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4 de septiembre de 2026

Unas pesas de plomo arrojan luz sobre las prácticas de pesca en la antigua Mellaria (Córdoba)

 Los trabajos, enmarcados en el proyecto Ager Mellarensis liderado por la Universidad de Córdoba, permite entender mejor el papel de la pesca fluvial como actividad económica clave en la antigua ciudad romana próxima a Fuente Obejuna.

En la localidad cordobesa de Fuente Obejuna, en el espacio donde se ubica el yacimiento arqueológico de Mellaria, han aparecido, en sucesivas excavaciones, objetos de plomo de distinta índole: etiquetas comerciales, pesas de balanza e incluso figuritas vudú. Estos hallazgos dan fe de la riqueza metalífera de la región, con una posición estratégica entre Córdoba y Mérida, y del extendido uso de estos metales en la ciudad, que en el siglo II a.C. destacó por su producción minera. Sin embargo, esta zona del Conventus Cordobensis contaba también con otra riqueza de gran valor: seis arroyos y un río, el Guadiato, discurrían por las inmediaciones de la ciudad. Ahora, el proyecto Ager Mellariensis, liderado por la Universidad de Córdoba, ha estudiado 17 lastres plúmbeos que fueron utilizados como pesas de red, lo que permite arrojar luz sobre las antiguas prácticas de pesca fluvial y su importancia para el desarrollo económico y la subsistencia de la ciudad.

Se trata de 17 lastres laminares de forma rectangular de alrededor de 20 gramos, compatible con redes de pequeño tamaño utilizadas en arroyos y cursos de agua de escasa profundidad como los que rodean a Mellaria. El estudio combinado de las piezas mediante técnicas arqueoquímicas ha permitido caracterizar de forma precisa tanto la composición del metal base (plomo metálico) como los productos de corrosión formados durante su prolongado enterramiento (azufre, hierro, calcio y silicio). Los resultados sugieren que las piezas estuvieron enterradas en un entorno poco agresivo desde el punto de vista químico, lo que ha permitido una corrosión controlada.

En paralelo, el análisis de los cursos de agua próximos a Mellaria y la aplicación de tecnología LiDAR han permitido identificar antiguos paleocauces (corrientes de agua que ya no están activas) y zonas potenciales de pesca, que concuerdan con las recomendaciones de fuentes antiguas sobre salubridad y calidad del agua. Este hecho refuerza la hipótesis de una actividad pesquera ligada a la subsistencia cotidiana y al aprovechamiento del territorio. Además, el análisis de la ictiofauna local ha permitido proponer las posibles especies de peces que estaban disponibles para la pesca con red, como bogas de río, barbos, pardillas, colmillejas, cachos, jarabugos o calandinos.

El trabajo, realizado por Miriam González Nieto y José Luis Domínguez Jiménez, de la Unidad Patricia de la UCO, y los investigadores del Instituto Químico para la Energía y el Medio Ambiente (IQUEMA) Daniel Cosano Hidalgo y José Rafael Ruiz Arrebola, se enmarca en el proyecto Ager Mellarensis, liderado por Antonio Monterroso Checa y centrado en la recuperación y estudio del patrimonio arqueológico de esta zona. Tal y como explican los investigadores, "los resultados de esta investigación no solo amplían el conocimiento sobre las pesas de red en contextos de interior, sino que también contribuyen a la valoración de la pesca como actividad económica secundaria, pero esencial para la subsistencia diaria, en la configuración funcional de Mellaria". Esto abre una vía para futuras investigaciones que profundicen en la relación entre economía fluvial, tecnología pesquera y territorio en el marco del Conventus Cordubensis.

