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8 de agosto de 2018

Unas obras en La Latina, descubren un tramo de la muralla medieval de Madrid

Se han localizado varios muros del siglo XII construidos en pedernal y cal, una estructura abovedada de ladrillo que podría tratarse de una poterna y una puerta que daba al foso de la fortificación
Vista de un tramo de la muralla del siglo XII, hallada durante una obras en la Plaza de los Carros, en La Latina.
FOTO: ANTONIO HEREDIA
Unas obras de Unión Fenosa en la céntrica Plaza de los Carros de Madrid, en La Latina, han destapado la existencia de un tramo de la muralla cristiana del siglo XII. En concreto, durante el movimiento de tierras, en los dos últimos metros de zanja, han sido documentadas una serie de estructuras de muros, uno de ellos de la muralla cristiana construida en pedernal y cal, así como una estructura abovedada de ladrillo que podría tratarse de una poterna, que era, en las fortificaciones antiguas, una puerta menor que daba al foso.

Según Paloma Sobrini, directora general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, el descubrimiento vuelve a permitir que «poco a poco» se vaya identificando el trazado exacto de la muralla, que en algunos tramos está ya localizada de forma casi exacta, aunque vaticina que «nunca acabaremos de descubrir del todo las riquezas» que todavía yacen en el suelo de Madrid.

Como es habitual cuando se realizan obras que afectan al subsuelo dentro de la llamada Cerca y arrabal de Felipe II, en el corazón de Madrid, las compañías deben pedir autorización a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional.

En este caso, las obras de la Red de Alcantarillado del desagüe del Centro de Transformación en la Plaza de San Andrés 4 estaban relacionadas con las ejecutadas en 2016 para líneas de media y baja tensión, cuando bajo el asfalto de la calle Humilladero se halló un lienzo de la muralla y la Puerta de moros, citada en varios textos históricos.

En concreto, la obra consistía en la excavación de una zanja para la acometida de conducciones de agua que el Canal de Isabel II exige habitualmente para este tipo de instalaciones.

Así las cosas, como apunta Sobrini, «era muy probable» que en estas obras «aparecieran restos arqueológicos», por lo que, como es preceptivo en estos casos, Patrimonio exigió a la compañía que las obras contaran en su equipo con un experto arqueólogo. «Si hay la más mínima posibilidad de hallar restos arqueológicos obligamos a que se realice la obra con un arqueólogo, que supervisa la excavacion por si pueden aparecer restos», dice Sobrini. En este caso, la compañía que realizaba las obras, Unión Fenosa, contrató a Gregorio Yáñez Santiago, especialista en el mundo medieval y gran conocedor del Madrid medieval, como destacan desde la Comunidad.

«Cuando se producen este tipo de descubrimientos esperamos que el Ayuntamiento proyecte una excavación y adecuación al vial público de todos los restos, pero claro, tú no puedes paralizar la ciudad, así que lo importante es tenerlo protegido y localizado», prosigue Sobrini, que añade que hay muchos locales y establecimientos de la capital donde estos restos «están abiertos al público». «Gracias a Dios hay ciudadanos muy responsables, que cuando encuentran restos los ponen en valor y los enseñan», precisa la directora de Patrimonio de la Comunidad.

MODIFICACIÓN DEL PROYECTO DE OBRA
Dado que las estructuras aparecidas ahora corresponden a la muralla cristiana, que fue declarada Monumento por Decreto de 15 de enero de 1954, Unión Fenosa, el Canal de Isabel II y la Dirección General de Patrimonio Cultural están estudiando las modificaciones del proyecto a fin de conservar y proteger los restos arqueológicos aparecidos.

«Tanto los restos de muralla cristiana aparecidos en el año 2016 [en la calle del Humilladero] como los descubiertos en la actualidad son de gran importanciapara el conocimiento del recinto amurallado de Madrid», precisan desde el Gobierno regional.

