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4 de diciembre de 2017

Descubierta una muralla medieval con siete torreones en Talamanca del Jarama (Madrid)

Esta joya medieval ha permanecido cubierta durante siglos por toneladas de tierra bajo la tapia de La Cartuja. Además, han aparecido cuatro piezas visigodas ricamente talladas y distribuidas en varios puntos del interior de la muralla, que ahora se aprecian perfectamente.
El entorno de la muralla se convertirá en un museo al aire libre.
Durante más de un siglo, una joya medieval ha permanecido enterrada en Talamanca de Jarama. “No todos los días se encuentra una muralla del siglo XIII con siete torreones”, dice Paloma Sobrini, directora general de Patrimonio Cultural de la Comunidad, que promueve las obras. Sobrini califica el hallazo como “el más importante del año en cuanto a patrimonio” en la región. “Al estar bajo tierra se ha conservado en buen estado”, explica Juan de Dios de la Hoz, arquitecto director de los trabajos de restauración, que terminan la próxima semana. Más adelante se convertirá el entorno en un museo al aire libre.

En la actualidad, Talamanca de Jarama (3.900 habitantes) es un pequeño municipio situado unos 50 kilómetros al norte de la capital, pero en la Edad Media era un auténtico punto estratégico en las batallas entre cristianos y musulmanes. La primera muralla defensiva fue construida en el año 860 (siglo IX) por orden del emir cordobés Muhamad I, mientras que la segunda llegaría en el siglo X. “Estos recintos amurallados son concéntricos y fueron ampliándose”, señala Luis Serrano Muñoz, técnico y jefe de servicio de Patrimonio de la Comunidad. Más adelante, los cristianos conquistaron el enclave militar y realizaron su propia muralla (siglos XIII y XIV), que es la que se ha descubierto ahora.

Esta joya medieval ha permanecido durante años cubierta por toneladas de tierra bajo a la tapia de La Cartuja, un recinto levantado por la Orden de los Cartujos (siglos XVII y XVIII), que la utilizaban como granja agrícola. “Ha sido una auténtica sorpresa. Basándonos en los otros recintos amurallados, se podía intuir que aquí había restos de una muralla, pero lo que ha sido más novedoso ha sido encontrar los siete torreones. Además, las piedras conservan las juntas, el ladrillo y los sillares”, cuenta Juan de Dios de la Hoz, que ha dirigido las obras de restauración en las que la Comunidad ha invertido 50.000 euros.

El arquitecto, Premio de Cultura de la Comunidad 2017 en la categoría de Patrimonio Histórico, señala que los restos están “muy bien conservados” y que “superan la altura de tres metros en los lienzos y más de dos en los torreones”. Cada una de las torres dista 21 metros de la siguiente. “La torre de enmedio es la que estaba más completa, se le ha añadido únicamente un nivel, mientras que a las otras torres se le han añadido varios niveles”, añade. Se ha apostado por una restauración lo más fiel posible al original. “Lo que hemos hecho es una recuperación del volumen original usando para ello materiales y técnicas tradicionales: cal, arena y ladrillo, además de las piedras que hemos encontrado al desescombrar. Se puede diferenciar lo reconstruido de lo original, pero hay que fijarse”, apunta.

VESTIGIOS VISIGODOS
Además, han aparecido cuatro piezas visigodas ricamente talladas y distribuidas en varios puntos del interior de la muralla, que ahora se aprecian perfectamente. Según su hipótesis, quizá formasen parte de algún edificio anterior demolido y usado para la construcción del recinto defensivo. No se descarta que, en futuros trabajos, puedan aparecer más partes del muro o incluso más torreones. “Entre los siglos XI y XIII, Talamanca era más importante que Madrid”, dice el arquitecto.

Paloma Sobrini, directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno regional, considera que esta muralla “es el hallazgo más importante del año en cuanto a patrimonio” en la Comunidad. “En la región quedan castillos, torres y restos medievales, pero un tramo tan grande de muralla con sus torreones es un descubrimiento muy destacado”, señala. En su opinión, “lo importante del patrimonio es localizarlo, conservarlo y luego difundirlo para que todo el mundo lo pueda disfrutar”.

Sobrini, que resalta el gran trabajo del arquitecto —“tiene una gran delicadeza y mucho cariño por el patrimonio”—, cuenta que los trabajos continuarán en 2018: “queremos finalizar la intervención para que se entienda bien la muralla, urbanizar la zona y musealizarla”, es decir, convertirla en un museo al aire libre que explique la historia del lugar mediante paneles explicativos y con una iluminación adecuada.

