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5 de junio de 2018

Herramientas del Paleolítico encontradas en Madrid revelan la complejidad social de los primeros homínidos

Investigadores del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) (España), y del Laboratorio de Prehistoria de Tel Hai College (Israel), han comparado dos de los yacimientos arqueológicos más importantes asociados a los primeros homínidos: GBY (Israel) y Charco Hondo 2 (España).
Excavaciones en Charco Hondo 2 durante 2016. (Foto: Universidad Autónoma de Madrid).
Esta comparación les permitió entender que los primeros grupos de Homo estructuraron la producción de sus herramientas de manera estratégica; produciendo, acumulando y almacenando sus herramientas en los lugares donde les resultaban más ventajosas.

El trabajo, titulado “Life history of a large flake biface”, fue publicado por la prestigiosa revista Quaternary Science Reviews. Y se basa principalmente en el estudio de bifaces, herramientas talladas en piedra por las dos caras (como el famoso “Excálibur” encontrado en Atapuerca), propias del Paleolítico inferior y medio.

“Es la primera vez que somos capaces de entender que nuestros antepasados más remotos organizaron la producción de sus herramientas de manera industrializada, parecida, salvando las distancias, a como una empresa organiza hoy en día su producción”, apunta Javier Baena, Catedrático de Prehistoria de la UAM y primer firmante del trabajo.

La región de Madrid, sometida a una intensa actividad constructiva a lo largo de las últimas décadas, ha sacado a la luz yacimientos de enorme interés relacionados con la explotación del sílex, un tipo de roca ampliamente utilizado por los primeros grupos humanos para la elaboración de herramientas. Estos yacimientos han facilitado recientemente a los investigadores un mayor conocimiento de los primeros grupos cazadores-recolectores.

Concretamente, próximo al municipio de Vicálvaro, en el área de Los Ahijones, ha sido excavado en los últimos años el yacimiento de Charco Hondo 2. Este es un conjunto achelense de hace aproximadamente 300 mil años, en el que la explotación de rocas de sílex de grandes dimensiones proporcionó los soportes fundamentales para la elaboración de bifaces.

Pero a pesar del enorme volumen de materiales recuperados, este yacimiento destaca por la ausencia total de herramientas acabadas.

“Sin embargo, muchas de estas aparecen en otras zonas, posiblemente cerca de donde eran necesarias para, entre otras actividades, descuartizar elefantes y otros grandes mamíferos”, aclara Concepción Torres, doctoranda de la UAM y coautora del trabajo.

“Esta circunstancia nos ha permitido demostrar cómo la producción se produjo en contextos diferentes, dependiendo de las características y necesidades de cada lugar”, detalla la investigadora.

Por último, el artículo destaca el hecho de que esta organización de la manufactura de utensilios sea idéntica en contextos tan alejados como la Península Ibérica y Oriente Próximo, incluso desde fechas próximas al millón de años. Esto, concluyen los autores, demuestra que dicha conducta fue ya una seña de identidad en nuestros antepasados más remotos. 

(Fuente: UAM)

19 de junio de 2013

Madrid autoriza la búsqueda del poblado visigodo de Vicálvaro al tiempo que destruirá su necrópolis

Las obras de urbanización del barrio de Los Ahijones, en Vicálvaro, desenterraron en 2010 una necrópolis visigoda con 824 tumbas y restos de 1.500 individuos de entre finales del siglo V y el VII. Ahora el Gobierno regional ha decidido destruir el descubrimiento porque “carece de relevancia para conservarlo”. Los arqueólogos han recibido autorización para buscar el poblado.
Las fosas, a 30 centímetros de profundidad, miden entre 160 y 170 centímetros de largo y medio metro de ancho. Se han hallado ajuares con restos metálicos y cerámicos (puñales, broches, etcétera).
Foto: Álvaro García / El País.
Se busca la ciudad mientras se deteriora su cementerio. En el solar de tres hectáreas, situado frente al Cerro Almodóvar, la mayoría de las 824 tumbas están ya cubiertas de matojos y amapolas. Apenas media docena, las más alejadas de la carretera, conservan las cistas visogóticas, lajas de piedra que rodean su perímetro de alrededor de medio metro de anchura. Quedan restos de algunos huesos sobre el terreno, piedras de molinos y otras amontonadas junto a los enterramientos. Se abren paso en la extensión de terreno calcáreo que dio origen al topónimo de Vicálvaro, Vicus Albus (pueblo blanco).


