11 de abril de 2014

Los arqueólogos descubren en Jaén el mayor santuario ibérico encontrado hasta el momento

Con la finalización de la campaña de excavaciones han salido a la luz en el oppidum ibérico de Puente Tablas (Jaén) casi 300 metros cuadrados de santuario repartido en tres aterrazamientos, dos cellas con sus correspondientes pre-cellas porticadas, un aljibe excavado en la roca con una interesante canalización de agua, además de cuatro cavidades en la roca -también porticadas- y que supuestamente podrían haber sido utilizadas para algún tipo de culto oracular, según nos ha contado Arturo Ruíz, director del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, que hoy dan por finalizadas las excavaciones que se iniciaron en esta zona el pasado mes de noviembre.
Excavaciones en el santuario del oppidum de Puente Tablas. A la izquierda de la imagen se aprecian las dos cellas con sus pre-cellas correspondientes, a la derecha las grutas recientemente descubiertas y al fondo la estela de la diosa.
"Se trata del santuario ibérico de mayores dimensiones de los descubiertos hasta el momento", nos comenta Ruíz. Hasta el momento han salido cerca de 300 metros cuadrados de planta repartidos en tres aterrazamientos y los diferentes espacio de culto entre los que destacan las dos grandes salas (cellas) dotadas de sus correspondientes pre-cellas porticadas que resultan de muy clara inspiración orientalizante". "Estas salas estarían dedicadas a la devoción de dos deidades diferentes, una femenina y la otra masculina." "Y no descartamos que las dimensiones puedan ser mayores todavía, ya que queda por excavar una buena parte de la ladera en la que se asienta el santuario."
Arturo Ruíz y Manuel Molinos, responsables
de la excavación. 

SANTUARIO DEL PRIMER CUARTO DEL S. IV a.C.
En cuanto a los descubrimientos de estos últimos meses -comenta Arturo Ruíz- "cabe destacar los fragmentos de una crátera de clara inspiración griega entre cuyos fragmentos hemos podido identificar el dibujo de una deidad femenina (que bien podría referirse a Artemisa o Afrodita), y que nos ha ayudado a fechar con exactitud la datación del santuario en el primer cuarto del S. IV a.C." 

"También hemos documentado, añade Ruíz, otros fragmentos de cráteras áticas con figuras rojas, diferentes restos de ánforas y dos pozos rituales que contenían materiales asociados a rituales religiosos, como pequeños huesos de animales, cenizas y otros elementos carbonizados".
Canalización de agua procedente
del aljibe.

EL AGUA COMO ELEMENTO DE CULTO
El agua desempeñaba un importante papel en el culto practicado en este santuario, "ya que también hemos documentado bajo el pavimento del santuario un complejo sistema de canalizaciones de factura perfecta que en un principio nos hicieron pensar en la existencia de una fuente o manantial en el santuario, una hipótesis que hemos descartado después de realizar los estudios geológicos oportunos." 

No obstante, prosigue Arturo Ruíz,  "sí que hemos encontrado un aljibe excavado en la roca en el aterrazamiento superior, que bien podría haber sido utilizado para dejar fluir el agua en la celebración de los cultos a través de las canalizaciones, y cuyo buen funcionamiento hemos podido constatar con las lluvias de los últimos meses." 


CULTO ORACULAR
Las cuatro cavidades descubiertas en el santuario, y que se podrían
relacionar con algún tipo de culto oracular.
Ha sido muy interesante, continúa Ruíz,  "el descubrimiento de las cuatro cavidades de roca, de entre 40 y 80 cm de profundidad que previsiblemente fueron empleadas en la práctica de algún tipo de culto oracular, ya que en el acceso a estas cavidades hemos descubierto lo que podían ser las bases de tres columnas, una representaciones de lo que podría interpretarse como un "ojo", otra de una "oreja" y una tercera -que todavía no hemos definido- pero creemos que podría tratarse de una "boca", aunque todo esto no son más que hipótesis", nos aclara Ruíz.

"Lo cierto es que en el interior de las cavidades, todas ellas naturales, no hemos encontrado restos de ningún tipo, a excepción de los fragmentos de la crátera que nos ha ayudado a datar con exactitud el santuario en el primer cuarto del S. IV a.C"., concluye Ruíz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario