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5 de noviembre de 2021

Revisan los contextos rituales de los santuarios íberos de Collado de los Jardines y la Cueva de la Lobera (Jaén)

Los trabajos se enmarcan en un proyecto financiado por el Instituto de Estudios Giennenses de la Diputación de Jaén, que ha permitido realizar el inventario, catálogo y estudio integral de todos los materiales de ambos espacios

Investigadoras del Instituto de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, junto con investigadoras de la Universidad Autónoma de Madrid y del Instituto de Historia del CSIC, han realizado el inventariado, catalogación y estudio integral de todos los materiales arqueológicos pertenecientes a los yacimientos de Collado de los Jardines (Santa Elena) y la Cueva de la Lobera (Castellar), en la provincia de Jaén, lo que ha permitido revisar los contextos rituales de ambos santuarios.

Estos trabajos se enmarcan en un proyecto financiado por el Instituto de Estudios Giennenses de la Diputación de Jaén, y se han centrado en tres de las principales colecciones públicas nacionales que poseen objetos procedentes de las intervenciones de principios del siglo XX desarrolladas en estos espacios de culto. Una de ellas es la del Museo Arqueológico Nacional, sin duda la colección más importante a nivel nacional, que atesora el amplísimo y heterogéneo conjunto de materiales procedentes de las excavaciones de principio de siglo XX en Collado de los Jardines (Santa Elena). También la colección del Museo Arqueológico de Cataluña, Sede Barcelona, la más destacada del santuario de Castellar, conforma por el antiguo fondo Juan Cabré, que cuenta con piezas emblemáticas procedentes de este espacio de culto. Y por último, la colección del Museo Arqueológico de Murcia, con el fondo Martínez Jara (Murcia), procedente de la antigua colección Jiménez de Cisneros, conformada por materiales del santuario de Castellar.

“Se trata de un estudio novedoso que se inicia con este proyecto y que tiene una potencialidad evidente en la medida que supone la recuperación de un material inédito para su integración en las investigaciones y dinámicas de conocimiento sobre el patrimonio de nuestra provincia, al mismo tiempo que contribuye a superar la visión fragmentaria y sesgada de estos santuarios, poniendo el acento en la lectura desde el contexto integral, no desde el tipo de material que lo compone”, indica Carmen Rueda, investigadora del Instituto de Arqueología Ibérica de la UJA.

Hasta el momento se ha trabajado en el inventariado y catalogación de en torno a 1.000 objetos, no solo exvotos, sino materiales diversos como fíbulas, vasos votivos, anillos, armas…, todos ellos elementos con un significado ritual y simbólico que va a permitir a las investigadoras profundizar en el estudio de las prácticas religiosas, a través de la reconstrucción de las biografías asociadas a estos santuarios y de las relaciones que se establecen con/y a través de su cultura material.

El Instituto de Estudios Gienneses de la Diputación de Jaén, en el marco de la convocatoria de proyectos de investigación del Organismo Autónomo Local "Instituto de Estudios Giennenses", área de conocimiento de Ciencias Humanas y Expresión Artística, ha financiado este proyecto encaminado a la reconstrucción y estudio de los depósitos votivos de estos santuarios, que se componen por miles de materiales con significado ritual, que en la actualidad se encuentran diseminados por diferentes instituciones públicas y privadas.

9 de septiembre de 2010

El 'Viaje al tiempo de los iberos' en Castellar (Jaén) toma forma con un museo sobre exvotos

Los exvotos eran ofrendas en forma de figuras que usaban los íberos para comunicarse con los dioses. Uno de los santuarios más importantes sobre esa manifestación de la cultura ibérica ha abierto sus puertas este verano en Castellar (Jaén) y recoge más de 3.000 piezas arqueológicas o exvotos procedentes del yacimiento de la Cueva de la Lobera.
 Con este museo sobre la religiosidad de los íberos empieza a coger forma el Viaje al tiempo de los íberos, un ambicioso proyecto turístico-cultural con el que la Diputación de Jaén quiere poner en valor el excepcional patrimonio íbero de la provincia, con más de 500 yacimientos.
La relación de los íberos con los dioses, la forma de construir los exvotos, su visión del más allá o información sobre la evolución del territorio del municipio a lo largo de la historia son algunos de los contenidos del museo, dividido en cinco zonas y que cuenta con innovadores recursos basados en las nuevas tecnologías, como una mesa táctil, quioscos interactivos o vitrinas semicirculares. Además, el centro muestra al visitante las relaciones entre esta ancestral religiosidad y los diversos cultos existentes en el mundo. Junto al museo, también se está acondicionando en Castellar el yacimiento de la Cueva de la Lobera, el que fuera entre los siglos IV y III un santuario rupestre donde los antiguos pobladores rendían culto a los dioses. Este lugar reúne tres elementos importantes para los santuarios ibéricos, como el estar cerca de una vía de comunicación (Vía Heráclea), su posición estratégica y la cercanía de un manantial.
El de Castellar ha sido el primero de los museos y centros de interpretación de la cultura ibérica que se abrirán dentro del proyecto Viaje al tiempo de los iberos. Este peculiar itinerario cultural tendrá su epicentro en el futuro Museo Internacional de Arte Ibero de la capital jiennense, actualmente en obras y que podría estar listo para el primer semestre de 2012. Pero para este mes de septiembre se espera también que abra sus puertas el centro de interpretación sobre el yacimiento de Cerrillo Blanco de Porcuna, una necrópolis dinástica en la que se hallaron más de 30 esculturas de un gran valor patrimonial. Próxima también está la apertura del museo del yacimiento de Cástulo, en Linares.
La intención de la Diputación es que el Viaje al tiempo de los íberos comience en el Collado de los Jardines de Santa Elena, para seguir por el santuario de la Cueva de la Lobera (Castellar) y continuar en Vilches para ver un ejemplo de ciudad íbera. La ruta sigue con la visita a la cámara sepulcral de Toya, en Peal de Becerro, la plaza de armas del Puente Tablas de la capital jiennense, la necrópolis de Cerrillo Blanco en Porcuna, el citado yacimiento de Cástulo y culminar con el Museo de la capital.

