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20 de marzo de 2023

Castillejo confirma su importancia en el calcolítico extremeño

La intervención promovida por la Diputación de Cáceres y el Ayuntamiento de Villasbuenas de Gata ha sacado a la luz una multitud de objetos tallados de cuarzo y sílex en perfecto estado que permiten evidenciar que este lugar tuvo una importante ocupación que nos permite hablar de la vida cotidiana en el calcolítico de la Sierra de Gata


La Diputación Provincial de Cáceres, a través del Parque Cultural Sierra de Gata y en colaboración con el Ayuntamiento de Villasbuenas de Gata, ha promovido una campaña de excavación arqueológica en el yacimiento de Castillejo a lo largo de todo el pasado mes de febrero. Las investigaciones están sacando a la luz importantes hallazgos arqueológicos que sitúan al lugar como un gran referente patrimonial, hallazgos como los quince metros de muralla que han visto la luz o cazoletas y elementos artísticos rupestres.

Las excavaciones, realizadas por la empresa Tempos Arqueólogos SL, permiten clasificar a Castillejo como un lugar con una intensa ocupación desde hace 5.000 años, de hecho, “la intervención de este año ha sacado a la luz una multitud de objetos tallados de cuarzo y sílex en perfecto estado que permiten evidenciar que este lugar tuvo una importante ocupación que nos permite hablar de la vida cotidiana en el calcolítico de la Sierra de Gata”, indica Celtia Rodríguez, directora de la intervención y arqueóloga en Tempos Arqueólogos Sl.

Durante la campaña arqueológica varios han sido los descubrimientos realizados a medida que avanzaban las jornadas y que se han volcado en las redes sociales de Arqueología en la Sierra de Gata. “Las sorpresas han sido prácticamente diarias -asegura Celtia Rodríguez-. Nada más empezar a excavar por la mañana encontrábamos piezas dignas de estar en una exposición de museo”.

La muralla
Uno de los objetivos que tuvo la campaña de este año fue la delimitación de 10 metros de muro que, unido a los tramos excavados durante las campañas anteriores, han sacado a la luz 15 metros de muralla. Lo que se pretende con esta intervención es “avanzar en la excavación de la muralla con la idea de una futura consolidación, restauración y puesta en valor del sitio en su conjunto.”- Asegura la arqueóloga. “Este hecho permite que cualquier persona tanto de la zona como de fuera se interese en venir a ver el lugar como un referente patrimonial”.

Arte rupestre en contexto arqueológico
Uno de los elementos que más ha llamado la atención ha sido la aparición de cazoletas dentro de la propia excavación. Un tipo de petroglifos documentado por primera vez en la propia excavación consistente en numerosas oquedades con diferentes orientaciones y alineaciones y cuyos significados son desconocidos a nivel arqueológico, pero que a veces se relacionan con ritos, marcaje de lugares especiales o la astronomía. En este caso la rocha donde fueron constatadas está debajo de la muralla del yacimiento.

Referente arqueológico de la Sierra de Gata
Este año, el número de personas que se han acercado a ver el yacimiento ha sido destacable. “Hemos contado con visitas de hasta 70 personas durante la excavación -indica Celtia-, y es claro que hay interés en este yacimiento por parte de las comunidades locales. La gente se queda asombrada cuando le contamos todo lo que vamos documentando y lo que va saliendo. Es muy reconfortante”.

Este año Tempos Arqueólogos ha incorporado una nueva modalidad de divulgación de Castillejo, los talleres infantiles. En ellos, los niños y niñas, tanto de Villasbuenas de Gata como de la comarca de Sierra de Gata, han recreado la cerámica de época calcolítica y han excavado un arenero donde localizaron ídolos placa que el equipo arqueológico había preparado y diseñado para ellos. “Los talleres han sido un éxito”, asegura la arqueóloga, “hay futuro para la arqueología de la Sierra de Gata”.

