google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Resultados de la búsqueda de templo de Hércules
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4 de noviembre de 2011

El templo escondido de Hércules en Sancti Petri (Cádiz)

El arquitecto madrileño José Sancho Roda recuerda el ofrecimiento que le hicieron hace 40 años para descubrir el Templo de Hércules y plantea hacer sondeos en Sancti Petri (Cádiz).
Estatuilla de bronce de Hércules Gaditano.
Lleva en la mano las manzanas de las Hespérides.
Hace casi 40 años que José Menéndez-Pidal Álvarez, entonces arquitecto jefe en Andalucía de la Dirección General de Bellas Artes planteó al también arquitecto José Sancho Roda, destinado en la central de Madrid, que se ocupara de dirigir prospecciones submarinas en torno al islote de Sancti Petri para tratar de localizar la ubicación y los posibles restos arqueológicos del Templo de Hércules construido en la zona por los fenicios. José Sancho declinó el ofrecimiento por motivos laborales, y aquella primera intención, que tuvo su origen en los militares de la época, ni siquiera alcanzó el calificativo de proyecto. La conversación entre Sancho Roda y Menéndez-Pidal se quedó entre las paredes de los despachos oficiales y de la historia no quedó constancia alguna más que en la memoria de sus protagonistas. Sin embargo, el primero de ellos, José Sancho Roda, no pudo olvidar nunca aquel nonato proyecto de 1973 y desde entonces ha leído cualquier texto relacionado con el mítico templo y no ha podido dejar de pensar que las administraciones públicas, en los tiempos que corren, podrían dar el paso que en su día ni él ni los que le rodeaban pudieron iniciar. 

"Creo que sería posible -dice José Sancho- afrontar un programa conjunto entre varias instituciones. Si cada una de ellas aporta las personas y los medios para llevar adelante el proyecto, éste llegaría a hacerse realidad y sería un motivo de satisfacción para todos porque estamos hablando de la 'cuna' de la civilización europea y haría mucho más interesante la zona para el turismo". 

  • Sancho despierta así su memoria para alentar a los poderes públicos a formar un equipo pluridisciplinar capaz de llevar a cabo una serie de sondeos y prospecciones submarinas que, a su juicio, tendría "un bajo coste" y sería factible porque la profundidad del agua alrededor del islote se sitúa "entre los 12 y los 20 metros". 
De todos los estudios e investigaciones que de manera particular ha llevado a cabo este arquitecto madrileño sobre la historia del Templo de Hércules y su destrucción o desaparición bajo las aguas de la costa gaditana, José Sancho destaca que la que debió ser una imponente construcción pereció a causa de un destructivo maremoto que la historia sitúa en torno al año 382 de nuestra era, un tsunami que sumió bajo el océano decenas de ciudades en la zona y toda una civilización de envidiable historia cultural y riqueza patrimonial. Sancho Roda cree que fue un maremoto el que acabó con el templo porque si hubiera sido por una guerra o una invasión, habrían quedado "restos o alguna noticia histórica", y si la causa fuera un seísmo, también habrían sobrevivido algunos vestigios. Igualmente descarta la posibilidad de que la invasión de los bárbaros acabara con el templo, "porque no llegaron a la zona de Cádiz antes del año 410". 

Une estas tesis el arquitecto madrileño con los escritos del historiador Ceán Bermúdez, que sostiene que en 1730 hubo una gran bajamar en la zona del islote de Sancti Petri y junto a él se descubrieron "cimientos y paredones del templo". También después del maremoto de Lisboa, en 1755, hubo otra gran bajamar y "en torno al islote había restos de columnas y grandes sillares". Así, cree que fue un maremoto el que hundió definitivamente el templo y el que modificó sustancialmente la línea de costa, una idea que reafirma después de ver los efectos de los últimos tsunamis en Indonesia o Japón. 

José Sancho, autor del libro El atlas de las fortificaciones de la isla de San Fernando, de Carlos Vargas Machuca, piensa que ha llegado la hora de profundizar en la historia de aquel mítico templo que pudo ser visitado por Julio César o Aníbal, de manera que las administraciones se unan y se impliquen en la búsqueda de unos restos con los que reescribir toda una civilización: "Por las referencias de historiadores griegos y romanos con la descripción del templo, sabemos que ocupaba casi toda la superficie de la isla y que estaría rodeado, a semejanza de los templos de Jerusalén o Tiro, de otras construcciones importantes". 

La sugerencia de este arquitecto madrileño coincide, en el tiempo y quizás en las formas, con la puesta en marcha de la segunda campaña de prospecciones arqueológicas en el frente costero de la provincia de Cádiz, desde la desembocadura del Guadalquivir hasta Tarifa, un proyecto multidisciplinar en el que intervienen el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Cultura y la Junta de Andalucía a través de su Centro de Arqueología Subacuática en Cádiz. Ellos buscan y localizan pecios, que se sepa, pero igual también se han sentido subyugados por aquel templo consagrado al dios Melkart.

(Fuente: Diario de Cádiz)

20 de abril de 2026

Avances en la búsqueda del Templo de Hércules en San Fernando (Cádiz)

Uno de los anuncios más destacados ha sido el hallazgo de una estela de carácter cultual, datada en época del emperador Trajano.


El proyecto Heakleion, impulsado por el Ayuntamiento de San Fernando, la Universidad de Cádiz y la Universidad de Córdoba, tiene como objetivo avanzar desde las hipótesis tradicionales hacia evidencias materiales concretas mediante el trabajo de campo, el análisis arqueológico y la revisión de fuentes históricas sobre el templo de Hércules.

En este marco se están celebrando unas jornadas científicas inauguradas por la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, quien ha destacado el inicio de una nueva fase en la investigación sobre la posible localización del mítico santuario, uno de los grandes enigmas de la arqueología.

Cavada subrayó que esta iniciativa “no solo responde a una deuda histórica, sino que forma parte de una estrategia para convertir el patrimonio en motor de desarrollo”, situando a la ciudad en el centro de uno de los hallazgos más relevantes del ámbito mediterráneo.

Durante las jornadas, los investigadores Antonio Monterroso (Universidad de Córdoba) y Lázaro Lagóstena (Universidad de Cádiz) han puesto en valor el papel de San Fernando como lugar clave. Según señalaron, un eventual hallazgo permitiría a la ciudad dar nombre definitivo al yacimiento y consolidarse como referente patrimonial y turístico.
Uno de los anuncios más destacados ha sido la nueva interpretación de una pieza hallada en las excavaciones de Gallineras. Se trata de un elemento arqueológico inicialmente identificado como cipo funerario, pero que ahora se interpreta como una estela de carácter cultual, datada en el siglo I dC, probablemente en época del emperador Trajano.

Labrada en sus cuatro caras y concebida para ser visible, presenta una iconografía vinculada a altares y prácticas rituales, lo que la relaciona con espacios secundarios del santuario donde se desarrollaban actividades religiosas y comerciales.

Esta pieza guarda similitudes con elementos documentados en Puteoli y refuerza la hipótesis de un santuario conectado a redes económicas orientales y al culto a la triada Melkart, Baal o Astarté. En este sentido, se recordó la actividad de comerciantes fenicios y púnicos, especialmente los procedentes de Tiro, vinculados a la producción de púrpura a partir del murex.

‘Mansio’ romana
Los investigadores también han identificado en el entorno de San Fernando un área denominada Ad Herculem, donde se ubicaría una ‘mansio’ romana, es decir, una parada oficial en la red viaria destinada al descanso, relevo de caballos y funciones administrativas.

Los hallazgos de hace unos años en la zona de Gallineras, junto a la antigua Vía Heraclea y el canal de Sancti Petri, evidencian una intensa actividad ligada tanto al tránsito como al santuario, incluyendo posibles estructuras portuarias como un muelle. Todo ello apunta a que el templo formaba parte de un complejo económico, religioso y logístico de gran importancia.

Aunque la localización exacta del templo sigue sin confirmarse, los indicios materiales hallados constituyen la primera prueba sólida de actividad cultual en el entorno del Heracleion. Asimismo, los expertos recordaron que el santuario no estaría dedicado exclusivamente a Hércules, sino que integraría otras divinidades fenicias, reflejando la complejidad religiosa del enclave.

En cuanto a la configuración del templo, los especialistas coinciden en que presentaba características únicas dentro del mundo fenicio en el territorio andaluz. Aunque guarda paralelismos con el templo de Tiro (en el actual Líbano), incorporaba elementos locales propios. “El templo de Tiro es el ejemplo más fidedigno para entender el de Gadir”, explicó Monterroso.

A diferencia de otros santuarios fenicios de Andalucía, este habría mantenido una continuidad excepcional durante aproximadamente quince siglos, desde el siglo IX a.C. hasta época tardorromana, pasando por distintas etapas históricas bajo influencia de Tiro, Alejandro Magno y Roma, con especial relevancia en tiempos de Trajano y Adriano.

Cabe destacar que, en los últimos meses, se han llevado a cabo en distintas zonas de San Fernando trabajos con tecnología de geodetección no invasiva de última generación, capaz de analizar el subsuelo sin necesidad de excavaciones. Se trata de una metodología puntera en Europa, disponible en muy pocas instituciones, que está permitiendo obtener resultados de gran precisión.

La búsqueda del Templo de Hércules se consolida así como uno de los retos arqueológicos más relevantes de la actualidad, con el potencial de situar a San Fernando en el mapa internacional de la investigación histórica y reforzar su proyección como destino patrimonial de primer nivel.

30 de abril de 2025

La UCA busca el santuario fenicio vinculado a Hércules

La Universidad de Cádiz y el Ayuntamiento de San Fernando han firmado un convenio cuyo objetivo principal es localizar este enclave sagrado, político y comercial del Mediterráneo antiguo, cuya ubicación exacta continúa siendo uno de los grandes misterios arqueológicos del litoral gaditano.

El Ayuntamiento de San Fernando y la Universidad de Cádiz (UCA) han presentado un convenio de colaboración suscrito entre ambas instituciones para el desarrollo de un ambicioso proyecto de investigación y divulgación centrado en la búsqueda del legendario templo fenicio de Melkart, divinidad más tarde asociada con Hércules.

El acto de presentación ha tenido lugar el Ayuntamiento de San Fernando y ha contado con la presencia de la alcaldesa, Patricia Cavada, y del rector de la UCA, Casimiro Mantell, acompañados por el equipo investigador que llevará a cabo los trabajos, bajo la coordinación del catedrático Lázaro Lagóstena, y la delegada de Cultura, Educación y Cooperación del consistorio, María José Pacheco.

Este acuerdo representa una oportunidad histórica para la investigación, la historia y la puesta en valor del patrimonio de la provincia de Cádiz. Su objetivo principal es localizar este enclave sagrado, político y comercial del Mediterráneo antiguo, cuya ubicación exacta continúa siendo uno de los grandes misterios arqueológicos del litoral gaditano.

El rector de la Universidad de Cádiz ha querido aprovechar la ocasión para indicar que “este convenio es más que un proyecto científico; es un proyecto cultural, patrimonial y de identidad que busca poner en valor el rico pasado de San Fernando y de toda la provincia de Cádiz”. A lo que ha querido añadir que para hacer este trabajo “se empleará una metodología puntera y no invasiva que combina tecnología geofísica de última generación con el conocimiento experto de un equipo investigador de primer nivel y multidisciplinar”.

Por su parte la alcaldesa ha indicado que el Templo de Hércules y el lugar donde se encuentra es uno de los grandes enigmas de la arqueología, y todos los indicios apuntan a que se encuentra en algún lugar del término municipal de San Fernando, “pueden existir discrepancias en cuanto al lugar concreto, pero no en cuanto a que se encuentra en San Fernando”. Por ello, el Ayuntamiento y la UCA emprenden “esta aventura apasionante en la búsqueda del Templo de Hércules, con la esperanza puesta en poder pasar de las hipótesis a los hechos y convertir el hallazgo en un yacimiento visitable que pongamos en valor”.

Como ha señalado Cavada, San Fernando emprendió hace años una clara estrategia de recuperación de su legado histórico y de cambio de modelo productivo, haciendo de la historia una herramienta de atracción turística. “Así lo hicimos con Camarón, con la Armada y su museo, con Las Cortes y la puesta en valor del edificio del Ayuntamiento como pieza clave, con un centro de investigación del universo como es el Observatorio de la Armada, o incluso con el castillo de Sancti Petri”. Ahora también forma parte de esa estrategia el Templo de Hércules, ya que su búsqueda no es solo una deuda con la historia, sino una oportunidad para San Fernando, desde la propia exploración hasta su puesta en valor, en caso del hallazgo.

La UCA pondrá a disposición del proyecto su Unidad de Geodetección, Análisis y Georreferenciación, perteneciente al IVAGRO (Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria), así como el Servicio de Vehículos Marinos No Tripulados, adscrito al Servicio de Drones del Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR), con la colaboración de la Unidad de Investigación, Innovación y Competitividad para el Medio Patrimonial de la Universidad de Córdoba (UCO).

Principales líneas de trabajo
El convenio contempla una serie de actuaciones científicas y de divulgación, entre las que destacan las investigaciones históricas sobre los cultos de Melkart-Herakles-Hércules y su influencia en el extremo occidente; el desarrollo de un Sistema de Información Geográfica (GIS) basado en la carta arqueológica de San Fernando; prospecciones arqueológicas no invasivas mediante cartografía de alta precisión y técnicas geofísicas en el Cerro de los Mártires, Camposoto y el islote de Sancti Petri; exploraciones subacuáticas no invasivas en el entorno del caño e islote de Sancti Petri; así como la puesta en marcha de actividades de promoción y divulgación del patrimonio cultural, incluyendo una campaña de alta divulgación científica, creación de contenidos digitales y redes sociales, y el diseño de una exposición sobre el Santuario Occidental de Melkart.

