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25 de junio de 2026

Hallan en el yacimiento de Casas del Turuñuelo un carro de bronce único en la Península

El descubrimiento evidencia un comercio de lujo entre Tarteso y el Mediterráneo. "Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C"

Los trabajos arqueológicos de la VIII Campaña de excavaciones liderada por el Instituto de Arqueología de Mérida, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades- y la Junta de Extremadura -a través de la Consejería de Industria, Energía, Ciencia y Territorio-, ha sacado a la luz un excepcional carro de bronce con una estructura y decoración nunca vistas con anterioridad en la península ibérica. Los únicos ejemplos similares se han encontrado en la antigua Etruria, en la actual Italia, lugar del que podría proceder el carro según las primeras interpretaciones. 

El hallazgo, presentado ayer en rueda de prensa, se suma al descubrimiento de cerámicas y marfiles que evidencian redes de intercambio entre el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), con distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V a. C. La pieza ha sido recuperada durante los trabajos desarrollados en el sector sur del edificio principal, cuyas excavaciones comenzaron en el año 2015. 

El carro está compuesto por una caja que conserva una rica decoración figurativa: en su parte frontal aparece representado un Aqueloo, una divinidad fluvial que podría vincularse con el inframundo por su gestualidad; y en los laterales figuran dos grifos, seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león. En los extremos, dos figuras humanas con los brazos alzados sostienen la estructura, que descansa sobre dos ruedas, también decoradas. "Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C", destaca Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones. 

En cuanto a su origen, el equipo investigador señala que las únicas piezas similares conocidas proceden de la civilización etrusca, que vivió su periodo de máximo esplendor en Italia central, entre los siglos VIII y V a. C. Este paralelismo refuerza la hipótesis de que llegó al suroeste peninsular a través de las redes de intercambio que conectaban Tarteso con distintos territorios del Mediterráneo. Aunque su función está todavía por determinar, Sebastián Celestino, codirector de las excavaciones, señala que "podría estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes. De hecho, el descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio". Además, los arqueólogos han recuperado un destacado conjunto de materiales importados, encontrados junto al carro. 

El hallazgo de cerámica procedente de la región del Ática, en Grecia, de un recipiente de alabastro egipcio y de marfiles decorados con representaciones de guerreros y con motivos animales y vegetales, revela el contacto de la civilización tartésica con regiones del Mediterráneo oriental. "Estos materiales nos están proporcionando una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica. Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio", explica Rodríguez. 

Nuevos espacios excavados
La campaña, desarrollada durante los meses de abril y mayo, se ha centrado en los sectores norte y sur del túmulo de 90 metros de diámetro y seis de altura bajo el que fue sellado intencionalmente el edificio principal, a finales del siglo V a. C. Estos sectores se ubican a ambos lados de la estancia H-100, una habitación de unos 70 metros cuadrados, la más grande excavada hasta ahora en el edificio. 

"Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico, cuyo estado de conservación sigue siendo excepcional", señala Rodríguez. 

En el sector norte se han recuperado dos braseros y un caldero de bronce que ponen de relevancia, una vez más, la riqueza de este enclave. Sin embargo, el volumen de material cerámico hallado durante esta campaña ha sido significativamente menor en comparación con las anteriores. "Ha sido una campaña muy positiva. Aunque todavía no podemos aportar información concluyente sobre la funcionalidad de los nuevos espacios, los hallazgos materiales están permitiendo avanzar de forma significativa en el conocimiento del comercio mediterráneo y de las conexiones de Tarteso con otros territorios", destaca la investigadora. 

Analizar los nuevos hallazgos
Concluidos los trabajos de campo, el proyecto entra ahora en una fase esencial para la investigación arqueológica. La restauración, documentación, dibujo y análisis de las piezas recuperadas permitirá responder a muchas de las preguntas planteadas durante la excavación y avanzar en la interpretación histórica del yacimiento. "La segunda fase de toda excavación arqueológica es indispensable. Ahora comienza un trabajo fundamental que nos permitirá comprender mejor la funcionalidad de los espacios, las relaciones comerciales y, en definitiva, la vida de quienes habitaron este lugar", explica Rodríguez. 

Las labores de conservación y restauración de las piezas se desarrollan en el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico (SECYR) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Una colaboración entre la UAM y el proyecto Construyendo Tarteso que se ha desarrollado desde el inicio de las excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, hace ya una década. 

Presentación de los hallazgos de 2026
Los hallazgos de esta campaña de 2026 presentados este miércoles en la sede del CSIC en Madrid por los directores del proyecto, así como por la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, y la consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio, Mercedes Morán. La consejera ha destacado que este yacimiento "se ha convertido, por méritos propios, en uno de los grandes referentes de la arqueología europea". "Hablamos de un enclave que está transformando el conocimiento científico sobre Tarteso al tiempo que está ubicando a Extremadura en el centro de algunas de las investigaciones más relevantes sobre las culturas del Mediterráneo antiguo", ha enfatizado. 

Mercedes Morán ha mostrado su agradecimiento a investigadores y a todos los trabajadores implicados y ha afirmado que los resultados obtenidos en estos más de 10 años son "fruto del talento, del esfuerzo y de la colaboración" porque "detrás de cada hallazgo hay horas de excavación, de estudio, de análisis y de trabajo multidisciplinar". Finalmente, Mercedes Morán ha remarcado el compromiso del Gobierno de la Junta de Extremadura con este yacimiento y ha aseverado que "seguiremos de forma decidida apoyando a los investigadores y a todos los implicados en este proyecto". 

Eloísa del Pino ha subrayado el orgullo que supone para la institución estatal participar activamente en una investigación de esta envergadura y ha felicitado al personal del Instituto de Arqueología de Mérida por los hallazgos. "Casas del Turuñuelo es un ejemplo de cómo la constancia y el apoyo sostenido a la ciencia a largo plazo dan frutos. Desde el CSIC concebimos la arqueología como una disciplina científica de vanguardia que, además de poder reescribir la historia, genera un retorno directo a la sociedad en forma de identidad, cultura y conocimiento científico de máximo nivel", ha señalado. Asimismo, Del Pino ha puesto en valor el éxito del modelo de los centros mixtos, como el IAM, que conecta las capacidades del Consejo con el ecosistema científico de las comunidades autónomas. "Estas alianzas demuestran que la descentralización de la investigación es una estrategia ganadora. Al potenciar y arraigar centros de excelencia científica en todas las comunidades autónomas, logramos que la ciencia de impacto emerja directamente desde todo el territorio, fortaleciendo la cohesión territorial a través del conocimiento". 

Más de una década de excavaciones
Construyendo Tarteso tiene el objetivo principal de caracterizar la cultura material tartésica a través del análisis arquitectónico de los grandes edificios de adobe excavados en las últimas décadas. A lo largo de los años, los trabajos arqueológicos han ido desvelando la historia detrás de este yacimiento y sus habitantes. 

En 2017, los investigadores descubrieron los restos del mayor sacrificio de animales en el Mediterráneo occidental. En 2023, las excavaciones sacaron a la luz otro hito arqueológico con las primeras representaciones humanas de Tarteso. Tan solo un año después, en 2024, los resultados de la VI campaña permitieron disfrutar de una placa de pizarra con escenas de guerreros grabadas que, además, contenía un abecedario en escritura paleohispánica meridional. Antes del actual hallazgo, en 2025, los arqueólogos presentaron el altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo occidental. 

Las excavaciones de la VIII campaña del proyecto, que reúne a cerca de una treintena de instituciones y a un centenar de investigadores nacionales e internacionales, han sido posibles gracias a la colaboración de la Secretaria General de Ciencia, Tecnología e Innovación, de la Consejería de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura; y el Ayuntamiento de Guareña. "Construyendo Tarteso es uno de los proyectos de investigación principales del Instituto de Arqueología del CSIC y la Junta de Extremadura, y el que cuenta con una amplia red de colaboraciones nacionales e internacionales", concluye Sebastián Celestino.

6 de agosto de 2025

Siete investigados por daños de seis millones de euros en un yacimiento arqueológico en Cáceres

Trabajos de movimientos de tierra con maquinaria pesada, nivelación y subsolación del terreno provocan importantes daños en un yacimiento situado en Casas de Don Antonio.
Un agente de la Guardia Civil inspecciona el yacimiento dañado. (EFE/Guardia Civil)

La Guardia Civil ha investigado a siete personas por causar daños, valorados en más de seis millones de euros, en un yacimiento arqueológico ubicado en las inmediaciones de la Vía de la Plata, a su paso por el municipio cacereño de Casas de Don Antonio.

La investigación se inició el pasado febrero, a instancia de la Fiscalía Provincial de Cáceres, que requirió la intervención del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) del instituto armado para verificar la causa de posibles daños en la servidumbre arqueológica, originados a partir de la ejecución de trabajos de remoción, adaptación y acondicionamiento del terreno de una finca de esta localidad.

Esta se encuentra emplazada en las inmediaciones de la Vía de la Plata, declarada bien de interés cultural, en la categoría de vía histórica, por lo que un agente del Medio Natural de la Junta de Extremadura denunció los hechos.

Una vez en el lugar, los agentes confirmaron la reciente ejecución de movimientos de tierra con maquinaria pesada, nivelación y subsolación del terreno, en el interior de una explotación agrícola, con la supuesta pretensión de cambiar el cultivo y destinarla a la plantación de un olivar en régimen superintesivo.

