google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Resultados de la búsqueda de Alfonso VIII
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16 de julio de 2012

"La madre" de todas las batallas (1212-2012)

Hoy se conmemora el VIII Centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa
La «Batalla», como fue conocida durante todo el siglo XIII y el resto de la Edad Media, estalló en Las Navas de Tolosa, muy cerca de la población jienense de Santa Elena. Fue el 16 de julio de 1212. Lunes, por más señas. Hoy hace de ello 800 años. El noble najerino Diego López de Haro, mano derecha de Alfonso VIII, lideró la memorable victoria del ejército cristiano en su calidad de alférez real, secundado también por centenares de riojanos. Casi 200.000 guerreros –120.000 musulmanes– combatieron a sangre y fuego en un hito de la Historia de España en el que se amalgaman la investigación científica y la leyenda.
La Batalla de las Navas de Tolosa, óleo de Van Halen (1814-1887) expuesto en el Palacio del Senado (Madrid).
A la llamada a rebato de castellano Alfonso VIII acudieron guerreros de toda Europa para frenar la ofensiva musulmana. Y no sólo llegaron a la Península huestes del otro lado de los Pirineos, sino que también los sempiternos enemigos de Castilla, los reinos de Aragón y de Navarra, se vieron en la obligación de comprometerse en la cruzada ibérica, por parar la "guerra santa" que había proclamado el califa almohade y que había jurado "dar de beber a sus caballos en las fuentes de la ciudad de Roma".

De esta manera, en los albores del verano de 1212 las huestes cristianas quedaron agrupadas en Toledo. El formidable ejército estaba compuesto por las tropas del aragonés Pedro II, las del navarro Sancho El Fuerte, las castellanas de Alfonso VIII, las enviadas por Alfonso II de Portugal –si bien el monarca luso excusó su presencia– y las de las órdenes militares de Santiago, Calatrava, San Lázaro, Temple y San Juan (Malta). Al grueso se unió un nutrido grupo de caballeros leoneses, aunque su rey, Alfonso IX, rechazara finalmente la alianza, así como un gran número de cruzados provenientes de otros estados europeos, llamados ultramontanos.

El Miramamolín Al-Nasir
Las fuerzas musulmanas, por su parte, mantenían una posición de dominio en la Península tras la dolorosa derrota cristiana en la batalla de Alarcos (1195) y estaban compuestas por voluntarios de los territorios de Al-Andalus (Andalucía) y por soldados bereberes del norte de África.

Liderado por Mohameh al-Nasir, Miramamolín para los cristianos, el ejército árabe jugaba su particular partida de ajedrez retardando el combate a campo abierto, primero a fin de debilitar la unión de las tropas cristianas y, segunda, minar sus fuerzas por la escasez de suministros. Su objetivo no era otro que el de expulsar por siempre jamás a los cristianos de la tierra en la que siempre había vivido.

Bien pertrechadas en el desfiladero de la Losa, en Sierra Morena, las huestes del Miramamolín defendían un paso tan angosto que un único regimiento sería capaz de derrotar a cualquier ejército –por numeroso que éste fuera– que se atreviese a cruzarlo.

Así las cosas, a los cristianos tan sólo les quedaban dos alternativas: o avanzar a través del desfiladero, a costa de sufrir graves pérdidas humanas y –posiblemente– la derrota, o buscar otra ruta menos custodiada. Aún a sabiendas de lo temerario de la empresa, se decantó Alfonso VIII por la primera opción, aconsejado por Diego López de Haro.

Pero… horas antes de la refriega sucedió el milagro. Cuenta la tradición que un humilde pastor, de nombre Martín Alaja, se presentó ante el rey castellano señalándole un camino alternativo sin vigilancia almohade. Confiando en el cabrero –en el que la creencia cristiana quiso ver la mano de San Isidro Labrador–, Alfonso VIII ordenó a López de Haro para que, junto a un grupo de leales, comprobara el atajo, lo que el caballero najerino cumplió.

Don Diego inicia el ataque
Convencido Mohameh al-Nasir de que no podía dilatar más la espera, la batalla tuvo lugar finalmente cerca de Despeñaperros –término conocido como Muradiel–, donde se enfrentaron más de cien mil árabes y setenta mil cristianos como mínimo.

Y fue el riojano don Diego quien desencadenó las hostilidades en Las Navas de Tolosa hasta conseguir doblar las dos primeras líneas del ejército musulmán, pese a que la diferencia de efectivos era abismal. López de Haro comandó la vanguardia del ejército castellano junto con su hijo Lope –que sería el sexto señor de Vizcaya entre los años 1214 y 1236– y a sus sobrinos Sancho Fernández y Martín Muñoz.

El escudo, con cadenas
Al frente de una mesnada compuesta por medio centenar de caballeros don Diego quebró, junto a Sancho VII de Navarra, el palenque guarnecido por los esclavos encadenados que protegían al califa Al-Nasir y que, a la postre, decidió el resultado de la batalla. La avanzadilla navarra fuera la primera en romper las cadenas que protegían al Miramamolín y en atravesar la empalizada, lo que justificaría la posterior inclusión de estas cadenas en el escudo del reino. Sin embargo, Sancho VII nunca cambió de escudo tras la batalla, y eso que gobernó hasta el año 1234.

