recipientes ligeros y resistentes, aunque esta interpretación no puede confirmarse.

También se ha documentado una acumulación de palos cruzados sobre una estructura de combustión, que podría haber formado parte de una estructura elevada destinada a preparar alimentos.

Otro elemento especialmente singular es una pieza rectilínea de 5,10 metros de longitud, sin ramas y aparentemente modificada, que podría haber formado parte de una estructura ligera o haber servido para acondicionar el espacio habitado.

La madera era también esencial para mantener los hogares. Los neandertales transportaban desde pequeñas ramitas hasta grandes troncos y, en algunos casos, acumulaban reservas de leña para utilizarlas más adelante.

El pino silvestre (Pinus sylvestris) era el principal combustible, mientras que la distribución y las dimensiones de la leña permiten identificar diferentes estrategias de recolección, transporte y almacenamiento.

La madera completa así una imagen que durante décadas se había reconstruido sobre todo a partir de la piedra.

“Durante décadas hemos podido reconstruir con mucho detalle qué hacían los neandertales con la piedra. Los miles de restos líticos y los centenares de remontajes recuperados en el Abric Romaní nos permiten reconstruir procesos de talla, seguir el movimiento de las piezas y entender cómo distribuían sus actividades en el espacio. La madera nos abre ahora una parte de su mundo que casi siempre había desaparecido y nos permite ampliar la mirada sobre su tecnología y sobre la manera en que organizaban la vida cotidiana”, explica M. Gema Chacón, investigadora del IPHES-CERCA y profesora asociada de la URV.
(Fuente: Agencia SINC)

22 de mayo de 2023

La Fundación Palarq anuncia los seis finalistas que optan a la III edición de su premio

Fundación Palarq acaba de hacer públicos los seis proyectos que optan al III Premio Nacional de Arqueología y Paleontología, entre los que, el próximo día 15 de junio, un prestigioso jurado internacional proclamará al vencedor en una gala que tendrá lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
El proyecto desarrollado en la ciudad vaccea de Pintia es uno de los seis finalistas a los premios.

El próximo 15 de junio tendrá lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid el acto en el que se proclamará el ganador de la III Edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología que otorga la Fundación Palarq (el primero que se concede a estas disciplinas desde la iniciativa privada y a través de una fundación), y que presidirá el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta.

El vencedor será escogido entre los seis proyectos finalistas, que ya han sido anunciados por la Fundación, y el premio será otorgado por un jurado internacional constituido especialmente para esta edición y formado por personalidades de reconocido prestigio en el mundo de la ciencia y de la cultura. Los proyectos que optarán al galardón, dotado con 80.000 euros, cinco de los cuales se desarrollan en España y uno en Italia, son los siguientes:

Proyecto Almoloya-Bastida: poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce: La cultura del Argar, una sociedad con un elevado nivel de complejidad política y económica, juega un papel protagonista en el conocimiento de la Prehistoria reciente en España, y es considerada una de las culturas más relevantes de la Edad del Bronce en toda Europa. Como principal característica presenta la instauración de amplias desigualdades políticas y económicas, hasta el punto de haber sido calificada como uno de los primeros Estados del continente.

Abric Romaní: Explorando la tecnología de la madera de los neandertales: El equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social trabaja de forma ininterrumpida desde 1983 en uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico Medio, con una superficie de casi 300 metros cuadrados. La excepcional conservación de los elementos de madera allí encontrados proporcionará nuevas interpretaciones al estudio de los neandertales. El objetivo del proyecto es el estudio de los restos de madera en el registro del Pleistoceno, a través de las trazas de uso y de desgaste observadas en las herramientas líticas.

La Draga en el contexto de las primeras comunidades neolíticas peninsulares: Desde el inicio de las excavaciones, hace 30 años, el yacimiento de La Draga, en Banyoles (Girona), ha permitido caracterizar las primeras poblaciones campesinas que se asentaron en el noreste de la península, su entorno y el impacto que tuvieron en este. En esta nueva fase de la investigación, el objetivo es comprender las formas de organización de las comunidades neolíticas a partir del análisis de su actividad y la estructuración del espacio habitado. También se reconstruirán las distintas formas de subsistencia.