Los trabajos consistieron en la apertura de zanjas y otras excavaciones de considerable profundidad, "los cuales se habían practicado de forma indebida dentro de los límites del yacimiento arqueológico", ha informado este martes la Guardia Civil.

El área afectada, en la que aparecieron dispersas grandes cantidades de restos arqueológicos, abarcaba una superficie aproximada de 25.356 metros cuadrados.

Entre ellos figuraban numerosos fragmentos cerámicos, ruedas de molinos y bases de prensa, piedras, sillares y tejas, además de hallazgos de interés histórico y patrimonial, tales como vasijas de almacenamiento de gran tamaño y tipología romana.

La mayor parte de este material apareció fraccionado y descontextualizado por la acción directa de la maquinaria empleada para las tareas de roturación del terreno, constatándose que los daños derivados de la ejecución de esos trabajos eran "de importantes magnitudes".

Asimismo, se comprobó la intervención de maquinaria pesada en la estructura natural del cauce del Arroyo de las Zorreras, con la que se modificó su trazado original, afectando al margen del cauce de dominio público y, por ende, a la zona de policía en más de 500 metros de longitud.

Por su parte, la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura confirmó que la metodología empleada no fue la adecuada, "ya que los trabajos se realizaron sin control ni seguimiento arqueológico y sin contar con la autorización administrativa correspondiente".

Dichos trabajos conllevaron la destrucción parcial de la estratigrafía arqueológica en las áreas intervenidas, lo que ocasión una "pérdida irreparable de información", valorando los daños en más de seis millones de euros.

Las siete personas han sido investigadas como presuntas autoras de un delito sobre el patrimonio histórico y daños agravados en el yacimiento arqueológico por imprudencia grave.

30 de mayo de 2025

La necrópolis vaccea de Las Ruedas aspira al premio de Mejor Cementerio de España

La necrópolis del yacimiento vacceo de Pintia de Padilla de Duero (Valladolid) ha sido seleccionada por el jurado profesional como finalista en el concurso de Mejor Cementerio de España que abre su fase de votación popular y en la que te invitamos a participar desde aquí.


La necrópolis de Las Ruedas del yacimiento vacceo de Pintia (Valladolid) se ha clasificado como finalista en la IX edición de los Premios Enalta, que organiza la revista Adiós Cultural -editada por Funespaña- y con el que se pretende reconocer el Mejor Cementerio de España en diferentes categorías.

Concretamente la necrópolis vaccea de Pintia, que ha sido clasificada por el jurado profesional,  participa en las categorías de Mejor Cementerio y Mejor Historia donde compite con los camposantos de Montonés de Segarra (Lleida), el Cementerio Jardín (Madrid), el de Fuentes de León (Badajoz) y el Municipal de San José (Granada).

Se puede participar en la votación siguiendo este enlace.

En 2020 la necrópolis vaccea de Las Ruedas recibió el premio Hispania Nostra.

18 de noviembre de 2024

Andalucía destina cerca de 190.000 euros a la cámara sepulcral ibérica de Toya (Jaén)

Las obras promovidas mejorarán el drenaje perimetral de la Cámara Sepulcral, ubicadas en la localidad jienense de Peal de Becerro. El objetivo es evitar la presencia continuada de humedad en el interior de la cámara y la entrada puntual de agua torrencial al interior que, según los estudios realizados, están ocasionando distintas patologías en la piedra que podrían amenazar la estabilidad del monumento.
Cámara sepulcral principesca de Toya.

La Consejería de Cultura y Deporte ha destinado cerca de 190.000 euros a las obras de conservación del Bien de Interés Cultural del Hipogeo de Toya, en Peal de Becerro, con el objetivo de mejorar el drenaje perimetral de la Cámara Sepulcral que la mantenía colapsada y con riesgos para su estabilidad hasta hace poco. El delegado territorial en Jaén, José Ayala ha visitado esta mañana los trabajos en el entorno, que comenzaron el pasado mes de septiembre y se prolongarán hasta los primeros meses de 2025.

“Se trata de una intervención respetuosa con los valores del monumento, con la que mantendremos la composición y estructura original, cambiando los sistemas de drenaje y ventilación, que ya están obsoletos”, señala Ayala. El delegado, además, subraya “el compromiso de la Consejería con la conservación de nuestros bienes patrimoniales, que hablan de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro”.

Para la ejecución de las obras, los servicios técnicos de la Consejería de Cultura y Deporte han primado criterios de respeto a la autenticidad y de diferenciación entre lo existente y lo intervenido. El objetivo es evitar la presencia continuada de humedad en el interior de la cámara y la entrada puntual de agua torrencial al interior que, según los estudios realizados, están ocasionando distintas patologías en la piedra que podrían amenazar la estabilidad del monumento.

Para conocer el sistema de cimentación y el estado conservación de los paramentos exteriores de la cámara, se ha llevado a cabo la intervención arqueológica preceptiva, que consiste en el control arqueológico de los movimientos de tierra y el control arqueológico de la ejecución de las obras de conservación, que dará cobertura a todo el desarrollo de la obra.

Visita institucional a las obras de Toya. 
Arquitectura funeraria
De esta manera la Consejería de Cultura y Deporte pone en valor el Hipogeo de Toya, localizado en el término municipal de Peal de Becerro y cuyo conjunto de las Tumbas Principescas de Toya y Hornos está considerado el mejor ejemplo de arquitectura funeraria ibérica. Descubierta a principios del siglo XX, la Cámara Sepulcral tiene una planta cuadrangular y su interior se divide en tres naves longitudinales, estando las dos laterales divididas en dos espacios cada una.

El primero, a modo de antecámara, es el que comunica en ambos casos con la nave central. Los sillares de la construcción van montados en seco y la cubierta se caracteriza por una serie de grandes losas que se apoyan en los muros de las estancias longitudinales. El ajuar de la cámara, que no se excavó con métodos sistemáticos, aunque fue recuperado en parte, es característico de un príncipe ibérico y su familia, y de él destacan las ruedas de un carro guerrero y las vasijas cerámicas decoradas atribuidas al Pintor de Toya.

Conjunto funerario ibérico
Localizado en el término municipal de Peal de Becerro, el conjunto de las Tumbas Principescas de Toya y Hornos es el mejor ejemplo de la arquitectura funeraria ibérica. Fueron descubiertas en los primeros años del siglo XX por "El Pernazas", cuando realizaba trabajos agrícolas. Fue estudiada por Juan Cabré. Su cronología la incluye dentro de la cultura ibérica de finales del siglo V y principios del IV a.C.

La estructura arquitectónica de la Cámara Sepulcral Ibérica de Toya tiene una planta cuadrangular y su interior se divide en tres naves longitudinales, la central ofrece al oeste la única puerta de acceso a la construcción. Las dos naves laterales, a diferencia de la central, están divididas en dos espacios cada una de ellas. El primero, a modo de antecámara, es el que comunica en ambos casos con la nave central. Los sillares de la construcción, perfectamente labrados, se colocaron sin ayuda de grapas o mortero, es decir, van montados en seco. La cubierta, por último, se caracteriza por una serie de grandes losas que se apoyan en los muros de las estancias longitudinales.

La Cámara Sepulcral Ibérica de Toya tuvo en los testeros de sus tres naves nichos rectangulares labrados en las piedras de los muros e incluso un cuarto más en la pared meridional de la nave sur. A ello se añade un poyo continuo bajo adosado a los pies de los muros y aleros de piedra que vuelan a la altura de la base de los nichos. Las puertas son en general vanos rectangulares pero las dos que comunican las tres naves muestran una característica muy particular de la construcción ibérica de estas tierras, y es que los últimos sillares en vez de ascender hasta encontrarse con el adintelado en vertical se curvan hasta dar la imagen de una falsa ojiva. El ajuar de la cámara, que no se excavó con métodos sistemáticos, aunque ha sido recuperado en parte, es característico de un príncipe ibérico y su familia, y de él destacan las ruedas de un carro guerrero y las magníficas cráteras áticas (vasijas cerámicas decoradas) atribuidas al Pintor de Toya.

Desde 1918 está declarada como Bien de Interés Cultural.

(Fuente: Junta de Andalucía)

4 de noviembre de 2024

Un puñal de Pintia para iluminar el tiempo de los celtas

El investigador Roberto Matesanz descifra la iconografía de un pomo vacceo hallado en Padilla de Duero, en 1986, descubriendo un calendario con el que releer otros objetos de la céltica europea
Dibujo e imagen de una parte del pomo hallado en PintiaCEVFW

Hay pasajes de la historia que tardan siglos en sacudirse el polvo del tiempo, y ni siquiera revelan sus secretos al ser recuperados para la memoria colectiva. Exhumados sus restos, depositados quizá en algún museo arqueológico, son contemplados cada día por cualquiera sin que nadie sea consciente de los arcanos que encierra. Eso podría decirse de uno de los hallazgos realizados en 1986 en la tumba número 32 de la necrópolis de Las Ruedas, en Padilla de Duero (Valladolid), en el conjunto arqueológico de Pintia. Allí se conservaba una urna cineraria junto a varios objetos que parecían pertenecer al ajuar de un guerrero vacceo: entre ellos, junto al broche de un tahalí, el pomo de un puñal de tipo Monte Bernorio del siglo III antes de Cristo, en plena Edad del Hierro.

