google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Manuel Ramírez
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Ramírez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Ramírez. Mostrar todas las entradas

13 de abril de 2026

Finaliza la campaña de excavaciones arqueológicas en el Cerro de la Cruz de Almedinilla (Córdoba)

Ahora quedan 15 días para el estudio y dibujo de materiales, inventarios, cumplimentar las fichas de Unidades Estratigráficas en la base de datos… para a continuación proseguir con la consolidación de muros de adobes originales y la restauración de materiales arqueológicos muebles. Se finalizará con la eliminación de las terreras artificiales en trabajos que se prolongarán hasta finales de mayo.

Con este año ya han sido 3 las campañas (la primera en 2024), de 2 meses cada una, las que se han desarrollado en el poblado ibérico del Cerro de la Cruz dentro del proyecto denominado: “ACTIVIDAD ARQUEOLÓGICA PREVENTIVA, EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA EXTENSIVA EN POBLADO IBÉRICO CERRO DE LA CRUZ DE ALMEDINILLA-CÓRDOBA” (Expediente: AAPRE 89/2023 – ARQUEA 15681 – CB 1915 ) con la intención de documentar el llamado Sector Este, previamente a las labores de corrección de escorrentías y drenaje de la superficie.

Las excavaciones están dirigidas desde el Museo Histórico por Ignacio Muñiz, con Emilio Ruíz, Antonio Sánchez, Arturo Rey y miembros del Grupo de Investigación Prometeo de la Universidad de Granada, con Manuel Abelleira, Manuel Ramírez, Alicia de la Puente y los voluntarios Laura Franco, Candela Enríquez, Alba Fernández y Rubén Ortiz. Recibimos visitas y apoyos también de Alejandro Caballero del Centro de Estudios de Arqueología Bastetana y sobre todo de Daniel Moreno (que dirige las excavaciones en el Cerro de los Infantes de Pinos Puente-Granada). También tuvimos la visita intermitente de varios machos de cabra hispánica, jabalíes, cernícalos y buitres leonados.

Tres intervenciones modestas (con financiación de la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Almedinilla) que han resuelto problemas previos…pero que ha dejado otros sin resolver, siendo preciso prolongar los estudios al menos una campaña más para cerrar la documentación de este Sector Este (mucho más si hablamos de sacarle más partido a este excepcional yacimiento en las esferas científicas, museológicas y de propuestas turístico-culturales).

Se ha exhumado un sector de unos 200 mts2 que ha permitido documentar otra vivienda ibérica (del siglo II antes de Cristo) en la llamada Manzana 2, posiblemente abierta a las dos calles que la delimitan por el norte y el sur, vivienda que no obstante es necesario delimitar con más exactitud y diferenciarla con más claridad de la llamada Vivienda 2-1. Cuando hablamos de viviendas (como ya hemos expresado en diferentes momentos) nos estamos refiriendo a espacios multifuncionales que combinan lugares de trabajo (molinos, telares…), de almacenamiento (almacenes, aljibes…), hogares, lugares de tránsito…hasta posibles tiendas abiertas a las calles.

De sur a norte, se ha documentado la calle ibérica más al sur con dos niveles de uso y la continuación del muro de aterrazamiento que la delimita. Abierta a la calle, pero seguramente no a la misma cota (separada de ella por un muro de mampostería que se ha comprobado en la esquina SO) se registra esta nueva vivienda con un espacio de patio parcialmente cubierto (muy afectado por los expolios de los años 80 del siglo XX, que llegaron a utilizar una pala excavadora). En este patio documentamos una huella de poste asociado a un pequeño muro, unas escaleras y un enlosado hecho de adobes que nos parece señalar una zona cubierta dentro de ese patio. Otra parte del patio estaría sin cubrir, a manera de patio sensu stricto, con un aljibe “a bagnerola” (frecuentes en el Cerro) cubierto con lajas de piedras (a manera de brocal) y con unos orificios que podrían corresponder a obras de drenaje (del mismo patio o para la recogida de agua de lluvia de los tejados) o más probablemente anclajes de alguna estructura (bien para realizar el aljibe, bien para extraer el contenido del mismo a manera de caballete, torreta…incluso noria).

