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14 de julio de 2026

Sacan a la luz una necrópolis romana y un posible embarcadero ibero en Valencia

Las excavaciones realizadas en dos promociones privadas, una en el barrio de Orriols y otra en el entorno de la calle Maximiliano Thous, han sacado a la luz dos importantes yacimientos de gran interés histórico que están siendo estudiados por los especialistas.

Valencia vuelve a demostrar el enorme potencial arqueológico de su subsuelo. Las excavaciones realizadas en dos promociones privadas, una en el barrio de Orriols y otra en el entorno de la calle Maximiliano Thous, han sacado a la luz dos importantes yacimientos de gran interés histórico que están siendo estudiados por los especialistas.

Según ha podido saber Interdiario de distintas fuentes de las áreas de Urbanismo y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Valencia, en la intervención arqueológica desarrollada en el entorno de la avenida de la Constitución ha aparecido una necrópolis de época romana, datada en torno al siglo II d.C., con varios enterramientos y sus correspondientes ajuares funerarios aunque no han podido precisar cuantos restos de muertos son aunque indican podrían ser cinco en unos trabajos que están desarrollándose hace más de un mes.

Los restos están siendo documentados de forma minuciosa bajo la supervisión arqueológica del Ayuntamiento de Valencia, siguiendo el protocolo establecido para este tipo de intervenciones patrimoniales antes de que continúe la ejecución de la promoción inmobiliaria. Cabe recordar que el concejal de Urbanismo, Juan Giner, explicó al programa Mañana es Tarde (MET) de Radio Intereconomía Valencia que los promotores privados tienen ya otra mentalidad en los casos de hallazgos arqueologicos al haber cambiado la pedagogia respecto a la anterior en la cual creían que esto retrasaba hilo tempore la finalización de las obras.

El hallazgo no resulta inesperado para los arqueólogos, ya que esta zona coincide con el trazado de la antigua Vía Augusta, principal vía de comunicación romana a su paso por Valentia. Era precisamente junto a estos caminos donde se situaban las áreas funerarias, al estar prohibidos los enterramientos en el interior de las ciudades durante la época romana.

La aparición de tumbas y ajuares confirma, una vez más, la importancia del corredor norte de la antigua Valentia como espacio funerario y amplía el conocimiento sobre la ocupación romana de este sector de la ciudad.

En 2024 en otras obras en el barrio de Orriols de otra promoción de viviendas salió a la luz una necrópolis romana asociada a la vía Augusta con 5 enterramientos. En esta necrópolis, ubicada en la calle Agustín Lara, habia tres tipos de tumbas: de tégulas, en fosa y, de momento, una en urna.

Un yacimiento ibero abre un intenso debate científico
El segundo descubrimiento, localizado durante las excavaciones de un edificio privado en la calle Maximiliano Thous, ha despertado un notable interés entre los especialistas por la singularidad de las estructuras aparecidas.

Según las fuentes consultadas por este digital el yacimiento ha originado incluso un debate entre arqueólogos especializados en época ibera. Una parte de los expertos considera que los restos podrían corresponder a un antiguo embarcadero, lo que convertiría el hallazgo en el primero de estas características documentado en Valencia.

Otros investigadores como la decana Carmen Aranegui, sin embargo, sostienen que las estructuras responderían más bien a un asentamiento ibero, por lo que serán los estudios arqueológicos y la documentación técnica los que permitan determinar definitivamente la naturaleza del enclave. Aranegui siempre ha defendido la posibilidad de que en Ruaya existiera un emporio comercial o incluso una aldea vinculada posiblemente a la vía Heráclea, un camino citado por los autores clásicos que sería el antecedente de la vía Augusta y conectaría el norte de Italia y el sur de Francia con toda la Costa Mediterránea de la Península hasta Cádiz, centro neurálgico del comercio en época prerromana.

En cualquier caso, todas las fuentes consultadas destacan la relevancia científica del descubrimiento y su potencial para aportar nuevos datos sobre la ocupación prerromana de este sector de la ciudad y de que en ese lugar hubo un asentamiento ibero. Cabe recordar el de la calle Ruaya donde inicialmente se iba a hacer un aparcamiento y finalment sólo hubo una zona verde por la cantidad de tiempo utilizado en las excavaciones por los importantes hallazgos encontrados.
Los restos serán conservados

Una de las decisiones ya adoptadas afecta al futuro del yacimiento de la calle Maximiliano Thous. Según las fuentes de Urbanismo y Patrimonio Histórico consultadas por Interdiario, el promotor de la actuación conservará los restos arqueológicos, que serán integrados en el proyecto edificatorio de acuerdo con los criterios de protección del patrimonio.

