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13 de agosto de 2025

Las excavaciones de la ULE en el Castro de los Judíos revelan estructuras inéditas del siglo XI

Las excavaciones de Universidad de León documentan estructuras constructivas de los inicios de la ocupación del Castro por parte de la comunidad judía en el siglo XI y la aparición de nuevas evidencias del asedio acontecido a finales del siglo XII por parte de las tropas castellanas de Alfonso VIII

El cierre de la campaña de excavaciones en el Castro de los Judíos de Puente Castro (León) de la Universidad de León permite hacer un balance “sumamente fructífero, tanto por el hallazgo de nuevos materiales como por la aparición de estructuras constructivas que nos remiten a los inicios de la ocupación del Castro por parte de la comunidad judía en el siglo XI”, asegura Raquel Martínez Peñín, codirectora de las excavaciones que destaca también la aparición de nuevas evidencias del asedio acontecido a finales del siglo XII por parte de las tropas castellanas de Alfonso VIII. Los descubrimientos de este año refuerzan la teoría de que la destrucción posterior del enclave fue “mucho más intensa de lo que a priori se pensaba”.

En estas tres semanas de intensa actividad se han rescatado innumerables restos arqueológicos de diferente naturaleza: cerámica, material bélico, fauna, restos de molinos de piedra, etc. Todos estos materiales serán analizados en próximos meses en los laboratorios de la Universidad de León.

Más de cuarenta estudiantes
Más de cuarenta estudiantes de la Universidad de León y de la Universidad de Santiago de Compostela han participado en esta actividad que ha estado dirigida por los profesores de la Universidad de León Raquel Martínez Peñín y Carlos Fernández Rodríguez, junto a la profesora Natividad Fuertes Prieto de la misma institución. Los directores agradecen a la concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León y al Instituto de Estudios Medievales de la ULE su implicación en el proyecto.

29 de julio de 2024

Los arqueólogos confirman la violencia del ataque a la judería de León en 1196

Los trabajos arqueológicos desarrollados este año por la Universidad de León también permiten rescatar una cantidad ingente de material bélico
Excavaciones arqueológicas en Puente Castro.

Los últimos descubrimientos en las excavaciones de Puente Castro confirman la violencia del ataque sufrido por la judería en 1196. Desde el pasado 10 de julio y hasta finales de mes, investigadores de la Universidad de León llevan a cabo trabajos arqueológicos en la judería de Puente Castro, en los viejos arrabales de la ciudad de León, cuyos orígenes se remontan al siglo XI y constituyó una de las juderías más influyentes de la época en los reinos cristianos.

La vida en la judería discurrió con tranquilidad durante prácticamente dos siglos. Sin embargo, a finales del XII las tensiones políticas entre los reinos de León y Castilla provocaron que un importante contingente militar bajo el mando del rey castellano Alfonso VIII se dirigiera a León. Las tropas castellanas, según las crónicas, asaltaron la judería, provocando grandes daños.

Aunque estas impresiones cronísticas habían sido tomadas con cierto escepticismo por los historiadores, la arqueología parece ahora confirmarlas, ya que los trabajos desarrollados por los investigadores de la ULE están sacando a luz abundantes testimonios del asedio.

Según los directores de la excavación, Raquel Martínez Peñín y Carlos Fernández Rodríguez, “llama poderosamente la atención el apreciable número de puntas de flecha que se hallan dispersas por el enclave y que evidencian la magnitud del asedio”. Además, “han aparecido restos de cota de malla, puntas de lanza o nueces de ballesta que refuerzan la imagen ofrecida por las crónicas”.

Estas intervenciones se enmarcan dentro del proyecto de investigación titulado ‘La minoría judía medieval en el ámbito urbano del Reino de León: análisis arqueológico y documental’, financiado por la ULE, con el apoyo económico del Instituto de Estudios Medievales de la Universidad de León y de la Concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León.

Las excavaciones se llevan a cabo en colaboración con un amplio equipo de investigadores del Departamento de Historia y del Instituto de Estudios Medievales. Junto a ellos trabajan 35 de estudiantes del Grado en Historia y del Doble Grado de Historia e Historia del Arte de la ULE, así como del Máster de Arqueología de la Universidad de Santiago de Compostela.

11 de julio de 2024

Desenterrando los secretos del castro judío de León

Una ‘brigada’ de alumnos de la Universidad de León volvió ayer al Castro Judío con pico y pala. El objetivo es desentrañar los enigmas que aún encierra este asentamiento, completar el entramado urbano de la judería y, al mismo tiempo, ofrecer formación de campo a los estudiantes.
Imagen de la anterior campaña de excavaciones en el ‘Castrum Iudeorum’ realizadas por alumnos de la Universidad de León. DL

Es uno de los yacimientos medievales más relevantes del Norte de España. Un equipo de 35 alumnos de Historia, Historia del Arte y Arqueología, bajo la dirección de los profesores Carlos Fernández Rodríguez y Raquel Martínez Peñín, desembarca hoy en el Castrum Iudeorum . Buscarán restos de edificaciones en un asentamiento en el que habrían convivido judíos y cristianos entre el año 905 y el 26 de julio de 1196, cuando fue destruido por Alfonso VIII de Castilla.

Situado en la ladera sur del cerro de la Mota, en Puente Castro, es el único entramado urbano judío anterior al siglo XII de toda Europa. Pese a que la utilización de drones, georradar y otras modernas tecnologías por satélite ha limitado en los últimos tiempos el número de excavaciones, en algunos enclaves se hacen imprescindibles. Los alumnos trabajarán con ‘pico y pala’ para desenterrar los secretos que aún guarda el subsuelo.

Se trata de la tercera campaña que lleva a cabo la Universidad de León en colaboración con el Ayuntamiento, tras un acuerdo firmado en 2021. En esta ocasión, las excavaciones concluirán a finales de mes.

«A partir de la interesante información recabada en los tres anteriores años, los arqueólogos han planificado para la presente campaña ampliar los sondeos abiertos en 2023, a fin de potenciar la visión de conjunto del complejo entramado urbano de la judería», explica la Universidad en un comunicado. También «llegar al nivel geológico para fijar del modo más nítido posible el momento en el que los judíos se asentaron en el castro». Además, buscarán más evidencias del final de la presencia hebrea, relacionada con el asedio de las tropas castellanas. El objetivo final es «conocer de forma clara cómo se articula urbanísticamente la aljama y aportar conocimiento al patrimonio histórico de la ciudad. La excavación persigue dar formación de campo a alumnos que pueden encontrar en la arqueología una salida profesional y, de paso, mejorar la oferta formativa del grado de Historia de la ULE. Tras la intervención, los materiales encontrados serán analizados y calificados en los laboratorios de la Universidad.

Hallazgos históricos
Las excavaciones en la aljama de Puente Castro estuvieron paradas durante dieciséis años, hasta que fueron retomadas en 2021. Los trabajos llevados a cabo en este enclave por el profesor José Luis Avello —principal artífice de que León ingresara en la Red de Juderías por sus investigaciones en la aljama de Puente Castro— destaparon que en el Castrum Iudeorum vivían los ciudadanos hebreos más importantes del Reino. Basaba esta afirmación no solo en la población que llegó a alcanzar (alrededor de mil personas), sino en el hecho de que la mayoría de los habitantes de este lugar recibían el tratamiento de ‘Mar’ —como se sabe por las lápidas encontradas—. Este título era utilizado tan sólo por aquellos judíos que habían alcanzado un grado de reconocimiento sobresaliente, tanto en la comunidad hebrea como en la cristiana.

Según Avello, los restos arqueológicos y las fuentes documentales existentes revelan de manera clara que el Reino de León tuvo desde el punto de vista de las poblaciones étnicas una doble capitalidad, la de los judíos (en Puente Castro) y la de los cristianos (al otro lado del río). El nombre que recibe el asentamiento, Castrum Iudeorum (un término cristiano) demostraría que los judíos nunca lo utilizaron, sino que se referían a «su ciudad» como León.

El Museo de León, depósito de todos los hallazgos arqueológicos, ha ido reuniendo desde las primeras excavaciones en el cerro de Puente Castro gran cantidad de munición, lo que hace sospechar que hubo ejecuciones aquí durante la Guerra Civil. Es posible también que exista una fosa común.

Del Castro Judío se han extraído millones de piezas. La gran variedad de recipientes encontrados demuestra la riqueza gastronómica, síntoma del bienestar de los habitantes de este lugar. Además, han salido a la luz decenas de monedas francesas, españolas y musulmanas, prueba de la gran actividad comercial que los judíos mantenían fuera del Reino. Este hecho se refuerza con hallazgos únicos, como el de una cantimplora andalusí, una muestra rarísima fuera del territorio musulmán y que da testimonio de la bonanza económica de la que gozaban los hebreos leones. También confirma que la comunidad judía era la encargada de cumplir con el mandato real de recogida de impuestos.

