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21 de septiembre de 2026

Descubren una cocina romana de hace dos mil años en Sasamón (Burgos)

Con este hallazgo, de gran relevancia histórica, culmina la décima campaña arqueológica en Sasamón (Burgos). El equipo profesional que ha realizado el descubrimiento ha estado dirigido por José Manuel Costa García (USAL) y Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología de Mérida IAM-CSIC-Junta de Extremadura).
Excavación de la cocina de época romana en Sasamón (Autor: JMCG).

Hace ya diez años que el equipo profesional dirigido por Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología de Mérida IAM-CSIC-Junta de Extremadura) y José Manuel Costa-García (Universidad de Salamanca) impulsa la investigación arqueológica en la comarca segisamonense con el objetivo de estudiar el poblamiento romano en la comarca (siglos I a. C.-VII d. C.).

Tras la excavación del imponente poblado de la Edad del Hierro turmogo en el Cerro Castarreño (2018-20) y el cerco de asedio romano que puso fin a su ocupación (2021-22), los trabajos se centran ahora en el solar de La Era, un terreno recientemente cedido por su propietaria, María del Carmen Rodríguez Simón, al Ayuntamiento de Sasamón para su investigación. Se trata de una reserva arqueológica privilegiada a los pies de la Iglesia de Santa María la Real de Sasamón, pues permite estudiar directamente la ciudad romana de Segisamo (2023-26).

La intervención, financiada por la Diputación de Burgos y los ayuntamientos de Sasamón y la Junta Vecinal de Olmillos de Sasamón, comprende asimismo la prospección mediante medios aéreos (con recurso a drones con distintos sensores) y geofísicos de otros importantes enclaves romanos en la comarca.

Una cocina de dos mil años de antigüedad
Uno de los hallazgos más sorprendentes de esta campaña es una estancia que podría identificarse como una antigua cocina romana. José M. Costa indica que “se ha visto muy afectada por expolios posteriores, pero todavía es posible reconocer los restos de un espacio netamente funcional, un posible horno y numerosos materiales relacionados con la preparación de alimentos”.

Los muros de este habitáculo se alzaron en adobe sobre zócalos de piedra y posiblemente estuviesen enlucidos, técnica que ha perdurado en la arquitectura tradicional castellana. Los pavimentos mostraban también una factura sencilla y económica: una capa de arcilla compactada se asentaba sobre una cama de guijarros, lo que garantizaba un uso duradero y una limpieza cómoda.

“Tenemos una imagen un tanto idealizada de las ciudades romanas como espacios monumentalizados, pero rara vez espacios domésticos y productivos nos vamos a encontrar con mosaicos y paredes pintadas”, explica el profesor de la Universidad de Salamanca. Un pequeño escalón delimitaba un espacio más elevado que probablemente sirvió como suelo de un horno hoy prácticamente destruido. Aquí se prendería el fuego cuyos restos han hallado los arqueólogos dos mil años después: un potente nivel de cenizas y carbones en el que han podido recuperarse numerosos materiales.

“Los restos cerámicos recuperados son consistentes con el uso del espacio como cocina”, señala Jesús García, quien resalta la antigüedad, la diversidad y el buen estado general de la vajilla. “Hemos documentado grandes recipientes destinados al almacenaje de alimentos (dolia), así como jarras, cuencos y otros útiles para el procesado de alimentos, como los morteros”. A ellos se unen otras piezas directamente relacionadas con el cocinado: a las modestas ollas podemos sumar sartenes (patera) con recubrimientos antiadherentes, las célebres cerámicas de engobe rojo pompeyano, e incluso fragmentos de un clibanus, un pequeño horno portátil que permitiría hacer pan sobre una superficie refractaria. Algunas de las piezas proceden, sin lugar a dudas, de la península itálica; otras se habrían producido localmente.

El investigador del IAM indica que “en época de Augusto y Tiberio vivían en Segisamo personas cuyas prácticas culinarias eran plenamente romanas, pero esto no significa que todos los habitantes de la ciudad fuesen foráneos, pues algunas de las cerámicas siguen la tradición turmoga”. Esta mezcla de gentes y costumbres seguramente imprimió un carácter particular a los habitantes de la antigua Sasamón. “Es como si estuviésemos viendo la cocina de una abuela turmoga: un poco de lo nuevo; un poco de lo viejo”, bromean los investigadores.

Es posible, sin embargo, que esta no sea la fase de ocupación más antigua del solar. En otro sondeo se observa con claridad cómo a las estructuras romanas anteceden otras cuya factura evoca la de los poblados de la Edad del Hierro como el excavado en el vecino Cerro Castarreño, lo que revela que la población indígena desempeñó un papel importante en la construcción y la identidad de la nueva ciudad. Los arqueólogos quieren continuar explorando nuevos espacios para entender cómo vivía esta comunidad y cómo la urbe se desarrolló a lo largo de los siglos.

Recuperando la historia de Sasamón al completo
La intervención en La Era tiene como objetivo principal ahondar en los orígenes de la Sasamón romana, pero el trabajo arqueológico avanza con la minuciosidad propia de un contexto urbano. En el orden inverso a su deposición, los arqueólogos retiran cada capa de tierra y documentan cada estructura conservada para recopilar indicios que les permitan aproximarse a las distintas fases de la historia de la localidad.

La memoria oral y la fotografía de inicios del siglo XX todavía conservan el recuerdo de la era dedicada a la trilla y al ganado mular. Sin embargo, poco o nada se sabía sobre el uso de este mismo espacio como necrópolis de inhumación durante el siglo XIX. La decena de tumbas documentada hasta la fecha se ajusta al rito cristiano, pero el conjunto se sitúa apartado del espacio histórico de enterramiento, en el claustro de la iglesia de Santa María, y muestra indicios de haber sido realizado apresuradamente. “El único objeto fiable con el que contamos para datar estos enterramientos es un botón de una guerrera de la época de Isabel II (1833-1868)”, señala Laura Blanco, investigadora de la USAL especialista en arqueología funeraria.“Quizá estemos ante un cementerio relacionado con alguna de las epidemias que azotaron Burgos durante el siglo XIX”.

Otros horizontes de ocupación y expolio pueden datarse de la época moderna (siglos XVI-XVIII), posiblemente la última vez que en este espacio habitaron personas sobre las antiguas ruinas romanas. Un sencillo camino daba acceso a modestas edificaciones de las que apenas se conservan algunos muros y los hogares donde procuraban calor y alimento.

Bajo estos niveles, todavía se conservan algunas evidencias de época medieval, tiempos en los que Sasamón asistió a la construcción de su imponente iglesia, pero de los que apenas contamos con documentación sobre su trama urbana. Resta, en suma, mucho por hacer, pues solo la excavación en área permitirá estudiar en planta la arquitectura y la distribución espacial de los distintos edificios descubiertos.

Los arqueólogos deben ahora estudiar con detalle la ingente cantidad de materiales arqueológicos recuperados, que incluyen desde elementos de adorno personal (agujas y pendientes de bronce, pulseras y collares de vidrio y azabache) y útiles diversos (cuchillos y clavos de hierro, lucernas para la iluminación, vajillas diversas) hasta elementos de desecho que pueden aportar mucha información sobre la dieta de los antiguos pobladores, como ocurre con los restos óseos.

La impronta personal de estas personas puede apreciarse asimismo en las huellas de calzado impresas en la arcilla fresca de algunos ladrillos o las palabras que grabaron en algunas cerámicas, que conocemos como grafitos.

Una apuesta por las nuevas tecnologías
La campaña estival no se ha limitado a la excavación arqueológica. Paralelamente, el equipo investigador ha aplicado tecnologías no invasivas de última generación para localizar y estudiar el patrimonio de la comarca sin necesidad de alterarlo.

La teledetección aérea con drones y la prospección geofísica con georradar y magnetómetro permiten identificar yacimientos arqueológicos e incluso obtener planimetrías detalladas de las estructuras sin necesidad de remover el subsuelo.

Estas metodologías han demostrado en el pasado su enorme potencial, lo que ha permitido reconstruir la trama urbana de la propia Segisamo (Sasamón) o impulsar descubrimientos espectaculares como la villa romana de Santa Olalla (Olmillos de Sasamón), donde se identificó una posible iglesia visigoda.

Durante la campaña de 2026, el equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), en estrecha colaboración con el Laboratorio de Arqueología de Mínima Invasión (MinarqLab), ha permitido seguir explorando el poblamiento y la explotación del territorio en época romana, con el estudio de parajes como Los Anillos, donde la fotografía aérea y el georradar revelan un pequeño yacimiento rural, quizás relacionado con las captaciones de agua desde el páramo; o en La Serna-El Molino, donde la prospección magnética ha revelado la existencia de un poblado prehistórico, quizás Calcolítico que aumenta en varios milenios la secuencia cronológica de la comarca.

Un referente en la investigación, divulgación y protección del patrimonio
Desde hace ya una década, Jesús García y José M. Costa han liderado un equipo multidisciplinar de arqueólogos y especialistas de distintas instituciones nacionales e internacionales que cada año regresan a tierras burgalesas. De este modo, el proyecto ha servido no solo como espacio de experimentación científica, sino también como un ámbito privilegiado para la formación de estudiantes y jóvenes profesionales de toda España.