19 de septiembre de 2024

Confirman «la singularidad» de dos fortificaciones romanas de A Coruña

El arqueólogo de la Universidad de Salamanca (USAL) José Manuel Costa coordina el proyecto ‘Roma en el Finis Terrae’ financiado por la Diputación de A Coruña y que estudia el inicio de la conquista romana en el noroeste de la Península. La investigación acaba de ser presentada en el principal encuentro mundial sobre arqueología militar romana ‘XXVI Congreso Internacional sobre la Frontera Romana’ en Batumi (Georgia)
 Francisco Alonso Toucido, Manuel Gago, Xosé Manuel Penas y José Manuel Costa durante la presentación de los resultados en la Diputación de A Coruña (Foto: Anxo Miján)

Desde finales del siglo pasado la arqueología militar romana en España ha vivido una verdadera revolución, lo que ha supuesto una importante mejora para la investigación española en este campo, muy retrasado respecto al de otros países de Europa. Si hacia 1990 únicamente se conocían 11 yacimientos militares romanos de época altoimperial en la zona norte de la Península Ibérica, en la actualidad, la literatura científica ya recoge cerca de un centenar de estos emplazamientos que han podido ser identificados y estudiados por medio de metodologías completamente renovadas.

En este contexto se sitúa el proyecto de investigación ‘Roma en el Finis Terrae’, que, coordinado por la Universidad de Salamanca y financiado por el Área de Cultura de la Diputación de A Coruña, se desarrolla con el principal objetivo científico de ahondar en el conocimiento de los momentos iniciales de la conquista romana en el noroeste de la Península. Una investigación que ha permitido confirmar “la singularidad de las fortificaciones romanas de Santa Baia (A Laracha) y El Castrillón (Touro) en A Coruña, erigidas en sitios arqueológicos previos, de la Edad del Hierro”, explica a Comunicación USAL José Manuel Costa, del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Salamanca y coordinador de la iniciativa.

El objetivo general del proyecto de investigación y divulgación -en el que también participa la Universidad de Santiago de Compostela y cuya ejecución arqueológica corre a cargo de la empresa Tempos Arqueólogos - persigue dar a conocer y poner en valor sitios militares del ejército romano en A Coruña. Para ello, el trabajo se concentró en el estudio de estos dos yacimientos singulares, descubiertos en los últimos años mediante técnicas de detección remota y excavados en 2023 por miembros del colectivo de investigación romanarmy.eu, también con el apoyo de la Diputación gallega.

Ahora, las últimas intervenciones arqueológicas en las zonas “han demostrado que estas fortificaciones romanas se levantaron y fueron abandonadas con rapidez”, destaca Costa García de entre las principales conclusiones obtenidas. Al respecto, el proyecto fue ejecutado mediante la combinación de técnicas de detección remota -como la fotografía aérea histórica y moderna, imágenes por satélite, LiDAR aéreo o fotogrametría, entre otras-, con prospecciones arqueológicas de superficie, excavaciones, prospecciones geofísicas o Sistemas de Información Geográfica (SIG).

Asimismo, con los datos obtenidos, los investigadores han elaborado detalladas recreaciones virtuales y materiales divulgativos accesibles para el público. Estas herramientas, junto a los resultados del proyecto acaban de ser presentados a la comunidad científica en el ‘XXVI Congreso Internacional sobre la Frontera Romana’, principal congreso mundial sobre arqueología militar romana, celebrado del 9 al 14 de septiembre en Batumi (Georgia).

Dos complejos sitios fortificados
Cabe destacar que el sitio de Santa Baia (A Laracha) presenta la particularidad de que en el mismo lugar existieron un castro de la Edad del Hierro y un campamento romano de unas 5 ha de extensión. Los trabajos arqueológicos confirmaron la presencia de una potente muralla en el primer caso que pudo datarse entre los siglos VI e III a. C., sin que puedan descartarse cronologías anteriores. Las intervenciones demostraron, además, que el campamento, como corresponde a este tipo de fortificaciones temporales, fue construido con rapidez, excavándose un foso y levantándose un parapeto de tierra detrás del mismo. Tras su abandono, se desmanteló con igual velocidad.