26 de enero de 2026

Documentan en el yacimiento La Peña del Castro un complejo religioso de la Edad del Hierro

Investigadores de la Universidad de León documentan un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado.
Investigadores de la ULE en el yacimiento de La Ercina durante las labores de trabajo de la octava campaña de excavación.

Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León en el yacimiento de La Peña del Castro, en el municipio leonés de La Ercina, han permitido documentar un complejo religioso de la Edad del Hierro de carácter excepcional en el norte de la Península Ibérica.

Se trata de un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado. Según apunta el director de las intervenciones arqueológicas y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León, Eduardo González Gómez de Agüero, el uso de estas instalaciones se fija entre los siglos II y I a.C.

Concretamente, el hallazgo tuvo lugar el pasado mes de agosto durante la octava campaña de intervención que se lleva a cabo en el yacimiento leonés y que se centró en una estructura realizada en piedra que había sido localizada en campañas anteriores. “En esta intervención se documentó un edificio en cuyo interior aparecieron restos de combustión relacionados con un altar, así como diferentes ofrendas depositadas en este espacio”, explica González Gómez de Agüero.

Construido en piedra y situado junto al acceso suroeste del poblado, el edificio se emplaza en plena calle principal del asentamiento y presenta una planta singular en forma de “D”, con un diámetro aproximado de seis metros, destacando el uso de arenisca de tonalidad amarilla en su construcción.

El acceso se realizaba mediante una entrada sobreelevada con varios escalones y su interior era diáfano, ocupado parcialmente por una plataforma que albergaba un gran altar de morfología cuadrangular, cuya superficie aparece intensamente alterada por el uso reiterado del fuego. En el interior del altar se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos y de cereales, lo que confirma, según detalla el profesor de la ULE, la realización de rituales con ofrendas tanto animales como vegetales.

Este edificio se encontraba directamente relacionado con otro templo situado frente a él, al otro lado de la calle principal, conectado por medio de un paso elevado realizado con bloques de piedras y con el que formaba un conjunto unitario de carácter religioso. Esta segunda estructura, excavada en 2014, comparte una concepción arquitectónica similar, con planta en “D” y acceso elevado, aunque presenta mayores dimensiones, alcanzando los 8 metros de diámetro.

Construida en esta ocasión con piedra de tonalidad rojiza, su interior se divide en tres estancias, una de las cuales albergaba un altar realizado con lajas de piedra situado en el extremo oeste. En una de las salas contiguas los investigadores de la ULE recuperaron un destacado ajuar ritual, entre el que sobresalen un gran cuchillo sacrificial y diversos recipientes vinculados a prácticas de purificación. Además, en la entrada del edificio, ya en la calle de acceso al poblado, se documentó un pozo excavado en el terreno que habría sido utilizado para la realización de ofrendas.

Nuevas vías de estudio
Ambos edificios configurarían un complejo religioso de gran entidad que, según señala el director de la excavación, estaría destinado tanto al culto de divinidades relacionadas tanto con los ciclos agrícolas como con fuerzas ctónicas o de la tierra. “Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la Península Ibérica y constituye una fuente de información de gran valor para conocer unas creencias especialmente difíciles de documentar en las comunidades de la Edad del Hierro”, subraya González.

Por otro lado, continúa, estas construcciones juegan un papel importante en la monumentalización del poblado vinculado a los procesos de complejización social que se van a producir en el asentamiento en estos momentos. Este proceso implica la paulatina diferenciación social entre los habitantes del poblado, además de la privatización de espacios públicos o la intensificación de las relaciones con las comunidades de la meseta.

“Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación”, destaca el director de la investigación, que apunta a que el análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.

Las excavaciones de 2025 se enmarcan en el proyecto “Territorio y Patrimonio. Los pilares un turismo cultural sostenible en el medio rural” englobado en el programa INTERREG VI-A de Cooperación Transfronteriza España-Portugal que cofinancia junto a la Junta de Castilla y León. Además, se contó con el apoyo económico y material del Ayuntamiento de La Ercina. Por otro lado, los trabajos de laboratorio y análisis se están llevando a cabo en la Universidad de León por parte del grupo de Investigación Historia y Arqueología, responsable también del trabajo de campo.

19 de marzo de 2026

La Universidad de León retomará este verano las excavaciones en el yacimiento de Puente Castro

Las excavaciones, iniciadas en 2021 gracias a un convenio con el Ayuntamiento de León, han permitido documentar la evolución urbanística del asentamiento y los niveles de arrasamiento vinculados al abandono de los judíos en 1196

La Universidad de León retomará este verano las excavaciones arqueológicas en el Castro de los Judíos de Puente Castro con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la evolución histórica del asentamiento, especialmente en las fases posteriores a su abandono en 1196 y en la posible existencia de ocupaciones anteriores a la presencia de la comunidad judía.

Precisamente, el equipo investigador, vinculado al grupo de investigación Historia y Arqueología (HIST-ARQ) y al Instituto de Estudios Medievales (IEM), trabaja en la actualidad en la definición precisa de la secuencia de ocupación de uno de los yacimientos medievales más importantes de todos los existentes en el norte peninsular.

Raquel Martínez Peñín, una de las investigadoras principales del proyecto, señala que las campañas realizas hasta la fecha han permitido identificar las distintas fases del asentamiento, desde la llegada de la comunidad judía hasta su abandono, documentado tras el asedio de las tropas de Alfonso VIII.

En este sentido, continúa, las excavaciones, iniciadas en 2021 gracias a un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de León, han permitido identificar la evolución urbanística del asentamiento y documentar los niveles de arrasamiento asociados al abandono de los judíos.

En la actualidad, se trabaja, por un lado, en aclarar precisamente qué ocurre después de la salida de los judíos, y, por el otro, en investigar la ocupación previa a los judíos, dado que “los trabajos nos han permitido documentar indicios de una ocupación previa cuya cronología aún está por determinar”. Precisamente, la próxima campaña, prevista para julio de 2026, tratará de arrojar luz sobre estos nuevos interrogantes históricos.

Jornada de acercamiento
Estos resultados y nuevos objetivos han vertebrado este miércoles la jornada que se ha desarrollado en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que investigadores y estudiantes implicados en el proyecto de excavaciones, acompañados por la concejala de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León, Elena Aguado, han compartido sus experiencias.

La finalidad principal del encuentro es acercar la investigación arqueológica a los estudiantes, mostrando tanto los resultados obtenidos en las excavaciones como las metodologías de trabajo empleadas en el campo y en el laboratorio, todo ello apoyado por la proyección de un vídeo sobre los trabajos de campo.

“En el yacimiento se realiza la localización y registro sistemático de materiales, mientras que en el laboratorio los estudiantes limpian, clasifican e interpretan los hallazgos, extrayendo información sobre la vida cotidiana, la cronología y la organización del asentamiento. Este enfoque nos permite no solo documentar la historia del Castro, sino también formar a los futuros profesionales de la arqueología”, destaca Martínez Peñín.

Exhibición de materiales
Asimismo, se ha desarrollado un taller práctico en el que los asistentes han podido conocer de primera mano materiales arqueológicos hallados en las excavaciones, así como los procesos de registro, análisis e interpretación. Estos materiales, de naturaleza diversa y que se han expuesto en el hall de la Facultad, permiten reconstruir aspectos clave de la vida cotidiana de la comunidad judía que habitó el cerro, aportando información no solo cronológica, sino también social y cultural.

“Jornadas como las de hoy son claves para mostrar a los estudiantes las posibilidades reales de desarrollo profesional en el ámbito de la arqueología y la investigación histórica, así como mostrar los resultados de las campañas arqueológicas que cada año desarrollamos desde la Universidad”, destaca la investigadora.

El proyecto del Castro de los Judíos además de su dimensión histórica y arqueológica destaca por su capacidad formativa y de atracción de estudiantes, con una media de 40 estudiantes de la ULE participando en cada una de las campañas, a los que se suman estudiantes procedentes de otras instituciones, como la Universidad de Santiago de Compostela o la Universidade do Minho (Portugal).

14 de noviembre de 2025

El Congreso Internacional AR-PA 2025 reflexiona sobre el patrimonio cultural como motor de desarrollo

Bajo el lema ‘En mitad del campo’, el encuentro, organizado por la Junta de Castilla y León y dirigido por el paleontólogo Juan Luis Arsuaga y la investigadora Raquel Asiain, se celebra hasta el domingo 16 en la Feria de Valladolid y abordará cómo conservar, investigar y difundir los yacimientos y monumentos situados en el medio rural y enclaves remotos. 