El proyecto contempla la exploración de diversas localizaciones con potencial arqueológico, como el Cerro de los Mártires, Camposoto y el entorno de Sancti Petri, con el objetivo de arrojar luz sobre uno de los referentes patrimoniales más enigmáticos del Mediterráneo occidental.

Este convenio sienta las bases para una colaboración institucional sólida y duradera entre la Universidad de Cádiz y el Ayuntamiento de San Fernando, demostrando el compromiso compartido con el conocimiento, la innovación y la defensa del patrimonio cultural común.

25 de febrero de 2026

Sale a la luz una parte del foro romano de Barcelona

Las obras de ampliación del Gran Hotel Barcino han propiciado el hallazgo que apunta a una posible reorientación del foro paralela al decumanus. Los restos, de gran relevancia histórica y arqueológica, han sido restaurados y musealizados. El conjunto quedará integrado en el subsuelo del edificio y será accesible para su visita pública.
Enlosado del foro romano. Sala grande. Foto: Jordi Amorós (Ager arqueología)

Durante las obras de ampliación del Gran Hotel Barcino , en la calle Hércules 3, se ha descubierto un pavimento monumental perteneciente al foro de la Barcino romana, un espacio central de la colonia. Los restos, de gran relevancia histórica y arqueológica, han sido restaurados y museizados. El conjunto quedará integrado en el subsuelo del edificio y será accesible para su visita pública.

Después de más de dos años de intervención arqueológica en el en el marco de las obras de ampliación del Gran Hotel Barcino del Grupo Gargallo en la casa Requesens, —de origen gótico (siglos XIV-XV), situada en las calles de Hércules 3 y Arlet 5—, se han terminado los trabajos de museización que permiten la visita de excepcionales instalaciones . La intervención, iniciada en junio de 2023 y finalizada en julio de 2025, ha sido dirigida por el arqueólogo Jordi Amorós , de la empresa AGER Arqueología , bajo la supervisión del Servicio de Arqueología de Barcelona (ICUB) y de los Servicios Territoriales de Cultura en Barcelona (Generalitat de Catalunya), y ha permitido sacarle a la inédita, así como otros restos arqueológicos de gran valor, que permiten replantear el urbanismo de la ciudad romana.

La colonia romana Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, fundada por el emperador Augusto entre los años 15-10 a . El foro , funcionaba como una gran plaza pública en el cruce de las calles cardo y decumanus máximos, los dos ejes viarios que articulaban la ciudad romana y que aproximadamente corresponden a los trazados de las actuales calles de la Llibreteria y calle del Call uno, y en la calle del Obispo, calle de la Ciudad y calle del Regomir el otro. En este espacio se concentraba la actividad política, administrativa y religiosa de la ciudad, estando presidido por el templo de Augusto , y podía acoger otros edificios públicos. Del templo todavía se conserva, en la calle del Paradís, el podio y cuatro columnas, con una altura total de 12 metros y hasta ahora era el único elemento arquitectónico conservado que podía relacionarse directamente con el espacio público del foro.

En este sentido, ya la luz de los nuevos hallazgos de Hércules 3 —que apuntan a una posible reorientación del foro paralela al decumanus— resulta más comprensible que en este sector del subsuelo pudieran conservarse también estructuras monumentales vinculadas a este ámbito central de la Barcino romana, aunque hasta hoy no se había contado con este documento.

Desarrollo de la intervención
Los trabajos se han desarrollado a lo largo de más de dos años. En la primera fase, iniciada en junio de 2023 en el marco de una intervención arqueológica preventiva para construir el foso de un nuevo ascensor de 6m2, la aparición inesperada de un pavimento de losas a 2,5 metros de profundidad cambió por completo la naturaleza del proyecto. Ante la importancia del hallazgo, expresada por el Servicio de Arqueología de Barcelona (ICUB) y los Servicios Territoriales de Cultura en Barcelona (Generalitat de Catalunya) la propiedad, Grup Gargallo, decidió ampliar el área de excavación de 6m2 a 80m2 y adaptar la obra para garantizar la preservación de los restos, e integrarlos en el sub de la administración competente en arqueología.

En una segunda fase, desarrollada entre mayo y julio de 2024, se llevaron a cabo trabajos de consolidación estructural de la casa Requesens con 70 micropilotajes para poder excavar con seguridad toda la Sala Gran donde se había localizado el pavimento.

Finalmente, entre febrero y julio de 2025 se completó la excavación de la Sala Gran y se intervino también en el patio de la casa gótica, donde aparecieron nuevos restos arqueológicos relacionados con el foro, así como de cronologías posteriores, culminando el proceso con la musealización de los restos para su visión pública desde el mes de septiembre de septiembre.

Descripción de los resultados
El elemento más espectacular es un pavimento de losas de piedra de Montjuïc de grandes dimensiones , datado en época fundacional de la colonia (15-10 aC), que ocupa 42 m², y se localiza, casi en su totalidad, en la Sala Gran, ahora museizada.

Las losas presentan una anchura variable, entre los 43 hasta 118 cm, y una longitud de hasta 149 cm, con un grosor de entre los 18 y 35 cm, para adaptarlas a la superficie irregular del sustrato geológico. El pavimento presenta una disposición en hiladas orientadas de noroeste a sudeste, es decir, perpendiculares al cardo y paralelas al decumanus , una orientación que coincide con la retícula urbana original de Barcino . Es la primera vez que se localiza en la ciudad un enlosado de estas características, por lo que junto con su ubicación, se ha relacionado el hallazgo con el espacio del foro de la colonia romana de Barcino . Aún está por determinar si el pavimento correspondería al espacio interior de un edificio público del foro -político, jurídico, religioso o comercial- o al espacio exterior de la plaza pública.

El pavimento queda delimitado en el sudeste por una potente estructura de hormigón romano, visible en el patio del hotel. A su lado se ubica un espacio enlosado flanqueado por dos pozos cuadrados de 2,6 metros de profundidad (9 pies romanos) , comunicados entre sí mediante un sifón. Estos dos pozos dejaron de estar en uso a mediados del siglo VI d. C., según el estudio de los materiales cerámicos.

Un sifón es un dispositivo que permite que el agua pase de un depósito a otro aprovechando la diferencia de presión y gravedad. En contextos romanos, esta técnica servía para regular el caudal, limpiar depósitos, garantizar la circulación continua del agua y evitar malos olores o estancamientos. En este caso, el sifón indica que estos pozos no eran simples recortes en el subsuelo, sino parte de un sistema hidráulico complejo, posiblemente relacionado con una fuente ornamental o con la gestión del agua en el espacio del foro. Es posible que esta estructura de hormigón romano, expoliada de antiguo, estuviera cubierta por elementos o placas de mármol, si tenemos en cuenta que en la excavación han aparecido más de 150 fragmentos de mármoles de importación –Carrara, Grecia continental, islas griegas del Egeo, Anatolia o Egi.

