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1 de septiembre de 2015

Descubren un horno medieval y 500 kilos de cerámica de gran calidad en Burgos

Bajo la nave de la calle Hospital Militar se ocultaba un tesoro arqueológico de incalculable valor, un taller de alfarería de la época bajomedieval -finales del siglo XIV o principios del XV- y más de media tonelada de piezas de cerámica vidriada de gran calidad y fina decoración, puesto que estaban destinadas a servir como vajilla de mesa y no como utensilios de cocina.
El suelo oscurecido de la parte baja del horno atestigua las temperaturas superiores a 1.000 grados que alcanzaba hace seis siglos. FOTO: LUIS LÓPEZ ARAICO
La demolición del viejo garaje ubicado entre la plaza Vega y la iglesia de La Merced y el inicio de la construcción de un bloque de 13 viviendas, con garajes y locales comerciales, promovido por Raimconsa, ha sacado a la luz este tesoro: cuencos, escudillas, jarras, albarelos, tapaderas, platos, cántaros y redomas (jarritas alargadas y estrechas para servir líquidos), además de las primeras tuberías de cerámica vidriadas en su interior. Junto al horno y los miles y miles de piezas, han emergido restos del taller y basas para la sustentación de pies derechos que servían para sujetar los tejados.

"EL ALFAR DE VEGA"
El alfar de Vega, así lo han bautizado los expertos de la empresa Cronos Arqueología y Patrimonio, es el primero que se excava en la ciudad de Burgos.Su descubrimiento entraña aún más valor puesto que ha permitido fijar el lugar exacto por el que discurría la esgueva de San Lucas, un cauce que se sabía atravesaba la calle Miranda hasta desembocar en el Arlanzón a la altura del Instituto Cardenal López de Mendoza. De ahí que la zona tuviera una protección arqueológica en el PECH (PlanEspecial del Casco Histórico), que obligaba a realizar los sondeos.

Tras las preceptivas catas, que apuntaron el sorprendente descubrimiento del alfar, se comenzó a excavar a principios de agosto.Los hallazgos han motivado la ampliación de la zona de los trabajos y de su duración. «Aún nos queda por lo menos otra semana», explica la directora de Cronos, Carmen Alonso Fernández, mientras señala el lugar en el que actualmente trabajan. Se trata de un testar o vertedero en el que se acumulaban las piezas que no pasaban el control de calidad de la época, bien por defectos de moldeado o de cocción, bien por rotura. El suelo, más oscuro, denota que muchas permanecieron demasiado tiempo en el horno, que ya está a la vista. Gracias a los testares se puede completar todo el elenco de producciones del taller, en el que se manufacturaron algunos de los primeros vidriados en territorio cristiano, con nuevos acabados que desplazaron a la alfarería tradicional antes de la popularización de las lozas.

HORNO DE DOBLE CÁMARA
Construido en piedra arenisca y arcilla, el horno tenía una doble cámara de la que solo queda la inferior.En ella se colocaba la leña para conseguir las temperaturas de más de 1.000 grados con las que se fabricaba la cerámica vidriada.De hecho, las piezas eran sometidas a un doble horneado, una primera cocción para la forma y la segunda para la decoración. El suelo ennegrecido a fe de los kilos y kilos de madera que allí se quemaron.Una rejilla separaría esa cámara de la superior, en la que el alfarero introducía la cerámica a través de un ventanuco.Para separar las piezas durante el horneado se empleaban atifles, unas pequeñas piezas con 3 pies que también han emergido por decenas.

Sus descubridores sospechan que el taller se abandonó a finales del siglo XV, con motivo de la llegada de los monjes y el inicio de la construcción del monasterio de La Merced (el bello claustro es algo posterior).Sus necesidades alimentarias convirtieron la zona industrial en huertas, lo que explicaría la densa capa de tierra -de 2 metros de profundidad- que cubría el alfar y que ha contribuido también a su conservación en tan buen estado después de 6 siglos.