La conservación del yacimiento permitirá que las futuras investigaciones continúen aportando información sobre uno de los enclaves arqueológicos más prometedores descubiertos en Valencia en los últimos años.

Con estos dos nuevos hallazgos, Valencia vuelve a confirmar que las intervenciones urbanísticas siguen revelando testimonios de las distintas civilizaciones que ocuparon su territorio. Desde las necrópolis romanas situadas junto a la Vía Augusta hasta los posibles vestigios de la cultura ibera, el subsuelo de la ciudad continúa ofreciendo piezas fundamentales para reconstruir más de dos mil años de historia.

1 de diciembre de 2025

Aparece un nuevo lienzo de la muralla romana de Valentia

La excavación ha documentado un segmento inédito de la muralla republicana que obliga a replantear la topografía aceptada hasta la fecha, desplazando el límite oriental de la urbe significativamente.

Recientes intervenciones arqueológicas en el subsuelo del casco histórico de Valencia han arrojado luz sobre la morfología urbana de la ciudad fundacional (Valentia, 138 a.C.).

La excavación, dirigida por el equipo de la empresa Semarq, bajo la supervisión de la arqueóloga Marisa Serrano, ha documentado un segmento inédito de la muralla republicana que obliga a replantear la topografía aceptada hasta la fecha, desplazando el límite oriental de la urbe significativamente.

Contexto de la intervención y localización
Durante las labores de rehabilitación arquitectónica en el inmueble situado en la Calle Avellanas, 22, se procedió a una intervención arqueológica preventiva.

A una cota de profundidad de -0,50 metros respecto al nivel actual de circulación, se localizó la cimentación de la estructura defensiva. El hallazgo se sitúa en una posición estratégica que conecta estratigráficamente con los restos documentados en el cercano Palacio de los Almirantes de Aragón, cuya entrada principal se encuentra ubicada en la calle del Palau, 14, y que actualmente alberga la Consellería de Hacienda de la Generalitat Valenciana.
Análisis Arquitectónico y Constructivo

El hallazgo corresponde a un lienzo de muralla de 7,30 metros de longitud y una potencia (anchura) de 3 metros, cuyas características técnicas denotan una clara monumentalidad:

Aparato constructivo: Se identifica como un muro de opus quadratum de gran formato.
CaracterísticaMuralla Republicana (S. II a.C.)Muralla Tardorromana (S. III-V d.C.)
TécnicaOpus Quadratum (Mampostería a soga y tizón)Opus Incertum / Opus Vítatum y Reutilización (Spolia)
MaterialesGrandes sillares de piedra arenisca (Godella/Rocafort), tallados y uniformes.Materiales heterogéneos: cascotes, cantos rodados, ladrillos, y elementos reutilizados (spolia).
Acabado/AspectoMonumental, formal y estético. Sillares con almohadillado. Muro de aparejo regular.Rudimentario, irregular, rápido. Muro de aparejo pobre o muy poco cuidado.
PropósitoDefensas dignas de una colonia recién fundada y planificada, con valor simbólico y de prestigio.Defensa funcional y urgente ante la inestabilidad y las incursiones bárbaras (Bajo Imperio).
Anchura/PotenciaSignificativa (cercana a los 3 metros en cimentación).Generalmente más delgada o con menor calidad en la ejecución, aunque el perímetro podía ser mayor.


Materialidad: Sillares de piedra arenisca procedente de las canteras de Godella-Rocafort, con dimensiones estandarizadas de 1,51 x 0,63 x 0,52 metros.

Tratamiento superficial: Presencia de almohadillado en la cara externa de los sillares, un rasgo distintivo de prestigio y función estética disuasoria en la arquitectura militar romana.

Cimentación: La excavación ha permitido documentar el proceso fundacional completo, que incluye la disposición de un antemuro previo y la preparación del terreno mediante plataformas de nivelación compuestas por gravas compactadas.