El enlosado del foro presenta un expolio importante en el extremo noreste, un fenómeno muy común en las construcciones de época altoimperial (siglos I–III d. C.), que a menudo sufrieron el arranque de losas y bloques de piedra en épocas posteriores para ser reutilizados en nuevas obras. Los materiales cerámicos que llenan los huecos dejados por estos expolios permiten situar la pérdida de la función cívica y el abandono progresivo de la plaza pública a inicios del siglo V dC, un período marcado por la crisis del Bajo Imperio (siglos IV–V dC), la quiebra de las estructuras administrativas romanas y la llegada de los visi.

Durante la tarde-antigüedad (siglos VI-VII dC), en la Sala Gran aparecen también varios muros y pavimentos, que indican una ocupación más compartimentada y de carácter doméstico del espacio del foro.

En el espacio del patio, construidos directamente sobre la estructura de hormigón altoimperial, aparecen dos muros de piedra con mortero de cal, paralelos a dos metros de distancia, y sesgados 14,5° del pavimento de losas altoimperial, indicios de un antiguo paso o calle que respondería a la reorganización urbana producida entre los siglos VI. Su trazado puede relacionarse con la iglesia paleocristiana de San Justo y Pastor, datada en el siglo VI, y de la que es visible hoy en día parte del ábside lobulado bajo la iglesia gótica actual, la misma calle de Hércules.

A partir de ahí, la actividad continúa en época altomedieval (siglos VIII-X d. C.), cuando se documentan nuevas transformaciones que reflejan un uso muy diferente respecto al que había tenido la plaza en época romana. También se han detectado los niveles arqueológicos relacionados con la construcción del edificio gótico (siglos XIV-XV), así como las posteriores reformas de época moderna y contemporánea. De este período destaca un silo medieval en el patio de la casa gótica. Con 3.000 litros de capacidad, su mitad inferior fue excavada en la antigua estructura de hormigón romano, y su mitad superior presenta un sistema constructivo en obra de fábrica, como los silos medievales de la domus de Sant Honorat. Este silo debió servir como principal almacén de grano de la casa gótica hasta la remodelación del patio en época moderna.

Durante la excavación se ha recuperado una gran cantidad de cerámicas de importación y 58 monedas , que sumadas al conjunto de mármoles, confirman la singularidad y monumentalidad del espacio y la larga secuencia de ocupación. Todos estos materiales se encuentran en fase de estudio.

Nueva hipótesis
Los hallazgos de Hércules 3 obligan a repensar la interpretación tradicional de la orientación del foro (Figura 1). Hasta ahora se asumía que el foro era paralelo al cardo máximo, ocupando buena parte de la zona del Palau de la Generalitat y la plaza Sant Jaume.

Ahora, los datos de la excavación apuntan con fuerza a una nueva orientación paralela al decumanus máximo, es decir, con un giro de 90°, lo que encaja perfectamente con la orientación del pavimento documentado y con su posición central en la Barcino romana. Esta reinterpretación permite entender mejor la disposición de los espacios públicos de la ciudad antigua y abre nuevas vías de estudio sobre su morfología urbana (Figura 2). Sin embargo, esta propuesta de reorientación del foro no entra a valorar si el templo de Augusto, ubicado en el mismo ámbito del foro, compartiría ese giro o mantendría su orientación tradicional, algo que esta nota de prensa no aborda y que queda abierto a futuras investigaciones.

La intervención de Hércules 3 constituye una aportación de gran importancia para el estudio del pasado romano de Barcelona, ​​al tiempo que ejemplifica el valor de la arqueología preventiva como herramienta esencial para preservar un patrimonio que es la única fuente de conocimiento de la ciudad antigua, antes de que éste se pierda de forma irremediable. Este tipo de intervenciones, a menudo condicionadas por los ritmos de la obra pública y privada, en este caso, son fundamentales para detectar restos desconocidos e integrarlos en el relato histórico de la ciudad, tal y como ha sucedido en este caso. Igualmente remarcable es el esfuerzo realizado por la propiedad, Grup Gargallo, que ha apostado por preservar íntegramente los restos, adaptar el proyecto arquitectónico e impulsar su musealización. Esta decisión –nada habitual en el sector privado por la inversión, los condicionantes técnicos y el impacto en los plazos de obra que comporta– ha permitido recuperar un espacio arqueológico único que quedará accesible para la ciudadanía y los visitantes. El conjunto se ha integrado en la ampliación del hotel y se convertirá en un nuevo punto de referencia para entender el origen y evolución urbana de la Barcelona romana.


19 de enero de 2011

Se abren al público las cuevas de Hércules de Toledo

Las Cuevas de Hércules de Toledo, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) el 8 de enero de 2008, podrán ser visitadas desde esta semana.

Según han confirmado a Europa Press fuentes del Consorcio, este espacio muestra una mezcla de los mundos romano y medieval con la arquitectura contemporánea. La mezcla es el resultado de las distintas modificaciones que ha sufrido el callejón de san Ginés, solar donde se encuentra, a lo largo de los años.
Un mundo de leyenda entorno a las cuevas.
En este sentido, el Consorcio ha explicado que en época romana se construyó en esta zona un depósito de agua para el abastecimiento de la ciudad, que formaba parte de la red hidráulica romana de Toletum. Posteriormente, ya en época visigoda, sobre el depósito de agua se levantó un templo cristiano, al que le sucedió una mezquita. Más tarde, probablemente en el siglo XII, se construyó un templo dedicado a San Ginés.

Además de su atractivo artístico, las Cuevas de Hércules han dado lugar a múltiples leyendas. Según el Consorcio, existen varios textos medievales según los cuales las cuevas serían oquedales naturales a los que Hércules, fundador de la ciudad, habría dado una estructura arquitectónica para instalar allí sus palacios, donde se practicaban artes mágicas y nigromancia.

Otras leyendas relacionan estas Cuevas con la desaparición del reino visigodo a manos de los árabes, pues habría sido el mismo Hércules quien, con sus dotes adivinatorias, dejó en un cofre cerrado la profecía de la destrucción del reino visigodo, dejando explicito que cada rey pusiera un candado más. Pero el rey Don Rodrigo abrió el cofre y puso en marcha la maldición de la profecía, perdiendo su reino en manos del islam y quedando destruido por fuerzas sobrenaturales el palacio, del que sólo quedaron las cuevas.
(Fuente: Europa Press)


13 de abril de 2023

Fundación Palarq anuncia los candidatos al III Premio Nacional de Arqueología y Paleontología


La tercera edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología Fundación Palarq contará con 18 proyectos aspirantes en su tercera edición. La entidad analizará ahora las candidaturas recibidas para determinar cuáles serán los 6 finalistas que entrarán en la carrera de esta edición del Premio.

Todos los proyectos aspirantes están liderados por equipos de investigación pertenecientes a instituciones públicas españolas y, en todos los casos, se trata de investigaciones en curso, ya sea en territorio nacional o en el extranjero.

El 15 de junio, un jurado internacional de reconocido prestigio en el ámbito científico y cultural, elegirá el proyecto ganador que se hará público durante la gala de entrega del Premio. La gala se desarrollará en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), entorno que tradicionalmente ha albergado el evento.

