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21 de septiembre de 2026

Descubren una cocina romana de hace dos mil años en Sasamón (Burgos)

Con este hallazgo, de gran relevancia histórica, culmina la décima campaña arqueológica en Sasamón (Burgos). El equipo profesional que ha realizado el descubrimiento ha estado dirigido por José Manuel Costa García (USAL) y Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología de Mérida IAM-CSIC-Junta de Extremadura).
Excavación de la cocina de época romana en Sasamón (Autor: JMCG).

Hace ya diez años que el equipo profesional dirigido por Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología de Mérida IAM-CSIC-Junta de Extremadura) y José Manuel Costa-García (Universidad de Salamanca) impulsa la investigación arqueológica en la comarca segisamonense con el objetivo de estudiar el poblamiento romano en la comarca (siglos I a. C.-VII d. C.).

Tras la excavación del imponente poblado de la Edad del Hierro turmogo en el Cerro Castarreño (2018-20) y el cerco de asedio romano que puso fin a su ocupación (2021-22), los trabajos se centran ahora en el solar de La Era, un terreno recientemente cedido por su propietaria, María del Carmen Rodríguez Simón, al Ayuntamiento de Sasamón para su investigación. Se trata de una reserva arqueológica privilegiada a los pies de la Iglesia de Santa María la Real de Sasamón, pues permite estudiar directamente la ciudad romana de Segisamo (2023-26).

La intervención, financiada por la Diputación de Burgos y los ayuntamientos de Sasamón y la Junta Vecinal de Olmillos de Sasamón, comprende asimismo la prospección mediante medios aéreos (con recurso a drones con distintos sensores) y geofísicos de otros importantes enclaves romanos en la comarca.

Una cocina de dos mil años de antigüedad
Uno de los hallazgos más sorprendentes de esta campaña es una estancia que podría identificarse como una antigua cocina romana. José M. Costa indica que “se ha visto muy afectada por expolios posteriores, pero todavía es posible reconocer los restos de un espacio netamente funcional, un posible horno y numerosos materiales relacionados con la preparación de alimentos”.

Los muros de este habitáculo se alzaron en adobe sobre zócalos de piedra y posiblemente estuviesen enlucidos, técnica que ha perdurado en la arquitectura tradicional castellana. Los pavimentos mostraban también una factura sencilla y económica: una capa de arcilla compactada se asentaba sobre una cama de guijarros, lo que garantizaba un uso duradero y una limpieza cómoda.

“Tenemos una imagen un tanto idealizada de las ciudades romanas como espacios monumentalizados, pero rara vez espacios domésticos y productivos nos vamos a encontrar con mosaicos y paredes pintadas”, explica el profesor de la Universidad de Salamanca. Un pequeño escalón delimitaba un espacio más elevado que probablemente sirvió como suelo de un horno hoy prácticamente destruido. Aquí se prendería el fuego cuyos restos han hallado los arqueólogos dos mil años después: un potente nivel de cenizas y carbones en el que han podido recuperarse numerosos materiales.

“Los restos cerámicos recuperados son consistentes con el uso del espacio como cocina”, señala Jesús García, quien resalta la antigüedad, la diversidad y el buen estado general de la vajilla. “Hemos documentado grandes recipientes destinados al almacenaje de alimentos (dolia), así como jarras, cuencos y otros útiles para el procesado de alimentos, como los morteros”. A ellos se unen otras piezas directamente relacionadas con el cocinado: a las modestas ollas podemos sumar sartenes (patera) con recubrimientos antiadherentes, las célebres cerámicas de engobe rojo pompeyano, e incluso fragmentos de un clibanus, un pequeño horno portátil que permitiría hacer pan sobre una superficie refractaria. Algunas de las piezas proceden, sin lugar a dudas, de la península itálica; otras se habrían producido localmente.

El investigador del IAM indica que “en época de Augusto y Tiberio vivían en Segisamo personas cuyas prácticas culinarias eran plenamente romanas, pero esto no significa que todos los habitantes de la ciudad fuesen foráneos, pues algunas de las cerámicas siguen la tradición turmoga”. Esta mezcla de gentes y costumbres seguramente imprimió un carácter particular a los habitantes de la antigua Sasamón. “Es como si estuviésemos viendo la cocina de una abuela turmoga: un poco de lo nuevo; un poco de lo viejo”, bromean los investigadores.

Es posible, sin embargo, que esta no sea la fase de ocupación más antigua del solar. En otro sondeo se observa con claridad cómo a las estructuras romanas anteceden otras cuya factura evoca la de los poblados de la Edad del Hierro como el excavado en el vecino Cerro Castarreño, lo que revela que la población indígena desempeñó un papel importante en la construcción y la identidad de la nueva ciudad. Los arqueólogos quieren continuar explorando nuevos espacios para entender cómo vivía esta comunidad y cómo la urbe se desarrolló a lo largo de los siglos.

Recuperando la historia de Sasamón al completo
La intervención en La Era tiene como objetivo principal ahondar en los orígenes de la Sasamón romana, pero el trabajo arqueológico avanza con la minuciosidad propia de un contexto urbano. En el orden inverso a su deposición, los arqueólogos retiran cada capa de tierra y documentan cada estructura conservada para recopilar indicios que les permitan aproximarse a las distintas fases de la historia de la localidad.

La memoria oral y la fotografía de inicios del siglo XX todavía conservan el recuerdo de la era dedicada a la trilla y al ganado mular. Sin embargo, poco o nada se sabía sobre el uso de este mismo espacio como necrópolis de inhumación durante el siglo XIX. La decena de tumbas documentada hasta la fecha se ajusta al rito cristiano, pero el conjunto se sitúa apartado del espacio histórico de enterramiento, en el claustro de la iglesia de Santa María, y muestra indicios de haber sido realizado apresuradamente. “El único objeto fiable con el que contamos para datar estos enterramientos es un botón de una guerrera de la época de Isabel II (1833-1868)”, señala Laura Blanco, investigadora de la USAL especialista en arqueología funeraria.“Quizá estemos ante un cementerio relacionado con alguna de las epidemias que azotaron Burgos durante el siglo XIX”.

Otros horizontes de ocupación y expolio pueden datarse de la época moderna (siglos XVI-XVIII), posiblemente la última vez que en este espacio habitaron personas sobre las antiguas ruinas romanas. Un sencillo camino daba acceso a modestas edificaciones de las que apenas se conservan algunos muros y los hogares donde procuraban calor y alimento.

Bajo estos niveles, todavía se conservan algunas evidencias de época medieval, tiempos en los que Sasamón asistió a la construcción de su imponente iglesia, pero de los que apenas contamos con documentación sobre su trama urbana. Resta, en suma, mucho por hacer, pues solo la excavación en área permitirá estudiar en planta la arquitectura y la distribución espacial de los distintos edificios descubiertos.

Los arqueólogos deben ahora estudiar con detalle la ingente cantidad de materiales arqueológicos recuperados, que incluyen desde elementos de adorno personal (agujas y pendientes de bronce, pulseras y collares de vidrio y azabache) y útiles diversos (cuchillos y clavos de hierro, lucernas para la iluminación, vajillas diversas) hasta elementos de desecho que pueden aportar mucha información sobre la dieta de los antiguos pobladores, como ocurre con los restos óseos.

La impronta personal de estas personas puede apreciarse asimismo en las huellas de calzado impresas en la arcilla fresca de algunos ladrillos o las palabras que grabaron en algunas cerámicas, que conocemos como grafitos.

Una apuesta por las nuevas tecnologías
La campaña estival no se ha limitado a la excavación arqueológica. Paralelamente, el equipo investigador ha aplicado tecnologías no invasivas de última generación para localizar y estudiar el patrimonio de la comarca sin necesidad de alterarlo.

La teledetección aérea con drones y la prospección geofísica con georradar y magnetómetro permiten identificar yacimientos arqueológicos e incluso obtener planimetrías detalladas de las estructuras sin necesidad de remover el subsuelo.

Estas metodologías han demostrado en el pasado su enorme potencial, lo que ha permitido reconstruir la trama urbana de la propia Segisamo (Sasamón) o impulsar descubrimientos espectaculares como la villa romana de Santa Olalla (Olmillos de Sasamón), donde se identificó una posible iglesia visigoda.