La iniciativa ha apostado firmemente, desde sus inicios, por la socialización de la actividad científica en lo que se conoce como arqueología pública. Por ello, los avances de cada jornada en el terreno se han compartido a través de distintos perfiles propios en RRSS y se ha creado un pequeño museo virtual con el objetivo de construir una audiencia propia.

Se han programado visitas guiadas a las excavaciones y charlas informativas para acercar el trabajo arqueológico a la ciudadanía local y fomentar la valoración y tutela de su propio patrimonio. Durante el desarrollo de los trabajos, cualquier particular ha podido asimismo acercarse al yacimiento fuera de los horarios de visita, ofreciendo, durante los meses de verano, una oportunidad única para que vecinos y visitantes observen en directo cómo vuelve a la vida la ciudad de hace dos mil años.

Esta labor de concienciación resulta especialmente urgente ante la amenaza creciente del detectorismo ilegal y el expolio. El equipo recuerda que un objeto arqueológico pierde casi todo su valor histórico si se extrae sin metodología: la verdadera clave para reconstruir el pasado reside en el contexto estratigráfico en el que se halla. La manipulación no autorizada conlleva la pérdida irreparable de esa memoria colectiva. El mensaje ha calado en la población, que comparte sus vivencias y experiencias con el equipo arqueológico a diario.

Por último, el compromiso con el ámbito académico se viene canalizando mediante la presentación de los hallazgos en congresos internacionales y la programación del Museo Arqueológico Nacional, del Museo de Burgos y del Festival Babieka Folk, y culmina con la publicación de los datos en revistas especializadas y monografías dedicadas al urbanismo y al poblamiento romanos.

23 de julio de 2026

Arqueólogos españoles confirman la monumentalidad de una villa romana en Tívoli

La intervención dirigida por la Universidad Pablo de Olavide en la Villa de Bruto (Tívoli -Italia-) ha permitido contrastar sobre el terreno varias hipótesis planteadas mediante georradar y documentación digital, además de aportar nuevos datos sobre los jardines y una gran piscina circular en el complejo residencial.
La campaña ha permitido verificar arqueológicamente algunas de las hipótesis formuladas durante los últimos años a partir de una metodología basada en tecnologías digitales no invasivas.

La primera campaña de excavaciones arqueológicas desarrollada en la Villa de Bruto, en Tívoli —a unos 30 kilómetros de Roma—, ha confirmado el notable potencial científico de uno de los complejos residenciales romanos más monumentales y menos estudiados del territorio de la antigua Tibur. Los trabajos han permitido contrastar varias de las interpretaciones obtenidas previamente mediante tecnologías no invasivas y han aportado nuevas evidencias sobre la organización arquitectónica y paisajística de la residencia.

La intervención forma parte del Brutus Villa Project, promovido por la Universidad Pablo de Olavide y la cátedra institucional EduEmer, en colaboración con la Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per l’Area Metropolitana di Roma e la Provincia di Rieti. El proyecto está dirigido por Juan José Algaba Torrealba, investigador del área de Arqueología de la UPO y responsable de la línea de investigación sobre patrimonio inmersivo de la Cátedra institucional EduEmer.

De la prospección digital a la excavación en la Villa de Bruto

Antes de iniciar los sondeos, el equipo había aplicado una metodología basada en la combinación de georradar, escáner láser terrestre, fotogrametría aérea y terrestre, topografía, dibujo arqueológico y sistemas de información geográfica. Esta estrategia permitió documentar las estructuras visibles, detectar otras enterradas y generar un modelo tridimensional del sector meridional de la villa.


Esta metodología ha sido presentada por Juan José Algaba Torrealba, Antonio Abate, Fernando Moreno-Navarro y Jesús García Sánchez en la revista Journal of Archaeological Science: Reports. El estudio constituye la primera documentación digital integral de una de las villas de ocio aristocrático del territorio de Tívoli y propone un modelo de trabajo aplicable a otros grandes complejos arqueológicos.

La excavación ha permitido ahora contrastar sobre el terreno algunas de las principales hipótesis derivadas de esos trabajos. Entre ellas destaca la existencia de una gran estructura circular, de aproximadamente 20 metros de diámetro, que ya había sido identificada mediante georradar e interpretada como una piscina monumental.

Los trabajos arqueológicos han documentado parte de esta piscina, que conserva una profundidad cercana a 1,95 metros y presenta un revestimiento hidráulico rematado por un enlucido parietal de color azul. Su ubicación frente a una gran fachada monumental indica que formaba parte de una escenografía cuidadosamente diseñada, en la que el agua, la arquitectura y las perspectivas visuales reforzaban el carácter representativo de la residencia.

La campaña también ha aportado nuevas evidencias, como la identificación de un espacio ajardinado organizado mediante pórticos y la recuperación de macetas conservadas in situ, utilizadas para delimitar y ornamentar estas áreas. Estos hallazgos permiten conocer mejor la configuración paisajística de la villa y el papel de los jardines como espacios de ocio, representación social y exhibición del poder de las élites romanas.

Un complejo construido en varias fases
El núcleo original, de época republicana, se asentaba sobre una gran plataforma reforzada mediante muros de contención y contrafuertes. En una fase posterior, el complejo se amplió mediante terrazas, galerías abovedadas y subestructuras que transformaron profundamente la ladera.

El estudio científico también ha identificado el trazado del acueducto Anio Vetus, anterior a la villa, aunque la relación exacta entre esta infraestructura y las distintas fases constructivas deberá precisarse en futuras campañas.

Las investigaciones digitales han permitido estudiar alrededor de 27.000 metros cuadrados de un conjunto que, en su fase monumental, superó posiblemente los 40.000 metros cuadrados.
Más de veinte años de investigación de la UPO en Tívoli

El Brutus Villa Project amplía la trayectoria científica que la Universidad Pablo de Olavide desarrolla en el territorio tiburtino desde 2003, especialmente a través de sus investigaciones en Villa Adriana.

En el proyecto participan especialistas del Instituto de Arqueología de Mérida del CSIC, las universidades de Alicante, Salamanca, Cantabria, Murcia y Huelva, el Institut Català d’Arqueologia Clàssica y la Università degli Studi Roma Tre, además de estudiantes en formación.

Los resultados de esta primera campaña muestran el valor de combinar excavación arqueológica, análisis arquitectónico y tecnologías no invasivas. Al mismo tiempo, abren una nueva etapa para conocer la evolución de la Villa de Bruto y su papel dentro del paisaje monumental de la antigua Tibur.

Referencia:
Algaba Torrealba, J. J.; Abate, A.; Moreno-Navarro, F.; García Sánchez, J. (2026). Multimodal documentation methods at Villa of Brutus, Tivoli: Towards a new understanding of otium villas. Journal of Archaeological Science: Reports, 73, 105884. https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.105884

19 de mayo de 2026

Los arqueólogos confirman el origen cristiano de la iglesia de Almodóvar del Campo (Ciudad Real)

La investigación revela que hubo un largo periodo sin evidencias significativas en este enclave hasta la llegada de la Orden de Calatrava en el siglo XIII.
Sobre la pantalla, la fotografía de la cruz procesional hallada durante las excavaciones.

La iglesia parroquial de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), cuyos orígenes están datados en el siglo XIII, no se asienta sobre ninguna mezquita musulmana anterior, según puede confirmar el equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha que el pasado jueves presentó los resultados de las excavaciones arqueológicas efectuadas.

Así lo explicitaron, ante más de 200 personas, el grupo de expertos integrado por el doctor en Historia Jesús Manuel Molero García y director de este proyecto y sus compañeros David Gallego Valle, también doctor en Historia y el experto arqueólogo Juan Ángel Ruiz Sabina, tras casi dos años de trabajos realizados con financiación del Ayuntamiento.

Los hallazgos reescriben en parte la cronología del edificio, aportan datos inéditos sobre el poblamiento de la zona desde hace 4.000 años y concretan cómo la Orden de Calatrava configuró la frontera castellana en estas latitudes peninsulares, algo que fue fundamental para avanzar en la Reconquista cristiana y que ilustran enterramientos en el templo.

Según dijeron los especialistas en una exhaustiva y muy documentada ponencia introducida por el párroco Juan Carlos Torres en el mismo lugar objeto de los estudios y que estaba a rebosar, en presencia también del alcalde, José Lozano, si bien la arqueología descarta la existencia de restos de la susodicha mezquita, lo encontrado sí apunta a una iglesia completa del siglo XIII, lo que supone todo un hito científico de primer orden.

El doctor David Gallego fue tajante al respecto al indicar que la excavación arqueológica centrada en la zona del oeste ha demostrado que las estructuras interpretadas inicialmente como restos de un edificio religioso islámico pertenecen, en realidad, a una iglesia cristiana de tres naves construida en la referida centuria.

Una conclusión fehaciente que el doctor Jesús Molero, especialista en Órdenes Militares, contextualizó dentro del proceso de repoblación cristiana que siguió a la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212. “La primera cita en la documentación de esta iglesia data del año 1245. La excavación nos ha demostrado que la iglesia ya existía en el siglo XIII en este lugar, lo cual contradice interpretaciones que decían que estaba en otro sitio”, dijo.