Hace tres años, el Ejecutivo autorizó una intervención arqueológica y ordenó excavar el área, de tres hectáreas, extrayendo y documentando los restos. Sin embargo, el yacimiento no se protegerá pues se encuentra en “un estado muy precario”. Los restos metálicos y cerámicos hallados fueron trasladados al Museo Arqueológico regional. De hecho, los huesos humanos se encuentran a la espera de decidir si serán destruidos o enterrados en otro lugar.

La necrópolis, una vez documentada, será destruida para levantar allí calles y parques del nuevo barrio. El desarrollo urbanístico de Los Ahijones data de 2004, pero la ejecución de las 15.400 viviendas previstas se ha ido demorando. Hasta ahora sólo se ha realizado un 5% del movimiento de tierras previsto. Suficiente en cualquier caso para descubrir el yacimiento.

El director regional de Patrimonio Histórico, Ignacio Muñoz, contó que no se trata de un enclave excepcional; hay otros 60 en toda la región de esa época, y al menos dos (Los Remedios, en Colmenar Viejo; y Sieteiglesias, en Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias) se conservan en mejor estado, han sido adaptados como museo “y va mucha gente a verlos”. “En el caso de Vicálvaro, la zona es de difícil acceso (aún no ha sido urbanizada y carece de calles), y las tumbas son más precarias; por ello, en vez de museizarlo se decidió que era más interesante realizar una excavación y estudio de los restos”, añadió.

La excavación ya está concluida. 
Es una de las necrópolis de mayor tamaño de la región, en parte porque, dado que no se iba a conservar, se decidió excavarla entera. Las fosas, a 30 centímetros de profundidad, miden entre 160 y 170 centímetros de largo y medio metro de ancho. Los cráneos rescatados estaban orientados al este. Se han hallado ajuares con restos metálicos y cerámicos (puñales, broches, etcétera).

Los visigodos no enterraban a sus muertos junto a sus poblaciones, así que en los alrededores, quizá a kilómetros de distancia, debía haber un importante enclave muy poblado, dado el tamaño de la necrópolis, que aún no ha sido descubierto. Junto a las tumbas no se han encontrado restos de cabañas o construcciones.

Los visigodos fueron un pueblo germánico que penetró en el Imperio Romano en el siglo IV y conquistó la península ibérica a inicios del V. En el VIII fueron barridos por los musulmanes.

El Tribunal Supremo anuló en septiembre del año pasado el desarrollo urbanístico de Los Ahijones (y el resto de nuevos barrios de Madrid), convirtiendo el área de nuevo en suelo sin urbanizar.

El Ayuntamiento trabaja ahora a marchas forzadas para tener listo, antes de que acabe el verano, un nuevo plan que devuelva la zona al estado anterior a la sentencia; en ese proyecto se podría hacer un excepción con la zona del yacimiento.

Vestigios romanos e islámicos
En la zona del hallazgo se han documentado también vestigios romanos, de la Alta Edad Media, restos islámicos y otros hasta el siglo XIV. “Los informes definitivos aún no están acabados y todavía resta hacer las pruebas de ADN, pero ya se puede avanzar que se trataba de la necrópolis de una población cercana de unos 500 individuos”, explica Jorge Vega, responsable de las excavaciones. “No hemos encontrado, de momento, ningún guerrero, lo que significa que se trataría de una población dedicada a la agricultura”. Saúl Martín, uno de los arqueólogos que participó en la excavación vecina de Los Berrocales, confirma que hace seis siglos Vicálvaro ya era un distrito obrero. “Eran trabajadores, no se han encontrado edificios espectaculares ni ajuares fastuosos”, señala sobre el terreno en una visita con el vocal de IU. Junto a las tumbas vacías hay piedras de molinos de mano para hacer pan, pozos y dos bocaminas previsiblemente más modernas, según Martín.

Localizar el emplazamiento de la iglesia
“Se trataría de hispanos que adoptaron las costumbres visigodas. Étnicamente no era un pueblo germánico”, abunda Vega. El responsable de las excavaciones anuncia que algunos de los restos óseos serán analizados en una universidad danesa y otra española para extraer el ADN. También se estudiarán las dentaduras para detallar la alimentación que seguía este grupo. El poblado estaba formado por casas del tipo “rehundido”. Los muros estaban enterrados a media altura y luego un armazón de madera cubría la techumbre. El pueblo, posiblemente, incluía una iglesia que previsiblemente fue desmontada durante las invasiones árabes. “Es otro elemento interesante que queremos encontrar”, dice Vega.

Dentro de los sarcófagos, los arqueólogos hallaron ajuares formados por pendientes, anillos o broches que han sido trasladados al Museo Arqueológicos Regional, en Alcalá de Henares. Las tumbas se agrupaban según familias “formando pequeñas agrupaciones”, explica Vega. “Imaginamos que la idea es que todos descansasen juntos”. Los individuos eran enterrados en féretros de madera remachados con clavos de bronce. Todas las tumbas están excavadas en la misma dirección: de este a oeste, la salida y la puesta del sol.

