google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: salinas
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19 de febrero de 2026

Aparecen restos arqueológicos en la punta de la Banya del Delta del Ebro

Podrían corresponder a un asentamiento humano o instalaciones vinculadas a la actividad salinera y defensa del territorio

El temporal Harry ha dejado al descubierto los restos de unas estructuras de piedra en el litoral en la punta de la Banya, en el Delta del Ebro. El hallazgo está junto a la playa, a pocos metros de la entrada en las salinas de la Trinitat, mar afuera del istmo del Trabucador.

«Sufrimos una regresión anual de cuatro metros en este punto y ahora han aparecido estas estructuras, restos de un asentamiento humano», ha apuntado Cristian Jensen, director de la Fundación Salines Marines. Los arqueólogos del Departament de Cultura de las Terres de l'Ebre han hecho una primera visita sobre el terreno e iniciarán un estudio para documentar el hallazgo. No se descarta una intervención del centro de arqueología subacuática si se acredita un valor arqueológico relevante.

El director de los servicios Territoriales de Cultura, Manel Zaera, ha asegurado que se iniciará una investigación, conjuntamente con la dirección general de Políticas del Litoral y Costas, para poder documentar el hallazgo y determinar a que corresponden los restos estructurales que han aparecido la punta del Cuerno después de los últimos episodios meteorológicos. «Las hipótesis, a pesar de que no sabemos si puede ser, es que sean restos de antiguas salinas o estructuras defensivas».

Existen mapas, tanto del siglo XVI como del siglo XVIII, donde aparecen torres defensivas en estos espacios del Delta, pero la ubicación a los mapas no es exacta y no se puede concluir que el hallazgo tenga nada a ver. «No tenemos información para dar ninguna conclusión ni tener una orientación, pero sea cual sea es parte del patrimonio del territorio», ha dicho Zaera. «Siempre es muy importante documentarlo y dejar constancia que aquí había algo que en su momento tuvo interés en la zona de las Salinas o para la protección del delta de la época a la cual se corresponda», ha añadido el director ebrense de Cultura.

Si se puede comprobar un valor arqueológico relevante, una intervención no será fácil porque los restos están en la playa y todavía medio tapadas por la marea. «Hay agua y estamos valorando si tiene que venir el centro de arqueología subacuática o si tenemos que montar algún tipo de estructura», ha avanzado Zaera. «Primero tenemos que saber y tener toda la información necesaria para decidir como se aborda este estudio», ha remarcado.

El equipo de arqueólogos y expertos han visitado también otra estructura que se ha descubierto con los temporales más cerca de las salinas, «unos posibles restos de divisiones de cristal·litzadors». De hecho, desde la Fundación Salinas Marines, Cristian Jensen, confía que el hallazgo pueda ayudar a conocer los orígenes de la actividad salinera a la punta del Cuerno. Hay algunos indicios, «pero no se sabe del cierto» que la producción de sal al delta del Ebro «pueda datar de época romana», pero la actividad concreta a las salinas de la Trinidad está documentada desde hace unos 150 años, aproximadamente. «De las salinas viejas, que dicen, desgraciadamente, no tenemos documentación ni ningún estudio, y es una de las cosas que nos gustaría saber: de cuando data la actividad salinera aquí a la Punta del Cuerno», ha dicho Jensen.

9 de octubre de 2011

Los arqueológos trabajarán a cinco metros de profundidad en la salina romana de Vigo


El solar donde se encontró la salina también ha permitido estudiar el cambio climático.
El solar que permitirá la ampliación de la calle de Rosalía de Castro ha sido una de las mejores fuentes de información que han tenido los investigadores del pasado en el municipio de Vigo. No solo han podido trabajar en él desde el punto de vista arqueológico sino que también ha permitido que científicos de la Facultad de Ciencias del Mar hayan obtenido datos de los cambios climáticos experimentados en el pasado.
La única sandalia romana encontrada en Galicia puede verse
en el Salinae de Vigo.
Y parece que todavía puede dar más de sí porque el proyecto del aparcamiento subterráneo que ahora se retoma conllevará nuevas excavaciones arqueológicas. Para que la concesionaria pueda trabajar en la zona deberá antes contratar a una empresa de arqueología para que elabore un informe.
La primera vez que se proyectó el aparcamiento, la concesionaria consideró excesivo el gasto arqueológico porque los sondeos iniciales permitieron comprobar la existencia de la famosa salina en varios puntos y a cinco metros de profundidad. En aquella ocasión, y posiblemente ahora se rescatará, el método de trabajo presentado por los arqueólogos fue una excavación bajo tierra, protegidos por una cúpula de forjado, pilotada en el suelo. Esta fórmula era la más segura ya que el terreno a esa profundidad presenta mucha agua y conlleva riesgo de derrumbes.
Cautela
La salina ha salido en varios puntos, por lo que habrá que realizar, primero, varios sondeos, y, después, una excavación en área. Contra lo que se dijo en algún momento, no todas las parcelas de la unidad de actuación urbanística Rosalía de Castro II están libres de cautela. En algunas de ellas, si se quieren realizar construcciones, deberán todavía de ser sometidas al estudio de la arqueología. Las investigaciones en este solar han permitido conocer que todo el barrio del Areal está asentado sobre una enorme salina, que funcionó entre el siglo I y finales del II. Por su parte, los investigadores de la Universidad de Vigo obtuvieron importantes datos sobre las oscilaciones en la línea de costa. La estratigrafía del solar ha permitido comprobar las consecuencias de la transgresión marina denominada Durkerkiense, al tiempo que evidenció el retroceso del mar y un avance de la línea de costa entre el siglo I y el III. Este retroceso cerró la salina y dio paso al uso del lugar como zona de enterramientos.
Se detectó una gran salina con estanques de decantación y de cristalización, así como una estructura posiblemente de almacenaje de sal. Los estanques de decantación forman espacios rectangulares de once metros de longitud por ocho de ancho y 80 centímetros de altura. Su estructura está realizada con grandes piedras clavadas en el suelo, ligeramente inclinadas hacia el exterior, y apoyadas en arcilla para ayudar a impermeabilizar las paredes de los estanques. Los estanques de cristalización son más pequeños, y tienen la misma composición. Es la mayor salina de época romana que se conoce en Galicia.