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27 de junio de 2025

ArcheOPENLAB: un proyecto arqueológico que conecta la ciencia ciudadana con Europa

La localidad madrileña de Manzanares El Real se convierte en epicentro de la arqueología participativa internacional al acoger estudiantes de las Universidades de Atenas y Bucarest en el marco de una iniciativa europea, liderada por la Universidad Autónoma de Madrid y enmarcada dentro de la red de universidades europeas CIVIS.
Equipo de arqueólogos de la UAM, miembros de CIVIS, APADIS, voluntarios y estudiantes durante V Campaña de Excavación Arqueológica del Castillo Viejo de Manzanares El Real. ArcheOPENLAB/Ayuntamiento Manzanares El Real.

En el mes de junio de 2025, el Castillo Viejo de Manzanares El Real, una fortaleza medieval enclavada en el corazón de la Sierra de Guadarrama, ha sido escenario de algo más que una campaña arqueológica. En este emplazamiento, sobre la tierra polvorienta del recinto amurallado, estudiantes de arqueología de Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas (Grecia) y de la Universidad de Bucarest (Rumanía) han trabajado codo a codo con sus colegas españoles como parte de ArcheOPENLAB, un ambicioso proyecto de ciencia ciudadana con alcance internacional.

Impulsado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y enmarcado dentro de la red de universidades europeas CIVIS, este laboratorio abierto busca integrar el patrimonio arqueológico en el tejido social y económico de los municipios mediante la participación activa de la ciudadanía. Dirigido y coordinado por Javier Salido Domínguez, profesor de Arqueología de la UAM, ArcheOPENLAB se ha convertido en una referencia no solo por su innovación científica, sino también por su capacidad para conectar comunidades locales con instituciones académicas de Europa.

De Madrid al corazón de Europa
“Queríamos demostrar que la arqueología puede ser más que una disciplina académica; puede ser una herramienta de transformación social”, explica Javier Salido Domínguez. “Y eso pasa por abrir nuestras excavaciones a los voluntarios, a personas con diversidad funcional y, como en este caso, a estudiantes internacionales que traen nuevas miradas y aprendizajes”.

La participación de estudiantes de Atenas y Bucarest no es casual. Se trata de universidades miembros del consorcio CIVIS, una alianza de 11 Universidades que promueve la movilidad, la colaboración científica y la innovación social en el contexto europeo, junto con socios africanos. Durante su estancia en España, estos jóvenes no solo participaron en la campaña de excavación del Castillo Viejo —ya en su quinta edición—, sino que también asistieron a jornadas de puertas abiertas, contribuyeron a la difusión del proyecto y realizaron visitas formativas a las instalaciones científicas de la UAM y Museos.

Ciencia aplicada: de la excavación al laboratorio y el museo 
Uno de los momentos más valorados por los estudiantes internacionales fue la visita al Laboratorio SECYR (Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico), dirigido por el catedrático Joaquín Barrio Martín. Este centro, pionero en técnicas de conservación y análisis de materiales arqueológicos, ofreció a los visitantes una perspectiva integral sobre cómo las piezas arqueológicas son restauradas y analizadas.

También destacada fue la experiencia en el Laboratorio de Zooarqueología de la UAM, donde el catedrático Arturo Morales y su equipo explicaron cómo el estudio de restos animales permite reconstruir la alimentación, las prácticas económicas y los modos de vida de las comunidades del pasado.

Además, el alcance del proyecto ArcheOPENLAB ha traspasado los límites locales y se ha hecho visible a nivel institucional. Actualmente, el Museo Arqueológico y Paleontológico Regional de la Comunidad de Madrid, ubicado en Alcalá de Henares, acoge una exposición dedicada al yacimiento de El Boalo, otro yacimiento arqueológico clave en este proyecto. La muestra presenta los hallazgos más relevantes de las excavaciones de la iglesia visigoda, así como imágenes que ilustran la metodología participativa del proyecto. Esta exposición pone en valor el modelo de arqueología ciudadana que impulsa ArcheOPENLAB, y lo exhibe como ejemplo de buenas prácticas en gestión del patrimonio. Se trata de un reconocimiento público al impacto social, educativo y científico que el proyecto ha generado en el ámbito regional.