Estos nuevos descubrimientos están estrechamente relacionados con los restos de la muralla cristiana conservados y expuestos en las calles Espejo, 12; Don Pedro, 3; Plaza de los Carros, 3; Cava Baja, 10, 12, 14,16 y 30, así como los que están en proceso de proyecto para su exposición en la calle Cava Baja, 4 y Puerta Cerrada, 4.

6 de agosto de 2018

Arqueólogos por un día en la ciudad romana de Complutum

Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de Alcalá de Henares organizan durante los meses de julio, agosto y septiembre los talleres "Arqueólogos por un día", que permite a chicos y grandes trabajar en un yacimiento arqueológico recreado en el entorno de la ciudad romana de Complutum. Hay unas 3.000 plazas, y ya están casi todas ocupadas.  La actividad también se extenderá a Hoyo de Manzanares.
Los participantes en el taller desentierran materiales en la excavación  Foto: ÁNGEL NAVARRETE
Ponerse en la piel de un arqueólogo y desenterrar tesoros de la antigüedad es un sueño para muchos niños. La ciudad romana de Complutum, origen de la actual Alcalá de Henares, ofrece este verano la posibilidad de hacer este sueño realidad en Arqueólogos por un día, una actividad en la que pequeños y mayores trabajan en una excavación recreada y son enseñados a utilizar las técnicas de estos expertos, desde cómo desenterrar las piezas sin perder la información que facilita la tierra hasta su posterior tratamiento en el laboratorio.

El taller, que es gratuito y está organizado por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá, se ofrece los meses de julio, agosto y septiembre, y tiene unas 3.000 plazas disponibles, la gran mayoría ya ocupadas. Veinticinco fueron los chavales que asistieron el pasado jueves 19 de julio, y que confirmaron, tras tres horas de trabajo con cubos y arena, que la arqueología «mola». «Es la segunda vez que vengo», señalaba Nico, de seis años, que esta vez acudía con sus hermanos. «A mí me encanta la historia y quiero ser arqueóloga», contaba Laura, de 11 años, para la que la experiencia era «la prueba de fuego» para confirmar esta vocación.

Y no defraudó. Tras una rápida visita a la ciudad romana y a la Casa de los Grifos -conocida por sus muestras de pintura mural- los niños pudieron ponerse manos a la obra y comenzar a trabajar en el yacimiento, en el que debían desenterrar las piezas ocultas en la tierra, para lo que se les hizo entrega de una brocha, un recogedor y un cuadernillo. Los más espabilados no tardaron en encontrar el tesoro:«¡He encontrado un cráneo!», exclamó Nico, de seis años, uno de los primeros en cantar bingo. «Seguro que era de los árabes», añadió. Sarah, de 11 años, desenterró una mano con un anillo y Javi, de 13, un cuerno.

Una tarea para la que contaron en todo momento con las instrucciones de los guías, que se enfrentaron a la difícil misión de explicar a niños «un proceso tan largo y meticuloso» como el del arqueólogo, algo que, para el responsable de la actividad, Diego Martín Puig, es «todo un reto». «¡Cuidado al sacar las piezas!», señalaba Martín, ante las prisas de algunos chavales por hacerse con los objetos. «La tierra hay que tratarla con cuidado, que nos aporta mucha información», explicaba.

Además de los restos humanos y animales, que fueron los que más entusiasmaron a los niños, el yacimiento escondía cerámica, mosaicos, joyas y adornos, todos recreaciones de objetos romanos. Una vez desenterrados, los participantes debían identificarlos y dibujarlos en un cuadernillo, para lo que contaron con la ayuda de sus padres, que, siempre dejando el protagonismo a los pequeños, supervisaban todo el trabajo. «Trabajar en equipo es uno de los pilares de esta actividad», explica Martín. «Que padres e hijos vengan juntos al taller crea un vínculo muy especial entre ellos», añade.