EN EL ARRABAL DE VEGA
La ubicación del taller no es casual, por cuanto la actividad alfarera precisaba del agua para desarrollarse. Además, como otras labores consideradas insalubres, se ubicaban extramuros.En el arrabal de Vega se instalaron también tintoreros, curtidores... a partir del siglo XIII.

Si el alfar se tapará o quedará a la vista está por ver.
(Fuente: Diario de Burgos)

20 de agosto de 2015

Las excavaciones en Matallana (Valladolid) ponen al descubierto un horno cerámico del S. XIII

Las características del horno y los materiales cerámicos a él asociados permiten datarlo en Época Medieval. Más en concreto, y a tenor de la gran extensión del complejo alfarero su funcionamiento debe ponerse en relación con las obras de construcción del vecino monasterio cisterciense de Santa María de Matallana.
Desde finales del mes de julio se vienen realizando excavaciones arqueológicas en la finca Coto Bajo de Matallana, en el marco de un Curso de Arqueología organizado por la Diputación Provincial de Valladolid en colaboración con el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UVA. En el trabajo participan, repartidos en dos turnos, estudiantes de la universidad vallisoletana así como de las de León, Autónoma de Madrid, Málaga, Cantabria, Salamanca, Santiago de Compostela y Sevilla.

HUELLAS MAGNÉTICAS
Las excavaciones se han planificado en esta nueva campaña utilizando como punto de partida una cartografía geomagnética del yacimiento efectuada por el profesor H. Becker, del Instituto Geofísico de la Universidad de Munich, en la cual se aprecian perfectamente tres fosos concéntricos que circunvalan la aldea de la Edad del Cobre conocida con el nombre de El Casetón de la Era. Concretamente la intervención arqueológica de 2015 se sustancia en dos puntos del yacimiento en los que se registran importantes huellas magnéticas: un tramo del segundo foso, en cuyo relleno se han recuperado multitud de restos prehistóricos (huesos de animales, adobes, cerámicas, objetos tallados en piedra…) que el C-14 data entre el 3000 y 2500 a.C., y un espacio localizado a pocos metros al Oeste del mismo, en el que la magnetización era particularmente acusada, que ha resultado ser un área alfarera de época medieval en la que se producían materiales de construcción.

Reviste gran interés la localización en este segundo sector de hoyos o testares en los que los antiguos alfareros tiraban los productos abortados, casi siempre pasados de cocción. 


HORNO CERÁMICO
Pero el principal descubrimiento es, sin duda, un horno destinado a la elaboración de tejas del que ha sobrevivido hasta el presente la cámara de combustión o caldera. Consiste en una fosa rectangular excavada en el substrato natural, con las paredes enlucidas con barro y tres grandes arcos que la cruzan en perpendicular con el fin de dar apoyo a un suelo perforado o parrilla. Se trata, evidentemente, del espacio que acogía la leña cuya ignición proporcionaría el calor necesario para la cocción de los productos cerámicos, dispuestos sobre la parrilla, en el interior de una segunda cámara (el laboratorio) de la que no sobrevive resto alguno..

Las características del horno y los materiales cerámicos a él asociados permiten datarlo en Época Medieval. Más en concreto, y a tenor de la gran extensión del complejo alfarero (el magnetómetro detecta más de medio centenar de estructuras semejantes que ocupan un área de 160 por 60 m), su funcionamiento debe ponerse en relación con las obras de construcción del vecino monasterio cisterciense de Santa María de Matallana, cuyas ruinas aún se pueden visitar a unos 200 m al Oeste del yacimiento. La construcción de tan magno edificio, que se extendió a lo largo de la primera mitad del siglo XIII, requirió sin duda de ingentes cantidades de ladrillos, baldosas, tejas y otros productos cerámicos cuya elaboración debió tener lugar en el taller alfarero que la presente campaña de excavaciones se esfuerza en sacar a la luz.