Proyecto Pintia: creación de bases infraestructurales y museográficas para la investigación, conservación y difusión del conocimiento del oppidum vacceo-romano de Pintia: Situado en la comarca de la Ribera del Duero, este yacimiento destaca por el descubrimiento en 1979 de su necrópolis. Desde 1985, Carlos Mínguez dirige los trabajo de campo, que a lo largo de estos años han permitido definir una extensión de 125 hectáreas en las que se encunetra el hábitat de Las Quintanas (25 ha), dotado de un complejo sistema defensivo de más de un kilómetro de perímetro que incluye una muralla de 7 metros de anchura; la necrópolis de Las Ruedas (6 ha y 600 años de uso), y el barrio artesanal de Carralceña (8 ha).

Moneda y metal en la Bética Tardorromana. Estudio científico del Tesoro de Tomares: Este proyecto constituye un estudio integral (histórico, numismático y metalográfico) del mayor conjunto monetario de Europa. El objetivo es el estudio del conjunto de 19 ánforas que contenían en total unas 53.000 monedas de bronce plateado, que fueron ocultadas intencionadamente y nunca recuperadas. El proyecto pretende avanzar en el análisis del significado numismático, histórico y económico del Tesoro de Tomares a partir de la investigación del hallazgo.

Arqueología en la ciudad y territorio de Tusculum (Italia): Desde hace casi 30 años, la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) dirige un proyecto de investigación arqueológica en la ciudad de Tusculum, un proyecto arqueológico institucional y que actualmente es el más longevo de una institución extranjera en Italia. El proyecto Tusculum ha permitido mejorar el conocimiento de la evolución de esta ciudad desde su fundación hasta la época medieval.

27 de agosto de 2013

Descubren herramientas neandertales de hace 58.000 años en el Abric Romaní de Capellades (Barcelona)

Investigadores del Instituto de Paleocología Humana y Evolución Social (IPHES) han anunciado este lunes el hallazgo de diversas herramientas de piedra en el yacimiento del Abric Romaní de Capellades (Barcelona) que corresponden a la "época de mayor esplendor" neandertal, hace unos 58.000 años.
Herramienta de silex rojo de quince centímetros. Foto: Gerard Campeny / IPHES
El descubrimiento supone la documentación por primera vez en este lugar de utensilios que son láminas cortantes, y se ha llevado a cabo durante la presente campaña de excavación arqueológica del lugar, el número 16 y bautizado como Nivel P.

Los instrumentos "evidencian un cambio tecnológico importante", según el director de la excavación y del Iphes, Eudald Carbonell, quien ha destacado que la escasez de restos de fauna localizados en este nivel indican que las estancias de los neandertales habría sido muy breves en esta época.

Se trata del primer nivel arqueológico en el que se ha encontrado tecnología de láminas, unas "materias privas muy variadas, sobre todo el caso del sílex: "Parece, además, que hay una búsqueda de materiales de buena calidad y aptitud para la talla", ha apuntado Carbonell.

Asimismo, se ha documentado el uso de precursores de piedra más blanda --gres--, adecuados para la obtención de láminas de piedra, en un nivel del yacimiento en el que, como es habitual, también se han encontrado al menos una veintena de hogares. 


Los hogares, no obstante, son más pequeños que en excavaciones anteriores, lo que hace pensar a los investigadores que hace 58.000 años los neandertales ocuparon este lugar en periodos de tiempo más cortos, quizás como parte de partidas de aprovisionamiento de materias primas y recursos animales.

La actual campaña del Abric Romaní se lleva a cabo desde el 8 de agosto y finalizará el próximo sábado, después de que hayan participado un equipo internacional de unos 40 personas, y los trabajos finales se centran en eliminar los sedimentos estériles que separan el actual nivel del siguiente que será excavado, el nivel Q.