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10 de agosto de 2026

Inician la décima campaña de excavaciones en la ciudad romana de Caraca (Guadalajara)

El 25 de agosto se celebrará una jornada de puertas abiertas con visitas guiadas al yacimiento a las 10:30 y 19:00 horas, de acceso libre y gratuito.

La ciudad romana de Caraca, en Driebes, iniciará el próximo 10 de agosto su décima campaña consecutiva de excavaciones arqueológicas, centrada este año en profundizar en el conocimiento de las fases constructivas, la estratigrafía y la evolución histórica del yacimiento.

Los trabajos se desarrollarán en la zona urbana de la antigua ciudad, con especial atención a los espacios públicos, entre ellos las termas y el foro, considerado el centro de la vida política, económica, religiosa y social de Caraca. Además, el equipo estudiará la relación entre las áreas residenciales y los principales espacios de uso público.

La campaña llega tras la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, en enero de 2024, y después de que el Ayuntamiento de Driebes adquiriera mediante expropiación los terrenos donde se encuentran algunos de los edificios romanos más relevantes. Esta compra fue posible gracias al apoyo económico de la Diputación de Guadalajara y a la campaña de micromecenazgo "Salvemos la ciudad romana de Caraca", impulsada por el consistorio a través de Hispania Nostra.

La actuación se desarrolla en virtud del convenio suscrito entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con financiación complementaria procedente del micromecenazgo. También colaboran la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara, el Parque de Ingenieros de Guadalajara y la fábrica del Grupo Bimbo de Azuqueca de Henares.

El proyecto está dirigido por Javier Fernández Ortea, Emilio Gamo Pazos, Santiago David Domínguez Solera, Saúl Martín González, Fátima Marcos Fernández y Javier Fernández Martínez, al frente de un equipo multidisciplinar integrado por especialistas de universidades, museos y centros de investigación.

Como en ediciones anteriores, el 25 de agosto se celebrará una jornada de puertas abiertas con visitas guiadas al yacimiento a las 10:30 y 19:00 horas, de acceso libre y gratuito.

El equipo arqueológico confía en que esta nueva campaña permita obtener nuevos datos sobre el proceso de romanización de la provincia de Guadalajara y aportar información relevante sobre la historia de Caraca y de otros periodos históricos representados en el enclave.
(Fuente: Nueva Alcarria)

18 de mayo de 2026

Dos enterramientos del siglo VI reescriben la historia de Totana (Murcia)

El equipo arqueológico desveló el hallazgo de los restos de dos individuos en el yacimiento de Las Cabezuelas.

Totana vivió el pasado sábado una de esas noches que trascienden la simple programación cultural para convertirse en una auténtica experiencia de descubrimiento. Enmarcada en la celebración del Día Internacional de los Museos, la jornada organizada por la Concejalía de Cultura y la Asociación Kalathos culminó con una conferencia que consiguió algo poco habitual: mantener al público en absoluto silencio durante más de una hora mientras arqueólogos y especialistas desvelaban, pieza a pieza, los secretos ocultos bajo la tierra del yacimiento de Las Cabezuelas.

Lo que comenzó como una intensa jornada de visitas guiadas al patrimonio histórico del municipio terminó convirtiéndose en un viaje de 3.000 años hacia el pasado de Totana. Y no un pasado abstracto ni lejano, sino uno profundamente humano. Porque la gran revelación de la noche no fueron únicamente las estructuras arqueológicas o las piezas halladas, sino la posibilidad de mirar directamente a los rostros, las enfermedades, las costumbres y hasta el sufrimiento físico de dos hombres enterrados hace aproximadamente 1.500 años.

La explanada y las dependencias del antiguo Centro Tecnológico de Artesanía (CTA) fueron el escenario de una cita que reunió a vecinos, aficionados a la historia, colaboradores del proyecto arqueológico y numerosos curiosos atraídos por el hallazgo realizado durante la campaña de excavaciones de 2025. Tal fue el interés que parte del público tuvo que seguir la conferencia de pie.

La conferencia estuvo dirigida por los arqueólogos José Antonio González Guerao y Juan Antonio Ramírez Águila, junto a la arqueoantropóloga María Inés Fregeiro Morador, especialista en antropología física y análisis osteológico.

Desde el inicio quedó claro que la intención del equipo no era únicamente presentar hallazgos arqueológicos, sino también explicar el enorme trabajo científico y humano que existe detrás de cada excavación. González Guerao comenzó con una presentación de su compañero Ramírez Águila que arrancó risas entre el público: "No me equivoco si digo que está en el top tres de los arqueólogos de la Región de Murcia. El único defecto que tiene es que no es totanero, que es de Alhama", bromeó.

El arqueólogo quiso también reivindicar el papel de los voluntarios y miembros de la Asociación Kalathos, recordando que la parte visible de una excavación —los quince o veinte días de campaña sobre el terreno— es solo una pequeña fracción del trabajo real. "El proyecto sobrevive gracias a ellos", afirmó antes de pedir un aplauso para todos los colaboradores presentes en la explanada. Detrás de esos días de excavación estival existe un esfuerzo constante de limpieza, clasificación, restauración, documentación y análisis de materiales que se prolonga durante todo el año, todos los martes por la tarde en las dependencias del CTA cedidas por el Ayuntamiento.

La reivindicación del valor científico fue otro de los ejes de la conferencia. González Guerao insistió en que el proyecto no solo cumple una función divulgativa, sino que se ha ido abriendo paso en congresos nacionales e internacionales: Granada, Ciudad Real, Córdoba. "La ciencia sin la divulgación no es nada, pero también estamos haciendo muchísima ciencia", subrayó.

También quiso agradecer la colaboración de Visanfer, los propietarios de la finca, que aportan materiales y apoyo logístico al proyecto, así como al equipo de La Bastida, que dejó equipamiento necesario para la conferencia. González Guerao anunció además que el grupo de investigación de Antigüedad Cristiana de la Universidad de Murcia ha mostrado interés en visitar el yacimiento dada la relevancia del periodo descubierto.

El Villar de las Cabezuelas: un yacimiento de 3.000 años
La primera gran parte de la charla estuvo dedicada a contextualizar históricamente el yacimiento. Juan Antonio Ramírez Águila explicó que el equipo ha recuperado la denominación histórica de "Villar de las Cabezuelas", documentada en textos del siglo XVI. El término "villar" hacía referencia a un asentamiento antiguo despoblado, definición que encaja perfectamente con la naturaleza del enclave.

Situado en el Valle del Guadalentín, en posición intermedia entre Lorca y Murcia, el yacimiento ocupa una suave elevación próxima a la Rambla de la Santa y a la antigua Rambla de los Molinos, curso de agua que históricamente llegó a mover hasta once molinos y que el arqueólogo describió como "un auténtico río permanente" hasta el siglo XIX, recurso fundamental que permitió la ocupación humana del lugar durante milenios.

Uno de los aspectos más interesantes de la conferencia fue la extraordinaria complejidad cronológica del yacimiento. A diferencia de La Bastida, asociada a una cultura relativamente homogénea, Las Cabezuelas presenta una ocupación prácticamente continua durante cerca de 3.000 años. González Guerao recurrió a la imagen que utiliza habitualmente con los grupos escolares: una "tarta de capas de chocolate". Cada capa representa un periodo distinto: Bronce Final, mundo ibérico, época romana, etapa tardoantigua y periodo andalusí. Todo ello concentrado en apenas unos metros de terreno, lo que convierte la excavación en un trabajo extremadamente complejo.

La gran herida de 1972
Uno de los momentos más impactantes llegó cuando el equipo recordó la enorme destrucción sufrida por el yacimiento en 1972. El propietario de la finca decidió explanar gran parte del cerro con maquinaria pesada para transformarlo en terreno agrícola, arrasando más de la mitad de la superficie arqueológica.

Fueron vecinos y maestros de Totana quienes alertaron al entonces director del Museo Arqueológico de Murcia, Manuel Jorge Aragoneses, quien se personó en el lugar y detuvo los trabajos. La intervención que siguió, sin embargo, careció del rigor científico necesario. Aficionados que buscaban "piezas bonitas" despreciaban o destruían directamente los materiales medievales e islámicos. "Nos contaban cómo aparecían ollas enteras y las tiraban", relató Ramírez Águila. El yacimiento quedó entonces etiquetado casi exclusivamente como un gran enclave ibérico, cuando en realidad era mucho más.

El renacimiento del proyecto en 2014
El auténtico relanzamiento científico no llegó hasta 2014, cuando el equipo empezó a trabajar de forma sistemática con escasos medios pero enorme implicación personal. "Hubo quien nos dijo: '¿Pero dónde vais? Ahí no hay nada, está todo destrozado'", recordó González Guerao. La imagen de decenas de colaboradores excavando en pleno agosto "por un bocadillo y un refresco" resume bien el carácter casi vocacional del proyecto.

El trabajo no termina en el yacimiento. En el laboratorio del CTA, cada martes por la tarde, el equipo lava, clasifica, restaura, inventaría, dibuja y analiza los materiales. Algunos de los jóvenes que aparecen en las primeras fotografías del proyecto son hoy ya arqueólogos graduados.

Cerámicas de lujo y contactos con Córdoba
Las excavaciones en el Sector 1 han proporcionado hallazgos materiales notables. En los silos medievales reutilizados como vertederos aparecieron piezas cerámicas excepcionales datadas entre los siglos IX y X, algunas posiblemente vinculadas a talleres califales relacionados con Medina Azahara. Su presencia demuestra que los habitantes del yacimiento mantenían conexiones comerciales y culturales con los grandes centros políticos de Al-Ándalus.

Los investigadores plantearon la hipótesis de que gran parte de aquella población fuera mozárabe, es decir, cristianos viviendo bajo dominio islámico. Las fuentes árabes, concretamente las memorias del rey Abdullah de Granada sobre el asedio cristiano al Castillo de Aledo durante el siglo XI, mencionan que cristianos de la zona ayudaban a los refugiados en la fortaleza. "Muchos de ellos eran de aquí, de este yacimiento, porque es contemporáneo", explicaron.

El Sector 1 también deparó una pieza ibérica excepcional decorada con representaciones zoomorfas: aves, peces y un posible ciervo. Su importancia radica en que este tipo de representaciones no se asocia habitualmente al ámbito bastetano en el que se sitúa históricamente Totana. "Nos estaríamos moviendo en el ámbito de los contestanos", señaló González Guerao, añadiendo que la pieza "va a generar mucho interés en la comunidad científica".