Durante la campaña de 2026, el equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), en estrecha colaboración con el Laboratorio de Arqueología de Mínima Invasión (MinarqLab), ha permitido seguir explorando el poblamiento y la explotación del territorio en época romana, con el estudio de parajes como Los Anillos, donde la fotografía aérea y el georradar revelan un pequeño yacimiento rural, quizás relacionado con las captaciones de agua desde el páramo; o en La Serna-El Molino, donde la prospección magnética ha revelado la existencia de un poblado prehistórico, quizás Calcolítico que aumenta en varios milenios la secuencia cronológica de la comarca.

Un referente en la investigación, divulgación y protección del patrimonio
Desde hace ya una década, Jesús García y José M. Costa han liderado un equipo multidisciplinar de arqueólogos y especialistas de distintas instituciones nacionales e internacionales que cada año regresan a tierras burgalesas. De este modo, el proyecto ha servido no solo como espacio de experimentación científica, sino también como un ámbito privilegiado para la formación de estudiantes y jóvenes profesionales de toda España.

La iniciativa ha apostado firmemente, desde sus inicios, por la socialización de la actividad científica en lo que se conoce como arqueología pública. Por ello, los avances de cada jornada en el terreno se han compartido a través de distintos perfiles propios en RRSS y se ha creado un pequeño museo virtual con el objetivo de construir una audiencia propia.

Se han programado visitas guiadas a las excavaciones y charlas informativas para acercar el trabajo arqueológico a la ciudadanía local y fomentar la valoración y tutela de su propio patrimonio. Durante el desarrollo de los trabajos, cualquier particular ha podido asimismo acercarse al yacimiento fuera de los horarios de visita, ofreciendo, durante los meses de verano, una oportunidad única para que vecinos y visitantes observen en directo cómo vuelve a la vida la ciudad de hace dos mil años.

Esta labor de concienciación resulta especialmente urgente ante la amenaza creciente del detectorismo ilegal y el expolio. El equipo recuerda que un objeto arqueológico pierde casi todo su valor histórico si se extrae sin metodología: la verdadera clave para reconstruir el pasado reside en el contexto estratigráfico en el que se halla. La manipulación no autorizada conlleva la pérdida irreparable de esa memoria colectiva. El mensaje ha calado en la población, que comparte sus vivencias y experiencias con el equipo arqueológico a diario.

Por último, el compromiso con el ámbito académico se viene canalizando mediante la presentación de los hallazgos en congresos internacionales y la programación del Museo Arqueológico Nacional, del Museo de Burgos y del Festival Babieka Folk, y culmina con la publicación de los datos en revistas especializadas y monografías dedicadas al urbanismo y al poblamiento romanos.

17 de julio de 2024

La UNIA celebra en Bedmar (Jaén) la sexta edición del curso Arqueología del cuaternario

La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) inaugura la sexta edición del curso Arqueología del cuaternario: teorías, métodos y prácticas, organizado por la Sede Antonio Machado de Baeza (Jaén) y por el Centro de Investigaciones Prehistóricas de Sierra Mágina (Paleomágina), y dirigido por Marco Antonio Bernal y José María Hidalgo, de Paleomágina, y Mª del Carmen Jorge García, de la Universidad Carlos III de Madrid.


La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) inaugura la sexta edición del curso Arqueología del cuaternario: teorías, métodos y prácticas, organizado por la Sede Antonio Machado de Baeza (Jaén) y por el Centro de Investigaciones Prehistóricas de Sierra Mágina (Paleomágina), y dirigido por Marco Antonio Bernal y José María Hidalgo, de Paleomágina, y Mª del Carmen Jorge García, de la Universidad Carlos III de Madrid.

El curso finaliza el 28 de julio y su objetivo es dotar al alumnado de una formación práctica y teórica en la metodología y técnicas arqueológicas del Cuaternario y realizar una investigación y puesta en valor de una parte de la riqueza arqueológica patrimonial de Bedmar (Jaén), como es el Yacimiento de la Cueva del Nacimiento del Río Cuadros.

Una edición más, el alumnado realizará excavaciones arqueológicas y trabajo de laboratorio por las mañanas, mientras que las tardes se han reservado para sesiones de conferencias y prácticas con investigadores expertos en distintos campos de la arqueología.

En el acto inaugural, el director de la Sede Antonio Machado de Baeza de la UNIA, José Manuel Castro, ha recordado “la vocación colaborativa de la Internacional de Andalucía; en este caso, con otras instituciones públicas como el Ayuntamiento de Bedmar, la Diputación Provincial de Jaén y la Junta de Andalucía, y privadas como la Caja Rural de Jaén”.

También ha destacado la “calidad de este programa, que se extiende tanto a la dirección del mismo como a su profesorado”. Por último, Castro se ha referido al alumnado, a su papel fundamental como “destinatario de la oferta de la UNIA”, y ha subrayado la especificidad de este programa docente que permite a los alumnos adquirir “competencias en investigación”.

Junto al director de la Sede Antonio Machado de Baeza de la UNIA, han intervenido en el acto inaugural, el delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, José Ayala; la vicepresidenta de la Diputación provincial de Jaén, Pilar Parra; la concejala de Juventud, Igualdad, Bienestar Social y Educación de Bedmar, Mª Mar Vílches; el gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, y el director del curso, Marco Antonio Bernal.

Precisamente, Bernal ha agradecido a las instituciones su colaboración en este curso, del que ha afirmado es “un mosaico que necesita todas sus piezas”. Un curso que ha ido creciendo desde hace 10 años, que cuenta con “alumnado internacional, procedente de países como Colombia o México” y que conjuga “la formación con la recuperación del patrimonio”.

Tras el acto inaugural ha tenido lugar la conferencia Ídolos: imágenes femeninas en la prehistoria reciente ibérica, impartida por Primitiva Bueno, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares.

Participan como profesores, Félix Ríos, de la Sociedad Gaditana de Historia Natural; Leonor Peña, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Juan Manuel Jiménez y Jesús Miguel Úbeda-Portugués, de la Universidad de Granada; Iñigo Olalde e Iñaki Intxaurbe, de la Universidad del País Vasco; Antonio Delgado, investigador del CSIC-IACT de Granada; José Yravedra, de la Universidad Complutense de Madrid; Javier Baena, Nuria Castañeda, Patricia Ríos y Concepción Torres, de la Universidad Autónoma de Madrid; Sandra Bañuls, de la Universidad de Valencia; Robert Sala, del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social, Universidad Rovira i Virgili; Pablo Garrido, de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía; José Antonio Riquelme y Antonio Jesús Torres, de la Universidad de Córdoba; Francisco José Bermúdez, investigador en la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana; Francisco Javier Fernández de la Peña, de Dibujantes de Arqueología; Manuel Jesús Torres Soria y Antonio López Rodríguez, investigadores de Paleomágina; Mª Soledad Maíz, de Fíbula. Didáctica del Patrimonio; José Ramos Muñoz y Manuel Jesús Parodi, de la Universidad de Cádiz, y Juan Antonio Pérez Claros, de la Universidad de Málaga.

27 de abril de 2023

El georradar revela un foso calcolítico, viviendas y pozos en Marroquíes Bajos (Jaén)

La exploración con georradar muestra la presencia de elementos estructurales de diferentes épocas, como viviendas, pozos o áreas colmatadas, parte del foso prehistórico calcolítico, cuya existencia ya sugerían algunos sondeos anteriores, ahora confirmados, y, posiblemente, una infraestructura moderna.
El georradar revela vestigios acumulados a lo largo de los 6.000 años de historia de esta zona arqueológica del centro de Jaén.

El concejal de Cultura, Turismo y Patrimonio Histórico, José Manuel Higueras, ha informado de un nuevo avance en las labores que desarrolla el Ayuntamiento para el conocimiento y la puesta en valor de la Parcela C del Yacimiento de Marroquíes Bajos. Se trata, como ha explicado, de la prospección en el sitio arqueológico con georradar, por lo que, por primera vez se emplea esta técnica en este enclave. “Este estudio, inédito en Marroquíes Bajos y que, de hecho, se ha utilizado en pocas ocasiones en la provincia, tan solo en lugares de gran interés como Puente Tablas y Cástulo, nos permite contar con una radiografía precisa de lo que hay en el subsuelo del parque arqueológico”, ha apuntado Higueras. 

