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11 de julio de 2013

Encuentran restos de un mamut en el yacimiento prehistórico de La Boella (Tarragona)

Los arqueólogos aseguran que los restos del animal podrían estar "enteros"
Hallan restos de una costilla y una tibia de un mamut en el yacimiento del Forn de La Boella. FOTO: ACN/ Marc Cervelló.
El yacimiento prehistórico de La Boella recuperará otro mamut en la primera excavación sistemática que se iniciará en otoño, tras cinco años de sondeos, ha informado el Instituto Paleoecologia Humana y Evolución Social (IPHES). así, el yacimiento de La Boella, a juicio de los investigadores, puede estar a la altura del de Atapuerca (Burgos), por la antigüedad, calidad y cantidad de restos localizados, tras una campaña que da por finalizado el sondeo del Forn, ubicado frente la primera cata explorada en 2007 y donde se localizaron restos de rocas cortadas y restos de un mamut de un millón de años.

Según Josep Vallverdú, arqueólogo del IPHES y director de la excavación, "se vislumbran los restos de otro mamut y parece que podría estar entero". Además, la campaña de este año también ha revelado un conjunto de 15 elementos de rocas cortadas muy bien conservados y fechados en un millón de años, "una edad muy singular en el registro arqueológico de Europa ", según el director de la excavación. También se localizaron más de una cincuentena de restos de fauna, "restos de animales corredores (caballos, ciervos ...), que mueren cerca de los charcos de agua que se dan en un delta fluvial formado por un arroyo y el río Francolí hace un millón de años", ha comentado Vallverdú.

En otoño se presentará el plan director de La Boella para marcar la hoja de ruta científica y divulgativa de este yacimiento.

13 de abril de 2023

Fundación Palarq anuncia los candidatos al III Premio Nacional de Arqueología y Paleontología


La tercera edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología Fundación Palarq contará con 18 proyectos aspirantes en su tercera edición. La entidad analizará ahora las candidaturas recibidas para determinar cuáles serán los 6 finalistas que entrarán en la carrera de esta edición del Premio.

Todos los proyectos aspirantes están liderados por equipos de investigación pertenecientes a instituciones públicas españolas y, en todos los casos, se trata de investigaciones en curso, ya sea en territorio nacional o en el extranjero.

El 15 de junio, un jurado internacional de reconocido prestigio en el ámbito científico y cultural, elegirá el proyecto ganador que se hará público durante la gala de entrega del Premio. La gala se desarrollará en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), entorno que tradicionalmente ha albergado el evento.

El certamen, con carácter bienal, es el primer premio de estas características concedido por una fundación privada dedicado a estas disciplinas y está dotado con 80.000 euros.

Proyectos aspirantes

‘Origen y evolución cultural del Homo erectus en África Oriental’. Dirigido por Ignacio de la Torre desde el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el proyecto aborda la cuestión de cuándo y cómo el Homo erectus y el Achelense emergieron en la historia de la evolución humana.

‘Proyecto arqueológico subacuático Mar del Ebro. Prospección y documentación arqueológica subacuática de los pecios de la Primera y la Segunda Guerra Mundial en el Mar del Ebro’. Bajo los auspicios de la Asociación Nacional de Arqueología Subacuática (SONARS), con los investigadores Manuel J. Fumás Soldevila, Josep María Castellví y Pere Izquierdo Tugas, es uno de los proyectos de arqueología subacuática más importante de época contemporánea.

‘Excavaciones e investigaciones en el templo del faraón Tutmosis III en Luxor’. Miriam Seco, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, investiga este mítico yacimiento. Este templo, antaño sagrado, de la antigua Tebas es considerado como uno de los grandes monumentos del Egipto faraónico.

‘Hacia el comportamiento humano moderno. Estrategias socioeconómicas y culturales de los últimos neandertales de la Meseta Norte (Cueva Prado de Vargas. Cornejo, Burgos)’. El equipo formado por Marta Navazo Ruiz, de la Universidad de Burgos; Rodrigo Alonso Alcalde, del Museo de la Evolución Humana (MEH) y la Universidad de Burgos; y Alfonso Benito Calvo, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), analiza y estudia la dinámica socioeconómica del yacimiento, con el fin de aportar nuevos datos sobre las causas que motivaron los cambios previos a la desaparición neandertal.

