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22 de septiembre de 2012

Las excavaciones de Pintia sacan a la luz once tumbas vacceas y su ajuar funerario

Los enterramientos, del siglo I antes de Cristo, se suman a los 260 hallados desde 1985 en la necrópolis vaccea de Las Ruedas, donde se estima hay más de noventa mil Verano tras verano las tierras de Pintia siguen aportando vestigios de la cultura vaccea que desde el siglo IV antes de Cristo ocupó este paraje de Padilla de Duero (Valladolid), el mismo donde en centurias posteriores siguieron imprimiendo su huella pobladores romanos y visigodos hasta el siglo VIII.
Estelas de sepulturas junto al antiguo cauce del Arrollo de la Vega.
Foto: El Norte de Castilla

Las excavaciones arqueológicas del yacimiento pintiano empezaron en junio y se han cerrado con el descubrimiento de once enterramientos del siglo I antes de Cristo y un centenar de objetos hallados en el entorno de la necrópolis de Las Ruedas.

Este recinto histórico declarado Bien de Interés Cultural recibe cada período estival la visita de medio centenar de estudiantes llegados desde diversos países para excavar y conocer la cultura vaccea del siglo IV antes de Cristo. En esta campaña, el yacimiento ubicado en Padilla de Duero ha surtido de abundante material que actualmente está siendo catalogado e investigado por expertos.

Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattemberg de la Universidad de Valladolid, se muestra satisfecho de los resultados de las extracciones en esta 22 campaña, una cita que ha venido repitiéndose desde 1985 a 1987 y desde el año 2000 hasta el actual con el descubrimiento global de 260 tumbas en la necrópolis de Las Ruedas. «Se ha intervenido en seis sectores de excavación que ocupan unos 96 metros cuadrados; el estado de conservación de las tumbas puede calificarse de bueno en la mayoría de los casos y solo dos de ellas mostraban signos de alteración importantes».

En las tumbas encontradas se ha hallado una doble y otra triple, «tipología de enterramiento este último hasta ahora inédito en su configuración característica con la particular distribución de medio centenar de objetos formando una especie de frontón, con dos conjuntos más profundos y algo separados entre sí y uno superior dispuesto entre ambos a mayor altura», explica Sanz Mínguez.

Entre los objetos desenterrados han salido a la luz un centenar de vasijas, una veintena de canicas, alguna fusayola (contrapeso de huso de hilar) que identificaría tumbas femeninas, además de hierros diversos identificados como parrillas, pinzas para el fuego o cuchillos que simbolizan el banquete funerario, «elementos todos ellos que incrementan el ya notorio registro de Las Ruedas y que hace de ese cementerio uno de los más importantes en su género de toda la Península Ibérica».

Más datos sobre el pasado
Otra de las sorpresas que ha deparado esta campaña de excavaciones es el paleocauce del arroyo de La Vega, el curso fluvial por el que discurría hace dos mil años este arroyo, que en este tiempo ha modificado de forma natural su trayectoria en más de cuarenta metros y ha condicionado el movimiento de tierras. También se ha podido documentar cómo la margen izquierda del arroyo, en su zona de inundación y de transición al cauce, «se utilizó en el siglo I antes de Cristo como lugar de enterramiento ocasional, a juzgar por la escasa densidad de tumbas halladas en este espacio con respecto al superior y más occidental, constituido por gravas y arenas».

La labor de los arqueólogos no concluye con la captación de nuevos datos y va más allá del traslado de los materiales para ser estudiados, pues se está acondicionando el terreno excavado con el relleno de las catas abiertas. También se ha vaciado el antiguo cauce del arroyo en una anchura de unos cuatro metros y se han plantado carrizos para marcar su trazado milenario, «convirtiéndose en un punto de vista en el recorrido existente en el cementerio de Las Ruedas». Sanz Mínguez explica que esta actuación es una más de las que se siguen emprendiendo en el yacimiento de Padilla de Duero con el propósito de «incrementar su conocimiento y otorgar valores añadidos para el disfrute colectivo de esta herencia patrimonial recibida desde el pasado».

9 de septiembre de 2022

Los siete renaceres del Ave Fénix en Pintia

La última campaña en la ciudad vaccea permitirá afinar la datación de las consecutivas ocupaciones del yacimiento de Padilla de Duero
Recipientes hallados en las casas de Las Quintanas. Foto: Universidad de Valladolid.

Ave Fénix o gato. El hábitat urbano de Pintia, Las Quintanas, al que se bautizó con el nombre del pago que ocupa en Padilla de Duero, es un híbrido entre el ave mitológica y de la no menos mitológica longevidad del felino. Hasta siete veces renació de sus cenizas.

«Ave Fénix o gato», le gusta denominar a Carlos Sanz, con ironía, al yacimiento. El director de las excavaciones de Pintia y del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, la denomina así porque la ciudad vaccea «se va reconstruyendo una y otra vez, hasta siete veces». Hacia atrás en el tiempo, «aquí teníamos una necrópolis visigoda; antes había hasta cuatro niveles romanos y luego ya empezaban los siete niveles vacceos. Niveles de destrucción por incendios y colmatación sucesiva sobre los escombros».

Ave Fénix cuyos vestigios bien definidos por cenicientos estratos están siendo de mucha utilidad para identificar algunos de los ocasos y renaceres de la ciudad de Pintia. Ahora se va a afinar más la datación de cada uno de ellos por medio del paleomagnetismo. De realizar estas mediciones, cuyos resultados pueden estar listos este otoño, se encargarán expertos del área de Geológicas de la Complutense.

Paleomagnetismo
El paleomagnetismo es una disciplina basada «en el principio de la variación del norte magnético terrestre en el tiempo, variaciones reflejadas en la orientación de los segmentos férricos en arcillas rubefactadas (pigmentadas de rojo)». Asimismo, la zona excavada conserva «estructuras termoalteradas» por los sucesivos incendios. «Aquí tenemos algo muy bueno. Aparte de los hogares de las casas, tenemos el incendio de toda la vivienda, con lo cual se mantiene la orientación de los suelos. Esas arcillas mantienen la orientación del polo magnético terrestre».

Este año la campaña se ha centrado en Las Quintanas, recuperando la actividad en este espacio después de 15 años centrados en la necrópolis de Las Ruedas. El objetivo es claro: a través del paleomagnetismo se trata de «datar y anclar la cronología del yacimiento» afinando la precisión cronológica en no más de 20 o 25 años. «Hace unos años teníamos márgenes de 150 años». Ahora, mejorados los parámetros que utiliza el paleomagnetismo «podemos datar, algunas zonas, de generación en generación, o sea, cada 20 años». Esto supone concretar mucha información del día a día de Pintia. Tecnología, arquitectura y materiales, fabricación y uso de útiles y de objetos y otras tantas cuestiones relacionadas con la evolución del pueblo vacceo en este enclave.

Entre el 2000 y el 2007 se excavó «una trinchera con la que conseguimos la primera secuencia completa que obtuvimos del asentamiento de Las Quintanas. Era un proyecto que pretendía dejar de forma escalonada los 1.200 años de historia que estuvieron aquí. Tenemos una secuencia espectacular», destaca Sanz.

Aquellos primeros trabajos en Las Quintanas destaparon un pozo artesiano de época romana. «Un pozo de agua fallido –utilizado como basurero por los romanos– que es como una ventana abierta a toda la estratigrafía». Es decir, en sus paredes el tiempo se muestra retratado en sucesiva capas de terreno bien definidas que ahora tratarán de poner fecha de forma precisa.

¿Qué puede aportar la medición paleomagnética de ese terreno delimitado en estratos?: «Sabemos que hay siete niveles de incendio y se ha reconstruido la ciudad siete veces, pero no sabemos qué distancia hay de un incendio a otro, no sabemos si ha pasado una generación, cinco años, un año... Conocer esto va a ser muy importante. Pero no nos podemos quedar solo en datar los niveles, necesitamos tener lugares asociados. Es decir, que también hay que excavar. En un futuro lo que esto significa es una vuelta a recabar información de cada uno de los niveles, pero con un poco de fortuna, sabiendo en qué cronología estamos».

Este año, de los siete niveles, se datarán dos, aquellos que comprende las guerras sertorianas (75 años a.C.) y el previo (151 años a.C.), que es el que hemos excavado. Para alcanzar «los niveles fundacionales, si seguimos a este ritmo, igual el año que viene es posible que podamos también datarlos». El 151 antes de Cristo «es una fecha crítica. Solamente saber que tenemos 75 años de distancia entre Sertorio y otro militar romano que es Lúculo, el que asola Intercatia y Pallantia, sería extraordinario, porque podríamos determinar qué pasó en Pintia», explica Sanz.