A lo largo de estos años, diferentes especialistas interpretaron de forma variada las escenas, tanto la que incluye trece animales desfilando en el borde superior del pomo como la que adorna el reverso, simétrica en su composición, en la que se despliegan tres misteriosas figuras zoomórficas, cuatro animales identificados como suidos –jabalíes o verracos domésticos, como la docena que ocupa el canto– y sendas escenas de combate en los márgenes. Interpretaciones que dotaban a la pieza de una significación económica o productiva, o le asignaban una lectura que apelaba al coraje y la ferocidad propios de la sociedad vaccea. Hasta ahora.

Porque el investigador de la Universidad de Valladolid Roberto Matesanz Gascón ha conectado la rica y misteriosa ornamentación del reverso y el canto del pomo –los motivos geométricos se extienden por el anverso– con el calendario lunisolar celta de finales de la Edad de Hierro, que dividía el año en dos semestres, cuatro estaciones y doce meses –cada uno con dos quincenas separadas por el plenilunio– a los que había que sumar, de forma periódica, uno intercalar para sincronizar las fases –12 lunaciones suman 354 días, de ahí la necesidad de añadir días para sincronizar con el año solar–. Tanto días como meses y años se dividían, a su vez, en dos mitades, una nocturna u oscura y otra diurna o luminosa. Sus eras eran de 30 años.

Una organización del tiempo que se ha podido reconstruir, recuerda el experto, en base a antiguas referencias literarias como Julio César (Guerra de las Galias) y Plinio (Historia Natural), hallazgos como el calendario galorromano de Coligny (siglo II d.C.) y tardías tradiciones gaélicas que apuntan al 1 de noviembre como el inicio del calendario (Samain), comenzando la parte oscura del año, con festividades el 1 de febrero (Imbolc), 1 de mayo (Beltaine) y 1 de agosto (Lugnasad), las cuatro estaciones ya contempladas en los primeros siglos de nuestra era por los pueblos celtas de Irlanda.

«El pomo no solo es el documento iconográfico más importante que existe para comprender cómo concebían los pueblos célticos de toda Europa su ciclo anual durante la protohistoria, sino que, por eso mismo y porque es un objeto cuyo riquísimo programa figurativo se conserva prácticamente completo, es la piedra angular que nos permitirá analizar muchos otros objetos arqueológicos con una composición mucho más sencilla en su ornamentación. Sin las claves interpretativas que proporciona el equipo metálico de la tumba 32 jamás vislumbraríamos su posible significación calendárica», expone Matesanz Gascón, que traza conexiones con otros hallazgos como el llamado ‘Vaso de los Lobos’ de Rauda (Roa, Burgos) o el pectoral lusitano en forma de lúnula de Chao de Lamas.

El historiador, que ya ha defendido su trabajo en foros como la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, de la mano de académicos como Germán Delibes y Eloísa Wattenberg, así como en publicaciones como el Anuario del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg o la prestigiosa Paleohispánica –dependiente de la Institución Fernando El Católico, adscrita al CSIC–, asegura que la investigación iniciada hace ya más de dos años «apenas acaba de comenzar», habida cuenta de «toda la luz que la iconografía del pomo pintiano vierte sobre otros hallazgos arqueológicos o sobre textos antiguos».

Cuál pudo ser la motivación de quien hizo labrar el hierro naviforme: en una sociedad eminentemente ágrafa como era la vaccea, plasmar los ciclos temporales de una forma visual era un «mecanismo de conservación y transmisión de dicho conocimiento». Quien controlaba el tiempo en aquellas sociedades controlaba aspectos fundamentales como las actividades productivas, desde la siembra a la recolección; también las festividades o la vida pública, desde la duración de las sanciones al tiempo en el que un individuo podía ostentar un cargo. Si en la antigua Roma esa misión recaía en los sacerdotes del Collegium Pontificum, era la clase sacerdotal druídica la que se ocupaba de ello entre los celtas, explica el historiador.

«La necesidad de medir el tiempo es un anhelo universal», apunta el arqueólogo Carlos Sanz Mínguez, profesor de la Universidad de Valladolid y fundador y director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg. «La interpretación calendárica es una hipótesis muy coherente y plausible. Existían calendarios vinculados a las élites y esta pieza contiene un conjunto interpretativo completo, con todos los segmentos temporales incluidos, cuando en otros casos es mucho más fragmentario», matiza el que es desde 1985 máximo responsable de las excavaciones en Pintia.

¿Cómo interpretar la iconografía del pomo? 
Según Matesanz Gascón, los suidos, animales de hábitos nocturnos, funcionarían como marcadores de las distintas subdivisiones temporales. Una figura simbólica asociada a la luna, referencia «básica de cómputo en los calendarios lunares y lunisolares».

Al fijar la mirada a uno y otro lado del reverso del pomo se aprecian sendos círculos reticulados junto a dos grandes jabalíes que representarían cada semestre del año: las figuras del lado derecho tienen un contorno doble y las del lado izquierdo, un contorno simple. «Las primeras denotan la parte inicial del año y las segundas, su parte final. Esta dicotomía que opone un mismo motivo trazado con un contorno simple o doble, asociada a conjuntos duodecimales en composiciones iconográficas más sencillas, también aparece sobre objetos prehistóricos de Europa central y de las islas británicas», subraya el historiador vallisoletano. Los combates, apunta, podrían representar tanto duelos celebrados en distintas festividades del calendario como episodios mitológicos en los que se enfrentasen las fuerzas de la luz y de la oscuridad.

En la embocadura del pomo, encarnando las estaciones celtas, otros cuatro suidos desfilan de derecha a izquierda, haciéndose sus cuerpos más abultados a medida que avanza la escena. Una evolución que invita a pensar en que es en el lado diestro donde está representado el comienzo del año.

Y en el canto, a cada lado de la escotadura central, avanzan ordenadas seis bestias, rematando la composición en el extremo izquierdo un decimotercer animal que Matesanz Gascón identifica como un mustélido que encara al resto de suidos, y que él interpreta como el citado mes intercalar. Asimismo, en la parte diestra, la que representa el lado oscuro del año, una figura muy diferente a la del resto de jabalíes o verracos ocupa el cuarto lugar, el correspondiente a la segunda estación del año céltico (Imbolc). Parece un tejón, señala el investigador, que recuerda la costumbre en regiones de Europa central ocupadas en la antigüedad por pueblos celtas de celebrar el 2 de febrero el Día del Tejón como despedida del invierno.

El investigador ilumina las sombras y establece conexiones para armar un relato en el que afloran nombres como el de Estrabón, que en su Geografía aludía a un ‘dios innominado’ celtíbero que era venerado de noche en los plenilunios. «En el ámbito celta, las dos quincenas del mes, que comenzaría con la luna nueva, parecen haber estado separadas por el plenilunio», advierte el estudioso, que dirige la atención al reverso del pomo, a su centro, a los dos conjuntos de 15 molduras que flanquean una figura zoomórfica. «Es la divinidad mencionada por el geógrafo e historiador griego, un icono que desde un punto de vista arqueológico aparece documentado entre esos pueblos peninsulares que él llamaba ‘los celtíberos y sus vecinos del norte’, entre turmogos, cántabros, astures o vacceos», asevera Matesanz Gascón.

Hoy, el «soberbio» pomo descansa como un tesoro más en una vitrina del Museo de Valladolid, sin reclamar gran atención para sí. «Es la mejor pieza de la época prerromana», sentencia un Sanz Mínguez preocupado por el posible deterioro de la reliquia pintiana: desde la restauración que hiciera Cristina Escudero a finales de los ochenta, el óxido ha hecho saltar del hierro la pequeña figura de un pájaro. «Sería conveniente exhibir una réplica y conservar el original en una atmósfera neutra, sin oxígeno, para evitar la corrosión», sugiere el director del Centro de Estudios Vacceos.

‘Un producto conservador del espíritu humano’
En la cabeza de Matesanz Gascón resuenan las palabras del arqueólogo Paul-Marie Duval (1912-1997), a quien cita para explicar el horizonte que se abre al descifrar la iconografía del pomo pintiano, por las conexiones que permite con otros tesoros del pasado: ‘Entre los productos del espíritu humano, no hay nada más conservador que el calendario’. Conexiones cercanas, como con el ‘Vaso de los Lobos’ de Rauda –a unos 20 kilómetros en línea recta de Padilla–, o más lejanas, con broches de tipo Miraveche, monedas britanas o estandartes galos cuya iconografía incluye la presencia de jabalíes o de series duodecimales.

10 de junio de 2024

Recuperando Tarteso: la réplica del carro de "La Joya" de Huelva se construirá con técnicas de hace 3.000 años

Las iniciativas privada y pública se dan la mano para poner en marcha un ambicioso proyecto de reconstrucción de uno de los objetos más prestigiosos y significativos de todo el territorio de Tarteso.
Excavación de la tumba 17 de la necrópolis de La Joya. En la imagen se aprecian algunas partes del carro.

