El hallazgo, frente al Ayuntamiento, confirma la potencia industrial del litoral hace 2.000 años y conecta la ciudad con grandes factorías como Baelo Claudia o Carteia.
El yacimiento abarca restos desde la época romana hasta periodos medievales islámicos, modernos y contemporáneos, entre ellos una factoría de salazones y una cripta del convento de la Santísima Trinidad de Ceuta que tuvo allí su sede desde el siglo XVI hasta el siglo XX. / D.C.
Un hallazgo arqueológico en pleno corazón de Ceuta ha abierto una nueva ventana al pasado del estrecho de Gibraltar. Las excavaciones realizadas frente a la puerta principal del Ayuntamiento han sacado a la luz una fábrica de salazones de época romana que confirma el peso industrial y comercial de la zona hace dos mil años.
El descubrimiento, fruto de los trabajos impulsados por el Gobierno de Ceuta junto a la Universidad de Cádiz, forma parte de un yacimiento de gran valor histórico que abarca desde la época romana hasta etapas medievales islámicas, modernas y contemporáneas. Entre los restos localizados también destaca la cripta del convento de la Santísima Trinidad, activo entre los siglos XVI y XX.
El catedrático de Arqueología Darío Bernal ha explicado que la factoría, datada en el siglo II después de Cristo, evidencia que la ciudad —conocida en época romana como Septem— estaba habitada por una comunidad vinculada al mar: pescadores, marineros y comerciantes especializados en la elaboración de salazones y salsas de pescado.
Estos productos, especialmente el apreciado garum, fueron clave en la economía del Imperio romano. La industria consistía en la limpieza, troceado y maceración del pescado en grandes piletas con capas de sal, un proceso que podía prolongarse durante meses antes de su almacenamiento en ánforas para su exportación.
Los primeros análisis ya han permitido obtener información sobre las especies consumidas, la dieta y la organización de las instalaciones. Además, los expertos han documentado que el abandono de la factoría se produjo a mediados del siglo III.
Pero el yacimiento no solo aporta datos sobre la Antigüedad. Según el arqueólogo Fernando Villada, la excavación ha revelado una secuencia histórica continua, incluyendo una cripta con restos óseos que abarcan desde época romana hasta la actualidad. Este enclave fue también madrasa islámica antes de convertirse en convento tras la llegada portuguesa en 1415.
El yacimiento abarca restos desde la época romana hasta periodos medievales islámicos, modernos y contemporáneos, entre ellos una factoría de salazones y una cripta del convento de la Santísima Trinidad de Ceuta que tuvo allí su sede desde el siglo XVI hasta el siglo XX. / D.C.
El hallazgo refuerza la importancia del estrecho de Gibraltar como uno de los grandes polos industriales del mundo antiguo. La factoría de Ceuta se suma así a otras documentadas en la orilla norte, como las de Iulia Traducta en Algeciras, Carteia en San Roque o Baelo Claudia en Tarifa, configurando una red de producción y comercio de salazones que se extendía por todo el Mediterráneo occidental.
En conjunto, se han contabilizado casi doscientas instalaciones de este tipo entre Andalucía, Marruecos y Portugal, activas desde el siglo II antes de Cristo hasta época bizantina. La abundancia de recursos marinos, especialmente el atún en su migración entre el Atlántico y el Mediterráneo, convirtió esta franja litoral en un enclave estratégico para la economía romana.
Tras ocho años de trabajos en Ceuta, los responsables del proyecto ya miran al futuro. El objetivo es recuperar este espacio con visitas interactivas y un recorrido virtual que permita a la ciudadanía conocer de cerca uno de los yacimientos más complejos y reveladores de Ceuta.
El hallazgo refuerza la importancia del estrecho de Gibraltar como uno de los grandes polos industriales del mundo antiguo. La factoría de Ceuta se suma así a otras documentadas en la orilla norte, como las de Iulia Traducta en Algeciras, Carteia en San Roque o Baelo Claudia en Tarifa, configurando una red de producción y comercio de salazones que se extendía por todo el Mediterráneo occidental.
En conjunto, se han contabilizado casi doscientas instalaciones de este tipo entre Andalucía, Marruecos y Portugal, activas desde el siglo II antes de Cristo hasta época bizantina. La abundancia de recursos marinos, especialmente el atún en su migración entre el Atlántico y el Mediterráneo, convirtió esta franja litoral en un enclave estratégico para la economía romana.
Tras ocho años de trabajos en Ceuta, los responsables del proyecto ya miran al futuro. El objetivo es recuperar este espacio con visitas interactivas y un recorrido virtual que permita a la ciudadanía conocer de cerca uno de los yacimientos más complejos y reveladores de Ceuta.
(Fuente: Europa Sur)