Implicaciones topográficas y urbanísticas
La importancia del hallazgo radica en su impacto sobre la cartografía histórica de Valentia. La ubicación de este tramo desplaza el límite oriental de la ciudad republicana 21 metros más al Este de lo estipulado en las planimetrías vigentes.

Este dato sugiere que la planta urbana original poseía una superficie mayor a la estimada, extendiendo la trama viaria al menos una insula (manzana) adicional hacia levante.
Secuencia Cronológica y Estratigráfica

El registro arqueológico ha permitido establecer una secuencia evolutiva clara del sector:

Fase I (Republicana – s. II a.C.): Construcción del recinto fortificado coincidiendo con la fundación de la ciudad (deductio).

Fase II (Destrucción – c. 75 a.C.): Evidencias del desmantelamiento parcial de la estructura, vinculado a los episodios bélicos de las Guerras Sertorianas (saqueo pompeyano).

Fase III (Imperial – s. I-II d.C.): Tras el hiato poblacional, la muralla pierde su función defensiva primaria. Se documenta la apertura de una brecha para el paso de infraestructuras:

Creación de una calzada con sistema de saneamiento (cloaca) en el eje Circo romano – Zona Oeste.

Reutilización de los sillares como muro de cierre para una nueva edificación monumental adosada al exterior (continuidad espacial con la cercana Cripta de Sant Vicent).
Conservación y Musealización

Siguiendo los criterios de intervención patrimonial vigentes, la estructura ha sido consolidada e integrada in situ dentro del nuevo espacio arquitectónico. Este modelo de preservación permite la lectura histórica de los vestigios, sumándose al catálogo de restos visitables que configuran la ruta arqueológica de la ciudad, junto a hitos andalusíes y romanos, previamente musealizados.

30 de mayo de 2017

Las excavaciones sacan a la luz el mayor muro de época romana hallado en Valencia

Las obras en pleno centro de la Ciudad también han sacado a la luz restos de edificios islámicos y el antiguo trazado de la calle Micalet. Del muro romano se conservan tramos de 2,25 metros y muestra reformas de épocas posteriores.
El proyecto del Consell pretende hacer visitables los restos encontrados.
Las excavaciones arqueológicas que el Consell está realizando en el edificio de la calle Micalet número 5 de Valencia están proporcionando hallazgos de alto valor histórico y patrimonial, cuya recuperación podría convertirlo en un centro turístico al nivel del museo arqueológico de La Almoina. En concreto, el plan de la Conselleria de Hacienda y Modelo Económico es que el conjunto arqueológico que está aflorando en el antiguo Palacio de Calatayud sea visitable por parte de la ciudadanía y, al mismo tiempo, compatibilizarlo con fines administrativos.

El proyecto del Consell pretende integrar estos hallazgos arqueológicos de la calle Micalet, junto con otros elementos de gran valor patrimonial como los del Centro Arqueológico de La Almoina, los del Museo Catedralicio, la cripta de San Vicente o los restos conservados en el Palau de l'Almirall (cuya musealización ya está en proyecto), creando de esta forma un panorama histórico y patrimonial muy atractivo tanto para la ciudadanía como para los turistas.


MURO ROMANO DE INCALCULABLE VALOR
Los trabajos arqueológicos en el antiguo Palau de Calatayud están aportando nuevos hallazgos, que se suman a los ya recuperados semanas atrás, donde se han obtenido datos importantes para la historia urbana del entorno de la Catedral y la plaza de la Virgen. En este sentido, las labores arqueológicas han sacado a la luz un muro que conserva parte de su revestimiento de placas de mármol, éstas posiblemente de la cantera valenciana de Buixcarró. Se trata de un hallazgo de incalculable valor, pues nos introduce en el ámbito de los grandes edificios monumentales que rodeaban el Foro de Valentia entre los siglos I y II d.C. Este muro, además, fue utilizado a lo largo de la historia, de modo que se conserva hasta el momento una altura superior a los 2,25 metros y, sobre él, se mantienen reformas de épocas posteriores que muestran cómo distintas culturas y civilizaciones vivieron en el mismo espacio que ha llegado hasta nuestros días.

También se ha descubierto una parte de la trama urbana antigua, cuya modificación en 1800 coincide con la construcción de la actual Casa Vestuario. Se han verificado las antiguas alineaciones de la calle Micalet, que provenían de muchos siglos atrás, y se ha confirmado que la antigua línea de fachada se encuentra bajo la actual calle, de modo que la anterior era mucho más estrecha y con una orientación que coincide con la de otros restos de la ciudad romana de València.


