google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: río Betis
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5 de noviembre de 2025

Hallados en Sevilla los restos de un embarcadero romano

El hallazgo se ha producido durante las obras de un complejo residencial en Artillería. El espacio ya ha sido estudiado por expertos que han llevado a cabo una excavación previa. Desde esta instalación partían aceites, vinos o garum en ánforas fabricadas en Cádiz.
Las ánforas, fabricadas en Cádiz, fueron reutilizadas como base del pantalán del embarcadero, reforzando la estructura de madera.

Importante hallazgo revelado en Sevilla: los restos de un embarcardero romano del siglo I d.C., con unos 2.000 años de antigüedad, ni más ni menos. El descubrimiento revela una compleja red portuaria vinculada al antiguo comercio de Híspalis. En el lugar donde navegaban barcazas cargadas de garum, vino y aceite, hoy se proyectan bloques de una promoción. El solar, situado entre las calles José María Moreno Galván, Jiménez Aranda y el propio puente, fue durante años un terreno baldío. En 2022, la promotora adquirió las antiguas naves militares de Santa Bárbara para levantar más de 300 viviendas. Sin embargo, la excavación arqueológica previa, dirigida por Florentino Pozo y Rosa Gil, ha sacado a la luz un paisaje muy distinto: canales, ánforas rotas, maderas podridas y el rastro de una infraestructura portuaria romana que conectaba con el río Betis, el actual Guadalquivir.

Bajo los restos industriales de los siglos XVI y XVII —cenizas, carbones y escoria de la vieja fábrica de artillería— los arqueólogos hallaron niveles de limo que delatan antiguas inundaciones. Se produjo un colapso de los terrenos, fueron inundados y se generó una sedimentación bastante importante, explican los expertos que han trabajado con Abu. Bajo ese barro, intactos durante casi dos milenios, aparecieron los restos de un sistema de canales navegables de casi cinco metros de ancho y tres de profundidad, diseñado para mover mercancías en barcazas o ‘scaphas’.

Por esos canales circulaban ánforas cargadas de aceite, vino o garum, un condimento romano hecho de salazones que se exportaba a todo el Imperio. Las ánforas, fabricadas en Cádiz, fueron reutilizadas como base del pantalán del embarcadero, reforzando la estructura de madera. “Tal y como se ve en las imágenes, parecen colocadas hace dos días, pero son del siglo I”, describe Pozo.

Pero el proyecto romano también terminó bajo el agua. Las mismas inundaciones que lo sepultaron dejaron sobre el terreno una capa de barro de casi un metro, sellando su historia hasta hoy. Más tarde, el espacio se reutilizó como cementerio, y siglos después fue expoliado: los ladrillos y materiales de los antiguos muros se aprovecharon en nuevas construcciones. “Sevilla tiene siempre hambre de elementos constructivos porque no tiene cantera de piedra”, recuerda Pozo.

La ciudad, “construida en el peor sitio, por lo insalubre e inundable”, sigue edificándose sobre sus propias ruinas. Bajo el futuro Residencial en Artillería quedan sepultados los restos de una Sevilla anfibia, donde el comercio, el fango y el olvido se mezclan en una historia que vuelve a ser enterrada por la modernidad.

2 de junio de 2016

Comienza la nueva campaña de excavaciones en Cástulo

Expertos y voluntarios, comenzaron ayer una nueva campaña de excavaciones en el conjunto arqueológico de Cástulo (Linares -Jaén-), que este año tiene como novedad excavar en las inmediaciones de su puerto fluvial, el último navegable del Betis (Guadalquivir)
Marcelo Castro explica al consejero los pormenores de la nueva campaña de excavaciones. FOTO: FORVM MMX.
El director del Conjunto Arqueológico de Cástulo, Marcelo Castro, ha explicado que van a trabajar en tres puntos donde ya se excavó en anteriores campañas para preparar esos lugares a las visitas del público.

"Lo que queremos es concluir los trabajos en varios de los puntos excavados en años anteriores para acometer el proyecto de visualización de la zona", ha asegurado Castro, que ha añadido que lo que necesitan es que las excavaciones dejen en esos lugares "todo lo que queremos musealizar".

Este año continuará también su trabajo el equipo estadounidense, dirigido por el arqueólogo y profesor de Historia del Arte de la Universidad de Chapman (California), Justin Walsh, interesado en el urbanismo ibero.

