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31 de agosto de 2022

Vuelven las excavaciones al Cerro del Villar de Málaga veinte años después

En esta ocasión, la investigación la liderará un equipo de la UMA, apoyado por la de Chicago. En julio se presentaron los resultados de las prospecciones geomagnéticas que revelaron el urbanismo del asentamiento. El Cerro del Villar, uno de los sitios fenicios mejor conservados del extremo occidente del Mediterráneo
Yacimiento arqueológico en el Cerro del Villar. / M. H. (Málaga)

El Cerro del Villar, asentado en la desembocadura del Guadalhorce, es uno de los sitios del pasado fenicio mejor conservados del extremo occidental del Mediterráneo. Esta joya patrimonial malagueña se está preparando para volver a ser excavada, después de que la pasada primavera se hicieran distintos estudios y prospecciones geomagnéticas en las que se descubrió el urbanismo de la zona, resaltando la presencia de edificios públicos en la zona.

En estos momentos, se está acondicionando y desbrozando la zona para que a principio de la semana que viene pueda empezarse con la excavación propiamente dicha del terreno. Hace 20 años que no se levanta el suelo que mantiene protegidos los restos del asentimiento, según declara el profesor del Departamento de Ciencias Históricas, José Suárez, que encabezará estos estudios. La campaña comenzará el 29 de agosto para finalizar el 23 de septiembre.

Además, en Málaga se sienten especialmente orgullosos de estos trabajos, porque cuentan con la particularidad de que serán encabezados por primera vez por un equipo de la propia universidad, coincidiendo con el 50 aniversario de la institución. En el anterior estudio fue la Universidad Pompeu Fabra la que cargo con el máximo peso de los trabajos. Esto no quiere decir que sean sólo equipos malagueños los que trabajen sobre el Cerro del Villar, si no que en esta ocasión será la Universidad de Chicago la que apoye la investigación.

La idea, según destaca el propio Suárez, es volver a excavar todos los años, con un gran grupo de la Universidad de Málaga que pueda ser apoyado por otras universidades –como en este caso–, además de por las distintas administraciones públicas. A las que el profesor de la UMA agradece el apoyo prestado tanto en infraestructuras como en materia de financiación.

Desde el Ayuntamiento de Málaga, están en completa coordinación con el equipo arqueológico de la Universidad de Málaga, cuenta el concejal de Urbanismo, Raúl López Maldonado, a Málaga Hoy. El objetivo de esta primera campaña es buscar datos que permitan el implementación de caminos para acceder al yacimiento, de manera que en futuras campañas se puedan entrar de lleno al yacimiento.

El equipo de la UMA que trabajará con este objetivo estará compuesto por 30 personas, entre profesores estudiantes y otros profesionales de apoyo. "Lo importante es que habrá un nutrido grupo de especialistas de distintas facultades de aquí de Málaga", señala Suárez sobre la importancia de la investigación local.

Con distintas prospecciones geomagnéticas, la pasada primavera pudieron desvelar el urbanismo del yacimiento, del que Suárez destaca "su buen estado de conservación". Este entramado, además mostraron el denso entramado urbano que pudo darse en el Cerro del Villar, con presencia, incluso, de edificios públicos.

Estos trabajos que se presentaron el pasado mes de julio permitieron delimitar con precisión el yacimiento –de unas 9 hectáreas de longitud, unas 4,5 accesibles– e identificar su potencial para el conocimiento de la naturaleza del proyecto de expansión de la ciudad de Tiro entre los siglos VIII-VII a.C.

“Los trabajos también han permitido conocer en detalle el profundo cambio medioambiental que se empieza a producir en la bahía de Málaga tras la presencia fenicia, así como la evidencia de diversos episodios catastróficos de naturaleza fluvial o marítima”, señaló el investigador durante la presentación.

Definir la naturaleza de las actividades económicas que se llevaron a cabo en este lugar, a partir del estudio de materiales arqueológicos procedentes de antiguas excavaciones, ha sido otro de los objetivos del proyecto, donde se destaca que, principalmente, fueron la construcción para el envasado y comercialización de productos agrícolas –uvas y vinos– y de conservas de pescado capturado en la propia bahía de Málaga.