El Sector 3 y el hallazgo inesperado
El verdadero núcleo emocional y científico de la conferencia llegó con los descubrimientos del Sector 3. En apenas cien metros cuadrados se superponen tres periodos históricos distintos. Y fue en el fondo de uno de los silos medievales donde, en la Navidad de 2024, apareció inesperadamente un cráneo humano.

"Podéis imaginar a la voluntaria que estaba excavando ese silo", explicó González Guerao. "Para nada esperábamos que pasase esto." A partir de ese momento comenzó una excavación extremadamente delicada que terminó revelando dos tumbas cuidadosamente preparadas, construidas con fosas delimitadas por mampostería y ladrillos romanos reutilizados, algunos de ellos con digitaciones visibles.

Las pruebas de Carbono-14 realizadas en el laboratorio Cirán, situado en la zona de Burdeos (Francia), gracias a la gestión de la Universidad de Murcia, ofrecieron una datación extraordinaria: siglo VI d.C. Ese resultado sitúa los enterramientos en plena Antigüedad Tardía y abre una nueva etapa histórica para el yacimiento, un periodo "bastante desconocido en la Región de Murcia", en palabras de González Guerao. El contexto histórico es el de la llegada de los bizantinos a la península en el 552 d.C., aunque los arqueólogos fueron cuidadosos: "No estamos diciendo que sean bizantinos, no lo podemos decir abiertamente, pero sí que están en ese contexto."

Los paralelos más cercanos se encontraron en la necrópolis tardoantigua de Eliocroca (Lorca), publicada por Silvia Yus en 2021, y en la necrópolis tardorromana de La Molineta en el Puerto de Mazarrón, cuyo sistema constructivo de enterramientos es muy similar al documentado en Las Cabezuelas.

María Inés Fregeiro: cuando los huesos empiezan a hablar
La intervención más impactante de la noche fue, sin duda, la de la arqueoantropóloga María Inés Fregeiro Morador, quien lleva diecisiete años vinculada a Totana a través del yacimiento de La Bastida. Esta fue su primera experiencia en el mundo romano y tardoantiguo. "Fue maravilloso", confesó. "Intenté usar solo tres palabras para definir al equipo: entusiasmo, dedicación y generosidad."

Con un lenguaje cercano y enorme capacidad divulgativa, la especialista fue guiando al público por el análisis osteológico de ambos individuos.

Individuo 1: el joven de aspecto grácil
El primer esqueleto correspondía a un hombre joven de entre 27 y 29 años. Y aquí llegó uno de los momentos más humanos y divertidos de la conferencia: Fregeiro confesó que, cuando le entregaron el cráneo ya con un nombre masculino asignado por el equipo, estuvo a punto de contradecirles. "No me cuadraba. Pensé que era mujer." La gracilidad del cráneo, con indicadores sexuales muy poco marcados, la llevó a dudar de sus propias capacidades: "Dije, puedo haber perdido actitudes. Hace cinco años que no excavaba." Fue al levantar el esqueleto completo y examinar los coxales cuando todo se aclaró. "¡Es varón! Así que Perico Salchichón, ¿no? ¡Tenías razón!"

La precisión en la determinación de la edad —entre 27 y 29 años— fue posible gracias a que la epífisis de la clavícula, el último hueso en fusionarse en el cuerpo humano, estaba aún en proceso. "Cuando somos bebés tenemos 300 huesos. Cuando somos adultos, 200. Y cuando somos ancianos, menos, porque algunos se fusionan", explicó la investigadora con una claridad que dejó al público sin palabras.

El individuo presentaba además una sutura metópica en el cráneo, un rasgo anatómico poco frecuente que podría resultar útil en futuros estudios genéticos para investigar posibles relaciones de parentesco con el segundo individuo. También mostraba hipoplasia del esmalte dental, señal de episodios de fiebre alta o desnutrición sufridos durante la infancia.

El análisis de la posición de los huesos permitió además reconstruir el ritual funerario: el cuerpo fue depositado con el brazo izquierdo estirado y la mano derecha sobre la pelvis, envuelto en una mortaja muy ajustada que, al descomponerse junto con un posible cojín vegetal bajo la cabeza, desplazó las vértebras cervicales y forzó la posición de clavículas y hombros hacia adelante. Dos clavos de hierro hallados en la tumba sugieren que pudo estar cubierto por una madera.

Individuo 2: una vida marcada por la enfermedad
El segundo individuo causó una enorme impresión. Un hombre de unos cuarenta años, de menor estatura y complexión más robusta, con piernas cortas y brazos largos, cuyo esqueleto contaba una historia de sufrimiento prolongado.

Fregeiro describió un cuadro clínico que comenzó siendo un enigma: sin artrosis en ninguna articulación —lo que debería indicar un hombre joven— pero con el esternón fusionado y el cartílago tiroides osificado, indicadores ambos de una persona mayor de cuarenta años. "Yo decía: 'No entiendo'. Tiene todas las vértebras juveniles, las manos con cero artrosis... No entiendo."

La respuesta llegó al analizar las costillas. Casi todas las del lado derecho mostraban reacciones pleurales, es decir, alteraciones en la membrana que recubre los pulmones: desde lesiones regenerativas hasta lesiones líticas con procesos de destrucción ósea que sugerían focos de pus. El periostio —la membrana externa de los huesos— mostraba reacciones inflamatorias en tibias, fémures, peronés y el brazo izquierdo. "Este hombre padeció una enfermedad pulmonar crónica que posiblemente le ocasionó fatigas, dolor, molestias. Y en casos clínicos recientes los pacientes describen 'que el hueso duele desde dentro'."

La especialista explicó que probablemente la enfermedad le impedía hacer esfuerzos físicos, lo que explicaría la ausencia de artrosis. "Por eso este caso tan críptico más o menos puede llegar a buen puerto."

El momento más sobrecogedor llegó con la fractura de una costilla izquierda. El hueso mostraba un intento incompleto de regeneración, señal de que la lesión seguía activa en el momento de la muerte. "La formación del callo no llegó a fraguar, lo cual es un indicador indirecto de que murió en ese momento, con esto activo." La investigadora planteó la posibilidad de que un ataque violento de tos pudiera haber provocado aquella fractura como episodio final de la enfermedad.

La hipótesis principal: una posible tuberculosis. "Es compatible, pero no lo sé. El estudio genético que posiblemente se pueda hacer podrá determinarlo."

Y sobre el individuo 1: "Murió de algo que el hueso ni se enteró", explicó Fregeiro aplicando el concepto de paradoja osteológica: enfermedades muy agudas no dejan huella en el esqueleto. La causa de su muerte seguirá siendo, por ahora, una incógnita.

Un laboratorio abierto a los vecinos
Tras finalizar la conferencia, muchos asistentes bajaron al laboratorio donde los esqueletos habían sido preparados por Fregeiro "de manera espectacular", en palabras de González Guerao. Allí pudieron observar directamente los restos y conversar con los investigadores.

2 de febrero de 2026

Anuncian el descubrimiento de una esfinge en Caraca, la ciudad romana de Guadalajara

Se va a presentar esta semana, mientras continua la campaña de micromecenazgo que ya superado el objetivo previsto para que el ayuntamiento de este pueblo de Guadalajara pueda comprar los terrenos y continuar las excavaciones
Imagen gráfica de la esfinge hallada en las excavaciones de la ciudad romana de Caraca, en Driebes (Guadalajara) que se presentará próximamente. Imagen: Ayuntamiento de Driebes

Los investigadores de la ciudad romana de Caraca, un yacimiento arqueológico que se encuentra en Driebes (Guadalajara) han descubierto varios de fragmentos de una excepcional escultura romana que representaba una esfinge, sentada sobre sus cuartos traseros y que se levanta sobre sus patas delanteras.

Ocurrió durante las excavaciones del pasado verano. La escultura se encontró derrumbada sobre el suelo junto a una estructura de planta rectangular, formada por sillares de piedra yesífera, bien escuadrados, aunque desgastados, de época romana imperial, que se orienta en sentido noreste-suroeste. El contexto arqueológico y las características de la esfinge de Caraca llevan a proponer a los expertos una cronología de la misma en época romana altoimperial.

La escultura se presentará al público el jueves 5 de febrero a las 19:30 horas en el Salón de Actos del Museo de Guadalajara que tiene su sede en el Palacio del Infantado, durante una conferencia para dar a conocer el resultado de las excavaciones realizadas en el verano de 2025 en el sector de la necrópolis de época visigoda junto a la ciudad romana.

Los fragmentos recuperados durante las excavaciones representan el ala izquierda, gran parte del cuerpo, las patas traseras y el arranque de las delanteras, aunque se ha perdido la cabeza de la escultura.

También se conserva una de las cuatro esquinas de la plataforma plana que sostenía la escultura, tallada en el mismo bloque. Aun así, los científicos pueden reconstruir el aspecto que tendría esta interesante escultura, de gran calidad técnica como demuestra la representación de cinco costillas marcadas y parte de un mechón de pelo que caía entre el ala izquierda y el cuello.

La disposición del ala conservada muestra que se encontraba extendida. Sobre el ala se observan restos del estuco que recubría la pieza y que podría estar policromado. Destaca el carácter proporcionado y esbelto, así como la calidad técnica de la pieza.

La escultura fue encontrada en el sector al sureste del Cerro de la Virgen de la Muela, junto al río Tajo, en un punto estratégico al lado del acceso de la vía Complutum-Cartago Nova. Esta zona tiene una prolongada ocupación, localizándose restos de talla lítica del Paleolítico Medio y Superior, así como un barrio extramuros del oppidum carpetano de Caraca.

Posteriormente, se localizan los niveles romanos en los que se encontró la esfinge y, por último, una necrópolis con cientos de tumbas de época visigoda de los siglos VI-VII d. C. que, a su vez, muestra dos fases, en una estratigrafía horizontal.

En esta zona ya se había encontrado mucho antes una ocultación de objetos argénteos datada a finales del siglo III a. C., y después se halló una segunda parte conocida como el Tesoro de Driebes, de forma fortuita en el año 1945 durante la construcción del Canal de Estremera y que, actualmente, se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.

¿Qué es una esfinge?
La esfinge era un animal mitológico cuya representación estuvo muy extendida en Egipto, Grecia, el mundo ibérico y romano. Esta criatura tenía las alas de ave, el cuerpo de leona y la cabeza de mujer. De hecho, la esfinge de Caraca muestra marcadas sobre el vientre los cuatro pares de mamas de leona.

La iconografía de la esfinge es bien conocida en el mundo clásico, pues tiene origen oriental, con marcado carácter apotropaico (protector), cuyo significado se reelabora por los griegos, especialmente en relación con el mito de Edipo y la esfinge (Sófocles, Edipo Rey).

