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5 de octubre de 2015

La Alhambra patenta un mortero fluorescente para percibir las restauraciones en arquitectura

El Patronato de la Alhambra ha patentado un nuevo mortero con propiedades fluorescentes que permite restaurar monumentos o piezas artísticas sin que las modificaciones se perciban a la vista, pero que al exponerlas a luz azul muestran los arreglos o añadidos para eliminar los «falsos históricos».
El jefe del taller de restauración de yesos y cerámicas de la Alhambra y Generalife, Ramón Rubio, experto mundial en yeserías, realiza su labor en los Palacios de la Alhambra con un nuevo mortero para restauración con propiedades fluorescentes. FOTO: EFE
La patente del monumento granadino surgió como respuesta al problema para identificar las diferentes fases de restauración de piezas artísticas que han detectado los profesionales en los últimos años y como solución para saber qué obras se han modificado durante la historia, han tenido añadidos o retoques.

PROPIEDADES FLUORESCENTES
El restaurador de la Alhambra y responsable de la patente, Ramón Rubio, ha detallado a Efe que la idea comenzó en un bar al comprobar que la ginebra, al contener extracto de quinina, tiene propiedades fluorescentes bajo la luz ultravioleta, lo que convirtió en un ingrediente para el mortero patentado.

«Los criterios actuales en restauración indican que todo lo que se añade a una obra de arte debe verse para evitar que se creen falsos históricos, aunque en ocasiones ese cambio no se percibe bien», ha detallado Rubio.

Así, las intervenciones en monumentos para reconstruir una fachada o una escultura ofrecían un color diferente para que se pudiera distinguir a simple vista la parte original de la obra del restaurador, algo que tiene un efecto estético «que a veces desorienta», según el experto.

PREPARADOS CON BASES DE YESO, CAL Y ESTUCO
Para evitarlo, el Patronato de la Alhambra ha patentado este mortero, un conglomerado para la restauración con propiedades fluorescentes visibles solo con la radiación de luz ultravioleta, que se comercializa ya en preparados con bases de yeso, cal y estuco.

«La cualidad de fluorescencia es eterna, lo que permite trabajar en una obra de arte o un monumento para restaurarlos sin que provoque el choque visual pero sin falsear, porque al pasar la luz azul se distingue la parte original de la intervención», ha detallado el responsable de la patente.

  • Este nuevo mortero se puede utilizar en cualquier tipo de reconstrucción volumétrica y cualquier obra de arte y permite además que la pieza se barnice, se pinte o se le añadan resinas protectoras o patinados sin que pierda esa propiedad bajo la luz ultravioleta.
El bajo porcentaje de componentes fluorescentes asegura además que este mortero alhambreño no afecte a las piezas originales y se utiliza añadiendo una cantidad de agua determinada a la nueva patente del monumento.

«Intervenir en el patrimonio es muy difícil y hay que estar abierto a todo para mejorar la técnica. El trabajo en la Alhambra permite buscar nuevas fórmulas», ha explicado Rubio, licenciado en Bellas Artes y con más de un cuarto de siglo de experiencia con las yeserías del monumento.

CUMPLE CON EL DECÁLOGO DE LA RESTAURACIÓN
Entre los beneficios de este nuevo mortero, su responsable ha destacado que termina con la reproducción de falsos históricos, permite cuantificar el alcance de cada intervención, respeta la obra original y las restauraciones de épocas anteriores y cumple con el Decálogo de la Restauración mediante la Reversibilidad y la Diferenciación pero sin impacto visual.

COMERCIALIZACIÓN
La patente ya está en fase de comercialización por una firma granadina y permite además hacer un seguimiento a un monumento, ya que se puede usar para sellar una grieta y comprobar su evolución con el paso de los años.

Este nuevo compuesto se ha utilizado ya en intervenciones de diferentes museos de España y se ha presentado a restauradores de yeserías de Tetuán (Marruecos), conservadores del Louvre de París y el ministerio de Cultura de Italia, tras lo que se difundirá entre profesionales de diferentes países europeos.