El carro tartésico de La Joya, encontrado por Pedro Garrido Roiz y Elena Orta García en las primeras excavaciones que se realizaron en los años setenta en la necrópolis del cabezo onubense, es “uno de los objetos más prestigiosos y significativos de todo el territorio de Tarteso”. Un símbolo evidente, tangible, de la importancia que tuvo que tener la vieja Onoba en la cultura tartésica. Durante tres mil años había permanecido, completamente a oscuras, sin un solo rayo de luz, sin que nadie supiera de su existencia, en una tumba escondida entre la maleza y la dura tierra del Cabezo. Dos cabezas de felino de bronce cuidadosamente talladas, una lanza, unas bandas de bronce, un pasarriendas y dos bocados de caballo, junto con otros pequeños fragmentos metálicos como clavos, pasadores o arandelas, eran las piezas de un puzzle que habría de convertirse en uno de los hallazgos más importantes de la arqueología europea. Todas juntas formaban parte de la estructura de un carro del que no había precedentes, una pieza única a la que, lamentablemente, le faltaban todos los elementos de la madera que el paso del tiempo y las propias condiciones del terreno habían hecho desaparecer.

Sin embargo, desde su hallazgo las piezas han sido expuestas siempre de forma inconexa, “haciendo difícil su comprensión” por parte del público, como explica Jorge Cotallo, el presidente de la Asociación Cultural Arqueo Huelva. Durante décadas los investigadores han debatido acerca de cuál fue su funcionalidad (si se trataba de un carro funerario, si se destinó a la batalla o, por el contrario, fue un vehículo de paseo) y, sobre todo, sobre cuál fue su forma real, ya que el carro había sido desmontado completamente antes de ser enterrado. Lo que sí estaba claro desde su descubrimiento es que había pertenecido a algún personaje destacado de la Huelva del primer milenio antes de Cristo. De alguien lo suficientemente importante como para ser enterrado con su carro, un vehículo que no era nada común en su época y cuya propiedad estaba vinculada a príncipes y reyes. A excepción de una recreación “un tanto libre” que se expuso en el Museo Provincial en los años 90, cualquier persona que haya querido saber algo más sobre él ha tenido que conformarse con mirar un póster. Pero eso va a cambiar ya mismo.

Iniciativa conjunta
Por primera vez, la iniciativa privada y la pública se dan la mano en un proyecto de recuperación del patrimonio de Huelva. Arqueo Huelva la Consejería de Cultura y la empresa Atlantic Copper, a través de su Fundación, se han propuesto llevar a cabo si no la primera intentona, sí desde luego la más ambiciosa iniciativa que se ha llevado a cabo nunca para reconstruir el carro de la Tumba 17 de La Joya, una pieza que debería haber sido desde hace mucho “una seña de identidad de Huelva” y, sobre todo, de la estrechísima, más bien inseparable, relación de la ciudad con la cultura de Tarteso.

Es el proyecto más ambicioso por muchas cosas. Primero, por sus dimensiones, y es literal: la réplica se va a realizar a tamaño real, escala 1:1, en un trabajo “de alquimia moderna” en el que “se conjugará la tradición con la innovación”. Segundo, por el trabajo de investigación que hay detrás y que ha sido realizado en gran parte por el arqueólogo y vicepresidente de Arqueo Huelva, Rafael C. Robles, que precisamente había participado, en el marco del proyecto ‘Construyendo Tarteso’ que realiza el CSIC en Extremadura, en el diseño de una nueva propuesta estética del carro que fue exhibida en el Museo Arqueológico y Paleontológico de Alcalá de Henares en Madrid y con la que se ha tratado de acercarlo más a la realidad de su tiempo y, sobre todo, al encaje de todas sus piezas.

Esta reconstrucción digital es la base para la réplica física que se va a construir en Huelva, aunque el proyecto de Arqueo Huelva y la Consejería presenta algunas novedades importantes sobre los aspectos constructivos y el uso de algunas de sus piezas menos singulares. La tercera razón es, quizás, la más hermosa, porque para la reconstrucción del carro habrá que hacer un auténtico viaje en el tiempo. El carro será construido en madera y metal, respetando al máximo posible la fabricación tradicional de este tipo de vehículos.

El artesano que trabajará la madera es Carlos Carmona, un joven onubense, ingeniero de Diseño Industrial y de Desarrollo de Productos, afincado en Sevilla, donde fabrica muebles a mano. En su taller, Carmona devolverá a la vida la estructura del carro perdida por el paso del tiempo. El trabajo de los metales, por su parte, correrá a cargo de Manuel Meijide, un joyero con más de 20 años de experiencia reproduciendo joyas arqueológicas de diferentes culturas como celtas, celtíberos o tartesios. Meijide realizará los conocidos bocines (los tapacubos de las ruedas con forma de cabeza de felino) replicando la misma técnica que se usaba hace casi 3000 años, llamada ‘a la cera perdida’. Las otras piezas singulares, como las bandas decoradas con palmetas, serán trabajadas a mano una a una, igual que en la antigüedad, con la ventaja, eso sí, “de que ahora podemos usar modelado 3D y scanners para tener mayor precisión de las piezas originales sin tener que intervenir en ellas”, explica Jorge Cotallo.

Hay una cuarta razón para justificar lo de ‘ambicioso proyecto’ que tan bien suena: su extensión, y es que “este es un proyecto de divulgación”, cuenta el presidente de Arqueo Huelva, y por eso la construcción del carro irá ligada a la generación de otros contenidos que viajarán en paralelo, como diferente material gráfico, audiovisual y didáctico “que nos llevará a entender y descubrir de una manera sencilla y accesible la construcción del vehículo y su contexto en el pasado más remoto de nuestra ciudad”. Por ejemplo: parte el equipo, al mando de “nuestro pintor de cámara”, el artista Rafa Septién, se encuentra preparando ya una animación 3D “que nos hará entender de una forma muy sencilla el significado de la colina sacra de la Joya, sus rituales de enterramiento y el significado que tenía poseer un carro en la Huelva del siglo VII antes de Cristo”.

Y es que no se trata (o no solo) de una cuestión de recuperar “un objeto de gran valor histórico y cultural”. La reconstrucción del carro “representa una oportunidad única para conectar con nuestras raíces y entender mejor el pasado de Huelva”. El carro tartésico “es un símbolo tangible de la riqueza y complejidad de la cultura que una vez habitó esta zona de Andalucía”, y hacerlo real “puede servir como un poderoso instrumento educativo”, sin olvidar su atractivo turístico, asegura Cotallo, que tiene claro que “no solo estamos poniendo en valor un artefacto importante”, sino que “también estamos reavivando el interés por la historia local y fomentando un sentido de orgullo en la comunidad”.

Recuperarlo es una forma de hacer que la historia “cobre vida”, y que las personas puedan experimentar de manera directa, por ejemplo, cómo la ingeniería y el arte de un tiempo tan pasado no son tan distintas a los de hoy, cómo aquellos primeros onubenses no son tan diferentes a los que ahora pisan exactamente el mismo suelo. Tocar con las propias manos un carro tartésico tal y como se construyó hace casi 3.000 años será “una experiencia increíble” que, seguramente, “puede inspirar a futuras generaciones” y animarles “a explorar y valorar su patrimonio” o, por qué no, a tratar de crear proyectos como este, que aseguren “que la historia de Huelva no se pierda” en medio de tanta oscuridad. Que arrojen, como dijo aquel, luz, toda la luz del mundo, sobre las tinieblas.

Un equipo multidisciplinar
En la reconstrucción del carro tartésico de La Joya participan arqueólogos, artesanos del metal, la madera, el cuero y la cestería, expertos en patrimonio, diseño gráfico y 3D y profesionales de la comunicación audiovisual, entre otros. Un equipo multidisciplinar que, se prevé, tendrá lista la réplica en otoño.

Jorge Cotallo
Además de presidente de Arqueo Huelva, Jorge Cotallo se encarga de la dirección de arte del proyecto, además de ejercer como enlace entre los distintos equipos y coordinar la imagen y la parte audiovisual. Cotallo estudió Interpretación y Comunicación Audiovisual y ha trabajado en series de ficción, publicidad y cine.

Rafael C. Robles
El arqueólogo onubense es vicepresidente de Arqueo Huelva y el responsable de coordinar todo el conjunto desde el punto de vista arqueológico, historiográfico y documental. Robles ha participado como arqueólogo en diferentes excavaciones y proyectos de recreación digital.

Miguel Gómez Pedraza
Socio fundador de Arqueo Huelva, es un enamorado del patrimonio natural y cultural de su ciudad. Estudio en el IES La Rabida los ciclos formativos de guia, informacion y asistencia turistica, al igual que grado superior en agencias de viajes y gestión de eventos.

Rafael Septién
El dibujante Rafa Setién se encargará de la realización del material gráfico del proyecto. Nacido en Huelva en 1997, se inició en la escultura hasta que en 2015 la abandona para centrarse en el dibujo sobre papel y la escenografía inspirada en el imaginario colectivo andaluz.

Manuel Meijide
Meijide es un artesano joyero con más de 20 años de experiencia. Apasionado de la historia antigua, desde su proyecto ‘Arsgentum’ reproduce joyas arqueológicas de diferentes culturas, que fabrica a mano utilizando las antiguas técnicas.

Carlos Carmona
Onubense, ingeniero de Diseño Industrial y de Desarrollo de Productos. Desde su taller en Sevilla (elviscanario.com) diseña y fabrica muebles propios hechos a mano. Carmona va a ser el encargado de darle vida a toda la estructura de madera que el tiempo hizo desaparecer en la Tumba 17 de La Joya.