La exploración ya arroja interesantes resultados preliminares, como la presencia de elementos estructurales de diferentes épocas, como viviendas, pozos o áreas colmatadas, parte del foso prehistórico calcolítico, cuya existencia ya sugerían algunos sondeos anteriores, ahora confirmados, y, posiblemente, una infraestructura moderna. Se alteran, por lo tanto, restos arqueológicos de mayor o menor profundidad, lo que es una nueva prueba de la gran superposición de distintos vestigios, acumulados a lo largo de los 6.000 años de historia de esta zona arqueológica y, en concreto, entre estos restos, “una gran estructura central, de gran interés”.

“Con estas certezas, ya podemos plantear con mayor precisión los proyectos que ejecutaremos en Marroquíes Bajos en los próximos meses y años”, ha dejado claro el edil que ha recordado la inminencia del nuevo campo de voluntariado de Marroquíes Bajos, previsto para el verano, que, como se ha mostrado convencido, “seguro que nos dejará muchas sorpresas, gracias, en gran medida, a contar con radiografía del terreno”. Higueras ha recordado que este hito en la investigación sobre Marroquíes Bajos no hubiera sido posible sin la colaboración que presta Construcciones Calderón a este objetivo municipal. 

Gracias a estas sinergias, se ha desplazado hasta el yacimiento uno de los arqueólogos referentes en España, Jesús García Sánchez, del Instituto de Arqueología, Mérida (IAM), centro puntero en esta materia, que ha contado con el apoyo en los trabajos de Darío Garrido, estudiante de doctorado de la Universidad de Jaén. “Hemos realizado una prospección con georradar, una técnica arqueológica no invasiva para la detección de estructuras soterradas a diferentes profundidades. Este método se basa en un emisor y sensor radar que emiten un pulso”, ha precisado el arqueólogo del IAM, que, en este sentido, ha concretado: “Este pulso radar interactúa con los diferentes materiales que encuentra a su paso y nos permite conocer las características y geometría de los elementos que se encuentran soterradas. Una vez que tenemos una serie de datos podemos efectuar cortes a diferentes profundidades que nos permitan comprender los yacimientos de forma tridimensional”.

Una vez obtenidos estos resultados preliminares, Higueras ha anunciado que se trabaja ya en un planteamiento arqueológico preciso que abre la puerta a “un proyecto a corto y medio plazo para musealizar y poner en valor todo lo que hay en el subsuelo”. 

Higueras ha recordado que, en tan solo 3 años de excavación en esta parcela, de apenas 8.000 metros cuadrados han visto la luz cientos de hallazgos que han permitido datar en este terreno las más importantes etapas cronológicas, lo que demuestra que, desde el Calcolítico a los periodos íbero, romano, visigodo e islámico ha habido presencia de pobladores en lo que hoy es el casco urbano de una capital. No en vano, hay ejemplos de importantes vestigios como los primeros hallazgos de enterramientos íberos que se conocen en la ciudad o el descubrimiento de un pozo romano, del siglo I. 

En esta línea, Jesús Calderón, socio director de Construcciones Calderón, ha explicado que la firma ha financiado la prospección geofísica realizada en el yacimiento arqueológico de Marroquíes Bajos, una acción que está dentro del acuerdo de la empresa con el Ayuntamiento de Jaén para la organización de acciones de recuperación y difusión del patrimonio histórico de la ciudad. Al respecto, Jesús Calderón, ha mostrado su satisfacción por esta iniciativa, “que ayudará a dirigir los trabajos que se llevarán a cabo en una nueva edición del campus arqueológico de Marroquíes Bajos, que se desarrollará este verano”.

Jesús Calderón también ha agradecido la colaboración de Jesús García, un gran especialista del CSIC en este ámbito, ya que esta prospección con el georradar “va a permitir localizar las estructuras existentes en el subsuelo, lo que ayudará a planificar y obtener mejores resultados en las siguientes campañas arqueológicas”. Cabe recordar que Construcciones Calderón es un referente en la preservación y recuperación del patrimonio histórico, un área en la que ha desarrollado proyectos en toda España. 

La firma ha llevado a cabo intervenciones en monumentos emblemáticos como la Alhambra, la Abadía del Sacromonte o la Catedral de Granada. Además, ha realizado la reparación integral de las cubiertas de la Catedral de Jaén y acaba de ser adjudicataria de la restauración de las murallas de Jaén. En estos momentos, la empresa interviene en la recuperación de las vidrieras de la Catedral de Jaén, el Palacio de Carlos V de la Alhambra o de la Torre del Molino de Torre Cardela (Granada).
(Fuente: Hora Jaén)

1 de septiembre de 2022

Datan el asedio romano a Olmillos de Sasamón (Burgos)

La campaña arqueológica desarrollada entre entre el 8 y el 26 de agosto ha permitido datar y obtener información muy valiosa acerca de este asedio. Los trabajos se han centrado en la prospección con métodos geofísicos y la excavación alrededor del poblado prerromano del Cerro de Castarreño
Trabajo con el Georradar StreamC del Instituto de Arqueología, Mérida. JESÚS GARCÍA.

El equipo de arqueólogos dirigidos por Jesús García Sánchez (Instituto de Arqueología, Mérida-CSIC) y José Manuel Costa-García (Universidad de Salamanca) continúa avanzando en el conocimiento del pasado de la comarca segisamonense por sexto año consecutivo.

Esta intervención, financiada por la Diputación de Burgos y los Ayuntamientos de Sasamón, Olmillos de Sasamón y Villasandino, ha tenido como objetivo estudiar los restos de un importante sistema de asedio romano alrededor del Cerro de Castarreño (Olmillos de Sasamón), así como continuar generando nueva información arqueológica sobre la importante ciudad romana de Segisamo (Sasamón) y otros asentamientos del mismo periodo ubicados en sus proximidades.

Mediante el uso de distintas técnicas de teledetección –incluyendo drones y equipos de prospección geofísica-, los arqueólogos lograron documentar en los últimos años varios campamentos situados en las inmediaciones del cerro, así como un sistema de dobles fosos que, por espacio de más de 6 km, rodearía el asentamiento indígena, aislándolo por completo.

La prospección geofísica con georradar y magnetómetro, empleados en esta campaña arqueológica, son métodos en auge que permiten obtener imágenes tridimensionales del subsuelo sin necesidad de excavaciones. Hasta la fecha, los miembros del equipo han prospectado con georradar lugares tan emblemáticos como la necrópolis de Pinilla Trasmonte, complejos vilicarios en Almenara de Adaja o amplios sectores de la ciudad romana de Segisamo.

La prospección de 2022 ha cubierto otro sector del cerco completamente inédito, permitiendo definir los límites de los campamentos romanos y otras estructuras asociadas. Asimismo, se ha investigado otro pequeño recinto militar recientemente documentado en las proximidades de Villasandino, una villa suburbana en las inmediaciones de Olmillos y varios sectores de la ciudad de Segisamo.

Por su parte, la excavación de diversos sondeos durante las campañas de 2021 y 2022 ha sido clave para la documentación de las estructuras del cerco de asedio. Dado que los trabajos agrícolas han ido erosionando las estructuras que pudiesen existir en superficie, los elementos más reconocibles son frecuentemente los fosos excavados en la roca caliza local por el ejército romano. Una vez concluido el asedio, estas defensas fueron rápidamente cubiertas por sus mismos constructores, de modo que el estudio arqueológico de estos depósitos es clave para la datación de un episodio histórico desconocido hasta hace poco.

Así, se han podido recuperar algunas piezas cerámicas -tanto indígenas como romanas- y metálicas -proyectiles de honda, flechas, tachuelas de calzado militar, etc.-, pero se han tomado también muestras de carbones y sedimentos que, mediante la datación por radiocarbono o luminiscencia, afinan la cronología. Unos y otros elementos apuntan que las tropas romanas habrían cercado el castro turmogo en el siglo I a.C. -probablemente a mediados del mismo-, un periodo histórico mal conocido en la zona.

Gracias a esta investigación, ahora se sabe que los romanos emplearon su fuerza, ingenio y tecnología militares para cercar y asediar el cerro. Los investigadores plantean ahora que el castro fue considerado por Roma un importante foco de resistencia, si bien no es posible saber si todos los turmogos se opusieron en igual medida a los romanos o pudo haber disensión entre ellos.

