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11 de mayo de 2020

Ruina sobre ruinas

Algunas campañas se retrasarán y muchos yacimientos no abrirán este verano. A eso se suma la falta de subvenciones y el desempleo. El sector está en punto muerto
Dos arqueólogas trabajan en Galería, en el yacimiento arqueológico de Atapuerca, que esté año verá reducido su número de trabajadores/Foto: Santi Otero/EFE
«Todo se ha parado. No se puede trabajar en los yacimientos este verano». La preocupación del arqueólogo Arturo Oliver, en Castellón, es compartida por sus compañeros en otras partes de España. Las campañas arqueológicas están en suspenso en nuestro país. Solo los trabajos de urgencia, relacionados con la construcción de inmuebles, carreteras o la restauración imprescindible de monumentos, tienen garantizados la continuidad. El coronavirus ha llevado también a la ruina a los que se ocupan de las ruinas. 

La falta de subvenciones, que en muchos casos aún no se han adjudicado, la suspensión o la brevedad de las campañas (que conlleva aparejado una pérdida de inversión) y el desempleo al que se verán abocados cientos de profesionales, arrastra a este sector a una pronunciada crisis, con el perjuicio que supone eso para España: no ahondar en el legado histórico que conservamos y la pérdida de relieve internacional de nuestra ciencia. Marisa Bueno, que trabaja en Cadalso de los Vidrios, comparte la opinión de su colega y expresa con pesimismo y un poco de rabia, su pesar: «Muchas de las excavaciones en curso no reabrirán. No tendrán presupuesto de los ayuntamientos o las juntas correspondientes. También porque durante esas semanas vivimos en espacios reducidos, casi siempre en albergues, y en muchos casos no se podrán aplicar las medidas sanitarias. El futuro es bastante incierto».

La situación ha afectado a proyectos españoles de la envergadura de Atapuerca. Uno de sus directores, José María Bermúdez de Castro, afirma: «Una campaña como las que se han llevado a cabo en los últimos diez o doce años es hoy imposible. Por aquí pasaban hasta 250 personas de 25 nacionalidades diferentes. Venían de Francia, Italia, Estados Unidos... Es irrealizable con esta situación. Igual que los congresos, porque las concentraciones van a desaparecer. Nosotros empezábamos en junio y terminábamos a finales de julio. Mira a qué fechas estamos ya y no tenemos nada aún. Tendremos que hacer algo modesto, si llegamos a tiempo, y con menos gente, lo que retrasará los avances. Aparte de que, como ha sucedido en otras áreas de la cultura, habrá menos dinero. Algunas excavaciones podrán retrasarse, pero otras no podrán hacerlo y se perderán. Todas, en general, van a sufrir bastante. No solo en España, también en Europa y en otros continentes».
MOMIAS, CORONAVIRUS Y POLVO
No está equivocado. José Ramón Pérez-Accino trabaja al lado del Valle de los Reyes, en uno de los proyectos internacionales de mayor relieve de España. Un yacimiento prometedor que ya está dando resultados. «Estamos donde se escondieron las momias reales que luego se encontraron en el siglo XIX. Es una de las concesiones más grandes que existen en este país. 

Hemos descubierto una columna de unos veinte metros de altura rematada con una cabeza humana. Algo fascinante. Junto a ella han aparecido mesas de ofrendas, oraciones. Este año teníamos por primera vez permiso de excavación y no solo de prospección. El problema ahora es que no sabemos qué va a pasar, si se va a permitir a los españoles entrar en este país o no, y si nos impondrán una cuarentena, lo que nos haría plantearnos si merece la pena ir. Tampoco sabemos qué medidas de seguridad nos exigirán. Allí estamos a 52 grados. Es el límite de lo que puede aguantar una persona. Llevamos mascarillas para el polvo, pero si a eso hay que añadir guantes de látex... Por no decir lo que supone pasar esta enfermedad en otro país». Pérez-Accino añade: «Para la arqueología es un retraso y la arqueología trabaja con el tiempo y las huellas que deja el tiempo. Si no puedes cumplir con los plazos y la entrega de informes pierdes la financiación, y sin ella... Pero lo que más miedo me da es la crisis económica mundial que se avecina. Por no contar con toda la gente de estas naciones que viven de proyectos como el nuestro. Si no acudimos, no tendrán el trabajo, y aumentará aún más la pobreza en estos territorios».

