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11 de octubre de 2018

Documentan los restos de una fortificación del siglo XI en Cosío (Cantabria)

Entre los útiles recuperados destacan fragmentos de una espada cuyas características son únicas en Cantabria
El hallazgo retrasa en al menos dos años la primera evidencia histórica del núcleo urbano, establecida hasta ahora por un documento de 1236.
El Ayuntamiento de Rionansa ha informado del hallazgo de restos de una fortificación señorial del siglo XI en la localidad de Cosío, concretamente en el alto de 'El Torraco', vinculada al linaje nobiliario de los Cossío.

Pese a que su existencia fue detectada hace casi una década, primero por tres vecinos de Cosío --Antonio Lobeto, J. Alberto Lanza y Pedro González-- y después por la Fundación Botín --que la encontró durante un trabajo de documentación patrimonial en el Nansa--, no ha sido hasta este año cuando se ha realizado un estudio arqueológico oficial.

La investigación, impulsada desde el Ayuntamiento de Rionansa con el objetivo de poner en valor el hallazgo, ha sido llevada a cabo por los arqueólogos Lino Mantecón Callejo y Javier Marcos Martínez y ha determinado que la torre tuvo planta cuadrada y fue levantada con mampostería de piedra.

El análisis supone "una importante noticia para la localidad", ha destacado el Consistorio, ya que la datación de los cimientos del edificio, ejecutada mediante la técnica del carbono 14 por un laboratorio de Estados Unidos, sitúa los inicios de la construcción en el siglo XI, lo que retrasa en al menos dos siglos la primera evidencia histórica del núcleo urbano de Cosío, establecida hasta ahora en un documento del año 1236.

El equipo de trabajo ha propuesto preservar el lugar manteniendo sus condiciones actuales y su naturalidad, convirtiéndolo en un espacio memorial, con un panel informativo sobre su valor histórico y aprovechando el interés turístico de su emplazamiento, un mirador con excepcionales vistas sobre el pueblo de Cosío.

Por otra parte, durante las labores de excavación se han recopilado de diversos útiles que han sido trasladados al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), donde Eva Pereda ha liderado su restauración.

Entre las piezas encontradas destacan los fragmentos de dos espadas de un único filo de cronología medieval. Una de ellas conserva elementos decorativos demasquinados con filamentos de plata, lo que la convierte en una pieza armamentística "singular, sin parangón en la arqueología medieval regional y con escasos ejemplos en la Península Ibérica", según los responsables del estudio arqueológico.

Además, se han identificado numerosos segmentos de cerámicas medievales, algunos de lujo y procedencia extranjera, como es el caso de la célebre cerámica francesa de Saintonge, así como diversas conchas de ostras.

(Fuente: El Diario)

11 de mayo de 2015

Localizan una necrópolis medieval en Cartes (Cantabria)

Por el momento han aparecido dos tumbas de laja que podrían datar del Siglo VII. También han encontrado cerámica medieval y escoria de fundición de hierro, no asociado a las tumbas pero si habitual en ferrerías secas que prodigaron en el valle.
Las tumbas se han encontrado a los pies de una iglesia del S. IX. FOTO NACHO CAVIA
Un equipo de arqueólogos ha descubierto esta semana una necrópolis medieval en el entorno de la iglesia románica de Santa María de Yermo, en Cartes (Cantabria), en un lugar conocido como "El Campo de las Cruces" donde se han desenterrado dos tumbas de laja (de piedra) que podrían datar del siglo VII, aunque los profesionales reconocen que es difícil establecer una fecha más o menos exacta. 

El Ayuntamiento estaba acometiendo una obra de saneamiento en un entorno con una alta probabilidad de contener restos arqueológicos por lo que la Dirección General de Cultura encargó una investigación que llevó a Javier Marcos y Nino Mantecón a realizar sondeos en los alrededores de la iglesia.

OTROS DESCUBRIMIENTOS
En su segundo sondeo descubrieron las dos tumbas, prácticamente a ras de suelo y a apenas cinco metros de una iglesia del siglo IX catalogada como Bien de Interés Cultural. 


No ha sido el único hallazgo, también han encontrado cerámica medieval y escoria de fundición de hierro, no asociado a las tumbas pero si habitual en ferrerías secas que prodigaron en el valle. Y adelantan que en la zona de enterramientos podrían encontrarse vestigios asociados a ese lugar, como estelas funerarias. Incluso se está estudiando las variaciones del terreno por si constituyeran el muro que delimitaba el cementerio, el Dextrum, una construcción de la que solo hay en Cantabria un ejemplo, en el yacimiento de Camesa-Rebolledo.

Fernando García es vecino de Yermo y miembro del colectivo de Amigos del Románico, está muy ilusionado con el descubrimiento, como un aliciente más de una joya como la de Yermo. Incluso va más allá al adelantar que "por qué no podrían ser las tumbas de los obispos fundadores del templo", Ariulfo y Severino, en el siglo IX, primera referencia documental de la villa de Cartes y origen del asentamiento de población en el valle.