Se desconoce, además, cuál fue el resultado de ese asedio: ¿se rindieron los turmogos que habitaban el Cerro Castarreño? ¿Sucumbieron acaso por el hambre? ¿Fue el castro totalmente destruido o simplemente abandonado? Dado el nivel de arrasamiento actual del yacimiento, es difícil precisar estos hechos, pero es segura la presencia del ejército romano en el mismo en relación con estos eventos.

Además, con carácter anual, los arqueólogos desarrollan campañas de prospección aérea con drones en esta zona para monitorizar las estructuras arqueológicas soterradas y documentar nuevas trazas de su presencia mediante la generación de cartografías a partir de fotografías tomadas por medio de drones. De este modo se ha logrado conocer mejor el urbanismo romano de Segisamo o de complejos suburbanos como los de Tisosa y Santa Eulalia. Durante el desarrollo de estas actividades se han podido recuperar materiales arqueológicos relacionados con la vida cotidiana durante la Antigüedad.

Una consolidada iniciativa de divulgación
Este colectivo reúne a un conjunto de arqueólogos profesionales e investigadores de diversas instituciones que estudian la presencia del ejército romano en el norte peninsular. En los últimos años, el colectivo ha descubierto y estudiado numerosos yacimientos arqueológicos, lo que le ha permitido ofrecer visiones innovadoras sobre este proceso.

A través de una iniciativa centralizada en la web romanarmy.eu y en las redes sociales vinculadas, están llevando a cabo una tarea de difusión y visibilización de los nuevos hallazgos y análisis sobre estas evidencias arqueológicas, más de dos mil años después del fin de las operaciones militares. Asimismo, se han organizado tanto charlas (en Villasandino y Sasamón) como visitas a las zonas de excavación (en Olmillos de Sasamón) con el fin de dar a conocer a la población local los resultados obtenidos y concienciarla de la necesidad de su conservación para generaciones futuras.

14 de octubre de 2024

Desvelada la trama urbana de la urbe vacceo-romana de Saldania (Palencia)

En las últimas semanas se ha desarrollado una prospección en aproximadamente 10 hectáreas de las 53 que comprende el yacimiento arqueológico, que ha permitido sacar a la luz parte de la trama urbana, así como varios edificios de época romana, entre los que destacan unas termas públicas.

La primera fase del estudio se centrará en las particularidades del asentamiento urbano y su desarrollo desde época prerromana.

Investigadores del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), centro de investigación mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura junto al arqueólogo Jaime Gutiérrez Pérez, han desvelado la trama urbana de la urbe vacceo-romana de Saldania.

Este yacimiento se localiza a pocos kilómetros de la villa romana de La Olmeda, en la localidad palentina de Saldaña, algo que los arqueólogos ven como una oportunidad única para relacionar la vida urbana y el desarrollo de las villas tardías en el medio rural en la época tardo-antigua a partir del siglo III d.C. Sin embargo, esta primera fase del estudio se centrará en las particularidades del asentamiento urbano y su desarrollo desde época prerromana.

En las últimas semanas, los arqueólogos Jaime Gutiérrez, Carlos Cáceres y Jesús García, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), han trabajado en la urbe vacceo-romana de Saldania para sacar a la luz la trama urbana mediante la aplicación de la prospección geofísica con georradar.

Gracias a la colaboración de la Diputación de Palencia, el Ayuntamiento de Saldaña y el Laboratorio de Arqueología de Mínima Invasión del IAM-CSIC, se ha desarrollado una prospección, en aproximadamente 10 hectáreas de las 53 que comprende el yacimiento arqueológico, que ha permitido sacar a la luz parte de la trama urbana, así como varios edificios de época romana, entre los que destacan unas termas públicas.

Junto a los trabajos de prospección, realizados mediante un potente georradar de 32 antenas y 600 megahercios (mhz) de frecuencia, se ha desarrollado un proyecto de fotografía aérea con drones multiespectrales que permite confirmar algunas de las estructuras localizadas con el georradar. “Queremos ampliar la prospección geofísica a las laderas del yacimiento. Creemos que el patrimonio cultural es imprescindible para el desarrollo del pueblo”, señala Adolfo Palacios Rodríguez, alcalde de Saldaña.

Jesús García Sánchez, investigador del IAM, recalca la importancia de los métodos geofísicos para a ampliar el conocimiento sobre la arqueología romana: “la prospección geofísica es la mejor técnica para comprender la extensión de los yacimientos, nos permite formular nuevas hipótesis y garantizar el éxito de las futuras campañas de excavación en el yacimiento”.

Asimismo, la protección del yacimiento es fundamental para respetar la labor de investigación, es la razón por la que el enclave será vigilado por agentes del Seprona de la Guardia Civil: “Hemos detectado expolios en el yacimiento, y junto a la labor de investigación, avanzaremos en los trabajos de concienciación del valor de la arqueología entre la población local”, concluye el arqueólogo Jaime Gutiérrez.

Ubicado en el Alto de la Morterona, el yacimiento de Saldania, junto a la actual localidad de Saldaña (Palencia), sitúa sus orígenes en la Edad del Bronce, aunque no fue hasta la Segunda Edad del Hierro cuando se constata un importante núcleo celtíbero.

De hecho, el Ayuntamiento de Saldaña pretende poner en valor esta zona con un mirador sobre el Carrión y un monumento alusivo a los thieldones encontrados en este punto.

Ya en época romana, la ciudad tuvo un auge entre los siglos I y II d.C., para ir perdiendo, paulatinamente, importancia durante los siglos III y IV d.C., momento en el cual surgen las grandes villas, como la cercana Villa Romana La Olmeda.

En época visigoda el enclave perduró, siendo importante, como queda demostrado por la acuñación de monedas, con la leyenda SALDANIA PIVS, de cinco reyes visigodos, entre los que destacan Leovigildo (571-586) o Chindasvinto (642-653).

La vida en el enclave se mantuvo en época medieval, siendo asolada por Almanzor en el 995. Posteriormente, el núcleo urbano se trasladó a la zona del castillo, aunque no se abandonó definitivamente hasta el siglo XIII-XIV, manteniéndose una actividad alfarera de gran importancia.

19 de marzo de 2025

Navarra publica una monografía sobre el ‘Hombre de Loizu’

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana promueve 600 ejemplares de la obra sobre el vestigio humano más antiguo de Navarra, fechado hace 11.400 años y referente del comportamiento funerario en el sudoeste de Europa durante el Mesolítico.
Presentación del monográfico en el Museo de Navarra.

El Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana, ha publicado una monografía sobre el conocido como ‘Hombre de Loizu’, el resto humano completo más antiguo descubierto en la Comunidad Foral, hallado en 2017 en la cueva de Errotalde, en el término municipal de Erro.

El director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, Ignacio Apezteguía, ha presentado hoy la obra en el Museo de Navarra, acompañado del arqueólogo Jesús García Gazólaz. Bajo el título ‘La cueva de Errotalde I, Un depósito funerario aziliense en el Pirineo navarro’, la monografía recoge las conclusiones de las líneas de investigación sobre la prehistoria navarra que ha permitido realizar el hallazgo de estos restos óseos, que según las últimas revisiones datan de hace 11.400 años.

El ‘Hombre de Loizu’ constituye una referencia fundamental para el estudio de los inicios del período Mesolítico. Descubierto en 2017 en la cueva de Errotalde I por el grupo espeleológico Sakon, es uno de los especímenes humanos más completos del mundo para estudiar la transición entre Pleistoceno y el Holoceno. Se considera además uno de los más singulares testimonios del comportamiento funerario de los pobladores prehistóricos del sudoeste de Europa.

En la monografía publicada por el Gobierno de Navarra se presentan los resultados del estudio interdisciplinar realizado sobre este importante resto antropológico y sobre su contexto arqueológico. Estas investigaciones han permitido determinar que el esqueleto de Loizu corresponde a un varón de entre 21 y 25 años de edad, probablemente fallecido de muerte violenta, que formaba parte de un grupo de cazadores-recolectores que vivían en la zona pirenaica hace unos 11.400 años.

Su cuerpo fue depositado en el suelo de una estrecha y remota galería del interior de la cueva, a unos 200 metros de la entrada, con la cabeza apoyada en una acumulación de hojas. La parte superior del cuerpo fue rociada con un colorante rojo preparado en la misma cueva con hematites traída del exterior, probablemente como parte de un inusual ritual funerario.