El certamen, con carácter bienal, es el primer premio de estas características concedido por una fundación privada dedicado a estas disciplinas y está dotado con 80.000 euros.

Proyectos aspirantes

‘Origen y evolución cultural del Homo erectus en África Oriental’. Dirigido por Ignacio de la Torre desde el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el proyecto aborda la cuestión de cuándo y cómo el Homo erectus y el Achelense emergieron en la historia de la evolución humana.

‘Proyecto arqueológico subacuático Mar del Ebro. Prospección y documentación arqueológica subacuática de los pecios de la Primera y la Segunda Guerra Mundial en el Mar del Ebro’. Bajo los auspicios de la Asociación Nacional de Arqueología Subacuática (SONARS), con los investigadores Manuel J. Fumás Soldevila, Josep María Castellví y Pere Izquierdo Tugas, es uno de los proyectos de arqueología subacuática más importante de época contemporánea.

‘Excavaciones e investigaciones en el templo del faraón Tutmosis III en Luxor’. Miriam Seco, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, investiga este mítico yacimiento. Este templo, antaño sagrado, de la antigua Tebas es considerado como uno de los grandes monumentos del Egipto faraónico.

‘Hacia el comportamiento humano moderno. Estrategias socioeconómicas y culturales de los últimos neandertales de la Meseta Norte (Cueva Prado de Vargas. Cornejo, Burgos)’. El equipo formado por Marta Navazo Ruiz, de la Universidad de Burgos; Rodrigo Alonso Alcalde, del Museo de la Evolución Humana (MEH) y la Universidad de Burgos; y Alfonso Benito Calvo, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), analiza y estudia la dinámica socioeconómica del yacimiento, con el fin de aportar nuevos datos sobre las causas que motivaron los cambios previos a la desaparición neandertal.

‘Proyecto Almoloya-Bastida: poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce’. Desde Murcia, el equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona formado por  Vicente Llull, Rafael Micó, Critina Rihuete Herrada, Eva Celdrán Beltrán, Camila Oliart Caravatti y Miguel F. G. Valério, avanza en la investigación de la sociedad de El Argar.

‘Explorando la Tecnología de la Madera de los Neandertales del Abric Romaní (Capellades, Barcelona)’. El equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social integrado por +Palmira Saladié, +Josep Vallverdú y María Gema Chacón, trabaja en uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico medio. La excepcional conservación de la madera dará nuevas interpretaciones al estudio de los Neandertales.

‘La Draga en el contexto de las primeras comunidades neolíticas peninsulares’. La Universidad Autònoma de Barcelona y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-Institució Milà i Fontanals (IMF) son las instituciones que auspician este proyecto liderado por Antoni Palomo Pérez (UAB), Raquel Piqué Huerta (UAB) y Xavier Terradas Batlle (CSIC-IMF). La Draga es el único yacimiento neolítico lacustre de la Península Ibérica.

‘Evolución de los rituales, creencias y prácticas religioso-funerarias en Oxirrinco. Desde la dinastía XXVI hasta la etapa cristiano-bizantina’. Este proyecto cuenta con un equipo liderado por Ignasi-Xavier Adiego Lajara de la Universitat de Barcelona-Instituto de Próximo Oriente Antiguo (IPOA); Esther Pons Mellado, del Museo Arqueológico Nacional (MAN), y Maite Mascort Roca. Situado a 190 km al sur de El Cairo, Oxirrinco es uno de los cinco yacimientos arqueológicos más grandes del país con una cronología que abarca desde la época Saita (664 a.C.) hasta el periodo Cristiano-Bizantino (siglo VII d.C.), momento en que se produce la invasión musulmana en Egipto, incluyendo por supuesto, la etapa Persa y Ptolemaico-Romana.

‘Arqueología en la ciudad y territorio de Tusculum (Italia). Desde la época arcaica hasta hoy’. El proyecto está dirigido actualmente por el director de la EEHAR-CSIC, Antonio Pizzo. Desde hace casi 30 años, la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) dirige un proyecto de investigación arqueológica en la ciudad de Tusculum. Se trata de un proyecto arqueológico institucional y actualmente es el más longevo de una institución extranjera en Italia. El proyecto Tusculum ha permitido mejorar el conocimiento de la evolución de esta ciudad desde su fundación hasta la época medieval.

‘Lago Tagua Tagua: vida y muerte de los cazadores recolectores de la Edad del Hielo en América del Sur’. Los doctores Carlos Torneo (IPHES-CERCA), Rafael Labarca y Erwin González de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dirigen este proyecto que ha permitido obtener documentación inédita de las prácticas funerarias de los primeros grupos de cazadores-recolectores del continente americano.

‘Proyecto Pintia: creación de bases infraestructurales y museográficas para la investigación, conservación y difusión del conocimiento del oppidum vacceo-romano de Pintia.’
El proyecto cuenta con el liderazgo de Carlos Mínguez, profesor titular de la Universidad de Valladolid y director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg (CEVFW). Pone en relieve el valor de la cultura vaccea, pueblo prerromano asentado en el sector central de la cuenca del Duero, en la península ibérica.

‘Autigasta y Huayacama. Arqueología de los espacios campesinos indígenas y de las estancias coloniales españolas en el Valle de Catamarca, Argentina (Siglos XVI-XVII)’. El Departament de Ciències de l’Antiguitat i l’Edat Mitjana de la Facultat de Filosofía i Lletres de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) desarrolla, bajo el liderazgo del investigador Félix Retamero, la investigación de este yacimiento ubicado en la provincia de Catamarca, en el noroeste de Argentina. El proyecto está centrado actualmente en el asentamiento de una comunidad de esclavos establecida a principios del siglo XVIII.

‘Proyecto Medjehu. Investigando la artesanía de la madera a lo largo del Nilo’. Gersande Eschenbrenner Diemer, del Departamento de Historia y Filosofía de la Universidad de Alcalá de Henares dirige este estudio de los procesos de producción, comercialización e ideologización de la madera durante un largo periodo de tiempo, tomando como foco Egipto.

‘Gigantes de la Prehistoria. Megalitismo y Complejidad Social Temprana en Antequera y Valencina’. El catedrático de Prehistoria del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Leonardo García Sanjuán dirige este proyecto centrado en estudiar el tholos de Montelirio y el dolmen de Menga, máximos exponentes del megalitismo en la Península Ibérica y el papel social de estos monumentos a lo largo del tiempo.

‘Proyecto C2 del Royal Cache Wadi: ¿Por qué las enterraron allí?’ El equipo de investigadores de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid formado por José Ramón Pérez-Accino Picatoste, María del Carmen Pérez Die, Francisco Moreno Arrastio y Bill Manley trabaja en el que se considera el mayor yacimiento arqueológico del mundo, la necrópolis de Tebas.

‘Un viaje al pasado: reconstrucción digital y de las condiciones de vida del ganado de la villa romana de Vilauba’. Lídia Colominas Barberà y Pere Castanyer Masoliver, del Institut Català d’Arqueologia Clàssica estudian la evolución de la villa romana de Vilauba y de los efectos de su ocupación desde los siglos II-I a.C. hasta los siglos VII-VIII d.C.