‘Proyecto Almoloya-Bastida: poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce’. Desde Murcia, el equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona formado por  Vicente Llull, Rafael Micó, Critina Rihuete Herrada, Eva Celdrán Beltrán, Camila Oliart Caravatti y Miguel F. G. Valério, avanza en la investigación de la sociedad de El Argar.

‘Explorando la Tecnología de la Madera de los Neandertales del Abric Romaní (Capellades, Barcelona)’. El equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social integrado por +Palmira Saladié, +Josep Vallverdú y María Gema Chacón, trabaja en uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico medio. La excepcional conservación de la madera dará nuevas interpretaciones al estudio de los Neandertales.

‘La Draga en el contexto de las primeras comunidades neolíticas peninsulares’. La Universidad Autònoma de Barcelona y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-Institució Milà i Fontanals (IMF) son las instituciones que auspician este proyecto liderado por Antoni Palomo Pérez (UAB), Raquel Piqué Huerta (UAB) y Xavier Terradas Batlle (CSIC-IMF). La Draga es el único yacimiento neolítico lacustre de la Península Ibérica.

‘Evolución de los rituales, creencias y prácticas religioso-funerarias en Oxirrinco. Desde la dinastía XXVI hasta la etapa cristiano-bizantina’. Este proyecto cuenta con un equipo liderado por Ignasi-Xavier Adiego Lajara de la Universitat de Barcelona-Instituto de Próximo Oriente Antiguo (IPOA); Esther Pons Mellado, del Museo Arqueológico Nacional (MAN), y Maite Mascort Roca. Situado a 190 km al sur de El Cairo, Oxirrinco es uno de los cinco yacimientos arqueológicos más grandes del país con una cronología que abarca desde la época Saita (664 a.C.) hasta el periodo Cristiano-Bizantino (siglo VII d.C.), momento en que se produce la invasión musulmana en Egipto, incluyendo por supuesto, la etapa Persa y Ptolemaico-Romana.

‘Arqueología en la ciudad y territorio de Tusculum (Italia). Desde la época arcaica hasta hoy’. El proyecto está dirigido actualmente por el director de la EEHAR-CSIC, Antonio Pizzo. Desde hace casi 30 años, la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) dirige un proyecto de investigación arqueológica en la ciudad de Tusculum. Se trata de un proyecto arqueológico institucional y actualmente es el más longevo de una institución extranjera en Italia. El proyecto Tusculum ha permitido mejorar el conocimiento de la evolución de esta ciudad desde su fundación hasta la época medieval.

‘Lago Tagua Tagua: vida y muerte de los cazadores recolectores de la Edad del Hielo en América del Sur’. Los doctores Carlos Torneo (IPHES-CERCA), Rafael Labarca y Erwin González de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dirigen este proyecto que ha permitido obtener documentación inédita de las prácticas funerarias de los primeros grupos de cazadores-recolectores del continente americano.

‘Proyecto Pintia: creación de bases infraestructurales y museográficas para la investigación, conservación y difusión del conocimiento del oppidum vacceo-romano de Pintia.’
El proyecto cuenta con el liderazgo de Carlos Mínguez, profesor titular de la Universidad de Valladolid y director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg (CEVFW). Pone en relieve el valor de la cultura vaccea, pueblo prerromano asentado en el sector central de la cuenca del Duero, en la península ibérica.

‘Autigasta y Huayacama. Arqueología de los espacios campesinos indígenas y de las estancias coloniales españolas en el Valle de Catamarca, Argentina (Siglos XVI-XVII)’. El Departament de Ciències de l’Antiguitat i l’Edat Mitjana de la Facultat de Filosofía i Lletres de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) desarrolla, bajo el liderazgo del investigador Félix Retamero, la investigación de este yacimiento ubicado en la provincia de Catamarca, en el noroeste de Argentina. El proyecto está centrado actualmente en el asentamiento de una comunidad de esclavos establecida a principios del siglo XVIII.

‘Proyecto Medjehu. Investigando la artesanía de la madera a lo largo del Nilo’. Gersande Eschenbrenner Diemer, del Departamento de Historia y Filosofía de la Universidad de Alcalá de Henares dirige este estudio de los procesos de producción, comercialización e ideologización de la madera durante un largo periodo de tiempo, tomando como foco Egipto.