José Iravedra también ha dirigido un proyecto en el extranjero. Nada menos que en Olduvai, la cuna de la humanidad. Él suma otro problema que no es menor: «Allí el acceso a las medicinas es difícil. Y al agua. Si lleváramos el coronavirus, los efectos humanos serían catastróficos. Por eso, muchos países de África han cerrado fronteras. Puedes organizar una catástrofe descomunal si metes ea COVID-19. Aparte de que si alguien lo desarrolla allí sería gravísimo, porque con el calor pierdes sal y el cuerpo está muy debilitado. Yo adelgazo entre cinco y ocho kilos cada vez que voy». Para Iravedra existen también cuestiones académicas, aparte de las humanas, que se deben atender: «Hay que tener en cuenta que si fallas un año y no vas, no justificas la subvención y la pierdes completamente o la tienes que devolver. Después hay que pensar en una característica de nuestro yacimiento, que es el mismo donde excavó Mary Leakey: se convive mucho. A lo mejor en el mismo metro cuadrado hay dos personas. No puedes mantener la distancia. También, hay que tener en cuenta si a los españoles se les vetará la entrada».

Santiago Domínguez, propietario de la empresa Ares Arqueología y Patrimonio Cultural, está especializado en arqueología de urgencia (término que detesta), y dirige investigaciones de etnoarqueología en América y África: «Estudiamos a los pocos grupos de cazadores recolectores que todavía quedan en el mundo. Íbamos a viajar a Tanzania, pero este año y el que viene ya no podremos visitar a estos grupos indígenas. Muchos de ellos no están en contacto con el resto del mundo. Viven en el Amazonas y la selva. No los puedes visitar sin estar vacunado o haber pasado una cuarentena, porque ellos no tienen nuestro sistema inmunológico y les afectaría. Hay que esperar. Es una pena, porque estos cazadores recolectores son los últimos, son muy viejos, pueden morir en este tiempo. Pero ir en este instante supondría ponerlos en peligro. Y lo que nos enseñan ellos resulta esencial. Si sabemos interpretar un yacimiento del paleolítico es porque ellos no lo han enseñado. Nos dicen cómo se vivía en Europa hace 12.000 años, porque siguen viviendo igual».

PATRIMONIO Y LA ESPAÑA VACÍA
A lo anterior se tiene que agregar la repercusión que esta situación tiene para la formación de nuevos arqueólogos. Pocos se van a arriesgar a llevar a determinadas zonas, incluso a una excavación nacional, a los estudiantes. Para ellos pasar por estas prácticas resulta crucial para adquirir conocimientos y experiencia, pero si cayeran enfermos del COVID-19 podrían darse casos de denuncias. Así que los universitarios también salen perjudicados.

Jesús Francisco Torres es un superviviente. Salió indemne de la crisis de 2008, que fue devastadora para la arqueología: «Entonces desaparecieron muchísimos profesionales. De hecho, solamente quedamos cinco o seis de aquel momento. Los demás tuvieron que dedicarse a otra cosa. Si se repite esta situación sería un desastre. España terminaría perdiendo a los científicos mejor preparados y con la formación más completa. Hablamos varios idiomas y nuestros trabajos están a la altura de nuestros colegas europeos, pero, eso sí –afirma con ironía– con la mitad de su presupuesto».