Del yacimiento los niños eran trasladados al «laboratorio», en el que se les explicaba el trabajo de restauración, siglado y clasificación de las piezas. «Esta es una actividad 360 grados, que abarca todo el proceso que lleva a cabo el arqueólogo», señala. «Se busca que los chavales interioricen la meticulosidad del trabajo en una excavación », pero que también «se diviertan».

De hecho, «aquí pueden tocar las piezas y utilizar instrumentos reales», algo que no suele pasar en un museo, en la que los chavales «se limitan a mirar», explica. Tan bien se lo pasan que muchos repiten: este año, por primera vez, podrán hacerlo en Hoyo de Manzanares, donde, ante el éxito de la actividad, se ha dedicido iniciar otro taller arqueólogico en septiembre.


"Conocer el patrimonio desde pequeños"
Además de la diversión, Arqueólogos por un día tiene una finalidad didáctica, y busca que los chavales se «enganchen» con el patrimonio, un legado que es necesario «que conozcan desde niños» y que sientan «que les pertenece». «Es bueno que los niños sepan que si encuentran algo en el campo pueden llevarlo a las autoridades para que sea trasladado a un museo y disfrutado por todos», afirma Paloma Sobrini, directora de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.

Generar vocaciones, y fomentar el conocimiento de nuestros antepasados entre los más pequeños, es otro de los objetivos del taller, algo que, según su organizador, se consigue. «Muchos niños se van diciendo que van a ir a museos y que quieren saber más de los romanos», relata. Otros este entusiasmo ya lo traen de casa, y desde muy pequeños tienen claro que la historia y la arqueología es lo suyo. Es el caso de Javi y Miguel, dos hermanos de 13 y 10 años de Alcalá de Henares. «El mayor quiere ser paleontólogo y el pequeño arqueólogo», explica su madre, que este verano se los lleva de viaje a Egipto. «Lo de Javi es increíble:con tres años ya se sabía todos los nombres de los dinosaurios en latín», añade.

La actividad concluía con la entrega de un diploma a los niños, que se marchaban a casa entusiasmados y con ganas de repetir. También con la pena de no poder llevarse «el trofeo» desenterrado a casa. Y es que, como sucede en la vida real, las piezas son enviadas después del taller a un depósito común, pasando a formar parte de «un patrimonio que nos pertenece a todos».

30 de junio de 2014

Madrid invierte más de 600.000 euros en la búsqueda de restos arqueológicos en once yacimientos

En los últimos años han surgido auténticos tesoros arqueológicos de los yacimientos de la región. Arqueólogos, paleontólogos y geólogos comienzan a trabajar esta semana en once yacimientos madrileños.
Yacimiento de Navalahija, en Colmenar Viejo. Foto de los trabajos en 2013. Foto: CRÓNICA NORTE
Rinocerontes, tigres de dientes de sable, tortugas gigantes, caballos primitivos y jirafas (en el cerro de los Batallones); los restos del primer niño neandertal de la región, que vivió en Madrid hace 40.000 años (en Pinilla del Valle), o la célebre Medusa de Titulcia –un plato ceremonial carpetano de plata con la imagen de un animal tocado por serpientes–... En los últimos años han surgido auténticos tesoros arqueológicos de los yacimientos de la región. 

Esta semana decenas de voluntarios comenzarán con la campaña anual de excavaciones en once yacimientos repartidos por toda la región. Unas investigaciones en las que la la Comunidad de Madrid va a invertir más de 600.000 euros y con las que arqueólogos, paleontólogos, geólogos y otros profesionales pretenden «recuperar la historia de todos los madrileños, conservarla y difundirla», pero también «dotar de nuevos atractivos turísticos a la región que complementen la extensa oferta monumental y cultural que atesora la Comunidad de Madrid y que es su principal activo turístico», explicó la consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño.