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, ha inaugurado hoy el Congreso Internacional AR-PA 2025 que, bajo el título ‘En mitad del campo’, se celebra en el marco de la Feria AR-PA Turismo Cultural, abierta hasta el domingo 16 de noviembre en Valladolid. El congreso, que cuenta con la dirección científica del paleontólogo Juan Luis Arsuaga y la investigadora Raquel Asiain, y la coordinación de Gonzalo Ruiz Zapatero y Lauro Olmo, constituye uno de los ejes centrales de la feria. Durante los tres días de celebración, va a reunir a expertos, investigadores, gestores culturales y representantes institucionales de distintos países para reflexionar sobre el papel del patrimonio cultural como motor de desarrollo, cohesión y sostenibilidad en el medio rural.

Durante el acto inaugural, el consejero ha subrayado que “el patrimonio no solo pertenece al pasado, es una herramienta viva para construir el futuro de nuestros pueblos”, destacando el compromiso de la Junta de Castilla y León con las políticas que integran la conservación del patrimonio, la innovación y la digitalización al servicio del territorio. “El título de este congreso, ‘En mitad del campo’, es toda una declaración de intenciones: desde el corazón de Castilla y León queremos reivindicar la fuerza de lo rural, de lo auténtico, y su capacidad para generar conocimiento, identidad y oportunidades”, ha señalado.

Santonja ha recordado que la Junta impulsa diversas iniciativas orientadas a fortalecer la relación entre patrimonio y desarrollo rural, entre ellas los programas de digitalización del patrimonio cultural, la red de centros de interpretación inteligentes o las ayudas a la innovación en la gestión cultural local, que buscan favorecer la creación de proyectos sostenibles y la atracción de nuevos públicos.

El Congreso Internacional AR-PA 2025 aborda temas clave como la gestión inteligente del patrimonio rural, las estrategias de turismo cultural sostenible, el uso de nuevas tecnologías para la conservación y difusión del patrimonio y las alianzas europeas en torno a la revitalización de territorios rurales. El encuentro cuenta con la participación de especialistas procedentes de distintas comunidades autónomas y países europeos, consolidando a AR-PA como foro de referencia internacional en la reflexión y el intercambio de buenas prácticas sobre patrimonio y territorio.

Con la celebración de este congreso, la Junta reafirma su compromiso con un modelo de desarrollo que combina la protección del patrimonio con la innovación, la sostenibilidad y la cohesión territorial, haciendo del patrimonio un factor estratégico para el futuro del mundo rural.

Contenidos del Congreso
El encuentro propone un recorrido interdisciplinar por distintas etapas históricas -desde el Paleolítico hasta más allá de la Edad Media- con casos concretos, repartidos por toda la geografía nacional, que servirán de ejemplo de cómo proteger, estudiar y dar a conocer bienes de enorme valor histórico o paisajístico que se encuentran en enclaves remotos. A lo largo de las tres jornadas, estos investigadores de reconocido prestigio que se han enfrentado a estos retos en su trayectoria profesional darán respuestas claves en cuatro sesiones que se corresponden a cuatro momentos históricos diferentes.

Se inicia el Congreso con una sesión dedicada al Paleolítico y Epipaleolítico. coordinada por Juan Luis Arsuaga, director científico del Museo de la Evolución Humana, en Burgos, y la participación de Enrique Baquedano (Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid) y Eudald Guillamet, restaurador y conservador, quienes analizarán yacimientos emblemáticos como Atapuerca, el Valle de los Neandertales y la pintura rupestre.

Esta primera jornada se cierra con un diálogo entre Arsuaga y Rebeca Atencia, directora del Instituto Jane Goodall en el Congo y directora del Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga, sobre la conservación desde la selva como un ejemplo de sensibilización social.

Prehistoria reciente, protohistoria y arqueología clásica
La jornada de mañana tendrá una primera parte dedicada a la Prehistoria reciente y la protohistoria, coordinada por Gonzalo Ruiz Zapatero (Universidad Complutense de Madrid) y en ella investigadores como Primitiva Bueno, Enrique Cerillo, Rafael Garrido, Francisco Contreras y Alberto Lorrio -de las Universidades de Alcalá de Henares, Complutense y Autónoma de Madrid, Granada y Alicante- expondrán casos concretos como Ulaca y los verracos vettones (Ávila), el Dolmen de Guadalperal (Cáceres), el asentamiento y necrópolis de Humanejos (Madrid), el poblado minero de la Edad del Bronce Peñalosa (Jaén) o Herna-Peña Negra (Alicante), como muestra de la riqueza y complejidad de este patrimonio a menudo invisible para el visitante.

Las sesiones de la tarde se inician con las ponencias de Ana María Niveau (Universidad de Cádiz) y David González-Álvarez (INCIPIT-CSIC Santiago de Compostela), abordando los ejemplos del yacimiento fenicio del Castillo de Doña Blanca (Cádiz), y se tratará cuándo comenzó el pastoreo en Babia (León) y cómo ha ido modelando los paisajes de montaña.

Seguirán las sesiones abordando el tema de la Arqueología Clásica, bajo la coordinación de Lauro Olmo (Universidad de Alcalá de Henares). Mercedes del Arco (Museo Arqueológico de Tenerife) y José Miguel Noguera (Universidad de Murcia) presentarán los proyectos de investigación y puesta en valor del Islote de Lobos en Fuerteventura y del anfiteatro romano de Cartagena, como ejemplos de cómo la arqueología puede generar conocimiento, identidad y turismo cultural sostenible.

Para cerrar la jornada, se llevará a cabo un diálogo entre Juan Luis Arsuaga y el escritor y periodista Juan José Millás, que bajo el título ‘La tournée: un viaje por el patrimonio español’, contarán la intrahistoria de sus viajes por el patrimonio.

Arqueología medieval y posmedieval
La jornada final del sábado se dedicará a la Arqueología medieval y posmedieval, nuevamente coordinada por Lauro Olmo, y reunirá a expertos como Agustín Azcárate (Universidad del País Vasco), Sonia Gutiérrez (Universidad de Alicante), Antonio Vallejo (Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra), Rebeca Blanco (Universidad de Santiago de Compostela) y Manuel Castro (Universidad de Alcalá de Henares). Sus intervenciones pondrán el foco en proyectos que integran patrimonio, paisaje y desarrollo social, desde las estrategias de difusión de Madinat al-Zahra, hasta los trabajos de arqueología comunitaria en Galicia y Ecuador.

El encuentro culminará con un diálogo final entre Juan Luis Arsuaga, Gonzalo Ruiz Zapatero y Lauro Olmo, en el que se recogerán las conclusiones y principales aportaciones de las jornadas.

13 de octubre de 2022

Investigadores de la ULE realizan nuevos hallazgos de arte rupestre en Zamora

Los descubrimientos consolidan el Sinclinal de la Mina como uno de los enclaves más importantes de arte esquemático de Zamora. Los trabajos de documentación 4D de las pinturas halladas en Santa Eufemia del Barco permitirán hacer visitable el yacimiento de forma virtual
Investigadores de la Universidad de León realizan nuevos hallazgos de arte rupestre en Zamora.

Un nuevo conjunto de pinturas, constituido por diversos motivos, sale a la luz durante los trabajos de documentación que desarrolla la Universidad de León (ULE) junto con el resto del equipo de EGeomapping, en Santa Eufemia del Barco (Zamora). Los trabajos de documentación basados en la digitalización y virtualización 4D permitirán visitar las pinturas a través de cualquier plataforma móvil conectada a internet y consultar información detallada desde cualquier lugar del mundo.

El investigador principal del proyecto y profesor del Grupo de Investigación GEOINCA de la Universidad de León (ULE), Javier Fernández Lozano, asegura que «esta virtualización permitirá disfrutar de un escenario único con información de interés para científicos y público general». Toda la documentación será administrada desde una única plataforma donde, además de visitar el espacio arqueológico, «podrán visualizarse modelos 3D, imágenes y vídeo del entorno que faciliten el conocimiento en profundidad del espacio en el que se hayan».

Se trata de un trabajo multidisciplinar subvencionado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, en el que colaboran las arqueólogas Beatriz Comendador (Universidad de Vigo) y Lara Bacelar (Universidad de Coimbra) con una larga trayectoria en el estudio de arte rupestre.

Bien de interés cultural
Los trabajos de documentación 3D se han realizado con el uso de última tecnología geomática, como drones, sensores láser terrestre y fotogrametría 360 que permitirán virtualizar el entorno y realizar visitas en realidad aumentada. Según el profesor de la Escuela de Minas de la ULE, Javier Fernández Lozano, la importancia del hallazgo es doble. Por un lado, el interés geológico del entorno, que ha condicionado la localización y el espacio disponible para plasmar estas pinturas, así como su conservación hasta nuestros días, y por otro, el cultural de tipo arqueológico.