El Museo del Santuario Ibérico de Castellar, ubicado en el rehabilitado Palacio de Medinaceli, está considerado el único del mundo dedicado a la religiosidad de la cultura ibérica. Pone en valor el patrimonio encontrado en la Cueva de la Lobera, un yacimiento situado a un kilómetro de Castellar que debió tener importancia a partir del siglo IV antes de Cristo. De entre todos los exvotos de su legado, hay una figura que se cree que estaba dedicado a una divinidad femenina. El director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, Arturo Ruiz, cree que "podría ser la propia diosa representada con dos ánades en los laterales, muy relacionada con la fertilidad".

(Fuente: elpais.es)

4 de julio de 2014

Restos cerámicos y arquitectónicos evidencian el paso de Cartago por el oppidum ibérico de Giribaile (Jaén)

Las excavaciones en el oppidum ibérico de Giribaile, en Vilches (Jaén) muestran las huellas cartaginesas en la zona, corrobaradas -entre otras más recientes- por el hallazgo de abundantes fragmentos de ánforas cartaginesas así como de un monumento funerario torriforme, el empleo de casamatas en la muralla de barrera y un opus signinum con lechada de cal, todas ellas técnicas constructivas características de la antigua Cartago.  
Luis María Gutiérrez, director de los trabajos en Giribaile, atiende a los periodistas durante una visita al yacimiento. 
Según Luís Maria Gutierrez, arqueólogo del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, autor de la Guía Arqueológica de Giribaile y responsable de los trabajos de investigación en el oppidum íbero, los trabajos de campo "ya arrojan indicios claves para corroborar la huella cartaginesa en la zona», "como ya dedujimos en la recogida sistemática de materiales que realizamos entre 2004 y 2005, y en la que contabilizamos que aproximadamente el 15% de las piezas cerámicas recuperadas correspondían a ánforas cartaginesas."  

UN CAMPAMENTO CARTAGINÉS
Según nos comentó el propio Gutiérrez poco antes de comenzar las excavaciones en Giribaile, "en estos trabajos de recogida de materiales nos acompañó José Luis López Castro, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Almería y especialista en arqueología púnica y fenicia, quien ya nos apuntó entonces la hipótesis, basada en estos fragmentos cerámicos, de que se pudiera localizar un campamento cartaginés en Giribaile."
Parte del equipo de excavación que participa en la campaña de este año.
Foto: GIRIBAILE

CASAMATAS EN LA MURALLA DE BARRERA
Además, según nos contó Luis María Gutiérrez, en los trabajos previos a la excavación ya se constató la existencia de casamatas en algunos puntos de los 250 metros de la muralla de barrera que protegía el asentamiento, una técnica muy característica de la arquitectura defensiva cartaginesa.

Las casamatas eran unas estancias interiores que eran usadas como establos y también, para alojar a los soldados que custodiaban la muralla

OBRAS HIDRÁULICAS CARTAGINESAS
Otra de las evidencias que nos llevan a creer en la presencia cartaginesa en Giribaile, según Gutiérrez,  es el hallazgo de restos de opus signinum, una arquitectura hidráulica de mortero (cal, arena y fragmentos de roca silícea) muy propia de los romanos, pero con la peculiaridad de que el descubierto en Giribaile "cuenta con un revestimiento de lechada de cal, muy propio de las bolsas de agua empleadas en Cartago."