ALCALÁ LA VIEJA
Junto al río Henares, sobre el cerro de Veracruz de Alcalá, se sitúan los restos de la antigua fortaleza islámica de Al-Qalat-Abd, cuyos orígenes se remontan al siglo IX, cuando esta edificación se utilizaba como punto de vigilancia de la ruta que unía las ciudades de Toledo y Zaragoza. Actualmente sólo la entrada de la fortaleza, los restos de cuatro torres y un aljibe son visibles. Este verano continuarán los trabajos de investigación, conservación y acondicionamiento para hacer visitable el área de acceso a la edificación que tuvo actividad hasta el siglo XVI. Los arqueólogos trabajarán en una superficie de 70 metros cuadrados en la plataforma de intramuros para obtener todos los datos de la traza original. Además, está prevista la extracción y traslado al Museo Arqueológico Regional de un ara romana de tamaño medio localizada en este área.

DÓLMEN DE ENTRETÉRMINOS
En un espacio conocido como El Tomillar, en el término municipal de Collado Villalba, se conserva un recinto funerario en el que hay un túmulo de 30 metros de diámetro y que, en origen, poseyó cámara sepulcral y corredor, levantados con grandes lajas de granito que hoy prácticamente pasan desapercibidas. Se trata de uno de los pocos dólmenes identificados en la región lo que ha llevado a la Comunidad de Madrid a programar un conjunto de acciones para preservarlo. Estos trabajos consisten en la retirada de escombros del interior de la fosa de expolio y del túmulo para llevar a cabo la excavación de un sector de éste que cubre el dolmen. También se va a realizar una prospección geomagnética y un sondeo de otro posible túmulo.

NAVALAHIJA Y LA DEHESA DE NAVALVILLAR
Localizadas en Colmenar Viejo, ambos enclaves arqueológicos son dos aldeas visigodas vinculadas a la necrópolis de Remedios, que se remonta a la Antigüedad tardía y el inicio de la Edad Media. Este verano se continuarán las labores de investigación, documentación y acondicionamiento del yacimiento de Navalahija para delimitar su planta, conocer sus fases constructivas, su distribución interna y cronología. Las excavaciones se centrarán específicamente en las habitaciones del tercer edificio. De forma complementaria, con la finalidad de documentar y contextualizar el área de explotación de recursos mineros que sustentaba la producción metalúrgica de los establecimientos de Navalvillar y Navalahija se va a llevar a cabo un estudio geoarqueológico del territorio a fin de identificar eventuales afloramientos de magnetita, material muy presente en los análisis de restos recogidos en estos yacimientos.

CASTILLO DEL CERRILLO DE LOS MOROS
En Navas del Rey se localiza esta construcción de la que se tienen las primeras noticias en el XIV. La fortaleza fue destruida y abandonada –y posteriormente expoliada como cantera– a finales del siglo XV, tras la derrota de los partidarios de Juana la Beltraneja frente a Isabel la Católica. Este año los trabajos en este punto consistirán en la excavación de la esquina norte de la liza y la realización de sondeos en los cuatro frentes del antemuro del castillo, para documentar la traza completa del recinto y comprobar la posible existencia de un foso alrededor de él.

DEHESA DE LA OLIVA
A mediados de los años 50, durante la construcción del canal de Lozoya, fue descubierto este yacimiento en Patones, en lo alto del cerro de Las Calerizas. Allí ya se han identificado distintas fases de ocupación que se remontan a la Prehistoria, destacando entre todas la presencia romana y visigoda. Durante 2014 las excavaciones estarán centradas en el edificio denominado «de Pilares», con el objetivo de conocer la cronología y función de tan singular inmueble. También está prevista la creación de una ruta arqueológica con la colocación de señalizaciones y paneles explicativos sobre la singularidad geológica y paisajística de este enclave histórico madrileño.

EDIFICIO TERMINAL DEL CAMINO DE SANTA JUANA
Los siglos transcurridos entre la prehistoria y la época medieval tuvieron sus capítulos en el actual camino de Santa Juana de Cubas de la Sagra. Los trabajos llevados a cabo en este enclave desde 2005 han dado lugar a un conjunto termal datado entre los siglos I y II. Ahora las excavaciones se centrarán en las dos estancias que aún no han sido analizadas y en las que se ha encontrado una estuctura de combustión y un «praefurnium».