Referencia: González Nieto, M., Domínguez Jiménez, J. L., Cosano Hidalgo, D. y Ruiz Arrebola, J. R. (2026). “La pesca fluvial en el territorio del Conventus Cordubensis: pesos plúmbeos procedentes de Mellaria. Caracterización tipológica y arqueométrica”. Archivo Español de Arqueología, 99: 777. https://doi.org/10.3989/aespa.099.026.777

22 de agosto de 2024

La UCO identifica 20km de nuevos tramos de la vía romana Córdoba-Mérida

Una investigación de la Unidad Patricia y el Proyecto Ager Mellariensis de la Universidad de Córdoba (UCO) revela el trazado a lo largo de Fuente Obejuna, Belmez, Peñarroya e Hinojosa del Duque.

Durante los tiempos de Augusto toda la Península se encontraba conectada con una amplia red de carreteras, que permitían el rápido movimiento de las legiones en las zonas conflictivas, el transporte de los importantes recursos hispanos y el movimiento de los habitantes de las diferentes ciudades. Esta tupida red estaría compuesta por grandes caminos principales, como hoy son las autopistas, caminos secundarios y caminos terciarios, por ejemplo, aquellos que daban acceso a las minas.De entre esas vías hay una que unía directamente dos capitales de provincia: la vía Corduba-Emerita, de gran importancia. Antes incluso de la fundación de Mérida ya unía Corduba con Metellinum (Medellín), o lo que es lo mismo, el valle del Guadiana con el del Guadalquivir, con todo el vientre metalífero que hay en esas sierras. De esta región Roma se interesó, especialmente, por los metales, tales como el plomo, la plata o el oro, y esta vía sirvió de cauce de salida de toda esa riqueza.

Ahora, gracias al empleo de la información del Plan PNOA-LiDAR, del Instituto Geográfico Nacional, desde la Universidad de Córdoba se han podido detectar nuevos tramos seguros de esta vía Corduba-Emerita. Concretamente, se ha ampliado la sección del camino que se conocía en Puente Nuevo y se han descubierto nuevos restos al norte de la provincia de Córdoba en El Bujardillo (Belmez), Los Tejares (Peñarroya-Pueblonuevo) y en el Cascajoso (Hinojosa del Duque). De esta forma se ha pasado de conocer únicamente seis kilómetros de la vía a disponer de veinte nuevos kilómetros de esta calzada romana.

Hasta la fecha, por lo tanto, se desconocía la mayor parte de su trazado. Solo eran seguros algunos pequeños tramos, como la famosa Loma de los Escalones, entre Córdoba y Cerro Muriano, donde se conserva parte de la vía excavada en la piedra. Recientemente desde la Universidad de Córdoba se habían producido avances, con el descubrimiento por parte de la Unidad Patricia de un tramo de la calzada perfectamente conservado bajo las aguas del embalse de Puente Nuevo (Espiel), y salido a la luz tras la bajada del nivel del agua.

Este nuevo descubrimiento ha permitido ahora detectar con claridad desde el aire no solo gran cantidad de kilómetros de los terraplenes de la vía difícilmente identificables, ya que fuera de las ciudades la capa de rodadura de los caminos se hacía de gravas apisonadas que con el paso del tiempo acaban disgregadas y desaparecen; si no que también ha sacado a la luz parte de las cunetas de la calzada. El hallazgo, en definitiva, permitirá empezar a reconstruir de una forma más segura el trazado de esa gran “autopista” romana que estructuraba el norte de la provincia de Córdoba, unía dos grandes capitales y sirvió para acercar a los romanos a las riquezas metálicas de Sierra Morena.

La investigación ha sido publicada en el marci del proyecto Ager Mellarie el artículo “Sensing the Corduba-Emerita Road: New transects of the route identified in the north of Córdoba”, publicado recientemente por José Luis Domínguez Jiménez y Antonio Monterroso Checa en la revista científica Journal of Archaeological Science.

5 de marzo de 2026

La UCA completa la segunda campaña del ‘Karnak Stones Project’ en Egipto

El equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz trabaja en la documentación y conservación de cientos de bloques sin registrar. De igual forma están trabajando por primera vez con georradar en una de las áreas más antiguas del recinto

El grupo de investigación HUM-1129 (Archeos) de la Universidad de Cádiz ha completado la segunda fase de su misión hispano-egipcia en Luxor, Karnak Stones Project (KSP). Codirigida por el doctor Abdelrhman Fahmy y el profesor Eduardo Molina-Piernas, esta iniciativa constituye la única misión española con autorización vigente en el Conjunto Arqueológico de Karnak, un enclave donde los permisos de investigación son excepcionalmente limitados, lo que refuerza el interés científico y patrimonial del proyecto.

El KSP está orientado a la preservación del Patrimonio Mundial y se centra en la documentación, caracterización y conservación de los materiales constructivos de los Templos de Karnak, en Luxor (Egipto), uno de los mayores complejos religiosos de la Antigüedad. El Templo de Karnak, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se sitúa en la orilla oriental del Nilo, a unos 500 kilómetros al sur de El Cairo, y constituye uno de los conjuntos arqueológicos más extensos y monumentales del mundo, con una superficie aproximada de 30 hectáreas.

Las labores llevadas a cabo por el equipo de investigadores de la UCA se han desarrollado en dos campañas: la primera, entre agosto y septiembre de 2024, y la segunda, entre noviembre y diciembre de 2025. Durante esta última campaña, el proyecto ha ampliado su investigación hacia una nueva área que contiene cientos de bloques de arenisca sin documentación previa, datados en los reinados de Tutmosis III y Ramsés II. Es importante indicar que se trata de un sector de valor arqueológico excepcional, que puede contribuir a clarificar la evolución histórica y arquitectónica del complejo, y que no ha sido excavado previamente. De hecho, las primeras observaciones sugieren que podría encontrarse entre los contextos más antiguos preservados dentro del recinto, aportando evidencias de interés para interpretar fases constructivas, reutilizaciones y actividades rituales.

Objetivo: estudio integral de miles de bloques arquitectónicos de Karnak
Así, con una duración prevista de diez años (2024–2033), el Karnak Stones Project se consolida como una investigación internacional de largo recorrido, basada en un enfoque innovador sustentado en la aplicación de técnicas no destructivas poco empleadas hasta ahora en Egipto para estudiar la procedencia, caracterización y conservación de los materiales de construcción. El objetivo general es abordar de forma integral el estudio de los miles de bloques arquitectónicos dispersos en Karnak, procedentes de fases diversas y elaborados en distintos tipos de roca, conformando un rompecabezas arqueológico de enorme valor histórico y científico.

La metodología del proyecto combina tecnologías avanzadas, como la documentación 3D de alta resolución, el mapeo digital y herramientas científicas de conservación, con un enfoque arqueológico riguroso. Entre las principales actividades desarrolladas se encuentran la documentación fotográfica, catalogación y registro sistemático de bloques y sillares; la caracterización mineralógica y petrológica de los materiales; el análisis de las patologías de alteración que afectan a los bloques; y actuaciones de restauración y conservación sobre elementos arquitectónicos.

Nuevas técnicas dentro del recinto arqueológico
Uno de los hitos de esta segunda campaña ha sido la consolidación de varios bloques con distintos grados de deterioro, con el fin de evaluar la eficacia de los tratamientos y su posible aplicación a mayor escala en el conjunto. Junto a ello, el proyecto ha llevado a cabo un avance especialmente relevante como ha sido la aplicación pionera de georradar (GPR) en un área igualmente inexplorada desde el punto de vista de la arqueología, dentro del propio recinto arqueológico de Karnak, lo que convierte esta segunda campaña en una intervención excepcional en un espacio donde las actuaciones están sometidas a fuertes restricciones.

La prospección con georradar se ha orientado a comprobar la posible existencia de estructuras enterradas en una de las áreas más antiguas del complejo, en línea con hipótesis planteadas por estudios recientes. Aunque los resultados se encuentran aún en fase de análisis, las observaciones preliminares se consideran prometedoras y podrán contribuir a la planificación de las zonas a excavar durante la tercera campaña prevista para finales de 2026 y que estará liderada por la profesora Macarena Lara.