«Pero aún hay más, -subraya este geólogo-, se trata de un paisaje natural de excepcional belleza que permite al visitante retrotraerse poco más de 3.000-4.000 años atrás en el tiempo, para conocer el espacio vital y cultural de las sociedades que vivieron entre el periodo Calcolítico y el Bronce Final, responsables de la elaboración de estas pinturas».

Los investigadores destacan que estas pinturas forman ya parte de los Bienes de Interés Cultural (BIC), pero en el futuro contarán también con la certificación de Lugar de Interés Geológico (LiG) otorgada por el Instituto Geológico y Minero de España-CSIC, gracias a la presencia de las estructuras geológicas que constituyen el entorno del teso de la Mina, compuestas por varios pliegues que forman un gran sinclinal atravesado por fallas que diseccionan los espacios de ocupación y permiten la formación de abrigos y viseras rocosos aptos para la apertura de grandes lienzos de roca, sobre los que fueron plasmados los motivos pictóricos. En total, cinco abrigos con arte rupestre de excepcional valor simbólico y arqueológico dignos de preservar y dar a conocer.

Javier Fernández Lozano concluye que este espacio «requiere de acondicionamiento para su visita, sin embargo, gracias a la tecnología que estamos utilizando en su estudio, podrá ser visitado por todos. Se trata de un proyecto inclusivo que facilitará la visita virtual a todos aquellos que deseen conocer este tesoro arqueológico de Zamora».
(Fuente: León noticias)

15 de agosto de 2012

Castilla y León tratará de frenar el expolio de millones de fósiles únicos en el mundo

En los últimos 30 años sólo se han registrado dos denuncias por llenar varias furgonetas con piezas.
León posee el mejor patrimonio paleontológico de Europa
 de la era cámbrica, devónica y carbonífera. 
León es desde hace 30 años un gran supermercado gratuito de fósiles considerados únicos en el mundo, algunos de hace 530 millones de años. Los expoliadores se han llevado sin miramientos camiones completos de piezas valiosísimas que luego han vendido como souvenirs en Europa, en mercadillos y a coleccionistas privados. Y lo han hecho con total impunidad de las administraciones, que han permitido diseminar un patrimonio paleontológico espectacular capaz de dar trabajo a decenas de investigadores y de convertirse en una fuente de riqueza ligada al turismo.

Para plantar cara a un expolio de «millones de piezas», según calcula la investigadora principal del Grupo Geomorfología y Patrimonio Geológico de la Universidad de León, Esperanza Fernández, y otros académicos, como Eladio Liñán, de la Universidad de Zaragoza, la Junta impulsa la aplicación de una normativa que apuesta por la conservación. En el 2007 se publicó la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, que, aunque no contempla importantes sanciones, detenciones o penas de cárcel para este tipo de delitos como sí han hecho en otras autonomías españolas, incide en la catalogación, protección y puesta en valor. Hasta hace cinco años no se había podido frenar la sangría de piezas y existía una desprotección «inusual», según los investigadores, que el Gobierno autonómico intenta ir corrigiendo.

Sin multas
De hecho, el servicio territorial de Medio Ambiente reconoce que no ha tramitado «jamás» multas por robar o dañar fósiles en la provincia, y la Guardia Civil se tiene que remontar a hace tres décadas para rastrear dos únicas denuncias en Aviados a unos alemanes pillados in fraganti, que pagaron 20.000 pesetas, pero se llevaron las bolsas que ya tenían cargadas de piezas en una furgoneta. La Ley del 2007 deja la regulación del patrimonio geológico en manos de los Planes de Ordenación de Recursos Naturales. Así, el PORN de Las Médulas ya prohíbe la recolección de fósiles, al igual que el borrador de Babia y Luna, que incluye un anexo de áreas de interés geológico, donde se reforzará la vigilancia con agentes del Seprona cuando el plan entre en vigor. El jefe del servicio de Medio Ambiente, Mariano Torre, explica que la herramienta «más eficaz» para salvar los yacimientos son los planes urbanísticos, «más flexibles y rápidos que declarar un espacio protegido. Es como construir donde no se puede y dar la oprtunidad a los ayuntamientos de sancionar porque será suelo rústico de protección natural».

Junto al rosario de fósiles que León ha dejado perder hasta ahora, existe una fuerte demanda de museos de todo el mundo para mostrarlos. Fue el caso del Leonodus, el diente de tiburón más antiguo encontrado hasta la fecha, que salió a la luz con las obras de la autopista a Asturias en los ochenta. Se bautizó en honor a la provincia, pero se exhíbe a miles de kilómetros de distancia, en el Museo de Historia Natural de Londres. Otro ejemplo surge en los sótanos del Senckenberg alemán, que poseen 25 armarios de siete metros de altura con colecciones leonesas, al igual que los museos de la Universidad Católica de Lille y Lovaina (Francia), de donde venían expertos que «recogían y se llevaban las piezas a sus países de origen, aunque en la mayoría de los casos, al ser profesionales, ha servido para conservarlos, estudiarlos y mostrarlos al público», matiza Esperanza Fernández.

Espacio expositivo
La falta de un espacio expositivo en la provincia ha impedido dar a conocer al primer escorpión terrestre de la Península, la cucaracha primitiva Omalie y hasta un curioso antepasado de los dinosaurios, el temnospódilo, localizados por el leonés José Vicente Casado. Este aficionado, que posee una tienda de venta de fósiles y meteoritos, firmó un convenio con la Fundación Cultura Minera para ceder su colección de 3.500 piezas. Casado ha alquilado sus ‘trofeos’ a un centenar de museos desde Japón a Austria, EE.UU. o Francia. Otros muchos de los fósiles de especies y animales nuevos que ha recuperado en León los ha depositado en el Instituto Geominero de Madrid, con la condición de que regresen a la provincia cuando exista un museo específico.

León posee el mejor patrimonio paleontológico de Europa de la era cámbrica, devónica y carbonífera. Fósiles que han permitido demostrar cómo eran los mares de la era Paleozoica en los que se formaron las rocas que hoy constituyen las montañas de la provincia. Prueba de ello son los trilobites, cuyos ejemplares más antiguos se hallaron en Barrios de Luna y han permitido demostrar que hace millones de años León y la actual ciudad de Nueva York compartieron una franja costera bañada por un mar llamado Iapetus. El excepcional valor de las concentraciones de trilobites del valle del río Luna y de graptolitos de Salas de la Ribera, en El Bierzo, es lo que ha hecho que ambos yacimientos figuren entre los cinco españoles de relevancia internacional. Igualmente, los corales más primitivos, Adradosia (en homenaje a la localidad de Adrados) o Luciella (Santa Lucía), se localizan en Matallana de Torío. Han estado abandonados secularmente, pese a que León es punto de referencia en todas las universidades que imparten Geología o Paleontología.

Los yacimientos han sido hasta ahora un «hiper» gratuito que la Junta intenta atajar también con acciones de protección desde la Fundación del Patrimonio Natural. La provincia puede enseñar mucho sobre el origen y la historia de la vida animal en el Planeta, pero pocos científicos y aficionados son conscientes del tesoro escrito y olvidado en sus montañas y valles.

7 de noviembre de 2022

El vino que bebían los romanos se hace ahora en Cádiz con el mismo proceso y materiales

A través de textos como los del escritor romano Columela, han creado diferentes variedades de vino fermentadas en dolia y con aditivos usados hace 2.000 años

Los dolia, recipientes en los que se fermenta el vino.

Los dolia romanos han vuelto a lo que fue la Bética Romana para fermentar un vino con dos milenios de historia. El investigador de la Universidad de Cádiz Manuel León, junto al enólogo Alejandro Cobos, ha traído hasta Trebujena (Cádiz) los sistemas de producción de la época del Imperio Romano para reproducir el sabor y los aromas que llenaban las copas de los romanos en el siglo I después de Cristo.

A través del proyecto Arqueogastronomía, el arqueólogo Manuel León ha culminado años de estudio e investigación, así como de ensayos en bodega, con la elaboración en la cooperativa Tierras de Albariza de varios tipos de vino hechos con los mismos materiales y procesos que recoge el escritor de la antigua Roma Columela en sus textos.

Para ello, han recuperado los dolia romanos, unos recipientes de cerámica hechos a mano, ovoides y con un revestimiento de resina de pino, explica Manuel León. «Hemos aplicado distintos tipos de técnicas de fermentación de tradición púnico-cartaginesa, pero que se daban ya en época romana y que aparecen en los textos de Columela, hemos vinificado en el mismo lugar, que es en la zona de Trebujena, hasta las orillas del antiguo Lacus Ligustinus, con una serie de variedades antiguas de uva que han quedado en la zona», cuenta el arqueólogo y miembro del grupo de investigación de Ingeniería Química y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Cádiz.