EL OPPIDUM DE TITULCIA
Originario de la Edad del Bronce, aunque no fue hasta la Edad del Hierro cuando alcanzó gran relevancia, en el asentamiento de Titulcia –donde en 2009 fue hallada una pátera de plata decorada con una cabeza de lobo– está previsto continuar con los trabajos de documentación e investigación para conocer la relación entre los espacios descubiertos dentro del oppidum de Titulcia para profundizar en la traza urbana de la ciudad. Para llevar a cabo esta misión se van a realizar excavaciones en el sector norte del área 6 que permitan sacar a la luz la planta completa del edificio en el que se localizó la pátera. Además, se realizará un sondeo longitudinal para conectar las áreas 2 y 6 que se presuponen están separados por una calle que discurre en sentido este-oeste y cuya tipología aún se desconoce.

YACIMIENTO DEL CERRO DE LOS BATALLONES
Uno de los conjuntos paleontológicos más importantes de Europa, y único en España en lo que a restos de la Era Terciaria se refiere está en Torrejón de Velasco. Su descubrimiento se produjo de forma casual en 1991, tras más de veinte años de trabajos, este año las actuaciones programadas se van a centrar en Batallones 10, continuando con las excavaciones que se iniciaron el verano pasado. Se pretende delimitar la morfología del yacimiento para recrear cómo fueron las cavidades en la época en la que los carnívoros y otros vertebrados quedaron atrapados.

FRENTE DEL AGUA
Búnqueres, nidos de ametralladoras, puestos de guardia y de mando... en la zona arqueológica de Frente del Agua, en Puentes Viejas, permanecen 26 construcciones históricas de arquitectura militar pertenecientes a la línea del frente norte de la sierra de Madrid que fueron levantadas durante la Guerra Civil. En este punto, que está próximo a convertirse en un yacimiento visitable, se llevarán a cabo la segunda fase de las obras de acondicionamiento y señalización para su posterior apertura a los visitantes.

YACIMIENTOS NEANDERTALES DE LOS CALVEROS
En 2011 este yacimiento de Pinilla del Valle registró el hallazgo de cuatro dientes de un individuo de unos dos años y medio que vivió hace 40.000 años, el primer niño neandertal de la región. Aquí también han aparecido restos fósiles de rinoceronte de estepa, que se extinguió hace 40.000 años, o los primeros restos de un infante neandertal, lo que convierte al Calvero de la Higuera en un yacimiento único. Estos años se ha continuado ampliando la superficie de excavación y se ha llegado al nivel F, donde se han encontrado muchos más instrumentos.

28 de mayo de 2014

La ciudad árabe de Calatalifa, abandonada a su suerte por las administraciones públicas de Madrid

Pese a las promesas vertidas desde hace 30 años desde diferentes administraciones públicas la realidad demuestra que la antigua fortaleza de Calatalifa (siglo X), ubicada en el término municipal de Villaviciosa de Odón, está abandonada y se va deteriorando continuamente. En los primeros días del mes de mayo se derrumbó la pared que contenía el resto de un arco de herradura. De continuar así, su pérdida será definitiva. Según fuentes de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid, el yacimiento lo conocen "desde hace poco tiempo"
Las ruinas musulmanas de la ciudad de Calatalifa se encuentran en una zona de difícil acceso. Foto: ECOLOGISTAS EN ACCIÓN VILLAVICIOSA
El castillo de Calatalifa fue impulsado por el califa de Córdoba Abderramán III en el siglo X. Quedó abandonado en el siglo XIV al caer en desuso la ruta en la que se elevaba esta fortificación.


EXCAVADO POR PRIMERA VEZ EN 1982
El emplazamiento que se conservó bajo el topónimo de “Cueva de la Mora”, fue excavado por primera vez en 1982 bajo la dirección de Manuel Retuerce Velasco, que publicó un artículo sobre la cerámica encontrada en el yacimiento. En 1984 los entonces responsables del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón comenzaron a hablar de la posible creación de un museo arqueológico.