Datos de las cubiertas
En cuanto a los objetos hallados, estos no son diferentes a las tumbas en la necrópolis de Las Ruedas, pero en esta ocasión enmarcados en un ámbito doméstico. «Nos hemos encontrado algunas copas, algún recipiente de almacenaje grande encastrado en el suelo», y algo que va a ser de gran utilidad a la hora de interpretar las viviendas. «Hemos visto unos hoyos de poste descomunales que sustentan construcciones sólidas, e incluso hemos dado con algunos revoques de fachada que resultan un poco extraños por su espesor, y, que ahora –por el tamaño de los citados postes de sujeción–, ponerlos en horizontal tiene más sentido».

Volviendo a los objetos hallados, «el plus del poblado frente a todo lo que veníamos haciendo estos años de atrás, que es el mundo simbólico de la muerte con las excavaciones en la necrópolis de Las Ruedas y su representación, pues aquí lo que tenemos es el mundo cotidiano, el día a día sin el filtro ideológico tan marcado del mundo de la necrópolis. Este es el mundo real, por eso tiene ese atractivo. Y eso que no ha salido mucho material esta vez».

Pero el objetivo central, recuperar esta zona de Pintia, el poblado, escalonar la excavación para observar su evolución de un golpe de vista, y, sobre todo, dejarla preparada para la medición paleomagnética, se ha cumplido, por lo que Pintia irá resurgiendo de sus cenizas cual Ave Fénix.

19 de junio de 2015

Descubren cinco nuevos enterramientos vacceo-romanos en el yacimiento de Pintia

En las cinco nuevas sepulturas documentadas se han encontrado una treintena de piezas arqueológicas con elementos "muy novedosos". Desde 2002 ya se han descubierto 282 enterramientos en este yacimiento próximo a Padilla de Duero (Valladolid).
Necrópolis vacceo-romana de Las Ruedas en el yacimiento de Pintia. FOTO: PINTIAVACCEA.ES
El primero de los turnos de la XXVI campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Pintia situado entre las localidades vallisoletanas de Padilla de Duero y Peñafiel, ha descubierto en menos de 18 días cinco nuevas tumbas constituidas por una treintena de piezas arqueológicas en el cementerio vacceo-romano de Las Ruedas.

El director del Centro de Estudios Vacceos 'Federico Wattenberg', institución organizadora de las excavaciones arqueológicas, Carlos Sanz Mínguez, ha explicado que en los ajuares de las cinco nuevas tumbas se han descubierto "elementos novedosos" por lo que será necesario llevar a cabo un "trabajo muy exhaustivo" para lo que se requiere "mucho tiempo y esfuerzo" por lo que mantienen una baja intensidad de excavación para poder hacer frente a esta dimensión de trabajo. 

FALTA DE APOYOS
Sanz, que también es profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Valladolid (UVA), ha resaltado la "falta de recursos suficientes" para dedicar el tiempo "necesario" a toda "la riqueza" que se descubre en las excavaciones. En esta línea, el director de las excavaciones ha señalado que el fin último de la iniciativa es la sostenibilidad para lo que existe una "falta" de apoyo por parte de la Administración autonómica, provincial o municipal, entes que no contribuyen "tanto como se desearía".
Alumnos que participan en la campaña de excavación en Pintia.

Desde 1979 se trabaja en la Zona Arqueológica de Pintia, primero a través del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad y desde 2001 por medio el Centro de Estudios Vacceos 'Federico Wattenberg'. A día de hoy, los trabajos de investigación están centrados en el cementerio vacceo-romano de Las Ruedas —situado a unos 300 metros al sur de Las Quintanas— en el que, desde su descubrimiento en los años 70, se han llevado a cabo sendas campañas de excavación que han permitido la elaboración del primer estudio sobre los rituales funerarios vacceos con seis siglos de antigüedad. 

500 AÑOS DE OCUPACIÓN
Este cementerio, de unas seis hectáreas de extensión, fue objeto de uso a lo largo de más de medio milenio, entre finales del siglo V antes de Cristo y el inicio del II después de Cristo, durante los cuales la incineración fue el ritual fúnebre mayoritariamente practicado, en el que el cadáver era ataviado con los elementos característicos de su condición social durante la cremación. 

Desde el año 2002, año en el que el proyecto de Pintia comenzó su investigación en esta zona, se ha descubierto hasta la tumba número 284 a la que se han sumado los cinco nuevos sepulcros encontrados desde el pasado 1 de junio. 

CURSOS INTERNACIONALES
Los responsables de estas novedades han sido los participantes del primero de los tres turnos, los cuales a su vez se corresponden con los XXX, XXXI y XXXIII Cursos Internacionales Teórico-Prácticos de Arqueología en los que, a lo largo de 150 horas, se combina el trabajo de campo directo con diversos seminarios y conferencias impartidos por profesores de la UVA. De esta forma, cada uno de los tres turnos cuentan con una capacidad de doce alumnos, de los cuales se han cubierto 30 plazas del total, entre los que se encuentran nacionalidades de toda índole, como Estados Unidos, Inglaterra, Australia o las provincias españolas de Asturias, Valencia o Valladolid. 

Con el objetivo de dar a conocer esta labor se ha puesto en marcha el sitio web de Pintia bajo la dirección www.pintiadata.infor.uva.es como proyecto digital integral del catálogo de la zona arqueológica con el fin de que sirva como herramienta de consulta para quienes "quieran acercarse" al patrimonio que alberga esta ciudad de los "confines orientales del territorio vacceo". Esta aplicación ya ha atravesado su primera fase con la implantación de todos los sistemas necesarios para poner en marcha la base de datos, por lo que en este momento se encuentra en proceso de cumplimentar la segunda de las fases en la que se persigue la explotación propiamente dicha de sus potencialidades. 
(Fuente: 20 Minutos)


5 de junio de 2020

Hispania Nostra premia los mejores proyectos de cuidado y difusión del patrimonio 2020

El Parque de las Aguas de Cornellá, el yacimiento de Guarrazar, el Museo de la Cal y el Castillo de S. Vicente de la Sonsierra, galardonados
La necrópolis vaccea de Las Ruedas recibe uno de los accésit en los premios de Hispania Nostra.
Acaban de fallarse los Premios Hispania Nostra a las buenas prácticas en la conservación del Patrimonio Cultural y Natural, correspondientes a la Convocatoria 2020, otorgados en tres categorías diferentes por la Asociación Hispania Nostra y la Fundación Banco Santander.
1.«Intervención en el territorio o el paisaje»
En la primera categoría, «Intervención en el territorio o el paisaje», el jurado ha decidido conceder el Premio a la propuesta Intervención de acondicionamiento, mejora y restauración paisajística del Parque de las Aguas de Cornellá de Llobregat (Barcelona).

El contexto en el que se engloba este proyecto es la mejora el espacio del Parque de las Aguas, también conocido históricamente como la Central Cornellá, la central de la empresa Aguas de Barcelona, Agbar. El lugar goza de un gran valor a todos los niveles, natural (agrícola, territorial y ecológico), arquitectónico (consta de edificios protegidos como el Museo de las Aguas, de origen modernista, o los pozos de extracción, catalogados), paisajístico, (el jardín como principal ligamen del patrimonio con la tierra y el agua) y obviamente patrimonial y museístico.

El interés de esta intervención radica no sólo en la intervención en el territorio, sino también a nivel cultural, ya que es una herramienta didáctica y pedagógica. Los aspectos más innovadores de la intervención en el territorio, permiten reconsiderar la sostenibilidad a partir del ciclo del agua. Es importante no sólo hacer el estudio y la obra, sino poder mostrarlo de manera pedagógica al visitante; por ese motivo se hace especial énfasis en enseñar los cambios en la gestión del agua, ahora reutilizada para el riego de árboles frutícolas que producen alimento posteriormente incluido en la carta del restaurante del recinto.

El Jurado ha destacado que la recuperación un paisaje degradado, del parque y sus valores así como de su patrimonio industrial y arquitectónico, con el fin de obtener un espacio agradable, ecológico y sostenible, que además es un ejemplo para otros lugares.

El jurado ha concedido dos accésit a las propuestas La necrópolis de Las Ruedas de Pintia, un espacio rehabilitado para la memoria, y a Bodegas subterráneas y Lagares Tradicionales de Moradillo de Roa. (Burgos).

Las Ruedas es el cementerio correspondiente a la ciudad vacceo-romana de Las Quintanas, tradicionalmente identificada con la ciudad de Pintia, ubicada en los términos municipales de Padilla de Duero/Peñafiel y Pesquera de Duero, en el oriente de la provincia vallisoletana. El yacimiento de Pintia, y su necrópolis en particular, se constituye en un unicum dentro del estudio de la etnia prerromana vaccea, pues es el primer y único cementerio conocido de la extensa región de este pueblo que habitó el área central de la cuenca del Duero entre los siglos V al I a.C.