La directora de Patrimonio destaca que la colaboración con el Ayuntamiento de Talamanca del Jarama, que se encargó del primer desescombro, ha sido total. Marisa Escalante, concejala de Educación y Cultura de la localidad, coincide y apunta: “Cuando esté terminado el proyecto, nuestra intención es hacer un gran paseo que ponga en valor la muralla, para que se vea bien y la disfruten todos los vecinos, y para que vengan más visitantes a verla”. Además, los planes municipales contemplan que el paseo arranque en la muralla y continúe hasta desembocar en el puente romano de la localidad. “Va a ser un atractivo turístico de primer nivel para el pueblo”, aventura la concejala.

19 de agosto de 2013

Descubren la puerta islámica del S. X en la muralla de Talamanca del Jarama (Madrid)

El acceso al recinto amurallado se realizaría a través de un gran arco de herradura doblado y construido en ladrillo situado entre dos torres.
Parte del arranque del arco que serviría de acceso al recinto amurallado de Talamanca del Jarama. Foto: ABC
La Muralla de Talamanca, a pesar de su trascendencia histórica, es un monumento muy poco estudiado. La Comunidad de Madrid y el Ministerio de Fomento han restaurado la llamada Puerta de la Tostonera y un tramo del Recinto Fortificado de la localidad del Jarama, obras que se han aprovechado para realizar una investigación complementaria. Ha sido en el transcurso de estos trabajos en la muralla cuando se ha producido el hallazgo de una puerta islámica datada en la segunda mitad del siglo X.

Arranque del arco
Se trataría de un acceso al recinto amurallado a través de un gran arco de herradura doblado y construido en ladrillo, situado entre dos torres. Es el arranque del arco lo que se ha encontrado. Desde la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid se subraya la importancia de haber localizado una de las puertas de la muralla, elemento fundamental de una fortificación de este tipo. La puerta de la ciudad era el lugar de acceso a ella, pero también, y por eso mismo, el punto más débil, que había que proteger.

Tramo de escalera

Según la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, el proceso de investigación científica llevado a cabo ha dado otros resultados satisfactorios, como el descubrimiento de los restos de un tramo de escalera, que, sobre la Puerta de la Tostonera, facilitaba el acceso al adarve de la muralla contigua, o el lienzo de la muralla islámica que corre hacia el oeste, y que, tras excavar unos 25 metros, se ha comprobado que se encuentra en buen estado de conservación.

Desde 1931, la Muralla de Talamanca goza de la máxima protección jurídica prevista en la Ley de Patrimonio, al haber sido declarada como Bien de Interés Cultural. Solo unos tramos de sus trazados han llegado hasta nuestros días, material suficiente como para determinar, a pesar de las numerosas destrucciones y transformaciones que ha sufrido a lo largo de su intensa vida, que se trata de una edificación musulmana. Los lienzos más antiguos de la muralla, indican los arqueólogos, hablan de esas destrucciones.

La termoluminiscencia (método de datación que determina la edad de elementos sometidos a calentamiento) ha confirmado también la procedencia islámica de este nuevo acceso localizado, con fechas que se corresponden con la segunda mitad del siglo X, y su reconstrucción en época cristiana.

Ábside románico-mudçejar de "Los MIlagros", en Talamanca del Jarama.
Tres únicos recintos urbanos
Además de la muralla musulmana de Talamanca del Jarama, en toda la Comunidad solo se conservan restos de otros dos recintos fortificados urbanos. Son la fortaleza de Alcalá La Vieja y la muralla árabe de Madrid. La primera de ellas, original del siglo IX, es el principal enclave islámico de la región, el cual ha sido recuperado gracias a una importante inversión, destinada a la investigación y también al acondicionamiento del espacio para poder intergrarlo en la red de yacimientos visitables.

El recinto fortificado de Alcalá La Vieja se sitúa en el cerro de Veracruz, a 630 metros de altitud sobre el margen izquierdo del río Henares, entre los cerros del Ecce Homo y Malvecino. Su posición estratégica le permitió dominar el paso de la importante ruta de comunicación entre Toledo y Zaragoza. En el yacimiento se pueden observar los restos de los lienzos de muralla y las torres, junto a otros elementos singulares como una iglesia de factura mudéjar y aljibes de grandes dimensiones.
La muralla árabe de Madrid, por su parte, es probablemente la construcción en pie más antigua de la capital. Se edificó en el siglo IX, durante la dominación musulmana de la península ibérica, y de ella solo se conservan algunos vestigios. Los restos con un mayor interés arqueológico se hallan en la Cuesta de la Vega, junto a la cripta de laCatedral de la Almudena. Han sido integrados en el parque de Mohamed I, llamado así en referencia a Mohamed I de Córdoba, considerado el fundador de la ciudad.

La muralla, que abarcaba una extensión de nueve hectáreas, tenía tres puertas, además de un portillo que se ha descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la Plaza de la Armería, dentro del Palacio Real. Formaba parte de una fortaleza (dentro del sistema defensivo de atalayas que se extendía a lo largo del valle del Tajo), alrededor de la cual se fue desarrollando el núcleo urbano de Madrid.

(Fuente. ABC / Cristina Sánchez)