MONUMENTO FUNERARIO
"También descubrimos en su día, -prosigue el profesor Gutiérrez- la base de los que pensamos puede ser un monumento funerario torriforme, muy característico de Cartago que pudo estar erigido en el S. IV a.C y se mantuvo hasta la Segunda Guerra Púnica (aproximadamente el 207 a.C.)", que es cuando se data la destrucción de la ciudad de Oringis, que bien pudiera ser ésta.
Cueva-santuario de Giribaile.
Foto: GIRIBAILE

CUEVA-SANTUARIO DE GIRIBAILE
Ya se está trabajando en el conjunto eremítico de la cueva-santuario de Giribaile. Cuevas excavadas en la roca viva y que, recientemente sufrieron un gran deterioro al desplomarse varias de ellas a causa de las intensas lluvias. 


Ya en 1860 el investigador D. Manuel Góngora, que documentó este yacimiento por primera vez, ya decía que en esta cueva venían apareciendo "algunas figurillas de bronce similares a las de Sierra Morena", esto son exvotos como los aparecidos en la Cueva de la Lobera de Castellar y en El Collado de los Jardines Santa Elena, ambos enclaves también en la provincia de Jaén.  

Las otras dos zonas que se están excavando son: el área productiva -la zona de la muralla donde los habitantes trabajaban- y un almacén. El trabajo de campo se irá intercalando con el análisis de los materiales encontrados.

MUROS DE UN METRO DE ANCHO
Aunque queda mucho por excavar, descubrir y analizar, llaman la atención las dos áreas arqueológicas en las que se ha trabajado hasta junio, sobre todo, según ha comentado Luis María Gutiérrez,  por los muros exhumados que conservan un alzado de en torno a un metro.


CONFIRMAR LA PRESENCIA CARTAGINESA
Entre los objetivos de esta investigación está el de confirmar la presencia cartaginesa que, de corroborarse al final de este proyecto, «sería lo más novedoso, sumaría un elemento diferenciador al amplio y rico patrimonio cultural de la provincia». Según los arqueólogos, se cree que el oppidum de Giribaile llegó a estar poblado por unas 3.000 personas y que mantuvo una estrecha relación con el centro neurálgico de Cástulo, y los santuarios antes mencionados de Castellar y Santa Elena.  

El proyecto de excavación se va a extender durante más de cuatro años y cuenta con un presupuesto de 268.000 euros. 

4 de diciembre de 2012

Un desprendimiento destruye el eremitorio visigodo de Giribaile, en Vilches (Jaén)

Desaparece gran parte de uno de los cuatro complejos del importante eremitorio de este singular enclave arqueológico.
Giribaile, el extraordinario enclave arqueológico ubicado en término de Vilches, que conserva importantes restos ibéricos, romanos, visigodos y árabes, acaba de sufrir otra adversidad irreparable. El desplome de una inmensa masa rocosa ha aplastado buena parte de su eremitorio visigótico, concretamente el oratorio que ocupaba el tercero de los 4 complejos rupestres del antiguo refugio de eremitas ubicados en el farallón de la vertiente sur de la meseta de Giribaile.
Varias personas contemplan el desprendimiento del oratorio
visigodo de Giribaile.
Foto: J.A. García Márquez
El enorme bloque pétreo, cifrado en varios centenares de toneladas, aplastó también algunas viviendas. No hubo que lamentar desgracias personales porque nadie transitaba por el lugar y porque el conjunto de viviendas bajo el farallón rocoso de la meseta que mira al valle del Guadalimar están deshabitadas.

Al parecer el desplome en el conjunto de cuevas conocido como espeluca, ha sido causado por las fisuras que la lluvia, el calor y el paso del tiempo ocasionan en las enormes moles de rocas sedimentarias. Aunque es la versión más extendida, los expertos que en la mañana de ayer domingo se dejaban ver en la zona no descartaban la posibilidad de que las captaciones de agua subterráneas influyan en el desequilibrio geológico que se viene produciendo en la meseta en los últimos 4 años.

Ya en la primavera de 2008 se registró el desprendimiento de otra enorme masa de piedra a la altura del mismo complejo rupestre. «La naturaleza de la roca que sirve de soporte a estas cuevas y los propios procesos físicos a los que está sometida, convierten este entorno en un lugar muy inestable en el que es frecuente la caída de grandes bloques de piedras que se desgajan del frente externo del farallón, dificultando la lectura correcta de los espacios interiores», expresa el arqueólogo Luis María Gutiérrez Soler, autor de la 'Guía arqueológica de Giribaile'.
El profesor Juan Peña en una visita al eremitorio de Giribaile
 a principios de año con periodistas especializados
Foto: SEMER Turismo

Hace más de dos siglos la zona sufrió también graves alteraciones que le fueron atribuidas al terremoto de Lisboa de 1755. En aquella ocasión los daños se llevaron buena parte de estas cuevas, templos naturales del siglo IV, manifestación primitiva de la vida monástica en el mundo cristiano. 