A partir de 1984 la necrópolis vacceo-romana de Las Ruedas, usada anteriormente para la plantación de viñas, fue puesta en cultivo. La introducción del arado de tracción mecánica supuso la remoción de numerosas estelas funerarias y, consecuentemente, la emergencia en superficie de abundantes restos arqueológicos. A partir de entonces, la degradación causada por el arado y por las acciones furtivas se ha mantenido, con diferente intensidad, hasta el presente.

A comienzos de los años 90 se produce un cambio de uso de 2 de las tres parcelas, pasando de un uso agrícola a otra patrimonial merced a la adquisición de una de esas dos parcelas por la Junta de Castilla y León y posteriormente por un particular coque será el investigador principal del llamado Proyecto Pintia. Lamentablemente de las tres parcelas que integran este cementerio, una de ellas sigue siendo cultivada en la actualidad, lo que ha determinado su inclusión en la Lista Roja de Hispania Nostra.

Los ejes principales de la intervención han sido la acción, el conocimiento, la rehabilitación del paisaje funerario y la sensibilización

El paisaje funerario ha sido construido gracias a un trabajo colaborativo de personal y alumnos de la Universidad de Valladolid, gentes de Padilla de Duero, voluntarios pintianos y miembros de la Asociación Cultural Pinita. La sostenibilidad del proyecto se ha basado en un marcado concepto de reciclaje de estructuras. En cuanto al valor social cuenta con programas dirigidos a diversos colectivos y con cursos, campañas de excavación, visitas guiadas y exposiciones en torno a la necrópolis de Las Ruedas.

En este caso el jurado ha querido reconocer la importante labor de protección y difusión que supone esta intervención, así como la implicación de personas de distintos ámbitos en un proyecto que contribuye en gran medida a concienciar a la población sobre la riqueza de su patrimonio y la necesidad de conservarlo.

Por otra parte, sobre el otro accésit, el pueblo de Moradillo de Roa ha conseguido recuperar el paisaje del Barrio de Bodegas Subterráneas, mantener la belleza de los espacios verdes de la Ribera del Duero, conservar la tradición y patrimonio vitivinícola, adaptar la modernidad al paisaje tradicional ribereño, combinando con respeto ambos escenarios y creando productos de la tierra que ayudan a mantenerla viva.

El verdadero reto no ha sido sólo la reconstrucción de las partes dañadas y solventar los problemas derivados de las humedades y filtraciones, sino también devolver la vida a este legado dañado por el desuso, y convertirlo en un recurso enoturístico para que pueda autosustentarse mientras que a la vez se asegura la conservación del paisaje. Todo el proyecto de las bodegas y lagares tradicionales de Moradillo de Roa está llevado a cabo por voluntarios, que se centran en la promoción y difusión de las bodegas y lagares tradicionales.

El Jurado ha querido reconocer el interés en la protección y puesta en valor de Patrimonio Industrial y Patrimonio Natural en un solo proyecto que presta especial atención a los aspectos históricos, medioambientales, sociales y empresariales. Además, destaca la recuperación tanto del paisaje como de las bodegas y su objetivo de convertirlo en un recurso enoturístico, con el consiguiente beneficio para la sociedad y la economía locales.
2. «Conservación como factor de desarrollo»
En la segunda Categoría, Conservación del patrimonio como factor de desarrollo económico y social, se ha concedido un doble premio ex aequo a las siguientes propuestas: Yacimiento arqueológico de Guarrazar (Guadamur, Toledo) y al Museo Cal de Morón, además de un accésit al proyecto Catalogación e informatización del Archivo Histórico y musical de la catedral de Burgos.

El Yacimiento Arqueológico de Guarrazar se encuentra en el paraje de este nombre, famoso a partir de enero de 1859 cuando se hizo público el hallazgo fortuito de un tesoro visigodo de gran relevancia. Los trabajos arqueológicos desarrollados por José Amador de los Ríos, en abril de 1859, desvelaron que el tesoro se escondía en el extremo de una necrópolis cristiana de la que se conservaban varias filas de tumbas y restos de una capilla funeraria. En la capilla había una sepultura cuyo epitafio en latín desvelaba que en el año 693 allí había sido enterrado un presbítero.

A pesar del valor del tesoro, Guarrazar se consideraba un yacimiento de escasa importancia. Sin embargo, los descubrimientos realizados en los últimos años están desvelando que el tesoro no provendría de una o varias iglesias relevantes de Toletum, sino que habría formado parte de la basílica que regía el santuario que hubo en este lugar, al menos desde el siglo VI hasta la invasión árabe en el año 711. Las grandes basas de mármol y sillares de granito que aparecen en los cimientos se consideran evidencias suficientes de la existencia de un rico edificio que ocupaba más de 450 m2.

La intervención promovida a través del proyecto Guarrazar: Arqueología y nuevos recursos consiste en un proyecto de investigación en uno de los yacimientos arqueológicos emblemáticos de la época visigoda; en la actuación de recuperación y adecuación del espacio en el que se halla el yacimiento y en la difusión social del hallazgo. Engloba investigaciones arqueológicas y labores de protección del espacio arqueológico y medioambiental, junto a intervenciones que favorezcan la accesibilidad. Se ha logrado un importante impacto social por la repercusión económica en la zona, por la transmisión de conocimientos y por la sensibilización hacia el patrimonio.

Además, se han seguido criterios de sostenibilidad tanto económica, buscando el mínimo gasto, como medioambiental, destacando el escaso consumo energético y el bajo impacto en el medio. La gestión de este «yacimiento arqueológico visitable» es de carácter público-privado, ya que cuenta con el patrocinio de Ayuntamiento de Guadamur y la promoción de la empresa privada Actividades Arqueológicas S. L.

El Jurado ha querido reconocer la aportación del yacimiento a la sociedad no como una simple propuesta lúdico-cultural, sino como una actividad didáctica y pedagógica enfocada a la transmisión de conocimientos histórico-arqueológico-medioambientales. Valora la labor realizada en torno a un yacimiento con una importancia clave en nuestra historia como es Guarrazar, y destaca una iniciativa que aúna investigación, protección, y difusión, además de incluir aspectos sostenibles y sociales. Otro factor a tener en cuenta es la creación de nuevos recursos generadores de riqueza. Desde el inicio del Proyecto, se han creado puestos de trabajo directos (excavación, adecuación y mantenimiento del yacimiento) e indirectos mediante la promoción de productos de fabricación local y comarcal (aceite, queso, miel, bollería, artesanía, etc.) y mediante el disfrute de los recursos hosteleros de Guadamur y las localidades de su entorno. El proyecto es, además un ejemplo de colaboración entre un profesional de arqueología y una administración local.

La fabricación de cal ha sido una de las actividades principales del municipio sevillano de Morón de la Frontera y, debido al importante impacto en el paisaje y en la sociedad, se ha constituido como una de sus señas de identidad. Cuando la producción de cal artesanal fue eclipsada y sustituida por la fabricación de cal industrial, los hornos tradicionales cayeron en desuso, cesó la transmisión de conocimientos y se produjo el deterioro de edificaciones y enseres. En España, algunos hornos de Morón fueron los únicos que quedaron en funcionamiento.

Para evitar su desaparición, la Asociación Cultural Hornos de la Cal de Morón tiene como objetivo la recuperación de los saberes, transmisión de conocimientos y revitalización del oficio, a través del Museo de la Cal y de la empresa productora Gordillos Cal de Morón. El Museo de la Cal se creó con la visión de: «sensibilizar sobre la práctica y la importancia de la elaboración de la cal y para mejorar las condiciones de vida de los artesanos, por lo que el proyecto promueve activamente la transmisión de técnicas y saberes a las nuevas generaciones». Un objetivo a largo plazo es restaurar todos los hornos existentes y los elementos subsidiarios para proponer la declaración de «Paisaje industrial de la cal» a nivel nacional, como ya se ha realizado con la declaración de Bien de Interés Cultural, de todos los hornos, por la Junta de Andalucía en 2009.

La ejecución de estos objetivos ha valido para que la UNESCO en 2011 incluyera la revitalización de la producción artesanal de Cal de Morón en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad y en su lista de buenas prácticas.

Las actividades de la Asociación y del Museo se dedican a la divulgación de la cooperación con los artesanos de la cal, en la recuperación de conocimientos especializados y de técnicas productivas para usarlos en la construcción sostenible. También se realizan labores de difusión: publicaciones audiovisuales e impresas y exposiciones en ferias y congresos nacionales e internacionales.

El valor de esta intervención ha sido la preservación del oficio tradicional y de los lugares de trabajo y las casas de los caleros. El valor del patrimonio material se ha incrementado con la adquisición y conservación de un conjunto de bienes muebles y el conocimiento englobados en el patrimonio inmaterial. Asimismo, se destaca la revalorización del oficio de calero y la restauración del último reducto de la fabricación de la cal artesanal en España.