Con la huida de Al-Nasir a Jaén, la desbandada árabe fue total. Alfonso VIII encargó entonces a López de Haro el reparto del botín de guerra, lo que hizo generosamente con todos, no reservándose nada para sí mismo. Al preguntarle admirado el monarca por generosidad, respondió don Diego: «No quiero más, Señor, sino que al monasterio de Santa María la Real de Nájera se le devuelvan la villa y honor del puerto de Santoña, que los antepasados de Vuestra Alteza antiguamente le donaron». De tan valioso botín, todavía se conserva el pendón de Las Navas de Tolosa –el mejor tapiz almohade de los que existen en España– en el monasterio burgalés de Las Huelgas. ‘Donus Didacus Lópiz de Faro’



13 de julio de 2010

La carga de los tres reyes

Articulo extraído de: http://www.perezreverte.com

Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello, mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle. Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa. El próximo 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultrarradical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros. Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino- debilitada e indecisa.





Retrato de Alfonso VIII




Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda. Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas. Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-. Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.







La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja. La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda. Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer. Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna. La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida. Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba. Fue entonces cuando Alfonso VII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos». Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo. Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano. El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.







¿Imaginan la película? ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos? Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura.




Tumbas de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet en el Monaterio de las Huelgas (Burgos).

9 de junio de 2020

Concluyen los trabajos de conservación del castillo de Argamasilla de Alba

Durante la intervención en el castillo de Argamasilla de Alba (Ciudad Real) los arqueólogos han podido documentar la planta del edificio y diversos materiales como cerámica medieval cristiana, vidrio, hueso trabajado y una moneda de Alfonso VIII
La fortaleza fue construída por la Orden Militar de San Juan de Jerusalén en el siglo XIII.
La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha concluido la tercera campaña arqueológica en el castillo de Santa María del Guadiana en el municipio de Argamasilla de Alba (Ciudad Real), una fortificación cristiana construida por la Orden Militar de San Juan de Jerusalén a principios del siglo XIII y que estuvo en uso hasta finales del XV.

La campaña, financiada por el Ayuntamiento de Argamasilla de Alba, es resultado de un contrato de investigación con éste para la documentación, conservación y restauración de los restos del castillo, ha informado la UCLM en nota de prensa.

Su tercera edición se inició a principios del mes de marzo y tuvo que suspenderse a raíz del confinamiento decretado por la alerta sanitaria de la COVID-19.

Retomada la actividad, que ha durado un mes, en esta edición los historiadores se han centrado en los trabajos de conservación y consolidación de los muros del castillo y han concluido la misma con la instalación de un panel informativo que resume la historia de la fortificación y los hallazgos arqueológicos de esta desconocida fortaleza de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén.

La dirección de las tareas de la campaña arqueológica ha corrido a cargo del profesor de Historia Medieval de la UCLM Jesús Molero y en la misma han participado los investigadores Cristina Peña, Jaime García-Carpintero y David Gallego, todos ellos especializados en la historia y arqueología de las órdenes militares.

El castillo de Santa María del Guadiana en Argamasilla de Alba estaba destinado a garantizar los derechos de la Orden Militar de San Juan en el Alto Guadiana y la explotación económica de la amplia dehesa que se extendía a su alrededor.

La primera y segunda campaña arqueológica en el castillo se llevaron a cabo en los años 2016 y 2017, respectivamente, y estuvieron centradas en los trabajos de excavación; mientras que la tercera ha girado en torno a consolidar las estructuras exhumadas y adecentar el yacimiento.

"Es un castillo del que se desconocía prácticamente todo hasta nuestra intervención y hemos podido documentar la planta del edificio y materiales arqueológicos diversos, como cerámica medieval cristiana, vidrio, hueso trabajado y una moneda de Alfonso VIII", explica el profesor Molero.

13 de agosto de 2025

Las excavaciones de la ULE en el Castro de los Judíos revelan estructuras inéditas del siglo XI

Las excavaciones de Universidad de León documentan estructuras constructivas de los inicios de la ocupación del Castro por parte de la comunidad judía en el siglo XI y la aparición de nuevas evidencias del asedio acontecido a finales del siglo XII por parte de las tropas castellanas de Alfonso VIII

El cierre de la campaña de excavaciones en el Castro de los Judíos de Puente Castro (León) de la Universidad de León permite hacer un balance “sumamente fructífero, tanto por el hallazgo de nuevos materiales como por la aparición de estructuras constructivas que nos remiten a los inicios de la ocupación del Castro por parte de la comunidad judía en el siglo XI”, asegura Raquel Martínez Peñín, codirectora de las excavaciones que destaca también la aparición de nuevas evidencias del asedio acontecido a finales del siglo XII por parte de las tropas castellanas de Alfonso VIII. Los descubrimientos de este año refuerzan la teoría de que la destrucción posterior del enclave fue “mucho más intensa de lo que a priori se pensaba”.

En estas tres semanas de intensa actividad se han rescatado innumerables restos arqueológicos de diferente naturaleza: cerámica, material bélico, fauna, restos de molinos de piedra, etc. Todos estos materiales serán analizados en próximos meses en los laboratorios de la Universidad de León.

Más de cuarenta estudiantes
Más de cuarenta estudiantes de la Universidad de León y de la Universidad de Santiago de Compostela han participado en esta actividad que ha estado dirigida por los profesores de la Universidad de León Raquel Martínez Peñín y Carlos Fernández Rodríguez, junto a la profesora Natividad Fuertes Prieto de la misma institución. Los directores agradecen a la concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León y al Instituto de Estudios Medievales de la ULE su implicación en el proyecto.