(Fuente: El Norte de Castilla)

19 de diciembre de 2014

Descubren un gran horno cerámico de los S. XVI-XVII en pleno centro de Jaén

Entre los materiales encontrados destacan diferentes atifles y una terracota de pequeñas dimensiones que representa a un monje. Una vez excavados y documentados los restos, se ha procedido a su preservación cubriéndolo con malla geotextil y una gruesa capa de arena y zahorra.
Entrada a la cámara de combustión de 8m2.  FOTO: HIMILCE ARQUEOLOGÍA
El hallazgo se ha producido en el transcurso de una intervención dirigida por la arqueóloga Maica Cortés López en en un solar del popular barrio de San Ildefonso en la capital gienense. La propia directora de la excavación nos ha comentado que aunque no se ha podido localizar restos de parrilla, ni determinar el tipo de cerramiento superior, sí se han podido documentar la totalidad de la planta y gran parte de los alzados de la cámara de combustión.

El horno, excavado en el propio sustrato geológico, tiene unas medidas documentadas de 4,80 x 3,30 metros y presenta una forma de bañera achatada en los extremos situando su entrada en uno de los laterales.
Vista cenital de la planta del horno.
FOTO: HIMILCE ARQUEOLOGÍA
Sus paredes están forradas por muros de adobes y junto al pavimento conforman la cámara de combustión de 8m2. 

El pavimento del horno se apoya sobre una fina capa de ceniza cuya finalidad, en opinión de la directora de la intervención "podría ser aislar de humedades el pavimento y con él la cámara de combustión".

Según nos comenta Maica Cortés, "la colmatación del horno está formada por varios niveles de ceniza adscritos a su momento de funcionamiento y atendiendo al estudio del material cerámico registrado, el periodo de funcionamiento de éste podría situarse entre los siglos XVI-XVII."

MATERIALES CERÁMICOS ENCONTRADOS
Entre los diferentes materiales cerámicos encontrados destacan por su profusión, los atifles, todos con la misma forma y dimensiones. Algunos aún poseen los restos del vidriado de las cerámicas que en ellos apoyaron. También se ha registrado, nos comenta Cortés, una terracota de pequeñas dimensiones que representa a un monje.
Figura en terracota que representa a un monje.
FOTO: HIMILCE ARQUEOLOGÍA


El resto de piezas encontradas responden a variedad de formas, sobre todo de cerámica de mesa, vidriadas en melado, verde y marrón. Entre las tipologías más frecuentes, nos dice la arqueóloga, también se han encontrado platos, fuentes, jarras, jarros, escudillas y otras formas de cerámica no vidriada.

PRESERVACIÓN DE LOS RESTOS
Una vez excavados y documentados los restos, se ha procedido a su preservación. Según nos comenta Maica Cortés "la entidad de los mismos propició el cambio del proyecto de obra, consistente en elevar la cota de cimentación en esta zona, evitando así su destrucción". 

Las medidas de conservación se han completado con la cubrición del horno con malla geotextil y una gruesa capa de arena y zahorra.

LARGA HISTORIA ALFARERA EN SAN ILDEFONSO
El reciente descubrimiento aporta un dato más a la historia alfarera del popular barrio de San Ildefonso. El solar intervenido se sitúa al sureste de la ciudad, fuera del recinto amurallado islámico, y dentro de los límites de la muralla cristiana del siglo XV.

En el arrabal de San Ildefonso de Jaén vivía gente de muy diferente condición social y diversos artesanos como ha quedado constancia en el nombre de diversas calles: Azulejos, Lizaderas, Peso de la Harina, etc. Uno de los oficios más documentados desde época bajomedieval es el alfarero. En este sentido, han sido numerosas las excavaciones en las que se ha documentado hornos, lugares de extracción de arcilla, y material cerámico asociado a estas labores (fallos de horno, atifles, royos de alfarero, etc.).