Jesús Francisco Torres representa a un tipo de arqueólogo que se puede ver muy afectado: «No trabajo en el CSIC ni en una universidad. Ellos tienen un sueldo. Yo, no. Muchos arqueólogos no tenemos un sueldo fijo. Somos como los autónomos. Si no trabajamos, no recibimos dinero. Y muchos vamos ya justos». Comenta, además, otro factor: «Si se va todos los años a un yacimiento, no pasa nada. Pero si esa labor se interrumpe y después no se retoma, o se suspende, es un drama enorme. Es igual que si cerraras un laboratorio científico. Todo los esfuerzos quedan en el aire y muchas veces, al regresar, lo que se ha hecho sirve de poca cosa». También expresa su inquietud por la crisis económica que otea en el horizonte y que también amenaza con golpearlos: «España no valora el patrimonio cultural. Es una lástima. Es curioso cómo cada vez que sobreviene una crisis la primera damnificada es la ciencia».

Trinidad Nogales es arqueóloga, pero también la directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Ella rompe una lanza en defensa de este colectivo: «Se han paralizado las obras y, naturalmente, todos estos profesionales lo están pasando muy mal». Y subraya su valor cultural e importancia económica. «Las administraciones deben mirar hacia la arqueología como motor de desarrollo. Ahora se habla mucho de la España rural y vaciada. Pues esa tiene en su seno unos yacimientos patrimoniales de enorme relevancia que, primero, merecen la atención, y, segundo, generan empleo. Un pueblo puede atraer turistas si tiene algo que se pueda visitar. Y el turismo rural es una de las principales bazas de nuestro país. Se tienen que poner en valor los yacimientos y el patrimonio histórico. Es una inversión que crea empleos y genera riqueza».

IGUAL QUE EN 2008
Todos los arqueólogos están pendientes de las ayudas que se puedan ofrecer a su área. Nadie se ha preocupado de momento de ellos. Algunos tratan de reinventarse, porque, como afirma Marisa Bueno, hasta trabajar en los laboratorios es difícil: por su espacio reducido y porque las piezas pasan por varias manos para examinarlas. Los museos de los sitios arqueológicos también se ven afectados porque no acuden turistas y cuando reabran estarán solo a un treinta por ciento de su capacidad como máximo. Las empresas arqueológicas han reducido su facturación a niveles de 2008 y 2010. «Vamos a tener que sobrevivir y ahorrar mucho», comenta Santiago Domínguez: «Regresamos a las mismas estrecheces de antes».

26 de mayo de 2015

La campaña de Atapuerca retoma su pulso normal

La campaña de excavaciones de Atapuerca volverá a retomar los trabajos arqueológicos de antes de la crisis económica y se desarrollará durante seis semanas, frente a las cuatro de los últimos años. La campaña, que estará subvencionada con 110.000 euros, comenzará a mediados de junio y en ella participarán 200 investigadores.
Los directivos "proyectan" el futuro equipo que siga sus pasos en la investigación. FOTO: DIARIO DE NAVARRA
Así lo ha asegurado el codirector del equipo de investigación y vicepresidente de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell, minutos antes de que comenzara la reunión del Patronato de la institución, presidido por primera vez por la reina Sofía, presidenta de honor de esta Fundación desde hace cinco años.

La duración de las campañas de excavaciones de 2013 y 2014 se redujo a cuatro semanas debido tanto a la coyuntura económica como por la necesidad de concentrar esfuerzos en la organización del Congreso de la UISPP del pasado septiembre de 2014. Sin embargo, este año la campaña retoma su dimensión normal de seis semanas de excavación y contará con la participación de cerca de 200 investigadores.


PROSPECCIONES GEOFíSICAS
Por su parte, el codirector de las excavaciones y también vicepresidente de la Fundación, José María Bermúdez de Castro, ha asegurado que en la presente campaña “no hay proyectos nuevos” y sí “mucho trabajo de geocronología”. “Vamos a seguir realizando prospecciones geofísicas para conocer posibles entradas y yacimientos y poder catalogar de cara al futuro, y poder conocer mucho mejor la Sierra de Atapuerca para poder reducir más el tiempo de cada nivel”, ha sostenido.

Según ha manifestado, se trata de “una continuidad” de lo que se viene haciendo “con la idea de prospectar mejor”, ha puntualizado. Bermúdez de Castro ha subrayado que el reto es “seguir haciendo un gran marco geocronológico para dejar cada vez más reducido el tiempo de los yacimientos que se están excavando”.