Por su parte, el sitio del Castrillón (Touro) es una fortificación de pequeño tamaño que cuenta con dos recintos defensivos con dos fases constructivas: la primera es un complejo sistema de terrazas que aprovecha los afloramientos rocosos locales; la segunda consistiría en una serie de parapetos levantados con piedra y tierra. Por el momento, las investigaciones parecen apuntar hacia una cuidada construcción del primer sistema antes de la llegada de los romanos (siglos V-IV la. C.), mientras que el segundo evidencia una rápida refortificación y ampliación de los espacios defensivos que se relaciona con la llegada de los romanos a la zona.

En palabras de Costa García, los objetivos científicos del proyecto “se han cumplido totalmente, ya que han logrado generar nueva información que nos permitirá entender mejor este complejo período histórico y hemos tenido ocasión, además, de testar distintas metodologías científicas que ayudarán a otros investigadores en el futuro”.

Con todo, el coordinador subraya que “no se puede olvidar que trabajamos en sitios muy difíciles de estudiar por su ocupación efímera y naturaleza perecedera, con la presión añadida de que su escasa visibilidad dificulta su conservación y gestión patrimonial”.

Un gran esfuerzo de visualización
Una de las líneas más destacadas del proyecto es el esfuerzo por producir materiales divulgativos que faciliten la socialización del trabajo de investigación. De este modo, el proyecto apostó por un conjunto innovador de productos para difundir la investigación, colaborando con profesionales de distintos ámbitos del sector cultural gallego que contribuyeron a hacer visibles las hipótesis de los arqueólogos en relación con los yacimientos de Santa Baia y El Castrillón.

Así, se incluyen ilustraciones artísticas a cargo del reconocido dibujante Alberto Taracido y detalladas recreaciones virtuales de las dos fortificaciones investigadas a cargo del Centro Infográfico Avanzado de Galicia (CIAG), integrado por Anxo Miján, Carlos Paz y Miguel Torre, que se plasman en vídeos e imágenes estáticas de alta resolución. Estos materiales se unen a otros generados durante el proceso de intervención por el equipo arqueológico, como son los modelos tridimensionales de las excavaciones.

“Las recreaciones permiten no solo crear empatía entre los ciudadanos y los yacimientos arqueológicos, sino que se convirtieron incluso en una herramienta para comprobar la viabilidad de algunas hipótesis del equipo de investigación”, señala el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela y responsable de esta área Manuel Gago. “Optamos por echar mano de las tecnologías más realistas para modelar no solo los yacimientos, sino el paisaje de la época, en las recreaciones más ambiciosas de sitios militares romanos hechas hasta el momento en Galicia”, apunta.

Además, entre el material diseñado también figura un podcast realizado por el productor sonoro Jorge Lama que permite trasladar en formato conversacional los resultados en uno de los formatos narrativos con mayor crecimiento en los últimos años.

Presentación en la Diputación de A Coruña

La presentación pública de los resultados de ‘Roma en el Finis Terrae’ tuvo lugar el pasado 4 de septiembre en la Diputación de A Coruña. El acto contó con la participación de Xosé Luís Penas, diputado de Patrimonio; José Manuel Costa, profesor de la Universidad de Salamanca y coordinador del proyecto; Manuel Gago, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela; y Francisco Alonso Toucido, arqueólogo de Tempos Arqueólogos. 

29 de enero de 2025

Dos silos romanos desvelarán la dieta en el castro de Pereiras hace 2.000 años

A través del análisis de los restos cerámicos y los sedimentos recuperados, se podrán identificar semillas, polen y otros restos vegetales que revelen los cultivos y alimentos que formaban parte de la dieta en la época de la romanización.

El castro de Pereiras, en la localidad pontevedresa de Mos, sigue proporcionando revelaciones históricas de gran valor. Durante la sexta campaña de excavaciones, el equipo de Castelos no Aire, en colaboración con Tempos Arqueólogos, ha hecho un descubrimiento clave: dos silos romanos de principios de nuestra era, con unos 2.000 años de antigüedad. Este hallazgo permitirá profundizar en el estudio de la dieta y las costumbres alimentarias de los habitantes del castro en sus primeros contactos con la cultura romana.