No obstante, el aljibe no se ha podido exhumar en esta campaña, quedando pendiente el poder hacerlo (con el cribado y la flotación de todo su sedimento, no afectado por contaminaciones posteriores) y comprobar si corresponde a los aljibes de 4 mts. de profundidad y enlucido de mortero hidrófugo (como los dos que se abren a la misma calle del sur en las dos viviendas contiguas : Vivienda M2-1, M2-2), si quedó a medio hacer, o si su profundidad es menor y su función no hubiera sido el albergar agua sino servir para otro menester (como fresquera, por ejemplo).

En este espacio se documentaron niveles de incendio (posiblemente dos, correspondientes a dos plantas), derrumbes y abandonos, quedando sobre los suelos originales algunas piezas completas: junto al aljibe, pero en la esquina con el muro oeste y norte, se recogieron algunas piezas completas como la sartén y la tapadera itálica. También, como curiosidad, una pella de arcilla con las huellas dactilares de quien la estuvo amasando en su día.

Este patio está delimitado hacia el sur por el muro de mampostería que hemos mencionado, al este y oeste por unos potentes muros de adobes de 2mts. de altura, y al norte por un espectacular muro de adobe de 3mts. de altura, muy vencido hacia el sur por un conjunto de factores: el incendio y destrucción violenta del poblado ibérico, la presión que ejerce el cerro con su pendiente (que va buzando de norte a sur), por un posible movimiento sísmico, por el deterioro que produjeron las posteriores fases tardo-antiguas y emirales, por la propia erosión natural… y por el daño realizado por furtivos en la década de los 80 del siglo pasado en esta zona, que fue mucho y que hemos podido documentar también en el transcurso de la excavación.

Este muro de adobes vencido tiene otros perpendiculares que parecen estar creando espacios para almacenes y para conectar el patio con la zona superior, a manera de hueco de escaleras. Muy afectado por dos silos-basureros de época emiral que rompen el interior de esos posibles almacenes (de dos metros de altura y diámetro aproximadamente).

El espacio de posibles almacenes y lugares de paso ha quedado pendiente de documentar del todo hasta que no se consoliden los muros de adobe ibéricos. De este espacio se recogieron algún plato ibérico completo así como un estrebede de hierro y una reja de arado también de hierro.

Siguiendo hacia el norte, el espacio de posibles almacenes ibéricos también fue afectado parcialmente por una vivienda tardo-antigua (cuyos muros oeste, sur y norte se han podido documentar parcialmente) con materiales que, a falta de un estudio en detalle, nos lleva a los siglos VI y VII, registrando en la esquina SE un hogar con varias piezas sobre el nivel de suelo. Sin embargo, una vez más, ha quedado pendiente documentar ese suelo tardo-antiguo en el resto de la vivienda, así como el delimitarla con claridad por su lado este, vivienda que debió situarse por encima de los niveles ibéricos, afectado tanto a la vivienda denominada M2-1 como a la que aparece ahora también en la llamada Manzana 2.

18 de febrero de 2025

Nuevos hallazgos en el poblado ibérico del Cerro de la Cruz de Almedinilla (Córdoba)

Una nueva campaña de excavaciones se centra en el sector Este, una zona que estaba sufriendo deterioro por la erosión. Las excavaciones han sacado a la luz nuevas estancias ibéricas del siglo II antes de Cristo “muy bien conservadas” y estructuras de la posterior fase de ocupación andalusí de época emiral (siglos VIII-IX dC).
Vasijas cerámicas en el Cerro de la Cruz. / El Día

Ánforas, lucernas, platos de borde vuelto, pesas de telar... La nueva excavación arqueológica que se desarrolla en el poblado del Cerro de la Cruz, en el término municipal de Almedinilla, ya empieza a arrojar resultados con la recuperación de un abundante número de objetos íberos y de época emiral. A esto se añade que se han documentado, por primera vez en el yacimiento, escaleras para acceder a un hórreo, como ha avanzado a El Día de Córdoba el director de esta nueva campaña y responsable del Museo Histórico almedinillense, Ignacio Muñiz.

