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21 de agosto de 2013

Arrestado un vecino de Alagón por el expolio de más de 2.000 piezas arqueológicas

La Guardia Civil ha arrestado a un vecino de Alagón de 63 años, Mariano O. M., como presunto responsable del expolio de al menos 2.000 restos arqueológicos en Aragón y comunidades limítrofes, fundamentalmente celtibéricos y pertenecientes al yacimiento de Aratikos (Aranda de Moncayo, Zaragoza).
Algunos de los cascos procedentes del yacimiento de Aranda de Moncayo que fueron intervenidos en Alemania.
La operación deriva de la ejecutada en febrero de este año, bautizada Helmet (casco en alemán) y en la que arrestaron a otro vecino de Illueca, Ricardo G. P., en cuyo poder hallaron otras 4.000 piezas. El instituto armado no considera cerrada la investigación, que partió de las fiscalías de Medio Ambiente del Supremo y de Zaragoza y que actualmente instruye el Juzgado número 2 de La Almunia. El levantamiento del secreto de sumario estaba previsto para esta misma semana, pero es posible que esta nueva operación lo retrase.

Subastas
La investigación nació de la denuncia de un arqueólogo alemán, que a finales del año pasado comunicó a las autoridades españolas que unos cascos que iban a ser subastados en Alemania --finalmente se paralizó el proceso-- corresponderían al yacimiento de Arátikos, en Aranda. Una fotografía del vecino de Illueca en una red social, en la que posaba con un casco celtibérico de características similares, puso a la Guardia Civil tras su pista, y finalmente fue arrestado. Le decomisaron el citado material --cascos, falcatas (espadas), munición de honda...--, y detectores de metales que los vecinos de la comarca le habían visto utilizar; según él, hace más de 15 años, con lo que el delito habría prescrito.

En la operación fue imputada una segunda persona, y el análisis de la documentación incautada condujo al inicio de la operación Helmet II, explotada el pasado mes de julio. En ella se arrestó a Mariano O. M. que, como los otros, quedó en libertad con cargos tras declarar ante la Guardia Civil.

Salían a "pitear" 
Según fuentes del instituto armado, el último detenido habría sido compañero de Ricardo G. P., con el que salía a pitear, como llaman los aficionados a buscar restos con el detector de metales, por los pitidos que indican el hallazgo.

En los registros de sus domicilios de Alagón, el distrito zaragozano de Universidad y la ebanistería que regenta en un polígono industrial de Utebo encontraron más de 2.000 piezas entre las que se incluirían un casco, puntas de flecha, monedas, falcatas, cerámica y broches, habituales en los enterramientos celtíberos. No todas corresponden a esta cultura, y los técnicos de Patrimonio de la DGA, que colaboraron en el operativo, se encargan de analizarlos y catalogarlos.

El arrestado regentaba hace unos años un comercio de detectores de metales, y en su poder encontraron mapas cartográficos de varios yacimientos de Zaragoza y otras provincias. Los investigadores barajan la hipótesis de que los objetos hallados en su poder --algunos expuestos en su casa, la mayoría apilados-- serían los menos valiosos, al haber vendido las joyas, como los cascos que iban a ser subastados.

(Fuente: El Periódico de Aragón / F. Mantecón)
¿Aficionados a la Arqueología o presuntos ladrones?
Al hilo de esta noticia me ha dolido especialmente escuchar a un colega periodista referirse al detenido como "gran aficionado a la Arqueología". Nada más lejos de la realidad.
Los aficionados a la Arqueología respetan el trabajo de los profesionales y nunca visitan los yacimientos arqueológicos sin autorización y en el improbable caso de encontrar algún vestigio de interés lo ponen en conocimiento de la administración correspondiente.
Los aficionados a la Arqueología no se lucran con el saqueo premeditado de yacimientos arqueológicos y nunca desplazarán de su sitio una pieza sin que un profesional haya analizado el entorno de su hallazgo. Un verdadero aficionado respeta la metodología arqueologica que debe servir al profesional para realizar una correcta interpretación histórica de su hallazgo.
Un auténtico aficionado a la Arqueología sacia su "mono" de excavaciones participando como voluntario en las cualquiera de las campañas de excavaciones y cursos que se organizan por toda España.
Y lo más importante: un verdadero aficionado a la Arqueología respeta y sabe valorar ante todo la importancia del Patrimonio Histórico y el significado que el cuidado y el mantenimiento de este legado supone para las generaciones venideras.
Estos señores, que afortunadamente han sido detenidos para beneficio de nuestro Patrimonio, no han tenido en consideración ninguno de estos aspectos por lo que mientras que un juez no diga lo contrario, no merecen otro calificativo que el de presuntos ladrones de un patrimonio que nos pertenece a todos.

4 de marzo de 2013

La Guardia Civil recupera del expolio 4.000 piezas celtíberas

La Guardia Civil detiene a un jubilado que desvalijó en 20 años yacimientos de Zaragoza y Soria. La operación está vinculada con la venta de cascos de bronce exportados ilegalmente y subastados en Alemania ante la pasividad del Gobierno.
Un modesto detector de metales al alcance de cualquier aficionado y mucha dedicación. Con esas dos armas de apariencia inocente, Ricardo G., de 60 años, jubilado y que vivía actualmente de un trabajo relacionado con la recogida de la trufa, llevó a cabo uno de los mayores expolios de los que se guarda memoria en España. Durante 20 años desvalijó yacimientos cercanos a su domicilio en Aranda de Moncayo (Zaragoza). Sobre todo, en la ciudad celtibérica de Arátikos, pero también en Tiermes y en los alrededores de Numancia, ambos en Soria. 
Material incautado por la Guardia Civil durante la operación "Helmet".
Foto: Uly Martín / El País
Del sistemático latrocinio ha dado noticia  la Guardia Civil, que ha detenido a Ricardo G. (para dejarlo en libertad tras declarar ante el juez) y se ha incautado de más de 4.000 piezas arqueológicas de diferentes épocas, sobre todo celtibéricas, como parte de la Operación Helmet (casco, en inglés).

La denominación no obedece al azar. Después de todo, del hilo de las actividades de Ricardo G. se pudo comenzar a tirar por unos cascos, en concreto 18 piezas de bronce de excepcional valía, producidas en España entre los siglos IV y II a. C., y salidas del país de forma ilegal para acabar en manos del industrial y coleccionista Axel Guttmann. La alarma la había dado en 2008 el museo Römisch-Germanisches-Zentralmuseum (RGZM), en la ciudad alemana de Maguncia. Fueron sus autoridades las que denunciaron la subasta del valioso lote.

El pasado verano, la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo, directora de la operación, conoció que se iba a realizar la cuarta subasta en Alemania con otro conjunto de tres cascos. De nuevo, sorprendía su aspecto impecable, muy distinto del precario estado de conservación de las piezas atesoradas en los museos españoles.

Tras las primeras investigaciones, agentes del Seprona y de la Unidad de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil localizaron el lugar del expolio: algún punto de la geografía aragonesa. Fue cuestión de tiempo dar con el presunto autor. En el registro de tres domicilios se hallaron las 4.000 piezas arqueológicas incautadas. El material recuperado fue trasladado a Madrid y el detenido reconoció que en un 90% las piezas provenían de Arátikos. El resto salió de Tiermes (en el término de Montejo de Tiermes) y alrededores de Numancia (Garray).


El tesoro recuperado está en su mayor parte relacionado con el ajuar propio de los enterramientos guerreros: pectorales, puntas de flecha y espadas, corazas, fíbulas, exvotos, joyas y algunas cerámicas, según la Guardia Civil, que también confirmó la presencia de fragmentos de cascos. El presunto expoliador vendía las piezas en el mercado negro. La mayoría iba a parar a las mismas manos: las del ávido coleccionista y magnate alemán de la construcción Axel Guttmann.

Cuando se puso a la venta su enorme colección, el museo de Maguncia denunció que entre los objetos había piezas procedentes de España exportadas ilegalmente.


La fiscalía de Múnich las retuvo y solicitó al Gobierno español que reclamara su legítima propiedad en tres meses. No hubo respuesta. En 2009, 2010 y 2012 se volvieron a subastar nuevos lotes. Y se reprodujo la secuencia: denuncia del museo e inacción de las autoridades españolas.

Raimon Graells, investigador del museo alemán, confirmó este viernes, a partir de las fotografías difundidas, que las piezas pertenecen al horizonte cronológico y geográfico de los cascos cuya venta denunció. “Es importante que el detenido sitúe la procedencia. Sin el contexto, los materiales pierden el 50% valor”. De quienes no hubo demasiadas noticias fue de las autoridades advertidas en varias ocasiones del posible expolio. Tanto Cultura como el Gobierno de Aragón esperarán a conocer más datos antes de pronunciarse.

Quizá todo esto sirva al menos para colmar las aspiraciones de María del Rosario Cabrera. La alcaldesa de Moncayo de Aragón (223 habitantes) solicitó hace meses la declaración de Bien de Interés Cultural para el yacimiento predilecto de Ricardo G.

(Fuente: El País / Jesús Duva / José Angel Montañés)
Expoliar en España sale barato
Al hilo de la "operación helmet" el portavoz de la Guardia Civil ha recordado que ‘expoliar un yacimiento arqueológico es delito’, pero es un delito sin definición en nuestro Código Penal. La ley deja claro que el Patrimonio Histórico es un bien colectivo, es decir de todos los españoles; pero en nuestra legislación penal no se recoge específicamente ese hecho delictivo; y se considera hurto, sin más, por lo que los expoliadores sólo pagan multas. Un vacío legal que debiera considerarse en su justo término.

25 de febrero de 2013

El Supremo intenta evitar una nueva subasta de cascos celtíberos expoliados en Zaragoza

El Seprona detiene a un vecino de Illueca sospechoso de expoliarlos en Aranda de Moncayo (Zaragoza). El juez de La Almunia ordena registrar su vivienda y el yacimiento. 
Una galería de Munich (Alemania) tiene previsto sacar a la venta un nuevo lote de las piezas expoliadas en España.
La Fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Supremo, en coordinación con la de Zaragoza, lleva semanas desarrollando una investigación destinada a evitar una nueva subasta de cascos celtíberos procedentes del yacimiento de Aranda de Moncayo. Una galería de Múnich (Alemania) tiene previsto sacar a la venta un nuevo lote de piezas arqueológicas en unos días.

Agentes de la Unidad Central del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil, especializados en patrimonio, desplegaron la semana pasada un amplio dispositivo en Illueca y Aranda de Moncayo.

En la primera detuvieron el jueves a un vecino sospechoso de haber expoliado el yacimiento de Aranda de Moncayo del que, según los datos que manejan los investigadores, proceden los cascos que van a salir a la venta en Múnich.

  • En 2008  el museo Römisch-Germanisches-Zentralmuseum (RGZM) de Mainz denunció que los cascos de la colección de Axel Guttmann eran de procedencia española y que se habían exportado ilegalmente. La fiscalía de Múnich retuvo las piezas y solicitó al Gobierno español que reclamara su legítima propiedad en tres meses. No hubo respuesta. Las piezas pasaron a manos de sus nuevos dueños
Los guardias civiles registraron su domicilio con una orden del juez de La Almunia y, posteriormente, el sábado, se desplazaron con él hasta el yacimiento, donde también efectuaron una inspección.

Durante el registro domiciliario, una parte de los agentes que integraban el dispositivo interceptaron varios vehículos que iban a salir de la localidad para inspeccionarlos.

El detenido quedó en libertad tras prestar declaración ante los agentes del Seprona, a la espera de que lo cite a declarar el juez que asuma el caso.

OBJETIVOS 

Fuentes conocedoras de la investigación explicaron que esta tiene dos finalidades. Por una parte, tratar de impedir la subasta, para lo que será necesaria la intervención de los ministerios de Asuntos Exteriores y de Cultura, además del Gobierno de Aragón. Para lograrlo, las instituciones deberán acreditar que se trata de piezas procedentes del yacimiento de Aranda y reclamar su entrega como integrantes del patrimonio español y aragonés.

Las pesquisas comenzaron hace unos meses, cuando un arqueólogo alemán comunicó a las autoridades españolas su convencimiento de que las piezas que iban a salir a subasta en Alemania procedían del yacimiento de Aranda. Las posteriores gestiones de la unidad de Patrimonio Histórico del Seprona apuntaron en la misma dirección. De su confirmación dependerá que las administraciones puedan evitar la subasta programada en Alemania.

El otro objetivo de las pesquisas, cuya instrucción recaerá en uno de los juzgados de La Almunia, es poner fin al supuesto expolio que desde hace años sufre el yacimiento zaragozano.

Las fuentes consultadas explicaron que el Seprona dispone de algunos indicios que apuntan al detenido como sospechoso. Según indicaron, algunas veces había sido visto por la zona con un detector de metales.

REGISTROS 
Los investigadores intervinieron en el registro de la vivienda algunas piezas antiguas de hierro. El detenido, por su parte, aseguró en su declaración que estas pertenecen a su colección personal y que hace más de 25 años que las posee. Los agentes se las llevaron para analizarlas y datarlas.

Una vez haya finalizado ese trabajo, el Seprona remitirá el atestado a la Fiscalía de Medio Ambiente del Supremo para que su responsable, Antonio Vercher, decida si judicializa las actuaciones.