El equipo del Karnak Stones Project presenta un marcado carácter interdisciplinar y está integrado mayoritariamente por personal investigador de la Universidad de Cádiz. Forman parte de la misión Abdelrhman Fahmy (director), Eduardo Molina-Piernas (codirector), Salvador Domínguez-Bella, Ana Durante, Macarena Lara y José Luis Ramírez, junto a la investigadora María Josefa Fernández (UNED), además de especialistas y personal técnico vinculados a la arqueometría, la arqueología, la conservación del patrimonio y la restauración tanto de España como de México. La misión cuenta igualmente con la colaboración de las autoridades egipcias y del personal del propio conjunto arqueológico, reforzando el vínculo científico y cultural entre ambos países.

Los resultados de la primera campaña (2024) han tenido ya repercusión nacional e internacional y el proyecto mantiene una proyección hacia futuras publicaciones científicas, conferencias, exposiciones y materiales educativos. Con ello, el Karnak Stones Project desarrolla una labor que trasciende la investigación estrictamente académica, contribuyendo a la cooperación internacional y a la difusión social del conocimiento sobre el patrimonio arqueológico egipcio.

Durante la campaña, el equipo recibió además la visita de la misión española que trabaja en el Templo de Millones de Años de Tutmosis III, también en Luxor, dirigida por la profesora Myriam Seco (Universidad de Sevilla). Esta investigadora participó asimismo el pasado verano en el curso organizado por la Universidad de Cádiz ‘UCA y Antiguo Egipto: un viaje interdisciplinar hacia el patrimonio y el turismo’, reforzando las sinergias científicas entre equipos españoles que desarrollan su labor en Egipto.

13 de octubre de 2015

El yacimiento de la 'Pirámide de Cañete' podría ser del siglo III a. C., y fue descubierto en los años 70

El arqueólogo José Vicente Pérez de la Sierra, recuerda que el cerro cañetero fue estudiado dentro de un programa de RTVE llamado 'Misión rescate' en los años 70. Respecto a que una persona que no es profesional de la arqueología haya realizado trabajos en el lugar, señala  que el lugar "no estaba vallado", y critica "que la administración no haya hecho nada en más 40 años para protegerlo de posibles intrusos".
El cerro donde se encuentra la 'Pirámide de Cañete', conocido como 'El Cabezuelo', ya estaba protegido desde el año 2004.
El yacimiento de la ‘Pirámide de Cañete' fue descubierto en los años 70 y alberga unos restos que estarían datados en el siglo III antes de Cristo. Estos dos datos han sido aportados por el arqueólogo José Vicente Pérez de la Sierra en una comunicación por carta que ha transcendido al diario conquense Vocesdecuenca.es.

Pérez de la Sierra cita el capítulo ‘Un nuevo espacio histórico: El proceso de romanización en Castilla-La Mancha', firmado por Rubí Sanz Gamo, extraído del libro colectivo ‘Castilla-La Mancha en época romana y antigüedad tardía' de la Editorial Almud. El libro fue coordinado por el conquense Ángel Fuentes Domínguez, profesor de Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid, y en este, Sanz Gamo afirma que "los poblados celtíberos del siglo III antes de Cristo mantenían caracteres originados en tiempos anteriores, entre los que cabe citar las murallas adaptadas a la topografía, levantadas mediante dos paramentos verticales… Con relleno interior de piedras… Este tipo de estructuras defensivas se extendieron por la provincia de Cuenca, los muros ciclópeos en Cañete…".

Según el arqueólogo, "esta referencia algo imprecisa porque no cita el nombre del yacimiento al que se refiere, sin duda al oppidum (cerro fortificado, en latín) corresponde al que hay detrás de una casita blanca, junto al río, a la derecha de la carretera Cuenca-Utiel, dirección Cañete cuando se accede a ella desde la que pasa por Fuentelespino y deja a un lado Boniches".