Proyecto internacional
Bajo el nombre ‘Cerro del Villar: naturaleza y temporalidad del proyecto territorial fenicio arcaico en la bahía de Málaga (2022-2025)’, este Proyecto General de Investigación Arqueológica ha sido autorizado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

La iniciativa, de carácter interdisciplinar e internacional, está liderada por investigadores de diversas áreas de conocimiento del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras, y gestionada desde el Vicerrectorado de Proyección Social y Comunicación. Cuenta, además, con la subvención económica del área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga.

20 de septiembre de 2022

Primeros descubrimientos arqueológicos en el Cerro del Villar de Málaga

Los restos hallados precisarán de un posterior estudio para determinar datos como a qué se dedicaba la población. El Cerro del Villar, uno de los sitios fenicios mejor conservados del extremo occidente del Mediterráneo
Parte del equipo investigador a pocos días de finalizar la campaña. FOTO: JAVIER ALBIÑANA

Los tesoros del Cerro del Villar están más cerca. Tras tres semanas de excavaciones, a las que aún resta una más, los investigadores ya han sacado a la luz algunas de las estructuras del enclave que, junto al análisis de los restos de menor tamaño, servirán para conocer los usos y costumbres de las gentes que poblaron este asentamiento fenicio del siglo VIII a. C. y que en gran medida sigue oculto bajo la tierra.

Muros caídos, habitaciones derruidas y lo que queda de algunas edificaciones son los vestigios urbanísticos descubiertos más visuales hasta la fecha. Todos, correspondientes a la parte central del yacimiento, se situarían "a escasos metros" de lo que en tiempos remotos constituía "el borde de la isla", según explican los encargados del proyecto. Aunque a los anteriores hallazgos es preciso añadir la aparición de trozos de cerámica, sobre todo de vasijas y ánforas, "posibles contenedores de salazón y vino".

De esta forma, la excavación está validando las hipótesis más halagüeñas del personal encargado. En palabras del director de la campaña y profesor de Ciencias Históricas de la Universidad de Málaga, José Suárez, las estructuras están "prácticamente por todas partes", una particularidad que ya deja atisbar, todavía de manera primigenia, el trazado de las calles, "ordenadas de forma aterrazada" para salvar los desniveles. Así, en opinión de Suárez, el desempeño de la empresa "incluso ha superado nuestras previsiones iniciales".

Por su parte, los trabajos, aunque están siendo liderados por la UMA, cuentan con la colaboración de la Universidad de Chicago, algo que, tal y como ha explicado la profesora de la institución norteamericana Carolina López, está suponiendo "un contraste y ajuste de métodos" que de resultas está contribuyendo a llevar a buen puerto el proyecto a la par que ambos grupos obtienen una formación complementaria.

Los primeros, por ejemplo, poseen experiencia en yacimientos similares del mismo período de distintos puntos de la Península Ibérica y Cerdeña; mientras que los segundos han trabajado en países como Israel, Turquía, Afganistán e Iraq. "Combinan los métodos de oriente y occidente, y eso, precisamente, es el mundo fenicio", relata López.

Y es que el Cerro del Villar, como ya refrendaron los trabajos de campo efectuados hace veinte años por la Universidad Pompeu Fabra y de un tiempo a esta parte las prospecciones geomagnéticas, posee dos particularidades que hacen que los arqueólogos se froten la manos: por un lado, lo descubierto -y sondeado- goza de un buen estado de conservación; por otro, se sitúa muy cerca de la superficie, "a apenas unos 30 o 40 centímetros", cuando lo normal para llegar hasta vestigios de esa datación es retirar "tres o cuatro metros" de tierra, según Suárez.

No obstante, y a pesar del optimismo, lo planeado es ir recabando datos para tener una idea aún más certera de a qué profundidad y dónde están los restos de cara al futuro; toda vez que está previsto que la investigación se prolongue al menos tres años más, por lo que será necesario saber ante qué se encuentran exactamente para diseñar nuevas estrategias y ampliar los equipos. Sin embargo, no será hasta que se estudien las piezas cerámicas cuando se proceda a determinar con precisión otros asuntos de gran enjundia como, por ejemplo, a qué actividades económicas se dedicaba la población.