(Fuente: ABC / EFE)

3 de junio de 2015

La Universidad de Sevilla pone en marcha un equipo para la datación por termoluminiscencia

La datación por luminiscencia complementa el rango temporal cubierto actualmente en la Universidad de Sevilla y, a diferencia del Carbono 14, no requiere que la muestra contenga materia orgánica. La puesta a punto de esta técnica supone un salto cualitativo y cuantitativo para la datación de muestras en España.
La investigadora de la Universidad de Sheffield y colaboradora del SGI de Radioisótopos de la Universidad de Sevilla Alicia Medialdea. FOTO: SEVILLA ACTUALIDAD
El Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla (CITIUS) ha incorporado un nuevo equipo al Servicio General de Investigación (SGI) de Radioisótopos para datación por luminiscencia. La puesta a punto de esta técnica en Sevilla supone un salto cualitativo y cuantitativo para la datación de muestras en España.

La datación por luminiscencia se presenta como una técnica alternativa a la datación radiométrica que utiliza el isótopo carbono-14 (14C) y presenta dos diferencias fundamentales frente a ésta. La primera de ellas es que amplía el espectro temporal pudiendo abarcar edades desde el presente hasta los 500.000 años En segundo lugar, esta nueva técnica con la que trabaja el personal del CITIUS, permite datar muestras de minerales o sedimentos sin necesidad de que haya materia orgánica presente, con lo que se amplía enormemente su aplicación.


“Esta técnica nos da la posibilidad de analizar también piezas arqueológicas incluso sin necesidad de fragmentarlas con tan solo analizar la arena que la rodea”, señala la investigadora de la Universidad de Sheffield y colaboradora del SGI de Radioisótopos de la Universidad de Sevilla, Alicia Medialdea.


TÉCNICA BASADA EN LA CARGA DE LUZ
Precisando un poco más, la datación por luminiscencia se basa en la propiedad de algunos minerales (como cuarzo y feldespato) para acumular cargas atrapadas en su estructura cristalina a medida que absorben radiación ionizante de su entorno. Esta radiación proviene principalmente del 238U, 232Th (y sus descendientes) y el 40K presentes de forma natural en el medio.

“Ante un estímulo con luz o calor, estas cargas se recombinan, y liberan energía en forma de emisión luminiscente. El número de cargas atrapadas y por tanto, la señal luminiscente que emiten es proporcional a la dosis de radiación absorbida por el mineral. Esta señal se borra cuando un mineral queda expuesto a la luz solar y vuelve a acumularse cuando queda enterrado nuevamente”, explica la investigadora.

La radiación ionizante de un entorno se puede cuantificar por diversas técnicas (p. ej. espectrometría gamma). Esto permite determinar la dosis por año. La relación entre la dosis acumulada medida por luminiscencia y la dosis anual da como resultado el tiempo que un material determinado ha estado expuesto a esa radiación y, por lo tanto, permite determinar el tiempo transcurrido desde que una muestra determinada estuvo expuesta a la luz solar por última vez.
 

SERVICIO DE RADIOISÓTOPOS
La puesta en marcha de esta instalación ha tenido lugar durante el mes de mayo y se extenderá a todo el mes de junio bajo la supervisión de la Dra. Alicia Medialdea, investigadora postdoctoral en la Universidad de Sheffield. 


Las primeras muestras analizadas en este laboratorio están permitiendo datar eventos geológicos como inundaciones y deslizamiento de fallas, aportando la geocronología necesaria para establecer patrones de evolución de lagos y cuencas fluviales de la Península Ibérica. Estos trabajos se realizan en colaboración con diversos grupos de investigación de las Universidades de Zaragoza, Barcelona, Complutense de Madrid, Cádiz, el IGME y el CSIC, según ha informado el director del SGI de Radioisótopos de la Universidad de Sevilla, José Luis Mas.

Los resultados de los primeros análisis íntegramente ejecutados en el Servicio de Radioisótopos del CITIUS se presentarán en el congreso de la Asociación Española para el Estudio del Cuaternario (AEQUA) que se celebrará en Granada a finales de junio.