La investigación en la que se basa la monografía ha contado con la participación de un equipo multidisciplinar, coordinado por Pablo Arias y por Jesús García Gazólaz. El libro tiene una tirada de 600 ejemplares, con 310 páginas y un precio de 18 euros, y se pondrá a la venta en la tienda de publicaciones, así como en la distribución oficial de Gobierno de Navarra.

Con esta publicación el Departamento de Cultura, Deporte y Turismo recupera las monografías asociadas a la Revista Trabajos de Arqueología de Navarra (TAN).

7 de noviembre de 2021

La muerte del ‘Hombre de Loizu’ abre una línea de investigación sobre el uso de arcos hace 11.700 años

Los primeros resultados del estudio, presentados en el Planetario de Pamplona,  indican que el cuerpo fue amortajado con los brazos cruzados sobre el pecho

De izquierda a derecha: Pablo Arias Cabal, catedrático de la Universidad de Cantabria; la consejera Rebeca Esnaola y Jesús García Gazolaz, arqueólogo de la Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana, durante la presentación.

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha presentado los primeros resultados de la investigación de los restos del conocido como “Hombre de Loizu”, cuyo hallazgo en la cueva de Errotalde se hizo público el pasado mes de marzo.

En el acto, que se ha llevado a cabo en el Planetario de Pamplona / Iruña coincidiendo con la Semana de la Ciencia 2021, se ha destacado el “excelente estado” del cuerpo depositado en la caverna hace 11.700 años, algo que permite “una amplia batería de estudios”, algunos ya finalizados y otros todavía en proceso, según han desvelado Pablo Arias Cabal, catedrático de la Universidad de Cantabria e investigador principal del proyecto y Jesús García Gazólaz, arqueólogo de la Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana. Los primeros avances de caracterización antropológica permiten definir datos sobre la identidad de los restos óseos, así como de la causa de su muerte.

En primer lugar, se trata de un varón con una edad estimada entre 21 y 23 años, una estatura de entre 1,60 y 1,65 metros, y un peso estimado de 50 a 55 kilos. Además, se ha podido deducir que fue una persona con una intensa actividad física en vida, tal y como denotan algunos marcadores como entesis y osteocondritis disencante en huesos largos y claras facetas de largos periodos de acuclillamiento. También hay altas probabilidades de que fuera diestro.

Por otro lado, la muerte del individuo pudo haber sido violenta, a causa de un traumatismo perimortem producido en hueso fresco en el parietal izquierdo. La hipótesis más razonable es que se deba a una herida penetrante por impacto de un proyectil a alta velocidad, propulsada con un arco con el individuo dando la espalda y que debió haber traspasado el cráneo. “Esta circunstancia abre sugestivos debates para el conocimiento que tenemos en la Prehistoria tanto de hechos violentos como, sobre todo, del uso del arco en fechas tan antiguas”, señalan desde la investigación.

Por lo que se refiere a los comportamientos funerarios, se ha comprobado que la descomposición del cadáver se produjo in situ en un espacio vacío, ya que con toda seguridad el cuerpo iba amortajado. En este sentido el TAC ha permitido descubrir un metatarsiano en la extremidad de uno de los humeros que estaba oculto por la costra calcárea, por lo que posiblemente llevaba los brazos cruzados sobre el pecho.

Destaca también la gran cantidad de colorante de ocre aparecida en la zona de la cabeza, mediante un preparado a base de hematite, arcilla y materia orgánica. “En estos momentos sabemos que esa amalgama se preparó fuera de la cavidad, pero está por determinar si era algo que portaba el cadáver a modo de adorno personal, formó parte del ritual funerario o incluso pudo tener carácter antiséptico”, explican.

Por lo que respecta a su dieta, los análisis de micro desgaste dental, que acaban de comenzar, permiten detectar una dieta rica en carnes y la presencia de indicios relacionados con la higiene dental y el uso de la dentición como “tercera mano”, que es necesario todavía contrastar.

Otros datos

Continúan las exploraciones espeleológicas del sistema kárstico de la cueva, sin nuevas evidencias de presencia humana en el pasado. Los análisis geomorfológicos han permitido comprobar que debió existir otra entrada, hoy bloqueada y diferente de la actual, al interior de la cavidad, por donde probablemente se introdujo el cadáver del Hombre de Loizu. Sería, en todo caso, un depósito en un punto muy profundo y alejado de la boca.

Otros interrogantes relacionados con la investigación tienen que ver con los análisis biomoleculares y de ADN, que sólo acaban de comenzar, por lo que aún no se dispone de resultados. “Estos nos tienen que aportar información detallada sobre la dieta a lo largo de todos sus años de vida, así como la movilidad geográfica que pudo tener y, por supuesto, todo lo relacionado con su filiación genética”, aseguran.

Cuando finalice la investigación, la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana tiene previsto que se pueda disponer de una amplia y detallada publicación científica de los resultados, así como de un documental que nos relate “toda esta apasionante historia que enlaza pasado y presente”.

Son más de veinticinco los y las especialistas implicadas en el proyecto, pertenecientes a diferentes disciplinas y que desarrollan su labor en centros de investigación como el Instituto de Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Cantabria; la Universidad de Burgos; la Universidad del País Vasco; el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana; la Universidad de Valencia; el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla; la Universidad de Uppsala; y la Universidad de Cambridge.

10 de febrero de 2014

Las obras del parking arrasarán el 75% de la villa romana de Los Mondragones (Granada)

El yacimiento, que incluye el primer templo protocristiano encontrado en la ciudad del S. VI, pasa de 5.000 a 1.000 metros cuadrados. La Academia de Bellas Artes de Granada emitió un duro comunicado hace pocas semanas pidiendo la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural (BIC), asumido entre otros por el Fiscal Superior de Andalucía, Jesús García Calderón.
Arqueólogos trabajando en el yacimiento romano de Los Mondragones. Foto: Miguel Rodríguez
La villa romana de Los Mondragones de Granada es un hallazgo único en la historia de la ciudad, unos restos de los que se encontraron hace más de un año 4.000 metros cuadrados entre la zona residencial, un templo y un molino de aceite, que prueban un asentamiento que se prolongó de los siglos I al VI en lo que debieron ser las afueras de la antigua ciudad romana. Pese a tratarse de unos restos únicos, las administraciones han decidido continuar adelante con la construcción del aparcamiento durante cuyas obras aparecieron los restos.

La Junta de Andalucía intenta atajar estos días la lluvia de críticas de los últimos meses a cuenta de los presuntos destrozos en este yacimiento único en la historia de la ciudad. La Academia de Bellas Artes de Granada emitió un duro comunicado hace pocas semanas pidiendo la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural (BIC), asumido entre otros por el Fiscal Superior de Andalucía, Jesús García Calderón. Meses atrás, la edil de UPyD, Mayte Olalla, pedía explicaciones a Junta y Ayuntamiento por entender que se cometía un"atropello" contra el patrimonio.

La villa romana que se mostró por primera vez al público en abril de 2013 ocupaba casi 5.000 metros cuadrados e incluía los restos de la antigua casa de una familia acomodada, con mosaicos en buen estado, el molino de aceite anejo y una zona de enterramientos que finalmente ha podido ser identificada como un templo del siglo VI.


Lo que se anuncia como futuro museo in situ es sólo la zona del molino, apenas 1.000 metros cuadrados que se convertirán en museo en fecha por determinar, y que "no es necesario", según la Consejería de Cultura, la catalogación como BIC "dado que como yacimiento ya están protegidos".

CRISTIANOS DE LA ANTIGUA "ILLIBERIS"
La villa romana, a pesar de estar en una zona hoy más bien céntrica, en el distrito Beiro y junto a la Plaza de Toros -la parcela era el antiguo cuartel de Los Mondragones, cedido a la ciudad y que albergará un centro comercial cuando terminen las obras-, era en su momento parte de las afueras, la residencia de una familia pudiente. La ciudad romana se situaba en el actual Albaicín, construida sobre la antigua ciudad íbera y conservando su urbanismo. Por ello, los restos romanos en Granada son muy raros.

El arqueólogo encargado de la investigación, Ángel Rodríguez, ha explicado a los medios que el hallazgo más relevante, además del molino de aceite -"único en la Península Ibérica por lo bien conservado que está"- ha sido un "edificio de culto", que se resiste a identificar como 'basílica' o 'templo', del siglo VI, que incluye una zona de enterramientos. Por las fechas, los expertos han determinado que se trata de un templo cristiano.