La realidad ha demostrado que esa posibilidad era sólo una simple idea. Han pasado 30 años desde entonces y siete Equipos de Gobierno en la localidad, y otros tantos en la Comunidad de Madrid; ninguno a puesto remedio a la pérdida de este tesoro arqueológico de Villaviciosa de Odón.


LA COMUNIDAD DE MADRID LO CONOCE "DESDE HACE POCO TIEMPO"
Pese a que se descubrió en 1982, el yacimiento arqueológico de Calatalifa es conocido por la Dirección de Patrimonio Histórico “desde hace poco tiempo”, según fuentes de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid, de la que depende el primer organismo.

Las ruinas musulmanas se sitúan en un terreno privado y difícil acceso, han indicado las mismas fuentes. En estos momentos, los técnicos de Patrimonio Histórico ya lo han visitado y la “Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Villaviciosa estudian ya la fórmula más adecuada para consolidarlo y preservarlo”.

Desde la Consejería han señalado que en estos últimos días del mes se reunirán con el Consistorio villaodonense para determinar “si hay que hacer algo, si se puede y qué es lo que se hará”. De momento no ha plazos establecidos pero la Dirección de Patrimonio Histórico recalca que “no todos los yacimientos de Madrid ni de España se pueden ejecutar como museo”.

19 de junio de 2013

Madrid autoriza la búsqueda del poblado visigodo de Vicálvaro al tiempo que destruirá su necrópolis

Las obras de urbanización del barrio de Los Ahijones, en Vicálvaro, desenterraron en 2010 una necrópolis visigoda con 824 tumbas y restos de 1.500 individuos de entre finales del siglo V y el VII. Ahora el Gobierno regional ha decidido destruir el descubrimiento porque “carece de relevancia para conservarlo”. Los arqueólogos han recibido autorización para buscar el poblado.
Las fosas, a 30 centímetros de profundidad, miden entre 160 y 170 centímetros de largo y medio metro de ancho. Se han hallado ajuares con restos metálicos y cerámicos (puñales, broches, etcétera).
Foto: Álvaro García / El País.
Se busca la ciudad mientras se deteriora su cementerio. En el solar de tres hectáreas, situado frente al Cerro Almodóvar, la mayoría de las 824 tumbas están ya cubiertas de matojos y amapolas. Apenas media docena, las más alejadas de la carretera, conservan las cistas visogóticas, lajas de piedra que rodean su perímetro de alrededor de medio metro de anchura. Quedan restos de algunos huesos sobre el terreno, piedras de molinos y otras amontonadas junto a los enterramientos. Se abren paso en la extensión de terreno calcáreo que dio origen al topónimo de Vicálvaro, Vicus Albus (pueblo blanco).


Hace tres años, el Ejecutivo autorizó una intervención arqueológica y ordenó excavar el área, de tres hectáreas, extrayendo y documentando los restos. Sin embargo, el yacimiento no se protegerá pues se encuentra en “un estado muy precario”. Los restos metálicos y cerámicos hallados fueron trasladados al Museo Arqueológico regional. De hecho, los huesos humanos se encuentran a la espera de decidir si serán destruidos o enterrados en otro lugar.

La necrópolis, una vez documentada, será destruida para levantar allí calles y parques del nuevo barrio. El desarrollo urbanístico de Los Ahijones data de 2004, pero la ejecución de las 15.400 viviendas previstas se ha ido demorando. Hasta ahora sólo se ha realizado un 5% del movimiento de tierras previsto. Suficiente en cualquier caso para descubrir el yacimiento.