(Fuente: Sevilla Actualidad)

29 de enero de 2015

Hallan restos del palacio más antiguo del Real Alcázar de Sevilla

En concreto, se han encontrado los restos de dos arcos de herradura, con su policromía original, bajo uno de los muros tabicados de las casas 7 y 8 del Patio de Banderas. Los análisis por termoluminiscencia datan el hallazgo entre los siglos XI y XII por lo que podrían pertenecer al palacio del rey Al Mutamid.
Gracias a los restos y a los indicios existentes, el equipo de arqueólogos del Alcázar ha podido reconstruir de manera hipotética cómo sería ese palacio islámico en su contexto original
Un gran descubrimiento para seguir ahondando en la historia y en la construcción del Real Alcázar. Unas obras de restauración y consolidación en las casas número 7 y 8 del Patio de Banderas, propiedad de Patrimonio del Estado, han permitido a los arqueólogos hallar restos del palacio más antiguo del primer recinto de Alcázar. En concreto, se han encontrado los restos de dos arcos de herradura bajo uno de los muros tabicados de este inmueble. El hallazgo ha sido calificado como "de alto valor científico por su significado a nivel cronológico, constructivo y arquitectónico". Falta por esclarecer si las estructuras encontradas corresponden al palacio original de Al Mutamid o si, por el contrario, habría que enmarcarlos en la época almorávide. En cualquier caso, se confirma con nuevos datos la fecha del inicio de la construcción del Real Alcázar durante el período postcalifal.

Hace dos años comenzaron los trabajos promovidos por Patrimonio del Estado en estas viviendas, dirigidos por el arquitecto Javier Ochoa. Para los trabajos arqueológicos previos han contado con el equipo habitual del Alcázar, con Miguel Ángel Tabales a la cabeza: "El estudio de los muros pertenecientes a las casas 1-2 y la 7-8 confirma que se conserva una gran parte de los paramentos de ese palacio primitivo. Ha aparecido la cimentación de la arquería del pórtico y sobre todo la dimensión original, cubierta incluida, de su nave principal".

El objetivo de los investigadores, como se explica de manera detallada en el número 15 de la revista Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, publicado el pasado mes de diciembre, era encontrar las trazas del palacio islámico que se adivina en el inmueble número 2 del Patio de Banderas, contiguo al del objeto de la intervención. El resultado ha sido determinante: "Efectivamente nos encontramos ante el primer palacio del Alcázar de Sevilla, levantado durante los últimos años del siglo XI y principios del siglo XII, inmediato a la construcción del primer recinto. Será el referente para la arquitectura palatina posterior representada en el Alcázar por el Palacio del Yeso y el de la Contratación".

RECONSTRUCCIÓN HIPOTÉTICA DEL PALACIO
Gracias a los restos y a los indicios existentes, el equipo de arqueólogos del Alcázar ha podido reconstruir de manera hipotética cómo sería ese palacio islámico en su contexto original: "El edificio, con organización longitudinal norte-sur, se articula mediante un gran patio rebajado ante una estancia principal y única en el lado norte precedida de su correspondiente pórtico. Posiblemente el conjunto arquitectónico quedaría completado con los dos edificios situados al norte (las actuales casas número 1y 2) destinados a un uso doméstico". 

Viviendas del Patio de Banderas del Alcazar de Sevilla.

En resumen, concluyen que "nos encontramos con una residencia palatina de mayores dimensiones que la vivienda actual con disposición aterrazada cuyo esquema ha quedado fosilizado de manera general en el parcelario actual y conservado casi íntegramente hasta el siglo XVIII, tal y como recogen los testimonios gráficos de Van der Borcht o Fernández Latorre". El elemento que tomaron como referencia para proyectar la planta del edificio fue el primer recinto dentro del cual se integra.

POLICROMíA ORIGINAL
Desde el punto de vista patrimonial para los investigadores resulta muy importante saber que se conservan los restos in situ: "Eran conocidos los arcos y la bóveda de la casa contigua, estudiados por Manzano y Almagro, pero ignorábamos que aquí fuera a aparecer la bífora opuesta con la policromía original. Esperábamos como mucho encontrar sus cimentaciones. Gracias a los restos que han salido se confirma el esquema arquitectónico de aquel primer palacio".

