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8 de octubre de 2018

Sale a la luz un carro ibérico en Montemayor (Córdoba)

El equipo de arqueólogos que sigue los pasos de Julio César en la provincia de Córdoba descubre un enorme dispositivo militar cuyo origen aún es un misterio
Además del carro, también se ha encontrado munición (glandes de plomo) y restos de lo que pudo ser un campamento romano. 
Cuando los arqueólogos detectaron que había algo muy grande en el subsuelo del Cerro de la Horca de Montemayor jamás pensaron lo que podían encontrar bajo tierra. Poco a poco, con paciencia infinita, se fue desenterrando uno de esos hallazgos impresionantes que arroja la provincia de Córdoba muy de vez en cuando, pero que deja con la boca abierta a los arqueólogos.

Montemayor acoge desde hace un par de semanas a un equipo multidisciplinar, comandado por Javier Moralejo, de la Universidad Autónoma de Madrid, y coordinado por el director del Departamento de Prehistoria y Arqueología, Fernando Quesada. Financiada por el Ayuntamiento, la campaña de prospección tiene hasta un nombre literario: Buscando a Julio César. Y lo que se han encontrado, desde luego, es algo más que al general romano que anduvo por la zona hace un par de milenios haciéndole la guerra civil (y ganándosela) a los hijos de Pompeyo.

Los profesionales -además de múltiple munición y restos de lo que parece a buen seguro fue uno de los campamentos militares que tuvo Julio César en la provincia mientras preparaba el asalto a Ategua o a Corduba- han descubierto una pieza única: un carro íbero, cuyo origen y antigüedad aún no están claros pero que podría llegar a tener 2.500 años de historia.

El hallazgo, conocido entre bromas por algunos arqueólogos como el Land Rover de Julio César, ya está documentado. La Guardia Civil y la Policía Autonómica, y los propios descubridores, custodian noche y día el lugar en el que ha aparecido mientras siguen los trabajos de extracción, para evitar la llegada de posibles expoliadores. Y ahora será sometido a todas las pruebas pertinentes para asegurar bien su antigüedad y su origen.

CARBONO 14

El equipo de arqueólogos quiere hacerle la prueba del Carbono 14 a los restos orgánicos hallados en la zona para resolver una duda: ¿Es un carro de guerra de las tropas auxiliares de origen íbero usadas por Julio César como apoyo a sus legiones o se trata por el contrario de un carro aún más antiguo, usado por los pobladores previos a la llegada a la Península de los romanos? La prueba del Carbono 14 determinará su antigüedad exacta.

Mientras, aunque este hallazgo ha concentrado todos los esfuerzos, el equipo multidisciplinar trabaja en la zona y está recuperando y documentando muchísimas piezas. Así, se han hallado restos de proyectiles, de hondas, tachuelas de sandalias romanas, monedas… Restos de lo que parece que fue un campamento militar o un lugar en el que se produjo una batalla. Ahora, está por ver si más abajo aún de este cerro aparecen cadáveres. Y de quiénes son: si de legionarios romanos o de soldados íberos.

Todavía, la excavación en Montemayor, una de las más interesantes por las preguntas que despierta en la provincia, aportará más sorpresas. El subsuelo cordobés sigue escondiendo una multitud de secretos.

(Fuente: Cordópolis)

1 de febrero de 2016

Denuncian el abandono y el expolio sistemático de la ciudad romana de Obulco, en Porcuna (Jaén)

Un informe encargado por el Ayuntamiento define como «lamentable y trágica» la situación de una de las ciudades más relevante de la Bética y de Hispania romana. A pesar del expolio, se mantienen los vestigios de las casas nobles y según el alcalde de Porcuna tiene una relevancia arqueológica equiparable a la del yacimiento de Cástulo, en Linares.
Restos abandonados de la ciudad romana de Obulco. FOTO: LEGIONIXHISPANA.COM
El alcalde de Porcuna, Miguel Moreno, denuncia el expolio sistemático del yacimiento de la ciudad romana de Obulco ante la pasividad de la Junta de Andalucía. El regidor exige a la administración autonómica que asuma cuanto antes la titularidad de este enclave arqueológico para preservar el legado arquitectónico.