«Trátase de dous buracos no xabre, que son dous posibles silos contemporáneos do castro, polo tanto de hai algo máis de 2.000 anos, porque cando chegan os romanos deixan de empregarse», explica Mario Pereiro, director de la excavación. Estas estructuras, que datan de los inicios de la romanización en Galicia, son los precursores de los horreum romanos y de los actuales hórreos gallegos, utilizados para almacenar grano y otros productos agrícolas. Su hallazgo es especialmente relevante porque no son estructuras fáciles de encontrar y, en este caso, la excavación solo ha sido posible gracias al apoyo financiero de la comunidad de montes de Pereiras.

Los silos encontrados ofrecen una oportunidad única para conocer las prácticas agrícolas y la dieta de los habitantes del castro en los primeros siglos de nuestra era. A través del análisis de los restos cerámicos y los sedimentos recuperados, se podrán identificar semillas, polen y otros restos vegetales que revelen los cultivos y alimentos que formaban parte de la dieta en la época de la romanización. Desde la variedad de trigo o cebada y centeno que plantaban hasta lo que consumían y cultivaban dentro del castro en la época, facilitando también estos análisis su cronología más concreta.

«Ademais de profundizar no coñecemento da dieta das comunidades humanas de hai 2.000 anos, poderán facerse outros estudos en campos máis alá da antropoloxía, como no campo biolóxico para investigar a evolución da agricultura ao longo da historia, por exemplo», comenta Mario Pereiro, subrayando que los silos también abren nuevas líneas de investigación en otros campos, como la biología y la evolución de la agricultura en Galicia. «Para todos os estudos de dieta e de alimentación fan falta moitísimos datos. É algo singular e moi importante ter localizados estes silos dos que non lembro paralelos na zona», concluye.

Con una superficie total estimada de dos hectáreas, el castro de Pereiras sigue siendo un lugar de sorprendente potencial para comprender la transición entre las culturas galaica y romana en el noroeste de la península.

«O seguinte paso é facer o proxecto de consolidación», avanza Mario Pereiro, quien también apunta que, a pesar de las limitaciones de espacio en el área excavada, el potencial de los descubrimientos continúa siendo enorme.

Durante esta excavación también se han localizado dos construcciones más en el recinto, por lo que ya son ocho los edificios auxiliares descubiertos en este perímetro de trabajo, lo que subraya la riqueza y complejidad del asentamiento.

El objetivo de esta sexta intervención era profundizar en el conocimiento de la gran Domus Romana descubierta en el mes de noviembre, y los expertos han conseguido desenterrar más de la mitad del edificio que tiene una superficie de más de 200 metros cuadrados..

Como parte de los hallazgos más recientes en el castro de Pereiras, se han identificado elementos clave que confirman la importancia de este asentamiento como centro metalúrgico de la región durante la época de la romanización. La localización de esta mansión romana, con su arquitectura claramente diferenciada de las típicas edificaciones galaicas, ha llevado a los arqueólogos a formular varias teorías sobre su origen. Mario Pereiro, director de la excavación, plantea que la construcción podría haber sido obra de un habitante del castro que, tras haber estado en contacto con la cultura romana, regresó a Pereiras y replicó los estilos arquitectónicos que conoció. Alternativamente, podría tratarse de un romano destinado a la zona con el propósito de supervisar la producción de metales o incluso de oro, dada la relevancia del castro en ese sector. «O edificio está bastante afectado pola construción, pero ben delimitado para continuar a traballar», indica el experto.

19 de junio de 2025

Sale a la luz una piscina romana de gran tamaño en el Balneario de Lugo

El vaso quedó en desuso entre los siglos II y III d.C. Tiene 15 metros de largo y más de 10 ancho. La fundación Luis Monteagudo está realizando este mes una excavación arqueológica

Hace más de un cuarto de siglo que ya se sabía de su existencia, pero no ha sido hasta ahora que ha aflorado. La excavación arqueológica que se realiza este mes en el Balneario de Lugo ha permitido sacar a la luz los restos de una piscina romana de gran tamaño. Tiene unos 15 metros de largo y más de 10 de ancho.