Variedades antiguas de uva y el mismo suelo que documenta Columela
Lo que buscaba esta investigación de Arqueogastronomía, explica León, es «arrojar luz sobre el misterio que había sobre los sistemas de producción de vino en la Bética Romana, que eran totalmente diferentes a los de la zona mediterránea».

Para ello estudiaron los textos de Columela, además de otras fuentes clásicas y registros arqueológicos, y decidieron utilizar las variedades de uva más antiguas y similares a las de la época romana, así como llevar a cabo el proceso en la misma superficie que documenta el escritor en sus textos y en los mismos recipientes.

Por eso se eligieron las tierras de Albariza, en Trebujena, y se utilizan las variedades de uva perruno, mantúo, castellano, cañocazo y palomino.

Y además de cuidar la elección de la tierra y la uva, utilizando «las escasas viñas centenarias de perruno y vidueño que se conservan», León ha tenido en cuenta también los aditivos que Columela recoge en sus textos y que «juegan un papel importante en el aroma y envejecimiento de los vinos de la época romana e incluso en los actuales vinos generosos», según explican desde Arqueogastronomía.

Así, estos vinos cuentan con el defrutum como aditivo, una reducción de mosto con ingredientes que confieren aroma y sabor y modifican las características químicas y físicas de esta bebida. «Su adición, combinada con el control y el contraste de temperatura en los vinos, requiere una técnica durante la fermentación, y con posterioridad a ella en algunos casos, y produce una evolución organoléptica positiva en el vino, estabilizando las elaboraciones, y manteniendo el vino a salvo de determinadas bacterias», explican los creadores del proyecto.

La uva, junto a los aditivos, no se fermenta en roble americano o en depósitos de acero como se hace en las bodegas actuales, sino que en este proyecto se utiliza un dolium de cerámica de 400 litros de capacidad para la fermentación, crianza y estabilización del vino como se hacía en la época romana.

El proceso lo hacen León y Cobos en las tierras de la cooperativa de manera artesanal, «desde el estrujado y prensado de la uva, pasando por el uso de una antigua prensa de madera, hasta el control de los aditivos y la posterior estabilización del vino».

En los seis dolia que tiene Arqueogastronomía en las tierras de Albariza, de 400 litros cada uno, están reproduciendo distintos tipos de vino: Líxivo, un vino fermentado en dolium con técnica ancestral a base de vidueño en tierras de albariza en lentejuelas y lustrillo; Éntasis, una elaboración a base de soleras de defrutum que genera un perfil sensorial con aromas a madera y especias; Favonio, un nuevo vino fortificado de crianza biológica en dolium, y Paladio, un vino de crianza oxidativa de perfil aromático descrito en textos agronómicos desde el siglo I al IV d.C.

Venta de vino con la divulgación científica como fin
Estos vinos están a la venta, principalmente para restaurantes, pero su fin principal es la investigación, explica Manuel León, que afirma que los beneficios obtenidos de las ventas se reinvierten casi en su totalidad en el proyecto. «El año pasado hicimos dos contenedores y prácticamente la totalidad de la venta de las botellas sirvió para pagar cuatro contenedores más en los que estamos haciendo dos tipos diferentes», cuenta el investigador.

En principio, las botellas producidas se destinan a la venta a restauración, además de a alguna enoteca y vinoteca de Sevilla y Cádiz, y se pueden encontrar por un precio de alrededor de 20 euros. En un futuro cercano, una pequeña cantidad estará disponible también para la venta online.

Pero no es el principal esfuerzo de Arqueogastronomía, explica León. «Lo que hacemos siempre es socializar el producto», señala, algo que hacen con los vinos, pero también con los quesos hechos con técnicas romanas o el garum, una salsa recuperada también de los textos de la época.

«De nada nos sirve realizar artículos científicos si después queda en un grupo bastante reducido de investigadores. Por eso hacemos actividades de divulgación científica sobre lo que hacemos en museos, fundaciones, instituciones de carácter cultural, prácticamente por toda la península», argumenta.

Precisamente porque el objetivo es acercar la historia a través de la gastronomía, León afirma que no les preocupa no estar incluidos dentro de la denominación de origen de Jerez, puesto que usan otras variedades de uva, puesto que su fin es muy distinto.