Un informe encargado por el Ayuntamiento define como «lamentable y trágica» la situación de una de las ciudades más relevante de la Bética y de Hispania romana, «dado que se encuentra sin ningún tipo de restauración, reintegración o reconstrucción». El estudio añade que el yacimiento presenta en general «daños por expolio, especialmente por el uso de detectores de metales», dado que Obulco acuñaba moneda propia.

"MÁS IMPORTANTE QUE CÁSTULO"
A pesar del expolio, se mantienen los vestigios de las casas nobles e incluso una gran cisterna, denominada de La Calderona, que abastecía a la ciudad romana. Para el alcalde, el yacimiento es tan importante «o más» que Cástulo, la ciudad localizada en el término de Linares que cuenta con el apoyo político y económico de la Junta de Andalucía, a la que exige que también respalde financieramente a Obulco, dado que, en su opinión, tiene una relevancia arqueológica equiparable al del yacimiento linarense.


Desde el punto de vista histórico el yacimiento de Porcuna es de gran importancia. Tanto que contó la más prolífica y variada ceca (lugar donde se fabrica moneda) de Hispania. En ella se acuñaron durante dos siglos decenas de tipos de monedas que circularon por el conjunto de los territorios del imperio.

CIUDAD ALIADA DE CÉSAR
La ciudad de Obulco fue aliada de César durante la Guerra civil. En ella se encontraban acuartelados sus ejércitos, cuando en el año 45 antes de Cristo llegó desde Roma para aplacar la sublevación de los hijos de Pompeyo en la última campaña de la guerra, culminada en la batalla de Munda. La ciudad obtiene como beneficio de la victoria la promoción de sus élites locales y la concesión del estatus de ciudad romana como municipio de derecho latino: Obulco Municipium Pontificiensis.

A causa de las nuevas relaciones sociales y las mejores condiciones económicas la ciudad conoció un florecimiento que propició la consolidación del urbanismo de la ciudad y la construcción de espacios públicos, como el recientemente descubierto anfiteatro, cuyas dimensiones son similares a las del espacio escénico romano de Mérida.

12 de agosto de 2015

Un agricultor destroza con su tractor el yacimiento de Ategua (Córdoba)

La Policía llama a declarar al dueño de una finca,en la que se habría arado causando los destrozos. Un informe técnico reconoce que "se han dejado a la luz numerosos elementos arquitectónicos". La Asociación de Amigos de Ategua ya denunció el destrozo hace una semana.
Agentes de la Policia sobre los terrenos arados recientemente.
En un surco de entre 70 y 80 centímetros de profundidad, aparecen pequeños trozos de cerámica árabe junto a piedras de lo que parece ser que fue, y probablemente nunca se sabrá si lo fue o no, una necrópolis y una villa romana. Un agricultor ha arado y nivelado una superficie de tierra de cultivo bajo la que había un importante material arqueológico aún por determinar. La Policía Autonómica ya ha levantado acta del estropicio, está buscando al autor y está barajando la posibilidad de poner el caso en manos de los tribunales.

DENUNCIA DE LOS HECHOS
A principios de mes, la asociación de amigos de Ategua, en el término municipal de Córdoba, denunció los hechos, calificados por fuentes de la Consejería de Cultura de la Junta como "muy graves". Ategua es uno de los yacimientos más desconocidos (y desprotegidos) de la provincia de Córdoba. De origen prehistórico, se trata de un asentamiento que fue abandonado en la Edad Media pero que tuvo una importancia vital durante la Guerra Civil de Roma, entre Pompeyo y Julio César.


De hecho, las legiones de César estuvieron meses atascadas en el barro de la Campiña de Córdoba hasta que pudieron conquistar Ategua y sus inmensas reservas de grano. Esta victoria, de la que se han cumplido este año 2.050 años, desequilibró la Guerra Civil en favor de César, que días después tomó y arrasó Córdoba, en manos de los hijos de Pompeyo.

YACIMIENTO MUY CASTIGADO
Desde la Edad Media, Ategua está abandonada. Desde principios de siglo, este yacimiento, a unos 20 kilómetros de Córdoba pero junto a la población de Santa Cruz (que pertenece a la capital) está prácticamente abandonado. 


La Asociación de Amigos de Ategua ha denunciado constantemente los expolios que ha sufrido. Los famosos 'piteros' han acudido en numerosas ocasiones a excavar de manera clandestina a un lugar en el que han aparecido hasta los restos de un elefante.