Esta estructura medieval, de unos 30 metros de longitud por 18 de anchura, constituye una de las pocas parroquias de la Orden de Calatrava de esa época que han podido ser documentadas arqueológicamente en Castilla-La Mancha.

Como fueron desgranando a lo largo de la hora y veinte minutos de explicaciones profusas y apoyadas en documentación fotográfica, recreaciones 3D o planimetrías en las que se han empleado técnicas muy modernas, los arqueólogos han documentado periodos ocupación que se remontan a la Edad del Bronce.

De los fragmentos cerámicos recuperados, una gran parte pertenecen a esta fase prehistórica. “Lo que sobre todo hemos documentado son niveles que nos hablan del origen de Almodóvar desde hace 4.000 años en este punto donde estamos”, señaló Gallego Valle.

Los elementos hallados, como urnas con formas angulosas conocidas técnicamente como de carena media y piezas manufacturadas a mano, confirman que el enclave del templo ha sido un punto de ocupación humana desde tiempos remotos. No obstante, la investigación revela que hubo un largo periodo sin evidencias significativas en este enclave hasta la llegada de la Orden de Calatrava en el siglo XIII.

La sorpresa de la conferencia: una cruz gótica inédita
Otro de los momentos de mayor trascendencia de la conferencia fue la proyección de la imagen de una cruz procesional gótica, hallada durante el cribado de los estratos medievales analizados y que, según avanzaron los expertos, quienes la sitúan entre los siglos XIV y XV, requiere ahora de un proceso minucioso de restauración.

“Es posiblemente la cruz procesional de la iglesia medieval”, refirió Gallego, para añadir que se trata de una pieza de gran relevancia porque “puede ser de las poquitas cruces procesionales góticas que tenemos en la provincia y en la región”, tal y como pudieron contrastar al consultar a Arturo Sagrado Pantoja, experto en cruces de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

La pieza descubierta conserva elementos floronados y restos que sugieren la presencia de pedrería o esmaltes originales y los investigadores barajan la hipótesis de que se perdiera accidentalmente o fuera ocultada deliberadamente, durante la gran reforma de ampliación a la que se sometió el templo en el siglo XVI o por algún asalto militar.

Evidencias bioarqueológicas
El estudio de los restos humanos recuperados en la necrópolis parroquial que quedó al descubierto en las excavaciones, también ha permitido trazar un perfil antropológico de los antiguos habitantes de Almodóvar, al analizarse restos de individuos adultos e infantiles que revelan una realidad social marcada por la dureza física de aquellos siglos.

“Hablamos de una comunidad sometida a un desastre corporal, con una exigencia física y estrés continuado”, afirmó David Gallego, quien citó por ejemplo análisis dentales que muestran desgastes acusados por consumo de harinas mal procesadas, exponiendo también altas tasas de patologías como artrosis y hernias discales, incluso en jóvenes, en unos restos que han vuelto a ser depositados y enterrados tal y como los encontraron.

El dato más revelador aquí fue documentar heridas de guerra. Se localizaron varios individuos con puntas de flecha y virotes de ballesta alojados en sus cuerpos y que fueron la causa de sus muertes, lo que evidencia que pobladores almodovareños de la época participaron en guerras y conflictos civiles de la Orden de Calatrava en los siglos XIV y XV.

La iglesia de la Asunción, un “organismo vivo”
La investigación ha permitido asimismo reconstruir la biografía constructiva del templo que, como un “organismo vivo” tal y como proclamó el equipo, ha crecido y se ha transformado a lo largo de siete siglos, por cuanto la estructura de hoy es resultado de un proceso evolutivo acorde a cada etapa histórica.

Así, ya el levantamiento en el siglo XIII de esta iglesia que no se concibió precisamente como un edificio menor, pues contaba con tres naves y unas dimensiones considerables de 30 metros de longitud por 18 de anchura, construida con muros encintados de ladrillo al estilo toledano, requiriendo una peana de mortero y cal diseñada para estabilizar pesos.

Esta fisonomía medieval se mantuvo sin grandes cambios hasta finales del siglo XV y principios del XVI, cuando el auge económico de Almodóvar del Campo, impulsado por sus ferias y la riqueza ganadera del Valle de Alcudia, demandó un templo de mayor envergadura.

El proceso de ampliación se realizó mediante una técnica de superposición en la que se levantó una nueva cabecera y el altar mientras la iglesia vieja seguía en uso. Una vez concluida esta zona, mucho más alta y monumental, la obra avanzó hacia los pies del templo reconfigurando progresivamente la estructura del siglo XIII. “El proyecto del siglo XVI era mucho mayor; se nota que querían dotar a la villa de una catedralidad que antes no tenía”, ilustró el doctor Gallego Valle.

La evolución continuó en los siglos XVII y XVIII con añadidos de estilo de época barroca que terminaron de configurar su actual planta. Se han identificado también los muros de cimentación de las estructuras que se adosaron al muro norte del templo, destacando el área que hoy ocupa la capilla octogonal del sagrario y la torre aledaña. Asimismo, se han documentado muros de apoyo del antiguo coro barroco situado a los pies de la iglesia.

Finalmente, la etapa contemporánea desde el siglo XIX estará marcada por el traumático incendio de 1978, suceso que obligó a una reconstrucción profunda pero que, según advirtieron los arqueólogos, ha generado ciertas confusiones históricas por cuanto en dicha restauración se emplearon técnicas “historicistas” que imitaban las formas medievales utilizando materiales modernos como el hormigón, lo que hoy obliga a los investigadores a ser extremadamente prudentes al analizar los alzados.

El equipo lamentó la pérdida de pinturas murales originales durante estos procesos, señalando que la iglesia actual, aunque imponente, es una versión restaurada que ha ocultado tras distintas reformas la riqueza iconográfica que un día decoró sus muros.
Tecnología de vanguardia para generar un “gemelo digital”

La gestión del proyecto investigador ha destacado por el uso de tecnologías avanzadas para poder documentar convenientemente todo este conjunto patrimonial, hasta el punto de que, como aseveró Juan Ángel Ruiz Sabina, esas aplicaciones han permitido generar un “gemelo digital” del edificio.

De cara a este objetivo, se han empleado “drones para documentar fotográficamente todo el exterior e interior, generando modelos tridimensionales que nos permiten tomar medidas exactas y seccionar el modelo para vislumbrar grosores de muros”, indicó el experto, quien aludió además a técnicas de georreferenciación para fijar coordenadas.

Un modelo digital que ha servido como base para integrar los datos obtenidos mediante georradar, permitiendo además a los arqueólogos “ver” bajo el suelo antes de excavar. Gracias a esta metodología, se identificaron anomalías en la zona de los pies del templo que resultaron ser las cimentaciones originales de la iglesia medieval y esa gran peana.

Gracias a este modelo replicado con nuevas tecnologías, el equipo puede ahora continuar con su estudio dando paso a una fase de carácter documental, centrada en el estudio de los Libros de Visita de la Orden de Calatrava y los expedientes de restauración de mediados del siglo XX custodiados en el Archivo General de la Administración.

Esta labor, en contraste con lo que ya han podido recabar, va a ser clave para deslindar con total precisión los elementos medievales originales de las reconstrucciones historicistas realizadas tras el incendio de 1978 y poder ser más certeros en torno a las consideraciones expuestas.

Porque, ya el doctor Jesús Molero quiso rebajar en cierta manera las expectativas sobre el carácter definitivo de los resultados expuestos, por cuanto, advirtió, “en investigación, estas tareas no se acaban nunca. Son conclusiones finales a día de hoy, pero dentro de un mes podrían cambiar porque seguimos avanzando”.

28 de abril de 2026

Una copa romana hallada en Soria revela un recuerdo militar del "Muro de Adriano"

La ‘copa de Berlanga’ es una de las cinco piezas conocidas hasta ahora con decoración del Muro de Adriano y la única con inscripciones de sus fuertes orientales
Reconstrucción en 3D de la copa de Berlanga / ·3D STOA Arqueología y Patrimonio.

Un equipo con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Museo Arqueológico Nacional publica en la revista Britannia el estudio y caracterización de la que han bautizado como ‘copa de Berlanga’, una excepcional copa romana hallada de forma fortuita en Berlanga del Duero, Soria. La pieza, fabricada el siglo II d.C en Britania (actual Reino Unido), es la única de las cinco ‘copas del Muro de Adriano’ conocidas —una rara serie de vasos esmaltados vinculados a esta frontera— que presenta inscripciones de los fuertes orientales. Los investigadores interpretan la pieza como un recuerdo traído a la península por un militar celtíbero tras servir en la frontera más remota del Imperio romano.

Si bien la mayoría de las copas de esta serie se han encontrado en territorio británico, la ‘copa de Berlanga’ es la segunda de estas piezas hallada en la península —tras el descubrimiento de un fragmento en el siglo XIX que se conserva actualmente en Londres— y será la única que se expondrá en España. En concreto, la copa se podrá visitar en el Museo Numantino de Soria, donde está siendo sometida a trabajos de restauración antes de exponerla al público.