‘Gigantes de la Prehistoria. Megalitismo y Complejidad Social Temprana en Antequera y Valencina’. El catedrático de Prehistoria del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Leonardo García Sanjuán dirige este proyecto centrado en estudiar el tholos de Montelirio y el dolmen de Menga, máximos exponentes del megalitismo en la Península Ibérica y el papel social de estos monumentos a lo largo del tiempo.

‘Proyecto C2 del Royal Cache Wadi: ¿Por qué las enterraron allí?’ El equipo de investigadores de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid formado por José Ramón Pérez-Accino Picatoste, María del Carmen Pérez Die, Francisco Moreno Arrastio y Bill Manley trabaja en el que se considera el mayor yacimiento arqueológico del mundo, la necrópolis de Tebas.

‘Un viaje al pasado: reconstrucción digital y de las condiciones de vida del ganado de la villa romana de Vilauba’. Lídia Colominas Barberà y Pere Castanyer Masoliver, del Institut Català d’Arqueologia Clàssica estudian la evolución de la villa romana de Vilauba y de los efectos de su ocupación desde los siglos II-I a.C. hasta los siglos VII-VIII d.C.

‘Moneda y Metal en la Bética Tardorromana. Estudio científico del Tesoro de Tomares’. Los investigadores de la Universidad de Sevilla Enrique García Vargas y Miguel Ángel Respaldiza Galisteo dirigen este proyecto que constituye un estudio integral (histórico, numismático y metalográfico) del mayor conjunto monetario de Europa.

‘Entre las columnas de Hércules, arqueología subacuática de un espacio privilegiado. La Bahía de Algeciras (HERAKLES)’. La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz desarrolla este proyecto, ubicado geográficamente en el Estrecho de Gibraltar, bajo la dirección de Felipe Cerezo Andreo junto a Alicia Arévalo González. Este proyecto se centra en el patrimonio cultural subacuático de la Bahía de Algeciras.

Certamen único
Convocado por la institución con ese mismo nombre, el galardón nace en 2018 con la finalidad de reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos y paleontológicos dirigidos por equipos de investigación españoles, desarrollados tanto a nivel nacional como internacional, sin restricciones de culturas o períodos históricos. Los proyectos de investigación sobre paleontología deben estar relacionados con la evolución humana.

La primera edición en 2018 contó con 25 participantes, 6 finalistas, y un jurado que falló a favor del proyecto ‘Construyendo Tartesos’, investigación sobre la cultura tartésica que desarrolla el equipo liderado por Sebastián Celestino Pérez y Esther Rodríguez González del Instituto de Arqueología (CSIC – Junta de Extremadura).

La segunda edición, en 2021, contó con 20 participantes y 6 finalistas. El jurado internacional falló en esta ocasión a favor de ‘La Montaña del tiempo. Exploración de un campamento paleolítico en La Garma’, desarrollado por los doctores Pablo Arias y Roberto Ontañón, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC). La investigación premiada ha revelado la existencia de un yacimiento único en el mundo que constituye una verdadera cápsula del tiempo, donde este se detuvo hace 16.500 años, gracias a un desprendimiento en la entrada original que transformó la cueva en una burbuja, lo que ha permitido conservar los vestigios de un asentamiento paleolítico.

14 de junio de 2012

El hallazgo de industria lítica confirma la ocupación prehistórica del interior de Tarragona

El hallazgo de un importante conjunto de herramientas de piedra en el yacimiento de Les Borres, en el municipio de La Febró (Tarragona), datadas hace entre 12.000 y 9.000 años ha confirmado la ocupación humana prehistórica del interior de la provincia.
Las rocas de sílex talladas confirman que los
humanos habitaron el interior de la provincia
hace más de 10.000 años.

El descubrimiento, llevado a cabo por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes), se ha realizado en la macizo de Prades, próximo a la cabecera del río Siurana, en un paisaje cárstico dominado por cañones, ha precisado el instituto en un comunicado.

En la zona, que está situada en una zona rodeada de paredes de 40 metros de altura y a 15 metros sobre el lecho del río, los arqueólogos han encontrado "numerosas rocas de sílex talladas", puntas para elaborar flechas y utensilios de cerámica, entre otros.

El yacimiento, además de contener restos paleolíticos, también conserva restos más recientes, incluidos los restos esqueléticos humanos que los investigadores estiman entre los siglos XVI y XVIII, a falta de confirmar por estudios posteriores.