El Jurado reconoce la importancia que ha tenido el uso de la cal en la construcción a lo largo de la historia y la importancia de su recuperación en la actualidad faceta de Patrimonio Material e Inmaterial que reúne este proyecto, la implicación de la comunidad local, el impacto que ha tenido en el municipio. Manifiesta que este lugar representa una de las escasas representaciones vivas de arquitectura vernácula ligada a la producción tradicional de la cal en Andalucía y en España. Recoge el testigo cultural de los hornos romanos y musulmanes y constituye la prueba material de una forma de vida específica y una cultura de trabajo que, aunque está actualmente en crisis, permanece vigente gracias a la transmisión intergeneracional desde el siglo XVIII hasta la actualidad.

En 1994 dio comienzo la catalogación e informatización del archivo de la catedral de Burgos, auspiciada y financiada por la Obra Social de Cajacírculo y que hoy continúa la Fundación Cajacírculo, en colaboración directa con el cabildo catedralicio de Burgos. Entre 1994 y 2004 se catalogó en su totalidad el archivo musical. En estos 26 años de ininterrumpido trabajo se han catalogado más de 200.000 documentos, de las secciones generales de Volúmenes, Libros y Registro. 10.000 de ellos en pergamino, recogidos en 77 volúmenes con sus índices. Esto supone alrededor del 40% del corpus documental del archivo histórico. Toda esta documentación se encuentra volcada en la página web www.fundacioncajacirculo.es.

El objetivo principal de estos trabajos es rescatar el archivo, catalogarlo y preservarlo para las generaciones futuras; ponerlo a disposición del público en general y sobre todo de los investigadores y estudiosos; informatizarlo y abrirlo a la comunidad digital; permitir la consulta presencial; y poner a disposición de los investigadores la posibilidad de escanear documentos. Una de las cuestiones más importantes de este proyecto ha sido abrir el archivo al público en general y a la comunidad científica en particular. La ejecución metodológica y sistemática del trabajo y la elaboración de nuevos índices que facilitan la búsqueda de la documentación, han sido otros de los logros.

Por otro lado, se están poniendo a disposición de los investigadores de todo el mundo, miles de documentos de una de las catedrales más importantes de Europa.

El Jurado destaca la prolongada dedicación y la laboriosidad del trabajo realizado; su importancia respecto a la recuperación de un rico patrimonio desconocido para muchos. Considera valiosa la labor de divulgación, que ha sido fundamental y ha motivado el elogio de instituciones y particulares de todo el mundo y la facilidad de acceso que supone su publicación en una página web, permitiendo así que llegue a toda la sociedad.
3. «Señalización y difusión del Patrimonio»
El premio distingue un proyecto de App para la reconstrucción virtual del Castillo de San Vicente de la Sonsierra, además se ha concedido un accésit al proyecto Patrimoniuindustrial.com

El castillo y recinto amurallado de San Vicente de la Sonsierra es un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1949. En 2005 el Ayuntamiento de la localidad finaliza la redacción del Plan Director que guiaría los trabajos de rehabilitación y puesta en valor del conjunto que se sucederían desde entonces hasta el presente.

Estas actuaciones incluían la excavación arqueológica, consolidación arquitectónica y adecuación para la visita de los sectores más relevantes, así como el desarrollo de acciones para la difusión del conjunto y de su biografía histórica para los habitantes de la villa y sus visitantes, entre las que se incluye una aplicación móvil que permitiera difundir por medio de técnicas de reconstrucción virtual la historia del conjunto monumental del Castillo de San Vicente de la Sonsierra, con el fin de atraer más visitantes, hacer que estos se interesasen y sumergieran en la biografía e historia constructiva del lugar, e interactuasen con el entorno patrimonial de forma educativa, lúdica y sostenible

El proyecto ha consistido en la generación de una aplicación móvil o app de interfaz intuitiva adaptada a dispositivos de uso generalizado como smartphones, tablets o gafas de realidad virtual, que permite al visitante viajar al pasado y poder observar con sus propios ojos cómo fue y cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo este conjunto histórico tan destacado. En 2019 se puso en funcionamiento la aplicación para su descarga gratuita en las tiendas de aplicaciones para Android (Google Play) e iOS (App Store). Posteriormente se instaló la señalización asociada en julio de ese mismo año.

El Jurado ha acordado conceder el premio a este proyecto por su valor para la difusión de este importante bien patrimonial; por la incorporación de las aportaciones tecnológicas más recientes al servicio de la conservación y por la implicación de la comunidad que ha supuesto. El proceso de generación de la app y de la señalización asociada, incluyó el desarrollo de procesos necesarios para la documentación, la generación de contenidos y el correcto funcionamiento de la app. Su implantación ha supuesto una revolución para la actividad turística, social y económica del municipio, no solo por la gran implicación de los habitantes en la creación, uso y difusión de la app y del castillo, sino por el aumento exponencial en el número de visitantes que la herramienta ha traído consigo.

Patrimoniuindustrial.com es una plataforma web multilingüe de contenidos multimedia que retrata, inventaría y difunde el patrimonio industrial del Principado de Asturias.

Difunde el patrimonio industrial a través de un proyecto online que integra la creciente propuesta turística y cultural relacionada con la memoria industrial material e inmaterial en el Principado de Asturias. Combina el diseño, la usabilidad y la interactividad con centenares de recursos audiovisuales, testimonios de trabajadores, mapas interactivos, introducciones de académicos e investigadores y decenas de enlaces web a recursos culturales, empresariales y turísticos.

La web organiza la presentación de sus contenidos en cuatro bloques principales (Minería, Industrias, Transportes e Inmaterial) en cuyo interior se puede acceder a los contenidos multimedia de 18 sectores patrimoniales. Incluye también accesos a las tres versiones multilingüe de la web (español, inglés y asturiano), vídeos aleatorios de enclaves patrimoniales, testimonios de memoria oral y mapas interactivos con fichas de más de 600 enclaves del Patrimonio Industrial de Asturias.

En este caso el jurado ha destacado la labor de puesta en valor y recopilación de distintos aspectos relacionados con un tipo de patrimonio muchas veces olvidado, y con una gran importancia en la historia del Principado de Asturias. Asimismo, se destaca también la aportación que supone respecto a su difusión y, en consecuencia, la concienciación social en cuanto a su conservación. La cantidad de entidades participantes ha permitido financiar la creación y actualización de los contenidos entre julio y diciembre de 2019, así como la estrategia e implementación del marketing online y la presencia en redes sociales.
(Fuente: ABC)

18 de noviembre de 2024

Andalucía destina cerca de 190.000 euros a la cámara sepulcral ibérica de Toya (Jaén)

Las obras promovidas mejorarán el drenaje perimetral de la Cámara Sepulcral, ubicadas en la localidad jienense de Peal de Becerro. El objetivo es evitar la presencia continuada de humedad en el interior de la cámara y la entrada puntual de agua torrencial al interior que, según los estudios realizados, están ocasionando distintas patologías en la piedra que podrían amenazar la estabilidad del monumento.
Cámara sepulcral principesca de Toya.

La Consejería de Cultura y Deporte ha destinado cerca de 190.000 euros a las obras de conservación del Bien de Interés Cultural del Hipogeo de Toya, en Peal de Becerro, con el objetivo de mejorar el drenaje perimetral de la Cámara Sepulcral que la mantenía colapsada y con riesgos para su estabilidad hasta hace poco. El delegado territorial en Jaén, José Ayala ha visitado esta mañana los trabajos en el entorno, que comenzaron el pasado mes de septiembre y se prolongarán hasta los primeros meses de 2025.

“Se trata de una intervención respetuosa con los valores del monumento, con la que mantendremos la composición y estructura original, cambiando los sistemas de drenaje y ventilación, que ya están obsoletos”, señala Ayala. El delegado, además, subraya “el compromiso de la Consejería con la conservación de nuestros bienes patrimoniales, que hablan de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro”.

Para la ejecución de las obras, los servicios técnicos de la Consejería de Cultura y Deporte han primado criterios de respeto a la autenticidad y de diferenciación entre lo existente y lo intervenido. El objetivo es evitar la presencia continuada de humedad en el interior de la cámara y la entrada puntual de agua torrencial al interior que, según los estudios realizados, están ocasionando distintas patologías en la piedra que podrían amenazar la estabilidad del monumento.

Para conocer el sistema de cimentación y el estado conservación de los paramentos exteriores de la cámara, se ha llevado a cabo la intervención arqueológica preceptiva, que consiste en el control arqueológico de los movimientos de tierra y el control arqueológico de la ejecución de las obras de conservación, que dará cobertura a todo el desarrollo de la obra.