Además, la prospección arqueológica realizada en la zona donde se halló la copa ha revelado la existencia de un pequeño grupo de edificios, restos de una villa romana activa entre los siglos I y IV d.C. Los trabajos —que combinaron prospección superficial, radar de penetración terrestre y fotografías aéreas históricas— se llevaron a cabo en la zona conocida como La Cerrada del Arroyo, a escasos 100 metros del centro de Berlanga del Duero. La campaña, que cuenta con financiación de la Diputación de Soria y el ayuntamiento de Berlanga del Duero, continuará en 2026.

Recuerdo de la frontera
La copa apareció fragmentada, deformada e incompleta, pero conserva alrededor del 80-90% del objeto, lo que ha permitido reconstruirla virtualmente. Se trata de un cuenco hemisférico de bronce con decoración esmaltada en rojo, verde, turquesa y azul, y cuya decoración representa el Muro de Adriano a través de un friso jalonado con torretas. Este motivo la conecta con una serie muy rara de vasos esmaltados vinculados al Muro de Adriano, de los que solo se conocen otros cuatro ejemplares en todo el mundo (además de dos fragmentos).

“La calidad artesanal y los materiales utilizados en estas copas nos dicen que fueron objetos de prestigio, muy probablemente fabricadas por encargo para regalar o condecorar a la élite militar que había servido en el Muro de Adriano, la frontera más lejana del imperio”, explica Jesús García Sánchez, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida, centro mixto del CSIC y la Junta de Extremadura. “De hecho, la mayoría de investigadores —y también nosotros— coincidimos en interpretarlas como un souvenir o recuerdo del Muro”, añade.

Atendiendo a esta idea, la ‘copa de Berlanga’ habría viajado desde Britania junto a su dueño, un antiguo soldado que volvía a su lugar de origen: Celtiberia, una región que abarcaba gran parte de la actual provincia de Soria, además de zonas de La Rioja, Zaragoza, Guadalajara, Teruel, y Cuenca. “Sabemos que los romanos incorporaban a su ejército tropas de los territorios recientemente conquistados y que una unidad celtíbera, la Cohors I Celtiberorum, sirvió en el Muro de Adriano”, añade Roberto de Pablo, primer autor del estudio.

Las copas del Muro de Adriano
El Muro de Adriano es una de las fronteras más conocidas del mundo romano, una construcción defensiva de 117 kilómetros que conectaba las actuales ciudades inglesas de Carlisle y Newcastle. Construido y fortificado por el emperador Adriano entre los años 122 y 128 d.C, protegía a la provincia romana de Britannia de las incursiones de los pictos, un pueblo indígena del norte de las Islas Británicas.

“La copa de Berlanga es excepcional no solo porque es una de las ‘copas del Muro’ mejor conservadas, sino porque es la única que cuenta con inscripciones relativas a los campamentos militares de la zona oriental: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum”, destaca Susana De Luis Mariño, del Museo Arqueológico Nacional. Otra curiosidad de esta copa es que la disposición de los nombres sugiere que la lista se lee de oeste a este, como si la copa representara el muro “visto desde dentro”, en palabras de los investigadores.

La primera de estas copas del Muro se encontró hace tres siglos, en 1725, en un pequeño pueblo de Inglaterra. Desde entonces, se han localizado otras dos copas en Inglaterra y una en Francia, además de dos fragmentos.

Made in Britania
Para confirmar el origen y la fecha de fabricación de la copa, el equipo realizó un análisis de su composición mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X y análisis de isótopos. Los resultados revelan que la copa está realizada en una aleación cuaternaria, es decir, una aleación de bronce con zinc y plomo; y que el material utilizado proviene de las minas romanas del norte de Britania.

“Este análisis nos ha permitido demostrar la autenticidad de la pieza y determinar que las minas de las que proviene el metal empleado fueron, probablemente, las de Gales o Durham”, explica Ignacio Montero Ruiz, del Instituto de Historia del CSIC y responsable del análisis material.

Además, al combinar los análisis técnicos con la evidencia historiográfica sobre los campamentos que se reflejan en ella, el equipo de investigación ha podido datar la pieza de forma bastante precisa: entre los años 124 y 150 d.C.
(Fuente: CSIC)

9 de marzo de 2026

Lo que desvelan los ‘basureros’ de la villa romana de Noheda (Cuenca)


Los trabajos arqueológicos de la Universidad de Castilla-La Mancha en este yacimiento conquense apuntan al aprovechamiento de la caza, los guisos de ovino y vaca, el cultivo de cereales e incluso el consumo de ostras de río.
Restos tafonómicos en bóvidos. Pilar Iborra.

Guisos de ciervo, de ovino y vaca vieja, cereales, leguminosas e incluso ostras de río formaban parte de la alimentación de los habitantes de la villa romana de Noheda situada en Villar de Domingo García, a 18 kilómetros de Cuenca, según los trabajos que se están llevando a cabo por parte de investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha en el proyecto que responde a una pregunta: ‘¿Qué comían los habitantes de la villa romana de Noheda?’

Este estudio permitirá comprender de forma integral cómo vivían las personas vinculadas a la villa, desde las élites hasta los trabajadores y los habitantes posteriores que reutilizaron estas estructuras.

Para ello, los investigadores combinan datos procedentes de excavaciones arqueológicas con estudios especializados como la palinología -que estudia el polen o las esporas- la arqueozoología, la carpología -que estudia las semillas o los frutos en contextos arqueológicos- o el análisis de residuos orgánicos. Esta metodología interdisciplinar permite reconstruir tanto el paisaje como las prácticas económicas y alimentarias.

Con todo ello se está avanzado sobre el sistema económico, su entorno natural y, especialmente, en la alimentación de sus habitantes en las distintas fases de ocupación de la villa en la época de esplendor (siglos III-IV) y las fases posteriores de adaptación (siglos V-VI).

Según el arqueólogo Miguel Ángel Valero, responsable del yacimiento, “muchos de los yacimientos que se excavaron en España y en otros países en los años 50 y 60, solo contaron con los intereses y las técnicas del siglo pasado y no se llevaron a cabo trabajos integrales. Noheda es una cápsula del tiempo y esto nos ha permitido investigar aquellas cosas que otros no han abordado. Nos interesaba mucho el modus vivendi no sólo de los propietarios sino de todos lo que trabajaban en torno a la villa”.

En Noheda, hay magníficos mosaicos y, según Valero, “nos interesan igual los magníficos mosaicos que cualquier fragmento cerámico y también los restos de fauna”. Ese interés incluye todo lo que se está encontrando en “los basureros que ellos usaban”.

Al estudiar estos ‘basureros’, los arqueólogos han confirmado que “había una gran cantidad de fauna con una huella bastante marcada”, y eso ha abierto la vía a un estudio mucho más completo sobre la forma de vida, la economía y la alimentación de sus habitantes.

Por eso han trabajado analizando la fauna, los pólenes y hasta las semillas en el entorno del yacimiento y eso les ha permitido recomponer el ecosistema en cada una de las fases del yacimiento así como tener una visión completa del medio ambiente y el sistema de explotaciones.

Los resilientes
El estudio está en fase incipiente y estas primeras conclusiones establecen el modo de alimentarse y el tipo de explotaciones agrarias en una de las fases de la ocupación de esta propiedad, precisamente la más tardía. “Noheda tiene varias fases de ocupación, la fase álgida es el siglo IV , pero luego en el V y VI, cuando la fase monumental se abandona, hay gente que se queda viviendo en ese entorno. Son gente a la que nadie le ha hecho caso en la historia, pero son los que han hecho la historia”.

Se refiere a quienes se quedaron en la villa cuando el sistema político, el económico y el sistema religioso cambió, coincidiendo con la decadencia del imperio romano. “Se quedaron ahí, pero con un sistema nuevo, con pequeñas propiedades en las que probablemente antes habían trabajado y se mantienen con una economía autárquica”, asegura Miguel Ángel Valero.

“Hemos tenido la suerte de encontrar varias vasijas, en dos de ellas tenemos restos orgánicos”. Gracias al estudio de estos restos con infrarrojos han podido encontrar elementos oleosos y otros componentes. “Estos restos están ahora en la Universidad de Málaga y estamos muy ilusionados porque tenemos muchas ganas de saber lo que se nos escapa: aceites, condimentos... Es decir qué comía esta gente. Eran los pobres de Noheda y a veces los libros de historia se olvidan de ellos. Fueron los resilientes, los que decidieron quedarse y resistir en la zona que entendían como suya”, asegura.

La base de alimentación depende de la época y la clase social. “La clase menos pudiente, que es la que mejor conocemos ahora que están en la época ya tardía, tienen una base fundamental de cebada y trigo pero también carne por la cría de ganado ovino que comían en distintas de crecimiento del animal”. También disponían de ganado bovino. “En este caso lo comían una vez que el animal había vivido una vida larga y había sido usado para distintos trabajos, aprovechando su leche. Lo elaboraban cocido o guisado, con varios condimentos”, asegura.