"Les Borres tiene una gran extensión de forma que esperamos en un futuro próximo excavar zonas bien preservadas y más estratificadas que las documentadas" actualmente, ha indicado el arqueólogo del Iphes y codirector del sondeo, Josep Vallverdú.

(Fuente: Europa Press)

8 de octubre de 2026

Un yacimiento español revela el dominio de la madera por parte de los neandertales

Este material se integraba en múltiples actividades de su vida cotidiana, con una tecnología diversa que incluía lanzas, herramientas, recipientes y elementos estructurales, además de un singular objeto con forma de maza. Todos ellos han sido hallados en el yacimiento de Abric Romaní, en Barcelona.

Las herramientas de piedra han dominado durante décadas nuestro conocimiento de la tecnología neandertal. Pero una parte fundamental de su cultura material prácticamente no ha llegado hasta nuestros días: la madera.

El estudio de 597 restos procedentes de 16 niveles arqueológicos del yacimiento del Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), muestra que los neandertales hacían un uso recurrente y diverso de esta materia prima: como combustible, pero también para fabricar armas, herramientas y objetos domésticos y, posiblemente, para construir o acondicionar los espacios que habitaban.

El conjunto ofrece una imagen muy poco habitual de un material que, debido al carácter perecedero de la madera, casi siempre queda fuera del registro arqueológico.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, presenta por primera vez un análisis conjunto de los restos de madera recuperados a lo largo de más de cuatro décadas de excavaciones en el Abric Romaní.

La investigación está liderada por Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y profesora asociada de la Universitat Rovira i Virgili (URV), y cuenta con un amplio equipo de personal investigador y técnico del IPHES-CERCA y de la URV, junto con especialistas de varias universidades españolas y extranjeras.

Hasta ahora ya se conocían evidencias de que los neandertales trabajaban la madera gracias a objetos recuperados en otros yacimientos europeos. Lo que hace singular al Abric Romaní es que permite seguir la presencia de la madera a lo largo de miles de años y en sucesivas ocupaciones de un mismo espacio habitado.

La secuencia, que abarca ocupaciones neandertales de entre aproximadamente 62 000 y 40 000 años de antigüedad, muestra que la madera no era un recurso ocasional, sino una parte fundamental de la vida de estos grupos.

Además, las excepcionales condiciones de conservación del yacimiento permiten, además, aproximarnos a estos espacios habitados prácticamente en toda su complejidad.

La tecnología más allá de la piedra
Hogares, herramientas de piedra, restos de fauna y elementos de madera aparecen en un mismo contexto y permiten reconstruir no solo qué hacían los neandertales, sino también cómo distribuían las actividades, gestionaban los recursos y organizaban el espacio.

“El aspecto más extraordinario del Abric Romaní es que podemos ver cosas que habitualmente desaparecen. Tenemos los hogares, las herramientas de piedra, los animales que procesaron y también la madera. Cuando lo ponemos todo en conjunto podemos entender no solo qué hacían los neandertales, sino también cómo organizaban el espacio en el que vivían, gestionaban el fuego y los recursos y desarrollaban sus actividades cotidianas”, explica Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y coordinadora del estudio.

La mayor parte del registro está formada por troncos, ramas, ramitas, raíces y acumulaciones de leña. Entre estos restos, sin embargo, el equipo ha identificado 13 elementos manufacturados o utilizados por los neandertales: objetos domésticos, elementos constructivos, herramientas y armas.

Destacan dos lanzas de madera (una de 2,45 metros) y un objeto excepcional fabricado en una sola pieza, con un mango diferenciado y una cabeza apuntada, interpretado como una posible maza.

En conjunto, los restos muestran una tecnología de la madera muy diversa, vinculada a actividades que van desde la caza y el procesamiento de alimentos hasta el uso del fuego y el acondicionamiento de los espacios habitados.

“La madera nos permite recuperar una parte fundamental del mundo neandertal que habitualmente es invisible en el registro arqueológico. Lo que vemos en el Abric Romaní es que este material formaba parte de muchas actividades de su día a día y que, por tanto, la tecnología neandertal iba mucho más allá de la piedra”, concluye Josep Vallverdú, investigador del IPHES-CERCA y profesor asociado de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

La otra cara de la tecnología neandertal
A diferencia de la piedra, la madera raramente se conserva en el registro arqueológico. El Abric Romaní es una excepción gracias a la formación de tobas: el carbonato cálcico recubrió la madera y, cuando esta se descompuso, quedó su impronta en forma de molde de toba carbonatada. En algunos casos, estas improntas son tan precisas que permiten observar características histológicas de la madera.