La esfinge hallada cumple precisamente este papel apotropaico y, probablemente, formaba parte de un monumento de carácter funerario cuya basa sería la citada estructura de sillares bien escuadrados. Conviene señalar que durante la excavación de esta estructura se encontró tierra cenicienta, pero no restos humanos cremados ni elementos de ajuar asociables a una sepultura de incineración.

En relación con esto último, hay que destacar que la citada estructura y su entorno se encuentran bastante alterados por la existencia posterior de la necrópolis visigoda y, por otra parte, por las tareas agrícolas que se han desarrollado en este paraje hasta el siglo XX. Se conocen esfinges funerarias en otras partes de la Hispania romana, como Baetulo (Badalona), Augusta Emerita (Mérida) y Segobriga en Saelices (Cuenca).

El trabajo de campo realizado por los geólogos del IGME-CSIC ha determinado que la roca que se utilizó para la escultura es un yeso margoso masivo, de color grisáceo y aspecto noduloso, con presencia de nódulos de yeso blanco sacaroideo. Este tipo de roca del Mioceno es muy abundante en la zona, habiendo afloramientos a tan solo una decena de metros del hallazgo, por lo que la esfinge se elaboró con materiales de la zona. Estos restos escultóricos, realizados en piedra yesífera local, eran en consecuencia obra de un escultor local o de uno itinerante que se habría desplazado a este área junto a la salida meridional de Caraca para realizar la talla.

La escultura, que se conserva en el Museo de Guadalajara, ha sido intervenida por el equipo de conservación-restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, integrado por la profesora Fátima Marcos Fernández, las conservadoras-restauradoras Javier Fernández, Zaira Villa, Klo Nieto y Virginia Lozano, y las alumnas del Grado de Conservación del Patrimonio Cultural.

Esta excavación se desarrolló gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara. El “Proyecto de excavación arqueológica en la necrópolis visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y los niveles carpetanos en ese sector” fue dirigido por Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional), Javier Fernández Ortea (arqueólogo), Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología).

14 de noviembre de 2025

El Congreso Internacional AR-PA 2025 reflexiona sobre el patrimonio cultural como motor de desarrollo

Bajo el lema ‘En mitad del campo’, el encuentro, organizado por la Junta de Castilla y León y dirigido por el paleontólogo Juan Luis Arsuaga y la investigadora Raquel Asiain, se celebra hasta el domingo 16 en la Feria de Valladolid y abordará cómo conservar, investigar y difundir los yacimientos y monumentos situados en el medio rural y enclaves remotos. 

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, ha inaugurado hoy el Congreso Internacional AR-PA 2025 que, bajo el título ‘En mitad del campo’, se celebra en el marco de la Feria AR-PA Turismo Cultural, abierta hasta el domingo 16 de noviembre en Valladolid. El congreso, que cuenta con la dirección científica del paleontólogo Juan Luis Arsuaga y la investigadora Raquel Asiain, y la coordinación de Gonzalo Ruiz Zapatero y Lauro Olmo, constituye uno de los ejes centrales de la feria. Durante los tres días de celebración, va a reunir a expertos, investigadores, gestores culturales y representantes institucionales de distintos países para reflexionar sobre el papel del patrimonio cultural como motor de desarrollo, cohesión y sostenibilidad en el medio rural.

Durante el acto inaugural, el consejero ha subrayado que “el patrimonio no solo pertenece al pasado, es una herramienta viva para construir el futuro de nuestros pueblos”, destacando el compromiso de la Junta de Castilla y León con las políticas que integran la conservación del patrimonio, la innovación y la digitalización al servicio del territorio. “El título de este congreso, ‘En mitad del campo’, es toda una declaración de intenciones: desde el corazón de Castilla y León queremos reivindicar la fuerza de lo rural, de lo auténtico, y su capacidad para generar conocimiento, identidad y oportunidades”, ha señalado.

Santonja ha recordado que la Junta impulsa diversas iniciativas orientadas a fortalecer la relación entre patrimonio y desarrollo rural, entre ellas los programas de digitalización del patrimonio cultural, la red de centros de interpretación inteligentes o las ayudas a la innovación en la gestión cultural local, que buscan favorecer la creación de proyectos sostenibles y la atracción de nuevos públicos.

El Congreso Internacional AR-PA 2025 aborda temas clave como la gestión inteligente del patrimonio rural, las estrategias de turismo cultural sostenible, el uso de nuevas tecnologías para la conservación y difusión del patrimonio y las alianzas europeas en torno a la revitalización de territorios rurales. El encuentro cuenta con la participación de especialistas procedentes de distintas comunidades autónomas y países europeos, consolidando a AR-PA como foro de referencia internacional en la reflexión y el intercambio de buenas prácticas sobre patrimonio y territorio.

Con la celebración de este congreso, la Junta reafirma su compromiso con un modelo de desarrollo que combina la protección del patrimonio con la innovación, la sostenibilidad y la cohesión territorial, haciendo del patrimonio un factor estratégico para el futuro del mundo rural.

Contenidos del Congreso
El encuentro propone un recorrido interdisciplinar por distintas etapas históricas -desde el Paleolítico hasta más allá de la Edad Media- con casos concretos, repartidos por toda la geografía nacional, que servirán de ejemplo de cómo proteger, estudiar y dar a conocer bienes de enorme valor histórico o paisajístico que se encuentran en enclaves remotos. A lo largo de las tres jornadas, estos investigadores de reconocido prestigio que se han enfrentado a estos retos en su trayectoria profesional darán respuestas claves en cuatro sesiones que se corresponden a cuatro momentos históricos diferentes.

Se inicia el Congreso con una sesión dedicada al Paleolítico y Epipaleolítico. coordinada por Juan Luis Arsuaga, director científico del Museo de la Evolución Humana, en Burgos, y la participación de Enrique Baquedano (Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid) y Eudald Guillamet, restaurador y conservador, quienes analizarán yacimientos emblemáticos como Atapuerca, el Valle de los Neandertales y la pintura rupestre.

Esta primera jornada se cierra con un diálogo entre Arsuaga y Rebeca Atencia, directora del Instituto Jane Goodall en el Congo y directora del Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga, sobre la conservación desde la selva como un ejemplo de sensibilización social.

Prehistoria reciente, protohistoria y arqueología clásica
La jornada de mañana tendrá una primera parte dedicada a la Prehistoria reciente y la protohistoria, coordinada por Gonzalo Ruiz Zapatero (Universidad Complutense de Madrid) y en ella investigadores como Primitiva Bueno, Enrique Cerillo, Rafael Garrido, Francisco Contreras y Alberto Lorrio -de las Universidades de Alcalá de Henares, Complutense y Autónoma de Madrid, Granada y Alicante- expondrán casos concretos como Ulaca y los verracos vettones (Ávila), el Dolmen de Guadalperal (Cáceres), el asentamiento y necrópolis de Humanejos (Madrid), el poblado minero de la Edad del Bronce Peñalosa (Jaén) o Herna-Peña Negra (Alicante), como muestra de la riqueza y complejidad de este patrimonio a menudo invisible para el visitante.

Las sesiones de la tarde se inician con las ponencias de Ana María Niveau (Universidad de Cádiz) y David González-Álvarez (INCIPIT-CSIC Santiago de Compostela), abordando los ejemplos del yacimiento fenicio del Castillo de Doña Blanca (Cádiz), y se tratará cuándo comenzó el pastoreo en Babia (León) y cómo ha ido modelando los paisajes de montaña.

Seguirán las sesiones abordando el tema de la Arqueología Clásica, bajo la coordinación de Lauro Olmo (Universidad de Alcalá de Henares). Mercedes del Arco (Museo Arqueológico de Tenerife) y José Miguel Noguera (Universidad de Murcia) presentarán los proyectos de investigación y puesta en valor del Islote de Lobos en Fuerteventura y del anfiteatro romano de Cartagena, como ejemplos de cómo la arqueología puede generar conocimiento, identidad y turismo cultural sostenible.

Para cerrar la jornada, se llevará a cabo un diálogo entre Juan Luis Arsuaga y el escritor y periodista Juan José Millás, que bajo el título ‘La tournée: un viaje por el patrimonio español’, contarán la intrahistoria de sus viajes por el patrimonio.

Arqueología medieval y posmedieval
La jornada final del sábado se dedicará a la Arqueología medieval y posmedieval, nuevamente coordinada por Lauro Olmo, y reunirá a expertos como Agustín Azcárate (Universidad del País Vasco), Sonia Gutiérrez (Universidad de Alicante), Antonio Vallejo (Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra), Rebeca Blanco (Universidad de Santiago de Compostela) y Manuel Castro (Universidad de Alcalá de Henares). Sus intervenciones pondrán el foco en proyectos que integran patrimonio, paisaje y desarrollo social, desde las estrategias de difusión de Madinat al-Zahra, hasta los trabajos de arqueología comunitaria en Galicia y Ecuador.

El encuentro culminará con un diálogo final entre Juan Luis Arsuaga, Gonzalo Ruiz Zapatero y Lauro Olmo, en el que se recogerán las conclusiones y principales aportaciones de las jornadas.

7 de noviembre de 2025

La Guardia Civil destaca su papel en la protección del patrimonio arqueológico

En la Jornada "La lucha contra el expolio de yacimientos arqueológicos terrestres", se reunieron expertos de la Fiscalía de Sala de Medio Ambiente, el Ministerio de Cultura y la Guardia Civil (SEPRONA) para debatir y exponer las estrategias clave contra este grave delito. Se compartieron conocimientos fundamentales sobre la protección penal, la gestión de casos y el papel crucial de las Fuerzas de Seguridad.

La Guardia Civil, organizó una jornada sobre “La Lucha del Expolio de yacimientos arqueológicos” en el Museo Arqueológico Nacional, que fue inaugurada por el General de División Jefe de la Jefatura del SEPRONA, Carlos Sarrión, junto a la Directora del Museo Arqueológico Nacional, Isabel Izquierdo. 

Esta jornada puso de manifiesto la importancia de la conservación y defensa de los bienes arqueológicos, destacando el papel fundamental de la Guardia Civil en esta labor. Para ello tuvieron lugar diferentes ponencias especializadas y una mesa coloquio que abordó temas de interés en este ámbito, como la legislación y detección de delitos o las técnicas de intervención y la colaboración interinstitucional. 