En esta prospección, que realiza la empresa Tempos Arqueólogos por encargo de la fundación Luis Monteagudo, ya se han hallado restos de materia orgánica, como madera o semillas, y fragmentos de aras (altar religioso).

Los restos se custodiarán en el depósito que tiene en Lugo el Museo do Castro de Viladonga, como estipula Patrimonio de la Xunta.

El director de esta excavación en área grande, Fran Alonso, destaca que la importancia de esta es que al realizarse en un medio acuático conserva materia orgánica, mientras que en la que se lleva a cabo en uno seco, no. "É un contexto diferente e singular que non se atopa en todos os lados", precisa.

Fran Alonso recuerda que, cuando se construyó el nuevo edificio del Balneario, se hizo, a finales de los años 90, un sondeo previo de una parcela de dos metros cuadrados que descubrió el lateral del muro de opus caementicium (hormigón romano) de la piscina. "Pero non se sabía o tamaño, a distribución...", apunta. Entonces se hallaron 14 aras, que están expuestas en este alojamiento con aguas medicinales.

Una pileta datada del siglo II o III
Este vaso exterior, que está a la altura de las termas romanas que conserva el Balneario en sus entrañas, data del siglo II o III, cuando quedó en desuso, y se tiene constancia de fases posteriores en el IV o V.

Quien financia la prospección es la fundación Luis Monteagudo, creada con el legado que dejó el que fuera director del Museo Arqueológico e Histórico de A Coruña y del das Peregrinacións de Santiago para la investigación, defensa, conservación, puesta en valor y divulgación del patrimonio cultural gallego.

El gerente del Balneario, Antonio Garaloces, agradece que esta fundación haya mostrado su interés para realizar estas excavaciones arqueológicas.

Este empresario, que lleva al frente de este establecimiento desde hace 45 años, cuenta que finalizada la prospección se tapará la piscina, pues es difícil de conservar al estar al lado del río Miño, por sus crecidas, y tampoco se puede reutilizar para baños por las estrictas normas de higiene.
(Fuente: El Progreso)

2 de julio de 2025

Hallada una ara íntegra y partes de otra decena en la piscina romana del Balneario de Lugo

Las prospecciones han sido fructíferas porque también se han encontrado un puñado de monedas y fragmentos de cerámica y madera y de puntas de lanza o de flecha, entre otros restos.
El arqueólogo Fran Alonso guía una visita realizada este viernes. VICTORIA RODRÍGUEZ

Las excavaciones arqueológicas realizadas este mes en la enorme piscina romana hallada en el Balneario de Lugo han permitido descubrir una ara íntegra, que puede datar del siglo III, y fragmentos de casi otra decena de altares de piedra, pequeños y rectangulares, que se utilizaban para realizar ofrendas a los dioses.

No es la primera vez que aparecen aras en esta parcela. Hace más de un cuarto de siglo ya se hizo un sondeo cuando se iban a acometer las obras del nuevo edificio del Balneario. Entonces ya se supo de la existencia de esta piscina y se hallaron 14 altares, pero fragmentos, ninguno entero. Cuatro de ellos están expuestos en la sala de las termas romanas de este alojamiento con aguas medicinales.

Las prospecciones, que ha realizado este mes la empresa Tempos Arqueólogos por encargo de la Fundación Luis Monteagudo, han sido fructíferas porque también se han encontrado un puñado de monedas y fragmentos de cerámica y madera y de puntas de lanza o de flecha, entre otros restos.

Estos hallazgos arqueológicos permitirán concretar la fecha en la que fue construida la piscina y si se dedicó originalmente a baños o a culto religioso.

Se cree que esta piscina, que tiene unos 15 metros de largo, más de 10 de ancho y más de dos de profundidad, data del siglo II o III, cuando quedó en desuso, y se tiene constancia de fases posteriores en el IV o V.

Una vez estudiados en el laboratorio los restos se custodiarán en el depósito que tiene en la capital lucense el Museo do Castro de Viladonga, como estipula Patrimonio de la Xunta.