UN ENTORNO A PRESERVAR
En el Ayuntamiento también lo tiene claro. El alcalde, Bernardo Berrio, destacó la importancia del hallazgo y aseguró que se dará continuidad a la obra de saneamiento con pleno respeto a los restos arqueológicos, que serán una nueva referencia histórica para la villa, un entorno a preservar y difundir.

Mientras, los expertos tapaban la excavación para su protección mientras se decide su futuro, un futuro que recomiendan pase por continuar con el sondeo al menos hasta dejar al aire las tumbas ya encontradas y documentar un lugar que seguro esconde aún mucha historia.

(Fuente: El Diario Montañés / Nacho Cavia)

7 de mayo de 2013

La restauración de una iglesia en Castro Urdiales saca a la luz más restos arqueológicos

Los arqueólogos de la obra han documentado el uso funerario de las capillas, donde ha aparecido un arcosolio (nicho) del siglo XVI embutido en un muro.
Iglesia gótica de Santa María, en Castro Urdiales (Cantabria).

Las obras de restauración de la girola de la iglesia de Santa María, en Castro Urdiales (Cantabria), han sacado a la luz nuevos restos arqueológicos de interés que se suman a la necrópolis formada por 26 tumbas excavadas en roca caliza, y varios restos humanos, además de tres jarritos incensarios que aparecieron al inicio de esta actuación, en la que se ha invertido cerca de medio millón de euros y cuya finalización se prevé en dos meses.

El responsable del seguimiento arqueológico, Javier Marcos, en colaboración con el equipo de arquitectos Alonso y Barrientos, ha podido documentar en los últimos meses el uso funerario de las capillas. Concretamente, en la capilla de ‘La Blanca’ se ha registrado un arcosolio embutido en el lienzo del muro del Evangelio. Es decir, una hornacina o tumba que albergaba y cubría un sepulcro nobiliario. «Probablemente existía una sepultura suntuaria a ambos lados del altar. La estructura pudo construirse durante el siglo XVI. Se realizó con un elevado riesgo arquitectónico, ya que afectó a parte de uno de los contrafuertes de la cabecera de la iglesia. Este sepulcro pudo pertenecer al linaje de los Campo», señala Marcos.

Según este arqueólogo, el arcosolio se cubría con arco apuntado y seguramente angrelado, con motivos ornamentales góticos. Además, durante el descubrimiento de esta tumba, se comprobó que el muro y la estructura funeraria se encontraban muy alterados por reformas posteriores. «Probablemente en el siglo XVII conoce una intensa reforma, en la que se instala una hornacina con solución semiabovedada. Posiblemente, se relaciona con la transformación barroca que afectó a la capilla, con la instalación de un nuevo retablo y un transparente, bajo el patronazgo de las familias nobiliarias de Mena y de la Torre y Rado». Marcos asegura que en el siglo XX, en una de las restauraciones de la iglesia, este nicho se cegó y se rellenó todo el interior del muro.

Otros hallazgos interesantes 

Entre los materiales heterogéneos de relleno también se han recuperado piezas de interés arqueológico, aunque descontextualizadas: piedras labradas (un cairel, que es un fleco o festón colgante de un arco) y una moneda de 8 maravedís, del siglo XVII.

Pese al valor de estas piezas halladas recientemente lo cierto es que la aparición el pasado año de un cementerio ubicado en el subsuelo del templo, que podría fecharse entre el siglo VIII y el XII, es de mayor interés arqueológico. Durante el descubrimiento de esa necrópolis, aparecieron restos humanos en algunas tumbas, junto a jarritos incensarios que podrían corresponder a un rito funerario originario del norte de Europa, en concreto de Normandía, «ya que los maestros de la iglesia eran normandos», según la hipótesis de Marcos.

Además de la necrópolis, también salió a la luz una fase del edificio que podría ser anterior al gótico (época en la que se construyó la iglesia), y que pudo pertenecer a la época románica. Asimismo, se encontraron siete estelas discoideas, alguna de gran tamaño. Y también aparecieron dos monedas, una medieval de Enrique IV; hebillas de cinturón, también medievales (una de ellas del siglo XIV), laudas de sarcófago, y lascas del Paleolítico superior.

Resultado de las obras

El responsable de la restauración de los paramentos exteriores de la girola de la iglesia, José Ignacio González, avanzó que en un par de meses, «como mucho», estará finalizada esta actuación. De hecho, ya se ha retirado el 70% del andamiaje y en los próximos días comenzará la urbanización de la parte baja de esta zona del templo. También explicó que la obra ha sufrido retrasos debido a la mala climatología y a los temporales que este invierno causaron daños en la iglesia e impidieron por un tiempo ejecutar obras en determinadas zonas.

Con la retirada de los andamios, ha quedado al descubierto la zona rehabilitada y muchos son los vecinos que se han visto sorprendidos porque la piedra que se ha colocado en sustitución de la antigua nada tiene que ver con el resto en cuanto a tonalidad y textura. No obstante, el jefe de obra asegura que en un par de años apenas se notará, «ya que tendrá un tono más uniforme».