23 de octubre de 2014

Indicios arqueológicos apuntan al descubrimiento en Córdoba del gran palacio de Abderramán I

El equipo de la arqueóloga Fátima Castillo descubre dos importantes estructuras de los siglos VIII y IX bajo el hospital de la Arruzafa que podrían corresponderse con los restos de la gran almunia-palacio de Abderramán I. Según la arqueóloga la estructura de uno de los edificios "recuerda a los llamados castillos del desierto, de Siria y Jordania", pues en su construcción se habría empleado "la misma técnica", conclusión a la que se ha llegado porque se ha hallado "la espina de uno de los contrafuertes".
Los restos descubiertos podrían corresponderse con la gran finca o palacio o almunia de Abderramán I, habitado posteriormente por Abderramán II. Es decir, al famoso y perdido palacio de la Arruzafa (o Al-Rusafa)FOTO: EUROPA PRESS
Poco, muy poco o casi nada se sabe de la Córdoba del siglo VIII. De esos años oscuros apenas nos han llegado documentos. Sin embargo, fue en el siglo VIII cuando cambió todo en la ciudad. La historia oficial dice que fue entonces cuando se estableció en Córdoba el primer omeya, Abderramán I, que en una epopéyica huida de varios años sobrevivió a la matanza de todos sus familiares en Damasco (Siria) y vino a parar a Córdoba, a crear el primer emirato, tras recorrer todo el Norte de África y guerrear con media Península. La historia oficial ha asumido que esto fue así por los escritos que se redactaron dos siglos después, pero a día de hoy la huella del primer omeya en Córdoba apenas si existe. No obstante, eso podría estar cambiando.
La excavación bajo el Instituto Oftalmológico se va a conservar.
FOTO: TONI BLANCO

La arqueólogoca Fátima Castillo lleva más de seis años trabajando en unos restos arqueológicos que podrían ser los del palacio o la finca del primer omeya. 

Castillo ha expuesto su hallazgo y descubrimiento en una conferencia en el Museo Arqueológico de Córdoba, que atesora parte de lo poco que se conserva en la ciudad del siglo VIII.

El gran hallazgo de Castillo está en la excavación bajo el Instituto Oftalmológico que ha construido el hospital de la Arruzafa y cuyos restos se van a conservar. 

UN GRAN PALACIO DEL SIGLO VIII
La arqueóloga Fátima Castillo durante la presentacion de los resultados
de la excavación. FOTO: TONI BLANCO
Así, el equipo de Castillo ha localizado los restos de dos grandes edificios de época emiral. Unos restos son del siglo VIII (contemporáneos al primer omeya) y otros del siglo IX (el anterior al Califato). 

Los restos, según Castillo, no son más que el extremo de lo que supone una gran edificación de esa época y que podría corresponderse con la gran finca o palacio o almunia de Abderramán I, habitado posteriormente por Abderramán II. Es decir, al famoso y perdido palacio de la Arruzafa (o Al-Rusafa).

La arqueóloga identifica el primer edificio como uno de los “castillos del desierto de Siria y Jordania” por la aparición de un “contrafuerte” muy similar a los que se construían en el siglo VIII en Oriente Medio. Junto a él habría encontrado también los restos de una “gran tapia” que se extiende al menos hacia la avenida del Brillante e incluso al plan parcial O-1 y que le apuntaría a sospechar que está ante ese gran edificio que sería el palacio de la Arruzafa, que se sabe que existió pero que todavía no ha sido descubierto.

OTRO EDIFICIO CON ESTRUCTURAS SUBTERRÁNEAS
El segundo edificio localizado también es curioso. Así, Castillo asegura que se ha encontrado que la edificación tenía una estructura subterránea y una segunda planta, algo que “no es usual en una época tan temprana”. En la zona han aparecido restos arqueológicos también que apuntan a una presencia humana continuada durante al menos 3.500 años.

Hasta ahora, según la arqueóloga, se pensaba que la zona del entorno del hospital de la Arruzafa tenía pocos restos arqueológicos. Por eso, asegura que “ha sido una sorpresa” el hallazgo que, con todos los condicionales, apunta a que ahora sí, Córdoba ha descubierto por fin el palacio del primer omeya y que sus piedras pueden dar respuesta a muchas preguntas.

23 de octubre de 2011

El castillo de Gauzón (Avilés) revela su estructura


Los expertos logran por primera vez trazar el plano de la fortaleza medieval, con la quinta campaña de excavaciones ya concluida


Excavaciones en el poblado civil de Gauzón el pasado mes de agosto.
Cuatro años y cinco campañas de excavaciones en el yacimiento arqueológico del Peñón de Raíces han permitido al equipo de arqueólogos que dirigen Iván Muñiz y Alejandro García revelar la estructura del castillo de Gauzón. La fortaleza medieval que data del siglo VII ha ido descubriéndose durante estos años ante la mirada de los castrillonenses. En la primavera de 2007 arrancó la primera campaña de excavaciones, promovida por el Ayuntamiento de Castrillón, que desde entonces ha destinado más de 300.000 euros para rescatar la historia local.

Las sucesivas pruebas del carbono 14 que se realizaron a muestras orgánicas halladas en el yacimiento arqueológico del Pico Alto, han permitido confirmar la huella del rey Alfonso III el Magno con el castillo de Gauzón. Estas pruebas han permitido reconstruir una secuencia de la ocupación de la fortaleza medieval que arranca entre los siglos VII y VIII, anterior a lo que se creía hasta entonces. Esa datación permitió también confirmar que el castillo original fue anterior a Alfonso III y estuvo habitado hasta el siglo XV. Durante el reinado de Alfonso III, en tiempos de la Monarquía Asturiana (siglos VIII-IX) el castillo de Gauzón se benefició de un extraordinario proceso constructivo. Además, en el taller de orfebrería en el año 908 se cubrió de piedras preciosas la Cruz de la Victoria.