22 de mayo de 2023

La Fundación Palarq anuncia los seis finalistas que optan a la III edición de su premio

Fundación Palarq acaba de hacer públicos los seis proyectos que optan al III Premio Nacional de Arqueología y Paleontología, entre los que, el próximo día 15 de junio, un prestigioso jurado internacional proclamará al vencedor en una gala que tendrá lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
El proyecto desarrollado en la ciudad vaccea de Pintia es uno de los seis finalistas a los premios.

El próximo 15 de junio tendrá lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid el acto en el que se proclamará el ganador de la III Edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología que otorga la Fundación Palarq (el primero que se concede a estas disciplinas desde la iniciativa privada y a través de una fundación), y que presidirá el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta.

El vencedor será escogido entre los seis proyectos finalistas, que ya han sido anunciados por la Fundación, y el premio será otorgado por un jurado internacional constituido especialmente para esta edición y formado por personalidades de reconocido prestigio en el mundo de la ciencia y de la cultura. Los proyectos que optarán al galardón, dotado con 80.000 euros, cinco de los cuales se desarrollan en España y uno en Italia, son los siguientes:

Proyecto Almoloya-Bastida: poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce: La cultura del Argar, una sociedad con un elevado nivel de complejidad política y económica, juega un papel protagonista en el conocimiento de la Prehistoria reciente en España, y es considerada una de las culturas más relevantes de la Edad del Bronce en toda Europa. Como principal característica presenta la instauración de amplias desigualdades políticas y económicas, hasta el punto de haber sido calificada como uno de los primeros Estados del continente.

Abric Romaní: Explorando la tecnología de la madera de los neandertales: El equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social trabaja de forma ininterrumpida desde 1983 en uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico Medio, con una superficie de casi 300 metros cuadrados. La excepcional conservación de los elementos de madera allí encontrados proporcionará nuevas interpretaciones al estudio de los neandertales. El objetivo del proyecto es el estudio de los restos de madera en el registro del Pleistoceno, a través de las trazas de uso y de desgaste observadas en las herramientas líticas.

La Draga en el contexto de las primeras comunidades neolíticas peninsulares: Desde el inicio de las excavaciones, hace 30 años, el yacimiento de La Draga, en Banyoles (Girona), ha permitido caracterizar las primeras poblaciones campesinas que se asentaron en el noreste de la península, su entorno y el impacto que tuvieron en este. En esta nueva fase de la investigación, el objetivo es comprender las formas de organización de las comunidades neolíticas a partir del análisis de su actividad y la estructuración del espacio habitado. También se reconstruirán las distintas formas de subsistencia.

Proyecto Pintia: creación de bases infraestructurales y museográficas para la investigación, conservación y difusión del conocimiento del oppidum vacceo-romano de Pintia: Situado en la comarca de la Ribera del Duero, este yacimiento destaca por el descubrimiento en 1979 de su necrópolis. Desde 1985, Carlos Mínguez dirige los trabajo de campo, que a lo largo de estos años han permitido definir una extensión de 125 hectáreas en las que se encunetra el hábitat de Las Quintanas (25 ha), dotado de un complejo sistema defensivo de más de un kilómetro de perímetro que incluye una muralla de 7 metros de anchura; la necrópolis de Las Ruedas (6 ha y 600 años de uso), y el barrio artesanal de Carralceña (8 ha).

Moneda y metal en la Bética Tardorromana. Estudio científico del Tesoro de Tomares: Este proyecto constituye un estudio integral (histórico, numismático y metalográfico) del mayor conjunto monetario de Europa. El objetivo es el estudio del conjunto de 19 ánforas que contenían en total unas 53.000 monedas de bronce plateado, que fueron ocultadas intencionadamente y nunca recuperadas. El proyecto pretende avanzar en el análisis del significado numismático, histórico y económico del Tesoro de Tomares a partir de la investigación del hallazgo.

Arqueología en la ciudad y territorio de Tusculum (Italia): Desde hace casi 30 años, la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) dirige un proyecto de investigación arqueológica en la ciudad de Tusculum, un proyecto arqueológico institucional y que actualmente es el más longevo de una institución extranjera en Italia. El proyecto Tusculum ha permitido mejorar el conocimiento de la evolución de esta ciudad desde su fundación hasta la época medieval.

18 de enero de 2023

Dos ‘trineos’ permiten datar las pinturas rupestres de Sésamo

El hallazgo de nuevas pinturas en Peña Piñera (Sésamo), que representan ‘forcaos’ o ‘trineos’, permiten datar en la Edad del Hierro una parte importante de este yacimiento rupestre.

El arte rupestre preservado en Sésamo ha sufrido reiterados ataques vandálicos en los últimos años. Una visita, inicialmente turística y de comprobación del estado de estas pinturas prehistóricas en el municipio de Vega de Espinareda, permitió al investigador leonés David Gustavo López, ingeniero aeroespacial de formación, localizar algunas hasta ahora inéditas y reinterpretar otras.

El hallazgo de estas pinturas milenarias —no catalogadas hasta la fecha—despeja algunos misterios sobre uno de los enclaves prehistóricos más especiales de la Península. Dos trineos o ‘forcaos’ (instrumento de labranza consistente en un palo de madera y dos dientes de hierro), en el farallón donde se concentran más de medio millar de dibujos, algunos esquemáticos, permite datar las pinturas más recientes.

Tienen unos 3.000 años de antigüedad, fecha de aparición de estos primitivos aperos. En uno de estos conjuntos hay un ‘carro sin ruedas’ acompañado a ambos lados por dos antropomorfos (dibujos con forma humana). «Serían dos agricultores con técnicas de laboreo avanzadas», según Gustavo López.

Otra de las pinturas, inventariada en los años ochenta por los profesores José Avelino Gutiérrez y José Luis Avello como trece ‘idoliformes’ (ídolos antropomorfos), según la tesis de Gustavo López serían las armazones de carros o forcaos. Estos ‘trineos’ permiten datar una parte importante del yacimiento en la Edad del Hierro. No así algunos dibujos esquemáticos, que podrían oscilar entre los 3.000 y los 6.000 años, según la investigación que Gustavo López ha publicado en la Revista de Antropología y Tradiciones Populares. En España son contadísimas las pinturas rupestres de carros, la mayoría en Sierrapino (Badajoz). Gustavo López se pregunta si este enclave rupestre berciano era un lugar de culto o las pinturas expresan simplemente escenas de la vida cotidiana.

Personajes raros
Peña Piñera, en Sésamo, alberga 506 figuras, todas en color ocre y rojo vinoso, porque se usó como pigmento una beta ferruginosa del propio yacimiento. Hay 78 tipos distintos de antropomorfos de épocas diferentes, así como figuras de animales, escenas de pastoreo y trabajo en el campo, posibles ídolos, además de instrumentos de trabajo y caza.

Entre las singularidades de Peña Piñera, en una veintena de antropomorfos de los 78 existentes su rostro es un círculo vacío de color. Una figuras muy raras en el arte rupestre de la Península. Entre los nuevos localizados por Gustavo López hay dos antropomorfos. «Uno parece ir andando y lleva un penacho en la cabeza. El otro tiene los brazos y piernas en uve. Sobre éste, hay dos arcos de circunferencia concéntricos. O bien se trata de un casco con cresta o es una diadema».

El investigador ha localizado además un antropomorfo cuya cabeza se cubre con un casco con dos largos cuernos que se entrecruzan. En el yacimiento, que de vez en cuando depara alguna sorpresa, como en 2012, cuando el arqueólogo Feliciano Cadierno descubrió 151 figuras que no constaban entre las 351 registradas por Gutiérrez y Avello, únicamente hay dos representaciones solares; y eso a pesar de que todos los dibujos están orientados hacia el astro. Y ninguna de las dos está inventariada. En la primera, hay un antropomorfo en actitud orante ante un sol con once rayos muy enmarañados. En la segunda, el sol está muy desdibujado y aparece próximo a un animal con cresta y larga cola que recuerda a un faisán.

Gustavo López aboga por una excavación en la zona que permita vincular las pinturas rupestres a un contexto arqueológico próximo. El cercano Castro de Peña Piñera, además de fortín de los astures en las guerras cántabras, es posible que se erigiera sobre restos de otro de la Edad del Hierro, de la misma época que las pinturas de antropomorfos de cabeza ‘vacía’ y los forcaos. Alerta de que «con poca gente que vaya con mala intención» las pinturas podrían perderse. «Es fundamental tenerlas vigiladas». Reclama la creación de un centro de interpretación donde se expliquen las singularidades de esta ‘estación rupestre’ de pinturas únicas.

16 de noviembre de 2022

Nuevos hallazgos arqueológicos descubren la Barcino de fuera de las murallas

La excavación ha dejado al descubierto la que podría considerarse la mayor estructura hídrica conservada que se ha encontrado nunca en Barcelona, entre otros vestigios de un valor extraordinario.


La construcción de un edificio de viviendas ha puesto al descubierto nuevos restos del pasado romano de Barcelona. La intervención arqueológica se ha realizado en los números 32-50 de la calle Gran de La Sagrera y está dirigida por el arqueólogo Pau Gómez Aramburu. Con sus hallazgos se completa el conocimiento histórico y arqueológico de un barrio que tiene raíces que se remontan hasta el 5000 antes de Cristo.