18 de diciembre de 2014

Las obras de un centro comercial destapan una nueva necrópolis en San Fernando (Cádiz)

Por el momento se han exhumado una treintena de enterramientos. La actuación arqueológica se ha ampliado mientras se realiza el trabajo de catalogación de los restos hallados. Existen indicios de que estaría enmarcada en la II Edad del Hierro aunque por el momento no se ha especificado nada sobre esta cuestión.
Restos encontrados en la necrópolis neolítica de Camposoto, en San Fernando. Foto: DIARIO DE CÁDIZ
Las excavaciones arqueológicas que se están desarrollando en la parcela que se convertirá en el futuro polígono comercial de Janer a la entrada de San Fernando, se encuentran en un momento crucial de la intervención tras hallarse más de una treintena de tumbas en el lugar.

Un hecho por el que desde Zona Franca ya se ha tomado la determinación de ampliar la actuación mientras que actualmente los trabajos se centran en la catalogación de los restos hallados.

La primera fase de estos trabajos finalizaron en el pasado mes de octubre y se han concluido con una hallazgo cuya importancia aún se está valorando.

Por el momento no se han dado más detalles pues el proceso no está muy avanzado, aunque se espera poder ampliar la información a lo largo de los próximos días.

Hay que recordar que esta posibilidad ya se recogía en la carta arqueológica de San Fernando. Según este documento en Janer podría estar ubicada una nueva necrópolis con decenas de enterramientos. Existen indicios de que estaría enmarcada en la II Edad del Hierro. Si bien por el momento no se ha especificado nada sobre esta cuestión.


Precisamente en el informe de la catas no se recogía nada al respecto y sólo se destacaban dos zonas en las que se debía prestar especial atención, aunque en principio alejadas de la categoría que se encuentra en la carta arqueológica.

En una de ellas sí que se especificaba la necesidad de realizarse una excavación más profunda para comprobar su importancia, mientras que en la otra tan sólo se deberían de llevar a cabo labores de control para comprobar los posibles restos.


VARIOS HORNOS PÚNICOS
De esta manera ha sido en la primera zona, la que está más cercana a la carretera, donde presumiblemente se habrían realizado los hallazgos. Aunque en las catas lo que se recogía era la posibilidad de que existieran restos púnicos. De hecho, además de las tumbas también se han hallado varios hornos púnicos.

Respecto a la otra zona, lo que se presupone es que existan restos romanos aportados en deposición secundaria. Habrían llegado allí como consecuencia de movimientos o vertidos a nivel.

Incluso se aporta una posible datación de estos restos que se enmarcarían entre el siglo primero antes de Cristo y siglo primero después de Cristo. Pero en este caso no se tiene que realizar una actuación determinada, tan sólo labores de control para comprobar los restos que se vayan encontrando.

Pero ahora mismo los trabajos se centran en determinar la importancia de las tumbas halladas y en realizar la catalogación de los restos. Algo que no es sencillo y que precisa su tiempo, por lo que también se está realizando una nueva planificación de las actuaciones que ahora se deben acometer en Janer.

8 de agosto de 2013

Aparece un "polígono industrial" alfarero romano en Martos (Jaén)

De los tres hornos encontrados por el momento, el más grande de ellos mide tres metros y medio de diámetro y su fábrica es de inspiración feno-púnica. Conserva parte de la parrilla, del caldarium y los pilares de los arcos de la bóveda, por lo que se puede considerar como el horno romano mayor y mejor conservado de la provincia de Jaén
El horno principal conserva buena parte de su estructura.
Los trabajos de arqueología preventiva realizados por la Diputación de Jaén en la carretera que une las poblaciones de Martos y Monte Lope Álvarez han sacado a la luz un complejo de tres alfares romanos datados entre los siglos I a.C. y II d.C. aunque no se descarta la posibilidad de que pudiera haber alguno más. 