La importancia de este hallazgo radica en que en el siglo IV la antigua Iliberis acogió el llamado Concilio de Elvira, que marcó la posterior evolución de la Iglesia en España. Ello hacía suponer una importante comunidad cristiana en la ciudad, pero hasta ahora no se habían encontrado restos de un templo de la época o cercano que mostrase el culto de aquella comunidad 'protocristiana'. El edificio hallado en la villa es lo más parecido.


FINANCIACIÓN DE LA PROMOTORA Y MUSEOS SIN REHABILITAR
Sin embargo, en estos momentos los restos del templo, retirados del lugar en el que fueron hallados para permitir la continuación de la obra del aparcamiento, se encuentran almacenados en unos contenedores y cubiertos con plástico frente a la zona de trabajo del molino de aceite. Los arqueólogos calculan que hay 4.000 metros cuadrados más de villa por descubrir, en los terrenos anejos propiedad de la Junta. Las catas comenzarán en este 2014, aunque el proceso para iniciar los trabajos, pese a desconocer lo que allí se encuentra o su importancia, será "mucho más complejo".

Los mosaicos, que según la delegada de Cultura en Granada, Ana Gámez, "no estaban bien conservados", han sido trasladados al Museo Arqueológico de Granada para ser procesados. Dicho museo lleva cerrado desde 2010 por las humedades que ponen en peligro la estabilidad del edificio, la histórica Casa Castril, y sin consignación presupuestaria para su reforma, ya planteada.

En lo que se refiere a los trabajos restantes, los yacimientos del molino de aceite estarán tres semanas más bajo la inspección de los arqueólogos. Cultura ha explicado que ya hay una empresa que elaborará el proyecto museográfico y otra diferente candidata a gestionar el futuro museo, ambos sin fecha. El coste de los trabajos hasta ahora ha sido de un millón de euros, asumidos por la promotora del centro comercial y el aparcamiento.

2 de diciembre de 2011

La Junta dice llevar un control "exhaustivo" de la villa romana aparecida en Antequera (Málaga)

El delegado provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, Manuel Jesús García, ha reiterado este jueves que las obras de la línea del AVE entre el municipio malagueño de Antequera y Granada cuentan con "un exhaustivo" control arqueológico, y que del conjunto de los trabajos se viene haciendo un seguimiento "preciso y permanente" con la participación directa de todos los agentes implicados y conforme a la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía.

Horno romano aparecido en las obras del AVE en Antequera.

Así, se ha podido constatar y controlar durante las últimas excavaciones arqueológicas la aparición de elementos paganos de supuesto carácter estético, como es el caso de una escultura descabezada de pequeño formato, identificada inicialmente como la diosa romana Diana, o la cabeza de una escultura que podría representar al rey Alejandro Magno. No obstante, este yacimiento, en el paraje conocido como Casería Silverio-Mayorga, se encuentra actualmente en pleno proceso de excavación, estudio y catalogación.
"La Consejería de Cultura mantiene su disposición para que estos bienes sean accesibles y puedan ser contemplados por la ciudadanía", ha asegurado en un comunicado García, quien ha reiterado la voluntad del Gobierno autonómico de que determinadas piezas, como el horno romano del yacimiento de Arroyo Villalta, pueda ser ubicado en el Museo Municipal de Antequera, como requirió el Ayuntamiento.
Al respecto, el titular andaluz de Cultura en Málaga ha precisado que el Consistorio antequerano no presentó oficialmente la documentación para realizar los oportunos trámites administrativos hasta el pasado 25 de noviembre, "pocas horas después de una visita al enclave y la correspondiente reclamación realizada al respecto por el consejero de Cultura, Paulino Plata, a pesar de que existía un requerimiento por parte de la Junta fechado dos meses antes".
Además, se da la circunstancia, ha señalado García, de que "ayer mismo fue necesario realizar una nueva petición al Ayuntamiento de Antequera desde la Delegación Provincial de Cultura, solicitando la subsanación de diversos defectos de forma en la solicitud de cesión de la pieza".
En principio, el Consistorio ha propuesto como ubicación el lateral este del denominado 'Patio II' del Museo de la Ciudad, ya que, entre otras razones, el horno se integraría en la perspectiva de la fachada oeste del edificio de ampliación de las instalaciones, conocido como Coso Viejo.
El proyecto museológico remitido a la Delegación Provincial de Cultura, que será estudiado por los técnicos correspondientes, también detalla que esta localización ofrece "las mejores posibilidades" para la propuesta definitiva de puesta en valor de la pieza.
Por otro lado, el delegado provincial de Cultura ha insistido en que se están desarrollando todos los procedimientos conforme a la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, que determina cómo actuar en casos como los yacimientos que están apareciendo en los trabajos de construcción de la línea del AVE.
Por ello, ha expresado, los dirigentes del Ayuntamiento de Antequera "pueden estar absolutamente tranquilos y abstenerse de entrar en competencias que no les corresponden y que son exclusivas de la Consejería de Cultura". "También hay que dejar trabajar a los profesionales el tiempo suficiente que exige una actuación de este tipo, de forma que se puedan sacar las conclusiones más exactas posible", ha apuntado.
Hasta el momento, ha explicado, se han identificado en el yacimiento de Casería Silverio-Mayorga la 'pars' urbana de una villa romana con un pavimento musivario (mosaico), en el que se conserva una imagen personificada, según los arqueólogos que trabajan en el enclave, del río Tíber, con la inscripción 'Unde Pater Tiberinvs', versículo de las Geórgicas de Virgilio.
También se han documentado los restos de un alfar con tres hornos y una necrópolis, y fuera de este contexto, como elementos paganos de carácter estético, la escultura descabezada identificada inicialmente como la diosa Diana —cinco centímetros de ancho por unos 10 de largo— y la cabeza —10 de ancho por unos ocho centímetros de largo—, posiblemente, de una talla de Alejandro Magno en su aspecto divinizado.
De igual forma, se han observado silos, hogares y estructuras musulmanas posteriores, además de una necrópolis organizada por calles. Otro de los elementos destacables es una alquería, aunque presenta un estado de conservación bastante deficiente.
(Fuente: 20 Minutos)

17 de febrero de 2023

Edificios medievales desaparecidos que emergen de manera virtual

El arqueólogo daimieleño y profesor de Historia Medieval en Letras, Jaime García Carpintero; muestra las potencialidades de la reconstrucción virtual a partir de fuentes escritas y arqueológicas. García presentó ejemplos de reconstrucción virtual de fortalezas, entre otras construcciones
El patio del claustro del antiguo Convento de la Merced albergó el encuentro / J. Jurado

Lo más antiguo y lo más moderno, lo antediluviano y lo más próximo al futuro conviven en la combinación de términos de la arqueología virtual, capaz de reconstruir a ojos del espectador a partir de escasos vestigios e incluso prácticamente de la nada en cuanto a restos cómo eran formidables fortalezas, pueblos enteros o determinadas viviendas u objetos.

El profesor de Historia Medieval de la Facultad de Letras, el daimieleño Jaime García Carpintero, hizo este jueves que emergieran en el patio del claustro del antiguo Convento de la Merced hasta una decena de edificios y enclaves medievales, de los que buena parte quedan escasos indicios materiales, a través de una reconstrucción virtual del patrimonio con similares herramientas a las que se emplean en el diseño de vídeojuegos o la realización de películas.

“Es como hacer un vídeojuego, lo único que en este caso con un fin histórico, pero el proceso informático es el mismo”, con la importante salvedad de buscar el realismo, sustentado todo “en la máxima información que tengamos. Integramos lo que nos dice la arqueología, la documentación medieval y si tenemos fotografías o planos antiguos. Toda esa información la juntamos, la debatimos entre especialistas y de ahí salen los resultados”.

Hay elementos “con más información y otros con menos, y, cuando tienes muy poco, tienes que imaginar más pero siempre con criterio histórico”, explicó García Carpintero, que mostró como ejemplos diez proyectos de reconstrucción virtual en torno a las Órdenes Militares de Calatrava, Santiago y San Juan en las provincias de Cuenca, Toledo y Ciudad Real.