El director regional de Patrimonio Histórico, Ignacio Muñoz, contó que no se trata de un enclave excepcional; hay otros 60 en toda la región de esa época, y al menos dos (Los Remedios, en Colmenar Viejo; y Sieteiglesias, en Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias) se conservan en mejor estado, han sido adaptados como museo “y va mucha gente a verlos”. “En el caso de Vicálvaro, la zona es de difícil acceso (aún no ha sido urbanizada y carece de calles), y las tumbas son más precarias; por ello, en vez de museizarlo se decidió que era más interesante realizar una excavación y estudio de los restos”, añadió.

La excavación ya está concluida. 
Es una de las necrópolis de mayor tamaño de la región, en parte porque, dado que no se iba a conservar, se decidió excavarla entera. Las fosas, a 30 centímetros de profundidad, miden entre 160 y 170 centímetros de largo y medio metro de ancho. Los cráneos rescatados estaban orientados al este. Se han hallado ajuares con restos metálicos y cerámicos (puñales, broches, etcétera).

Los visigodos no enterraban a sus muertos junto a sus poblaciones, así que en los alrededores, quizá a kilómetros de distancia, debía haber un importante enclave muy poblado, dado el tamaño de la necrópolis, que aún no ha sido descubierto. Junto a las tumbas no se han encontrado restos de cabañas o construcciones.

Los visigodos fueron un pueblo germánico que penetró en el Imperio Romano en el siglo IV y conquistó la península ibérica a inicios del V. En el VIII fueron barridos por los musulmanes.

El Tribunal Supremo anuló en septiembre del año pasado el desarrollo urbanístico de Los Ahijones (y el resto de nuevos barrios de Madrid), convirtiendo el área de nuevo en suelo sin urbanizar.

El Ayuntamiento trabaja ahora a marchas forzadas para tener listo, antes de que acabe el verano, un nuevo plan que devuelva la zona al estado anterior a la sentencia; en ese proyecto se podría hacer un excepción con la zona del yacimiento.

Vestigios romanos e islámicos
En la zona del hallazgo se han documentado también vestigios romanos, de la Alta Edad Media, restos islámicos y otros hasta el siglo XIV. “Los informes definitivos aún no están acabados y todavía resta hacer las pruebas de ADN, pero ya se puede avanzar que se trataba de la necrópolis de una población cercana de unos 500 individuos”, explica Jorge Vega, responsable de las excavaciones. “No hemos encontrado, de momento, ningún guerrero, lo que significa que se trataría de una población dedicada a la agricultura”. Saúl Martín, uno de los arqueólogos que participó en la excavación vecina de Los Berrocales, confirma que hace seis siglos Vicálvaro ya era un distrito obrero. “Eran trabajadores, no se han encontrado edificios espectaculares ni ajuares fastuosos”, señala sobre el terreno en una visita con el vocal de IU. Junto a las tumbas vacías hay piedras de molinos de mano para hacer pan, pozos y dos bocaminas previsiblemente más modernas, según Martín.

Localizar el emplazamiento de la iglesia
“Se trataría de hispanos que adoptaron las costumbres visigodas. Étnicamente no era un pueblo germánico”, abunda Vega. El responsable de las excavaciones anuncia que algunos de los restos óseos serán analizados en una universidad danesa y otra española para extraer el ADN. También se estudiarán las dentaduras para detallar la alimentación que seguía este grupo. El poblado estaba formado por casas del tipo “rehundido”. Los muros estaban enterrados a media altura y luego un armazón de madera cubría la techumbre. El pueblo, posiblemente, incluía una iglesia que previsiblemente fue desmontada durante las invasiones árabes. “Es otro elemento interesante que queremos encontrar”, dice Vega.

Dentro de los sarcófagos, los arqueólogos hallaron ajuares formados por pendientes, anillos o broches que han sido trasladados al Museo Arqueológicos Regional, en Alcalá de Henares. Las tumbas se agrupaban según familias “formando pequeñas agrupaciones”, explica Vega. “Imaginamos que la idea es que todos descansasen juntos”. Los individuos eran enterrados en féretros de madera remachados con clavos de bronce. Todas las tumbas están excavadas en la misma dirección: de este a oeste, la salida y la puesta del sol.