Uno de los hitos encontrados en el castillo de Gauzón durante las excavaciones de 2009 fue la torre señorial adosada a la muralla y que fue levantada entre los siglos VIII y IX. Se trata de un edificio de fábrica de piedra arenisca labrada, suelos de mortero y muros internos revocados. Es el testimonio más antiguo de una torre cuadrangular medieval documentado en Asturias, según Muñiz y García. Su riqueza constructiva la equipara a las principales zonas de poder peninsulares y europeas de la época, como el catalán y el carolingio.

No hay castillo medieval sin vasallos y el de Gauzón no es una excepción. Hace dos años, el equipo de arqueólogos utilizó un georradar para localizar en la plataforma inferior del Peñón de Raíces el poblado y las excavaciones del verano de 2010 confirmaron la existencia del mismo. El poblado civil medieval, que se ubicó a los pies del castillo de Gauzón, tiene una trascendencia superior a la que sospechaban los expertos y acogía una población muy numerosa, según los resultados de este año.

Las excavaciones arqueológicas en el castillo de Gauzón comenzaron en la primavera de 2007. El pasado verano se acometió la quinta campaña.

(Fuente: La Nueva España)

6 de agosto de 2010

Vídeo del Castillo de Baños de la Encina (Jaén)



El castillo de Baños de la Encina se estableció en una región importante y estratégica, justo en la entrada del valle del Guadalquivir y, por lo tanto, de Andalucía. Fue el califa Alhakén II (autor de la ampliación más suntuosa que sufrió la Mezquita de Córdoba e hijo del rey Abderramán III) quien decidió su construcción.
Los trabajos de construcción de la fortaleza se iniciaron en 9681 (año 357 de la Hégira), como lo demuestra una inscripción grabada en la puerta, cuyo original se conserva en elMuseo arqueológico nacional de Madrid. Su construcción es contemporánea a la edificación de fortalezas similares en la región, tales como el Castillo de El Vacar, en la provincia de Córdoba, peor conservado.
Según las crónicas de la época, el califa ordenó levantar varios recintos vastos fortificados de idénticas características a lo largo de todo el camino que se dirige por Sierra Morenahacia Córdoba, con el fin de alojar a sus tropas (esencialmente compuestas por mercenarios magrebíes) que se dirigían hacia el Castillo de Gormaz (provincia de Soria), al norte del, por aquel entonces, Al-Ándalus, y para llevar acabo allí acciones bélicas contra los cristianos. No obstante, esta línea de fortificaciones no iban dirigidas a objetivos defensivos, pues el país atravesaba entonces por un largo período de paz.
En el siglo XI, Tras el hundimiento y la separación del Califato de Córdoba en múltiples reinos (taifas), el castillo atraviesa períodos difíciles. Se convierte en objeto de continuas y feroces luchas entre musulmanes y cristianos, que ven allí una pieza clave para acceder a Andalucía. Alfonso VII de León se lo arrebata a los musulmanes en 1147, pero después de su muerte en 1157, la fortaleza recae en manos de los morosAlfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, llegan a recuperar el castillo en 1189, sin ser este un éxito definitivo, pues tres días después de la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212), la fortaleza vuelve a pasar a ser dominio musulmán.
Fernando III de Castilla tomó definitivamente la fortaleza en 1225.
Hay que esperar al impulso decisivo que dio la consagración de la reconquista del sur peninsular a manos de Fernando III de Castilla, para que el castillo entre definitivamente en 1225a formar parte del dominio castellano. El rey lo regala al Arzobispo de ToledoRodrigo Jiménez de Rada, y su defensa y guardia es confiada a la Orden de Santiago, muy implicada en las operaciones militares del sur de la península Ibérica. Poco tiempo después, Fernando III integra el pueblo de Baños de la Encina en la jurisdicción de la ciudad de Baeza, de la que dependerá hasta 1626, fecha en la que Baños de la Encina obtiene la condición de villa.
En 1458, en pleno período de disputas nobiliarias en Castilla, Enrique IV le cede la fortaleza a su condestable, Lucas de Iranzo. La decisión provoca el rechazo y malestar de la población, que se niega a cambiar de jurisdicción. En 1466, el regidor de Baeza toma el castillo y lo devuelve a los partidarios del rey. Es en aquella época, con la construcción de la Torre del Homenaje, cuando se modifica la fisonomía de la fortaleza. Previamente, en el siglo XIV habría sido reorganizado el espacio interior, con la edificación de un pequeño fortín sobre la plaza de armas, protegido por una muralla interior.
Durante la invasión napoleónica, las tropas francesas se apropian del castillo, que sufrió las consecuencias de su ocupación, y desde entonces hasta 1828, el patio del castillo serviría de cementerio parroquial.
Más recientemente, se emprenderían diversas labores de restauración, siempre bajo la tutela de la Dirección de Bellas Artes. En la actualidad es propiedad pública y pertenece al Ayuntamiento de Baños de la Encina.
(Fuente: WIKIPEDIA).