‘Moneda y Metal en la Bética Tardorromana. Estudio científico del Tesoro de Tomares’. Los investigadores de la Universidad de Sevilla Enrique García Vargas y Miguel Ángel Respaldiza Galisteo dirigen este proyecto que constituye un estudio integral (histórico, numismático y metalográfico) del mayor conjunto monetario de Europa.

‘Entre las columnas de Hércules, arqueología subacuática de un espacio privilegiado. La Bahía de Algeciras (HERAKLES)’. La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz desarrolla este proyecto, ubicado geográficamente en el Estrecho de Gibraltar, bajo la dirección de Felipe Cerezo Andreo junto a Alicia Arévalo González. Este proyecto se centra en el patrimonio cultural subacuático de la Bahía de Algeciras.

Certamen único
Convocado por la institución con ese mismo nombre, el galardón nace en 2018 con la finalidad de reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos y paleontológicos dirigidos por equipos de investigación españoles, desarrollados tanto a nivel nacional como internacional, sin restricciones de culturas o períodos históricos. Los proyectos de investigación sobre paleontología deben estar relacionados con la evolución humana.

La primera edición en 2018 contó con 25 participantes, 6 finalistas, y un jurado que falló a favor del proyecto ‘Construyendo Tartesos’, investigación sobre la cultura tartésica que desarrolla el equipo liderado por Sebastián Celestino Pérez y Esther Rodríguez González del Instituto de Arqueología (CSIC – Junta de Extremadura).

La segunda edición, en 2021, contó con 20 participantes y 6 finalistas. El jurado internacional falló en esta ocasión a favor de ‘La Montaña del tiempo. Exploración de un campamento paleolítico en La Garma’, desarrollado por los doctores Pablo Arias y Roberto Ontañón, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC). La investigación premiada ha revelado la existencia de un yacimiento único en el mundo que constituye una verdadera cápsula del tiempo, donde este se detuvo hace 16.500 años, gracias a un desprendimiento en la entrada original que transformó la cueva en una burbuja, lo que ha permitido conservar los vestigios de un asentamiento paleolítico.

7 de octubre de 2024

Descifrando los secretos de la ciudad romana de Carissa Aurelia

Ubicado en plena Sierra de Cádiz, entre los municipios de Bornos y Espera se encuentra el yacimiento, un lugar «virgen desde el punto de vista arqueológico» y que, gracias a un estudio, comienza a descubrirse
Excavaciones arqueológicas en Carissa Aurelia ANTONIO VÁZQUEZ

Un robo es el origen del proyecto que está llevando a los arqueólogos a estudiar el yacimiento de Carissa Aurelia. En torno a los años 60, un campesino, realizando sus tareas, descubre una escultura de Antonia Minor, «un miembro de la familia imperial cuyas representaciones son muy escasas a nivel de todo el imperio romano, solo hay diez», explica Diego Romero Vera, arqueólogo de la Universidad de Sevilla que codirige esta excavación. Este retrato se conservaba en el Ayuntamiento de Bornos, de donde fue robado. Años más tarde, en la ciudad de Munich se organiza una exposición de escultura romana a la que acude Pepe Beltrán, catedrático de la Universidad de Sevilla y que, con el retrato romano como especialidad, identifica la Antonia Minor de Carissa. En ese momento se inician los trámites para la devolución, completada a las autoridades españolas en agosto de 2020 y restituida en Bornos en 2022. Un caso que fue bastante mediático en Alemania y que despertó la curiosidad de los expertos por la falta de excavación en este yacimiento, «virgen desde el punto de vista arqueológico», como lo define Romero.

Así es como se decide hacer una serie de estudios. Entre finales de 2020 y comienzos de 2021, se hace una prospección geofísica, es decir, a través de diferentes aparatos se emiten ondas en el subsuelo y si hay un edificio debajo, algo sólido, rebota la onda, y de esa forma se puede saber la profundidad y lo que hay debajo.

Primeras conclusiones
En estas prospecciones se documentó la muralla, también aparecieron los restos de un posible teatro pero, sobre todo, permitieron conocer a grandes rasgos el urbanismo de Carissa Aurelia. «Sabemos que era una ciudad de 14 hectáreas, que no tiene un urbanismo típicamente ortogonal, que es el que tienen los romanos, es decir calles rectas y paralelas orientadas norte-sur y este-oeste, sino que la ciudad se adapta a la orografía complicada de la cresta rocosa en la que se encuentra», detalla Diego Romero. Precisamente, esta orografía es la causa por la que la ciudad estaba dividida en tres terrazas, «una terraza superior que tienen en su cúspide un promontorio en altura que nosotros llamamos acrópolis, en la cual habría un templo. Han aparecido diferentes restos que se pueden asociar a un templo que posteriormente fue desmontado y con esos materiales se construyó una torre medieval. Debajo, estaría el foro. En el foro tenían que tener un edificio que es la basílica y en el otro extremo, seguramente la curia que es donde se reunía el senado local. Más abajo están los contrafuertes hechos de hormigón romano que siempre han estado a la vista. Otra terraza más baja que es donde seguramente habría viviendas y todo el interior de la ciudad estaba conectado por dos vías que también se han documentado.

Pero para poder conocer mejor las entrañas de la ciudad era necesario excavar. De ahí es donde surge la unión de las universidades de Sevilla, Kiel y Colonia en Alemania y Groninga en Países Bajos en un proyecto internacional de gran relevancia. A esto se une la financiación de la fundación Thyssen, la colaboración de los ayuntamientos de Bornos y Espera y las facilidades que ofrece el propietario del terreno en el que se ubica el yacimiento. ¿Y por dónde comenzar a excavar? El arqueólogo comenta que «como sabíamos gracias a las prospecciones dónde podríamos encontrar ciertas cosas, hemos localizado tres excavaciones pequeñas en puntos estratégicos». Estas tres pequeñas excavaciones, llamadas sondeos, tienen una extensión limitada, de 5x5 metros. Una de ellas en lo que podría ser una vivienda, otra en el área del foro y otra en una calle «que tiene una monumentalidad extraordinaria» y que no se ha difundido hasta ahora. Romero cuenta que en ese punto iban buscando «lo que había aparecido en las prospecciones geofísicas. Sabíamos que aquí había un cruce de calles interurbanas. Una que iba desde la colina hacia abajo y otra que iba desde la puerta norte a la sur, de una necrópolis a la otra. No sabemos si tendría acerado, pórtico, pero las lastras de piedra hablan de una gran monumentalidad. Cuanto más grandes las lastras y cuanto más regulares, mejor calidad y estamos hablando de un urbanismo importante, muy monumental y que salta a la vista. En ningún yacimiento cercano hay calles con estas características». Además añade que es «una calle fantástica en un estado de conservación excelente y que nos anima a continuar con el estudio».

Además de las excavaciones, se está recogiendo cerámica y otros restos porque, una vez finalizada esta primera excavación que encara su última semana, «hay que hacer historia a través de esos restos materiales».