De la provincia ciudarrealeña, mostró la recreación de todo el pueblo medieval de Montiel con su castillo de la Estrella; el castillo de Santa María del Guadiana de Argamasilla de Alba del que quedan cimientos; la reconstrucción del castillo, la Casa de la Encomienda y la Casa de la Tercia de Daimiel de “los que no queda nada”; y el muy poco conocido castillo de los Cristianos de Calzada de Calatrava; además del castillo y el convento de Uclés, que se conservan en parte; un hospital en Alarcón y una finca rural en la provincia de Cuenca, y otra Casa de la Encomienda en la localidad toledana de Corral de Almaguer.

Son múltiples las utilidades de estas reconstrucciones virtuales: por un lado, para que los propios investigadores visualizen y analicen su trabajo; por otro, para ensayar previamente en el ordenador y así decidir una actuación de restauración; y, principalmente, para la difusión del patrimonio transmitiendo, tanto al público general como específico, los resultados de la investigación y que lo entienda mejor que si simplemente se enseñan los restos de unos muros o un texto”.

A nivel didáctico y turístico tiene un gran potencial ya que se puede usar en los museos y centros de interpretación, como documentales promocionales en los colegios o, empleando la realidad virtual, presenciar con unas gafas en un yacimiento “la reconstrucción en el propio sitio”.

Sobre las reconstrucciones virtuales de la edad media y las órdenes militares versó la intervención de García Carpintero, enmarcada en el ciclo ‘Nuevas tecnologías aplicadas al Patrimonio’ que, coordinado por el profesor de Historia Medieval, Jesús Molero, y organizado por la UCLM y los Amigos del Museo de Ciudad Real, se están desarrollando en La Merced.

En las anteriores conferencias que comenzaron a principios de febrero, David Gallego, de la Facultad de Letras de la UCLM, proporcionó una visión general sobre las distintas tecnologías que se aplican en la investigación histórica y arqueológica; y Daniel Méndez, de la Universidad Francisco de Vitoria, disertó sobre el uso lúdico y didáctico de la animación en la divulgación patrimonial, mientras que el cuarto encuentro, con el que culminará el ciclo el jueves 23 de febrero, el arqueólogo, historiador y director científico del Global Digital Heritage, Víctor López Menchero, hablará de la digitalización en 3D del patrimonio arqueológico ofreciendo un amplio recorrido que partirá de la provincia de Ciudad Real y llevará a los presentes hasta Arabia Saudí, Siria y la antigua Yugoslavia, donde ha trabajado en la documentación y recuperación patrimonial en peligro por varios motivos, entre ellos los conflictos bélicos.

6 de febrero de 2025

Desvelan los sentimientos que llevaron a los neandertales a pintar en cuevas

Una investigadora de la UNED emplea la arqueología cognitiva para estudiar las capacidades de los neandertales, en la que se unen conceptos tradicionales de la arqueología con postulados de carácter psicológico, y permite conocer cómo pensaban y qué motivaciones psicológicas les llevó a pintar en el interior de cuevas.

Míriam García Capín.

A pesar de que en la comunidad científica hay posturas enfrentadas en torno a las capacidades de los neandertales, cada vez hay más voces que coinciden en que si bien había distancia entre las capacidades cognitivas de estos homínidos y el ser humano moderno, éstas no serían tan grandes como se pensaba.

Nuevas evidencias científicas suman argumentos a la tesis de que esta especie del género Homo, que apareció en el Pleistoceno medio y dejó de existir hace unos 40.000 años, tenía habilidades similares a las de los Homo sapiens, hasta el punto de haber realizado pinturas rupestres en diversos puntos de Europa.

La investigadora de la UNED, Míriam García Capín, no descarta que los neandertales fueron autores de una serie de pinturas rupestres de los conjuntos gráficos de La Peña de Candamo, Tito Bustillo y Llonín, en Asturias; y El Castillo, La Pasiega y La Garma, en Cantabria. Así lo plantea en su tesis doctoral, en la que emplea la arqueología cognitiva para estudiar las capacidades de los neandertales, en la que se unen conceptos tradicionales de la arqueología con postulados de carácter psicológico, y permite conocer cómo pensaban y qué motivaciones psicológicas les llevó a pintar en el interior de cuevas.

En su tesis, dirigida por los profesores de la UNED, Mario Menéndez y Jesús Jordá, Míriam García analiza el papel de las emociones primarias como el miedo y la curiosidad, en el desarrollo de estas manifestaciones pictóricas que hoy llamamos arte, pero que en su día tuvieron una función mucho más práctica. «Las emociones primarias son procesos psicológicos básicos que compartimos con todos los mamíferos, de modo que no hay razón para pensar que los neandertales no las manifestaran», afirma García Capín.

Qué sentimientos llevaron a que neandertales pintaran en cuevas
La realización de las pinturas en el interior de las cuevas se explicaría por el sentimiento de miedo, ya que estas manifestaciones artísticas reconfortaban a quienes se adentraban en la cueva. Pero antes de ese miedo, entró en juego el sentimiento de curiosidad, que animó a que los neandertales se introdujeran en las cuevas.

Realmente, introducirse en estas cavidades no les reportaba ningún beneficio material, ya que allí no encontraban recursos con los que alimentarse. Simplemente lo hicieron por el interés en conocer un entorno misterioso y a la vez, atractivo.

Las especies del género Homo, entre las que los humanos modernos también nos incluimos, destacan por tener una curiosidad más desarrollada, porque evolutivamente han necesitado explorar el entorno para sobrevivir. «Nosotros consumimos carne de herbívoro, pero no tenemos la anatomía de un animal cazador, entonces necesitábamos hacer uso de muchos elementos del entorno, de explorar, para utilizar todos los recursos que teníamos a nuestro alcance», aclara.

Las pinturas rupestres atribuidas a neandertales
son manos, líneas, discos… formas no figurativas.
Cómo son las pinturas atribuidas a neandertales
Las pinturas encontradas en estas cuevas de Cantabria y Asturias no son figurativas. Se trata de líneas, discos, marchas hechas con los dedos y manos, pero en ningún caso «ni signos muy complejos, ni figuraciones». Y son similares a otras manifestaciones de este tipo atribuidas a los neandertales, que han aparecido en Extremadura, en la provincia de Málaga y también en Francia.

Un aspecto muy llamativo de todas estas pinturas es su color. Todas ellas son rojas y esta cualidad sirvió como el hilo del que tiró esta investigadora para el desarrollo de su tesis doctoral. «El pigmento rojo es mucho más difícil de conseguir: hay que obtener el mineral, procesarlo, mezclarlo con un aglutinante… desde un punto de vista práctico, seguramente hubiera sido más interesante utilizar carbón, pero había un interés en utilizar el color rojo y hay un motivo», argumenta.

Por qué utilizaban el color rojo
García Capín relaciona el interés en que las pinturas fueran de color rojo con su vistosidad. «Este color es muy informativo, nuestros antepasados más remotos ya tienen la capacidad para identificarlo, algo que no pueden hacer todos los mamíferos, y esto sería un mecanismo de supervivencia para detectar frutos maduros y hojas tiernas, el primer paso hacia un crecimiento cerebral», añade.

Por otro lado, el rojo se ve mejor en espacios oscuros, lo que haría que las pinturas de este color se vieran mejor en el interior de una cueva. De esta manera, añade, tanto el propio autor de las pinturas como otros exploradores que se adentrasen en estas cuevas verían mejor estas pinturas rojas y su procesamiento cognitivo les permitiría establecer una causa y un efecto, «veían esas pinturas e identificaban que alguien había llegado allí antes y les había dejado esa marca; de esa manera el espacio queda humanizado, porque había una adaptación del entorno y ello habría permitido explorar las cuevas con una mayor profundidad», explica.

Esta investigación desarrollada en la UNED contribuye a cambiar la imagen de los neandertales y los acerca más al ser humano moderno, de quien se diferenciaría sutilmente. Solamente hay una distancia insalvable entre una y otra especie, que es la capacidad de abstracción, que no tenían los neandertales y por eso pintaban sus manos o líneas, y no bisontes, por ejemplo. Una diferencia que evolutivamente se explica por el desarrollo de los lóbulos parietales en el cerebro, encargados de proporcionar la capacidad para imaginar y construir formas a partir de una abstracción; en definitiva, de crear.
(Fuente: Novaciencia.es)

23 de julio de 2026

Arqueólogos españoles confirman la monumentalidad de una villa romana en Tívoli

La intervención dirigida por la Universidad Pablo de Olavide en la Villa de Bruto (Tívoli -Italia-) ha permitido contrastar sobre el terreno varias hipótesis planteadas mediante georradar y documentación digital, además de aportar nuevos datos sobre los jardines y una gran piscina circular en el complejo residencial.
La campaña ha permitido verificar arqueológicamente algunas de las hipótesis formuladas durante los últimos años a partir de una metodología basada en tecnologías digitales no invasivas.