Visita institucional a las obras de Toya. 
Arquitectura funeraria
De esta manera la Consejería de Cultura y Deporte pone en valor el Hipogeo de Toya, localizado en el término municipal de Peal de Becerro y cuyo conjunto de las Tumbas Principescas de Toya y Hornos está considerado el mejor ejemplo de arquitectura funeraria ibérica. Descubierta a principios del siglo XX, la Cámara Sepulcral tiene una planta cuadrangular y su interior se divide en tres naves longitudinales, estando las dos laterales divididas en dos espacios cada una.

El primero, a modo de antecámara, es el que comunica en ambos casos con la nave central. Los sillares de la construcción van montados en seco y la cubierta se caracteriza por una serie de grandes losas que se apoyan en los muros de las estancias longitudinales. El ajuar de la cámara, que no se excavó con métodos sistemáticos, aunque fue recuperado en parte, es característico de un príncipe ibérico y su familia, y de él destacan las ruedas de un carro guerrero y las vasijas cerámicas decoradas atribuidas al Pintor de Toya.

Conjunto funerario ibérico
Localizado en el término municipal de Peal de Becerro, el conjunto de las Tumbas Principescas de Toya y Hornos es el mejor ejemplo de la arquitectura funeraria ibérica. Fueron descubiertas en los primeros años del siglo XX por "El Pernazas", cuando realizaba trabajos agrícolas. Fue estudiada por Juan Cabré. Su cronología la incluye dentro de la cultura ibérica de finales del siglo V y principios del IV a.C.

La estructura arquitectónica de la Cámara Sepulcral Ibérica de Toya tiene una planta cuadrangular y su interior se divide en tres naves longitudinales, la central ofrece al oeste la única puerta de acceso a la construcción. Las dos naves laterales, a diferencia de la central, están divididas en dos espacios cada una de ellas. El primero, a modo de antecámara, es el que comunica en ambos casos con la nave central. Los sillares de la construcción, perfectamente labrados, se colocaron sin ayuda de grapas o mortero, es decir, van montados en seco. La cubierta, por último, se caracteriza por una serie de grandes losas que se apoyan en los muros de las estancias longitudinales.

La Cámara Sepulcral Ibérica de Toya tuvo en los testeros de sus tres naves nichos rectangulares labrados en las piedras de los muros e incluso un cuarto más en la pared meridional de la nave sur. A ello se añade un poyo continuo bajo adosado a los pies de los muros y aleros de piedra que vuelan a la altura de la base de los nichos. Las puertas son en general vanos rectangulares pero las dos que comunican las tres naves muestran una característica muy particular de la construcción ibérica de estas tierras, y es que los últimos sillares en vez de ascender hasta encontrarse con el adintelado en vertical se curvan hasta dar la imagen de una falsa ojiva. El ajuar de la cámara, que no se excavó con métodos sistemáticos, aunque ha sido recuperado en parte, es característico de un príncipe ibérico y su familia, y de él destacan las ruedas de un carro guerrero y las magníficas cráteras áticas (vasijas cerámicas decoradas) atribuidas al Pintor de Toya.

Desde 1918 está declarada como Bien de Interés Cultural.

(Fuente: Junta de Andalucía)

27 de febrero de 2012

Los tesoros arqueológicos del Museo del Mar de Vigo ven al fin la luz

Piezas desde el paleolítico al siglo XX aparecidas en toda la costa gallega permanecen custodiadas por el centro de Alcabre y podrían formar parte de las que se expondrán
La preparación de la nueva gran sala de arqueología en el Museo do Mar saca a la luz los tesoros que custodiados en el almacén, permanecen ocultos a las visitas. Con una cronología que abarca desde la prehistoria hasta el siglo XX, los restos, cuya cantidad no se ha facilitado, tienen un valor documental incalculable y en muchos casos se trata de piezas únicas.
En primer término, anclas prerromanas y piezas reutilizadas. 
De las últimas prospecciones subacuáticas realizadas en el río Ulla corresponde unas de las joyas del catálogo. Se trata de dos espadas de la Edad del Bronce, datadas entre el 700 y el 800 a.c. (una de ellas en proceso de recuperación). Junto a las piedras talladas del paleolítico, son las piezas más antiguas. En la península se conservan pocas,de procedencia gallega y de la costa de Huelva. Las investigaciones arqueológicas las relacionan con los ritos funerarios. El río Ulla constituye uno de los principales orígenes de los hallazgos de esta época, tal y como señaló el arqueólogo del Museo, Vicente Caramés: “Los cauces de los ríos y las Rías Baixas, fundamentalmente la de Vigo y la de Arousa, son zonas de gran acumulación de yacimientos”.

De época prerromana destacan las anclas encontradas en las aguas del parque nacional de las Illas Atlánticas. Se almacenan junto a las ruedas de molinos de agua que han sido reutilizadas por los pescadores como fondeo de las embarcaciones.

Los fondos del Museo do Mar se han enriquecido con los hallazgos de las tres expediciones arqueológicas realizadas este verano en la ensenada de San Simón, en la Costa da Morte y en la Mariña lucense. A la Edad Moderna o postmedieval pertenecen naufragios de buques de distinta naturaleza: desde naves comerciales hasta embarcaciones de guerra.

En San Cibrán (Lugo) se descubrió un pecio de origen flamenco, de mediados del siglo XV. Portaba un cargamento de lujo con destino al obispado de Mondoñedo. Se recuperaron fragmentos de cerámica con el sello de la casa Tudor, así como un trozo de ballesta.

De los trabajos realizados en Fisterra, se conservan restos de la flota de Padilla, escuadra que se hundió en 1596 cuando se dirigía a invadir Inglaterra. A estos barcos pertenecen curiosidades como los lingotes de plomo o las jeringuillas de distinto tamaño que también se conservan en Alcabre.

El privilegio de contar con un yacimiento en el propio centro

El Museo do Mar cuenta con un valor añadido: dentro del recinto museístico se ubica un yacimiento castrexo. Para el arqueólogo del centro, Vicente Caramés, es de donde proceden las piezas más interesantes que alberga por el momento el museo. Documenta un periodo largo de población, desde el siglo VIII a.c. hasta el siglo I d.c., pasando por distintas fases. Se considera uno de los asentamientos de esta tipología más antiguos en el término municipal de Vigo. A esta primera fase corresponden las hachas rituales realizadas con un kilo de bronce, guardadas en los fondos museísticos. Otra pieza castrexa digna de mención es un vasija del siglo VII para cocinar en el fuego (en la imagen superior): “Destaca los orificios por donde discurría la cuerda con la que se colgaba, alejándola del fuego para que no se quemase”, indica Caramés. Colgantes, armas, ánforas y un pote con forma única (potiño de Alcabre) se hallaron en el castro.

(Fuente: Atlántico / Ana Baena)

30 de mayo de 2025

La necrópolis vaccea de Las Ruedas aspira al premio de Mejor Cementerio de España

La necrópolis del yacimiento vacceo de Pintia de Padilla de Duero (Valladolid) ha sido seleccionada por el jurado profesional como finalista en el concurso de Mejor Cementerio de España que abre su fase de votación popular y en la que te invitamos a participar desde aquí.


La necrópolis de Las Ruedas del yacimiento vacceo de Pintia (Valladolid) se ha clasificado como finalista en la IX edición de los Premios Enalta, que organiza la revista Adiós Cultural -editada por Funespaña- y con el que se pretende reconocer el Mejor Cementerio de España en diferentes categorías.

Concretamente la necrópolis vaccea de Pintia, que ha sido clasificada por el jurado profesional,  participa en las categorías de Mejor Cementerio y Mejor Historia donde compite con los camposantos de Montonés de Segarra (Lleida), el Cementerio Jardín (Madrid), el de Fuentes de León (Badajoz) y el Municipal de San José (Granada).

Se puede participar en la votación siguiendo este enlace.

En 2020 la necrópolis vaccea de Las Ruedas recibió el premio Hispania Nostra.

23 de septiembre de 2014

Una muralla de dos metros de alto protegía el castro de La Ercina (León)

Medía dos metros de alto y veinte de longitud, Los habitantes del castro eran agricultores y ganaderos. Se han hallado ruedas de molino con los que molían semillas, restos de cabras y vacas y azadones y hachas. El castro estuvo habitado entre los años 600 a.C. y el 20 de nuestra era.
En La Ercina se combinan el trabajo científico con la participación social y la dinamización del Patrimonio.
Foto: DIARIO DE LEÓN.
Era una muralla imponente. Los arqueólogos que han trabajado este verano en el castro de La Ercina —con unas dimensiones de doce hectáreas— aseguran que se encuentran ante uno de los yacimientos prerromanos más interesantes del noroeste peninsular. Tanto que en este ‘breve’ espacio de terreno desenvolvió su vida una población cercana a las doscientas personas entre el año 600 a.C y el 20 de nuestra era. 