Además, en la pared medianera con la Casa Vestuario se ha descubierto el antiguo muro, que alcanza dos plantas de altura, construido con la técnica del tapial y que data del siglo XIV. Gracias a su gran valor patrimonial y plástico quedará finalmente visible e integrado en el futuro edificio de la administración autonómica.

FUENTE ISLÁMICA Y POSIBLES BAÑOS ÁRABES
Del pasado islámico de la ciudad se han recuperado también numerosos restos, como una fuente rodeada de tuberías cerámicas, una canalización de suministro de agua, posiblemente derivada de la Acequia de Rovella, y diversas estancias de un edificio, cuya interpretación se encuentra en fase de estudio, a la espera de poder verificar si pertenecen a unos antiguos baños árabes de los que se tiene constancia en el entorno del actual Palau de Calatayud.

Otro descubrimiento islámico que ha aflorado es un muro que progresa en el alzado de las paredes del actual inmueble. Se trata de un hallazgo de gran relevancia, ya que salvo los restos de la antigua muralla musulmana son pocos los muros de esa época conservados en altura en València. Todos los edificios de ese periodo fueron eliminados progresivamente tras la conquista cristiana de la ciudad.

INSCRIPCIONES ROMANAS
Así, gracias a las excavaciones arqueológicas impulsadas por la Conselleria de Hacienda y Modelo Económico, han comenzado a surgir más evidencias de la antigua ciudad romana. A una profundidad próxima a los 4 metros ha aparecido una porción de pavimento romano de época imperial (siglos I y II d. C.). Además, se ha recuperado un fragmento de inscripción con letras romanas, que forma parte del cimiento de un muro de época califal del siglo X, que podría pertenecer, según los expertos, a una lápida honorífica que hace referencia a los "veterani et veteres". Estos fueron los dos grupos de población que gobernaron la Curia de la ciudad (a modo del actual ayuntamiento). Los "veteres" eran los descendientes de los primeros pobladores, que llegaron a la ciudad en el siglo II a. C., mientras que los "veterani" eran los soldados licenciados llegados a València en la época de Augusto (aproximadamente a finales del siglo I a. C.).
(Fuente: Valencia Plaza)

28 de octubre de 2016

Descubren un enterramiento visigodo en Bétera (Valencia)

La sepultura descubierta en L'Horta Vella tiene forma ovalada y recuerda a una cista -monumento funerario griego en forma de caja- de más de tres metros de largo por 1,5 metros de ancho. 
El hallazgo refuerza la importancia del yacimiento para conocer la evolución de Valentia desde la época imperial romana. 
La intervención ha recuperado otros objetos de gran valor como varias monedas visigodas de finales del siglo VII, así como muros destruidos de pequeños hornos y cerámicas en buenas condiciones para su restauración, según ha informado la Generalitat de Valencia en un comunicado. 

Los restos encontrados refuerzan la importancia de este yacimiento de Bétera para conocer la evolución del territorio llamado Valentia desde la época imperial romana hasta el final de la 'tardoantigüedad', así como para profundizar en las condiciones de vida del entorno rural romanos en tierras valencianas.

L'Horta Vella se encuentra en el extremo sur de la partida del mismo nombre en el municipio de Bétera y se extiende sobre una gran área, en el margen derecho del barranco de Carraixet, con un yacimiento de restos constructivos visibles y abiertos al público que ocupan más de 1.000 metros cuadrados. 

Los trabajos realizados allí en 11 campañas diferentes han permitido documentar una secuencia cultural que se puede dividir en cuatro grandes fases. La primera es la Imperial, desde finales del siglo I o principios del II hasta mediados del V, y es de donde proceden la gran mayoría de las estructuras conservadas como el circuito termal.

FUE UNA GRANJA
Más tarde, durante la antigüedad tardía (siglos V-VIII) se produjo una transformación importante de la villa, al convertirse en una granja que perdurará hasta la llegada de los musulmanes. La tercera fase o el 'paleoandalusí' no aportó grandes aportaciones a nivel constructivo, mientras el último periodo ya corresponde a las épocas medieval, moderna y contemporánea, entre los siglos XIV y XIX. 