Uno de los hornos de tres metros y medio de diámetro e inspiración feno-púnica conserva parte de la parrilla, del caldarium y los pilares de los arcos de la bóveda, además de un espacio para el almacenamiento, por lo que se puede considerar como el horno romano mejor conservado de la provincia, junto al encontrado en Los Villares de Andújar (la antigua Isturgi romana) y que en conjunto son los únicos exponentes conservados de la industria alfarera romana en la provincia de Jaén.

Enorme vertedero de cerámica
En las veintitrés catas realizadas se han localizado además un conjunto de pozos de extracción de arcilla.que a su vez sirvieron como vertedero en el momento de la clausura de los hornos, que pudieron estar operativas unos cincuenta años entre los siglos I a.C y el II de nuestra era. También se ha localizado una gran área destinada al vertedero de los restos cerámicos defectuosos donde se han encontrado gran diversidad de tipologias de cerámicas, que van desde la terra sigilata a las paredes limpias, pasando por téculas, cerámica vidriada, régulas, opus spicatum para pavimentos y cerámica doméstica.
El vertedero se encuentra en una zona de vaguada y en él se aprecia
el vertido de arcilla "en crudo" que marcaría el final del proceso
productivo en este complejo alfarero.
 


Pilar de decantación
Otro de los descubrimientos que se han producido en las excavaciones es la de un espacio pavimentado aparentemente dedicado a la decantación de la arcilla para la elaboración de productos cerámicos de alta calidad.

De momento hay tres hornos documentados, pero el hecho de haber encontrado cerámica vidriada lleva a pensar en la posibilidad de que existiera alguno más dedicado a este tipo de cerámica. Los tres alfares documentados están excavados en la roca (con lo que se evitaba la dispersión del calor) y dotados de cubierta de adobe claramente visible. En ellos se aprecian perfectamente las tres partes de su estructura: el praefurnium, la parrilla y el caldarium, que resulta más espectacular en el más grande de ellos ya que además conserva los pilares de ladrillo que dan origen a la bóveda del horno.
Detalle del arco de ladrillo del que partiría la bóveda del horno.

Los hallazgos se han producido a escasos metros de la carretera JV-2141 que une las localidades de Martos (la antigua Tucci romana) con Monte López Álvarez en las obras preventivas de una nueva variante de la carretera que estudia la Diputación de Jaén y que ahora debido a la importancia del descubrimiento, deberá modificar unos metros su trazado. 

Debido a las limitaciones de la zona excavada, que se han limitado a la zona de afección de la carretera, no se ha podido delimitar la extensión total del centro alfarero.

Vía romana
Todo parece indicar que en las proximidades de este gran complejo alfarero debía encontrarse una vía romana que uniera las localidades de  Martos y Torreparedones (Baena), ya que entre los restos cerámicos encontrados se encuentran algunas pesas de telares, muy similares a las encontradas en el yacimiento cordobés.

Aunque no se han encontrado vestigios de ninguna almazara de aceite en los alrededores, y a la luz de los restos encontrados, todo parece indicar que una gran parte de la producción de este complejo alfarero se dedicaba a la producción de ánforas oleícolas y vinarias que serían transportadas a las almazaras y lagares próximos de Tucci (Martos) aprovechando esta vía de comunicación de la Bética Romana .


29 de julio de 2013

Descubren un gran horno culinario en el poblado íbero de La Bastida de Moixent (Valencia)

La excavación, en la que han participado quince arqueólogos, también ha permitido el hallazgo de sierras, cinceles, taladros, lanzas y escudos
Uno de los técnicos mide el horno hallado estos días en el yacimiento de Moixent. Foto: DIPUTACIÓN DE VALENCIA
Los trabajos acometidos por el equipo de arqueólogos del Área de Cultura de la Diputación de Valencia en el poblado ibero La Bastida de les Alcusses del municipio valenciano Moixent han finalizado con el hallazgo de un gran horno culinario, de dos metros de diámetro, según ha informado la corporación provincial en un comunicado.