Arqueología inclusiva y participativa
Uno de los sellos distintivos de ArcheOPENLAB es su enfoque inclusivo. A través de actividades adaptadas, el proyecto incorpora a personas con diversidad funcional en las excavaciones y talleres arqueológicos. En El Boalo ya se han desarrollado visitas con guías de lectura fácil y actividades educativas diseñadas para todo tipo de públicos y en el Castillo Viejo de Manzanares El Real diferentes miembros de APADIS colaboran en los trabajos de conservación de la fortaleza.

Esta vocación integradora se alinea con los principios del Convenio de Faro, promovido por el Consejo de Europa, que defiende el derecho de todos los ciudadanos a participar en la vida cultural y en la gestión del patrimonio como parte activa de su identidad. En ese sentido, ArcheOPENLAB no solo genera conocimiento académico, sino que actúa como motor de inclusión y cohesión social.

Turismo sostenible y economía circular
El impacto del proyecto trasciende el ámbito universitario. En municipios como El Boalo o Manzanares El Real, los sitios arqueológicos gestionados por ArcheOPENLAB se han convertido en recursos turísticos y educativos que atraen a visitantes, dinamizan la economía local y promueven la identidad cultural del territorio.

Una de las iniciativas más exitosas es el Otoño Visigodo, celebrado en El Boalo, donde se combinan visitas guiadas, conferencias, talleres artesanales y degustaciones gastronómicas inspiradas en la cocina de época. Asimismo, se ha promovido un mercado de artesanía local donde se venden productos inspirados en los hallazgos arqueológicos, generando un círculo virtuoso entre ciencia, turismo y emprendimiento.

Este modelo de economía circular y turismo responsable se enmarca en las estrategias de desarrollo sostenible promovidas por la Comunidad de Madrid y se alinea con las políticas europeas que apuestan por un uso equilibrado del patrimonio cultural.

Un proyecto con proyección europea
Más allá de la excavación y la divulgación, ArcheOPENLAB es también un espacio de debate y reflexión académica. En octubre de 2025, se celebrará una mesa redonda en la Universidad de Bucarest para compartir los aprendizajes del proyecto y explorar su aplicación en yacimientos arqueológicos del Mar Negro. En marzo de 2026, se organizará un taller semipresencial en Atenas con estudiantes de arqueología y museología sobre los modelos de arqueología pública desarrollados en España.

Estas actividades demuestran cómo ArcheOPENLAB ha logrado lo que muchos proyectos científicos aspiran a alcanzar: combinar la investigación de excelencia con el compromiso social y la colaboración internacional. Y lo hace desde una escala local, demostrando que incluso una excavación arqueológica puede convertirse en un nodo de conocimiento europeo.

Hacia un nuevo modelo de investigación ciudadana
El éxito del ArcheOPENLAB es también una prueba de que la ciencia ciudadana tiene un enorme potencial en las Humanidades. “La arqueología ofrece una oportunidad única para conectar a la gente con su pasado, sus tradiciones y su territorio”, señala Javier Salido.

Y es que, lejos de ser un proyecto aislado, ArcheOPENLAB forma parte de una red de laboratorios abiertos promovidos por las universidades del consorcio CIVIS. Su objetivo es claro: construir un nuevo modelo de universidad conectada con la sociedad, comprometida con la sostenibilidad, la inclusión y el desarrollo territorial.

Como resume Javier Salido, “queremos que las comunidades no solo visiten su patrimonio, sino que lo vivan, lo estudien y lo protejan. Y que, al hacerlo, se conecten con otras comunidades de Europa que comparten los mismos retos y esperanzas”.

Un futuro con raíces
Con cada actuación, ArcheOPENLAB no solo desentierra fragmentos del pasado, sino que construye vínculos entre generaciones, disciplinas, territorios y culturas. En tiempos de polarización y desinformación, este proyecto demuestra que el conocimiento compartido y la participación activa pueden ser herramientas poderosas para fortalecer el tejido social y construir una Europa más justa, más unida y más consciente de su historia común.