Fernando Muñoz Villarejo destaca que en este castro vivieron los abuelos de los futuros vadinienses, la ‘cultura’ que cien años después de aquello era capaz de hablar y escribir latín, lo que demuestra la rápida romanización de la población aborigen de la zona. Detalle revelador porque no se puede perder de vista que, aunque sería aventurado afirmarlo, podría decirse que las mujeres y hombres de la Peña del Castro pudieron haber participado en las guerras cántabras. Lo que sí puede afirmarse es que estaban en el lugar y en el momento.

UNA VIDA SENCILLA
Fernando Muñoz y el resto de investigadores de Talactor destacan que la vida social de los habitantes del castro era sencilla. Eran agricultores y ganaderos. Se han hallado ruedas de molino con los que molían semillas, restos de cabras y vacas y azadones y hachas, lo que lleva a pensar que dominaban las labores cinegéticas.


Sus casas eran redondas —sólo se ha encontrado un edificio cuadrado— y medían cinco metros de diámetro. «La muralla de piedra está muy bien trabajada. Se alza dos metros y tiene una longitud de veinte», destaca el arqueólogo, que niega que se hayan encontrado —aún— enterramientos.

Muñoz Villarejo resalta que resulta complicado hallar necropólis. Las fuentes clásicas dicen que los cuerpos de los guerreros muertos se dejaban en la naturaleza para que fueran las alimañas las que hicieran el trabajo. Pero la pregunta surge de inmediato ¿qué pasaba con las mujeres y los niños y qué ocurría con aquellos hombres cuyas labores no eran marciales?

La realidad es que en la zona noroeste de España no hay ningún caso en el que se hayan descubierto enterramientos aunque «nunca se sabe. Podrían aparecer», asegura Fernando Muñoz.

INVENTARIO DE LAS PIEZAS
Tras las labores de campo, los arqueólogos tienen ahora por delante la ardua labor de inventariar todas las piezas que han aparecido en el yacimiento. «Hay muchísima cerámica y metal», explica Muñoz Villarejo, que revela las influencias de la meseta que ha encontrado en el castro.

El proyecto de La Ercina aplica la denominada Arqueología pública, que combina el trabajo científico con la participación social, la divulgación y la dinamización del patrimonio. Y es que la de Peña del Castro no es excavación sin más puesto que los arqueólogos profesionales cuentan con la ‘ayuda’ de voluntarios de la zona.
(Fuente: Diario de León / Cristina Fanjul)

4 de noviembre de 2024

Un puñal de Pintia para iluminar el tiempo de los celtas

El investigador Roberto Matesanz descifra la iconografía de un pomo vacceo hallado en Padilla de Duero, en 1986, descubriendo un calendario con el que releer otros objetos de la céltica europea
Dibujo e imagen de una parte del pomo hallado en PintiaCEVFW

Hay pasajes de la historia que tardan siglos en sacudirse el polvo del tiempo, y ni siquiera revelan sus secretos al ser recuperados para la memoria colectiva. Exhumados sus restos, depositados quizá en algún museo arqueológico, son contemplados cada día por cualquiera sin que nadie sea consciente de los arcanos que encierra. Eso podría decirse de uno de los hallazgos realizados en 1986 en la tumba número 32 de la necrópolis de Las Ruedas, en Padilla de Duero (Valladolid), en el conjunto arqueológico de Pintia. Allí se conservaba una urna cineraria junto a varios objetos que parecían pertenecer al ajuar de un guerrero vacceo: entre ellos, junto al broche de un tahalí, el pomo de un puñal de tipo Monte Bernorio del siglo III antes de Cristo, en plena Edad del Hierro.

A lo largo de estos años, diferentes especialistas interpretaron de forma variada las escenas, tanto la que incluye trece animales desfilando en el borde superior del pomo como la que adorna el reverso, simétrica en su composición, en la que se despliegan tres misteriosas figuras zoomórficas, cuatro animales identificados como suidos –jabalíes o verracos domésticos, como la docena que ocupa el canto– y sendas escenas de combate en los márgenes. Interpretaciones que dotaban a la pieza de una significación económica o productiva, o le asignaban una lectura que apelaba al coraje y la ferocidad propios de la sociedad vaccea. Hasta ahora.

Porque el investigador de la Universidad de Valladolid Roberto Matesanz Gascón ha conectado la rica y misteriosa ornamentación del reverso y el canto del pomo –los motivos geométricos se extienden por el anverso– con el calendario lunisolar celta de finales de la Edad de Hierro, que dividía el año en dos semestres, cuatro estaciones y doce meses –cada uno con dos quincenas separadas por el plenilunio– a los que había que sumar, de forma periódica, uno intercalar para sincronizar las fases –12 lunaciones suman 354 días, de ahí la necesidad de añadir días para sincronizar con el año solar–. Tanto días como meses y años se dividían, a su vez, en dos mitades, una nocturna u oscura y otra diurna o luminosa. Sus eras eran de 30 años.

Una organización del tiempo que se ha podido reconstruir, recuerda el experto, en base a antiguas referencias literarias como Julio César (Guerra de las Galias) y Plinio (Historia Natural), hallazgos como el calendario galorromano de Coligny (siglo II d.C.) y tardías tradiciones gaélicas que apuntan al 1 de noviembre como el inicio del calendario (Samain), comenzando la parte oscura del año, con festividades el 1 de febrero (Imbolc), 1 de mayo (Beltaine) y 1 de agosto (Lugnasad), las cuatro estaciones ya contempladas en los primeros siglos de nuestra era por los pueblos celtas de Irlanda.

«El pomo no solo es el documento iconográfico más importante que existe para comprender cómo concebían los pueblos célticos de toda Europa su ciclo anual durante la protohistoria, sino que, por eso mismo y porque es un objeto cuyo riquísimo programa figurativo se conserva prácticamente completo, es la piedra angular que nos permitirá analizar muchos otros objetos arqueológicos con una composición mucho más sencilla en su ornamentación. Sin las claves interpretativas que proporciona el equipo metálico de la tumba 32 jamás vislumbraríamos su posible significación calendárica», expone Matesanz Gascón, que traza conexiones con otros hallazgos como el llamado ‘Vaso de los Lobos’ de Rauda (Roa, Burgos) o el pectoral lusitano en forma de lúnula de Chao de Lamas.

El historiador, que ya ha defendido su trabajo en foros como la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, de la mano de académicos como Germán Delibes y Eloísa Wattenberg, así como en publicaciones como el Anuario del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg o la prestigiosa Paleohispánica –dependiente de la Institución Fernando El Católico, adscrita al CSIC–, asegura que la investigación iniciada hace ya más de dos años «apenas acaba de comenzar», habida cuenta de «toda la luz que la iconografía del pomo pintiano vierte sobre otros hallazgos arqueológicos o sobre textos antiguos».

Cuál pudo ser la motivación de quien hizo labrar el hierro naviforme: en una sociedad eminentemente ágrafa como era la vaccea, plasmar los ciclos temporales de una forma visual era un «mecanismo de conservación y transmisión de dicho conocimiento». Quien controlaba el tiempo en aquellas sociedades controlaba aspectos fundamentales como las actividades productivas, desde la siembra a la recolección; también las festividades o la vida pública, desde la duración de las sanciones al tiempo en el que un individuo podía ostentar un cargo. Si en la antigua Roma esa misión recaía en los sacerdotes del Collegium Pontificum, era la clase sacerdotal druídica la que se ocupaba de ello entre los celtas, explica el historiador.

«La necesidad de medir el tiempo es un anhelo universal», apunta el arqueólogo Carlos Sanz Mínguez, profesor de la Universidad de Valladolid y fundador y director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg. «La interpretación calendárica es una hipótesis muy coherente y plausible. Existían calendarios vinculados a las élites y esta pieza contiene un conjunto interpretativo completo, con todos los segmentos temporales incluidos, cuando en otros casos es mucho más fragmentario», matiza el que es desde 1985 máximo responsable de las excavaciones en Pintia.

¿Cómo interpretar la iconografía del pomo? 
Según Matesanz Gascón, los suidos, animales de hábitos nocturnos, funcionarían como marcadores de las distintas subdivisiones temporales. Una figura simbólica asociada a la luna, referencia «básica de cómputo en los calendarios lunares y lunisolares».

Al fijar la mirada a uno y otro lado del reverso del pomo se aprecian sendos círculos reticulados junto a dos grandes jabalíes que representarían cada semestre del año: las figuras del lado derecho tienen un contorno doble y las del lado izquierdo, un contorno simple. «Las primeras denotan la parte inicial del año y las segundas, su parte final. Esta dicotomía que opone un mismo motivo trazado con un contorno simple o doble, asociada a conjuntos duodecimales en composiciones iconográficas más sencillas, también aparece sobre objetos prehistóricos de Europa central y de las islas británicas», subraya el historiador vallisoletano. Los combates, apunta, podrían representar tanto duelos celebrados en distintas festividades del calendario como episodios mitológicos en los que se enfrentasen las fuerzas de la luz y de la oscuridad.