Rubí Sanz Gamo, autora de la cita, fue directora del Museo Arqueológico Nacional entre los años 2004 y 2010, consejera de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha entre 1999 y 2000, y directora del Museo de Albacete entre 1983 y 2004. Tras su marcha del Museo Arqueológico Nacional, volvió al Museo de Albacete, cerrado desde 2007 y que reabrió en el año 2011.

‘MISIÓN RESCATE'
Sobre la fecha del descubrimiento del yacimiento, De la Sierra, que fue colaborador del Museo de Cuenca y ha realizado estudios junto con María Isabel Martínez Navarrete sobre la sima del cerro de la ‘Cabeza de la Fuente' de la cercana Boniches; o en solitario sobre el yacimiento de la Pata de la Yegua en Landete, entre otros; recuerda que fue hallado dentro del programa ‘Misión rescate'.

‘Misión rescate' fue un programa creado en 1967 que tenía por objetivo "fomentar entre los escolares de primera enseñanza bajo la dirección de sus respectivos maestros la localización de objetos de valor artístico o histórico que actualmente se hallen desconocidos u olvidados". Organizado por Radio Nacional de España en colaboración con la Dirección General de Bellas Artes y al que la Subsecretaría de Turismo añadía un premio especial para recompensar "el trabajo de rescate de aquel objetivo que, junto a sus valores artísticos e históricos, ofrezca más claras posibilidades de promoción turística", según se señalaba en la resolución de creación del galardón, publicada el 10 de abril de 1967.

Dentro del programa, grupos de rescate formados por cuatro o cinco alumnos de entre nueve y trece años realizaban batidas de búsquedas arqueológicas o investigaban acerca de objetos de valor arqueológico, dirigidos por su maestro. Según De la Sierra, el maestro de Cañete llegó a recibir una medalla junto con su grupo por el estudio del singular cerro. Expertos en arqueología actuales critican aquel programa, dado que según sostienen, la metodología utilizada por los grupos de rescate no fue la adecuada, causando daños al patrimonio o a su investigación.

José Benedicto recuerda que las pinturas rupestres de Villar del Humo fueron descubiertas en circunstancias similares, con el maestro del pueblo Amado Ruiz dirigiendo el grupo de rescate 278, según también recoge ABC en su edición del 2 de febrero de 1968. La actuación estuvo avalada en su momento por el delegado provincial de Excavaciones Arqueológicas, Francisco Suay, quien por cierto fuera promotor del Museo Arqueológico de Cuenca tras realizar trabajos en el yacimiento de Valeria.

"EL LUGAR NO ESTABA VALLADO"
Por otra parte y respecto a que una persona que no es profesional de la arqueología haya realizado trabajos en el lugar, con los posibles daños que haya podido ocasionar, Pérez de la Sierra señala en su carta que "el yacimiento ya ha sido violado en repetidas ocasiones". Por su parte, Benedicto añade que el lugar "no estaba vallado", criticando "que la administración no haya hecho nada en más 40 años para protegerlo de posibles intrusos".

El cerro donde se encuentra la 'Pirámide de Cañete', conocido como 'El Cabezuelo', ya estaba protegido desde el año 2004, al figurar en el Inventario de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha y en el Plan de Delimitación del Suelo Urbano de Cañete, además de estar recogido en la Carta Arqueológica Patrimonial del municipio. Y es que según expertos en Arqueología, una de las mejores formas de mantener el patrimonio es que permanezca enterrado sin que nadie lo toque.

El servicio de Cultura y Patrimonio va a proceder ahora a revisar el daño que se le haya podido causar al patrimonio y solicitar a la persona que realizó la excavación, Manuel Abril, que deposite los bienes hallados. Entre ellos hay, según afirmó Abril una moneda ibérica, una lasca de sílex, un trozo de sigillata romana y lo que parece ser una cuenta de un abalorio.