"Sus grandes dimensiones nos hacen pensar que daba servicio a una estructura social mayor a la familia, quizás a un barrio del poblado", ha destacado el arqueólogo del Servicio de Investigaciones Prehistóricas (SIP) de la institución provincial, Jaime Vives, codirector la excavación junto con la responsable del Museo de Prehistoria de Valencia y del SIP, Helena Bonet.

Tal como ha explicado Jaime Vives, "esta consideración es muy relevante puesto que estamos hablando de la existencia de estructuras sociales complejas, que superan el ámbito familiar o el del parentesco, que pueden aludir a relaciones de clientelas o servidumbres en las que unas elites controlaban otros grupos del oppidum", poblado fortificado.

La diputada provincial de Cultura, María Jesús Puchalt, ha destacado la "excelente labor" desarrollada por los arqueólogos del SIP. "Disponemos de un prestigioso equipo de profesionales y de unos magníficos proyectos de excavaciones que junto a la tradición de estudio e investigación prehistórica de la Diputación, que se remonta a 1927, hacen necesario un esfuerzo económico, a pesar de la difícil situación actual, con destino a la campaña arqueológica del SIP", ha manifestado Puchalt.

Precisamente, La Bastida, Monumento Histórico-Artístico desde 1931, centra una de las investigaciones pioneras desarrolladas por la Diputación de Valencia e iniciadas en 1928 de la mano de Isidro Ballester, entonces director del SIP.

PUESTA EN VALOR
Desde 1990, el SIP está llevando a cabo un proyecto de puesta en valor de la Bastida en colaboración con la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Moixent.

El poblado ibero de Les Alcusses, fundado en el siglo IV a.C. en la cima de la montaña, tiene una extensión de cuatro hectáreas, de las que ya han sido excavadas aproximadamente un tercio, y fue protegido por sus moradores por una muralla con cuatro puertas y tres torres.

Actualmente, los trabajos de excavación se centran en las inmediaciones del Puerta Oeste, donde, además de detectar el gran horno culinario, también se han hallado muchos objetos como sierras, taladros y cinceles, que indican que fue una zona de trabajo artesanal, y bastantes armas, lanzas y escudos, situados de manera dispersa en los suelos constatando, una vez más, el abandono violento del poblado.


TRES SEMANAS DE TRABAJO
Después de tres semanas de intenso trabajo, el equipo de arqueólogos de La Bastida, integrado por 13 universitarios de Valencia, Alicante y Madrid, ultiman el acondicionamiento de la excavación "para salvaguardar los recintos excavados y las estructuras halladas", explica Vives Ferrándiz.

Para ello, se cubre con tela geotextil las zonas a preservar del crecimiento de vegetación y de los agentes ambientales "que echarían a perder el trabajo desarrollado durante estas semanas", ha explicado el director de la excavación.

(Fuente: Europa Press)

19 de noviembre de 2012

Habrá nueva campaña de excavaciones en Santa Comba de Louro (Pontevedra)

Con un presupuesto de 93.306,12 euros se trabaja para "completar la investigación científica del yacimiento iniciada en la excavación de 2010". Los responsables de este proyecto indican que la campaña de excavación arqueológica en Valga permite documentar una secuencia histórica ocupacional que abarca desde el siglo IV después de Cristo hasta el XVIII.


Todos los restos son minuciosamente inventariados.
Foto: Iñaki Abella
La Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, por medio de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural y en colaboración con la Unión Europea -que aporta fondos comunitarios-, desarrollan en Valga lo que se presenta como proyecto de "Excavación arqueológica, consolidación y acondicionamiento para la puesta en valor del yacimiento de la iglesia vieja de Santa Comba de Louro" (Pontevedra)

En colaboración con el Concello de Valga, con un presupuesto de 93.306,12 euros y mediante la firma "Tomos Conservación Restauración, S.L.", que figura como contratista, se trabaja para "completar la investigación científica del yacimiento iniciada en la excavación de 2010", de la que ya se dio cuenta entonces.

