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12 de enero de 2015

El "guerrero de Turbil" regresa al yacimiento ibérico de Beire (Navarra)

Se trata de una réplica exacta del original encontrado en 2010 que representa la efigie de un guerrero armado con un disco-coraza protector sobre el pecho. Es la estatua humana de tipología ibérica más grande encontrada en la península, fiel réplica del original mide 3,17 m y pesa 1.270 kilos.
El consejero de Cultura, Turismo y Relaciones Institucionales del Gobierno foral, Juan Luis Sánchez de Muniáin, ha asistido al acto de colocación de la escultura, acompañado por el alcalde de Beire, Sergio Fresán Oroz, la directora general de Cultura, Ana Zabalegui, y representantes del Servicio de Patrimonio Histórico del Gobierno de Navarra.
La Dirección General de Cultura del Gobierno de Navarra ha colocado en el poblado de Turbil, a poco menos de 3 kilómetros de Beire, una réplica exacta de la estela del guerrero de la Edad del Hierro, la más antigua manifestación de escultura de bulto redondo conocida hasta la fecha en Navarra, de más de 2.200 años de antigüedad.

La estatua-estela mide 3,17 m y pesa 1.270 kilos. Los restos recuperados alcanzan los 2,55 metros de longitud y los 870 kilos de peso, pero falta otro trozo, la parte inferior de la estela, que todavía no se ha encontrado.

Representa la efigie de un guerrero armado con un disco-coraza protector sobre el pecho, que porta suspendido de los hombros mediante dos correas. Sus rasgos faciales se hallaron muy alterados, si bien se reconoce el cuello, el pelo, los ojos y las orejas. El cuerpo es un bloque sin detalles anatómicos. Se ha calificado como estela de tipo ibérico, ya que resulta similar a otras descubiertas en el levante peninsular, propias de la cultura ibera.

La pieza es una reproducción fidedigna del original en dimensiones, iconografía, labra de la piedra y materia prima (arenisca local), que ha sido realizada por Cantería Jaurrieta, de Olite. La original permanece en la actualidad en los Fondos de Arqueología del Gobierno de Navarra, ha informado el Ejecutivo en una nota.

PARTIDA EN DOS DE MANERA INTENCIONADA
Este excepcional hallazgo apareció partido en dos. La parte de la cabeza fue descubierta en las inmediaciones del castro de Turbil, en 2010, por el vecino de Olite, Julián Algarra. Posteriormente, el arqueólogo especialista en castros de la Edad del Hierro, Javier Armendáriz, encontró la parte inferior de la estatua a siete metros del lugar en el que fue hallada la cabeza.


Los entendidos afirman que el hecho de que la gran estatua-estela estuviera partida no se debe al paso del tiempo o a la acción de agentes atmosféricos, sino a una destrucción intencionada, obra probablemente de atacantes del poblado, posiblemente realizada por los romanos a principios del siglo II a. C. con la primera romanización de la zona.

LA ESTATUA HUMANA IBÉRICA MÁS GRANDE DE LA PENÍNSULA
Según confirmó Armendáriz en un artículo publicado en la revista Trabajos de Arqueología de Navarra (nº 24, 2012), también puede considerarse la estatua humana de tipología ibérica más grande de la Península, dado que la pieza completa llegaría a los tres metros de longitud. Según sostiene el arqueólogo, no se ha encontrado nada parecido al norte del Ebro.

Esta estatua-estela de Turbil es una clara manifestación de que la influencia del mundo ibérico alcanzó a la mitad sur de Navarra, confirmada por el hallazgo de muestras de cerámica celtibérica en el castro.

SÍMBOLO PROTECTOR EN UN SANTUARIO
Esta singular pieza fue colocada fuera del castro de Turbil, en un lugar bien visible. Su función original permanece en el terreno de la hipótesis, pero es probable que se tratara de un símbolo protector e identificativo de la comunidad que la erigió.

También se cree que el lugar donde se encontró pudo ser un lugar sagrado, un santuario o un lugar de reunión importante para los habitantes del castro de Turbil, ya que muy cerca pueden verse varios túmulos de piedra que pudieron estar relacionados con el santuario. Además, 18 metros al este del lugar donde apareció la estela hay una exedra, de planta circular, con asientos y respaldos fijos en la parte interior de la curva, excavada artificialmente de 30 metros de diámetro y entre 3 y 5 metros de profundidad. Está orientada hacia el este, hacia la salida del sol, formando una especie de anfiteatro que cuelga sobre el borde del cerro, lo que vendría a confirmar la tesis del santuario.