En la embocadura del pomo, encarnando las estaciones celtas, otros cuatro suidos desfilan de derecha a izquierda, haciéndose sus cuerpos más abultados a medida que avanza la escena. Una evolución que invita a pensar en que es en el lado diestro donde está representado el comienzo del año.

Y en el canto, a cada lado de la escotadura central, avanzan ordenadas seis bestias, rematando la composición en el extremo izquierdo un decimotercer animal que Matesanz Gascón identifica como un mustélido que encara al resto de suidos, y que él interpreta como el citado mes intercalar. Asimismo, en la parte diestra, la que representa el lado oscuro del año, una figura muy diferente a la del resto de jabalíes o verracos ocupa el cuarto lugar, el correspondiente a la segunda estación del año céltico (Imbolc). Parece un tejón, señala el investigador, que recuerda la costumbre en regiones de Europa central ocupadas en la antigüedad por pueblos celtas de celebrar el 2 de febrero el Día del Tejón como despedida del invierno.

El investigador ilumina las sombras y establece conexiones para armar un relato en el que afloran nombres como el de Estrabón, que en su Geografía aludía a un ‘dios innominado’ celtíbero que era venerado de noche en los plenilunios. «En el ámbito celta, las dos quincenas del mes, que comenzaría con la luna nueva, parecen haber estado separadas por el plenilunio», advierte el estudioso, que dirige la atención al reverso del pomo, a su centro, a los dos conjuntos de 15 molduras que flanquean una figura zoomórfica. «Es la divinidad mencionada por el geógrafo e historiador griego, un icono que desde un punto de vista arqueológico aparece documentado entre esos pueblos peninsulares que él llamaba ‘los celtíberos y sus vecinos del norte’, entre turmogos, cántabros, astures o vacceos», asevera Matesanz Gascón.

Hoy, el «soberbio» pomo descansa como un tesoro más en una vitrina del Museo de Valladolid, sin reclamar gran atención para sí. «Es la mejor pieza de la época prerromana», sentencia un Sanz Mínguez preocupado por el posible deterioro de la reliquia pintiana: desde la restauración que hiciera Cristina Escudero a finales de los ochenta, el óxido ha hecho saltar del hierro la pequeña figura de un pájaro. «Sería conveniente exhibir una réplica y conservar el original en una atmósfera neutra, sin oxígeno, para evitar la corrosión», sugiere el director del Centro de Estudios Vacceos.

‘Un producto conservador del espíritu humano’
En la cabeza de Matesanz Gascón resuenan las palabras del arqueólogo Paul-Marie Duval (1912-1997), a quien cita para explicar el horizonte que se abre al descifrar la iconografía del pomo pintiano, por las conexiones que permite con otros tesoros del pasado: ‘Entre los productos del espíritu humano, no hay nada más conservador que el calendario’. Conexiones cercanas, como con el ‘Vaso de los Lobos’ de Rauda –a unos 20 kilómetros en línea recta de Padilla–, o más lejanas, con broches de tipo Miraveche, monedas britanas o estandartes galos cuya iconografía incluye la presencia de jabalíes o de series duodecimales.

28 de diciembre de 2010

Badalona se reencuentra con Baetulo: el museo se reestrena con nuevos fondos procedentes de las últimas obras en la ciudad

Han tardado más de una década en emerger. Mientras se perforaba el túnel del metro, bajo las casas del barrio más antiguo y a la vez que se reformaba el centro, retales de la Badalona primigenia se interponían a cada pocos golpes de pala.
El legado de la romana Baetulo se escruta desde hace casi un siglo y, en los últimos años, ha brotado la mayor cosecha de vestigios que se recuerda en la población: ánforas, joyas, ruedas de carro, piedras moldeadas como munición para las catapultas, entradas de teatro y, también, huesos ocultos bajo tierra durante dos milenios.
La visita al museo será gratuita hasta el 6 de enero.


Con la conexión de ambos espacios, se han descubierto vías hasta ahora enterradas bajo viviendas que el Ayuntamiento ha expropiado, canalizaciones que descendían desde el foro -aún escondido bajo la iglesia de Santa Maria-, estancias en las que se han restaurado los frescos originales, tumbas, los pilares de unos talleres y los recios muros de lo que se piensa que fue un mercado. Una parte de los nuevos fondos que dispone el museo proceden del subsuelo de la plaza de Font i Cussó, un yacimiento en el que se han desempolvado murales que ahora lucen en la exposición permanente.El Museo de Badalona está de estreno tras meses de reformas, en las que se ha ensachado el recorrido de 700 a 3.400 metros cuadrados por los restos de uno de los conjuntos arqueológicos más ricos de Cataluña y que se propone abrirse hueco como un punto de atracción de turistas. El circuito une las viejas termas con el adoquinado del decumanus, la avenida principal de Baetulo.


En algunos tramos, las pasarelas por las que el público se encamina por el entramado en el que vivieron los primeros moradores del municipio abrazan una panorámica de las calles que se han podido redibujar. La visita se completa con la exhibición de varias piezas, que se han multiplicado por cuatro. En las vitrinas, la Venus de Badalona y la tabula hospitalis -las obras más preciadas-relumbran junto a algunas tallas cedidas por el Museo de Arqueología, como el busto de Agripina, que se halló en las primeras exploraciones de Baetulo.

Joyas ocultas

Asimismo, son visibles unas pocas reliquias del Neolítico y los restos de un caballo que se desenterró en el centro de Badalona, durante la ampliación de la Línea 2. En las obras también se recuperaron pedazos de ánforas rotas, la prueba de que Baetulo fue un polo de comerciantes de vino, que llegaron a exportar el fruto de las vides hasta el sur de Inglaterra, e importaba aceite de la Bética.
Pese a que la colección se ha ampliado, una de las joyas de la herencia latina de la localidad barcelonesa permanece oculta. Se trata de un mosaico amagado en los bajos de una escuela y que apenas se enseña unas pocas horas durante el año. Según cuentan en el Ayuntamiento, los propietarios del inmueble pidieron dinero a cambio de la obra y el Consistorio está dispuesto a litigar para que el patrimonio no siga siendo privado.
Contemplar el renovado recinto es gratuito hasta el próximo 6 de enero. Tras la Navidad, la entrada costará seis euros y permitirá acceder a otras instalaciones, como el Jardí de Quint Licini y la Casa dels Dofins, que se adentran en la ciudad que los romanos construyeron bajo el barrio de Dalt la Vila y que ahora Badalona ha reencontrado.
(Fuente: El Mundo)

3 de octubre de 2017

Tesoros ocultos bajo el pantano de Aguilar de Campoo

La disminución de las aguas en el embalse de Aguilar de Campoo desvela los vestigios del pasado desde el Jurásico hasta el siglo XX que son necesarios proteger.
Restos de un antiguo molino han aflorado de las aguas. FOTO: NURIA ESTALAYO
La disminución de las aguas en el embalse de Aguilar de Campoo no solo muestra los pueblos que fueron anegados tan visitados estos días, también va desvelando otros de sus secretos que en periodos de largo estiaje salen a la luz. Escenarios que conducen a otros siglos, a cientos, miles y millones de años atrás, donde la Baja Edad Media, la era Cenozoica, Calcolítica y también la era Jurásica son las protagonistas.

En el entorno del pantano, abundan los vestigios del pasado: sarcófagos, lascas, árboles petrificados, vértebras fósiles… Evidencias de que además de los pobladores del medievo, ya los primitivos ‘homo sapiens’, y antes que ellos los dinosaurios, se pasearon por estas tierras. Y muchos son los que aclaman el análisis, estudio y sobre todo, el resguardo y la conservación de las riquezas arqueológicas que yacen en el embalse aguilarense.

PROTECCIÓN
En la última sesión plenaria, celebrada por la corporación aguilarense, el portavoz de Izquierda Unida-Equo, Alberto García, alzó la voz en defensa del puente medieval de Villanueva del Río; y el portavoz del grupo socialista no solo apoyó la propuesta sino que fue más allá. Manuel Merino recordó en el pleno los yacimientos arqueológicos que existen en el entorno del pantano, con el propósito de que las administraciones fijen la atención en todo el patrimonio que hay sumergido en Aguilar, y que busquen la manera de que se vaya recuperando, sobre todo las reliquias de más valor. Y ha sido él, Manuel Merino, que además de concejal es gerente de ‘ACD Montaña Palentina’, quien ha sido mi guía e informador sobre estos tesoros que se exhiben con la sequía el pantano aguilarense.