Al término de esta campaña, el próximo 23 de septiembre, y siguiendo el procedimiento habitual, las estructuras serán tratadas, estudiadas y también cubiertas por una capa geotextil y un lecho de grava fina echada a mano. Hasta que o bien se continúe trabajando el próximo año o bien se decida si exponer los vestigios con la creación de un enclave arqueológico; novedad que se viene contemplando desde hace tiempo. Todo, para que el gran público pueda maravillarse con los tesoros del Cerro del Villar.

18 de abril de 2017

Málaga espera reactivar las excavaciones en el yacimiento fenicio del Cerro del Villar

El Ayuntamiento quiere reactivar las excavaciones del yacimiento fenicio, paralizadas por la Junta desde 2003. Espera que el Gobierno andaluz le conceda los permisos para desbrozar y geolocalizar la zona y le insta a firmar un convenio para poner en valor la antigua ciudad
Excavaciones de hace unos años en el Cerro del Villar. FOTO: SUR
«He tenido que convencer a miembros de la Unesco para que no vinieran a visitarlo porque desgraciadamente hay muy poco que ver». Con esta lapidaria frase, el arqueólogo malagueño Juan Manuel Muñoz Gambero denunciaba ayer el estado que presenta el yacimiento del Cerro del Villar, uno de los asentamientos fenicios más relevantes del Mediterráneo occidental, pero también uno de los conjuntos arqueológicos menos aprovechados. 

Descubierto por este investigador en 1965 y catalogado como Bien de Interés Cultural desde 1998, la realidad a día de hoy es que este enclave situado junto a la desembocadura del Guadalhorce y en el que algunos expertos sitúan el origen de la ciudad de Málaga sigue ocultando la mayor parte de su tesoro, que permanece enterrado a la espera de que se reanuden las excavaciones que emprendió la Junta (administración que ostenta las competencias) y que quedaron paralizadas en 2003.

«Hace falta pasión y voluntad política para recuperarlo y ponerlo en valor». La pasión ya se encargó de transmitirla el propio Muñoz Gambero, que ayer intervino en la comisión plenaria de Ordenación del Territorio para defender la moción presentada por Ciudadanos para instar al Ayuntamiento a que negocie con la Administración autonómica el reinicio de los trabajos tanto en el Cerro del Villar como en el Cerro de la Tortuga, donde apenas han salido a la luz un 20% de los restos del templo y la necrópolis que datan de la época iberopúnica. Y la voluntad política, al menos desde la Corporación municipal, se reflejó con el apoyo unánime de todos los grupos a la propuesta. Pero más allá de ser una mera declaración de intenciones, el Consistorio parece dispuesto a desenterrar de una vez por todas el mejor yacimiento arqueológico de la provincia con una actuación continuada en el tiempo.

AUTORIZACIÓN PARA INTERVENIR
El primer paso lo dio el pasado mes de noviembre, solicitando permiso a la Junta para acceder al paraje y poder desbrozar la zona, además de realizar un estudio con georadar para localizar y delimitar con exactitud los restos de este asentamiento. Fundado en el siglo VIII antes de Cristo y abandonado unos 300 años después a causa de unas inundaciones, las investigaciones apuntan a la existencia de una ciudad debido a la presencia de grandes viviendas separadas por patio y calles porticadas, áreas de mercado, restos de posibles edificaciones portuarias y una probable muralla. 


Los trabajos municipales tienen un coste de apenas 24.000 euros, pero aún no se han realizado porque la autorización sigue sin llegar, según denunció el concejal de Ordenación del Territorio, Francisco Pomares, quien lamentó «la inacción de la Junta desde que en 2007 encargó un plan de actuación».

Pese al tono crítico, el edil animó al Gobierno regional a suscribir un convenio de colaboración en la que también participe el Departamento de Arqueología de la Universidad de Málaga. Junto a las excavaciones, el Cerro del Villar también espera la creación de un centro de interpretación que ayude a dar a conocer y entender su importancia. La misma que le dan los investigadores de todo el mundo y la que desconocen la mayoría de malagueños.

Hasta que estos proyectos sean una realidad, el Ayuntamiento se ha comprometido a organizar actividades divulgativas sobre el contenido de ambos yacimientos, mediante ciclos de conferencias y exposiciones con parte de las joyas rescatadas hasta la fecha.