22 de febrero de 2011

Los enigmas de la Catedral de León

Los grandes monumentos, en especial las catedrales, encierran misterios insondables. La de León, marcada por el estigma de una ruina catastrófica, contiene enigmas que expertos, arquitectos e historiadores han sido incapaces de aclarar desde una perspectiva científica.
No todos los misterios han sido tan fáciles de resolver como el del topo que destruía por la noche lo que los maestros constructores levantaban de día. En los años 90 la Universidad de León analizó el célebre topo de la puerta de San Juan y descubrió que era una tortuga laúd, cuyo origen aún es incierto. Pero, como casi todas las leyendas, el topo no es más que una metáfora de la debilidad de un templo que estuvo a punto de desplomarse en el siglo XIX y que, aún hoy, es un milagro que siga en pie. La Catedral se erigió en un solar ocupado por varias construcciones sucesivamente superpuestas en el tiempo, lo que condujo a reaprovechar los cimientos anteriores. Sin embargo, el templo gótico superaba ampliamente, en planta y alzados, a los primitivos edificios -las termas romanas y la catedral románica-. Para algunos expertos, este empeño en construir en este enclave obedece a que se trata de un punto telúrico, un lugar donde hay corrientes electromagnéticas.
La catedral estuvo a punto de desplomarse en el S. XIX
Aún hoy es un misterio qué se oculta bajo el subsuelo de la Catedral y por qué se tiró parte de la muralla romana, que discurre bajo el altar mayor, en lugar de ˜desplazar" el edificio. Todavía existe un paso de muralla en la zona septentrional y criptas que nunca han sido del todo exploradas. En la zona norte está la llamada cripta de Menéndez Pidal, descubierta por este historiador, que correspondería al caldarium de las termas, utilizada como cámara funeraria en la Edad Media, donde se conservan cinco sepulcros.
El ex concejal de Patrimonio Alejandro Valderas, archivero de la Universidad e investigador de la Catedral, considera «una locura» excavar el subsuelo del templo gótico, como se planteó hace unos años, pero es partidario de ˜barrer" el edificio con un georradar, para desvelar qué hay exactamente. Se sabe que en la magna restauración emprendida en el siglo XIX algunos pasadizos y túneles fueron cegados para reforzar la cimentación del templo. Si escondían algún secreto, el georradar sería el mejor método para descifrarlo.
Magos y alquimistas. Las vidrieras de la Catedral, el mejor conjunto medieval de Europa, han enfrentado a los expertos sobre un tema crucial: ¿se realizaron siguiendo un plan global?
Vidrieras de la catedral de León.
En los vitrales no sólo está representada la historia de la creación y los relatos del Antiguo Testamento -desde Adán y Eva al diluvio universal, Moisés o Sansón-, sino que hay temas mundanos, según ha escrito Máximo Gómez Rascón, responsable de Patrimonio de la diócesis de León, «para que el hombre pueda escoger entre la virtud y el vicio, el saber o la ignorancia...». Es una explicación que no convence a muchos estudiosos del templo leonés. El escritor Javier Sierra, que esta semana iniciaba en León la promoción de su libro El ángel perdido, que tiene como epicentro la catedral de Santiago, lleva años visitando la de León por el magnetismo que desprende este edificio gótico. A Sierra no le ha pasado desapercibida la vidriera de Simón el Mago y, como muchos historiadores, se ha hecho la inevitable pregunta: «¿Qué diablos pinta en un templo cristiano la -˜competencia-™ de Jesús?».
El historiador José Manuel Rodríguez Montañés, responsable de El Sueño de la Luz, el proyecto de divulgación de la actual restauración de la Catedral, considera fascinante que algunas de las vidrieras más luminosas son aquellas en las que se utilizó el amarillo de plata en el siglo XIV, un compuesto que se conocía un siglo antes y que es el resultado fallido de intentar convertir nitrato de plata en oro; es decir, el arte secreto de la alquimia. De hecho, en una de las vidrieras de la fachada sur aparece representado un alquimista con su matraz.
Los poderes ocultos están también presentes en mucha de la iconografía de la Catedral. Las propias gárgolas, según ha escrito la experta Ángela Franco, conservadora del Museo Arqueológico Nacional, «se inscriben en el marco general de la fantasía de los terrores medievales».
Mitra, Ra y dioses maléficos. En la Catedral de León parecen convivir varios dioses. Hay más de una alusión al dios Mitra, culto que había desaparecido muchos siglos antes de la construcción del templo, y cuyo ˜rastro" aparece esculpido junto a la capilla del Carmen. No deja de resultar chocante que Mitra haya quedado inmortalizado en este templo cristiano, teniendo en cuenta que durante el Imperio romano el culto a esta divinidad importada de Persia se desarrolló como una religión mistérica, organizada en sociedades secretas de carácter esotérico.
Vista superior de la nave central.
En el edificio también es posible encontrar al demonio Bafomet, un símbolo templario. Existe un bifaz bafomético en una ménsula del lado sur de la Catedral también conocida como la -˜cara que siempre mira-™; y otro Bafomet en la puerta de la capilla de Santiago. Existe una leyenda en torno a estos demonios. Una doncella enamorada de un templario le da un bebedizo para lograr ser correspondida. El caballero, en efecto, queda prendado de la joven y roba objetos sagrados de una iglesia para huir con su amada. El maestre de la orden convirtió entonces a ambos en piedra negra y les condenó a ir tomando distintas formas bafométicas en la Catedral de León durante diez siglos.
Ángel Morillo, profesor titular de la Complutense, y uno de los mayores expertos en arqueología romana de España, descubrió en la cripta de Puerta Obispo, a los pies de la Catedral, piezas relacionadas con el culto a Mercurio. Con seguridad, el complejo termal sobre el que se asienta la Catedral tendría en su día un ninfeo o santuario de culto a las Ninfas y otras divinidades curativas. Julia Álvarez, en su Tratado de las tres rosas , destaca una vidriera que representa a una mujer vestida de verde con los brazos en alto en la que se lee la leyenda: «sol ra» -”en alusión al dios egipcio del sol-”.
Ocultismo. El historiador leonés Gerardo Boto, profesor de Historia del Arte Medieval en la Universidad de Gerona, en un estudio sobre las enjutas de las capillas de la Catedral llama la atención sobre la sorprendente cantidad de jugadores de dados que aparecen en el templo. Hay también numerosas crónicas de clérigos jugadores y los castigos que sufrieron por ello. Fue tal la pasión por este juego que trascendió al folclore, como da cuenta la portada norte de la propia Catedral, conocida desde hace siglos como Puerta del Dado. El nombre alude a un milagro: un soldado de Flandes, jugador y borracho, una noche de mala suerte arrojó los dados a la Virgen e impactaron en la frente del Niño, que comenzó a sangrar. Otra leyenda similar cambia el personaje del militar por un vecino de Santa Marina. El juego de dados también está inmortalizado en una conocida vidriera de Nicolás Francés para la fachada septentrional, donde incluye una escena de taberna. Para algunos estudiosos los dados aluden a ciertos ritos ocultistas. No es el único juego presente en el templo, cuya planta es un damero perfecto. Juan Carlos Campos, el experto que descubrió los petroglifos de la Maragatería, ha localizado en la Catedral una decena de alquerques, antiguos tableros de juego tallados en las losas del claustro. El alquerque es un juego más antiguo que el ajedrez, las damas y el tres en raya.
¿Fue el "pie carolingio" la medida utilizada en su construcción?
Medidas y numerología. Para los amantes de la numerología, las distancias entre elementos arquitectónicos que se pueden encontrar en el interior del recinto no son casuales, sino que los constructores emplearon el famoso número de oro. Se trata de un número algebraico irracional (decimal infinito no periódico) que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como unidad, sino como proporción entre segmentos de rectas. Por el contrario, algunos historiadores consideran que la medida utilizada en la construcción de la Catedral de León fue el pie carolingio (equivalente a 32,16 centímetros), mientras que en la de Burgos, por ejemplo, se empleó el pie castellano (27,86 centímetros). Casi cada piedra de la Catedral oculta una historia. En el claustro resulta curioso un singular -˜trío-™, que decora un capitel, integrado por Alfonso XI, su amante Leonor Ramírez de Guzmán y el obispo don Juan Ocampo. El sepulcro del infante don Alfonso, hijo de don Juan, fue objetivo de un demente en 1991, que rompió una vidriera para entrar en la Catedral en busca de vampiros.
Un personaje curioso es el green man (hombre verde), que aparece en el pórtico principal y en otros lugares. Es una creación extendida en la Edad Media y según el investigador M. MacDermott contiene vinculaciones con la India. Se trata de una cabeza humana rodeada de follaje y tallos que salen de su boca y de su nariz. En muchos lugares, incluida la sillería del coro, hay decenas de seres fantásticos y mitológicos: sirenas-ave, tritones, centauros, dragones, arpías con cabeza masculina o basiliscos. Saber cuál era la intencionalidad de los maestros que cincelaron a estos personajes inquietantes es difícil de averiguar. Lo que es seguro es que no están ahí de forma casual...

24 de junio de 2022

Descubren una segunda estela en un complejo funerario en Cañaveral de León (Huelva)

Incluye elementos como una espada, arco y flecha y una lanza y se encuentra en un excelente estado de conservación. Está a escasos metros del lugar donde fue encontrada otra en 2018
Grupo de científicos con el hallazgo. / MARTA DIAZ-GUARDAMINO URIBE DE LA UNIVERSIDAD DE DURHAM

Una investigación internacional actualmente en curso en Cañaveral de León, que integra a expertos de las universidades de Durham, Sevilla, Southampton, Huelva y Gotemburgo, ha revelado hace unos días un gran complejo funerario en el lugar donde apareció originalmente la estela prehistórica en abril de 2018, así como estas excavaciones acaban de deparar una segunda estela prehistórica, en este caso del tipo conocida habitualmente como de guerrero, a escasos metros donde fue encontrada la primera.

Desde el Ayuntamiento han recordado que la primera estela prehistórica de la Edad de Bronce hallada en 2018 -la piedra data de 1700-1000 AC- es "de gran importancia" y que actualmente integrada en la exposición permanente del Museo de Huelva, toda vez que han explicado que el estudio científico llevado a cabo de esa pieza "estableció la importancia del lugar de hallazgo de la misma", ubicado en el camino de Las Capellanías, del mismo municipio, y la "originalidad de los motivos gráficos y técnicas de trabajo que incorpora". Con respecto al gran complejo funerario, han apuntado que este espacio incluye un gran túmulo de piedra provisto de dos cámaras de enterramiento, así como varias estructuras de tipo cista y de otras descripciones, todavía en curso de investigación.

Asimismo, en cuanto a la nueva estela encontrada la 'de guerrero', han señalado que presenta unos motivos gráficos centrados en un personaje caracterizado mediante una serie de elementos -espada, arco y flecha, espejo- y que se encuentra en "un excelente estado de conservación".

"Se trata de un descubrimiento excepcional, tanto porque la mayoría de estos monumentos prehistóricos conocidos fueron descubiertos de forma casual, y no como resultado de investigaciones científicas, como porque la nueva pieza descubierta se integra en la arquitectura funeraria del complejo, lo cual permitirá, por primera vez, conocer y entender el contexto social de este tipo de monumentos", han subrayado desde el Consistorio de Cañaveral de León.

Estas investigaciones se están desarrollando en el marco del proyecto Encuentros marítimos: un contrapunto a la narrativa terrestre dominante de la prehistoria europea, financiado por Riksbankens Jubileumsfond (Suecia), liderado por Johan Ling (University of Gothenburg, Suecia) y por Marta Díaz-Guardamino Uribe (Universidad de Durham) en la Península Ibérica.

Ya durante la presentación el pasado mes de abril de los actos conmemorativos del IV aniversario del hallazgo de la estela diademada, la alcaldesa de Cañaveral de León, Mercedes Gordo, recordó que se trata de la única estela diademada encontrada hasta el momento en la provincia y que "ha dado lugar a que se hayan obtenido unos resultados muy importantes" que "están modificando todo lo que se conoce sobre las estelas diademadas en España y a nivel internacional", toda vez que destacó que "una de las características importantes" que posee es que "sigue conservando pigmentos".

Asimismo, explicó que se había hecho "una prospección del terreno durante varios meses para conocer si había indicios de asentamientos de población en aquella época" que habían dado como resultado que existía "un número muy importante de indicios de asentamientos en el territorio, en la zona limítrofe donde se encontró la estela".

Por ello, subrayó que en el mes de junio se iba a realizar un trabajo de excavación arqueológica por parte de un grupo liderado por el arqueólogo y miembro del Grupo de Investigación HUM 838 Universidad de Huelva, Timoteo Rivera, y el investigador de la Universidad de Sevilla, Leonardo García San Juan, en el que participarían otros investigadores internacionales.