En cuanto a las pinturas que se conservan en los arcos encontrados, actualmente en fase de restauración, los investigadores advierten que también se aproximan a un periodo de transición taifa-almorávide. Son pocos los ejemplos parecidos que se conservan de este momento histórico comprendido entre el final del siglo XI y el principio del XII. En Sevilla, tan sólo hay documentados dos ejemplos similares: uno durante la excavación del Patio de la Montería, de la misma época, y otro encontrado durante las obras de reforma de la casa de Hermandad de la Hiniesta (San Julián 2-4) que corresponde al frontal de una alberca de un palacio del siglo XI.

UN MODELO DE PALACIO APARENTEMENTE "SENCILLO"
Los arqueólogos del Alcázar estiman que desde el punto de vista formal, el primer palacio del primer recinto tendría su paralelo en el Palacio de la Contratación, "tanto por sus dimensiones, prácticamente idénticas, como por organización y orientación de sus espacios habitacionales en su lado norte". Este modelo de palacio es considerado "aparentemente sencillo" en comparación con otras edificaciones palatinas del siglo XII.

El equipo se encuentra actualmente profundizando en los estudios que permitan fijar el período de construcción dentro de la horquilla comprendida entre finales del siglo XI y principios del XII: "En Sevilla este margen temporal genera un problema de atribución que en otros períodos sería insignificante, pero que en ese en concreto resulta trascendente al centrarse en él procesos tan importantes como el reinado y caída de Al Mutamid y la conquista y consolidación almorávide". A falta de conocer las últimas dataciones radiocarbónicas y los estudios de termoluminiscencia, lanzan una primera hipótesis: "Es posible que la lógica política nos haga inclinarnos más por la autoría abbadí ya que parece lógico que un palacio de estas dimensiones y su centralidad con respecto al proyecto inicial del Alcázar sea obra de un rey y no de un gobernador".

Desde el patronato de Real Alcázar se le da una gran importancia a esta investigación, que aunque parte de Patrimonio del Estado, tiene una gran repercusión en la historia y la huella del recinto.

(Fuente: DIario de Sevilla / Juan Paredo)

19 de agosto de 2013

Descubren la puerta islámica del S. X en la muralla de Talamanca del Jarama (Madrid)

El acceso al recinto amurallado se realizaría a través de un gran arco de herradura doblado y construido en ladrillo situado entre dos torres.
Parte del arranque del arco que serviría de acceso al recinto amurallado de Talamanca del Jarama. Foto: ABC
La Muralla de Talamanca, a pesar de su trascendencia histórica, es un monumento muy poco estudiado. La Comunidad de Madrid y el Ministerio de Fomento han restaurado la llamada Puerta de la Tostonera y un tramo del Recinto Fortificado de la localidad del Jarama, obras que se han aprovechado para realizar una investigación complementaria. Ha sido en el transcurso de estos trabajos en la muralla cuando se ha producido el hallazgo de una puerta islámica datada en la segunda mitad del siglo X.

Arranque del arco
Se trataría de un acceso al recinto amurallado a través de un gran arco de herradura doblado y construido en ladrillo, situado entre dos torres. Es el arranque del arco lo que se ha encontrado. Desde la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid se subraya la importancia de haber localizado una de las puertas de la muralla, elemento fundamental de una fortificación de este tipo. La puerta de la ciudad era el lugar de acceso a ella, pero también, y por eso mismo, el punto más débil, que había que proteger.

Tramo de escalera

Según la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, el proceso de investigación científica llevado a cabo ha dado otros resultados satisfactorios, como el descubrimiento de los restos de un tramo de escalera, que, sobre la Puerta de la Tostonera, facilitaba el acceso al adarve de la muralla contigua, o el lienzo de la muralla islámica que corre hacia el oeste, y que, tras excavar unos 25 metros, se ha comprobado que se encuentra en buen estado de conservación.

Desde 1931, la Muralla de Talamanca goza de la máxima protección jurídica prevista en la Ley de Patrimonio, al haber sido declarada como Bien de Interés Cultural. Solo unos tramos de sus trazados han llegado hasta nuestros días, material suficiente como para determinar, a pesar de las numerosas destrucciones y transformaciones que ha sufrido a lo largo de su intensa vida, que se trata de una edificación musulmana. Los lienzos más antiguos de la muralla, indican los arqueólogos, hablan de esas destrucciones.

La termoluminiscencia (método de datación que determina la edad de elementos sometidos a calentamiento) ha confirmado también la procedencia islámica de este nuevo acceso localizado, con fechas que se corresponden con la segunda mitad del siglo X, y su reconstrucción en época cristiana.