EQUIPO FUTURO
“Vamos a ser continuistas”, ha afirmado, a la vez que ha resaltado: “Estamos proyectando ya el futuro del equipo que queremos que siga nuestros pasos”. En este sentido, ha precisado que a la dirección del actual equipo de investigación le quedan “de siete a diez años de duración del proyecto” y ha apelado a la necesidad de “renovar en un futuro”. Al mismo tiempo, ha expresado su deseo de que cuando llegue el momento sea “una transición y normalidad total, sin que se note el relevo”.

La Fundación Atapuerca, como complemento a la financiación que la Junta de Castilla y León destina a las excavaciones (110.000 euros este año), coordinará el funcionamiento de la campaña dándola respaldo organizativo, administrativo, económico, logístico, de mantenimiento, de comunicación y de organización de eventos.
 

"PREMIOS EVOLUCIÓN"
Durante la campaña de excavación tendrá lugar la IV edición de los Premios Evolución que otorga bienalmente la Fundación Atapuerca. En esta edición los premios recaerán en la base militar ‘Cid Campeador’, en la categoría de Valores Humanos; y en el matrimonio de profesores franceses Marie Antoniette y Henry de Lumley, en la categoría de Labor Científica.

(Fuente: Diario de Burgos)

21 de diciembre de 2012

Los recortes también llegan a Atapuerca

Por primera vez en diez años se suprimen en Atapuerca las excavaciones en el mes de junio. El recorte también afectará a los arqueólogos y personal que trabaja en los yacimientos, que pasará de los 255 participantes de la última campaña a "no más de 200", aseguró Eudald Carbonell.
Por primera vez en diez años se suprimen en Atapuerca
 las excavaciones en el mes de junio.
La campaña de excavaciones de la Sierra de Atapuerca se reducirá el próximo año al mes de julio, por la falta de presupuesto de la Fundación Atapuerca y la reducción de apoyos de las instituciones. Así lo avanzó en Ibeas de Juarros, (Burgos) el vicepresidente de la Fundación Atapuerca, José María Bermúdez de Castro, quien ha considerado que "puede haber menos descubrimientos", al acortar el tiempo de trabajo de los científicos.

El Patronato de la Fundación Atapuerca se reunió este jueves en la sede de la misma para concretar las actuaciones del próximo ejercicio y que estarán marcadas por la austeridad presupuestaria. Los responsables de la Fundación, Pedro J. García Romera, presidente de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell Roura, vicepresidente y director general de la misma y José Mª Rodríguez – Ponga, secretario del Patronato, ofrecieron una rueda de prensa para dar a conocer los principales acuerdos.

La próxima campaña de excavaciones será más corta. Por primera vez desde hace casi una década, se suprimirán los trabajos del mes de junio, por lo que se contarán con quince días menos de faena. El recorte también afectará a los arqueólogos y personal que trabaja en los yacimientos, que pasará de los 255 participantes de la última campaña a "no más de 200", aseguró Carbonell.

Conscientes de que la reducción presupuestaria por la que pasa el campo de la ciencia, la Fundación Atapuerca ha reducido en un 20% su presupuesto para 2013 hasta dejar el mismo en 1,3 millones de euros. Sin embargo, Carbonell destacó la “fortaleza” de la Fundación, que seguirá contribuyendo a la difusión del conocimiento con la mirada puesta en la sierra burgalesa.

El presupuesto de la Fundación Atapuerca para el año 2013 es austero y se ha elaborado intentando conjugar la necesidad del equilibrio presupuestario con el cumplimiento de los objetivos fundacionales de la entidad (apoyo a la investigación y realización de actividades de difusión). Una parte importante del peso de dicho presupuesto gira en torno a la gestión de visitas.

Se mantendrá el apoyo a la investigación al Proyecto Atapuerca, mediante la concesión de once ayudas predoctorales, el soporte logístico de la campaña de excavación, y la obtención de colaboraciones para su desarrollo. También se mantendrá la colaboración con entidades científicas.