Todas las excavaciones las realizan arqueólogos de la dirección general de Cultura y Patrimonio de la Generalitat y expertos de la Universitat de Valencia fruto de un programa de colaboración de intervenciones arqueológicas con las universidades valencianas. 

11 de septiembre de 2012

Valencia se prepara para excavar en su historia

El anuncio de próximas excavaciones en el interior de la Seo reaviva el interés arqueológico sobre la fundación de la ciudad. El subsuelo entre la Catedral y la Almoina alberga restos de las épocas romana, visigoda y árabe. 
En pleno centro de Valencia, a espaldas de la Basílica y entre la Catedral, el Palacio Arzobispal y el Almudín se sitúa el punto en el que los romanos fundaron Valentia en el año 138 a.C y a partir del cual trazaron la futura ciudad. La Almoina, hoy museo y antes solar, es el centro neurálgico de la historia de Valencia, testimonio de los vestigios más remotos de la ciudad que han ido viendo la luz en diferentes excavaciones entre los años 1985 y 2005.
La plaza de la Almoina es hoy un centro arqueológico en el que se puede
visitar los restos del antiguo foro de la Valentia romana.

Los restos arqueológicos de este museo permiten conocer cómo era el centro de la ciudad y la evolución de los edificios cercanos desde la época romana. La memoria arqueológica permite, por ejemplo, descubrir cómo fue la Catedral en los primeros siglos del cristianismo o durante la época visigoda, además de su transformación en mezquita y posterior conversión a catedral en la nueva cristianización de la ciudad.

El reciente anuncio del Cabildo de la Catedral de iniciar excavaciones para localizar la antigua mezquita y la seo visigoda dentro del proyecto de ampliación del Museo Catedralicio ha sido acogido con expectación por los arqueólogos valencianos, que califican la Seo valenciana y su entorno como una zona «muy interesante» desde el punto de vista arqueológico. Y es que los expertos son conscientes de que bajo el subsuelo de la plaza de la Virgen, la Basílica y la propia Catedral hay páginas arqueológicas de la fundación de la ciudad «todavía desconocidas», según apunta el jefe del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM), Albert Ribera.

De momento, el proyecto de ampliación del Museo Catedralicio y, por tanto, la intención de poder recuperar los restos antiguos está pendiente de ser aprobado por la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria.

Discrepancias
El arquitecto de la Seo, Salvador Vila, menciona en una entrevista publicada en el último número de la revista Catedral de Valencia, «que lo mejor por descubrir está debajo del actual Museo Catedralicio y de la cripta situada bajo la actual capilla del Santo Cáliz». En este sentido, Vila precisa que bajo el museo, «en los subterráneos bajo el forjado, hay restos de la catedral más primitiva, restos visigodos y romanos, y también de la antigua mezquita, que seguramente estaba bastante próxima al crucero y presbiterio».

Sin embargo, Albert Ribera, quien ha dirigido varias excavaciones en el entorno de la Seo (entre ellas la del yacimiento de la Almoina), cree que en la zona apuntada por el arquitecto Vila podrían aparecer restos marginales del conjunto episcopal del siglo VII, así como ruinas de la época islámica y romana.

De hecho, durante la reforma del Palacio Arzobispal los arqueólogos se toparon con un pórtico que podría atribuirse a la antigua mezquita musulmana,que sigue siendo «la gran incógnita», puntualiza Ribera. De ella se conoce que correspondería con el actual transepto de la Catedral y que el lugar en el que se encuentra la actual puerta románica o de la Almoina sería el mihrab, que es el punto hacia el que han de mirar los que oran y también alberga el Corán. Una mezquita que, con las sentencias coranicas en las paredes, persistiría hasta el año 1262 cuando se demolió y construyó una catedral de nueva planta, que tardó varios siglos en finalizarse.

Otro de los puntos que apunta el jefe del SIAM como zona en la que podrían aparecer restos visigodos es el subsuelo de la plaza ubicada entre el museo de la Almoina y la Catedral. En este punto, según Albert Ribera, y en caso de realizarse excavaciones, saldrían a la luz restos del altar de la catedral visigoda y la tumba de San Vicente.

A la puerta de los Hierros de la actual Seo y a la Basílica, en la parte recayente a la plaza de la Virgen, corresponderían restos de la época romana, en concreto, la muralla y el foro, respectivamente.