La caza también formaba parte importante de su dieta. “De forma mayoritaria comían ciervo, aunque también hay jabalíes, cabra montés, conejo, gallina, perdiz... Hay incluso ostras de río. Es un tipo de alimentación que podían mantener de manera continua”.

Por lo que se refiere a la época álgida de esplendor de la villa, el sistema económico era el latifundio. “Las villas romanas son una explotación de territorio grandísimo, todas las villas tienen que tener ager, saltus y silva, ager son cultivos, saltus tierras de pastoreo y silva, monte maderero.

En Noheda, su fundus o territorio se componía de estos tres elementos, es un sistema de explotación donde está la villa como centro neurálgico, luego tienen pequeños asentamientos que explotan agrícolamente el territorio circundante y muchos de ellos están colocados estratégicamente a unos cuatro o cinco kilómetros unos de otros con tres o cuatro familias que explotan un radio de dos kilómetros y medio y así van explotando todo el territorio“, explica el arqueólogo.

En torno a la villa, “tenemos mucho monte con pinos quercus, robles, encinas, elementos de trigo y cebada también leguminosas, cerca de los ríos tendrían frutales vinculados a la huerta y pequeñas huertas”.

Quedan muchos misterios que ir desentrañando. Por ejemplo, en lo que se refiere a la caza. “En la época álgida los nobles la consideraban como elemento de distinción pero aún no sabemos si en este caso es de distinción o de subsistencia. Dudamos sobre si los que se comieron la caza eran los domini o los esclavos, aunque en la fase tardía que es la más avanzada, es de apoyo a la economía”, asegura.

“Ahora mismo estamos analizando en uno de los basureros del siglo V y podremos discernir lo que comían unos de los que comían otros”, señala.

Recreación de los platos por Jesús Segura
Como complemento a este estudio y con los resultados ya obtenidos el chef conquense con estrella Michelin, Jesús Segura, ha recreado algunas recetas que pudieron también estar en las mesas de los habitantes romanos de Noheda para acercar al público actual la forma de vida y alimentación de aquellas personas.

A partir de todos estos datos, el chef del Restaurante Casas Colgadas ha preparado algunos platos inspirados en esa cocina, que le retrotraen a “la forma en la que se alimentaban nuestros abuelos y tatarabuelos”: aprovechaban toda la materia prima de su entorno, algo que él intenta aplicar en su cocina. Incluso piensa que es probable que comieran de manera más saludable que en la actualidad.

En concreto, Segura ha elaborado un caldo de conejo al ajillo con judías verdes, un pecho de vaca con una ensalada de verduras y un vinagre de zumaque y un plato de ciervo con un jugo aromatizado con bayas de enebro, un gel de frutos rojos y unas castañas. El chef reconoce que este proyecto le ha dado nuevas ideas para sus creaciones.

19 de marzo de 2025

Navarra publica una monografía sobre el ‘Hombre de Loizu’

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana promueve 600 ejemplares de la obra sobre el vestigio humano más antiguo de Navarra, fechado hace 11.400 años y referente del comportamiento funerario en el sudoeste de Europa durante el Mesolítico.
Presentación del monográfico en el Museo de Navarra.

El Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana, ha publicado una monografía sobre el conocido como ‘Hombre de Loizu’, el resto humano completo más antiguo descubierto en la Comunidad Foral, hallado en 2017 en la cueva de Errotalde, en el término municipal de Erro.

El director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, Ignacio Apezteguía, ha presentado hoy la obra en el Museo de Navarra, acompañado del arqueólogo Jesús García Gazólaz. Bajo el título ‘La cueva de Errotalde I, Un depósito funerario aziliense en el Pirineo navarro’, la monografía recoge las conclusiones de las líneas de investigación sobre la prehistoria navarra que ha permitido realizar el hallazgo de estos restos óseos, que según las últimas revisiones datan de hace 11.400 años.

El ‘Hombre de Loizu’ constituye una referencia fundamental para el estudio de los inicios del período Mesolítico. Descubierto en 2017 en la cueva de Errotalde I por el grupo espeleológico Sakon, es uno de los especímenes humanos más completos del mundo para estudiar la transición entre Pleistoceno y el Holoceno. Se considera además uno de los más singulares testimonios del comportamiento funerario de los pobladores prehistóricos del sudoeste de Europa.

En la monografía publicada por el Gobierno de Navarra se presentan los resultados del estudio interdisciplinar realizado sobre este importante resto antropológico y sobre su contexto arqueológico. Estas investigaciones han permitido determinar que el esqueleto de Loizu corresponde a un varón de entre 21 y 25 años de edad, probablemente fallecido de muerte violenta, que formaba parte de un grupo de cazadores-recolectores que vivían en la zona pirenaica hace unos 11.400 años.

Su cuerpo fue depositado en el suelo de una estrecha y remota galería del interior de la cueva, a unos 200 metros de la entrada, con la cabeza apoyada en una acumulación de hojas. La parte superior del cuerpo fue rociada con un colorante rojo preparado en la misma cueva con hematites traída del exterior, probablemente como parte de un inusual ritual funerario.

La investigación en la que se basa la monografía ha contado con la participación de un equipo multidisciplinar, coordinado por Pablo Arias y por Jesús García Gazólaz. El libro tiene una tirada de 600 ejemplares, con 310 páginas y un precio de 18 euros, y se pondrá a la venta en la tienda de publicaciones, así como en la distribución oficial de Gobierno de Navarra.

Con esta publicación el Departamento de Cultura, Deporte y Turismo recupera las monografías asociadas a la Revista Trabajos de Arqueología de Navarra (TAN).

6 de febrero de 2025

Desvelan los sentimientos que llevaron a los neandertales a pintar en cuevas

Una investigadora de la UNED emplea la arqueología cognitiva para estudiar las capacidades de los neandertales, en la que se unen conceptos tradicionales de la arqueología con postulados de carácter psicológico, y permite conocer cómo pensaban y qué motivaciones psicológicas les llevó a pintar en el interior de cuevas.

Míriam García Capín.

A pesar de que en la comunidad científica hay posturas enfrentadas en torno a las capacidades de los neandertales, cada vez hay más voces que coinciden en que si bien había distancia entre las capacidades cognitivas de estos homínidos y el ser humano moderno, éstas no serían tan grandes como se pensaba.

Nuevas evidencias científicas suman argumentos a la tesis de que esta especie del género Homo, que apareció en el Pleistoceno medio y dejó de existir hace unos 40.000 años, tenía habilidades similares a las de los Homo sapiens, hasta el punto de haber realizado pinturas rupestres en diversos puntos de Europa.

La investigadora de la UNED, Míriam García Capín, no descarta que los neandertales fueron autores de una serie de pinturas rupestres de los conjuntos gráficos de La Peña de Candamo, Tito Bustillo y Llonín, en Asturias; y El Castillo, La Pasiega y La Garma, en Cantabria. Así lo plantea en su tesis doctoral, en la que emplea la arqueología cognitiva para estudiar las capacidades de los neandertales, en la que se unen conceptos tradicionales de la arqueología con postulados de carácter psicológico, y permite conocer cómo pensaban y qué motivaciones psicológicas les llevó a pintar en el interior de cuevas.

En su tesis, dirigida por los profesores de la UNED, Mario Menéndez y Jesús Jordá, Míriam García analiza el papel de las emociones primarias como el miedo y la curiosidad, en el desarrollo de estas manifestaciones pictóricas que hoy llamamos arte, pero que en su día tuvieron una función mucho más práctica. «Las emociones primarias son procesos psicológicos básicos que compartimos con todos los mamíferos, de modo que no hay razón para pensar que los neandertales no las manifestaran», afirma García Capín.

Qué sentimientos llevaron a que neandertales pintaran en cuevas
La realización de las pinturas en el interior de las cuevas se explicaría por el sentimiento de miedo, ya que estas manifestaciones artísticas reconfortaban a quienes se adentraban en la cueva. Pero antes de ese miedo, entró en juego el sentimiento de curiosidad, que animó a que los neandertales se introdujeran en las cuevas.

Realmente, introducirse en estas cavidades no les reportaba ningún beneficio material, ya que allí no encontraban recursos con los que alimentarse. Simplemente lo hicieron por el interés en conocer un entorno misterioso y a la vez, atractivo.

Las especies del género Homo, entre las que los humanos modernos también nos incluimos, destacan por tener una curiosidad más desarrollada, porque evolutivamente han necesitado explorar el entorno para sobrevivir. «Nosotros consumimos carne de herbívoro, pero no tenemos la anatomía de un animal cazador, entonces necesitábamos hacer uso de muchos elementos del entorno, de explorar, para utilizar todos los recursos que teníamos a nuestro alcance», aclara.

Las pinturas rupestres atribuidas a neandertales
son manos, líneas, discos… formas no figurativas.
Cómo son las pinturas atribuidas a neandertales
Las pinturas encontradas en estas cuevas de Cantabria y Asturias no son figurativas. Se trata de líneas, discos, marchas hechas con los dedos y manos, pero en ningún caso «ni signos muy complejos, ni figuraciones». Y son similares a otras manifestaciones de este tipo atribuidas a los neandertales, que han aparecido en Extremadura, en la provincia de Málaga y también en Francia.