Esta conservación excepcional permite conocer un amplio abanico de elementos: posibles recipientes o bandejas de corteza, una estructura formada por palos cruzados, elementos que podrían haber tenido una función estructural, objetos apuntados, posibles palos excavadores y armas.

Dos lanzas de hasta 2,45 metros
Entre los hallazgos más destacados se encuentran dos lanzas de madera recuperadas en el nivel R. Una mide 2,45 metros de longitud y presenta una morfología compatible con una lanza de empuje, es decir, concebida para ser utilizada a corta distancia. De la segunda se conservan 1,99 metros; también tiene un extremo apuntado y muestra evidencias claras de que la madera fue trabajada intencionadamente.

Una de las lanzas apareció en un mismo contexto arqueológico con restos de ciervo, otros elementos de madera y estructuras de combustión. Esto no permite afirmar que se utilizara para cazar estos animales, pero sí ofrece una imagen poco habitual de diferentes actividades desarrolladas en un mismo espacio.

Las dos piezas amplían, además, el escaso registro de armas de madera conservadas del Paleolítico europeo, conocido sobre todo a partir de yacimientos como Schöningen y Lehringen, en Alemania.

Una pieza sin paralelos claros conocidos
Otra pieza es mucho más difícil de interpretar. Procede del nivel P y fue fabricada en una sola pieza de madera, con un mango claramente diferenciado de unos 16 centímetros y un extremo ensanchado y apuntado que le confiere una forma similar a una maza. Las estrías longitudinales que conserva en la superficie, producidas durante el raspado, muestran que la pieza fue modelada deliberadamente.

Su función, sin embargo, continúa abierta a la interpretación. La morfología de la pieza es compatible con un instrumento de percusión y podría haber sido utilizada en actividades de caza o haber tenido otros usos.

Los autores señalan que los paralelos etnográficos muestran que objetos de este tipo pueden tener también un significado simbólico o social, aunque esta función sigue siendo demasiado difícil de determinar.

Madera para muchas actividades cotidianas
Las armas son solo una parte del registro. Cuatro piezas de corteza carbonizada y aplanada han sido interpretadas como posibles recipientes o bandejas. Su proximidad a los hogares sugiere que podrían estar relacionadas con actividades domésticas, aunque no es posible determinar su función con certeza.

Algunas de estas piezas están hechas con corteza de enebro, pese a que el pino es, con diferencia, la madera predominante tanto como combustible como entre buena parte de los objetos trabajados.

El equipo plantea que la elección del enebro podría responder a las propiedades de su corteza, fibrosa y flexible y potencialmente adecuada para fabricar recipientes ligeros y resistentes, aunque esta interpretación no puede confirmarse.

También se ha documentado una acumulación de palos cruzados sobre una estructura de combustión, que podría haber formado parte de una estructura elevada destinada a preparar alimentos.

Otro elemento especialmente singular es una pieza rectilínea de 5,10 metros de longitud, sin ramas y aparentemente modificada, que podría haber formado parte de una estructura ligera o haber servido para acondicionar el espacio habitado.

La madera era también esencial para mantener los hogares. Los neandertales transportaban desde pequeñas ramitas hasta grandes troncos y, en algunos casos, acumulaban reservas de leña para utilizarlas más adelante.

El pino silvestre (Pinus sylvestris) era el principal combustible, mientras que la distribución y las dimensiones de la leña permiten identificar diferentes estrategias de recolección, transporte y almacenamiento.

La madera completa así una imagen que durante décadas se había reconstruido sobre todo a partir de la piedra.