Desde las piedras del Castillo Viejo o de la iglesia visigoda de El Boalo hasta los laboratorios y aulas de la UAM, la Universidad de Atenas y Bucarest, ArcheOPENLAB es hoy mucho más que un proyecto arqueológico: es una apuesta decidida por una arqueología con desafíos locales y espíritu europeo.

3 de abril de 2024

Comienzan las excavaciones en el yacimiento de El Boalo (Madrid)

El pasado lunes 1 de abril comenzaron las excavaciones en el yacimiento de El Rebollar ubicado en El Boalo con todos los participantes inscritos. Las actuaciones estarán activas hasta el 26 de abril

Bajo la dirección de la Universidad Autónoma de Madrid y del Equipo A de Arqueología, y financiada por el Ayuntamiento de El Boalo, Cerceda y Mataelpino, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid y la Universidad Autónoma de Madrid, se va a continuar descubriendo los restos del nuevo edificio localizado en las pasadas campañas al sur de la ermita con enterramientos visigodos (s. VII-VIII) y que, tras una fase de abandono, seguirá ocupándose hasta el siglo XVII.

Recomponer el puzle de la historia local
Como en anteriores convocatorias, desde el Ayuntamiento de El Boalo, Cerceda y Mataelpino invitan a los vecinos e interesados en la historia local, la arqueología o la investigación histórica, a participar, de forma voluntaria, en el descubrimiento de los vestigios que permitirán ir recomponiendo el puzle de la historia de este municipio y por extensión de la Sierra de Guadarrama.

1 de junio de 2023

Nuevos hallazgos en la campaña de excavaciones en el yacimiento de El Boalo (Madrid)

Tras cinco semanas de intenso trabajo, se han descubierto tres nuevas edificaciones, de las que aún se desconoce su período de construcción o su relación con la iglesia visigoda
Nuevos hallazgos en la última excavación de El Boalo

Tras cinco largas semanas de intenso trabajo, ha concluido la VI Campaña de Excavaciones Arqueológicas en el yacimiento de El Rebollar, en El Boalo. Lo más destacado, el descubrimiento de tres nuevas edificaciones, de las que todavía se desconoce el periodo de construcción.

La campaña dio comienzo a mediados de abril para profundizar en un terreno donde se ha encontrado una Iglesia de un periodo comprendido entre la segunda mitad del siglo VII y mediados del VIII.

Los participantes han trabajado sobre el lugar donde se emplazará el futuro Centro de Interpretación del yacimiento y las pasarelas que conducirán a los visitantes a conocer la excavación.

Los directores de la campaña, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Ayuntamiento, apuntan que los resultados obtenidos “han sido más sorprendentes de lo que cabía esperar al inicio”, aunque ahora se abre el periodo para realizar el inventariado, catalogación y análisis de las estructuras y materiales localizados, labores que continuarán durante todo el año hasta la próxima campaña.

También prevén que en las próximas actuaciones puedan lograr datar las construcciones halladas estas semanas, así como las tumbas situadas al exterior de la iglesia visigoda, que parecen del mismo momento tanto por el ajuar como por la tipología.

Respecto a las incógnitas, la pregunta más importante que se van a formular es la relación que tienen las tres construcciones nuevas con la antigua iglesia visigoda reformada en época bajomedieval. "Este año las preguntas finales son tantas como incógnitas hemos logrado despejar", dicen los responsables de la excavación.

El equipo de antropólogas, dirigido por Armando González y Óscar Cambra, de la Facultad de Biología de la UAM, ha finalizado también la excavación y extracción de los restos óseos de nueve individuos colocados en ocho tumbas de cista, cubiertas por una o varias losas.