Ábside románico-mudçejar de "Los MIlagros", en Talamanca del Jarama.
Tres únicos recintos urbanos
Además de la muralla musulmana de Talamanca del Jarama, en toda la Comunidad solo se conservan restos de otros dos recintos fortificados urbanos. Son la fortaleza de Alcalá La Vieja y la muralla árabe de Madrid. La primera de ellas, original del siglo IX, es el principal enclave islámico de la región, el cual ha sido recuperado gracias a una importante inversión, destinada a la investigación y también al acondicionamiento del espacio para poder intergrarlo en la red de yacimientos visitables.

El recinto fortificado de Alcalá La Vieja se sitúa en el cerro de Veracruz, a 630 metros de altitud sobre el margen izquierdo del río Henares, entre los cerros del Ecce Homo y Malvecino. Su posición estratégica le permitió dominar el paso de la importante ruta de comunicación entre Toledo y Zaragoza. En el yacimiento se pueden observar los restos de los lienzos de muralla y las torres, junto a otros elementos singulares como una iglesia de factura mudéjar y aljibes de grandes dimensiones.
La muralla árabe de Madrid, por su parte, es probablemente la construcción en pie más antigua de la capital. Se edificó en el siglo IX, durante la dominación musulmana de la península ibérica, y de ella solo se conservan algunos vestigios. Los restos con un mayor interés arqueológico se hallan en la Cuesta de la Vega, junto a la cripta de laCatedral de la Almudena. Han sido integrados en el parque de Mohamed I, llamado así en referencia a Mohamed I de Córdoba, considerado el fundador de la ciudad.

La muralla, que abarcaba una extensión de nueve hectáreas, tenía tres puertas, además de un portillo que se ha descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la Plaza de la Armería, dentro del Palacio Real. Formaba parte de una fortaleza (dentro del sistema defensivo de atalayas que se extendía a lo largo del valle del Tajo), alrededor de la cual se fue desarrollando el núcleo urbano de Madrid.

(Fuente. ABC / Cristina Sánchez)

3 de abril de 2013

Los análisis resuelven la autenticidad de las Tablas de barro de Astorga

Algunos expertos creían falsas estas cuatro extrañas piezas, que contienen itinerarios inéditos romanos.
Esta placa, la que más polémica ha suscitado entre los historiadores,
señala el recorrido desde Legio VII Gemina (León) a Portus Blendium (Suances).
Discurre por la actual Aguilar de Campoo. Las distancias no son correctas.
Podría ser una vía militar de acceso a Cantabria.
Son tan extrañas que durante un siglo han mantenido en vilo a los historiadores. Durante décadas los expertos han tratado de dilucidar si las llamadas Tablas de barro de Astorga son auténticas. La ciencia, finalmente, ha dado la razón a autores como Antonio García Bellido, que defendió con vehemencia su origen romano. Los resultados no dejan dudas: son de mediados del siglo III, entre los años 267 y 276.

El Laboratorio de Datación y Radioquímica de la Universidad Autónoma de Madrid llevó a cabo análisis de termoluminiscencia (una prueba que se emplea en arqueología para determinar la edad de piezas sometidas a calentamiento) a partir de fragmentos minúsculos de la arcilla con que se hicieron estas piezas enigmáticas, tan extrañas que constituyen un unicum. Las tablas son una suerte de mapas de carreteras de la época, con las mansiones y civitates que hay en cada ruta, así como la distancia entre las mismas.

Es lógico que algunos historiadores las considerasen falsificaciones, no sólo por el formato, prácticamente inédito, sino por el contenido. Las cuatro pequeñas tablas (de 14 por 12 centímetros), conocidas también como el Itinerario de Barro de Astorga, depositadas en el Museo Arqueológico de Asturias (en Oviedo), ofrecen cinco rutas romanas desconocidas, que no aparecen en ningún otro documento. Especialmente extraña es la tabla I, que da cuenta de una vía que enlazaría Legio VII (la ciudad de León) con un lugar denominado Portus Blendium, que podría ser la localidad cántabra de Suances, pasando por la actual Aguilar de Campoo.