“Durante décadas hemos podido reconstruir con mucho detalle qué hacían los neandertales con la piedra. Los miles de restos líticos y los centenares de remontajes recuperados en el Abric Romaní nos permiten reconstruir procesos de talla, seguir el movimiento de las piezas y entender cómo distribuían sus actividades en el espacio. La madera nos abre ahora una parte de su mundo que casi siempre había desaparecido y nos permite ampliar la mirada sobre su tecnología y sobre la manera en que organizaban la vida cotidiana”, explica M. Gema Chacón, investigadora del IPHES-CERCA y profesora asociada de la URV.
(Fuente: Agencia SINC)

23 de marzo de 2013

Recuperan ocho recipientes de bronce de época romana en las excavaciones del puerto de Tarragona

Los recipientes  proceden de dos depósitos arqueológicos diferenciados: la fuente monumental llamada de Los Leones y del derrumbe de una domus suburbana, entre ellos jay cinco sítulas y una pátera.
Vista de una de las sítulas encontradas en el patio
de la domus. Foto: Codex
Los recipientes de bronce de época romana restaurados proceden de dos depósitos arqueológicos diferenciados, documentados en las excavaciones arqueológicas realizadas durante el trabajo de ejecución del Plan Especial de Reforma Interior-2 (PERI-2) (Jaume i-Tabacalera), que ha afectado una extensa parte del extremo occidental del área portuaria de Tarraco.

Se trata, por un lado, de dos sítulas (MNAT T2-30-98-1539-1 y MNAT T2-30-98-1511) procedentes del interior de la fuente monumental llamada de los Leones (cruce de las calles Eivissa y Pere Martell) y, por el otro, seis objetos recuperados en los niveles de derrumbe de una domus suburbana: cinco sítulas (MNAT T2-30-98-2420-1, MNAT T2-30-98-2420-2, MNAT T2-30-98-2247-3, MNAT T2-30-98-2245-1, MNAT T2-30-98-2247-6) y una pátera (MNAT T2-30-98-2247-5).

El primero de los contextos correspondía a una acumulación de niveles de sedimentación que, poco a poco, fueron rellenando el interior de una fuente monumental con fachada decorada con surtidores en forma de león yacente.

La fuente padece, a finales del siglo III, el colapso de la cubierta, convirtiéndose en un estanque a cielo abierto donde el agua se extraía desde arriba, mediante pequeñas ánforas y contenedores atados a cuerdas que permitían bajar el receptáculo hasta el nivel del agua, variable en función tanto del caudal del manantial natural como de la gradual colmatación con sedimentos del fondo de la fuente (procedentes principalmente de escorrentías producidas por la lluvia).

En ambos casos, se trata de recipientes cerámicos aptos para este tipo de función: cuerpo globular y asas prominentes. Durante su uso, un número considerable se desprendieron de la cuerda y cayeron al fondo del estanque, en un momento impreciso que podemos situar entre finales de los siglos III y V.

El segundo de los contextos corresponde a distintos niveles de derrumbe que cubrían tanto el patio de una domus suburbana, como parte de un tramo de calle adyacente. Esta fase de destrucción datada a finales del siglo III, se ha constatado en diversos puntos del suburbio portuario y, a nivel meramente hipotético, se ha planteado una relación con la incursión bárbara que a finales del siglo III afecta a Tarraco. De la descripción que nos han dejado varios historiadores romanos, se desprende que los bárbaros llegaron a saquear la ciudad produciendo daños en el suburbio portuario y capturando los barcos anclados en el puerto para dirigirse, una parte al norte de África, mientras que el resto permanecía durante doce años en el territorio de la ciudad.

De los seis objetos, cinco son recipientes de pequeño y medio formato y uno es una pátera. No se documentan otro tipo de utensilios metálicos, como elurceus/olpe (jarrón) o el amphora como la de dos asas que están presentes, por ejemplo, entre la vajilla de bronce recuperada en el interior del llamado pozo Cartanyà (calle del Gasòmetre, en el área del fórum de la Colònia), acumulación interpretada como una ocultación premeditada de carácter sacro realizada entre finales del siglo III y principios del siglo V.

No es nuestro caso, ya que los dos depósitos del área portuaria están estrechamente relacionados con actividades domésticas como la extracción de agua de la fuente y el equipamiento de una domus. Algunas de las sítulas de este segundo depósito son de reducidas dimensiones, cosa que nos hace pensar en posibles usos distintos al de la contención de líquidos, como, por ejemplo, su exposición al fuego como ollas o cazuelas. La mayor parte presentan síntomas de deterioro y evidencias de varias reparaciones, indicios, probablemente, de un largo periodo de uso intenso de los objetos.


Por: Josep Anton Remolà Vallverdú. Conservador responsable del Área de Colecciones, Documentación e Investigación. Museo Nacional Arqueológico de Tarragona.