Un aspecto muy llamativo de todas estas pinturas es su color. Todas ellas son rojas y esta cualidad sirvió como el hilo del que tiró esta investigadora para el desarrollo de su tesis doctoral. «El pigmento rojo es mucho más difícil de conseguir: hay que obtener el mineral, procesarlo, mezclarlo con un aglutinante… desde un punto de vista práctico, seguramente hubiera sido más interesante utilizar carbón, pero había un interés en utilizar el color rojo y hay un motivo», argumenta.

Por qué utilizaban el color rojo
García Capín relaciona el interés en que las pinturas fueran de color rojo con su vistosidad. «Este color es muy informativo, nuestros antepasados más remotos ya tienen la capacidad para identificarlo, algo que no pueden hacer todos los mamíferos, y esto sería un mecanismo de supervivencia para detectar frutos maduros y hojas tiernas, el primer paso hacia un crecimiento cerebral», añade.

Por otro lado, el rojo se ve mejor en espacios oscuros, lo que haría que las pinturas de este color se vieran mejor en el interior de una cueva. De esta manera, añade, tanto el propio autor de las pinturas como otros exploradores que se adentrasen en estas cuevas verían mejor estas pinturas rojas y su procesamiento cognitivo les permitiría establecer una causa y un efecto, «veían esas pinturas e identificaban que alguien había llegado allí antes y les había dejado esa marca; de esa manera el espacio queda humanizado, porque había una adaptación del entorno y ello habría permitido explorar las cuevas con una mayor profundidad», explica.

Esta investigación desarrollada en la UNED contribuye a cambiar la imagen de los neandertales y los acerca más al ser humano moderno, de quien se diferenciaría sutilmente. Solamente hay una distancia insalvable entre una y otra especie, que es la capacidad de abstracción, que no tenían los neandertales y por eso pintaban sus manos o líneas, y no bisontes, por ejemplo. Una diferencia que evolutivamente se explica por el desarrollo de los lóbulos parietales en el cerebro, encargados de proporcionar la capacidad para imaginar y construir formas a partir de una abstracción; en definitiva, de crear.
(Fuente: Novaciencia.es)

22 de noviembre de 2024

El Premio "Tomás Calleja" de Arqueología ya tiene ganadores

Los arqueólogos María Sheila Fernández Barrientos y Eloy García Gil se alzan con los premios de la segunda edición del Premio "Tomás Calleja" de Arqueología que promueve La Fundación Villa de Pedraza (Segovia).

La Fundación Villa de Pedraza celebrará el próximo día 30 de noviembre la entrega de premios de la II edición del Premio «Tomás Calleja» de Arqueología, que en esta ocasión distinguirá a los arqueólogos María Sheila Fernández Barrientos y Eloy García Gil por sus respectivos trabajos "Propuesta de conservación y restauración de un conjunto de materiales procedentes del yacimiento arqueológico de Ulaca (Solosancho, Avila)" que ha obtenido una puntuación de 95,5 puntos y "Análisis tecno-tipológico de la industria lítica del nivel 2 del yacimiento musteriense del Abrigo del Molino (Segovia)" con una puntuación de 93,5 puntos.

En esta edición del premio patrocinado por la Fundación Villa de Pedraza, el Centro Segoviano de Madrid y la Familia de Tomás Calleja, se han presentado un total de catorce trabajos.

La evaluación de los trabajos presentados se ha realizado utilizando el sistema objetivo de “pares ciegos” (con eliminación de la autoría del doc. entregado), de tal modo que cada uno de los miembros del Jurado han evaluado al menos 2 o 3). La adjudicación de la puntuación final la ha efectuado Joaquín Barrio, presidente del Jurado, y es el resultado lineal de la media de los puntos (1-100 ) atribuidos a cada trabajo por los evaluadores correspondientes.

El Jurado de esta edición ha estado integrado por los siguientes miembros

• Joaquín Barrio Martín. UAM. Presidente

• Carlos Sanz Mínguez. Uva. Secretario.

• Juan José Palao. USal

• Eduardo Ramil. U. León

• Carlos Fernández. U. León

• Francesca Romagnoli. UAM

• Jesús Álvarez Sanchís. UCM.

• David Álvarez. UCM.

• Margarita Sánchez Simón. U Burgos

• Fernando Vela Cossío. UPM.

• Manuel Pimentel. Editorial Almuzara.

Con este premio la Fundación Villa de Pedraza quiere recordar la figura del que fuera un pionero de la arqueología segoviana.

14 de octubre de 2024

Desvelada la trama urbana de la urbe vacceo-romana de Saldania (Palencia)

En las últimas semanas se ha desarrollado una prospección en aproximadamente 10 hectáreas de las 53 que comprende el yacimiento arqueológico, que ha permitido sacar a la luz parte de la trama urbana, así como varios edificios de época romana, entre los que destacan unas termas públicas.

La primera fase del estudio se centrará en las particularidades del asentamiento urbano y su desarrollo desde época prerromana.

Investigadores del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), centro de investigación mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura junto al arqueólogo Jaime Gutiérrez Pérez, han desvelado la trama urbana de la urbe vacceo-romana de Saldania.

Este yacimiento se localiza a pocos kilómetros de la villa romana de La Olmeda, en la localidad palentina de Saldaña, algo que los arqueólogos ven como una oportunidad única para relacionar la vida urbana y el desarrollo de las villas tardías en el medio rural en la época tardo-antigua a partir del siglo III d.C. Sin embargo, esta primera fase del estudio se centrará en las particularidades del asentamiento urbano y su desarrollo desde época prerromana.

En las últimas semanas, los arqueólogos Jaime Gutiérrez, Carlos Cáceres y Jesús García, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), han trabajado en la urbe vacceo-romana de Saldania para sacar a la luz la trama urbana mediante la aplicación de la prospección geofísica con georradar.

Gracias a la colaboración de la Diputación de Palencia, el Ayuntamiento de Saldaña y el Laboratorio de Arqueología de Mínima Invasión del IAM-CSIC, se ha desarrollado una prospección, en aproximadamente 10 hectáreas de las 53 que comprende el yacimiento arqueológico, que ha permitido sacar a la luz parte de la trama urbana, así como varios edificios de época romana, entre los que destacan unas termas públicas.

Junto a los trabajos de prospección, realizados mediante un potente georradar de 32 antenas y 600 megahercios (mhz) de frecuencia, se ha desarrollado un proyecto de fotografía aérea con drones multiespectrales que permite confirmar algunas de las estructuras localizadas con el georradar. “Queremos ampliar la prospección geofísica a las laderas del yacimiento. Creemos que el patrimonio cultural es imprescindible para el desarrollo del pueblo”, señala Adolfo Palacios Rodríguez, alcalde de Saldaña.

Jesús García Sánchez, investigador del IAM, recalca la importancia de los métodos geofísicos para a ampliar el conocimiento sobre la arqueología romana: “la prospección geofísica es la mejor técnica para comprender la extensión de los yacimientos, nos permite formular nuevas hipótesis y garantizar el éxito de las futuras campañas de excavación en el yacimiento”.

Asimismo, la protección del yacimiento es fundamental para respetar la labor de investigación, es la razón por la que el enclave será vigilado por agentes del Seprona de la Guardia Civil: “Hemos detectado expolios en el yacimiento, y junto a la labor de investigación, avanzaremos en los trabajos de concienciación del valor de la arqueología entre la población local”, concluye el arqueólogo Jaime Gutiérrez.

Ubicado en el Alto de la Morterona, el yacimiento de Saldania, junto a la actual localidad de Saldaña (Palencia), sitúa sus orígenes en la Edad del Bronce, aunque no fue hasta la Segunda Edad del Hierro cuando se constata un importante núcleo celtíbero.

De hecho, el Ayuntamiento de Saldaña pretende poner en valor esta zona con un mirador sobre el Carrión y un monumento alusivo a los thieldones encontrados en este punto.

Ya en época romana, la ciudad tuvo un auge entre los siglos I y II d.C., para ir perdiendo, paulatinamente, importancia durante los siglos III y IV d.C., momento en el cual surgen las grandes villas, como la cercana Villa Romana La Olmeda.

En época visigoda el enclave perduró, siendo importante, como queda demostrado por la acuñación de monedas, con la leyenda SALDANIA PIVS, de cinco reyes visigodos, entre los que destacan Leovigildo (571-586) o Chindasvinto (642-653).

La vida en el enclave se mantuvo en época medieval, siendo asolada por Almanzor en el 995. Posteriormente, el núcleo urbano se trasladó a la zona del castillo, aunque no se abandonó definitivamente hasta el siglo XIII-XIV, manteniéndose una actividad alfarera de gran importancia.

30 de septiembre de 2024

Las excavaciones sacan a la luz una gran fortaleza almorávide en Uclés (Cuenca)

El codirector del proyecto señala que "es una fortaleza con cuato grandes torreones,. Mucho más potente de lo que pensábamos en un principio"

Este año se ha continuado con la excavación de la fortificación que prácticamente se ha definido en toda su planta.