Y como se explicó en otras ocasiones se persigue, igualmente, sentar las bases para garantizar la conservación de las estructuras que conforman este yacimiento, revalorizándolo así como elemento patrimonial "mediante su aprovechamiento sociocultural".

Visitas guiadas
Para ello se contempla la organización de visitas guiadas al yacimiento -ya se hicieron muchas-, la creación de un blog -del que se extraen algunas de las fotos que ilustran esta información y muestran la evolución de los trabajos- y organización de conferencias y exposiciones.

Los responsables de este proyecto indican que la campaña de excavación arqueológica en Valga permite documentar una secuencia histórica ocupacional que abarca desde el siglo IV después de Cristo hasta el XVIII.

Todo indica que la primera ocupación de este espacio, enclavado en un pequeño valle de la parroquia de Cordeiro, data del siglo IV d.C., en la época tardorromana.

"Este nivel está documentado por la exhumación de estructuras murales, industriales y funerarias, así como por la recuperación de material ergológico", dicen los entendidos en la materia.

De este modo, se recuperó "parte de un muro de mampostería roto por su extremo sur, como consecuencia de las excavaciones de tumbas paleocristianas". Dicho muro "continúa bajo los muros de la primera iglesia de planta basilical, construida a partir del siglo V sobre los restos de la ocupación tardorromana".

También apareció un horno industrial para la producción de vidrio o metales, recuperándose en estas excavaciones la cámara de combustión y la cámara de cocción del mismo.

En tercer lugar se localizó "una 'estela' tardorromana con epigrafía, reutilizada en el muro de la fachada de las iglesias y relacionada con tumbas en ímbrice, exhumadas fuera de su lugar original de deposición".

Necrópolis tardorromana
Las mismas fuentes constatan "la existencia de una necrópolis tardorromana que estaría situada muy cerca del lugar habitacional".

Puntualizan, asimismo, que "el material ergológico recuperado consiste en material latericio, tégulas, ímbrice y ladrillo, cerámica común, imitaciones de 'tierra sigillata', vidrio y metales como hierro y bronce".

Todo lo dicho hasta aquí guarda relación con el primer nivel, ya que el segundo tiene lugar a partir del siglo V d.C.. Es desde el año 380 cuando "Teodisio decreta como única religión oficial del imperio el cristianismo", y es esa cristianización la que "trae como consecuencia que muchos lugares o hábitats tardorromanos desaparecieran y que su espacio ocupacional fuera reutilizado, tanto 'cristianizando lugares paganos' como evolucionando hacia espacios religiosos".

Tras ofrecer estas explicaciones, los arqueólogos añaden que "eso es lo que sucedió en Santa Comba de Louro", toda vez que sobre el nivel de ocupación tardorromano "se documenta la construcción de una pequeña iglesia basilical de planta rectangular, rematada en una sencilla cabecera".

Se cree que esta pequeña basílica pudo haber dispuesto de una o dos habitaciones para uso de algún eremita que además de rituales litúrgicos prestase ayuda social, de ahí la idea de un pequeño cenobio relacionado con la iglesia".

A esta construcción se asocian "las primeras tumbas exhumadas in situ, como simples tumbas excavadas en restos de pavimento tardorromano o tumbas tardoantiguas, construyendo las paredes con piedras colocadas en posición horizontal cubiertas con una tapa, o bien tumbas construidas con piedras y reaprovechamiento de material latericio romano, como tégulas o ladrillo".

Los técnicos concluyen que "la cronología de esta basílica o cenobio transcurre entre el fin del imperio, a lo largo de la llamada etapa germánica, y el inicio de la repoblación en el siglo VIII".

En cuanto al tercer nivel, cabe precisar que es de la época altomedieval. "La primera iglesia pervive hasta los siglos VIII o IX", cuando parece haber sudo destruida por un incendio, como atestiguarían los abundantes restos de carbón recuperados.

Aquello -sin descartar la posibilidad de que se tratara de ampliar las instalaciones, a causa del aumento poblacional-, dio paso a la construcción de un segundo templo, aprovechándose la fachada y las paredes laterales del primero.