7 de julio de 2011

Hallada en Vicálvaro (Madrid) una necrópolis visigoda con 900 enterramientos

Las sepulturas se hallaban a 30 centímetros de profundidad. El área contiene también vestigios romanos y medievales
Madrid posee una riqueza en arqueología visigoda muy superior a la que se suponía hasta ahora. Así lo demuestra el reciente hallazgo de la mayor necrópolis de aquella civilización posromana en el territorio de la región y, presumiblemente, de toda España. Ha sido excavada en un valle situado en Vicálvaro, entre Vallecas y Mejorada del Campo, y data de una época que los historiadores sitúan entre los siglos VI y VII de nuestra era. Alberga más de 900 sepulturas, por su entidad un número insólito para este tipo de enterramientos, según la catedrática de Historia Antigua de la Complutense, Rosa Sanz.
Una de las sepulturas del yacimiento de Vicálvaro.


La detección del nuevo cementerio visigótico se produjo hace ahora un año y su excavación comenzó el pasado diciembre. Entonces nadie imaginaba la extensión real, medida ahora con precisión: ocupa 1,5 hectáreas de una planicie otrora cerealera surcada por dos arroyos y con minas para la extracción de sílex. Las fosas sepulcrales fueron cavadas a unos 30 centímetros de profundidad. Muestran las específicas cistasvisigóticas, lajas de piedra que bordean su perímetro. Miden entre 160 y 170 centímetros de longitud y medio metro de anchura. En ellas fueron depositados más de 900 cadáveres de adultos con los cráneos orientados hacia el Este. Unos 700 han sido ya exhumados. A ello hay que añadir una veintena de sepulturas de pequeño tamaño para niños. Empero, algunos infantes fueron enterrados en sepulturas para tres cadáveres.


A diferencia de los sarcófagos utilizados por los romanos, los visigodos sepultaban a sus deudos con sus ajuares dentro de cajones de madera, sellados por herrajes y clavos que, en esta ocasión, sí se han conservado. Entre los hallazgos destacan un puñal de la época goda y algunos aros, hebillas y broches de bronce a los que se atribuye valor sólo documental. El enclave de la necrópolis sugiere a la catedrática Rosa Sanz la cercanía de una urbe de considerable tamaño, aún no localizada. "Alcalá de Henares (que dista unos 20 kilómetros) sí fue un enclave visigodo de importancia", señala.


En el mismo paraje donde se encuentra esta necrópolis -no lejos del Cerro Almodóvar, la gran meseta de sílex que domina el barrio de Santa Eugenia, junto a la autovía de Valencia- se han documentado también importantes vestigios altoimperiales romanos, otros de la Alta Edad Media, algunos restos islámicos y numerosos otros de la etapa bajomedieval cristiana hasta el siglo XIV. Se trata de cuevas convertidas en habitáculos, además de silos subterráneos para el almacenaje de granos y basamentos de construcciones de poca entidad, pero desplegados por una superficie de seis hectáreas. Por todo ello, la zona en su conjunto compone, por su secuencialidad, uno de los escenarios documentales más completos de la historia arqueológica madrileña, con sedimentaciones consecutivas yuxtapuestas.


Los visigodos llegaron a España procedentes de Escandinavia y de la Europa oriental tras la declinación romana. Implantaron un sistema de vasallaje del que surgiría el feudalismo. Trocaron su paganismo originario por el cristianismo y protagonizaron una sangrienta guerra civil entre ortodoxos y arrianos, para sucumbir ante el empuje musulmán tras la alianza entre el conde Julián y huestes islámicas procedentes del Norte de África.


Cuatro son las grandes zonas en las que se ubican los yacimientos ahora descubiertos por el equipo de hasta 18 arqueólogos, así como antropólogos, geólogos, paleontólogos, y topógrafos de la empresa Argea que, con los de las compañías Arquex y Area, operan en la zona. Han sido contratados para las juntas de compensación de Los Berrocales y Los Ahijones, entidades cooperativas, para analizar el sustrato arqueológico donde la compañía Sacyr planea erigir centenares de viviendas en las inmediaciones de la ermita de la Virgen de la Torre, histórico lugar de culto.


Laura Rivero es, desde el lunes, la titular de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Este organismo, por ley, supervisa la excavación, registro y documentación de los hallazgos. Cuando culminen los trabajos decidirá qué proporción de los yacimientos encontrados podrá ser musealizada. Rivero sustituye en el cargo a José Luis Martínez Almeida, director general desde 2007.

(Fuente: El País)