22 de marzo de 2023

Investigarán el ADN de los cuerpos del yacimiento visigodo de El Rebollar

Los responsables del yacimiento madrileño de El Boalo explican que la ayuda de la Fundación Palarq servirá para hacer estudios de ADN que permitan conocer relaciones de parentesco entre los individuos encontrados enterrados en el lugar.
La concesión de la ayuda confirma el trabajo desarrollado en el yacimiento.

La Fundación Palarq ha otorgado una ayuda económica para seguir investigando en el yacimiento arqueológico de El Rebollar en El Boalo. Así lo ha señalado el ayuntamiento de El Boalo, Cerceda y Mataelpìno en un comunicado. En la misma también señala que la noticia ha sido destacada por la revista National Geographic.

La Fundación Palarq es una entidad privada y sin ánimo de lucro creada con la finalidad de apoyar las misiones arqueológicas españolas, según el consistorio.

De cualquier manera, el consistorio serrano de El Boalo, Cerceda y Mataelpino destaca que la concesión de la ayuda confirma todo el trabajo desarrollado en dicho yacimiento. En dicho lugar comenzó a investigarse en el año 2018 por parte del Equipo A de Arqueología

Para qué se utilizará la ayuda de la Fundación Palarq

El profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM, Javier Salido Domínguez, ha explicado qué investigación en el yacimiento de El Boalo se hará con la ayuda otorgada. Permitirá realizar estudios de tipo genético para conocer las relaciones de parentesco de cinco individuos encontrados enterrados en el yacimiento.

“Se trata de tres individuos de la época visigoda que fueron enterrados en dos sarcófagos y también de otros dos perinatales de otro periodo histórico, la época bajomedieval”, explica Salido.

El profesor universitario añade que “la relación de parentesco entre individuos del mismo periodo y enterrados de forma distinguida nos permitirá llegar a conclusiones de tipo histórico sobre quiénes tenían derecho a enterrarse en las zonas más privilegiadas de la iglesia”.

Al descubrir el modo de enterramiento, los arqueólogos ya comenzaron a preguntarse: “¿son familiares? ¿mantienen algún otro tipo de relación de parentesco los enterrados en una iglesia tan destacada?, ¿los perinatales son mellizos o gemelos?”

Salido ha resaltado que “la ciencia arqueológica avanza y ahora podemos plantearnos dudas que hasta hace poco no podíamos resolver”.

Estudiar el ADN antiguo de los cuerpos encontrados en el yacimiento

Por su parte, la profesora en el departamento de Medicina legal y psiquiatría y patología de la Facultad de Medicina de la Complutense, Sara Palomo, explica otros aspectos de la investigación en el yacimiento de El Boalo. Su trabajo se centra en el estudio del ADN antiguo y de cuestiones relacionadas con la genética forense.

“Nos vamos a centrar, sobre todo en esta primera parte, al menos en cinco individuos, dos de ellos son dos individuos infantiles perinatales que se encontraban enterrados juntos y que se sospecha que al estar enterrados juntos pudieran estar vinculados por algún tipo de relación familiar”, dice la investigadora.

Palomo añade que “con respecto de los dos individuos infantiles que están inhumados de forma conjunta, vamos a hacer estudio de marcadores STRs autosómicos, para saber si existe algún tipo de parentesco cercano entre ellos. Especialmente si existe una relación de hermandad concretamente. Y también vamos a llevar a cabo el estudio de marcadores genéticos del linaje, como son el ADN mitocondrial y el cromosoma Y.

Palomo señala que “con el estudio de origen biogeográfico, la genética no solamente nos sirve para identificar o para establecer relaciones de parentesco. También existen marcadores, especialmente en los de linaje como el mitocondrial o el Y. Aunque también en algunos casos se puede utilizar otro tipo de marcadores nucleares, que son indicativos de que una persona tenga ciertas características en su ADN, puede asociarle, vincularle a un origen biogeográfico concreto en este caso. También nos puede aportar esta información sobre los individuos, a ver si procedían de alguna región geográfica concreta y a su vez, pues poner esto en contexto con otros con otros datos que se conozcan de otros yacimientos de otros individuos de otras zonas.”

(Fuente: Madridnorte 24 Horas)