6 de febrero de 2014

Aparece en El Carpio (Córdoba) una estela funeraria de hace 3.000 años

Se trata de una estela funeraria del bronce final, de la primera mitad del primer milenio antes de Cristo. La superficie grabada muestra, arriba, una figura humana, que correspondería al cuerpo inerte de un jefe guerrero, junto a sus más preciadas posesiones: una espada, un arco con flecha.

La asociación Amigos del Museo Histórico de El Carpio (Córdoba) , apoyada en la tesis de Rafael Martínez Sánchez, miembro del Área de Prehistoria de la Universidad de Córdoba, ha descubierto una sorprendente estela funeraria de unos 3.000 años de antigüedad, en la torre de Garci Méndez de El Carpio.

PROCEDE DE LA TUMBA DE UN GUERRERO
Según Martínez Sánchez, se trata de una estela funeraria del bronce final, de la primera mitad del primer milenio antes de Cristo. La superficie grabada muestra, arriba, una figura humana, que correspondería al cuerpo inerte de un jefe guerrero, junto a sus más preciadas posesiones: una espada, un arco con flecha.

En su sección inferior, y de espaldas, con largos cuernos, pendientes, puñal, espejo y hoz, se visualiza la figura de un «chamán» de la tribu o un familiar, que le acompaña en el ritual de enterramiento. Así, según las investigaciones realizadas, el lugar de origen de la estela, con mucha probabilidad, se situaría en la cercana población de Alcocer, a un kilómetro del casco urbano y junto a la actual ermita de San Pedro, lugar, desde donde, en el siglo XIV, se extrajeron y reutilizaron muchas piezas que hoy componen la torre de Garci Méndez, construida en el año 1325.

Tras diversas excavaciones arqueológicas se localizaron piezas de un poblado prehistórico en la zona, que contenía restos de otras culturas, hasta su despoblamiento en la Baja Edad Media. Los autores del hallazgo pretenden ahora darlo a conocer y mostrar el valor del patrimonio.

(Fuente: ABC / Andrés Orgaz)

14 de junio de 2013

Estudian el origen de una estela del neolítico hallada en El Puerto de Santa María (Cádiz)

La piedra permanecía desde 1972 en el espigón de abrigo de la playa de La Puntilla y se calcula que formaba parte de un monumento funerario con más de seis mil años de antigüedad.
Momento en el que se procede a la extracción de la pieza
que ha permanecido cuarenta años cobijada en el espigón
de Poniente de la playa de La Puntilla.
El Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía se han convertido en los protagonistas de un singular e histórico hallazgo.

A finales del año pasado, en diciembre, llegaba a oídos del Ayuntamiento portuense la posibilidad de que el espigón de Poniente, el que se encuentra junto a la playa de La Puntilla, podría estar dando cobijo a un monumento funerario que pudiera datar de finales del Neolítico, es decir de hace unos 6.000 años.

Desde 1972 al abrigo del espigón

Aún es demasiado pronto para saber sus orígenes y su localización temporal. Lo que sí se sabe es que a finales del año pasado, el Ayuntamiento de El Puerto se puso en contacto con la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz (APBC), aún presidida, por aquel entonces, por Rafael Barra, para darle cuenta de la posibilidad de que el citado espigón, ubicado en suelo de dominio portuario, podría contener, desde el nacimiento de esta infraestructura de abrigo allá por 1972, una estela funeraria.

De inmediato, la APBC activó el protocolo creado para estos casos y puso en conocimiento de la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía la sospecha de este descubrimiento.

La Junta de Andalucía envió hasta el lugar a varios técnicos de Cultura para que dieran fe de la veracidad del hallazgo. Y así fue, aunque hasta hace un par de semanas no se recibía la autorización para la extracción y posterior traslado del monumento que, según fuentes solventes, podría datar de finales del Neolítico o principios del Calcolítico, es decir de entre el 4500 al 3500 antes de Cristo. 


La estela llegó hace unos días al Museo Provincial del Hospitalito.
Parte de un dolmen
Los técnicos especializados encontraron en la piedra datos suficientes que corroboraron su importancia arqueológica. Al parecer cuenta con una serie de signos, aún casi ilegibles. Nada se sabe de estos hasta que la pieza no se someta a un tratamiento y limpieza adecuado, tras lo cual podrá darse certeza científica del lugar y fecha de origen. 

La pieza fue trasladada por personal de la APBC hasta el Museo de El Puerto, donde permanece a la espera de quedar expuesta al público.

Según parece, se trata de una estela funeraria que pudiera formar parte del entorno cercano de un dolmen. Y sobre cómo pudo llegar hasta el espigón, más conjeturas, aunque todo apunta a que procediera de San Cristóbal y que llegará hasta las cercanías de La Puntilla casi por accidente.