Asociada a esta iglesia hay una necrópolis de la que se recuperaron 26 tumbas, la mayoría de adultos. También se obtuvo en las excavaciones diverso material, como parte de la ornamentación de un capitel y una columna con epigrafía y grabado en bajo relieve de un báculo episcopal, así como cerámica medieval, monedas de bronce y alguna medalla.

En el cuarto nivel arqueológico -que comienza a finales de la Baja Edad Media y abarca hasta el siglo XVI-, este espacio patrimonial de Valga vivió una reforma y ampliación de la iglesia.

Es entonces cuando la iglesia "pasa a ser parroquial" y cuando se derriba el muro de la fachada para construir otra nueva, "ganando así unos 40 metros cuadrados".

Y ya en el quinto y último nivel -desde principios del siglo XVIII hasta el año 1730, cuando se desmantela y traslada la iglesia a su ubicación actual-, los arqueólogos documentan tanto ese desmantelamiento como el reaprovechamiento de la piedra". De esa época ser recuperan "numerosos datos patrimoniales que ayudan a la investigación de un tipo de yacimiento poco excavado en Galicia", por eso se cree esencial avanzar e incluso ampliar este proyecto, para que Igrexa Vella de Santa Comba de Louro "sirva de referencia didáctica".

(Fuente: Faro de Vigo / Manuel Méndez)

4 de noviembre de 2012

Nuevos hallazgos en el yacimiento celtíbero de Contrebia Leucade

La campaña de excavaciones de este año ha descubierto un horno de cerámica del siglo V y una nueva vivienda.
Vivienda celtíbera con dos habitaciones unidas excavadas en la roca.
Foto: J.A. Lalinde
La campaña en el yacimiento de Cruña, en Aguilar del Río Alhama (La Rioja) se ha desarrollado entre el 25 de julio y el 25 de octubre y se ha centrado este año en la parte posterior de la muralla romana del siglo I y ha continuado en la zona donde se intervino el año pasado. En esta, como se recordará, se produjo el descubrimiento de un lagar, en una de las casas celtibéricas, que llamó la atención por su estado de conservación.

En esta ocasión se ha descubierto un horno de cerámica del siglo V, de terra sigilata hispánica tardía. El hallazgo se ha producido en una de las viviendas, cuya excavación quedó inconclusa en la campaña anterior. Se ha podido observar la forma del horno y la cámara de combustión, aunque la parrilla de cocción no se ha encontrado. En la misma zona han aparecido un fragmento de molde y alguna cerámica de la época romana tardo imperial (Bajo Imperio).

También se ha continuado la excavación en el punto dejado el año pasado y se ha descubierto una nueva vivienda con dos habitaciones unidas. Se trata de una residencia excavada en la roca en época celtibérica, pero que fue reutilizada y reconstruida en época tardía y en las que se puede diferenciar claramente las partes de cada una de las épocas de ocupación.

Los trabajos realizados en esta fachada interior de la muralla romana se han realizado atendiendo a la restauración que se va a desarrollar en fechas próximas en este tramo de muralla. Para ello ya está trabajando un equipo de arquitectos en la redacción del proyecto.

Por otra parte, se ha seguido trabajando en la fachada interna de la muralla romana del siglo I. Se trata de una zona de ocupación continuada desde el siglo VII hasta el siglo IX donde se observan varias reedificaciones con cambio de ubicación de los hogares de las viviendas.

La visita de José Luis Pérez Pastor, director general de Cultura del gobierno de La Rioja ha servido para conocer el centro de interpretación así como las obras que se están realizando para la próxima ampliación que se va a realizar. El director general ha se ha mostrado optimista sobre la evolución del expediente de declaración de Contrebia como Bien de Interés Cultural, algo que podrá estar concluido en el plazo de un año.

/Fuente: La Rioja / J.A. Lalinde)