Los trabajos, que durarán dos meses, se centran en ampliar el sector Este, fuera de la zona cubierta del yacimiento, que estaba deteriorándose como consecuencia de las escorrentías y por la erosión del suelo. La previsión es exhumar unos 300 metros cuadrados, que se incorporarán al itinerario ya visitable, que ocupa media hectárea, si bien los expertos calculan que el yacimiento total se extiende sobre unas cinco hectáreas, por lo que aún quedan muchos detalles por conocer, como asume Muñiz.

El proyecto, que desarrolla el equipo de investigación Prometeo de la Universidad de Granada, cuenta con un presupuesto de 40.000 euros –incluida la cubrición del nuevo sector–, financiados con una subvención de la Diputación de Córdoba y con fondos propios del Ayuntamiento. Aparte de Muñiz, en la exhumación participan los arqueólogos Manuel Abelleira y Manuel Ramírez, así como dos estudiantes voluntarios de la Universidad de Granada y operarios municipales.

Por primera vez, escaleras
Hasta el momento, las excavaciones han sacado a la luz nuevas estancias ibéricas del siglo II antes de Cristo “muy bien conservadas”, eso sí, con los niveles de incendio habituales del poblado. Y es que, como recuerda Muñiz, está documentado que a mediados del siglo II después de Cristo el poblado colapsó como consecuencia de un fuego provocado por Roma en el contexto de las guerras lusitanas. En estas primeras jornadas también se han desenterrado estructuras de la posterior fase andalusí de época emiral (siglos VIII-IX después de Cristo).

De ambos periodos, se han encontrado objetos completos. Del periódico ibérico, el más interesante, no dejan de aparecer ánforas, lucernas, platos de borde vuelto, pesas de telar, caliciformes o carretes (soportes cerámicos con los que las ánforas mantenían la horizontalidad).

Respecto a los edificios, se están documentado las dos alturas que tenían las viviendas, con los muros hechos de ladrillo de adobe sobre zócalos de piedra y enlucidos. Y, por primera vez, como destaca Muñiz, se han documentado escaleras. Aunque en un primer momento se teorizó con que podrían haber servido para salvar la pendiente natural del cerro y comunicar las calles principales entre sí de manera perpendicular, los investigadores han concluido que se trata del acceso a un hórreo, un hallazgo que ha supuesto una grata sorpresa.

El Cerro de la Cruz, un drama en tres actos
El poblado íbero del Cerro de la Cruz, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), es uno de los escasos de Baja Época Ibérica (siglos II-III antes de Cristo) excavados en Andalucía. Muestra el urbanismo de la época y en él se distinguen las estancias según el uso que tuvieran: almacenes o talleres de artesanos presentando lugares de hábitat y de trabajo (molinos de harina, aljibes, almacenes de ánforas o telares). Las construcciones poseen un zócalo de piedra y un alzado de ladrillos de adobes o tapial, conservándose en algunos casos la impronta de la ventana, la puerta o los agujeros de los postes que sustentaban el segundo piso de estos edificios.

En el año 1867, Luis Maraver y Alfaro llevó a cabo excavaciones arqueológicas en la necrópolis de los Collados, situada en las inmediaciones del Cerro de la Cruz, donde afloraron más de 250 tumbas de época ibérica. En ese momento recuperaron ricos ajuares formados, principalmente, por armas como falcatas, lanzas, puñales o puntas de flecha. La denominación de algunas de las armas más características del mundo ibérico con el nombre de “tipo Almedinilla”, como es el caso de las falcatas, supone una acreditación real de la importancia que ya desde esos momentos se concedió a los vestigios encontrados en el poblado.

Desde entones, el entorno ha sido objeto de diversas excavaciones, de manera que los expertos se refieren a la historia arqueológica del yacimiento como un drama en tres partes. Y esto porque sucesivamente se reconoce en este espacio un sistema de trincheras y fortificaciones de la Guerra Civil española, un pequeño poblado medieval de época emiral islámica destruido en un incendio y un importante conjunto de poblado y necrópolis ibérica de los siglos IV a II antes de Cristo. Las tres fases de ocupación están separadas entre sí por un milenio, y las tres se caracterizan por contextos de violencia y guerra.