En primer lugar, el equipo ha descubierto un canal de agua de grandes dimensiones, 90 metros de longitud y una anchura de entre 2 y 5 metros, la mayor infraestructura de este tipo que se ha encontrado nunca en la ciudad . Se han detectado también tres fases diferenciadas y consecutivas de uso, todas ellas en época romana. Esta infraestructura estaba excavada en el subsuelo y, posiblemente, abastecía los campos de cultivo de viñedo del entorno, posiblemente relacionados con la villa romana del Pont del Treball que ya es conocida por su producción de vino.

Otro hallazgo muy destacable es un tramo de vía romana que se corresponde con una trazada que equivale, aproximadamente, a la que a día de hoy son la calle Gran de La Sagrera y su continuación a Gran de Sant Andreu. Este camino se correspondería con una vía que terminaba conectando con la Vía Augusta. De esta vía se han diferenciado hasta tres niveles de uso, asociados a una cuneta y una pequeña estructura de muro que delimita la vía por el lado este. Incluso se han podido documentar huellas de las ruedas de carro que se encuentran fosilizadas en los pavimentos de la vía. Se han encontrado unos 70 metros de ese camino que habría tenido un amparo no inferior a los tres metros. Junto a la vía también se han hallado cinco tumbas de la misma época.

Los descubrimientos no se limitan a la época romana ya que uno de los últimos hallazgos es un silo con material cerámico vinculado a la edad del Bronce. De este depósito sólo se ha podido documentar una parte ya que se encuentra cortado por uno de los canales que se construyeron en la zona en época romana.

Los arqueólogos consideran que es un “conjunto excepcional” que permite ampliar el conocimiento histórico de esta zona del barrio, donde ya se habían encontrado restos romanos y se seguirá investigando hasta finales de año para acabar de documentar su pasado.

9 de septiembre de 2022

Los siete renaceres del Ave Fénix en Pintia

La última campaña en la ciudad vaccea permitirá afinar la datación de las consecutivas ocupaciones del yacimiento de Padilla de Duero
Recipientes hallados en las casas de Las Quintanas. Foto: Universidad de Valladolid.

Ave Fénix o gato. El hábitat urbano de Pintia, Las Quintanas, al que se bautizó con el nombre del pago que ocupa en Padilla de Duero, es un híbrido entre el ave mitológica y de la no menos mitológica longevidad del felino. Hasta siete veces renació de sus cenizas.

«Ave Fénix o gato», le gusta denominar a Carlos Sanz, con ironía, al yacimiento. El director de las excavaciones de Pintia y del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, la denomina así porque la ciudad vaccea «se va reconstruyendo una y otra vez, hasta siete veces». Hacia atrás en el tiempo, «aquí teníamos una necrópolis visigoda; antes había hasta cuatro niveles romanos y luego ya empezaban los siete niveles vacceos. Niveles de destrucción por incendios y colmatación sucesiva sobre los escombros».

Ave Fénix cuyos vestigios bien definidos por cenicientos estratos están siendo de mucha utilidad para identificar algunos de los ocasos y renaceres de la ciudad de Pintia. Ahora se va a afinar más la datación de cada uno de ellos por medio del paleomagnetismo. De realizar estas mediciones, cuyos resultados pueden estar listos este otoño, se encargarán expertos del área de Geológicas de la Complutense.

Paleomagnetismo
El paleomagnetismo es una disciplina basada «en el principio de la variación del norte magnético terrestre en el tiempo, variaciones reflejadas en la orientación de los segmentos férricos en arcillas rubefactadas (pigmentadas de rojo)». Asimismo, la zona excavada conserva «estructuras termoalteradas» por los sucesivos incendios. «Aquí tenemos algo muy bueno. Aparte de los hogares de las casas, tenemos el incendio de toda la vivienda, con lo cual se mantiene la orientación de los suelos. Esas arcillas mantienen la orientación del polo magnético terrestre».

Este año la campaña se ha centrado en Las Quintanas, recuperando la actividad en este espacio después de 15 años centrados en la necrópolis de Las Ruedas. El objetivo es claro: a través del paleomagnetismo se trata de «datar y anclar la cronología del yacimiento» afinando la precisión cronológica en no más de 20 o 25 años. «Hace unos años teníamos márgenes de 150 años». Ahora, mejorados los parámetros que utiliza el paleomagnetismo «podemos datar, algunas zonas, de generación en generación, o sea, cada 20 años». Esto supone concretar mucha información del día a día de Pintia. Tecnología, arquitectura y materiales, fabricación y uso de útiles y de objetos y otras tantas cuestiones relacionadas con la evolución del pueblo vacceo en este enclave.

Entre el 2000 y el 2007 se excavó «una trinchera con la que conseguimos la primera secuencia completa que obtuvimos del asentamiento de Las Quintanas. Era un proyecto que pretendía dejar de forma escalonada los 1.200 años de historia que estuvieron aquí. Tenemos una secuencia espectacular», destaca Sanz.

Aquellos primeros trabajos en Las Quintanas destaparon un pozo artesiano de época romana. «Un pozo de agua fallido –utilizado como basurero por los romanos– que es como una ventana abierta a toda la estratigrafía». Es decir, en sus paredes el tiempo se muestra retratado en sucesiva capas de terreno bien definidas que ahora tratarán de poner fecha de forma precisa.

¿Qué puede aportar la medición paleomagnética de ese terreno delimitado en estratos?: «Sabemos que hay siete niveles de incendio y se ha reconstruido la ciudad siete veces, pero no sabemos qué distancia hay de un incendio a otro, no sabemos si ha pasado una generación, cinco años, un año... Conocer esto va a ser muy importante. Pero no nos podemos quedar solo en datar los niveles, necesitamos tener lugares asociados. Es decir, que también hay que excavar. En un futuro lo que esto significa es una vuelta a recabar información de cada uno de los niveles, pero con un poco de fortuna, sabiendo en qué cronología estamos».

Este año, de los siete niveles, se datarán dos, aquellos que comprende las guerras sertorianas (75 años a.C.) y el previo (151 años a.C.), que es el que hemos excavado. Para alcanzar «los niveles fundacionales, si seguimos a este ritmo, igual el año que viene es posible que podamos también datarlos». El 151 antes de Cristo «es una fecha crítica. Solamente saber que tenemos 75 años de distancia entre Sertorio y otro militar romano que es Lúculo, el que asola Intercatia y Pallantia, sería extraordinario, porque podríamos determinar qué pasó en Pintia», explica Sanz.

Datos de las cubiertas
En cuanto a los objetos hallados, estos no son diferentes a las tumbas en la necrópolis de Las Ruedas, pero en esta ocasión enmarcados en un ámbito doméstico. «Nos hemos encontrado algunas copas, algún recipiente de almacenaje grande encastrado en el suelo», y algo que va a ser de gran utilidad a la hora de interpretar las viviendas. «Hemos visto unos hoyos de poste descomunales que sustentan construcciones sólidas, e incluso hemos dado con algunos revoques de fachada que resultan un poco extraños por su espesor, y, que ahora –por el tamaño de los citados postes de sujeción–, ponerlos en horizontal tiene más sentido».

Volviendo a los objetos hallados, «el plus del poblado frente a todo lo que veníamos haciendo estos años de atrás, que es el mundo simbólico de la muerte con las excavaciones en la necrópolis de Las Ruedas y su representación, pues aquí lo que tenemos es el mundo cotidiano, el día a día sin el filtro ideológico tan marcado del mundo de la necrópolis. Este es el mundo real, por eso tiene ese atractivo. Y eso que no ha salido mucho material esta vez».

Pero el objetivo central, recuperar esta zona de Pintia, el poblado, escalonar la excavación para observar su evolución de un golpe de vista, y, sobre todo, dejarla preparada para la medición paleomagnética, se ha cumplido, por lo que Pintia irá resurgiendo de sus cenizas cual Ave Fénix.

9 de octubre de 2020

Premio "Hispania Nostra" para el yacimiento de Pintia

La Asociación Hispania Nostra ha otorgado el premio "Intervención en el Territorio" al Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, que avala el trabajo realizado durante cuatro décadas en la necrópolis de Las Ruedas, la cual forma parte de ciudad vaccea de Pintia.

El Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, adscrito a la Universidad de Valladolid y cuya sede está en la pequeña pedanía peñafielense de Padilla de Duero, donde trabaja desde hace 40 años en el yacimiento arqueológico de Pintia, ha recibido el Premio Intervención en el territorio o el paisaje, galardón que le ha sido otorgado por la prestigios Asociación Hispania Nostra. El premio avala el trabajo realizado durante cuatro décadas en la necrópolis de Las Ruedas, la cual forma parte de Pintia, ciudad vaccea que se remonta a IV siglos antes de Cristo.

El galardón, entregado recientemente en el propio yacimiento pintiano, lo recibió Carlos Sanz, director del Centro de Estudios y del yacimiento, de manos de la presidenta de Hispania Nostra, Araceli Pereda, quien expuso que este galardón reconoce las buenas prácticas en los ámbitos citados en relación con el patrimonio cultural. El jurado reconoce la importante labor de protección y difusión que supone esta intervención, así como la implicación de personas de distintos ámbitos en un proyecto que contribuye en gran medida a concienciar a la población sobre la riqueza de su patrimonio y la necesidad de conservarla.

En el acto protocolario de entrega de la placa que reconoce el trabajo en Pintia, su director, Carlos Sanz realizó una mención especial para los vecinos de Padilla de Duero, lo cuales colaboran con los integrantes del equipo del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, desde de la Asociación Cultural Pintia.