Sobre la estela diademada

Se trata de una estela, un monumento conmemorativo, generalmente de piedra como la hallada en este municipio, que se erige sobre el suelo en forma de lápida, de pedestal o de columna. Así, es el primer hallazgo en Huelva de una pieza de este tipo. El hallazgo de la pieza se produjo el 17 de abril en los trabajos de unas obras en un camino municipal. Estas obras se enmarcan en las subvenciones del Programa de Fomento del Empleo Agrario 2017. Ese día un trabajador, al preparar su merienda sobre una piedra, se dio cuenta que la misma tenía unos grabados.

La piedra en cuestión hacía aproximadamente una semana que había sido retirada del camino por los obreros, pues estaba enterrada en él, con la zona de los relieves boca abajo, sobresaliendo solo un trozo de la misma generando un bache. Al descubrir los dibujos tallados los trabajadores le hicieron fotos, que remitieron al Ayuntamiento donde se trasladó la pieza por cuestiones de seguridad, tras lo que se contactó con algunos especialistas para saber si tenía algún valor, y de ser así, cómo actuar.

Por su parte, los técnicos confirmaron que se trataba de un descubrimiento "relevante", por lo que se comunicó el hallazgo casual a la Delegación de Cultura, Turismo y Deporte, tal y como exige la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía (artículo 50). Unos días después, el 24 de abril un arqueólogo del Museo de Huelva y una arqueóloga de la Delegación se desplazaron para ver la pieza y el lugar del hallazgo, estando acompañados en campo por una patrulla del Seprona y uno de los trabajadores que participó en el descubrimiento.

Así las cosas, destacaron que se trata de un "magnífico y singular ejemplo" de Estela antropomorfa diademada' del suroeste. Destaca que es la primera de estas características aparecida en la provincia de Huelva, así como han remarcado su rica decoración y su "magnífico estado de conservación", pese a estar fracturada (le faltaría aproximadamente su mitad inferior, por lo que su longitud originaria debía rondar los dos metros).

Data de la Edad del Bronce, entre el III y II milenio antes de Cristo, por lo que tendría más de 4.000 años. El grabado sobre la piedra hallado ha sido realizado mediante técnica de piqueteado, en una roca de forma rectangular, curvada en su parte superior, con unas dimensiones de 97 centímetros, 67 de ancho y unos 22 de grosor, con un peso aproximado de unos 400 kilos. El grabado es una representación antropomorfa de una cabeza con rostro, un torso y la mano izquierda.

Está coronada por una doble diadema, y en su lado derecho puede verse un elemento trapezoidal, probable una fíbula (pieza que se usaba para unir las piezas de un vestido) y lo que los autores identifican como peine o elemento musical. Al cuello lleva un pequeño collar de cuentas y el torso parece cubierto por un elemento de protección. Sobre la mano izquierda aparece un elemento esférico, que algunos autores identifican con espejos y tres pequeñas cazoletas.

3 de febrero de 2016

Descubren dos nuevos campamentos romanos entre Lugo y León

El de Sierra da Casiña, enclavado en la comarca de el Bierzo (León) ocuparía unas 12 hectáreas, mientras que el de Cortiña dos Mouros (Lugo) ocuparía 4. Ambos tienen relación con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino y estarían datados en época altoimperial durante las "Guerras Cántabras" y para su localización se ha empleado tecnología LIDAR.
Vista de la elevación de A Serra da Casiña, donde estaría el campamento romano. FOTO: ROMANARMY.EU
Un equipo de arqueólogos ha localizado una nueva fortificación militar vinculada con probabilidad a las Guerras Cántabras en una zona montañosa llamada Serra da Casiña, próxima a la localidad de Valverde (Balboa), en el Bierzo (León). La fortificación comprende entre 11 y 12 hectáreas y pudo acoger a un contingente expedicionario del tamaño de una legión que participase en el proceso de conquista del territorio, según confirmó el equipo de romanarmy.eu .

El hallazgo se dio a conocer en la revista científica especializada en arqueología Arkeogazte, editada por la Universidad del País Vasco, por parte de los investigadores Andrés Menéndez Blanco (Universidad de Oviedo), David González Álvarez (Universidad Complutense de Madrid) y José María Costa García (Universidad de Santiago). Pero a este hallazgo hay que sumarle la reciente aparición de otro campamento romano, a solo cinco kilómetros en línea recta del de Balboa. Se trata de el de A Cortiña dos Mouros, «en las inmediaciones de las aldeas de Castañeiras (León), Fontodoliva (León) y Porcís (Lugo). Esta otra fortificación, cuya extensión de casi cuatro hectáreas, se reparte entre los municipios de Balboa (León) y Cervantes (Lugo), y guarda cierta relación, al igual que A Serra da Casiña, con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino a través del puerto de O Cumial», señalan los investigadores de romanarmy.eu.

OTROS CAMPAMENTOS EN LA ZONA
A estos nuevos hallazgos hay que sumarle los ya conocidos campamentos romanos del límite entre Asturias, Lugo y León, los de A Granda das Xarras (5,5 hectáreas) y A Recacha (0,75 hectáreas), dominando los pasos de montaña que unen Os Ancares e Ibias, y que fueron excavados en los últimos tres años por especialistas del CSIC. «Se trata, en definitiva, de un territorio para el cual podemos considerar diferentes opciones encuadrables en la época altoimperial romana: avances militares durante las Guerras Cántabras (entre los años 29 y 19 a.C.); control y pacificación posterior del territorio; exploraciones de una zona con interesantes recursos mineros explotados por el Imperio Romano; infraestructura de apoyo para la construcción de vías romanas», explican los arqueólogos.

FORTIFICACIONES DE USO TEMPORAL
Estiman en sus conclusiones del estudio que se trata de un tipo de fortificación de uso temporal, de las que los romanos denominaban castra aestiua. Por su tamaño, el de Balboa estaría destinado a un cuerpo militar de entre 6.000 y 7.000 legionarios, que vivirían en él durante un breve período de tiempo (uno o varios días), cuando se encontraban en territorio hostil.

Los restos visibles sobre la superficie son apenas perceptibles por lo que tuvieron que usar tecnologías innovadoras de análisis y reconocimiento que están revolucionando el conocimiento arqueológico en los últimos años.

TÉCNOLOGIA "LIDAR"
Para localizar el campamento de A Serra da Casiña, cerca del núcleo berciano de Balboa, se utilizaron fotografías aéreas modernas y antiguas, imágenes satelitales y reconstrucciones 3D del territorio a partir de datos LIDAR. Para determinar el momento preciso de ocupación del campamento de A Serra da Casiña, apuntan los investigadores, será necesario realizar prospecciones o excavaciones arqueológicas sobre el terreno para las que aún no se dispone de financiación.

«A falta de planes de investigación concretos en la zona en este momento, esperamos poder emprender en un futuro próximo nuevas acciones que nos permitan ahondar en el conocimiento de este interesante yacimiento. Dichos trabajos permitirían, asimismo, una mejor contextualización para los nuevos enclaves campamentales romanos que en los últimos años están siendo identificados en el Noroeste peninsular», concluyen en su informe los arqueólogos del grupo romanarmy.eu .

19 de julio de 2013

Descubren en Vigaña el primer poblado neolítico de Asturias

Las excavaciones en la localidad belmontina descubren la primera cabaña de la Edad de Piedra en Asturias con una antigüedad de 6.000 años. En Las Corvas, los arqueólogos de la Universidad de León han hallado los restos de tres hogares relacionados con ocupaciones de grupos nómadas.
Una de las zonas de excavación del proyecto arqueológico 
que se desarrolla en Vigaña. Margarita Fernández Mier es la primera
por la derecha.  FOTO: S. ARIAS / La Nueva España
La profesora de Historia Medieval de la Universidad de León (ULE) e investigadora principal del proyecto 'La formación del paisaje del Noroeste Peninsular', Margarita Fernández Mier, ha sacado a la luz el primer poblado neolítico de Asturias.

Las distintas intervenciones arqueológicas que se han producido en la aldea de Vigaña en el marco de este proyecto de investigación, han aportado informaciones de relevancia. En varios puntos de esta aldea se han encontrado "evidencias de ocupación de época prehistórica, con dataciones radiocarbónicas que muestran la frecuentación desde el Neolítico de este espacio de montaña" según han informado a Europa Press fuentes de la ULE.

Según ha detallado Margarita Fernández Mier, también se ha identificado un nivel de cultivo del III milenio a.C, en las zonas de L'Hortal y en Las Corvas se han detectado evidencias constructivas de estructuras domésticas del IV milenio a.C. El equipo de la ULE ha destacado la zona de Las Corvas, donde han hallado los restos de tres hogares relacionables con ocupaciones de los grupos nómadas que habitarían las montañas cantábricas durante el Neolítico hace 6.000 años. "La interpretación de este yacimiento, en consonancia con los análisis radicoarbónicos obtenidos y el estudio de los materiales recuperados, señalarían la presencia de la primera cabaña neolítica documentada hasta el momento en Asturias", ha explicado Mier.