25 de enero de 2011

1188: Alfonso IX de León, el rey que convoca las primeras Cortes de Europa


El 22 de enero de 1188 Alfonso IX es proclamado rey de León. Sucede a su padre Fernando II y cuenta con la oposición de su madrastra, Urraca López de Haro, quien pensaba que su hijo Sancho era mejor candidato para ceñir la corona. Ante la acuciante necesidad de apoyos, Alfonso IX, que no será recordado como un gran rey, toma la gran decisión de su vida: reúne a la Curia Regia, especie de Senado, para tratar los asuntos de Estado y le añade un tercer estamento, el pueblo, representado por una serie de procuradores.
Cartel conmemorativo del VIII centenario de la "Carta Magna" leonesa
Lo que de allí sale es lo más parecido a nuestro actual Parlamento traducido a las coordenadas de la Edad Media. Nobleza, clero y pueblo llano, reunidos junto al Rey para tratar de política y pactar sus derechos y deberes. Bien es cierto que en aquella época las clases privilegiadas estaban exentas de tributos, pero éstos no eran fijados de forma unilateral, sino pactados con los representantes del pueblo, que exigían asimismo una serie de compensaciones. Esto que hoy puede parecernos tan natural no lo era en absoluto en el siglo xii, de hecho España fue el primer país en ponerlo en uso y Alfonso IX, un rey por lo demás del montón, su gran valedor.
Las Cortes de León tuvieron tal importancia que de allí salió la Carta Magna leonesa, una suerte de Constitución rudimentaria en la que se protegían los derechos individuales de los habitantes de las villas y ciudades, su seguridad, la inviolabilidad de su domicilio, la propiedad de sus bienes y una cuota de participación en los asuntos de la ley y la justicia. Tan importante fue su creación que poco a poco el resto de reinos de la Península fueron copiando e implantando el modelo, y no es descabellado pensar que Simón de Monfort tomase a León como referencia para convocar los Comunes en Inglaterra.
Sepulcro de Alfonso IX.
En cualquiera de los casos nadie podrá arrebatarle a este rey controvertido su buen proceder, apurado tal vez por la necesidad, al convocar las primeras cortes democráticas de la Edad Media. Un modelo que, arraigado en la conciencia española, permitió con los siglos hazañas tan notables como la autogestión del pueblo ante la invasión napoleónica y la formación espontánea de Juntas de Gobierno que resistieron de forma ordenada el empuje del mayor ejército de su tiempo.

23 de abril de 2011

Sale a la luz una ermita paleocristiana en Caleruega (Burgos)

Si en el año 2000 Caleruega ya dio muestras de su interesante y rico patrimonio arqueológico al descubrirse en el despoblado de San Martín de Bañuelos, conocido como Coto de la Quiñonera, una bodega subterránea cuya propiedad se atribuye originariamente a Alfonso VIII, que ya se cita en siglo XII y una de las primeras cavas de la Ribera del Duero, ahora ha vuelto a sorprender con otro atractivo hallazgo: los restos de la que puede ser la ermita paleocristina de mayor antigüedad documentada hasta la fecha en la comarca.
La excavación ha permitido constatar la estructura del edificio. 

La aparición es fruto de una propuesta de intervención arqueológica promovida por el Ayuntamiento calerogano en colaboración con la firma Aratikos Arqueólogos como paso previo al desarrollo de un proyecto de puesta en valor de los recursos de patrimonio arqueológico del municipio en el marco del programa Leadercal.

«Tenemos una sensibilidad arqueológica más que evidente. La parte histórica y natural de Caleruega es para nosotros uno de los proyectos prioritarios y nos gustaría poner en valor los yacimientos y luego hacer varias actividades, como senderismo arqueológico, y dar un toque de atención sobre el gran patrimonio que tiene la villa de Caleruega, que aveces no lo sabemos reconocer ni nosotros mismos», explica el alcalde, José Ignacio Delgado.

Uno de los cuatro puntos en los que se ha planteado actuar es el yacimiento de La Pudia, enclavado en un espolón calcáreo muy próximo al despoblado de San Martín de Bañuelos del que se tenía constancia del mismo desde 1994, cuando se realizó el inventario arqueológico provincial. En el extremo occidental se evidenciaba una estructura, totalmente colmatada, que inicialmente permitía interpretarlo como un primitivo centro de culto de cronología tardoantigua-altomedieval (siglos VI-X).

La excavación realizada ha permitido constatar, según explica el arqueólogo Ángel Palomino, la estructura de un primitivo edificio religioso que, o bien está muy arrasado o no se llegó a finalizar de construir nunca. Una hipótesis esta última que cobra fuerza ya que no a aparecen derrumbes ni tampoco se han localizado enterramientos en las proximidades, como si ocurre en otros templos similares como el de Valdezate, donde sí aparecen enterramientos del siglo VI, tardorromanos y visigodos.
Claustro del monasterio de Santo Domingo en Caleruega.

«Lo que está claro es que se trata de un edificio religioso, probablemente del siglo VII. Se ve una nave muy pequeña -de 3,50 x 2,00 metros- con el acceso perfectamente marcado, con la zona del santuario, del presbiterio, perfectamente marcado, lo que sería un ábside cuadrado -de 1,60 x 2,25 metros- donde se conserva la piedra de apoyo de la mesa del altar», relata pormenorizadamente. Un edificio que se construyó directamente sobre la roca, ya que carecía de suelo o bien lo tuvo simplemente de tierra apisonada y no se ha conservado.
Este modelo de ermita de Caleruega es similar a las de Valdezate y San Nicolás de La Sequera de Haza, que se excavaron hace ya muchos años, pero Palomino se inclina porque «esta es la primera que conocemos arqueológicamente porque creo que es más antigua aunque probablemente tengan el mismo origen».