El rector de la Universidad de Valladolid -Antonio Largo-, quien también asistió al acto, destacó el amplio trabajo hecho en Pintia, el cual es una muestra de distintas perspectivas de acción, como son la científica, la divulgativa y la de concienciación de la sociedad de la importancia de la recuperación y conservación del patrimonio.

5 de junio de 2020

Hispania Nostra premia los mejores proyectos de cuidado y difusión del patrimonio 2020

El Parque de las Aguas de Cornellá, el yacimiento de Guarrazar, el Museo de la Cal y el Castillo de S. Vicente de la Sonsierra, galardonados
La necrópolis vaccea de Las Ruedas recibe uno de los accésit en los premios de Hispania Nostra.
Acaban de fallarse los Premios Hispania Nostra a las buenas prácticas en la conservación del Patrimonio Cultural y Natural, correspondientes a la Convocatoria 2020, otorgados en tres categorías diferentes por la Asociación Hispania Nostra y la Fundación Banco Santander.
1.«Intervención en el territorio o el paisaje»
En la primera categoría, «Intervención en el territorio o el paisaje», el jurado ha decidido conceder el Premio a la propuesta Intervención de acondicionamiento, mejora y restauración paisajística del Parque de las Aguas de Cornellá de Llobregat (Barcelona).

El contexto en el que se engloba este proyecto es la mejora el espacio del Parque de las Aguas, también conocido históricamente como la Central Cornellá, la central de la empresa Aguas de Barcelona, Agbar. El lugar goza de un gran valor a todos los niveles, natural (agrícola, territorial y ecológico), arquitectónico (consta de edificios protegidos como el Museo de las Aguas, de origen modernista, o los pozos de extracción, catalogados), paisajístico, (el jardín como principal ligamen del patrimonio con la tierra y el agua) y obviamente patrimonial y museístico.

El interés de esta intervención radica no sólo en la intervención en el territorio, sino también a nivel cultural, ya que es una herramienta didáctica y pedagógica. Los aspectos más innovadores de la intervención en el territorio, permiten reconsiderar la sostenibilidad a partir del ciclo del agua. Es importante no sólo hacer el estudio y la obra, sino poder mostrarlo de manera pedagógica al visitante; por ese motivo se hace especial énfasis en enseñar los cambios en la gestión del agua, ahora reutilizada para el riego de árboles frutícolas que producen alimento posteriormente incluido en la carta del restaurante del recinto.

El Jurado ha destacado que la recuperación un paisaje degradado, del parque y sus valores así como de su patrimonio industrial y arquitectónico, con el fin de obtener un espacio agradable, ecológico y sostenible, que además es un ejemplo para otros lugares.

El jurado ha concedido dos accésit a las propuestas La necrópolis de Las Ruedas de Pintia, un espacio rehabilitado para la memoria, y a Bodegas subterráneas y Lagares Tradicionales de Moradillo de Roa. (Burgos).

Las Ruedas es el cementerio correspondiente a la ciudad vacceo-romana de Las Quintanas, tradicionalmente identificada con la ciudad de Pintia, ubicada en los términos municipales de Padilla de Duero/Peñafiel y Pesquera de Duero, en el oriente de la provincia vallisoletana. El yacimiento de Pintia, y su necrópolis en particular, se constituye en un unicum dentro del estudio de la etnia prerromana vaccea, pues es el primer y único cementerio conocido de la extensa región de este pueblo que habitó el área central de la cuenca del Duero entre los siglos V al I a.C.

A partir de 1984 la necrópolis vacceo-romana de Las Ruedas, usada anteriormente para la plantación de viñas, fue puesta en cultivo. La introducción del arado de tracción mecánica supuso la remoción de numerosas estelas funerarias y, consecuentemente, la emergencia en superficie de abundantes restos arqueológicos. A partir de entonces, la degradación causada por el arado y por las acciones furtivas se ha mantenido, con diferente intensidad, hasta el presente.

A comienzos de los años 90 se produce un cambio de uso de 2 de las tres parcelas, pasando de un uso agrícola a otra patrimonial merced a la adquisición de una de esas dos parcelas por la Junta de Castilla y León y posteriormente por un particular coque será el investigador principal del llamado Proyecto Pintia. Lamentablemente de las tres parcelas que integran este cementerio, una de ellas sigue siendo cultivada en la actualidad, lo que ha determinado su inclusión en la Lista Roja de Hispania Nostra.

Los ejes principales de la intervención han sido la acción, el conocimiento, la rehabilitación del paisaje funerario y la sensibilización

El paisaje funerario ha sido construido gracias a un trabajo colaborativo de personal y alumnos de la Universidad de Valladolid, gentes de Padilla de Duero, voluntarios pintianos y miembros de la Asociación Cultural Pinita. La sostenibilidad del proyecto se ha basado en un marcado concepto de reciclaje de estructuras. En cuanto al valor social cuenta con programas dirigidos a diversos colectivos y con cursos, campañas de excavación, visitas guiadas y exposiciones en torno a la necrópolis de Las Ruedas.

En este caso el jurado ha querido reconocer la importante labor de protección y difusión que supone esta intervención, así como la implicación de personas de distintos ámbitos en un proyecto que contribuye en gran medida a concienciar a la población sobre la riqueza de su patrimonio y la necesidad de conservarlo.

Por otra parte, sobre el otro accésit, el pueblo de Moradillo de Roa ha conseguido recuperar el paisaje del Barrio de Bodegas Subterráneas, mantener la belleza de los espacios verdes de la Ribera del Duero, conservar la tradición y patrimonio vitivinícola, adaptar la modernidad al paisaje tradicional ribereño, combinando con respeto ambos escenarios y creando productos de la tierra que ayudan a mantenerla viva.

El verdadero reto no ha sido sólo la reconstrucción de las partes dañadas y solventar los problemas derivados de las humedades y filtraciones, sino también devolver la vida a este legado dañado por el desuso, y convertirlo en un recurso enoturístico para que pueda autosustentarse mientras que a la vez se asegura la conservación del paisaje. Todo el proyecto de las bodegas y lagares tradicionales de Moradillo de Roa está llevado a cabo por voluntarios, que se centran en la promoción y difusión de las bodegas y lagares tradicionales.

El Jurado ha querido reconocer el interés en la protección y puesta en valor de Patrimonio Industrial y Patrimonio Natural en un solo proyecto que presta especial atención a los aspectos históricos, medioambientales, sociales y empresariales. Además, destaca la recuperación tanto del paisaje como de las bodegas y su objetivo de convertirlo en un recurso enoturístico, con el consiguiente beneficio para la sociedad y la economía locales.
2. «Conservación como factor de desarrollo»
En la segunda Categoría, Conservación del patrimonio como factor de desarrollo económico y social, se ha concedido un doble premio ex aequo a las siguientes propuestas: Yacimiento arqueológico de Guarrazar (Guadamur, Toledo) y al Museo Cal de Morón, además de un accésit al proyecto Catalogación e informatización del Archivo Histórico y musical de la catedral de Burgos.

El Yacimiento Arqueológico de Guarrazar se encuentra en el paraje de este nombre, famoso a partir de enero de 1859 cuando se hizo público el hallazgo fortuito de un tesoro visigodo de gran relevancia. Los trabajos arqueológicos desarrollados por José Amador de los Ríos, en abril de 1859, desvelaron que el tesoro se escondía en el extremo de una necrópolis cristiana de la que se conservaban varias filas de tumbas y restos de una capilla funeraria. En la capilla había una sepultura cuyo epitafio en latín desvelaba que en el año 693 allí había sido enterrado un presbítero.

A pesar del valor del tesoro, Guarrazar se consideraba un yacimiento de escasa importancia. Sin embargo, los descubrimientos realizados en los últimos años están desvelando que el tesoro no provendría de una o varias iglesias relevantes de Toletum, sino que habría formado parte de la basílica que regía el santuario que hubo en este lugar, al menos desde el siglo VI hasta la invasión árabe en el año 711. Las grandes basas de mármol y sillares de granito que aparecen en los cimientos se consideran evidencias suficientes de la existencia de un rico edificio que ocupaba más de 450 m2.

La intervención promovida a través del proyecto Guarrazar: Arqueología y nuevos recursos consiste en un proyecto de investigación en uno de los yacimientos arqueológicos emblemáticos de la época visigoda; en la actuación de recuperación y adecuación del espacio en el que se halla el yacimiento y en la difusión social del hallazgo. Engloba investigaciones arqueológicas y labores de protección del espacio arqueológico y medioambiental, junto a intervenciones que favorezcan la accesibilidad. Se ha logrado un importante impacto social por la repercusión económica en la zona, por la transmisión de conocimientos y por la sensibilización hacia el patrimonio.

Además, se han seguido criterios de sostenibilidad tanto económica, buscando el mínimo gasto, como medioambiental, destacando el escaso consumo energético y el bajo impacto en el medio. La gestión de este «yacimiento arqueológico visitable» es de carácter público-privado, ya que cuenta con el patrocinio de Ayuntamiento de Guadamur y la promoción de la empresa privada Actividades Arqueológicas S. L.