(Fuente: El Mundo)

17 de junio de 2012

Arranca la campaña de excavaciones 2012 en Atapuerca (Burgos)

Comienzan la campaña 2012 de excavaciones en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), dirigidas por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, bajo cuya dirección se ha colocado un equipo de 70 personas según informa la Fundación Atapuerca a través de un comunicado remitido a Europa Press.

En esta segunda quincena de junio los expertos excavan en distintos puntos de la Sierra burgalesa entre los que destaca la Sima del Elefante, ubicada en la Trinchera del Ferrocarril.

En la Sima, donde se han descubierto hallazgos de más de 1,3 millones de años, los objetivos principales consisten en "excavar el nivel 9c e ir descubriendo el nivel 9d en toda la superficie", además de profundizar en la zona que se descubrió el año pasado con el fin de relacionar estratigráficamente las zonas en las que se divide el yacimiento.

Del mismo modo, el equipo de trabajadores realizará un estudio sobre la Gran Dolina, el yacimiento donde se ha hallado la especie Homo antecessor. Allí, en el tramo superior, un grupo de 30 personas continuará trabajando en el nivel TD10, donde ya se ha recuperado un "riquísimo registro fósil de unos 350.000 años de antigüedad", en el que se cuentan hasta ahora unos 60.000 restos faunísticos y 12.000 herramientas de piedra.

Una vez terminada de excavar esta capa, en la que se ha documentado un "predominio inusual" de restos de bisonte entre la fauna, así como "un uso prácticamente exclusivo del sílex como materia prima para la fabricación de los instrumentos", se empezará a excavar en el nivel que está inmediatamente por debajo. En éste se espera "continuar realizando interesantes descubrimientos" que permitan avanzar en la reconstrucción de los modos de vida de los grupos de Homo Heidelbergensis que habitaron la Sierra hace medio millón de años.

Por otra parte, un grupo más reducido de arqueólogos y paleontólogos continuará trabajando en el tramo inferior de la Gran Dolina, en el nivel TD5, al objeto de acabar de contrastar la presencia humana en esta fase del relleno que ya atrajo la atención de los expertos a principios de los años 90.

CUEVA DEL MIRADOR Y FUENTE MUDARRA
En la Cueva del Mirador, el yacimiento orientado a la Sierra de la Demanda que también forma parte de la Sierra de Atapuerca, se continuará con la intervención en los dos sondeos abiertos en ambos extremos de la cavidad: sectores 100 y 200.

En el sondeo del sector 100 se excavará en el nivel 105, correspondiente a ocupaciones del bronce medio, para progresar hacia los niveles neolíticos, mientras que en el sector 200 los trabajos se centrarán en la excavación del sepulcro colectivo del Calcolítico.

Por último, en el asentamiento al aire libre cercano al Hotel California, Fuente Mudarra, se abrirá un sondeo de veinte metros cuadrados con la intención de recuperar una muestra de registro arqueológico suficiente para inspeccionar el sitio, conocido gracias a las prospecciones arqueológicas acometidas durante las campañas de excavación de los años 2008 y 2009.

CONTINUACIÓN DE LAS EXCAVACIONES EN JULIO
 El próximo día 1 de julio el equipo alcanzará las 150 personas y se realizarán nuevos trabajos en la Trinchera del Ferrocarril o Portalón, en la Sima de los Huesos y en la Galería de las Estatuas, (todos ellos situados en Cueva Mayor). También se continuará con las labores de lavado de sedimento en las orillas del río Arlanzón.

La Fundación Atapuerca, por lo que respecta a su labor de apoyo a la investigación y como complemento a la financiación pública por parte de la Junta de Castilla y León y otras administraciones, procede a la dotación económica, de personal, materiales, equipos y servicios, tanto logísticos como técnicos, necesarios para el desarrollo de las tareas de excavación, así como la financiación para emprender programas de dataciones de restos e investigación de los mismos.
(Fuente: Europa Press)