Según Palomino se trata de un lugar de culto para una comunidad muy pequeña. Los sondeos que han realizado en el resto del cerro han permitido sacar a la luz algunas huellas de ocupación humana, aunque la dificultad estriba en que es una zona muy erosionada donde apenas hay sedimentación. Así se ha localizado un hogar y se han cortado transversalmente los restos de una vivienda. «Por los materiales, cerámica sobre todo, que aparecen estamos en un asentamiento entre el siglo VI y el VIII que es uno de los horizontes cronológicos peor conocidos arqueológicamente y sobre los que no hay documentación histórica», señala.

Asimismo no se descarta que una serie de habitáculos excavados en el cortado calizo del lado meridional del espolón, mirando a la zona soleada, tenga un origen antrópico y formen parte de un complejo de hábitat semi rupestre asociado a la ermita. Un extremo que deberá confirmarse o descartarse con ayuda de especialistas.

Interpretación

Palomino reconoce que está resultando bastante curiosa y problemática la interpretación de lo que pasó con el edificio, situado a escasos metros de la calzada romana que une Clunia con Sasamón, ya que ES una época de transformación del territorio, de conflicto, en la que hay un montón de comunidades rurales que se están desarrollando al margen de los poderes establecidos.

«Creo que estamos en un yacimiento que representa ese proceso histórico, que está bastante mal conservado y deteriorado. Pero tiene los restos de la iglesia y de una vivienda que son claros», explica, señalando que puesto que en esa época la vía romana adyacente era una autopista de paso obligado entre Norte y Sur «da la impresión de que en un momento dado del desarrollo de la comunidad instalada aquí y cuando están construyendo la iglesia les afecta algún conflicto o algún problema que hace que esto no se termine y que se tengan que marchar del lugar».

30 de septiembre de 2024

Las excavaciones sacan a la luz una gran fortaleza almorávide en Uclés (Cuenca)

El codirector del proyecto señala que "es una fortaleza con cuato grandes torreones,. Mucho más potente de lo que pensábamos en un principio"

Este año se ha continuado con la excavación de la fortificación que prácticamente se ha definido en toda su planta.

La última campaña arqueológica impulsada por la Fundación Fernando Núñez y la UCLM ha confirmado la existencia de una gran fortaleza almorávide en Uclés y ha sacado a la luz interesantes piezas de cerámica estampilladas con escritura árabe. Los trabajos se han desarrollado durante la última semana de agosto y la primera de septiembre. Han contado con la participación de estudiantes universitarios de diferentes partes de España, en su mayoría castellanomanchegos, pertenecientes a grados relacionados con la Geología, Patrimonio, Historia, Historia del Arte y Arqueología.

Jesús Manuel Molero García, codirector de la excavación y profesor titular de Historia Medieval en la UCLM, ha destacado que se trata de un yacimiento totalmente inédito. «Nadie sabía nada de él. Está justo enfrente del monasterio y le llamaban el Cerro de la Defensa. Nosotros tenemos un proyecto de investigación que trata del estudio de la batalla de Uclés del año 1108. Y prospectando esa zona, que era un cerro pelado que no parecía que tuviera nada, encontramos restos de muros. El año pasado ya vimos que hay una fortificación musulmana, en concreto de época almorávide, y también excavamos una mezquita. Este año hemos continuado con la excavación de la fortificación que prácticamente la hemos definido en toda su planta. Es una fortificación bastante importante, muy grande, con cuatro grandes torreones. Es una fortaleza mucho más potente de lo que pensábamos en un principio».

El corresponsable de la campaña señala que los materiales hallados han confirmado «la época de la que estábamos hablando, de la época de la frontera. Es decir, del momento en el cual Alfonso VI ha reconquistado Toledo. Luego los almorávides, que vienen del norte de África, invaden al Andalus y ponen una especie de frontera fortificada en la zona de los montes de Toledo, hasta la Serranía de Cuenca. Los almorávides colocan aquí una fortaleza, que tiene una vida un tanto efímera porque más de unos 40 o 50 años no estuvo en uso. Por eso quizás ha pasado desapercibida, porque luego ya no se volvió a ocupar. Estamos hablando de la primera mitad del siglo XII. Es el momento donde toda La Mancha era un territorio en disputa entre los cristianos y los musulmanes. Previo a la conquista de Cuenca. Cuenca se conquista en 1177 por Alfonso VIII, pues es el periodo anterior».

«Es un periodo muy desconocido»
Jesús Molero ha destacado que «los resultados son muy positivos» ya que, desde el punto de vista de la investigación, no se conocen yacimientos de esa época «ni en España, ni prácticamente en ningún otro sitio. Los datos que sacamos de la cerámica, de la forma de construir, etcétera, pues entendemos que van a ser relevantes desde el punto de vista de la investigación, para otros lugares, otros sitios. Es un periodo muy desconocido. Se ha llegado a decir que era un pueblo sin arqueología, es decir, que no sabía muy bien la cultura material que tenían porque no se había podido identificar».

Estas mismas fuentes han calificado como «muy interesantes» las cerámicas que se han encontrado. «Han aparecido cerámicas estampilladas como con unos sellos y con epigrafía árabe, que eso es totalmente inusual. Piezas excepcionales quizá no tanto salvo estas tinajas, estampilladas con epigrafía árabe. Pero lo que sí tiene interés es desde el punto de vista de investigación porque son son ataifores, es la vajilla de mesa que se usaba y nos dan mucha información que van a servir de comparación con otros yacimientos para ver cómo era la cerámica de ese momento».