Esta sería, según denuncian, la última de las grandes agresiones al yacimiento arqueológico. El perímetro de Ategua sí que está vallado, pero los arqueólogos siempre han sostenido que actualmente lo protegido apenas supone un porcentaje muy escaso del yacimiento real.

De hecho, junto a Ategua existen diversas extensiones de tierra de labor y cultivo como la que ha sido arada recientemente. No obstante, las fuentes consultadas insisten en que nunca se aró a tanta profundidady por supuesto nunca se llevaron a cabo trabajos de nivelación del terreno como los que se han desarrollado.


ARADO MUY PROFUNDO
Agentes de la Policía Autonómica están tratando de dar con el responsable de la agresión arqueológica, pero el trabajo es complejo. Las fuentes insisten en que no está claro en el Catastro y el Registro de la Propiedad a quién pertenecen las tierras cultivas y, sobre todo, quién ha podido ordenar el arado a tanta profundidad de la zona.

Mientras tanto, Ategua sigue durmiendo el sueño de los justos. 2.050 años después en el lugar ni siquiera se recuerda que fue allí, precisamente, donde Julio César fue investido 'imperator'. Fue en la mañana del 19 de febrero del año 45 antes de Cristo, cuando el general romano cruzó el arroyo Montalba. Ategua se había rendido en la que suponía la penúltima batalla de la Guerra Civil entre César y Pompeyo que cambió el mundo: entre el imperio, que nacía con César, y la república, que moría con Pompeyo. Y fue en Ategua, hace ahora 2.050 años. Y casi nadie se acuerda.

(Fuente: El Mundo / Alfonso Alba)

27 de noviembre de 2014

La Junta de Andalucía inicia las obras de conservación del enclave arqueológico de Ategua (Córdoba)

Invertirá mas de 64.000 euros en la consolidación arquitectónica del yacimiento con restos de ocupación ibéricos, romanos y medievales.
Vista aérea de la ciudad romana de Ategua con edificaciones de época ibérica, romana y medieval. FOTO: EFE
La Junta de Andalucía va a invertir un total de 64.300 euros en las obras de consolidación arquitectónica en Ategua, que comenzarán esta semana, y que tienen como objetivo afianzar la seguridad del yacimiento, mejorar su accesibilidad, evitar el desplome de algunas de las estructuras y asegurar la integridad física de otras, señala una nota de prensa.

Estas obras de conservación tienen cinco líneas generales de actuación: mejorar el firme del camino de acceso, en la actualidad muy deteriorado por las escorrentías de agua derivada de las lluvias de los años precedentes; refuerzo de la base del vallado con el fin de impedir la entrada de personas no autorizadas al yacimiento y reparación de la misma en las zonas que sea necesario; obras de emergencia sobre los cortes abiertos en los años 80; actuación en la zona sur del área conocida como “domus” y consolidación de los morteros piretales de la sala situada al sur frigidariun del conjunto termal.

El yacimiento conserva estructuras de las diversas épocas por las que ha atravesado, tales como la muralla ibero-romana, casas, cisternas y templo romanos, fortaleza y zoco islámico, en un claro ejemplo de superposición de ciudades históricas.


OCUPADA DESDE EL CALCOLÍTICO HASTA LA EDAD MEDIA
Ategua posee restos constructivos que constatan la ocupación del lugar desde el Calcolítico hasta la Edad Media, lo que lo convierte en un lugar privilegiado para la investigación arqueológica e histórica. La ciudad adquirió fama en la Antigüedad por su papel en la guerra civil entre Julio César y los hijos de Pompeyo, Cneo y Sexto, según relata el «Bellum Hispaniense», y fue conquistada por los cesarianos en el año 45 a. C.

Los restos constructivos más antiguos de Ategua pertenecen a la fortificación ibero romana, que defiende la totalidad de la cima de la loma y parte de las laderas. Por el lado suroeste, la muralla, edificada sobre un reborde granítico, se ve complementada por otra línea de fortificación situada un centenar de metros más abajo; esta última, que permanece enterrada y fue localizada por A. Blanco, es de más consistencia, 1.70 metros de espesor y es, como la primera de mampostería.

(Fuente: Cordópolis / Wikipedia)