La vida en Carissa Aurelia
El máximo apogeo de Carissa Aurelia llega en época de César, en torno al año 50 a.C. y se estima que fuera hasta el 100 d.C. aproximadamente. «Hay mucha cerámica en superficie que remite a esa época. El hecho de que aparezca con tanta abundancia quiere decir que es la fase en la que más vitalidad tuvo este yacimiento. Y después, en contraposición, apenas encontramos restos cerámicos de fases posteriores. No hay nada de siglos II o siglo III. Eso nos da las pistas de cuáles fueron las fases de mayor apogeo», explica. Además, con el nombre de la ciudad también se pueden sacar conclusiones. «Aurelia era la madre de César y este nombre se debe, seguramente, a que Carissa se decantaría en las guerras civiles del bando cesariano y César, en contraprestación, le da un estatuto privilegiado. Es la ciudad que jerarquiza todo el territorio. La única ciudad importante de todo el entorno era Carissa. Y en torno a ella habría una serie de entidades poblacionales menores que en época romana no recibían el nombre de ciudad y que pagaban tributos aquí, y la gente que tenía que dirimir sus pleitos, quería orar o tomar unos baños, no sabemos si tendría baños, seguramente sí, vendría aquí», cuenta Diego Romero. Otra de las cosas que se creen es que posiblemente estuviera conectada con el mar a través del río Guadalete que desembocaba en el castillo de Doña Blanca en El Puerto.

La presencia de mármol en el yacimiento hace indicar la monumentalidad que se le dio a una ciudad que «sería visible en kilómetros a la redonda porque Roma utilizaba la arquitectura como mensaje de poder». «Los romanos encuentran un urbanismo prerromano. La arqueología tendrá que dilucidar cómo era, pero podemos decir que, seguramente, una vez que Carissa recibe ese estatuto privilegiado, que se convierte en municipio, los romanos monumentalizaron la ciudad para poner a la misma altura el aspecto de la ciudad, el urbanismo y el estatuto jurídico privilegiado y que se viera externamente», detalla.

Otra de las cuestiones llamativas es que se intuyen influjos de la cultura púnica en época romana. Ejemplo de esto son las monedas acuñadas y en las que aparece «un tipo monetal propio del mundo púnico». «En estas monedas aparece la cabeza de Hércules y también hay otro tipo monetal que son dos jinetes con una especie de escudo curvo que se llama rodela y los especialistas en numismática piensan que son jinetes númidas, del norte de África que vinieron a luchar en la segunda guerra púnica. Por tanto, utilizan ese tipo monetal en época avanzada bajo la órbita romana». Pero lo más conocido de este yacimiento son las necrópolis, que muestran que en época romana la gente se enterraba en hipogeo, es decir en huecos excavados en la tierra, y este es un tipo de necrópolis que se asocia al mundo púnico. Romero concluye que «eran romanos pero seguían conservando su cultura púnica. El sustrato cultural púnico nunca se perdió».

Seis años de proyecto
Estas son solo algunas de las cosas que se están aprendiendo de Carissa Aurelia, pero el proyecto de estudio arqueológico está previsto que dure al menos seis años. Además, las cuatro universidades participantes le han dado carácter pedagógico y son estudiantes los encargados de realizar las excavaciones bajo la supervisión de los profesores.

«Queremos enseñar a los alumnos a hacer arqueología y que sirva como práctica. Intentamos que todo sea pedagógico, explicarles por qué se hacen las cosas de determinada manera, vamos excavando de forma muy meticulosa. Una experiencia muy positiva y una oportunidad única en un yacimiento en el que todavía queda mucho por descubrir por lo desconocido.

Diego Romero tiene claro que «hacía falta el impulso de la investigación y esta es una oportunidad única. Este era un tren en el que había que subirse sí o sí». Y espera que en estos seis años «se pueda conocer con un alto grado de detalle cómo era la ciudad, su entorno y también la vida de los carissienses».

Proteger los restos
Una historia que comienza a construirse con la labor arqueológica: «no venimos buscando piezas de museo, que ojalá aparezcan, pero no es el objetivo primario. Queremos hacer historia. Los historiadores hacen historia con los manuscritos, con los textos, y nosotros con los archivos de la tierra. Ahora mismo es como si hurgáramos dentro de la tierra, cómo si abriéramos una pequeña ventanita por la que ver cómo vivían ellos».

Por eso, una vez que finalice la última semana de excavaciones y, antes de comenzar de nuevo las prospecciones, los hallazgos volverán a taparse con la finalidad de protegerlos y será el momento de investigación con los restos encontrados y de difusión de resultados por parte del equipo de arqueólogos de un proyecto que está generando mucho interés.

Los ayuntamientos de Bornos y Espera están interesados en su conservación y en que los vecinos de los municipios «se vinculen con Carissa, se vinculen con su patrimonio de forma que a través de la concienciación se entienda que esto es algo suyo y se puedan prevenir lacras como el expolio que aquí es continuo y eso que es un Bien de Interés Cultural y tiene la máxima protección que pueda existir en un yacimiento». Un expolio que se quiere evitar a toda costa para proteger un lugar que todavía tiene muchos secretos que desentrañar.

31 de julio de 2017

La ciudad perdida de Caraca resurge del olvido en Driebes (Guadalajara)

Desde el pasado 17 de julio los arqueólogos sacan a la luz estructuras de esta urbe romana, nudo importante de comunicaciones en la vía de Complutum a Segóbriga camino a Cartago Nova
El georadar desveló las estructuras urbanas de la ciudad romana que antes fue un oppidum carpetano. 
Desde el cerro de la Virgen de la Muela no se divisa ni un pueblo, ni una casa aislada, nada. Driebes, la localidad más cercana, se encuentra a unos seis kilómetros de carretil de piedras, polvo y matojos. En este paraje olvidado de Guadalajara hoy solo quedan en pie las ruinas de la antigua ermita que da nombre al lugar, en medio de un extenso campo de cereal recién cosechado. En otro tiempo, sin embargo, aquí se levantaba la ciudad de Caraca, una importante urbe de la Hispania romana a la que acudían las gentes del entorno para ir al mercado, al foro o al templo. La empinada cuesta que baja hasta el Tajo era entonces un transitado tramo de la calzada romana que conducía a Cartago Nova (Cartagena).

«Donde ahora pisamos debía de estar el foro», indica el arqueólogo Emilio Gamo, mientras muestra el plano con los resultados del georradar y drones que sirvieron en febrero para anunciar el descubrimiento de esta ciudad perdida que citaron Plutarco o Ptolomeo, equidistante de Complutum (Alcalá de Henares) y Segóbriga (Saelices, Cuenca), según el Anónimo de Rávena.

Se la había situado anteriormente en lugares como Almoguera o Tarancón, pero el hallazgo en 1945 de un tesorillo de plata de unos 14 kilos durante la construcción del canal de Estremera hizo sospechar de la existencia de un yacimiento en Driebes. Los profesores Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal defendieron en los años 80 que se trataba de la ciudad romana de Caraca, pero hasta ahora nunca se había excavado en este lugar.