Y se continuará avanzando en la zona de la Torre Púnica, donde el pasado año se descubrió que su historia era más compleja de lo que se creía en un principio, y además de su uso militar albergaba un santuario.

Respecto a la nueva zona, la del puerto, con los trabajos de excavación se quiere profundizar en esa vinculación de Cástulo con el río, ampliando las zonas que pueden ser preparadas para ser visitadas, dando visibilidad al relato histórico, recogido en los escritos o deducido de los restos encontrados con anterioridad.

El consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano, que ha visitado hoy el yacimiento, ha destacado el papel "clave" que juega en este proyecto la participación investigadora de la Universidad de Jaén y ha señalado su papel "como valor turístico, más allá del evidente valor científico y cultural".
(Fuente: Ideal / EFE)

26 de septiembre de 2014

Una muralla romana revela el antiguo cauce del río Guadalquivir en Sevilla

Los arqueólogos que realizan las catas previas al soterramiento de los contenedores se encontraron el miércoles con una estructura de sillares romanos del siglo I que se corresponde muy probablemente a un dique, malecón, muelle o a la propia muralla de la ciudad que confirmaría que el cauce del Guadalquivir pasaba exactamente por el trazado de la actual calle Sierpes para, en épocas posteriores, ir desplazándose hacia la Plaza del Duque hasta llegar a la localización actual. 
Restos de la muralla romana aparecidos en la calle Sierpes. FOTO: EL CORREO DE ANDALUCÏA
Este muro también ofrece información fiable del límite de la ciudad. El río de entonces (El Baetis romano) era muy diferente al de hoy, un río muy mediterráneo y tan vivo como para ir paulatinamente desplazándose lateralmente en sentido Oeste hasta su ubicación actual, tal como se refleja en las investigaciones del profesor Francisco Borja. 

Así lo explica Álvaro Jiménez, arqueólogo de la empresa Arqueópolis, que junto a Pablo Oliva, se encarga de las catas preceptivas en cada lugar del distrito Casco Antiguo donde está previsto el soterramiento de los contenedores de acuerdo con los planes del Ayuntamiento.

OPUS CAEMETICIUM
La estructura romana que han hallado Jiménez y Oliva presenta la singularidad de ser del conocido como hormigón romano (opus caementicium). Se trata de un tipo de material hecho de mortero y de piedras de todo tipo (de residuos, fundamentalmente) que tiene la apariencia del hormigón actual. La mezcla se hacía a pie de obra, alternando paladas de mortero con guijarros. Este hormigón tiene un revestimiento de sillares que es el que se encontró ayer a una profundidad de entre 2 y 4,5 metros.

La estructura romana está reaprovechada en el siglo X, en la Sevilla Califal. Jiménez considera que la estructura romana debió ser muy potente, tan es así que pervivió y fue reutilizada, sobre todo como estructura de defensa tras la invasión vikinga que sufrió la ciudad a mediados del siglo IX. 

El sitio y la entidad de los restos encontrados hacen de este hallazgo un vestigio "muy importante" que, en primera instancia, ofrece una conclusión clara: "Estamos ante la estructura de la Sevilla romana más al oeste de la ciudad, no olvidemos que el río estaba en Sierpes, que estamos refiriéndonos a una época en la que el puerto fluvial está en auge. 

UN RÍO VIVO
Muy probablemente el modelo actual de división tradicional de separación entre Sevilla y Triana no existía, porque este río era de unas características muy distintas al de hoy. El Guadalquivir es un río vivo, que se ha movido". La datación en el siglo I se puede producir por los restos de relleno de cerámica posteriores de los que se tiene seguridad que son del siglo II.

La obra de soterramiento de los contenedores se modifica levemente en el caso de la Campana para no afectar en ningún caso a los restos hallados. Ninguno de los sillares será destruido ni sufrirá por la instalación de los recipientes de recogida de basura.

Con motivo de este hallazdo, Jiménez recuerda las investigaciones del profesor Francisco Collantes, padre de la Arqueología sevillana, cuando en los años 50 de la pasada centuria ya descubrió unos muros de sillares entre la calle Orfila y la Campana.

(Fuente: Diario de Sevilla / Carlos Navarro Antolín)