El Jurado ha querido reconocer la aportación del yacimiento a la sociedad no como una simple propuesta lúdico-cultural, sino como una actividad didáctica y pedagógica enfocada a la transmisión de conocimientos histórico-arqueológico-medioambientales. Valora la labor realizada en torno a un yacimiento con una importancia clave en nuestra historia como es Guarrazar, y destaca una iniciativa que aúna investigación, protección, y difusión, además de incluir aspectos sostenibles y sociales. Otro factor a tener en cuenta es la creación de nuevos recursos generadores de riqueza. Desde el inicio del Proyecto, se han creado puestos de trabajo directos (excavación, adecuación y mantenimiento del yacimiento) e indirectos mediante la promoción de productos de fabricación local y comarcal (aceite, queso, miel, bollería, artesanía, etc.) y mediante el disfrute de los recursos hosteleros de Guadamur y las localidades de su entorno. El proyecto es, además un ejemplo de colaboración entre un profesional de arqueología y una administración local.

La fabricación de cal ha sido una de las actividades principales del municipio sevillano de Morón de la Frontera y, debido al importante impacto en el paisaje y en la sociedad, se ha constituido como una de sus señas de identidad. Cuando la producción de cal artesanal fue eclipsada y sustituida por la fabricación de cal industrial, los hornos tradicionales cayeron en desuso, cesó la transmisión de conocimientos y se produjo el deterioro de edificaciones y enseres. En España, algunos hornos de Morón fueron los únicos que quedaron en funcionamiento.

Para evitar su desaparición, la Asociación Cultural Hornos de la Cal de Morón tiene como objetivo la recuperación de los saberes, transmisión de conocimientos y revitalización del oficio, a través del Museo de la Cal y de la empresa productora Gordillos Cal de Morón. El Museo de la Cal se creó con la visión de: «sensibilizar sobre la práctica y la importancia de la elaboración de la cal y para mejorar las condiciones de vida de los artesanos, por lo que el proyecto promueve activamente la transmisión de técnicas y saberes a las nuevas generaciones». Un objetivo a largo plazo es restaurar todos los hornos existentes y los elementos subsidiarios para proponer la declaración de «Paisaje industrial de la cal» a nivel nacional, como ya se ha realizado con la declaración de Bien de Interés Cultural, de todos los hornos, por la Junta de Andalucía en 2009.

La ejecución de estos objetivos ha valido para que la UNESCO en 2011 incluyera la revitalización de la producción artesanal de Cal de Morón en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad y en su lista de buenas prácticas.

Las actividades de la Asociación y del Museo se dedican a la divulgación de la cooperación con los artesanos de la cal, en la recuperación de conocimientos especializados y de técnicas productivas para usarlos en la construcción sostenible. También se realizan labores de difusión: publicaciones audiovisuales e impresas y exposiciones en ferias y congresos nacionales e internacionales.

El valor de esta intervención ha sido la preservación del oficio tradicional y de los lugares de trabajo y las casas de los caleros. El valor del patrimonio material se ha incrementado con la adquisición y conservación de un conjunto de bienes muebles y el conocimiento englobados en el patrimonio inmaterial. Asimismo, se destaca la revalorización del oficio de calero y la restauración del último reducto de la fabricación de la cal artesanal en España.

El Jurado reconoce la importancia que ha tenido el uso de la cal en la construcción a lo largo de la historia y la importancia de su recuperación en la actualidad faceta de Patrimonio Material e Inmaterial que reúne este proyecto, la implicación de la comunidad local, el impacto que ha tenido en el municipio. Manifiesta que este lugar representa una de las escasas representaciones vivas de arquitectura vernácula ligada a la producción tradicional de la cal en Andalucía y en España. Recoge el testigo cultural de los hornos romanos y musulmanes y constituye la prueba material de una forma de vida específica y una cultura de trabajo que, aunque está actualmente en crisis, permanece vigente gracias a la transmisión intergeneracional desde el siglo XVIII hasta la actualidad.

En 1994 dio comienzo la catalogación e informatización del archivo de la catedral de Burgos, auspiciada y financiada por la Obra Social de Cajacírculo y que hoy continúa la Fundación Cajacírculo, en colaboración directa con el cabildo catedralicio de Burgos. Entre 1994 y 2004 se catalogó en su totalidad el archivo musical. En estos 26 años de ininterrumpido trabajo se han catalogado más de 200.000 documentos, de las secciones generales de Volúmenes, Libros y Registro. 10.000 de ellos en pergamino, recogidos en 77 volúmenes con sus índices. Esto supone alrededor del 40% del corpus documental del archivo histórico. Toda esta documentación se encuentra volcada en la página web www.fundacioncajacirculo.es.

El objetivo principal de estos trabajos es rescatar el archivo, catalogarlo y preservarlo para las generaciones futuras; ponerlo a disposición del público en general y sobre todo de los investigadores y estudiosos; informatizarlo y abrirlo a la comunidad digital; permitir la consulta presencial; y poner a disposición de los investigadores la posibilidad de escanear documentos. Una de las cuestiones más importantes de este proyecto ha sido abrir el archivo al público en general y a la comunidad científica en particular. La ejecución metodológica y sistemática del trabajo y la elaboración de nuevos índices que facilitan la búsqueda de la documentación, han sido otros de los logros.

Por otro lado, se están poniendo a disposición de los investigadores de todo el mundo, miles de documentos de una de las catedrales más importantes de Europa.

El Jurado destaca la prolongada dedicación y la laboriosidad del trabajo realizado; su importancia respecto a la recuperación de un rico patrimonio desconocido para muchos. Considera valiosa la labor de divulgación, que ha sido fundamental y ha motivado el elogio de instituciones y particulares de todo el mundo y la facilidad de acceso que supone su publicación en una página web, permitiendo así que llegue a toda la sociedad.
3. «Señalización y difusión del Patrimonio»
El premio distingue un proyecto de App para la reconstrucción virtual del Castillo de San Vicente de la Sonsierra, además se ha concedido un accésit al proyecto Patrimoniuindustrial.com

El castillo y recinto amurallado de San Vicente de la Sonsierra es un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1949. En 2005 el Ayuntamiento de la localidad finaliza la redacción del Plan Director que guiaría los trabajos de rehabilitación y puesta en valor del conjunto que se sucederían desde entonces hasta el presente.

Estas actuaciones incluían la excavación arqueológica, consolidación arquitectónica y adecuación para la visita de los sectores más relevantes, así como el desarrollo de acciones para la difusión del conjunto y de su biografía histórica para los habitantes de la villa y sus visitantes, entre las que se incluye una aplicación móvil que permitiera difundir por medio de técnicas de reconstrucción virtual la historia del conjunto monumental del Castillo de San Vicente de la Sonsierra, con el fin de atraer más visitantes, hacer que estos se interesasen y sumergieran en la biografía e historia constructiva del lugar, e interactuasen con el entorno patrimonial de forma educativa, lúdica y sostenible

El proyecto ha consistido en la generación de una aplicación móvil o app de interfaz intuitiva adaptada a dispositivos de uso generalizado como smartphones, tablets o gafas de realidad virtual, que permite al visitante viajar al pasado y poder observar con sus propios ojos cómo fue y cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo este conjunto histórico tan destacado. En 2019 se puso en funcionamiento la aplicación para su descarga gratuita en las tiendas de aplicaciones para Android (Google Play) e iOS (App Store). Posteriormente se instaló la señalización asociada en julio de ese mismo año.

El Jurado ha acordado conceder el premio a este proyecto por su valor para la difusión de este importante bien patrimonial; por la incorporación de las aportaciones tecnológicas más recientes al servicio de la conservación y por la implicación de la comunidad que ha supuesto. El proceso de generación de la app y de la señalización asociada, incluyó el desarrollo de procesos necesarios para la documentación, la generación de contenidos y el correcto funcionamiento de la app. Su implantación ha supuesto una revolución para la actividad turística, social y económica del municipio, no solo por la gran implicación de los habitantes en la creación, uso y difusión de la app y del castillo, sino por el aumento exponencial en el número de visitantes que la herramienta ha traído consigo.

Patrimoniuindustrial.com es una plataforma web multilingüe de contenidos multimedia que retrata, inventaría y difunde el patrimonio industrial del Principado de Asturias.

Difunde el patrimonio industrial a través de un proyecto online que integra la creciente propuesta turística y cultural relacionada con la memoria industrial material e inmaterial en el Principado de Asturias. Combina el diseño, la usabilidad y la interactividad con centenares de recursos audiovisuales, testimonios de trabajadores, mapas interactivos, introducciones de académicos e investigadores y decenas de enlaces web a recursos culturales, empresariales y turísticos.

La web organiza la presentación de sus contenidos en cuatro bloques principales (Minería, Industrias, Transportes e Inmaterial) en cuyo interior se puede acceder a los contenidos multimedia de 18 sectores patrimoniales. Incluye también accesos a las tres versiones multilingüe de la web (español, inglés y asturiano), vídeos aleatorios de enclaves patrimoniales, testimonios de memoria oral y mapas interactivos con fichas de más de 600 enclaves del Patrimonio Industrial de Asturias.

En este caso el jurado ha destacado la labor de puesta en valor y recopilación de distintos aspectos relacionados con un tipo de patrimonio muchas veces olvidado, y con una gran importancia en la historia del Principado de Asturias. Asimismo, se destaca también la aportación que supone respecto a su difusión y, en consecuencia, la concienciación social en cuanto a su conservación. La cantidad de entidades participantes ha permitido financiar la creación y actualización de los contenidos entre julio y diciembre de 2019, así como la estrategia e implementación del marketing online y la presencia en redes sociales.
(Fuente: ABC)