Fueron tres las conferencias llevadas a cabo, con los títulos “La gestión de casos de expolio arqueológico desde el Ministerio de Cultura”, “Protección penal del expolio de yacimientos arqueológicos terrestres” y “La Guardia Civil en la protección del patrimonio arqueológico”. Acto seguido tuvo lugar la mesa coloquio en la que participó el capitán Juan José Águila de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. 

Otros objetivos de interés fueron analizar las amenazas del patrimonio arqueológico y las estrategias para su conservación, fomentar el intercambio de conocimiento y experiencias entre expertos en arqueología, derecho y fuerzas de seguridad y sensibilizar a la sociedad sobre la relevancia y necesidad de protección del patrimonio arqueológico. 

Esta reunión estuvo dirigida a los ciudadanos en general y, en concreto, a miembros de las FCSE y Fuerzas Armadas, estudiantes y alumnado de grados y postgrados, personal de la Administración Pública y sector privado relacionados con la seguridad, así como grupos de interés vinculados en la materia. 

El acto fue clausurado por el General Jefe de Brigada del Gabinete Técnico, David Blanes, junto a la directora de Museo Arqueológico Nacional, Isabel Izquierdo y el Subdirector General de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Carlos González-Barandiarán y de Muller. 

La Guardia Civil en la protección del patrimonio histórico 
En los últimos años la Guardia Civil ha realizado más de 1.500 investigaciones, 500 detenciones y recuperado 180.000 bienes culturales. Cabe destacar la operación “HELMET” en la que se recuperaron más de 6.000 piezas arqueológicas pertenecientes a un conjunto armamentístico celtíbero de alto valor histórico y cultural, las cuales fueron repatriadas posteriormente.
(Fuente: Guardia Civil)

26 de febrero de 2025

Arqueólogos de Huelva buscarán pruebas que revelen el papel clave de la cuñada de Colón en el Descubrimiento

Tras años de insistencia, el Ayuntamiento onubense de San Juan del Puerto ha recibido la autorización de Adif, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, con la que el consistorio realizará la esperada prospección arqueológica que conllevará al futuro proyecto de ‘Parque Arqueológico Medioambiental y Turístico de la cuñada de Colón’ del municipio, en la finca La Habana. 

La alcaldesa Rocío Cárdenas, ha destacado “es una buena noticia para San Juan del Puerto, contar con esta autorización con la que empezaremos a trabajar de la mano con la Universidad de Huelva, en esta ilusionante prospección arqueológica que detectará los futuros hallazgos”.

Los trabajos están coordinados por el catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Huelva, David González Cruz, y como ha señalado en una reunión mantenida con la primera edil “se llevarán a efecto prospecciones geofísicas arqueológicas en la finca localizada de la cuñada de Cristóbal Colón, donde además hay restos arqueológicos anteriores a la época colombina y de la época colombina, para tratar de ponerlos en valor con el proyecto del Ayuntamiento de ese Parque Arqueológico Medioambiental Turístico y de Ocio, donde se tratará de realzar su patrimonio histórico, proyectarlo turísticamente y sea un lugar de ocio y deporte para los sanjuaneros y sanjuaneras” -ha explicado.

Tanto para el Ayuntamiento como la Universidad, se trata de una finca que dentro de lo patrimonial, es un enclave relevante por el carácter histórico de su contribución a la gestación del Descubrimiento, siendo un elemento fundamental la presencia de la cuñada de Cristóbal Colón aquí para que el almirante, desde Portugal, viniera a tierras de Huelva y mantener contacto con la marinería onubense, los frailes de La Rábida, la corona y a partir de ahí gestarse el Descubrimiento de América.

Como publicó el propio González Cruz en el estudio “Localización histórico-geográfica de las tierras explotadas por la familia de Cristóbal Colón en el puerto de San Juan”, los resultados de esta investigación permiten conocer emplazamientos geográficos inéditos del proceso de gestación del Descubrimiento de América. Además, el hallazgo de nuevos documentos y su cruzamiento con otras fuentes ha posibilitado la localización de las coordenadas geográficas concretas del lugar donde se encontraban las tierras arrendadas por la hermana de la mujer de Cristóbal Colón en San Juan del Puerto, contribuyendo así a la delimitación de un sitio histórico de carácter colombino que como consecuencia del trabajo de indagación efectuado, ha permitido definir determinados límites tales como el estero de Juan de Coto o El Montecillo.Se ha demostrado que la finca estaba situada en un enclave privilegiado en torno a un nudo de comunicaciones, junto a un estero del río Tinto que la conectaba con las rutas marítimas nacionales e internacionales y también inmediata a un conjunto de vías terrestres que la enlazaban con Sierra Morena y la ruta de la Plata, con las localidades limítrofes con Portugal y con la ciudad de Sevilla, lo que facilitaba al célebre descubridor un lugar de acogida para él y su hijo Diego, tras su venida desde el reino lusitano.

Además le proporcionaba diversas conexiones para negociar la participación de otros marinos de los puertos del entorno en la organización de la expedición a América o, en su caso, regresar sin demasiadas dificultades a las tierras explotadas por sus parientes tras haber realizado las gestiones necesarias ante la corte castellana, los duques de Medina Sidonia o de Medinaceli, con quienes se comunicó en la búsqueda de apoyos para su proyecto ultramarino.

19 de noviembre de 2024

Unos hallazgos en Ávila pueden cambiar la visión sobre los vetones

Fíbulas, anillos o elementos cerámicos se descubrieron en estos últimos trabajos que cambiaron la perspectiva de los investigadores. El Carbono 14 indica la ocupación del castro vetón de la Mesa de Miranda, en la localidad abulense de Chamartín, en torno al siglo VI de nuestra era y su abandono en el siglo VIII.
Unos hallazgos que pueden cambiar la visión sobre los vettones - Foto: David González

A poco más de diez kilómetros de Ávila se encuentra el castro vetón de la Mesa de Miranda, en el municipio de Chamartín, uno de los vestigios de la cultura prehistórica que habitó estas tierras. Allí estuvo trabajando durante un mes el equipo del proyecto Terra Levis, encabezado por el arqueólogo Juan Pablo López, que encontró una serie de hallazgos que podrían provocar en el futuro una revisión sobre los conocimientos adquiridos sobre la cultura vetona. Estos descubrimientos han sido expuestos esta mañana en la sede de la Diputación Provincial, institución que aporta una inversión de 40.000 para el proyecto, con la presencia de su presidente, Carlos García, y el diputado provincial encargado del área de Cultura, Javier González.

Los hallazgos se localizaron en el castro de la Mesa de Miranda y en el enclave conocido como 'El Palomar', ubicado a escasos 300 metros del antiguo asentamiento. Fíbulas, anillos o elementos cerámicos se descubrieron en estos últimos trabajos que cambiaron la perspectiva de los investigadores. «Los historiadores y los arqueólogos estamos acostumbrados a encasillar los sitios arqueológicos en una época o un periodo concreto, pero lo que aquí vemos es un eslabón que navega entre dos eras: el mundo antiguo y la época medieval», desveló López. Una declaración que parece confirmar una datación radiocarbónica (utilizando el Carbono-14) de un carbón y una semilla hallados en El Palomar. «El carbón nos aporta el momento de la ocupación del sitio en torno al siglo VI de nuestra era y el momento del abandono, allá por el siglo VIII», afirmó el arqueólogo.

Más interesantes aún fueron los hallazgos en la Mesa de Miranda. «Detectamos como el tiempo se ha quedado congelado en un momento muy preciso: el momento del abandono», declaró Juan Pablo López. Una huida que debía producirse «de manera traumática y precipitada, a tenor de cómo nos hemos encontrado los materiales en el propio registro arqueológico. Parece que hubieran escapado de un lugar maldito, porque nadie volvió a pisarlo», explicó. Sin embargo, todo son hipótesis por el momento que esperar confirmar o refutar en futuras intervenciones.

No obstante, el martes 26 de noviembre se expondrán al público en el Palacio Los Serrano los resultados de esta campaña y, además, se podría desvelar un hecho inédito: la primera datación absoluta del castro de la Mesa de Miranda. Los amantes de la historia y la arqueología tienen una cita ineludible ese día.

5 de agosto de 2024

La nueva excavación de Caraca se centrará en la necrópolis visigoda

La campaña arqueológica que se desarrollará este verano en el yacimiento del Cerro de la Virgen de la Muela, en la localidad guadalajareña de Driebes, que se prolongará dos semanas desde el próximo 12 de agosto, intentará arrojar luz sobre la necrópolis visigoda.
La necrópolis visigoda data del siglo VI d.C y es la última fase del yacimiento.

La campaña arqueológica que se desarrollará este verano en el yacimiento del Cerro de la Virgen de la Muela, en la localidad guadalajareña de Driebes, que se prolongará dos semanas desde el próximo 12 de agosto, intentará arrojar luz sobre la necrópolis visigoda.

Así lo han indicado a Europa Press tanto fuentes del equipo investigador que dirige esta excavación como la jefa del Servicio de Cultura de la Delegación de la Junta en Guadalajara, Teresa Sagardoy, quien ha recordado que este espacio arqueológico fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) este mismo año y está compuesto de varios yacimientos.

En cuanto a la necrópolis visigoda, afirma que, según los datos recogidos hasta el momento, data "más o menos" del siglo VI d.C y es la última fase del yacimiento. Está compuesta por tumbas, algunas de las cuales son "simples fosas" tapadas con una laja de yeso, que es la piedra natural de los cerros de Driebes.

Otras son lo que se conocen como 'cistas', tumbas con varias lajas haciendo el hueco de la fosa y que también están tapadas con varias losas de este tipo de piedra típica de la localidad guadalajareña, prosigue Sagardoy.

"Son tumbas de inhumación y no se ha encontrado ajuar de momento, pero en alguna tumba esperamos que se encuentre algún objeto", ha apuntado, para agregar que lo que sí que se ha encontrado son restos de los ataúdes o sudarios, es decir, de los elementos con los que se depositaba al muerto.

Ha puesto el acento en que en esta necrópolis visigoda se ha hallado parte del cementerio infantil con pequeñas tumbas de niños, a veces neonatos, a los que se les tenía separados en otra zona del cementerio; "en lo que se llama un limbo, porque no estaban bautizados todavía. Se les reservaba un espacio diferente que es curioso de visitar", ha agregado.

Parte de esta necrópolis está musealizada y cuenta ya con carteles para hacerla visitable y comprensible por los visitantes aunque es un trabajo que se acaba de iniciar e irá ampliándose a distintos espacios, pese a que desde el equipo investigador del yacimiento apuntan que en las últimas semanas la cartelería y la señalización han sido vandalizadas y habrá de ser repuesta.