Con una extensión de casi 16 hectáreas, Giribaile se considera clave para el estudio histórico de la evolución del territorio y de las bases sociales de las comunidades iberas. De estratégica ubicación entre los cauces del Guadalimar y el Guadalén, el conjunto mantiene estrecha relación con el centro neurálgico de Cástulo, los santuarios de Castellar y el Collado de los Jardines en Santa Elena.

Necesidad de un estudio geológico
En los próximos días está previsto que al lugar se personen geólogos, historiadores y arqueólogos para estudiar la posibilidad de nuevos desprendimientos. Todos coinciden en la necesidad de hacer un estudio geológico de esta inmensa zona arqueológica que contiene un gran poblado ibérico (oppidum), los restos de una monumental fortaleza medieval que vigiló la frontera tras la conquista cristiana de los pasos de Sierra Morena en 1212 y este interesante conjunto de cuevas del primer milenio de nuestra era, ahora parcialmente destruido. Estas covachas, conectadas entre sí por estrechos laberintos, constituyen un legado de nivel nacional.

La paulatina destrucción del conjunto arqueológico supone una pérdida patrimonial de capital importancia.

24 de junio de 2025

Un hallazgo casual apunta a la existencia de un santuario ibérico en Almedinilla (Córdoba)

Durante un paseo rupestre por los tajos de Las Llanás de la localidad cordobesa de Almedinilla, un padre y su hija encontraron en un pequeño abrigo rocoso una cerámica ibérica que han donado al Ecomuseo del Río Caicena de la localidad, que puestos en contacto con el Museo Histórico concluyen -a falta de un estudio en detalle- que la pieza pudiera estar asociada a un santuario de época ibérica próximo a la localidad.

Según informa en su web el Ecomuseo del Río Caicena, el lugar del hallazgo tiene una visibilidad directa con el poblado ibérico del Cerro de la Cruz y la necrópolis de Los Collados, y se encuentra dominando el camino que, paralelo al río, atraviesa el desfiladero del Caicena. 


La pieza cerámica encontrada está prácticamente completa y se trata de un cuenco ibérico con concreciones de carbonato cálcico fechado en el siglo II a. C. La pieza en cuestión estaba sobre la superficie (sin cubrir por sedimentación) y si bien pudo haber sido lanzada hacia abajo desde lo alto de Las Llanás, desde el Ecomuseo consideran más probable su deposición en el mismo lugar del hallazgo, ya que la pieza sólo tiene una pequeña rotura de antiguo y "un lanzamiento desde lo alto del tajo la hubiera fragmentado más". Además "existe una cornisa rocosa que hace poco probable que hubiera quedado en esa posición si se hubiera lanzado desde lo alto del tajo".

Además de lo sugerente de utilizar históricamente las cuevas como viviendas y necrópolis (en otras épocas) los iberos debieron mantener esa ligazón con lo oculto y subterráneo, con lo telúrico y el “útero materno”, convirtiendo cuevas y abrigos en lugares de culto, metáforas de otras realidades.

Existen abrigos rocosos y sobre todo cuevas que fueron utilizadas por los iberos con esta función probablemente. Las más conocidas se ubican en Jaén con la Cueva de la Lobera en Castellar (con numerosas cerámicas que pudieron servir para realizar ofrendas y libaciones) o la de Cueva de Los Muñecos en el Collado de Los Jardines de Santa Elena (con numerosos exvotos de guerreros, mujeres, niños). En Granada pudiera haber otros santuarios en la Cueva de Las Ventanas de Píñar o en la Cueva de Las Tontas en Montefrío. Por mencionar otros territorios, señalar por ejemplo la gran cueva-santuario (y lugar de curación) que tanto iberos como romanos tuvieron en la Cueva Negra (Fortuna-Murcia).

Para Córdoba se han querido ver cuevas-santuario ibéricas en la cueva de La Murcielaguina y la de Los Mármoles (en Priego), esta última visible desde El Cerro de la Cruz . En cuanto a santuarios iberos construidos en edificios ex profeso, Almedinilla se sitúa entre los actualmente conocidos de Torreparedones (dedicado a la diosa madre de la fertilidad Tanit-Astarté que se mantiene en época romana con Dea Caelestis-Juno-Lucina-Salus) y el posible (y aún no encontrado) de la antigua Ilurco (Cerro de Los Infantes-Pinos Puente) caracterizado por muchas placas-exvotos con la representación de caballos.

En Almedinilla, concluyen desde el Ecomuseo, "tenemos pendiente documentar un posible pequeño santuario ibero en el entorno de unas peñas rocosas y junto a un camino que pudo conectar el Cerro de la Cruz con la zona de Alcaudete". "Mientras tanto debemos ser cautos en la interpretación de este posible yacimiento bautizado con el nombre de: El abrigo de África".