La primera campaña de excavaciones arqueológicas desarrollada en la Villa de Bruto, en Tívoli —a unos 30 kilómetros de Roma—, ha confirmado el notable potencial científico de uno de los complejos residenciales romanos más monumentales y menos estudiados del territorio de la antigua Tibur. Los trabajos han permitido contrastar varias de las interpretaciones obtenidas previamente mediante tecnologías no invasivas y han aportado nuevas evidencias sobre la organización arquitectónica y paisajística de la residencia.

La intervención forma parte del Brutus Villa Project, promovido por la Universidad Pablo de Olavide y la cátedra institucional EduEmer, en colaboración con la Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per l’Area Metropolitana di Roma e la Provincia di Rieti. El proyecto está dirigido por Juan José Algaba Torrealba, investigador del área de Arqueología de la UPO y responsable de la línea de investigación sobre patrimonio inmersivo de la Cátedra institucional EduEmer.

De la prospección digital a la excavación en la Villa de Bruto

Antes de iniciar los sondeos, el equipo había aplicado una metodología basada en la combinación de georradar, escáner láser terrestre, fotogrametría aérea y terrestre, topografía, dibujo arqueológico y sistemas de información geográfica. Esta estrategia permitió documentar las estructuras visibles, detectar otras enterradas y generar un modelo tridimensional del sector meridional de la villa.


Esta metodología ha sido presentada por Juan José Algaba Torrealba, Antonio Abate, Fernando Moreno-Navarro y Jesús García Sánchez en la revista Journal of Archaeological Science: Reports. El estudio constituye la primera documentación digital integral de una de las villas de ocio aristocrático del territorio de Tívoli y propone un modelo de trabajo aplicable a otros grandes complejos arqueológicos.

La excavación ha permitido ahora contrastar sobre el terreno algunas de las principales hipótesis derivadas de esos trabajos. Entre ellas destaca la existencia de una gran estructura circular, de aproximadamente 20 metros de diámetro, que ya había sido identificada mediante georradar e interpretada como una piscina monumental.

Los trabajos arqueológicos han documentado parte de esta piscina, que conserva una profundidad cercana a 1,95 metros y presenta un revestimiento hidráulico rematado por un enlucido parietal de color azul. Su ubicación frente a una gran fachada monumental indica que formaba parte de una escenografía cuidadosamente diseñada, en la que el agua, la arquitectura y las perspectivas visuales reforzaban el carácter representativo de la residencia.

La campaña también ha aportado nuevas evidencias, como la identificación de un espacio ajardinado organizado mediante pórticos y la recuperación de macetas conservadas in situ, utilizadas para delimitar y ornamentar estas áreas. Estos hallazgos permiten conocer mejor la configuración paisajística de la villa y el papel de los jardines como espacios de ocio, representación social y exhibición del poder de las élites romanas.

Un complejo construido en varias fases
El núcleo original, de época republicana, se asentaba sobre una gran plataforma reforzada mediante muros de contención y contrafuertes. En una fase posterior, el complejo se amplió mediante terrazas, galerías abovedadas y subestructuras que transformaron profundamente la ladera.

El estudio científico también ha identificado el trazado del acueducto Anio Vetus, anterior a la villa, aunque la relación exacta entre esta infraestructura y las distintas fases constructivas deberá precisarse en futuras campañas.

Las investigaciones digitales han permitido estudiar alrededor de 27.000 metros cuadrados de un conjunto que, en su fase monumental, superó posiblemente los 40.000 metros cuadrados.
Más de veinte años de investigación de la UPO en Tívoli

El Brutus Villa Project amplía la trayectoria científica que la Universidad Pablo de Olavide desarrolla en el territorio tiburtino desde 2003, especialmente a través de sus investigaciones en Villa Adriana.

En el proyecto participan especialistas del Instituto de Arqueología de Mérida del CSIC, las universidades de Alicante, Salamanca, Cantabria, Murcia y Huelva, el Institut Català d’Arqueologia Clàssica y la Università degli Studi Roma Tre, además de estudiantes en formación.

Los resultados de esta primera campaña muestran el valor de combinar excavación arqueológica, análisis arquitectónico y tecnologías no invasivas. Al mismo tiempo, abren una nueva etapa para conocer la evolución de la Villa de Bruto y su papel dentro del paisaje monumental de la antigua Tibur.

Referencia:
Algaba Torrealba, J. J.; Abate, A.; Moreno-Navarro, F.; García Sánchez, J. (2026). Multimodal documentation methods at Villa of Brutus, Tivoli: Towards a new understanding of otium villas. Journal of Archaeological Science: Reports, 73, 105884. https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.105884

9 de noviembre de 2017

Los sondeos desvelan diferentes periodos de ocupación en el castillo de Molina de Aragón (Guadalajara)

Un equipo plurinacional realiza la cuarta campaña de trabajo en la fortaleza y amplía la secuencia temporal del poblamiento de la ciudad
Los pequeños sondeos en el castillo de Molina de Aragón desvelan diferentes periodos de ocupación.
Un grupo de arqueólogos procedentes de diferentes universidades realiza trabajos de excavaciones arqueológicas en el castillo de Molina de Aragón, en la cuarta campaña de trabajo que se lleva a cabo en este conjunto fortificado, donde participa la Diputación de Guadalajara.

Durante diez días se está tratando de averiguar la secuencia de ocupación en esta zona centrada en un contexto doméstico, probablemente una casa con sus muros, arquitectura y tipo de vida cotidiana de finales de la Edad Media, que está sirviendo para "empezar a intuir el principio de una secuencia mucho más grande que nos va a llevar dando pasos hacia el pasado".

Así lo ha explicado el investigador de la Universidad de Granada y director de estas excavaciones, Guillermo García-Contreras, quien ha detallado que "el interés se centra, sobre todo, en los cambios medioambientales, en cómo se explotaban los recursos naturales, qué tipo de consumo había, cómo se configuró el paisaje y qué relaciones tenían las comunidades humanas con la naturaleza de cada uno de los periodos de la historia", ha informado la Diputación en una nota.

FASES DE OCUPACIÓN
García-Contreras ha explicado que, para estos trabajos, se parte "de pequeños sondeos, pequeñas catas, que nos han permitido ir reconocimiento distintas fases de ocupación apoyándonos en estudios previos que ya Jesús Arenas y otros investigadores hicieron en el castillo hace más de una década".

"En una segunda fase se hizo una gran prospección geofísica con magnetómetro de todo el recinto que nos permitió reconocer todas las estructuras que estaban enterradas", ha añadido.

Además, por último, "este año gracias a ese apoyo económico por parte de la Diputación y el apoyo del Ayuntamiento y del Museo de Molina y el Geoparque se empezaron a hacer los primeros sondeos para ir explorando qué tipo de ocupación había en todo este recinto fortificado que no era sino una villa de fronteras típica de la Edad Media, que es mucho más complejo que un castillo", ha completado.

El presidente de la Institución provincial, José Manuel Latre, que se ha trasladado hasta el castillo para conocer de primera mano el transcurso de los trabajos y los avances que se están produciendo, ha explicado que en el lugar trabajan personas de las universidades de Granada, de Reading (Inglaterra) y de Alcalá de Henares.

APOYO INSTITUCIONAL
Ha destacado, en este sentido, el apoyo institucional para seguir investigando "sobre nuestro pasado" en una zona tan singular como es el Geoparque de Molina de Aragón-Alto Tajo.

El alcalde de Molina de Aragón, también vicepresidente segundo y diputado delegado de Cultura, Jesús Herranz, ha incidido, por su parte, en el interés de los molineses y de su Ayuntamiento por saber que "pasó en el castillo" y de ahí que "se están sucediendo una serie de trabajos a los que se suma esta campaña".

"La UNESCO nos ha reconocido como el único Geoparque de toda Castilla-La Mancha y tenemos que profundizar en esta marca que hemos conseguido para poner de manifiesto de dónde venimos y saber a dónde queremos llegar", ha completado Herranz.

(Fuente: CLM24)