Unas piezas asombrosas

La historia de las tablas es fascinante, porque su aparición es igualmente enigmática. La primera noticia que se tiene de ellas es en 1902. En ese momento son propiedad del coleccionista asturiano Soto Cortés, que las tiene en su palacio de Labra, en Cangas de Onís, y las dona al museo de Oviedo. No hay datos de dónde o cómo las consiguió. El investigador Diego Santos, que llegó a consultar el archivo original del coleccionista, apunta que se encontraron «en la región de Astorga».

Las tablas deslumbraron a Ángel Morillo —uno de los mayores especialistas en el León Romano— cuando su profesora de la Universidad Carmen Fernández Ochoa les relató en clase esta historia. Morillo preguntó entonces por qué no se analizaban las tablas para salir de dudas: «Es muy caro y no está a nuestro alcance», fue la respuesta. Fernández Ochoa, que hace dos años reorganizó la colección del Museo Arqueológico de Asturias, llamó a su ex alumno y decidieron que era el momento de determinar si las célebres placas de barro cocido eran un falso histórico o ejemplares auténticos.

Cada tabla contiene una relación de las mansiones que había a lo largo de cinco rutas. La tabla I da cuenta de la vía Legio VII-Portus Blendium, la que más ha enzarzado a los historiadores, por ser una ruta meseteña hasta ahora desconocida; la tabla II versa sobre las rutas Lucus (Lugo) e Iria y Lugo-Dactionum, que tampoco figura en las fuentes itinerarias conservadas hasta la fecha; la tabla III, la ruta Asturica-Emérita; y, finalmente, la tabla IV, el itinerario Asturica-Bracara.

Más incógnitas

Por si la historia de las tablas no fuera suficientemente fascinante, además están firmadas por un cargo municipal, el duunviro Lépido. Algunos historiadores creen que se hicieron para el uso de viajeros y se encontraban en un edificio de postas. Los itinerarios que describen no coinciden con los de otros documentos romanos, tampoco las distancias. Morillo tiene una teoría. Es posible, afirma, que para la secuencia de las mansiones que aparecen en las tablillas el autor utilizara un ‘mapa pintado’ (una tabula picta), de forma que fundiera trayectos principales y secundarios y calculara las distancias «en línea recta».

Los análisis determinan además que las cuatro tablillas son obra de la misma mano. Otra rareza de estas tabletas es su forma, con un asa superior perforada, para sujetarlas, seguramente, a la pared, lo que constituye también un caso excepcional. Asimismo resulta peculiar la paleografía de la letra cursiva empleada.

Morillo reconoce que el misterio se mantiene, aunque los análisis certifican la autenticidad de las tablas de barro de Astorga. La primera cuestión que habrá que resolver es cuál era su finalidad. Y hay que esclarecer la identidad de Lépido, que podría haber ostentado un cargo administrativo en Asturica Augusta, origen de dos de los itinerarios y probable lugar de hallazgo de las piezas.

6 de febrero de 2013

Prádena del Rincón da la campanada

La restauración de la iglesia de Santo Domingo de Silos en esta localidad madrileña, descubre un taller medieval de campanas. Es el primero que se encuentra en la región y el más grande y mejor conservado de los pocos hallados en España.
Los restauradores de la Consejería de Cultura han hallado un horno de fundición construido entre los años 1510 y 1566 y cinco moldes de campanas, así como la huella de un sexto. Foto: LA RAZÓN

La rehabilitación de la Iglesia de Santo Domingo de Silos en Prádena del Rincón (Madrid) ha sacado a la luz el primer taller artesanal de campanas que se descubre en la región y uno de los mayores y mejor conservados de toda España. El sorprendente hallazgo tuvo lugar cuando buscaban la ubicación idónea para el nuevo sistema de calefacción del templo, durante las catas arqueológicas previas a la construcción de un nuevo cuarto de calderas.
Como en todos los edificios antiguos, la Comunidad realiza una prospección previa a cualquier movimiento de tierra para evitar dañar restos arqueológicos que pudiera haber debajo, los cuales, en este caso, resultaron ser una estructura de barro y tierra muy roja que se limpió hasta descubrir que era un horno. Debido a su buen estado de conservación, se decidió ampliar la excavación hasta limpiar toda la estructura para poder estudiar mejor su tipología. Así, tras descubrir la forma completa del horno, apareció en una de sus esquinas lo que parecía un molde de campanas.