Ocupación desde la Edad del Bronce
En el Cerro de la Virgen de la Muela hay ocupación desde la Edad del Bronce que se conoce como un 'oppidum' carpetano correspondiente a las poblaciones indígenas de antes de los romanos. Lo más conocido es la ciudad romana de Caraca, a la que se unen otros puntos donde se han localizado restos arqueológicos, una villa romana, un monumento funerario o zonas más de carácter militar en las inmediaciones de la ciudad.

Sagardoy ha resaltado que la ciudad romana de Caraca es la única que se ha hallado en la provincia de Guadalajara, que tuvo su esplendor en el siglo I o el II d.C --en época Flavia-- y estaba a mitad de camino entre Complutum (Alcalá de Henares) y Segóbriga --en la provincia de Cuenca--, en la vía Spartaria que unía Cartagonova con Complutum.

Desde el equipo investigador del yacimiento apuntan que la ciudad estaría en la provincia romana de la Tarraconense y que se cree que hacía su labor "seguramente" como paso por la vía en el Tajo, hecho que hizo que Sertorio (I a.C.) la conquistara por la fuerza.

Un hallazgo que ha destacado la jefa de Cultura de la Junta en Guadalajara relacionado con la ciudad es el del acueducto que se ha encontrado a tres kilómetros así como el manantial que daba origen al mismo. "Está realizado en 'Opus caementicium', una obra de ingeniería romana habitual, y que traía el agua desde ese manantial a la ciudad", ha añadido.

A ello ha unido que se han localizado varias piscinas limarias, que son piscinas de decantación, que depuraban el agua y a la vez impedían que tuviera mucha velocidad por el canal y deteriorara el mismo.

Las campañas arqueológicas
Hasta el momento se han llevado a cabo en el Cerro de la Virgen de la Muela siete campañas arqueológicas y este mes de agosto se llevará a cabo la octava. Además de las múltiples visitas para hacer prospecciones, vuelos de dron o el uso de un georradar.

Así, en 2016 se hicieron las primeras prospecciones y se usó el georradar para confirmar la existencia del yacimiento y ya en el 2017 tuvo lugar la primera campaña de excavación, cuyos directores han sido desde el inicio Emilio Gamo Pazos y Javier Fernández Ortea.

Para Sagardoy, se trata de un equipo de investigadores "muy dinámico" que, con pocos medios, la ayuda de las administraciones y "mucho empeño" han estado haciendo pequeñas campañas de unos 15 días.

Esta excavación se desarrollará gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara.

En su conjunto, la responsable de Cultura de la Junta en Guadalajara ha resaltado que en estas campañas se ha podido delimitar todo el mapa de la ciudad romana --compuesto por 27 manzanas--, se ha localizado el Cardo, el Decumano, el Foro y las Termas; pese a lo cual ha señalado que queda "muchísimo trabajo" por hacer y apenas se ha iniciado la investigación sobre todos estos yacimientos.

Jornada de Puertas Abiertas
De otro lado, el Ayuntamiento ha informado de que este verano se volverá a realizar la Jornada de puertas abiertas en el yacimiento el jueves 22 de agosto que constará de visitas guiadas al mismo a las 10.30 y 19.00 horas, siendo el acceso a la actividad libre y gratuito.

El 'Proyecto de excavación de la necrópolis de época visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y de los niveles carpetanos en esa misma área' está dirigido por los ya citados Javier Fernández Ortea (arqueólogo) y Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional) a los que se unen Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología).

El equipo interdisciplinar de investigación contará este año con la colaboración de un amplio número de expertos que analizarán el yacimiento desde distintas ópticas, incluyendo a Antonio Alvar Ezquerra (Universidad de Alcalá), Ana Gracia Rivas (Museo Nacional de Antropología), José María Murciano Calles (Museo Nacional de Arte Romano) y María Luisa Cerdeño Serrano.

También participarán Daniel Cordero Bordejé, María Ángeles Perucha Atienza (IGME-CSIC), Miguel Ángel Rodríguez Pascua (IGME-CSIC), José Francisco Mediato Arribas (IGME-CSIC), Andrés Díez Herrero (IGME-CSIC), Helena Gimeno Pascual (Centro CIL II-Alcalá de Henares), Daniel Méndez García (Revives.es y UFV), Ana Fernández Jiménez y Paula Carmona Quiroga (Instituto Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas -IETcc-CSIC), Magdalena Barril Vicente, Macarena Bustamante Álvarez (Universidad de Granada), Sergio Remedios Sánchez (UNED-Senior) y Álvaro Sánchez Climent.

12 de junio de 2024

Documentan en el Turuñuelo el primer ejemplo de escritura tartésica

El estudio de la tablilla de pizarra con imágenes de guerreros descubierta em el yacimiento del Turuñuelo -en la localidad pacense de Guareña- desvela una serie de signos inscritos que podrían ser el primer ejemplo de escritura descubierto de la enigmática civilización de Tarteso.
La tablilla esconde en su marco lo que parece ser una secuencia de 21 signos. Joan Ferrer i Jané CSIC

La placa de pizarra de unos 2.500 años de antigüedad grabada con imágenes de una escena de combate entre tres guerreros hallada en el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) ha dado mucho que hablar desde el anuncio de su descubrimiento la semana pasada. Sin embargo, los arqueólogos del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) no habían reparado en una serie de signos inscritos alrededor de la tablilla. O al menos no los habían interpretado como ha hecho un investigador independiente del proyecto: se trataría de un abecedario de una escritura paleohispánica meridional.

Joan Ferrer i Jané, investigador adscrito al grupo LITTERA de la Universidad de Barcelona, se enteró a través de los medios de comunicación del hallazgo de la placa de pizarra, que sería una suerte de boceto que habría servido al artesano tartesio de apoyo para inmortalizar estas imágenes en piezas de oro, marfil o madera. "Más allá de las figuras, cuando observé la placa vi que en uno de los laterales parecía haber un signo paleohispánico, un signo que no se puede confundir con ningún otro. También se apreciaban otros trazos compatibles con signos de una secuencia conocida", ha explicado el epigrafista.

Rápidamente se puso en contacto con Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, directores del proyecto Construyendo Tarteso, y les pidió fotografías macro parciales de la zona para poder corroborar sus sospechas. "Tras estudiar las imágenes todo apunta a que se trata de un abecedario de escritura meridional con la secuencia inicial ABeKaTuIKeLBaNS?ŚTaUE, que es casi la misma documentada en el abecedario de Espanca [hallado en Castro Verde, Portugal], excepto por el decimoprimer signo, que presenta una forma especial", detalla Ferrer.

Según ha anunciado el CSIC este martes en un comunicado, los científicos del IAM ya se encuentran trabajando con el investigador catalán para tratar de arrojar luz sobre lo que parece una secuencia de 21 signos trazados en el marco de la tablilla hallada en Casas del Turuñuelo. Según las primeras hipótesis, se trataría del tercer abecedario de una escritura paleohispánica meridional y el primer ejemplo de escritura descubierto en un yacimiento único, famoso por desvelar el mayor sacrificio de animales del Mediterráneo occidental o los primeros relieves figurados de la enigmática civilización de Tarteso.

Esther Rodríguez González, una de las responsables de los trabajos arqueológicos en Casas del Turuñuelo, destaca que desde el primer momento del hallazgo de la tablilla de pizarra era consciente de que "el volumen de información que contenía era superior incluso al de los propios rostros encontrados [de los guerreros]". Además de las siluetas de unas figuras humanas, los científicos ya habían observado varios círculos y líneas que hacían intuir que la placa se podría analizar a diferentes niveles.

Dos abecedarios más
Las escrituras paleohispánicas se dividen en dos familias: la familia nororiental y la familia meridional. La frontera entre una y otra estaría, aproximadamente, al sur de Valencia. Todas ellas derivan de la escritura fenicia, de la que se hizo una primera adaptación a lo que se llama un signario paleohispánico original y luego se produjeron dos adaptaciones diferentes, una en el norte y otra en el sur. Esta última es la que dio lugar a la familia de las escrituras meridionales, a la que correspondería este abecedario, según se informa desde el CSIC.

Hasta el momento, solo hay constancia de la existencia de dos abecedarios más de escrituras meridionales. Según las primeras investigaciones, el abecedario del Turuñuelo repite, como mínimo, los 10 primeros signos del abecedario del yacimiento de Espanca, en Castro Verde (Portugal). "Este abecedario tiene 27 signos y es el único completo que conocíamos hasta la fecha. Se encontró otro en la excavación de Villasviejas del Tamuja (Cáceres) pero está muy fragmentado, solo tiene algunos signos centrales. Con lo cual el de Guareña sería el tercero y aportaría mucha información", apunta Ferrer.

El hallado en el yacimiento tartésico empieza con la secuencia "ABeKaTu", que sería su equivalente, y contaría con 21 signos escritos en el sentido de izquierda a derecha siguiendo el borde exterior de la placa. "Se habrían perdido al menos 6 signos en la zona partida de la pieza, pero si fuera completamente simétrico y los signos ocuparan completamente tres de los cuatro laterales de la placa podría llegar a los 32 signos, con lo que los signos perdidos podrían llegar a ser once o quizás más si un posible signo, "Tu", aislado en el cuarto lateral, formara parte del abecedario", comenta Ferrer i Jané, que añade que "es una pena que se haya perdido la parte final del abecedario ya que es ahí donde suelen estar las diferencias más acusadas".

La colaboración entre los investigadores ayudará a determinar si el abecedario de Casas del Turuñuelo se puede clasificar con alguna de las escrituras ya conocidas o si debe considerarse una escritura meridional independiente. "En todo caso, confirma que en este yacimiento se ocultan aun muchas más inscripciones que esperamos que salgan a la luz en futuras campañas", concluye el especialista en escritura paleohispánica.

18 de mayo de 2023

El CSIC explora en Babia las huellas milenarias del pastoreo de montaña

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas realizan prospecciones arqueológicas en Fuentes del Sil (León). Por el momento han encontrado evidencias de la presencia de pastores prehistóricos de hace unos seis mil años; así como restos de cabañas ocupadas en tiempos medievales

Arqueólogos del CSIC en Babia excavando cabañas de Pastoreo de Montaña CSIC

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT, Santiago de Compostela) dirige estos días excavaciones arqueológicas en enclaves pastoriles de las Fuentes del Sil, en las inmediaciones de la localidad de La Cueta, en el municipio de Cabrillanes en la provincia de León.