YACIMIENTOS PREHISTÓRICOS

Asombra el yacimiento arqueológico del Calcolítico (posterior al Neolítico y anterior a la Edad del Bronce). En este yacimiento, descrito por Eugenio Fontaneda y Pedro de Palol en 1967 (‘Eneolítico y Bronce del Pantano de Aguilar de Campoo’) han aparecido restos de talleres que van del Paleolítico Superior al Bronce Medio. La abundancia de piedras de sílex que conforman una antigua terraza fluvial motivó sin duda el interés de la población primitiva por esta zona. El sílex era tallado bastamente con el objetivo de realizar herramientas básicas para despellejar y despiezar los animales cazados. Otras pequeñas herramientas se utilizarían para rascar los huesos y conseguir el preciado y alimenticio tuétano. Se han encontrado en el yacimiento abundantes útiles de talla como los denominados ‘chopper’ o percutores, y restos tallados (núcleos de sílex, lascas,…), raederas y otras herramientas como cuchillos y puntas de lanza.

Aunque quizás más conocido, también sorprende el despoblado de Santillana. Aquí quedan restos de tejas, algunas piedras que marcan antiguas edificaciones y enterramientos, muchos enterramientos. Los hay de diferentes tipos: tumbas de lajas hincadas cerradas con grandes piedras de arenisca, y también magníficos sarcófagos sencillos, sin decoración, pero bellos en su desnudez. En este despoblado, se encontró un capitel de su iglesia en el que se había tallado su fecha de construcción. Por ello, se sabe que existía ese pueblo en el año 1011. Al oeste del despoblado, aún mana, incluso en periodos de sequía como este, la pequeña fuente que abastecía al asentamiento y de la que dan noticia los mapas topográficos de 1927.

ESTRUCTURAS BIEN LOCALIZADAS
La publicación ‘Palencia en los siglos del Románico’, editada por la Fundación Santa María La Real, recoge una reseña de las intervenciones que se llevaron a cabo en el despoblado de Santillana en 1990, auspiciada por el Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León y dirigidas por Carlos Lamalfa. Se indica la localización de «un centenar de sepulturas de varios tipos: lajas, excavadas en roca y mixtas, además de un sarcófago con cabecera de herradura». El interés de este yacimiento es notable, se señala en el libro, tanto más cuanto ya no se menciona en el ‘Becerro de las Behetrías’ y por lo bien localizadas que están sus estructuras.

No muy lejos de Santillana, se han hallado los remanentes de otra población, donde se pueden observar restos de fundición y otras piezas algunas de cerámica como las fusayolas. Y han quedado sus enterramientos: decenas de tumbas de lajas y algunos enterramientos antropomórficos excavados en la roca. Por la zona, también se aprecian las marcas de una antigua cantera de la que se extraían ruedas de molino. Esta pequeña cantera, así como la similar que se sitúa cerca de la presa del embalse, nos habla de la importancia de la actividad molinera en el valle, ejemplo de ello es el zozobrado Molino de Peña Cutral, de Villanueva del Río.

DINOSAURIOS
En el 2006 la ‘Revista de la Sociedad Geológica de España, 19(3-4)’ recoge la descripción de los restos fósiles de dinosaurio descubiertos en los alrededores de Aguilar de Campoo en la zona del embalse. Según se señala en la revista, se trata de los restos vertebrales de un ornitópodo en el Cretácico Inferior, lo que representa la primera cita de un dinosaurio en la provincia de Palencia. El material fósil consiste en vértebras dorsales y caudales fragmentarias pertenecientes probablemente a un único individuo de tamaño medio (unos 4-5 metros de longitud).

Argumentan en la publicación científica, que la forma general de las vértebras permite asignarlas a un ornitópodo, una criatura dotada de pies con tres dedos, similares a los de las aves. Y un estudio morfométrico sugiere que el material extraído del embalse aguilarense pertenece a una forma próxima a Camptosaurus: un pacífico dinosaurio herbívoro que recorrió la Montaña Palentina hace más de 100 millones de años. Y está por descubrir si ha sido el único que ha dejado sus huellas por esta zona.

Esta especie solía desplazarse sobre sus patas traseras, provistas de garras similares a pezuñas; de brazos pequeños y cabeza larga y ancha, con muchas hileras de dientes en las mandíbulas, y un pico córneo que usaba como herramienta de precisión para cortar las hojas de las plantas.

Se cree que el Camptosaurus tenía una lengua similar a la de las jirafas que usaba para coger la vegetación y llevarla hacia la boca. Este hallazgo de Aguilar, registran, supone uno de los escasos descubrimientos de ornitópodos en el Cretácico basal de la Península Ibérica, y representa una de las escasas citas de este grupo de ornitópodos en formaciones europeas de esta edad.

22 de mayo de 2023

La Fundación Palarq anuncia los seis finalistas que optan a la III edición de su premio

Fundación Palarq acaba de hacer públicos los seis proyectos que optan al III Premio Nacional de Arqueología y Paleontología, entre los que, el próximo día 15 de junio, un prestigioso jurado internacional proclamará al vencedor en una gala que tendrá lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
El proyecto desarrollado en la ciudad vaccea de Pintia es uno de los seis finalistas a los premios.

El próximo 15 de junio tendrá lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid el acto en el que se proclamará el ganador de la III Edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología que otorga la Fundación Palarq (el primero que se concede a estas disciplinas desde la iniciativa privada y a través de una fundación), y que presidirá el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta.

El vencedor será escogido entre los seis proyectos finalistas, que ya han sido anunciados por la Fundación, y el premio será otorgado por un jurado internacional constituido especialmente para esta edición y formado por personalidades de reconocido prestigio en el mundo de la ciencia y de la cultura. Los proyectos que optarán al galardón, dotado con 80.000 euros, cinco de los cuales se desarrollan en España y uno en Italia, son los siguientes:

Proyecto Almoloya-Bastida: poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce: La cultura del Argar, una sociedad con un elevado nivel de complejidad política y económica, juega un papel protagonista en el conocimiento de la Prehistoria reciente en España, y es considerada una de las culturas más relevantes de la Edad del Bronce en toda Europa. Como principal característica presenta la instauración de amplias desigualdades políticas y económicas, hasta el punto de haber sido calificada como uno de los primeros Estados del continente.

Abric Romaní: Explorando la tecnología de la madera de los neandertales: El equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social trabaja de forma ininterrumpida desde 1983 en uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico Medio, con una superficie de casi 300 metros cuadrados. La excepcional conservación de los elementos de madera allí encontrados proporcionará nuevas interpretaciones al estudio de los neandertales. El objetivo del proyecto es el estudio de los restos de madera en el registro del Pleistoceno, a través de las trazas de uso y de desgaste observadas en las herramientas líticas.

La Draga en el contexto de las primeras comunidades neolíticas peninsulares: Desde el inicio de las excavaciones, hace 30 años, el yacimiento de La Draga, en Banyoles (Girona), ha permitido caracterizar las primeras poblaciones campesinas que se asentaron en el noreste de la península, su entorno y el impacto que tuvieron en este. En esta nueva fase de la investigación, el objetivo es comprender las formas de organización de las comunidades neolíticas a partir del análisis de su actividad y la estructuración del espacio habitado. También se reconstruirán las distintas formas de subsistencia.

Proyecto Pintia: creación de bases infraestructurales y museográficas para la investigación, conservación y difusión del conocimiento del oppidum vacceo-romano de Pintia: Situado en la comarca de la Ribera del Duero, este yacimiento destaca por el descubrimiento en 1979 de su necrópolis. Desde 1985, Carlos Mínguez dirige los trabajo de campo, que a lo largo de estos años han permitido definir una extensión de 125 hectáreas en las que se encunetra el hábitat de Las Quintanas (25 ha), dotado de un complejo sistema defensivo de más de un kilómetro de perímetro que incluye una muralla de 7 metros de anchura; la necrópolis de Las Ruedas (6 ha y 600 años de uso), y el barrio artesanal de Carralceña (8 ha).

Moneda y metal en la Bética Tardorromana. Estudio científico del Tesoro de Tomares: Este proyecto constituye un estudio integral (histórico, numismático y metalográfico) del mayor conjunto monetario de Europa. El objetivo es el estudio del conjunto de 19 ánforas que contenían en total unas 53.000 monedas de bronce plateado, que fueron ocultadas intencionadamente y nunca recuperadas. El proyecto pretende avanzar en el análisis del significado numismático, histórico y económico del Tesoro de Tomares a partir de la investigación del hallazgo.

Arqueología en la ciudad y territorio de Tusculum (Italia): Desde hace casi 30 años, la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) dirige un proyecto de investigación arqueológica en la ciudad de Tusculum, un proyecto arqueológico institucional y que actualmente es el más longevo de una institución extranjera en Italia. El proyecto Tusculum ha permitido mejorar el conocimiento de la evolución de esta ciudad desde su fundación hasta la época medieval.