Molero ha puesto de relieve el potencial del yacimiento como un nuevo punto de interés para el municipio de Uclés. «El yacimiento tenemos obligación de taparlo una vez que se hace la excavación. Se cubre con una serie de lonas, se echa tierra, etcétera, porque se trata de preservarlo hasta la siguiente campaña. Ojalá en el futuro se pueda consolidar, se pueda musealizar y pueda servir de complemento a la visita al Monasterio de Uclés porque está en un sitio privilegiado. Las vistas del Monasterio son preciosas desde el yacimiento y a la inversa. Cuando podamos musealizar el sitio y se pueda dar volumen a todo lo que es esa fortaleza va a haber otro elemento más, otro aliciente más para ir a Uclés y a la provincia de Cuenca».

La campaña de excavación se ha financiado por las ayudas a la investigación de la Junta de Comunidades. También cuenta con cofinanciación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y también el Ayuntamiento de Montiel y la Fundación Fernando Núñez.
(Fuente: Voces de Cuenca)

19 de marzo de 2026

La Universidad de León retomará este verano las excavaciones en el yacimiento de Puente Castro

Las excavaciones, iniciadas en 2021 gracias a un convenio con el Ayuntamiento de León, han permitido documentar la evolución urbanística del asentamiento y los niveles de arrasamiento vinculados al abandono de los judíos en 1196

La Universidad de León retomará este verano las excavaciones arqueológicas en el Castro de los Judíos de Puente Castro con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la evolución histórica del asentamiento, especialmente en las fases posteriores a su abandono en 1196 y en la posible existencia de ocupaciones anteriores a la presencia de la comunidad judía.

Precisamente, el equipo investigador, vinculado al grupo de investigación Historia y Arqueología (HIST-ARQ) y al Instituto de Estudios Medievales (IEM), trabaja en la actualidad en la definición precisa de la secuencia de ocupación de uno de los yacimientos medievales más importantes de todos los existentes en el norte peninsular.

Raquel Martínez Peñín, una de las investigadoras principales del proyecto, señala que las campañas realizas hasta la fecha han permitido identificar las distintas fases del asentamiento, desde la llegada de la comunidad judía hasta su abandono, documentado tras el asedio de las tropas de Alfonso VIII.

En este sentido, continúa, las excavaciones, iniciadas en 2021 gracias a un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de León, han permitido identificar la evolución urbanística del asentamiento y documentar los niveles de arrasamiento asociados al abandono de los judíos.

En la actualidad, se trabaja, por un lado, en aclarar precisamente qué ocurre después de la salida de los judíos, y, por el otro, en investigar la ocupación previa a los judíos, dado que “los trabajos nos han permitido documentar indicios de una ocupación previa cuya cronología aún está por determinar”. Precisamente, la próxima campaña, prevista para julio de 2026, tratará de arrojar luz sobre estos nuevos interrogantes históricos.

Jornada de acercamiento
Estos resultados y nuevos objetivos han vertebrado este miércoles la jornada que se ha desarrollado en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que investigadores y estudiantes implicados en el proyecto de excavaciones, acompañados por la concejala de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León, Elena Aguado, han compartido sus experiencias.

La finalidad principal del encuentro es acercar la investigación arqueológica a los estudiantes, mostrando tanto los resultados obtenidos en las excavaciones como las metodologías de trabajo empleadas en el campo y en el laboratorio, todo ello apoyado por la proyección de un vídeo sobre los trabajos de campo.

“En el yacimiento se realiza la localización y registro sistemático de materiales, mientras que en el laboratorio los estudiantes limpian, clasifican e interpretan los hallazgos, extrayendo información sobre la vida cotidiana, la cronología y la organización del asentamiento. Este enfoque nos permite no solo documentar la historia del Castro, sino también formar a los futuros profesionales de la arqueología”, destaca Martínez Peñín.

Exhibición de materiales
Asimismo, se ha desarrollado un taller práctico en el que los asistentes han podido conocer de primera mano materiales arqueológicos hallados en las excavaciones, así como los procesos de registro, análisis e interpretación. Estos materiales, de naturaleza diversa y que se han expuesto en el hall de la Facultad, permiten reconstruir aspectos clave de la vida cotidiana de la comunidad judía que habitó el cerro, aportando información no solo cronológica, sino también social y cultural.

“Jornadas como las de hoy son claves para mostrar a los estudiantes las posibilidades reales de desarrollo profesional en el ámbito de la arqueología y la investigación histórica, así como mostrar los resultados de las campañas arqueológicas que cada año desarrollamos desde la Universidad”, destaca la investigadora.

El proyecto del Castro de los Judíos además de su dimensión histórica y arqueológica destaca por su capacidad formativa y de atracción de estudiantes, con una media de 40 estudiantes de la ULE participando en cada una de las campañas, a los que se suman estudiantes procedentes de otras instituciones, como la Universidad de Santiago de Compostela o la Universidade do Minho (Portugal).