El equipo está formado por 12 especialistas bajo la coordinación científica y técnica de David González Álvarez, investigador del CSIC en el INCIPIT, quien destaca que “este tipo de estudios arqueológicos muestran un enorme potencial, y constituyen una iniciativa pionera en la investigación de las cumbres más elevadas de la Cordillera Cantábrica”.

El INCIPIT lleva trabajando en la zona desde 2017 con el objetivo de explorar, en la comarca de Babia, las huellas que el pastoreo ha dejado en estas montañas desde hace milenios. “Por el momento, hemos podido datar muchas de esas construcciones en diferentes momentos históricos, entre la Prehistoria reciente y nuestros días”, apuntan los investigadores a la Agencia DiCYT.

“Destacan algunas ocupaciones detectadas en el entorno de la laguna de Las Verdes, en Torre de Babia, con evidencias de la presencia de pastores prehistóricos hace unos seis mil años; así como restos de cabañas ocupadas en tiempos medievales, cuando Alfonso X el Sabio favoreció la fundación del Honrado Concejo de La Mesta de Pastores. Conforme avanzan los trabajos, llama la atención la diversidad en formas, tamaños y localizaciones de las estructuras investigadas, aspectos que centran el análisis de este equipo para comprender los cambios y continuidades en las actividades ganaderas”, explican desde el equipo.

Impacto de la trashumancia
“Durante las próximas dos semanas realizamos excavaciones arqueológicas en enclaves pastoriles de las Fuentes del Sil, en las inmediaciones de la localidad de La Cueta, gracias a financiación del CSIC y el Ministerio de Ciencia e Innovación. Esperamos recuperar datos útiles para caracterizar cómo ha cambiado el pastoreo en estos espacios, en los que aún varios rebaños de ovejas trashumantes llegados de Extremadura aprovechan sus ricos pastos cada verano”, avanza David González Álvarez.

Algunas de las preguntas a las que pretenden dar respuesta los investigadores son ¿Desde cuándo los rebaños de ganado aprovechan los pastizales más altos de la Montaña Leonesa? ¿Cómo ha variado esta actividad a lo largo de la historia? ¿Cómo se adaptó la ganadería a los cambios ambientales o históricos que condicionan su desarrollo? ¿Qué efectos genera el uso pastoril de estos espacios en su entorno en diferentes etapas históricas.

Como metodología para obtener estas respuestas, han explorado, mediante sondeos arqueológicos, unas 25 estructuras arruinadas que se reconocían en diferentes majadas de los pastizales de Babia. De algunas de ellas, no había memoria siquiera sobre su ocupación, mientras que otras ruinas de cronología casi pasan desapercibidas en el entorno de las cabañas actualmente en uso por los últimos pastores que aprovechan estos terrenos elevados.

Ruinas pastoriles de más de mil años
En esta campaña de trabajo de campo, los trabajos se concentrarán en el área de Calderones, próxima a las cumbres que dan sombra al nacimiento del río Sil. Allí, el equipo del CSIC excava una cabaña que fue ocupada en época tardoantigua, hace unos mil trescientos años.

“Se preservan los restos arruinados de su muro perimetral, un pequeño conjunto de fragmentos cerámicos semejante a piezas recuperadas en enclaves coetáneos de Zamora, así como los restos de un hogar repleto de carbones, cuyo análisis nos habla del aprovisionamiento de combustible leñoso para calentar esa estancia. En las proximidades de esta cabaña, la prospección superficial desvela trazas tenues de antiguos cercados para el ganado, además de otras cabañas. En los próximos días, los trabajos se ampliarán con prospecciones geofísicas, trabajos de teledetección con drones, y nuevos sondeos que serán excavados en estructuras no exploradas hasta el momento. Lo que pretendemos es recomponer pasajes clave en la biografía cultural de estas montañas lo cual nos ayuda, en definitiva, a reflexionar sobre cómo los paisajes de Babia fueron modelados por el pastoreo a lo largo de la historia hasta dar forma, en buena medida, a su configuración actual”, avanza David González Álvarez.

15 de marzo de 2023

La investigación arqueológica saca a la luz los secretos del castro de Rueta (Lugo)

Tenía una gran muralla defensiva y petroglifos de antes de la Edad del Hierro
Presentación de los resultados de la investigación sobre el castro de Rueta. X.L

La Casa de Administración de Sargadelos se llenó este sábado para la presentación de los resultados de la investigación arqueológica del castro de Rueta por métodos de mínima invasión.

Existen petroglifos ya de antes de la Edad del Hierro en el castro, que tiene un nivel de conservación "magnífico" y una línea de defensas con dimensiones especiales en el promontorio, según señalaron los arqueólogos del CSIC David González y Jesús García.

La investigación ha permitido descubrir que el castro tenía una gran muralla defensiva y varias más para facilitar el acceso, una entrada a la izquierda del promontorio que obligaba a pasar por un corredor estrecho dejando siempre a la vista la derecha de quien accedía y mostraba sus intenciones.

Hay marcas de petroglifos prehistóricos todavía a estudiar en torno a un afloramiento granítico natural en la zona superior llamado Pedra do Raio, un referente paisajístico y que quedaba en la memoria.

También hay varios fosos y terrazas, alguna con evidencias de la erosión del mar.

El georradar y el gradiómetro dan anomalías del terreno con construcciones redondas en montículos que parecen cabañas y también zonas de fuego y una muy interesante a investigar que podría ser un horno cuadrangular o una sauna.

29 de agosto de 2022

Comienzan los trabajos arqueológicos en el asentamiento romano Casas del Campo de Villena (Alicante)

La investigación se enmarca en el proyecto denominado ‘Poblamiento antiguo en los valles de Villena’, iniciado en 2006 y que desde 2018 se integra en un Plan General de Investigación autorizado por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana.

El Ayuntamiento de Villena ha iniciado los trabajos de excavación arqueológica en el asentamiento romano Casas del Campo. El alcalde en funciones, Andrés Martínez, y la concejala de cultura, Elena Benítez, realizaron una visita institucional para ver el estado de esta campaña que comenzó el día 16 de agosto.

Este proyecto se lleva a cabo por un equipo de trabajo compuesto por dos arqueólogos de la empresa alicantina Arpa Patrimonio, David González e Iván Cuadrado, un estudiante, Manel Molina y los técnicos arqueólogos del SEMAP del Museo de Villena, Luz Pérez, directora de la excavación, y Josep Menargues.

El estudio de Casas del Campo permitirá ampliar el conocimiento sobre el proceso de romanización en la comarca de Villena: tipos de asentamientos, su distribución en el territorio, vías de comunicación, las formas de vida, la economía, la sociedad, el paisaje, etc.

Durante la semana pasada, en una primera fase, se retiró con una máquina mixta la tierra que cubría los restos de una vivienda romana excavada en 2009 y 2021. Posteriormente, se efectuaron trabajos manuales de limpieza del sondeo hasta alcanzar la cota de la fibra geotextil que protegía la zona excavada. Tras retirarla, se acondicionó la superficie para proceder a la excavación manual de la presente campaña.

El objetivo de esta nueva campaña es finalizar el estudio de la edificación. Para ello, es preciso excavar los estratos arqueológicos adyacentes. De este modo, gracias a los objetos que se vayan recuperando en el interior de dichos estratos o capas de tierra, se podrá conocer la datación relativa de los restos arquitectónicos y su relación con los hallazgos del entorno: baño, pozo, fosas, etc.

La investigación se enmarca en el proyecto denominado ‘Poblamiento antiguo en los valles de Villena’, iniciado en 2006 y que desde 2018 se integra en un Plan General de Investigación autorizado por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana. El Ayuntamiento de Villena, a través de la Concejalía de Cultura, financia este proyecto con el fin de conocer, conservar y divulgar el patrimonio arqueológico del término municipal de Villena.

3 de febrero de 2016

Descubren dos nuevos campamentos romanos entre Lugo y León

El de Sierra da Casiña, enclavado en la comarca de el Bierzo (León) ocuparía unas 12 hectáreas, mientras que el de Cortiña dos Mouros (Lugo) ocuparía 4. Ambos tienen relación con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino y estarían datados en época altoimperial durante las "Guerras Cántabras" y para su localización se ha empleado tecnología LIDAR.
Vista de la elevación de A Serra da Casiña, donde estaría el campamento romano. FOTO: ROMANARMY.EU
Un equipo de arqueólogos ha localizado una nueva fortificación militar vinculada con probabilidad a las Guerras Cántabras en una zona montañosa llamada Serra da Casiña, próxima a la localidad de Valverde (Balboa), en el Bierzo (León). La fortificación comprende entre 11 y 12 hectáreas y pudo acoger a un contingente expedicionario del tamaño de una legión que participase en el proceso de conquista del territorio, según confirmó el equipo de romanarmy.eu .

El hallazgo se dio a conocer en la revista científica especializada en arqueología Arkeogazte, editada por la Universidad del País Vasco, por parte de los investigadores Andrés Menéndez Blanco (Universidad de Oviedo), David González Álvarez (Universidad Complutense de Madrid) y José María Costa García (Universidad de Santiago). Pero a este hallazgo hay que sumarle la reciente aparición de otro campamento romano, a solo cinco kilómetros en línea recta del de Balboa. Se trata de el de A Cortiña dos Mouros, «en las inmediaciones de las aldeas de Castañeiras (León), Fontodoliva (León) y Porcís (Lugo). Esta otra fortificación, cuya extensión de casi cuatro hectáreas, se reparte entre los municipios de Balboa (León) y Cervantes (Lugo), y guarda cierta relación, al igual que A Serra da Casiña, con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino a través del puerto de O Cumial», señalan los investigadores de romanarmy.eu.

OTROS CAMPAMENTOS EN LA ZONA
A estos nuevos hallazgos hay que sumarle los ya conocidos campamentos romanos del límite entre Asturias, Lugo y León, los de A Granda das Xarras (5,5 hectáreas) y A Recacha (0,75 hectáreas), dominando los pasos de montaña que unen Os Ancares e Ibias, y que fueron excavados en los últimos tres años por especialistas del CSIC. «Se trata, en definitiva, de un territorio para el cual podemos considerar diferentes opciones encuadrables en la época altoimperial romana: avances militares durante las Guerras Cántabras (entre los años 29 y 19 a.C.); control y pacificación posterior del territorio; exploraciones de una zona con interesantes recursos mineros explotados por el Imperio Romano; infraestructura de apoyo para la construcción de vías romanas», explican los arqueólogos.