La última campaña arqueológica impulsada por la Fundación Fernando Núñez y la UCLM ha confirmado la existencia de una gran fortaleza almorávide en Uclés y ha sacado a la luz interesantes piezas de cerámica estampilladas con escritura árabe. Los trabajos se han desarrollado durante la última semana de agosto y la primera de septiembre. Han contado con la participación de estudiantes universitarios de diferentes partes de España, en su mayoría castellanomanchegos, pertenecientes a grados relacionados con la Geología, Patrimonio, Historia, Historia del Arte y Arqueología.

Jesús Manuel Molero García, codirector de la excavación y profesor titular de Historia Medieval en la UCLM, ha destacado que se trata de un yacimiento totalmente inédito. «Nadie sabía nada de él. Está justo enfrente del monasterio y le llamaban el Cerro de la Defensa. Nosotros tenemos un proyecto de investigación que trata del estudio de la batalla de Uclés del año 1108. Y prospectando esa zona, que era un cerro pelado que no parecía que tuviera nada, encontramos restos de muros. El año pasado ya vimos que hay una fortificación musulmana, en concreto de época almorávide, y también excavamos una mezquita. Este año hemos continuado con la excavación de la fortificación que prácticamente la hemos definido en toda su planta. Es una fortificación bastante importante, muy grande, con cuatro grandes torreones. Es una fortaleza mucho más potente de lo que pensábamos en un principio».

El corresponsable de la campaña señala que los materiales hallados han confirmado «la época de la que estábamos hablando, de la época de la frontera. Es decir, del momento en el cual Alfonso VI ha reconquistado Toledo. Luego los almorávides, que vienen del norte de África, invaden al Andalus y ponen una especie de frontera fortificada en la zona de los montes de Toledo, hasta la Serranía de Cuenca. Los almorávides colocan aquí una fortaleza, que tiene una vida un tanto efímera porque más de unos 40 o 50 años no estuvo en uso. Por eso quizás ha pasado desapercibida, porque luego ya no se volvió a ocupar. Estamos hablando de la primera mitad del siglo XII. Es el momento donde toda La Mancha era un territorio en disputa entre los cristianos y los musulmanes. Previo a la conquista de Cuenca. Cuenca se conquista en 1177 por Alfonso VIII, pues es el periodo anterior».

«Es un periodo muy desconocido»
Jesús Molero ha destacado que «los resultados son muy positivos» ya que, desde el punto de vista de la investigación, no se conocen yacimientos de esa época «ni en España, ni prácticamente en ningún otro sitio. Los datos que sacamos de la cerámica, de la forma de construir, etcétera, pues entendemos que van a ser relevantes desde el punto de vista de la investigación, para otros lugares, otros sitios. Es un periodo muy desconocido. Se ha llegado a decir que era un pueblo sin arqueología, es decir, que no sabía muy bien la cultura material que tenían porque no se había podido identificar».

Estas mismas fuentes han calificado como «muy interesantes» las cerámicas que se han encontrado. «Han aparecido cerámicas estampilladas como con unos sellos y con epigrafía árabe, que eso es totalmente inusual. Piezas excepcionales quizá no tanto salvo estas tinajas, estampilladas con epigrafía árabe. Pero lo que sí tiene interés es desde el punto de vista de investigación porque son son ataifores, es la vajilla de mesa que se usaba y nos dan mucha información que van a servir de comparación con otros yacimientos para ver cómo era la cerámica de ese momento».

Molero ha puesto de relieve el potencial del yacimiento como un nuevo punto de interés para el municipio de Uclés. «El yacimiento tenemos obligación de taparlo una vez que se hace la excavación. Se cubre con una serie de lonas, se echa tierra, etcétera, porque se trata de preservarlo hasta la siguiente campaña. Ojalá en el futuro se pueda consolidar, se pueda musealizar y pueda servir de complemento a la visita al Monasterio de Uclés porque está en un sitio privilegiado. Las vistas del Monasterio son preciosas desde el yacimiento y a la inversa. Cuando podamos musealizar el sitio y se pueda dar volumen a todo lo que es esa fortaleza va a haber otro elemento más, otro aliciente más para ir a Uclés y a la provincia de Cuenca».

La campaña de excavación se ha financiado por las ayudas a la investigación de la Junta de Comunidades. También cuenta con cofinanciación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y también el Ayuntamiento de Montiel y la Fundación Fernando Núñez.
(Fuente: Voces de Cuenca)

17 de julio de 2024

La UNIA celebra en Bedmar (Jaén) la sexta edición del curso Arqueología del cuaternario

La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) inaugura la sexta edición del curso Arqueología del cuaternario: teorías, métodos y prácticas, organizado por la Sede Antonio Machado de Baeza (Jaén) y por el Centro de Investigaciones Prehistóricas de Sierra Mágina (Paleomágina), y dirigido por Marco Antonio Bernal y José María Hidalgo, de Paleomágina, y Mª del Carmen Jorge García, de la Universidad Carlos III de Madrid.


La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) inaugura la sexta edición del curso Arqueología del cuaternario: teorías, métodos y prácticas, organizado por la Sede Antonio Machado de Baeza (Jaén) y por el Centro de Investigaciones Prehistóricas de Sierra Mágina (Paleomágina), y dirigido por Marco Antonio Bernal y José María Hidalgo, de Paleomágina, y Mª del Carmen Jorge García, de la Universidad Carlos III de Madrid.

El curso finaliza el 28 de julio y su objetivo es dotar al alumnado de una formación práctica y teórica en la metodología y técnicas arqueológicas del Cuaternario y realizar una investigación y puesta en valor de una parte de la riqueza arqueológica patrimonial de Bedmar (Jaén), como es el Yacimiento de la Cueva del Nacimiento del Río Cuadros.

Una edición más, el alumnado realizará excavaciones arqueológicas y trabajo de laboratorio por las mañanas, mientras que las tardes se han reservado para sesiones de conferencias y prácticas con investigadores expertos en distintos campos de la arqueología.

En el acto inaugural, el director de la Sede Antonio Machado de Baeza de la UNIA, José Manuel Castro, ha recordado “la vocación colaborativa de la Internacional de Andalucía; en este caso, con otras instituciones públicas como el Ayuntamiento de Bedmar, la Diputación Provincial de Jaén y la Junta de Andalucía, y privadas como la Caja Rural de Jaén”.

También ha destacado la “calidad de este programa, que se extiende tanto a la dirección del mismo como a su profesorado”. Por último, Castro se ha referido al alumnado, a su papel fundamental como “destinatario de la oferta de la UNIA”, y ha subrayado la especificidad de este programa docente que permite a los alumnos adquirir “competencias en investigación”.

Junto al director de la Sede Antonio Machado de Baeza de la UNIA, han intervenido en el acto inaugural, el delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, José Ayala; la vicepresidenta de la Diputación provincial de Jaén, Pilar Parra; la concejala de Juventud, Igualdad, Bienestar Social y Educación de Bedmar, Mª Mar Vílches; el gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, y el director del curso, Marco Antonio Bernal.

Precisamente, Bernal ha agradecido a las instituciones su colaboración en este curso, del que ha afirmado es “un mosaico que necesita todas sus piezas”. Un curso que ha ido creciendo desde hace 10 años, que cuenta con “alumnado internacional, procedente de países como Colombia o México” y que conjuga “la formación con la recuperación del patrimonio”.

Tras el acto inaugural ha tenido lugar la conferencia Ídolos: imágenes femeninas en la prehistoria reciente ibérica, impartida por Primitiva Bueno, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares.

Participan como profesores, Félix Ríos, de la Sociedad Gaditana de Historia Natural; Leonor Peña, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Juan Manuel Jiménez y Jesús Miguel Úbeda-Portugués, de la Universidad de Granada; Iñigo Olalde e Iñaki Intxaurbe, de la Universidad del País Vasco; Antonio Delgado, investigador del CSIC-IACT de Granada; José Yravedra, de la Universidad Complutense de Madrid; Javier Baena, Nuria Castañeda, Patricia Ríos y Concepción Torres, de la Universidad Autónoma de Madrid; Sandra Bañuls, de la Universidad de Valencia; Robert Sala, del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social, Universidad Rovira i Virgili; Pablo Garrido, de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía; José Antonio Riquelme y Antonio Jesús Torres, de la Universidad de Córdoba; Francisco José Bermúdez, investigador en la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana; Francisco Javier Fernández de la Peña, de Dibujantes de Arqueología; Manuel Jesús Torres Soria y Antonio López Rodríguez, investigadores de Paleomágina; Mª Soledad Maíz, de Fíbula. Didáctica del Patrimonio; José Ramos Muñoz y Manuel Jesús Parodi, de la Universidad de Cádiz, y Juan Antonio Pérez Claros, de la Universidad de Málaga.

20 de marzo de 2024

Documentan la presencia de un asentamiento del siglo III a.C. Bailén (Jaén)

Los resultados, aún en fase de estudio, permiten señalar la presencia de un asentamiento presumiblemente adscrito a la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a.C.) sin, por el momento, poder precisar con más detalle.

 La excavación arqueológica en el Cerro de la Harina de la localidad jienense de Bailén desarrollada por investigadores de la Universidad de Granada, ha permitido documentar un yacimiento fechado en un momento avanzado del siglo III a.C. Entre los materiales recuperados, han salido a la luz numerosas muestras de cultura material cerámica, en su totalidad ibérica, acompañadas de una considerable cantidad de elementos metálicos asociados a contextos militares.