24 de septiembre de 2019

Hallan la muralla andalusí del siglo IX del Castillo de La Estrella de Montiel

La primitiva estructura ya había sido documentada parcialmente en el frente sur del recinto amurallado, pero este año se ha podido penetrar en un tramo de más de 12 metros. También se han encontrado gran cantidad de material cerámico, además de elementos como agujas de hueso decoradas o armamento de esa época.
Trabajos en la muralla andalusí levantada por los omeyas en el castillo de La Estrella. FOTO: EFE
Los trabajos que se vienen desarrollando en el Conjunto Arqueológico Castillo de La Estrella de Montiel (Ciudad Real) han permitido identificar la primitiva muralla de la fortaleza andalusí, que fue construida a lo largo del siglo IX por el Emirato Omeya.

La estructura localizada está construida mediante una forma muy característica de este periodo como son los sillarejos de arenisca dispuestos a tizón, que se apoyan sobre el basamento de roca, ha explicado a Efe el arqueólogo David Gallego que, junto a la restauradora Cristina Peña y el profesor de Historia Medieval de la Universidad de Castilla-La Mancha Jesús Molero, dirige las excavaciones.

Gallego ha explicado que, hasta el momento, esta primitiva estructura había sido documentada parcialmente en el frente sur del recinto amurallado mediante los estudios de Arqueología de la Arquitectura, pero este año se ha podido penetrar en un tramo de más de 12 metros.

Durante los trabajos de conservación preventiva de la muralla se ha podido documentar cómo tras la ampliación del castillo por parte de la Orden de Santiago, el espacio intramuros fue amortizado sin dañar toda un área de estancias almohades, lo que ha permitido conservar una excepcional muestra de cultura material de este periodo.

Entre la estructura, que aún se está excavando y estudiando, se ha documentado una gran cantidad de material cerámico, entre piezas esgrafiadas, ataifores vidriados, además de elementos como agujas de hueso decoradas o armamento de esa época.

IMPORTANTE FORTALEZA
Estos hallazgos vienen a confirmar la importancia de la fortaleza de La Estrella en época islámica, como ha constatado la Universidad de Castilla-La Mancha en las campañas realizadas en la ladera del cerro del castillo, donde se ha documentado un barrio de viviendas de este periodo y una maqbara (necrópolis musulmana) de la que se han exhumado una treintena de enterramientos hasta el momento.

Los trabajos que se están llevando a cabo en este conjunto arqueológico están enmarcados dentro del Plan de Recualificación y Reciclaje Profesional que la Junta concedió a la Fundación Castillo de La Estrella de Montiel y que, además de conseguir importantes resultados arqueológicos, permite a los alumnos-trabajadores completar una formación fundamental en el ámbito de la arqueología y la conservación de bienes culturales.

El Castillo de La Estrella fue construido por los árabes en el siglo IX y reformado en el siglo XIII, después de ser conquistado por los cristianos en el año 1226.

Tras la batalla de las Navas de Tolosa, en tiempos de Alfonso VIII, Montiel quedó definitivamente integrado en el Reino de Castilla y, desde 1227, estuvo en poder de la Orden de Santiago que lo cedió al rey Pedro I “El cruel”, que se refugió en la fortaleza después de ser derrotado por su hermano bastardo Enrique de Trastámara el 14 de marzo de 1369.

Sitiado por Enrique, los dos hermanos lucharon entre sí, y Pedro I falleció en el combate.

29 de julio de 2024

Los arqueólogos confirman la violencia del ataque a la judería de León en 1196

Los trabajos arqueológicos desarrollados este año por la Universidad de León también permiten rescatar una cantidad ingente de material bélico
Excavaciones arqueológicas en Puente Castro.

Los últimos descubrimientos en las excavaciones de Puente Castro confirman la violencia del ataque sufrido por la judería en 1196. Desde el pasado 10 de julio y hasta finales de mes, investigadores de la Universidad de León llevan a cabo trabajos arqueológicos en la judería de Puente Castro, en los viejos arrabales de la ciudad de León, cuyos orígenes se remontan al siglo XI y constituyó una de las juderías más influyentes de la época en los reinos cristianos.

La vida en la judería discurrió con tranquilidad durante prácticamente dos siglos. Sin embargo, a finales del XII las tensiones políticas entre los reinos de León y Castilla provocaron que un importante contingente militar bajo el mando del rey castellano Alfonso VIII se dirigiera a León. Las tropas castellanas, según las crónicas, asaltaron la judería, provocando grandes daños.

Aunque estas impresiones cronísticas habían sido tomadas con cierto escepticismo por los historiadores, la arqueología parece ahora confirmarlas, ya que los trabajos desarrollados por los investigadores de la ULE están sacando a luz abundantes testimonios del asedio.

Según los directores de la excavación, Raquel Martínez Peñín y Carlos Fernández Rodríguez, “llama poderosamente la atención el apreciable número de puntas de flecha que se hallan dispersas por el enclave y que evidencian la magnitud del asedio”. Además, “han aparecido restos de cota de malla, puntas de lanza o nueces de ballesta que refuerzan la imagen ofrecida por las crónicas”.

Estas intervenciones se enmarcan dentro del proyecto de investigación titulado ‘La minoría judía medieval en el ámbito urbano del Reino de León: análisis arqueológico y documental’, financiado por la ULE, con el apoyo económico del Instituto de Estudios Medievales de la Universidad de León y de la Concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León.

Las excavaciones se llevan a cabo en colaboración con un amplio equipo de investigadores del Departamento de Historia y del Instituto de Estudios Medievales. Junto a ellos trabajan 35 de estudiantes del Grado en Historia y del Doble Grado de Historia e Historia del Arte de la ULE, así como del Máster de Arqueología de la Universidad de Santiago de Compostela.