(Fuente: Sur / Francisco Jiménez

13 de octubre de 2015

El yacimiento de la 'Pirámide de Cañete' podría ser del siglo III a. C., y fue descubierto en los años 70

El arqueólogo José Vicente Pérez de la Sierra, recuerda que el cerro cañetero fue estudiado dentro de un programa de RTVE llamado 'Misión rescate' en los años 70. Respecto a que una persona que no es profesional de la arqueología haya realizado trabajos en el lugar, señala  que el lugar "no estaba vallado", y critica "que la administración no haya hecho nada en más 40 años para protegerlo de posibles intrusos".
El cerro donde se encuentra la 'Pirámide de Cañete', conocido como 'El Cabezuelo', ya estaba protegido desde el año 2004.
El yacimiento de la ‘Pirámide de Cañete' fue descubierto en los años 70 y alberga unos restos que estarían datados en el siglo III antes de Cristo. Estos dos datos han sido aportados por el arqueólogo José Vicente Pérez de la Sierra en una comunicación por carta que ha transcendido al diario conquense Vocesdecuenca.es.

Pérez de la Sierra cita el capítulo ‘Un nuevo espacio histórico: El proceso de romanización en Castilla-La Mancha', firmado por Rubí Sanz Gamo, extraído del libro colectivo ‘Castilla-La Mancha en época romana y antigüedad tardía' de la Editorial Almud. El libro fue coordinado por el conquense Ángel Fuentes Domínguez, profesor de Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid, y en este, Sanz Gamo afirma que "los poblados celtíberos del siglo III antes de Cristo mantenían caracteres originados en tiempos anteriores, entre los que cabe citar las murallas adaptadas a la topografía, levantadas mediante dos paramentos verticales… Con relleno interior de piedras… Este tipo de estructuras defensivas se extendieron por la provincia de Cuenca, los muros ciclópeos en Cañete…".

Según el arqueólogo, "esta referencia algo imprecisa porque no cita el nombre del yacimiento al que se refiere, sin duda al oppidum (cerro fortificado, en latín) corresponde al que hay detrás de una casita blanca, junto al río, a la derecha de la carretera Cuenca-Utiel, dirección Cañete cuando se accede a ella desde la que pasa por Fuentelespino y deja a un lado Boniches".

Rubí Sanz Gamo, autora de la cita, fue directora del Museo Arqueológico Nacional entre los años 2004 y 2010, consejera de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha entre 1999 y 2000, y directora del Museo de Albacete entre 1983 y 2004. Tras su marcha del Museo Arqueológico Nacional, volvió al Museo de Albacete, cerrado desde 2007 y que reabrió en el año 2011.

‘MISIÓN RESCATE'
Sobre la fecha del descubrimiento del yacimiento, De la Sierra, que fue colaborador del Museo de Cuenca y ha realizado estudios junto con María Isabel Martínez Navarrete sobre la sima del cerro de la ‘Cabeza de la Fuente' de la cercana Boniches; o en solitario sobre el yacimiento de la Pata de la Yegua en Landete, entre otros; recuerda que fue hallado dentro del programa ‘Misión rescate'.

‘Misión rescate' fue un programa creado en 1967 que tenía por objetivo "fomentar entre los escolares de primera enseñanza bajo la dirección de sus respectivos maestros la localización de objetos de valor artístico o histórico que actualmente se hallen desconocidos u olvidados". Organizado por Radio Nacional de España en colaboración con la Dirección General de Bellas Artes y al que la Subsecretaría de Turismo añadía un premio especial para recompensar "el trabajo de rescate de aquel objetivo que, junto a sus valores artísticos e históricos, ofrezca más claras posibilidades de promoción turística", según se señalaba en la resolución de creación del galardón, publicada el 10 de abril de 1967.

Dentro del programa, grupos de rescate formados por cuatro o cinco alumnos de entre nueve y trece años realizaban batidas de búsquedas arqueológicas o investigaban acerca de objetos de valor arqueológico, dirigidos por su maestro. Según De la Sierra, el maestro de Cañete llegó a recibir una medalla junto con su grupo por el estudio del singular cerro. Expertos en arqueología actuales critican aquel programa, dado que según sostienen, la metodología utilizada por los grupos de rescate no fue la adecuada, causando daños al patrimonio o a su investigación.