FORTIFICACIONES DE USO TEMPORAL
Estiman en sus conclusiones del estudio que se trata de un tipo de fortificación de uso temporal, de las que los romanos denominaban castra aestiua. Por su tamaño, el de Balboa estaría destinado a un cuerpo militar de entre 6.000 y 7.000 legionarios, que vivirían en él durante un breve período de tiempo (uno o varios días), cuando se encontraban en territorio hostil.

Los restos visibles sobre la superficie son apenas perceptibles por lo que tuvieron que usar tecnologías innovadoras de análisis y reconocimiento que están revolucionando el conocimiento arqueológico en los últimos años.

TÉCNOLOGIA "LIDAR"
Para localizar el campamento de A Serra da Casiña, cerca del núcleo berciano de Balboa, se utilizaron fotografías aéreas modernas y antiguas, imágenes satelitales y reconstrucciones 3D del territorio a partir de datos LIDAR. Para determinar el momento preciso de ocupación del campamento de A Serra da Casiña, apuntan los investigadores, será necesario realizar prospecciones o excavaciones arqueológicas sobre el terreno para las que aún no se dispone de financiación.

«A falta de planes de investigación concretos en la zona en este momento, esperamos poder emprender en un futuro próximo nuevas acciones que nos permitan ahondar en el conocimiento de este interesante yacimiento. Dichos trabajos permitirían, asimismo, una mejor contextualización para los nuevos enclaves campamentales romanos que en los últimos años están siendo identificados en el Noroeste peninsular», concluyen en su informe los arqueólogos del grupo romanarmy.eu .

19 de julio de 2013

Descubren en Vigaña el primer poblado neolítico de Asturias

Las excavaciones en la localidad belmontina descubren la primera cabaña de la Edad de Piedra en Asturias con una antigüedad de 6.000 años. En Las Corvas, los arqueólogos de la Universidad de León han hallado los restos de tres hogares relacionados con ocupaciones de grupos nómadas.
Una de las zonas de excavación del proyecto arqueológico 
que se desarrolla en Vigaña. Margarita Fernández Mier es la primera
por la derecha.  FOTO: S. ARIAS / La Nueva España
La profesora de Historia Medieval de la Universidad de León (ULE) e investigadora principal del proyecto 'La formación del paisaje del Noroeste Peninsular', Margarita Fernández Mier, ha sacado a la luz el primer poblado neolítico de Asturias.

Las distintas intervenciones arqueológicas que se han producido en la aldea de Vigaña en el marco de este proyecto de investigación, han aportado informaciones de relevancia. En varios puntos de esta aldea se han encontrado "evidencias de ocupación de época prehistórica, con dataciones radiocarbónicas que muestran la frecuentación desde el Neolítico de este espacio de montaña" según han informado a Europa Press fuentes de la ULE.

Según ha detallado Margarita Fernández Mier, también se ha identificado un nivel de cultivo del III milenio a.C, en las zonas de L'Hortal y en Las Corvas se han detectado evidencias constructivas de estructuras domésticas del IV milenio a.C. El equipo de la ULE ha destacado la zona de Las Corvas, donde han hallado los restos de tres hogares relacionables con ocupaciones de los grupos nómadas que habitarían las montañas cantábricas durante el Neolítico hace 6.000 años. "La interpretación de este yacimiento, en consonancia con los análisis radicoarbónicos obtenidos y el estudio de los materiales recuperados, señalarían la presencia de la primera cabaña neolítica documentada hasta el momento en Asturias", ha explicado Mier.

El conocimiento de las formas de vida de las poblaciones prehistóricas de este valle sigue aumentando tras la excavación del poblado de la Edad del Hierro de El Castru. Y es que voluntarios de la Universidad de León y de otras universidades españolas, trabajan en esta campaña bajo la supervisión de David González Álvarez de la Universidad Complutense de Madrid.

Nuevos trabajos en Vigaña
Asimismo se han reanudado las excavaciones en el entorno de la Iglesia de Vigaña que en 2011 ofrecieron datos interesantes que han llevado a este equipo de arqueólogos a retomar los trabajos en este sector a lo largo de este mes de julio. En aquella primera campaña se documentó un cementerio de cronología medieval, así como algunos indicios que hablan de la existencia de un hábitat tardorromano/altomedieval en su entorno. 
Actualmente los trabajos en esta zona, que coordina Pablo López Gómez se centran en comprender la posible existencia de evidencias de hábitat previas a la misma. Y es que la realización de sondeos exploratorios en diversos puntos del terrazgo de Vigaña ofrecen informaciones materiales sobre el proceso de formación del paisaje agrario.

"Por ejemplo, se han documentado campos de cultivo del siglo VIII d.C. o se han identificado los procesos de roturación y ampliación de las áreas agrícolas en época moderna y contemporánea tras la introducción de cultivos americanos como el maíz o la patata", ha señalado Mier.


Según ha concluido la profesora de Historia Medieval los resultados de este Proyecto de Investigación, financiado por el Plan Nacional de I+D del Ministerio de Economía y Competitividad, "muestran el rico patrimonio arqueológico del valle del Pigüeña, donde las gentes que habitaron este valle han moldeado el territorio que les rodea durante milenios en función de sus actividades productivas, entre las que destaca la ganadería".
(Fuente: Europa Press)

10 de junio de 2011

Los tesoros de la Marina española duermen tierra adentro

El Archivo Histórico de la Armada reside en el palacio del almirante Álvaro de Bazán, un bajel renacentista varado en el Viso del Marqués (Ciudad Real).


Los infinitos páramos de La Mancha albergan, aún hoy, tesoros por descubrir. En pleno corazón de España, en un paraje equidistante de los principales puertos y a medio camino entre el litoral y Madrid del que le separan 230 kilómetros, guarda la Marina española parte sustancial de su enjundiosa historia. Sobre una de las atalayas que forma el paisaje al pie de Sierra Morena, encima del caserío de Viso del Marqués, hoy con tres mil moradores, se yergue un soberbio edificio de vigorosos muros cuya noble hechura permite evocar el pasado grandioso de su dueño. Se trata del palacio de Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, Almirante de la Mar Océana. Sus victorias navales en la Berbería frente a los corsarios, en las Azores ante portugueses y franceses, contra ingleses en Gibraltar y en Lepanto sobre el turco, llenaron de gloria las armas y los buques de España bajo el reinado de Felipe II.
Don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz.

Tal vez por todo ello, su palacio, testimonio vivo de aquellas proezas, fue considerado como lugar idóneo para guardar, tierra adentro, el Archivo Histórico de la Marina española. Decenas de miles de documentos, cartas naúticas, portulanos, libros de bitácoras, hojas de servicios, despachos de buques y jugosas correspondencias, dan fe de tantas otras gestas y relatan la historia del poderío naval de España y de su imperio. El archivo se ve ampliado al universo de las ciencias experimentales, Matemáticas, Física, Astronomía, Trigonometría, Zoología y Botánica, entre otras disciplinas, de las que marinos ilustrados españoles, gracias a la práctica obtenida en sus singladuras y expediciones, fueron en los siglos XVIII y XIX avanzados pioneros.
El palacio permanece desde 1949 cedido a la Armada durante 90 años por sus propietarios, los marqueses de Santa Cruz, al precio simbólico de una peseta de entonces, eso sí, en papel moneda y más precisamente, la que lleva en su faz la efigie barbada y con gola del primer marqués, Señor de El Viso, nacido en Granada en 1526 y muerto en Lisboa en 1588.
No obstante, la Marina se propone evacuar el Archivo en fechas venideras, para alojarlo en un gran edificio de la localidad madrileña de Villanueva de la Cañada. El proyecto fue aprobado mediante un convenio suscrito el pasado mes de diciembre entre la alcaldía local y la Marina. Contará con una capacidad de 45 kilómetros, así se miden los archivos, frente a los 15 kilómetros de legajos que atesora el archivo manchego; permitirá alojar el contenido de otros seis archivos de la Armada dispersos por distintos emplazamientos de la península. El proyecto ha sido presupuestado en 18 millones de euros, según fuentes navales. Por su parte, fuentes cercanas a los titulares del palacio, muestran sorpresa ante tal iniciativa, de la que dicen no haber recibido detalles. Su perplejidad, aseguran, se acentúa habida cuenta del alcance de la cesión de tan magno recinto, que tan significativo escenario histórico brinda desde hace más de 60 años al Archivo Histórico de la Armada.
Monumento a Don Álvaro de Bazán en la Plaza de la Villa (Madrid).