El georradar reveló que ante la ermita se extendía antiguamente un espacio diáfano, rodeado por una columnata a modo de pórtico. De ratificarse la existencia allí de un foro, como estos datos sugieren, se habrá dado con la primera ciudad romana de la que se tiene constancia en la provincia de Guadalajara.

Las excavaciones que se están llevando a cabo desde el 17 de julio vienen a confirmar el diagnóstico al que llegaron los arqueólogos. «Empezamos a constatar estructuras y una serie de materiales que ratifican los resultados que dio el georradar en la campaña precedente», subraya Javier Fernández Ortea, coodirector del proyecto junto con Gamo.

En las dos catas abiertas, ya se aprecian con claridad algunos muros de antiguas edificaciones públicas romanas, aunque aún es pronto para poder identificarlas como parte del foro y para datar la época en que éste fue erigido, un dato clave para saber cuándo esta población fue promocionada jurídicamente como ciudad romana.

Hay una tercera cata señalada, en el cruce del cardo y el decumano, las dos coordenadas que vertebraban toda urbe romana. Allí el georradar indica que podría conservarse un empedrado con un sistema de alcantarillado. Si es así, servirá para verificar hasta qué nivel de desarrollo llegó Caraca.

Con estas primeras intervenciones quirúrgicas, el equipo interdisciplinar que dirigen Gamo Pazos y Fernández Ortea pretende registrar la estratigrafía de la ciudad y conocer así la evolución histórica de este lugar que se cree que estuvo habitado desde comienzos del primer milenio antes de Cristo y fue un «oppidum», un asentamiento carpetano antes de la romanización.


UNA CIUDAD DE 1.800 HABITANTES
La ciudad, de unas 8 hectáreas en el perímetro que creen que pudo estar amurallado y otras cuatro de zona anexa, se abastecía de agua a través de un acueducto de tres kilómetros del que quedan unos 130 metros, según han podido comprobar los arqueólogos en las proximidades del cerro de la Virgen de la Muela. Calculan que llevaba 1,3 litros por segundo, lo que les lleva a pensar en una población de entre 1.500 y 1.800 habitantes.

Bajo el sol de justicia que cae sobre el yacimiento, Javier Fernández comenta que en época romana el clima era más húmedo y había más vegetación. «Posiblemente era un lugar más habitable y había más densidad de población en esta zona hace 2.000 años que ahora», dice.

La ciudad contó con templos, que estarían ubicados bajo la actual ermita derruida, con posibles termas y con un macellum (mercado) donde acudían los campesinos y artesanos de los alrededores para comprar y vender. «Debió de ser una ciudad como Valeria o Ercávica», apunta Gamo haciendo referencia a dos yacimientos romanos de Cuenca.

El arqueólogo de la UNED explica que por su posición estratégica sobre la vera del Tajo y la presencia de atochas en la zona, creen que se dedicaba a la explotación del esparto, tan apreciado en la época por su uso para confeccionar cabos para la navegación o la minería, o para usos cotidianos (calzado, cestas...).

Caraca se destacó también por la exportación del lapis specularis o espejuelo, un yeso traslúcido y brillante que los romanos utilizaron en sus ventanas antes del vidrio. «Quizá el declive del uso del lapis specularis tuvo relación con el abandono de Caraca en el siglo II d.C.», sugiere el arqueólogo Saúl Martín.


UN CSI ARQUEOLÓGICO
Los peones que ayudan en la excavación acaban de encontrar un fragmento de interés y requieren el examen de Gamo, que explica: «Esto es como en CSI, investigamos cada pieza, cada detalle, solo que no es una escena de un crimen».

Excavar en un yacimiento virgen como el de Caraca permite estudiarlo desde cero, documentando de forma exhaustiva cada hallazgo, con el apoyo de modernos métodos como el sistema de información geográfica del Instituto Geográfico Nacional o los sistemas de información geocientífica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). El equipo multidisciplinar cuenta con la ayuda de especialistas en inscripciones latinas, expertos en gestión del patrimonio y especialistas del IGME, así como con la financiación de la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Driebes, la Asociación de Mujeres de Brea de Tajoy y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara.

Los arqueólogos confían que Caraca arroje luz sobre un periodo histórico aún en parte desconocido. Es «otra tesela más en ese mosaico tan complejo de la romanización en el interior peninsular», subraya Fernández Ortea.

Hasta el 17 de agosto removerán la tierra en busca de cuanta información logren obtener, pero parte de Caraca siempre ha estado ahí, a la vista de cualquiera. En la construcción de la ermita de la Virgen de la Muela en el siglo XVI se reutilizaron fustes de columna que aún permanecen encajados en las paredes, uno incluso numerado con un cinco romano.

En las laderas del cerro, es fácil ver grandes piedras que formaron parte de edificios públicos de relevancia. Los agricultores las fueron arrojando a un lado cada vez que daban con alguna que les impedía arar el campo. No es ésa una buena tierra para cultivar. Allí donde antes se empedró una calle o se levantó una vivienda no crece igual el cereal.

El cerro de la Virgen de la Muela donde el pastor Mariano Vadillo jugaba solo en su niñez con aquellas piedras y trozos cerámicos de los que desconocía su origen, acapara ahora el interés de lugareños y curiosos, tanto que la Guardia Civil patrulla a menudo por los alrededores, no sea que una porción de la Hispania romana acabe olvidado en la vitrina de algún desaprensivo sin revelar sus secretos.


EL TESORO ESCONDIDO A FINALES DEL S. III a.C.
Durante la construcción del canal de Estremera en 1945 se descubrió en un talud del cerro de la Virgen de la Muela un tesorillo de plata de más de 13 kilos en forma de tortas, lingotes y fragmentos de adornos (torques, brazaletes, varillas, sortijas y fíbulas) que actualmente se expone en el Museo Arqueológico Nacional. Son piezas de cultura carpetana, datadas entre los siglos IV y III antes de Cristo o principios del II a.C. «El peso de las tortas, entre 448 y 455 gramos y sus particiones indican que utilizaban un sistema metrológio estandarizado, similar al de Cancho Roano», se indica en la vitrina que contiene las piezas halladas en Driebes. Los fragmentos completarían el valor de su peso en una transacción comercial. Las monedas constituyen solo una pequeña parte del tesoro y en su mayoría están partidas, pues se usaron como pequeños lingotes. Algunas proceden de Cartago y por su datación se ha podido fechar cuándo se ocultó el tesoro, ya que las más modernas fueron acuñadas a finales del siglo III a.C.

La pieza más relevante del tesoro es una fíbula que debió de ser emblema de un personaje de la aristocracia. Muestra un personaje con casco y torques en el pie y una escena simétrica de un felino que devora una cabeza humana en el puente. Ésta representaría a un jefe guerrero que al ser comido por el león se convierte en héroe. Cuando se descubrió, el arqueólogo Julián San Valero Aparisi la llamó «Fíbula de Hércules», creyendo que la imagen del puente representaba al héroe griego vestido con la piel del león de Nemea.