José Benedicto recuerda que las pinturas rupestres de Villar del Humo fueron descubiertas en circunstancias similares, con el maestro del pueblo Amado Ruiz dirigiendo el grupo de rescate 278, según también recoge ABC en su edición del 2 de febrero de 1968. La actuación estuvo avalada en su momento por el delegado provincial de Excavaciones Arqueológicas, Francisco Suay, quien por cierto fuera promotor del Museo Arqueológico de Cuenca tras realizar trabajos en el yacimiento de Valeria.

"EL LUGAR NO ESTABA VALLADO"
Por otra parte y respecto a que una persona que no es profesional de la arqueología haya realizado trabajos en el lugar, con los posibles daños que haya podido ocasionar, Pérez de la Sierra señala en su carta que "el yacimiento ya ha sido violado en repetidas ocasiones". Por su parte, Benedicto añade que el lugar "no estaba vallado", criticando "que la administración no haya hecho nada en más 40 años para protegerlo de posibles intrusos".

El cerro donde se encuentra la 'Pirámide de Cañete', conocido como 'El Cabezuelo', ya estaba protegido desde el año 2004, al figurar en el Inventario de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha y en el Plan de Delimitación del Suelo Urbano de Cañete, además de estar recogido en la Carta Arqueológica Patrimonial del municipio. Y es que según expertos en Arqueología, una de las mejores formas de mantener el patrimonio es que permanezca enterrado sin que nadie lo toque.

El servicio de Cultura y Patrimonio va a proceder ahora a revisar el daño que se le haya podido causar al patrimonio y solicitar a la persona que realizó la excavación, Manuel Abril, que deposite los bienes hallados. Entre ellos hay, según afirmó Abril una moneda ibérica, una lasca de sílex, un trozo de sigillata romana y lo que parece ser una cuenta de un abalorio.

14 de noviembre de 2021

Una ruta recorrerá los yacimientos del Valle del Queiles (Navarra)

De izda. a dcha., los arqueólogos Mari Cruz Pérez Omeñaca, Juanjo Bienes Calvo, José Ángel García Serrano, Carlos García Benito, Óscar Sola Torres, Héctor Arcusa Magallón y Marta Gómara Miramón. BLANCA ALDANONDO

Crear una ruta que una los distintos yacimientos arqueológicos existentes en el Valle del Queiles, desde Tudela a Tarazona (Zaragoza), permitiendo a vecinos y visitantes conocer in situ lo hallado en cada uno de ellos. Esta fue la propuesta con la que se cerró ayer el III Encuentro de Arqueología del Valle del Queiles que, bajo la organización de UNED Tudela, tuvo lugar en la Casa de Cultura de Ablitas con la presencia de cerca de 50 personas.

La jornada contó con la presencia de los arqueólogos Juanjo Bienes Calvo, quien expuso los hallazgos logrados en el cerro de Santa Bárbara de Tudela, lugar donde se encontraba el castillo medieval de la ciudad; y Óscar Sola Torres, responsable de los trabajos en la necrópolis musulmana de la Torre Monreal de Tudela. Además, tanto Bienes como Sola resumieron los avances conseguidos hasta la fecha en el yacimiento de El Villar de Ablitas.
También participaron en la cita Mari Cruz Pérez Omeñaca, quien habló sobre el conjunto amurallado de Tudela; Marta Gómara Miramón, responsable de las excavaciones de la época romana en Cascante; y Héctor Arcusa y Carlos García Benito, en representación de los equipos de investigación zaragozanos del yacimiento romano de Chicharroya, en Novallas; y del enclave celtíbero-romano de Tarazona, respectivamente.

A todos ellos se unió en la mesa redonda final José Ángel García Serrano, representante del Centro de Estudios Turiasonenses, quien expuso la posibilidad de crear la citada ruta, “principalmente enfocada a recorridos en bicicleta”, entre los distintos yacimientos del Valle del Queiles.

“El hecho de contar con un eje como el que marca el curso del río; con los yacimientos que tenemos a lo largo de él; y con el grupo de arqueólogos que trabajan en ellos nos hace pensar en la posibilidad de establecer algún tipo de ruta que conecte todos estos puntos de interés”, afirmó García, quien fue un paso más allá en su propuesta. “Quizás tengamos que sentarnos, preparar un proyecto y buscar fondos interautonómicos o europeos para desarrollarlo”, apuntó.

MUCHO MÁS QUE TURISMO
El arqueólogo de Tarazona Carlos García Benito destacó la necesidad de iniciativas como la de la ruta para divulgar el patrimonio arqueológico de la zona. “Como profesor de instituto que soy, sería algo increíble acercar lo que se está descubriendo a mis alumnos de la ESO y que no se quede solo en reuniones de arqueólogos o en revistas especializadas”, afirmó García, quien deseó que “esta idea cale en la sociedad y en los políticos”.

Así lo indicó también la arqueóloga Mari Cruz Pérez Omeñaca. “El apoyo de los políticos es importantísimo para el desarrollo de la arqueología. Lo que ocurre es que para ellos la arqueología es un problema, ya que no ven que pueda aportar nada a la gente”, explicó.
Por su parte, la cascantina Marta Gómara Miramón también se mostró a favor de la creación de la citada ruta, pero pidió hacer una reflexión más profunda sobre los objetivos últimos de la labor de los arqueólogos.

 “Entiendo que muchos Ayuntamientos, cuando se plantean realizar una excavación, piensen en hallar unos restos que poder mostrar y que sirvan para atraer a miles y miles de turistas, pero hay que tener en cuenta que la reversión social de algo así no tiene porqué ser solo económica”, dijo Gómara, quien continuó con su argumentación. “Más allá de esa reversión económica hay que tener en cuenta otros aspectos como el educativo, generando ciudadanos y ciudadanas con pensamiento crítico; o el cultural, que sirva para elevar la autoestima de aquellas poblaciones que, gracias a los hallazgos arqueológicos, ven cómo se recupera parte de su pasado y de su historia”, indicó la cascantina.

22 de julio de 2012

De villa romana a monasterio y granja del Císter

Tras diez años de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de La Noguera (Tudelilla, La Rioja) es posible diferenciar restos de tres épocas.
Siglos I al III: «Explotación agraria romana tipo villa. En lo que se aprecia -señalan los arqueólogos-, esta unidad de producción permanecería subordinada al núcleo urbano de la antigua Calagurris Iulia y al trazado de una de las calzadas más importantes de la Hispania romana, la que ponía en comunicación el valle del Ebro y la Meseta norte. Incendiada tras su abandono, de sus instalaciones tan solo se conserva la bodega excavada en el sustrato natural del pequeño cerro sobre el que fue edificada la villa».
Alzado del yacimiento de La Noguera en el que muestran
las diferentes épocas de ocupación.

Siglos XII al XV: «Comunidad monástica medieval favorecida por los monarcas castellanos tras la conquista de este sector de la Marca Superior andalusí. Sus modestas instalaciones originales fueron radicalmente transformadas en el umbral de la Edad Moderna. De entre ellas destacan la distribución de un denso campo de silos de almacenamiento de productos agrícolas y las trazas de la primitiva iglesia de San Bartolomé, asociadas a una muy mutilada necrópolis exterior».

Siglos XV al XIX: «Granja dependiente de la abadía cisterciense de San Prudencio de Monte Laturce. Desamortizada, vendida y definitivamente arrasada en el año 1821. Con mucho, esta es la fase histórica que se encuentra mejor representada en el repertorio arqueológico de La Noguera. Conserva las trazas del edificio residencial de los monjes, sus dotaciones complementarias, lagares y calados subterráneos. También destaca la estructura del templo anejo a la granja, edificado sobre la antigua iglesia monástica, y el camino empedrado que comunicaba aquella con las poblaciones de Tudelilla y El Villar. 
Restos romanos en el yacimiento de La Noguera.

Esta granja constituía el centro neurálgico de un vasto dominio fundiario que se extendía por buena parte de la actual Rioja Baja».

Desde la aparición en el 2003 de los restos de origen medieval, Fundación Dinastía Vivanco se plantea el aprovechamiento museístico de La Noguera. Pero los trabajos arqueológicos, siempre con permiso y supervisión del Gobierno de La Rioja, todavía deben continuar.
(Fuente: La Rioja)