Seis moldes y un horno de fundición

La aparición del molde de campanas propició que se ampliara de nuevo la excavación hasta hallar un total de seis moldes que, sumados al horno, conforman un conjunto completo y sin paralelos arqueológicos del trabajo industrial de la fundición histórica de campanas. Según la investigación realizada por la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, en la época medieval los maestros campaneros se desplazaban hasta los lugares en los que se construían las iglesias y allí instalaban sus talleres. Éstos se excavaban en el suelo y, una vez terminados los encargos, los maestros destruían los hornos y los moldes y los enterraban para así preservar en secreto la fórmula de trabajo del maestro artesano.

Para poder datar adecuadamente el yacimiento, en uno de los moldes se ha realizado una datación mediante la técnica de termoluminiscencia en el laboratorio de la Universidad Autónoma de Madrid. La muestra del material cerámico del molde de campana dio una fecha entre 1510 y 1566, cronología entre la que se encuentran situados una gran parte de los talleres similares que se han encontrado en España.

Para poder comparar el hallazgo de Prádena del Rincón se han contrastado los moldes de campanas con los distintos yacimientos de Madrid (Alcalá de Henares), Castilla La Mancha (Tomelloso), Castilla-León, (Zamora), País Vasco (Durango, Azkoitia, Hernani, Tolosa, Irura, Eskoriatza y Vitoria) y en la Comunidad Valenciana (Valencia y Xátiva), que en ningún caso cuentan con un número tan importante de unidades. De hecho, muchos de los moldes hallados en otros lugares se encuentran totalmente descontextualizados sin una relación directa con su foso de colada.


Los hornos de fundición de campanas están apenas documentados arqueológicamente, los técnicos de la Comunidad de Madrid sólo han localizado dos ejemplos en la ciudad de Zamora pero en muy mal estado de conservación y otros dos en mejor estado en el País Vasco.


Iglesia de Santo Domingo de Silos, en Prádena del Rincón (Madrid).
Foto: Juan García Herráiz.
Sin comparación
Es más, la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura tuvo que recurrir a las publicaciones de campaneros actuales, que siguen utilizando los mismos métodos de la época medieval, para reconocer las distintas partes que forman el horno aparecido en Prádena del Rincón.

Los maestros campaneros construían primero el molde para la campana en barro, que luego enterraban dejando sólo libre el hueco por el que entraría el bronce fundido. Sobre los moldes enterrados se levantaba después el horno, en el que se fundía el bronce y caía directamente a un canal que terminaba en los moldes de las campanas. Posteriormente se desenterraban y se liberaba la campana de su molde de barro.

La torre de campanas de la iglesia de Prádena constaba en sus inicios de cuatro huecos para los instrumentos. De los moldes que han aparecido sólo se corresponde el diámetro con dos de los huecos grandes originales, lo que hace suponer que el resto de moldes encontrados pertenecían a las campanas de las parroquias cercanas que se reunían para realizar la fundición de sus campanas, en el caso de Prádena, citando al campanero y realizando los trabajos en un solo foso de colada.

La Comunidad de Madrid ha documentado todos los restos hallados y los ha vuelto a tapar mientras se ultima un proyecto de musealización para que se pueda visitar.

Una década descubriendo yacimientos arqueológicos
El taller de fabricación de campanas descubierto en la iglesia de Santo Domingo de Silos de Prádena del Rincón entrará a lo largo del próximo año a formar parte de la Red de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid, que cuenta ya con 16 enclaves distribuidos por toda la región y que dan una amplia visión de la historia de Madrid. Así, se pueden conocer los restos de animales de hace 14 millones de años en la estación de Metro de Carpetana, la calzada romana de Galapagar, el hábitat carpetano de Miralrío en Rivas-Vaciamadrid, el castillo medieval de Arroyomolinos o la colmenareña Necrópolis Visigoda de Remedios. Además, este año la Red de Yacimientos Visitables cumple una década descubriendo a madrileños y turistas los restos arqueológicos de la región.
(Fuente: La Razón / Nuria Platón)