 Los resultados, aún en fase de estudio, permiten señalar la presencia de un asentamiento presumiblemente adscrito a la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a.C.) sin, por el momento, poder precisar con más detalle. No obstante, la concejalía de Patrimonio Histórico ofrecerá en breve detalles concisos de los hallazgos en un acto público.

Esta intervención se enmarca dentro del proyecto de investigación “Paisajes coloniales de la vieja iberia: estudio integrado y diacrónico de las interacciones y transformaciones territoriales durante la conquista romana de Hispania en las estribaciones meridionales de Sierra Morena Oriental (SS. III-I a.C.)”, dirigido por Juan José López Martínez, Luis Arboledas Martínez y JuanJesús Padilla Fernández.

 Los investigadores expertos que han trabajado durante 45 días en el proyecto arqueológico. Los miembros del equipo han sido Juan José López Martínez, José Carlos Ortega, Eva López, Blas Moreno, Luis Arboledas, Juan Jesús Padilla, Werner Miguel Otte, David Plaza, Antonia García, Blas Ramos, Jesús Miguel Muñoz, Jorge Salinero, David Ortega, Juan Nicás, Andrés María Adrher, Francisco Contreras, Eva Alarcón, Francisco Matas, Lucia Tinoco. Alberto Dorado y Alexis Maldonado.

La concejalía de Patrimonio Histórico, dirigida por Juan Jesús Padilla, ha colaborado en los trabajos de investigación desarrollados en la zona del Cerro de la Harina en Bailén. Se trata de un proyecto financiado por el Instituto de Estudios Giennenses, y que también ha sido posible gracias al apoyo logístico que se integra en el convenio de colaboración firmado por el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada y el Ayuntamiento de Bailén.

23 de enero de 2024

Expertos definen el plan para recuperar el yacimiento de El Carambolo

Arqueólogos y arquitectos definen desde ayer el plan para recuperar el yacimiento de El Carambolo en el Palacio de Altamira, sede de la Consejería de Turismo y Cultura. Varias conferencias y encuentros están analizando las posibilidades de este enclave cuya cronología arranca en la Edad del Cobre y abarca el periodo tardío de la Edad del Bronce y la Protohistoria, destacando en el mismo los restos de un antiguo santuario fenicio.
Estado actual del yacimiento de El Carambolo. FOTO: EP

Arqueólogos y arquitectos definen el plan para recuperar el yacimiento de El Carambolo desde este lunes en el Palacio de Altamira, sede de la Consejería de Turismo y Cultura. Varias conferencias y encuentros están analizando las posibilidades de este enclave cuya cronología arranca en la Edad del Cobre y abarca el periodo tardío de la Edad del Bronce y la Protohistoria, destacando en el mismo los restos de un antiguo santuario fenicio.

Una vez culminado el expediente de cesión gratuita de la propiedad de los terrenos por parte del empresario Gabriel Rojas otorgando a la comunidad autónoma la titularidad del enclave, estas jornadas abordaron ayer las propuestas de futuro para la zona arqueológica, con las intervenciones de Araceli Rodríguez y Álvaro Fernández, arqueólogos autores de las últimas intervenciones en el yacimiento; o Francisco J. García, catedrático de Arqueología y director del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla.

También, han participado Eduardo Ferrer, catedrático de Arqueología del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la US; Fernando Amores, profesor titular del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Hispalense; José Luis Escacena, catedrático de Prehistoria del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la US, y Eduardo Mosquera, catedrático del Departamento de Historia de la Arquitectura y coordinador del MARPH.

Las propuestas de conservación se abordaron en otra sesión y contaron con la participación de José Manuel Rodríguez, inspector de la actividad arqueológica; Francisco J. Reina, arquitecto y profesor colaborador de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla; Francisco Borja, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Huelva; y Jesús Serrano, restaurador de la empresa Gares S.L.

El debate sobre el futuro del Carambolo continuará hoy martes con la participación de representantes de la Asociación de Vecinos 'El Carambolo', de la delegación territorial de Turismo, Cultura y Deporte, del Servicio de Protección del Patrimonio Histórico de la Consejería, del Ayuntamiento de Camas y del Servicio de Conjuntos Arqueológicos y Monumentales de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte.

Conclusiones
De las conclusiones de estas jornadas, tal y como ha explicado el director general de Museos y Conjuntos Culturales, Fernando Panea, se extraerá la el plan a seguir por la Junta de Andalucía para la recuperación de este sitio arqueológico y sus posibilidades de apertura al público.

«Pretendemos convertir este yacimiento, uno de los más importantes de la Península Ibérica, en un ejemplo y un paradigma de referencia nacional e internacional sobre la puesta en valor y su reversión en la sociedad», ha manifestado Panea.

En 1958, se halló el famoso tesoro homónimo y se trata de un enclave cedido por el grupo promotor Gabriel Rojas a la Junta de Andalucía y cuya recuperación constituye una reivindicación histórica de la localidad y del mundo de la cultura.

Fue hasta abril de 2016, y a petición del Ayuntamiento de Camas, cuando la Junta de Andalucía declaró finalmente como bien de interés cultural (BIC) una zona de 29.450 metros cuadrados del cerro de El Carambolo que incluye el yacimiento en cuestión, bajo la premisa de que se trata de un enclave «fundamental para el conocimiento de las primeras culturas asentadas en el Bajo Guadalquivir y en el suroeste de la Península Ibérica», según el decreto aprobado entonces. En marzo de 2022, el Gobierno andaluz firmaba un protocolo con el Grupo Gabriel Rojas, propietario de la cima del cerro de El Carambolo, para la «cesión gratuita» de los terrenos a la Administración andaluza.
(Fuente: ABC)

3 de octubre de 2023

Finalizan las obras en el Conjunto Prehistórico y de Arte Rupestre del Abrigo del Milano en Mula (Murcia)

El yacimiento arqueológico recupera su acceso a través de mejoras en el vallado, el acondicionamiento de la senda y una mejora de la cartelería. Con motivo del Día Europeo del Arte Rupestre se ha organizado en el entorno una visita guiada y actividades prehistóricas

El alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno García; miembros del equipo de Gobierno; técnicos municipales; el representante de la empresa adjudicataria y técnicos de la Mancomunidad Turística de Sierra Espuña han visitado las obras de acondicionamiento recién finalizadas en el Conjunto Prehistórico y de Arte Rupestre del Abrigo del Milano.

Las actuaciones en el entorno se han centrado en el arreglo del vallado perimetral del yacimiento arqueológico mediante la mejora de la puerta de acceso; y en el acondicionamiento de la senda de acceso desde la casa rural existente hasta la puerta de acceso y desde este punto hasta el propio abrigo. También se ha colocado un pasamanos mediante un cable de acero, con el fin de mejorar la accesibilidad y se ha sustituido la cartelería. Junto a estos trabajos, se ha realizado un estudio del estado de conservación de las pinturas existentes en el abrigo, realizando un pormenorizado reportaje fotográfico y un análisis de las deficiencias actuales del soporte donde se sitúan las representaciones pictóricas.

En este sentido, el alcalde de Mula ha declarado que “gracias a estas mejoras, se recupera la accesibilidad del Abrigo del Milano y se pone a disposición de los visitantes un entorno privilegiado”. Un conjunto patrimonial en el que se encuentra un enterramiento sepulcral con dos fases de ocupación (5.220 y 1800 a. C.) y representaciones pictóricas pertenecientes al arte levantino y esquemático, manifestación cultural de las sociedades prehistóricas postpaleolíticas y de la Edad del Bronce respectivamente (6.000 – 2000 a.C.).

El proyecto, redactado por Jose Antonio Zapata Parra -arqueólogo municipal- y Juan Fernández del Toro -arquitecto municipal-, titulado Proyecto de adecuación y conservación del conjunto de arte rupestre de El Milano. Mula, Murcia, se enmarca dentro de la subvención concedida al Ayuntamiento de Mula por la Mancomunidad Turística de Sierra Espuña, dentro del Plan de Sostenibilidad Turística, por un importe total de 24 mil 600 euros. El Plan de Sostenibilidad Turística del Territorio Sierra Espuña está dotado con un presupuesto de 2.75 millones de euros y está financiado en un 40% por la Secretaria de Estado de Turismo, otro 40% por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y un 20% por los ayuntamientos de los seis municipios que componen la mancomunidad.

Día Europeo del Arte Rupestre
La Concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Mula, en colaboración con la Comunidad Autónoma y la Sociedad de Estudios Historiológicos y Etnográficos, ha organizado con motivo del 9 de octubre Día Europeo del Arte Rupestre 2023 una serie de actividades en el Conjunto Prehistórico y de Arte Rupestre del Abrigo del Milano.

Se trata de una visita guiada y actividades de tipo prehistórico el próximo sábado, 7 de octubre, de 10:30 a 12 horas, a las que puede apuntarse cualquier persona interesada. Para ello, debe realizar la reserva a través de la Oficina de Turismo de Mula.