Armas y letras
Don Álvaro, hijo de Ana de Guzmán, primogénita del Conde de Teba y de Álvaro de Bazán El Viejo, quien había mandado las galeras españolas que vigilaban el Estrecho de Gibraltar por orden del Emperador Carlos V, creció en la mar junto a su padre. Desde su mocedad aprendió las artes náuticas, complementadas por sus conocimientos del quehacer de la infantería, que aplicó con magistral desenvoltura ante poderosos adversarios y por la cual es considerado por los principales tratadistas el padre de la Infantería de Marina, arma de la que España fue pionera en un encarnizado desembarco norteafricano. Educado por el humanista Pedro González de Simancas, el joven marino recibió una esmerada cultura renacentista que, unida a su talento como estratego, así como a la bravura de su audacia táctica en los mares y en tierra firme o sus estancias en la Italia esplendente del siglo XVI, le convirtieron en una de las principales personalidades de la Europa de su tiempo y en el militar de más nombradía continental.
Su fama, sancionada por Felipe II con el título de marqués de Santa Cruz, se vio culminada por la victoria de España, asistida por Génova, Venecia y el Papa Pío V, en Lepanto, sobre aguas griegas -"la más grande ocasión que vieran los siglos", según Miguel de Cervantes Saavedra, egregio subordinado de Álvaro de Bazán como lo fueran asimismo Lope de Vega y Juan de Ercilla, entre otros grandes de las letras que blandieron asimismo las armas bajo su mando y que glosaron sus hazañas.
A las órdenes de Juan de Austria, hermano bastardo de Felipe II, gobernó Bazán en Lepanto la Escuadra de Reserva que resolvió el combate contra el otomano Mehmet I, el fanal de cuya nave capitana se traería el marqués a España como trofeo -junto con otros farolones semejantes- para situarlo, precisamente, sobre el dintel de la capilla de su futuro palacio. Otros de estos enormes candiles lucen en la escalera de la mansión madrileña de los marqueses de Santa Cruz, en la calle de san Bernardino.
Al lado de Álvaro de Bazán peleó también el insigne marino genovés Andrea Doria, con quien mantendría una estrecha amistad, tanta, que al declinar su vida, el primer marqués de Santa Cruz decidió erigir en el corazón de La Mancha un palacio semejante al de los Doria en Génova, pero no un palacio cualquiera sino sólo aquel que llegara a ser inolvidable testimonio en piedra, concepto y colorido del Renacimiento, en clave genovesa y sobre una mansión de anterior factura. Santa Cruz consiguió satisfacer su anhelo: la traza del palacio fue ideada en 1562, como consta en las contratas para edificar fachada y escaleras cuyas actas guarda el Archivo de Protocolos de Madrid, en la calle de Alberto Bosch. En 1564 comenzó la construcción que duraría hasta después de la muerte de Santa Cruz en 1588.
Palacio renacentista del Marqués de Santa Cruz en El Viso (Ciudad Real).
Cárcel, hospital y escuela
De planta cuadrada con 55 metros de lado, el edificio presenta un aspecto semejante al de una fortificación, como el enrejado de ancho nudo de las grandes ventanas de su planta baja anuncia. Según explica el conservador del recinto, subteniente condestable de la Armada Francisco Moreno, el hoy nuevamente palacio, fue con posterioridad hospital, cuartel bajo la ocupación francesa -etapa en la que sufrió expolio- más adelante prisión, escuela, granero, cuadra y sede de un destacamento de Regulares que, en la posguerra civil, combatió desde allí al maquis comunista que luchaba con las armas en la mano contra Franco, en las estribaciones de la cercana Sierra Morena. Al poco de concluir aquel penúltimo destino, sus dueños lo recobraron y lo cedieron a la Armada, que mantuvo permanentemente en el palacio a una veintena de marineros de reemplazo y una unidad de mando a cargo del archivo.
Hoy son cuatro las personas que laboran en el Archivo, dos facultativas, una auxiliar y una persona de mantenimiento. A su cargo se encuentran los 15 kilómetros de legajos, distribuidos en alargados estantes o en cámaras metalizadas sobre nueve salas en dos plantas, baja y principal, y una más grande bajo el suelo en sótano, que albergan documentos de extraordinaria valía histórica: así, el informe encargado por la Armada española sobre la explosión registrada el 15 de febrero de 1898 en el acorazado estadounidense Maine frente al apostadero de La Habana, desencadenante de la guerra hispano-norteamericana que puso fin al imperio hispano en América. Las fichas y hojas de servicios de toda la oficialidad y marinería desde 1784 en adelante permanecen almacenadas en seis salas de la planta baja del palacio, así como un ala entera del amplio sótano que subyace al generoso patio columnado y central del palacio.
Llama la atención otro de los documentos atesorados, con fecha de 1884, que incluye un asunto aún hoy de especial actualidad: Apuntes sobre el ozono e importancia de su estudio... lleva por título, que indica la posición avanzada de la Ciencia española de entonces gracias a los estudios realizados desde el mar por marinos con vocación científica. Conmueven igualmente las relaciones e inventarios de inmigrantes acopiadas por el Archivo y que aún hoy, según explica la archivera Silvia López Wehrli, "son consultadas por familiares y descendientes suyos, señaladamente hispanoamericanos, para obtener pruebas de acreditación de acceso a la doble nacionalidad". Abundan los despachos de buques y singladuras de las Comandancias de Vigo y A Coruña, así como las hojas de servicios, que dejaron de archivarse entre fechas posteriores al 18 de julio de 1936 y abril de 1939. La del entonces capitán de fragata Luis Carrero Blanco, mano derecha del dictador Francisco Franco, que sería presidente del Gobierno hasta su asesinato por ETA en 1973, da cuenta de una petición suya realizada en 1929 para gozar del título de profesor, mientras estaba destinado en el submarino B-2 con base en Cartagena. Posee el archivo una sala de investigadores con 6 puestos de consulta que el pasado año 2010 acogieron hasta 248 sesiones de trabajo. La dirección informática del archivo es archivoalvarodebazan@fn.mde.es
Escudo de Armas en el palacio de El Viso.

Emporio renacentista
Los muros del palacio de los Bazán son robustos, de piedra, ladrillo y un mampuesto rojizo cuya cálida tonalidad recuerda a la piedra dorada salmantina de Montemayor. Al alzar la vista hacia sus cubiertas de tejas anaranjadas, un piso y dos entreplantas más arriba, la mirada permite intuir que fueron en su día rematadas por cuatro torreones. Existieron y hoy han desaparecido, tras los devastadores efectos que sobre el palacio y su excelsa ornamentación causó el terremoto de Lisboa, acaecido al sur de Portugal, con epicentro en el cabo de San Vicente y que en 1755 hizo venirse abajo una parte importante del palacio, consecutivamente reconstruido. Una pilastra de panza combada muestra en el patio los efectos del seísmo sobre su tronco.
Columnado con dos fustes de estilo toscano en basas de caliza apeadas junto a dos cañones, un portalón con casetones de madera y llamadores de hierro se abre a la entrada del visitante, bajo un arco de medio punto tallado en piedra. La altura de la bóveda del zaguán sorprende al recién llegado, cuya mirada se posa sobre los frescos que profusamente decoran su cóncava oquedad. Fue Giovanni Battista Castello, más conocido como El Bergamasco, su principal tracista, que se recreó en la escalera y en el patio claustrado con un exquisito dominio de las proporciones. El concepto mismo de la villa romana, su mejor canon, se percibe en todas ellas. No en vano, Castello fue discípulo en Roma de Miguel Angel Buonarroti. Con El Bergamasco trabajaron el arquitecto y escultor Giovanni Battista Olamosquin, asistido por los maestros de obras Domenico y Alberto, ambos genoveses. Pintores fueron los hermanos Gian Battista y Francesco Péroli, así como el sobrino de ambos, Esteban, además del espléndido fresquista César Arbasia junto con Fabrizio Castello y Nicola Granello, hijo e hijastro del tracista, también de nación genovesa. Entre todos cubrieron con sus vivaces pinturas hasta 8.000 metros cuadrados de bóvedas, el conjunto pictórico hecho con esta técnica y sobre motivos mitológicos más amplio de España y uno de los más importantes de Europa.
Ellos tachonaron también las cúpulas palaciegas con innúmeros grutescos, adornos de estilizados diseños y vivo colorido, que juegan trenzadas simetrías repletas de caprichos, así como escenas sacras, de linajes y combates, con mapas y vistas aéreas, también pintadas al fresco sobre los paramentos bajo las arcadas, de las principales ciudades y enclaves donde las armas de Bazán triunfaron sobre sus adversarios o fueron testigos de su predominio: Navarino, Argel, Ceuta, Nápoles y Génova, en la planta baja, se completan con Túnez, Mesina, Tetuán, Venecia y Milán, en la planta superior, como se muestra sobre los espléndidos dinteles de las puertas que dan al patio central, jalonado por columnas y pilastras dóricas de asientos áticos. Se yerguen en la planta inferior sobre un suelo de mosaico, con linternas de aljibes, que imita los de las grandes villas romanas. Su aroma clasicista impregna todas las estancias y genera en el visitante emoción y respeto.
Excelsa simetría
Las cuatro tríadas dobles de arcos apuntados del patio, en cuyos vanos se sitúan puertas de dinteles barrocos -el palacio fue incesantemente modernizado a partir de 1610- muestran la serena oquedad de una escalera de tempo maestoso donde dos estatuas se enseñorean del espacio ascendente bajo solemnes crujías mientras las esculturas representan al marqués y a su padre, efigiados a la romana al modo de Marte y Neptuno, respectivamente. La segunda planta alberga la Sala de Honor, ésta con dos espléndidas chimeneas en mármol negro y pizarra con mensulones de titanes, más una balandra y un bergantín; le siguen salas de David, Argos, Dédalo y Faetón; un salón de Linajes; las saletas del Olimpo, Diana, Apolo, Tobías y Danae, así como la cámara de don Álvaro, en la esquina del edificio, donde se dice que pernoctaba Franco en sus cacerías por el coto de la Sierra de Mudela; las habitaciones privadas de los marqueses se sitúan en el ala opuesta.
Todas las bóvedas de las estancias de la planta superior planta se ven decoradas profusamente con motivos mitológicos. Tras un tapiz del muro de la capilla, oratorio donde reposan los restos del primer marqués y su cercana parentela, se aprecia un grafito escrito por un soldado francés durante la devastadora ocupación de 1808 y en otra cercana estancia, una historiada letra capitular B, de retorcidos rabos, atribuye su autoría a lord Byron. Lope de Vega elogió al dueño y su palacio que, siglos después, provocaría la admiración, también por escrito, de Gregorio Marañón y otros ilustres visitantes.
El alineamiento de los salones a través de las puertas permite calibrar su excelente simetría y genera un devaneo óptico dimensional, tan caro a los arquitectos del Renacimiento. Un sinfín de alegorías a la Navegación, la Fama, el Poder, la Paz y la Victoria pueblan los nobles techados cuyo turbión y riqueza de relatos allí pintados, por su profusión, parece escapar a la posibilidad de interpretarlos cabalmente: Júpiter, Proserpina, Hércules, Sabinas, Orfeos y Apolos, en colosal cortejo, rinden testimonio en cada rincón del palacio a la celebridad de Álvaro de Bazán, de quien los historiadores aseguran que jamás conoció derrota militar alguna ni en los mares ni en tierra firme. Más de medio centenar de batallas ganadas, decenas de ataques, ofensivas, levantamientos de cercos y asedios sin cuento, además de dos mil cristianos rescatados al turco y 26.000 adversarios prisioneros, atestiguan su fama de almirante invicto. Empero, cuando en 1588 ultimaba el marqués en Lisboa los preparativos de la flota lista para combatir a Inglaterra, fue relevado del mando y al poco murió, quizá de pena, como ha sugerido alguno de sus biógrafos.
Un jardín con setos de aligustre, decorado hace treinta años con cerámica historicista, muestra emparedadas las estatuas orantes de don Alonso de Bazán, hermano de don Álvaro, y de su esposa María de Guzmán, en mármol gris veteado. A lo largo de toda la ubérrima mansión prolifera el escudo ajerezado de los Bazán, oriundos del valle navarro de semejante nombre. La leyenda cuenta que Sancho Abarca III de Navarra, preso de un rey francés, fue rescatado por el fundador del linaje tras vencer en el tablero jaquelado a su regio captor. La escena figura en la bóveda del salón de Linaje, cuyas esquinas superiores muestran la orgullosa heráldica blanquinegra. Cinco siglos después de su construcción, el palacio de Viso del Marqués, tan alhajado y soberbio bajel, contempla en silencio desde la entraña de La Mancha la dulce singladura del discurrir de los días.