El conocimiento de las formas de vida de las poblaciones prehistóricas de este valle sigue aumentando tras la excavación del poblado de la Edad del Hierro de El Castru. Y es que voluntarios de la Universidad de León y de otras universidades españolas, trabajan en esta campaña bajo la supervisión de David González Álvarez de la Universidad Complutense de Madrid.

Nuevos trabajos en Vigaña
Asimismo se han reanudado las excavaciones en el entorno de la Iglesia de Vigaña que en 2011 ofrecieron datos interesantes que han llevado a este equipo de arqueólogos a retomar los trabajos en este sector a lo largo de este mes de julio. En aquella primera campaña se documentó un cementerio de cronología medieval, así como algunos indicios que hablan de la existencia de un hábitat tardorromano/altomedieval en su entorno. 
Actualmente los trabajos en esta zona, que coordina Pablo López Gómez se centran en comprender la posible existencia de evidencias de hábitat previas a la misma. Y es que la realización de sondeos exploratorios en diversos puntos del terrazgo de Vigaña ofrecen informaciones materiales sobre el proceso de formación del paisaje agrario.

"Por ejemplo, se han documentado campos de cultivo del siglo VIII d.C. o se han identificado los procesos de roturación y ampliación de las áreas agrícolas en época moderna y contemporánea tras la introducción de cultivos americanos como el maíz o la patata", ha señalado Mier.


Según ha concluido la profesora de Historia Medieval los resultados de este Proyecto de Investigación, financiado por el Plan Nacional de I+D del Ministerio de Economía y Competitividad, "muestran el rico patrimonio arqueológico del valle del Pigüeña, donde las gentes que habitaron este valle han moldeado el territorio que les rodea durante milenios en función de sus actividades productivas, entre las que destaca la ganadería".
(Fuente: Europa Press)

3 de abril de 2014

La desidia sepulta el 'Praetorium' de la Legio VII en León

Los restos de la casa del legado de la Legio VII aparecidos en San Pelayo hace 10 años están invadidos de maleza y basura y el hallazgo de sus excavaciones no se ha presentado a la Junta desde que se iniciaran las excavaciones. Los materiales descubiertos tampoco han entrado en el Museo de León.
Estado actual del solar donde se encontraron los restos del Praetorium de la Legio VII. Foto: RAMIRO
Trajano fue legado de la Legio VII entre los años 86 y 89, antes de ser emperador. Aún no se sabe con certeza si vivió ese tiempo en León, pero si lo hizo tuvo que ser en los Latera Praetorii, la casa del Legatus Legionis, uno de los espacios señeros del campamento de la Legio VII en León.

Su ubicación trajo de cabeza a los arqueólogos durante décadas. Hace diez años empezaron a emerger sus imponentes restos en un solar de la plaza de San Pelayo, 8. En 2009, en una segunda excavación obligada por la Junta, destapó un muro de mampostería de gran porte y otro de ladrillo, asociado a un hipocausto y un complejo metalúrgico.

«Son los restos de mayor porte que se conocen en León después de las termas que hay bajo la Catedral», asegura el arqueólogo territorial. Julio Vidal y María Luz González ya habían apuntado la hipótesis de la ubicación de la casa del legado en la publicación del hallazgo de los Principia, en la calle San Pelayo, 7, en 2005 en la revista de la Universidad de Valladolid. Faltaba «el aval arqueológico». Entonces ya estaba en marcha la excavación de la plaza de San Pelayo, 8 y las miradas de los expertos puestas sobre el solar.

ESPACIOS PARA LOS CENTURIONES
Roma solía levantar el Praetorium al oeste de los Principia. Pero, en León, los restos arqueológicos de los solares occidentales parecían espacios de los centuriones. Así cobró fuerza la hipótesis de que el pretorio era el edificio al cuartel general por el norte, como sucede en Vindobona (Viena) y en Deva Victrix (Chester).

El arqueólogo Francisco Hervés, que realizó la segunda excavación entre 2009 y 2010, señala que se han encontrado restos de varias etapas desde el siglo XIV hasta la época romana. Los restos medievales y los romanos se superponen en estratos en este espacio noble del campamento y de la ciudad que fue capital del Reino de León. Que se trata de un sector noble lo indica también la cercanía del Palacio de doña Berenguela cuyos vestigios, catalogados como monumento nacional, están muy cerca, en el colindante patio del colegio Santa Teresa.

RESTOS DE "MAGNÍFICA FACTURA"

Se ha encontrado, es notorio a primera vista, un importante muro de mampostería se descubrieron los restos de ladrillo de un hipocausto o sistema calefactor y un imponente pavimento con solado. Los restos son «importantes», dice Hervás, y empiezan en niveles «muy tempranos de la fundación de la ciudad». Hay muros romanos, tardorromanos y medievales de «magnífica factura», aclara. Lo medieval sería parte de un convento, San Miguel, y por tanto una «reforma del núcleo principal del Praetorium». El arqueólogo gallego piensa que la plaza San Pelayo es la que esconde «el meollo» de estos restos arqueológicos.

El propietario del solar y promotor del edificio de 13 viviendas que dio lugar a la excavación afirma que no le consta hallazgo alguno. El arqueólogo «no me ha entregado el informe pese a que se lo he reclamado judicialmente», asegura Andrés Lozano. Hervés alega que es el promotor quien «no ha venido» a recoger el informe arqueológico. «Me urge y me está perjudicando», insiste el promotor.

VOLUMINOSA DOCUMENTACIÓN
La Junta guarda una voluminosa documentación del solar que arranca en 2004 cuando se hace la excavación, dirigida por la arqueóloga Rocío Fernández Ordás y aún pendiente de informe definitivo. En la carpeta están los requerimientos del Procurador del Común a la Consejería de Cultura en el año 2005 para que arqueóloga y propietario cumplieran las obligaciones adquiridas respecto a la protección y conservación de los restos, así como varios acuerdos de la comisión de Patrimonio requiriendo el informe y la entrega de los materiales al Museo de León.

El solar de San Pelayo 8 albergaba una casa que perteneció al Cabildo desde tiempo inmemorial y que fue adquirida por el arquitecto Andrés Lozano. En 2004 la vivienda fue pasto de las llamas, pero se salvó la fachada que el Ayuntamiento de León estabilizó a cuenta del erario público, según el propietario, justo cuando se disponía a colocar los apeos por su cuenta.


La asociación Aleph dio la voz de la alarma sobre el abandono de la excavación en 2005, año en que se levantó una gran polvareda social, política y mediática en torno a la conservación de los Principia de la calle San Pelayo 7. Tomás Sarmiento, uno de sus impulsores, alerta de este olvido: «Han sido muchos los restos arqueológicos que han quedado en el limbo mientras las empresas iniciaban las obras, a la espera de su destrucción», sentencia. Se sorprende de que la Junta no haya sancionado a la arqueóloga que realizó la primera excavación.

ABANDONO DE LOS RESTOS
El silencio preside el abandono de los restos del Praetorium de la Legio VII. La comisión de Patrimonio se negó a dar por concluidas las excavaciones en 2009 y obligó al propietario a realizar una segunda campaña. El promotor se opuso con un recurso de alzada, pero finalmente encargó los trabajos a la empresa gallega Arqueoconsulting, que los llevó a cabo entre 2009 y 2010.

Patrimonio no se ha pronunciado sobre el proyecto de las 13 viviendas a expensas de que «se conozcan los resultados de la ampliación de la excavación arqueológica». En el mismo acuerdo, la comisión reclamó el informe final de la excavación anterior a la arqueóloga Rocío Fernández Ordás y que «los materiales hallados sean depositados en el Museo de León», como consta en el acuerdo de la comisión de 29 de enero de 2009.

La Junta no ha reclamado a Arqueoconsulting el informe arqueológico ni los materiales de la segunda excavación. Nada ha entrado en el Museo de León de San Pelayo,8 como es preceptivo. Es de destacar que entre los restos debe haber estampillas en tégulas de la Legio VI Victrix. También hay restos óseos pues ya en la primera excavación salió a la luz algún enterramiento medieval.

La campaña, según el informe preliminar de Fernández Ordás, corroboró arqueológicamente la ocupación del edificio por un convento de monjas pero «no se alude a los restos identificables, y por qué, con tal edificación», precisa la comisión de Patrimonio. En septiembre de 2009 la Junta volvió a reclamarle el informe. No ha respondido ni entregado materiales.

Desde entonces, no se ha movido un papel más. La carpeta duerme en el archivo de la Junta y el legado romano del Legatus Legionis, a la intemperie.